El Informe MacBride
El planteamiento de un Nuevo Orden mundial de la información y la Comunicación. Informe Mc
Bride. (Luis Ramiro Beltrán, Daniel Prieto Castillo, Jesús Martín Barbero)
El Informe MacBride, también conocido como «Voces múltiples, un solo mundo», es un
documento de la Unesco publicado en 1980 y redactado por una comisión presidida por el irlandés
Seán MacBride, ganador del premio Nobel de la Paz. Su objetivo era analizar los problemas de la
comunicación en el mundo y las sociedades modernas, particularmente con relación a la
comunicación de masas y a la prensa internacional, y entonces sugerir un nuevo orden
comunicacional para resolver estos problemas y promover la paz y el desarrollo humano.
El informe MacBride es un documento, de carácter político e intelectual, impulsado por la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) cuyo
objetivo era el desarrollo de un nuevo equilibrio mundial en el ámbito de la información y de la
comunicación.
Este informe se presentó en la Conferencia General de la UNESCO en el año 1980 y habla,
explícitamente, de las relaciones que se establecen entre los campos de la comunicación, las
relaciones de poder y la democracia. El título original de este informe es «Un sólo mundo, voces
múltiples», al que se terminó por conocer como «Informe MacBride» a consecuencia de que Sean
MacBride fue el Presidente de la Comisión Internacional que se encargó de este estudio. En el
documento se establecieron los principios, las acciones y los puntos en los que debería basarse ese
Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación (NOMIC) que se proponía en el
informe.
Títulos, Líneas de Actuación y Puntos Destacados del Informe MacBride
Tras presentar, en 1980, la investigación desarrollada por la Comisión MacBride, los miembros de
ésta establecieron 82 recomendaciones que quedaron divididas en los siguientes títulos:
✓ Política de Comunicación para la independencia y el autodesarrollo
✓ Refuerzo de las licencias para las tecnologías apropiadas
✓ Nuevas tareas sociales para los medios de comunicación
✓ Integración de la comunicación al desarrollo
✓ El recurso de la ética y las normas para la integridad profesional
✓ La democratización de la comunicación: Componente esencial del derecho humano
✓ El refuerzo de la identidad cultural para la dignidad humana
✓ El acceso a la información técnica: Recursos esenciales para el desarrollo
✓ Promoción de la cooperación internacional para los mecanismos adecuados
✓ Miembros asociados del desarrollo: Todos los actores implicados
De todos estos títulos, el Informe MacBride insistía en varios de ellos como claves para la creación
del Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación (NOMIC). El primero de éstos es el
que hace referencia a la Integración de los medios de comunicación, íntimamente relacionado con
la informática como punto imprescindible para el desarrollo. En 1980 se preveía ya la gran
revolución que traería el avance de la informática y la influencia que ésta tendría en el ámbito de
la comunicación. Por ello, el Informe MacBride insistía en que era de extrema necesidad que los
países del tercer mundo pudieran alcanzar, en igualdad de condiciones, los avances tecnológicos
con el fin de mejorar los flujos de comunicación.
El otro de los títulos en los que se hacía hincapié es el que hace alusión a la democratización de la
comunicación. La investigación que llevó a cabo la Comisión MacBride demostró que existía, a
nivel mundial, una carencia en la democratización de la información y relacionó este hecho con el
artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como con el derecho de los
ciudadanos a acceder libremente a las fuentes de información. Por ello, la Comisión propuso crear
unas líneas de actuación, a nivel internacional, que favorecieran el equilibrio entre las leyes
internas de cada país y el derecho internacional.
Así, se produciría una verdadera democratización de la información. Además, la Comisión se
centró en defender el cumplimiento de los derechos humanos, cuya defensa corresponde en gran
medida a los medios de comunicación, y afirmaba que éstos no existirían sin el reconocimiento de
la libertad de expresión, la libertad de prensa, la libertad de información y el derecho de reunión.
Así mismo, la Comisión MacBride resaltó la transcendencia que tenía el hecho de crear unos
códigos deontológicos y consideró que éstos debían ser desarrollados por los propios profesionales
de la información, algo que ya se recogía en la Declaración de la UNESCO sobre la contribución
de los medios de comunicación al refuerzo de la paz y de los derechos humanos. Además, se
propuso la instauración de Consejos de Medios de Comunicación ya que la Comisión consideraba
que el desarrollo de estos organismos podría favorecer la participación democrática y la
eliminación de las distorsiones de la información que se producían en el ámbito de la
comunicación.
Líneas de Actuación del Informe MacBride
El Informe MacBride se sustentaba en dos premisas claves. La primera de ellas, hacía referencia
al poder de informar y al poder de ser informado. El informe venía a decir que ésta era la esencia
de la sociedad moderna. De tal forma que, al producirse un aumento de la concentración del poder
de informar, éste podría provocar el desarrollo de nuevas maneras de control que llevarían a la
desaparición de los poderes en las sociedades. La segunda premisa, hacía alusión a que la
información es un recurso de extrema importancia en la sociedad que estaba íntimamente ligado a
la comunicación, la tecnología y la cultura. Así, se establecieron cinco líneas de actuación:
✓ Promover la idea de que la comunicación es un derecho fundamental de los ciudadanos y
grupos sociales
✓ Aminorar los desequilibrios y desigualdades, así como las distorsiones, que se producen
en el momento de la difusión de la información
✓ Promover una comunicación democrática global en la que se respeten las identidades
culturales y los derechos individuales de los ciudadanos
✓ Desarrollar políticas de comunicación, en cada uno de los estados, relacionadas con el
proceso de desarrollo
✓ Investigar cuáles deben ser las bases sobre las que se sostendría el Nuevo Orden Mundial
de la Información y la Comunicación (NOMIC) como parte de un Nuevo Orden Económico
Internacional (NOEI)
Puntos Fuertes del Informe MacBride
Como se ha citado anteriormente, el Informe MacBride fijó los puntos sobre los cuales había de
construirse el Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación (NOMIC). Estos eran los
siguientes:
✓ Eliminación de los desequilibrios y Desigualdades entre el tercer mundo y los países
desarrollados;
✓ Erradicar los efectos negativos que se producen por la creación de monopolios;
✓ Liquidar las barreras, tanto internas como externas, que impiden la libre circulación y una
difusión equilibrada de la información;
✓ Garantizar la pluralidad de las fuentes y los canales de la información;
✓ Garantizar, a su vez, la libertad de prensa y de información;
✓ Aumentar la capacidad de los países del tercer mundo para mejorar la situación, el
equipamiento y la formación profesional de los periodistas;
✓ Cooperación de los países desarrollados hacia el cumplimiento del punto anterior;
✓ Respetar la identidad cultural y el derecho de cada país de informar a los ciudadanos del
mundo de sus aspiraciones y sus valores, tanto sociales como culturales;
✓ Respetar el derecho de todos los pueblos del mundo a participar en los flujos de
información internacionales;
✓ Respetar los derechos de los ciudadanos de acceder a las fuentes de información y de
participar activamente en el proceso de comunicación.
El Fracaso del Informe MacBride
El lema que estuvo presente durante todo el Informe MacBride fue la solidaridad internacional.
Para que las líneas de actuación y las recomendaciones de esta Comisión fueran efectivas, éstas
debían ser apoyadas por el Sistema de Naciones Unidas y, concretamente, por la UNESCO. El
informe se aprobó en 1980, una fecha en la que la revolución tecnológica favorecía a los países
desarrollados y, sobre todo, a Estados Unidos. Los países desarrollados se sintieron ofendidos con
la propuesta porque ésta promulgaba el derecho de todos a acceder a las nuevas tecnologías y el
derecho de todos a emitir cualquier tipo de información, hecho que mermaba los intereses
económicos de los países desarrollados.
Precisamente, con la llegada de Ronald Reagan al Gobierno, Estados Unidos se desmarcó
totalmente del Informe MacBride y elaboró un programa de desarrollo con unas pautas de
actuación contrario a la ONU y a la UNESCO. Este programa norteamericano dejaba ya de lado
las propuestas que hacían referencia a la eliminación de los desequilibrios mundiales, al control
del monopolio en el campo de la comunicación, la supresión de barreras y la pluralidad de las
fuentes y los canales de información, todos ellos aspectos claves en el Informe MacBride. Así,
Estados Unidos anunció, poco tiempo después, que dejaba de formar parte de la UNESCO. El
trabajo de la Comisión presidida por Sean MacBride empezó a considerarse, por parte del bando
estadounidense, como un «conjunto de proyectos sovietizantes» que eran prácticamente
incompatibles con las libertades de las sociedades democráticas.
Estas ideas fueron compartidas, desde que Estados Unidos anunció su retirada de la UNESCO
hasta su salida real (1985), por los grandes grupos mediáticos. Los estadounidenses consideraron
que el informe «Un sólo mundo, voces múltiples» se convirtió en una obsesión para MacBride y
lo tacharon de incompatible con la libertad de expresión y la libertad de información. A partir de
entonces, Sean MacBride empezó a carecer de credibilidad e, incluso, de voz y M'Bow, uno de los
grandes apoyos de MacBride, fue relevado de su cargo como Director General de la UNESCO.
Con la salida de M'Bow de la UNESCO, ésta desarrolló una nueva estrategia de comunicación que
eliminaba totalmente las pautas y objetivos del Informe MacBride y terminaba para siempre con
el espíritu de consenso que había hecho posible su elaboración.
Así, en 1989, se celebra la XXIV Conferencia General de la UNESCO en la que se borran todos
los principios que el Informe MacBride había promulgado y se vuelve a los inicios de la UNESCO,
es decir, vuelven a debatirse aspectos relacionados con los flujos de información y el papel de los
medios de comunicación en los países en desarrollo, pero desde el punto de vista inicial de la
UNESCO. Un punto de vista que había favorecido siempre a Estados Unidos, desde 1946 hasta
1970, y a los países desarrollados
Luis Ramiro Beltrán. Comunicador boliviano.
Por su labor en la comunicación ha sido distinguido por la comunidad internacional,
considerándoselo como uno de los teóricos de la comunicación latinoamericanos más importantes
e influyentes, en Latinoamérica, Estados Unidos y Canadá. Habiendo sido en este último país
distinguido, en 1983, con el Premio McLuhan-Teleglobe, premio mundial de comunicación
otorgado a los más notorios en éste ámbito. Además, ha recibido el premio boliviano Orden del
Cóndor de los Andes; y, otras condecoraciones más, entre ellas, el Premio Nacional de Periodismo
de Bolivia, en 1997, y un premio de la ALAIC (Asociación Latinoamericana de Investigadores de
la Comunicación), en el 2007, por su labor en investigación.
Se lo conoce como uno de los fundadores de la Escuela Crítica Latinoamericana de Comunicación,
una corriente de pensamiento crítica que propone un nuevo paradigma de comunicación para
América Latina. Es especialmente reconocido porque haber propuesto una democratización de la
comunicación, idea que se materializaba con las Políticas Nacionales de Comunicación
Daniel Prieto Castillo.
1942 - Daniel Prieto Castillo, se reconoce desde muy joven como educador. Entiende que el
aprendizaje es la forma de construirse como ser humano. Su sentimiento es de estar en el mundo
para que los demás aprendan, tarea que el vincula con la comunicación...La educación tiene un
maravilloso sentido comunicacional.
Daniel Prieto Castillo, habla desde la experiencia en la educación tanto formal como informal. Es
un educador que busca por todos los medios comunicarse él, de manera adecuada y al mismo
tiempo abrir espacios para la comunicación; para la construcción de los demás a través desde los
procesos y acciones comunicativas.
Se inició como maestro rural, estudió filosofía en la Universidad de Mendoza, escribió literatura
y se hizo periodista; experiencia que lo llevó a incorporar para siempre "yo estoy hablando siempre
para alguien y con alguien". "Todo educador necesita una construcción discursiva", "No solo
importa lo que se dice sino cómo se dice" Daniel Prieto Castillo desde la década del 70 se ha puesto
a pensar en alternativas comunicacionales en distintos sectores y también en función de la
Universidad. Autor de abundante bibliografía de calidad en sus textos; Daniel Prieto Castillo
responde a todas las inquietudes de la edu-comunicación a través de la entrevista con la rededucom.
APORTE AL PENSAMIENTO EDUCOMUNICACIONAL
Prieto Castillo aporta el valioso enfoque educativo a la educomunicación, genera un argumento
articulador entre aquello que se aprende y como se aprende y en este sentido la educomunicación
apuesta por la formación integral de la persona en relación con la historia, el ambiente, el liderazgo
trascendente, político y social, es el rostro de la educación que comunica y que transita por él,
como derecho al encuentro.
Jesús Martín Barbero. (Cardeñosa, España, 3 de octubre de 1937-) es un teórico de la
comunicación y los medios de origen español que vive en Colombia desde 1963. Su obra más
conocida es De los medios a las mediaciones, publicada en 1987
Mediación y mediatización
Dentro del campo de la Comunicación, hay un debate en relación a la complejidad de los flujos
comunicacionales en la actualidad. En este debate, los conceptos de mediación y mediatización
son importantes, pues se relacionan con la circulación de esos flujos y las interacciones sociales
que están involucradas en esos procesos.
Mientras que para algunos autores los conceptos de mediación y mediatización son divergentes,
para otros, esos conceptos pueden ser vistos como complementarios. Los que defienden como
divergentes argumentan que a las lógicas de los sistemas mediáticos se están superponiendo las
lógicas de los otros sistemas (político, jurídico, etc.), modificando las propiedades de las prácticas
de esos sistemas, resultando en un proceso unilateral de la mediatización. Ya autores como Martín-
Barbero perciben una compatibilidad entre los conceptos.