Los textos descriptivos
La descripción es una modalidad discursiva con la que se pretende representar por medio de palabras
algún referente (persona, animal, objeto, paisaje…)
Se trata de evocar en la mente del receptor una imagen semejante a lo descrito. “Pintar con palabras”
Aspectos pragmáticos (aspectos del lenguaje en su relación con los hablantes):
Según la finalidad que persiga el autor con la descripción, tendremos distintas funciones del lenguaje;
función referencial: si el interés solo se centra en el referente; función expresiva: si el emisor describe
sentimientos propios (como en la poesía); función poética o estética: en descripciones literarias, donde importa
más la imagen que se recrea del referente que el referente mismo.
Hay que tener en cuenta la perspectiva espacial: si se describe el objeto como algo próximo, con detalle, o
lejano; la perspectiva temporal: si se presenta el objeto como algo del pasado, o del presente…; la perspectiva
emocional: se describe como algo familiar, con afecto, con pasión, con repugnancia…
Veamos distintos tipos de descripciones según diferentes parámetros:
Según la intención comunicativa y según la actitud del emisor:
a) Descripción técnica u objetiva: tiene una finalidad eminentemente práctica, tiende a la objetividad, a
la precisión en la información (exhaustividad en los detalles) y a la claridad. Cumple una función
referencial, lo que interesa es el objeto descrito, el tema; representa una imagen fiel de la realidad.
Oculta el punto de vista personal. Se usa un léxico denotativo.
Ejemplo 1:
Si pasamos del átomo más ligero al más pesado, tenemos que imaginar un núcleo denso y
compacto, que pesa 238 veces más que el núcleo de hidrógeno. Alrededor de este diminuto núcleo
central se encuentran 98 electrones, dispuestos en capas bien ordenadas. Pero un 99.95% de la masa
del átomo se aloja en el pequeño núcleo.
Ejemplo 2
Este local albergaba el café del pueblo. Las paredes son de color blanco y el suelo combina
baldosas negras y blancas. A la izquierda se puede ver la barra, que mide cinco metros, delante de ella
se conservan siete taburetes de madera. En la estantería permanecen alineadas botellas de vino y de
licores.
Las mesas están dispuestas frente a la barra. Son rectangulares, el tablero es de mármol blanco y
las patas son de hierro. Rodean cada mesa cuatro sillas tapizadas con tela roja.
En el fondo del local, y a modo de decoración, podemos observar tres botas que habían almacenado
vino.
b) Descripción literaria o subjetiva: se caracteriza por la subjetivad y la expresividad. Cumple una
función estética, pues el autor selecciona, valora, interpreta la realidad. Transmite la propia visión
personal del autor. Hará uso de recursos literarios.
Ejemplo 2
Este local albergaba el café. Sus paredes han sido las páginas en blanco donde se ha escrito la vida
del pueblo y su suelo es un ajedrez acabado en jaque mate. A la izquierda, la barra larga ha unido
conversaciones, vecinos e incluso algunos amantes. En sus altos taburetes se han sentado los más
apasionados forofos del fútbol y los lectores más afanados de noticias. En la estantería, las botellas de
vino y de licores esperan, aguardan una última oportunidad para entablar conversación.
Las mesas esparcidas frente a la barra, escuchan expectantes el silencio. Su mármol está frío, sus
patas las elevan sobre el vacío. Ya nada acaricia su superficie y ansiosas esperan las caricias de las
fichas del dominó o quizá, con más suerte, el contacto de una suave tela verde. Las sillas alisan su tela
roja, quieren, coquetas, estar guapas para acoger a sus invitados.
En el fondo del local observan atónitas tres botas de vino estériles, inútiles, abandonadas.
Según sea la selección de los datos, tenemos:
a) Descripción exhaustiva: se describe al detalle, con esmero, con minuciosidad.
“Los prados renacían, la hierba había crecido fresca y vigorosa con las últimas lluvias de
septiembre. Los castañedos, robledales y pomares, que en hondonadas y laderas se extendían
sembrados…, se destacaban sobre prados y maizales…” (La Regenta, L. A. Clarín)
b) Descripción selectiva: el autor se centra en los rasgos más significativos y sugerentes y los carga de
expresividad.
“El Barón de Benicarlés, perfumado, maquillado, decorado, vestido con afeminada elegancia, dejó
sobre la consola los guantes” (Tirano Banderas, R. del Valle-Inclán)
Según el referente se encuentre en movimiento o en reposo:
a) Descripción estática: la realidad se describe inmovilizada, como si permaneciera fuera del discurrir del
tiempo.
“La plaza del mercado, en Pilares, está formada por un ruedo de casucas corcovadas, caducas,
seniles. Vencida ya la edad, buscan una apoyatura sobre las columnas de los porches. La plaza es
como una tertulia de viejos tullidos que se apuntalan en sus muletas -y muletillas- y hacen el corrillo de
la maledicencia..." (R. Pérez de Ayala: "Tigre Juan")
b) Descripción dinámica: se describe una realidad en movimiento, los rasgos descritos son cambiantes.
“La niebla se hizo cada vez más roja, oscura y espesa… Entonces la niebla empezó a soltar una
humedad…” (R. Sánchez Ferlosio)
Según el tono empleado:
a) Descripción realista: lo descrito se presenta de forma objetiva y fiel a la realidad.
El gabinete de lectura, que también servía de biblioteca, era estrecho y no muy largo. En medio
había una mesa oblonga cubierta de bayeta verde y rodeada de sillones de terciopelo de Utrecht. (La
Regenta, Leopoldo Alas Clarín)
b) Descripción idealizada: selección de los rasgos solo positivos para crear una imagen embellecida.
“Tu aliento es el aliento de las flores, tu voz es de los cisnes la armonía; es tu mirada el esplendor
del día y el color de la rosa es tu color.” (Rimas, Gustavo Adolfo Bécquer)
c) Descripción caricaturesca: exageración de rasgos para crear una imagen ridícula o grotesca.
“Y vio que el ingente animal se ponía en dos pies, y conservando el rostro y la jeta cochiniles, se
decoraba con prendas usuales de los seres humanos… Y al mismo tiempo lanzó un gruñido cerdoso,
que imitaba el habla humana…” (B. P. Galdós)
Si se describen personas: típico en las descripciones literarias. Existen:
a) Prosopografía: solo descripción del aspecto físico.
Letamendi era un señor flaco, bajito, escuálido, con melenas grises y barba blanca. Tenía cierto
tipo de aguilucho, la nariz corva, los ojos hundidos y brillantes. Se veía en él un hombre que se había
hecho una cabeza, como dicen los franceses. Vestía siempre levita algo entallada, y llevaba un
sombrero de copa de alas planas, de esos sombreros clásicos de los melenudos profesores de la
Sorbona. (El árbol de la ciencia. Pío Baroja)
b) Etopeya: información únicamente de carácter psicológico o moral.
Sin confesárselo, sentía a veces desmayos de la voluntad y de la fe en sí mismo que le daban
escalofríos; pensaba en tales momentos que acaso él no sería jamás nada de aquello a que había
aspirado, que tal vez el límite de su carrera sería el estado actual o un mal obispado en la vejez, todo
un sarcasmo. Cuando estas ideas le sobrecogían, para vencerlas y olvidarlas se entregaba con furor al
goce de lo presente, del poderío que tenía en la mano; devoraba su presa, la Vetusta levítica, como el
león enjaulado los pedazos ruines de carne que el domador le arroja. (La Regenta. Leopoldo Alas
Clarín)
c) Retrato: información sobre ambos aspectos, físico y psicológico.
Mi padre se llamaba Esteban Duarte Diniz, y era portugués, cuarentón cuando yo niño, y alto y
gordo como un monte. Tenía la color tostada y un estupendo bigote negro que se echaba para abajo.
Según cuentan, le tiraban las guías para arriba, pero, desde que estuvo en la cárcel, se le arruinó la
prestancia, se le ablandó la fuerza del bigote y ya para abajo hubo que llevarlo hasta el sepulcro. Yo le
tenía un gran respeto y no poco miedo, y siempre que podía escurría el bulto y procuraba no
tropezármelo; era áspero y brusco y no toleraba que se le contradijese en nada, manía que yo
respetaba por la cuenta que me tenía. (La Familia de Pascual Duarte. Camilo José Cela)
Si se describen lugares: se llama topografía.
Es la reelaboración que hace el autor del lugar donde transcurren los hechos. Hay que analizar la
importancia que tiene en el relato, si tiene valor simbólico, si está descrito con detalle o no, si se ha creado
un ambiente determinado, cómo lo describe, si hay saltos espaciales, desplazamientos que implican cambio
de una acción a otra, referencias lingüísticas a los lugares, etc.
El paraje era severo, de adusta severidad. En el término del horizonte, bajo el cielo inflamado por
nubes rojas, fundidas por los últimos rayos de sol, se extendía la cañada de montañas de la sierra,
como una muralla azulado-plomiza, coronada en las cumbres por ingentes pedruscos y veteada más
abajo por blancas estrías de nieve… (“La Sisma” Pío Baroja)
Aspectos lingüísticos de la descripción:
Nivel morfosintáctico:
• Formas verbales: el uso del pretérito perfecto simple o del pretérito imperfecto es lo común.
En las descripciones estáticas predominan los verbos atributivos y los predicativos de estado
(ser, estar, parecer, resultar, ponerse, …). Y en las dinámicas, abundan más los verbos de
acción o proceso (cantar, correr, saltar, crecer, desarrollarse, …)
• Estructuras sintácticas: predomina la yuxtaposición cuando se quiere conseguir cierta
simultaneidad de las impresiones, se describe el objeto como un todo); la coordinación,
cuando se pretende el dinamismo en la sucesión de elementos descritos; y la subordinación,
para provocar lentitud en la descripción.
Nivel léxico-semántico:
• Tipos de adjetivos: especificativos o restrictivos: precisan, acotan, matizan el significado de los
nombres (característicos de las descripciones objetivas: grande, verde, lujoso…); valorativos,
explicativos, adjetivación ornamental, presencia de epítetos, (característicos de las
descripciones objetivas: fatídico, excepcional, indiscutible…).
• Sustantivos: concretos (descripción objetiva: nieve, sombrero, elefante, muchacha…);
abstractos (descripción subjetiva: libertad, justicia, alegría…).
• Cuidadosa selección de vocabulario culto.
• Recursos estilísticos usados: enumeración, metáforas, comparaciones, repeticiones,
asíndeton o polisíndeton, personificaciones, animalización o cosificación…
• Es conveniente también fijarse en el ritmo de la descripción y en el empleo de elementos que
lo determinan:
- Ritmo lento
- Ritmo rápido
La descripción dentro de la narración. Las descripciones incluidas en los textos narrativos pueden suponer:
- Información significativa.
- Interrupción del hilo narrativo.
- Una detención del transcurso del tiempo y de las acciones de los personajes, especialmente en descripciones
estáticas: afectan al ritmo de la narración.
- Pueden marcar partes distintas de la estructura del relato.
ACTIVIDADES
1.a) Identifica el tipo de descripción que aparece en los siguientes textos teniendo en cuenta la
intención comunicativa y la actitud del emisor, la selección de los datos, el referente (si se encuentra
en movimiento o en reposo), el tono empleado y si se describen personas o se describen lugares.
1.b) Detalla las características lingüísticas y estilísticas de cada texto.
a) Es mejor tomarse un tiempo antes de abrir, y David lo hace escudado en su postura predilecta: cimbreante y
vestido de niña, con un precioso jersey de angorina de color rosa, faldita azul celeste plisada, calcetines blancos
hasta debajo de las gordezuelas y risueñas rodillas y bolso de plexiglás rojo colgado del hombro. Luce también
gafas de sol de montura blanca plastificada, unas gafotas de feria, y una boina roja, ladeada sobre la ceja, que le
tapa los rizos de color miel.
(Juan Marsé. Rabos de lagartija)
b) Las gruesas, las tremendas, las monstruosas señoras de la piscina, todas madres, nadan torpemente, tragando
agua, escupiendo agua. En otro tiempo, ¡cómo pasa el tiempo!, había abusos, muchos abusos, tú fuiste quien me
lo dijo. Las gruesas, las tremendas, las monstruosas señoras de la piscina, todas madres, se paraban de vez en
cuando, y sonreían pasmadamente con un gesto cuya interpretación no ofrecía dudas. Tú me lo explicabas muy
bien, nadando, por la habitación como una gorda señora sin encantos. ¡Qué risa daba verte! La empresa,
entonces mandó echar en el agua unos polvitos misteriosos, unos polvitos que inventó un químico alemán, y
cuando las gruesas, las tremendas, las monstruosas señoras, todas madres, se paraban y sonreían
pasmadamente, con un gesto cuya interpretación no ofrecía dudas, los polvitos misteriosos entraban en acción y
alrededor de las señoras se formaba una aureola de color encarnado.
(Camilo José Cela, Mrs. Caldwell habla con su hijo)
c) Todo hablaba de la tristeza porque todo estaba teñido del olor oscuro de la guerra: las islas de amapolas en las
sementeras, los racimos de golondrinas trazando imaginarias murallas en los límites de cada pueblo, la apoteosis
amarilla de las retamas -bufandas del campo en primavera-, las cigüeñas presumiendo de esbeltez en las
espadañas de las iglesias, el esplendor verde de los viejos olmos, la algarabía menuda y cantarina de las riberas de
los ríos, las margaritas blancas y las florecillas humildes de las orillas de las veredas, las espigas asomándose a la
vida en los trigales.
(David Fernández Villarroel. Ver nevar)