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Confusión

1) La confusión es un modo de extinguir las obligaciones cuando las cualidades de acreedor y deudor se reúnen en una misma persona. 2) Puede ocurrir por sucesión cuando un acreedor o deudor hereda los derechos del otro, o por cesión voluntaria cuando un acreedor transfiere un crédito a su deudor. 3) La confusión extingue la obligación porque una persona no puede ser acreedora y deudora de sí misma al mismo tiempo.

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Confusión

1) La confusión es un modo de extinguir las obligaciones cuando las cualidades de acreedor y deudor se reúnen en una misma persona. 2) Puede ocurrir por sucesión cuando un acreedor o deudor hereda los derechos del otro, o por cesión voluntaria cuando un acreedor transfiere un crédito a su deudor. 3) La confusión extingue la obligación porque una persona no puede ser acreedora y deudora de sí misma al mismo tiempo.

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La Confusión Como Modo De Extinción De Las Obligaciones

Concepto
La confusión es un modo de extinguirse las obligaciones por la concurrencia en una
misma persona las calidades de acreedora y deudora.
Por ejemplo: Debo a otro $1,000 o este me los debe y posteriormente resulto ser su
heredero universal. La obligación se extingue porque yo no puedo ser acreedor o
deudor de mí mismo, respectivamente.

.El art. 1.342 establece "Cuando las cualidades de acreedor y de deudor se reúnen
en la misma persona, la obligación se extingue por confusión."

La confusión, llamada también "unión" supone que los derechos del acreedor y del
deudor se encuentran realmente confundidos, es decir, amalgados, integrados a un
mismo patrimonio. El Código Civil considera a la confusión como una de los modos
de extinción de las obligaciones. Conforme con la doctrina expuesta, se produce la
confusión cuando se reúnen en una misma persona las calidades de acreedor y
deudor. Esa unión de sujetos tiene el efecto de hacer extinguir, desaparecer, tanto
el "crédito" como la "deuda". La confusión produce los mismos efectos que el pago,
que consisten precisamente en la extinción definitiva y total de la relación
obligatoria.

Casos en que la confusión tiene lugar

La confusión puede darse en los derechos reales como en los personales.

Así se extinguen por confusión, entre otros derechos reales, el fideicomiso, cuando
se confunden las calidades de único fideicomisario y de único fiduciario en la misma
persona; el usufructo, cuando se consolida con la propiedad, es decir, por la
confusión de las calidades de propietario y de nudo propietario; o la servidumbre,
por la reunión del título de ambos predios en manos de un mismo dueño.

Sin embrago, la confusión encuentra su principal aplicación en los derechos


personales, en que aparece como modo de extinguirlos.

La confusión puede tener origen en la sucesión por causa de muerte cuando una
persona debe a otra o espera de otra que muere, una prestación, y aquella es su
heredera o legataria. Esta persona se convierte en deudora o acreedora de sí
misma, porque por ser sucesora queda investida también de la recíproca calidad de
acreedora o deudora que tenía su causante.

Lo mismo ocurre cuando una tercera persona llega a ser sucesora tanto del
acreedor como del deudor. Será la continuadora tanto de la parte activa como de la
pasiva de la obligación, verificándose por tanto la confusión.
Desde luego esta regla tiene aplicación solamente para el heredero que acepta la
herencia pura y simplemente, o sea cuando su patrimonio se confunde con el
patrimonio del causante. Si el heredero ha aceptado la herencia con beneficio de
inventario, lo que significa que ni se conformará un solo y único patrimonio sino por
el contrario habrá separación de éstos, no ocurre la confusión porque no puede
reunirse en el heredero las calidades de deudor y de acreedor.

A La confusión también puede provenir de un acto entre vivos. Se da en los eventos


de trasmisión del crédito del acreedor a su deudor. Concurriendo por tanto en éste
ambas calidades. Dichos eventos de trasmisión son la subrogación y la cesión
voluntaria de créditos.

Naturaleza Jurídica.

La obligación es, por definición, un vínculo jurídico en el cual una persona llamada
deudor tiene que realizar una prestación en provecho de una que se llama acreedor.
Es, pues, esencial al vinculo obligatorio la diversidad de sus sujetos. En general,
toda relación jurídica es, por esencia bilateral, en el sentido de que necesariamente
debe existir entre dos o más personas, pues el derecho no regula la conducta del
individuo aislado (consigo mismo).

la naturaleza jurídica de la confusión se refiere a la situación en la que una persona


es titular de derechos conferidos por una obligación y, al mismo tiempo, es deudora
de la misma obligación. En este caso, los derechos y las obligaciones se extinguen
por confusión.
La Causa Única de la Confusión.

Esta causa siempre es la sucesión jurídica, entendiendo por tal el traspaso del
derecho o de la deuda, del acreedor o deudor, respectivamente, a otra persona.
Por tanto, esta figura de la sucesión comprende, en sentido lato, la cesión, o sea, la
traslación por acto entre vivos, que siempre ha de ser a titulo singular, y la
transmisión por causa de muerte, bien sea a titulo universal herencia, o bien a titulo
singular o legado.

En consecuencia, cuando la sucesión se opera por el traspaso de la deuda al


acreedor o del crédito al deudor, el vínculo obligatorio se extingue por
confusión. El acreedor, caso insólito, le cede el crédito al deudor, este adquiere el
establecimiento mercantil ajeno a que ésta adscrita su deuda; el acreedor instituye
heredero a su deudor o caso insólito lo instituye legatario del crédito en su contra.

Clases de confusión

La confusión puede ser total o parcial. Será total si el acreedor sucede al deudor, o
el deudor al acreedor, en la totalidad de la deuda o del crédito. Lo mismo ocurrirá si
es un tercero el que sucede en todo al acreedor y al deudor. Por el contrario, será
parcial si el acreedor sucede al deudor, o viceversa, solamente en una parte de la
deuda o del crédito, o si un tercero sucede al acreedor y al deudor solamente en
una parte del crédito y de la deuda.
Así lo señala la ley cuando dice que si el concurso de las dos calidades se verifica
solamente en una parte de la deuda, no hay lugar a la confusión, ni se extingue
la deuda, sino en esa parte (Art. 1537 del C.C.).

Resolución de la confusión

Una vez producida la confusión, es definitiva, lo que significa que por causas
posteriores a su ocurrencia, generalmente voluntarias, no puede revocarse.

Con todo, la confusión puede resolverse en aquellos casos en que la causa que la
produjo desaparece retroactivamente. Alessandri señala que para averiguar si
la confusión cesa o no cesa, si revive, hay que distinguir si la causa que produjo la
confusión cesa o no cesa con efecto retroactivo. Una vez desaparecida la causa,
revive la obligación con sus accesorios. Esto ocurre cuando la causa que produjo la
confusión es anulada, revocada o rescindida.

Por ejemplo, cuando en virtud de un testamento el acreedor instituye heredero a su


deudor, una vez aceptada la herencia opera la confusión; pero si luego se descubre
un testamento posterior que deja sin efecto al anterior, la confusión se resuelve y
habrá que restablecer las cosas a su estado anterior. Lo mismo se presenta si se
declara la nulidad de la cesión que originó la confusión.

Sin embargo, si la causa que produjo la confusión desaparece sin efecto retroactivo,
como cuando el heredero en quien se ha operado la confusión traspasa sus
derechos hereditarios a un tercero, la confusión produce todos sus
efectos y no se revive la obligación. La razón es que la confusión se produce de
derecho y no necesita de la voluntad de las partes.

Efectos de la Confusión.

1) Concurriendo en una misma persona las calidades de acreedora y deudora, la


obligación se extingue, no por que la confusión produzca "igual efectos que el pago"
como impropiamente lo expresa el articulo 1535 CC., sino porque la situación del
acreedor de sí mismo deja de ser un relación bilateral, un vinculo jurídico.

2) Superfluamente asegura el articulo 1537 CC., "Si el concurso de las dos


calidades se verifica solamente en una parte de la deuda, no hay lugar a la
confusión, ni se extingue la deuda, sino en esa parte". Esta confusión parcial es de
frecuente ocurrencia en la sucesión por causa de muerte. Suponiendo, por ejemplo,
que el acreedor deja un crédito que existe a cargo de uno de sus tres herederos de
cuotas
iguales, dicho crédito se extingue en la tercera parte del deudor heredero, y subsiste
en el resto.

3) También superfluamente dice el artículo 1536 CC., "La confusión que extingue la
obligación principal extingue la fianza; pero la confusión que extingue la fianza no
extingue la obligación principal". Obvio: lo accesorio sigue la suerte de lo principal,
pero lo principal no sigue la suerte de lo accesorio. Además la regla es incompleta
porque ella no solamente se predica a la fianza, sino también de las garantías
reales, como la hipoteca y la prenda, lo mismo que de los privilegios.

4) El articulo 1538 CC. Trae la siguiente regla especial tocante a la solidaridad: "Si
hay confusión entre uno de varios deudores solidarios y el acreedor, podrá el
primero repetir contra cada uno de sus codeudores por la parte o cuota que
respectivamente les corresponda en la deuda. Si por el contrario hay confusión
entre uno de varios acreedores solidarios y el deudor, será obligado el primero a
cada uno de sus coacreedores por la parte o cuota que respectivamente les
corresponda en el crédito". Si la confusión obrara de igual forma que
el pago, al extinguir la obligación solidaria disolvería totalmente el vínculo entre los
deudores solidarios y el acreedor o entre los acreedores solidarios y el
deudor.

Entonces, disuelto el vínculo, solo subsistirían las relaciones del commodum, o sea,
las que se dan entre los codeudores o los coacreedores, según el caso. De acuerdo
con la solución francesa acogida por el articulo 1538, conforme a la cual el codeudor
solidario que paga la deudo o la extingue por alguno de los medios equivalentes al
pago, como sería la confusión (1535 CC.), habría que concluir que la obligación
solidaria subsistiría cambiando de acreedor y efectuándose así una especie de
subrogación en el crédito a favor del codeudor que participa en la
confusión, con solidaridad y todo.

Pero nuestro código, apartándose de esa solución, consagra que la confusión regla
distinta, de aplicación prevalerte por ser especial; así el acreedor solidario con quien
se cumple la confusión debe pagar a sus coacreedores sus respectivas cuotas en el
crédito, y el codeudor solidario que ha participado en aquella, solo puede exigir a
cada uno de sus respectivas cuotas en las deudas, o sea, la solidaridad entre estos
se extingue.

5) Algunos estiman que el efecto extintivo de la confusión puede borrarse, haciendo


renacer la obligación o, si se quiere, liberándola de la paralización que algunos
suponen producida por la confusión; pero, en cuanto a los terceros, aquellos
distinguen, según que esta reviviscencia o desparalización obedezca a una causa
nueva y posterior a la confusión, o a una causa antigua, anterior o coetánea a ella.

Dícese que la causa es nueva cuando proviene de la voluntad posterior del acreedor
y deudor, como sería la revocación o el mutuo disenso entre estos del acto que
produjo la confusión, por ejemplo, la cesión del crédito. Entonces, no revivirían
contra terceros los privilegios del crédito y las garantías que ellos prestaron para
seguridad de este.

Pero si la causa es antigua, es decir, anterior a la confusión como nulidad, la


rescisión. La resolución del acto venerante de la confusión, al obrar estos
fenómenos retroactivamente volviendo las cosas a su estado anterior, el crédito que
se suponía extinguido revive o, según se dice, se desparaliza, conservando todos
sus accesorios, inclusive frente a terceros, como los privilegios y también las
garantías
prestadas por ellos.

La revocación voluntaria y posterior a la confusión, no revive la obligación


extinguida, sino que genera otra obligación nueva entre las partes, la cual no puede
afectar a terceros que no han participado en tal acto.

Por el contrario, la ineficacia del acto que produjo la confusión hace que esta se
tenga por no cumplida, o sea, que la obligación implicada no se ha extinguido, como
tampoco sus accesorios. Sin embargo, respecto de la resolución, si se aplican los
principios que la gobiernan, ella no afectaría a los terceros de buena fe.

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