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Resumen RRNN y Med Amb

El documento habla sobre la propiedad agraria y la unidad económica en el derecho argentino. Explica que la propiedad agraria incluye la propiedad de tierras, ganado, bosques, aguas, semillas y creaciones fitogenéticas. Define la unidad económica como el predio que, trabajado de manera racional por una familia agraria, permite satisfacer sus necesidades y promover el desarrollo de la explotación agrícola. Finalmente, señala que la unidad económica no es fija y depen
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Resumen RRNN y Med Amb

El documento habla sobre la propiedad agraria y la unidad económica en el derecho argentino. Explica que la propiedad agraria incluye la propiedad de tierras, ganado, bosques, aguas, semillas y creaciones fitogenéticas. Define la unidad económica como el predio que, trabajado de manera racional por una familia agraria, permite satisfacer sus necesidades y promover el desarrollo de la explotación agrícola. Finalmente, señala que la unidad económica no es fija y depen
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Derecho de los Recursos Naturales y Medioambiente


MODULO 1 – RECURSO SUELO
UNIDAD 1

PROPIEDAD AGRARIA. Predio ubicado en la zona rural que forma el escenario de la vida campesina. Se desarrolla la
actividad agrícola-ganadera, forestal.
Propiedad es el poder jurídico de una persona para disponer de un bien.
Somos propietarios de alimentos, vestimentas o de residencias (bienes destinados al uso inmediato) y también
podemos ser propietarios de tierras, maquinarias, dinero, etc. (bienes destinados a la producción de otros bienes).
La propiedad rural es el derecho de gozar y disponer de un predio rústico (campo, por ejemplo) en forma plena y
exclusiva dentro de los límites que impone la ley.
La propiedad agraria es empresarial, debe cumplir con su función, siendo económicamente eficiente, socialmente justa
y ambientalmente sostenible.

Diversas manifestaciones de la propiedad agraria:

• Propiedad inmueble rural (propiedad fundiaria).


• Propiedad del ganado.
• Propiedad de los bosques.
• Propiedad de las aguas.
• Propiedad de semillas y creaciones fitogenéticas.

Visión de la propiedad en el nuevo CCyC. La constitucionalización del Código Civil ha potenciado la visión social de la
tierra adquiriendo la agricultura familiar un nuevo rol donde adquiere preeminencia el acceso a la tierra y el derecho a
un ambiente sano. Incorpora la propiedad para las comunidades originarias que ningún código dice.

Derecho de propiedad en el CCyC. Quedó igual que en el CC anterior. Se dispone que el dominio otorga todas las
facultades de usar, gozar y disponer, tanto material como jurídicamente de una cosa; que se presume perfecto; que es
perpetuo; (completar).

Dominio exclusivo y excluyente. El dueño de la cosa puede excluir a extraños, remover por propia autoridad los objetos
allí puestos y encerrar sus inmuebles. El dominio comprende los objetos que forman un todo con la cosa y sus
accesorios. El dominio de una cosa inmueble se extiende al subsuelo y al espacio aéreo, en la medida que el
aprovechamiento sea posible; que todas las construcciones, siembras o plantaciones existentes pertenecen a su dueño
y se presume que él las hizo.

Se agrega el derecho de superficie. Derecho de superficie no restringido a la modalidad forestal, sino que además
puede darse en un establecimiento de campo o en la ciudad, se para plantar o construir, o sea sobre lo ya plantado o
construido, atribuyéndole al superficiario su propiedad.

Diferencias entre la propiedad urbana y rural:


• La propiedad urbana es de naturaleza rentística.
• La propiedad rural es un bien en producción,
• La propiedad urbana no suministra frutos para afrontar el pago de un alquiler.
• De la propiedad rural se pueden extraer frutos para abonar el alquiler correspondiente.
• En la propiedad urbana no interesa las condiciones edafológicas del suelo y calidad del mismo.
• En la propiedad rural sí interesa condiciones y calidad del suelo.
• En la propiedad urbana es importante la ubicación, mejoras, distancia de los centros de consumos y servicios
que está emplazada.
• En la propiedad rural la ubicación no es tan importante, interesa más la clase de suelo.
• En la propiedad urbana los riesgos son escasos y/o excepcionales.
• En la propiedad rural los riesgos son continuos: granizos, sequías, plagas, etc.
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Unidad económica. Está dirigida a establecer el límite de la posibilidad de la división de la tierra. La Ley de Colonización
12.636 expresaba que ella se realizará sobre lotes “cuya superficie quedará subordinada a la naturaleza y topografía del
terreno y deberá calcularse en cada región teniendo en cuenta que el agricultor pueda realizar la mayor parte de la
actividad agrícola utilizando su trabajo personal y el de su familia, y con capacidad productiva suficiente para cubrir sus
principales necesidades de vida y acumular el capital que le permita mejorar sus condiciones sociales y económicas y la
técnica de explotación”.
La ley 12932 dice que “se entenderá por tal, el predio que por su superficie, calidad de tierra, ubicación, mejoras y
demás condiciones de explotación, racionalmente trabajado por una familia agraria que aporte la mayor parte del
trabajo necesario, permita subvenir a sus necesidades y a una evolución favorable de la empresa”.
El Decr. Regl. 7786/49 define a la UNIDAD ECONÓMICA con mayor precisión diciendo que “todo predio que por su
superficie, calidad de tierra, ubicación, mejoras y demás condiciones de explotación, racionalmente trabajado por una
familia que aporta la mayor parte del trabajo necesario, permita subvenir a sus necesidades y a una evolución favorable
de la empresa”.

Factores.
1. Técnico, explotación racional.
2. Agroecológico, hay que tener en cuenta las condiciones de tierra, superficie, calidad, etc.
3. Económico, en la relación producción y consumo.
4. Sociológico, al tomar como unidad de trabajo a la familia tipo.
5. Jurídico, en cuanto representa la concreción justa del derecho de propiedad.

La indivisibilidad de la unidad económica. El objeto de los derechos reales y las cosas divisibles. El objeto viene
definido en la parte general del nuevo CCyC que señala que el derecho real se ejerce sobre la totalidad o una parte
material de la cosa, lo cual nos lleva a considerar que cosas son divisibles. Al respecto, el CCyC indica que “son cosas
divisibles las que pueden ser divididas en porciones reales sin ser destruidas, cada una de las cuales forma un todo
homogéneo y análogo tanto a las otras partes como a la cosa misma” y agrega, siguiendo el mismo concepto que “las
cosas no pueden ser divididas si su fraccionamiento convierte en antieconómico su uso y aprovechamiento. En materia
de inmuebles, la reglamentación del fraccionamiento parcelario corresponde a las autoridades locales”, es decir que es
aplicable el derecho administrativo a nivel provincial o municipal según corresponda, para aquellas normas que regulan
la subdivisión del suelo.
La tierra excesivamente dividida resulta luego insuficiente para subvenir las necesidades del productor rural, y le impide
una explotación conveniente y una evolución económica favorable, lo que no solamente incide en su economía familiar
sino también en definitiva redunda en detrimento de los intereses generales del país, asentados en gran parte en la
producción agropecuaria.
La unidad económica está dirigida a establecer el límite de la posibilidad jurídica de la división de la tierra y encuentra
sus antecedentes en la legislación comparada y en la propia legislación nacional. Se incorpora por primera vez en
nuestro derecho en la ley de colonización 12.636, en la cual se expresaba que ella se realizará en lotes “cuya superficie
quedará subordinada a la naturaleza y topografía del terreno y deberá calcularse en cada región teniendo en cuenta que
el agricultor pueda realizar la mayor parte de la labor agrícola utilizando su trabajo personal y el de su familia, y con
capacidad productiva suficiente para cubrir sus principales necesidades de vida y acumular un capital que le permita
mejorar sus condiciones sociales y económicas y la técnica de la explotación”.
El sistema de la ley 12.636 que establece la medida ideal de la propiedad de la tierra, la deja subordinada a la naturales
y a la topografía del terreno, configurando una extensión suficiente para que la familia agraria, que aporta la mayor
parte de su trabajo personal, pueda subvenir a sus principales necesidades, y a acumular un capital que en definitiva le
permita su evolución. De este modo la unidad económica deja de ser una medida prefijada, y pasa a ser un concepto
“variable” en función de diversos hechos y circunstancias que hacen que en definitiva la superficie varíe también de una
zona a otra en base, precisamente a la consideración de los distintos elementos que la integran.
Más adelante este concepto aparece en la Ley de Colonización 14.392 que lo define de la siguiente forma: “Se
entenderá por tal, el predio que por su superficie, calidad de la tierra, ubicación, mejoras y demás condiciones de
explotación, racionalmente trabajado por una familia agraria que aporte la mayor parte del trabajo necesario, permita
subvenir a sus necesidades y a una evolución favorable de la empresa”.
El concepto de unidad económica agraria constituye uno de los grandes aportes de nuestra disciplina al derecho,
Nuestra unidad tiene base individual familiar, presupuestada por razones de uniformidad sobre el grupo familiar tipo,
cuyos integrantes aporten a la explotación agraria, racionalmente efectuada, la mayor parte del trabajo.
El concepto de unidad económica agraria no es inmutable, ni fijo, varía por muchos factores. Uno de ellos es el destino
de la explotación. El destino no podrá tomarse en forma parcializada, sino que para la calificación deberá tenerse en
cuenta cual es la explotación más óptima y la más generalizada en la zona. Así por ejemplo no se podrá pedir dividir un
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campo de la zona de Rafaela en muchas fracciones para de dedicarlo a quintas, pues lo más óptimo para esta zona es el
sembrado del trigo, lino, soja, maíz, sorgo o girasol, o la explotación de tambo.
También entran a jugar factores ecológicos (como por ej. Capa de humus de la tierra) y factores técnicos (como sistemas
de cultivo y cosechas), los cuales intervienen activamente en el establecimiento de determinada unidad económica.

La unidad económica: antecedentes. LEY PROVINCIAL 9319 - DECRETO Nº 3872 adecua la reglamentación de la Ley
9319. Ver anexo. Actualiza criterios de fraccionamiento de inmuebles rurales.
Fundamento: los cambios operados en el agro considerando los adelantos tecnológicos y las nuevas formas de
producción justifican haber actualizado la reglamentación adecuándolas a las necesidades agroeconómicas en cuanto a
la posibilidad o no de dividir predios rústicos.
ANEXO decreto provincial 3872 de fecha 03 de noviembre de 2014.
La unidad económica agraria queda definida por aquella superficie mínima que se demuestre a través de un planteo
productivo teniendo en cuenta la ubicación de las parcelas en las Regiones Agroeconómicas fijadas en el anexo II, las
aptitudes y características edafológicas de los suelos, el manejo racional del predio, cuya conformación posibilite la
conservación del recurso, el desarrollo de la empresa agraria familiar y un proceso de reinversión para la evolución
sustentable de la misma.

Código Civil y Comercial. División de predios rústicos. Reglamentaciones provinciales. El actual art 228 del CCyC. De
acuerdo a lo establecido por la reforma de 1968 del CC, las autoridades locales podrán reglamentar en materia de
inmuebles la superficie mínima de la unidad económica. Esto fue ratificado en el actual art 228 del CC.
La norma se refiere a los predios rústicos porque la propiedad urbana está reglamentada en las ordenanzas municipales.
Asimismo no se refiere a toda la propiedad rural sino a la tierra destinada o susceptible a destinarse a la explotación
agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones.
La determinación de la unidad económica les corresponde a las autoridades locales, es decir a las provincias, que en
ejercicio del poder de policía deben proceder a su reglamentación.
Considera Pérez Llana que la unidad económica se integra por diversos factores a saber:
1. Técnico (explotación racional).
2. Agroecológico (condiciones de la tierra, superficie, calidad, etc).
3. Económico (en la relación entre producción y consumo, lo que produce una familia trabajando la tierra y lo que
consume y necesita esa familia para subsistir y progresar).
4. Sociológico (al tomar como unidad de trabajo a la familia tipo).
5. Jurídico (en cuanto representa la concreción justa del derecho de propiedad).
Surge de lo dicho que la unidad económico es un concepto técnico que hay que determinar sobre el fundo, deberá
realizarse a través de una pericia efectuada por un profesional idóneo, generalmente un ingeniero agrónomo.

Normativa en la provincia de Santa Fe. Ley provincial 9319 – decreto 3872.


Fundamento → los cambios operados en el agro considerando los adelantos tecnológicos y las nuevas formas de
producción justifican haber actualizado la reglamentación adecuándolas a las necesidades agroeconómicas en cuanto a
la posibilidad o no de dividir predios rústicos.
La unidad económica agraria queda definida por aquella superficie mínima que se demuestre a través de un planteo
productivo teniendo en cuenta la ubicación de las parcelas en las Regiones Agroeconómicas fijadas en el anexo II, las
aptitudes y características edafológicas de los suelos, el manejo racional del predio, cuya conformación posibilite la
conservación del recurso, el desarrollo de la empresa agraria familiar y un proceso de reinversión para la evolución
sustentable de la misma.
Ministerio de la producción → resulta competente para autorizar la factibilidad de la subdivisión, las anexiones o
mejora integral de la situación y las subdivisiones de las cuales surjan parcelas que constituyan unidad económica
agraria sobre la base del fundamento expuesto en los estudios agronómicos tendientes a demostrar que la subdivisión
propuesta no conculca el principio de unidad económica agraria.
Finalidad del decreto provincial 3872/2014 → se busca garantizar dimensiones adecuadas de los inmuebles rurales,
rentables económicamente y sustentables en el tiempo. Se pretende dar respuestas a las necesidades reales de los
productores agropecuarios.
Superficie mínima en la provincia de Sta. Fe → se entiende por superficie mínima a aquella superficie referencial que la
autoridad de aplicación fija para cada región agroeconómica en base a las distintas capacidades de uso de suelos y de
las actividades que en ella se desarrollan en función de dichos suelos.

Constitución Provincial de 1962. Artículo 28. La Provincia promueve la racional explotación de la tierra por la
colonización de las de su propiedad y de los predios no explotados o cuya explotación no se realice conforme a la
función social de la propiedad y adquiera por compra o expropiación.
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Propende a la formación, desarrollo y estabilidad de la población rural por el estímulo y protección del trabajo del
campo y de sus productos y el mejoramiento del nivel de vida de sus pobladores.
Facilita la formulación y ejecución de planes de transformación agraria para convertir a arrendatarios y aparceros en
propietarios y radicar a los productores que carezcan de la posibilidad de lograr por sí mismos el acceso a la propiedad
de la tierra.
Favorece mediante el asesoramiento y la provisión de los elementos necesarios el adelanto tecnológico de la actividad
agropecuaria a fin de obtener una racional explotación del suelo y el incremento y diversificación de la producción.
Estimula la industrialización y comercialización de sus productos por organismos cooperativos radicados en las zonas de
producción que faciliten su acceso directo a los mercados de consumo, tanto internos como externos, y mediante una
adecuada política de promoción, crediticia y tributaria, que aliente la actividad privada realizada con sentido de
solidaridad social.
Promueve la creación de entes cooperativos que, conjuntamente con otros organismos, al realizar el proceso industrial
y comercial, defiendan el valor de la producción del agro de la disparidad de los precios agropecuarios y de los no
agropecuarios.
Protege el suelo de la degradación y erosión, conserva y restaura la capacidad productiva de las tierras y estimula el
perfeccionamiento de las bases técnicas de su laboreo.
Resguarda la flora y la fauna autóctonas y proyecta, ejecuta y fiscaliza planes orgánicos y racionales de forestación y
reforestación.

Minifundio, parvifundio y latifundio. Vivanco dice que el minifundio consiste en el fundo mínimo; constituye el tipo de
unidad mínima, de acuerdo con una región o país determinado, por medio de la cual se puede lograr organizar una
estructura agraria adecuada.
Para Vivanco, el parvifundio es el fundo deficitario, es decir aquel fundo que por lo exiguo de la superficie predial y no
obstante los bienes que se le incorporen, no llega a producir rendimientos económicamente aceptables, ya sea que su
producción se destine al consumo de sus propietarios o para la venta al mercado.
Pérez Llana considera que el latifundio es la extensión de campo que excede las necesidades familiares, es decir, a la
unidad económica y que en este concepto entra tanto el latifundio en producción como el mal explotado; agrega que el
latifundio sin explotar o irracionalmente explotado es antieconómico y antisocial y el latifundio bien explotado “no es
antieconómico, pero no llena la función social de la tierra”.
Vivanco considera que el latifundio constituye la forma defectuosa del fundo agrario, caracterizado por la existencia de
una superficie predial relativamente excesiva, con mano de obra asalariada, con escasos bienes de capital y servicios de
ínfima organización y cuyo rendimiento es siempre exiguo, lo que impone formas de vida y de trabajo anómalas. En
síntesis, el latifundio se caracteriza por ser una gran propiedad rural, o sea una extensa superficie territorial en la que se
invierte poco capital y se trabaja limitadamente, bien que trabajándose adecuadamente con procedimiento técnicos
adelantados, la mano de obra empleada es pagada deficientemente y en ningún caso tiene posibilidades de progresar
considerablemente en la escala social. Además distingue entre:
- Latifundio geográfico que es el que esta inexplotado y no satisface objetivo alguno.
- Latifundio social que se encuentra racionalmente explotado y satisface el objetivo económico de productividad.

Concentración parcelaria. El presupuesto de la concentración parcelaria o recomposición territorial se encuentra en la


dispersión de las parcelas y en fragmentación del derecho de propiedad.
La concentración se propone llegar a la constitución de unidades económicas y resolver el problema del minifundio del
mismo modo que el parcelamiento viene a solucionar el del latifundio.
En nuestro país, el anteproyecto de ley agraria de 1974, en uno de sus aspectos más novedosos propone complementar
el principio de la unidad económica estableciendo programas de concentración parcelaria, que constituyen el único
medio idóneo para erradicar el problema del minifundio. Esta concentración parcelaria o recomposición temporal o se
dirige a reconstruir aquellos fundos cuya división incontrolada ha convertido en antieconómico su uso y
aprovechamiento.
Sanz Jarque afirma que la concentración parcelaria y la ordenación rural son los métodos más modernos de reforma u
ordenación de la estructura agraria y que el objetivo de la ley es lograr una nueva ordenación y mejora de la propiedad
de la tierra en las zonas donde predominan el minifundio y la dispersión parcelaria, que haga posible aumentar la
producción y la renta, estimular el desarrollo multiplicar la riqueza del campo y asegurar el progreso y la estabilidad
socioeconómica de las familias y de la vida rural.
El anteproyecto al proponer esta nueva institución autoriza al consejo agrario a elaborar programas de concentración
parcelaria, de oficio o a pedido de los interesados. Aprobado el programa por el PEN debe convocarse a una asamblea
de propietarios y de ocupantes en la que se procurara el acuerdo respecto de la futura reubicación de ellos.
Reforma agraria → implica cambio de estructuras institucionales, con fundamentos políticos e ideológicos. Presupone
injusta distribución de las tierras.
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Colonización → implica bases técnicas. Apunta a incorporar a la producción tierras abandonadas o irracionalmente
explotadas. No implica cambio institucional alguno.
Trasformación agraria → implica ejercicio del poder de policía para cambiar una situación jurídica por otra situación
jurídica.

Régimen impositivo de la propiedad agraria.

1.- IMPUESTO A LAS GANANCIAS SOBRE EXPLOTACIONES AGROPECUARIAS que gravan la renta efectiva de ellas, carece
de incentivos y de dificultosa fiscalización, por lo tanto proclive a la evasión.
2.- LAS RETENCIONES A LA EXPORTACIÓN, que pareciera ser el impuesto más fácil de recaudar. De hecho originó serias
disidencias y disputas entre el Gobierno Nacional y las organizaciones representativas del campo y la ciudadanía toda.
3.- EL IMPUESTO INMOBILIARIO PROVINCIAL, que grava a los propietarios con un porcentaje sobre la valuación fiscal de
la tierra.
4.- LA TASA POR HECTÁREAS, existentes en muchas municipalidades y comunas.

Reforma agraria: incide sobre la estructuración fundaría y está dirigida a sustituir un régimen fundiario preexistente por
otro nuevo.
UNIDAD 2: LEGISLACION Y JURISDICCION AGRARIA

LEGISLACIÓN.
No existe un Código Nacional Agrario. Esto ha separado a los doctrinarios en torno a la autonomía del derecho agrario
porque muchos consideran que, para que una rama del derecho se considere autónoma, debe tener un Código que lo
respalde.
Al no existir un código nacional, muchos sostienen que el derecho agrario no es una rama autónoma. Sin embargo, otros
sostienen que esta falta de codificación no impiden considerarlo así. Es más, que no esté regulado o legislado es un
beneficio porque para que se modifiquen las disposiciones de un Código es más tedioso que modificar una ley.
Está legislado a través de distintas leyes que, juntas, conforman el derecho agrario.
Actualmente, el derecho agrario sí se considera una rama del derecho autónomo.
El hecho de que no exista un código nacional no implica que las provincias no hayan sancionado códigos provinciales.
Existen códigos provinciales y no uno nacional porque la CN en su art. 75 inc. 12 no menciona el Código Agrario, por lo
que las provincias se agarraron de ese artículo y consideraron que la regulación agraria quedaba sujeta a sus facultades.
Esto tiene que ver con que el dcho agrario está vinculada con las características del territorio en sí, por lo que las
provincias debieron legislar ciertas cuestiones en particular. Las actividades agrarias y rurales se adaptan a esas
características (clima, suelo, etc.)
En el derecho agrario, la costumbre tiene mucho peso.

Distribución de Poderes legislativos en materia agraria de la nación y de las provincias. La CN determina qué cuestión
debe legislar la nación y cuáles las provincias.
Hay ciertas cuestiones que deben estar reguladas por el Congreso de la Nación.
Principio general: la CN establece que el Poder Legislativo, en principio, es una facultad que le pertenece a las provincias
y son ellas las que delegan ciertos asuntos al Congreso Nacional. Las provincias delegaron:
a. Regulación del derecho privado (art. 75 inc. 12 de la CN). Necesariamente, las provincias tienen que
respetar en sus Códigos todas las disposiciones que, en materia de derecho privado, disponga o sancione el
Congreso de la Nación.
b. Comercio (art. 75 inc. 13 de la CN). El comercio entre las provincias entre sí y con el resto de las naciones
extranjeras lo debe regular el Congreso de la Nación. Regula no sólo la cuestión relativa al objeto, sino
también al transporte.
c. Poderes implícitos (art. 75 inc. 32 de la CN). El Congreso debe sancionar todas aquellas leyes o
disposiciones que sean necesarias para poner en ejecución los poderes antecedentes. Se debe tener en
cuenta qué corresponde a la Nación y qué a las provincias.

En relación al dcho agrario, hubo una discusión que se dio en el marco de la ley de policía sanitaria animal, la
cual está destinada a regular la salud de los animales. En principio, si bien comenzó a tener en cuenta la sanidad
del ganado (por ejemplo, la fiebre amarilla en el ganado), se consideró que era un poder implícito porque no se
encontraba en la CN expuesto si era materia de las provincias o de la Nación. Ramos Mejía introdujo este
proyecto de ley en el Congreso, él consideraba que era una cuestión que debía ser considerada por el Congreso
Nacional. Esto se debe a que la cuestión de la sanidad animal afecta directamente al comercio (materia de
regulación del Congreso). Sin embargo, había ciertos legisladores que no estaban de acuerdo. El principal
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opositor fue Joaquín V. González, quien consideraba que era una materia que debían regular las provincias
porque los poderes legislativos eran, por excepción, delegados al Congreso. Es decir, si no establecía que esta
cuestión debía legislarle por la Nación, entonces las provincias debían hacerlo.
Quintana consideraba que era una materia concurrente, es decir, tanto provincia como nación debían
interesarse en el tema y teniendo en cuenta que afectada el comercio, debía ser regulada a través de una ley
nacional.
Finalmente, Cuyen consideraba que, para determinar cuándo una materia corresponde ser legislada por el
Congreso o por las provincias, hay que considerar los intereses que se ven afectados en cada situación en
particular. Si son particulares o específicos, las provincias deben legislar la cuestión por sus particularidades y las
características de la afectación. Ahora bien, si son generales, es decir, afectan al bienestar de la población en
general, debe ser el Congreso quien legisle sobre la materia. Por ende, la sanidad animal afecta un interés
general (es una cuestión de salud pública) e incide en el comercio; por lo que consideró que debía ser dictada
por el Congreso de la Nación. Esta ley es la 3959, establece las medidas para garantizar la salud de los animales
y para evitar la propagación de enfermedades, entre otros temas.
Conclusión: para establecer cuándo un poder implícito debe ser regulado por nación o por provincia, se debe
tener en cuenta si los intereses en juego son particulares o generales. Esto mismo se considera sobre el poder
de policía (poder que tiene el Estado para hacer cumplir las leyes a los ciudadanos en vista del bienestar
común). Se consideraba que la sanidad animal tenía que ver, también, con el poder de policía.
Las regulaciones o leyes provinciales no pueden modificar el derecho privado.

Poderes concurrentes.
La CN menciona dos temas:
a. La colonización. Corresponderá tanto a nación como a provincia colonizar los terrenos fiscales.
b. Cuestión forestal. Tiene que ver con los bosques. La CN no menciona quién debe legislar sobre esta
materia, por lo que las provincias se atribuyeron la legislación. Sin embargo, se ha ido construyendo que
todo lo atinente al régimen forestal afecta a todo el Estado Nacional.

Poderes reservados a las provincias. Se reservaron el dcho de legislar sobre la unidad mínima económica. Se entiende
por unidad económica la superficie mínima, de conformación adecuada, que asegure la rentabilidad de la empresa
agraria de dimensión familiar y un adecuado proceso de reinversión. Por ende, es materia de las provincias.

Competencia y jurisdicción agraria. No existen juzgados o fueros que trabajen específicamente la cuestión agraria. Sin
embargo, los doctrinarios establecen que sería deseable la existencia de un fuero agrario, teniendo en cuenta las
costumbres y que se va gestando de acuerdo a las particularidades de cada lugar.
Todo lo que tiene que ver con el régimen de trabajo agrario queda atendido por el juzgado laboral.
Los desalojos son competencia exclusiva de los juzgados de circuito.
En el código de convivencia se establecen distintas faltas o contravenciones que tienen que ver con cuestiones
agrarias, como la intromisión de ganado en un campo ajeno.
Si bien no existe en nuestra provincia un fuero agrario, ha habido distintos intentos de creación. La primera ley que
buscó una solución a esta falta de jurisdicción se sancionó en el año 1932 y es la ley 2291. Se encargaba de crear, en el
ámbito administrativo, una comisión paritaria de arrendamientos rurales, la cual estaba conformada por 2
representantes de los arrendatarios, 2 de los arrendadores, es decir, los intereses de ambas partes estaban
representados de manera igual. El presidente era el que se encargaba de resolver la cuestión, cuando los representantes
estaban empatados.
Para acceder a esta Comisión, podían hacerlo de manera voluntaria. La cuestión se resolvía a través del voto y, en caso
de empate, resolvía el 5to integrante (el juez). Las resoluciones podían apelarse frente a un órgano superior.
Era un órgano permanente, de administración pública y su acceso era voluntario, no obligatorio.
En 1940, a través de un decreto, se dio lugar a la creación de una comisión arbitral, que venía a reemplazar a esta
comisión paritaria. Era un órgano permanente, de acceso voluntario y los temas a resolver eran sobre el canon de los
arrendamientos (al igual que la comisión anterior).
La ley 12.771 crea una Cámara arbitral (la comisión desaparece). Era voluntaria, las cuestiones eran las mismas, pero la
particularidad era que si alguien planteaba un asunto, debía acatar la resolución, no pudiendo acceder a la justicia para
cambiar esa decisión.
Todo esto fue en relación a los arrendamientos rurales.
Con la sanción de la ley de arrendamientos rurales y aparcería, desaparecieron todas estas regulaciones provinciales ya
que esta nueva ley regulaba todos esos asuntos. Dispuso la creación de cámaras regionales paritarias de conciliación y
arbitraje obligatorio.
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Elementos de la jurisdicción: notio, vocatio, coertio, judicium, executio. Las Cámaras tenían todos estos elementos,
excepto la executio (la sentencia no podía ser ejecutada).
Todas estas características desataron críticas porque nos encontrábamos con un órgano conformado en el órgano de la
administración, contenía casi todos los elementos de la jurisdicción. Por ende, se estaría violando la división de
poderes.
Otra crítica fue que quienes formaban parte, sólo eran representantes de los arrendadores y arrendatarios, no personas
letradas ni formadas.
Todo esto desencadenó que comenzara a cuestionarse la existencia de estas cámaras. Incluso, se pensaba sobre la
inconstitucionalidad de su creación. Sin embargo, su creación no violaba la división de poderes.
De alguna u otra manera, para salvar las incongruencias, todas las disposiciones debían quedar sujetas a un control de
legalidad que debía realizar la justicia. Por ende, sus sentencias debían quedar sujetas al control judicial posterior.
En un último fallo, la Corte determinó que eran inconstitucionales y, por tanto, fueron derogados. Estos organismos
administrativos, por ende, ya no existen, pero llegado el caso de que se presente algún conflicto, se deberá plantear en
la justicia provincial.

Artículo 75 inciso 12 de la Constitución y la legislación agraria: Este artículo no incluye el código Agrario entre aquellos
que corresponde dictar El Congreso de la nación y en el que expresamente se enumera el código civil comercial penal de
minería y el de trabajo y seguridad social.
Sin embargo es opinión pacífica de los autores que la facultad legislativa de la nación para dictar la legislación agraria de
fondo y en todo caso un código Agrario si se estimase conveniente y oportuno, se desprende de los incisos 11 9 y 32 del
artículo.

Poderes legislativos delegados a la nación. De estos poderes algunos son expresos y otros son implícitos:

El derecho privado: Los poderes expresamente delegados por la Constitución al congreso de la nación refieren a los
sustancial de la legislación agraria toda vez que está integrada por todos los institutos pertenecientes al ámbito del
derecho privado. Por eso es indiscutible el derecho del Congreso de legislar sobre los derechos reales entre ellos la
propiedad agraria en sus distintas manifestaciones, la forestal, de las aguas, de las cosas muebles, la hacienda, la
empresa agraria, los contratos agrarios incluido el contrato de trabajo Agrario, el régimen de sucesiones Agrario y de un
modo general por todos aquellos regulados en los códigos civil y comercial y de las leyes que lo modifican.
Estamos en presencia de un poder Expreso que la Constitución confiere la nación y que precisamente tiene su base en el
artículo 75 inciso 11 Porque si bien ahí no se menciona a la legislación agraria la Corte Suprema de Justicia ha resuelto
reiteradamente que tiene este carácter no solamente los códigos así mencionado y las leyes incorporadas a ellos sino
también las leyes que integran modifican o amplían la llamada a legislación común.
En conclusión son facultades exclusivas de la nación: Reglar la propiedad agraria, reglar los contratos de arrendamientos
y aparcerías, la prenda agraria, el crédito Agrario, la propiedad del ganado, disponer la enajenación y uso de las tierras
Fiscales nacionales, reglar el comercio de carnes y granos y la producción agropecuaria. Como se ve las normas de
derecho privado son exclusivamente de Nacionales.
Regulación del comercio agropecuario: Es facultad expresa de la nación La regulación del comercio con las naciones
extranjeras y de las provincias entre sí y eso tiene principal implicancia en el derecho Agrario; el contralor del comercio
que ejerce el estado sobre los distintos productos agropecuarios, fundamentalmente en granos y carnes a ensanchado
los límites del derecho Agrario argentino permitiendo su expansión hacia el derecho público (por la naturaleza mixta de
nuestro derecho).
Cabe reconocer, sin embargo, que partir del gobierno de Menem, y en virtud de haberse inclinado la política económica
hacia un claro liberalismo, esa expansión hacia el derecho público fue desapareciendo a la raíz de la derogación de los
regímenes de contralor en granos como carnes y la desaparición de las juntas nacionales reguladoras de dichas
materias.

Poderes implícitos: (pregunta de examen dice los apuntes): El inciso 32 del artículo 75 de la Constitución nacional
establece entre las facultades del congreso: " todas las leyes y reglamentos que sean convenientes para poner en
ejercicio los poderes antecedentes y todos los otros concedidos por la presente Constitución al gobierno de la nación
Argentina".
Esto se explica pues sería impropio de la Constitución incluir una enumeración exhaustiva y taxativa de todos los
poderes que le corresponden a la nación.
También es exagerado decir que solo se requiere la conveniencia para que el congreso este habilitado para dictar una
ley o reglamento ya que ello significaría una delegación prácticamente absoluta de facultades.
Debe tenerse en cuenta que la facultad implícita que se ejerce debe ser consecuencia de un poder expresamente
delegado a la nación que encuentre en el su apoyo, es decir que sea el medio para ponerlo en movimiento.
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Cómo sabemos, si estamos en presencia de un poder delegado implícitamente a la nación, o si por el contrario una
facultad reservada por las provincias? El criterio para atribuirlo deriva de los intereses generales o locales que pueden
encontrarse involucrados.
Eso es muy importante en nuestro país, que adoptado la forma federal de gobierno, dónde las provincias conservan los
poderes que no han sido delegados por la constitución en el Gobierno Federal.
Fue precisamente la discusión de un proyecto de ley agraria de policía sanitaria animal la que origina un debate
importantísimo en el congreso de la nación dónde se vio reflejado la extensión de los poderes de la nación y de las
provincias en materia de poder de policía.
El proyecto presentado por Ramos Mejía atribuye esta facultad de la nación. En esta oportunidad se sostuvieron tesis
opuestas:
1. Posición de Joaquín B González: se oponía al proyecto sosteniendo que el poder de policía se encuentra
principalmente en las provincias y que solo por excepción al Gobierno Federal, por cuánto siendo nuestro sistema
constitucional de poderes enumerados, los generales entiendan reservados a las provincias mientras que los
especiales, deben constar en el instrumento público que forma la constitución. González estimaba que la amplitud
de facultades que el proyecto daba al poder central atentaba con el derecho de las provincias.
2. Ramos Mejía: sostenía que las provincias no pueden tomar decisiones que afecten el comercio entre ellos o con el
exterior porque no está facultada sido delegada expresamente y por lo tanto corresponde a la nación. Qué entre los
poderes antecedentes a que él se refería estaba el de proveer lo conducente a la prosperidad del país al adelante y
bienestar de las provincias.
3. posición de Quintana: Se hizo cargo de los argumentos de Ramos Mejía pero se colocó en otro plano: La materia
concurrente que es la policía sanitaria es por lo menos materia en qué nación y provincias concurren y en este tipo
de materias, si la nación dicta una ley, las provincias deben ajustarse a ella por razón de la preeminencia de las
leyes.
4. Cullen: Consideraba que para resolver el problema había que tener en cuenta los intereses que podían encontrarse
afectados. Para el, cuando se trata de un interés general el poder pertenece a la nación, en cambio cuando se trata
de un interés local el poder es de las provincias. Como en el caso había un interés general triunfo esta postura y el
proyecto se convirtió en ley nacional número 3959.

Poder de policía: Después de la sanción de la ley de policía sanitaria animal El Congreso de la nación dictó una frondosa
legislación fundándose en los argumentos utilizados en aquella oportunidad.
La cuestión sigue provocando dudas y vacilaciones en la doctrina agrarista la que se ha puesto de manifiesto en ocasión
de las deliberaciones del cuarto congreso argentino de derecho Agrario y también en leyes o proyectos de leyes en que
algunas provincias reivindican de alguna manera El ejercicio del poder de policía en sus respectivos territorios.
El poder de policía es un atributo que posee el estado, una potestad de regulación amplia y genérica para promover el
bienestar común en la cual están todas las materias.
El problema consiste en determinar A quién compete este Poder innominado pudiendo decirse que Con arreglo a
nuestra organización Federal el principio es que corresponde a las provincias como ha declarado reiteradamente la
corte y lo sostiene pacíficamente la doctrina.
Pero el poder de policía puede ser ejercido por la nación dentro del territorio provincial cuando ha sido expresamente
conferido por la Constitución o es consecuencia derivada de otras facultades constitucionales.

Legislación sanitaria animal posterior a la ley 3959: La ley de policía sanitaria número 3959 reglamentó la defensa
sanitaria de los animales en todo el territorio de la nación contra la invasión de enfermedades contagiosas exóticas y la
acción de epizootias ya existentes abarcando los lugares sujetos a la jurisdicción exclusiva del Gobierno Federal, el
tráfico de internacional e interprovincial, o cuando se trata de enfermedades contagiosas y extendidas en más de una
provincia o que ofrecieran peligro de propagarse fuera de ellas.
Sus disposiciones fueron modificadas por la ley 17161, disponiendo que el poder ejecutivo reglamentaria todo lo
concerniente a la habilitación, fiscalización sanitaria, de inspección de los mercados de ganados, tablados, feria,
mataderos, frigoríficos etc. Y En general todos aquellos donde se elaboren o depositen productos animales cuando los
lugares están sujetos a jurisdicción Federal o si estando en una provincia los animales proceden de otra nación de otra
provincia o territorio o se destinan al comercio internacional o interprovincial (quedando afuera el tráfico interno de
cada provincia).
Luego se sancionó la ley 18820 llamada Ley Federal de carnes que extendió el poder Federal a aquellos establecimientos
industriales y de faena, aunque que sus productos se comercializan dentro de los límites de una misma provincia, es
decir aun cuando no se afecta el comercio interjurisdiccional.
De esta ley se desprende que Los establecimientos afectados al comercio federal y están regulados por las normas
federales y su aplicación está a cargo del Gobierno Federal; establecimientos afectados solamente al tráfico y consumo
local están regulados por las normas federales pero a su aplicación corresponde a los organismos locales.
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Luego la ley 22365 derogó la ley 18802 y reglamentó en todo el país el régimen de habilitación y funcionamiento de los
establecimientos donde se faena animales, se elaboren o depositen productos de origen animal en lo concerniente a
los requisitos de construcción e ingeniería sanitaria, los aspectos higiénicos sanitarios de elaboración, industrialización,
transporte de las carnes destinados al consumo dentro de la misma provincia o en la capital Federal acordando las
provincias el contralor del cumplimiento de sus disposiciones en sus respectivas jurisdicciones.
Las funciones de hace cumplir la reglamentación en todo el país es encargada a un organismo conocido como servicio
nacional de sanidad animal o senasa. La extensión de las facultades se funda en la necesidad de Establecer un régimen
uniforme en aquellos aspectos tan trascendentes para la economía del país y para la salud pública en particular.
Nuestro país después de muchos años de lucha obtuvo el estatus sanitario de Plaza libre de aftosa sin vacunación,
categorización concedida en mayo de 1999 y de esa forma la carne Argentina volvió a tener presencia en el mercado
internacional. Así por ejemplo, un conocido frigorífico argentino que había comenzado a exportar hamburguesa y carne
en Argentina y Alemania. En los principales centros de compra de aquel país se comenzaba a ver en las góndolas a las
hamburguesas y cortes de carne de origen Argentino.
Pero debido a los hechos de dominio público a nuestra falta de controles en los ingresos de animales provenientes de
otros países limítrofes, y por nuestro descuido sanitario, porque en algunos sectores la vacunación contra la aftosa
debió haber continuado por más tiempo, y sobre todo porque una torpeza o seguirá alarmante de nuestra clase
dirigente se trató de tapar los primeros brotes tóxicos, negándolos en lugar de aplicar medidas contundentes, se
volvieron ahora a perder mercados que a los productores argentinos tanto les había costado recuperar.
La aparición de los brotes tóxicos no solamente influyen en forma negativa en nuestra balanza de pagos por la carne
que se dejó colocar en el exterior, sino también trajo aparejado una crisis profunda de la industria frigorífica y de las
curtiembres, lo que derivó en cierres o reducciones de fuentes de trabajo en estos sectores.
A partir del año 2000, el gobierno argentino comenzó una promoción de las carnes argentinas a nivel internacional
habiéndose nombrado embajadores a conocidos artistas argentinos que tenían como función difundir en el mundo las
bondades de la carne Argentina para de esa forma contribuir a lograr nuevos mercados para la colocación de nuestra
carne.
La aparición de la enfermedad llamada encefalopatía espongiforme, conocida como el mal de la vaca loca en Europa,
que ataca a los animales criados en establos con alimentación derivada de productos fabricados con componentes
cárnicos y huesos infectados, había mejorado las perspectivas de las carnes argentinas en el exterior y los frigoríficos
comenzaron hacer inversiones a los fines de satisfacer los requerimientos de los nuevos mercados. En efecto, Gran
Bretaña, país donde se descubrió la enfermedad, había comercializado estos productos a muchos países del Mundo
motivo por el cual no sé descarta que el problema también se haya exportado. Argentina era inmejorable.
Luego de haber festejado con irresponsable estruendo, la expectativa generada se ve frustrada y tenemos que volver a
vacunar. Estimamos que se debe trabajar para detectar y castigar a los culpables de las maniobras que culminaron con
un brote aftosis alarmante en varias provincias argentinas. Algunos interrogantes son que ¿Quiénes son responsables
del Hacienda con serología positiva efectuado desde el Paraguay? De dónde llegó la epidemia? Qué responsabilidad
tienen los funcionarios que utilizaron el estatus logrado para recibir premios y sacarse fotos mientras descuidar a las
tareas más elementales del control sanitario? Cuando el estado va a comenzar a efectuar controles serios en los pasos
fronterizos? Porque con los primeros casos no se utiliza el sistema del rifle sanitario cómo lo hizo Uruguay y lo cual le
permitió recuperar el estatus?
La olé (organización internacional de epizootias) bajó el estatus sanitario de la Argentina de país libre de aftosa sin
vacunación, a región libre de la enfermedad con vacunación, circunstancia que implica un retroceso sanitario
imperdonable.
Brasil levantó una barrera de protección contra la Argentina como devolución de atenciones a La indiferencia que había
mostrado Argentina frente a las represalias comerciales que los demás países impusieron a Brasil por presunción de
vaca loca en sus rodeos.
Sin embargo en una reunión de técnico sanitario en Brasilia, se trató el tema de control de la aftosa en el Mercosur y
Brasil propuso la adopción de un certificado de sanidad común para el ganado de la región.
Si el senasa no comprueba la inexistencia de la actividad viral, Brasil podría restringir para toda la Argentina las
importaciones de ganado vivo carne con Hueso y material de reproducción. En el año 2000 Brasil importó 8500
toneladas de carne bovina de Argentina equivalente a 32 millones de dólares.
La argentina no le prometió ahora sino un plan para erradicar la aftosa. Ello implicaría reforzar los equipos de senasa.
Con esta condición el ministro de agricultura de Brasil acepto flexibilizar el rígido bloqueo implantado contra productos
agrícolas argentinos como arroz, frutas, y hortalizas procedentes regiones con focos de aftosa.

Poderes concurrentes: Son aquellos que la Constitución atribuye a la nación y a las provincias. Cómo vimos
anteriormente el Congreso Nacional debe proveer todo lo conducente a la prosperidad del país, al adelanto y bien estar
de las provincias, promoviendo la inmigración y la colonización de tierras de propiedad nacional.
A su vez las provincias pueden promover la inmigración y la colonización de tierras de propiedad provincial.
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La doctrina incluye entre las facultades concurrentes a la colonización. Por lo tanto cabe concluir que las provincias no
han delegado y por el contrario se ha reservado el derecho de disponer de sus tierras públicas y colonizar en base a su
distribución.
En cuanto a los poderes concurrentes puede la nación promover la colonización de aquellas tierras que encontrándose
en territorio provincial pertenecen al dominio privado? La doctrina cree que existe una facultad concurrente.

Régimen forestal: Parte de la doctrina ubica también entre las facultades concurrentes el régimen forestal por no existir
en la Constitución mención expresa a los bosques y a qué las provincias no se les prohíbe legislar sobre esta materia.
Fernando Brebbia discrepa totalmente con esta posición de la doctrina y dice que si bien es cierto que la Constitución no
refiere al modo explícito de los bosques, la facultad de legislar acerca de ellos corresponde a la nación no obstante que
la ley vigente soslaya este problema instituyendo un sistema de adhesión.
Brebbia entiende que en materia forestal se necesita un régimen Federal fundamentando su posición en los intereses
afectados, la importancia de la madera en la industria, su incidencia en el comercio internacional, su influencia, en la
conservación del suelo, en la protección de las corrientes de agua, de la fauna, de la flora y de la defensa de la salud
pública. Para Brebbia en razón de la naturaleza del derecho de propiedad sobre los bosques y contenido sustancial de la
ley de bosques es una facultad de las provincias que han delegado en el Gobierno Federal y que por lo tanto le queda
vedada su regulación.

La opinión de la doctrina está dividida: Algunos autores piensan que es una facultad local, otros que es concurrente, y
otros que es delegada en la nación.
Lo cierto es que las provincias no se les ha prohibido legislar sobre este punto entendiéndose por el contrario que el
enunciado de poderes de fomento que mantienen figura el relativo al fomento y protección de los bosques sito en la
jurisdicción provincial.
Es evidente que la influencia de los bosques trasciende de los límites políticos de una provincia determinada y por ello la
política forestal que se adopta y en el buen manejo de lo que se haga de este recurso incide y afecta a otras.
Estudiando en profundidad los cambios operados en el régimen de Lluvias de nuestro país, llegaremos a la conclusión de
que la tala de bosques para la construcción de represas o la tala de bosques indiscriminada efectuada en algunas zonas
del país para la utilización de la madera o la falta de reposición de árboles en otras tiene directamente incidencia en
otras provincias. No es casualidad por ejemplo que algunas zonas fértiles y de buen régimen de lluvias se vuelvan áridas
y la tierra se agrieta y en otras donde tradicionalmente las lluvias eran escasas hoy tenemos presencia de inundaciones
por ejemplo en Santiago Del Estero.
En materia forestal campea el orden público y las limitaciones y prohibiciones que existen en el dominio diferencian
sensiblemente el propietario forestal al propietario rural común. El propietario forestal debe conservar el inmueble en
estado boscoso por razones de interés público aunque le resulte favorable su transformación, mientras que
normalmente el propietario de un terreno de labranza puede convertir el mismo en un Prado húmedo o un campo de
pastoreo, mutaciones prohibidas al propietario forestal.
Se desprende de lo expuesto que las provincias se encuentran impedidas de dictar dentro de su jurisdicción, norma
alguna que de un modo u otro se refiera a la propiedad de los bosques e imponga restricciones y límites de dicha
propiedad.
Actualmente se está dando un fuerte impulso de la actividad forestal. Sí bien actualmente en santa fe de muchas
hectáreas plantadas se aspira alguien poco tiempo se multiplica por 10 la actividad forestal.
La ley nacional 25.080 estimula aquellos para que inicien la actividad forestal con una serie de beneficios entre los que
se destaca el pago de un aporte no reintegrable a plantación, lograda que cubre un alto porcentaje de Los costos ($360
por hectáreas en el caso de pino, eucaliptus, álamo, sauce, y un 20% más para especies de calidad como paraíso,
fresno), estabilidad fiscal por 20 años sobre el proyecto que se realice, y para empresas nuevas la devolución del IVA en
el plazo de un año.
Santa Fe cuenta actualmente con un programa de complemento de la nueva ley nacional y qué consiste en qué la
provincia paga anualmente y por un plazo de 10 años una tasa de interés sobre el capital invertido. Algunos planes
concretos referidos a las tierras públicas presentados por las comunas y municipios de la provincia de Santa Fe que ven
la posibilidad de aprovechar las banquinas, los caminos abandonados o tierras que no tienen ocupación. La idea es que
se hagan proyectos pilotos que sirvan de ejemplo a los productores.
El plazo fijo forestal fue creado por la ley provincial 11.111 Estableciendo distintos sistemas de incentivos. A su vez la ley
Nacional 25.080 estableció un régimen de promoción de inversiones para nuevos emprendimientos forestales a través
de un sistema de reintegros en las inversiones y de un tratamiento fiscal diferenciado. Este sistema regirá por 10 años
desde el año 2000 al 2009. Este apoyo del Estado casi no se da en la actualidad en ninguna actividad. Argentina tiene un
déficit de productos forestales industriales y se llegó a importar más de 1500 millones de dólares por año, cifra que
podría estar siendo producida por mano de obra y con materia prima Argentina. Argentina además se está sumando el
esfuerzo mundial por combatir el efecto invernadero y los cambios climáticos que ellos traen aparejados ya que los
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árboles no solo producen madera sino que capturan carbono de la atmósfera disminuyendo un problema que desespera
a la humanidad y que según los pronósticos va hacer aumentar la temperatura media de la tierra de forma alarmante en
el presente siglo.
La Argentina perdió el 74% de sus bosques nativos en 100 años. Las tablas impulsadas por las madereras, los incendios y
la introducción del ganado son las tres variables que combinadas convierten a un bosque poblado de enormes especies
en un bosque degradado o tierra arrasada.
La enorme riqueza natural de los bosques andinos patagónicos podría ser preservada mediante un ambicioso proyecto
de conservación, la creación de un santuario internacional de bosques nativos del Sur. La iniciativa es impulsada por
organizaciones ambientalistas no gubernamentales de todo el mundo y busca detener la destrucción de los bosques
más australes de la tierra a través de la creación de una inmensa área protegida. El santuario se llama proyecto
Gondwana y comprende todos los bosques ubicados al sur del paralelo 40. Por lo tanto ayudaría a preservar la reservas
naturales en 4 países que son Argentina chile Australia y Nueva Zelanda.

Poderes reservados a las provincias: Finalmente en cuanto a los poderes inherentes a las provincias en materia rural,
consisten en aquellos que no han sido expresa o implícitamente delegados y qué consiguientemente se han reservado.
En general es escasa y se reduce a la jurisdicción legislativa agraria provincial la disposiciones de carácter Público, de
carácter reglamentario y policiaco. Eso es así porque las normas de derecho privado deben ser dictadas solo por el
congreso al que además se le acuerda el poder de regular el comercio y hacer todas las leyes que sean conducentes a la
prosperidad del país y bienestar de las provincias y en general hacer todas las leyes y reglamentos que sean
convenientes para poner en ejercicio los poderes enumerados en la Constitución nacional y todos los otros concedidos
al gobierno nacional.
Entre los poderes reservados por las provincias deben señalarse el de colonización sobre las tierras de propiedad
provincial, la Facultad de reglamentar la superficie mínima de la unidad económica en materia de inmuebles rurales, no
ya con arreglo a la distribución de poderes que resultan de la carta constitucional sino a la reforma introducida en el
artículo 2326 del código civil que luego de prohibir la división de las cosas cuando ellos convierta en anti económico su
uso y aprovechamiento, confiere a las provincias el mencionado poder reglamentario. Ello ha traído distintos criterios
de determinación de lo que se entiende por unidad económica, lo que origina que las tierras de idéntica caracterización
agronómica pero ubicadas en distintos territorios provinciales, separadas a veces por límites puramente políticos, son
objeto de un tratamiento distinto.

Jurisdicción agraria: Si consideramos al derecho Agrario como autónomo por ser una rama del derecho bien definida
que trata una actividad específica de gran importancia económico social, debemos concluir que estaría en condiciones
de lograr una jurisdicción especial que contribuye a resolver con eficiencia los problemas típicos específicos que se
presentan en el desenvolvimiento de la actividad.
Ese reconocimiento al derecho agrario de su naturaleza distinta al derecho civil, la insuficiencia de este derecho para
resolver en el marco de sus instituciones y los problemas que se plantean en materia agraria, ha llevado a reclamar
también que ‘’Sus principios e instituciones que han jugado por tribunales especiales distintos a los Civiles para que
exista la necesaria armonía entre las normas de fondo y forma y para que aquellas puedan cumplir los fines para los que
fueron dictadas".

Necesidad de fuero agrario: En el Onceavo Congreso Nacional de derecho procesal llevado a cabo en la plata en 1981 se
reclamó en forma imperiosa la necesidad de crear un fuero Agrario especializado, organizado dentro del poder judicial
con jueces versados en derecho Agrario, regido también por un procedimiento especial, incluidos en los códigos o leyes
de Procedimientos en armonía con la naturaleza y el derecho a aplicar atribuyéndole una competencia específica y
diferenciada del civil comercial y laboral.
A la necesidad de la creación de un fuero rural especializado organizado dentro de la órbita del poder judicial de cada
provincia con normas de procedimientos adecuados a la celeridad que imponen las actividades agrarias y al sentir de los
sujetos agrarios, debemos sumarle en la necesidad de contar con una competencia amplia pero transparente y definida
los fines de evitar conflictos de competencia que complican y dilatan en el proceso.
La competencia de los tribunales agrarios debe comprender la actividad agraria general e incluiría las siguientes:
1) cualquier actividad agraria propiamente dicha como las productivas conservativas y preservativas. Ejemplo: cultivos y
crianza de ganado.
2) actividades agrarias conexas con las propiamente dichas como es por ejemplo de las actividades extractivas
forestales.
3) actividades agrarias accesorias es decir aquellas que son complementarias de la actividad productiva como por
ejemplo el transporte y la actividad manufacturera.
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4) actividades agrarias vinculadas, o sea del acto jurídico que puede tener sus efectos en el medio rural Como por
ejemplo el contrato de compraventa de una maquinaria agrícola.
Si tomamos como base el antecedente valioso de la provincia de Buenos Aires diremos que en el fuero rural la
competencia debe ser amplia. En efecto la competencia fijada en el artículo 13 del decreto ley 21209/57 es amplia e
importante. Comprendía el derecho Agrario contractual y en consecuencia las recesiones contractuales, reajuste de
precio, calificación de homologación de contratos accidentales etcétera. Además, desalojos de predios rústicos
cualquiera sea el origen, daños y perjuicios específicos, contratación de trabajos y obras sin relación de dependencia,
expropiación de campo con destino a colonización. Asimismo incluye materias del código rural como la defensa del
suelo agrícola, la determinación de unidades económicas y delimitación de la propiedad rural.
La idea de un fuero Agrario no es sino la traducción en un campo procesal de un movimiento legislativo y doctrinario
que buscaba la autonomía del derecho Agrario.

Antecedentes de la jurisdicciones especiales en Argentina: La ley 13246 destinada a regular la materia de


arrendamiento y aparcería sentó las bases de un nuevo fuero en el país que dispone la creación de cámaras paritarias de
conciliación y arbitraje obligatorio con facultades para intervenir en los conflictos que se suscitan con momento de la
aplicación de la citada ley.
Posteriormente, otros textos legales completaron la organización y competencia de nuevo fuero en el que comenzó a
funcionar entre fines del año 48 y el 49.
Nos preguntamos: Constituían un verdadero fuero las cámaras paritarias? Cuando en la materia ‘’ teoría del proceso’’
enumerábamos los atributos de la jurisdicción mencionábamos;
1) notio: Derecho de conocer en las cuestiones litigiosas.
2) vocacio: Facultad de obligar a las partes a comparecer a juicio.
3) coertio: Facultad de usar la fuerza para obtener el cumplimiento de las medidas ordenadas en el proceso.
4) indicium: Facultad de dictar sentencia.
5) executio: Hacer cumplir las sentencias.
De todas las facultades enumeradas las cámaras ejercían todos menos la última. En el artículo 48 de la ley decía
entonces" los pronunciamientos de las cámaras regionales y de la cámara central harán cosa juzgada y serán ejecutables
por las autoridades judiciales federales o provinciales según corresponda de acuerdo a los procedimientos respectivos".
Las cámaras paritarias no podían requerir la El auxilio de la fuerza Pública para hacer cumplir sus sentencias y carencia
de imperio.
Entonces, a nuestro entender no configuraron un verdadero fuero judicial porque no se concibe la justicia sin imperio.
Las cámaras de arrendamientos nacieron con algunos vicios estructurales entre los que podemos mencionar:
La inconstitucionalidad: porque había invasión del poder administrador en la órbita del poder judicial.
El carácter Lego no se exigía a la condición de letrado para formar parte de las mismas.
La representación paritaria: los representantes de las partes generalmente tienden a favorecer el propio sector muchas
veces en detrimento de la imparcialidad.
Y falta de imperio porque no podían ejecutar sus sentencias.

Fuero Agrario Nacional o Provincial: Antecedente provincial de la jurisdicción agraria: En 1932 se dictó en la provincia
de Santa Fe la ley 2291 que creó un tribunal Agrario para resolver conflictos suscitados entre los propietarios y
arrendatarios o aparceros que actúa como amigable componedor cuando se lo pedían a los interesados.
Llegamos a la conclusión de la necesidad de un fuero Agrario, el mismo debe ser organizado por las provincias y tal
como lo hizo en 1957 Buenos Aires, el mismo debe ser judicial.
Ello deriva de nuestra organización Federal de gobierno y de acuerdo a lo establecido en nuestra Constitución nacional.
Se propugna la creación de fueros especializados en materia agraria forestal y minera dependiendo de las características
de cada provincia. Para ello debe sancionarse las Leyes orgánicas tribunales especializados en materia agraria forestal y
minera y las leyes procesales.
Cada provincia debe organizar el fuero Agrario de acuerdo a su realidad ya sea en forma autónoma, conjunta o paralela,
con otros fueros supeditado ellos la existencia de juicios de la materia.
Si el número de causas no sé justifican, algunas provincias pueden optar la creación de tribunales de jurisdicción
exclusiva, para lo que deberían dictarse leyes de procedimiento especiales adaptados a la naturaleza del derecho
Agrario cuya aplicación debería ser otorgada a jueces que tengan competencia en otras materias. La trascendencia
adquirida por las relaciones jurídicas agrarias debido a la importancia económica y social de la producción rural y la
especialización alcanzada por el derecho Agrario y los problemas específicos y típicos que plantea la actividad agraria,
exige surgimiento de leyes procesales expresas que se conviertan en instrumentos adecuados al servicio de un derecho
sustantivo que reclama simplicidad rapidez y eficacia.
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Actualmente nuestra provincia en virtud de lo dispuesto por el código procesal civil y comercial y por la Ley Orgánica de
tribunales, corresponde al fuero civil y comercial atender cuestiones derivadas de la aplicación del código rural, las
relativas a la empresa agraria y las referidas a la contratación agraria general.
Entienden los jueces laborales en las causas que surgen de la aplicación del régimen Nacional de derecho Agrario.
En tal sentido nos parece más acertado otorgar la competencia agraria a los jueces civiles y comerciales porque en
ausencia de una norma expresa agraria para la solución de un caso concreto, se deberá recurrir supletoriamente las
disposiciones del código civil si la solución no se logra recurriendo a el convenio de las partes o a los usos y costumbres
locales. No compartimos la solución de la provincia de Buenos Aires que otorgó competencia a los juzgados laborales
para entender en asuntos agrarios.
Para la cátedra la competencia agraria no puede estar dispersa entre distintos tribunales en cuanto a la materia civiles y
comercial, laborales y de faltas y en cuanto al territorio o monto en Distrito circuito y comunal. Sería conveniente reunir
la competencia agraria en un solo nivel de Justicia para de esta forma comenzar a ensayar una suerte de especialización
de parte de la magistratura lo que redundará en una correcta aplicación del derecho.
Entiende la cátedra que la competencia agraria sería conveniente concentrarla en los juzgados de circuito como ocurre
con las causas de locación de inmuebles e inmuebles Rurales y en todo litigio que verse sobre desalojo, esto tiene como
principal ventaja a la cercanía de los juzgados de primera instancia de circuitos a los judiciales debido a la pluralidad de
sedes judiciales, con lo cual estaríamos fomentando un acercamiento de la justicia al hombre y a los problemas del
campo debido al mejor acceso a los mismos que tienen este tipo de juzgados , lo que facilitaría el acceso a las audiencias
sin grandes pérdidas de tiempo bien tan preciado y valorado por las personas vinculadas a la actividad agraria porque
sabemos lo difícil que significaría abandonar su unidad de producción y los peligros que puede acarrear una ausencia
prolongada.
Otra ventaja es la posibilidad del juez de poder conocer en el lugar de los hechos el caso a resolver a través de una
inspección judicial o de una constatación porque como lo sostiene Bidart en el terreno de las pruebas la inspección
judicial indelegable y la pericia asumen el carácter de reina de la demostración de la prueba.
También contabilizamos como una ventaja del conocimiento que tiene el juez de el temperamento y de los usos y
costumbres del lugar lo que sumado muchas veces a prestigio de su investidura constituyen factores decisivos para
facilitar la conciliación de las partes y evitar una contienda judicial.
Finalmente diremos que el juez de primera instancia de circuito es un magistrado acostumbrado atender en
competencias variadas lo cual pensamos que facilitaría una más rápida adaptación a los criterios agraristas máxime si
podría contar con un procedimiento especial adecuado de la celeridad que imponen las actividades agrarias y al sentir
de los sujetos agrarios e impregna dos de los principios básicos de la materia.
Ello contribuirá a garantizar la tutela de la protección rural y a una mejor interpretación de las leyes contratos y hechos
agrarios.

Administrativo judicial: La doctrina agrarista reclama la creación de un fuero Agrario especializado organizado dentro
del poder judicial con un procedimiento especial en armonía con la naturaleza y características del derecho a aplicar que
tenga una competencia específica diferenciada de la civil comercial y laboral.
Las cámaras paritarias habían sido organizadas dentro de la órbita del poder administrador e integradas por
representantes de los propietarios y de los arrendatarios y aparceros. La naturaleza jurídica de su organismo era
administrativa aunque funcionaron como verdaderos tribunales agrarios. De ahí que desde el comienzo de su actuación
fueron impugnadas por inconstitucionales porque se sostenía que comprometía el principio de separación de poderes
de la forma republicana de gobierno, la garantía de defensa en juicio y la facultad de las provincias para aplicar leyes de
carácter común, ya que atribuía competencia a organismos nacionales en cuestiones de derecho común materia
expresamente reservados por las provincias de acuerdo a lo preceptuado por nuestra Constitución nacional.
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UNIDAD 3: LA EMPRESA AGRARIA

Importancia de la noción de empresa: la empresa es una de las causas que dan origen al sistema económico y su
realidad sociológica es uno de los impactos más significativos que ha revolucionado el derecho contemporáneo. A
mediados del siglo pasado como consecuencia de la Revolución Industrial, la empresa ha originado una normativa
abundante- sobre todo en Europa.
La importancia que este concepto se debe que, gran parte de la doctrina ha asimilado el derecho agrario a la empresa
agraria. El derecho agrario ha nacido en el momento mismo en que comenzó a adquirir relevancia autónoma sobre el
terreno jurídico la empresaria agraria (entendida en principio como forma o modo de organización de la actividad
agraria; es así que el productor agropecuario no va a destinar su producción solo al consumo personal y de su familia,
sino que va a estar abierto a los nuevos mercados y demandas, es decir, el productor agrario no es parte de una
actividad civil de subsistencia, sino que, se advierte patente en el mismo el ánimo propio de la actividad mercantil).
El concepto de empresa agrícola ha nacido para el derecho cuando comenzó a asumir relieve como un instituto
separado y distinto de la propiedad del fundo rústico. Antes la agricultura interesaba al derecho únicamente como
disciplina de un particular tipo de propiedad, la propiedad fundiaria y quedando, el proceso productivo fuera de la
disciplina jurídica.
Es resumen, importa al derecho porque cuando lo “agrario” se organiza se torna relevante para este.

Concepto y naturaleza de la empresa: la empresa desde un punto de vista general es la institución básica y primaria del
dinamismo económico, en ella concurre el capital y el trabajo, y otros medios de producción convocados por el
empresario para producir bienes y servicios.
La empresa agraria es la entidad económica que, mediante la utilización de factores de producción y la aplicación de la
tecnología, se dedica a la generación de bienes y servicios primarios, agroalimentarios y agroindustriales, y al desarrollo
de actividades conexas. Esta puede desarrollar las actividades de carácter productivo y venta directa de los bienes y
servicios que produce, o puede industrializarlos. El fin de la empresa en este caso es la actividad agropecuaria.
Nuestro régimen jurídico no ha reconocido a la empresa como un nuevo sujeto de derecho, sino más bien lo relaciona
con un sistema organizativo del cual dispone el empresario, para la utilización de los diversos elementos de los que se
vale en el ejercicio de su actividad profesional. Esa falta de reconocimiento como sujeto de derecho, no impide que
determinadas empresas agrarias adopten alguna forma societaria.
Entonces empresa agraria es aquella que desarrolla una actividad económica (economicidad) de la que forman parte
una serie de bienes y derechos organizados (organicidad) de manera profesional por su titular (profesionalidad)
asumiendo éste los riesgos derivados de dicha actividad (imputabilidad). Puede desarrollar actividades ya sea de
manera directa o puede industrializar esos bienes y servicios.
En Argentina la empresa agraria es una realidad en donde sería necesario un estudio más económico y sociológico para
demostrar el porcentaje de actividad que se desarrolla en forma de empresa o, tal vez mejor, el porcentaje de
empresas que necesitan de correcciones o asesoramiento en cuanto a su organización para obtener mayores
resultados.

Naturaleza de la empresa agraria. Ha dado lugar a distintas opiniones:

1. Empresa como sujeto de derecho: algunas teorías consideran a la empresa como un sujeto de derecho y estiman
que la entidad que forman los diversos bienes integrados en ésta no es la suma de ellos, sino por el contrario una
realidad totalmente nueva y distinta. En este sentido se entiende que la empresa no es una reunión inerte de
medios de producción, sino un nuevo sujeto con vida propia. Se critica esta doctrina por confundir empresa con
sociedad. Es la sociedad y no la empresa el sujeto de derecho, pudiendo además ejercer una empresa, es decir, una
actividad.
2. Empresa como objeto: la identifica con la hacienda y la define como un organismo vivo compuesto de trabajo, de
cosas materiales y de bienes inmateriales, destinada a la integración de hombres y capitales y al cumplimiento de
los fines de la economía social. Se critica esta doctrina porque se limita a reducir a la empresa en su aspecto
objetivo, es decir, a la hacienda. Por lo tanto no es posible identificar el instrumento con la actividad de quien lo
utiliza y, además, no siempre la titularidad de la empresa coindice con la propiedad de la hacienda, como sucede en
aquellos supuestos en que el empresario la tiene en usufructo o arrendamiento.
3. Empresa como un hecho derivado de la situación del empresario, un status generado por la cualidad de éste.
Hecho derivado de la cualidad de empresario- quien realiza actividad económica organizada.
4. Empresa como una actividad, es decir como un complejo de hechos y actos jurídicos realizados en forma
ininterrumpida y duradera ordenados a la producción de bienes y servicios. Esta definición es la más aceptada hoy.
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Requisitos de la empresa. La activada agraria es un hacer, esa actividad puede o no, asumir la forma de empresa, es
decir que puede haber actividad agraria sin que ésta se organice en forma de empresa, los requisitos para que la
actividad agraria pueda asumir la forma de empresa son:
● Economicidad: la actividad debe desarrollarse en un proceso económico de producción o de intercambio de bienes
y servicios. Debe responder a criterios económicos, pero no es necesario el fin de lucro (refiera a una empresa
rentable que perdure en el tiempo). La lógica económica va a ser la que oriente las decisiones del empresario que
buscará los máximos rendimientos, haciendo elecciones entre inversiones, combinación de los distintos elementos
(recursos naturales, trabajo, tecnología, insumos, etc.) buscando la perdurabilidad en la producción y sus ganancias.
Es decir producción de bienes, intercambio, transformación, enajenación o venta.
● Organicidad: se trata de una organización de instrumentos productivos que sean idóneos para el mejor rendimiento
y aprovechamiento de la energía genética de la tierra. La organización es el conjunto de bienes que el empresario
agrícola utiliza y que constituye una proyección patrimonial de la empresa. La misma es tanto de cosas como de
personas (sin la pluralidad de personas no existe ordenamiento jurídico, ya que la organización de cosas no da lugar
a relaciones jurídicas- es necesaria una actividad que se desenvuelva en forma de empresa- esta exigencia se
cumple aun cuando el empresario realiza una organización interna de él en base al trabajo propio y de su familia,
pero no cuando trabaja aisladamente). Los elementos de la empresa deben organizarse entre sí y en relación a los
fines.
Básicamente se trata de conjunto de bienes que el empresario utiliza y que constituye una proyección patrimonial
de su empresa. Debe estar presente en las cosas y las personas.
● Profesionalidad: el empresario debe hacerlo con dedicación profesional, para algunos equivale a continuidad y para
otros a exclusividad, aunque para la opinión mayoritaria equivale a habitualidad, puede traducirse como un buen
labrador o buen agricultor. La actividad agraria debe ser sistemática y habitual. En resumen, consiste en la actividad
agraria en forma habitual, estable y duradera.
● Imputabilidad: la empresa agraria adopta modalidades muy especiales, habida cuenta de que el riesgo normal de
toda actividad económica resulta en la agricultura notablemente agravado a causa de factores imponderables del
ambiente en que la actividad se realiza, o “riesgo agrícola”, y a las limitaciones que impone el ciclo biológico. Este
requisito está ligado al requisito de la economicidad, ya que para que una actividad sea económica, el titular debe
ser responsable de sus actos. Es necesario que al empresario se le imputen los resultados.
La imputabilidad significa que la actividad se realice en nombre propio del empresario, es decir, implica asumir los
riesgos de la empresa o los posibles resultados que se pueden obtener en condiciones de incertidumbre. Por
ejemplo son fuente de riesgo en la actividad agrícola: rendimientos de los cultivos y precios de venta, introducción
de nuevas plagas y enfermedades en el país, sequías prolongadas, heladas, lluvias excesivas e inundaciones, vientos
fuertes; y en la actividad ganadera: ganancia diaria de peso promedio, precio de venta de la hacienda, precios de
los suplementos, brote de fiebre aftosa, etc. Además de los riesgos propios del mercado y ambiente de negocio,
ejemplo: variación significativa en los precios de los productos e insumos, en los tipos de cambio, tipos de interés,
modificaciones en el sistema de crédito, cierre de los mercados para la exportación; modificaciones en el acceso a la
importación de insumos, cambios en las leyes, reglamentos (ambientales, laborales, insumos, tierra), cambios de
orientación en las instituciones públicas de apoyo, modificaciones en la interpretación de normativas, etc. La
agricultura moderna ha tratado de disminuir los riesgos, pero lo que se produce es una sustitución del riesgo.
La asunción corresponde al empresario agrícola, ahora bien, éste puede trasladar a terceras personas la asunción
económica del riesgo, por medio de los contratos de seguro, o delegando el empresario agrícola a un representante
la dirección de la empresa. Pero este traslado a terceros de la asunción económica del riesgo no implica que el
empresario quede exento de responsabilidad, quien puede llegar a responder con todo su patrimonio, salvo que
haya limitado esa responsabilidad por ejemplo adoptando algún tipo societario de responsabilidad limitada.

Caracterización de la empresa: la empresa agraria reúne los requisitos que componen la noción genérica de empresa y
los elementos necesarios para efectuar tareas rurales. En nuestro derecho positivo no existe una normativa expresa que
caracterice la actividad agraria, por lo que se diferencia por su objeto. A pesar de ello, la doctrina, la diferencia de la
comercial, porque para que exista esta empresa agraria es necesario que existan dos elementos: el predio rural y la
tierra.

La actividad agraria: la problemática que se presenta aquí es entorno a la definición de actividad agraria típica para
distinguirla de las demás actividades económicas y aquello que le da su regulación específica.
En nuestro derecho positivo no existe una normativa expresa que caracterice la actividad agraria. La Ley N° 13246 se
refiere de un modo más general “a la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones”.
El Código Italiano define al empresario agrícola como aquel que “ejercita una actividad dirigida al cultivo del fundo, a la
silvicultura, a la crianza del ganado y a las actividades conexas”; agregando que considera conexas “las actividades
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dirigidas a la transformación o la enajenación de productos agrícolas, cuando estén comprendidas en el ejercicio normal
de la agricultura”. De dicha definición resultarían dos tipos o clases de actividad agraria:
- Típica, directa o esencialmente agraria y que comprende aquella considerada en la ley, es decir, las
enumeradas en ella tales como el cultivo del fundo, silvicultura y crianza del ganado.
- Actividad agraria por relación, o conexa, comprende toda aquella actividad que en sí misma no es agraria, pero
que deviene como tal cuando se encuentra en una relación particular con una de las actividades de la primera
categoría. Dentro de las actividades agrarias encontramos:
● Cultivo del fundo: actividad dirigida a obtener frutos de la tierra de manera racional, ej. Producción de granos.
● Silvicultura: cultivo y extracción de madera de los bosques, requiere la regular conservación de su capacidad
productiva, mediante talas racionales y periódica sustitución de plantas.
● Crianza del ganado: crianza de bovinos, ovinos, caprinos y equinos, es decir, aquellos animales que aportan la
carne, la leche, la lana o el trabajo- implica cuidado, acrecentamiento- engorde del animal para la venta.
Las tres especies de actividades no se excluyen, sino que por el contrario, es frecuente que la empresa agraria se
presente abarcando a una y otras.
Actividad agropecuaria: típica o esencialmente agraria, no definida por el ordenamiento jurídico, si bien en la ley 13246
(aparcerías) se refiere a explotación agropecuaria en cualquiera de su especialización se puede hacer dos clasificaciones:
Cuando lo agraria se organiza, se torna relevante para el derecho. El productor agropecuario se abre a las demandas del
mercado.

Profesionalidad. El empresario agrícola. El Código italiano define al empresario (en general) como aquel que ejercita
profesionalmente una actividad económica organizada, dirigida a la producción o intercambio de bienes y servicios. Y al
empresario agrícola como “aquella persona física o jurídica que organiza todos los elementos constitutivos de la
empresa agraria y los dispone para la producción y la distribución de los frutos y los productos agrarios, forestales y
ganaderos, dirigiéndolos hacia el mercado”. Según esta definición los elementos que configurar al empresario, son:
1. Titularidad de la explotación: es aquella que habilita al empresario de bienes agrarios para la constitución de la
empresa, y consiste en un derecho subjetivo de carácter real o personal en cuyo contenido figura el goce y disfrute,
es decir, el aprovechamiento económico, del objeto productivo sobre el que recae. Entre los derechos reales
podemos hablar de propiedad o usufructo y entre los derechos personales que confieren la titularidad de la
empresa debe mencionarse el arrendamiento.
2. Profesionalidad: equivale a la habitualidad. Podemos agregar sin embargo, que los criterios económicos deben
estar directamente relacionados con los criterios técnicos, es decir, los conocimientos que rigen los ciclos
productivos, sus relaciones con los factores climáticos y ambientales, las técnicas agronómicas, etc.
Tradicionalmente se ha vinculado la profesionalidad con los conocimientos del hombre de campo, conocimientos
adquiridos a veces por transmisión y práctica. Este hombre de campo, ya no está solo en su actividad, sino que cuenta
tanto con asesoramiento técnico (Ingenieros, Veterinarios) como con asesoramiento administrativo y jurídico
(Contadores, Lic. en Administración Rural, Abogados, etc), incluso vamos a ver que ciertas actividades las terceriza,
apareciendo la figura del contratista rural.

Impactos del Código Civil y Comercial en el Derecho Agrario. En el nuevo Código Civil argentino no se recepta esta
concepción. Tampoco, se aclara qué sucede con el derecho agrario ni con la actividad que rige, pareciendo ser que se le
ha dejado un margen de identidad y autonomía por fuera del Código perviviendo bajo la estructura de dispersas leyes y
normas especiales.
No obstante, el nuevo Código contiene muchas más referencias. Como regla general el artículo 320 del CCC argentino
obliga a llevar “contabilidad”, entre otros, a quien sea titular de una empresa o establecimiento agropecuario. La
doctrina agrarista actual es conteste en afirmar que no existe posibilidad hoy en día de realizar actividad agraria sin
profesionalidad, economicidad y organización, es decir, sin que esa actividad se desarrolle en forma de empresa. De
hecho, hasta las pequeñas producciones se organizan bajo la forma de “empresas familiares”.
La norma trae una excepción que, no estarían obligadas a llevar contabilidad, las personas humanas que desarrollan las
actividades agropecuarias y conexas, no ejecutadas u organizadas en forma de empresa. La norma parte del prejuicio
tradicional de los comercialistas que consideran el ejercicio de la actividad agraria en general, por los llamados
“productores”, como una actividad extra empresarial, casi artesanal o, incluso, de aprovechamiento casi espontáneo de
los frutos de la tierra. Empresa tendría mucho más una connotación industrialista o “de fábrica”.
“No conozco la verdadera mente del redactor de este artículo ni aún he podido leer las notas explicativas del mismo,
pero tengo la intuición de que se quiso excepcionar a todo productor agrario, al menos, a todo productor individual o
familiar. Pero con la redacción y enseñanzas de la propia doctrina agrarista, es más fácil que se interprete que
cualquier productor, salvo los casos marginales de la producción de subsistencia o de autoconsumo o en zonas
agroecológicas bien desfavorecidas, quedaría obligado. Es necesario aclarar este punto o difundir entre los
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productores agrarios el riesgo que significa para ellos quedarse pasivos ante las consecuencias de esta segunda
interpretación”.

Tipos de empresa agraria. Se distinguen dos tipos:

a. Típica o directamente agraria: existen 3 tipos:


1. Cultivo del fundo o agricultura: es aquella dirigida a obtener frutos de la tierra, siempre de manera racional.
Ejemplo: producción de granos.
2. Silvicultura: implica el cultivo y la extracción de madera de los bosques. Debe ser llevada adelante de
manera racional, tratando de preservar la capacidad productiva de los bosques. Es lo que se conoce como
actividad forestal.
3. Crianza del ganado o ganadería: implica la crianza, el cuidado, el acrecentamiento y engorde del animal
para la venta. Por ejemplo: vacas, toros, chivos, corderos, ovejas, etc.

Estas 3 actividades no se excluyen unas con otras, sino que pueden estar relacionadas. Por ejemplo,
puedo dedicarme a la agricultura y a la ganadería al mismo tiempo.

b. Por relación o conexa: la conexa es aquella que en sí misma no es agraria, pero está relacionada con alguna de
las de la primera categoría.

Responsabilidad de la Empresa Agraria. Responsabilidad Social de la Empresa Agraria. La producción agraria debe
conformar también un sistema productivo sustentable, desde lo alimentario, ambiental y social, competitivo en el largo
plazo. Todo ello, a partir de los principios que la informan, receptados por las normas IFOAM (Internacional Federation
of Organic Agricultura Movements) y la normativa jurídica, tanto del derecho comunitario europeo como nacional.
La empresa no puede verse sólo como una emanación de la personalidad de un individuo (empresario), sino que
también es el centro de generación, potenciación y en alguna proporción, de medios para el desarrollo individual y
colectivo.
No es sólo una propiedad o una fuente de renta. Es un centro de optimización de los recursos, una fuente de riqueza
social y un eslabón en la cadena de los valores plurales de la sociedad en su conjunto, como también de los grupos y de
los individuos que la componen. Por eso se habla de la dimensión social, ética y económica de la empresa. No es sólo un
fenómeno jurídico. No solamente es empresa la que mira hacia la rentabilidad, sino del mismo modo es empresa la que
tiene un fin altruista o no lucrativo, que se potencia con la técnica empresaria y la optimización de los recursos.
A medida que las empresas se globalizan, asumen nuevos riesgos, no solo financieros y políticos, sino también
naturaleza social y medioambiental que vienen implicados por la actuación en el espacio transnacional de los flujos de
transacción. Ello hace necesario partir de la visión de una agricultura más amplia y sistemática, que trasciende la
concepción tradicional como medio de producción primaria, para así considerar una relación armónica entre
agricultura, sociedad y medio ambiente que contribuye simultáneamente al aumento de la productividad, la
competitividad y la responsabilidad social empresarial (RSE), que resalta a su vez la equidad, la ética y la conservación
de los recursos naturales.
El éxito económico de una empresa ya no depende únicamente de una estrategia de aumento al máximo de los
beneficios a corto plazo, sino de tener en cuenta la protección del medio ambiente y el fomento de su RS, incluidos los
intereses de los consumidores. Por lo que ha surgido un amplio consenso sobre la importancia de la RSE o
Responsabilidad Social Corporativa (RSC) en las actividades de las empresas, ya que éstas se han dado cuenta de
diversas cuestiones que las afectan o que influyen en sus comportamientos. Orientar los esfuerzos de la empresa
solamente a producir resultados basados en las teorías de producir y vender más con el mínimo costo sin importar el
impacto social y ambiental es, a lo largo del tiempo, el peor negocio del sector productivo que busca la rentabilidad.
Dicha RSE ha sido definida como la decisión voluntaria de éstas de contribuir al logro de una mejor sociedad y medio
ambiente. Esta se puede complementar con la idea expresada por algunos autores que defienden otro contenido de la
RSC, tal es la obligación de los directivos de desarrollar las políticas empresariales, tomar las decisiones o emprender las
acciones más acordes con los objetivos y valores de la sociedad.
La RSE es la adopción de un conjunto de relaciones respecto de los empresarios con su entorno social y
medioambiental. Se trata de cómo deben ser las prácticas y conductas de los empresarios, es decir, su comportamiento
en relación a los consumidores, el medioambiente, sus trabajadores, las ONG, el Estado y la sociedad en general. Las
"buenas prácticas" constituyen el barómetro que nos permite medir cuándo estamos frente a empresarios confiables
que respetan las normas y cumplen con sus obligaciones. La RSE, aunque de modo lento, está siendo adoptada en el
agro. A ello aporta un adecuado marco el Pacto Global (Global Compact) de Naciones Unidas.
Son principios y mecanismos que posibilitan el reconocimiento externo de las empresas, dado que permiten la mejora
de la reputación, imagen, con consecuentes beneficios económicos y, por sobre todas las cosas, el convencimiento de
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haber cumplido con lo que reclama la sociedad y el ambiente. Así, los consumidores tienen que disponer de información
confiable acerca de la calidad y seguridad de los frutos y productos, servicios ambientales, agroturismo, etc., y, en un
plano todavía más amplio, tienen que conocer las iniciativas de las empresas y los resultados que éstas obtienen en el
ejercicio de su RS, ya que la libertad en el mercado exige no solo capacidad de opción sino también "información"
acerca de las opciones disponibles, puesto que sin una información veraz, oportuna, leal no se puede ejercer
cabalmente la libertad en el acto de consumo, consumo que por otra parte, también debe ser responsable.
En cada una de dichas etapas y ámbitos, las empresas pueden actuar con RS, pero dado que no basta con la mera
adhesión a los principios que entraña la RSE, sino que es necesario evidenciar progresos respecto a la adopción de
dichos principios es que operan diversas herramientas, instrumentos, técnicas, que posibilitan que las empresas puedan
demostrar su accionar responsable con respecto a sus diversos interlocutores (trabajadores, propietarios, accionistas,
inversionistas, consumidores, sociedad, ambiente).
La información adquiere un papel esencial en las políticas empresariales puesto que la información sobre RS debe
reflejar adecuadamente la capacidad de la empresa para continuar la actividad desde una perspectiva de sostenibilidad,
ya que un enfoque puramente economicista de la gestión no contribuye al pleno desarrollo de la RSE.

Documentos de los cuales surgen principios de la RSE: Libro Verde de la Unión Europea fue presentado por la Comisión
de las Comunidades Europeas y aprobado en 2001. Su finalidad es fomentar la RS empresaria voluntaria en valores
éticos, gestión de medio ambiente y recursos humanos, compromiso con la comunidad, etc., interactuando junto a
ONG, miembros de la sociedad y organismos gubernamentales. Incentiva asimismo a los diferentes gobiernos de la
Unión Europea a establecer normas en la materia, para contribuir a consolidar la RS de las empresas.

Métodos que pueden adoptar las empresas para dar cuenta de la adopción de la RS:
● El "Balance social" (BS) es un demostrativo anual, cualitativo y cuantitativo de las acciones sociales de las empresas.
Es una herramienta de evaluación, gestión y planificación estratégica empresarial que ayuda a identificar
oportunidades para mejoramiento en resultados sociales, ambientales y financieros.
● Los "indicadores sociales", en tal sentido hay en Argentina el Manual de "Indicadores de RSE para PYMES" y de la
Guía "Paso a Paso para PYMES", elaborado por el Instituto Argentino de Responsabilidad Social (IARSE).
La RSE, entendida de manera global, deberá permanecer integrada en toda la cadena de valor y actuar como factor
estratégico y herramienta de gestión y control que permita articular la rentabilidad económica a la social y ambiental,
solo así será un instrumento del desarrollo sustentable del agro. Continuar y profundizar el diálogo con empresas,
gobiernos, trabajadores, consumidores, comunidades, y al mismo tiempo avanzar en el desarrollo de herramientas de
evaluación, son los desafíos actuales, a los cuales las disciplinas jurídicas también pueden aportar brindando un marco
jurídico a la voluntariedad.

Legislación argentina, ejemplo de RSE. Decreto 1171/00, reglamente en art. 18 de la ley N° 25250: art. 18. Las
empresas que ocupen a más de 500 trabajadores deberán elaborar anualmente un balance social que recoja
información sistematizada relativa a condiciones de trabajo y empleo, costo laboral y prestaciones sociales a cargo de la
empresa. Este documento será girado por la empresa a la representación sindical de sus trabajadores, dentro de los 30
días de elaborado.
Para finalizar, agregamos que los productos provenientes del ámbito agrario son el sostén de la economía y del
comercio mundial, por ello es necesario que la producción agraria se lleve a cabo bajo la forma de empresa. Nótese,
que, frente a esta situación de emergencia sanitaria, ciertos servicios fueron declarados esenciales y exceptuados de
cumplir con el aislamiento social, preventivo y obligatorio, mencionándose en las excepciones a las actividades
vinculadas con la producción, distribución y comercialización agropecuaria y de pesca.
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UNIDAD 4: LEY 13.246 DE ARRENDAMIENTOS RURALES Y APARCERIAS

CON EXCEPCIÓN DE LAS LEYES DEROGADAS POR EL ART. 3º DE LA LEY 26.994 Y LAS MODIFICACIONES A LAS LEYES DE
SOCIEDADES (19.550), DEL CONSUMIDOR (24.240/26.361) Y DEL REGISTRO DE PROPIEDAD (17.801) RESPETA LOS
OTROS MICROSISTEMAS NORMATIVOS.
POR LO TANTO LA LEY 13246 y sus modificatorias siguen VIGENTES. Sus preceptos son de ORDEN PÚBLICO. Debe primar
sobre las disposiciones del CCyC y sobre cualquier actividad de las partes. La voluntad de las partes debe ceder a las
modificaciones de la ley 13246. Cuando hay cláusulas nulas, el juez las debe integrar.

Principios Generales. Ley 13.246. El orden público económico. En la segunda década del siglo XX se comenzaron a
elaborar en la doctrina y en la legislación nuevos principios que fueron dejando de lado la concepción clásica del
dominio y el principio de la autonomía de la voluntad consagrados por Vélez Sarsfield en el Código Civil.
De esa forma fue naciendo una nueva concepción que reconoció la función productiva y social del derecho de propiedad
agraria y que admitió la diferencia que debe existir en su regulación jurídica con la propiedad urbana.
El derecho de propiedad debía ser adecuado “a las necesidades sociales de la agricultura y a las finalidades técnicas de
la producción agraria”.
Nuestro derecho debía reconocer la desigualdad derivada de la situación económica de las partes, dando protección a la
parte débil, evitando abusos del derecho, y debía además establecer normas que aseguren el amparo y la estabilidad
del productor rural y de su familia.
Atento la importancia que fue adquiriendo el arrendamiento y por la incidencia económica y social que comenzó a tener
la explotación agropecuaria, se tornó necesario salir del régimen del Código Civil. Recordemos que en el código civil
regía el principio de la autonomía de la voluntad. Si aplicáramos este principio en nuestro derecho agrario en muchas
ocasiones se hubiera vulnerado la equidad.
La inmigración, la tecnificación del campo y el comercio internacional provocaron una evolución de nuestra materia y
cambios en la explotación de la tierra que plantearon nuevos conflictos de carácter político, económico, social y jurídico
que Vélez Sarsfield no pudo prever. Se detectaron omisiones en el régimen del código civil por ausencia de normas
especiales que regularan el arrendamiento en función de los intereses de la producción y del agricultor; a la vez que
dicho régimen resultaba inadecuado a la luz de los cambios operados sobre todo después de la primera guerra mundial.
Así, por ejemplo, el viejo art. 1506 del C.C. establecía que “si el arrendamiento fuere de una heredad, cuyos frutos se
recojan cada año, y no estuviese determinado el tiempo de contrato, se reputará hecho por el término de un año.
Cuando el arrendamiento sea de una heredad, cuyos frutos no se recojan sino después de algunos años, el
arrendamiento se juzga hecho por todo el tiempo que sea necesario para que el arrendatario pueda percibir los frutos”.
Ese sistema era inconveniente, pues el colono al terminar el año agrícola se veía presionado a aceptar las condiciones
que le imponía el propietario para la renovación del contrato o bien buscar otros predios que le dieran mejores
perspectivas. Esa falta de estabilidad impedía que el colono pudiera encarar una explotación racional, porque debía
hacer una explotación intensiva para sacar el mejor provecho posible de la tierra durante el período fijado, y trajo como
consecuencia una inadecuada conservación de los suelos, ya que estos se vieron expuestos a una explotación intensiva.
El insuficiente sistema del código Civil debía ser reemplazado por una legislación especial que escapara a la concepción
individualista del derecho, tanto en lo que refiere al derecho de la propiedad como al que establece la fuerza obligatoria
de las convenciones hechas en los contratos.
Esa legislación especial debía reconocer la función productiva y social del derecho de propiedad y adecuarse a las
necesidades sociales de la agricultura y las finalidades técnicas de la producción agraria.
Esta necesidad imperiosa de dar una solución distinta a la imperante se vio cubierta a partir de la Ley 11.170,
reemplazada por la Ley 11.527 y luego reemplazada por la Ley 13.246. A partir de entonces, los contratos rurales
quedaron tipificados en ordenaciones especiales. La ley 13.246 rige en la actualidad con las reformas introducidas por
las leyes 21.452 y 22.298.
A partir de la ley 13.246, se consagró el carácter de orden público de las normas agrarias. El carácter de orden público
de la legislación agraria no surge de la voluntad del legislador que así lo expresa, sino que surge de su propia naturaleza
y finalidad.
El art.1, segundo párrafo de la Ley 13.246 expresa: “…Los preceptos de esta ley son de orden público, irrenunciables sus
beneficios e insanablemente nulos y carentes de todo valor cualesquiera cláusulas o pactos en contrario o actos
realizados en fraude a la misma”.
La característica de nuestro régimen legal es la imperatividad de sus normas aunque cabe aclarar que no todas las
normas tienen este alcance. Ej. Título II –Capítulo II, relativos a la aparcería pecuaria: son artículos de carácter
supletorio.
Porque el legislador le dio un carácter imperativo a la legislación en materia de contratos agrarios? Para tutelar a la
producción y proteger a la parte económicamente más vulnerable (para asegurarle a la familia agraria estabilidad en el
predio y condiciones de vida y trabajo dignas).
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El orden público instituido por la ley ha sido calificado por la doctrina y jurisprudencia como de índole económica (orden
público económico).
Todo lo relacionado con el contrato de arrendamiento rural debe considerarse a la luz de los principios emergentes del
orden público económico. Sus normas en general son de cumplimiento obligatorio y tienen como finalidad tutelar la
producción. Por ello, corresponde aplicar de oficio las disposiciones de la ley que reglamentan la existencia, plazo y
duración de los contratos contemplados en la misma.
El orden público no está dado solamente porque la ley así lo dispone. El orden público está dado también por la
naturaleza de las normas, las materias que regula, el motivo determinante de la ley, los valores que protege, los fines
que persigue y el bien común tenido en vista.

Irrenunciabilidad de los derechos. La consecuencia inmediata del carácter de orden público es la irrenunciabilidad de
sus beneficios. La Ley tiende a defender a la parte débil de la relación contractual y a la producción en general.
Pero no toda renuncia a los beneficios de la ley debe ser sancionada con nulidad. No habrá nulidad cuando el derecho
renunciado es compensado con un beneficio igual o mayor al renunciado.
Tampoco tiene vigencia el principio de irrenunciabilidad de los derechos cuando se ejercen abusivamente. Ya la ley
agraria había indicado antes de la reforma al código civil, que “cuando quien lo invoca evidencia mala fe… hace un uso
abusivo de su derecho, actitud reñida con la finalidad social y justicia que presiden las leyes...”.
La ley principalmente tiende a prohibir la renuncia anticipada a los derechos que confiere. Ej. El arrendatario puede
renunciar a su locación no obstante su derecho a continuarla sobre la base de orden público que prorroga el contrato.

Nulidad. La ley sanciona con la nulidad los pactos o cláusulas que contrarían sus disposiciones imperativas, ya que con
ella se pretende proteger al productor y hacer imposible el abuso de quien detenta la propiedad de la tierra.
La sanción ha sido impuesta en beneficio del productor, solamente éste es quien puede invocarla, ya sea por vía de
acción o vía de excepción. En principio no se persigue la nulidad total del contrato, sino de aquella convención o cláusula
que es contraria a la norma imperativa de la ley. En consecuencia, debe reputarse como no escrita sólo la cláusula que
adolece del vicio, cuyo cumplimiento no podrá ser exigido por el arrendador.
Pero a veces la declaración de nulidad afecta elementos esenciales del acto y se hace indispensable su cambio por otra
que se adecue al ordenamiento legal, ya que de lo contrario el contrato no podría cumplirse, como por ejemplo, si se
estableció una forma de pago prohibida.
La nulidad solo aniquila el pacto contrario a la ley, manteniéndose la existencia del contrato que deberá ser integrado
por el poder jurisdiccional de acuerdo a las circunstancias del caso.
La primera parte del art. 386 del CCyC dice: “Son de nulidad absoluta los actos que contravienen el orden público, la
moral o las buenas costumbres…”.
La primera parte del art. 387 del CCyC expresa “La nulidad absoluta puede declararse por el juez, aun sin mediar petición
de parte, si es manifiesta en el momento de dictar sentencia…”.
Finalmente, el artículo 389 del CCyC expresa “Nulidad total es la que se extiende a todo el acto. Nulidad parcial es la que
afecta a una o varias de sus disposiciones. La nulidad de una disposición no afecta a las otras disposiciones válidas, si son
separables…En la nulidad parcial, en caso de ser necesario, el juez debe integrar el acto de acuerdo a su naturaleza y los
intereses que razonablemente puedan considerarse perseguidos por las partes”.

Fraude a la ley. Los actos realizados en fraude a la ley, es decir, aquellos actos simulados tendientes a privar al
arrendatario de los beneficios que le corresponden y que aparecen encubiertos bajo la forma de otros, aunque en su
forma exterior aparezcan como legales, son inválidos, porque importan el desconocimiento de los beneficios
consagrados a favor del arrendatario.
Dice la segunda parte del art. 12 del CCyC “…El acto respecto del cual se invoque el amparo de un texto legal, que
persiga un resultado sustancialmente análogo al prohibido por una norma imperativa, se considera otorgado en fraude
a la ley. En ese caso, el acto debe someterse a la norma imperativa que se trata de eludir”.

Cláusulas nulas. Las partes están inhibidas de convenir o estipular lo contrario en cuanto a las disposiciones de la ley,
siendo por lo tanto irrenunciables los beneficios e insanablemente nulos y carentes de todo valor cualesquiera pactos o
cláusulas en contrario o actos realizados en fraude a la misma (Art. 1).
La ley 13.246 impone derechos y obligaciones cuya observancia es ineludible y constituye el objeto de la ley.
Establece prohibiciones expresas de insertar en los contratos estipulaciones que ella prevé.
El art. 7 de la Ley 13.246 se refiere a la cesión y sublocación del predio rural, declarando como nulas las cláusulas
contractuales en las que el arrendatario o aparcero sean autorizados por el arrendador o dador a ceder o sublocar el
campo.
El art. 8 prohíbe la explotación irracional del suelo, que motive la erosión, agotamiento, o degradación del mismo a
pesar de las convenciones particulares que sobre el tema pueden tener los contratos.
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Esta prohibición deriva de la importancia económica que para el país tiene la explotación de la tierra, la cual no puede
estar supeditada a la libre voluntad individual, por lo que se impone la tutela del Estado para garantizar el cumplimiento
de una correcta explotación de los recursos naturales.
El propósito de la ley, además, es el de prohibir algunas convenciones que eran utilizadas antes de la sanción de las
leyes especiales agrarias, y que en la práctica significaron un estado de dependencia del arrendatario respecto del
arrendador a quien frecuentemente se le imponía la obligación de vender, asegurar, transportar, depositar o comerciar
los cultivos, cosechas, animales y demás productos de la explotación a persona o empresa determinada, contratar la
ejecución de labores rurales incluidos la cosecha y el transporte, o la adquisición o utilización de maquinarias, semillas y
demás elementos necesarios para la explotación del predio, o bienes de subsistencia con empresa o personas
determinadas, utilizar un sistema o elementos determinados para la cosecha o comercialización de los productos o
realizar la explotación en forma que no se ajuste a una adecuada técnica cultural.

Prórroga de jurisdicción y constitución de domicilio especiales. La ley establece la nulidad de aquellas cláusulas que
importan la prórroga de la jurisdicción o la constitución de un domicilio especial distinto del real del arrendatario, con la
finalidad de evitar el estado de indefensión en que se encontraba el productor al no tener conocimiento de la
promoción de acciones legales en su contra, que eran notificadas en domicilios especiales impuestos en el contrato y
que, por otra parte, tramitaban en extraña jurisdicción.
Como la ley 13.246 estableció un fuero agrario especial para conocer las cuestiones emergentes de ella y suscitadas
entre arrendadores y arrendatarios con motivo del contrato o de las leyes que lo rigen (Cámaras paritarias), al derogarse
la jurisdicción especial nacional que se había instituido, pensamos que es inaplicable la norma mencionada en el primer
párrafo, careciendo de fundamento mantener la prohibición de prorrogar jurisdicción. Al respecto regirá las normas
procesales de cada provincia y las partes podrán pactar prórrogas de jurisdicción si la ley local lo autoriza.
La derogación alcanza solamente a la prórroga de la jurisdicción y no a la prohibición contenida en la misma norma de
constituir domicilios especiales, distintos al real del arrendatario, y que se mantiene a pesar de la estrecha relación que
existe entre una y otra.

Inembargabilidad. El art. 15 de la ley en su redacción actual expresa que: “Se declaran inembargables, inejecutables y
no afectados al privilegio del arrendador, los muebles, ropas y útiles domésticos del arrendatario; las maquinarias,
enseres, elementos y animales de trabajo, rodados, semillas y otros bienes necesarios para la explotación del predio; los
bienes para la subsistencia del arrendatario y su familia durante el plazo de un (1) año, incluidos semovientes y el
producido de la explotación, dentro de los límites que reglamentariamente se fijen…”.
Agrega que “…Los beneficios que acuerda este artículo no afectarán al crédito del vendedor de los bienes declarados
inembargables e inejecutables y no comprenderán a los arrendatarios que sean sociedades de capital”.
La inembargabilidad de los muebles, ropas y útiles domésticos del arrendatario está fundada en consideraciones de
orden social y humano que se justifican por sí mismas.
El beneficio de inembargabilidad de las maquinarias, enseres, elementos y animales de trabajo, rodados, semillas y
otros bienes necesarios para la explotación del predio pretende asegurar la continuidad de la empresa agraria. El
fundamento se encuentra en consideraciones de orden económico, ya que tales elementos son necesarios para el
ejercicio de la actividad profesional.
Finalmente, la ley declara la inembargabilidad de los bienes para la subsistencia del arrendatario y su familia durante un
año, incluyéndose los semovientes y el producido de la explotación. La ley ha tenido en cuenta que los beneficios de la
actividad rural se obtienen después de un período de tiempo. El productor no puede acelerar ni acortar el proceso
productivo, y la ganancia, si la obtiene, recién se va a concretar al finalizar el ciclo agrícola, al recoger los frutos; y
durante ese largo período que va desde la preparación de la tierra, la siembra y hasta la recolección debe contar con los
medios necesarios para alimentar a su familia.
La Ley presume que las cosas que declara inembargables son necesarias para la subsistencia del colono y de su familia, o
para la explotación del predio, y no admite prueba en contrario.
La inembargabilidad encuentra un límite: el total de los elementos destinados para la explotación del predio está
determinado por el conjunto de los que sean indispensables para la explotación de una unidad económica de idéntica
índole a la realizada por el arrendatario, y que la “Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería fijará para la unidad
económica de cada tipo de explotación, por grandes zonas, la nóminas de dichos bienes.”
En lo que respecta a la inembargabilidad de los bienes necesarios para la subsistencia del arrendatario y su familia
durante un año, el art. 34 de la reglamentación declara que estará determinada por el importe resultante de la
duplicación del salario mínimo, establecido en las disposiciones legales vigentes a la fecha del embargo para un peón
adulto “sin especificar”.
Naturalmente que el beneficio no afecta al crédito del vendedor de los bienes declarados inembargables e
inejecutables.
La Ley 22.298 lo hace inaplicable a las sociedades de capital. Aquí no se da el fundamento de la inembargabilidad.
22

El contrato de arrendamiento rural. Quien cede la gestión productiva de un fundo rural no atribuye solamente al
arrendatario el ejercicio de un derecho de goce sobre la cosa, como ocurre en el contrato de locación de una vivienda,
sino que atribuye algo más importante, el ejercicio de poderes que confieren al arrendatario la organización y dirección
de la empresa agraria.

Definición y elementos que lo caracterizan. El art.2° de la Ley 13.246 dice: “Habrá arrendamiento rural cuando una de
las partes se obligue a conceder el uso y goce de un predio, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos,
con destino a la explotación agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones y la otra a pagar por ese uso y goce
de un precio en dinero”.
El contrato de arrendamiento se tipifica: 1) Cuando se trata de la cesión del uso y goce de un predio rústico. 2) Cuando
el mismo está destinado a la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones.

Predio rústico. En nuestro derecho se requiere como elemento que sea un predio rústico, es decir, que en razón de su
ubicación se lo considere no urbano (que sea rural).
En el derecho comparado se requiere generalmente la finalidad que caracteriza al contrato, no importando la ubicación
del predio. Por ej. En Francia hay dos categorías de arrendamientos derivados de la naturaleza de la explotación
(destino que las partes han querido darle a la cosa objeto del contrato): A) Arrendamiento de casa o alquileres; y B)
Arrendamientos Agrícolas.
De este modo es posible, en Francia, que exista locación urbana del campo e inversamente que dentro de la ciudad se
configure un contrato de arrendamiento rural. Entonces, lo importante en efecto no es la ubicación del predio sino el
tipo de explotación que en él se ejerce, porque si las leyes agrarias tienden a tutelar la producción, la ley debe alcanzar
el contrato cualquiera que sea el lugar en que la actividad agraria se ejercite.
En conclusión, lo importante es el destino del inmueble y no su ubicación. Por eso en las jornadas Nacionales sobre
Contratos Agrarios, realizadas en San Francisco en 1969, se produjo un despacho aconsejando suprimir del artículo 2° de
la ley 13.246 dicha exigencia.
Como se distingue en nuestro derecho el ámbito urbano del rural?
El art 1° del decreto 8330/63 establece: “A los efectos de lo dispuesto en el Art. 2° de la ley 13.246, considérase planta
urbana de las ciudades o pueblos el núcleo de población donde exista edificación y cuyo fraccionamiento se encuentre
efectivamente representado por manzanas y solares o lotes, cuente o no con servicios municipales y esté o no
comprendida dentro de lo que la Municipalidad respectiva considere como ejido del pueblo”.
De lo expuesto, debemos concluir que se excluye del régimen de la ley a los inmuebles ubicados en la planta urbana,
aunque ellos se destinen a la producción agropecuaria.

Destino de la explotación. Además de tratarse de un predio rural el arrendador debe cederlo con destino a la
explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones.
Fundamento: proteger la producción y amparar la estabilidad del agricultor y su familia.
Por aplicación del principio expuesto, la jurisprudencia ha declarado la exclusión del ámbito de la Ley 13.246 del
contrato que tenía por objeto la explotación de un horno de ladrillos o el depósito de animales, o el uso y goce de una
casa quinta, toda vez que en ninguno de dichos supuestos se desarrolla actividad agrícola-ganadera.
Ahora bien, que ocurre si un campo es arrendado una parte para explotación agropecuaria y otra parte para un horno
de ladrillos? Debe aplicarse el régimen legal que rija la actividad principal a que el predio está destinado, con
prescindencia de la actividad accesoria.

Caracteres. Es un contrato consensual, bilateral, formal, oneroso, de ejecución continuada, conmutativo e intuito
persona.
✓ Consensual: Queda concluido con el simple consentimiento de las partes. El contrato se perfecciona con el
consentimiento y en el momento que nace la empresa agraria (no con la entrega de la cosa). Por ello, como dice
Galloni, si a pesar del consentimiento manifestado en el contrato la empresa no pudo nacer, el contrato, si bien
válido inicialmente, debería ser resuelto por no haber podido producir sus efectos.
✓ Bilateral: Engendra obligaciones recíprocas.
✓ Formal: Su validez depende del cumplimiento de las formas impuestas por la ley.
✓ Oneroso: Cada parte cumple su prestación. Una parte da la cosa para que la otra pague, y la otra paga para que
le otorguen el uso y goce de la propiedad.
✓ De ejecución continuada: El precio generalmente no se paga de una sola vez, sino que se cumple en períodos
determinados previamente.
✓ Conmutativo: El contrato de arrendamiento es conmutativo debido a que quien aporta el trabajo
(arrendatario), recibe el uso y goce de la tierra y paga por ello una contraprestación cierta y determinada
23

(precio); realiza la explotación con total autonomía, quedando a su cargo la responsabilidad y los riesgos
inherentes a ella, y por ende es el beneficiario único de las utilidades que se obtienen. El dueño de la tierra se
encuentra desvinculado de los riesgos y carece de atribuciones en la dirección de la empresa, la que está ciento
por ciento a cargo del arrendatario.
✓ Intuito persona: Se tiene en cuenta los antecedentes personales del arrendatario, su aptitud profesional o
técnica, idoneidad, contracción al trabajo y condiciones morales.

El precio del arrendamiento. El arrendatario recibe el uso y goce de la tierra y paga al arrendador un precio cierto en
dinero.
De acuerdo al art. 2° la prestación debe consistir exclusivamente en el pago de una suma de dinero, pues de lo contrario
el contrato no sería arrendamiento rural, pudiendo tratarse de una aparcería o bien de una de las convenciones
prohibidas por la ley.
En el derecho comparado el precio puede ser pagado en dinero o en especie. Así por ejemplo en Francia el precio puede
ser pagado en dinero o en especie. Los contratantes son libres para elegir la forma de pago.
En Uruguay y en Brasil el precio puede establecerse en dinero o en productos (frutos).
En nuestro país a pesar de la ilegalidad, habida cuenta de la prohibición establecida en el art. 32, en la mayoría de los
contratos se establece una cantidad fija de frutos. Pero aclaremos que el precio de acuerdo con la ley vigente deber ser
en dinero y además debe ser cierto, ya sea porque esté claramente expresado en el contrato o bien porque en el mismo
se dan las bases para su determinación en cualquier momento.
Todo lo dispuesto acerca del precio de la compraventa en el C.C.C. (conforme artículo 1187 “Locación. Definición. Hay
contrato de locación si una parte se obliga a otorgar a otra el uso y goce temporario de una cosa, a cambio del pago de
un precio en dinero. Al contrato de locación se aplica en subsidio lo dispuesto con respecto al consentimiento, precio y
objeto del contrato de compraventa.”) es aplicable al contrato de arrendamiento rural, en cuanto no esté modificado
por la ley 13.246.
Spota consideraba que el precio debía establecerse en pesos y que si se establecía en moneda extranjera se violaba el
orden público de la Ley 13.246. Esta opinión ha sido superada al sancionarse la ley 23.928 de Convertibilidad pues al
modificar esta el art. 617 del C.C. se estableció “Si por el acto por el que se ha constituido la obligación, se hubiere
estipulado dar moneda que no sea de curso legal en la República, la obligación debe considerarse como de dar sumas de
dinero” (antes decía cantidades de cosas).
Finalmente diremos que en el contrato debe indicarse el precio del arrendamiento convenido, fecha, lugar y forma de
pago, por período adelantado o vencido (Art. 54 inc. g de la Reglamentación).
Así, por ejemplo, expresará el contrato: “El precio del arrendamiento se establece en la suma de ......pesos por hectárea
y por año, importe que el arrendatario deberá abonar en cuotas mensuales iguales en el domicilio del arrendador antes
del día quince de cada mes...”.
En conclusión, el precio debe ser en dinero (art. 2 de la Ley 13246 “Habrá arrendamiento rural cuando una de las partes
se obligue a conceder el uso y goce de un predio, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, con
destino a la explotación agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones y la otra a pagar por ese uso y goce de un
precio en dinero”) pero se aplican las disposiciones sobre precio en la compraventa (conforme art. 1187 del C.C.C.).
El artículo 1133 del C.C.C. expresa que habrá precio “determinado”:
1) Cuando las partes lo determinaren en una suma (determinado),
2) Cuando se deje su designación al arbitrio de una persona determinada, o
3) Cuando lo sea con referencia a otra cosa cierta, siendo esta última opción la que permite fijar el precio en el
equivalente en pesos del valor de un producto, lo que se conoce como precio determinable y además de las antedichas
amplía las posibilidades al agregar un párrafo: “en cualquier otro caso, se entiende que hay precio válido si las partes
previeron el procedimiento para determinarlo” (es decir un precio convencional).
Precio del arrendamiento en moneda extranjera: el art. 4º de la ley 13246 establece que el precio debe ser siempre en
dinero.
Por su parte el art. 765 del C.C.C. establece que si se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en la República, la
obligación debe considerarse de dar cantidades de cosas. Dice el 765 del C.C.C. “Concepto. La obligación es de dar
dinero si el deudor debe cierta cantidad de moneda, determinada o determinable, al momento de constitución de la
obligación. Si por el acto por el que se ha constituido la obligación, se estipuló dar moneda que no sea de curso legal en
la República, la obligación debe considerarse como dar cantidades de cosas y el deudor puede liberarse dando el
equivalente en moneda de curso legal”.
Por lo tanto, es de dudosa legitimidad fijar el precio del arrendamiento rural en moneda extranjera.
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Contrato a “Kilaje fijo” y contratos “canadienses”. La ley prohíbe categóricamente convenir como retribución el pago
de una cantidad fija de frutos o su equivalente en dinero (Art. 32 “Prohíbese convenir como retribución el pago de una
cantidad fija de frutos o su equivalente en dinero.”), es decir, los contratos denominados a kilaje fijo, y también pactar
como retribución, además de un porcentaje fijo en la distribución de los frutos o suma determinada en dinero, un
adicional a abonarse en dinero o en especie y de acuerdo a la cotización o cantidad de frutos obtenidos, convención que
se conoce como contrato canadiense.
Es justificable la prohibición de los contratos canadienses porque el arrendador además de recibir un porcentaje del
total cosechado (como en la Aparcería) o una suma fija de dinero (como en el Arrendamiento), percibe un adicional en
dinero o en especie, relacionado con la cotización o la cantidad de frutos obtenidos, con prescindencia del resultado de
la explotación y sin correr riesgo alguno.
Pero nos parece injustificable la prohibición de contratos de kilaje fijo, que son en realidad simples modalidades de
arrendamiento rural.
Kilaje fijo: cláusula prohibida: pero puede pactarse en quintales, por ejemplo de soja, pero siempre que se diga “su
equivalente en dinero”.
Es un modo de determinación del precio.
Si se declara la nulidad de la cláusula las cosas deberán volver al estado en que se encontraban antes del acto anulado y
obliga a las partes a restituirse mutuamente.

Alcance de la nulidad de los contratos a “Kilaje fijo” y “canadienses”. La nulidad es de la cláusula pactada en oposición
de la ley, pero tratándose de un requisito esencial del contrato corresponderá al juez integrarlo, encuadrándolo en el
régimen de arrendamientos o de las aparcerías (Art. 44 de la Reglamentación).
En los contratos a kilaje fijo resulta evidente que el arrendador no pretende participar de los riesgos de la producción,
características de los contratos conmutativos.
Por ende, el contrato debe ser transformado en arrendamiento rural.
También en los contratos canadienses el juez debe establecer una nueva forma de pago, encuadrándolo en uno u otro
régimen legal, según corresponda. Deberá tener presente a tal efecto si las partes han querido o no compartir los
riesgos de la producción.
Frente a una cláusula contractual violatoria del art. 42 de la Ley 13.246, la tarea del juez debe consistir en establecer
cuál ha sido la voluntad de las partes. Ver si el arrendador ha querido asociarse a la empresa agraria y compartir los
riesgos o si por el contrario ha pretendido mantenerse ajeno al resultado de la explotación.

Cesión del contrato y subarrendamiento. Necesidad de modificar el derecho común. Legislación anterior a la ley
13.246. Los antecedentes personales del arrendatario, su aptitud profesional o técnica, su idoneidad, contracción al
trabajo y condiciones morales son cualidades que tiene presente el arrendador al conceder el uso y goce de la tierra, y
ello trae como consecuencia natural la modificación del régimen del Derecho común, en materia de subarrendamiento y
cesión del contrato.
Siendo intuitu personae el contrato de arrendamiento rural, está reñido con su naturaleza la posibilidad que el predio
sea subarrendado, en todo o en parte, o se ceda el contrato a un tercero.
La ley 13.246 en su art. 7 establecía originariamente que quedaba prohibido al arrendatario el subarriendo o la cesión
del predio en aparcería, aun con la conformidad expresa del arrendador. Era una disposición de orden público que hacía
prevalecer sobre lo que estipulen individualmente las partes. La ley 22.298 sustituyó esta disposición.
Cuando la ley otorga un plazo mínimo de duración del contrato, y otros derechos que garantizan la racionalidad de la
explotación, no lo hace evidentemente para que el arrendatario especule con ellos sino que se ha inspirado en
consideraciones sociales, técnicas y económicas de orden superior.
Entonces la cesión del contrato y subarriendo está prohibida salvo conformidad expresa del arrendador (actual texto del
art. 7 de la Ley 13.246).
En la aparcería agrícola (art. 23 inc. a) dado el carácter intuitu personae también está prohibida.
En el nuevo C.C.C. (artículos 1213 y 1636) se equipará la sublocación de toda persona a la cesión y la permite (para
alquileres urbanos) sólo si la otra parte la consiente antes, simultáneamente o después del acto, es decir, un sistema
similar a la Ley 13.246.

La prohibición en la ley 13.246. La original ley 13.246 en su art. 7° determinaba que “queda prohibido al arrendatario el
subarriendo o la cesión del predio en aparcería, aun con la conformidad expresa del arrendador”, estableciendo igual
prohibición en cuanto a la cesión del contrato. Recordar que ahora la ley expresa que la cesión del contrato y
subarriendo está prohibida salvo conformidad expresa del arrendador (actual texto del art. 7 de la Ley 13.246).
Originariamente el subarriendo o la cesión eran actos absolutamente nulos en nuestro derecho y el arrendador podía
por lo tanto demandar la rescisión del contrato con la consiguiente restitución del predio y desahucio (desalojo) de
terceros. Pensamos que la reforma fue correcta al decir salvo que haya conformidad expresa del arrendador.
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La modificación impuesta por la 22.298. Esta ley sustituyó el art. 7° disponiendo en la nueva redacción que “El
arrendatario no podrá ceder el contrato ni subarrendar, salvo conformidad expresa del arrendador. Si ocurriere la
muerte del arrendatario, será permitida la continuación del contrato por sus descendientes, ascendientes, cónyuge o
colaterales hasta el segundo grado que hayan participado directamente de la explotación, o su rescisión, a elección de
éstos. La decisión deberá notificarse en forma fehaciente al arrendador dentro de los treinta (30) días contados a partir
del fallecimiento”.
La nueva redacción mantiene la prohibición del subarriendo o cesión pero suprime la prohibición absoluta de arrendar o
ceder el contrato. La necesidad de preservar la continuidad de la empresa familiar agraria justifica la reforma.
Evidentemente que se tuvo en cuenta la realidad social agraria: generalmente todos los integrantes del núcleo familiar
participan en el trabajo rural.
La ley no dice durante qué tiempo debe haber mediado participación en la explotación de los herederos del
arrendatario. Estimamos que debe ser durante un período razonable.

Cesión del pastoreo de rastrojos. El art. 14 de la reglamentación de la ley establece que no se considerará subarriendo
ni cesión del predio, la cesión del pastoreo de rastrojos. Ello se explica porque el pastoreo de rastrojo no importa
transferir la cesión del goce del predio toda vez que ello importa la celebración de un contrato de pastaje.

Obligaciones de las partes. En lo referente a las obligaciones de las partes, al igual que lo que sucede con los demás
aspectos del contrato de arrendamiento rural, dos regímenes regulan la materia: las disposiciones de la ley 13.246, con
carácter de orden público, y las disposiciones que trae el CCyC aplicables al contrato de arrendamiento.
Por supuesto las disposiciones de la Ley 13.246 deben privar entonces sobre el régimen del CCyC, y éstas regirán en los
casos no previstos o modificados por aquella.
Las obligaciones que establecen el art. 18 son igualmente aplicables al contrato de aparcería (Art. 22 “Son aplicables a
los contratos de aparcería en los que se conceda el uso y goce de un predio rural los preceptos de los Artículos 4º, 8º,
15, 17 y 18.”).

Obligaciones del arrendatario. El art. 18 establece: son obligaciones del arrendatario y arrendador, además de las
establecidas en el CCyC:
Del arrendatario a) Dedicar el suelo a la explotación establecida en el contrato con sujeción a las leyes y reglamentos
agrícolas y ganaderos.
El arrendatario debe destinar el predio al tipo de explotación que el contrato determine, a menos que pueda originar la
erosión, degradación o agotamiento del suelo, pues el art. 8 de la ley establece el interés superior de la conservación de
la tierra. Esta obligación por lo tanto debe imponerse a las partes aun cuando hayan estipulado algo en contrario.
Si en el contrato no se estipulara expresamente el destino que debe darse al predio, el arrendatario debe usar y gozar
de la cosa conforme al destino que ha servido antes, o al que regularmente sirven cosas semejantes, lo que equivale a
decir que la explotación estará en todo caso supeditada a la aptitud del predio.
El art. 18 establece en el punto b): Mantener el predio libre de plagas y malezas si lo ocupó en esas condiciones y
contribuir con el 50 % de los gastos que demande la lucha contra las mismas, si éstas existieran al ser arrendado el
campo.
Indica la obligación del arrendatario de combatir las plagas y malezas. En su eliminación está interesado no solamente el
interés del arrendador sino también el interés público, en cuanto ellas son capaces de extenderse a campos vecinos y
porque además atentan contra la productividad del suelo que es el interés máximo que tutela la ley. De ahí que la
jurisprudencia ha establecido como goce abusivo si la explotación se hace sin combatir plagas ni malezas, puesto que de
tal modo se degrada el bien.
Entonces si no existía malezas y plagas al celebrarse el contrato, el arrendatario debe combatirlas y están a su exclusivo
cargos los gastos y trabajos que demande la lucha contra ellas. Pero si la plagas y malezas existían debe contribuir con
un 50 % de los gastos que demanden, quedando obligado el arrendador a colocar el otro 50 % (Art. 18 inc. e).
Además es obligación del arrendatario c) Conservar los edificios y demás mejoras del predio, los que deberá entregar al
retirarse en las mismas condiciones en que los recibiera, salvo los deterioros ocasionados por el uso y acción del tiempo.

Obligaciones del arrendador. El mismo art. 18 de la Ley 13.246 consagra las siguientes obligaciones a cargo del
arrendador enumeradas en los incisos d y e.
d) Contribuir con el 50 % de los gastos que demande la lucha contra las malezas y plagas si el predio las tuviera al
contratar. La falta de contribución del arrendador no exime al arrendatario de combatir las plagas y malezas, debiendo
exigirse su cumplimiento judicialmente.
e) Cuando el número de arrendatarios exceda de 25 y no existan escuelas públicas a menor distancia de 10 km del
centro del inmueble, proporcionar a la autoridad escolar el local para el funcionamiento de una escuela que cuente
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como mínimo un aula cada 30 alumnos, vivienda adecuada para el maestro e instalación para el suministro de agua
potable.
La ley 22.298 suprimió la segunda parte del inciso que disponía que el cumplimiento podía exigirlo cualquiera de los
arrendatarios, previo asesoramiento de la autoridad escolar.

Extinción del contrato. Causales. El contrato de arrendamiento concluye en los casos enumerados en la ley 13.246, y
también en aquellos que determina el art. 1217 y ss. CCyC (extinción de la locación), siempre que no hayan sido objeto
de derogación. Asimismo existen otras causales de extinción del contrato que resultan de aplicación de principios más
generales:
• Mutuo disenso. Debido al carácter de orden público que inviste la ley, y a que los beneficios que ella acuerda, según
surge del art. 1 de la Ley 13.246 son irrenunciables, los acuerdos de las partes solamente podrán ser ejecutados si
son judicialmente aprobados, puesto que en caso contrario, sus normas imperativas serian letra muerta,
tornándose ilusoria la protección de la parte económicamente más débil en el contrato.
• Confusión. Se produce la extinción del contrato cuando se confunden en una misma persona el carácter de
propietario y arrendatario de la cosa.
• Contrato celebrado por usufructuario.
• Vencimiento del plazo.
• Perdida de la cosa arrendada. La pérdida total de la cosa arrendada extingue el contrato toda vez que el
arrendatario no podrá más usar y gozar de ella. Por el contrario, en caso de pérdida parcial podrá pedir disminución
del precio, o la rescisión del contrato.
• Imposibilidad del destino especial para el cual la cosa fue expresamente arrendada. Debe tenerse presente que,
cuando la imposibilidad deriva de la erosión, degradación o agotamiento de la tierra, el caso está previsto por el art.
8 de la Ley 13.246.
• Vicios redhibitorios.
• Caso fortuito.
• Muerte del arrendatario. Si ocurriere la muerte del arrendatario, será permitida la continuación del contrato por sus
descendientes, ascendientes, cónyuge o colaterales hasta el segundo grado que hayan participado directamente en
la explotación, o su rescisión, a elección de éstos. La decisión deberá notificarse en forma fehaciente al arrendador
dentro de los treinta (30) días contados a partir del fallecimiento (art. 7 de la Ley 13.246). No efectuando los
herederos la opción, o ejerciéndola fuera del término, el arrendador puede demandar el desalojo como una
consecuencia natural de la extinción del contrato.
• Resolución del contrato. Art. 19 Ley 13.246.
o Abandono. El abandono, para que pueda ser invocado como causa de resolución del contrato, debe ser
injustificado, es decir, debe importar una renuncia a la explotación sin beneficiario determinado.
o Falta de pago.
o Subarrendamiento y cesión. El arrendatario no podrá ceder el contrato ni subarrendar, salvo conformidad
expresa del arrendador (art. 7 Ley 13.246).
o Explotación irracional. La explotación irracional del suelo que origine o pueda originar su erosión o agotamiento
puede conducir a la resolución del contrato.

De los arrendamientos.
ARTICULO 19. Ley 13.246: “El abandono injustificado de la explotación por parte del arrendatario o la falta de pago del
precio del arrendamiento en cualquiera de los plazos establecidos en el contrato, son causales que dan derecho al
arrendador a rescindir el contrato y exigir el desalojo del inmueble.
El incumplimiento de las obligaciones especificadas en los incisos a), b) y c) del Artículo 18, facultará al arrendador para
pedir su ejecución o la rescisión del contrato, pudiendo reclamar los daños y perjuicios ocasionados.
El incumplimiento de la obligación especificada en el inciso d) del Artículo 18 facultará al arrendatario a compensar el
crédito por las sumas invertidas con los arrendamientos adeudados, sin perjuicio de la facultad de exigir su pago
inmediato”.
ARTICULO 20. Ley 13.246: “Vencido el término legal o el término pactado, si este último fuera mayor, el arrendatario
deberá restituir el predio sin derecho a ningún plazo suplementario para el desalojo y entrega libre de ocupante”.
De las aparcerías.
ARTICULO 27. Ley 13.246: “El contrato de aparcería concluye con la muerte, incapacidad o imposibilidad física del
aparcero. — El contrato no terminará, salvo opción contraria del aparcero, por muerte del dador o por enajenación del
predio”.
En el caso de las aparcerías, ya sean agrícolas o pecuarias, la ley 13.246 establece rotundamente, para el supuesto de
muerte del aparcero, la conclusión del contrato. Es decir que, atento a su carácter intuitu personae, la ley no permite, a
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diferencia de lo estatuido para los arrendamientos rurales, la continuación por parientes que hubieran participado en la
explotación.
Igual solución, es decir la resolución del contrato, se establece para el caso de la incapacidad o imposibilidad física del
aparcero. La incapacidad deberá ser total o, por lo menos, de tal magnitud que no permita a este el ejercicio de sus
funciones de dirección de la empresa agraria, ya que la aplicación literal de esta norma, al no establecer graduaciones,
puede dar lugar a situaciones de evidente injusticia y contrarias al espíritu tuitivo de la ley.

Consecuencias de la extinción del contrato. La rescisión del contrato o su resolución trae como consecuencia la
obligación para el arrendatario de restituir la cosa arrendada con todos sus accesorios, y el derecho del arrendador a
demandar la indemnización de los daños y perjuicios cuando ella se produce por culpa del primero.
Excepto el caso de abandono injustificado de la explotación, falta de pago del arrendamiento y vencimiento del plazo
legal o contractual a que se refieren los arts. 19 y 20 de la ley 13.246, el arrendador, para obtener la resolución del
contrato, deberá promover una acción ordinaria. En cambio, en las 3 hipótesis mencionadas anteriormente la
restitución del campo puede obtenerse directamente mediante el ejercicio de la acción de desalojo prevista en los
códigos de procedimiento de las provincias.
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UNIDAD 5. PLAZOS Y FORMA EN LOS CONTRATOS DE ARRENDAMIENTO Y APARCERÍAS AGRÍCOLAS.

Fundamento del plazo. La explotación racional que el arrendatario o aparcero debe realizar solo es posible en la medida
en que la empresa agraria emergente del contrato cuente con la estabilidad necesaria en el predio durante un ciclo
agrícola completo. El objetivo de la legislación agraria consiste en otorgar seguridad en la ocupación del predio por un
ciclo agrícola o ganadero completo, puesto que si los términos de los contratos fueran breves disminuiría en el interés
del arrendatario para trabajar su tierra y se lo privaría de la compensación de los años buenos con los malos, propios de
la explotación agropecuaria y además se estaría impidiendo de alternar sus cultivos o variar la explotación y obtener de
las mejoras introducidas el rendimiento que se esperaba. La regulación del plazo del arrendamiento debe garantizar la
estabilidad de la empresa y permitirle al empresario compensar los resultados de las distintas cosechas, además de
realizar y aprovechar las mejoras útiles para la explotación, alternar los cultivos para preservar el suelo y llevar a cabo la
explotación con sentido productivo.
El contrato agrario es siempre de ejecución continuada en el sentido de que las prestaciones de las partes se prolongan
en el tiempo. Por ello requieren de una duración mínima que en este caso, no puede ser inverso al ciclo agrícola o
biológico.
Las garantías de seguridad que se den al arrendatario le servirán de estímulo para preocuparse del adelanto de su
explotación agrícola y para hacer inversiones en ella.

Antecedentes legislativos. Plazo en el Código Civil. Plazo mínimo y máximo. Plazo de la ley 13.246. Plazo mínimo y
plazo opcional: En nuestro país, la Ley N°11.170, que inauguró la legislación especial en materia de arrendamiento
rústicos, estableció un plazo mínimo de cuatro años para la duración del contrato cuando en este no se lo hubiese
estipulado o se hubiera estipulado uno menor- debía comunicarse por escrito con 6 meses de antelación- La regulación
del plazo mínimo legal venía a salvar los problemas originados por el Código Civil.
La Ley N°11.627 mejoró la regulación del instituto extendiendo el plazo a 5 años, estableciendo que para que el
arrendatario pudiera gozar de él debía notificar por escrito al locador mediante telegrama colacionado o notificación
practicada por el Juez de Paz del domicilio del locatario y con antelación de seis meses al vencimiento del primer año o
al término del contrato, según el caso.
La Ley N°13.246, legisló el plazo en su art. 4, cuyo texto modificado por el art. 4 del decr. Ley 1639/63 dispuso: “Cuando
en los contratos a que se refiere el art. 2 no se estipule plazo, o se estipule uno inferior a cinco años, el arrendatario
tendrá derecho a considerarlo celebrado en iguales condiciones por dicho término, no obstante cualquier cláusula que
se oponga a ello. Vencido este plazo, el arrendatario podrá optar por prorrogarlo tres años más, siempre que así se lo
notifique al arrendador mediante telegrama colacionado notificación practicada por intermedio del Juez de Paz del
domicilio del arrendatario, con antelación a seis meses por lo menos al vencimiento (…) En los contratos de plazos
superiores a cinco años e inferiores a ocho, el arrendatario podrá optar por prorrogarlo hasta completar este último
plazo, en las mismas condiciones establecidas en los párrafos anteriores, siempre que ejercitara la opción en la forma
especificada. Todo contrato sucesivo entre las mismas partes con respecto al mismo predio, en el caso de que no
establezca plazo o estipule uno inferior a tres años, facultará al arrendatario a considerarlo celebrado en iguales
condiciones por dicho término, no obstante cualquier cláusula que se oponga a ello (…)”.
Era condición indispensable que el arrendatario optara en forma expresa y con anticipación debida para poder gozar del
plazo mínimo. En cambio, en la Ley N° 13.246 dicho plazo se gozaba de pleno derecho, sin necesidad de notificación
alguna, y no obstante cualquier cláusula se opusiere, en caso de existir, sería absolutamente nula (art. 1).
La actual Ley N°13.246 en su art. 4 expresa: “Los contratos a que se refiere el Artículo 2º tendrán un plazo mínimo de
tres (3) años. También se considerará celebrado por dicho término todo contrato sucesivo entre las mismas partes con
respecto a la misma superficie, en el caso de que no se establezca plazo o estipule uno inferior al indicado”. El artículo
se refiere al contrato de arrendamiento rural, pero también es de aplicación a los contratos de aparcería agrícola de
conformidad al art. 22.
La regulación especial en materia de plazos que hacen la Ley N°13.246 y sus predecesoras, desplaza las consagradas en
el derecho común. El Código Civil estipulaba en el art. 1506 que “si el arrendamiento fuere de una heredad, cuyos frutos
se recojan cada año, y no estuviese determinado el tiempo en el contrato, se reputará hecho por el término de un año.
Cuando el arrendamiento sea de una heredad, cuyos frutos no se recojan sino después de algunos años, el
arrendamiento se juzga hecho por todo el tiempo que sea necesario para que el arrendatario pueda percibir los frutos”.
Esta disposición, aplicable hasta la sanción de las leyes especiales, generaba un marco de injusticia e inestabilidad para
los arrendatarios, quienes al término del año agrícola se encontraban con el contrato vencido y compelidos a aceptar las
condiciones de renovación dispuestas por los arrendadores o propietarios de la tierra. Asimismo, la señalada
inestabilidad contractual afectaba el principio de explotación racional del suelo, atento que lo exiguo del plazo llevaba a
una explotación excesiva de las fincas.
Las leyes N°11.170 y 11.627 ya habían efectuado regulaciones especiales con plazos mínimos ampliados, pero si bien
habían constituido un avance importante, sólo representaban soluciones parciales y no automáticas, el acogimiento del
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plazo mínimo dependía del uso de una opción que debía exteriorizar en tiempo y forma el arrendatario o aparcero. La
Ley N° 13.246 en su redacción original estableció un plazo mínimo de cinco años, plazo que por primera vez en la
legislación era aplicable de pleno derecho. Estableció además una prórroga de tres años, para optar por la cual el
arrendatario o aparcero debían notificarlo con antelación de seis meses al vencimiento al arrendador o dador.
Actualmente, luego de sucesivas reformas, el texto vigente establece un plazo mínimo de tres años sin opción de
prórroga, tanto para los arrendatarios como para las aparcerías en las que se ceda el uso y goce de un predio.
También fue reformado el art. 20 de la Ley N°13.246, que en su redacción original había instituido la tácita reconducción
en materia de contratos de arrendamiento y aparcerías rurales. Ésta fue eliminada por Ley N°21.452, por lo que al
vencimiento del plazo del contrato, o del plazo mínimo legal si aquel fuera menor, el predio debe ser devuelto al
propietario sin derecho a ningún plazo suplementario.

Contratos sucesivos. Se conoce como contrato sucesivo en materia agraria, a aquel que, inmediatamente después de
vencido un contrato de arrendamiento o de aparcería, celebran las mismas partes sobre idéntico inmueble. Sus notas
características son:
• Inmediata celebración después de vencido el contrato
• Identidad de parte
• Identidad del inmueble
Además en los contratos sucesivos la manifestación del consentimiento puede hacerse de manera expresa-
verbalmente, por escrito o por signos inequívocos- o tácitamente cuando resulte de hechos o de actos que los
presupongan o autoricen a presumirlo.
Para los contratos sucesivos rige también el derecho al plazo mínimo, por lo que si no se estableciera plazo o se
estipulare uno inferior al legal, deberá ser considerado efectuado por tres años. Esta no era la solución de las leyes
anteriores, ya que la 11.627 otorgaba la garantía del plazo mínimo por única vez, rigiendo para los contratos sucesivos la
autonomía de la voluntad, y la ley 13.246, tanto en su primera redacción como también en reformas anteriores a la
vigente, le daban una tratamiento distinto al del contrato original. Hoy la ley no hace distinciones respecto al plazo
mínimo de tres años con relación al contrato primitivo o a los sucesivos que celebren las mismas partes sobre el mismo
predio.
En la parte final del art. 4 se establece: “(…) No se considerará contrato sucesivo la prórroga que se hubiere pactado,
originariamente, como optativa por las partes”. De esta manera la norma habilita a las partes a fijar libremente un
término optativo de prórroga en el acuerdo originario, sin que ello implique la configuración de un contrato sucesivo.
Ahora bien, es fundamental aclarar que la prórroga admitida es aquella que fue establecida en el contrato original pero,
si lo que se pretendiese acordar fuera una prórroga una vez vencido el contrato, dicha convención no revestiría el
carácter de prórroga sino de contrato sucesivo.

Tácita reconducción. (Continuación o celebración de un contrato con manifestación del consentimiento de manera
tácita). La regulación del plazo en la ley 13246 se contemplaba con la tácita reconducción de los contratos, ésta fue
eliminada por la ley 21452, por lo que al vencimiento del plazo del contrato, o del plazo mínimo legal si aquel fuera
menor, el predio debe ser devuelto al propietario sin derecho a ningún plazo suplementario (Art. 20 Ley N°13246).

La tácita reconducción en la ley 13.246.- la ley 21.452. El art. 20 de la ley 13246 instituyó la tácita reconducción en los
siguientes términos: “Vencido el término legal o el término pactado, si éste último fuera mayor, el arrendatario deberá
restituir el predio sin derecho a ningún plazo suplementario para el desalojo entrega libre de ocupantes. Si el
arrendador consintiera que el arrendatario continúe en el uso y goce del predio, transcurrido un año sin que el primero
haya manifestado su voluntad mediante telegrama colacionado o notificación practicada por intermedio del juez de paz
de exigirle la restitución del mismo, o celebrado nuevo contrato, el arrendamiento tendrá derecho a considerarlo
renovado en las mismas condiciones, rigiendo en cuanto a los plazos lo previsto en el art. 4 y con obligaciones para el
arrendador de dar cumplimiento a lo previsto en el art. 40. Si la reclamación se hiciese después de 30 días de la fecha
del vencimiento del contrato, el arrendatario tendrá un plazo de hasta un año para restituir el predio, computado desde
la fecha en que se le efectúe. Las garantías prestadas por terceros no se extienden a las obligaciones derivadas del
contrato renovado”.
La tácita reconducción importaba la celebración de un nuevo contrato realizado en las mismas condiciones que el
anterior, en el que el consentimiento de las partes se ha expresado tácitamente por el simple transcurso de los plazos
mínimos instituidos en el art. 20.
Para que operara la tácita reconducción con arreglo al régimen legal derogado era necesario que concurrieran las
siguientes condiciones:
a. Que hubiera expirado el plazo legal o convencional, si este último fuera mayor, de un contrato celebrado con el
consentimiento expreso de las partes
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b. Que el arrendatario o aparcero continuara en el uso y goce del predio por el término de un año después de vencido
dicho plazo
c. Que no existiera durante dicho plazo manifestación expresa de voluntad del propietario exigiendo la restitución del
inmueble, exteriorizada mediante telegrama colacionado o notificación practicada por el juez de paz.
La reclamación efectuada antes del año interrumpía la tácita reconducción y provocaba la conclusión del contrato.
Finalmente el art. 2 de la Ley 21452 sustituyó el art. 20, quedando: “Vencido el término legal o el término pactado, si
este último fuera mayor, el arrendatario deberá restituir el predio sin derecho a ningún plazo supletorio para el desalojo
y entrega libre de ocupantes”. Quedando equiparado a la solución dada por Vélez Sarsfield para el contrato de locación,
lo que lleva a interrumpir la continuidad de la empresa agraria y a sustituir estabilidad por inestabilidad.
El nuevo Código Civil y Comercial mantiene la no aplicación de la tácita reconducción, lo cual vencido el término del
contrato, si el locador continúa percibiendo el pago de los alquileres del locatario, no significa que exista un nuevo
contrato por el mínimo legal, sino la continuación de la locación concluida y bajo sus mismas condiciones, hasta que
cualquiera de las dos y mediante notificación fehaciente tenga por concluida la locación.

El plazo en el régimen vigente. El Art. 4 de la Ley N°13246 regula lo atinente al plazo de duración del contrato,
disponiendo: “Los contratos a que se refiere el Artículo 2º tendrán un plazo mínimo de tres (3) años. También se
considerará celebrado por dicho término todo contrato sucesivo entre las mismas partes con respecto a la misma
superficie, en el caso de que no se establezca plazo o estipule uno inferior al indicado. No se considerará contrato
sucesivo la prórroga que se hubiere pactado, originariamente, como optativa por las partes”.
Es importante destacar que esta norma, si bien referida al contrato de arrendamiento, no es exclusiva del mismo,
siendo aplicable por imperio del art. 22 (son aplicables a los contratos de aparcería en los que se conceda el uso y goce
de un predio rural los preceptos de los Artículos 4º, 8º, 15, 17 y 18) de la ley en cuestión también al contrato de
aparcería.
Se desprenden de esta norma múltiples consecuencias en torno a la vigencia temporal del contrato de arrendamiento,
como son el plazo mínimo y máximo, la contratación sucesiva y la prórroga del mismo.
La Ley N°13246 no hace referencia en su articulado al plazo máximo de vigencia por el que las partes podrán celebrar el
contrato de arrendamiento. Es por eso que la mayoría de los autores, en virtud de lo dispuesto por el art. 41 de la ley,
remiten al Código Civil y Comercial la regulación de este aspecto.
El Código Civil de Vélez, establecía en su art. 1505 un plazo máximo de 10 años, entonces se entendía ese plazo como el
máximo.
El Código Civil y Comercial establece en el art. 1197 el plazo máximo (Art. 1197.-Plazo máximo. El tiempo de la locación,
cualquiera sea su objeto, no puede exceder de veinte años para el destino habitacional y cincuenta años para los otros
destinos. El contrato es renovable expresamente por un lapso que no exceda de los máximos previstos contados desde
su inicio).
En síntesis, de acuerdo a los art. 4 y 22 de la ley de Arrendamientos y Aparcerías Rurales, el plazo mínimo de dichos
contratos de 3 años, lo que no se modificó, y a partir del CCyC el art. 1197 establece como plazo máximo 50 años. Sólo
se aplica este plazo de 50 años cuando el predio es rural y se destina a una actividad agraria. No se aplica este último
plazo de 50 años, si es un inmueble urbano destinado a actividad agraria, o si es un inmueble rural pero la actividad no
es agraria, o aquel inmueble rural que se destina a varias actividades y la agraria no es la principal.

Contratos "Meliorandum". Por excepción, la Ley N°13246 prevé un plazo máximo de vigencia del contrato de hasta 20
años, enunciado en el art. 45: “Los contratos en los cuales el arrendatario o aparcero se obligue a realizar obras de
mejoramiento del predio tales como plantaciones, obras de desmonte, irrigación, avenamiento que retarden la
productividad de su explotación por un lapso superior a dos (2) años, podrán celebrarse hasta por el plazo máximo de
veinte (20) años”.
Requiere que se reúnan las siguientes condiciones:
• Arrendatario o aparceros se obliguen a realizar obras de mejoramiento
• Que la obra de mejoramiento del predio de que se trata traiga como consecuencia el retardo de la productividad de
la explotación por un plazo superior a los dos años
• Que dicho plazo este expresamente pactado en el contrato.
El fundamento de estos contratos se encuentra en el empleo de aquellas tierras marginales o de baja productividad,
cuya incorporación al proceso productivo necesita mayor tiempo para amortizar las inversiones destinadas a tal objeto.
La doctrina entiende que la mención de las obras hecha en el artículo lo es al efecto enunciativo, pudiendo verse
incluidas otras obras, ejemplo: vitinicultura, olivicultura, represamiento de aguas, riego, etc. Los requisitos deben darse
de manera conjunta, ya que la interpretación a esta figura es restrictiva, atento a su carácter excepcional. -

El plazo en el derecho comparado. En el derecho comparado encontramos que el contrato de arrendamiento rural
tiene un plazo prolongado, ej. Italia de 6 a 15 años como plazo mínimo, España duración mínima 5/6 años.
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La forma de las leyes anteriores a la reforma de la ley 22.298. La ley 11170 estableció para los contratos de
arrendamientos rústicos la forma escrita- mediante instrumento público o privado- además facultó a las partes a
inscribirlo en el Registro de la Propiedad.
La ley 11627 instituyó en cambio la obligatoriedad del instrumento público, de acuerdo al art. 4, debían ser celebrados
en el registro de un escribano o ante un juez de paz, pudiendo cualquiera de las partes depositar el ejemplar
correspondiente en el Registro de la Propiedad a los efectos de su toma de razón. La ley 13246 siguiendo de cerca las
disposiciones anteriores estableció la misma formalidad para los contratos agrarios, debían redactarse por escrito ante
los jueces de paz, escribanos u otros funcionarios, agregando que en aquellos en que se conceda el uso y el goce del
predio debían además ser obligatoriamente inscriptos en el registro inmobiliario. Esta ley hizo obligatoria la inscripción
en que antes era un acto potestativo de las partes. La ley vigente 22298 modifica el régimen de la 13246, reimplanta la
11627.

La forma en la ley vigente. El art. 40 de la Ley N°13246 establece: “Los contratos a que se refiere la presente ley
deberán redactarse por escrito. — Si se hubiese omitido tal formalidad, y se pudiere probar su existencia de acuerdo
con las disposiciones generales, se lo considerará encuadrado en los preceptos de esta ley y amparado por todos los
beneficios que ella acuerda. — Cualquiera de las partes podrá emplazar a la otra a que le otorgue contrato escrito. — El
contrato podrá ser inscripto por cualquiera de las partes en los registros inmobiliarios a cuyo efecto bastará que el
instrumento tenga sus firmas certificadas por escribano, juez de paz u otro oficial público competente”.
Así por ejemplo: El contrato de seguro contra granizo celebrado por el arrendatario constituye principio de prueba por
escrito a favor de la existencia del contrato.
Deben a su vez ir acompañados de la firma de los otorgantes- se recomienda certificar la firma de los otorgantes a los
fines de darle autenticidad y fecha cierta- y doble ejemplar.
Se aplica la normativa de la 13.246 y goza de los beneficios de esa ley esta es ad probationem y no ad solemnitatem o
sea se puede probar por otros medios en materia de medios de prueba no se dice nada CCyC art 1019 1020.

Omisión en la forma escrita. Si las partes no redactasen el contrato por escrito y se pudiera probar su existencia de
acuerdo con las disposiciones generales, se lo considerará encuadrado en los preceptos de esta ley amparando por
todos los beneficios que ella acuerda, de lo que se interpreta que la instrumentación del contrato es ad probationem.

La inscripción del contrato. La última parte del art. 40 dice: “El contrato podrá ser inscripto por cualquiera de las partes
en los registros inmobiliarios a cuyo efecto bastará que el instrumento tenga sus firmas certificadas por escribano, juez
de paz u otro oficial público competente”. Se establece un régimen facultativo o voluntario de inscripción. Pero la falta
de inscripción lo hará inoponibles a los terceros.

Orden de prelación de las normas. El art. 41 de la ley N°13246 establece: “En los contratos a que se refiere la presente
ley se aplicarán en el orden siguiente:

a) Las disposiciones de la presente ley. b) Los convenios de las partes. c) Las normas del Código Civil y Comercial en
especial las relativas a la locación. d) Los usos y costumbres locales”.
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UNIDAD 6: CONTRATOS ASOCIATIVO – APARCERIAS

Los contratos agrarios tradicionalmente se han clasificado en 2 grandes categorías: conmutativos y asociativos.
Los primeros son aquellos en los cuales una de las partes concede un fundo rural u otro bien a cambio de una
contraprestación sin tomar participación en la actividad ni asumir los riesgos propios de su desarrollo, los que son
afrontados en su totalidad por quien la efectúa, tales como el contrato de arrendamiento o de pastoreo.
En los segundos, ambas partes se unen a fin de lograr un objetivo común, asumiendo los riesgos que conlleva el
desarrollo de la actividad con la finalidad de distribuirse los frutos o productos que se obtengan conforme al porcentaje
pactado de acuerdo con los aportes efectuados por cada parte, tales como el contrato de aparcería o el asociativo de
explotación tambera.

Definición. Con la sanción de la ley 13.246, los contratos de aparcería adquieren autonomía ya que hasta ese momento
el precio del contrato de arrendamiento indistintamente podía pactarse en una suma de dinero, un porcentaje de los
frutos o una cantidad fija de ellos. A partir de ahí es que se va a diferenciar el contrato de arrendamiento del de
aparcería ya que este último tiene como finalidad de las partes repartirse los frutos, productos o utilidades.
La primera parte del ART 21 de la ley 13.246 establece que “habrá aparcería cuando una de las partes se obligue a
entregar a otra animales, o un predio rural con o sin plantaciones, sembrados, animales, enseres o elementos de trabajo,
para la explotación agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones, con el objeto de repartirse los frutos”.
La regulación en la ley 13.246 del contrato de aparcería llenó una necesidad de nuestra legislación que ni el código
derogado ni las leyes especiales se ocuparon de dar normas específicas para que este contrato sumamente difundido en
nuestro país.
Antes de esta ley la aparcería era un contrato innominado. Es un contrato con 2 partes: aparcero dador quien da el uso
y goce del predio rural para explotación agropecuaria y aparcero tomador constituyendo una empresa agraria en la que
aportan capital y trabajo respectivamente.

Naturaleza jurídica. Con la regulación y sanción de la ley 13.246 se solucionan las divergencias existentes en la doctrina
y la jurisprudencia respecto a la naturaleza jurídica y la norma aplicable, ya que una parte sostenía, basándose en las
notas del código de Vélez, que si el precio de un contrato de arrendamiento consistía en una cantidad de frutos de la
cosa, no sería locación, sino un contrato innominado, pero si la cantidad de frutos fuera una cuota proporcional
respecto del todo que produzca la cosa, sería un contrato de sociedad, aunque las partes lo llamaran arrendamiento.
Por otra parte, se lo consideraba como una modalidad del contrato de locación.
Con la sanción surge que es un contrato de colaboración y de estructura asociativa, donde tanto el aparcero dador
como el aparcero tomador se encuentran vinculados con el resultado de la explotación, y las utilidades que pueda
recibir el primero lo serán en relación con éste.

Diferencia con los contratos laborales. El art 21 de la ley 13.246, después de establecer que a los contratos de mediería
se aplicaran las normas relativas a las aparcerías, agrega: “con excepción de los que se hallaren sometidos a leyes o
estatutos especiales, en cuyo caso les serán, asimismo, aplicables las disposiciones de esta ley, siempre que no sean
incompatibles con aquellos”.
Por su parte, el art 4 del decreto reglamentario 8330/63 establece: “los contratos que, a pesar de no estar regulados por
un estatuto especial presupongan una relación de dependencia y no impliquen la cesión del uso y goce del predio,
quedaran excluidos del régimen de la ley 13.246, aun cuando la retribución consista en la partición de los frutos”.
No todas las convenciones en que se convenga una participación de los frutos obtenidos en una explotación
agropecuaria se encuentran comprendidas en el régimen del contrato de aparcerías.
En el contrato de aparcería el aparcero dador concede al aparcero tomador el uso y goce de un pedio rural para ser
destinado a la explotación agropecuaria en cualquiera de sus especializaciones, con la finalidad de distribuirse los frutos.
En cambio, en los contratos a que se refiere el art 4 del decreto reglamentario no existe cesión del uso y goce del
inmueble. En estos contratos no se detenta la tendencia del predio, que continua en poder del empresario titular de la
explotación.
Además, en todas estas convenciones quien realiza el trabajo rural se encuentra en una relación de subordinación o
dependencia jurídica, económica y técnica respecto del titular de la explotación. Desde luego que ello no ocurre con el
aparcero, que es el verdadero titular de la empresa agraria.
El que concede un predio en aparcería, generalmente, lo tiene en virtud de un derecho real, a título de propietario, o de
usufructuario, aunque en la actualidad es posible que los sea también el arrendatario o aparcero. En los contratos
excluidos por el art 4 del decreto reglamentario del régimen de la aparcería, el titular de la empresa puede ser
arrendatario o aparcero ya que lo que interesa es que tenga el uso y goce del predio, que no transmite al otro
contratante.
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Finalmente, debe tenerse en cuanta que la participación en los frutos que se conviene en ciertos contratos de trabajo,
es una verdadera retribución, en cambio, el aparcero es un verdadero copropietario de ellos, hasta que la distribución
se realiza y que éste y el dador son propietarios exclusivos de ellos una vez que se lleva a cabo el reparto.

Prelación de las normas aplicables a la aparcería. La ley 22.298 ha modificado sustancialmente el texto del art 29 de la
ley 13.246, que establecía el orden de prelación de las normas aplicables a la aparcería, que ha sido reemplazado por el
actual art 41.
ART 41. — En los contratos a que se refiere la presente ley se aplicarán en el orden siguiente:
a) Las disposiciones de la presente ley.
b) Los convenios de las partes.
c) Las normas del Código Civil, en especial las relativas a la locación.
d) Los usos y costumbres locales.

Clases de aparcerías. A partir de la conceptualización se desprenden las diferentes figuras jurídicas contenidas en el
concepto genérico y resultan ser:
a) Aparcería agrícola o propiamente dicha. es el contrato en virtud del cual una de las partes se obliga a entregar a
otra un predio rural y este predio se otorga pura y exclusivamente para el desarrollo de actividades agrícolas.
Este predio rural puede venir con determinados elementos, maquinaria, elementos de trabajo, etc. para llevar a
cabo la actividad agrícola o puede no tenerlos.
La característica fundamental es que el objeto de este contrato tiene que ver con repartirse los frutos, es decir, este
predio rural se otorga pura y exclusivamente para la realización de tareas agrícolas, con el fin de repartirse todo
aquello que se obtenga de la actividad. Las partes tienen plena libertad para fijar el porcentaje de repartición de los
frutos; estas deberán ponerse de acuerdo respecto a qué porcentaje van a percibir de lo que se obtenga del trabajo
realizado en este predio. Hay que tener en cuenta que en el mismo porcentaje van a percibir las pérdidas, por
ejemplo, por caso fortuito.
Una de sus características es que no estamos hablando de un contrato de trabajo, sino que el aparcero tomador no
está en relación de dependencia con el titular del predio. Es intuito persona, de manera tal que se tienen en cuenta
las características del aparcero tomador y es él quien va a realizar las actividades en ese predio; él puede contratar a
otras personas para que lo ayuden, pero va a seguir siendo el titular de la actividad. Hay que tener en cuenta que en
el mismo porcentaje van a percibir las pérdidas.
El aparcero tomador va a tener que avisar al aparcero dador cuál es el momento en el que se obtendrán los frutos
de esa actividad agrícola, para que el dador pueda tener conocimiento no sólo de qué se está cosechando, sino
también de la cantidad para poder definir qué porcentaje se va a dividir entre cada uno. Esto debe ser a través de
un medio fehaciente.
El aparcero tomador tiene que realizar la actividad agrícola a la que se obligó, hacer un uso razonable y cuidado de
los elementos que había en el predio, avisar al aparcero dador de cuándo es que comenzará la percepción de los
frutos, para determinar el porcentaje.
El dador tiene la obligación de preparar el predio para que él pueda efectivamente gozar de él y usarlo. Si alguno no
cumple con sus obligaciones, le da el pie a la otra para que pueda rescindir del contrato.
En caso de que el aparcero tomador haga un abandono injustificado del predio o no cumpla con la repartición de los
frutos al dador, este último puede solicitar el abandono del inmueble o la restitución de las cosas, frente a la
justicia.
Siendo que es un contrato intuito persona, en caso de que el aparcero tomador fallezca o se incapacite, la ley
establece que, en ese caso, se deja sin efecto el contrato porque se tiene especialmente en cuenta su calidad para
contratar.
El contrato no finaliza si quien fallece o si quien se incapacita es el aparcero dador; en este caso, en principio, el
contrato va a continuar en cabeza de los herederos, a no ser que en el contrato se haya establecido algo en
contrario.
En caso de que el dador venda el predio, el contrato sigue en cabeza del nuevo titular; la venta del predio no es
determinante para la finalización del contrato.
b) Aparcería pecuaria. Habrá contrato de aparcería pecuaria cuando una de las partes llamado dador se obligue a
entregar animales y la otra denominada tenedor, se obligue a cuidarlos, criarlos y engordarlos en un predio rural,
con la finalidad de repartirse los frutos, productos o utilidades. el objeto del contrato será el ganado. La diferencia
con el contrato de aparcería agrícola es que impera el principio de autonomía de la voluntad.
Este contrato puede asumir 2 modalidades, aparcería pecuaria en la que la finalidad es repartirse las crías de los
animales que se entregan o capitalización de hacienda donde la finalidad es repartirse el mayor valor que adquiera
la hacienda durante el engorde a campo.
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En cuanto al reparto de frutos o utilidades, si bien se rige por el principio de la autonomía de la voluntad, si las
partes no establecieron el porcentaje para su distribución o conforme a usos y costumbres en contrario, se
repartirán por mitades.
En la aparcería pecuaria pura, la distribución de las crías es generalmente anual, teniendo en cuenta el ciclo
biológico que concluye con la separación de la cría de su madre (destete), efectuándose a favor de una parte por vez
o formando lotes y sorteándolos, concediendo las hembras a una parte y los machos a la otra.
En el contrato de capitalización de hacienda, el mayor peso ganado desde la entrega y hasta alcanzar el peso o plazo
pactados se distribuye entre las partes previo descontar el peso o el valor de los kilos iniciales del rodeo en el
porcentaje establecido.
c) Mediería. No está conceptualizado ni tiene disposiciones específicas en la ley, sino que solo se establece que va a
haber contrato de mediería en cuanto las partes convengan que la repartición de los frutos va a ser en partes
iguales. Tiene la misma forma, las mismas características, dchos y obligaciones que uno de aparcería; la diferencia es
que la repartición de los frutos va a ser equitativa (50 y 50).
d) Mediería frutihortícola. Es un contrato asociativo, en donde las partes contratan con el objeto de repartirse los
frutos que se obtengan de la actividad que se realiza.
Es un contrato de mediería, es decir, la repartición se da en partes iguales.
Es frutihortícola porque lo que se contrata es la actividad destinada a la comercialización y producción de frutas y
hortalizas.
En la ley no se hace referencia específica, sino que se consideraba que se le debían aplicar las mismas disposiciones
que en los contratos de mediería. Sin embargo, sucedía que en la práctica se utilizaba este tipo de contratos para
ocultar una relación laboral. Por ende, hubo una necesidad de regular este contrato para evitar el fraude a la ley. Si
bien hubo proyectos, ninguno fue aprobado.
En 2001 se firma el decreto 145. Fue muy criticado en su momento porque el Poder Ejecutivo no puede legislar por
decreto, sino que compete al Congreso. Por ende, se reguló a través de un decreto de necesidad y urgencia,
nombrándose la necesidad de regularlo para evitar que se someta o se esclavice a quienes realizaban la actividad;
sin embargo, no era la manera de regularse.
En 2003 se firma el decreto 1056, el cual dejó sin efecto el anterior. Se establecía que, a los fines de regular este tipo
de contratos, se deberá tener en cuenta lo regulado en la ley de arrendamientos y aparcerías, y en aquellos casos
donde no se encuentre una respuesta en esa ley, se debe recurrir a lo que dice el CCyC.

El porcentaje de distribución de los frutos. Sobre el porcentaje en la distribución de los frutos, en la ley no aparece
ningún principio, por lo que como consecuencia propia de la naturaleza del contrato se reparten en la proporción que
las partes convengan libremente, en la forma, tiempo y lugar establecidos.
No obstante, ninguna de las partes podrá disponer de los frutos sin que previamente se haya realizado la distribución,
ya que hasta ese momento existe un condominio entre ellas y, por lo tanto, ninguno podrá realizar actos que importen
el ejercicio actual de un derecho de propiedad; asumiendo el aparcero tomador la obligación de hacer saber al aparcero
dador la fecha en que se iniciará la percepción de los frutos y la separación de los productos a dividir.
ART 30. — Las partes podrán convenir libremente el porcentaje en la distribución de los frutos. — Ninguna de las partes
podrá disponer de los frutos sin haberse realizado antes la distribución de los mismos, salvo autorización expresa de la
otra.
Asimismo, la ley prohíbe convenir como retribución el pago de una cantidad fija de frutos o su equivalente en dinero,
denominado a “kilaje fijo” y que, al igual que los llamados “contratos canadienses”, constituyen una cláusula prohibida;
de incluirse en el contrato, determinará que éste se integre judicialmente, estableciendo el precio en una suma de
dinero equivalente a la cantidad de frutos pactados.
ART 32. — Prohíbese convenir como retribución el pago de una cantidad fija de frutos o su equivalente en dinero.
ART 42. — Prohíbese convenir como retribución, además de un porcentaje fijo en la distribución de los frutos o suma
determinada de dinero, un adicional a abonarse en dinero o especie y de acuerdo con la cotización o la cantidad de
frutos obtenidos, o en trabajos ajenos a la explotación del predio arrendado a efectuarse bajo la dependencia del
arrendador por el arrendatario, aparcero o sus familiares.
Teniendo en cuenta que el contrato de aparcería el dador participa de las contingencias de la explotación, el art 24
establece que la perdida de los frutos por caso fortuito o fuerza mayor será soportada por las partes en la misma
proporción convenida para el reparto de aquellas.
ART 24. — La pérdida de los frutos por caso fortuito o de fuerza mayor será soportada por las partes en la misma
proporción convenida para el reparto de aquéllos.

Forma de entrega. Las partes pueden y deben establecer libremente todo lo relativo a la forma, tiempo y lugar de
entrega de los productos, pero ninguna puede disponer de ellos sin haber realizado previamente su distribución. Hasta
que dicha operación se realice existe un verdadero condominio de los frutos entre las partes y es natural que la ley
35

establezca tal prohibición, pues ninguna de ellas puede, sobre la cosa común ni sobre la menor parte de ella físicamente
determinada, realizar actos materiales o jurídicos que importen el ejercicio actual o inmediato del derecho de
propiedad.
La distribución de los frutos deberá ser realizada de acuerdo con su calidad media.

Obligaciones del aparcero tomador. Son las siguientes:

1. Realizar personalmente la explotación, siéndole prohibido ceder su interés en la misma, arrendar o dar en aparcería
la cosa o cosas objeto del contrato.
La obligación de realizar personalmente la explotación, que no se imponer al arrendatario, se explica por la naturaleza
del contrato, por ser éste definidamente intuito persona, y de estructura asociativa.
El dador, al contratar, ha tenido en cuenta la idoneidad profesional, laboriosidad y honradez del tomador. Debe tenerse
presente que la obligación de realizar personalmente la explotación no significa que los trabajos agropecuarios deben
ser realizados efectivamente por éste, ya que nada impide que emplee los miembros de su familia y eventualmente
personal asalariado. La explotación persona a la que se refiere la ley significa que la dirección de la empresa
agropecuaria estará sometida a su vigilancia y control, en ejercicio de poderes que no puede delegar en terceras
personas.
Por lo que es lógico que le quede prohibido al aparcero ceder su interés en la explotación, arrendar o dar en aparcería la
cosa.
2. Dar la cosa o cosas comprendidas en el contrato el destino convenido o en su defecto el que determinen los usos y
costumbres locales, y realizar la explotación con sujeción a las leyes y reglamentos agrícolas o ganaderos.
Esta norma determina una obligación que no es específica del contrato.
Debe tenerse en cuenta que el art 33 acuerda el derecho del aparcero para destinar sin cargo una parte del predio para
el asiento de la vivienda, pastoreo y huerta, que debe ser establecido en el contrato de acuerdo con los usos y
costumbres y las necesidades de la explotación.
ART 33. — El aparcero tendrá derecho para destinar sin cargo una parte del predio para el asiento de la vivienda,
pastoreo y huerta, en las proporciones que determine la reglamentación según las necesidades en las distintas zonas
agroecológicas del país.
3. Conservar los edificios, mejoras, enseres y elementos de trabajo que deberá restituir al hacer entrega del predio en
las mismas condiciones en que los recibiera, salvo los deterioros ocasionados por el uso y la acción del tiempo.
4. Hacer saber al aparcero dador la fecha en que se comenzará la percepción de los frutos y separación de los
productos a dividir, salvo estipulación o usos en contrario.
El objeto de esto es la división de los frutos resultantes de la explotación, pues el dador debe encontrarse en
condiciones de vigilar el resultado de la explotación y el cumplimiento de las obligaciones que la ley y el contrato ponen
a cargo del aparcero. El derecho de control del aparcero dador solo puede ser ejercido eficazmente si sabe con
anticipación el momento en que comenzara la recolección de la cosecha, para que puede estar presente en la
oportunidad y proceder a la separación de los frutos.
La norma obliga al aparcero a notificar al dador, con anticipación mínima de 10 días la fecha en que comenzara la
percepción y distribución de los frutos. Esta obligación puede ser dejada sin efecto por estipulación en contrario, ya que
el dador tiene una facultad para controlar la explotación, que puede ser válidamente renunciada.
5. Poner en conocimiento del dador, de inmediato, toda usurpación o novedad dañosa a su derecho, así como
cualquier acción relativa a la propiedad, uso y goce de las cosas.

Obligaciones del aparcero dador.

1. Garantizar el uso y goce de las cosas dadas en aparcería y responder por los vicios o defectos graves de las mismas.
2. Llevar anotaciones con las formalidades y en los casos que la reglamentación determine. La omisión o alteración de
las mismas constituirá una presunción en su contra.
El decreto reglamentario 8330/63 determina que el aparcero dador deberá llevar anotaciones en las que conste:
a. Nómina de maquinarias, animales, útiles, enseres y bienes de toda clase aportados inicialmente por cada uno de los
contratantes, especificando su estado y valor estimado o de costo. Deberá actualizar dicho inventario con los
cambios que se produzcan, para lo cual el aparcero está obligado a hacerle llegar la correspondiente información.
b. Los demás aportes que efectúe.
c. Detalle de la forma en que se distribuyen los frutos de cada cosecha y liquidación.

Extinción de los contratos de aparcería y mediería agrícola. Es aplicable al contrato de aparcería lo establecido para el
contrato de arrendamiento con respecto a la rescisión del contrato.
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a. Muerte, incapacidad o imposibilidad física del aparcero. ART 27. — El contrato de aparcería concluye con la
muerte, incapacidad o imposibilidad física del aparcero.
La muerte del aparcero extingue el contrato, así como también su incapacidad o imposibilidad física. Ello por la
naturaleza asociativa e intuito persona del contrato.
En su texto originario la ley establecía, como excepción a dicho principio, la posibilidad de continuar la explotación por
los herederos, descendientes, ascendientes, cónyuges y colaterales hasta el segundo grado en caso de muertes,
incapacidad o imposibilidad física del aparcero.
El derecho que acordaba la ley de continuar el contrato no estaba en armonía con su naturaleza. A pesar de ello, el
legislador acordaba esta excepción teniendo en cuenta que de aplicarse con todo rigor el principio general podría
ocurrir que los herederos del aparcero tomador que han participado con él en la explotación, y en las vicisitudes de
ellas, se encuentren de improviso con la obligación de restituir el campo, sin la posibilidad de compensar años buenos
con años malos, y de disfrutar y amortizar el capital invertido en la explotación y en las mejoras
b. Muerte del aparcero dador y enajenación del precio. La muerte del aparcero dador acuerda al aparcero la facultad
de dar por terminado el contrato, pero ello no se produce si no media una expresa manifestación de voluntad en
este sentido. Además, establece que el contrato tampoco terminará en el caso de enajenación del predio.
ART 27. —El contrato no terminará, salvo opción contraria del aparcero, por muerte del dador o por enajenación del
predio.
c. Resolución del contrato. El art 25 establece que cualquiera de las partes puede pedir la rescisión del contrato y el
desalojo o entrega de las cosas en aparcería si la otra no cumpliese las obligaciones a su cargo.
ART 25. — Cualquiera de las partes podrá pedir la rescisión del contrato y el desalojo y/o entrega de las cosas dadas en
aparcería si la otra no cumpliese las obligaciones a su cargo.
En los casos de abandono injustificado de la explotación por el aparcero o si el incumplimiento se refiriese a la entrega
de la parte de los frutos que correspondan al dador, éste tendrán derecho a exigir en juicio sumario el desalojo del predio
y/o la restitución de las cosas objeto del contrato.
d. Abandono y falta de entrega de los frutos. El abandono injustificado de la explotación por parte del aparcero y la
falta de entrega de la parte de los frutos que corresponden al dador acuerdan a este el derecho de exigir en juicio
sumario el desalojo del predio y la restitución de las cosas objeto del contrato.
La falta de entrega de los frutos constituye una falta grave que no puede ser sancionada en otra forma y que, además,
importa la comisión de un delito. Basta la falta de entrega de los frutos de una sola cosecha para poder promover la
acción.

Contrato de maquila. Ley 25.113/99. La ley 25.113, del año 1999, regula el contrato de maquila o de depósito de
maquila, contemplando cualquier materia prima de origen agropecuario, lo que significa una apertura respecto al uso
común hasta ese momento, que era para determinados productos, como la caña de azúcar o la vid.
ART 1º — Habrá contrato de maquila o de depósito de maquila cuando el productor agropecuario se obligue a
suministrar al procesador o industrial materia prima con el derecho de participar, en las proporciones que convengan,
sobre el o los productos finales resultantes, los que deberán ser de idénticas calidades a los que el industrial o procesador
retengan para sí.
El productor agropecuario mantiene en todo el proceso de transformación la propiedad sobre la materia prima y luego
sobre la porción de producto final que le corresponde.
El procesador o industrial asume la condición de depositario de los productos finales de propiedad del productor
agropecuario debiéndolos identificar adecuadamente; estos productos estarán a disposición plena de sus titulares.
En ningún caso esta relación constituirá actividad o hecho económico imponible.
Este art conceptualiza al contrato de maquila como aquel contrato en el que el productor agropecuario se obliga a
suministrar al procesador o industrial materia prima con el derecho de participar en las proporciones que convengan
sobre el o los productos finales resultantes.
En este contrato el maquilero efectúa la elaboración de la materia prima entregada por el productor agropecuario
recibido como contraprestación un porcentaje del producto elaborado.
El art 2 enuncia los elementos esenciales que, además del objeto y el porcentaje, deben contener estos contratos que
son nombres y domicilios de los contratantes, cantidad de la materia prima contratada, lugar donde se depositaran los
productos elaborados que correspondan al productor agropecuario y las facultades de control que se le acuerdan que le
permitan verificar las calidades y cantidades de lo pactado y lo entregado a finalizar el contrato en relación con el
procesamiento y rendimiento de la materia prima, conforme a pautas objetivas de procesamiento, lugar de celebración
y firma de las partes.
ART 2º — El contrato del artículo anterior además de los elementos expresados en el mismo deberá contener con
carácter esencial los siguientes: a) Nombres y domicilios de las partes; b) Cantidad de la materia prima contratada; c)
Lugar de procesamiento; d) Lugar en que se depositarán los productos elaborados que correspondan al productor
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agropecuario; e) Facultades de control establecidas a favor del productor agropecuario; f) Fecha y lugar de entrega del
producto elaborado; g) Lugar de celebración y firma de las partes.
Además, en protección al productos agropecuario, el art 3 declara nulas las cláusulas que le impongan la obligación de
vender parte o la totalidad de los productos finales de su propiedad al industrial o elaborar, o que traben la libre
comercialización del mismo por parte del productor.
ART 3º — Serán nulas las cláusulas incluidas en el contrato que impongan al productor agropecuario la obligación de
vender parte o la totalidad de los productos finales de su propiedad al industrial elaborador o que traben la libre
comercialización del mismo por cuenta exclusiva del propietario.
Asimismo, a petición de parte deberán ser inscriptos en los registros públicos que se creen en el ámbito de cada
provincia, donde también se registrarán las medidas cautelares que afecten los productos propiedad del productos
agropecuario elaborados mediante esta modalidad contractual. Además, las provincias deberán dictar las
reglamentaciones que aseguren el procedimiento para la elaboración y el depósito de los productos en orden a la
naturaleza u objeto de cada actividad y establecerá la autoridad de aplicación local.
ART 7º — Los contratos agroindustriales referidos en la presente ley deberán inscribirse a pedido de parte en los
registros públicos que se crearen en la jurisdicción de cada provincia. Las provincias establecerán las disposiciones
necesarias para los procedimientos y aseguramiento según la naturaleza u objeto de cada actividad asignándoseles las
condiciones de autoridad de aplicación local.
Se registrarán ante la misma autoridad todas las medidas cautelares que afecten los productos de propiedad de los
productores agropecuarios elaborados con motivo de los contratos mencionados en el artículo 1º de la presente ley.
Esta modalidad puede ser aplicada en cualquier tipo de producto agropecuario. Además, sus disposiciones serán
aplicables a todo contrato que tenga por objeto la provisión de materia prima de naturaleza agraria para su
procesamiento, industrialización y transformación, en la medida que no constituya otro tipo contractual.
Para el caso de conflictos originados en la relación contractual regulada por la ley, las acciones tramitaran por las
normas procesales locales que regulen el juicio sumarísimo o por el trámite abreviado equivalente.

Naturaleza jurídica. En cuanto a la naturaleza jurídica, la ley se refiere a éstos como contratos agroindustriales. No
obstante, podría calificárselos de contratos de integración, al celebrarse entre sujetos de distintas actividades
integrando productos con el industrial o procesador para la transformación de la materia prima en un producto
terminado de idéntica calidad a la que retenga para si, por el que se pacta la retribución en un porcentaje de éste y
donde el productor conserva en todo el proceso la propiedad sobre los bienes entregados y luego sobre el porcentaje
que le corresponde sobre el producto final.
Sobre el último aspecto, el industrial o procesador asume el carácter de depositario de los productos finales de
propiedad del productor agropecuario, los que deberán ser identificados convenientemente y estarán a disposición de
sus titulares.

Contratos de integración. Tienen que ver con la introducción de nueva tecnología y la posibilidad de que estas
asociaciones sean a gran escala.

Hay dos tipos:


a. Integración de tipo vertical: varios eslabones de la cadena se unen para llevar a cabo una actividad. Por
ejemplo, contratos de maquila, en el que un productor se une con un industrial para llevar a cabo el
refinamiento o la transformación de un producto. Este contrato de maquila está regulado por la ley 25.113, la
cual estipula que se caracteriza por la existencia de dos partes: un productor agropecuario y un industrial. El
productor suministra una materia prima al industrial para que éste lleve a cabo la tarea de refinar o de
transformar esta materia prima y el objetivo es repartirse el producto final que se obtenga de esa
transformación. Por ejemplo, producción del azúcar; el productor otorga cierta cantidad de caña de azúcar al
industrial, quien realiza el refinamiento y se obtiene la azúcar refinada. El objetivo es que cada una de las partes
se van a repartir en el porcentaje que ellos hayan convenido la obtención de ese producto final. El porcentaje
queda sujeto a la voluntad de las partes, pero la ley establece que debe ser de idéntica calidad para cada una de
las partes. Es decir, deben percibir el producto final en idéntica calidad. El productor va a mantener la titularidad
de la materia prima durante todo el proceso de transformación; el industrial es un mero depositario de esta
materia prima. El contrato de maquila tiene la ventaja de que el productor se va a asegurar de que siempre haya
un industrial que procese esa materia prima; y este último va a tener la seguridad de que siempre va a tener la
materia prima que le provee el productor agropecuario. No se pueden incluir cláusulas que determinen al
productor la obligación de vender parte o la totalidad de lo que le correspondería al industrial; en caso de que
se incluyan estas cláusulas, se consideran nulas y se deberá proceder a su integración.
El contrato de maquila debe celebrarse por escrito, aunque a veces, en la práctica, es difícil encontrar este tipo
de contratos formalizados. La ley establece que deberán estar registrados. En nuestra provincia existe un
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registro provincial de contratos de maquila que está en el ministerio de la producción de Santa Fe. Lo que se
quiere es evitar que solapadamente se esté llevando a cabo una relación laboral. Asimismo, favorece la
actuación de la AFIP.

b. Integración horizontal: es cuando, por ejemplo, varios tamberos se unen o se asocian para producir leche en
grandes cantidades y luego venderlas. En este caso tenemos varias personas en un mismo eslabón que se unen
para aumentar la producción.
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UNIDAD 7: APARCERIAS PECUARIAS

Definición. Aparcería pecuaria es el contrato por el cual una parte se obliga a entregar a otra animales que la otra se
obliga a destinar a una actividad agraria, entregando a la primera una cuota proporcional de los frutos, productos o
utilidades que se obtengan”.
Existe aparcería pecuaria “cuando una de las partes, llamado dador, se obligue a entregar a otra animales para la
explotación pecuaria en cualquiera de sus especializaciones y la otra, llamado aparcero, a cuidarlos, criarlos y/o
engordarlos, en un predio que detenta a cualquier título o que le entrega a tal fin el dador, con el objeto de repartirse
los frutos, productos o utilidades”.
Como todas las aparcerías es un contrato: consensual, bilateral, de colaboración, de estructura asociativa, oneroso, de
tracto sucesivo, intuitu personae, formal no solemne, típico y aleatorio.
En la práctica, no es una costumbre muy arraigada la homologación de estos contratos, pero es necesario porque evita
conflictos posteriores.
FERNANDO BREBBIA entendía que en la APARCERÍA PECUARIA el aparcero dador NO CEDE EL USO Y GOCE DEL PREDIO
RUSTICO. Simplemente entrega animales, con la finalidad de distribuirse con el tomador los frutos, productos o
utilidades.
LUIS FACCIANO y otra parte de la doctrina considera que eventualmente puede cederse accesoriamente también el uso
y goce del necesario para explotarlo, y entiendo que ello surge inequívoco de los arts. 34 y 37 de la Ley 13.246 y sus
modificatorias.
ART 34. Ley 13246: “Cuando la cosa dada en aparcería fuese solamente animales, los frutos y productos o utilidades se
repartirán por mitades entre las partes, salvo estipulación o uso contrario”.
ART 37. Ley 13246: “Los contratos de aparcería pecuaria en los que no se conceda además de los animales el uso y goce
del predio necesario para la explotación, regirán por el plazo que las partes convengan o en su defecto por el que
determinen los usos y costumbres locales”.

Carácter supletorio de las normas. Las disposiciones específicas para la APARCERÍAS PECUARIAS están en los arts. 39 a
45 de la Ley 13246 y sus modificatorias; siéndole aplicable a demás todas las disposiciones comunes para todas las
aparcerías (Arts. 21 al 28) y las comunes a los títulos I y II (Arts. 39 a 45), con algunas salvedades.
El objeto del contrato son los SEMOVIENTES (GANADO, cosas muebles).
La Ley ha establecido normas supletorias que regirán en la medida de que haya convenciones expresas de las partes. En
conclusión las partes pueden modificar libremente lo legislado en materia pecuaria (autonomía de la voluntad).
La aparcería pecuaria puede ser:
• Pura. Si se dividen las crías.
• Capitalización de hacienda. Si se distribuyen ganancias obtenidas por mayor valor obtenido al ser comercializado.

Las disposiciones específicas para las aparcerías pecuarias están en los arts. 39 a 45 de la Ley 13246 y sus modificatorias;
siéndole aplicable además todas la disposiciones comunes para todas las aparcerías (Arts. 21 al 28) y las comunes a los
títulos I y II (Arts. 39 a 45), con algunas salvedades.
El objeto del contrato son los semovientes (ganado, cosas muebles).

Diferencia con la aparcería propiamente dicha. En la aparcería propiamente dicha (art. 21 de la ley 13.246), el aparcero
dador entrega al aparcero tomador un predio rural con o sin plantaciones, sembrados o animales, enseres o elementos
de trabajo para la explotación agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones. Basta que se conceda un predio
rural para la explotación agraria, con el objeto de repartirse los frutos. La aportación de animales u otros elementos no
modifica la naturaleza del contrato. Impera el principio del orden público económico.
En cambio en la aparcería pecuaria el aparcero dador no cede el uso y goce del inmueble sino simplemente entrega
animales con la finalidad de distribuirse con el tomador los frutos, productos o utilidades y domina el principio de la
autonomía de la libertad.
¿Por qué la ley le da un trato diferente a la aparcería propiamente dicha y a la aparcería pecuaria? Porque en la
aparcería propiamente dicha como el arrendamiento rural, una de las finalidades fundamentales de la ley es dar
estabilidad a la empresa agraria. En la aparcería pecuaria no es necesario dar una protección especial al aparcero
porque éste recibe en un predio rural cuyo uso y goce posee los animales del dador o concedente.

Naturaleza jurídica. Es un contrato AUTÓNOMO. El contrato de aparcería es un contrato de colaboración y de tipo


asociativo en el cual las dos partes, aparcero dador y aparcero colaboran en la empresa agraria aportando,
respectivamente, el capital y el trabajo.
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La relación jurídica es de estructura asociativa, de forma tal que las partes se encuentran vinculadas en las ganancias y
en los riesgos y contingencias propios de la explotación, elemento que sirve para diferenciarlos de los contratos
conmutativos.
Estamos en presencia de un contrato consensual (se perfecciona con el simple consentimiento de las partes), oneroso
(cada parte cumple su prestación), bilateral (porque existen obligaciones recíprocas), de tracto sucesivo (porque su
vigencia se extiende en el tiempo), aleatorio (su éxito o no depende de muchos factores) y formal no solemne (requiere
el cumplimiento de la forma, aunque no se exigen solemnidades).

División de los frutos, productos o utilidades. El art. 34 dice “Cuando la cosa dada en aparcería fuese solamente
animales, los frutos, productos o utilidades se repartirán por mitades entre las partes, salvo estipulación o uso en
contrario.”
Normalmente las crías de los animales aportadas por el dador son distribuidas por partes iguales al vencimiento del
contrato, pero nada impide a los contratantes establecer un porcentaje diferente. Lo mismo ocurre cuando de acuerdo
con la estipulación contenida en el contrato las partes tienen por finalidad dividirse la ganancia resultante del mayor
valor obtenido por el ganado durante su vigencia.
La disposición de los frutos y productos (animales, lanar, vacuno, etc.) es con consentimiento de las partes, salvo
estipulación en contrario.

El plazo. El plazo del contrato puede ser pactado libremente, rige el principio de la autonomía de la libertad. Los
contratos de aparcería pecuaria en los que no se conceda además de los animales el uso y goce del predio necesario
para la explotación, regirán por el plazo que las partes convengan o en su defecto por el que determinen los usos y
costumbres locales.
Si no se pactan rigen los usos y costumbres. Rige el principio de la autonomía de la libertad.
Tienen un plazo mínimo de 3 años. También se considerará celebrado por dicho término todo contrato sucesivo entre
las mismas partes con respecto a la misma superficie en el caso de que no se establezca plazo o estipule uno inferior al
indicado.

Obligaciones. ART 23. Ley 13246: “Son obligaciones del aparcero y del dador:

Del aparcero:

a) Realizar personalmente la explotación, siéndole prohibido ceder su interés en la misma, arrendar o dar en aparcería la
cosa o cosas objeto del contrato;
b) Dar a la cosa o cosas comprendidas en el contrato el destino convenido o en su defecto el que determinen los usos y
costumbres locales, y realizar la explotación con sujeción a las leyes y reglamentos agrícolas y ganaderos;
c) Conservar los edificios, mejoras, enseres y elementos de trabajo que deberá restituir al hacer entrega del predio en las
mismas condiciones en que los recibiera, salvo los deterioros ocasionados por el uso y la acción del tiempo;
d) Hacer saber al aparcero dador la fecha en que se comenzará la percepción de los frutos y separación de los productos
a dividir, salvo estipulación o usos en contrario;
e) Poner en conocimiento del dador, de inmediato, toda usurpación o novedad dañosa a su derecho, así como cualquier
acción relativa a la propiedad, uso y goce de las cosas.
Del aparcero dador:
f) Garantizar el uso y goce de las cosas dadas en aparcería y responder por los vicios o defectos graves de las mismas;
g) Llevar anotaciones con las formalidades y en los casos que la reglamentación determine. La omisión o alteración de
las mismas constituirá una presunción en su contra”.
Si bien la ley y la reglamentación no lo expresan es obvio que en el contrato las partes deben indicar el número de
animales, raza, calidad, estado, sexo, peso; porque esta estipulación servirá de base para distribuir los frutos, productos
o utilidades que se ha tenido en miras al contratar.
La obligación principal del concedente es entregar los animales en la cantidad, especie, estado, sexo y clase convenidos,
y mantener al aparcero en posesión de los mismos y en caso de evicción a sustituirlos por otros.
El aparcero se obliga a cuidar y a criar animales, quedando a su cargo los gastos necesarios, salvo estipulación en
contrario (Art. 38). El aparcero no responde de la pérdida de los animales producidos por causas no imputables (Art. 35);
las cosas perecen para su dueño. Pero el aparcero debe rendir cuenta de los despojos aprovechables (cueros, huesos,
etc.).

En resumen, en caso de responsabilidad por pérdida:


• Si la culpa es del aparcero: debe responder ante el dador por los daños y perjuicios.
• Si son causas no imputables al aparcero: No responde.
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Obligación del aparcero: debe rendir cuenta de los despojos aprovechables.


En cuanto a los gastos de cuidado y cría, pueden ser:
• A cargo del aparcero.
• De acuerdo a los usos y costumbres del lugar.
• Convenido por las partes.

Salvo disposición o uso contrario los gastos de cuidado y cría de los animales correrán por cuenta del aparcero.
Si no se pacta expresamente algo diferente, los frutos y productos, como igualmente las utilidades deben ser
distribuidos por partes iguales, pero ninguna de ellas puede disponer, sin consentimiento de la otra, de los animales
dados en aparcerías o de los frutos o productos de los mismos (sobre los frutos y productos existe un verdadero
condominio).
Al vencimiento del contrato el aparcero deberá devolver al concedente los mismos animales que recibiera, menos los
que hubieran perecido por causas que no le sean imputables cuando su objeto sea distribuirse las crías, o entregarlos a
la persona o establecimiento que se indique cuando la finalidad consista en distribuirse las utilidades, luego de su
comercialización.

Doctrina que lo considera contrato autónomo. Hubo, sin embargo, autores como Adrogue que entendieron que el
contrato de capitalización de hacienda entraña una convención diferenciada de la aparcería pecuaria.
Para nosotros es una modalidad de la aparcería pecuaria; ya que en ambos concurren los mismos elementos que lo
caracterizan y la única diferencia que se observa entre ellos se refiere a la forma de cumplir el contrato; en un caso
mediante la distribución de las crías y, en el otro, las utilidades obtenidas de la comercialización del ganado aportado, y
tal circunstancia hace necesario que la ley establezca algunas normas especiales que contemplen esa particularidad.
Habrá que preverlo en futuros proyectos.

La mediería de tambo como aparcería pecuaria. Remisión. Mediería es un contrato por el cual una de las partes (dador)
se obliga a darle a la otra (tomador o mediero) un predio rural, un conjunto de animales, semillas o elementos de
trabajo, ya sea en forma independiente o en conjunto, para que realice la explotación agropecuaria, haciéndose cargo
los dos equitativamente de los gastos y dirección del negocio y repartiéndose por igual los frutos y utilidades”.
Mediería es una relación por la cual las partes van a mediar en la explotación de tierras, cría de ganados u otras granjas
campestres o en un negocio agrícola.
En cuanto a la derogada mediería de tambo constituía en lo sustancial una especie de aparcería pecuaria. Se distinguía
tanto del contrato de sociedad como del contrato de trabajo.
Durante la vigencia del Decreto 3750/46 se dieron soluciones contradictorias por parte de la Doctrina y la
Jurisprudencia, circunstancias que trajo aparejado una manifiesta inseguridad jurídica.
Hay contrato de mediería de tambo cuando una de las partes, denominada propietario se obliga a entregar a la otra
llamada tambero mediero un conjunto a hacienda vacuna lechera para que efectúe la gestión del ordeñe, obligándose a
su vez a retribuirla con un valor equivalente al modo que resulte de un porcentaje del producido de la explotación del
tambo”.
La Ley 25.169 (Contrato Asociativo de Explotación Tambera) dice concretamente que se trata de un contrato asociativo
y declara su naturaleza agraria, y para alejar el fantasma laboral, manda a aplicar en forma subsidiaria las disposiciones
del Código Civil. Sin embargo al nuevo régimen se le puede hacer muchas objeciones.

Contratos accidentales. ARTÍCULO 39.- Quedan excluidos de las disposiciones de esta ley:
a) Los contratos en los que se convenga, por su carácter accidental, la realización de hasta dos (2) cosechas, como
máximo, ya sea a razón de una (1) por año, o dentro de un mismo año agrícola, cuando fuera posible realizarla sobre
la misma superficie, en cuyo caso el contrato no podrá exceder el plazo necesario para levantar la cosecha del último
cultivo.
b) Los contratos en virtud de los cuales se concede el uso y goce de un predio con destino exclusivo para pastoreo,
celebrados por un plazo no mayor de un (1) año.
En caso de prórroga o renovación entre las mismas partes y sobre la misma superficie, mediante la cual se totalicen
plazos mayores que los establecidos en el presente artículo, o cuando no haya transcurrido, por lo menos, el término de
un (1) año entre el nuevo contrato y el vencimiento del anterior, se considerará incluido el contrato en las disposiciones
de esta ley.
La calificación y homologación del contrato será efectuada a pedido de parte por la autoridad judicial competente,
debiendo expedirse simultáneamente el correspondiente testimonio. Al vencimiento del contrato, la presentación de
dicho testimonio ante la autoridad judicial competente será título suficiente para que se ordene la inmediata
desocupación del inmueble por el procedimiento de ejecución de sentencia vigente en la jurisdicción respectiva. Además
de ordenar la desocupación, dicha autoridad a pedido de parte impondrá al contratista que no haya desocupado el
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predio una multa equivalente al cinco por ciento (5%) diario del precio del arrendamiento a favor del propietario, por
cada día de demora en la restitución del inmueble hasta su recepción libre de ocupantes por parte del propietario. En
caso de que el contrato se presente para su calificación hasta quince (15) días antes de la entrega del predio al
contratista y la autoridad judicial que intervenga no efectuare en ese lapso la calificación y homologación.

Las reformas al régimen originario de estos contratos. DECRETO LEY 1639/63: derogó el art. 3 que refería al contrato
de pastoreo, sustituyendo el art. 39 por otro en el que se regulaba conjuntamente con los contratos accidentales por
cosecha permitiéndose su celebración hasta dos cosechas, como máximo, ya sea a razón de una por año, o dentro de un
mismo año agrícola, cuando fuere posible realizarlas sobre la misma superficie. Disponía además que los contratos
debían ser inscriptos en un registro especial que debía llevar el Ministerio de Agricultura y Ganadería.
LEY 21.452; sustituyó el art. 39 mencionado por otro pero no había diferencias sustanciales ni siquiera formales.
LEY 22.298: modifico nuevamente el art. 39, sin alterar en lo sustancial el texto anterior.
Estudiar art. 39 redacción actual.

Contrato de pastoreo. Habrá pastoreo cuando una de las partes se obligue a entregar la tenencia de la tierra o predio,
con el objeto de ser destinado a la alimentación de ganado con los pastos existentes en el mismo, y el otro, a pagar por
ese uso y goce un precio en dinero determinado o determinable por un plazo no mayor de un año.
Es la segunda categoría de contratos excluidos por el art. 39 del régimen de la Ley 13.246. Son aquellos en los que se
concede el uso y goce de un predio con destino exclusivo para pastoreo celebrado por un plazo no mayor de un año.
Existe pastoreo cuando los animales pastan en campos incultos, de pastos naturales, o cuando se alimentan de
rastrojos, que son los restos o residuos de la cosecha de trigo, maíz, cebada, semilla caída, o la planta germinada de esa
semilla, o los alfalfares, avenales, etc., en campos cultivados”.
Suele utilizarse este contrato de pastoreo cuando el ganadero tiene una gran cantidad de animales y necesita por
escasez de pastura -ya sea durante el invierno o en época de inundaciones o sequías, es decir en épocas de
emergencias-, que se alimenten con pasturas de otro campo.
No pueden celebrarse por un término superior a un año. Ni renovarse por las mismas personas y por el mismo campo, al
término de su vencimiento.
Para la renovación debe transcurrir al menos un período de un año entre el nuevo y el contrato vencido.
Rezzónico dice que legislador ha estimado que el mero aprovechamiento de pastos por animales, por breve término, no
es locación sino venta de productos del suelo (rastrojos, pastos, etc.). Solo si el plazo es relativamente largo considera
locación al contrato de pastoreo.
Pensamos que en el contrato de pastoreo se cede el uso y goce del predio al arrendatario accidental por un término
breve y la extensión del plazo no puede modificar la naturaleza jurídica del contrato transformando una compraventa
en locación.
Blasco sostiene que es pastoreo aquel contrato en cuya virtud el propietario de un predio se obliga a conceder su uso y
goce para la manutención de animales, y el dueño de ellos a pagar por dicho uso y goce un precio en dinero, por cabeza
y período de tiempo. Este autor diferencia el contrato de pastoreo del contrato de pastaje porque en éste el propietario
cobra también por cabeza ingresada pero no la tenencia del campo.
Brebbia considera que el contrato de pastoreo es aquel por el que se concede, por el plazo no mayor de un año, el uso y
goce de un predio rural para facilitar el pastoreo complementario o principal, motivado por causas circunstanciales o
accidentales, y destinado a satisfacer las necesidades de una explotación ganadera, tambera y agrícola, mediante el
pago de un precio cierto en dinero.
En conclusión, en nuestro derecho el contrato de pastoreo supone siempre e ineludiblemente la cesión del uso y goce
del predio, esto es de su tenencia, lo que resulta claro en el inciso 2 del artículo 39 en el que se emplea
inequívocamente la expresión “concede el uso y goce de un predio con destino exclusivo para pastoreo”.

Condiciones que deben reunir. En los contratos accidentales las partes deberán dejar constancia expresa de su voluntad
de convenir la explotación accidental, ya sea para pastoreo exclusivo, ya sea para el cultivo también accidental de una o
dos cosechas, pues de lo contrario nos encontraríamos, como lo sostuviera la jurisprudencia, frente a contratos anuales
que las leyes de arrendamientos se propusieron combatir.
Por eso el art. 39 establece que en caso de prórroga o renovación del contrato entre las mismas partes y sobre el mismo
predio, mediante la cual se totalicen plazos mayores que los autorizados, se considerará al contrato incluido en las
disposiciones de la ley. Existirá prórroga del contrato cuando se prolongue el mismo por un plazo cierto o incierto,
inferior al pactado; en cambio habrá renovación cuando las partes convengan expresamente la continuación del
contrato vencido, en las mismas condiciones sustanciales.
La ley considera que no existe nueva contratación siempre que haya transcurrido por lo menos el término de un año
desde el vencimiento del anterior contrato.
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Resulta claro que la reforma del art. 39 de la Ley 13.246 desnaturaliza los contratos accidentales permitiendo que este
tipo de convenciones se constituya en el medio habitual de ceder el uso y goce del predio, eludiendo proporcionar la
garantía de estabilidad y demás beneficios de la ley, aunque evidentemente este no fue el deseo del legislador al
instituir el régimen de los contratos accidentales.

Naturaleza jurídica. El contrato de pastoreo y el accidental por hasta dos cosechas como máximo, importan una
relación jurídica que en principio, participa de los caracteres que configuran los contratos de arrendamientos o de
aparcerías. (Art. 2 y 21 Ley 13.246)
Debe mediar la cesión del uso y goce de un predio por parte del titular del dominio, o quien tiene derecho al goce en
virtud de un derecho real, debe tratarse de un predio rural, es decir, que se encuentre ubicado fuera de la planta urbana
de las ciudades y pueblos; debe además destinarse a la explotación agropecuaria, en el caso de pastoreo de animales o
cultivo de la tierra, y finalmente, en contraprestación del uso y goce, el arrendatario accidental debe pagar un precio en
dinero, o bien entregar una parte de los frutos obtenidos según se convenga.
En conclusión, ambos contratos se diferencian únicamente de los comprendidos en la Ley 13.246 por su accidentalidad,
o sea por la brevedad del plazo y por su finalidad específica.

Calificación. Efectos. Forma: por escrito.


Pensamos que para la calificación del acto es menester su ratificación.
Iniciado el trámite de homologación por parte de alguna de las partes o ambas el Juez cita en la mayoría de los casos a
los firmantes del contrato a fin de que reconozcan la firma y el contenido del contrato. Si arrendador y arrendatario
reconocen la autenticidad del contrato y las firmas puestas al pie del mismo como de su puño y letra, el Juzgado corre
vista al Fiscal extrapenal (civil) a fin de que dictamine sobre el mismo. Una vez que el Juez reciba ese dictamen resuelve.
La resolución o sentencia homologatoria tiene la particularidad de que transcribe textualmente todo el contrato
después de hacer referencia que las partes concurrieron al Juzgado y ratificaron sus firmas y el contenido del mismo.
La homologación por parte del juez presupone la facultad de determinar si el contrato en cuestión reviste la calidad de
accidental, por reunirse los requisitos que la ley exige, y si no se ha realizado en fraude a la misma, en cuyo supuesto
deberá rechazarse el pedido.
El tribunal al calificar el contrato y homologarlo debe simultáneamente expedir un testimonio de la resolución, el que
será título suficiente para que se disponga la inmediata desocupación del predio por el procedimiento de ejecución de
sentencia vigente en la jurisdicción respectiva.

Contrato de pastaje. Diferencia con otros contratos. En el contrato de pastaje, la parte propietaria o tenedora de un
predio le cede a la otra el derecho de pastar su ganado en dicho predio, sin desprenderse de su uso y goce, mediante el
pago de un precio estipulado por animal, por día, mes o año.
En el contrato de pastaje el dueño del predio recibe los animales de un tercero para que los mismos se alimenten de los
pastos que en él existen, percibiendo una suma cierta de dinero por cabeza de animal y por tiempo, pero sin conceder el
uso y goce del inmueble.
El contrato de pastaje es un contrato innominado, carece de una regulación específica, pero es muy utilizado en
nuestros campos. Es un contrato accidental, de carácter transitorio. Como se vende el pasto, está afectado por el
impuesto al valor agregado (IVA). Es estacional, se celebra por períodos cortos.
Es entonces innominado, consensual, bilateral, no formal, conmutativo, oneroso y de tracto sucesivo.
El contrato de pastoreo y el de pastaje son pues convenciones jurídicas distintas que originan consecuencias jurídicas
también distintas, aunque ambas tengan por finalidad el apacentamiento del ganado.
Diferencia con la aparcería pecuaria: En ambas no se entrega la tenencia del predio. En la aparcería pecuaria las partes
se vinculan con el propósito de repartirse los frutos (como toda aparcería), y por lo tanto es de estructura asociativa. En
el contrato de pastaje en cambio el dueño de los animales paga al dueño de los pastos un precio cierto en dinero en
atención al número de hacienda y al tiempo que dure el pastaje y configura, por lo tanto, un contrato conmutativo.

Diferencia con la aparcería pecuaria. En ambas no se entrega la tenencia del predio. En la aparcería pecuaria las partes
se vinculan con el propósito de repartirse los frutos (como toda aparcería), y por lo tanto es de estructura asociativa. En
el contrato de pastaje en cambio el dueño de los animales paga al dueño de los pastos un precio cierto en dinero en
atención al número de hacienda y al tiempo que dure el pastaje y configura por lo tanto un contrato conmutativo.

Sujeto. Objeto. Obligaciones. El concedente puede ser propietario o usufructuario o inclusive tenedor del predio,
arrendatario o aparcero.
El objeto del contrato lo constituye los pastos o hierbas, naturales o artificiales, o rastrojos aptos para la alimentación
de los animales.
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El contrato, como toda convención bilateral, genera derechos y obligaciones a favor de cada una de las partes, las que
sin dudas varían en las distintas zonas del país conforme los usos y costumbres imperantes en ellas.
El tenedor del predio tiene la obligación de facilitar el pastaje y la bebida necesaria para los animales, y de mantener el
campo en condiciones de servir al destino convenido, es decir, convenientemente cercado para resguardar a los
animales.
En contraposición por la utilización de los pastos con destino a alimentación de los animales, el dueño de éstos se obliga
pagar un precio cierto por cabeza de animal y por tiempo, ya sea por día, por mes o por año.
El dueño de los animales puede realizar control y vigilancia de los semovientes y proveer al cuidado y atención de los
mismos.

Custodia de animales. Pensamos que en principio el dueño de los pastos no tiene otra obligación que suministrarlos y
permitir el apacentamiento de los animales, y la entrada al predio del dueño de los animales o de las personas que
estén a su servicio y que, en consecuencia, no está obligado a la custodia de ellos, a menos que se haya pactado
expresamente lo contrario, o que los usos y costumbres de la zona pongan a su cargo esta obligación.
Es decir que por la simple existencia de un contrato de pastaje, no se libera al dueño de los animales causantes de daños
y perjuicios, de la custodia jurídica de aquellos, lo que podría haber ocurrido de mediar pacto dentro del contrato en tal
sentido o presumirse ante la inexistencia de prueba que se haya transferido a los dueños del campo tal custodia,
siempre y cuando éstos tengan la vivienda en el predio, o cuidador de los animales (fallo Cámara de Apelaciones de
Santa Fe, civil y comercial 30-12-93).
Esta obligación entonces debe presumirse cuando el tenedor del predio habita en él o tiene personal a su cargo
encargado de atender el ganado, darle de beber, cambiarlo de potreros, etc.

Responsabilidad por los daños causados por animales. La mayoría de las veces cuenta con la señal o marca inserta en
el cuero, lo que permite a través de presunciones determinar la propiedad del mismo.
Diferencia con la responsabilidad por los daños causados por los vacunos en otros supuestos: Primero, la víctima
buscará de determinar la titularidad del animal, es decir a quien pertenece la marca y si hay alguien que se sirve del
mismo.
Para el arrendador, deberá demostrar fecha cierta del contrato de arrendamiento y de ser posible la inscripción en el
Registro de la Propiedad Inmueble para desprenderse de la responsabilidad.
El arrendatario sólo podrá eximirse de responsabilidad demostrando alguna de las causales ya invocadas, como ser que
el accidente se debió a la exclusiva responsabilidad del tercero por quien no debe responder, caso fortuito o fuerza
mayor, culpa de la víctima, que el animal fue excitado o provocado, o que dicho animal fue utilizado de una forma no
autorizada.
Si el propietario del predio suscribe un contrato de aparcería: Al ser un contrato asociativo, ya que ambas partes
obtienen beneficios de acuerdo a un porcentaje acordado; significa que hay dividendos para ambos y responderán en
forma solidaria y por el total de la deuda, tanto el dueño del ganado como aquél que lleva adelante la explotación,
atento su carácter de guardador y por servirse también de la cosa, pudiendo eventualmente repetirse entre ellos lo
pagado de más de acuerdo a los porcentajes de participación de cada uno.
Es responsable el propietario del campo y del ganado por ser tal y el aparcero tomador por ser el guardador del animal,
quien a su vez se sirve obteniendo un beneficio y/o provecho económico del mismo.
Si el propietario del predio suscribe un contrato de capitalización de hacienda: igual, responderán solidariamente ante
un accidente.
Si el propietario del predio suscribe un contrato de mediería: la responsabilidad es de ambos por porciones iguales.
Si el propietario del predio suscribe un contrato de pastoreo: las mismas consecuencias que en el contrato de
arrendamiento.
Si el propietario del animal suscribe un contrato de pastaje: Se entiende que el dueño del ganado sólo puede exigir el
cuidado y custodia de los animales en el caso que expresamente se haya convenido. Se presumirá que existe tal
obligación cuando el dueño de los pastos y tenedor del predio viva en él, con personal de atender el ganado, darle de
beber y cambiarlos de potreros cuando sea necesario.

Diferencia con la responsabilidad por los daños causados por los vacunos en otros supuestos. Primero la víctima buscará
de determinar la titularidad del animal, es decir a quien pertenece la marca y si hay alguien que se sirve del mismo.
Para el arrendador deberá demostrar fecha cierta del contrato de arrendamiento y de ser posible la inscripción en el
Registro de la Propiedad Inmueble para desprenderse de la responsabilidad.
El arrendatario sólo podrá eximirse de responsabilidad demostrando alguna de las causales ya invocadas, como ser que
el accidente se debió a la exclusiva responsabilidad del tercero por quien no debe responder, caso fortuito o fuerza
mayor, culpa de la víctima, que el animal fue excitado o provocado, o que dicho animal fue utilizado de una forma no
autorizada.
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Si el propietario del predio suscribe un contrato de aparcería: Al ser un contrato asociativo, ya que ambas partes
obtienen beneficios de acuerdo a un porcentaje acordado; significa que hay dividendos para ambos y responderán en
forma solidaria y por el total de la deuda, tanto el dueño del ganado como aquél que lleva adelante la explotación,
atento su carácter de guardador y por servirse también de la cosa, pudiendo eventualmente repetirse entre ellos lo
pagado de más de acuerdo a los porcentajes de participación de cada uno.
Es responsable el propietario del campo y del ganado por ser tal y el aparcero tomador por ser el guardador del animal,
quien a su vez se sirve obteniendo un beneficio y/o provecho económico del mismo.
Si el propietario del predio suscribe un contrato de capitalización de hacienda: igual, responderán solidariamente ante
un accidente.
Si el propietario del predio suscribe un contrato de mediería: la responsabilidad es de ambos por porciones iguales.
Si el propietario del predio suscribe un contrato de pastoreo: las mismas consecuencias que en el contrato de
arrendamiento.
Si el propietario del animal suscribe un contrato de pastaje: Se entiende que el dueño del ganado sólo puede exigir el
cuidado y custodia de los animales en el caso que expresamente se haya convenido. Se presumirá que existe tal
obligación cuando el dueño de los pastos y tenedor del predio viva en él, con personal de atender el ganado, darle de
beber y cambiarlos de potreros cuando sea necesario.

Caracteres de la RESPONSABILIDAD por los hechos producidos por animales en el nuevo Código Civil y Comercial:

a. La responsabilidad es objetiva y por riesgo.


b. Todos los animales son iguales.
c. Los animales se consideran cosas riesgosas, por lo que se le aplica el nuevo régimen con iguales eximentes.
d. Las actividades que utilizan animales se pueden considerar riesgosas o peligrosas.
e. Si el animal se soltó por culpa de lo que lo guardaban, hay responsabilidad del dueño o guardián, porque se
trata de una responsabilidad objetiva, salvo que sea un caso fortuito
f. Desapareció la figura del abandono noxal.
g. La marca o señal o marca inserta en el cuero del vacuno es lo que permite a través de presunciones
determinar la propiedad del mismo.
h. Nuestro Código Civil actual regula en el artículo 1759 los daños causados por animales haciendo una remisión
al art. 1757 (hechos de las cosas y actividades riesgosas).
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UNIDAD N 8. CONTRATO ASOCIATIVO DE EXPLOTACION TAMBERA

Antecedentes decreto ley 3750/46 (estatuto tambero mediero). Naturaleza Jurídica. En el año 1946 fue promulgado y
publicado el denominado estatuto tambero mediero, que tiene por finalidad regular la actividad tambera cuando ella se
realiza en participación, según el art 1 que expresa: “se entenderá por tambero mediero a los trabajadores que con esta
o cualquiera denominación estén a cargo de la explotación de tambos en participación”. Es aquel que está a cargo de la
explotación del tambo, en participación con el dueño.
Este estatuto surge por la necesidad de regular el trabajo del tambero mediero porque tiene características que lo
diferencian de los demás trabajadores agrarios. Instituye un régimen mínimo al que deben someterse imperativamente
las partes en sus relaciones jurídicas y no pueden derogarse las normas pues se afectaría el orden público económico,
salvo que se regulen condiciones más favorables al tambero mediero las partes no pueden suspender ni suprimir las
condiciones mínimas estatutarias. Ante un conflicto, el juez de atenerse para resolver solo a las normas que prescriben
en él.
La naturaleza jurídica (Art 2): el contrato asociativo de explotación tambera es de naturaleza agraria, que configura una
particular relación participativa. A todo lo no previsto en esta ley le son de aplicación las normas del CCC. Las dudas que
se planteen entre las partes se dirimirán ante el fuero civil. Asimismo, dentro de la clasificación de los contratos, se trata
de un contrato de tipo sociativo porque las partes comparten los gastos y los riesgos así como las ganancias.

Ley 25.169/99. Sujetos del contrato. (Art 3). Son sujetos del contrato asociativo:
A. Empresario-titular: es la persona física o jurídica que, en calidad de propietario, poseedor, arrendatario o tenedor
por cualquier título legítimo, dispone del predio rural, instalaciones, bienes o hacienda que se afecten a la
explotación tambera.
B. Tambero-asociado: es la persona física que ejecuta las tareas necesarias destinadas a la explotación del tambo,
pudiendo para tal fin contribuir con equipos, maquinarias, tecnología, enseres de su propiedad y con o sin personal
a su cargo. Dicha tarea es personal e indelegable (esto sin perjuicio de que contrate a otras personas para que lo
ayuden con el trabajo no lo puede diferir en otra persona. A pesar de eso es intuito persona porque la
administración la tiene él tambero lo que importa son las cualidades del tambero para realizar el trabajado los otros
pueden colaborar pero él siempre tiene que llevar adelante la administración o el control de las tareas).

Es un contrato intuito persona, se tienen en cuenta las capacidades y las calidades del tambero asociado para contratar.
Esto incide en la posibilidad de dejar sin efecto el contrato en caso de muerte, de incapacidad sobreviniente, etc. En
caso de que el fallecimiento o la incapacidad sea del empresario titular, esto no afecta, en principio, la continuidad del
contrato.

Objeto del contrato. Actividades anexas (Art 4). Será objeto exclusivo de la explotación, la producción de leche fluida,
proveniente de un rodeo, cualquiera fuera la raza de ganado mayor o menor, su traslado, distribución y destino.
Dentro del objeto se incluye como actividad anexa la cría y recría de hembras con destino a reposición o venta.
Convencionalmente podrá incluirse como otra actividad anexa al producto de las ventas de las crías machos,
reproductores que se reemplacen y los despojos de animales muertos.
(Tiene objeto secundario como la cría o recría de hembras también se puede incluir dentro del objeto del contrato la
venta de crías machos o despojo de animales muertos pero si o si el objeto principal es la obtención o la producción de
leche fluida además se tiene que tener en cuenta el traslado distribución y destino más allá de eso se pactan esos otros
objetos secundarios
La actividad principal es la obtención de leche fluida el tambero asociado debe contar con el aval del empresario titular
en relación a la empresa en al que se vende a leche por lo que de lo contrario el tambero es el que carga con los riesgos
que surjan como consecuencia de la elección como por ejemplo que la empresa no abone en tiempo la leche el tambero
debe cargar con eso sino tiene la expresa conformidad del empresario titular para la elección de la empresa)

Plazo del contrato (art 5). Los contratos que se celebren entre sí, empresario-titular y tambero-asociado, serán por el
término que de común acuerdo convengan. Cuando no se estipule plazo se considerará que el mismo fue fijado por el
término de dos (2) años contados a partir de la primera venta obtenida por la intervención del tambero-asociado.
No se admitirá la tácita reconducción del contrato a su finalización.
(En caso de que nada digan las partes se entiende que el contrato dura 2 años a partir de la primera venta que se realizó
de la producida por lo que si el único objeto es la producción de leche una vez que se haga la venta de ahí se arranca a
contra los dos años y una de las cuestiones que establece la ley es que debe establecerse el plazo no puede hacerse por
plazo indeterminado).
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Obligaciones del Empresario Titular y del Tambero Asociado.

Art 6 Obligaciones del empresario-titular:

a) El empresario-titular tiene exclusivamente su cargo la dirección y administración de la explotación tambera,


pudiendo delegar parcialmente dichas funciones, pero no las relativas a la responsabilidad jurídica por las
compraventas, créditos y movimientos de fondos;
b) El empresario-titular está obligado a proporcionar una vivienda, para uso exclusivo del tambero-asociado y su
familia;
c) El empresario-titular como sujeto agrario autónomo será responsable por las obligaciones emergentes de la
legislación laboral, previsional, fiscal y de seguridad social por los miembros su grupo familiar y sus dependientes;
d) El tambero-asociado deberá prestar conformidad en la elección de la empresa donde se efectúe la venta de lo
producido. Ante la falta de conformidad el empresario-titular asumirá el riesgo por la falta de pago en tiempo y
forma de la empresa.

Art 7. Obligaciones del tambero-asociado:

a) El tambero-asociado tendrá a su cargo las tareas necesarias para la explotación;


b) Será responsable del cuidado de todos los bienes que integren la explotación tambera;
c) El tambero-asociado deberá observar las normas de higiene en las instalaciones del tambo, implementos de ordeñe
y animales;
d) Deberá, asimismo, aceptar las nuevas técnicas racionales de la explotación que se incorporen a la empresa;
e) El tambero-asociado como sujeto agrario autónomo será responsable por las obligaciones emergentes de la
legislación laboral, previsional, fiscal y de seguridad social por los miembros su grupo familiar y sus dependientes;
f) El empresario-titular deberá prestar conformidad al tambero-asociado para la incorporación del personal que estará
afectado a la explotación.

Obligaciones comunes a ambos Art 8.

a) Ambas partes están obligadas a prestar diligencia en el desarrollo de la explotación aportando las iniciativas técnicas
y prácticas que coadyuven a su mejor fu
b) En los casos en que cualquiera de las partes contratara personal para afectarlo en la explotación tambera, que
funciona con sujeción a la presente ley, está obligada, en forma individual cumplimiento de las obligaciones
laborales, previsionales y fiscales vigentes, sin que exista solidaridad entre las partes o ante terceros;
c) Ambas partes serán solidariamente responsables del cumplimiento de las normas sobre sanidad animal.

Cláusulas Contractuales (Art 9). Los contratos que se celebren de acuerdo al presente régimen, estarán sujetos a las
normas que se establecen a continuación:
a) El empresario-titular está obligado a proporcionarle una vivienda en condiciones normales habitabilidad y uso
funcional adecuado a las condiciones ambientales y costumbres zonales. La vivienda proporcionada será ocupada
exclusivamente por el tambero-asociado y su núcleo familiar u otras personas que presten servicios en explotación,
dependientes del tambero-asociado. El tambero-asociado no podrá alterar el destino del inmueble en forma parcial
o total, gratuita onerosa, ni cederlo ni locar su uso a terceros. violación de esta norma será causal de rescisión de
contrato;
b) Los derechos del tambero-asociado a los que se refiere el inciso anterior, cesan automáticamente al concluir el
contrato o producirse rescisión, con o sin causa. En ningún caso la desocupación de la vivienda, podrá extenderse
por más de 15 días corridos desde la notificación rescisión, y no más de 10 días de vencido plazo de vencimiento del
contrato. Cumplidos los plazos señalados el empresario-titular podrá solicitar el lanzamiento judicial.
Estas normas son de orden público e irrenunciables.

Resolución del contrato (Art 10) Resolución del contrato asociativo de explotación tambera:

a) Salvo estipulación expresa en contrario, contrato queda resuelto por la muerte o incapacidad sobreviniente del
tambero-asociado;
b) Salvo estipulación expresa en contrario, muerte de una persona física que es parte como empresario-titular o como
integrante de una sociedad, que actúe como empresario-titular, dicha muerte no resuelve el contrato, continuando
su vigencia con los causahabientes hasta su finalización.
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(Como se trata de un contrato intuito persona, este termina con la muerte o la incapacidad sobreviniente del tambero
asociado se tiene en cuenta las características y cualidades de él al momento de contratar. Por el contrario, en caso de
muerte del empresario titular el contrato no termina, a no ser que expresamente se haya determinado eso y queda en
cabeza de sus herederos. Por otra parte, siguiendo las líneas del CCyC, también se puede rescindir el contrato en caso
de que las partes no cumplan con las obligaciones establecidas en marco del contrato.)

Rescisión del contrato asociativo de explotación tambera (art 11)


a) Cualquiera de las partes puede pedir la rescisión del contrato cuando la otra parte no cumpliere con las obligaciones
a su cargo, violase las disposiciones de esta ley, o de normas reglamentarias a las que estuviera sujeta la actividad, o
lo pactado entre ellas, en cuyo caso considerará rescindido por culpa de la parte incumplidora.
Serán causales para rescindir el presente contrato:
1. Daños intencionales o en los que medie culpa grave o negligencia reiterada en el ejercicio las funciones que
cada una de las partes desempeñe.
2. Incumplimiento de las obligaciones inherentes a la explotación tambera.
3. Mala conducta reiterada para con la otra parte o con terceros que perjudiquen el normal desarrollo de la
empresa;
b) Cualquiera de las partes podrá rescindir contrato sin expresión de causa, debiendo la parte que así lo disponga, dar
aviso fehaciente a otra con treinta días de anticipación. Dicho plazo deberá ser reemplazado por una compensación
equivalente al monto, que la parte no culpable rescisión dejara de percibir en dicho mes, siempre que hubiesen
transcurrido más de 6 meses de ejecución del contrato y faltase más de un año para la finalización del mismo.
La parte que rescinda deberá abonar a la otra una compensación equivalente al 15% de lo que la contraparte deje de
percibir en el período no cumplido del contrato. El porcentaje a compensar calculará sobre el producido del tambo,
tomándose como base el promedio mensual de los ingresos devengados en el trimestre calendario anterior a la fecha
de rescisión del contrato.
En caso de rescisión del contrato por parte del empresario-titular, el tambero-asociado entregará de inmediato a éste la
hacienda, y todos los elementos provistos para el desempeño de la explotación tambera. Deberá facilitar comodidades
habitacionales para el tambero sustituto si así solicitare, sin perjuicio de lo establecido en artículo 9º, inciso b).

Compensación – homologación – vigencia. Retribución al tambero-asociado (Art 12.) El tambero-asociado percibirá la


participación que le corresponda, de acuerdo al modo, forma y oportunidad que hayan convenido entre las partes.
Disposiciones en materia previsional, fiscal y laboral (Art 13). A todos los efectos previsionales, fiscales y laborales, se
considerará los sujetos del contrato como titulares de explotaciones independientes. Tanto el empresario-titular como
el tambero-asociado serán considerados exclusivamente como autónomos frente a legislación previsional, laboral y
fiscal a todos sus efectos.

Homologación (Art 14.) El contrato asociativo de explotación tambera deberá ser homologado, a petición de cualquiera
de las partes, en el tribunal civil que tenga competencia en el domicilio del lugar de celebración del mismo.
(Significa que debe celebrarse necesariamente por escrito y para que se le pueda adjudicar carácter ejecutivo, este debe
homologarse). En este sentido, cualquiera de las partes o ambos conjuntamente puede presentarse ante el juez
competente a los fines de solicitar la homologación del contrato. El juez competente es el del domicilio de celebración
del contrato.
Esta solicitud debe ser presentada en forma de demanda, en donde debe estar desarrollado el contenido del contrato
en el cuerpo del escrito, así como la solicitud de homologación como objeto de la demanda. Una vez presentada, el juez
citará a las partes para que comparezcan a los fines de ratificar tanto el contrato como las firmas. Seguidamente, se
correrá vista al fiscal para que este analice el contenido del contrato a los fines de evitar que por medio de este se trate
de encubrir algún tipo de fraude a la ley. En caso de que efectivamente el fiscal encuentre alguna irregularidad (como
podría ser una cláusula nula o especialmente perjudicial para alguno de los contratantes), informará de esta situación al
juez para que el mismo proceda con la integración de las cláusulas del contrato para evitar que de esa forma se
perjudique a una de las partes. En este sentido cabe callar que este dictamen no es vinculante por lo que simplemente
aparece como una sugerencia del juez, quien es el que en definitiva controla la adecuación del contrato a la ley, siendo
este quien tiene la última palabra.
En otras palabras, en caso de que no se haga ninguna objeción la homologación sigue su proceso habitual, de lo
contrario, el juez debe integrar el contrato, desechar la cláusulas mulas y adherir las establecidas en la ley. Finalmente,
en la sentencia, el juez reescribirá el contenido final del contrato que se procederá a homologar. Esta sentencia tiene
una particularidad, ya que deberá reproducir en su cuerpo la totalidad del contrato que se homologa es una cuestión
característica de este tipo de procedimiento. Posteriormente esta deberá ser notificada a las partes y una vez
transcurridos 5 días desde la notificación sin que se interponga recurso alguno, adquiere firmeza y el contrato tiene
carácter ejecutivo.)
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Vigencia (Art 15) La presente ley entrará vigencia a partir del primer día del mes siguiente de su publicación. A partir de
la vigencia de la presente ley queda derogado el decreto 3750/46 sin perjuicio de los derechos adquiridos hasta el
presente.

Competencia. (Art 16) A todos los efectos legales de la presente ley entenderá en forma exclusiva el fuero civil,
correspondiente al lugar de cumplimiento de las obligaciones emergentes del contrato de la presente ley. (Quien es
competente para decidir de las cuestiones que surjan de este contrato es el juez civil del lugar de celebración del
contrario).
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UNIDAD 9: CONTRATO DE TRABAJO AGRARIO

Trabajo agrario: Ley 26.727. Ámbito de aplicación personal. La ley establece que habrá contrato de trabajo agrario,
cualquiera sea su forma o denominación, siempre que una persona física se obligue a realizar actos, ejecutar obras o
prestar servicios en el ámbito rural, mediante el pago de una remuneración en favor de otra y bajo su dependencia,
persiguiera ésta o no fines de lucro, para la realización de tareas propias de la actividad agraria en cualquiera de sus
especializaciones, tales como la agrícola, pecuaria, forestal, avícola, hortícola u otras semejantes.
Para que se dé una relación laboral a través de un contrato agrario, la actividad debe ser en un ámbito rural y las tareas
a realizar deben ser propias de la actividad agraria.

ART 5. Actividad agraria. Concepto. “A los fines de la presente ley se entenderá por actividad agraria a toda aquella
dirigida a la obtención de frutos o productos primarios a través de la realización de tareas pecuarias, agrícolas,
forestales, hortícolas, avícolas, apícolas u otras semejantes, siempre que éstos no hayan sido sometidos a ningún tipo de
proceso industrial, en tanto se desarrollen en ámbitos rurales”.

ART 6. Ámbito rural. Definición. “A los fines de la presente ley, se entenderá por ámbito rural aquel que no contare con
asentamiento edilicio intensivo, ni estuviere efectivamente dividido en manzanas, solares o lotes destinados
preferentemente a residencia y en el que no se desarrollaren en forma predominante actividades vinculadas a la
industria, el comercio, los servicios y la administración pública. Sólo a los efectos de esta ley, se prescindirá de la
calificación que efectuará la respectiva autoridad comunal”.

ART 7. Actividades incluidas: “Estarán incluidas en el presente régimen siempre que no se realicen en establecimientos
industriales y aun cuando se desarrollen en centros urbanos, las siguientes tareas:
a) La manipulación y el almacenamiento de cereales, oleaginosos, legumbres, hortalizas, semillas u otros frutos o
productos agrarios;
b) Las que se prestaren en ferias y remates de hacienda; y
c) El empaque de frutos y productos agrarios propios”.
Queda excluida toda tarea desarrollada en establecimientos industriales.
La norma conceptualiza el ámbito rural diferenciándolo de la calificación que pueda realizar la autoridad comunal
respectiva, y condicionándolo a la existencia de dos requisitos: a) inexistencia de parcelamiento o lotes y edificios, y b)
que no se desarrollen en la zona predominantemente tareas industriales, comerciales, de administración pública, o de
servicios.

ART 2. Fuentes de regulación. “El contrato de trabajo agrario y la relación emergente del mismo se regirán:
a) Por la presente ley y las normas que en consecuencia se dictaren;
b) Por la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 (t.o. 1976), sus modificatorias y/o complementarias, la que será de
aplicación en todo lo que resulte compatible y no se oponga al régimen jurídico específico establecido en la presente ley;
c) Por los convenios y acuerdos colectivos, celebrados de conformidad con lo previsto por las leyes 14.250 (t.o. 2004) y
23.546 (t.o. 2004), y por los laudos con fuerza de tales;
d) Por las resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) y de la Comisión Nacional de Trabajo Rural
aún vigentes;
e) Por la voluntad de las partes; y
f) Por los usos y costumbres”.

Trabajadores excluidos. ART 3. Exclusiones. “Este régimen legal no se aplicará:


a) Al personal afectado exclusiva o principalmente a actividades industriales, comerciales, turísticas, de transporte o
servicios, aunque se desarrollaren en empresas o establecimientos mixtos, agrario-industriales o agrario-comerciales o
de cualquier otra índole;
b) A los trabajadores que fueren contratados para realizar tareas ajenas a la actividad agraria;
c) Al trabajador del servicio doméstico regulado por el decreto 326/56, o el que en un futuro lo reemplace, en cuanto no
se ocupare para atender al personal que realizare tareas agrarias;
d) Al personal administrativo de los establecimientos;
e) Al personal dependiente del Estado nacional, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, provincial o municipal;
f) Al trabajador ocupado en tareas de cosecha y/o empaque de frutas, el que se regirá por la ley 20.744 (t.o. 1976), sus
modificatorias y/o complementarias, salvo el caso contemplado en el artículo 7°, inciso c) de esta ley; y
g) A los trabajadores comprendidos en convenciones colectivas de trabajo con relación a las actividades agrarias
incluidas en el régimen de negociación colectiva previsto por la ley 14.250 (t.o. 2004) con anterioridad a la entrada en
vigencia del Régimen Nacional de Trabajo Agrario, aprobado por la ley de facto 22.248”.
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Decreto reglamentario 301/13. ARTICULO 11. — Contrato de trabajo agrario. Definición. Habrá contrato de trabajo
agrario, cualquiera sea su forma o denominación, siempre que una persona física se obligue a realizar actos, ejecutar
obras o prestar servicios en el ámbito rural, mediante el pago de una remuneración en favor de otra y bajo su
dependencia, persiguiera ésta o no fines de lucro, para la realización de tareas propias de la actividad agraria en
cualquiera de sus especializaciones, tales como la agrícola, pecuaria, forestal, avícola, apícola, hortícola u otras
semejantes.

Principio de solidaridad. ARTICULO 12. — Contratación, subcontratación y cesión. Solidaridad. Quienes contraten o
subcontraten con terceros la realización de trabajos o servicios propios de actividades agrarias, o cedan, total o
parcialmente, a terceros el establecimiento o explotación que se encontrare a su nombre, para la realización de dichas
actividades, que hagan a su actividad principal o accesoria, deberán exigir de aquéllos el adecuado cumplimiento de las
normas relativas al trabajo y de las obligaciones derivadas de los sistemas de la seguridad social, siendo en todos los
casos solidariamente responsables de las obligaciones emergentes de la relación laboral y de su extinción, cualquiera
sea el acto o estipulación que al efecto hayan concertado.

Cuando se contraten o subcontraten, cualquiera sea el acto que le dé origen, obras, trabajo o servicios correspondientes
a la actividad normal y específica propia del establecimiento, y dentro de su ámbito, se considerará en todos los casos
que la relación de trabajo del personal afectado a tal contratación o subcontratación está constituida con el principal.

La solidaridad establecida en el primer párrafo tendrá efecto aun cuando el trabajador demande directamente al
principal sin accionar contra el contratista, subcontratista o cesionario.

No resultará de aplicación el presente artículo a aquellos propietarios que den en arrendamiento tierras de su titularidad
que no constituyan establecimientos o explotaciones productivas, en los términos del artículo 5º de la presente ley.
Es una obligación de resultados y no de medios. Es decir, todos aquellos que contraten, subcontraten o cedan serán
obligados al cumplimiento de estas obligaciones. Que sean solidariamente responsables es que el empleado, en caso de
que se esté en falta con él, podrá poder exigir su cumplimiento a cualquiera de las partes que estén dentro de la cadena
de contratación.
Esta posibilidad de acción hacia cualquiera de los obligados no se exige que el empleado deba dirigir su acción contra
quien lo contrató en primer lugar, sino que puede dirigir su acción contra cualquiera de ellos.

Decreto reglamentario. ARTÍCULO 2°. - (reglamentación del art. 12 1° párrafo). Los contratistas, subcontratistas o
cesionarios estarán obligados a exhibir al principal el número del CUIL, la constancia de pago de las remuneraciones,
copia firmada de los comprobantes de pago mensuales al SUSS y constancia de la cobertura por riesgos del trabajo de
cada uno de los trabajadores que ocuparen:
a. Cuando el principal lo requiera;
b. En oportunidad de la finalización del contrato y previamente a la percepción de la suma total convenida.

Modalidades de contratación. Modalidades contractuales del trabajo agrario.

a. Contrato de trabajo agrario permanente de prestación continúa: ART 16. Contrato de trabajo agrario permanente
de prestación continua. “El contrato de trabajo agrario se entenderá celebrado con carácter permanente y como de
prestación continua, salvo los casos previstos expresamente por esta ley. No podrá ser celebrado a prueba por
período alguno y su extinción se regirá por lo dispuesto en el Título XII de la ley 20.744 (t.o. 1976) y sus
modificatorias”.
En primer lugar, la norma crea una presunción iuris tantum de existencia de este tipo de modalidad ante la
presencia de una contratación de empleo rural. El onus probandi, en tanto que se trate de una actividad excluida
(art. 3°), permanente discontinua (art. 18) o temporaria (art. 17), estará a cargo del empleador.
Un aspecto importante a destacar es la erradicación del período de pruebas.
En efecto, la derogación del instituto de período de pruebas para el trabajador agrario permanente se relaciona
directamente con lo establecido en el art. 22 de la nueva norma, en cuanto a la indemnización mínima por
antigüedad, en caso de despido sin justa causa, que se tabula en dos meses de sueldo, tomando como base la mejor
remuneración mensual, normal y habitual devengada durante el último año, o durante el tiempo de prestación de
servicios si éste fuera menor.
Consecuentemente, el trabajador rural permanente de prestación continua adquiere, de tal manera, el derecho a
estabilidad relativa desde el primer día de trabajo, como también a ser indemnizado en proporción mayor al
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régimen general (dos meses de sueldo), aun cuando sea despedido antes de los tres meses de duración de la
relación laboral.

b. Contrato de trabajo temporario: ART 17. Contrato de trabajo temporario: “Habrá contrato de trabajo temporario
cunado la relación laboral se origine en necesidades de la explotación de carácter cíclico o estacional, o por procesos
temporales propios de la actividad agrícola, pecuaria, forestal o de las restantes actividades comprendidas dentro
del ámbito de aplicación de la presente ley, así como también, las que se realizaren en ferias y remates de hacienda.
Se encuentran también comprendidos en esta categoría los trabajadores contratados para la realización de tareas
ocasionales, accidentales o supletorias”.
Por su parte, el art. 20 establece: ART 20. Trabajador temporario. Indemnización sustitutiva de vacaciones. “El
trabajador temporario deberá percibir al concluir la relación laboral, además del proporcional del sueldo anual
complementario, una indemnización sustitutiva de sus vacaciones equivalente al diez por ciento (10%) del total de
las remuneraciones devengadas”.

c. Trabajador permanente discontinuo: ART 18. Trabajador permanente discontinuo. “Cuando un trabajador
temporario es contratado por un mismo empleador en más de una ocasión de manera consecutiva, para la
realización de tareas de carácter cíclico o estacional o demás supuestos previstos en el primer párrafo del artículo
17, será considerado a todos sus efectos como un trabajador permanente discontinuo. Este tendrá iguales derechos
que los trabajadores permanentes ajustados a las características discontinuas de sus prestaciones, salvo aquellos
expresamente excluidos en la presente ley.
El trabajador adquirirá los derechos que otorgue la antigüedad en esta ley a los trabajadores permanentes de
prestación continua, a partir de su primera contratación, si ello respondiera a necesidades también permanentes de
la empresa o explotación”.
Este artículo se correlaciona con el art. 21, que dispone: ART 21. Trabajador permanente discontinuo.
Indemnización. Daños y perjuicios. “El despido sin justa causa del trabajador permanente discontinuo, pendientes
los plazos previstos o previsibles del ciclo o temporada en los que estuviere prestando servicios, dará derecho al
trabajador, además de las indemnizaciones previstas en el Título XII de la ley 20.744 (t.o. 1976) y sus modificatorias
o las que en el futuro las reemplacen, a la de daños y perjuicios provenientes del derecho común, la que se fijará en
función directa con los que justifique haber sufrido quien los alegue o los que, a falta de demostración, fije el juez o
tribunal prudencialmente, por la sola ruptura anticipada del contrato. La antigüedad se computará en función de los
períodos efectivamente trabajados.
En los casos del párrafo primero de este artículo, si el tiempo que faltare para cumplir el plazo del contrato fuese
igual o superior al que corresponda al de preaviso, el reconocimiento de la indemnización por daño suplirá al que
corresponde por omisión de éste, si el monto reconocido fuese también igual o superior a los salarios del mismo”.
La norma crea una figura intermedia entre el trabajador permanente y el temporario, sujetando la modalidad al
carácter cíclico o estacional de la actividad y al requisito de que sea contratado por un mismo empleador, en más de
una ocasión, de manera consecutiva.
En esta nueva subcategoría creada por la ley 26.727 se da al trabajador permanente discontinuo derechos
emergentes de la antigüedad, en proporción al período efectivamente laborado, determinando una solución
análoga a lo preceptuado por el régimen general para trabajadores por temporada (art. 97, LCT) y contrato a plazo
fijo (art. 95, LCT).
Ahora, atendiendo a los requisitos de existencia de esta categoría, ¿qué sucederá en el caso de que un mismo
empleador contrate a un trabajador en más de una oportunidad, de manera no consecutiva? ¿Tal trabajador podrá
ser considerado como permanente no discontinuo, o como temporario?
Conforme el texto legal antes transcripto, esta última sería la solución adoptada por el nuevo régimen: decir que
cuando existan contrataciones por un mismo empleador de manera no consecutiva, subsistirá su condición de
temporario, dado que la ley requiere la existencia de una contratación sucesiva, sin interrupciones de ningún tipo
entre ciclos, estaciones o temporadas, para considerarlo permanente discontinuo.

d. Trabajo por equipo o cuadrilla familiar: ART 19. Trabajo por equipo o cuadrilla familiar. “El empleador o su
representante y sus respectivas familias podrán tomar parte en las tareas que se desarrollaren en las explotaciones e
integrar total o parcialmente los equipos o cuadrillas.
Igual derecho asistirá al personal permanente sin perjuicio de las restricciones legales relativas al trabajo de
menores, encontrándose en tal supuesto sus familiares comprendidos en las disposiciones de la presente ley.
Cuando las tareas fueren realizadas exclusivamente por las personas indicadas en el primer párrafo del presente
artículo, no regirán las disposiciones relativas a formación de equipos mínimos o composición de cuadrillas.
En ningún caso podrán formar parte de los equipos, o las cuadrillas que se conformen, personas menores de dieciséis
(16) años”.
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El art. 19 de la ley 26.727 establece la posibilidad del empleador, su representante, trabajadores permanentes y sus
familias de formar parte de las tareas que se desarrollaren en las explotaciones, e integrar total o parcialmente los
equipos o cuadrillas. La modalidad surge como consecuencia de la necesidad de incorporar más personal a la
actividad rural en época de cosecha, situación que era más frecuente cuando dichas tareas se desarrollaban en
forma manual. En tal momento se prohibía la participación del empleador, su familia y los trabajadores
permanentes, a fin de que no compitieran con los trabajadores no permanentes o temporarios.
La nueva norma es similar al art. 81 de la ley 22.248, pero en este nuevo régimen se permite la participación en las
cuadrillas de los familiares de los trabajadores permanentes, con las restricciones legales relativas al trabajo de
menores, siéndole aplicable el régimen legal de la ley 26.727 para trabajadores temporarios.

ART 22. Trabajador permanente. Indemnización mínima por antigüedad o despido. “El trabajador permanente en
ningún caso podrá percibir como indemnización por antigüedad o despido un importe inferior a dos (2) meses de sueldo,
tomando como base la mejor remuneración mensual, normal y habitual devengada durante el último año o durante el
tiempo de prestación de servicios si éste fuera menor”.

ART 23. Modalidades especiales. “La Comisión Nacional de Trabajo Agrario fijará las condiciones generales de las
modalidades contractuales previstas en la presente ley, en los convenios colectivos de trabajo o en las resoluciones
dictadas por aquélla”.

Aplicación de sanciones por inscripción defectuosa: ART 108. Aplicación de otras leyes. “Serán de aplicación supletoria
al presente régimen las disposiciones establecidas en las leyes 24.013, 25.013, 25.323 y 25.345 o las que en el futuro las
reemplacen”.
En consecuencia, ante una situación de registración defectuosa, sea por la fecha de inicio de la relación laboral, por la
calificación profesional del trabajador, por haber denunciado una jornada inferior a la efectivamente ejecutada o
directamente por una relación no registrada, el trabajador rural podrá ahora reclamar las sanciones que a modo de
indemnización otorga este tipo de normativa.
Igualmente contará con el derecho a reclamar las indemnizaciones agravadas establecidas en los arts. 43 y 45 de la ley
25.345 en cuanto a retención de aportes jubilatorios y no integración al sistema de Seguridad Social, y por la omisión de
entrega en tiempo oportuno de la certificación de servicios o documental equivalente, respectivamente (art. 3°, dec.
146/2001).

RENATEA (ahora RENATRE) es un ente autárquico del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación,
creado por el Nuevo Régimen de Trabajo Agrario (Ley N° 26.727).
Es el organismo específico en materia de registración, fiscalización y seguridad social para todos los trabajadores y
trabajadoras del sector. Otorga la Libreta de Trabajo Agrario, de uso obligatorio en todo el país, que prueba la relación
laboral, las contribuciones y aportes y brinda la prestación por desempleo y servicio de sepelio, para trabajadoras y
trabajadores activos, desempleados o en período de receso laboral.
La Libreta de Trabajo Agraria (LTA) es un documento personal, intransferible y probatorio de la relación laboral, de uso
obligatorio para todos los trabajadores agrarios comprendidos por el Régimen de Trabajo Agrario.
La LTA es un instrumento que sirve como ppio de prueba por escrito para acreditar la calidad de inscripto al sistema de
previsión social, los aportes y contribuciones efectuados y los años trabajados, así como también para acreditar las
personas a cargo.
En el RENATRE deben inscribirse tanto trabajadores como empleadores.
Está conformado por representantes de los trabajadores y de los empleadores (por ej. Asociación Rural).
RENATEA estaba dentro del Ministerio de Trabajo.
El art. 106 y 107 del régimen de trabajo agrario fueron declarados inconstitucionales y por ello, RENATEA volvió a ser un
régimen autárquico.
El Contrato de Trabajo Agrario contempla tres tipos de trabajadores agrarios:

1. Trabajador permanente y de prestación continua: es por tiempo indeterminado; es la regla general. No hay
período de prueba.
2. Trabajador discontinuo o temporario: se tienen en cuenta para tareas por temporada o estacionales, por
ejemplo, épocas de cosecha.
3. Trabajador permanente discontinuo: en este caso, el trabajador es uno temporario, pero es contratado
consecutivamente por un mismo empleador. Tiene los mismos dchos y beneficios que un trabajador
permanente y de prestación continua, limitadas al tiempo de trabajo que deberá prestar.

Cualquiera de estas categorías tiene dcho a estar registrado y a obtener los consecuentes derechos.
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TRANSPORTE.
Si el lugar en donde debiera prestar tareas el trabajador queda a más de 3 km de donde se asienta y no tenga movilidad,
el transporte deberá ser proveído por el empleador y deberá ser un transporte seguro (que respete las reglas mínimas
de seguridad).
No pueden ser trasladados en camiones, sino que deben ser trasladados en vehículos que estén habilitados para
trasladar personas.

VIVIENDA.
La vivienda que se provea al trabajador y su familia, en caso de que deban residir en el lugar, deberá ser construida con
los estándares habitacionales mínimos. La ley establece que debe ser construida en un lugar libre de malezas, contar
con servicio de agua, estar exenta de riegos eléctricos y de incendios, deberá tener servicios sanitarios adecuados para
cada sexo.

ALIMENTACIÓN.
Si, en virtud de la distancia, el trabajador no pudiera procurarse para él y/o su familia, el empleador está obligado a
procurarles una alimentación sana, suficiente y adecuada, según el área geográfica y la actividad que desarrollen.
En caso de que el empleador le provea mercaderías, este monto no puede ser descontado del sueldo del trabajador.

SEGURIDAD EN EL TRABAJO.
El empleador deberá proporcionarle al trabajador ropa y los elementos de seguridad y protección adecuados cuando
fuera necesario su uso, de acuerdo a lo que dispone la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA).

TRABAJO ADOLESCENTE O INFANTIL.


Como ppio general, queda prohibido el trabajo de personas menores de 16 años en todas sus formas, exista o no
relación de empleo, y sea aquél remunerado o no.
Las personas de entre 16 a 18 años, en la medida que cuenten autorización de sus progenitores o responsables o
tutores legales, sí pueden celebrar contratos de trabajo. Esto es gracias al ppio de la autonomía progresiva.

SALARIO.
El salario mínimo lo establece la CNTA. El cobro se puede estipular por tiempo o por rendimiento de trabajo.
En caso de que el salario se pague por rendimiento de trabajo, el empleador deberá proveerle al trabajador la cantidad
de trabajo necesario para que pueda alcanzar ese sueldo base.

PERÍODO DE PAGO.
a. Si es un trabajador mensualizado, al vencimiento de cada mes.
b. Si es remunerado por hora o jornal, se le pagará por semana o quincena.
c. Si es remunerado por rendimiento de trabajo, cada semana o quincena, respecto de los trabajos concluidos en
los referidos períodos y una suma proporcional al valor del resto del trabajo realizado.

LUGAR DE PAGO.
Deberá ser depositado en una cuenta bancaria que deberá crearse a nombre del trabajador. Sin embargo, por acuerdo
de partes, se puede establecer la percepción de este dinero en efectivo. Debe quedar asentado en la Libreta de Trabajo
Agrario qué sueldo percibe y de qué manera lo cobra.
Es responsabilidad del empleador hacerle firmar al trabajador los recibos de sueldo.

JUBILACIÓN.
Tienen derecho a jubilarse a los 57 años, en tanto acrediten 25 años de servicios, con aportes.

SEGURO DE DESEMPLEO.
La Prestación por Desempleo se debe solicitar al RENATRE, el cual está encargado de explicarle al trabajador cómo
tramitar este seguro de desempleo, el cual va a quedar asentado en la Libreta del trabajador.
La Libreta es fundamental para corroborar la información del trabajador.

CURSOS DE CAPACITACIÓN.
RENATRE diseña y amplia cursos de formación y capacitación orientados a mejorar las calificaciones de trabajadoras del
sector agrario y sus familias para potenciar sus posibilidades de inserción laboral.
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SERVICIOS DE SEPELIO.
RENATRE ofrece un Seguro de Servicios por Sepelio en caso de fallecimiento del trabajador o de alguien de su grupo
familiar.

JORNADA DE TRABAJO.
No podrá ser mayor de 8 hs diarias y de 44 horas semanales desde el día lunes hasta el sábado a las 13 hs. Trabajo
diurno es el que se considera desde las 5 hs hasta las 20 hs del mismo día.
La jornada nocturna se cumple desde las 20 hs hasta las 5 hs del día siguiente. En este caso, la jornada tiene un máximo
de 7 hs diarias y de 42 hs semanales.
Cuando se alteren hs nocturnas con diurnas la jornada se reducirá 8 minutos por cada hora nocturna trabajada o se le
pagarán los 8 minutos en exceso como tiempo extraordinario.
La cantidad máxima de horas extraordinarias queda establecida en 30 hs mensuales y 200 hs anuales.
Queda prohibida la ocupación del trabajador desde las 13 hs del día sábado hasta las 24 hs del día siguiente (domingo).
En caso de que el tipo de producción lo requiera se le debe pagar cada hora con un recargo del 100%.

VACACIONES.
El trabajador gozará de un período mínimo y continuado de descanso anual remunerado, según su antigüedad.
a. De 14 días corridos con una antigüedad de 5 años.
b. De 21 días corridos con una antigüedad de 5 a 10 años.
c. De 28 días corridos con una antigüedad de 10 a 20 años.
d. De 35 días corridos con una antigüedad que no exceda los 20 años.

LICENCIA POR EL NACIMIENTO DE HIJOS.


El personal femenino temporario también tendrá derecho a la licencia por maternidad.
La licencia de paternidad para el personal permanente de prestación continua es de 30 días corridos y puede ser
utilizado desde los 45 días anteriores al parto hasta los 12 meses posteriores al nacimiento.

LICENCIAS ESPECIALES.
a. Por nacimiento de hijo, 2 días corridos.
b. Por matrimonio, 10 días corridos.
c. Por fallecimiento del cónyuge o conviviente; de hijos o padres, 3 días corridos.
d. Por fallecimiento de hermano, 1 día.
e. Para rendir examen en la enseñanza media o universitaria, 2 días corridos por examen, con un máximo de 10
días por año calendario.

Régimen indemnizatorio. La ley 26.727 contempla 3 situaciones en función de las modalidades que regula:

a. Trabajador temporario: deberá percibir al concluir la relación laboral, además del proporcional del SAC, una
indemnización sustitutiva de sus vacaciones equivalente al 10% del total de las remuneraciones devengadas. En esta
modalidad, el trabajador temporario no posee derechos indemnizatorios como consecuencia de la antigüedad. Sin
embargo, se establece su derecho a cobrar una indemnización por vacaciones no gozadas del 10% del total de
remuneraciones devengadas. Asimismo, deja sentado el derecho del trabajador temporario a percibir el
proporcional de SAC por el término trabajado.

b. Trabajador permanente discontinuo: el despido sin justa causa pendientes los plazos previstos o previsibles del
ciclo o temporada en los que estuviere prestando servicios, dará derecho al trabajador, además de las
indemnizaciones previstas en el Título XII de la LCT, a la de daños y perjuicios provenientes del derecho común, la
que se fijará en función directa con los que justifique haber sufrido quien los alegue o los que, a falta de
demostración, fije el juez o tribunal prudencialmente, por la sola ruptura anticipada del contrato. La antigüedad se
computará en función de los períodos efectivamente trabajados. Si el tiempo que faltare para cumplir el plazo del
contrato fuese igual o superior al que corresponda al de preaviso, el reconocimiento de la indemnización por daño
suplirá al que corresponde por omisión de éste, si el monto reconocido fuese también igual o superior a los salarios
del mismo.
Se asemeja también a dichas modalidades lo establecido para indemnización por despido sin justa causa antes del
vencimiento del término pactado, o del ciclo o estación para el cual fue contratado. En tal supuesto, al igual que lo
establece el régimen general para plazo fijo y temporada, se dispone la posibilidad de una doble indemnización, en
primer lugar la que corresponde a los trabajadores por tiempo indeterminado (o permanentes continuos -del Título
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XII de la ley 20.744-), a la que se adiciona una acción civil por daños y perjuicios que pueda haber ocasionado el
distracto prematuro (art. 21, ley 26.727, similar a la establecida en el art. 95 in fine de la LCT).
Además de las indemnizaciones civil y por antigüedad, el trabajador permanente discontinuo podrá reclamar la
indemnización sustitutiva de preaviso, en caso de que se haya omitido o se efectuara de forma defectuosa. Esta
indemnización quedará compensada con la indemnización civil, en caso de que el tiempo que restare para cumplir
el plazo pactado fuere igual o superior al que corresponda al período de preaviso (art. 21, último párrafo).

c. Trabajador permanente: el trabajador permanente en ningún caso podrá percibir como indemnización por
antigüedad o despido un importe inferior a dos meses de sueldo, tomando como base la mejor remuneración
mensual, normal y habitual devengada durante el último año o durante el tiempo de prestación de servicios si éste
fuere menor.
La doctrina ha manifestado al respecto: "«El nuevo régimen» de la ley 26.727, en su art. 22 establece como
indemnización mínima, la de dos (2) meses de sueldo, tomando la mejor remuneración mensual, normal y habitual.
Esta indemnización mínima coincide con la fijada por el art. 76 de la ley 22.248. No obstante ello, la diferencia que
se produce entre el régimen derogado y el vigente en relación al piso, se da en el caso del despido sin causa de un
trabajador con antigüedad menor a 90 días. En el nuevo régimen, el trabajador habiéndose desempeñado un día,
tiene derecho a la indemnización mínima de dos salarios".
Entre los efectos que podemos destacar es que como consecuencia de esta modificación el trabajador deberá ser
preavisado del despido, generándose en su favor en caso de omisión, la indemnización contenida en el art. 232 de la
LCT.
El preaviso deberá ser efectivizado con la formalidad, plazos y efectos dispuestos por los arts. 231 a 232 y 235 a 239
de la LCT.
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UNIDAD 10: CONTRATISTA RURAL

El Contratista Rural. La figura del contratista ha comenzado a tener mayor difusión en los últimos años, al aumentar la
rentabilidad de la explotación ganadera, algunos propietarios se inclinan por explotarlos en forma directa, como
titulares de la empresa agraria, ejerciendo su conducción y asumiendo ellos mismos los riesgos de la explotación. A su
vez en muchos casos, el alto costo de la infraestructura en maquinarias necesarias para cubrir el ciclo completo de la
actividad agropecuaria provoca que aquellos tercericen las tareas de alguna etapa o de todas ellas, encomendándoselas
a empresarios independientes, los contratistas rurales. También es común que arrendatarios y aparceros adopten este
sistema.
Es una forma contractual habitual que utilizan los que explotan predios rurales cuya titularidad detentan por cualquier
título, ocupando los contratistas rurales un lugar esencial dentro de la actividad agraria de cultivo de cereales y
oleaginosas. Suele confundírselos con arrendadores o aparceros accidentales, pero este no cuenta con una regulación
propia y específica- sino que se remite al CCyC en lo referente a obras y servicios.
Esta forma de contratación es mayormente utilizada en una de las etapas del ciclo agrícola: la cosecha- generalmente
realizada por maquinistas independientes que van de campo en campo recolectando granos y percibiendo un precio
convenido, habiéndose hoy extendido a todas las etapas del cultivo. Otros ejemplos: siembra, recolección, fumigación.
Características. A) Empresario independiente (no es dependiente del empresario). B) Toma a su cargo la realización de
una o más tareas culturales (técnicas u opciones de manejo que lleva adelante el productor Agropecuario para el
desarrollo y crecimiento de los cultivos). C) No es el propietario o tenedor de la tierra. D) Ejecuta las tareas con
maquinarias propias y/o de terceros. E) Actúa en forma personal y/o con dependientes a su cargo. F) Es el único
responsable de la obtención de un resultado. G) Percibe por ellos una retribución en dinero, una cantidad fija del
producto o un porcentaje sobre ellos.

Naturaleza Jurídica. Encuadre legal. Estamos en presencia de un contrato de obra, conforme al CCC,
independientemente de que el precio que percibe el contratista sea en dinero o especie- cantidad determinada de
frutos o porcentaje de los que se cosechen.
El contrato de locación de obra rural es una especie del contrato de locación de obra legislado en el CCC (art. 1521 y ss).
Poseen la propiedad de la maquinaria e implementos de carácter agrícola.
Alguna doctrina y jurisprudencia aislada lo consideran un contrato de locación de servicios. Es importante el encuadre
en una u otra forma, por las consecuencias referidas a los riesgos, la prescripción, los privilegios y la responsabilidad.
Tanto el contrato de obra como de servicios, son obligaciones de hacer. Por lo tanto para distinguirlas se recurre a la
clasificación en obligaciones de medios y de resultados. Si lo prometido es un servicio o trabajo, diligencias y aptitudes
suficientes para que normalmente y no necesariamente se produzca lo esperado por el acreedor (locatario), se trata de
una obligación de medios (locación de servicios); si al contrario, el deudor (locador) se compromete a realizar a favor del
acreedor (locatario) una prestación determinada, a procurarle un resultado concreto, en suma, si lo esperado por este
es la ejecución de una obra (opus), es decir, la utilidad abstracta que pueda resultar de aquel servicio o trabajo, se
estaría en presencia de una obligación de resultado (locación de obra). En la locación de obra, el locador ejecuta un
trabajo para una persona sin estar a su servicio ni bajo su dependencia y sin poner a su disposición el tiempo de trabajo
que no esté circunscripto a la realización del opus. El opus a cargo del contratista es cumplir eficientemente las tareas
encomendadas y no obtener las cosechas.

Contrato de obra, obligación de hacer y de resultados: Prestación determinada. Resultado concreto. Utilidad en la
ejecución de la obra. Cumplir eficientemente las tareas encomendadas.

Art. 1251. Definición. Hay contrato de obra o de servicios cuando una persona, según el caso el contratista o el
prestador de servicios, actuando independientemente, se obliga a favor de otra, llamada comitente, a realizar una obra
material o intelectual o a proveer un servicio mediante una retribución.
El contrato es gratuito si las partes así lo pactan o cuando por las circunstancias del caso puede presumirse la intención
de beneficiar.
El contratista percibe un porcentaje de los frutos recogidos, corriendo el riesgo de la explotación. Encontramos a
contratista de máquinas y contratistas a porcentaje:
A. Contratista de máquinas: dan servicios a terceros de laboreo, siempre, protección de cultivos y cosecha, recibiendo
por su prestación un pago en dinero o especie.
B. Contratista a porcentaje: aquellos que tomar a porcentaje campos de terceros, a través de la celebración de
contratos por una o más cosechas, corriendo con todos los riesgos de la actividad, por la cual abonan al propietario
del predio, en concepto de usufructo del recurso tierra, un porcentaje de la producción.
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Obligaciones del contratista o prestador.

• Modo de hacer la obra (arts. 1253-1256 CCyC): en art. 1253 se establece la regla a seguir en cuanto a los medios a
adoptar cuando no hay convenio sobre el modo de ejecución de la obra. En el código anterior solo se preveía la falta
de ajuste sobre el modo de hacer la obra y se establecía, en forma poco clara dos soluciones diferentes para los
supuestos de ausencia de pacto y de disconformidad de las partes. El actual art. Tanto el contratista como el
prestador autónomo tienen discrecionalidad técnica, es decir, libertad para elegir los medios que utilizarán para la
ejecución del contrato conforme a la ciencia y los conocimientos que ponen en juego en cada prestación. Este art
debe ser interpretado en forma armónica con el art. 1256 inc. A que establece entre las obligaciones del contratista
o prestador de servicios, que deberá ejecutar el contrato conforme a los conocimientos razonablemente requeridos
al tiempo de su realización por el arte, la ciencia y la técnica correspondiente a la actividad desarrollada. La regla es
la discrecionalidad técnica, a falta de instrucciones precisas por parte del comitente para la realización de la obra.
• Previsión de los materiales arts. 1256 inc. C: la experiencia del contratista o prestador alcanza a la determinación de
la calidad de los materiales que debe proveer a fin de ejecutar la obra o servicio. Ello siempre y cuando no se
hubiere pactado otra cosa o que algo diferente resulte de los usos.
• Deber de consejo y asesoramiento art. 1256 inc. B y d: el contratista o prestador debe poner en conocimiento del
comitente los aspectos principales del cumplimiento de la obligación, de manera tal que este pueda concretar
libremente el contrato con efectivo conocimiento de sus características y modo de configuración y desarrollo.
Asimismo el inc D de este art., que refiere a los materiales provistos por el comitente, se contempla la obligación en
cabeza del contratista o prestador de informar inmediatamente al comitente en caso de que esos materiales sean
impropios o tengan vicios que el contratista o prestador debiese conocer. En razón del vasto conocimiento con el
que cuenta el empresario en la materia de que se trate, en virtud del ejercicio de su profesión, tiene la obligación de
advertir al comitente acerca de la mala calidad de los materiales provistos por este, y en su caso, hasta podrá
negarse a usarlos. En cuanto al uso debido de los materiales provistos, el uso en forma diligente importa que el
contratista o prestador deberá emplear los materiales provistos por el comitente en debida forma y correctamente
a fin de procurar su efectiva custodia y conservación.
• Plazo pactado art. 1256 inc e: en cuanto al plazo de ejecución de la obra o servicio, puede ocurrir que haya sido
acordado expresamente por las partes en el contrato o no hay sido acordado por las partes en el contrato. En el
primer supuesto el contratista o prestador deberá cumplir con la ejecución de la obra o servicio en ese plazo. En el
segundo supuesto, el contratista o prestador deberá cumplir con la ejecución de la obra o servicio en el plazo que
razonablemente pudiere corresponder en orden a la obligación contraída, es lo que ocurre en materia agraria.
• Cooperación de terceros art. 1254: acá se contempla la posibilidad de que el contratista o prestador requiera la
cooperación de terceros para ejecutar el servicio o realizar la obra. La dirección y responsabilidad en la ejecución del
servicio o de la obra es del contratista.

Obligaciones del Comitente.


• Momento del pago art. 1257- pagar la retribución convenida- dinero o especie, época pactada o al hacer efectiva la
terminación de la obra: es la obligación principal del comitente, la retribución es convenida por las partes, en caso
de que no haya sido acordada, deberá acudirse al 1522.
• Proporcionar al contratista o al prestador la colaboración necesaria, conforme las características de la obra o
servicio ej. Insumos. El deber de colaboración es propio de toda la materia contractual y resulta una derivación del
de buena fe en el ejercicio de los derechos. La colaboración por parte del comitente debe ser plena y destinada a
procurar el efectivo cumplimiento de la obra o servicio; ello en función de sus características y particularidades.
• Recibir la obra si fue ejecutada art. 1256, la obligación de recepción no puede ser cumplida por la comitente una vez
realizada la obra o prestado el servicio si el contratista o prestador dio cumplimiento efectivo con las obligaciones
impuestas.
• Desistimiento unilateral art. 1261: si bien se siguen los lineamientos de la legislación anterior, se recurre a una
redacción más sencilla y clara, se contempla el supuesto de desistimiento por parte del comitente, es decir, que esa
parte por su única voluntad podrá extinguir el contrato. En caso de mediar desistimiento unilateral, el comitente
deberá indemnizar al prestador, dicha indemnización comprende: todos los gastos y trabajos realizados por el
prestador y la utilidad que hubiera podido obtener.
• Derecho a verificar art. 1269, en el código civil derogado, no había ninguna norma que contemplara el derecho a
verificar la obra por parte del comitente. El comitente tiene derecho a verificar en tanto dicho acto no perjudique el
desarrollo de los trabajos. La verificación por parte del comitente será a su costa y podrá comprender: el estado de
avance de la obra, la calidad de los materiales utilizados y los trabajos realizados por el contratista. Este derecho
resulta favorable para la identificación temprana de los problemas que pudieren presentarse en el transcurso de la
ejecución de la obra y así propiciar la solución de los eventuales conflictos.
59

Duración del contrato. Se acaba por conclusión de la obra. Al finalizar cada tarea, el contratista deberá retirarse del
predio porque no ejerce la tenencia del mismo. El comitente conserva para sí el uso y goce (remisión art. 1256 inc. e).

Sistema de contratación (Art. 1262). En este art. se establecen los sistemas de contratación de obras, es decir, sus
distintas modalidades en relación al precio y a cómo puede concretarse la provisión de los materiales. Se contemplaron
el ajuste alzado, la retribución por unidad de medida y por coste y costas, autorizando a que las partes pacten otros. El
CC no preveía estos tipos de contratación. Ante la falta de convención entre las partes, la norma establece como
presunción que la contratación se realizó por ajuste alzado y que los materiales serán provistos por el contratista. Como
bien dijimos los sistemas de contratación precisan el modo en el que se van a relacionar el comitente con el contratista
en cuanto al presupuesto y al pago de la ejecución de la obra. Los sistemas contemplados por el art. son:
• Por ajuste alzado o por “retribución global”: en el presupuesto se establece el precio final de la obra que será
invariable y el contratista se compromete a realizarla por el precio total estipulado. El contratista de acuerdo a su
formación y experiencia, puede analizar la obra a ejecutar y calcular su precio teniendo en cuenta las posibles
fluctuaciones que pudieran presentarse en cuanto al valor de los materiales y de la mano de obra.
• Por unidad de medida: según este sistema, la obra se fracciona en etapas. Las etapas se designan, se calculan y a
cada una de ellas se les asigna un costo. La suma total del costo de cada una de las etapas constituye el precio de la
obra, también puede ocurrir, bajo esta modalidad, que el precio sea fijado en función de los ítems ejecutados.
• Por coste y costas: en este, se le asigna a la obra un precio estimativo que solo servirá de referencia para apreciar la
magnitud de la obra. De manera tal que el precio no resulta fijo y el contratista podrá reajustarlo de acuerdo a las
modificaciones que experimenten los valores de los materiales y de la mano de obra. Si la obra se contrata por este
sistema, estará integrada por el valor: los materiales, la mano de obra y otros gastos directos e indirectos.

Retribución. Art 1255. “El precio se determina por el contrato, la ley, los usos o, en su defecto, por decisión judicial.
Las leyes arancelarias no pueden cercenar la facultad de las partes de determinar el precio de las obras o de los
servicios. Cuando dicho precio debe ser establecido judicialmente sobre la base de la aplicación de dichas leyes, su
determinación debe adecuarse a la labor cumplida por el prestador. Si la aplicación estricta de los aranceles locales
conduce a una evidente e injustificada desproporción entre la retribución resultante y la importancia de la labor
cumplida, el juez puede fijar equitativamente la retribución.
Si la obra o el servicio se ha contratado por un precio global o por una unidad de medida, ninguna de las partes puede
pretender la modificación del precio total o de la unidad de medida, respectivamente, con fundamento en que la obra,
el servicio o la unidad exige menos o más trabajo o que su costo es menor o mayor al previsto, excepto lo dispuesto en
el artículo 1091”.

Imposibilidad de ejecución de la obra sin culpa (Art. 1267). Extinción del contrato en caso de mediar una causa no
imputable ni al contratista ni al comitente que haga imposible la ejecución o la continuación de la obra. No debe mediar
culpa de ninguna de las partes y la denominada “causa no imputable” deberá implicar la ruptura cierta y concreta del
nexo causal entre la actuación de la parte y el incumplimiento. El precepto comprende los supuestos de imposibilidad
material o física y también la imposibilidad jurídica. Asimismo, debe ser insuperable, sobreviniente y definitiva. Una vez
acreditada la causal no imputable a las partes, el contratista tiene derecho a obtener una compensación equitativa por
la tarea realizada. Esto siempre que haya comenzado la ejecución de la obra.

Destrucción de la obra por caso fortuito (Art. 1268). Acá se contempla el supuesto de destrucción o deterioro de la
obra una parte de ella importante de ella antes de su entrega al comitente por caso fortuito y autoriza a que cualquiera
de las partes de por extinguido el contrato. Si el contratista provee los materiales y la obra se realiza en el inmueble del
comitente, el primero tendrá derecho a percibir su valor y una compensación. En cambio, si se da el caso de destrucción
por mala calidad de los materiales, el contratista no tiene derecho a percibir remuneración alguna, aun cuando hubiese
advertido dicha circunstancia al comitente. En los supuestos de mora en la recepción de la obra, se produce una
transferencia de riegos por deterioro o destrucción hacia el comitente.

Plazos de garantías (Art. 1272). Refiere al tiempo para que el comitente verifique la obra o compruebe su
funcionamiento, la recepción se considera provisional y no hace presumir la aceptación.

Responsabilidad por el personal del contratista o prestador (Art. 12 Ley 26727). Contratación, subcontratación y
cesión. Solidaridad. “Quienes contraten o subcontraten con terceros la realización de trabajos o servicios propios de
actividades agrarias, o ceda, total o parcialmente, a terceros el establecimiento o explotación que se encontrare a su
nombre, para la realización de dichas actividades, que hagan a su actividad principal o accesoria, deberán exigir de
aquéllos el adecuado cumplimiento de las normas relativas al trabajo y de las obligaciones derivadas de los sistemas de
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seguridad social siendo en todos los casos solidariamente responsables de las obligaciones emergentes de la relación
laboral y de su extinción, cualquiera sea el acto o estipulación que al efecto hayan concertado.
Cuando se contraten o subcontraten, cualquiera sea el acto que le dé origen, obras, trabajo o servicios correspondientes
a la actividad normal y específica propia del establecimiento, y dentro de su ámbito, se considerará en todos los casos
que la relación de trabajo del personal afectado a tal contratación o subcontratación está constituida con el principal.
La solidaridad establecida en el primer párrafo tendrá efecto aun cuando el trabajador demande directamente al
principal sin accionar contra el contratista, subcontratista o cesionario.
No resultará este art. para aquellos propietarios que den en arrendamiento tierras de su titularidad que no constituyan
establecimientos o explotaciones productivas, en los términos del artículo 5º de la presente ley”.

Contrato de maquila. Ley 25.113. Art. 1. “Habrá contrato de maquila o de depósito de maquila cuando el productor
agropecuario se obligue a suministrar al procesador o industrial materia prima con el derecho de participar, en las
proporciones que convengan, sobre el o los productos finales resultantes, los que deberán ser de idénticas calidades a
los que el industrial o procesador retengan para sí.
El productor agropecuario mantiene en todo el proceso de transformación la propiedad sobre la materia prima y luego
sobre la porción de producto final que le corresponde.
El procesador o industrial asume la condición de depositario de los productos finales de propiedad del productor
agropecuario debiéndolos identificar adecuadamente; estos productos estarán a disposición plena de sus titulares.
En ningún caso esta relación constituirá actividad o hecho económico imponible”.
Se trata de un contrato asociativo en donde el productor agropecuario mantiene la propiedad de la materia prima hasta
que se reparten los frutos. Mientras que el industrial era un mero depositario de la materia prima, este no puede hacer
a su antojo lo que quiere, porque esta le sigue perteneciendo al productor.
En estos contratos se puede acordar el porcentaje de los frutos, si se estipula que se no puede determinar en el
contrato las cláusulas que obligue a alguna de las partes de vender partes o totalidad de producto final a la otra. Son
cláusulas nulas, cada parte es propietaria del porcentaje y puede disponer libremente de lo que perciba.
Otra característica fundamental es que no solo se hace por escrito, sino que debe estar inscripto en un registro de
contratos de maquila en el ministerio de producción. Esto fundamentalmente para evitar que bajo estos contratos y
oculten relaciones laborales o se simulen.
Art. 3. “Serán nulas las cláusulas incluidas en el contrato que impongan al productor agropecuario la obligación de
vender parte o la totalidad de los productos finales de su propiedad al industrial elaborador o que traben la libre
comercialización del mismo por cuenta exclusiva del propietario”.
Art. 4. “Los contratos establecerán sistemas y procedimientos de control del procesamiento del producto, que podrá
ejercer el productor agropecuario contratante, que le permitan verificar las calidades y cantidades de lo pactado y lo
entregado al finalizar el contrato, y asimismo las condiciones de procesamiento y rendimiento de la materia prima
conforme pautas objetivas de manufacturación durante su realización”.
Puntos importantes de la unidad. Algunos productores se inclinan por la producción de forma directa, pero a veces los
costos de infraestructura son muchos y deben tercerizar una etapa, aquí aparecen contratistas rurales.
Contratista rural: aquella persona que hace una obra rural o servicio para un tercero. No recibe la sesión del uso y goce
del predio rural sino la tenencia temporal por el tiempo que dure la obra recibiendo como retribución un precio en
dinero, un porcentaje de los frutos obtenidos o una cantidad fija de ella. No media una relación de dependencia con
quien encarga la obra o solicita el servicio.
Obras y servicios: este empresario independiente solamente ocupa de manera temporaria el predio y es independiente.
En cuanto a la naturaleza jurídica del contratista rural hablamos de un contrato de obra de acuerdo a las normas de CCC
y a su vez aclaramos que se trata de una obligación de hacer y de una obligación de resultados, el resultado es cumplir
eficientemente con el trabajo encomendado. Este contratista rural debe cumplir eficientemente las tareas
encomendadas.
En cuanto al encuadre legal, no hay legislación específica ni regulación propia sino que se aplican las normas del CCC y
sig. Sin embargo, las normas del CCC están muy lejos de esa realidad del contratista rural.
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MÓDULO 2: RECURSO AGUA.


UNIDAD 11: DERECHO DE AGUAS

Encuadre legal. Normativa que la regula. Desde el punto de vista de nuestro régimen jurídico el agua, comprende
diversos sectores de interés, que podríamos clasificar según la norma legal objeto de su regulación.
a. En la legislación nacional:
a. El agua en el Código Civil: Gira alrededor del régimen de dominio.
b. El agua en el Código de Minería: que atribuye al propietario minero el derecho de uso y goce del agua para
determinadas necesidades. (Pero a su vez ver el tema de la contaminación de cursos de aguas por actividad
minera)
c. El agua en el Derecho Penal: Delitos contra la Salud Pública. En la ley de residuos peligrosos. En el Código de
Convivencia de la Provincia de Santa Fe (art. 121 Aprovechamiento abusivo de aguas).
d. El agua en las normas de presupuestos mínimos de protección ambiental: Ley 25.688 de Gestión Integral del
Agua
b. En la legislación local:
a. En la Constitución de las Provincias: Mendoza fue la primera en hacerlo a fines del Siglo pasado. Otras
provincias sancionaron principios similares. Así por ejemplo Río Negro, Chubut, La Pampa. La Provincia de Salta
se refiere “De las Aguas” en el artículo 83 de la Carta Magna Local.
b. En Códigos y Leyes de Aguas de las Provincias: Mendoza se rige por una Ley de Aguas del 16 de Diciembre de
1884, modificada. Otras provincias también exhiben notables avances en materia de política hídrica a través de
los denominados Códigos de Aguas: San Luis, Chubut, Santa Cruz, Buenos Aires y Salta (siendo este último el
más avanzado en la temática). En Santa Fe Ley de Aguas 13.740.

Esta dispersión legislativa genera CONFLICTOS DE JURISDICCIÓN en materia de regulación jurídica del agua.

Facultades de la Nación. Dentro de la forma Federal de Estado, es preciso diferenciar las competencias asignadas a cada
esfera de Gobierno. Así, dentro de la tradicional clasificación de las competencias en exclusivas, concurrentes,
excepcionales y compartidas, en materia de aguas el Congreso Nacional tiene facultades exclusivas para legislar sobre:
1) Navegación, y habilitar puertos; 2) Comercio interprovincial e internacional; 3) dictar Códigos de Fondo; 4) Proveer lo
conducente al adelanto y bienestar de las provincias y 5) fijar sus límites, entre los que se pueden incluir los hídricos.
Además en competencia concurrente con las Provincias, la Nación está autorizada para promover la construcción de
canales navegables y la exploración de los ríos interiores por leyes protectoras (art. 75 inc. 18 y art. 125 C.N.)
Una especial concurrencia también se establece en materia ambiental, toda vez que la reforma de la Constitución del
94, al introducir la cláusula ambiental del art. 41, estableció un nuevo régimen de reparto de competencias, esta vez de
carácter vertical, encomendando a la Nación, dictar las normas de presupuestos mínimos ambientales y otorgando la
facultad a las Provincias de maximizar la protección determinada por tales normas.

Facultades de las Provincias. Con relación a las Provincias debemos considerar como reglas para la interpretación de sus
competencias en la materia, que las mismas conservan todo el poder no delegado o reservado (art. 121) y a ellas
corresponde el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio (art. 124). Y tratándose de bienes
del dominio público (como son los ríos, sus cauces, las demás aguas que corren por sus cauces naturales y toda otra
agua que tenga o adquiera aptitud para satisfacer un interés general), el dominio originario es también dominio pleno o
perfecto. Es decir que los ríos y las aguas territoriales, son del dominio público provincial.
Además pueden celebrar tratados entre ellas con fines económicos y para trabajos de utilidad común.

Conclusiones en materia de competencia:


a) El ambiente es responsabilidad originaria del titular de la jurisdicción.
b) Los problemas ambientales divisibles son jurisdiccionalmente competencia local, a la vez la autoridad normal de
ejecución.
c) Por la interdependencia del ambiente y la movilidad de los factores degradantes toda situación de deterioro puede
llegar a comprometer poderes concurrentes del gobierno federal y hacer legítimo y necesario su concurso con la
posible exclusión de la autoridad local en caso de incompatibilidad.
d) Del principio de localización y del complementario de interdependencia, resulta competencia local que deviene
eventualmente concurrente con la Nación.
e) Por ello el marco político legal y la naturaleza del derecho ambiental, aconsejan asumir una legislación común,
instrumentada por un tratado entre el gobierno nacional y todas las provincias.
62

Autoridad de aplicación en materia hídrica. Es complejo el panorama cuando se intenta enumerar a las autoridades de
aplicación competentes en la materia hídrica.
Las funciones estatales en materia hídrica pueden dividirse en a) normativas y regulatorias, b) policiales o de control, c)
empresarias (que incluye la construcción de obras hidráulicas y la prestación de servicios derivados de ellas) y d)
asistenciales (ayuda técnica o crediticia).
Una primera cuestión que debe señalarse consiste en la necesidad de efectuar una clara delimitación entre las funciones
que poseen organismos relacionado con la materia hídrica. No sería recomendable, por ejemplo, la unificación en un
mismo organismo de funciones que difieren entre sí y afectan intereses que pueden ser contrapuestos.
Otro aspecto relevante en lo que respecta a las autoridades competentes en materia hídrica, está dado por la necesidad
de coordinar el ejercicio de las funciones de éstas entre sí y con los demás organismos que tienen funciones
ambientales, sociales, económicas o que regulan alguna de las actividades con incidencia sobre el recurso hídrico. Ello
tanto entre organismos de distintos niveles jurisdiccionales, como dentro de una misma jurisdicción. Esto sería posible
por ej. a través de la armonización previa de la normativa aplicable y la firma de convenios o acuerdos entre los distintos
organismos y niveles jurisdiccionales.

Autoridades competentes. En materia hídrica, la autoridad competente a nivel Nación es la Subsecretaría de Recursos
Hídricos (SSRH), que depende de la Secretaría de Obras Públicas del Ministerio de Infraestructura y Vivienda.
Le corresponde a dicha Subsecretaría proponer el marco regulatorio relativo al manejo de los recursos hídricos,
coordinando la acción de las demás jurisdicciones y organismos intervinientes en la problemática hídrica, y elaborar y
ejecutar programas y acciones vinculadas a la gestión de los recursos hídricos internacionales compartidos, sus cuencas,
regiones hídricas interprovinciales y cuerpos de agua en general. Asimismo le compete la ejecución de la política
nacional de prestación de los servicios de agua potable y cloacas.
A nivel de la Provincia de Santa Fe la autoridad de aplicación en la materia es la Subsecretaría de Asuntos Hídricos
dependiente de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable (SMAyDE).
Todo ello sin perjuicio claro está de organismos descentralizados que poseen atribuciones diversas en la materia, tales
como: Instituto Nacional de Agua y del Ambiente, Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios, Organismo Regional de
Seguridad de Presas Comahue y el Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento entre otros.

Régimen de las aguas en el Código Civil y Comercial. El agua en el Nuevo Código Civil y Comercial: El nuevo CCyC. de la
Nación dice en el art. 235 que “Son bienes pertenecientes al dominio público, excepto lo dispuesto en leyes especiales:
a. El mar territorial hasta la distancia que determinan los tratados internacionales y la legislación especial, sin perjuicio
del poder jurisdiccional sobre sobre la zona contigua, la zona económica exclusiva y la plataforma continental. Se
entiende por mar territorial el agua, el lecho y el subsuelo;
b. Las aguas interiores, bahías, golfos, ensenadas, puertos, ancladeros y las playas marítimas…
c. Los ríos, estuarios, arroyos y demás aguas que corren por cauces naturales, los lagos y lagunas navegables, los
glaciares y el ambiente periglacial y toda otra agua que tenga o adquiera la aptitud de satisfacer uso de interés
general, comprendiéndose las aguas subterráneas, sin perjuicio del ejercicio regular del derecho propietario del
fundo de extraer las aguas subterráneas en la medida de su interés con sujeción a las autoridades locales. Se
entiende por río el agua, las playas y el lecho por donde corre, delimitado por la línea de la ribera que fija el
promedio de las máximas crecidas ordinarias. Por lago o lagunas se entiende el agua, sus playas y su lecho,
respectivamente, delimitado de la misma manera que los ríos;
Se hace una enunciación prácticamente taxativa de las aguas o bienes que pertenecen al dominio público del estado. No
obstante ello los conflictos ambientales se refieren a bienes que son mencionados por el Código Civil y Comercial como
del dominio público, pero la Constitución y la ley ambiental lo consideran colectivos y no solamente propiedad del
Estado.
El art. 239 regula el tema de las Aguas de los particulares expresando que “Las aguas que surgen de los terrenos de los
particulares pertenecen a sus dueños, quienes pueden usar libremente de ellas, siempre que no formen cauce natural.
Las aguas de los particulares quedan sujetas al control y a las restricciones que en interés público establezca la autoridad
de aplicación. Nadie puede usar de aguas privadas en perjuicios de terceros ni en mayor medida de su derecho.
Pertenecen al dominio público si constituyen cursos de agua por cauces naturales. Los particulares no deben alterar los
cursos de agua. El uso de cualquier título de aguas públicas, u obras construidas por utilidad o comodidad común, no les
hace perder el carácter de bienes públicos del Estado, inalienables e imprescriptibles.
El hecho de correr los cursos de agua por los terrenos inferiores no da a los dueños de éstos derecho alguno”.
El agua, recurso escaso por antonomasia, es primordial para el desarrollo de los seres vivos. Su importancia económica y
política resulta innegable. Por ello desde la antigüedad las comunidades humanas se establecieron próximas a los ríos y
lagos para poder utilizar este fundamental elemento.
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MODULO 3. RECURSO FLORA Y FAUNA


UNIDAD 12. PROPIEDAD DEL GANADO.

Antecedentes de marcas y señales. Constituye una de las primeras cuestiones jurídicas que ha planteado la actividad
agraria, por la enorme importancia de los bienes que tutela. Su importancia se advierte desde el momento mismo de
producida la conquista, se desarrolla con vigor luego de la Revolución de Mayo, se afirma con la organización nacional y
por último, el advenimiento de la industria frigorífica la consolida como una de las fundamentales del país.
La única actividad económica de la colonia fue sin duda la ganadería y debe destacarse que tal riqueza no era autóctona,
sino que fue introducida por los primeros conquistadores españoles. Es sabido que los animales abandonados a su
suerte al producirse la despoblación de la ciudad de Buenos Aires, poco después de su primera fundación por Mendoza,
se multiplicaron en forma inverosímil debido a la extraordinaria feracidad de nuestras pampas.
El número creciente de animales trajo como consecuencia natural que el pastoreo se realizara cada vez más lejos de los
límites de los pueblos y ciudades.
La legislación española, centrada en la tutela de intereses mineros, ningún aporte realizó para regular la propiedad y el
aprovechamiento de la ignorada riqueza de la empobrecida colonia. En esa época la única preocupación consistía en la
caza del animal para aprovechar su cuero y algo de carne. No existía la menor preocupación por el mejoramiento de la
especie ni por su aprovechamiento integral.
La brutalidad empleada para la apropiación de los animales- vaquerías- produjo una disminución en el número de
cabezas.
La destrucción de la riqueza era alarmante al punto que debió preocupar a las autoridades locales, que comenzaron a
reglamentar las vaquerías que se practicaban desde el siglo XVII. Ya no podrían realizarse libremente, pues era menester
un permiso previo de la autoridad.
Las circunstancias señaladas- y sobre todo el hecho de que el pastoreo se efectuaba a campo abierto, ya que no existía
deslinde entre los predios, que por otra parte tampoco pertenecía a poseedor legal alguno- hizo necesario que los
dueños de los animales debieran marcar sus haciendas para distinguirlas de las de sus vecinos, en la medida que ello era
posible dadas las circunstancias y el medio ambiente.
Existen pruebas evidentes de que la marca se utilizó desde mediados del siglo XVI y que las actas del Cabildo de Córdoba
documentan que en 1585 se habría solicitado la inscripción de una marca. La más antigua se registra en la ciudad de
Santa Fe- 1576.
Las marcas y señales fueron impuestas por la necesidad, como surgen todas las instituciones jurídicas. De este modo la
marca y la inscripción de los hierros utilizados para herrar fueron en principio un acto voluntario o facultad de los
hacendados, que pronto se convirtió en obligación, ya que el Cabildo de Buenos Aires la impuso más tarde en el año
1606 para todos aquellos que vendiesen o matasen reses, sancionándose el incumplimiento con pena de multa y
pérdida de la carne.
De ahí es más las autoridades comunales dictan reiteradas disposiciones, ya sea estableciendo los días épocas en que
debía marcarse el animal, ya ordenando la registración de nuevas marcas o reiterando la obligación de marcar.
Tal costumbre se mantuvo después de producida la Revolución de Mayo, y en 1822 durante el gobierno de Martín
Rodríguez se dispuso que la policía debía llevar un libro donde se registrasen las marcas de propiedad de los
hacendados y también sus ventas y traspasos.
Más adelante la industria saladeril, que ya había experimentado progresos sensibles, se convierte en la más importante
fuente de recursos del país.
El empleo del alambrado posibilitó la mestización del ganado. El advenimiento de la industria frigorífica, el empleo de
nuevos medios técnicos y modernos descubrimientos, la construcción de la red ferroviaria y vial cimentaron la
importancia de la ganadería.
El empleo de la marca en el ganado encontró su protección en las resoluciones de los Cabildos que convirtieron a la
costumbre en ley.

Códigos rurales. Luego de la entrada en vigencia del CC, los códigos rurales dictados con posterioridad mantuvieron el
principio del código de Alsina. Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba, expresaban que la marca en primer lugar y en segundo
lugar la señal, establecen, salvo prueba en contrario, la presunción de propiedad respecto de todo animal que la lleve.
Santiago del Estero estableció que la marca o señal debidamente inscripta en el registro correspondiente de acuerdo
con las disposiciones de este Código, prueba la posesión de buena fe de los ganados. Y el nuevo Código de Buenos Aires,
establecía que la omisión de la marca o señal en el ganado de edades mayores implica presunción de mala fe contra su
poseedor.
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Aspecto constitucional. Teorías. Es del caso examinar a quién corresponde la facultad de legislar en materia de
propiedad de ganado y por consiguiente la validez o invalidez de las disposiciones de los código rurales. Tiene por
teorías:

a) Los poderes delegados por la provincia a la Nación son taxativos y de este modo el Congreso sólo puede dictar el
Código Civil, Comercial, Penal y de Minería y ningún otro, pues los demás corresponden a facultades reservadas por
las provincias, las que por lo tanto pueden dictar sus códigos rurales, y comprender en ellos toda la materia rural,
incluso la legislación sobre marcas y señales. Además tal atribución surgiría del poder de policía que es también
materia que corresponde a las provincias.
b) Otra posición sostiene la inconstitucionalidad de la legislación provincial- expuesta por Ramos Mejías- afirmaba que
las marcas y señales no tienen valor jurídico pues en nuestro país el ganado, con arreglo al CC, pertenece a quien lo
posee de buena fe. Agregaba que las provincias no pueden dictar disposición alguna sobre propiedad y transmisión
de ganado, y que la facultad en este aspecto no puede serles entregada al tratarse de derechos privados
comprendidas como relaciones civiles.
c) Otra posición sostenía que era evidente la atribución del Congreso para legislar sobre marcas y señales, por cuanto
dicha legislación tiende a garantizar el dominio de los ganados y todo lo inherente a propiedad es materia del CC.
d) Una cuarta posición adhiere a las expuestas anteriormente, expresa que una vez dictado el CC, ley suprema civil de
la Nación, a él debe conformarse la legislación provincial ya que no cabe admitir que un código rural de provincia
regule la propiedad del ganado -prevista en el CC como cosa mueble- sin lesionar nomas fundamentales.
e) La última posición sostenía que en cuanto no se violaran los principios del CC, las disposiciones sobre marcar y
señales eran válidas, fundamentándose en que las provincias conservan todos los poderes llamados de policía,
pudiendo dicta las disposiciones necesarias para la mayor seguridad dentro de sus límites.

Soluciones propuestas. Plateado así el conflicto legislativo, corresponde examinar cuales han sido las soluciones
propuestas:

1. Sociedad Rural Argentina: proponen un sistema de marcas y señales organizado de tal modo que en todo el
territorio de la Nación no hubiera dos iguales, o simplemente semejantes y que además no pudieran superponerse
o sustituirse. Además propuso que dicho plan se llevara adelante por una ley del congreso de la Nación.
2. Proyecto de Ramos Mejía: proponía agregar un 2° párrafo al art. 2412 del CC, el que expresaría “esta disposición no
será aplicable a los animales marcados o señalados, en los cuales la presunción de propiedad será a favor del dueño
de la marca o señal que llevaren (…)”. De manera que, respecto del ganado marcado o señalado, la propiedad no se
presume a favor del poseedor, sino a favor del titular de la marca o de la señal.
3. Anteproyecto de Bibiloni: sostenía la necesidad de la creación de un registro que funcionaría en cada municipio y
anotaría las marcas y enajenaciones, sirviendo ello de tradición, los certificados probarían el dominio y producirían
el efecto de proteger a los terceros que procedieran en mérito de sus constancias, contra las consecuencias de
cualquier acción reipersecutoria. El registro serviría de perfeccionamiento de la adquisición, de medio de publicidad
y de validación del dominio aparente, en obsequio de los adquirentes de buena fe. La posesión aparente constituida
por la inscripción valdría por título.
4. Proyecto de Eleodoro Lobos: a la condición jurídica de los animales le asignaba distintos efectos según se
encontraran inscriptos en un registro especial reservado para los animales de raza, en cuyo caso la propiedad de
éstos de probaría con el asiento realizado en ellos, no estando el ganado ni inscripto ni marcado funcionaría como
sin atenuación alguna el principio del art. 2412.
5. Comisión reformadora del año 1936: estableció que la marca o señal prueban la propiedad en beneficio de quien la
tuviera registrada, propiciando la unificación de las marcas, encargándose a la Nación y a las provincias establecer
en cada municipio un registro de ganados y marcas.
6. Conferencia Nacional de Abogados: produjo la siguiente declaración:
• Que la marca o señal acredita la propiedad originaria de los ganados,
• Que debe adoptarse un régimen único de marcación y señalamiento para todo el país,
• Que la marca y la señal deberán inscribirse en los registros que a tal efecto crearán la Nación y las provincias.

Sistema de los Códigos Rurales. Los códigos de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos establecen que la marca
crea la presunción de propiedad respecto de todo animal que la lleve y a favor de quien la tiene inscripta, salvo prueba
en contrario, otorgándole a la señal un valor supletorio. Se marca una diferencia entre estos y el Código de Alsina, este
establece una presunción iure et de iure y los otros una presunción iuris tantum.
El art. 144 del Código Rural de Sta Fe atribuye a la marca una presunción de propiedad.
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Ley de Unificación de Marcas y Señales (22.939/89). A las provincias le está vedado incluir en su legislación rural
normas tendientes a regular la propiedad del ganado, acordándole determinados efectos jurídicos a las marcas y
señales. Se sostuvo en la doctrina que ninguna de las razones que se dan para justificar el principio que gobierna la
posesión de las cosas muebles en general es aplicable a los ganados, dada su condición especial de cosa mueble
susceptible de trasladarse de un lugar a otro por su fuerza propia y teniendo en cuenta la magnitud de la explotación
pecuaria en nuestro país. La racionalidad y eficacia de las marcas y señales como modo de acreditar el dominio, el peso
de las costumbres y tradiciones jurídicas hizo que se mantuviera el sistema derogado por el CC e impidió que se
transmitiera el dominio de los animales por su simple entrega y que la posesión equivaliera a título, se sanciona así la ley
N°22939 en 1983, denominada “ley de unificación del régimen de marcas y señales, certificados y guías”, con carácter
de ley nacional vigente en todo el territorio de la república.
El nuevo régimen legal se encuentra inspirado en el proyecto de Eleodoro Lobos, que daba distinta solución al problema
según los animales se encontraban inscriptos en un registro especial, o marcados o señalados, y los signos debidamente
inscriptos, o bien cuando no estuviesen inscriptos ni marcados. En el primer caso, la propiedad se acreditaba con el
asiento en los registros especiales; en el segundo se presumía a favor de los titulares de los diseños, y en el tercero
quedaban librados a la aplicación de las normas generales que regulan la propiedad mueble.
El nuevo ordenamiento legal parte del doble reconocimiento de que las disposiciones del CC deben prevalecer y que
éstas a su vez no son idóneas para brindar una adecuada protección a la propiedad del ganado, admitiéndose que no se
puede prescindir de la marca o la señal como modo de individualización colectiva.

La marca. Ley 22.939, reformada por la ley 26.478. Establece una serie de principios en relación a la marca: el diseño
elegido debe estar previamente autorizado por la autoridad de aplicación (Sta Fe API), la marca a utilizar debe estar
previamente registrada y no puede haber dos marcas iguales.
Conforme con esto las disposiciones del CCyC se aplican de manera complementaria a la ley.
La ley manda a marcar el ganado mayor (bovinos, equinos, mulas y asnos) y señalar el menor (ovino, porcino, cabrío). En
cuanto a la especie porcina, permite utilizar métodos alternativos de identificación a la marca o señal (caravana, tatuaje,
implante). En lo relativo al ganado pedigrí, se utiliza la registración de cada animal en particular, como medio de
individualización y del de su origen genealógico. A los orejanos (no marcado o señalado), se aplican las disposiciones del
CCyC.

Art. 1. “La marca es la impresión que se efectúa sobre el animal de un dibujo o diseño, por medio de hierro candente, de
marcación en frío, o de cualquier otro procedimiento que asegure la permanencia en forma clara e indeleble que
autorice la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos del Ministerio de Economía y Producción.
La señal es un corte, o incisión, o perforación, o grabación hecha a fuego, en la oreja del animal.
La caravana es un dispositivo que se coloca en la oreja del animal mediante la perforación de la membrana auricular.
El tatuaje es la impresión en la piel del animal de números y/o letras mediante el uso de puntas aguzadas, con o sin
tinta.
El implante es un dispositivo electrónico de radiofrecuencia que se coloca en el interior del animal.
La autoridad de aplicación podrá incorporar otros medios de identificación que por su tecnología y funcionalidad sean
considerados apropiados para la identificación del ganado”.
Esta definición sigue un concepto tradicional como impresión de un dibujo o diseño que se efectúa sobre el animal. Y de
un modo general se establece que debe ser del lado izquierdo- lado de montar- ya sea en la pierna, en el cachete o en la
quijada. De todos modos, éstos son aspectos reglamentarios que la ley no menciona y que deben ser regulados por las
autoridades locales.
La marca a hierro candente se ha criticado porque disminuye el valor de los cueros y porque el largo del pelo impide su
lectura, sin embargo, se reconoce que es el modo más económico y simple de marcar.
La hecha a frío destruye las cédulas de pigmentación y hace visible el dibujo o diseño después de aplicado. Se realiza por
ejemplo con hielo seco o nitrógeno líquido.
Cuando se elige otro procedimiento debe cumplimentar con los dos requisitos que fija la norma; que deje una impresión
permanente, clara e indeleble y haya sido autorizado por la Secretaría de Agricultura.
En cuanto a donde se debe marcar la ley nada dice, por lo tanto es la autoridad local la que debe disponer sobre ello.
Art. 3. “No se admitirá el registro de diseños de marcas iguales, o que pudieran confundirse entre sí dentro del ámbito
territorial de una misma provincia. Se comprenden en esta disposición las que presenten un diseño idéntico o semejante,
y aquellas en las que uno de los diseños, al superponerse a otro, lo cubriera en todas sus partes.
Si estuviesen ya registradas en una misma provincia marcas iguales o susceptibles de ser confundidas entre sí, el titular
de la más reciente deberá modificarla en la forma que le indique el organismo de aplicación local, dentro del plazo de 90
días de recibir la comunicación formal al efecto, la que se hará bajo apercibimiento de caducidad del registro
respectivo”.
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Recordemos que no se admite el registro de marcas iguales o que pudieran confundirse entre sí (art. 3) dentro del
ámbito territorial de una provincia.
La norma incluye un procedimiento para resolver el supuesto en que dos marcas iguales o susceptibles de confundirse,
se encontrarán registradas dentro de una misma provincia. En este caso se debe modificar la más reciente. La autoridad
local debe indicar las modificaciones que deban realizarse al diseño y el titular debe hacerlas dentro de los 90 días de
que se le haya cursado comunicación al efecto, bajo pena de caducidad de su registro.

La señal. También definida en el art. 1: “(…) La señal es un corte, o incisión, o perforación, o grabación hecha a fuego, en
la oreja del animal”. A diferencia de la marca, la ley no indica que hacer, sin embargo, el Código Rural de Santa Fe,
establece que no pueden existir dos señales exactamente iguales en establecimientos situados en el mismo
departamento, ni a menos de 5 km, cuando estén en departamentos colindantes.
Se trata de un corte o incisión, perforación o grabación hecha a fuego, en la oreja del animal.
Es una mutilación que también se inscribe y que según la ley solo puede hacerse en la oreja (no en el hocico o quijada)
Art. 6. “Es obligatorio para todo propietario de hacienda marcar su ganado mayor y señalar su ganado menor. En el
ganado porcino se autoriza también el uso de alguno de los otros medios alternativos de identificación animal indicados
en el artículo 1º de la presente ley, a elección del propietario del ganado. En los ejemplares de pura raza, la marca o
señal podrá ser sustituida por tatuajes o reseñas, según especies”.
Del art. 6 se establece que la marca se utiliza para el ganado mayor y la señal para el menor.

Registro. Art. 2. “Para obtener el registro del diseño de una marca, señal o medio alternativo de identificación propuesto
exclusivamente para la especie porcina, deberá cumplirse con las formalidades establecidas en cada provincia.
La autoridad de aplicación establecerá las características técnicas a las que deberá ajustarse cada medio de
identificación establecido en el artículo anterior”.
Este supuesto se contempla para la especie porcina, entre ellos se contempla: caravana (dispositivo que se coloca en la
oreja del animal), tatuaje (impresión en la piel del animal de números y letras) y el implante (dispositivo electrónico de
radiofrecuencia que se coloca en la oreja del animal).
Art. 4. “El registro del diseño de las marcas y señales del ganado en general y de los medios alternativos de identificación
propuestos exclusivamente para la especie porcina confiere a su titular el derecho de uso exclusivo por el plazo que las
respectivas legislaciones provinciales establezcan, pudiendo ser prorrogado de acuerdo con lo que dichas normas
dispongan. Este derecho es transmisible y se prueba con el título expedido por la autoridad competente, y en su defecto
por las constancias registrales. En los casos de transmisión, deberán efectuarse en el registro las anotaciones
respectivas”.
La marca registrada confiere un derecho de uso exclusivo, el que puede ser prorrogado atendiendo a las normas locales-
en la provincia de Santa Fe la marca o señal se otorgan por 10 años, transcurrido ese lapso, el interesado debe proceder
a renovarla para continuar con la misma. Para obtenerla debe elegirse un dibujo o diseño previamente habilitado por la
autoridad de aplicación, Sta Fe corresponde a API y debe pagarse una serie de sellados.
El derecho sobre la marca es transmisible y se prueba con el título expedido por la autoridad local o por las constancias
registrales comúnmente conocidas como boleto de marca o señal. El derecho es transmisible por acto entre vivos o
disposiciones de última voluntad.
En la provincia de Santa Fe el registro y otorgamiento de marcas y señales está a cargo de API. Se hace por medio de un
link para acceder a la página del gobierno de la provincia de Santa Fe, allí se indica como iniciar los trámites para
solicitar el alta o inscripción una marca o señal.

Obligaciones de los propietarios del ganado. La ley establece una serie de obligaciones a cargo del propietario de la
hacienda, cuyo incumplimiento lo priva de los derechos que ella le acuerda.
Art. 5. “Es obligatorio para todo propietario de ganado mayor o menor tener registrado a su nombre el diseño que
empleare para marcar o señalar, conforme a lo dispuesto en la presente ley.
Queda prohibido marcar o señalar sin tener registrado el diseño que se emplee, con excepción de la señal que fuera
usada como complemento de la marca en el ganado mayor.
Es obligatorio para todo propietario de ganado porcino tener registrado a su nombre el diseño que empleare para
señalar, o el medio alternativo de identificación elegido según lo propuesto por la presente ley y de uso exclusivo para la
especie porcina.
Queda prohibido señalar o identificar el ganado porcino con alguno de los medios alternativos de identificación
propuestos exclusivamente para la especie porcina, sin tener registrado el diseño de la señal que se emplee, o el medio
alternativo de identificación elegido entre los propuestos por la presente ley”.
Así según el art. 5 es obligación de todo hacendado tener registrado a su nombre el diseño que emplea, por lo tanto se
prohíbe marcar o señalar el ganado sin haber registrado la marca que se pretende imprimir sobre el animal.
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Art. 6. “Es obligatorio para todo propietario de hacienda marcar su ganado mayor y señalar su ganado menor. En el
ganado porcino se autoriza también el uso de alguno de los otros medios alternativos de identificación animal indicados
en el artículo 1º de la presente ley, a elección del propietario del ganado. En los ejemplares de pura raza, la marca o
señal podrá ser sustituida por tatuajes o reseñas, según especies”.
Art. 7. “La obligación establecida en el artículo anterior deberá cumplirse en el ganado mayor durante el primer año de
vida del animal, y en el ganado menor, a excepción del porcino, antes de llegar a los 6 meses de edad. Para el ganado
porcino dicha obligación deberá cumplimentarse antes de los 45 días de edad.
Todo animal de la especie porcina que transite fuera del establecimiento donde ha nacido deberá estar identificado
mediante señal o medio alternativo de identificación propuesto exclusivamente para el ganado porcino, aunque no haya
alcanzado la edad establecida precedentemente.
La marca o señal para el ganado en general, y los medios alternativos de identificación propuestos exclusivamente para
el ganado porcino, deberán ser aplicados tal como figura en el título previsto en el artículo 4º de esta ley. Las marcas
deberán ser aplicadas en idéntica posición, coincidente con la línea vertical”.
En cuanto a los plazos en que se debe marcar o señalar, el art. 6 establece la obligación de marcar el ganado mayor
durante el primer año de vida y señalar el menor antes de los seis meses.
En cuanto a la especie porcina se debe identificar dentro de los 45 días de nacido.
Art. 8. “El incumplimiento de las obligaciones establecidas en el presente Título privará al propietario de los animales de
los derechos que esta ley le acuerde referentes al régimen de propiedad del ganado, sin perjuicio de las multas que
establecieren las legislaciones locales”.
La ley establece la obligación de marcar y señalar el ganado mayor (bovinos, equinos, mulas y asnos) y el menor (ovino,
porcino, cabrío). La obligación de marcar o señalar deberá cumplirse en el ganado mayor durante el primer año de vida
del animal y el ganado menor antes de llegar a los seis meses de edad.
Además, es obligatorio para todo hacendado tener registrado a su nombre el diseño que emplea y como consecuencia
queda prohibido marcar o señalar sin previamente haber registrado la marca, con excepción de la señal que fuera usada
como complemento de la marca en el ganado mayor.
La marca o la señal deberán ser aplicadas como figura en el boleto. Todo lo relativo a la yerra, fecha en que se realizará,
el aviso a los colindantes, el tamaño de la marca, lugar de colocación, dónde debe inscribirse y la duración, corresponde
que sea determinado por las autoridades locales.

Animales de raza. Art. 11. La propiedad de los ejemplares de pura raza se probará por el respectivo certificado de
inscripción en los registros genealógicos y selectivos reconocidos, que concuerde con los signos individuales que llevaren
los animales”.
En el caso de los animales de pedigrí la propiedad del animal se acredita con los certificados de inscripción-efecto
constitutivo- en el registro genealógicos, llevados por entidades privadas (Sociedad Rural, Jockey Club), deben estar
reconocidos por la autoridad administrativa. La inscripción en los registros constituye un modo de identificación del
animal, a diferencia de la otra que constituye un modo de individualización colectiva- se inscribe la marca o la señal no
el animal.

Transferencia del ganado. Art. 2. “Todo acto jurídico mediante el cual se transfiera la propiedad de ganado mayor o
menor, deberá instrumentarse con un certificado de adquisición que, otorgado por las partes, será autenticado por la
autoridad local competente”.
Para la transferencia, hace falta un certificado de adquisición. Este instrumento es el que permite transferir la propiedad
del ganado y debe ser autenticado por la autoridad local competente. A este documento hay que acompañarlo por otro
documento DTE (documento de tránsito electrónico) que es el comprobante sanitario que expide Senasa.
Art. 13. “El certificado a que se refiere el artículo anterior, deberá contener:
a) Lugar y fecha de emisión.
b) Nombre y apellido de las partes y en su caso de sus representantes, sus domicilios y la mención de los documentos de
identidad.
c) Especificación del tipo de operación de que se trata, matrícula del título de la marca, señal o medio alternativo de
identificación propuesto exclusivamente para el ganado porcino, y diseño de éstos o el tatuaje de la reseña
correspondientes en los animales de raza.
d) Especificación de la cantidad de animales comprendidos en la operación, con indicación de su sexo y especie.
e) Firma del transmitente o de su representante, y si no pudiere o no supiere firmar, la firma a ruego de otra persona,
junto con la impresión digital del que no pudiere o no supiere firmar. La firma del transmitente podrá ser suplida por
la del consignatario.
f) Firma y sello del oficial público competente que autenticare el certificado”.
En el caso de los animales de pura raza, se perfecciona mediante acuerdo de partes, por la inscripción del acto en los
registros genealógicos y selectivos.
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Art. 15. “La intervención del oficial público no subsane las nulidades o vicios que pudieren afectar el acto de
transmisión”.

Transporte del ganado. Guías. Art. 16. “Para la licitud del tránsito de ganado, es obligatorio el uso de guía, expedida en
la forma que establezcan las disposiciones locales. La validez de la guía y su régimen, serán juzgados de acuerdo a las
leyes de la provincia en que fuera emitida”.
Según el art. 16 para la licitud del tránsito del ganado, es obligatorio el uso de guía, expedida en la forma que
establezcan las disposiciones locales.
La guía sirve para trasladar la hacienda de un lado a otro dentro de una misma provincia o de una provincia a otra.
Debe contener: diseño de la marca, cantidad de animales, clase y sexo.
Las guías sirven para poder trasladar la hacienda de un lado a otro, su validez se juzga de acuerdo con las disposiciones
locales. En ellas debe constar el diseño de las marcas de los animales que se transportan, la cantidad, clase y sexo.
Intervine Senasa y policía local.
En situaciones excepcionales se otorgan documentos de tránsito electrónicos.
Art. 17. “Cuando se trate de animales de pedigrí o puros registrados que no tuviesen marca o señal o medio alternativo
de identificación propuesto exclusivamente para el ganado porcino, las guías que por ellos se extiendan deberán
mencionar esa circunstancia y suministrar los datos que puedan contribuir a individualizar cada animal. En todos los
casos deberá acreditarse la propiedad de dichos animales”.

Transmisión del dominio de animales de pura raza. Art. 14. “La transmisión de dominio de los animales de pura raza,
podrá perfeccionarse mediante acuerdo de partes por la inscripción del acto en los registros genealógicos y selectivos, a
que se refiere el artículo 11”.

Régimen legal de los equinos de pura sangre de carrera. Ley 20.378. Art. 1. “La inscripción de animales equinos de
sangre pura de carrera en los registros genealógicos reconocidos por el Ministerio de Agricultura y Ganadería acredita su
origen, calidad, como ejemplares de pedigree y la propiedad a favor del titular. Se considerarán como tales registros
genealógicos los actualmente existentes, los cuales deberán ajustar su organización y funcionamiento a las condiciones
que establezca el Poder Ejecutivo nacional, que los controlará a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería así
como a los que, de acuerdo con dichas condiciones se reconozcan en el futuro”.
Art. 2. “La transmisión del dominio de los animales a que se refiere el artículo anterior sólo se perfeccionará entre las
partes y respecto de terceros mediante la inscripción de los respectivos actos en los registros genealógicos.
Los registros genealógicos estarán habilitados para cumplimentar la anotación de actos de disposición, medidas
precautorias, gravámenes u otras restricciones al dominio convenidas entre las partes u ordenadas por disposición
judicial”.
Art. 3. “No serán aplicables a los animales inscriptos en los registros genealógicos la prohibición del pacto comisorio en
la venta de cosas muebles establecida por el artículo 1374 del Código Civil ni tampoco la disposición del artículo 1429 del
mismo Código”.
Cuentan con un régimen especial. La inscripción de estos en un registro reconocido por el Ministerio de Agricultura
acredita su origen, calidad, como ejemplares de pedigree y la propiedad a favor del titular.
La trasmisión del dominio de equinos de pura raza se perfecciona mediante acuerdo de partes, por la inscripción en el
registro. Tiene carácter constitutivo.
Los registros están habilitados para anotar todo acto de disposición, medidas precautorias, gravámenes u otras
restricciones al dominio convenidas entre las partes u ordenadas por disposición judicial.

Ejemplo marcas y señales visto en clase. https://rafaelanoticias.com/detalle/68402. Retienen camión con 33 novillos.
Fue en la Ruta 40, km 49, debido a que las caravanas que llevaban los animales en las orejas no coincidían con las
tarjetas de registro individual de tropa que presentó el conductor del vehículo. Procedimiento realizando por la Policía
de Seguridad Vial.
En un control vehicular realizado por la Policía de Seguridad Vial de Santa Fe en la ruta 40 km 49 (La Zulema), se detuvo
la marcha de un vehículo tipo chasis con cabina, modelo 17220 marca Volkswagen con acoplado conducido por un joven
de 25 años oriundo de Chaco.
En el documento electrónico perteneciente al vehículo antes mencionado figuraban como transportados 33 bovinos -
novillos cuyas caravanas colocadas en las orejas de los animales no coincidían con las tarjetas de registro individual de
tropa.
Por este motivo se secuestró el camión con el ganado, trasladando todo a la sección 26 de la Guardia Los Pumas.
Además, se le inició al conductor una causa por presunta adulteración de documento público.
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UNIDAD 13: PROPIEDAD FORESTAL

Autonomía del derecho forestal: el primer problema que se plantea es determinar si el derecho forestal es un derecho
autónomo en sus distintos aspectos (didáctico legislativo, científico), como afirman algunos que lo distinguen no solo
del derecho civil sino del derecho agrario. Esta postura se basa en la existencia de un hecho técnico propio y
característico, la actividad forestal, de la que se puede deducir principios generales también propios, se define al
derecho forestal como “la rama jurídica que contiene las normas reguladoras de la propiedad de bosques, su
explotación, protección de los suelos y relaciones consiguientes”. Se determina así su contenido: régimen de la
propiedad forestal, el usufructo hipoteca y servidumbre forestal, régimen jurídico de los cultivos, contratos forestales,
régimen jurídico de la explotación, de las maderas duras y blandas, de limitaciones y restricciones. Asimismo, cabe
aclarar que el derecho forestal no tiene solo por objeto los bosques sino también los suelos, su protección, erosión,
agotamiento y degradación.
Tanto en la doctrina nacional como en la europea, prevalece la idea de que la explotación forestal no es más que una
forma de cultivo del fundo como actividad directamente agraria- actividad dirigida a obtener frutos de la tierra, que
lleva implícito el racional cuidado de las explotaciones. Los argumentos sostenidos para defender la autonomía del
derecho forestal presentan características propias que obligan un tratamiento en particular, pero participa de los
caracteres de la propiedad agraria y se distingue del derecho común. En el congreso argentino de derecho agrario
(Paraná 1977) se consideró que la legislación forestal constituye un tema específico del derecho argentino.

El Código Civil. Usufructo de monte, frutos o productos: el viejo código civil en su art 2873 nos hablaba de lo relativo al
derecho real de usufructo de bosques. Decía “el usufructo de un monte disfruta todos los provechos que pueda
producir según su naturaleza. Siendo monte tallar o de madera de construcción pueden hacer los cortes ordinarios que
haría el propietario, acomodándose en el modo, porción y épocas a las costumbres del país. Pero no podrá cortar
árboles frutales o de adorno, a los que guarnecen los caminos, o dan sombra a las casas. Los árboles frutales que se
secan o que por cualquier causa, le pertenecen, pero debe reemplazarlos con otros”.
El nuevo CCC regula al derecho de superficie en el título VII del libro cuarto de los derechos reales. Es decir que el
artículo no fue reemplazado en el nuevo. Sin embargo, en su momento se planteó una cuestión: determinar si la
madera que se obtiene de los árboles constituye fruto o producto. Ambos son una cosa que se extrae de otra que la
produce, la diferencia radica en que los frutos no alteran su sustancia y los productos si, de manera que al producir
frutos la cosa sigue siendo la misma, los productos en cambio implican una alteración sustancial de la esencia de la cosa.
Ej.: la vaca produce lecho como fruto y carne como producto- art. 233 CCC. En un fallo se sostuvo que la madera para
tallar se aproxima mucho más al concepto de fruto que al de producto los árboles después de cortados se reconstituyen
importante el valor económico y a quien pertenecen, en la norma en cuestión pertenecen al usufructuario, pudiendo
realizar los que son ordinarios.

Antecedentes legislativos. Los códigos rurales. Ley 4167: la primera manifestación legislativa en materia de bosques la
encontramos en los códigos rurales, a partir del de la provincia de buenos aires (1865) y los que se dictaron después
como el santafesino, mejoraron sus normas sin llegar a construir, un ordenamiento adecuado y completo, pero
estableciendo disposiciones sobre la guarda, conservación y fomento de los bosques fiscales, lo que quedaba a cargo
del poder ejecutivo y los que hallaren en jurisdicción de los municipios quedarían al cuidado de estos. Prohibía la corta
de maderas y de leña, la elaboración de carbón de palo y la extracción de cascas curtientes y de maderas textiles sin
autorización del poder ejecutivo.
Otro antecedente es la ley de tierras públicas 4167, que legisla entre otras materias, los bosques fiscales nacionales,
estableciendo que el poder ejecutivo debía mandar a explorar y medicas aquellas tierras para determinar su aptitud
para la explotación de bosques, disponiendo que mientras no se dictara una ley especial para la materia podría
conceder hasta 10mil hectáreas por el 10% del valor de la materia por el plazo de 10 años. Los arrendatarios no tenían
derecho a su explotación, si en lo relativo a cercos y leña de consumo, salvo que obtuvieran la concesión para la
explotación industrial del bosque abandonado.
A partir de 1900 existió en nuestro país una legislación nacional y otra local, que se ocuparon de los bosques ubicados
en tierras nacionales y provinciales respectivamente.
La legislación nacional la encontramos en la ley 4167 y en decretos reglamentarios que pretendían contener un plan
administrativo dirigido a la conservación y al aumento de la riqueza forestal, declarando comprendidos en él terrenos
nacionales, provinciales municipalidades, corporaciones o particulares que lo soliciten. Se trataba de un régimen de
adhesión que más tarde incorporaría la ley de bosques.
En 1980 se sanciona la ley 22351 de Parques Nacionales, se puede decir que existe un plan nacional que va a intentar
proteger cada uno de los ecosistemas representativos de cada provincia argentina y va a ver una estructura
administrativa especializada exclusivamente en la conservación. Con esta ley nace la Administración de Parques
Nacionales como organismo autárquico y se organiza el sistema de guardaparques y su capacitación.
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La ley 22351 regula la creación de los parques nacionales, los monumentos naturales y las reservas nacionales. Los
motivos (el porqué de la protección) para la protección deben ser: 1. Riqueza escénica, 2. Riqueza en flora o fauna
autóctona o 3. Interés científico determinado. Basta con que se cumpla solo uno de los requisitos para que se le de
protección. Sin embargo, el art. 1 de la ley establece que se requiere una ley particular para el reconocimiento de un
nuevo parque, monumento o reserva. Ejemplo: El Parque Nacional Río Pilcomayo fue creado el 17 de octubre de 1951,
por ley 14.073.

Ley de parques nacionales (ley 22.351): el antecedente de esta ley es la 12.103 que se sanciono para proteger algunas
regiones de singular belleza, pero por los cambios económicos y sociales, las nuevas necesidades que planteaba su
conservación y la evolución del turismo fue considerada inadecuada.
La ley establece ahora 3 categorías: parque nacional, monumento nacional y reserva nacional, debiéndose en los 2
primeras conservar la naturaleza intacta con las únicas modificaciones requeridas para su conservación y
administración, siendo por lo tanto incompatible su explotación económica, en cuanto a las reservas nacionales, su
explotación es factible, pero siempre bajo el control de servicio nacional de parques nacionales.
Los parques, monumentos y reservas nacionales deben ser declarados tales por ley teniendo en cuenta sus
extraordinarias bellezas o riquezas en flora y fauna, o interés científico, y que deban ser protegidos con fines de
investigación, de educación o de goce de las presentes y futuras generaciones.
ARTICULO 1° A los fines de esta ley podrán declararse Parque Nacional, Monumento Natural o Reserva Nacional, las
áreas del territorio de la República que por sus extraordinarias bellezas o riquezas en flora y fauna autóctona o en razón
de un interés científico determinado, deban ser protegidas y conservadas para investigaciones científicas, educación y
goce de las presentes y futuras generaciones, con ajuste a los requisitos de Seguridad Nacional. En cada caso la
declaración será hecha por ley.
ARTICULO 2° Las tierras fiscales existentes en los Parques Nacionales y Monumentos Naturales, son del dominio público
nacional. También tienen este carácter las comprendidas en las Reservas Nacionales, hasta tanto no sean desafectadas
por la autoridad de aplicación
ARTICULO 3° La creación de nuevos Parques Nacionales, Monumentos Naturales o Reservas Nacionales, en territorio de
una provincia, sólo podrá disponerse previa cesión de la misma a favor del Estado Nacional, del dominio y jurisdicción
sobre el área respectiva. Podrá incluir los territorios afectados por la ley 18.575 y normas complementarias, previa
intervención del MINISTERIO DE DEFENSA.
Lo más importante es la cesión de la jurisdicción por parte de la provincia, ya que el dominio se pude adquirir por otros
medios, en especial si la tierra pertenece a algún privado o si esta se obtiene por la nación por la vía de la expropiación.
Se va a requerir cesión provincial si la tierra es fiscal. La cesión de la jurisdicción es imprescindible para que la
administración nacional de parques pueda ejercer plenamente el poder de policía y controle el cumplimiento de las
disposiciones dentro del parque, de lo contrario sus poderes quedan limitados a los normales que derivan de la
propiedad, claro que de una propiedad estatal. La cesión de tierras fiscales y la cesión de jurisdicción deberán hacerse
por una ley provincial.
Aunque normalmente ambas cuestiones se pactan previamente en algún tipo de convenio entre las dos jurisdicciones.
Debe considerarse por el art. 13 que la fauna existente dentro de un parque nacional es de dominio privado del estado
nacional, por lo que, de no existir la ley provincial pertinente, esta disposición sería irrazonable.

El problema de la jurisdicción legislativa en materia de bosques: en un primer momento, se dicta la ley 13.273, llamada
de defensa, mejoramiento y ampliación del bosque y el primer problema que se presenta es el relativo a la jurisdicción
legislativa en los bosques y tierras forestales, acerca del cual existen diferentes opiniones, para algunos es una facultad
local, otros que se trata de una facultad concurrente y finalmente una tercera posición, mayoritaria, que se trataría de
una facultad delegada en la nación.
La ley de bosques, es una ley nacional y no falta a lo regulado por la CN, porque de ella surge el poder exclusivo de la
nación y por consiguiente se veda a las autoridades locales su ejercicio, lo que no importa negarles a las provincias su
derecho a legislar sobre la materia mediante el poder reglamentario y de policía dentro de sus respectivas
jurisdicciones.
En el seno del mismo congreso donde se dictó dicha ley, se decía que debía ser nacional por la trascendencia del
problema que tiende a solucionar y la necesidad de una impostergable sanción no llevo a grande discusiones.
La ley es general por la importancia de la madera en la industria nacional y su incidencia en el comercio internacional, su
influencia en la conservación del suelo, en la protección de la corriente de agua, de la fauna, de la flora, de la defensa
nacional y en la salud pública.
La influencia benefactora de los bosques trasciende los límites políticos de las provincias y por lo tanto la política
forestal que adopte una provincia puede gravitar decisivamente en una vecina, lo que denota la necesidad de resolver
el problema con un criterio federal.
71

El interés público en suma, aparece comprometido en la legislación forestal y hace que indudablemente exista una ley
general para todo el país.
En consecuencia, si el dominio forestal es una especie distinta al dominio común, resulta evidente que según nuestra ley
suprema le compete a la nación, en merito a un poder exclusivo que expresamente se le delegara para dictar todas las
normas relativas al derecho de propiedad.
Se despende de ello que las provincias se encuentran impedidas de dictar dentro de su jurisdicción norma alguna que de
un modo u otro se refiera a la propiedad de los bosques e imponga restricciones y límites a dicha propiedad.

Ley de bosques. 13.273: tanto en el texto originario del art 1 de la ley 13.273, como en la modificación por la ley 20.531,
se declara de “interés público” la defensa, mejoramiento y ampliación de los bosques, agregando esta ultima su
regeneración y también “la promoción del desarrollo e integración adecuada de la industria forestal”. En ambas se
establece que el ejercicio de los derechos sobre los bosques y tierras forestales de propiedad privada o pública, sus
frutos y productos, quedan sometidos a las restricciones y limitaciones que establece la ley.
Ahora bien, en el año 1991 se sancionó el decreto 2284/91 que sin ningún sentido y relación que lo justifique en su art
66 expresa “dejase sin efecto el art 1 de la ley 20.531”, la que había ampliado la ley de bosques originaria. Si lo que se
busca era eliminar el interés público de los bosques debería haberse eliminado iguales expresiones de otras leyes
agrarias, y tema aparte es la inconstitucionalidad de que un decreto derogue un art de una ley. Por ello la doctrina no le
encuentra ningún sentido a esto.
Se dictó un nuevo decreto, 710/95 que aprueba un texto ordenando de la ley de bosques con las modificaciones
introducidas a lo largo del tiempo por distintas leyes para hacer una mejor lectura pero lejos de ello la ley se transformó
en un cumulo de normas que lo modifican y evidencian la inconstitucionalidad. Por tal razón, la doctrina suprime las
modificaciones de estos decretos y se apega al texto original.
La ley define al bosque en el art 2 como toda formación leñosa, natural o artificial, que por su contenido o función sea
declarada en los reglamentos respectivos como sujeta al régimen de la misma. Un bosque es un conjunto de
formaciones leñosas de las que el inmueble es accesorio.
ARTICULO 2º Entiéndese por bosque, a los efectos de esta ley, toda formación leñosa, natural o artificial, que por su
contenido o función sea declarada en los reglamentos respectivos como sujeta al régimen de la presente ley.
Entiéndese por tierra forestal, a los mismos fines, aquella que por sus condiciones naturales, ubicación o constitución,
clima, topografía, calidad y conveniencias económicas, sea declarada inadecuada para cultivos agrícolas o pastoreo y
susceptible en cambio, de forestación, y también aquellas necesarias para el cumplimiento de la presente ley.
Declárense de utilidad pública y sujetos a expropiación, cualquiera sea el lugar de su ubicación, los bosques clasificados
como protectores y/o permanentes y los inmuebles necesarios para realizar obras de forestación y reforestación,
tendientes al mejor aprovechamiento de las tierras. La expropiación será ordenada en cada caso por el Poder Ejecutivo,
en cualquier tiempo que lo estime oportuno, previos los informes pertinentes y el cumplimiento de los demás requisitos
establecidos en la ley de expropiación. (lo que la doctrina critica como inconstitucional porque el art 17 de la CN exige
que el congreso declara la utilidad pública)
ARTICULO 3º Quedan sometidos a las disposiciones de la presente ley:
a) Los bosques y tierras forestales que se hallen ubicados en jurisdicción federal;
b) Los bosques y tierras forestales de propiedad privada o pública ubicados en las provincias que se acojan al régimen
de la presente ley;
c) Los bosques protectores y tierras forestales que respondan a algunas de las condiciones especificadas en el artículo
8º, ubicados en el territorio provincial, siempre que los efectos de esa calidad incidan sobre intereses que se
encuentren dentro de la esfera de competencia del gobierno federal, sea porque afecten al bienestar general, al
progreso y prosperidad de dos o más provincias o de una provincia y el territorio federal o a la defensa nacional.
ARTICULO 4º Las provincias que se acojan al régimen de la presente ley gozarán de los beneficios siguientes:
a) Participación en la ayuda federal, afectada a obras de forestación y reforestación;
b) Régimen del crédito agrario hipotecario o especial para trabajos de forestación y reforestación en bosques de
propiedad provincial o comunal.
ARTICULO 5º El acogimiento al régimen de la presente ley, comporta correlativamente las siguientes obligaciones:
a) Creación de un organismo provincial encargado de la aplicación de la presente ley;
b) Creación de un fondo provincial de bosques, en base a los impuestos que graven los frutos y productos forestales
naturales y otros provenientes del presupuesto general de la provincia;
c) Hacer extensivo a la jurisdicción provincial el régimen forestal federal o administrar sus bosques con sujeción al
mismo;
d) Conceder las exenciones impositivas previstas en los artículos 57 y 58;
e) Coordinar las funciones y servicios de los organismos provinciales y comunales encargados de la conservación y
fomento forestal con los de la autoridad forestal federal;
72

f) Coordinar con la autoridad forestal federal los planes de forestación y reforestación y la explotación de los bosques
fiscales, provinciales o comunales, especialmente en lo relativo a oportunidades para realizarlas, monto de los aforos o
derechos de explotación;
g) Adoptar en su jurisdicción el régimen del capítulo V de esta ley para los bosques fiscales.
ARTICULO 6º Los bosques y tierras forestales ubicados en zonas de seguridad y zonas militares se hallan sometidos a las
disposiciones previstas en la presente ley a las específicas por razón de su ubicación.
El legislador comprende en la definición legal a los distintos tipos de formación que se desarrollan en nuestro país, ya
sean naturales o artificiales, otorgándole al organismo de aplicación la facultad de decidir si una masa leñosa es o no
bosque y se encuentra relacionada a la clasificación de tipo funcional establecida en la misma ley.
El tipo de asociación vegetal que podemos encontrar es la resultante de la combinación de dos factores fundamentales
como el clima y el suelo de una región. Entre ellas:
1. La selva que es una formación cerrada que cubre generalmente grandes extensiones constituidas por arboles de
gran porte entremezclados con arbustos y lianas, formando distintos estratos en el espacio que va desde la copa de
los árboles de mayor altura hasta el tapiz herbáceo que cubre el suelo y que se encuentra en zonas de temperaturas
elevadas con grandes precipitaciones y donde las estaciones secas no existen o son nulas. Ej selva misionera.
2. El bosque es la sucesión de árboles de porte variado, pero que guardan una disposición poco densa conformada por
una masa homogénea en su aspecto general ya que existe una diversificación mucho menor del tipo de especies
que lo conforman respecto de las formaciones selváticas y se encuentran en zonas de climas fríos y de grandes
precipitaciones. Ej bosque de arrayanes
3. Los montes participan de la noción de lo que se entiende por bosque de un modo general, pero en nuestro país se
ha dado en llamar así a aquellas formaciones con una disposición similar a los parques, pero con un esparcimiento
mayor entre los árboles que alcanzan un porte menor, siendo en algunos casos de tipo bajos y existen en zonas
áridas y semiáridas.
4. Los parques tienen una formación más abierta que la selva y los bosques de tal forma que alternan espacios
abiertos con grupos de árboles de porte variado y se encuentran en climas templados con distintos grados de
aridez.
La tierra forestal, a iguales fines, se define como aquella que por las condiciones naturales, ubicación o constitución,
clima o topografía, calidad y conveniencias económicas, sea declarada inadecuada para el cultivo agrícola o pastoreo y
susceptible en cambio de forestación y también aquellas necesidades para el cumplimiento de la presente ley. De la
definición legal resulta que la tierra forestal es aquella que no tiene aptitud para la explotación agrícola o pecuaria, pero
también que el órgano de aplicación considere necesaria para la forestación.

Jurisdicción forestal: la misma ley de bosques establece que quedan sometidos a sus disposiciones los bosques y tierras
forestales que se hallan ubicados en jurisdicción federal y los bosques y tierras forestales de propiedad pública o
privada ubicados en las provincias que se acojan a su régimen. También se incluyen los bosques protectores y tierras
forestales ubicados en tierra provincial, siempre que los efectos de esta calidad influyan sobre intereses que se
encuentren dentro de la competencia del gobierno nacional como bienestar general, progreso, prosperidad.
Para que las provincias puedan acogerse al régimen federal deben crear un organismo especial, encargado de su
aplicación, regulación y control, además crear un fondo provincial sobre la base de impuestos que gravan los frutos y
productos forestales, coordinar con la ley nacional la administración de bosques, los planes de forestación,
reforestación y explotación, entre otros.
Además crear un fondo provincial sobre la base de impuestos que graven los frutos y productos forestales, hacer
extensiva a la jurisdicción provincial el régimen forestal federal y administrar los bosques con sujeción a él, conceder la
exenciones impositivas que consagra la ley, coordinar las funciones de los organismos provinciales y comunales con la
autoridad forestal nacional y coordinar con ella los planes de forestación y reforestación y la explotación de los bosques
fiscales provinciales o comunales especialmente en lo relativo a las oportunidades para realizarlas, monto de los aforos
y derechos de explotación y adoptar el régimen que se establece para los bosques fiscales. Además, las provincias que
se adhieran gozarán del beneficio de participación en la ayuda federal afectada a obras de forestación y reforestación.
Art 4 ley 13273/ art. 3 Dec. 710/95

Ley de Bosques 26.331 publicada el 26-12-2007. Esta ley adopta un concepto de bosque mucho más adecuado que la
ley 13273, mientras que la ley de 1948 hacía hincapié en su definición en el conjunto arbóreo con exclusividad, definía
al bosque como toda formación leñosa , en cambio la ley de finales de 2007 dispone que se consideran bosques nativos
los ecosistemas forestales naturales compuestos predominantemente por especies arbóreas nativas maduras, con
diversas especies de flora y fauna asociadas, en conjunto con el medio que las rodea —suelo, subsuelo, atmósfera,
clima, recursos hídricos—, conformando una trama interdependiente con características propias y múltiples funciones,
que en su estado natural le otorgan al sistema una condición de equilibrio dinámico y que brinda diversos servicios
ambientales a la sociedad, además de los diversos recursos naturales con posibilidad de utilización económica.
73

Se encuentran comprendidos en la definición tanto los bosques nativos de origen primario, donde no intervino el
hombre, como aquellos de origen secundario formados luego de un desmonte, así como aquellos resultantes de una
recomposición o restauración voluntarias.
Quedan exceptuados de la aplicación de la presente ley todos aquellos aprovechamientos realizados en superficies
menores a DIEZ (10) hectáreas que sean propiedad de comunidades indígenas o de pequeños productores.
Esta nueva ley no deroga a la 13.273, sino que solo marca el punto de partida de una práctica gubernamental de
encarar por normas separadas y bajo la aplicación de organismos distintitos a los bosques nativos del resto de los
bosques.
Estos bosques han crecido naturalmente están integrados por especies exóticas que se han naturalizado y crecen
también espontáneamente.
Influencia de conceptos ambientales más que agrarios.
Instrumentos de planificación y gestión para la aplicación de la ley. La ley va a organizar una serie de pasos
imprescindibles para que se pueda autorizar algún desmonte. El beneficio de ley es que ha supeditado a estos pasos
que deben dar las administraciones, el ejercicio de la actividad privada, congelando la posibilidad de desmontar,
mientras no se dé la primera tarea que es la elaboración de Ordenamiento Territorial del Bosque Nativo, lo que implica
definir en cartografía cuales bosques entran dentro de la definición. L ley otorga un año para la realización del
Ordenamiento Territorial y su aprobación por ley provincial. En ese ordenamiento territorial deben preverse las
siguientes categorías:

ARTICULO 4. A los efectos de la presente ley se entiende por:


- Ordenamiento Territorial de los Bosques Nativos: A la norma que basada en los criterios de sostenibilidad ambiental
establecidos en el Anexo de la presente ley zonifica territorialmente el área de los bosques nativos existentes en cada
jurisdicción de acuerdo a las diferentes categorías de conservación.
- Manejo Sostenible: A la organización, administración y uso de los bosques nativos de forma e intensidad que permita
mantener su biodiversidad, productividad, vitalidad, potencialidad y capacidad de regeneración, para atender, ahora y
en el futuro, las funciones ecológicas, económicas y sociales relevantes en el ámbito local y nacional, sin producir daños
a otros ecosistemas, manteniendo los Servicios Ambientales que prestan a la sociedad.
- Plan de Manejo Sostenible de Bosques Nativos: Al documento que sintetiza la organización, medios y recursos, en el
tiempo y el espacio, del aprovechamiento sostenible de los recursos forestales, maderables y no maderables, en un
bosque nativo o grupo de bosques nativos, para lo cual debe incluir una descripción pormenorizada del terreno forestal
en sus aspectos ecológicos, legales, sociales y económicos y, en particular, un inventario forestal con un primer nivel de
detalle tal que permita la toma de decisiones en cuanto a la silvicultura a aplicar en cada una de las unidades de bosque
nativo y a la estimación de su rentabilidad.
- Plan de Aprovechamiento del Uso del Suelo: Al documento que describe el objeto del aprovechamiento y especifica la
organización y medios a emplear para garantizar la sustentabilidad, incluidas la extracción y saca.
- Desmonte: A toda actuación antropogénica que haga perder al "bosque nativo" su carácter de tal, determinando su
conversión a otros usos del suelo tales como, entre otros: la agricultura, la ganadería, la forestación, la construcción de
presas o el desarrollo de áreas urbanizadas.

ARTICULO 9. Las categorías de conservación de los bosques nativos son las siguientes:
- Categoría I (rojo): sectores de muy alto valor de conservación que no deben transformarse. Incluirá áreas que por sus
ubicaciones relativas a reservas, su valor de conectividad, la presencia de valores biológicos sobresalientes y/o la
protección de cuencas que ejercen, ameritan su persistencia como bosque a perpetuidad, aunque estos sectores
puedan ser hábitat de comunidades indígenas y ser objeto de investigación científica.
- Categoría II (amarillo): sectores de mediano valor de conservación, que pueden estar degradados pero que a juicio de
la autoridad de aplicación jurisdiccional con la implementación de actividades de restauración pueden tener un valor
alto de conservación y que podrán ser sometidos a los siguientes usos: aprovechamiento sostenible, turismo,
recolección e investigación científica.
- Categoría III (verde): sectores de bajo valor de conservación que pueden transformarse parcialmente o en su totalidad
aunque dentro de los criterios de la presente ley.

Autorizaciones de Desmonte o de Aprovechamiento Sostenible. ARTICULO 13. Todo desmonte o manejo sostenible de
bosques nativos requerirá autorización por parte de la Autoridad de Aplicación de la jurisdicción correspondiente.

ARTICULO 14. No podrán autorizarse desmontes de bosques nativos clasificados en las Categorías I (rojo) y II (amarillo).

ARTICULO 15. Se prohíbe la quema a cielo abierto de los residuos derivados de desmontes o aprovechamientos
sostenibles de bosques nativos.
74

ARTICULO 16. Las personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, que soliciten autorización para realizar manejo
sostenible de bosques nativos clasificados en las categorías II y III, deberán sujetar su actividad a un Plan de Manejo
Sostenible de Bosques Nativos que debe cumplir las condiciones mínimas de persistencia, producción sostenida y
mantenimiento de los servicios ambientales que dichos bosques nativos prestan a la sociedad.

ARTICULO 17. Las personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, que soliciten autorización para realizar desmontes de
bosques nativos de la categoría III, deberán sujetar su actividad a un Plan de Aprovechamiento del Cambio de Uso del
Suelo, el cual deberá contemplar condiciones mínimas de producción sostenida a corto, mediano y largo plazo y el uso
de tecnologías disponibles que permitan el rendimiento eficiente de la actividad que se proponga desarrollar.

ARTICULO 18. Los Planes de Manejo Sostenible de Bosques Nativos y los Planes de Aprovechamiento del Cambio de Uso
del Suelo deberán elaborarse de acuerdo a la reglamentación que para cada región y zona establezca la Autoridad de
Aplicación de la jurisdicción correspondiente, quien deberá definir las normas generales de manejo y aprovechamiento.
Los planes requerirán de la evaluación y aprobación de la Autoridad de Aplicación de la jurisdicción en forma previa a su
ejecución y deberán ser suscriptos por los titulares de la actividad y avalados por un profesional habilitado, inscriptos en
el registro que se llevará al efecto en la forma y con los alcances que la Autoridad de Aplicación establezca.

ARTICULO 19. Todo proyecto de desmonte o manejo sostenible de bosques nativos deberá reconocer y respetar los
derechos de las comunidades indígenas originarias del país que tradicionalmente ocupen esas tierras.

ARTICULO 20. En el caso de verificarse daño ambiental presente o futuro que guarde relación de causalidad con la
falsedad u omisión de los datos contenidos en los Planes de Manejo Sostenible de Bosques Nativos y en los Planes de
Aprovechamiento de Cambio de Uso del Suelo, las personas físicas o jurídicas que hayan suscripto los mencionados
estudios serán solidariamente responsables junto a los titulares de la autorización.

ARTICULO 21. En el caso de actividades no sostenibles desarrolladas por pequeños productores y/o comunidades
campesinas relacionadas a los bosques nativos, la Autoridad de Aplicación de la jurisdicción que corresponda deberá
implementar programas de asistencia técnica y financiera a efectos de propender a la sustentabilidad de tales
actividades.

Autoridades de aplicación. La ley prevé disposiciones tanto para la autoridad nacional como para las autoridades
provinciales. Será autoridad nacional la Secretaria de Ambiente y desarrollo sustentable- art. 11.

Santa Fe. Se considera bosque nativo a ecosistemas forestales naturales compuestos predominantemente por especies
arbóreas, nativas, maduras, con diversas especies de flora y fauna asociadas, en conjunto con el medio que las rodea,
conformando una trama interdependiente con características propias y múltiples funciones, que en su estado natural le
otorgan al sistema una condición de equilibrio dinámico y que brinda diversos servicios ambientales a la sociedad,
además de los diversos recursos naturales con posibilidad de utilización económica.
Comprende Bosques nativos de origen primario, donde no intervino el hombre, como aquellos de origen secundario
formados luego de un desmonte, así como aquellos resultantes de una recomposición o restauración voluntarias.
En noviembre de 2013, se aprobó el proyecto de ley por el cual la provincia adhiere a la Ley Nacional de Bosques
Nativos Nº 26.331 que reglamenta la protección ambiental en tres categorías de conservación identificadas con los
colores rojo, amarillo y verde. Aquellos bosques que requieren muy alta conservación llevan el color rojo; de mediano
valor de conservación, el amarillo; y de bajo valor de conservación, el verde; y, al respecto, la provincia de Santa Fe
tiene su zonificación o mapeo territorial en todos sus departamentos.
La Ley Nº 13.372 establece que toda intervención en Bosques Nativos se realizará conforme a lo que establece el
Reglamento de Procedimientos Generales de la Ley Nº 26.331.
A su vez, se estableció la constitución de un Consejo Consultivo Provincial con la participación de las entidades u
organizaciones de productores de las zonas en que se aplique la ley.
El Fondo Provincial de Compensación por Bosque Nativo es creado por el Decreto Nº 5242/14 Reglamentario de la Ley
Nº 13.372 y administrado por la Autoridad de Aplicación, tiene por objetivo administrar el Fondo de Compensación
proveniente del Fondo Nacional creado por la Ley Nº 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los
Bosques Nativos Artículo 35 inciso a).
Fondo Provincial de Compensación por Bosque Nativo. El Fondo tiene como objetivo compensar a los titulares de las
tierras en cuya superficie se conservan bosques nativos, sean públicos o privados, de acuerdo a sus categorías de
conservación. (Ley Nº 26.331)
El beneficio consistirá en un aporte no reintegrable, a ser abonado por hectárea y por año, de acuerdo a la
categorización de bosques nativos, generando la obligación en los titulares de realizar y mantener actualizado un Plan
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de Manejo y Conservación de los Bosques Nativos conforme lo dicta la Ley. Los criterios de distribución de fondos son
los que fueran aprobados por la Dirección Nacional de Bosques

Ley 26.432. Prorroga y modifica el régimen de la ley 25080 de inversiones para bosques cultivados. Establece un
incentivo por parte del estado nacional a fin de favorecer el desarrollo del sector forestal, otorgando un apoyo
económico no reintegrable a las nuevas plantaciones.
ARTICULO 1º Sustitúyase el artículo 4º de la Ley Nº 25.080 por el siguiente:
Artículo 4º Entiéndase por bosque implantado o cultivado, a los efectos de esta ley, el obtenido mediante siembra o
plantación de especies maderables nativas y/o exóticas adaptadas ecológicamente al sitio, con fines principalmente
comerciales o industriales, en tierras que, por sus condiciones naturales, ubicación y aptitud sean susceptibles de
forestación o reforestación según lo indicado en el ordenamiento territorial de Bosques Nativos adoptados por Ley
Provincial según lo establecido en la Ley Nº 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para Bosques
Nativos.
Ultima leyes relacionadas con la Propiedad Forestal. La ley 25080 quedó prorrogada al promulgarse la nueva norma
sancionada por el congreso el 12/12/18, la nueva ley 27487 quedó promulgada mediante decreto 12/19.

FALLO. Salas, Dino y otros c/ Salta, Provincia de y Estado Nacional s/ amparo.


PARTES. Dino Salas y otros contra la provincia de Salta y el Estado Nacional.
HECHOS. La presente acción de amparo fue iniciada con el objeto de que se disponga el cese inmediato y definitivo de
los desmontes y talas indiscriminadas de los bosques nativos situados en los departamentos de San Martín, Orán,
Rivadavia y Santa Victoria de la Provincia de Salta; se declare la inconstitucionalidad y nulidad absoluta e insanable de
las autorizaciones otorgadas a esos efectos y se prohíba otorgarlas en el futuro; se imponga a las demandadas el deber
de recomponer y restablecer el ambiente al estado anterior a la producción del daño y, en caso de no resultar ello
técnicamente factible, se fije una indemnización sustitutiva a favor de las comunidades indígenas y agrupaciones criollas
de la zona, sin perjuicio de lo que corresponda a otros afectados y al Fondo de Compensación Ambiental creado por la
ley 25.675.
El Tribunal dispuso la suspensión de todas las autorizaciones de tala y desmonte otorgadas por el Estado provincial en
los cuatro departamentos referidos, como así también su ejecución, hasta tanto se efectúe un estudio que determine el
impacto ambiental acumulativo producido sobre el clima, el paisaje, el ambiente en general y en las condiciones de vida
de los habitantes, en el que a su vez debía proponerse una solución que armonice la protección de los bienes
ambientales con el desarrollo en función de los costos y beneficios involucrados, identificando márgenes de
probabilidades para las tendencias que señale, valorando los beneficios relativos para las partes relevantes involucradas
y las generaciones futuras.
Las normas citadas evidencian la voluntad política del Gobierno Provincial de superar el conflicto que dio origen a este
proceso, y demuestra un avance significativo en la legislación provincial en lo que concierne a la protección de los
bosques nativos, mediante la utilización de diversos instrumentos de gestión ambiental.
En consecuencia, se levantó la suspensión debido a que ha desaparecido el peligro de daño irreversible que determinó
aquella decisión.
La Corte considera que se han alcanzado los propósitos perseguidos con la intervención asumida en el pleito y,
consecuentemente, el Tribunal debe desprenderse del conocimiento en la causa, en la medida en que no corresponde a
la competencia originaria prevista en el artículo 117 de la Constitución Nacional.
Corresponde reconocer a las autoridades locales la facultad de aplicar los criterios de protección ambiental que
consideren conducentes para el bienestar de la comunidad para la que gobiernan, así como valorar y juzgar si los actos
que llevan a cabo sus autoridades, en ejercicio de poderes propios, afectan el bienestar perseguido. Tal conclusión
procede de la Constitución Nacional y de la sanción de la ley 26.331, en cuanto establece los presupuestos mínimos de
protección ambiental.
La Ley General del Ambiente, 25.675, ha instaurado un régimen jurídico integrado por disposiciones sustanciales y
procesales, y ha consagrado principios ordenatorios y procesales aplicables al caso, y que deben ser estrictamente
cumplidos, resguardando y concretando así la vigencia del principio de legalidad que impone a ciudadanos y
autoridades la total sujeción de sus actos a las previsiones contenidas en la ley.
Los derechos específicos de los pueblos indígenas que se pretenden hacer valer no sólo se encuentran tutelados en la
Constitución Nacional, sino que también en la norma fundamental provincial, y no se ha invocado la existencia de leyes
o actos locales, claramente individualizados, que permitan concluir que la cuestión propuesta se torna predominante o
exclusivamente federal.
3° párrafo del art. 41 CN: trae la innovación + importante: divide las competencias entre Nación y provincias. Esto fue
realmente novedoso porque vino a cambiar la forma en la que se dividían las competencias legislativas. Menciona
competencias concurrentes y complementarias. Las provincias tienen una competencia exclusiva de dictar normas de
complemento, las cuales son maximizadores, es decir, tienen mayor tutela ambiental, pueden ampliar los presupuestos
76

mínimos. La Nación no puede dictar normas de complemento, mientras que las provincias no pueden dictar normas de
presupuestos mínimos.
Competencia de los municipios y comunas: al igual que lo que ocurre con las provincias, tienen una competencia
maximizadora. Son las super potencias ambientales.
Si bien tenemos un mínimo, en cuanto al techo de esta competencia es el de razonabilidad y el de no interferencia con
otros derechos constitucionales (por ejemplo, transitar libremente, ejercer la industria lícita, etc.)
RESUELTO. I. Levantar la suspensión dispuesta en el punto III de la parte dispositiva de la sentencia de fs. 313/315. Los
titulares de los permisos que se encontraban alcanzados por aquella suspensión, otorgados por las autoridades locales
con anterioridad a la vigencia de la ley 7543, deberán adecuarse a las prohibiciones y limitaciones emergentes de esa
norma, de su decreto reglamentario 2785/2009 y de las demás disposiciones complementarias, de acuerdo a la
categoría de conservación (color rojo, amarillo o verde) que le corresponda a la zona en la que se encuentren ubicados
los proyectos autorizados.
II. Disponer el cese de la intervención de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.
III. Denegar el pedido de intervención de la Universidad de Buenos Aires efectuado a fs. 390 y reiterado a fs. 1284.
IV. Declarar que esta causa no es de la competencia originaria de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
V. Remitir las actuaciones a la Corte de Justicia de la Provincia de Salta a los efectos indicados en el considerando.
77

MODULO 4: RECURSO ATMOSFERA Y ENERGIAS RENOVABLES


UNIDAD 14: PRESERVACION DEL RECURSO ATMOSFERA

Conceptos generales. La atmósfera es la capa gaseosa que rodea la Tierra, y es lo que posibilita la vida en la Tierra,
porque absorbe la luz ultravioleta y regula temperaturas.
La atmósfera terrestre es la capa gaseosa que rodea a la Tierra. Está compuesta por una combinación de varios gases
distribuidos en distintas capas [oxígeno (20,94%) y nitrógeno (78,1%), con pequeñas cantidades de argón (0,93%),
dióxido de carbono (variable, pero alrededor de 0,035%), vapor de agua, neón (0,00182%), helio (0,000524%), criptón
(0,000114%), hidrógeno (0,00005%) y ozono (0,00116%)].
Posibilita la vida de la Tierra absorbiendo en la capa de ozono parte de la radiación solar ultravioleta, reduciendo las
diferencias de temperatura entre el día y la noche, y actuando como escudo protector de la corteza terrestre.
Está compuesta por distintas capas:
Troposfera: 0 - 8/16 km
Estratosfera: 8/16 - 50 km
Mesosfera: 50 - 80/85 km
Termosfera o Ionosfera: 80/85 - 500 km
Exosfera: 500 - 1500/2000 km

Contaminación atmosférica. La doctrina jurídica define la contaminación como el acto o el resultado de la irrupción,
vertimiento o introducción artificial en un medio dado de cualquier elemento o factor que altere negativamente las
propiedades bióticas del mismo, superando provisoria o definitivamente, parcial o totalmente, la capacidad defensiva y
regenerativa del sistema para digerir y reciclar elementos extraños, por no estar neutralizados por mecanismos
compensatorios. Lo que significa introducir al medio cualquier índole de factores que anulen o disminuyan la función
biótica del mismo.
En particular, la contaminación atmosférica hace referencia a la alteración de la atmósfera terrestre por la adición o
supresión de gases, o partículas sólidas o líquidas en suspensión en proporciones distintas a las naturales.
El nombre de contaminación atmosférica se aplica por lo general a las alteraciones que tienen efectos perjudiciales
sobre la salud de los seres vivos y los elementos materiales, y no a otras alteraciones inocuas.
En nuestro derecho, la Ley N° 20.284, sancionada en el año 1973, en su Anexo III define a la contaminación atmosférica
de la siguiente manera: Contaminación atmosférica: Se entiende por contaminación atmosférica la presencia en la
atmósfera de cualquier agente físico, químico o biológico, o de combinaciones de los mismos en lugares, formas y
concentraciones tales que sean o puedan ser nocivos para la salud, seguridad o bienestar de la población, o
perjudiciales para la vida animal y vegetal o impidan el uso y goce de las propiedades y lugares de recreación.
Asimismo, define a las fuentes de contaminación: Entiéndase por fuente de contaminación, los automotores,
maquinarias, equipos, instalaciones e incineradores, temporarios o permanentes, fijos o móviles, cualquiera sea su
campo de aplicación u objeto a que se los destine, que desprendan a la atmósfera sustancias que produzcan o tiendan a
producir contaminación atmosférica.
Como vemos, se trata de una “enumeración maquinista” por llamarlo de alguna manera, que hace la ley en forma
taxativa y que es propia de la época en que fue sancionada.
Pretender delimitar el concepto de contaminación atmosférica desde un punto de vista legal no resulta posible, dado
que la alteración de la composición de los gases atmosféricos que la contaminación implica, depende de una serie de
factores y circunstancias concretas, de índole muy variable. Lo que el legislador hizo en este caso es un glosario de los
términos utilizados en la ley para brindarle a la norma una mejor aplicación práctica.

Ley Nacional 25.438, aprueba el Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático del 11/12/97. En lo que refiere al problema del cambio climático y el calentamiento global, sin duda los dos
instrumentos jurídicos de mayor relevancia adoptados a nivel internacional son la Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre Cambio Climático suscripta en Río de Janeiro en 1992 y el Protocolo de Kyoto de 1997 que contiene
medidas más enérgicas y jurídicamente vinculantes para los países signatarios.
El Protocolo de Kioto sobre el cambio climático es un acuerdo internacional que tiene por objeto reducir las emisiones
de seis gases provocadores del calentamiento global: dióxido de carbono (CO2), gas metano (CH4) y óxido nitroso
(N2O), además de tres gases industriales en un porcentaje aproximado de un 5%, dentro del periodo que va desde el
año 2008 al 2012, en comparación a las emisiones al año 1990. Por ejemplo, si la contaminación de estos gases en el
año 1990 alcanzaba el 100%, al término del año 2012 deberá ser del 95%. Es preciso señalar que esto no significa que
cada país deba reducir sus emisiones de gases regulados en un 5%, sino que este es un porcentaje a nivel global y, por el
contrario, cada país obligado por Kioto tiene sus propios porcentajes de emisión que debe disminuir.
78

Este instrumento se encuentra dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático (CMNUCC), suscrita en 1992 dentro de lo que se conoció como la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro. El
protocolo vino a dar fuerza vinculante a lo que en ese entonces no pudo hacer la CMNUCC.

Antecedentes. El 11 de diciembre de 1997 los países industrializados se comprometieron, en la ciudad de Kioto, a


ejecutar un conjunto de medidas para reducir los gases de efecto invernadero. Los gobiernos signatarios pactaron
reducir en un 5% las emisiones contaminantes entre 2008 y 2012, tomando como referencia los niveles de 1990. El
acuerdo entró en vigor el 16 de febrero de 2005, después de la ratificación por parte de Rusia el 18 de noviembre de
2004.
El objetivo principal es disminuir el cambio climático de origen antropogénico.
Una cuestión a tener en cuenta con respecto a los compromisos en la reducción de emisiones de gases de efecto
invernadero es que la energía nuclear queda excluida de los mecanismos financieros de intercambio de tecnología y
emisiones asociados al Protocolo de Kioto, pero es una de las formas de reducir las emisiones de gases de efecto
invernadero en cada país. Así, el IPCC en su cuarto informe, recomienda la energía nuclear como una de las tecnologías
clave para la mitigación del calentamiento global.

Entrada en vigor. Se estableció que el compromiso sería de obligatorio cumplimiento cuando lo ratificasen los países
industrializados responsables de, al menos, un 55% de las emisiones de CO2. Con la ratificación de Rusia en noviembre
de 2004, después de conseguir que la UE pague la reconversión industrial, así como la modernización de sus
instalaciones, en especial las petroleras, el protocolo ha entrado en vigor.
Además del compromiso que estos países asumieron en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero, se
promovió también la generación de un desarrollo sostenible, de tal forma que se utilicen también energías no
convencionales y así disminuya el calentamiento global.
El gobierno de Estados Unidos firmó el acuerdo pero no lo ratificó (ni Bill Clinton, ni George W. Bush), por lo que su
adhesión sólo fue simbólica hasta el año 2001 en el cual el gobierno de Bush se retiró del protocolo, según su
declaración, no porque no compartiese su idea de fondo de reducir las emisiones, sino porque considera que la
aplicación del Protocolo es ineficiente e injusta al involucrar sólo a los países industrializados y excluir de las
restricciones a algunos de los mayores emisores de gases en vías de desarrollo (China e India en particular), lo cual
considera que perjudicaría gravemente la economía estadounidense.

La Unión Europea. La Unión Europea, como agente especialmente activo en la concreción del Protocolo, se
comprometió a reducir sus emisiones totales medias durante el periodo 2008-2012 en un 5,2% respecto de las de 1990.
No obstante, a cada país se le otorgó un margen distinto en función de diversas variables económicas y
medioambientales según el principio de «reparto de la carga», de manera que dicho reparto se acordó de la siguiente
manera: Unión Europea: Alemania (-21%), Austria (-13%), Bélgica (-7,5%), Dinamarca (-21%), Italia (-6,5%), Luxemburgo
(-28%), Países Bajos (-6%), Reino Unido (-12,5%), Finlandia (0%), Francia (0%), España (+15%), Grecia (+25%), Irlanda
(+13%), Portugal (+27%) y Suecia (+4%).

Ley Nacional 20.284/73 sobre contaminación atmosférica. La Ley 20.284/73 establece calidad de aire denominando
límites de emisión específicos. Su finalidad es prevenir la contaminación atmosférica, establece normas que deberán
aplicarse a todas las fuentes capaces de producir contaminación atmosférica ubicadas en jurisdicción federal y en la de
las provincias que adhieran a la misma.

Ley 24.295, aprueba la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Nueva York, EEUU
09/12/92) firmada en Rio de Janeiro, Brasil, el 04/06/92. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático establece una estructura general para los esfuerzos intergubernamentales encaminados a resolver el desafío
del cambio climático. Reconoce que el sistema climático es un recurso compartido cuya estabilidad puede verse
afectada por las actividades industriales y de todo tipo que generen gases de efecto invernadero que retienen el calor.
En virtud de la Convención, los gobiernos:
a. Recogen y comparten la información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, las políticas nacionales y
prácticas óptimas
b. Ponen en marcha estrategias nacionales para abordar el problema de las emisiones, incluida la prestación de apoyo
financiero y tecnológico a los países en desarrollo.
c. Cooperan para prepararse y adaptarse a los efectos del cambio climático.

Ley Nacional 23.724 sobre Protección de la Capa de Ozono y leyes complementarias 23.778, 24.040, 24.167 y 24.418.
La ciencia jurídica, como las demás ciencias, tomo cartas en el asunto. La respuesta provino lógicamente (por la
globalidad de los problemas) del Derecho Internacional.
79

La primera preocupación se centró en dar respuesta al problema del agotamiento de la capa de Ozono, en la década del
‘80. Así, en el año 1985 se adoptó la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono, que fue aprobada por
la República Argentina por Ley N° 23.724/89.
Dicha Convención estableció la obligación general de las partes de adoptar las medidas apropiadas, para proteger la
salud humana y el medio ambiente contra los efectos adversos resultantes o que puedan resultar de las actividades
humanas que modifiquen o puedan modificar la capa de ozono, y estatuyó compromisos específicos de cooperación
internacional e intercambio de información científica, técnica, socioeconómica, comercial y jurídica pertinente.
La Convención pone particular énfasis en la transferencia de tecnología y conocimientos de los países industrializados a
los países en vía de desarrollo, y en la cooperación entre países para la investigación por la gran incertidumbre que
existía en la época sobre la dimensión del problema. Pero establece obligaciones y cargas iguales entre todos.

Ley Nacional 23.768 aprueba el Protocolo de Montreal, relativo a las sustancias que agotan la Capa de Ozono y Leyes
24.418 y 25.389 sobre enmiendas. Con posterioridad a la Convención de Viena para la Protección de la Capa de Ozono,
en el año 1987 se adoptó el Protocolo de Montreal relativo a Sustancias Agotadoras de la Capa de Ozono, tratado
internacional que tiene como objetivo proteger la capa de ozono mediante el control de producción de las sustancias
degradadoras de la misma. El tratado fue firmado el 16 de septiembre de 1987 y entró en vigor el 1 de enero de 1989.
Desde entonces, ha sufrido cinco revisiones, en 1990 en Londres, 1992 en Copenhague, 1995 Viena, 1997 Montreal, y
en 1999 Beijín.
Específicamente el protocolo de Montreal enuncia con certidumbre científica en su Anexo I las sustancias agotadoras de
la capa de ozono, e impone a las partes signatarias la obligación de reducir los niveles de producción y consumo de
dichas sustancias, conforme a un calendario de reducciones que fija el protocolo, tomando como referencia el consumo
efectuado por cada país en el año 1986.
En particular, a partir de la entrada en vigencia del Protocolo se eliminó la producción y utilización de los CFCs
(clorofluorocarbonos).
Como particularidad el Protocolo contempla la situación especial de los países en desarrollo permitiéndoles aplazar por
un período de diez (10) años la implementación de ciertas medidas de control a fin de satisfacer sus necesidades
básicas. Ello constituye una particular aplicación del principio de derecho internacional ambiental de responsabilidades
comunes pero diferenciadas, que sería adoptado formalmente en el año 1992 en la Convención de Río de Janeiro sobre
Medio Ambiente y Desarrollo y que contempla las posibilidades de los distintos países de cumplir los compromisos
asumidos en los tratados internacionales, en virtud de su diferente grado de desarrollo.
Y al igual que la Convención de Viena resalta la obligación de cooperación e intercambio de información, conocimientos
y tecnologías.
El Protocolo de Montreal fue ratificado por Argentina en el año 1989 por la Ley N° 23.768.

Energía renovable. Se denomina energía renovable a la energía que se obtiene de fuentes naturales virtualmente
inagotables, sea por la inmensa cantidad de energía que contienen, o porque son capaces de regenerarse por medios
naturales. Las energías renovables son aquellas fuentes de producción energéticas basadas en la utilización del sol, el
viento, el agua o la biomasa vegetal o animal. Estas fuentes de producción eléctrica se caracterizan por no utilizar
combustibles fósiles, como si sucede con las energías convencionales, sino recursos capaces de renovarse de una
manera ambientalmente sustentable y sostenible en el tiempo.
El impacto ambiental de las energías renovables es de menor magnitud respecto a la fuentes de producción eléctrica
convencional dado que, además de no emplear recursos finitos, no generan contaminantes. A su vez, como señala el
Ministerio de Energía y Minería de la Nación, los beneficios de su utilización abarcan desde la diversificación de la matriz
energética del país hasta el fomento a la industria nacional, y desde el desarrollo de las economías regionales hasta el
impulso al turismo.
Actualmente, la regulación del mercado eléctrico renovable en Argentina se encuentra articulada principalmente en
torno a la Ley 26.190 que fue modificada por la Ley 27.191.

Clasificación. Las fuentes renovables de energía pueden dividirse en dos categorías: no contaminantes o limpias y
contaminantes. Entre las primeras están:
El Sol: energía solar.
El viento: energía eólica.
Los ríos y corrientes de agua dulce: energía hidráulica.
Los mares y océanos: energía mareomotriz.
El calor de la Tierra: energía geotérmica.
Las olas: energía undimotriz.
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Las contaminantes se obtienen a partir de la materia orgánica o biomasa, y se pueden utilizar directamente como
combustible (madera u otra materia vegetal sólida), bien convertida en bioetanol o biogás mediante procesos de
fermentación orgánica o en biodiésel, mediante reacciones de transesterificación y de los residuos urbanos.
Las energías de fuentes renovables contaminantes tienen el mismo problema que la energía producida por
combustibles fósiles: en la combustión emiten dióxido de carbono, gas de efecto invernadero, y a menudo son aún más
contaminantes puesto que la combustión no es tan limpia, emitiendo hollines y otras partículas sólidas. Sin embargo, se
encuadran dentro de las energías renovables porque el dióxido de carbono emitido ha sido previamente absorbido al
transformarse en materia orgánica mediante fotosíntesis.
También se puede obtener energía a partir de los residuos sólidos urbanos, que también es contaminante.
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MODULO 5. RECURSO MINERO Y ENERGIAS NO RENOVABLES


UNIDAD 15: DERECHO MINERO Y PROPIEDAD MINERA

Concepto. Objeto. El derecho minero estudia las calidades del dominio de las minas y las condiciones bajo las cuales es
permitida su búsqueda, exploración y aprovechamiento.
Son las minas y no el conjunto de operaciones industriales y comerciales que integran la industria minera, el real objeto
de la legislación. El derecho minero ataca el problema jurídico de la apropiación de las minas, pero de ninguna forma
aspira a legislar sobre aspectos operativos de la industria minera, salvo que esos aspectos se relacionen directamente
con la apropiación y conservación de los recursos minerales.
Del concepto surge el objeto:
1. Las calidades del dominio de las minas, estableciendo a quien pertenecen estas por derecho originario y derivado.
2. Las condiciones bajo las cuales es permitida la búsqueda, exploración y aprovechamiento de las sustancias
minerales. Al respecto la ley establece como se adquiere, como se conserva y como se pierde el derecho de explorar
zonas en busca de sustancias minerales y de explotar los yacimientos mineros descubiertos.
El código de minera argentino confirma este concepto al disponer, en su art 1: “el código de minería rige los derechos,
obligaciones y procedimientos referentes a la adquisición, explotación y aprovechamiento de las sustancias minerales”.
*apunte de clase* El derecho minero es un concepto que encierra 2 aspectos: derecho y minería. Es el orden público
que rige las relaciones jurídicas que surgen con motivo de la actividad minera, entre los sujetos intervinientes, por causa
de apropiación y aprovechamiento de las minas, con fines de protección y fomento.
Es un derecho de fondo y forma, se cuestionó su constitucionalidad pero se aprobaron igual las disposiciones que indica
cómo aplicar normas de fondo.

Objeto. EDMUNO CATALANO dice que el real objeto de la legislación son las minas y no el conjunto de operaciones
industriales y comerciales que integran la industria minera.
MARIANO RAMIREZ sostiene que el Código de Minería, por naturaleza, está destinado a fijar las normas legales que
regirán a la industria minera.
POSTURA DE LA CÁTEDRA: el dcho minero apunta al problema jurídico de la apropiación de las minas, pero como lo
sostiene CATALANO, de ninguna manera apunta a legislar sobre aspectos operativos de la industria minera.

Límites. Las minas pertenecen originariamente al estado. Sin embargo, rara vez el estado las explota por sí mismo; en la
mayoría de los países, cede esta explotación a los particulares, mediante un régimen especial de concesiones o de
contratos.
Al conceder el estado una mina, se reserva su dominio directo y cede al particular el dominio útil, esto es, el derecho de
explotarla y aprovecharla como dueño. Esta reserva de dominio directo del estado no cercena el derecho del
concesionario que tiene todos los caracteres de la propiedad civil. El derecho de explotación de una mina puede ser
objeto de toda clase de transacciones por su titular. Sin embargo, a diferencia de la propiedad civil, la concesión minera
está sometida a una condición resolutoria, a una constante amenaza de caducidad, si el concesionario no cumple con las
condiciones de las leyes.
En consecuencia, las minas, como propiedad inmueble, se poseen, en principio, a perpetuidad, dependiendo este
carácter de la voluntad del concesionario.
Algunos autores conciben las concesiones mineras como mero derecho de explotación de carácter real y de naturaleza
inmobiliaria, pero niegan que exista una verdad propiedad con el alcance del derecho civil; otros las equiparan en
cambio a simples derechos de usufructo; finalmente, hay quienes piensan que las concesiones mineras son simples
concesiones de servicios públicos, en las que el concesionario se sustituye al estado para prestar una actividad que
originariamente pertenece a este, dada la condición dominial de estas riquezas.
Cualquiera sea el carácter de la facultad concedida a los particulares para explotar las minas del estado, lo cierto es que
este derecho se asemeja a la propiedad civil en la faz utilitaria.
El derecho común será aplicable a las relaciones mineras cuando la ley de excepción no legisle estas relaciones de una
manera distintas. Será necesario consultar el código de minería como legislación de excepción. Si la institución aparece
contemplada en él, regirán sus disposiciones, y en todo aquello que el código no legisle, deberá recurrirse al derecho
común.

Contenido. El contenido está limitado a:


1. Dominio de minas, es decir, a quien le pertenece la mina.
2. Exploración y explotación de minas, su adquisición, conservación y perdida.
3. Cuestiones conexas, como por ej, la autoridad minera, responsabilidades, etc.
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Codificación. El código de minería. Sus bases, fuentes, reformas. Aspectos fundamentales. En 1875 se dictó una ley por
la cual se autorizó al poder ejecutivo a nombrar a una persona competente para que revisara el proyecto de código de
minería realizado por don Domingo de Oro y lo adicionara, corrigiera, suprimiera, según la conveniencia, tomando por
base el principio de que las minas son bienes privados de la nación o de las provincias, según el territorio en que se
encuentren. La persona designada por el poder ejecutivo fue Enrique Rodríguez, abogado de minas de Chile.
En 1885, Enrique Rodríguez presentó el proyecto de código de minería que se le encomendó.
El proyecto fue aprobado por el senado, pero fue aprobado por diputados con algunas reformas aconsejadas por la
cámara revisora y vuelto al senado para su revisión, por la ley 1919 en 1886 se lo promulgo código de minería y se
dispuso que entrara en vigencia el 1 de mayo de 1887.
El código de minería puesto en vigor en 1887 no es el mismo que actualmente rige ya se le introdujeron diversas
reformas. En la actualidad constituye un instrumento atrasado que corresponde a la minería de otra época e
inadecuado para promover una actividad moderna y de avanzada. Las numerosas reformas introducidas en su texto no
han sido bastante para adecuarlo a las necesidades de la época, ya que su defecto reside principalmente tanto en el
sistema concesional adoptado como en la conservación de la propiedad minera particular.

Socavón. es donde pasan todos los servicios que están entre 2 minas; es donde se conduce el agua y hay caminos para
poder extraer el mineral de la tierra y llevarlo a la corteza terrestre. (IMPORTANTE PARA EL EXAMEN).
El agua se contamina con todo lo que utilizan para desprender el metal valioso del resto. Se contaminan los arroyos y,
hasta los ríos.

Relaciones con otras ramas del derecho.

1. Se relaciona estrechamente con el Derecho Procesal. Toda acción o derecho requiere normas de procedimiento
para hacerlo valer ante las autoridades correspondientes, sean estas administrativas o federales.
2. Nuestro Código Minero es de fondo y forma a la vez, no sólo establece el derecho, sino que también fija la
manera de ejercitarlo ante las autoridades mineras.

Pertenencia: 200 m x 300 m. Es decir, 6 hectáreas. la pertenencia es un sólido que si bien desde arriba parece un
rectángulo de cuatro lados paralelos en realidad esas líneas delimitadas en la superficie se trasladan hacia el centro de
la tierra, adquiriendo entonces la apariencia de un cono o prisma.
La pertenencia ordinaria tiene 300 m x 200 m. Es decir, 6 hectáreas. Longitud (300 m) por latitud (200 m).
Pero existen pertenencias extraordinarias como las minas de hierro (600 m x 400 m), las de carbón (900 m x 600 m con
la posibilidad de extenderse aún más) y la pertenencia de yacimientos de primera categoría (ej. litio, el cual se utiliza
para las computadoras, para los celulares y para la batería de los autos eléctricos) que llegan a 100 hectáreas.
La responsabilidad objetiva se introdujo con la reforma anterior del Código, en el año 1968. No responde por caso
fortuito o fuerza mayor o por la responsabilidad de un tercero.
Prescripción breve: 6 meses.

Labor legal. Pozo que se hace para extraer el mineral; se extraen dos muestras.

Canon. Pago periódico del minero al Estado.

Adquisición de minas. Primero en el registro, primero en el derecho.

Registro. El registro es la copia de la manifestación con su anotación y proveídos hecha y autorizada por el Escribano de
Minas, en el libro de protocolo que debe llevar al efecto, previa orden de la Autoridad Minera.
Nace el derecho de iniciar la explotación de la mina a partir del asiento del registro.

Concesión legal – amparo y canon minero. La concesión legal es el acto jurídico en virtud del cual el Estado a través de
sus autoridades competentes le entrega al particular de la mina descubierta el documento que acredita su derecho a
explotar el yacimiento.
Se llama a su vez amparo el conjunto de condiciones bajo las cuales se otorga la propiedad minera a los particulares
bajo pena de caducidad.
Canon minero es el pago por adelantado que se hace al Estado como condición de la concesión-propiedad para la
explotación de la mina.

Responsabilidad en el derecho minero. Es una responsabilidad objetiva, es decir, crea una presunción de
responsabilidad por parte del minero independientemente de toda falta.
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El solo hecho del daño producido implica la obligación de reparar aún sin que medio culpa o dolo.
Plazo de prescripción: 6 meses.

Accesión. En Argentina, se utiliza para los minerales que están sobre la corteza terrestre (minerales de tercera
categoría). Los minerales de primera y segunda categoría utilizan el sistema DOMINIAL.
¿POR QUÉ ARGENTINA TIENE EL SISTEMA DOMINIAL? Porque es demasiado costoso que un particular lleve a cabo todo
el trabajo minero, con sus herramientas y todo lo que ello implica.
El minero puede mejorar la mina, es decir, cambiar de lugar la figura de la pertenencia del cono (200 m x 300 m), de
forma tal de aprovechar toda la zona colindante, en la medida en que no exista otro minero trabajando. (IMPORTANTE
PARA EL EXAMEN).

Clasificación de las sustancias en el código de minería. No todas las minas tienen la misma importancia para el
legislador, por lo que se establecieron distintas categorías de derechos que fijaran, de modo diferente y variado, el
régimen jurídico a que debía someterse la adquisición y el aprovechamiento de cada sustancia o grupo de ellas.
¿Cuáles son estas categorías de derechos y como clasifica el código sustancias minerales? Al respecto, el ART 2 dispone
que “con relación a los derechos que este código reconoce y acuerda, las minas se dividen en tres categorías: 1) minas
de las que el suelo es un accesorio, que pertenecen exclusivamente al estado, y que sólo pueden explotarse en virtud de
concesión legal otorgada por autoridad competente. 2) minas que, por razón de su importancia, se conceden
preferentemente al dueño del suelo; y minas que, por las condiciones de su yacimiento, se destinan al aprovechamiento
común. 3) minas que pertenecen únicamente al propietario, y que nadie puede explotar sin su consentimiento, salvo
por motivos de utilidad pública”.
Además de estas categorías clásicas que son las que ordinariamente se indican en la práctica de la aplicación de la ley,
existen en el código otras categorías no mencionadas expresamente pero que corresponden a regímenes de explotación
distintos, como ocurre en el caso de los minerales nucleares. Y existen otras categorías, fuera del código de minería,
como la de los hidrocarburos líquidos y gaseosos, que también obedecen a un régimen de dominio y explotación
diferente.
1. Minas de la primera categoría. Minas de las que el suelo es un accesorio, que pertenecen exclusivamente al estado
y que solo pueden explotarse en virtud de concesión otorgada por autoridad competente.
Forman esta categoría, en general, las sustancias metálicas, no metálicas y los combustibles minerales solidos más
importantes. La sociedad tiene en la explotación de estas minas un interés inmediato y fundamental, ya que forman
parte de una gama de sustancias cada más necesarias en las industrias metalúrgicas y químicas.
Estas minas, por su importancia, son adjudicadas al descubridor porque la ley supone reunidas en este personaje las
condiciones de capacidad técnica y económica para llevar adelante con éxito el aprovechamiento.
No es cierto que en esta clase de minas el suelo sea un accesorio de la mina, ya que la concesión de ésta no implica la
concesión del suelo, pero confiere el derecho de expropiarlo y gravarlo con servidumbres. Tampoco es cierto que estas
minas pertenezcan al estado porque también las minas de la segunda y tercera categoría pertenecen originariamente a
la nación o las provincias.
Las minas que pertenecen a esta categoría son: a) sustancias metalíferas: oro, plata, platino, mercurio, cobre, hierro,
plomo, estaño, zinc, níquel, cobalto, bismuto, magnesio, antimonio, wólfram, aluminio, berilio, vanadio, cadmio,
tantalio, molibdeno, litio y potasio; b) los combustibles: hulla, lignito, antracita e hidrocarburos solidos; c) el arsénico,
cuarzo, feldespato, mica, fluorita, fosfatos calizos, azufre y barotos; d) las piedras preciosas, y e) los vapores endógenos.
2. Minas de la segunda categoría. Estas minas se dividen en 2 subcategorías:
a. Primera subcategoría. Minas que en razón de su importancia conceden preferentemente al dueño del suelo.
En esta clase de minas, el propietario del terreno tiene una preferencia a la concesión sobre cualquier extraño, incluso el
descubridor.
Estas minas comprenden gran parte de los denominados minerales industriales. Las circunstancias que determinan la
preferencia del propietario del suelo, no es su supuesta menor importancia industrial, sino principalmente las
condiciones de sus yacimientos que se prestan, en general, a una industria más accesible a la empresa común, por ser
de técnicas más simples y con menores exigencias de capital.
Corresponden a la segunda categoría: a) los salitres, salinas y turbera; b) los metales no comprendidos en la primera
categoría; y c) las tierras piritosas y aluminosas, abrasivos, ocres, resinas, esteatitas, baritina, caparrosas, grafito, caolín,
sales alcalinas o alcalino terrosas, amianto, bentonita, zeolitas o minerales permutantes o permutiticos.
b. Segunda subcategoría. Minas que por las condiciones de sus yacimientos se destinan al aprovechamiento común.
Su explotación, por lo tanto, no requiere concesión o permiso previo, de carácter individual. Cualquier persona puede
aprovecharlas sin mayores requisitos. Es el caso de los lavadores de oro que trabajan en las riberas de los ríos o arroyos
con el empleo de platos, cunas, canaletas y otros procedimientos manuales. La ley admite el otorgamiento de
concesiones exclusivas con el objeto de llevar a cabo trabajos ordenados y a gran escala, mediante los denominados
establecimientos fijos.
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Corresponden a esta categoría: a) las arenas metalíferas y piedras preciosas que se encuentran en el lecho de los ríos,
aguas corrientes y los placeres; b) los demontes, relaves y escoriales de explotaciones anteriores, mientras las minas
permanecen sin amparo y los relaves y escoriales de los establecimientos de beneficio abandonados o abiertos, en tanto
no los cobre su dueño.
3. Minas de la tercera categoría. Minas que pertenecen únicamente al propietario y que nadie puede explotar sin su
consentimiento, salvo por motivos de utilidad pública.
Componen esta categoría: las producciones minerales de naturaleza pétrea o terrosa y todas las demás que sirven de
materiales de construcción y ornamento, cuyo conjunto forma las canteras.
En esta categoría, el propietario del terreno tiene un derecho exclusivo que emana de su título de dueño del terreno y
de la propia facultad que le asigna el código de minería. La causa de la adquisición es esa concesión general de la ley y el
titulo emana de su condición de ser propietario del suelo. Se trata de una categoría civil de minas creada por el código
de minería y, por consiguiente, está sometida, como las otras categorías, a su sistema de asignación de derechos.

El derecho de exploración minera. La exploración constituye una etapa fundamental en la ejecución de todo proyecto
minero, ya que tiene por objeto evaluar la posibilidad de explotación económica del yacimiento descubierto.
En el código de minería, la exploración no es de instancia obligatoria y aparece regulada como una verdadera
prospección, ya que no se exploran los yacimientos a fin de evaluar sus posibilidades de explotación comercial, sino que
se investigan los terrenos, a los efectos de descubrir la presencia de yacimientos de sustancias minerales.
El código de minería reconoce 3 modalidades de los derechos exploratorias:
1. El permiso de exploración o cateo, que es la forma más generalizada de explorar los terrenos en busca de sustancias
minerales.
2. El permiso de reconocimiento desde aeronaves que ha tenido muy poco uso en nuestro país.
3. El permiso de exploración por socavones, que por tratarse de obras costosas poco se las emplea en nuestro medio
como labor independiente.
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UNIDAD 16: ADQUISICION DE LAS MINAS Y CONCESION MINERA

Unidad de medida y concesión: Régimen legal: Una concesión minera puede estar constituida por una o más
pertenencias.
Art. 73. – El terreno correspondiente a cada pertenencia se determina en la superficie por líneas rectas, y en profundidad
por planos verticales indicados por esas líneas.
Las pertenencias constarán de TRESCIENTOS (300) metros de longitud horizontal y de DOSCIENTOS (200) de latitud, la
que puede extenderse hasta TRESCIENTOS (300), según la inclinación del criadero.
La pertenencia o lote de explotación está constituida por un sólido de base rectangular de 200 por 300 metros, medido
en la superficie de la Tierra sobre el plano horizontal. Sus lados están delimitados por líneas rectas y en profundidad por
planos verticales correspondientes a estas líneas que se proyectan hasta el centro de la Tierra.
Es una especie de pirámide invertida cuya Cúspide coincide con el centro terráqueo.
Las medidas lineales de 200 por 300 m Lo que equivale a la superficie de 6 hectáreas o 6000 metros cuadrados que
resultan del artículo 73, corresponden a la pertenencia ordinaria.
Son de aplicación a la mayoría de las sustancias metálicas y no metálicas concesibles y configuran la pertenencia -tipo,
denominada también unidad de medida en los artículos 74 y 75 que no debe ser confundida con la unidad de medida de
exploración que es de 500 hectáreas.
Art. 74. – La pertenencia o unidad de medida es un sólido que tiene por base un rectángulo de TRESCIENTOS (300)
metros de longitud y DOSCIENTOS (200) de latitud, horizontalmente medidos y de profundidad indefinida en dirección
vertical.
La pertenencia será un sólido de base cuadrada en el caso de darse a la latitud igual extensión que la asignada a la
longitud.
Puede darse otra formas a las pertenencias, siendo regular, cuando atendidas las condiciones del terreno o del criadero,
sea necesario para una más útil explotación.
La unidad de medida que menciona el artículo es la unidad de pertenencia que corresponde a la pertenencia tipo
definida por el artículo 73.
Existen pertenencias especiales que contienen varias unidades de medida como es el caso de las minas de hierro o de
combustibles minerales sólidos o de vapores endógenos, que contienen cuatro o nueve unidades de medidas en razón
del menor valor unitario del mineral o a los requerimientos de la explotación.

UNIDAD 17: EXPLOTACION Y RESPONSABILIDAD EN EL DERECHO MINERO

Explotación: adquisición del suelo. Doctrinas. Régimen legal. Extensión del derecho indemnización. El hecho de la
concesión de la mina da derecho a su titular a exigir la venta del terreno correspondiente.
Pero mientras el minero no ejerza ese derecho, o el superficiario imponga la compra del terreno, éste queda gravado
con servidumbres. Lo mismo ocurre una vez expropiada parte de la superficie respecto del sobrante o resto no
expropiado.
El Código de Minería establece en el art. 156 “La concesión de una mina comprende el derecho de exigir la venta del
terreno correspondiente”
La INDUSTRIA MINERA necesita del suelo para instalarse con obras de laboreo y auxiliares, maquinarias, construcciones
y depósitos, vías de comunicación, transporte, etc. Si la ocupación de la superficie dependiera del consentimiento de su
propietario, la minería tendría en todas partes del mundo un desenvolvimiento muy limitado. La Ley considera de
UTILIDAD PUBLICA la industria minera y subordina el suelo a sus necesidades operativas.
Por ello a falta de acuerdo del minero con el propietario del terreno superficial autoriza al concesionario a recurrir a la
expropiación judicial. El derecho a exigir la venta del suelo puede efectivizarse a partir del REGISTRO. Pero en realidad
solamente después de la MENSURA Y DEMARCACION de las pertenencias queda definido el terreno correspondiente a
la mina y recién a partir de ese momento podría ejercerse razonablemente el derecho del concesionario.
Quien descubre una mina para iniciar los trabajos de explotación necesitará los terrenos correspondientes a la
concesión y a veces también terrenos vecinos para la realización de trabajos auxiliares algunas veces transitoriamente y
otras veces definitivamente.
Esta necesidad es evidente si la explotación es a cielo abierto. En este caso el terreno se utilizará permanentemente (Ej.
Salinas, turberas, etc).
Pero aun en los yacimientos subterráneos se necesita la ocupación del suelo para radicar allí los campamentos, abrir
caminos, establecer depósitos, colocar máquinas de extracción y beneficio de los minerales, hacer canales, conductos,
líneas para la provisión de electricidad, estaciones de embarque, y demás obras de infraestructuras necesarias como
hospitales, escuelas, etc. para las familias que trabajen en el yacimiento.
Teniendo en cuenta la utilidad pública que reviste la industria minera se le ha otorgado dos derechos o privilegios
fundamentales y necesarios para su desenvolvimiento:
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• GRABAR o CONSTITUIR SERVIDUMBRES mineras transitorias o permanentes en la superficie y demás bienes


incorporados a ésta.
• LA EXPROPIACION de los terrenos que necesite el concesionario de la mina para la explotación y exploración de las
minas.

Régimen legal. EL Código de Minería contiene en los artículos 147 y siguientes disposiciones referentes a las
servidumbres y a los procedimientos para su constitución. Su regulación es incompleta y no responde dice CATALANO a
las necesidades de la minería moderna.

Responsabilidad en el derecho minero: principio general. Diferencia con la propiedad civil. Limitaciones.
Indemnizaciones debidas al concesionario. LA MINERIA ha sido considerada tradicionalmente como una industria
peligrosa e insalubre, tanto por el alto riesgo que ofrece en materia de salud por la presencia de polvo, gases y
humedad, en el interior de las minas, como en el aspecto de la seguridad de las labores e instalaciones.
El daño ocasionado por los trabajos es inherente a la explotación y difícilmente podrá evitarse.
La ocupación del suelo con máquinas, equipos, instalaciones, caminos, plantas de beneficio, el cateo y la explotación, el
uso permanente de sustancias explosivas de alto poder destructivo, el empleo de reactivos y sustancias tóxicas en las
operaciones, la presencia de polvo y gases letales y la humedad en las mismas llevan latente el RIESGO DEL PERJUICIO,
que está presente en la naturaleza misma del trabajo minero, esencialmente extractivo y destructivo y en la
constitución geológica del suelo. Agrietamientos, hundimientos, inundaciones, filtraciones, resecamiento del suelo,
contaminación del aire y del agua, alteraciones en la flora y fauna del lugar y de los elementos culturales y formas de
vida de las comunidades humanas, incluso de las aborígenes que habitan en algunas de esas regiones, son
acontecimientos o riesgos comunes a toda industria minera.
De ahí de que el concesionario deberá afrontar las consecuencias de los hechos dañosos generados por la actividad.
Si existe perjuicio deberá responder quien crea el riesgo. Ni siquiera la circunstancia de que los trabajos mineros hayan
sido conducidos conforme a las reglas del arte minero, podrían eximir al concesionario o permisionario de su
responsabilidad.
El código ha partido en materia de responsabilidad civil en minería, del principio de responsabilidad objetiva, o
responsabilidad sin culpa, que no es la única aceptada en el derecho minero. También está la teoría del riesgo
profesional, propia del derecho laboral: se basa en el hecho de que si el empresario es el que crea el riesgo a fin de
realizar una empresa de la que trata de obtener un beneficio, él es quien debe reparar las consecuencias por los daños
que se causaren por tal motivo a las personas que se sirven de que se sirve para ello.
Se considera que, a diferencia de la responsabilidad objetiva, la del riesgo profesional es TRANSACCIONAL, pues si bien,
al igual que la objetiva, PRESUME LA RESPONSABILIDAD DEL EMPLEADOR, la restringe en cuanto a su monto,
convirtiéndola en una indemnización tarifada. Es decir que la responsabilidad en la teoría del riesgo profesional no
alcanza a la reparación integral del daño, como lo impone la teoría del derecho objetivo.
En la teoría del riesgo OBJETIVO el agente responde por el solo hecho del daño, independientemente del dolo, culpa,
negligencia, impericia o imprudencia, con que pudiera haber actuado. Es la doctrina que adoptó nuestro código de
Minería. (teoría de la responsabilidad objetiva). De la aplicación de dicha teoría resulta que, en minería, la
responsabilidad civil existe por el solo hecho del daño o perjuicio ocasionado, independientemente del dolo, culpa,
negligencia, impericia o imprudencia, con que pudiera haber actuado el minero.
Éste responde, en todo caso, del perjuicio causado, aunque se deba a accidente o caso fortuito que reconozca su origen
en los trabajos mineros, pues los que obedecen a fenómenos de la naturaleza, como sismos e inundaciones, etc. quedan
excluidos.
El perjudicado solo tiene que demostrar la relación de causalidad entre el hecho y el daño sufrido.
Sin embargo, el minero puede eximirse de responsabilidad mediante un acuerdo con el superficiario, siempre que dicho
convenio de exclusión verse sobre daños provenientes de una explotación normal.
No podría, en cambio, pactar una exclusión de responsabilidad por daños producidos en una explotación irregular, pues
en tal caso se pactaría una dispensa anticipada del propio dolo, prohibida por la ley por inmoral y contraria al orden
público.

Informe de impacto ambiental. Los concesionarios y permisionarios y todos los responsables comprendidos en el
ámbito de la ley, deben presentar ante la autoridad de aplicación un informe de impacto ambiental.
Art. 251. “Los responsables comprendidos en el artículo 248 deberán presentar ante la autoridad de aplicación, y antes
del inicio de cualquier actividad especificada en el Artículo 249, un Informe de Impacto Ambiental.
La autoridad de aplicación podrá prestar asesoramiento a los pequeños productores para la elaboración del mismo.”
Art. 252. “La autoridad de aplicación evaluará el informe de impacto Ambiental, y se pronunciará por la aprobación
mediante una Declaración de Impacto Ambiental para cada una de las etapas del proyecto o de implementación
efectiva”.
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Art. 253. “El Informe de Impacto Ambiental para la etapa de prospección deberá contener el tipo de acciones a
desarrollar y el eventual riesgo de impacto ambiental que las mismas pudieran acarrear.
Para la etapa de exploración el citado Informe deberá contener una descripción de los métodos a emplear y las medidas
de protección ambiental que resultaren necesarias.
En las etapas mencionadas precedentemente será necesaria la previa aprobación del Informe por parte de la autoridad
de aplicación para el inicio de las actividades, sin perjuicio de las responsabilidades previstas en el Artículo 248 por los
daños que se pudieran ocasionar”.
Como los riesgos de ocasionar daños al ambiente son diferentes para cada etapa del proceso operativo minero, el
Código ha establecido distintos grados de exigencias, según la naturaleza, intensidad y características de los trabajos a
desarrollar. Tanto en el caso de la prospección, como en el de la exploración, aunque los daños pueden ser menores,
será siempre indispensable la presentación del informe y la consiguiente resolución o declaración de la autoridad, sin la
cual las actividades en el terreno no podrán emprenderse.
En cuando a las actividades de explotación, los requerimientos serán mayores, ya que los procesos técnicos a encararse
son, en general, destructivos de la naturaleza o del paisaje y, además, implican el uso o la emisión de sustancias nocivas
que pueden afectar el suelo, aire, agua, la flora, la fauna y el ambiente, en general.
Art. 254. “La autoridad de aplicación se expedirá aprobando o rechazando en forma expresa el Informe de Impacto
Ambiental en un plazo no mayor de SESENTA (60) días hábiles desde que el interesado lo presente”.}
Es obligatorio para la autoridad de aplicación pronunciarse sobre el informe recibido, en forma expresa. El transcurso
del tiempo fijado sin haber adoptado resolución, no implica, por lo tanto, que el informe se tenga por aprobado.
Corresponderá al interesado, por lo tanto, urgir el pronunciamiento. La autoridad incurrirá en responsabilidad
administrativa en caso de demora.
Art. 255. “Si mediante decisión fundada se estimare insuficiente el contenido del Informe de Impacto Ambiental, el
responsable podrá efectuar una nueva presentación dentro de un plazo de 30 días hábiles de notificado.
La autoridad de aplicación en el término de 30 días hábiles se expedirá aprobando o rechazando el informe en forma
expresa”.
Art. 256. “La declaración de Impacto Ambiental será actualizada máximo en forma bianual, debiéndose presentar un
informe conteniendo los resultados de las acciones de protección ambiental ejecutadas, así como de los hechos nuevos
que se hubieren producido”.
Art. 257. “La autoridad de aplicación, en el caso de producirse desajustes entre los resultados efectivamente alcanzados
y los esperados según la Declaración de Impacto Ambiental, dispondrá la introducción de modificaciones, atendiendo la
existencia de nuevos conocimientos acerca del comportamiento de los ecosistemas afectados y las acciones tendientes a
una mayor eficiencia para la protección del área de influencia de la actividad. Estas medidas podrán ser consideradas
también a solicitud del operador minero”.
Art. 258. “Los equipos, instalaciones, sistemas, acciones y actividades de prevención, mitigación, rehabilitación,
restauración o recomposición ambiental, consignadas por el responsable e incluidas en la Declaración de Impacto
Ambiental constituirán obligación del responsable y serán susceptibles de fiscalización de cumplimiento por parte de la
autoridad de aplicación”.
Art. 259. “No será aceptada la presentación cuando el titular o cualquier tipo de mandatario o profesional de empresa,
estuviera inhabilitado o cumpliendo sanciones por violación a la presente Sección”.

Certificado de Calidad Ambiental. Art. 260. “Toda persona física o jurídica que realice las actividades comprendidas en
esta Sección y cumpla con los requisitos exigidos por la misma, podrá solicitar ante la autoridad de aplicación un
Certificado de Calidad Ambiental”.
El certificado ambiental constituye el documento o constancia expedida por la autoridad, de que el interesado ha
cumplido con las normas establecidas y facilita la gestión ante la autoridad y los terceros, respecto de las actividades
que realiza. El momento de expedir el certificado será cuando las medidas de protección ambiental hayan sido
implementadas y produzcan los efectos previstos, después de realizados los pertinentes ensayos y comprobaciones.

Normas de protección y conservación ambiental. Art. 261. “Las normas que reglamenten esta Sección establecerán:
a) Los procedimientos, métodos y estándares requeridos, conducentes a la protección ambiental, según las etapas de
actividad comprendidas en el Artículo 249, categorización de las actividades por grado de riesgo ambiental y
caracterización ecosistemática del área de influencia.
b) La creación de un Registro de consultores y laboratorios a los que los interesados y la Autoridad de Aplicación podrán
solicitar asistencia para la realización de trabajos de monitoreo y auditoría externa.
c) La creación de un Registro de Infractores”.
Los estándares o presupuestos mínimos han sido acordados por las provincias, a través del Consejo Federal de Minería.
Este documento constituye una reglamentación de las pautas que deben seguirse y de los procedimientos a realizar
para poner en ejecución, en los distintos ámbitos del país, la normativa de la ley. La facultad de establecer estándares o
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presupuestos mínimos de protección ambiental, es exclusiva del Gobierno nacional, pero las provincias podrán fijar
estándares más elevados en su ámbito.
Art. 262. “El informe de Impacto Ambiental debe incluir:
a) La ubicación y descripción ambiental del área de influencia.
b) La descripción del proyecto minero.
c) Las eventuales modificaciones sobre suelo, agua, atmósfera, flora y fauna, relieve y ámbito sociocultural.
d) Las medidas de prevención, mitigación, rehabilitación, restauración o recomposición del medio alterado, según
correspondiere.
e) Métodos utilizados”.
Los datos requeridos son los mínimos para posibilitar a la autoridad el dictado de la declaración de impacto ambiental.
El uso de formularios para completar los informes podrá ser útil para facilitar una presentación completa, que
contengan los antecedentes necesarios y útiles para que la autoridad pueda pronunciarse.

Responsabilidades ante el daño ambiental. Sanciones. Art. 263. “Sin perjuicio de las sanciones administrativas y
penales que establezcan las normas vigentes, todo el que causare daño actual o residual al patrimonio ambiental, estará
obligado a mitigarlo, rehabilitarlo, restaurarlo o recomponerlo, según correspondiere”.
Art. 264. “El incumplimiento de las disposiciones establecidas en esta Sección, cuando no estén comprendidas dentro del
ámbito de las responsabilidades penales, será sancionado con:
a) Apercibimiento.
b) Multas, las que serán establecidas por la Autoridad de Aplicación conforme las pautas dispuestas en el Artículo 243
del Código de Minería
c) Suspensión del goce del Certificado de Calidad Ambiental de los productos.
d) Reparación de los daños ambientales.
e) Clausura temporal, la que será progresiva en los casos de reincidencia. En caso de TRES (3) infracciones graves se
procederá al cierre definitivo del establecimiento.
f) Inhabilitación”.
Art. 265. “Las sanciones establecidas en el artículo anterior se aplicarán previo sumario por las normas del proceso
administrativo, que asegure el debido proceso legal y se graduarán de acuerdo con la naturaleza de la infracción y el
daño producido”.
Art. 266. “El que cometiere una infracción habiendo sido sancionado anteriormente por otra infracción a esta Sección,
será tenido por reincidente a los efectos de la graduación de la pena”.
El incumplimiento de las normas ambientales no ocasiona la caducidad de la concesión o la revocación del permiso, es
decir, no tiene las consecuencias de una condición de amparo, en los términos del Código de Minería pero,
indirectamente, puede llevar a este resultado cuando se opera la clausura del establecimiento en caso de reiteradas
infracciones graves, ya que el concesionario o permisionario no podrá realizar actividad minera alguna, mientras no
corrija los defectos anotados.
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UNIDAD 18: CATEGORIAS DE LAS MINAS Y AUTORIDAD MINERA

Régimen de las sustancias de primera categoría: minerales comprendidos: las categorías son los casilleros dentro de los
cuales la ley, al clasificar las minas, agrupa o reúne dichas sustancias. Clasificar sustancias minerales es ubicarlas dentro
de una categoría de derechos.
Nuestro código de minería en su art 2 clasifica las sustancias minerales en 3 categorías:
“art 2 – con relación a los derechos que este código reconoce y acuerda, las minas se dividen en tres categorías.
1. Minas de las que el suelo es un accesorio, que pertenecen exclusivamente al estado, y que solo pueden explotarse en
virtud de concesión legal otorgada por autoridad competente.
2. Minas que, por razón de su importancia, se conceden preferentemente al dueño del suelo; las minas que, por las
condiciones de su yacimiento, se destinan al aprovechamiento común.
3. Minas que pertenecen únicamente al propietario, y que nadie puede explotar sin su consentimiento, salvo por
motivos de utilidad pública”.
Las de primera categoría definidas en el artículo y enumeradas en el art 3 son las siguientes:
a. Primera parte: “minas de las que el suelo es accesorio”, expresión equivoca, ya que el suelo no es un accesorio de la
mina, en tanto la concesión conlleva al suelo.
b. Segunda parte: “que pertenecen exclusivamente al estado”, la atribución del dominio exclusivo de estas minas al
estado, es justificada por algunos autores, diciendo que las sustancias que integran la categoría atañan al periodo
industrial de un país, son necesarias en las industrias metalúrgicas y químicas. El interés público, cuenta para
sustraerlas del dominio de los particulares. Además las sustancias de esta categoría requieren condiciones técnicas
de explotación especiales.
Se discute con qué carácter el estado es titular de estas minas, si como propietario civil o ejerce meros derechos de
jurisdicción. La mayoría sostiene que el estado es dueño de estas minas al solo efecto de concedérselas a los
particulares para su explotación, actuando cuando de ellas se trata, como distribuidor de la riqueza mineral, ejerciendo
la suma, jurisdicción sobre las mismas. Este sistema regalista rige para las sustancias reguladas por el código y por otro
lado para aquellas comprendidas en leyes especiales rige el sistema dominial.
Hay una subclasificación dentro de las sustancias de primera categoría: 1- subcategoría regalista: metales como oro,
plata, platino, mercurio, cobre, hierro, plomo y combustibles como hulla, lignito, antracita. El estado es dueño de ellas al
solo efecto de concederlas a los particulares para su explotación, actuando tanto como distribuidor de la riqueza
mineral con jurisdicción sobre ellas. El derecho de explotación de los particulares nace con el descubrimiento y el título
de la concesión legal. 2- subcategoría dominial registrada: comprendida en leyes especiales como aquellos minerales
para fabricar materiales de guerra y combustibles minerales sólidos, yacimientos de hidrocarburos, de minerales
nucleares, yacimientos sujetos a leyes especiales por circunstancias variadas.
c. Tercera parte: “que solo pueden explotarse en virtud de concesión legal otorgada por autoridad competente”. La
concesión es el único título legal valido para la explotación de una mina. La ley 22.259 agrega que también puede
hacerse por contrato.
“Art 3 – corresponden a la primera categoría:
a. Las sustancias metalíferas siguientes: oro, plata, platino, mercurio, cobre, hierro, plomo, estaño, zinc, níquel,
cobalto, bismuto, manganeso, antimonio, wólfram, aluminio, berilio, vanadio, cadmio, tantalio, molibdeno, litio y
potasio.
b. Los combustibles: hulla, lignito, antracita e hidrocarburos sólidos.
c. El arsénico, cuarzo, feldespato, mica, fluorita, fosfatos calizos, azufre, boratos, wollastonita.
d. Las piedras preciosas.
e. Los vapores endógenos”.

Régimen de las sustancias de segunda categoría: sustancias de aprovechamiento común: definidas en el art 2 y
enumeradas en el art 4 integran esta categoría dos clases de sustancias minerales:
• “minas que, por razón de su importancia, se conceden preferentemente al dueño del suelo”. El art debió decir por
su menor importancia: salitres, salinas y tuberías, los metales no comprendidos en la 1° categoría, tierras piritosas y
aluminosas, abrasivos, ocres, resinas, grafito, sales alcalinas. La ley concede al superficiario preferencia en el
derecho de explotar la mina, no propiedad exclusiva. El estado es dueño originario de las minas fin de concederlas a
los particulares. Impera el sistema regalista.
Tienen ciertos derechos y obligaciones: ese derecho preferente que la ley otorga lo faculta a pedir la demarcación de
cualquier número de pertenencias dentro de los yacimientos que se encuentran en su campo. También facultado a que
se le concedan las sustancias que allí se encuentran.
El procedimiento para obtener la concesión es el mismo que corresponde a las sustancias de 1°. Las demarcaciones de
pertenencias se hace según la naturaleza: a) sustancias art 4 inc d y e: las pertenencias tienen la misma forma y
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dimensiones que las de 1° categoría; b) sustancias consignadas en el art 4 inc c: las pertenencias de los depósitos de
salitre y de salinas de cosecha son de 100ha, las de sal y roca y turbas de 20ha.
Si el superficiario no ejerce la preferencia la ley prevé que la explotación de las sustancias se conceden al primer
solicitante, y si el dueño si hace uso el descubridor tendrá derecho a una indemnización de acuerdo a la importancia del
descubrimiento.
• “minas que por las condiciones de su yacimiento se destinan al aprovechamiento común”. Como arenas metalíferas
y piedras preciosas que se encuentran en lechos de ríos y las canteras de dominio fiscal mientras el estado no
disponga de las mismas. Son sustancias que se presentan en superficies y por eso se las destina al aprovechamiento
común. Estas minas pertenecen originariamente al estado, quien ejerce su derecho de propiedad a fin de
concederlas a los particulares para su explotación. También el sistema regalista. Se aplica en ellas el sistema de
propiedad res nullius. Esto significa que cualquier persona puede aprovecharlas sin requerir la concesión legal por
parte de la autoridad minera. Se rige por un sistema de permisos de ubicación otorgados por la policía minera. Son
minerales de esta categoría por ejemplo las partículas de oro que en pequeñas cantidades arrastran los ríos y que
generalmente a través de sistemas rudimentarios se logra su captación.
“Art 4 – corresponden a la segunda categoría:
a) Las arenas metalíferas y piedras preciosas que se encuentran en el lecho de los ríos, aguas corrientes y los placeres.
b) Los desmontes, relaves y escoriales de explotaciones anteriores, mientras las minas pertenecen sin amparo y los
relaves y escoriales de los establecimientos de beneficio abandonados o abiertos, en tanto no los recobre su dueño.
c) Los salitres, salinas y turberas.
d) Los metales no comprendidos en la primera categoría.
e) Las tierras piritosas y aluminosas, abrasivos, ocres, resinas, esteatitas, baritina, caparrosas, grafito, caolín, sales
alcalinas o alcalino terrosas, amianto, bentonita, zeolitas o minerales permutantes o permutiticos”.

Sustancias que se conceden preferentemente al dueño del suelo. Derechos y obligaciones del dueño del suelo. (Se
menciona arriba en el primer inciso) Este segundo subgrupo lo constituyen las minas que son concedidas
preferentemente al superficiario ya que revisten menor importancia económica que las de primera categoría, aunque la
importancia varía a través del tiempo y con el descubrimiento de nuevas aplicaciones. Aquí el legislador emplea una
combinación del sistema regalista con el de la accesión. Admite la existencia de dos propiedades: quien resulte el primer
descubridor, antes de obtener la propiedad legal de la mina, deberá cumplir con todos los requisitos legales para lograr
un título firme y seguro de propiedad. La obligación que se le impone es la de notificar de forma fehaciente al
propietario del suelo sobre su descubrimiento, a los efectos de que éste quiere convertirse en minero tiene preferencia
sobre el descubridor.

Régimen de las sustancias de tercera categoría: minas que pertenecen únicamente al propietario del suelo y que nadie
puede explotar sin su consentimiento, salvo por motivos de utilidad pública.
Integran esta categoría, producciones de naturaleza pétrea o terrosa y en general todas las que sirven para materiales
de construcción y ornamento, cuyo conjunto forman canteras (Art 5).
La ley atribuye el dominio originario de las minas al superficiario, no siendo, concesibles, y rigiéndose por el régimen de
la propiedad del suelo, de la que son un accesorio, por asignación especial de la ley. Es el sistema de accesión el
consagrado por el codificador.
Si las canteras se encuentran en terrenos fiscales se destinan al aprovechamiento común, sin perjuicio del estado de
concederlas gratuita o condicionalmente así como celebrar toda clase de contratos con referencia a las mismas. Pero
cuando ha de cederse a un tercero el terreno que otro está explotando el ocupante será preferido.
Si las canteras están en terrenos particulares un tercero podrá explotarlas siempre que la empresa declare la utilidad
pública, en ese caso se dará al propietario la preferencia para que las minas exploten por su cuenta, bajo las condiciones
que proponga el ocurrente.
La explotación de las canteras está sometida a las disposiciones del código y de los reglamentos de minas en lo
concerniente a la policía y seguridad de las labores, a pesar de pertenecer al dueño del suelo.
Se distinguen entonces en el código entre todas las categorías aquellas minas que son concesibles y aquellas que no.

Autoridad de minas: Por autoridad minera debemos entender la repartición del Estado que en ejercicio de sus
atribuciones acepta, tramita y resuelve las solicitudes de permisos de exploración y concesiones mineras de explotación
y demás derechos conexos y vigila el cumplimiento de las condiciones de concesión. El proyecto de Enrique Rodríguez
organizaba el régimen de autoridad minera en los títulos X y XIX. Para evitar conflictos entre ambas atribuciones,
haciendo los actos mineros indivisibles y a los efectos de evitar complicaciones se establecía una autoridad única que
debía organizar cada provincia de manera uniforme; y estaba integrada por el Tribunal Superior de Minería, los jueces
letrados de primera instancia y los jueces de distrito quienes reunían atribuciones administrativas y judiciales. El tribunal
superior de minería ejercía la superintendencia del ramo de minas y conocía en los recursos planteados contra
91

resoluciones de los jueces de primera instancia. Por su parte, los jueces de primera instancia conocían en primer grado,
en todos los asuntos mineros: otorgamiento de concesiones, servidumbres, indemnizaciones, etc. Le correspondía
también la vigilancia en lo referente a la conservación de las pertenencias, salud de los operarios y policía del distrito.
Mientras que los jueces de distrito eran los jueces inferiores, entendían en las comisiones conferidas por los jueces
superiores, en las medidas urgentes de policía y seguridad, en las demandas del personal de las minas. Su misión era
también hacer cumplir los reglamentos de policía y seguridad y aplicar las multas consiguientes.
Cada estado o provincia debía organizar sus respectivas autoridades mineras. En los lugares donde existiera un juez de
primera instancia, habría un escribano de minas. Además se preveía un Cuerpo Nacional de Ingenieros de Minas y los
ingenieros de secciones y distritos, y finalmente un cuerpo de ingenieros dependiente de la autoridad minera de cada
provincia.
Porque se suprimió esos títulos? La comisión parlamentaria suprimió esos títulos por considerarlos violatorios de los
arts 5, 67 inc 11 y 105 de la CN, el proyecto era inconstitucional porque imponía a las provincias el sistema que habían
de seguir para organizar su autoridad minera. Les corresponde a las provincias organizar su propiedad minera bajo el
sistema que consideren más conveniente.
Tampoco puede la Nación, sin violentar las autonomías provinciales, inmiscuirse a legislar en materia de jurisdicción y
procedimiento, pues el entonces art. 67 inc. 11 de la Constitución Nacional después de delegar en el Congreso de la
Nación el dictado del Código de Minería, establece que corresponde su aplicación a tribunales nacionales o provinciales,
según que personas o cosas cayeren en sus respectivas jurisdicciones.
En cuanto a la organización de la autoridad minera nacional, se creó la secretaria de minería que depende del ministerio
de economía y se le encomienda la organización de la autoridad minera y de las demás atribuciones que el código
otorga al estado en cuanto sea materia de jurisdicción nacional.
Ante la supresión de los títulos mencionados del PROYECTO RODRIGUEZ los gobiernos provinciales en uso de las
facultades y atribuciones constitucionales, han creado por leyes propias las autoridades mineras locales, la mayoría de
ella de carácter administrativo.
92

UNIDAD 19: HIDROCARBUROS

Evolución del régimen legal nacional. Antecedentes. En virtud del Código de Minería vigente el año 1907, el Estado no
podía realizar actividades mineras ni tampoco prohibir que la realizaran los particulares. Este concepto sufre un cambio
sustancial cuando la Dirección de Minas de la Nación, el 13 de diciembre de 1907, mientras buscaba agua en la zona de
Comodoro Rivadavia, descubre petróleo en forma casual.
El gobierno, tomando como base el art. 15 de la Ley 4.167 de Tierras Fiscales ajenas al negocio minero, azarosamente,
ya que tenía necesariamente que inspirarse en una disposición anterior, sanciona una excepción al código minero,
estableciendo una zona de reserva.
Mediante la sanción de la Ley 7.059 se crea entonces la reserva de Comodoro Rivadavia con un radio de 5 leguas
kilometro en torno al centro del pueblo. Por primera vez se le otorgan facultades al Estado para realizar actividades
mineras directas, obligando a que el producido de esa explotación petrolera lo destine a las necesidades de la Armada
Nacional y del transporte general.
Durante las décadas siguientes se suceden otras leyes y decretos de orden nacional y provincial que cubren
prácticamente todo el territorio de la República.
Finalmente, se prorroga la Ley 7.059 a través de la Ley 9.664, la que rige las actividades hasta la sanción de la Ley
12.161.

Régimen actual: dominio. El régimen legal de actual aplicación esta contenido fundamentalmente en las Leyes
17.319/67 y 24.145.
Bajo la Ley 14.773 anterior, las entidades estatales son el único instrumento que tiene el Estado para cumplir su meta
de autoabastecimiento.
Los legisladores que redactan la Ley 17.319/67 explican en su exposición de motivos que la misma significa un aporte
positivo a favor del crecimiento acelerado y responsable de la producción de hidrocarburos en la República, porque a
partir de su vigencia esta ya no depende exclusivamente de la capacidad empresaria del Estado.
Es decir, que la norma promueve desde ese momento la participación complementaria en la producción de los
particulares a nombre propio.
Su texto establece que la propiedad de los yacimientos de hidrocarburos líquidos y gaseosos, excluyendo los sólidos,
situados en el territorio de la República Argentina y su plataforma continental, pertenecen al patrimonio inalienable e
imprescriptible del Estado Nacional. De hecho, continúa con el régimen dominialista.
Por lo tanto, determina el principio de que los yacimientos mencionados pertenecen al dominio originario del Estado, es
decir, que están sustraídos del comercio y no pueden adquirirse por la posesión y el transcurso del tiempo, quedando
sujetos al sistema dominialista que prescribe la separación de la propiedad superficiaria de la del subsuelo.

El problema constitucional entre la Nación y la Provincia.

Art. 124 de la Constitución Nacional. “Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y
establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines y podrán también celebrar convenios
internacionales en tanto no sean incompatibles con la política exterior de la Nación y no afecten las facultades delegadas
al Gobierno federal o el crédito público de la Nación; con conocimiento del Congreso Nacional. La ciudad de Buenos Aires
tendrá el régimen que se establezca a tal efecto.
Corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en su territorio”.
Con la sanción del art. 124 de la CN de 1994, el cual atribuye el dominio de todos los recursos naturales a las provincias,
el artículo que define el dominio de los hidrocarburos en la Ley 17.319 se torna contradictorio respecto de lo que
prescribe la CN. Por lo que el mismo debería reformarse a través de una nueva ley de hidrocarburos.
El reconocimiento del dominio de los recursos naturales a las provincias no sustrae estos bienes de la jurisdicción
exclusiva del Congreso Nacional entendida como regulación jurídica.

Desregulación petrolera. La Ley 23.696, Ley de Reforma del Estado, o LRE, constituye junto con la Ley 23.697, Ley de
Emergencia Económica o LEE, el marco jurídico básico dentro del cual deben estudiarse las modificaciones eventuales.
El art. 6 de la LRE faculta al PEN a transformar la tipicidad jurídica de los entes sujetos a intervención, según su art. 2,
dentro de las formas jurídicas previstas por la legislación vigente y por el término establecido en el art. 1.
Por su parte, el art. 7 de la misma ley faculta para disponer por acto fundado la creación de nuevas empresas sobre la
base de la escisión, fusión, extinción o transformación de las existentes, reorganizando, redistribuyendo y
reestructurando cometidos, organización y funciones u objetos sociales de las empresas y sociedades indicadas en su
art. 2, sin el límite temporal establecido en el artículo anterior.
93

Para mayor abundamiento, el proyecto de ley enviado por el PEN al Congreso Nacional el 21/9/91 dispone
expresamente en su art. 7 la ampliación del anexo I de la LRE, aprobando en su art. 9 la declaración de sujeto a
privatización del capital social de YPF S.A.
La privatización es la transferencia, total o parcial, al sector privado de empresas del sector público. No se limita a
efectuar asociaciones o concesiones, de suyo limitadas, con el sector privado. Por el contrario, la privatización importa
la desincorporación de una empresa o hacienda mercantil estatal, su traspaso con carácter permanente al sector
privado, y la consecuente asunción por parte del agente económico privado del control empresario global.

Novación de los contratos de riesgo. La figura del contrato de riesgo se introdujo en el régimen legal vigente hasta
entonces por las Leyes 21.778, sancionada el 14 de Abril de 1978 y la 23.016. La ley faculta a las empresas estatales para
convocar licitaciones y celebrar contratos destinados a la exploración y explotación de hidrocarburos.
La característica principal del régimen consiste en que los contratistas asumen todos los riesgos inherentes a la
exploración y explotación, no adquiriendo derecho alguno sobre los yacimientos ni los hidrocarburos extraídos. Las
mismas reciben el importe que se estipula en el contrato, con dinero en efectivo, por cada unidad de medida extraída y
entregada.

Exploración. La actividad petrolera se desarrolla en varias etapas, empezando por la exploración:


• Exploración.
• Explotación.
• Industrialización y refinación.
• Transporte.
• Comercialización.
Las dos primeras constituyen el denominado up stream, y las tres últimas el down stream.
Los permisos de exploración confieren a su titular el derecho exclusivo de ejecutar todas las tareas que requiera la
búsqueda de hidrocarburos, de acuerdo al periodo y a los plazos que la norma determina.
El titular puede disponer de los productos que extraiga durante el curso de los trabajos exploratorios, pero no puede
proceder a la explotación del yacimiento.
El Código de Minería es la principal fuente supletoria del régimen de exploración y explotación de los hidrocarburos.

Explotación. La ley otorga una concesión de explotación, ya sea como consecuencia de un permiso de exploración a
partir del cual se descubren hidrocarburos, o mediante un concurso efectuado con relación a zonas probadas. En el
primer caso, el titular puede adjudicarse este derecho si descubre hidrocarburos en zonas posibles. El permisionario
debe efectuar dentro de los treinta días la denuncia correspondiente del descubrimiento, bajo pena de incurrir en
sanciones. Una vez vencido el periodo de treinta días, la ley no le exige que solicite una concesión de explotación en
forma inmediata, sino que le otorga treinta días más para que efectúe las tareas necesarias para comprobar las
posibilidades comerciales de la explotación del yacimiento. A su vencimiento, debe indefectiblemente declarar ante la
autoridad su voluntad de obtener la correspondiente concesión de explotación.
Esta concesión le confiere la exclusividad para explotar los yacimientos de hidrocarburos que existan en las áreas
comprendidas en el respectivo título. La superficie máxima de la concesión en las zonas probadas, esto es, las
provenientes de un concurso, es de 250 kilómetros cuadrados.
El titular no puede obtener más de cinco concesiones.
El plazo de ese derecho es por 25 años, prorrogables hasta por 10 años más, previa solicitud presentada con 6 meses de
anticipación a su vencimiento.
El titular de una concesión de explotación tiene también el derecho de obtener la concesión de transporte.

Transporte. Las concesiones de transporte confieren el derecho de trasladar hidrocarburos y sus derivados por medios
que requieren instalaciones permanentes como oleoductos, poliductos, y demás instalaciones y accesorios necesarios
para el buen funcionamiento del sistema.
Estas no implican un privilegio de exclusividad ya que el concesionario está obligado a transportar hidrocarburos de
terceros, cuando posea capacidad vacante y las razones técnicas no lo impidan.
Para su transporte, el titular puede construir y operar oleoductos, gasoductos, poliductos, plantas de almacenaje y de
bombeo de compresión, etc. Sus alcances están descriptos en el art. 39 Ley 17.319: “La concesión de transporte
confiere, durante los plazos que fija el artículo 41, el derecho de trasladar hidrocarburos y sus derivados por medios que
requieran instalaciones permanentes, pudiéndose construir y operar a tal efecto oleoductos, gasoductos, poliductos,
plantas de almacenaje y de bombeo o compresión; obras portuarias, viales y férreas; infraestructuras de aeronavegación
y demás instalaciones y accesorios necesarios para el buen funcionamiento del sistema con sujeción a la legislación
general y normas técnicas vigentes”.
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La principal condición para otorgar la autorización de un ferrocarril minero que transporte las sustancias en el caso de
las minas metalíferas o no metalíferas, o bien para la construcción de un oleoducto en el caso de los hidrocarburos, es la
necesidad de evacuar el producto de la explotación y la comprobación que este hecho está íntimamente ligado con los
intereses mineros.
El productor de hidrocarburos por su parte, está autorizado para transportarlos en las instalaciones fijas construidas
para su uso especifico mediante la Ley 17.319, en tanto no exceda los límites de la concesión, pero cuando el conducto
los excede se impone idéntico trato del concesionario al transporte.
Tanto el Código de Minería como la Ley 17.319 reconocen que la economía de gastos, la rapidez, la seguridad y la
exactitud que ofrecen los transportes, se encuentran entre los factores que más influyen en el mantenimiento y el
desarrollo de la industria minera, el aumento de la producción y a la oportunidad de provisiones que requiere el
mercado. Tales factores contribuyen a satisfacer en forma inmediata las exigencias de una explotación útil y
provechosa, abarata sus materias primas y las pone al alcance de todas las industrias. Asimismo, sirven para impulsar
nuevos emprendimientos que por las distancias y las dificultades de su acceso quedarían aislados o producirían
beneficios muy pobres.
Por el solo hecho de traer minerales desde subsuelo hasta la superficie del suelo el transporte de hidrocarburos debe
entenderse como una actividad minera.

Concesiones. Los permisos y concesiones regulados por la ley se adjudican mediante concurso, en los cuales cualquier
persona física o jurídica puede presentar una oferta. La autoridad de aplicación puede solicitar mejoras en las
propuestas de los oferentes, y el Poder Ejecutivo puede rechazar todas las ofertas o adjudicar al único oferente
presentado.
La ley contiene disposiciones especiales de tratamiento tributario que se aplican a las empresas estatales y a los
particulares, como la obligación de pagar un canon de exploración, otro de explotación y una regalía.
La ley permite la posibilidad de efectuar una cesión de los permisos y concesiones, previa autorización del Poder
Ejecutivo.
Los permisos y concesiones son absolutamente nulos cuando:
• Se otorgan a personas impedidas, excluidas o incapaces para adquirirlos.
• Se ceden a esas personas.
• Se adquieren de modo distinto al previsto en la ley.
• Se superponen a otros o a zonas vedadas respecto del área superpuesta.

Plazos. Los permisos y concesiones caducan por:


• Falta de pago de una anualidad del canon respectivo, tres meses después de vencido.
• Falta de pago de las regalías, tres meses después de vencidas.
• Incumplimiento sustancial o injustificado de las obligaciones.
• Transgresión reiterada del deber de proporcionar información exigible, de facilitar inspecciones o del de observar
técnicas adecuadas.
• No cumplir con las obligaciones de los arts. 22 y 32 Ley 17.319.
• Caer su titular en estado legal de falencia.
• Fallecer la persona física o por el fin de su existencia jurídica como titular del derecho.
• No cumplir con la obligación de transportar hidrocarburos de terceros o cometer infracción reiterada al régimen de
tarifas aprobadas por dicho transporte.
Las concesiones y permisos se extinguen por:
• Vencimiento de sus plazos.
• Renuncia de su titular. En caso de nulidad, caducidad o extinción de pleno derecho, revierten al Estado las áreas, sin
cargo y libre de gravamen, con sus mejoras, instalaciones, etc.

Derechos y obligaciones. A los titulares de concesiones de exploración o explotación petrolera se les reconoce el
derecho de constituir servidumbres y expropiar. Asimismo, se les impone la obligación de suministrar la información
primaria de los trabajos efectuados a la autoridad de aplicación, y emplear como mínimo a un 75% de ciudadanos
argentinos.
El incumplimiento de las obligaciones emergentes de los permisos y concesiones que no configuren causal de
caducidad, puede dar lugar a sanciones como la aplicación de multas y la suspensión o eliminación de los interesados
del registro.
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MODULO 6: MEDIO AMBIENTE


UNIDAD 20: DERECHO AMBIENTAL Y MEDIO AMBIENTE

Derecho Ambiental. Concepto. El Derecho ambiental constituye el «conjunto de normas de derecho público y privado,
tendientes a disciplinar las conductas en orden al uso racional de los recursos y conservación del medio ambiente, a fin
de lograr el mantenimiento del equilibrio natural, la optimización de la calidad de vida y el desarrollo sustentable"
Hay micro-bienes o micro-objetivos muy diversos (el uso racional de los recursos, el equilibrio de los ecosistemas, la
protección de la flora y la fauna, el paisaje). Pero también hay un macro-bien, que es el desarrollo sustentable, el
objetivo último del derecho ambiental, adonde siempre se apunta. Tiene autonomía académica, normativa y
jurisprudencial.

Caracteres: Esta nueva disciplina jurídica posee caracteres propios y singulares que la diferencian de las demás ramas
autónomas del Derecho. Podemos apuntar como caracteres de este “nuevo derecho”, entre otros:
1) Dinámico. Por el objeto propio de regulación, las normas ambientales están integradas con el resto del plexo
normativo y también con la realidad a la que van destinadas.
Este dinamismo del derecho ambiental se manifiesta en al menos tres facetas:
• En la cantidad y en la diversidad de sus contenidos (contaminación atmosférica, seguridad alimentaria,
biotecnología, conservación de la diversidad biológica, protección del paisaje, contaminación lumínica, etc.)
• En el movimiento y la nueva dimensión otorgado a las demás ramas del derecho. En efecto, el Derecho
Ambiental brinda una nueva dinámica a las ramas del Derecho tradicionales.
• En el desplazamiento constante del fin último de la tutela ambiental (el que algunas veces será la salud
humana, en otra la preservación de los recursos naturales, el equilibrio de los ecosistemas, etc.).

2) Sistémico. Lo que distingue al ordenamiento ambiental de la normativa sectorial, parcializada de carácter


sanitaria, paisajística, de tutela de la fauna o de la flora, o reguladora de determinadas actividades industriales es
precisamente este carácter sistémico.
No es posible proveer a la protección ambiental mediante normas aisladas entre sí o desvirtuadas del resto del
plexo normativo. Un derecho ambiental que no se inserte sistémicamente en el todo no es un derecho útil porque
deviene en ineficaz.

3) Colectivo: es una disciplina novísima que presenta una matriz desconcertante, su contenido es público y privado al
mismo tiempo, de modo que no encaja en los moldes originales del Derecho. En él encuentra protección tanto los
derechos subjetivos clásicos (salud, vida, propiedad, etc.) como los intereses colectivos y difusos.
No obstante ello, el Derecho Ambiental es un derecho de marcado carácter colectivo, porque está destinado a
tutelar la preservación de bienes comunes y el ejercicio de derecho de incidencia y goce colectivo.
La novedad es que esta disciplina jurídica tiene dos caras, su perfil híbrido lo lleva a dar alojamiento a intereses
varios, aunque predominantemente derecho social, colectivo o grupal, el derecho ambiental debe ser considerado
a su vez como un derecho personalísimo, humano básico. Siendo la salubridad del ambiente una condición para el
desarrollo de la persona, es cada vez mayor la tendencia a reconocer en el derecho al ambiente un autónomo
derecho de la personalidad.
Asimismo y desde otra perspectiva, cabe destacar que el derecho ambiental se inscribe dentro de los “derechos
de tercera generación”, según la clasificación de derechos humanos que distingue, de acuerdo a su naturaleza,
tres grupos de derechos: los derechos de “primera generación” (civiles y políticos), de “segunda generación”
(económicos, sociales y culturales) y los de “tercera generación”, fundados en la solidaridad, entre los que se
encuentra el derecho a la paz, al medio ambiente y al desarrollo.
Lorenzetti explica que los derechos de primera generación se refirieron a la libertad y fueron consagrados a partir
de la Declaración de los Derechos del Hombre. Tratan de poner límites a la actividad del Estado en cuanto importa
una intromisión en la vida de los individuos. Son ej.: el derecho a la vida, a la integridad física, a la propiedad. Su
característica es negativa, son obligaciones de no hacer por parte del Estado, en beneficio de la libertad individual.
La segunda categoría de derechos reconocida fue la de los denominados “derechos sociales”: derecho al trabajo, a
la vivienda digna, a la salud. Fueron incorporados a través del constitucionalismo social de mediados del siglo XX.
Su característica es que importan obligaciones de hacer o de dar por parte del Estado. Constituyen la base jurídica
del “Estado de Bienestar”.
Por último señala que los derechos de tercera generación, denominados “nuevos derechos”, surgen como
respuesta al problema de la “contaminación de las libertades”. Este fenómeno apunta a la degradación de las
libertades por los nuevos avances tecnológicos: calidad de vida, medio ambiente, la libertad informática, el
consumo, se ven seriamente afectados. El fundamento de estos Derechos son la cooperación y la solidaridad, y
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emergen del desarrollo desmedido de la sociedad industrial intentando poner un freno frente al abuso del
crecimiento.
A su vez, Augusto M. Morello enseña que dentro de los derechos de la tercera generación, el derecho ambiental
encierra Derechos de Cuarta Generación, por su carácter intergeneracional –a favor de los que vendrán- lo que
conlleva un deber actual exigible: de conservación o preservación de los recursos naturales, a favor de terceros: las
generaciones futuras.

4) Participativo. Dado que todos los seres humanos contribuimos en mayor o menor grado a la degradación del
ambiente es deber -y consecuente derecho correlativo- de todos interactuar entre sí y con las autoridades públicas
para mitigar la presión que nuestra especie ejerce sobre los ecosistemas. En virtud de este carácter se impone que
la legislación ambiental contemple diferentes instrumentos que posibiliten la participación de la sociedad en los
procesos de toma de decisiones de las autoridades de gobierno.
Asimismo, esta participación quedará condicionada al ejercicio del derecho y al consecuente deber de educar y de
informar, con el que guarda una estrecha vinculación. Una adecuada información y una buena educación son
condiciones esenciales de la sana participación ciudadana, y es por ello que la Constitución Nacional impone a las
autoridades la obligación de proveer a este derecho.

5) Evolutivo. El derecho ambiental evoluciona porque se asienta tanto en los adelantos tecnológicos y científicos
como en las observaciones empíricas. Es un derecho que evoluciona a la par de la sociedad, de la realidad y de las
distintas disciplinas con que se integra
Como dijo de modo brillante el Prof. Lorenzetti: “El derecho ambiental es descodificante, herético, mutante; trata
de problemas que convocan a todas las ciencias a una nueva fiesta, exigiéndoles un vestido nuevo. En el caso del
Derecho, la invitación es amplia, abarca lo público y lo privado, lo penal y lo civil, lo administrativo, lo procesal, sin
excluir a nadie, con la condición que se adopten nuevas características….”

6) Precautorio. Este derecho debe tener necesariamente una finalidad de prevención antes que punitiva, porque las
sanciones devienen de por sí ineficaces para impedir las consecuencias dañosas irreparables derivadas de hechos
graves.
En este campo, la evolución ha sido impulsada por el derecho de daño, acuñando en primer lugar el concepto de
prevención y ahora es el de precaución, siendo ambos conceptos distintos.
Hay peligro cuando del análisis lógico de las circunstancias, o sea, siguiendo el curso natural y ordinario de las
cosas que nos revela la experiencia, surge evidente la probabilidad de que el hecho suceda, y que por lo tanto el
daño se produzca. La prevención pera sobre una contingencia que tiene visos de certeza.
El principio sugiere: "Si no hay certeza de daño, avance, pero hágalo con cuidado"
La precaución es otra cosa y no opera en la zona de peligro, sino en otra preliminar que es la del riesgo.
Las medidas precautorias se toman para evitar entrar precisamente en la zona peligrosa.

7) Trasversal u horizontal. El derecho ambiental es un derecho horizontal, en el sentido que solapa y cruza a través
de las distintas ramas del derecho.
Es un derecho nuevo pero que porta caracteres de "invasor", que produce disfuncionalidades en los institutos
clásicos del derecho de tradición romana liberal, de base individualista, transformándolos y flexibilizando sus
contornos para dar respuesta y solución pronta a sus acuciantes problemas.

8) De orden público. Las normas jurídicas se fundamentan en valores que están ordenados jerárquicamente. En aras
de la preservación de aquellos que son de mayor jerarquía, existen asuntos que son sustraídos de la voluntad de
las personas, a las que se les veda la posibilidad de disponer libremente de ello.
Estas cuestiones conforman el orden público, que es ese conjunto de materias indisponibles para los miembros de
la comunidad integrado por diversas normas que todos deben necesariamente cumplir por la importancia de los
valores que ellas están llamadas a tutelar. Las normas de preservación del ambiente son de orden público y
establecen derechos y deberes para todos sin excepción.

La tutela constitucional de los recursos naturales en los ordenamientos constitucionales (En nuestra CN). Ballesteros
enseña que la compleja historia política reciente de la gran mayoría de los países de América.
Latina ha llevado a la renovación de sus instituciones, lo que se ha reflejado, entre otras cosas, en cambios
constitucionales) "en el último cuarto siglo, catorce de los veinte países de la región se han dado nuevas Constituciones
Políticas, que de diversas maneras han procurado incorporar las modernas preocupaciones de la sociedad
latinoamericana, entre las que se destaca la preocupación por la preservación del medio ambiente y la promoción de un
desarrollo sustentable.
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A este fenómeno denominado del "constitucionalismo verde ‘’, y no ha sido ajena la Constitución Argentina, la que con
la Reforma llevada a cabo en el año 1994 ha incorporado la denominada clausula ambiental en et artículo 41, dentro del
Capítulo relativo a los Nuevos Derechos y Garantías.
El abordaje jurídico del tema medioambiental en la Argentina reconoce un "antes" y un "después" delimitado por la
reforma constitucional de 1994.
Hasta la reforma, la normativa vigente estaba signada por la fragmentación. A partir de la reforma el enfoque holístico
del tema y el mandato proteccionista se han hecho nítidos, pero su implementación infraconstitucional sigue dominada
-en alguna medida- por la "fragmentación" y aún por la "contradicción"
La fragmentación proviene del subsistente y, en ocasiones, ineludible abordaje normativo sectorial del tema ambiental.
Dicho enfoque fragmentado de regulación es propio del denominado "Derecho de los Recursos Naturales", que
representa una etapa previa en el proceso de regulación ambiental, en el que pueden distinguirse 4 etapas:

• Primera etapa: en ella se dan una serie de regulaciones normativas de recursos naturales específicos
• (Agua, Bosque, energía, etc.) se trata de normas pragmáticas "de uso", antes que "de protección" en las que
predomina el sesgo civilista y comercial.
• Segunda etapa: a partir de la exegesis de las normas regulatorias que los rigen, surgen una serie de derechos de
recursos naturales específicos. (Ej. Del Agua, Forestal, etc.).
• Tercera etapa: a partir de la concatenación normativa y de los principios que inspiran la regulación de los
derechos naturales en particular, surge el derecho de los recursos naturales, en plural, aunque con la misma
impronta fragmentaria descripta, en la medida que la pluralidad es entendida como una mera sumatoria de
componentes individuales.
• Cuarta etapa: a partir de la percepción holística del ambiente y con una impronta que vira progresivamente
hacia "la protección" (aunque compatible con ciertos usos) surge el derecho ambiental, penetrado por un sesgo
"publicista" en virtud de la importancia de los bienes, valores e intereses tutelados.

Artículo 41 de la CN: "Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo
humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las
generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de
recomponer, según lo establezca la ley.
Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la
preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y educación ambientales.
Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las
necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales
Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los radiactivos".

❖ Interpretación del primer párrafo: Respecto de la extensión de la tutela, se debe tener presente que nuestra
Carta Magna consagra el derecho a un ambiente sano y equilibrado a favor de "todos los habitantes", sean
estos nacionales o extranjeros. De allí la naturaleza difusa o supraindividual de la tutela ambiental.
Se trata de un verdadero derecho-deber cuyas efectiva garantía de protección recae no sólo sobre el Estado,
sino sobre todos y cada uno de los habitantes.
En consecuencia, todo habitante está legitimado para accionar en defensa del ambiente propio y ajeno y
tiene derecho a que la comunidad le resarza los perjuicios sufridos y los gastos incurridos en el cumplimiento
de su deber, sin comprometer las de las generaciones futuras.
La sustentabilidad es requerida en 4 áreas:
o Ecológica que conlleva mantener los procesos que permitan la regeneración de los recursos y de la
diversidad biológica.
o Social, que permita la igualdad de oportunidades de la sociedad y estimule la integración comunitaria.
o Cultural: que preserve la identidad cultural básica y reafirme las formas de relación entre el hombre y su
medio.
o Económica: que reclama eficiencia, internalización de costes ambientales, consideración de todos los
valores de los recursos.
Por último, el primer párrafo del Art. 41 expresa que "El daño ambiental generará prioritariamente la
obligación de recomponer, según establezca la ley...
Conviene poner de resalto que se trata del único daño civil constitucionalizado, con lo que se destaca la
jerarquía que el constituyente le imprime a la materia del daño ambiental. Estamos ante una nueva categoría
en el campo del derecho de daños, que por su jerarquía constitucional expande su vigencia tanto a los
ámbitos del derecho público como al del privado.
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En muchas ocasiones el daño ambiental es irreversible, por lo que la reposición de las cosas a su estado
anterior puede resultar difícil o imposible, es de aquí que se torna prioritario la idea de la prevención del
daño por delante de la reparación.
"Prioritariamente" supone, en la especie, siempre que sea posible o aún sin perjuicio de otras obligaciones.
Asimismo, la expresión "Prioritariamente" se debe entender que juega para aquellos supuestos -y solo en
aquellos supuestos- en que la recomposición en especie no sea técnica o fácticamente posible, o resulte
económicamente disvaliosa, a punto tal que pueda llevar a la ruina del agente dañador.

❖ Interpretación del segundo párrafo: La norma constitucional pone a cargo de las autoridades la obligación de
velar por la protección del derecho al ambiente sano, a la utilización racional de los recursos naturales, a la
preservación del patrimonio natural Y cultural y de la diversidad biológica y a la información y educación
ambientales.
De este apartado se desprende que el constituyente ha adoptado una definición amplia de medio ambiente,
que comprende aspectos diversos.
Se critica el modelo neoliberal de crecimiento. Dicha crítica se centra en el hecho de que los niveles crecientes
de producción y consumo requieren no sólo un flujo creciente de recursos naturales, sino que también
generan un flujo creciente de residuos. La función regeneradora del medio natural, que le permite asimilar
estos residuos, se ve sometida a una presión creciente, hasta que llega un momento en el que su capacidad es
superada. La contaminación resultante probablemente acabe con la posibilidad de que el medio natural
proporcione una serie de recursos y lo que es todavía más importante, degradará el flujo de servicios
recreativos que genera.

❖ Interpretación del tercer párrafo: competencia legislativa en materia ambiental. El federalismo ambiental.
El tercer párrafo del Art. 41 reza: “. Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los
presupuestos mínimos de protección y a las Provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas
alteren las jurisdicciones locales...".
Norma general de reparto y criterios de solución de conflictos:
En el sistema federal argentino la división entre la competencia federal y las competencias provinciales sigue
el criterio de "regla" y "excepción": la "regla" es la competencia provincial o local, la "excepción" es la
competencia federal. En términos constitucionales, la fórmula de deslinde se expresa en el sentido de que
todo aquello que no está expresamente cedido por las provincias (que son pre-existentes y "creadoras" del
Estado Nacional) al gobierno federal, queda retenido en ellas. Este criterio suele ser expresado como "poder
residual" de las provincias.
Sin embargo, la regla de deslinde suele confrontar con otro criterio, también basado en el texto
constitucional, que establece que el gobierno federal tiene los poderes implícitos necesarios para llevar
adelante sus competencias constitucionales.
La reforma de 1994 operó un cambio fundamental sobre nuestro sistema federal al modificar el esquema de
reparto de competencias legislativa, administrativa y judicial en materia ambiental.
La nueva manera de distribución de competencias legislativas en materia ambiental ha permitido al
prestigioso jurista Humberto Quiroga Lavié hablar de "federalismo ambiental" para denominar así las nuevas
relaciones que provoca ese reparto competencial en materia ambiental en nuestro Estado.
La distribución funcional de las competencias en medio ambiente. Concurrencia complementaria. Principios
que la rigen. En el caso ambiental, a diferencia de lo que ocurre en otras materias contempladas en la CN. la
función legislativa aparece desdoblada en dos "subfunciones", ya que conforme lo reglado por el art. 41 párr.
3º le corresponde a la Nación de manera exclusiva la función de dictar normas que contengan los
presupuestos mínimos de protección y a las provincias, la función exclusiva de dictar las normas necesarias
para complementarlas. Esa es la manera en que concurren a la función competencias de legislar en materia
de protección ambiental.
Quiroga Lavié la clasifica como concurrencia complementaria.
Existen diversos principios que gobiernan la relación entre ambos órdenes llamados a concurrir de manera
complementaria:

1. Principio de exclusividad: nos sirve para comprender la manera en que concurren. Una de las
características de las competencias reguladas en el párr. 3 a favor de la Nación y las provincias es que, en
la medida en que el constituyente las ha atribuido, ellas son exclusivas y desplazan de su círculo
funcional al resto de las actuaciones que se superpongan con ellas. Por imperio de este principio, en la
relación dispuesta por el constituyente en el párr. 3 del art. 41 las normas provinciales no aparecerán
plenamente subordinadas a las normas federales, puede en este ámbito no se aplicará sólo el principio
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de jerarquía (Art. 31) sino que a éste de le sumará el de competencia. En consecuencia, a las normas
provinciales se les permitirá excluir a las normas nacionales y a las de cualquier otro ordenamiento- de
un determinado ámbito de actuación que ha sido asignado por el constituyente con carácter exclusivo (El
complemento).

2. Principio de distribución: El régimen fijado por el tercer párrafo del 'Art. 41 no podrá ser modificado a
través de la interpretación o de la normativa infraconstitucional.

3. Principio de autonomía funcional competencial: este principio se desprende el los principios de


exclusividad y de distribución y significa que cada una de las funciones atribuidas por el constituyente se
presenta de manera independiente, sólo relacionadas por el principio de complementariedad, que es el
que nos dará la manera en que ambos subsistemas concurrirán. En este sentido, diremos que en el caso
de las normas provinciales de complemento no hay normativa delegada sino atribución constitucional
directa para que las provincias legislen de manera complementaria.
La aplicación de este principio, implicará:
❖ Las provincias no tienen que esperar que el Estado federal legisle presupuestos mínimos para poder
complementarlos.
❖ La competencia de complemento es autónoma y no supletoria o excepcional. No es igual que la competencia
supletoria en materia de legislación de fondo reglada en el Art. 126 CN. Esto en virtud de que, la atribución
competencial a favor de las provincias realizada en el párr. 3 del Art. 41 CN, no implica una facultad que se
ejerce hasta que la Nación "los haya sancionado", las provincias podrán legislar en materia de protección del
ambiente, haya la Nación prescripto presupuestos mínimos o no.

4. Principio de competencia: la doctrina constitucional distingue entre la relación de competencia y la


relación de jerarquía cuando se trata de confrontar dos niveles de producción normativa. En la relación
jerárquica -se sostiene- la materia a regular es la misma (caso de legislación sobre progreso reglado en
los arts. 75 inc. 18 y 126 CN), sólo que el nivel jerárquico inferior (el provincial) debe someterse a la
supremacía normativa del nivel superior (el nacional). En cambio, en la relación de competencia las
materias que se regulan son diferentes, precisamente por imperio del deslinde competencial efectuado
en una norma superior: regularmente la Constitución (en la Argentina: las leyes de fondo, competencia
nacional, leyes procesales, competencia local).
En materia ambiental estamos ante una competencia gobernada por los principios de concurrencia y
complementariedad. Por lo tanto, ambos órdenes llamados a concurrir de esa particular manera poseen
un margen de funcionalidad concurrente y otro exclusivo. Sobre este último ámbito cada orden tendrá la
facultad de desplazar al otro, lo que implica que en caso de superposición la resolución del conflicto (en
ese ámbito que denominaremos nuclear) no se dará por la jerarquía federal (Art. 31 CN), sino por el
principio de competencia. En la porción donde juegue partido la concurrencia el conflicto se resolverá a
través del principio de jerarquía.

5. Principio de supremacía federal: en nuestro Estado se impone la supremacía de la legislación federal (Art.
31CN). Esto implica que el ordenamiento jurídico del Estado Federal es supremo sobre los respectivos
ordenamientos jurídicos de los Estado miembros, quienes pueden crear su derecho local en el marco del
derecho federal (Art. 5 y 123 CN). Si salen de dicho marco la creación es inválida. En derecho ambiental,
las normas de presupuestos mínimos de protección ambiental federal (PMPAF) obligan a las provincias,
por ser el piso dictado por el Congreso federal, inderogable y supremo, el que invalida las normas
provinciales que lo contraríen. Asimismo, aquellas normas invalidan a las leyes provinciales que protejan
menos.
En materia ambiental existe un límite que el constituyente le impone la legislados nacional que conlleva
que la federación no pueda sancionar cualquier ley, pues existe un ámbito que pertenece a las
provincias, el que es indisponible y exclusivo de ellas y sobre el que no se aplicará este principio de
supremacía federal.

6. Principio de complementariedad: en materia ambiental se ha dejado de lado la clásica competencia


legislativa concurrente en la que el Estado Federal y el provincial confluían sobre una misma materia y
dirimían sus conflictos sólo a través del principio de supremacía del orden federal. Este resquema hoy ha
sido complementado por el de complemento.
100

En el esquema funcional de este tipo de relación competencial, la norma de máxima jerarquía dirige a la
Nación, en cuanto a materia de protección del ambiente, el ejercicio de la competencia de dictar las
normas que contengan los presupuestos mínimos. Dicho ejercicio no agota la regulación total de la
materia, ya que a la autoridad provincial le queda la función competencial -legislativa- parar
complementarla. Esta es una función que de modo exclusivo y excluyente se le asigna a la autoridad
provincial.
Estamos ante una combinación de dos competencias exclusivas. Esto hace que la competencias de
ambos sectores deban concurrir a la formación de un sistema unificado, que supone una regulación
global de la materia, la que se articulará con normas de ambas procedencias, las que se deben presentar
de manera sistémica, no contradictoria o no fragmentada, unitaria, coordinada y coherente, ya que no
todo el complejo normativo deberá estar destinado a los mismos sujetos y aplicado por los mismos
órganos -administrativos y judiciales-. Esto es lo implica el complemento dos funciones exclusivas pero
que son llamadas a formas un todo sistémico.

7. Principio de congruencia: este principio no tiene base constitucional, sino que ha sido reglado por la Ley
General del Ambiente 25.6754.
Congruencia significa, en términos del legislador, que el complemento legislativo provincial -al que
agrega el municipal- deberá ser "adecuado" a los principios y normas que establece la Ley General del
Ambiente. Es decir que las normas que pertenezcan a los órdenes provinciales y municipales se deberán
amoldar a las de presupuestos mínimos nacionales pero desarrollándose o maximizándolas en la
Protección.

8. Principio de optimización de la protección ambiental: según este principio cada nivel administrativo
inferior está simultáneamente obligado a cumplir con lo mínimo establecido por el superior y habilitado
para establecer normas de protección más elevadas. En nuestro sistema este principio se desprende del
art, 41 párr. 3º cuando el constituyente regla la función de legislar el complemento, lo que sabemos
implica la complementariedad maximizadora que les incumbe a las provincias para desarrollar los
presupuestos mínimos de la legislación del Congreso.

9. Principio de proporcionalidad (el techo de las normas de complemento): todos estamos de acuerdo en
que las normas de la Nación son el "piso" inderogable para todo el territorio nacional y en que las
provincias a partir de éste están habilitadas para colocar un techo más alto al complementarlas,
pudiendo extender el resguardo ambiental. Pero esto no explica cuál es el límite de las normas de
complemento provincial. A ese efecto, pueden jugar un papel corrector relevante algunas competencias
que posee la Federación para reglar de manera exclusiva el libre tránsito de personas y bienes por la
Nación (Arts. 9, 10, 11, 12 y 75 inc. 13 CN). Cabe preguntarse si se podría impugnar una norma dictada
por una provincia, por ser demasiado protectora, utilizando esta competencia y argumentando que ésta
Interfiere, afecta o incide en el comercio interprovincial de la Federación.

La consecuencia de esta doctrina es que las provincias podrán dictar normas complementarias
ambientales que puedan afectar el comercio interprovincial o la libre circulación de productos, ya que el
medio ambiente constituye un objetivo de cada Estado provincial capaz de justificar limitaciones en
materia de comercio y transporte, pero estos límites deberán estar sometidos al principio de
proporcionalidad y la obligación de minimizar los efectos en el comercio de este tipo de medidas.

❖ Interpretación del cuarto párrafo: Por último el artículo 41 prescribe "Se prohíbe el ingreso al territorio nacional
de residuos actual.
Potencialmente peligrosos y de los radiactivos.
Esta prohibición, ahora jerarquizada a nivel constitucional ya había sido dispuesta por la Ley N°24.051 des
Residuos Peligrosos (y fue un triunfo del lobby realizado por ciertas ONGs ambientalistas, entre las que se
destaca Greenpeace.

Medioambiente. El "medio ambiente" es un término multívoco y altamente evasivo. No existe una única definición de
"Medio ambiente La RAE describe al "medio' como "el conjunto de personas y circunstancias entre las cuales vive un
individuo" y al "ambiente" como "las circunstancias que rodean a las personas o a las cosas".
101

El debate se plantea en torno a si el medio ambiente es algo que "envuelve" al hombre o lo "comprende" a la fecha, y
sobre todo a raíz de la incorporación de la protección ambiental en la gran mayoría de las Cartas Magnas del mundo
este debate se ha resulto a favor de la segunda corriente.
En efecto, como se afirmaba en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo en
1972, "el hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la
oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente". Proviene, está inserto y se desarrolla en ese
medio que lo condiciona, pero recíprocamente su acción condiciona y modifica ese medio.
Según lo estudiado en clases y a la consideración del hombre en relación al concepto de medio ambiente:
1. El hombre forma parte del medio ambiente: ANTROPOCENTRISMO (Postura válida hoy en día).
2. EL hombre fuera del medio ambiente. ENTROPOCENTRISMO.
3. El hombre está incluido, pero ello no significa que sea el centro del medio ambiente. Este último debe protegerse
porque es un bien jurídico en sí mismo, independientemente de que esté el hombre o no. El hombre no es el centro
de protección ambiental.

A nivel nacional, Da Silva define medio ambiente como la "interacción del conjunto de elementos naturales, artificiales y
culturales que propician el desenvolvimiento equilibrado de la vida en todas sus formas". Esta definición es tomada por
la Doctrina Mayoritaria porque es superado del debate entre antropocentrismo y entropocentrismo.
Pone de manifiesto el carácter dinámico y complejo que tiene el medio ambiente como bien jurídico protegible.
Es complejo porque está compuesto por varios elementos, es dinámico porque marca la interacción de los elementos
del medio ambiente. Es más importante tutelar la interacción, que cada uno de los elementos en desmedro de otros.

Bien Jurídico Protegido (Fuente "Derecho Ambiental. Ricardo Lorenzetti y Pablo Lorenzetti): A título introductorio,
debemos tener presente las influencias del "Paradigma ambiental" sobre el Derecho, las que podemos identificar del
siguiente modo:
❖ El surgimiento de un nuevo bien jurídico colectivo: el ambiente.
❖ El nuevo sistema de acción de orden imperativo: prevención-precaución, seguido de reparación.
Una legitimación para obrar específica, para el viene colectivo y nuevos sujetos.
Un nuevo diseño de los derechos subjetivos, que al ser puestos en relación con el bien jurídico colectivo adquieren una
"función ambiental".

• Una concepción expansiva del paradigma fundada en la idea de armonizar el Derecho con la naturaleza.
No estamos en presencia de una nueva especialidad, sino de un sistema jurídico que incorpora la cuestión ambiental en
todos los aspectos. Por esta razón se introducen principios jurídicos, valores y objetivos con capacidad para dar una
nueva estructura al sistema legal. El pluralismo de fuentes y la regla de procedencia que da prioridad a las normas de
tutela ambiental también confluyen a dar un "color verde" al Derecho.
La protección efectiva basada en la teoría de la implementación, que se basa en la regulación continúa de los
fenómenos jurídicos. Se pone el acento en el cumplimiento voluntario y forzado.
La regulación jurídica de la incertidumbre, que es un aspecto novedoso y típico.
De todo lo expuesto se deduce que la consideración del ambiente como un bien jurídico distinto a los elementos que lo
integran y por lo tanto susceptible de protección en sí mismo, implica partir de varias premisas: 1) Que sea reconocido e
incorporado al orden jurídico; 2) Que se le otorgue autonomía respecto de los elementos que lo integran, que sea
tratado como un todo; 3) Que el orden jurídico resuelva sobre la titularidad del mismo y 4) que el Derecho positivo
establezca los mecanismos para su protección y reparación en caso de daño
Sólo la asunción de tales premisas por el ordenamiento jurídico presupone la existencia del derecho ambiental, y es por
ello que sostenemos que el derecho ambiental es el derecho que tiene que ver con la prevención de daños al bien
jurídico medio ambiente, así como con el establecimiento de los mecanismos jurídicos que permiten la restauración del
mismo cuando ha sido dañado.
El bien jurídico ambiental. Bien colectivo situado en la esfera social.
Los denominados "bienes colectivos han adquirido relevancia normativa tanto a nivel constitucional como en la
legislación especial.
Es tradicional que los Códigos Civiles regulen los bienes por su pertenencia al dominio público o privado. En los últimos
años ha surgido una categoría de bienes que no pertenecen al Estado ni a los particulares en forma exclusiva, y que no
son susceptibles de ser divididos en partes, que permitan afirmar sobre ellas la titularidad individual de un derecho
dominial.
102

El bien colectivo presenta las siguientes características:

• Indivisibilidad de los beneficios: el bien no es divisible entre quienes lo utilizan. Este "carácter no distributivo" impide
la concesión de derechos subjetivos, sólo se conceden derechos de actuación bajo forma de legitimación para obrar
difusa o colectiva.
• Uso común sustentable: el bien puede ser usado por todos los ciudadanos. Este uso común produce lo que se
denomina la "tragedia de los comunes", es decir; la ausencia de incentivos individuales para protegerlos y evitar el
sobreuso. La masividad en el uso de bienes colectivos frecuentemente lleva a su agotamiento o destrucción, por lo
que se requieren reglas limitativas que definan el uso sustentable.
• No exclusión de beneficiarios: todos los individuos tienen derecho al uso y por lo tanto no pueden ser excluidos. Ello
constituye una diferencia muy importante respecto de los bienes. El titular del derecho de propiedad puede excluir
a terceros, en cambio, los bienes colectivos no otorgan esas facultades. No siendo posible la exclusión, la carga
argumentativa pesa sobre quien decida limitar su acceso. Por ejemplo, puede haber un interés público, pero debe
ser fundado sobre razones legítimas.
• Estatus normativos: el bien colectivo tiene reconocimiento legal. Es necesario que sea calificado como bien, es decir,
un interés genérico merecedor de tutela ya que puede haber "males colectivos" como la alta tasas de inflación o de
criminalidad que no son protegidos. La existencia jurídica de un bien colectivo se identifica entonces por su
reconocimiento deontológico, en el sentido de que su protección debe estar ordenada.
• Calificación objetiva: la calificación de un bien como colectivo surge de una designación normativa objetiva y no
subjetiva. Un bien no es colectivo por el solo hecho de que a una persona le impresione como tal (calificación
subjetiva), porque debe trascender la mera subjetividad de cada ciudadano. Como todos los datos normativos, debe
ser susceptible de una manifestación exterior.
También corresponde diferenciar los bienes colectivos de los fenómenos de cotitularidad subjetiva. Un bien puede
pertenecer a varias personas (Ej: condominio; sociedad) en donde cada individuo puede identificar la proporción
que le corresponde porque no se disuelve en la totalidad. En cambio, en los bienes colectivos el individuo no puede
identificar su parte, porque no le pertenece.
• Legitimación para obrar difusa o colectiva: estos bienes son protegidos mediante una amplia legitimación para
obrar. La protección de estos bienes no se deja en manos exclusivas del Estado. El espectro de sujetos legitimados
incluye siempre a un representante del sector público, como el defensor del pueblo, pero no es exclusivo, ya que se
amplía a las organizaciones no gubernamentales que representan un interés colectivo y a los afectados, que invocan
un interés difuso.
o Procedencia de la tutela preventiva: para proteger estos bienes la prevención-precaución debe aplicarse de
modo prioritario a la reparación. El legislador establece la precedencia de la tutela preventiva, es decir
primero prevenir, luego restituir y finalmente, si no quedan opciones, reparar el daño causado. Esta
secuencia es imperativa, a diferencia de lo que no ocurre con la mayoría de los bienes individuales, sobre los
cuales el titular tiene la opción voluntaria entre la restitución in natura y el resarcimiento. Esta regla
obedece no sólo a una opción valorativa, sino también a una razón económica, va que son de difícil
apreciación económica (no son monetizables).
• Resarcimiento a través de patrimonios de afectación: cuando hay resarcimiento, no hay una indemnización que se
traslade al patrimonio de una persona, aunque ella sea titular de la legislación procesal.
En suma el dinero que se otorgue, o los bienes sustitutivos, son gestionados por alguien a quien se le adjudica esa
función, pero al igual que al bien al que subrogan, estos montos no tienen un dueño particular.
• Unificación en la esfera social: estos bienes pertenecen a la esfera social de tutela.
Los bienes colectivos pertenecen a la esfera social, es decir, el conflicto no es un ataque al individuo, ni entre personas,
sino una relación entre los bienes trasindividuales y los sujetos. Esta afirmación es importante, porque en el primer caso
tiene precedencia la protección del individuo, en el segundo es un problema de ponderación equilibrada de derechos de
valor semejante, mientras que en el tercero es una relación entre el derecho subjetivo y el colectivo.
Entre la esfera pública y la privada hay una esfera social donde ubicamos a los bienes colectivos, lo cual instaura una
regla de precedencia lógica en el caso de los conflictos entre bienes colectivos e individuales.

Derecho Ambiental Internacional. Siendo el ambiente infragmentable desde un punto de vista geográfico, resulta
lógico que las primeras concreciones y formulaciones jurídicas hallan tenido lugar en el ámbito internacional.
En el plano internacional el derrotero del Derecho Ambiental, como expresión jurídica de la Política Ambiental, se gestó
a través de tres grandes Conferencias Internacionales, a saber: Estocolmo (1972), Río de Janeiro (1992) y Johanesburgo
(2002). Estas tres Conferencias, celebradas bajo el auspicio de las Naciones Unidas constituyen la piedra basal del
Derecho Ambiental Internacional.
103

La primera de ellas, convocada por Resolución de la Asamblea General de las UN y se celebró en Estocolmo (Suecia) en
junio de 1972, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano. Con la celebración de esta
conferencia y en los años subsiguientes surgieron importantes documentos fundacionales del Derecho Ambiental entre
los que cabe mencionar, en primer término la propia Declaración de Estocolmo, que es la piedra angular del edificio de
la política y el derecho ambiental internacional. La Declaración contiene una enumeración de principios de Derecho
Ambiental que declara comunes a todos los pueblos y que servirán de guía e inspiración para la preservación y mejora
del medio humano, en el futuro.
Otros hitos importantes que deben destacarse en esta etapa son: la creación del PNUMA (Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente); en 1982 la aprobación por Resolución de la Asamblea General de la ONU y a instancias
de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la Carta Mundial de la Naturaleza. En 1983 se
crea por las Naciones Unidas la Comisión Mundial para el Medio Ambiente, denominada vulgarmente como Comisión
Bruntland, en homenaje a su presidenta la Sra. Gro Harlem Bruntland (Primer Ministro de Noruega) y que en el año1987
presenta el relevante informe denominado “Nuestro Futuro Común”, el que procurando superar la antinomia
protección ambiental – desarrollo (derivada del informe del Club de Roma) centra sus postulaciones en el concepto de
Desarrollo Sustentable o Sostenible. Finalmente, en el mismo año el PNUMA y la OMM (Organización Meteorológica
Mundial) dan nacimiento al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo celebrada en Río de Janeiro en junio de
1992, simbolizó la consolidación de la idea de Desarrollo Sostenible como eje de las políticas ambientales. La
Conferencia adoptó una serie de instrumentos importantes: La Declaración de Río, que actualiza el conjunto de
principios que conforman el consenso internacional en la materia, la Declaración de Principios sobre Bosques, la Agenda
21 que constituye un programa de acción para el logro del desarrollo sostenible, el Convenio Marco de las Naciones
Unidas sobre Cambio Climático y el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad.
Es importante destacar que dicha Conferencia y los instrumentos adoptados tuvieron una influencia directa en la
reforma de las constituciones nacionales de los países de América Latina y el Caribe que se produjeron en materia de
protección ambiental.
Finalmente la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible celebrada en Johannesburgo en junio de
2002, tiene el significado de consolidar el valor de la sostenibilidad y de confirmar los consensos internacionales sobre la
materia pero a la luz de las prioridades establecidas por la Declaración del Milenio, adoptada en la Cumbre del Milenio
celebrada en el año 2000 en Nueva York.

Vías legales para la defensa del Medio Ambiente. Dentro de las vías legales para la defensa del Medio Ambiente,
tenemos la vía ordinaria dentro de la jurisdicción local y a su vez la acción de Amparo que tiene raigambre
constitucional.
La vía ordinaria no merece mayor explicación.
En cuanto al Amparo, el Art. 43 de la CN dispone: " Podrán interponer esta acción contra cualquier forma de
discriminación y en lo relativo a los derechos que protegen al ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor, así
como a los derechos de incidencia colectiva en general, el afectado, el defensor del pueblo y las asociaciones que
propendan a esos fines, registradas conforme a la ley, la que determinará los requisitos y formas de su organización...’’
». En este sentido cabe resaltar la ampliación de la legitimidad activa en la materia en cuestión.

Responsabilidad por daño al ambiente. Jurisprudencia. La obligación de recomponer. Impacto de la legislación civil en
relación a los daños ambientales. El daño ambiental es el daño que recae sobre el medio ambiente, y el daño que
provoca el ambiente a los intereses subjetivos.
El Art. 27 LGA: “. Se define el daño ambiental como toda alteración relevante que modifique negativamente el ambiente,
sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores colectivos"
Implica toda alteración RELEVANTE (Importante, significativa): su interpretación depende de las circunstancias del caso,
y de no probarse, la acción puede ser desestimada. Esta alteración debe modificar negativamente los recursos,
ecosistema y los bienes o valores colectivos. Esto último permite muchas variantes, es un concepto amplio. Ej: en Tandil
un colectivo chocó una escultura tradicional de la ciudad, con un valor extrapatrimonial para los habitantes; en este
caso se indemnizó un daño moral colectivo.
El daño ambiental es:
• Irreversible.
• Expansivo: en el tiempo, en el espacio y los sujetos. (Colectivo: grupo determinado de personas con base asociativa
y ente que los representa. Difuso: un número determinado de personas carente de toda base asociativa. Ej: Todos
los habitantes de Rafaela).
• Acumulativo: permanente o progresivo.
IMPORTANTE: La acción por daño prescribe a los 3 años del comienzo del daño.
La LGA solo trata el daño ambiental colectivo, no individual; para este último se recurre al CCyC.
104

ART. 27: "El presente capítulo establece las normas que regirán los hecho so actos jurídicos, lícitos o ilícitos que, por
acción u omisión, causen daño ambiental de incidencia colectiva.

Presupuestos de Responsabilidad:

• Factor atribución: es objetivo. El actor deberá probar el hecho, el daño y la relación de causalidad. El demandado,
para eximirse de responsabilidad, debe probar culpa exclusiva de un tercero, pero tiene que acreditar de no
coadyuvo de ninguna manera. (Si puedo hacer algo y no lo hizo, es responsable). La ley no menciona el caso fortuito
o fuerza mayor, la culpa de la víctima tampoco opera porque el colectivo de gente dañada no puede ser culpado.
• Nexo de causalidad: "quien ocasione un daño ambiental". Se regula la causación plural. Si hay varios autores y no se
puede determinar cómo aportó cada uno al daño, todos son solidariamente responsables. Si es una persona
jurídica, se extiende a los Directores y profesionales en la medida de su participación.
• Daño: no se regula la extensión del resarcimiento. Como primera medida, hay que recomponer en especie. Si no, se
paga una indemnización sustitutiva al Fondo de compensación ambiental. Ej: Una emisión de gases no se puede
reparar.

Derecho Constitucional Ambiental. El notable especialista de Derecho Ambiental, Raúl Brañes Ballesteros1, enseña que
la compleja historia política reciente de la gran mayoría de los países de América Latina ha llevado a la renovación de
sus instituciones, lo que se ha reflejado, entre otras cosas, en cambios constitucionales: “en el último cuarto de siglo,
catorce de los veinte países de la región se han dado nuevas Constituciones Políticas, que de diversas maneras han
procurado incorporar las modernas preocupaciones de la sociedad latinoamericana, entre las que se destaca la
preocupación por la preservación del medio ambiente y la promoción de un desarrollo sustentable.
Ha este fenómeno denominado del “constitucionalismo verde” no ha sido ajena la Constitución Argentina, la que, con la
Reforma llevada a cabo en el año 1994 ha incorporado la denominada cláusula ambiental en el artículo 41°) dentro del
capítulo relativo a los Nuevos Derechos y Garantías.
El abordaje jurídico del tema medioambiental en la Argentina reconoce un “antes” y un “después” delimitado por la
reforma constitucional de 1994.
Hasta la reforma, la normativa vigente estaba signada por la fragmentación. A partir de la reforma el enfoque holístico
del tema y el mandato proteccionista se han hecho nítidos, pero su implementación infraconstitucional sigue dominada
–en alguna medida- por la “fragmentación” y aun por la “contradicción”.
La fragmentación proviene del subsistente y, en ocasiones, ineludible abordaje normativo sectorial del tema ambiental.
Dicho enfoque fragmentado de regulación es propio del denominado “Derecho de los Recursos Naturales”, que
representa una etapa previa en el proceso de regulación ambiental, en el que pueden distinguirse cuatro etapas:
En una primera etapa, una serie de regulaciones normativas de recursos naturales específicos (vgr. Agua, bosques,
fauna, energía, etc.;) se trata de normas pragmáticas, “de uso”, antes que “de protección”, en las que predomina el
sesgo civilista y comercialista (es decir privatista).
En una segunda etapa, a partir de la exegesis de las normas regulatorias que los rigen, surgen una serie de derechos de
recursos naturales específicos (vgr. Del agua, forestal, de la fauna, del petróleo, etc…)
En una tercera etapa, a partir de la concatenación normativa y de los principios que inspiran la regulación de los
derechos naturales en particular, surge el derecho de los recursos naturales, en plural, aunque con la misma impronta
fragmentaria descripta, en la medida que la pluralidad es entendida como una mera sumatoria de componentes
individuales.
En una cuarta etapa, a partir de la percepción holística del ambiente y con una impronta que vira progresivamente
hacia “la protección” (aunque compatible con ciertos usos) surge el derecho ambiental, penetrado por un sesgo
“publicista”, en virtud de la importancia de los bienes, valores e intereses tutelados.
Los años iniciales de la preocupación ambiental estuvieron signados por el extremismo y la confrontación. Por una
parte, los conservacionistas entendían a cualquier modificación humana a la naturaleza como un acto depredatorio y
pronosticaban un seguro apocalipsis; y por el otro, los utilitaristas justificaban la depredación enarbolando la
superioridad del ser humano dentro del reino natural y afirmaban que, en un contexto de progreso económico
indefinido, la economía asumiría a la ecología como un tema relevante y le daría una solución rentable de mediano y
largo plazo.
La cláusula constitucional sub examine constituye un mandato (o más modestamente una oportunidad) para emprender
la tarea de reconsiderar la problemática ambiental asumiendo un enfoque holístico antes que fragmentario, sin
perjuicio de la debida consideración específica de los recursos naturales en particular. También supone una oportunidad

1 Brañes Ballesteros, Raúl, “Memorias del Simposio Jurídico realizado en la Ciudad de México del 26 al 28 de agosto de 2000,
Ponencia Magistral, Derecho Ambiental y desarrollo sostenible. El acceso a la justicia ambiental en América Latina, p. 44, Serie de
Documentos sobre Derecho Ambiental 9 PNUMA, Oficina Regional para América Latina y el Caribe.
105

concreta para la reconciliación de los enfoques público y privado en la materia, hasta hoy enfrentados en visiones que
privilegian la protección y la utilización, respectivamente.

Desarrollo sostenible o sustentable y equilibrio ambiental. El equilibrio ecológico es el resultado de la interacción de


los diferentes factores del ambiente, que hacen que el ecosistema se mantenga con cierto grado de estabilidad
dinámica. La relación entre los individuos y su medio ambiente determinan la existencia de un equilibrio ecológico
indispensable para la vida de todas las especies, tanto animales como vegetales. Los efectos más graves han sido los
ocasionados a los recursos naturales renovables: el agua, suelo, flora, fauna y aire. El gran desarrollo tecnológico e
industrial ha sobrepasado la capacidad de la naturaleza para restablecer el equilibrio natural alterado y el hombre se ha
visto comprometido.
Desarrollo sustentable: es un concepto desarrollado hacia el fin del siglo XX como alternativa al concepto de desarrollo
habitual, haciendo énfasis en la reconciliación entre el bienestar económico, los recursos naturales y la sociedad,
evitando comprometer la posibilidad de la vida en el planeta y la calidad de vida de la especie humana.

Legislación vigente en la Nación y en las Provincias. Reparto de competencias Federales y Provinciales. A partir de los
lineamientos establecidos en la CN y en los tratados internacionales ratificados sobre la protección del medioambiente,
la Argentina cuenta con leyes nacionales que regulan diversos aspectos relacionados con este asunto, entre las que cabe
destacar las siguientes:
Ley N° 25.675 denominada "Ley General del Ambiente" que establece los presupuestos mínimos para el logro de una
gestión sustentable y adecuada del ambiente, la preservación y protección de la diversidad biológica y la
implementación del desarrollo sustentable. La política ambiental argentina está sujeta al cumplimiento de los siguientes
principios: de congruencia, de prevención, precautorio, de equidad intergeneracional, de progresividad, de
responsabilidad, de subsidiariedad, de sustentabilidad, de solidaridad y de cooperación.
• Ley N° 25.612 que regula la gestión integral de residuos de origen industrial y actividades de servicio.
Ley N° 25.670 que sistematiza la gestión y eliminación de PCBs; en todo el territorio de la Nación en los términos del Art.
41 CN.
• Ley N° 25.688 que establece el "Régimen de Gestión Ambiental de Aguas".
Ley N° 25.831 sobre "Régimen de libre acceso a la información Pública Ambiental".
Ley N° 25.916 que regula la gestión de residuos domiciliarios.
• Ley N° 26.562 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para el Control de Actividades de Quema en todo
el Territorio Nacional.
• Ley N° 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Periglacial.

Reparto de competencias federales y provinciales: Cuando hablamos de competencia en materia de poder de policía
del medio ambiente, estamos intentando determinar si el tema será regulado por ley federal o provincial (es decir, si
será una ley federal del Congreso o una ley de una legislatura provincial la encargada de regular el tema).
Otro tema será determinar si el fuero judicial competente al respecto será el local provincial (ordinario) o el federal
(extraordinario). En éste punto la Ley general del ambiente 25.675 es clara al respecto, la jurisdicción será la local
(ordinaria, provincial); y para el caso de que la contaminación afecte recursos ambientales interjurisdiccionales, será
federal. Pero no cabe descartar tampoco la competencia federal por razón de las personas y del lugar, en razón del art.
116 de la Constitución Nacional. La jurisprudencia de la Corte Suprema de la Nación, como principio, tiende a privilegiar
la competencia ordinaria, salvo el caso de que la afectación ambiental se dé en varias jurisdicciones, en cuyo caso la
justicia federal será quien deba entender.
Encontramos que en doctrina se han ensayado distintos criterios para determinar la competencia del poder de policía
del medio ambiente. Evidentemente, la buena doctrina llama a tomar el criterio de la concurrencia a la hora de
determinar la competencia en materia de poder de policía del medio ambiente. Su fundamento está en el texto mismo
de la CN: la nación dictará los lineamientos básicos y las provincias complementarán el esquema.
La concurrencia deberá abarcar no sólo a la Nación y a las provincias, sino también a los municipios. No habría
inconveniente en que la provincia dicte actos aplicando una ley federal de medio ambiente.
Surge, sin embargo, el interrogante de si los actos que la Provincia dicte podrían reglamentar cualquier aspecto de la ley
federal o sólo aquellos en los cuales no se vea involucrada la interjurisdiccionalidad.
Probablemente, la correcta doctrina sería ésta última.
Otro límite a la regulación de las provincias estaría por dado no estorbar en competencias que la CN otorga
expresamente al gobierno Federal (no estorbar el comercio federal, ni crear con dichas disposiciones aduanas
interiores). Obviamente, la reglamentación que las provincias realicen estarán restringidas por los límites del poder de
policía en general (principalmente el principio general de la razonabilidad).
106

Lo mismo podría suceder en ámbito del derecho público provincial, donde podrían los municipios dictar actos u
ordenanzas dando aplicación a leyes marco nacional o provincial, ampliando y desarrollando el mínimo establecido en la
legislación federal, pero nunca restringiendo o reduciendo ese piso mínimo.
Además habrá que recordar para la determinación de la competencia, que a veces, dominio y competencia, no van de la
mano. Vale decir, que un establecimiento pertenezca a una provincia no sería óbice para la regulación federal bajo
determinadas circunstancias (cuando haya un interés que exceda el marco de la provincia). Recordemos que al respecto
la CN establece en su art. 124 que corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes
en su territorio.

Orden público ambiental. El orden público ambiental debe ser tenido en cuenta en toda ocasión, decisión pública o
privada que conlleve un riesgo de ipso sobre el medio ambiente. Se trata, en síntesis, de conservar además del ámbito
puramente natural, la obra humana, aspectos estéticos, paisajísticos, turísticos, etc., con miras a asegurar la
permanencia secular de las expresiones culturales o históricas.
(El Orden Público Ambiental es tan amplio que comprende las diversas versiones con que se conoce esta institución en
general. De manera que responde tanto a un esquema de normas llamadas de "orden público protectorio", (de la parte
débil) para restablecer el equilibrio de partes, como el "orden público de coordinación", que mediante valores
colectivos, constituye un mínimo inderogable. Y de "orden "público de dirección", de contenido variable, con
fundamento en la búsqueda del desarrollo sustentable, pero que surge de la compleja relación entre la economía, y la
ecología. Téngase presente que el orden público de protección, tiene por objeto la tutela de grupos de sujetos
individuales vulnerables y se expresa en normas de protección de quien carece de información, o está en desigualdad
económica. En tanto que el orden público de coordinación tiende a armonizar las acciones individuales con relación a
ciertos valores que el ordenamiento jurídico decide proteger. Estas reglas de observancia imprescindible, propias de la
cuestión de orden público, tornan los derechos ambientales en indisponibles e irrenunciables, "porque revisten
condición de derechos de incidencia y goce colectivo, que además compromete intensamente el "'interés público" y los
derechos de terceros. Y porque estos caracteres también se infieren del principio de equidad intergeneracional que
surge de la Constitución Nacional y de la legislación ambiental específica, en cuanto a las garantías que consagra a favor
de las generaciones futuras" No debe perderse de vista, que el "paradigma ambiental" es un "metavalor", un principio
organizativo o estructural del pensamiento retórico, analítico y protectorio que se vincula con la interacción, con los
enfoques holísticos". Y preanuncia en resumen, desde lo ambiental, de la existencia de una Nueva Cultura Jurídica. Está
claro: el núcleo duro o pétreo del Derecho Ambiental es de orden público, cuando esta cuestión de marras, se vincula
no sólo con la preservación del ambiente, sino también con la salud pública, y la vida misma de la comunidad. El "orden
público ambiental", en sus distintas variantes, pone un límite externo al ejercicio de los derechos subjetivos, en especial
cuando se trata de la necesidad de implementar (y garantizar), el orden público de coordinación, que controla la licitud
del ejercicio de los derechos individuales para hacer posible la paz social.
Vinculados con este tema surgen el "principio de sociabilidad" (en relación con las cláusulas generales, como la buena
fe, abuso del derecho, etc.), que incluye la "función social del contrato" y la "función ambiental". Estos datos normativos
conforman el núcleo duro de normas que establecen un objetivo ambientalista y límites a la actuación social y a la
producción jurídica. El núcleo de orden público ambiental, está hoy recogido en el Código Civil y Comercial,
textualmente en el artículo 240, que lleva a una redimensión del ejercicio de los derechos subjetivos (señalándoles un
límite externo). (Art. 240 CCC:
"Límites al ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes. El ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes
mencionados en las Secciones 19 y 2ª debe ser compatible con los derechos de incidencia colectiva. Debe conformarse a
las normas del derecho administrativo nacional y local dictadas en el interés público y no debe afectar el funcionamiento
ni la sustentabilidad de los ecosistemas de la flora, la fauna, la biodiversidad, el agua, los valores culturales, el paisaje,
entre otros, según los criterios previstos en la ley especial.".

La función preventiva de la responsabilidad civil y el daño ambiental en el Nuevo Código Civil y Comercial de la
Nación: En esta sociedad en la que los derechos más valiosos han sufrido un menoscabo importante, principalmente los
de contenido no patrimonial o prevalentemente no patrimonial -medio ambiente, derecho de consumo, derecho a la
salud, era necesario la creación de una herramienta que posibilite prevenir el ilícito, evitar su repetición e impedir que
sus efectos se propaguen.
En el derecho civil se consideraba que la intervención jurisdiccional sólo se justificaba cuando ya se había ocasionado el
daño y a los fines de su reparación. Afortunadamente, se ha avanzado en esa concepción y actualmente se abre camino
a la función preventiva del daño como atributo de la actividad de la magistratura.
La jurisdicción preventiva se ha ido generando a lo largo de los años siendo acogida por la doctrina y por los tribunales
con motivo de los reiterados reclamos de aquéllos que procuraban ser amparados por el órgano judicial.
El Nuevo Código Civil y Comercial prevé la función preventiva del art. 1710 al 1715:
107

ART 1710.- Deber de prevención del daño. Toda persona tiene el deber, en cuanto de ella dependa, de:
a) evitar causar un daño no justificado;
b) adoptar, de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas razonables para evitar que se produzca un daño, o
disminuir su magnitud; si tales medidas evitan o disminuyen la magnitud de un daño del cual un tercero sería
responsable, tiene derecho a que éste le reembolse el valor de los gastos en que incurrió, conforme a las reglas del
enriquecimiento sin causa;
c) no agravar el daño, si ya se produjo.

ART 1711- Acción preventiva. La acción preventiva procede cuando una acción u omisión antijurídica hace previsible la
producción de un daño, su continuación o agravamiento. No es exigible la concurrencia de ningún factor de atribución.

ART 1712. Legitimación. Están legitimados para reclamar quienes acreditan un interés razonable en la prevención del
daño.

ART 1713.- Sentencia. La sentencia que admite la acción preventiva debe disponer, a pedido de parte o de oficio, en
forma definitiva o provisoria, obligaciones de dar, hacer o no hacer, según. corresponda; debe ponderar los criterios de
menor restricción posible y de medio más idóneo para asegurar la eficacia en la obtención de la finalidad.

ART 1714. - Punición excesiva. Si la aplicación de condenaciones pecuniarias administrativas, penales o civiles respecto
de un hecho provoca una punición irrazonable o excesiva, el juez debe computarla a los fines de fijar prudencialmente su
monto.

ART 1715. - Facultades del juez. En el supuesto previsto en el artículo 1714 el juez puede dejar sin efecto, total o
parcialmente, la medida.

Requisitos para que proceda la acción:

• Acción u omisión antijurídica: Lo que debe ser antijurídico es la conducta del demandado -u omisión-. El acto o
actividad puede manifestarse como arbitrario o ilegítimo. La lesión puede ser actual o futura. La conducta debe ser
ilícita y no justificada.
• La amenaza: El elemento activante de esta tutela es la simple posibilidad de un ilícito futuro, la amenaza de
violación, la cual lleva a prescindir de la verificación del daño en la esfera jurídica. del titular, siendo suficiente la
amenaza. Ello en términos de probabilidad objetiva de que la actividad antijurídica siga causando el perjuicio.
• Lesión a un interés: Individual o colectivo. El demandante ha de acreditar la existencia de una vinculación razonable
entre la actividad (o inactividad) del demandado y un daño que, casualmente, ha de derivar como consecuencia
mediata o inmediata de aquélla.
• La posibilidad de detener la actividad: Debe tratarse de actos aún no realizados o susceptibles de continuar o
reiterar el daño. Esta es sólo posible sino se produjo por completo el daño, si esto ocurrió, solo resta resarcirlo.
• Legitimación activa y pasiva: La legitimación es amplia, incluye no solo a los afectados directos sino también a
quienes podrían llegar a serlo en calidad de usuarios, consumidores, etc., es decir el interés colectivo de la sociedad.
Por lo demás, si estamos frente a la posibilidad de un daño a un derecho de incidencia colectiva, la legitimación
debe ampliarse.
• No es exigible la concurrencia de ningún factor de atribución: La culpa no tiene ninguna relevancia, ya que no es
posible evaluar el elemento subjetivo de una conducta antijurídica futura. Esto es así porque los factores de
atribución, como el dolo o la culpa en el causante, son motivos para imponer responsabilidad resarcitoria, pero para
impedirlo basta una conducta peligrosa desplegada sin o contra derecho. En estos supuestos, es preciso obrar con
máxima prudencia y con un criterio de proporcionalidad y razonabilidad para no causar perjuicios desmesurados al
demandado.

Sentencia. La condena se traduce en un mandato que dispone la abstención de un comportamiento ilícito y peligroso o
la realización de acciones que eliminen un riesgo injusto de lesión o de su continuidad o agravamiento. La condena
puede ser definitiva o provisoria y dependerá de cada caso en concreto. En todos los casos el juez debe ser muy preciso
al momento de disponer la medida preventiva, teniendo en cuenta los lineamientos que marca el art. 1713.
Ante el incumplimiento al mandato judicial, éste se puede asegurar por cualquier medio idóneo acorde con las
circunstancias del caso. Puede imponer astreintes o cualquier otra forma tendiente a lograr el cumplimiento mediante
por ejemplo: el secuestro de productos nocivos para la salud del consumidor, o para la construcción de determinada
108

obra, pero en la medida que se acredite la posibilidad de que se ocasione un ilícito y que además exista una conducta
contraria a derecho por parte del constructor (no cumplimiento de las normas de higiene y seguridad).

Provincias. Disposiciones constitucionales: El proceso constituyente en las Provincias Argentinas fue registrando
paulatinamente las corrientes consagratorias de los derechos humanos con rango constitucional. En esta reseña,
podemos marcar tres etapas definidas:

1. El constitucionalismo clásico: consagración de derechos civiles y políticos dentro del esquema de libertades en
sentido negativo, es decir, potestades del individuo frente al poder del Estado. Corresponde a los derechos
humanos de "primera generación" (libertad, propiedad, etc.) propios del constitucionalismo liberal.
a. Constitución de la Provincia de Mendoza. No contempla expresamente el derecho al ambiente. Contiene una
referencia al derecho a la salud dentro de las atribuciones municipales, poniendo a cargo de estas entidades la
materia de salubridad.
b. Constitución de la Provincia de Entre Ríos: Tiene una referencia ambiental implícita a través de un artículo de
derechos implícitos similar al art. 33 de la Constitución Nacional.

2. El constitucionalismo social inducción de la intervención estatal como reguladora de las desigualdades sociales,
económicas y culturales. Toma en cuenta al hombre como ser social. (Derechos humanos de segunda generación.)
a. Constitución de la Provincia de La Pampa: Sujeta a las normas legales y administrativas los deberes de la
solidaridad humana... y tiende a "asegurar la salud física e intelectual de los habitantes. * En materia legislativa
faculta a la Legislatura a dictar los códigos Rural y de Aguas y dictar leyes de defensa contra la erosión y de
protección a la riqueza forestal.
b. Constitución de la Provincia de Santa Cruz: Contiene un artículo de derechos implícitos. Deriva a la ley agraria la
defensa del suelo, "fomentando la forestación y reforestación, riego, defensa de las especies vegetales y la
explotación racional de los recursos. Compete a la Legislatura Provincial el dictado de las normas relativas a la
salud pública, y los códigos -entre otros- rural, fiscal, sanitario, tierras públicas y bosques. Es atribución
municipal la salud pública, la higiene y seguridad -de los sitios de recreo y diversiones y de todos aquellos
lugares que puedan afectar la salud de la población
c. Constitución de la Provincia de Misiones: Deber de cada habitante de contribuir al bienestar común. Derechos
no enumerados que surgen de la dignidad humana. La Provincia garantiza el derecho a la salud. Fomento de la
industria, el comercio y la producción en el marco de contribuir al bienestar general. Explotación racional de los
bosques, forestación y reforestación. Competencia de la Legislatura el dictado de leyes de organización de
tierras públicas y bosques. Competencia municipal en materia de sanidad y asistencia social.
d. Constitución de la Provincia del Chaco: Derechos no enumerados que surgen de la dignidad humana.
Promoción e la salud, bienestar físico, mental y social de la población. Higiene, salud pública... y todo lo que
tienda al bienestar social.
e. Constitución de la Provincia del Neuquén: Derechos no enumerados, que corresponden al hombre como tal y
como integrante de la sociedad. Competencia de la legislatura en materia de fomento económico, bosques,
turismo, minería, geología, energía hidroeléctrica, leyes sanitarias, preservación de bienes naturales,
protección de animales y especies vegetales útiles, forestación y reforestación, etc. Obligación ineludible de la
Provincia de velar por la salud y la higiene públicas.

3. Etapa reciente: recepción en forma expresa del derecho al medio ambiente. Corresponde a los derechos. llamados
de "tercera generación que derivan de la última etapa del constitucionalismo social, posterior a la segunda guerra
mundial, posteriores a la consagración de los derechos a la cultura, la salud y la educación, contenidos en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en el año 1948.
a. La Constitución de la Provincia de Córdoba: "El estado provincial resguarda el equilibrio ecológico, protege el
medio ambiente y preserva los recursos naturales. Deber de todo individuo de evitar la contaminación
ambiental y participar en la defensa ecológica. Garantía de la protección de los intereses difusos. (Entre ellos
los ecológicos.)
Derecho a un medio ambiente sano. Este es entendido como el derecho a vivir en un ambiente físico y social
libre de factores nocivos para la salud, conservación de recursos naturales (...) preservación de la flora y la
fauna, protección del agua, el suelo y el aire. El estado Provincial protege el medio ambiente, preserva los
recursos naturales, ordena su uso y explotación, resguarda el equilibrio ecológico. El Estado dicta normas que
aseguren 1)la eficacia de los principios de armonía de los ecosistemas y la integración, diversidad,
mantenimiento y recuperación de recursos; 2) la compatibilidad de la programación física, económica y social
de la Provincia, con la preservación y mejora del ambiente; 3) una distribución equilibrada de la urbanización
del territorio y 4) asignación de recursos para elevar la calidad de vida.
109

b. Constitución de la Provincia de La Rioja: Derecho a un ambiente de vida salubre y ecológicamente equilibrado.


Deber de conservación por parte de los individuos. Deber del Estado de promover la preservación, defensa y
mejoramiento del medio ambiente. Extensión de la legitimación activa en la acción de amparo respecto a este
derecho
c. Constitución de la Provincia de Río Negro: Derecho/Deber de los habitantes de gozar un medio ambiente sano y
preservarlo y defenderlo. Atribuciones específicas del Estado: prevenir y controlar la contaminación, conservar
la flora y la fauna, proteger la subsistencia de las especies animales, exigencia de estudios previos de impacto
ambiental, uso racional de la agroquímica e ingeniería nuclear, educación ambiental en las escuelas y todos los
niveles de enseñanza. Fijación de un organismo especial con poder de Policía para la custodia del medio
ambiente.
Facultad de la Legislatura de dictar código minero, rural, alimentario, leyes orgánicas de bosques, etc.
d. Constitución de la Provincia de Catamarca: El Pueblo de la Provincia se asegura el poder decisorio sobre sus
recursos naturales. Facultad del poder Legislativo de control de investigaciones riesgosas para la comunidad.
Asimismo, elaboración de normas protectoras del Medio Ambiente, sistema ecológico, patrimonio natural, etc.
Atribución municipal de preservar el sistema ecológico, recursos naturales y medio ambiente.
e. Constitución de la Provincia de Corrientes: Regulación por la Legislatura de las riquezas hídricas y su
preservación. Preserva los recursos naturales de la provincia, pudiendo accionar los particulares y las
asociaciones intermedias por la vía de amparo.
f. Constitución de la Provincia de San Luis: Derecho a un ambiente humano de vida salubre y ecológicamente
equilibrado. Deber correlativo de conservación. Prevención y control de la contaminación, ordenamiento del
territorio biológicamente equilibrado. Creación de reservas y parques naturales, clasificación y protección de
las especies. Ampliación de la legitimación por acción de amparo para la protección de los derechos. Promoción
de la calidad de vida de los habitantes. Inclusión del paisaje natural en un marco ecológico como integrante del
acervo cultural de la Provincia, que el Estado debe tutelar. Consagración del dominio imprescriptible e
inalienable de la Provincia sobre todas las sustancias minerales que se encuentren en su territorio.
g. Constitución de la Provincia de San Juan; Derecho de los habitantes a ambiente humano de vida salubre y
ecológicamente equilibrado. Deber de conservarlo. Deber del estado de controlar la contaminación, la erosión,
ordenamiento del territorio biológicamente equilibrado. Creación y desarrollo de parques naturales.
Ampliación de la legitimación por acción de amparo para la protección de los derechos. Promoción de la
calidad de vida de los habitantes.
h. Constitución de Tierra del Fuego: Derecho de los habitantes a un medio ambiente sano, libre de factores
nocivos para la salud. Derecho a la conservación de los recursos naturales y la preservación de la flora y la
fauna. Deber de todos los habitantes de evitar la contaminación y participar en la defensa del medio ambiente.
Legitimación activa amplia para la protección de los intereses difusos, ecológicos o de cualquier índole.
Necesidad de autorización del Estado provincial y de estudios previos de impacto ambiental para la instalación
de determinadas plantas o fábricas. Prohibición de introducir residuos nucleares o químicos.
i. Constitución de la Provincia de Salta: Deber de conservar el medio ambiente equilibrado y derecho de
disfrutarlo.
Deber de resguardo del medio ambiente y prevención de la contaminación por parte del Estado. Obligación del
Estado de proteger los procesos ecológicos esenciales
j. Constitución de la Provincia de Jujuy: Derecho a gozar de un medio ambiente sano y equilibrado y deber de
defenderlo. Misión del Estado de prevenir y vigilar las fuentes de contaminación del aire, agua y suelo en
general.
Promover el aprovechamiento racional de los recursos naturales, salvaguardando la capacidad de renovación y
la estabilidad ecológica.
k. Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Derecho de toda persona a gozar de un ambiente sano y
deber de preservarlo y defenderlo. Legitimación para el amparo ambiental para cualquier habitante y para las
personas jurídicas defensoras de derechos o intereses colectivos, como la protección del medio ambiente.
Innecesaridad de agotamiento previo de la vía administrativa.

Leyes sobre intereses difusos: La ley 10.000 de la Provincia de Santa Fe establece un recurso contencioso administrativo
sumario en defensa de intereses simples o difusos, similar al juicio de amparo vigente en la provincia. Mediante dicho
recurso se procura tutelar la salud pública, conservar la fauna, la flora, el paisaje, el medio ambiente, preservar el
patrimonio histórico, cultural y artístico, la correcta comercialización de mercaderías a la población y en general,
defender valores similares.
Son intereses difusos aquellos que pertenecen idénticamente a una (pluralidad de sujetos en cuantos integrantes de
grupos, clases o categorías de personas, ligadas en virtud de la pretensión de goce por parte de cada una de ellas de una
misma prerrogativa.
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Esta ley es inaplicable cuando están en juego intereses legítimos o derechos subjetivos. La protección legal se dirige sólo
contra decisiones, actos u omisiones de una autoridad administrativa provincial, municipal o comunal o de personas
privadas en ejercicio de funciones pública.

Principales tratados internacionales en materia ambiental ratificados por la Argentina:

• Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (aprobada por Ley 24.295)
Protocolo de Kyoto (aprobado por Ley 25.438)
• Convención de las Naciones Unidas sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural (aprobada por
Ley 21.836)
• Protocolo de Montreal relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono (aprobado por Ley 25.389)
• Acuerdo Marco sobre Medio Ambiente del MERCOSUR (aprobado por Ley 25.841)
Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (aprobada por Ley 24.701)
• Convención de Basilea (aprobado por Ley 23.922)
• Convenio sobre la Diversidad Biológica (aprobada por Ley 24.375 )
• Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente (aprobado por Ley 24216)
• Convención sobre Humedales de Importancia Internacional (aprobada por Ley 23.919 )
• Convenio de Viena para protección de la Capa de Ozono (aprobado por Ley 23.724)

Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (1992). El desarrollo del evento fue una de las Cumbres de la Tierra - organizadas
por la ONU- celebrada en Río de Janeiro en Brasil en 1992, el Gobierno y 178 países. Aproximadamente 400
representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) estuvieron presentes. Fue sucesora de la Conferencia
sobre el Medio Humano (Suecia, 1972) y fue celebrada veinte años después, la Conferencia de las Naciones Unidas
sobre Medio Ambiente y Desarrollo que es conocida como Cumbre de Río o de la Tierra.
Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo», que aclara el concepto de desarrollo sostenible: « Los
seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a
una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza.
», (Principio 1) « Para alcanzar el desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente debe ser parte del proceso de
desarrollo y no puede ser considerado por separado ». (Principio 4)
La Conferencia fue la oportunidad de adoptar un programa de acción para el siglo XXI, que enumera algunas de las
recomendaciones relativas a la aplicación de los principios de la declaración.
Tiene en cuenta las cuestiones relacionadas con la salud, la vivienda, la contaminación del aire, la gestión de los mares,
bosques y montañas, la desertificación, la gestión de los recursos hídricos y el saneamiento, la gestión de la agricultura,
la gestión de residuos. Incluso hoy, el Programa 21 es la referencia para la aplicación del desarrollo sostenible en los
territorios.
La sección III del informe de la Conferencia de Río, destacó el papel de los diferentes actores en la aplicación del
desarrollo sostenible: mujeres, jóvenes y niños, los pueblos indígenas, las organizaciones no gubernamentales,
autoridades locales, sindicatos, empresas, investigadores y agricultores.
La Conferencia de Río fue también testigo de la aprobación de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el
Cambio Climático, que afirma la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que condujo a la
firma en 1997 del Protocolo de Kyoto. También fueron ratificados en la Cumbre, la Declaración de Principios relativos a
los Bosques y el Convenio sobre la Diversidad Biológica, que supedita el uso de la herencia genética mundial a una serie
de condiciones y presenta un primer nivel en este ámbito.
Después de la primera cumbre histórica de Río de Janeiro en 1992 y diez años después de la de Johannesburgo en 2002,
Se realizó la Cumbre de la Tierra Río+20 -llamada oficialmente Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo
Sustentable- en 2012 en Río de Janeiro, Brasil. Esta cumbre fue un nuevo intento de Naciones Unidas para avanzar sobre
el compromiso de los Estados y la comunidad mundial en los grandes cambios de este siglo XXI. El llamado de las
Naciones Unidas fue ambicioso.
Invitó a los Estados, la sociedad civil y los ciudadanos a "sentar las bases de un mundo de prosperidad, paz y
sustentabilidad", incluyendo tres temas en el orden del día: 1. El fortalecimiento de los compromisos políticos en favor
del desarrollo sustentable. 2. El balance de los avances y las dificultades vinculados a su implementación. 3. Las
respuestas a los nuevos desafíos emergentes de la sociedad. Dos cuestiones, íntimamente ligadas, constituyeron el eje
central de la cumbre: 1. Una economía ecológica con vistas a la sustentabilidad y la erradicación de la pobreza. 2. La
creación de un marco institucional para el desarrollo sustentable.
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UNIDAD 21: DERECHO AMBIENTAL. INFLUENCIA EN LOS DERECHOS AGRARIOS, FORESTAL Y MINERO
Relaciones entre el derecho agrario y el derecho ambiental.

El derecho agrario se ha ido transformando con el paso del tiempo a nivel global; la cuestión ambiental en la actualidad
se instituye como aspecto fundamental, provocando una estrecha relación entre la actividad agraria y el medio
ambiente. La actividad agraria se ve modificada y redimensionada por la cuestión ambiental, principalmente por el
deterioro de los recursos naturales y la contaminación del medio ambiente que, inexorablemente, se ha hecho visible. A
raíz de esto, se busca la utilización racional y consciente de los recursos naturales a fin de no provocar la degradación
total del medio ambiente, que debe cuidarse de manera externa ya que los daños que se ocasionen en él, resultan
irreversibles.
La relación del derecho ambiental con el derecho agrario es evidente, ya que el derecho ambiental tiene los elementos
vinculantes con la explotación agraria: la tierra, los bosques, el agua y además esta explotación hace gran uso de
factores degradantes y contaminantes como fertilizantes, plaguicidas, sistemas de riego. Por lo que la explotación
agrícola es una de las que más incide en el medio ambiente. Entre ambas hay una relación funcional claramente visible;
el objeto de la ejecución del derecho agrario es la actividad agrícola, ganadera, forestal, etc, la base de esta actividad
son los recursos naturales y el medio ambiente, los resultados que arroja la actividad tienen incidencia negativa directa
e indirecta en el medio ambiente, los daños que se les provocan a este producen grandes cambios en la naturaleza, los
cuales afectan terriblemente a la actividad agrícola.
El derecho agrario se ve obligado, a incluir al medio ambiente dentro de sus objetivos primordiales para mantener un
equilibrio ecológico que permita la explotación de los recursos para satisfacer necesidades humanas, conservando un
ambiente sano.
Consideramos que ambas ramas del derecho son imprescindibles para el desarrollo humano, económico y social. Por un
lado la actividad agraria satisface necesidades básicas de la población como trabajo, alimentación, circulación de la
economía, pero entendemos que si no se hace de una manera racional y consciente con relación al medio ambiente
acabara por fenecer dicha utilidad.

El principio general de la explotación racional en el derecho agrario. La fusión entre agricultura y ambiente se ve
reflejada por la explotación agrícola que tiene como base la tierra y que no puede darse por fuera del interés ambiental
ya que es en el medio ambiente que ella se desenvuelve y si los recursos naturales son explotados de manera irracional
terminan por agotarse.
Es por esto que el principio general de la explotación racional en el derecho agrario puede considerarse el principio
fundamental, llamado “el de la buena cultivación”, que debe propiciarse como fin último de la actividad productiva con
obligación de cultivar racionalmente.
El principio esta receptado pen la ley nacional 13.246 “de arrendamientos rurales y aparcerías” que, en su art 8
establece que “queda prohibida toda explotación irracional del suelo que origine su erosión o agotamiento (…)” y en su
art 18 inc a que “es obligación del arrendatario dedicar el suelo a la explotación establecida en el contrato con sujeción a
las leyes y reglamentos agrícolas y ganaderos”.
Así mismo la ley 13.273 de promoción forestal establece la prohibición de devastación de bosques y tierras forestales y
la utilización irracional de productos forestales. Esta ley asigno a los bosques una función conservacionistas que se
extiende al suelo, aguas, flora y fauna.
No podemos dejar de mencionar que el principio general de explotación racional del derecho agrario tiene raigambre
constitucional, a partir de la reforma de 1994, en su art 41 reza “todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente
sano equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades
presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generara
prioritariamente de recomponer, según lo establezca la ley.
Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la
preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la educación ambiental (…)”.
El principio de explotación racional es de extrema importancia ya que su correcta ejecución conlleva la estabilidad
necesaria entre la agricultura, como actividad fundamental para la economía y alimentación del hombre, y el medio
ambiente como objeto principal de esa explotación, que requiere de su uso racional a fin de no verse degradado, ya que
si esto ocurre se ira perdiendo el objeto base de explotación agraria y su mantenimiento en el tiempo se tornara
imposible.

Agricultura sostenible. La agricultura y el medio ambiente forman un todo inescindible ya que el agricultor vive del
aprovechamiento de ese medio ambiente, por lo que es necesario que la actividad agraria se haga de manera
sostenible.
112

Agricultura sostenible es aquella que busca mejorar la calidad del medio ambiente y sus recursos naturales de los que se
sirve y depende para satisfacer necesidades básicas humanas: alimento, trabajo, desarrollo económico, y mejor calidad
de vida de la sociedad.
Para lograr la actividad agrícola sostenible, debe darse una combinación equilibrada de las tecnologías, actividades y
políticas económicas y ecológicas de modo que se incremente la producción sin degradar el medio ambiente.
La agricultura sostenible está basada en dos exigencias primordiales: conservación de los recursos productivos y
conservación de los recursos del medio ambiente.
La Sociedad Americana de Agricultura define a la agricultura sostenible como “aquello que, en el largo plazo, promueve
la calidad del medio ambiente y los recursos base de los cuales depende la agricultura; provee las fibras y alimentos
necesarios para el ser humano; es económicamente viable y mejora la calidad de vida de los agricultores y la sociedad
en su conjunto”.
De este concepto se extraen sus características principales:
• Promoción del medio ambiente y sus recursos: implica mejorar y conservar la fertilidad y productividad del suelo
minimizando los impactos negativos sobre el ambiente.
• Proveeduría de fibras y alimentos necesarios para el ser humano: conlleva la satisfacción de sus necesidades.
• Económicamente viable: que represente ganancias en comparación a los costos de producción.
• Mejorar la calidad de vida: a través de la rentabilidad y la protección del medio ambiente.
• Sistema de durabilidad en el largo plazo: en contra posición a la rentabilidad de corto plazo y degradante del
ambiente.
En base a estas características observamos que la agricultura sostenible acarrea beneficios de índole económico, medio
ambientales y sociales.
En el plano económico, mejora la competitividad por el uso de tecnología que buscan la incorporación de valor
agregado a los productos, optimización del uso de insumos y eficacia en los procesos productivos.
En cuanto al medio ambiente, optimiza el uso de los recursos naturales mediante la reducción de residuos productivos y
la disminución del impacto ambiental a través de tecnologías.
En la esfera social, mejora el abastecimiento alimentario, laboral y económico de la población.
Para lograr una agricultura sostenible se requieren prácticas que estimulan su desarrollo: rotación de cultivos, abono,
cultivos tradicionales, descanso del suelo, integración de sistemas agrícolas, forestales y pecuarios. De este modo se da
la obtención de plantas y animales con el objetivo de equilibrar el circuito de nutrientes y la conservación de los suelos,
combinando la tecnología con prácticas tradicionales de explotación de recursos de interactúan entre si a fin de evitar la
erosión y perdida de nutrientes.

El fenómeno de la soja frente a la cuestión ambiental. La soja es una leguminosa cultivada por su semilla. El grano y sus
subproductos se utilizan para la alimentación humana y de animales, debido a su alto contenido proteico. Es usada en
una gran variedad de productos y de ella se obtienen derivados como aceite, salsa, brotes, leche.
La producción en argentina, tuvo su auge en la década del 90, lo que coloca a este país como el tercer productor de soja
más grande del mundo. El área destinada al cultivo de soja cubre más de un millón de kilómetros cuadrados entre las
provincias de buenos aires, Córdoba, santa fe, la pampa, san Luis y Mendoza.
El cultivo de soja es útil ya que fija el nitrógeno en los suelos que puede verse agotado por la práctica de otros cultivos
intensivos, siempre y cuando se efectúe en un marco de rotación de cultivos. El problema que se presenta es
justamente la falta de esa rotación y el monocultivo de soja de manera prolongada y en grandes extensiones de tierra,
sumado la utilización técnica de ingeniería genética que da como resultada la soja transgénica, la que se acarrea el uso
de fertilizantes, de los cuales el más utilizado es el superfosfato simple y lo más grave, las fumigaciones para sanidad del
vegetal, que traen de la mano al glifosato.
El fenómeno de la sojizacion se extiende ampliamente a través del tiempo y por este motivo bosques, pastizales,
sabanas y praderas han sido convertidas a la agricultura de soja. Selvas como la amazona y el bosque atlántico, sabanas
y paisajes mixtos como el cerrado y el gran chaco, se están perdiendo ya que la planta de soja no crece a la sombra y
humedad de los árboles y al requerir de la exposición solar directa, se termina por eliminar todo obstáculo para su
crecimiento. Esta perdida, es sinónimo de perdida de vida ya que el desmonte y la desforestación producen cambios
climáticos que han llevado entre otras cosas, al otoño tardío, a la eliminación de la diversidad y a los cultivos
tradicionales.
Además, el monocultivo de soja produce la infertilidad del suelo por agotamiento, disminuye su permeabilidad,
aumentando la salinización de las napas derivando en inundaciones y producto de su fumigación deja poco restos
vegetales por lo que los suelos quedan desnudos después de cada cosecha.
Para su crecimiento se requiere el uso de pesticidas nocivos a los cuales solo la soja es inmune, que han provocado la
contaminación de acuíferos por la filtración de elementos contaminantes, la contaminación de alimentos que llegan al
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hombre por la cercanía a los lugares fumigados y la propagación de los residuos fitosanitarios por viento, tierra y agua,
todo a raíz de la utilización masiva de agroquímicos.

Soja transgénica. La soja transgénica es aquella variedad que ha sido modificada mediante técnicas de ingeniería
genética a fin de lograr su tolerancia a herbicidas, pesticidas, resistencia a insectos. Su cultivo es más económico que la
producción de cualquier otro, ya que obtiene mayor rendimiento en menor tiempo y con un cuidado mínimo.
Ambientalmente es mucho más perjudicial que otros cultivos, principalmente por el uso indiscriminado de herbicidas y
la contaminación genética.
La mayoría de la soja transgénica fue diseñada para tolerar herbicidas que contienen glifosato, que destruye que todo
tipo de malezas pero permite que el cultivo de soja sobreviva. Monsanto es líder en fabricación de herbicidas con
glifosatos además de ser el principal productor de semillas transgénicas.
Frecuentemente este tipo de empresas afirma que el uso de glifosato no es nocivo para el ser humano ni para el medio
ambiente. Sin embargo una gran cantidad de investigaciones científicas ponen a estas afirmaciones en tela de juicio.
Estudios científicos demuestran que el glifosato produce efectos tóxicos para la salud y el medio ambiente, y sus
ingredientes agregados aumentan su toxicidad. Entre los resultados se destacan los siguientes:
• Provoca la muerte total de células humanas en 24hs, incluso en los niveles más bajos de los recomendados para el
uso agrícola.
• Es letal para los anfibios.
• Da la posibilidad de desarrollo de cáncer en humanos.
• Causa malformaciones genéticas en los fetos.
• Producen anomalías congénitas y malformación de embriones.
• Reduce la población de aves y toxico para las lombrices.
• En el suelo tiene una semivida de entre 3 y 215 días.
• En el agua tiene una semivida de entre 35 y 63 días.
• Propaga malezas resistentes al glifosato.
• Erosiona el suelo.
• Disminuye la fertilidad y nutrientes del suelo.
• Provoca la dependencia de fertilizantes sintéticos.
• Es un potencial de desertificación.
El cultivo de soja transgénica pone en peligro la salud humana y animal, y daña de manera irreversible el medio
ambiente. Es importante que se tome consciencia y se elimine la producción de soja transgénica y el monocultivo de
soja, a fin de arribar a una agricultura sostenible, para lo que no alcanza solo ser conscientes sino que es imprescindible
que se tomen contundentes medidas desde las políticas estatales.

Empresa agropecuaria sustentable. Es necesario conceptualizar a la empresa agropecuaria como aquella organización
instrumental basada en la actividad agraria, entendida como producción e intercambio de bienes y servicios agrarios y
pecuarios. Es una unidad de producción que tiene como objetivo maximizar sus beneficios en base a recursos naturales
y económicos, por lo que se presenta como un complejo sistema que requiere de diverso factores para su desarrollo:
tierra, capital, trabajo, información, diversos recursos naturales y conciencia.
Solbrig, O (2004) manifiesta que: “la empresa agrícola no puede ser sustentable si no es rentable. Tampoco puede
prosperar si no hay paz social. Pero la rentabilidad de la empresa depende de muchos factores y uno de ellos es la
sustentabilidad ecológica”. “la sustentabilidad es una manera de manejar los recursos naturales deteriorarlos de
manera de no poner en peligro su uso por las generaciones futuras”.
La agricultura sustentable es una actividad que mantiene la integridad de los recursos naturales, es rentable y justa para
la sociedad.
Se hace referencia a la interrelación de 3 elementos necesarios para la sustentabilidad de la empresa agrícola:
• Sustentabilidad ambiental: necesidad de que el proceso productivo agrícola no destruya de manera irreversible el
medio ambiente.
• Sustentabilidad social: desarrollo productivo que tenga como objetivo la erradicación de la pobreza y la justicia
social con participación social en la toma de decisiones.
• Sustentabilidad económica: crecimiento económico y rentabilidad relacionada con el medio ambiente y la sociedad.
Una empresa agrícola sustentable requiere de utilización tecnología que de como resultado una producción limpia y
cuidadosa del medio ambiente, para ello se requiere del uso de recursos eficaces y productivos con los que se obtenga
valor agregado en la producción, se incremente el trabajo y el capital, manteniendo constantes o disminuyendo la
utilización de recursos naturales y del medio ambiente.
Los procedimientos que desembocan en sustentabilidad requieren de mayores inversiones en los factores productivos,
por lo que no es tarea fácil convencer a las empresas de los beneficios que pueden verse en mediano y largo plazo con
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la aplicación de estas técnicas, ya que se o en primera plana la rentabilidad al menor costo posible, antes que el cuidado
de los recursos del medio ambiente.
Es necesario para expandir la sustentabilidad a todas las empresas agropecuarias que existan políticas de estado,
destinadas al control activo de la producción y la explotación de los recursos del medio ambiente.

Ley provincial 11.273 de fitosanitarios. Los fitosanitarios son definidos por la organización mundial de la salud como
aquella sustancia o mezcla de sustancias, destinadas a prevenir la acción de, o destruir, insectos, ácaros, moluscos,
roedores, hongos, malas hierbas, bacterias y otras formas de vida animal o vegetal, perjudiciales para la salud pública y
también para la agricultura; durante la producción, almacenamiento, transporte, distribución y elaboración de
productos agrícolas y sus derivados.
Esta ley del año de 1995, pree como objetivo principal “la producción de la salud humana, de los recursos naturales y de
la producción agrícola, a través de la correcta y racional utilización de productos fitosanitarios, como ha si también
evitar la contaminación de los alimentos y del medio ambiente, promoviendo su correcto uso mediante la educación e
información planificada”.
El organismo de aplicación de la ley es el ministerio de agricultura, ganadería, industria y comercio (MAGIC) encargado
de crear, organizar y mantener actualizados, registros de inscripción de las empresas que desarrollen actividades que
impliquen la utilización de productos fitosanitarios que comprometen la calidad de vida de la población y/o del medio
ambiente. Además el MAGIC se encarga de crear convenios con los municipios y comunas de la provincia para que
implementen el registro y manipulación de equipos y la habilitación de locales que se dediquen a comercializar
productos fitosanitarios. A fin de los efectos educativos e informacionales la ley, también creara convenios con
universidades, asociaciones profesionales y entidades no gubernamentales, para que estos participen en el dictado de
cursos de capacitación y actualización.
En cuando a los mencionados registros se establecen para la inscripción, matriculación, habilitación y autorización de:
• Expendedores y aplicadores aéreos de productos fitosanitarios.
• Propietarios de equipos de aplicación terrestre de productos fitosanitarios.
• Personas que se dediquen a trabajos de pulverización de productos fitosanitarios.
• Locales de comercialización de productos fitosanitarios.
Con el fin de eliminar riesgos en la población la ley, prohíbe la tenencia y/o aplicación de productos fitosanitarios cuyo
uso no este recomendado por el instituto argentino de sanidad y calidad vegetal, en las producciones vegetales
intensivas, que tengan por objeto la satisfacción del consumo masivo.
La ley establece funcionarios designados para fiscalizar y controlar todos los lugares en que se desarrollen actividades
que impliquen el uso de productos fitosanitarios, los que deben tener libre acceso a ellos y podan tomar muestras y
comisar productos. Cuando algún funcionario de fiscalización y control detecte alguna infracción se podrán aplicar
sanciones que implican multas, que van desde los 500 a 25mil litros de gasoil que podrá duplicarse ante la reincidencia o
circunstancias agravantes.
Se establecen prohibiciones y obligaciones en cuanto a la aplicación de los productos fitosanitarios:
• Prohibición de la aplicación aérea dentro el radio de 3mil metros de las plantas urbanas.
• Prohibición de la aplicación terrestre dentro del radio de 500 metros de las plantas urbanas.
• La prohibición del empleo de cualquier producto fitosanitario que tornare peligroso su uso para la salud y el medio
ambiente.
• Se impone la obligación a las empresas dedicadas a actividades que impliquen el uso de productos fitosanitarios de
proveer a quienes desempeñan tareas con dichos productos de los elementos de seguridad necesarios.
Como disposición complementaria la ley otorga el derecho a todas las personas de denunciar ante el MAGIC, cualquier
acción u omisión que contrariando las disposiciones de la ley, produzca desequilibrios ecológicos, daños al medio
ambiente, a la flora, fauna, o salud ambiental.

Fumigaciones. Las fumigaciones llevadas a cabo con la utilización de sustancias químicas desarrolladas por la industria
biotecnológica, en especial herbicidas y pesticidas se han masificado en la actividad agraria. Su aplicación es necesaria
para la salud y conservación de los cultivos y para alcanzar niveles de productividad y rentabilidad altos. Los modos y las
cantidades de aplicación fueron evolucionando a través de los años y actualmente los medios más utilizados son los
pulverizadoras autopropulsadas y la fumigación área por aviación.
Es innegable que la explotación agrícola requiere la utilización de fitosanitarios en los cultivos y plantaciones a fin de
lograr la sanidad vegetal como objeto principal y que estos representan un mayor grado de rendimiento agrícola, lo que
no significa que no produzca efectos negativos en otros intereses, a nuestro entender primordiales como la salud
humana y de los recursos naturales y medio ambiente.
Esta situación nos enfrenta con el problema de establecer un orden de prelación en cuento a los bienes afectados y
diferenciar los intereses de los diversos sectores, lo que nos llevaría a la injusta tarea de perjudicar un interés en
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defensa de otro. Por lo que creemos indispensable propiciar el equilibrio entre la explotación agrícola y preservación del
ecosistema en su conjuntos. Para esto se requiere de su balance entre el desarrollo tecnológico y científico con la
conservación del ambiente y la defensa de la salud humana.
La problemática de las fumigaciones se presenta debido a su uso abusivo y los métodos de aplicación, como
pulverización y fumigación aérea, que son de difícil control por el hombre debido a agentes naturales como el aire, la
permeabilidad del suelo y el flujo de las aguas, que pueden extender las sustancias ilimitadamente.
El impacto negativo de las fumigaciones incide tanto en la salud como en el medio ambiente. La contaminación de los
productos agroquímicos llega al hombre a través de la ingesta de alimentos que fueron alcanzados por los residuos
fitosanitarios principalmente a través de la producción de carne, leche y vegetales como especies naturales de cría y
producción cercanas a las zonas de fumigación, pero también por causas ambientales como suelo, aire y especialmente
agua. Al realizar un análisis conjunto lo que se provoca es la degradación generalizada del medio ambiente del cual el
hombre constituye uno de sus elementos.
Frente a la problemática planteada y la búsqueda de un equilibrio que permita una explotación agracia optima y la
preservación y conservación del medio ambiente es imprescindible, una vez más, la existencia de regulación legislativa,
organización y control estatal que obligue a quienes apliquen estos agentes de contaminación a adoptar las medidas
necesarias para impedir la degradación del medio ambiente sin eliminar definitivamente su uso a fin de lograr la
armonía de los intereses de los distintos sectores involucrados.

Línea agronómica. Regulación. La línea agronómica es aquel trazo imaginario que circunda la zona urbana,
estableciendo un límite geográfico para las fumigaciones.
La delimitación de esta línea corresponde a cada municipio en virtud de la ley provincial 11.273/95, que delega en los
municipios y comunas dicha delimitación y es de suma importancia para evitar el contacto de los residuos fitosanitarios
con la zona urbana, de modo que la población no se vea afectada por la contaminación.
Diversas organizaciones luchan en cada zona para modificar principalmente los límites de la línea agronómica, fundados
en el daños que causa la exposición permanente a la contaminación a la cual es sometida la población y todos los seres
vivos. Señalan como consecuencia principales el incremento de personas con enfermedades como cáncer, mal
formaciones, abortos espontáneos, dermatitis y alergias.
En la ciudad de Rafaela la organización “amigos por la vida” presento en el año 2010 y en el año 2012 una nota al
consejo municipal en la cual se requieren una serie de modificaciones a la ordenanza 3600/03:
• La prohibición de las fumigaciones áreas en todo el territorio del distrito de Rafaela.
• La prohibición de cualquier modo de fumigación hasta los 800 metros a contar desde la línea de zona urbana.
• Que se trate el tema con la gravedad y responsabilidad que requiere de acuerdo a las circunstancias.
• Que se diseñen políticas de estado en la franja territorial de prohibición total de fumigaciones.
Se hizo énfasis en la necesidad permanente de que se tome consciencia por parte de la población y esta llegue de la
mano de la educación a través de las instituciones educativas a temprana edad y la ayuda de la difusión informativa.
Tristemente el consejo municipal en ese entonces no atendió al reclamo.
En el mes de septiembre de 2016 el consejo municipal pidió opinión al instituto para el desarrollo sustentable sobre la
línea agronómica de fumigaciones y en febrero del año siguiente dicho instituto hizo entrega del informe, por lo que se
espera que desde el consejo se trabaje en una ordenanza que acarree normativas que otorguen mayor seguridad a la
población y al medio ambiente.

Ordenanzas municipales.

Ordenanza n° 3600/03. Aplicación de productos fitosanitarios. La ordenanza establece cada limite a partir del cual
deben considerarse las distancias para la aplicación de productos fitosanitarios, a la línea circunscripta a 200 metros de
la zona urbana del ejido urbano. Además es de obligación para el que realice trabajos para la aplicación de productos
fitosanitarios notificar con 24hs de anticipación a la dirección de medio ambiente dependiendo de la subsecretaria de
salud y medio ambiente: lugar, fecha y hora, tipo de aplicación y receta agronómica de todas las aplicaciones que se
realicen dentro de los 500 metros desde la línea anteriormente mencionada. Se recuerda también que la circulación y
depósito de los equipos de la aplicación de productos fitosanitarios deberá ser fuera de los límites establecidos en la
ordenanza, a excepción de las maquinarias destinadas a exhibición y aquellas que por razones de reparación deban ser
trasladadas a talleres, las que deberán encontrarse lavadas y libres de productos fitosanitarios.
Art. 2º) Las aplicaciones aéreas de Productos Fitosanitarios clase Ia y Ib sólo serán permitidas a una distancia mayor de
3.000 metros, contados a partir de los límites que se establecen conforme al artículo 1º) de la presente. -
Sólo se permitirán las aplicaciones aéreas con Productos Fitosanitarios clase II y III dentro del radio de los 500 metros
contados a partir de los límites que se establecen en el artículo 1º) cuando se configuren los requisitos y con el
cumplimiento de las exigencias impuestas por la Ley 11.273 y su reglamentación, particularmente el artículo 51º) inciso
116

a) del Decreto Reglamentario Nº 552/97, fehacientemente acreditados y en tanto no se presenten las prohibiciones
estipuladas en el artículo 51º), apartados 4 y 5 del referido Decreto. -
Con los mismos requisitos y condiciones que en el párrafo anterior se podrán efectuar pulverizaciones aéreas con
Productos Fitosanitarios clase Ib entre los 500 y 3.000 metros contados a partir de la línea a la que hace referencia el
artículo 1º).
Sólo se autorizarán las aplicaciones terrestres de Productos Fitosanitarios dentro del radio de 500 metros contados a
partir de la línea a la que se hace referencia en el artículo 1º) con productos clases toxicológicas II, III, IV.-
Art. 3º) Será obligación para el que realice el trabajo notificar con 24 horas de anticipación en la Secretaría de Servicios
Públicos y Medio Ambiente o la que sea reemplazada oportunamente: lugar, fecha y hora; tipo de aplicación y Receta
Agronómica de todas las aplicaciones que se realicen dentro de los 500 metros del límite, al sólo efecto de considerar si
se encuadra dentro del artículo 51º) del Decreto Reglamentario. -
Art. 4º) Los equipos de Aplicación de Productos Fitosanitarios deberán quedar depositados fuera de los límites de la
Zona
Urbana, prohibiéndose la circulación de los mismos dentro de los límites establecidos en el artículo 1º). -
Art. 5º) El artículo anterior no se aplicará en caso de que las maquinarias se destinen a exhibición y aquellas que por
razones de reparación deban ser trasladadas a talleres, pero éstas deberán encontrarse libres de productos
fitosanitarios y previo lavado de las mismas. La circulación en ambos se regirá por las restricciones impuestas al Tránsito
Pesado. –

Fitosanitarios: situación en Rafaela. Una sentencia judicial aplicó el principio precautorio, anuló un artículo de la
ordenanza que permitía fumigar a solo 50 metros de las viviendas en Rafaela (Santa Fe) y volvió a fijar un límite de 200
metros libre de agroquímicos. Es el primer fallo del país que pone la lupa sobre los productos llamados “biológicos” u
"orgánicos". El abogado que representó a los vecinos en el juicio, Enrique Marchiaro, sostuvo: “El debate que se viene es
hacer agroecología en serio en el periurbano de Rafaela y no maquillaje verde como se ha querido implementar”. Los
vecinos y vecinas exigen ampliar de manera progresiva la zona de protección.
El juez en lo Civil y Comercial de Rafaela, Matías Colón, declaró nulo el artículo 4º de la ordenanza 5331, que reducía de
200 a 50 metros el límite a las fumigaciones en la ciudad. Entre el metro 51 y el 200, la ordenanza permitía aplicar
“productos biológicos y/u orgánicos”. A días de ser sancionada por el Concejo Municipal, en diciembre de 2021, el
intendente de la ciudad, Luis Castellano, se vio obligado a vetar parte de la norma y a suspender el nuevo límite por seis
meses, hasta recabar más información sobre los productos que se pretendían aplicar. Al iniciarse la acción judicial por
parte de organizaciones y vecinos, en agosto pasado, el nuevo límite quedó suspendido por una medida cautelar. Tras el
fallo, la suspensión es definitiva.
En sus fundamentos, el Juez sostuvo: “La ordenanza es regresiva porque al disminuir las distancias de aplicación de
productos fitosanitarios sin la previa realización de estudios y evaluación de impacto ambiental resulta contradictoria a
los principios de congruencia, prevención, precaución y sustentabilidad del artículo 4 de la Ley General del Ambiente". Y
agregó: "Actualmente, no hay posibilidades de control humano sobre la deriva y lo más eficiente para el resguardo del
ambiente y la salud pública es mantener la prohibición de todo tipo de fitosanitarios a no menos de 200 metros".
La demanda fue presentada por las organizaciones locales Acción de Defensa Animal y Protección Ambiental (ADAPA),
Amigos de la Vida y un grupo de vecinos. Entre sus argumentos, expusieron que la norma aprobada seguía un criterio
solo agronómico que excluía los aspectos ambientales y sanitarios.
Las personas que iniciaron la demanda no actuaron a partir de una afección concreta, como fue en el caso del fallo de
las localidades Sastre y Ortíz, sino por la posibilidad de ver comprometidos el derecho al ambiente y a la salud pública de
toda la comunidad. Marchiaro señaló que el principio precautorio establecido en la Ley General del Ambiente fue
troncal en la decisión judicial que se conoció la semana pasada.
Colón exhortó además a la Municipalidad de Rafaela a debatir y sancionar una nueva ordenanza en relación a las
distancias de aplicación de agroquímicos. Y dispuso que, para ello, se tengan en cuenta las pruebas científicas recabadas
en el juicio, garantizar la participación pública y cumplir con las evaluaciones e investigaciones previas.
La ordenanza 5331 contaba con el aval de la Sociedad Rural de Rafaela, parte del Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria (INTA) y productores rurales del periurbano, quienes rechazaban un proyecto que buscaba ampliar a 1000
metros la zona de resguardo sin fumigaciones. Mientras que el proyecto para aumentar el límite se había discutido
durante meses, el proyecto para reducirlo fue aprobado en pocos días, prácticamente sin debate público.
Se habla de productos orgánicos o biológicos, de bioinsumos o biofitosanitarios como una forma genérica o como
sinónimos. Sin embargo, existen plaguicidas que son compuestos químicamente orgánicos, que pueden tener origen
natural (azadiractina), derivados de microorganismos (spinosad) o sintéticos (la gran mayoría). Estos últimos no existen
en la naturaleza sino que son de creación humana por vía de síntesis química (glifosato, glufosinato, clorpirifós,
atrazina).
En cambio, la agroindustria se basa en insumos externos. Por ejemplo, si un suelo pierde nutrientes, se busca un
fertilizante sintético. Si la planta se enferma, se utiliza un biocida. Beldoménico indicó que “esa es la base de la
117

agricultura de químicos, que nos lleva a consumir una cantidad exageradamente alta de productos químicos”. Y agregó:
“Estos volúmenes tienen que ver con los negocios de las empresas que los producen”.
El cambio que se necesita en la agricultura —para hacerla compatible con la salud y el ambiente— no es modificar
alguno de estos insumos y continuar, por ejemplo, con los monocultivos transgénicos. En este sentido, Beldoménico
aclaró que “la sentencia en absoluto minimiza el uso de los bioinsumos como potencialmente contribuyentes a mejorar
la práctica agrotécnica en nuestro país”. Pero sí tiene la potencialidad “de permitir pensar en serio la agroecología, no
como un disfraz verde al que normalmente recurren la mayoría de los actores del sector”.
Por su parte, el abogado Marchiaro destacó que es el primer fallo del país en el que se habla de productos biológicos.
“Por un lado son productos muy nuevos, pero por otro se quisieron aplicar sobre una franja en la que originalmente
había una prohibición de todo tipo de productos. El Municipio interpretó que estos productos eran menos nocivos que
los de síntesis química, como el glifosato, y que por lo tanto con su uso no se violaba el principio precautorio y el de no
regresividad. Pero nosotros advertíamos que esto podía traer algún tipo de riesgo al utilizarse tan cerca, en
producciones agroindustriales. Es decir, de forma permanente”.
Previo a realizar la demanda judicial, las organizaciones y vecinos habían presentado a la Municipalidad un petitorio con
más de 800 firmas en el que solicitaban que se derogue la ordenanza 5331, que se amplíe de manera progresiva el
límite a las fumigaciones hasta llegar al menos a los 1000 metros, y que se promueva la producción agroecológica de
alimentos así como las prácticas que permitan la regeneración de la naturaleza en el periurbano.

Ordenanza n° 4214/08. Sanciones aplicables.


Art 1. Incorpora como art 4 bis a la ordenanza n°3600/03 lo siguiente: el incumplimiento de la obligación de
información, la inexactitud o falsedad de los datos proporcionados por quienes hagan aplicación de los productos
fitosanitarios por si o por cuenta de terceros serán sancionados con una pena de multa que podrá ser hasta 30 unidades
de multa según la gravedad de la falta cometida.
La reiteración de dichas faltas en más de dos oportunidades, hará pasible al infractor de una pena de inhabilitación de
hasta 60 días de duración para el desempeño de su actividad en su ámbito del distrito de Rafaela.
Art 2. Incorpora como art 5 bis: ante el incumplimiento de lo dispuesto en el art 4 de la ordenanza será motivo a sanción
que podrá ser una multa de hasta 30 unidades de multa, de acuerdo con la gravedad de las faltas.
Si de dicho incumplimiento se constatare un peligro para la salud o seguridad de la población, el juzgado municipal de
faltas podrá disponer el inmediato secuestro del equipo de aplicación de productos fitosanitarios y su traslado a un
lugar seguro pudiendo así mismo, una vez adoptada la medida, correr traslado de las actuaciones al infractor, por un
plazo razonable para que el mismo ejerza por escrito el derecho de defensa que le asiste.
Art 3. Incorpora el art 5 ter: los juzgados municipales de faltas serán la autoridad ante quienes tramitara la aplicación de
las sanciones previstas, quienes tendrán a su cargo graduar y fijar las mismas.
A dichos juzgados les serán giradas las infracciones o incumplimientos que se constaten, con todos los antecedentes
recabados.
Las sanciones de multa o inhabilitación previstas, serán impuestas al infractor previo traslado al mismo de las
actuaciones, por el plazo de 10 días hábiles, a fin de que se ejerza por escrito el derecho de defensa que le asiste,
vencido el cual se dictara la correspondiente resolución que así las disponga, observándose en las demás disposiciones
vigentes del decreto n° 3197 de actuaciones administrativas ante la municipalidad de Rafaela.

Amparo presentado por familias damnificadas en San Jorge (2009 – 2011). La parte actora es viviana peralta que
demanda a la municipalidad de san Jorge.
Se pretende con esta demanda prohibir la fumigación con glifosato cerca de la zona urbana de la ciudad de san Jorge, ya
que se estaba afectando la salud de los vecinos a lo que se hizo lugar, y se impuso la suspensión inmediata de las
fumigaciones hasta que el municipio dentro del marco de la ley 11.273 determine la línea agronómica. La prohibición de
fumigar, es a menos de 800 metros de casas familiares con método terrestre, y a 1500 metros si es mediante aeronaves.
Se hace extensiva a 6 meses contados desde que quede firme la sentencia, lapso en el que el MAGIC deberá presentar al
juez un estudio en conjunto con la UNL, en la que se estime el grado de toxicidad de los productos utilizados y la
conveniencia o no de continuar con las fumigaciones. Al mismo tiempo el ministerio de salud debe efectuar un estudio
en los barrios comprometidos que permita dilucidar si en el periodo de suspensión de las fumigaciones, las afecciones
denunciadas, disminuyeron o no, y de acuerdo a los resultados que se arrojen el juez a cargo se expedirá sobre la
conveniencia o no de continuar con los procesos fumigatorios.
La municipalidad de san Jorge, productores y el ministerio de la producción provincial apelaron la medida. De todos
modos la cámara de apelación dispuso continuar con la prohibición impuesta en primera instancia.
En el análisis de este fallo se puede ver la inversión de la carga de la prueba que se da en materia de derecho ambiental
por lo que sean los demandados quienes deberán demostrar la inocuidad de los productos utilizados para la fumigación,
y no la parte actora demostrar sus afecciones.
118

En la aludida sentencia los jueces invocaron un principio primordial del derecho ambiental, el llamado principio
pecautorio por el cual ante la posibilidad del daño se tomen inmediatamente medidas precautorias, que en este caso
fue la suspensión de las fumigaciones por un periodo de tiempo en el que se realicen estudios sobre el tema.
Las conclusiones arrojadas por el estudio realizado por la UNL fueron, en primer lugar, que no existen agroquímicos
inocuos, por lo que todas las sustancias fitosanitarias presentan algún grado de peligrosidad a la exposición, y el riesgo
es mayor o menor en relación con las medidas precautorias del medio ambiente, dependiendo de la forma de aplicación
y de su uso adecuado, regulado y controlado. En segundo lugar, se ha determinado respecto al glifosato, que las
condiciones climáticas y tipos de suelos definen la movilidad del mismo, y que existe un riesgo potencial de transporte
de este a las aguas subterráneas y superficiales, que es mayor cuando se usan fertilizantes fosfatados. En tercer lugar,
quedo demostrado que numerosas especies de algas, invertebrados, peces, anfibios y reptiles de la región son sensibles
al uso de glifosato y que los efectos podrían provocar cambios en las estructuras tróficas de las comunidades y
mutaciones cualitativas de las poblaciones fúngicas del suelo, cambios estos que pueden alterar la cadena trófica y los
procesos biológicos del suelo. En cuanto lugar, quedo demostrados que el glifosato puede encontrarse en aguas
superficiales cuando se aplica cerca de sus curso y por efecto de la corriente acuífera puede trasportarse varios
kilómetros ríos abajo, además que puede persistir en ella por un periodo de tiempo prolongado. En quinto lugar y
último lugar, se observaron los problemas asociados con la disposición final de los envases y recipientes de
agroquímicos, que no están resueltos eficientemente en nuestro país, y que las practicas que se utilizan deben ser
mejoradas y complementadas con usos de tecnologías para su reciclado seguro y sustentable.
En base al estudio realizado se efectuaron recomendaciones respecto al uso de glifosato, a saber:
• Que se realicen estudios epidemiológicos en humanos que identifique las poblaciones expuestas en contra posición
de la información.
• Que se realicen monitoreos que determinen los niveles de exposición y efectos de los productos.
Respecto la situación ambiental de la provincia en cuanto a los fitosanitarios se recomendó:
• Que se realicen monitoreos de los principios activos y metabolitos en relación a la movilidad, persistencia, toxicidad
y efectos sobre suelo, agua y aire.
• Que se incremente el apoyo de organismos oficiales para el desarrollo de programas y proyectos de monitoreos
para obtener datos relevantes acerca del impacto de los fitosanitarios.
• Que la toma de decisiones en cuanto al uso de fitosanitarios se complemente con estudios científicos sobre la
toxicidad en las especies silvestres.
En relación a las regulaciones actuales y futuras sobre el uso de fitosanitarios se dé:
• Promoción y fortalecimiento de las buenas prácticas agrícolas, manejo integrado de plagas, manejo sustentable
agrícola y de explotación de recursos naturales.
• Seguimiento del suelo cultivado, su historial y el uso racional de los recursos terrestres y acuáticos destinados a la
producción.
En cuanto a la prevención de la salud como prioridad, asegurando el cumplimiento de las regulaciones y disposiciones
actuales y futuras, se garantice:
• La protección de las poblaciones rurales y poblados rodeados de zonas agrícolas.
• La evaluación epidemiológica e las poblaciones expuestas, trabajadores y aplicadores.
• El cumplimiento de la conducta requerida para el uso de fitosanitarios y la obligación de implementar protección
para los aplicadores.
• Que se lleven registros de morbilidad y mortandad en las poblaciones y mal formaciones congénitas.
• Receptar denuncias.
Por último como medidas de protección ambiental se recomienda:
• Establecer áreas amortiguadoras para la aplicación de fitosanitarios cercanas a aguas superficiales, para evitar su
contaminación.
• Control intensivo de los organismos oficiales para impedir el avance de la agricultura en áreas naturales.
En este estudio la UNL hizo énfasis en que el manejo de fitosanitarios debe darse teniendo en cuenta todos los factores
que puedan verse afectados con su uso, y en los casos en que los efectos negativos son posibles pero discutidos, su uso
debe ser suspendido. Además se ve la necesidad de mejorar los sistemas de control y la forma en que se desarrolla la
aplicación y gestión de fitosanitarios.
En base a este informe fue que la cámara de apelación dispuso continuar con la prohibición de fumigar en los
parámetros antes expuestos, ya que las conclusiones y recomendaciones a las que arriba dicho informe presentan un
panorama abrumador.
119

Otros fallos recientes. Comisión vecinal Playas de Quequén c/ Buenos Aires, Provincia de y otros s/ medida cautelar
(2007). La parte actora es la comisión vecinal playas de Quequén que demanda al estado nacional (dirección nacional de
construcciones portuarias y vías navegables), a la provincia de buenos aires (secretaria de política ambiental), al
consorcio de gestión del puerto de Quequén y a la empresa ponal servicios portuarios SA.
La parte actora promueve acción de amparo por daño ambiental colectivo.
Con la demanda se pretende obtener el cese del daño ambiental que ocasionan las fugas de amoniaco provenientes de
la planta de fraccionamiento y agroquímicos y de contenedores de estos que pertenecen a la firma ponal.
En la demanda se afirma que lo expuesto en el párrafo anterior genera daños a la salud por su alta toxicidad, deteriora y
extingue especies arbóreas, contamina por vía acuática e imposibilita gozar de la vista panorámica que se tenia del mar.
En cuanto a la responsabilidad que se atribuye al estado nacional se debe a que es titular de dominio del predio en
donde se encuentran los tanques de almacenamiento de agroquímicos que causan el daño.
También se demanda a la provincia de buenos aires por haber declarado a través de la secretaria de política ambiental a
la firma ponal apta ambientalmente para funcionar.
Asimismo se demanda al consorcio de gestión del puerto de Quequén porque le otorgo un permiso precario de uso del
inmueble en donde se estableció la empresa.
La vecinal solicito una medida cautelar para:
• Suspender inmediatamente la construcción de tanques de almacenamiento de agroquímicos.
• Que se prohíba permitir nuevos almacenamientos en los tanques ya construidos.
• Que se quite la autorización para la instalación de la planta.
• Que se deje en suspenso el certificado de aptitud ambiental otorgado por la secretaria de política ambiental.
El juez federal se declaró incompetente por considerar que el pleito es de competencia originaria de la corte, ya que se
trata de una causa en la que se demanda a una provincia, además porque se encuentra en juego la afectación de un
recurso natural interjurisdiccional.
Entonces resulta imprescindible determinar si la demanda corresponde a la competencia de la corte o no, para esto se
corre vista por la competencia al ministerio público y este opina que el planteamiento tiene materia conjunta, federal y
local, por lo que se consideran, no es de competencia originaria de la corte.

Programa Nacional de Protección de bosques nativos: en el art 12 se crea el programa nación de protección de
bosques nativos cuya ejecución estará a cargo de la autoridad nacional de aplicación, el cual deberá dar cumplimiento a
una serie de objetivos:
• Establecer criterios e indicadores de manejo sostenible de los bosques nativos de las categorías II y III, acordes con
cada ambiente y jurisdicción.
• Fomentar la creación y mantenimiento de reservas forestales suficientes y funcionales, por cada ecorregión forestal
del territorio nacional.
• Mantener actualizada la información sobre la superficie cubierta por bosques nativos y su estado de conservación.
• Brindar asistencia técnica a las autoridades de aplicación de las distintas jurisdicciones, promoviendo la cooperación
y la interacción.
• Promover planes de reforestación y restauración ecológica de bosques nativos degradados.
• Impulsar medidas para el aprovechamientos sostenible de los bosques nativos, considerando a las comunidades
indígenas originarias que los habitan o dependen de ellos.

Fondo Nacional para el enriquecimiento y la conservación de los bosques nativos: el art 30 estableció la creación del
fondo nacional para el enriquecimiento y la conservación de los bosques nativos, cuya finalidad radica en compensar a
las jurisdicciones que conservan los bosques nativos, por los servicios ambientales que estos brindan.
El art 31 establece que debe ser integrado por:
a) No menos del 0,3% del presupuesto nacional correspondiente a las partidas presupuestarias anualmente asignadas
al cumplimiento de la presente ley.
b) 2% del total de las retenciones a las exportaciones de productos primarios y secundarios provenientes de la
agricultura, ganadería, sector forestal, correspondientes al año anterior del ejercicio en consideración.
c) Prestamos y/o subsidios que específicamente sean otorgados por organismos nacionales e internacionales.
d) Donaciones y legados.
e) Aporte destinado al cumplimiento de programas a cargo del fondo.
f) El producido de la venta de publicaciones o de otro tipo de servicios relacionados con el sector forestal.
g) Los recursos no utilizados provenientes de ejercicios anteriores.
ART 32. — El Fondo Nacional para la Conservación de los Bosques Nativos será distribuido anualmente entre las
jurisdicciones que hayan elaborado y tengan aprobado por ley provincial su Ordenamiento de Bosques Nativos.
120

La Autoridad Nacional de Aplicación juntamente con las autoridades de aplicación de cada una de las jurisdicciones que
hayan declarado tener bosques nativos en su territorio, determinarán anualmente las sumas que corresponda pagar,
teniendo en consideración para esta determinación:
a) El porcentaje de superficie de bosques nativos declarado por cada jurisdicción;
b) La relación existente en cada territorio provincial entre su superficie total y la de sus bosques nativos;
c) Las categorías de conservación declaradas, correspondiendo un mayor monto por hectárea a la categoría I que a la
categoría II.
ART 35. — Aplicación del Fondo. Las Jurisdicciones aplicarán los recursos del Fondo del siguiente modo:
a) El 70% para compensar a los titulares de las tierras en cuya superficie se conservan bosques nativos, sean públicos o
privados, de acuerdo a sus categorías de conservación. El beneficio consistirá en un aporte no reintegrable, a ser
abonado por hectárea y por año, de acuerdo a la categorización de bosques nativos, generando la obligación en los
titulares de realizar y mantener actualizado un Plan de Manejo y Conservación de los Bosques Nativos que deberá ser
aprobado en cada caso por la Autoridad de Aplicación de la jurisdicción respectiva. El beneficio será renovable
anualmente sin límite de períodos.
b) El 30% a la Autoridad de Aplicación de cada Jurisdicción, que lo destinará a:
1. Desarrollar y mantener una red de monitoreo y sistemas de información de sus bosques nativos;
2. La implementación de programas de asistencia técnica y financiera, para propender a la sustentabilidad de
actividades no sostenibles desarrolladas por pequeños productores y/o comunidades indígenas y/o campesinas.

El llamado “proyecto Gondwana”. Hace 200 millones de años, el supercontinente llamado Pangea empezó a dividirse y
como resultado se formaron el continente de Laurasia en el hemisferio Norte y Gondwana en el hemisferio Sur,
abarcando lo que hoy llamamos Sudamérica, África, Antártida, Australia y Nueva Zelanda.
La iniciativa Gondwana se gestó en Chile en 1994 y rápidamente se difundió por los países que conservan relictos de los
bosques del antiguo supercontinente Gondwana: Chile, Argentina, Nueva Zelanda y Australia con su isla Tasmania.
La meca del proyecto Gondwana es concretar un tratamiento intergubernamental que proteja los bosques al sur del
paralelo 40° (bosques húmedos-templados y subantárticos). Su ámbito seria un Santuario Intercontinental, cuya gestión
tendría vinculaciones similares a las del Sistema de Reservas de la Biosfera de UNESCO.
El templado húmedo representa sólo el tres por ciento del bosque planetario y está fuertemente amenazado. Subsiste
en siete regiones del mundo y es valioso y significativo para toda la humanidad por su biomasa, biodiversidad, especies
únicas y abastecimiento de agua pura a nivel planetario.
Es un gran esfuerzo para proteger, reconectar y restablecer una relación profunda y natural entre todas las áreas
boscosas de los territorios mas australes del planeta. Tiene como objeto proveer un modelo practico, en el que los seres
humanos podamos relacionarnos en forma equilibrada con el ambiente. El propósito básico es establecer una gran zona
a nivel hemisférico en la cual las comunidades biológicas naturales, incluyendo la humana, puedan desarrollarse juntas.
Lo que el proyecto Gondwana trata de impulsar, es un cambio de actitudes que le permita a todos los que viven y
trabajan en la región darse cuenta de la integridad de los ecosistemas.
El proyecto tendría un particular impacto en la Argentina, ya que podría convertirse en una herramienta eficaz para
resguardar los bosques andino-patagónicos de la depredación a la que son sometidos. En los últimos 100 años, por
ejemplo, Argentina perdió el 74% de sus bosques nativos.
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UNIDAD 22: ACTIVIDAD INDUSTRIAL Y AMBIENTE

Industria. Concepto. Caracterización. Al abordar la temática de la relación entre la actividad industrial y la protección
del medio ambiente, en primer término debemos delimitar los conceptos de industria y actividad industrial.
En ese sentido, el Decreto N° 101/03 Reglamentario de la Ley Marco Ambiental N° 11.717 de la Provincia de Santa Fe,
en sus Disposiciones Generales define a la Actividad Industrial como toda aquella mediante la que se desarrolle un
proceso tendiente a la conservación, separación o transformación de la forma, esencia, calidad o cantidad de una
materia prima o material para la obtención de un producto final.
En un sentido amplio, asimismo puede definirse a la Industria, como el conjunto de procesos y actividades que tienen
como finalidad transformar las materias primas en productos elaborados de forma masiva.
A su vez, puede distinguirse el concepto de Industria del de Empresa, en tanto este último es un concepto de índole
económico que refiere a la unidad productiva organizada para la explotación de una actividad económica
determinada.
En economía la Empresa “…es la unidad económica básica encargada de satisfacer las necesidades del mercado,
mediante la utilización de recursos materiales y humanos. Se encarga de la organización de los factores de
producción, capital y trabajo”.
La principal finalidad de la Empresa es la obtención de utilidades, a través de la producción de bienes o servicios.
La Empresa nace como una institución eminentemente económica, inspirada en el fin de lucro y concebida para la
maximización de los beneficios de su titular. Pero, la empresa no es una unidad aislada como si se tratara de una
“burbuja productiva”, sino que se encuentra inserta en un medio natural y social con los que presenta permanente
interacciones.
En efecto, para cumplir con su finalidad (maximización de beneficios) la empresa requiere contar con insumos y
materias primas que son proporcionados por la naturaleza, así como también con recursos humanos (fuerza de trabajo)
que le proporciona la sociedad. De tal manera, corresponde analizar la compleja trama de relaciones que surgen en la
interacción entre la empresa, el medio ambiente y la sociedad.

Relación con el Medio Ambiente. Las relaciones que vinculan a la unidad económica (empresa), el medio ambiente
(entorno natural) y la sociedad (entorno social) no son unidireccionales, sino que se hallan representadas por una serie
de flujos continuos que revisten cierta complejidad y generan tensiones.
Por una parte, la economía se encarga del estudio de la producción, el consumo y los flujos existentes entre ellos. Así, la
empresa proporciona a la sociedad bienes y servicios, y obtiene de ésta el capital humano necesario para su
desenvolvimiento.
Por otro lado, el medio natural provee a la empresa de los insumos necesarios para la producción (recursos naturales
tales como: agua, energía, madera, metales, granos, etc). Asimismo el medio ambiente proporciona servicios recreativos
a los consumidores (el disfrute de la belleza natural, el aire puro, el paisaje, etc). Ya aquí se presenta una primera línea
de tensión dado que un mismo recurso natural, puede desempeñar la doble función de servir como insumo y como
servicio recreativo (y así por ej. podemos preguntarnos: Un bosque ¿debería explotarse para proporcionar madera o
preservarlo para sustentar actividades recreativas? Lo mismo puede preguntarse de un río o cualquier otro recurso)
Existe una segunda línea a través de la cuál interactúan la economía y el medio natural: la generación de residuos y
basura tanto por parte de la empresa como de los consumidores.
La descarga de residuos puede disminuir la capacidad del medio natural para proporcionar servicios recreativos y, si es
lo suficientemente severa puede limitar asimismo su papel como proveedor de insumos productivos.
Es decir que, la interacción entre la economía y el medio ambiente se representa a través de una serie de flujos, en los
que, pueden concebirse a los recursos naturales como un “stock”. De esta forma, la utilización de los recursos como
insumo en el proceso productivo supondrá una disminución en el stock de dicho recurso a una velocidad que dependerá
de la tasa de renovabilidad del recurso (la cual estará determinada por la velocidad de consumo del recurso y su
capacidad de autoregeneración).
Igualmente puede pensarse en un flujo de servicios recreativos desde el medio natural hacia el consumo. Este flujo a
diferencia del anterior no supone necesariamente una reducción del stock. El hecho de que las personas admiren la
belleza natural no la destruye, a menos que sean tantas que dicha belleza quede perturbada.
Ahora bien, la economía liberal neoclásica ha centrado su enfoque fundamentalmente y hasta época muy reciente, en el
análisis de los procesos de producción y consumo y las relaciones entre ellos. En particular, luego de la Segunda Guerra
Mundial los economistas se han preocupado principalmente por mantener y estimular el crecimiento económico. Esta
línea argumental tendía a olvidar, o dejar de lado en gran medida, el medio natural, contemplado simplemente como
una reserva de recursos susceptibles de ser utilizados en el proceso productivo.
Esta línea de pensamiento economisista comenzó a ser seriamente cuestionada en los años setenta, debido a la
creciente toma de conciencia con respecto a los problemas de la contaminación ambiental causados principalmente por
la actividad industrial.
122

La crítica al modelo neoliberal de crecimiento sostenido se centra en el hecho de que los niveles crecientes de
producción y consumo requieren no sólo un flujo creciente de recursos naturales, sino que también generan un flujo
creciente de residuos. La función regeneradora del medio natural, que le permite asimilar estos residuos, se ve
sometida a una presión creciente, hasta que llega un momento en el que su capacidad es superada (capacidad de carga
del ecosistema). La contaminación resultante probablemente acabe con la posibilidad de que el medio natural
proporcione una serie de recursos y lo que es todavía más importante, degradará el flujo de servicios recreativos que
genera.
Ello producirá consecuencias diferentes, según se trate de países en vías de desarrollo o desarrollados.
Respecto de los primeros, los problemas del ambiente se relacionan directamente con el desarrollo económico, dadas
las precarias condiciones de vida del grueso de la población y la necesidad de encontrar nuevas vías para un desarrollo
que atienda a un uso sostenido a largo plazo de sus recursos naturales, dirigido a satisfacer las necesidades del conjunto
de sus habitantes.
Con relación a los segundos, el problema del modelo neoclásico no estriba en que el crecimiento económico se torne
imposible, sino en que, los beneficios del mismo se hagan cada vez menos valiosos debido a la degradación del medio
en el que nos toca vivir.
Es por ello que la variable o dimensión ambiental no puede ser soslayada en el análisis comprensivo y realista de la
economía y el mercado en el que se desenvuelve la empresa.
En este modelo económico, la carga del costo, tanto de la prevención como de la corrección del deterioro ambiental se
traslada de la empresa a la sociedad. Ese costo es lo que se denomina: Externalidad o Pasivo Ambiental.

El paradigma del Desarrollo Sustentable. Un prolifero desarrollo normativo cada vez mas estricto en la regulación de la
actividad industrial, llevó a los economistas y empresarios a repensar la relación costos/beneficios neoclásica e
incorporar a ella la variable ambiental.
De esta manera comienzan a gestarse nuevos modelos de organización industrial, que incorporan el concepto de
Gestión Ambiental en el núcleo de la empresa moderna.
Se denomina Gestión Ambiental al conjunto de medidas mediante las cuales se organizan las actividades antrópicas que
afectan al ambiente, con el fin de lograr un adecuado equilibrio entre las dimensiones del Desarrollo Sostenible
(Dimensión económica, ambiental y social)
En un sentido amplio, el concepto va más allá de las medidas tecnológicas, científicas y organizativas que puedan
adoptar las empresas para mitigar los impactos negativos de sus procesos de producción, y comprende y abarca
también las directrices y lineamientos formuladas desde los organismos públicos encargados de delimitar la política
ambiental (nivel internacional, regional, nacional o local).
Así, los propulsores del cambio de paradigma y la incorporación de la Gestión Ambiental a la Empresa Moderna, han
sido las leyes y regulaciones cada vez más estrictas, los acuerdos nacionales e internacionales, las exigencias de los
mercados, la presión de la opinión pública y la pérdida de recursos naturales no renovables. Pero a pesar de la presión
constante de los distintitos sectores sociales, persisten (y en buen número) los casos en que la relación entre actividades
todavía es entendida solamente como costos adicionales que perjudican la competitividad y el crecimiento económico.
Conforme la problemática ambiental fue imponiéndose a través de las transformaciones de los paradigmas, hay una
alteración de las formas de incorporación de la variable ambiental en las prácticas empresariales. Hasta la década del
70, el comportamiento predominante de las empresas fue la estrategia de “contaminar y después descontaminar”, o “la
dilución para evitar la contaminación”. Tenía como objetivos cumplir las normas sobre contaminación y evitar
accidentes laborales, buscando prioritariamente la maximización de los lucros de la empresa dentro de un horizonte de
tiempo muy corto.
Lo que determinó la inviabilidad de ese tipo de comportamiento fue el crecimiento del volumen de contaminantes y la
saturación del medioambiente como receptor, exigiendo, por lo tanto, otros instrumentos. La situación desemboca en
una nueva forma de comportamiento, reactiva como la primera, pero más adecuada a las premisas: nace el paradigma
de la protección ambiental, que busca “controlar la contaminación”, limitándose a reducir las emisiones de acuerdo con
los patrones legales establecidos, a través de la instalación de nuevos equipamientos de control de emisiones en el final
del proceso productivo, también denominados tecnologías end of pipe o fin de línea.
Otro camino fue la adopción de tecnologías de procesos menos contaminadoras, muchas veces más eficientes, que
buscaban adaptar antiguos procesos, ahorrar energía y materias primas, además de minimizar la generación de
residuos.
El cuarto enfoque que determina un nuevo patrón de gestión ambiental de las empresas corresponde a la estrategia
más reciente que deja de enfocar exclusivamente el proceso productivo, incluyendo también el producto final entre sus
preocupaciones con el objetivo de minimizar su potencial como fuente de contaminación. Las formas mas avanzadas de
ese enfoque incluyen la gestión de riesgos asociados a infiltraciones, explosiones, liberación accidental de
contaminantes, insumos o productos, así como los riesgos ambientales relacionados con la salud humana o la integridad
de los ecosistemas.
123

En este estado de situación, las acciones de la empresa dejan de ser simplemente reactivas o defensivas para pasar a ser
preventivas y proactivas, en función principalmente de la evolución del nivel de conciencia ecológica y de los marcos
normativos actuales.
En efecto, cada vez se torna más difícil ignorar el tema de la gestión ambiental debido a la creciente cantidad de
medidas legales restrictivas, tanto internas en los países, como aquellas referidas a normas o tratados internacionales
que regulan el comercio exterior buscando restringir la comercialización de productos contaminados o provenientes de
países que perjudican el medioambiente, además de una opinión pública mucho más sensbilizada y exigente que en
décadas pasadas.

Certificación Medioambiental. Para implantar un sistema de gestión medioambiental puede hacerse sin solicitar ningún
reconocimiento o siguiendo una norma y solicitando la certificación y/o verificación y registro correspondiente.

Implantación de un sistema de gestión medioambiental. Los requisitos para implantar un Sistema de Gestión
Medioambiental difieren en caso de que se vaya a realizar siguiendo la norma UNE-EN-ISO-14001 o que se vaya a
implantar un SGMA EMAS 2001. Pero en cualquier caso los principales pasos a seguir son:
• Definición de una Política Medioambiental. Se trata del primer paso para la implantación de un SGMA y consiste en
una declaración de los objetivos y principios de la empresa sobre su situación medioambiental. Debe ser fácilmente
comprensible y accesible para empleados y consumidores, informando además sobre la manipulación y eliminación
de los residuos que pudiera generar el producto, así como sobre un uso seguro para el medioambiente.
• Evaluación del Impacto Medioambiental. El impacto ambiental es la alteración producida en el Medio Ambiente
como consecuencia de las actividades de la empresa y puede ser negativa, cuando provoca una degradación de la
zona o positiva, cuando contribuye a la conservación y mejora ambiental.
Para realizar una Evaluación de Impacto Ambiental en primer lugar hay que hacer un Estudio del impacto ambiental, por
parte de técnicos, identificando los impactos, efectos que producen y formas de corregirlos. Después de valorar el
estudio técnico, las autoridades competentes realizan la Declaración de Impacto Ambiental y deciden las medidas a
tomar para proteger el Medio Ambiente.
• Información y formación del personal. Es preciso formar a todo el personal cuya actividad pueda tener impacto en
el medio ambiente. El compromiso y motivación de la plantilla se puede conseguir a través de guías divulgativas,
reuniones informativas, reconocimiento al alcanzar los objetivos medioambientales, etc.
• Fijación de objetivos y metas. Los objetivos son los fines generales expresados en términos de eficacia
medioambiental que una empresa se propone alcanzar, mientras que las metas son los requisitos de actuación
cuantificados y especificados hasta el detalle, que deben de cumplirse para alcanzar los objetivos.
• Introducción del programa medioambiental, que debe recoger las responsabilidades para cada nivel y función de la
empresa, los recursos materiales y humanos para lograr los objetivos, plazos en los que se tienen que alcanzar los
objetivos, los procedimientos que permitan realizar los cambios necesarios mientras avanza el proyecto y los
métodos para controlar el grado de cumplimiento del programa y los correspondientes mecanismos de corrección.
• Elaboración del Manual de Gestión Medioambiental, Procedimientos y Registros. Todo SGMA debe contar con
documentación, donde se recogen los métodos de actuación y que principalmente consta de un Manual, donde
debe definirse la política medioambiental y se describen los medios para lograr los objetivos medioambientales de
la empresa; Procedimientos e instrucciones, que son documentos que detallan concretamente los pasos a seguir
para llevar a cabo una actividad, recursos técnicos y humanos que intervienen, etc. Y por último de Registros o
documentos para el seguimiento de todos los aspectos de un SGMA, como permisos, informes de las auditorias…
• Auditoria Medioambiental. El propósito de esta evaluación Medioambiental es comprobar si el SGMA se ha
implantado y mantiene de manera que posibilite cumplir con los objetivos propuestos en los plazos establecidos.
Pueden realizarse por el mismo personal de la empresa o por terceros designados para tal efecto siempre que
conserven la imparcialidad y objetividad. Si se va a tramitar la certificación del SGMA es obligatoria la auditoria de
verificación y la debe realizar un auditor externo a la empresa y legalmente.

Responsabilidad: se aplica y empieza a defender con la reforma del 1994 y el artículo 41, que estaba bien logrado. Es un
claro ejemplo de la Constitucionalización del Derecho Privado (la ley Base y superior es la Constitución Nacional, y esto
genera que todas las leyes inferiores se deben adaptar). Si bien esta subordinación en nuestro derecho se respetó muy
pocas veces, lo que se busca el Código es que normas estén de acuerdo a la CN y esto ya lo plantea desde el artículo
primero.

Responsabilidad social empresarial. La temática de las externalidades y los pasivos ambientales se encuentra
indisolublemente ligados al avance de la concepción moderna sobre la responsabilidad social empresaria.
124

En efecto, en tanto actores sociales fundamentales de toda sociedad medianamente modernizada, las empresas se
encuentran en constante interacción con su medio ambiente externo, intercambiando permanentemente insumos,
productos e información. El reconocimiento del carácter dual de esta relación nos permite contemplar la íntima
interdependencia existente entre ellas y su ambiente. En este sentido, la supervivencia de una empresa cualquiera
depende, en gran medida, de su capacidad de reacción, adaptación y respuesta a las exigencias y demandas generadas
en este ámbito.
La noción de Responsabilidad Social Empresaria, en efecto, se encuentra íntimamente relacionada al cómo las empresas
se relacionan con e impactan en la sociedad, suponiendo, bajo esta óptica, que para crecer y competir más
eficientemente éstas deberían contribuir a generar un ambiente posibilitador (“enabling environment”) que les permita
llevar adelante con mayor facilidad sus negocios y operaciones. Como veremos, pues, la idea de RSE nos permitirá poner
en perspectiva el papel de la empresa en la sociedad y las posibles nuevas relaciones entre ella y su ambiente.
Debemos dejar en claro, pues, que la noción de Responsabilidad Social Empresaria no significa que el empresario
desestime la importancia de generar beneficios (la rueda que, en definitiva, hace funcionar el contrato anterior), sino
simplemente que su maximización no se produzca a cualquier precio ni a cualquier costo, esto es, que no implique o
conlleve la utilización de determinados medios como la explotación de la mano de obra, la destrucción del medio
ambiente o el soborno de funcionarios públicos, entre otros que podríamos mencionar.
En un contexto en el que los consumidores, las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación
incrementan de manera continua y acelerada su poder de “vigilar y castigar”, supone una nueva forma de orientar la
gestión empresarial en base una ética que considere y evalúe los efectos de las acciones y los medios a utilizarse, esto
es, una nueva forma de hacer y de conducir los negocios en base a una ética de la responsabilidad.
Esta apreciación adquiere mayor significancia y pertinencia en un país como el nuestro, caracterizado, por la débil
capacidad de las burocracias estatales, incluyendo las judiciales, para fiscalizar y sancionar la transgresión de las normas
jurídicas, y en donde el costo de no cumplirlas es menor que el de respetarlas, fundamentalmente como consecuencia
de los engorrosos trámites, las trabas burocráticas, la levedad de los castigos y la ineficacia, por corrupción o desidia, de
las sanciones previstas.
Sustentando su accionar en una ética de la responsabilidad, las empresas deberían tomar plena conciencia de las
implicancias individuales, sociales y medioambientales que acarrean sus prácticas operativas, desarrollando políticas,
procedimientos y procesos orientados a evitar posibles efectos colaterales negativos, a potenciar externalidades
positivas y a fomentar el respeto y consideración de cada uno de los interlocutores con los que se relaciona

Responsabilidad civil, penal y administrativa. Ley general de ambiente. Daño ambiental. La continua y creciente
degradación del ambiente, provocada por contaminantes que el mismo hombre produce, genera un peligro grave no
solo en el presente, sino también para las generaciones futuras. Defender al ambiente implica a su vez la base para la
preservación de la especie humana y de la vida en todo el planeta.
El concepto de ambiente se relaciona al entorno, que es todo lo que nos rodea. Se puede definir como la multiplicidad
de elementos de estructura heterogénea que conforman un sistema, el cual tiene autonomía, es funcional y se
autoregenera al punto tal que la creación sustancial de algunos de sus elementos o componentes, habrá de repercutir
indefectiblemente en el conjunto de los demás elementos.
► La ley general de Ambiente define el daño ambiental como toda alteración relevante que modifique negativamente
el ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores colectivos.
► Bustamante Alsina, por su lado considera, al daño ambiental de una forma ambivalente, designando no solo a lo que
recae sobre el patrimonio ambiental que es común a toda una comunidad, sino también al menoscabo que la lesión en
el medioambiente provoca sobre los intereses de una determinada persona o grupo de personas. Hay una multiplicidad
de elementos (flora, fauna, territorio), cosas vivas, inertes, creadas por el hombre, ideales (como por ejemplo la belleza
de un paisaje o ambiente), cosas materiales e inmateriales, es complejo y abarcativo.
Si bien el objeto es el ambiente, hay distintos enfoques en cuanto a porque es importante el mismo. Algunos se plantea
si lo que se debe hacer es defender la naturaleza en sí mismo, o defender al hombre en cuanto al provecho que puede
conseguir de ella sin arruinarlo; Otra discusión pasa por si no se debe dejar extinguir a especies porque nos perjudica a
nosotros o se las debe defender por el propio hecho de que existieron y son precedente a nosotros.
Las posturas no se pueden llevar al extremo porque las dos implicarían riesgos, pero hay que tener en cuenta que
algunas ponderan el derecho natural y otras lo hacen teniendo en cuenta al hombre en si mismo.
Art. 28. — “El que cause el daño ambiental será objetivamente responsable de su restablecimiento al estado anterior a
su producción. En caso de que no sea técnicamente factible, la indemnización sustitutiva que determine la justicia
ordinaria interviniente, deberá depositarse en el Fondo de Compensación Ambiental que se crea por la presente, el cual
será administrado por la autoridad de aplicación, sin perjuicio de otras acciones judiciales que pudieran corresponder”.
En principio se aplica la reparación en especie, de no ser posible existirá una indemnización pecuniaria en forma de
sustitución.
125

El valor no se puede calcular con exactitud pero es una recomposición que se va acercar a la proporción entre el acto y
la lesión que se causó por el daño perpetrado. Por ejemplo si se produce un daño ambiental para la indemnización va a
ser difícil calcular un valor ya que costaría miles de millones purificar completamente un rio, o saber con exactitud cuál
sería el valor de que un árbol tenga que volver a crecer. Por eso la salida más lógica es el principio precautorio, que
busca evitar este inconveniente.
Es importante destacar que se creó un fondo de compensación ambiental, para intentar afrontar estos grandes gastos.
Es de carácter público y su finalidad no es otra que el cuidado, protección y restauración del ambiente.
Art. 29. — “La exención de responsabilidad sólo se producirá acreditando que, a pesar de haberse adoptado todas las
medidas destinadas a evitarlo y sin mediar culpa concurrente del responsable, los daños se produjeron por culpa
exclusiva de la víctima o de un tercero por quien no debe responder.
La responsabilidad civil o penal, por daño ambiental, es independiente de la administrativa. Se presume iuris tantum la
responsabilidad del autor del daño ambiental, si existen infracciones a las normas ambientales administrativas”.
Rigen los eximentes propios de la responsabilidad objetiva, que tienden a demostrar la ruptura del nexo causal. Ellos
son el caso fortuito y el hecho de 1 tercero.

Punición: según Pizarro, los daños punitivos «son sumas de dinero que los tribunales mandan a pagar a la víctima de
ciertos ilícitos, que se suman a las indemnizaciones por daños realmente experimentados por el damnificado, que están
destinadas a punir graves inconductas del demandado y a prevenir hechos similares en el futuro»
Para la concepción clásica de la responsabilidad el tema central era la «punición» o castigo del agente y de ninguna
manera la prevención o evitación del daño, en el «derecho de daños» actual la prevalencia es diferente: primero
prevenir, con conductas diligentes, cuidadosas, celosas y prudentes, luego, frente al error o al fracaso, reparar o
recomponer, para satisfacción de la víctima inocente. Si bien la punición no es propia del derecho de daños puede ser
sumamente útil e importante en algunas situaciones.
La punición fue incluida en el Anteproyecto del Código Civil como una de las funciones de la responsabilidad, pero se
quitó en su redacción definitiva.
En relación con el último párrafo del artículo 29 de la Ley de Ambiente, a lo que si hace referencia el Código civil y
Comercial en su artículo 1714 es que: “Si la aplicación de condenaciones pecuniarias administrativas, penales o civiles
respecto de un hecho provoca una punición irrazonable o excesiva, el juez debe computarla a los fines de fijar
prudencialmente su monto”

Legitimación activa: los intereses difusos. Art. 30 de la Ley general de Ambiente: “Producido el daño ambiental
colectivo, tendrán legitimación para obtener la recomposición del ambiente dañado, el afectado, el Defensor del Pueblo
y las asociaciones no gubernamentales de defensa ambiental, conforme lo prevé el artículo 43 de la Constitución
Nacional, y el Estado nacional, provincial o municipal; asimismo, quedará legitimado para la acción de recomposición o
de indemnización pertinente, la persona directamente damnificada por el hecho dañoso acaecido en su jurisdicción.
Deducida demanda de daño ambiental colectivo por alguno de los titulares señalados, no podrán interponerla los
restantes, lo que no obsta a su derecho a intervenir como terceros.
Sin perjuicio de lo indicado precedentemente toda persona podrá solicitar, mediante acción de amparo, la cesación de
actividades generadoras de daño ambiental colectivo”.
La victima al ser un derecho colectivo son todos, pero existen ciertos legitimados a actuar en el caso concreto. Cuando
habla de los afectados, se refiere al directamente afectado o que se encuentra en torno a ese ambiente. Por ejemplo:
una persona de nuestra ciudad no tendría legitimación para reclamar por la contaminación del Riachuelo, pero si lo
podría hacer una persona de Buenos Aires que se ve afectada o tiene un cierta relación con el lugar; No poder
interponer la demanda, no obsta al derecho participar como terceros.

Legitimación pasiva. Art. 31 de la Ley general de Ambiente: “Si en la comisión del daño ambiental colectivo, hubieren
participado dos o más personas, o no fuere posible la determinación precisa de la medida del daño aportado por cada
responsable, todos serán responsables solidariamente de la reparación frente a la sociedad, sin perjuicio, en su caso, del
derecho de repetición entre sí para lo que el juez interviniente podrá determinar el grado de responsabilidad de cada
persona responsable.
En el caso de que el daño sea producido por personas jurídicas la responsabilidad se haga extensiva a sus autoridades y
profesionales, en la medida de su participación”.

Regulación jurídica de la Actividad industrial en relación al medio ambiente. No encontrado. Supongo puede ser por
ejemplo la ley de hidrocarburos, el código minero, etc.
126

Argentina. Competencias. Nación. Art. 41 CN.

• 1° Párrafo: Derecho de utilizar y deber de cuidar: “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano,
equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades
presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental
generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley”.
• 2° Párrafo: “Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los recursos
naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la información y
educación ambientales”.
Del deber de cuidado surge esta segunda parte que plantea que quien realiza un daño ambiental tiene la obligación de
repararlo según surja de lo que establezca la ley.
Cuando se habla de la diversidad cultural y biológica, un ejemplo es el Caso del cuadro de las Nereidas (lo demolieron, y
por su belleza generaba un daño e impacto visual). Otro es el de la Villa general Belgrano, en donde solo hay
construcciones al estilo alemán, alterar esto provocaría un daño.
• 3° Párrafo: “Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a
las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales”.
Establece las competencias y limitaciones para el dictado de las normas. Es un caso particular ya que establece un
sistema que es diferente al resto de normas de derecho.
La Nación establece los presupuestos mínimos en la Ley general del Ambiente pero estos no pueden violar la protección
de las normas locales. Al ser los presupuestos mínimos, si la norma local da una protección más importante, va a
prevalecer esta última.
Por ejemplo en el caso de la fumigación, si la ley nacional establece 3 kilómetros de distancia con respecto a la zona
urbana y la norma local indica una de 7 kilómetros, es esta ultima la que se va aplicar.
Se entiende por presupuesto mínimo, establecido en el artículo 41 de la Constitución Nacional, a toda norma que
concede una tutela ambiental uniforme o común para todo el territorio nacional, y tiene por objeto imponer
condiciones necesarias para asegurar la protección ambiental. En su contenido, debe prever las condiciones necesarias
para garantizar la dinámica de los sistemas ecológicos, mantener su capacidad de carga y, en general, asegurar la
preservación ambiental y el desarrollo sustentable.
• 4° Párrafo: “Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligrosos, y de los
radiactivos”.
Se empezó a tomar conciencia a partir del caso de Chernóbil, y sus implicancias. El accidente produjo que nada se puede
comer en un amplio radio por más 1000 años, ni tampoco se pueda habitar. Es un ejemplo del daño ambiental,
expansivo, continuo, multiplicador y permanente (produjo malformaciones, retrasos, muertes). Otro accidente nuclear
reciente y con graves consecuencias fue en Japón, en la central nuclear de Fukushima.
Ley General del Ambiente. Competencia Judicial. Art. 7. “La aplicación de esta ley corresponde a los tribunales
ordinarios según corresponda por el territorio, la materia, o las personas. En los casos que el acto, omisión o situación
generada provoque efectivamente degradación o contaminación en recursos ambientales interjurisdiccionales, la
competencia será federal”.
Art. 32. “La competencia judicial ambiental será la que corresponda a las reglas ordinarias de la competencia. El acceso
a la jurisdicción por cuestiones ambientales no admitirá restricciones de ningún tipo o especie. El juez interviniente podrá
disponer todas las medidas necesarias para ordenar, conducir o probar los hechos dañosos en el proceso, a fin de
proteger efectivamente el interés general. Asimismo, en su Sentencia, de acuerdo a las reglas de la sana crítica, el juez
podrá extender su fallo a cuestiones no sometidas expresamente su consideración por las partes.
En cualquier estado del proceso, aun con carácter de medida precautoria, podrán solicitarse medidas de urgencia, aun
sin audiencia de la parte contraria, prestando debida caución por los daños y perjuicios que pudieran producirse. El juez
podrá, asimismo, disponerlas, sin petición de parte”.

Principios de política ambiental y actividad industrial. Art. 1. “La presente ley establece los presupuestos mínimos para
el logro de una gestión sustentable y adecuada del ambiente, la preservación y protección de la diversidad biológica y la
implementación del desarrollo sustentable”.
Art. 4. “La interpretación y aplicación de la presente ley, y de toda otra norma a través de la cual se ejecute la política
Ambiental, estarán sujetas al cumplimiento de los siguientes principios:
• Principio de congruencia: la legislación provincial y municipal referida a lo ambiental deberá ser adecuada a los
principios y normas fijadas en la presente ley; en caso de que así no fuere, éste prevalecerá sobre toda otra norma
que se le oponga.
• Principio de prevención: las causas y las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en forma prioritaria e
integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se pueden producir.
127

• Principio precautorio: cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información o certeza
científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos,
para impedir la degradación del medio ambiente.
En cuanto este principio vamos a decir que la reparación puede ser preventiva o resarcitoria. En el derecho
ambiental se suma un principio más que es el precautorio. Existe un deber de adoptar medidas adecuadas, con el fin
de evitar riesgo de daños potenciales a la vida, la salud y el ambiente.
Es aplicable cuando haya peligro de daño grave o irreversible, en donde la ausencia de información o certeza
científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos,
para impedir la degradación del ambiente.
Permite que no exista una razón para convalidar acciones u omisiones humanas que puedan potencialmente
dañarlo.
La principal diferencia con la prevención (art 1710 y 1711) es que en ella hay una peligrosidad altísima de que el
daño puede ocurrir (un indicio prácticamente inequívoco que hace previsible que el daño puede ocurrir). En la
función precautoria como ya se mencionó, no hay certeza ni incertidumbre científica, pero su existencia adquiere
una gran importancia porque hay daños potencialmente peligrosos que de no adoptarse las medidas necesarias,
luego no se pueden recomponer.
• Principio de equidad intergeneracional: los responsables de la protección ambiental deberán velar por el uso y goce
apropiado del ambiente por parte de las generaciones presentes y futuras
• Principio de progresividad: los objetivos ambientales deberán ser logrados en forma gradual, a través de metas
interinas y finales, proyectadas en un cronograma temporal que facilite la adecuación correspondiente a las
actividades relacionadas con esos objetivos.
• Principio de responsabilidad: el generador de efectos degradantes del ambiente, actuales o futuros, es responsable
de los costos de las acciones preventivas y correctivas de recomposición, sin perjuicio de la vigencia de los sistemas
de responsabilidad ambiental que correspondan.
• Principio de subsidiariedad: el Estado nacional, a través de las distintas instancias de la administración pública,
tiene la obligación de colaborar y, de ser necesario, participar en forma complementaria en el accionar de los
particulares en la preservación y protección ambientales.
• Principio de sustentabilidad: el desarrollo económico y social y el aprovechamiento de los recursos naturales
deberán realizarse a través de una gestión apropiada del ambiente, de manera tal, que no comprometa las
posibilidades de las generaciones presentes y futuras.
• Principio de solidaridad: la Nación y los Estados provinciales serán responsables de la prevención y mitigación de los
efectos ambientales transfronterizos adversos de su propio accionar, así como de la minimización de los riesgos
ambientales sobre los sistemas ecológicos compartidos.
• Principio de cooperación: los recursos naturales y los sistemas ecológicos compartidos serán utilizados en forma
equitativa y racional, El tratamiento y mitigación de las emergencias ambientales de efectos transfronterizos serán
desarrollados en forma conjunta”.

Presupuesto mínimo. Art. 6. “Se entiende por presupuesto mínimo, establecido en el artículo 41 de la Constitución
Nacional, a toda norma que concede una tutela ambiental uniforme o común para todo el territorio nacional, y tiene por
objeto imponer condiciones necesarias para asegurar la protección ambiental. En su contenido, debe prever las
condiciones necesarias para garantizar la dinámica de los sistemas ecológicos, mantener su capacidad de carga y, en
general, asegurar la preservación ambiental y el desarrollo sustentable”.

Provincia de Santa fe. Ley 11.717. Esta es la que regula el Medio ambiente y el desarrollo sustentable. Su primer cap.
Establece una serie de principios generales.
Art. 1. Estable que la ley tiene por objeto:
1. “Establecer dentro de la política de desarrollo integral de la Provincia, los principios rectores para preservar,
conservar, mejorar y recuperar el medio ambiente, los recursos naturales y la calidad de vida de la población.
2. Asegurar el derecho irrenunciable de toda persona a gozar de un ambiente saludable, ecológicamente equilibrado y
adecuado para el desarrollo de la vida y la dignidad del ser humano.
3. Garantizar la participación ciudadana como forma de promover el goce de los derechos humanos en forma integral e
interdependiente”.
Art. 2. Enumera en forma no taxativa lo que comprende la preservación, conservación, mejoramiento y recuperación
del medio ambiente (menciono algunos):
1. “La utilización racional del suelo, subsuelo, agua, atmósfera, fauna, paisaje, gea, fuentes energéticas y demás
recursos naturales, en función del desarrollo sustentable.
2. La conservación de la diversidad biológica y la gestión ecológica racional de la biotecnología.
128

3. La preservación del patrimonio cultural y el fomento y desarrollo de procesos culturales, enmarcados en el desarrollo
sustentable.
4. La protección, preservación y gestión de los recursos hídricos y la prevención y control de inundaciones y
anegamientos (…)”.
Art. 3. Establece la creación de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Desarrollo sustentable la cual es la
autoridad de aplicación de la presente ley.
Art. 4. Establece las funciones que tiene la Secretaria. Enumero algunos:
• Elaborar y proponer la política del medio ambiente y desarrollo sustentable.
• Controlar el cumplimento efectivo de la presente ley y de las reglamentaciones que en consecuencia se dicten.
• Evaluar y sugerir modificaciones de las normas vigentes que regulen la materia ambiental.
• Controlar en forma permanente el estado del medio ambiente y de los recursos naturales; fiscalizar el uso del suelo y
subsuelo, agua, aire y otros recursos.
• Proteger y tender a la conservación y utilización racional de los recursos naturales renovables y no renovables,
propiciar la recuperación de las áreas degradadas y el empleo sustentable de los recursos biogenéticos (…)”.
Art. 12. “La Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, puede convocar a Audiencias Públicas a
las personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, responsables, potencialmente afectadas e interesadas en debatir los
aspectos que hacen al impacto ambiental de los proyectos o actividades y a las acciones necesarias para prevenir y
mitigar el impacto ambiental. Las recomendaciones emanadas de las Audiencias Públicas tendrán carácter no
vinculante”.
Art. 6. Establece los recursos con los que cuenta la Secretaría para dar cumplimiento a la ley, tales como partidas que el
PE fija en el Presupuesto General de Gastos y Cálculo de Recursos; donaciones, legados, subsidios, fondos públicos y
privados provenientes de entidades y organismos nacionales e internacionales destinados a sus fines, etc.
Art. 7. Establece la creación de el Consejo Provincial de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable como órgano asesor
consultivo, no vinculante de la Secretaría. Este Consejo está presidido por el Secretario de Estado de Medio Ambiente y
por representantes del estado provincial y representantes de los gobiernos municipales y comunales de acuerdo a la
competencia territorial del asunto por tratarse.
Entre otras cuestiones la ley también trata: el fomento por la educación ambiental y la capacitación de ello a sus
educadores; la organización, delimitación, control y mantención del sistema de Áreas Naturales Protegidas de la
Provincia, la cual es tarea de la Secretaría a los fines de preservar las muestras o extensiones representativas de los
distintos ambientes de la Provincia.

Impacto ambiental. Art. 18. “Las personas físicas o jurídicas responsables de proyectos, obras o acciones que afecten o
sean susceptibles de afectar el ambiente están obligados a presentar a la Secretaría un estudio e informe de evaluación
del impacto ambiental de todas sus etapas”.
Art. 20. “La Secretaría debe realizar Auditorias ambientales de las obras y actividades que se encuentren en ejecución o
desarrollo; o ejecutadas o en pleno funcionamiento con preexistencia a la sanción de esta ley”.
Residuos peligrosos. Art. 22. “Será considerado residuo peligroso todo desecho líquido, sólido, semi-sólido y/o gaseoso
que pueda causar daño, directa o indirectamente a los seres vivos, o contaminar las propiedades bióticas del ambiente
en general”.
Art. 23. “Será materia de legislación especial la regulación de la generación, manipulación, transporte, tratamiento y
disposición final de los residuos peligrosos”.
Infracciones, sanciones e incentivos. Art. 24. “El criterio de preservación será prioritario frente a cualquier otro en la
gestión pública y privada del ambiente y, cuando haya peligro de daño grave e irreversible del mismo, nunca podrá
alegarse a falta de certeza absoluta como razón para no adoptar medidas preventivas”.
Art. 25. “Se consideran conductas dañosas contra el medio ambiente a las siguientes:
a) Depredación, degradación y demás acciones y omisiones susceptibles de causar daño a las aguas.
b) Erosión, degradación, esterilización, agotamiento, y demás acciones u omisiones susceptibles de causar daño a los
suelos.
c) Depredación, degradación u otras acciones u omisiones susceptibles de causar daño a la atmósfera, o la biosfera.
d) Destrucción, modificación perjudicial u otras acciones u omisiones susceptibles de causar daño al paisaje natural o
ambiente humano.
e) Depredación, degradación y demás acciones u omisiones susceptibles de causar daños a la flora y fauna silvestre,
áreas protegidas y patrimonio genético.
En los casos de contaminación o envenenamiento de estos factores naturales, que constituyen delitos o contravenciones
punibles, se dará comunicación inmediata a los órganos jurisdiccionales correspondientes”.
Art. 26. “Las obras o actividades susceptibles de degradar el medio ambiente y/o afectar la calidad de vida de la
población que se inicien durante el trámite administrativo de aprobación del estudio de impacto ambiental sin contar
129

con el permiso correspondiente, serán suspendidas de inmediato. La persona física o jurídica responsable de daños al
ambiente, será intimada a la reparación del ecosistema afectado, conforme la reglamentación de la presente ley. En
ambos casos, las medidas descriptas serán independientes de las sanciones civiles y/o penales que pudieren
corresponder”.
Art. 27. “Las sanciones administrativas que podrá aplicar la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable por
infracciones a la presente ley y a otras normas especiales de carácter ambiental, serán las siguientes:
a) Apercibimiento.
b) Multa
c) Suspensión total o parcial de la concesión, licencia y/o autorización de instalación o de funcionamiento otorgada,
pudiendo establecerse plazos y condiciones para subsanar las irregularidades detectadas.
d) Caducidad o cancelación total o parcial de la concesión, licencia y/o autorización otorgadas.
e) Clausura temporal, definitiva, parcial o total del establecimiento, edificio o instalación.
f) Retención de los bienes de naturaleza o condiciones, respecto de los cuales haya antecedentes para estimar un uso o
consumo nocivo o peligroso para el ambiente y la calidad de vida de la población, hasta tanto se realicen las pruebas
correspondientes para disipar la situación dudosa.
g) Decomiso de los bienes materiales o efectos que hayan sido causa o instrumento de una infracción, de las leyes y
reglamentos ambientales.
h) Destrucción o desnaturalización de bienes, según corresponda a la naturaleza o gravedad de la infracción o al
peligro que dichos bienes impliquen para el ambiente y la calidad de vida de la población”.
Art. 28. “ A fin de determinar el tipo y graduación de la sanción deberá tenerse en cuenta la magnitud del daño o peligro
ambiental ocasionados, la condición económica del infractor, su capacidad de enmendar la situación generada y el
carácter de reincidente”.
Art. 29. “EI Poder Ejecutivo Provincial priorizará en sus políticas de crédito y fiscales de desarrollo industrial
agropecuario, aquellas actividades de investigación, producción, e instalación de tecnologías que promuevan el uso
racional de los recursos naturales y la preservación de los ecosistemas, en concordancia con los objetivos de la presente
ley. Asimismo preverá un régimen de difusión pública orientado a informar a la población acerca de los incentivos y
beneficios que se otorguen”.
Art. 30. “La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable confeccionará una Etiqueta oficial de distinción de
los productos o servicios en el mercado que certifiquen que en sus procesos de producción o prestación se han respetado
las normas de calidad ambiental, y los principios establecidos en la presente ley. Reglamentariamente se establecerán
los requisitos y procedimientos de otorgamiento”.
Art. 31. “La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable deberá instrumentar programas de autogestión y
autorregulación ambiental, y compromisos voluntarios, para la protección de la calidad ambiental responsables de las
actividades productivas riesgosas”.
Decreto 101. Es el decreto que reglamenta la ley. Que como consecuencia de las actividades antrópicas y la utilización
irracional de los Recursos Naturales se produce la degradación del ambiente, generando problemas económico-sociales
que afectan la calidad de vida de la población y su entorno.
Que es necesario establecer las formas de presentación y los tramites a los que estarán sometidos los estudios de
impacto ambiental a fin de predecir razonablemente los impactos adversos que se generen sobre el medio ambiente;
Que la evaluación del estudio de impacto ambiental es un componente importante del sistema de gestión ambiental y
que se caracteriza por ser un instrumento de carácter preventivo tendiente a evitar conflictos ambientales.
Que dicha evaluación del estudio de impacto ambiental es un instrumento esencial del ordenamiento territorial y por lo
tanto de planificación estratégica, en lo referido a la localización de actividades y emprendimientos en el ámbito físico
del territorio de la Provincia.
Que existen actividades que se diferencian de otras por tener mayor potencial de riesgo ambiental.
Que es necesario establecer dentro del sistema de control ambiental instrumentos como las Auditorias Ambientales, a
los fines de revertir los fenómenos de degradación y contaminación del ambiente.
Que es necesario propender a la autorregulación, como herramienta superadora para el mejoramiento continuo de las
actividades, Que a través de las auditorias es factible que empresas públicas y privadas generen mecanismos que
tiendan a reducir los riesgos y efectos ambientales promoviendo el desarrollo sustentable.
Que es necesario establecer un sistema de control permanente de las actividades a través del Informe ambiental de
cumplimiento que es un componente importante de la Gestión Ambiental.
Que es posible con este instrumento establecer un Plan de Gestión Ambiental que contendrá entre otras, medidas
correctivas a los fines de acceder a las autorizaciones y permisos ambientales.
130

Municipalidad de Rafaela. (es la ordenanza que encontré) Ordenanza (HCD) 3224/99. Protección del ambiente.
Objeto. Art. 1. La presente Ordenanza tiene por objeto la protección del ambiente en el ámbito de la jurisdicción de
Rafaela. El objeto está constituido por la flora, la fauna, el agua, el aire, el suelo y el conjunto de condiciones de orden
físico, químico y biológico que rigen la vida en todas sus formas. Se considerará que está afectado el bien protegido
cuando exista una acción que lo perturbe de modo sustancial, con peligro para la vida humana o la existencia del
entorno.
Art. 2° - Todas las acciones estatales estarán guiadas por la búsqueda del desarrollo y del consumo sustentable,
promoviendo estos principios en las actividades educativas, y en la acción pública.
Art. 3° - La protección del ambiente se basará en la prevención. Si no fuere posible, se tratará de obtener la
recomposición y la remediación.
Art. 4° - La protección se ajustará a la competencia otorgada por la legislación vigente en el orden nacional, provincial y
municipal.

Impacto ambiental. Art. 6. Las personas físicas o jurídicas públicas o privadas responsables de nuevos proyectos, obras o
acciones que sean susceptibles de afectar en forma significativamente adversa el ambiente, estarán obligados a
presentar una evaluación de impacto ambiental ante la Secretaría de Planeamiento y Medio Ambiente. Se dispondrá por
vía reglamentaria la modalidad de la prestación de los estudios antedichos.
Art. 7° - Se consideran proyectos de obras y actividades sometidas al proceso de Evaluación de Impacto Ambiental, en
carácter no taxativo:
a) Instalaciones químicas integradas (papeleras, curtiembres, etc.)
b) Instalaciones para el tratamiento y/o la disposición de residuos.
c) Parques Industriales.
d) Construcción de Gasoductos, acueductos y cualquier otro conductor de energía o sustancias.
e) Instalaciones para la producción de compuestos de asbestos.
f) Construcción de rutas principales, líneas de ferrocarril, aeropuertos.
g) Generación de energía térmica.
La presente lista podrá ser ampliada o reducida, por iniciativa del Departamento Ejecutivo Municipal o del Concejo.
Información. Art. 8. La información que disponga el municipio en materia ambiental es pública y disponible para todos
quienes acrediten un interés. Cuando se solicite información de particulares se lo hará con la notificación de que podrá
darse a conocer a terceros interesados. Los terceros que dispongan de la información, deberán usarla regularmente para
los fines que se les suministró, siendo en todos los casos, responsables del uso contrario a derecho o lesivo de los
derechos de terceros. En el acto de entrega de la información serán notificados de esta responsabilidad.
En casos especiales determinables por la Secretaría, previo dictamen de la Comisión mencionada en el artículo 12° de la
presente Ordenanza, podrá solicitarse información con obligación de confidencialidad por parte del Municipio.
Incentivos. Art. 9. El Departamento Ejecutivo Municipal, a través de las Secretarías correspondientes, podrá definir los
incentivos a otorgar a empresas, instituciones, personas físicas o jurídicas en general que por su accionar garanticen la
preservación y/o mejoramiento del Medio Ambiente.
Disposiciones orgánicas. Autoridades de aplicación. Procedimiento. Art. 10 – Será autoridad de aplicación de la
presente Ordenanza la Secretaría de Planeamiento y Medio Ambiente que coordinará las acciones con las demás
Secretarías para el logro de los objetivos fijados por esta Ordenanza.
Art. 11 – A los fines previstos en el artículo anterior la Secretaría de Planeamiento y Medio Ambiente tendrá las
siguientes funciones y deberes:
a) Controlar el efectivo cumplimiento de la presente Ordenanza y de las reglamentaciones que en su consecuencia se
dicten.
b) Inspeccionar de oficio o por denuncias de los particulares, las acciones u omisiones susceptibles de degradar el medio
ambiente.
c) Proponer la suscripción de convenios, contratos u otros instrumentos legales con organismos municipales,
provinciales, nacionales e internacionales, personas o entidades públicas o privadas a los efectos del cumplimiento
de los fines especificados en la presente Ordenanza, con los recaudos que sobre el particular exige la legislación
vigente.
d) Tomar intervención en la aprobación de los proyectos de carácter público o privado, con impactos ambientales
significativos.
e) Promover a través de incentivos, la adopción de programas de mejoras ambientales por parte de las empresas.
f) Imponer las sanciones administrativas que le competen.
g) Remitir a los Juzgados de Faltas los casos de transgresiones a la presente Ordenanza y su reglamentación,
conjuntamente con todos los antecedentes.
h) Notificar a los órganos nacionales o provinciales competentes, los casos de constataciones o denuncias referidas a
contaminación ambiental en aquellas materias que no sean de jurisdicción municipal.
131

Art. 12 – En los casos contemplados en el artículo 7° de la presente y en aquellos que estime pertinente la Secretaría de
Planeamiento y Medio Ambiente, se requerirá dictamen de la Comisión de Línea del Plan Estratégico de Rafaela relativa
a medio ambiente.
El dictamen de la Comisión tiene carácter no vinculante sobre aspectos de especial dificultad técnica, económica o social.
Art. 13 – Toda solicitud de autorización para la instalación de establecimientos industriales, comerciales o de servicio, y
toda denuncia de particulares relacionada con la materia ambiental, deberá presentarse ante la Secretaría de
Planeamiento y Medio Ambiente.
Art. 14 – La Secretaría, analizada la denuncia o solicitud, girará las actuaciones a las dependencias técnicas municipales,
y a la Comisión mencionada en el artículo 12° de la presente Ordenanza si correspondiere, a los fines que emitan los
dictámenes pertinentes.
Art. 15 – En todos los casos, la Secretaría podrá requerir a los solicitantes, denunciados o denunciantes la información
que resulte necesaria para el cumplimiento de las disposiciones de la presente Ordenanza; quienes deberán suministrar
toda la información que la Municipalidad requiera, la que tendrá carácter de Declaración Jurada, siendo responsable por
las inexactitudes en que incurran.
Art. 16 – Reunidos todos los dictámenes e informes, la Secretaría resolverá sobre la autorización definitiva o provisoria.
Art. 17 – Facúltase al Departamento Ejecutivo Municipal a reglamentar la presente Ordenanza, y a establecer las
sanciones y medidas precautorias necesarias a los fines de asegurar el cumplimiento del fin perseguido.
132

UNIDAD 23: ACTIVIDADES DE SERVICIO Y AMBIENTE

Actividad de Servicio: Concepto. Desde un punto de vista general, se puede definir a la actividad de servicio como, toda
aquella que, sin producción de bienes o productos, satisface de manera directa o indirecta necesidades de un número
indeterminado de personas, integrantes de una comunidad o región geográfica determinada.
La actividad de servicio complementa a la actividad industrial agregando plusvalía a los bienes producidos por esta
última.
Según las Normas ISO 9000, el servicio es el resultado de llevar a cabo necesariamente al menos una actividad en la
interfaz entre el proveedor y el cliente, y generalmente es intangible.
En nuestro ordenamiento jurídico encontramos una definición legal de la actividad de servicio en el artículo 1°) de la Ley
N° 25.612 de Gestión Integral de Residuos Industriales y Actividades de Servicios la que, en su ámbito propio material de
regulación, define a la misma como: “toda actividad que complementa a la industrial o que, por las características de los
residuos que genera sea asimilable a la anterior, en base a los niveles de riesgo que determina la presente.”.

Caracterización. Las actividades de servicios poseen una serie de características propias que las distinguen de la
actividad industrial propiamente dicha y que permiten definir sus contornos con mayor nitidez, a saber:
Intangibilidad: esta es la característica más básica de los servicios, consiste en que estos no pueden verse, probarse,
sentirse, oírse ni olerse antes de la compra. Esta característica dificulta una serie de acciones que pudieran ser
deseables de hacer: los servicios no se pueden inventariar ni patentar, ser explicados o representados fácilmente, etc., o
incluso medir su calidad antes de la prestación, lo cual resulta de vital importancia en su relación con el medio
ambiente.
Heterogeneidad (o variabilidad): dos servicios similares nunca serán idénticos o iguales. Esto por varios motivos: las
entregas de un mismo servicio son realizadas por personas a personas, en momentos y lugares distintos. Cambiando
uno solo de estos factores el servicio ya no es el mismo, así por ej.: no resultará idéntica la prestación del servicio de
agua potable que pueda realizar una misma empresa provincial en distintas regiones de una misma provincia sujeta a
diversas necesidades.
Inseparabilidad: en los servicios la producción y el consumo son parcial o totalmente simultáneos. A estas funciones
muchas veces se puede agregar la función de venta. Esta inseparabilidad también se da con la persona que presta el
servicio.
Perecibilidad: los servicios no se pueden almacenar, por la simultaneidad entre producción y consumo. La principal
consecuencia de esto es que un servicio no prestado, no se puede realizar en otro momento, por ejemplo un vuelo con
un asiento vacío en un vuelo comercial.
Ausencia de propiedad: los compradores de servicios adquieren un derecho a recibir una prestación, uso, acceso o
arriendo de algo, pero no la propiedad del mismo. Luego de la prestación sólo existen como experiencias vividas.

Clasificación de los servicios (públicos y privados). En consideración a las necesidades a cuya satisfacción tienden es
posible clasificar a los servicios en públicos (destinados a satisfacer necesidades e intereses de amplios sectores de la
sociedad) o privados (destinados a satisfacer necesidades de grupos o individuos determinados). Nos detendremos en el
análisis del servicio público por su íntima relación con la materia en estudio.

Concepto de Servicio Público. Un servicio público es un servicio brindado por determinada entidad (por lo general el
Estado), destinado primordialmente a satisfacer las necesidades de la comunidad o sociedad donde estos se llevan a
cabo. Por lo general los servicios públicos acarrean un fin económico y pueden estar ligados a empresas privadas y
contratos regidos por el Derecho Administrativo.

Ejemplos de Servicios Públicos. En la vida cotidiana de cualquier sociedad medianamente civilizada podemos hallar
innumerables servicios públicos, desde los más antiguos como el correo, hasta los más modernos y cuestionados como
la televisión o las telecomunicaciones. Estos son algunos ejemplos:
Empresas Postales / Correo
Empresas de Telefonía (Comunicación)
Compañías de Gas / Electricidad (Energéticas)
Compañías de Agua (Consumo)
Empresas Constructoras (Comunicación marítima / terrestre: puertos, rutas, carreteras, etc)
Hoy en día gracias a la tecnología podemos nombrar también un número de empresas modernas considerable, desde
Radios y Televisoras en general, hasta empresas de acceso a Internet o de Telefonía Móvil entre otras, que podrían
encuadrarse bajo la definición de servicio público, aunque hay quienes discrepan con su inserción en el mismo rubro.
Lo cierto es que, en más o en menos la mayoría de los servicios públicos guardan íntima relación con la calidad de vida
de la población, la salud humana y el medio ambiente. Podríamos afirmar, sin temor a equivocarnos que los servicios
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mencionados y otros, tienen como fin último mejorar la calidad de vida de la población en general y procurar que el
avance científico y tecnológico se encuentre al servicio del hombre y no a la inversa.
Pero en determinados supuestos es preciso regular estos servicios a fin de impedir que la propia tecnología aplicada
para su prestación se torne riesgosa para el hombre. Es así como en la mayoría de los países se sancionan normas
ambientales que regulan los servicios públicos descriptos, procurando en lo posible prevenir o disminuir los riesgos que
el avance tecnológico pueda acarrear consigo, como efectos secundarios.
De tal manera, corresponde analizar cuáles son las principales normas jurídicas que regulan la variable ambiental de
algunos de los servicios públicos más importantes en nuestro país.

Residuos. Los residuos no aprovechables constituyen un problema para muchas sociedades, sobre todo para las grandes
ciudades así como para el conjunto de la población del planeta, debido a que la sobrepoblación, las actividades
humanas modernas y el consumismo han acrecentado en un acotado espacio temporal la cantidad de basura que
generamos; ello sumado al ineficiente manejo que en muchas poblaciones se hace con dichos residuos (quemas a cielo
abierto, disposición en tiraderos o vertederos ineficientes) provoca serios problemas de contaminación ambiental, que
pueden conllevar serias afectaciones a la salud humana, y provocar conflictos sociales y políticos.
Lo ideal es que la basura -como tal- no debe existir; la naturaleza enseña que todo lo producido y creado es reintegrado
al medio y con la basura debe buscarse lo mismo, es decir, que todo sea reaprovechado de una u otra forma. Este ideal
representa una solución integral en la que el concepto basura desaparecería, pero que sin embargo no resulta sencillo
de lograr.
Por ello existen otras varias iniciativas, que sin pretender eliminar el problema de la basura se proponen a disminuirlo o
mitigarlo, y que requieren necesariamente de la participación de todos los actores involucrados, gobiernos, industrias,
personas o de la sociedad en su conjunto. Así algunas alternativas que se proponen para procurar sanear la situación
actual son, entre otras:
a) Reducir la cantidad de residuos generada.
b) Reintegración de los residuos al ciclo productivo.
c) Canalización adecuada de residuos finales.
d) Disminuir con la degradación de la parte orgánica.

Regla 4R. Pedagógicamente se ha popularizado la “estrategia de las 4 R”, que consiste en cuatro medidas generales
básicas que contribuyen al problema del manejo de los residuos, entre otros. Estas acciones básicas orientadas a la
población en general, pero igualmente aplicables a toda la sociedad son:
Reducción;
Recuperación;
Reutilización;
Reciclaje.
Quizá sea en materia de residuos en donde la educación ambiental como herramienta proporcionada por el Derecho se
muestre más necesaria que nunca.
Ahora bien, la importancia de la problemática de los residuos y la preocupación que ella ha despertado en la conciencia
social, se ha visto reflejada en nuestro ordenamiento jurídico positivo, motivando la regulación de la materia mediante
la sanción de tres normas de gestión ambiental actualmente vigentes.

Ley N° 24.051 de Gestión Integral de Residuos Peligrosos. La ley 24.051 fue sancionada por el Congreso de la Nación en
el año 1991, es decir, tres años antes de la Reforma Constitucional en la que se incluyera expresamente la materia
ambiental en el Capítulo destinado a los Nuevos Derechos y Garantías.
Cuando el Congreso sancionó la ley 24.051 se limitó a normar residuos de jurisdicción federal que denominó
“peligrosos”.
Pudo normarlos dentro del código civil usando la potestad que le otorgaba el art. 75 inc. 12 CN. (en ese momento art.
67 inc. 11), pero se circunscribió a los residuos de jurisdicción nacional, a los interjurisdiccionales y a los que fueran
objeto de determinadas medidas administrativas de repercusión nacional (art. 1 ley 24051).
Se limitó a dictar una ley de policía federal en calidad de legislatura local y a reglamentar el comercio interjurisdiccional
e internacional (arts. 75 incs. 12 y 13 CN., o sea 67 incs. 27 y 12 CN. de 1853). Para ello, siguió el modelo de la Ley de
Policía Sanitaria Animal 3959, que era efectivamente una ley de policía federal y no de fondo; por lo tanto, cuando la ley
24.051 reformó los códigos de fondo lo hizo estrictamente para los residuos y supuestos de jurisdicción federal que
estaba normando (art. 45 y ss.).
Por lo tanto, la ley 24.051 norma exclusivamente los residuos de competencia federal. Para dictar una ley de policía
federal, como es la ley 24.051, el Congreso tomó en cuenta al lugar en que se genera, encuentra o impacta el residuo
(jurisdicción federal).
134

Residuos a los que se aplica la ley. El art. 1° de la ley 24.051 dispone su aplicación exclusiva y excluyente a la
generación, manipulación, transporte, tratamiento y disposición final de residuos que puedan dañar directa o
indirectamente seres vivos o contaminar el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general y denomina peligrosos
(arts. 1° y 2°) a los:
a) generados o situados en lugares sometidos a la jurisdicción nacional, como sería un cuartel o un parque nacional;
b) destinados a transporte fuera de una provincia o territorio
c) que pudieran afectar a las personas o al ambiente más allá de los límites de la provincia en que se generen; y
d) que convenga someter a medidas uniformes en toda la República para garantizar la efectiva competencia entre las
empresas afectadas.
No declara que se aplique a la gestión integral de esos residuos como hacen las leyes 25.612 y 25.916.
Para definir los residuos a los que se aplica la ley 24.051 sigue un camino distinto al de la ley 25.612, que los induce de
una definición más circunscripta.
La ley 24.051 los deduce de una definición general. El parámetro de referencia que toma el legislador es el peligro de
daño directo o indirecto al ambiente, independientemente del origen del residuo.
El adjetivo “peligroso” que califica a los residuos no se refiere a que el daño temido sea superior al ordinario sino
simplemente a todo residuo susceptible de generar un riesgo de daño al ambiente. Esa amplitud ha sido criticada por la
doctrina que ha señalado que "la tipificación resulta tan amplia que incluiría un vidrio roto o un clavo" y que "la
experiencia de la legislación en la materia aconseja no generalizar tanto cuando se imponga alguna restricción a la
actividad humana y sólo hacerlo en forma taxativa".
El art. 2° de la ley 24.051, intenta morigerar la extrema laxitud de la tipificación cuando dispone “En particular serán
considerados peligrosos los residuos indicados en el Anexo I o que posean alguna de las características enumeradas en
el Anexo II”.
La ley no distingue entre residuos sólidos, líquidos o gaseosos, por lo que es aplicable a todos ellos.
Incluye a los que pudieran constituir insumos para procesos industriales (art. 2°) y a los patológicos (arts. 19° a 21°)

Residuos a los que la ley no se aplica. En primer término la ley no se aplica a los supuestos que no caigan bajo
jurisdicción federal.
Asimismo la ley excluye a los:
a) residuos derivados de operaciones normales de los buques. No hace referencia a los derivados de operaciones de
aeronaves, como lo sí lo efectúa la ley 25.612
b) residuos domiciliarios (ley 25.916) y;
c) residuos radiactivos (ley 25.018).

Documentos que instituye la ley. La ley crea un Registro Nacional en el que deben inscribirse los generadores,
transportistas y operadores de estos residuos. Este registro otorga el Certificado Ambiental de duración anual sin el cual
la autoridad no podrá habilitarlos para actuar (arts. 4°/11°)
Se deberá acompañar a todo residuo peligroso generado un Manifiesto en el que conste (art. 13°)
a) la individualización del generador, del transportista y de la planta destinataria del residuo
b) la descripción y composición del residuo
c) la cantidad transportada
d) las instrucciones especiales para el transportista y operador.

Ley N° 25.612 de Gestión Integral de Residuos de Origen Industrial y de Actividades de Servicio. La Ley N° 25.612 es
una ley de presupuestos mínimos de protección del ambiente, y que como tal rige en todo el territorio nacional. Su
ámbito de aplicación es uniforme y común para todos los habitantes del país. Contiene además normas de fondo,
sustantivas, que modifican el régimen del Código Civil, en materia de responsabilidad civil.
Asimismo, es una ley de orden público (art. 63), lo que conlleva que la materia que ella regula no puede ser modificada
o dejada sin efecto por simple convención de partes (art. 21 C.C.)

Veto del capítulo sobre delitos ambientales. Régimen penal actual de los residuos. En materia penal nada legisla la
nueva ley 25.612 por cuanto el Poder Ejecutivo Nacional por decreto 1343/2002 observó los arts. 51, 52, 53 y 54 del
proyecto, que establecían como figura penal la adulteración o contaminación del agua, el suelo, la atmósfera mediante
la utilización de los residuos industriales y de actividades de servicio que la ley norma y la puesta en riesgo de la calidad
de vida de la población, de los seres vivos en general, de la diversidad biológica o de los sistemas ecológicos (art. 52).
Cuando el hecho fuere seguido de la muerte de alguna persona o de la extinción de una especie de ser vivo, la pena
podía llegar a veinticinco años de reclusión o prisión.
El texto sancionado por el Congreso incorporaba al Código Penal un capítulo sobre delitos ambientales, como ley
complementaria, que se integraba virtualmente con la figura delictiva descripta.
135

El Poder Ejecutivo fundamentó su veto con el argumento de que la figura penal descripta contenía elementos típicos
que la definen como una figura "abierta" desde una perspectiva de análisis dogmático y que resulta prudente entonces
mantener la vigencia del régimen penal establecido en la ley 24.051.
Ese veto dejó a la nueva ley 25.612 sin régimen penal específico. Tampoco podrán establecerlo las provincias, por
tratarse de una potestad que siempre estuvo y está delegada en el Congreso por la Constitución Nacional.
Cuando el residuo encuadre en la descripción que la ley 24.051 hace, el régimen penal aplicable será el que esa ley
establece para los supuestos de jurisdicción federal (ley 24051, art. 45 y ss.).
Cuando el residuo no encuadre en esa descripción, por ejemplo si no se dan los supuestos de jurisdicción federal (ley
24051, art. 45 y ss.) se aplicará meramente el Código Penal.
Hay muchas normas penales ambientales en el Código Penal y fuera de él que una futura reforma penal podría agrupar
en un capítulo especial sobre delitos ambientales más denso y más técnicamente concebido que el vetado, lo que
estimularía a la jurisprudencia y a la doctrina a ir elaborando los principios generales del derecho penal ambiental.

Nueva reforma del Código Civil. Un régimen especial de responsabilidad civil. Tanto la ley 24.051 como la nueva ley
25.612 contienen normas de fondo, sustantivas, que modifican el régimen del Código Civil, en materia de
responsabilidad civil.
La ley 24.051 sólo lo hace para los supuestos de jurisdicción federal (art. 45 y ss.). Recordemos que pudo hacerlo para
todos los casos, usando la potestad que le otorga el ahora art. 75 inc. 12 CN. y legislar en materia de fondo, pero no lo
hizo.
Es posible que el Congreso Nacional cuando sancionó el art. 1 ley 24.051 no hubiera advertido que estaba poniendo un
límite innecesario a su atribución de legislar en materias de fondo, puesto que era absurdo que a los residuos no
federales se les aplicase un régimen civil y penal distinto que a los federales. Jorge Bustamante Alsina lo consideró una
grosera anomalía legislativa, violatoria del principio de unidad de legislación que impone el art. 75 inc. 12 CN. (4).
Ahora, el Congreso Nacional mediante la nueva ley 25.612 no sólo establece los presupuestos mínimos de protección
ambiental que rigen en todo el país para los residuos industriales sin alterar las jurisdicciones locales a que se refiere el
art. 41 párr. 3º CN. sino que usa la potestad que le otorga el art. 75 inc. 12 CN. y legisla en materia de fondo, es decir
para todos los casos y para todo el país.
La nueva ley 25.612 extiende el régimen de la responsabilidad civil que los arts. 45 a 47 de la ley 24.051 establecen para
los residuos peligrosos a los que ella norma. La única diferencia (importante) es que la liberación de la responsabilidad
del generador por los daños ocasionados por esos residuos en los casos de transformación, especificación, desarrollo,
evolución o tratamiento tiene un tratamiento distinto (art. 43 ley 25612).
En efecto, el art. 43 de la ley 25.612 determina que la responsabilidad del generador por los daños ocasionados por los
residuos desaparece por la transformación, especificación, desarrollo, evolución o tratamiento en los casos de:
a) Daños causados por el mayor riesgo que un determinado residuo adquiere como consecuencia de un manejo o
tratamiento, inadecuado o defectuoso, realizado en cualquiera de las etapas de la gestión integral de los residuos.
b) Utilización del residuo como insumo de otro proceso productivo, conforme lo determine la reglamentación.
En cambio, la excusa de la responsabilidad del generador de los residuos peligrosos normados por la ley 24.051 se limita
a los daños causados por la mayor peligrosidad que un determinado residuo adquiere como consecuencia de un
tratamiento defectuoso realizado en la planta de tratamiento o disposición final (ley 24051 art. 48 ).
Aquel residuo que no se encuentre en ninguna de estas situaciones queda excluido de la ley y sometido a la legislación
común, que es la local, mientras las cosas o las personas no caigan bajo alguna otra norma federal.

Flexibilización de la prohibición de importar residuos peligrosos. La nueva ley 25.612 flexibiliza la prohibición de
importar residuos peligrosos que en la ley 24.051 alcanza a todo residuo, incluso los nucleares, ajenos a ambas leyes.
El art. 6 ley 25.612 prohíbe también la importación, introducción y transporte de todo tipo de residuos provenientes de
otros países al territorio nacional y a sus espacios aéreo y marítimo, pero establece una excepción para los residuos que
por reglamentación sean incluidos, previamente, en una lista positiva, aprobados por la autoridad de aplicación y que
los interesados demuestren, en forma fehaciente, que serán utilizados como insumos de procesos industriales y para el
tránsito de residuos previsto en convenios internacionales.
El Congreso está facultado para imponer la prohibición de importar en virtud de lo que disponen los arts. 75 incs. 12 y
13 CN. La nueva ley 25.612 lo hace como ley de presupuestos mínimos de protección ambiental y la ley nacional 24.051
como su ley complementaria.
En consecuencia, la nómina de los residuos cuya importación se prohíbe se amplía con esta nueva categoría legal de
residuos industriales que crea la ley 25.612. Pero, como esta nueva ley beneficia con excepciones al residuo que
encuadre en esta nueva categoría, el beneficio alcanzará a los residuos descriptos por la ley 24.051 (art. 2) cuando
entren en la descripción de los residuos industriales que hace la ley 25.612.
136

Ley de orden público. El art. 38 dispone que la LRD es una ley de orden público.
Por ser la LRD una ley de orden público, las reglas que emanan de ella están por encima de la voluntad de los
generadores y de las potestades de las autoridades locales (según las define el art. 5º de la LRD) y, por lo tanto, deben
ser acatadas sin que pueda dejarse de lado bajo ninguna circunstancia.

El ciclo de los residuos domiciliarios. El art. 3º de la LRD, a su vez, define como “gestión integral de residuos
domiciliarios” al conjunto de actividades interdependientes y complementarias entre sí, que conforman un proceso de
acciones para el manejo de residuos domiciliarios, con el objeto de proteger el ambiente y la calidad de vida de la
población.
Esta norma establece que la gestión integral de residuos domiciliarios comprenderá las siguientes siete etapas:
generación, disposición inicial, recolección, transferencia, transporte, tratamiento y disposición final.
a) Generación: Es la actividad que comprende la producción de residuos domiciliarios.
b) Disposición inicial: Es la acción por la cual se depositan o abandonan los residuos; es efectuada por el generador y
debe realizarse en la forma que determinen las distintas jurisdicciones. La disposición inicial podrá ser:
a. General: Sin clasificación y separación de residuos.
b. Selectiva: Con clasificación y separación de residuos a cargo del generador.
c) Recolección: Es el conjunto de acciones que comprende el acopio y carga de los residuos en los vehículos
recolectores. La recolección podrá ser:
a. General: Sin discriminar los distintos tipos de residuo.
b. Diferenciada: Discriminando por tipo de residuo en función de su tratamiento y valoración posterior.
d) Transferencia: Comprende las actividades de almacenamiento transitorio y/o acondicionamiento de residuos para
su transporte.
e) Transporte: Comprende los viajes de traslado de los residuos entre los diferentes sitios comprendidos en la gestión
integral.
f) Tratamiento: Comprende el conjunto de operaciones tendientes al acondicionamiento y valorización de los
residuos.
Se entiende por acondicionamiento a las operaciones realizadas a fin de adecuar los residuos para su valorización o
disposición final. Se entiende por valorización a todo procedimiento que permita el aprovechamiento de los recursos
contenidos en los residuos, mediante el reciclaje en sus formas física, química, mecánica o biológica, y la reutilización.
g) Disposición final: Comprende el conjunto de operaciones destinadas a lograr el depósito permanente de los residuos
domiciliarios, así como de las fracciones de rechazo inevitables resultantes de los métodos de tratamiento
adoptados. Asimismo, quedan comprendidas en esta etapa las actividades propias de la clausura y posclausura de
los centros de disposición final.
Constituye un acierto de la LRD promover el “tratamiento” como parte del ciclo de los residuos domiciliarios, siendo que
tradicionalmente el mismo consiste en la generación, recolección, transporte y disposición final, sin tratamiento ni
valorización alguna.
No hubiera estado de más que la LRD destacara que las autoridades locales deben organizar al menos la recolección y la
disposición final de residuos domiciliarios como servicio público, sin perjuicio de que dicha modalidad regulatoria sea de
competencia local. Asimismo, se debería haber prohibido la quema de residuos domiciliarios a cielo abierto.
Por otra parte, la LRD debió haber indicado que la recolección y el transporte de los residuos domiciliarios de
generadores especiales (según se los define en el art. 12, LRD) puede ser realizada tanto por el concesionario del
servicio público municipal como por transportistas privados, según lo establezca la autoridad local.

Autoridades competentes. La LRD dispone en sus arts. 5º a 8º que serán autoridades competentes los organismos que
determinen cada una de las jurisdicciones locales.
El reconocimiento de las autoridades locales como “autoridades competentes” constituye otro acierto de la LRD. Si bien
lo más lógico es que la gestión de residuos domiciliarios sea de competencia municipal, resulta correcto indicar que
serán las “autoridades de cada jurisdicción”, es decir, las autoridades provinciales, quienes lo determinen. Ello en razón
de que los municipios no ostentan poderes originarios ni reservados y, por lo general, la atribución de sus competencias
funcionales ha sido materia de la ley provincial y no de los poderes constituyentes provinciales, que se han limitado a
enunciaciones genéricas, como la relativa a la autonomía y al reconocimiento de dictar sus propias cartas orgánicas.
Es lógico también que, a efectos de racionalizar la gestión de residuos domiciliarios según una economía de escala, dos o
más autoridades competentes acuerden estrategias conjuntas para su recolección, transporte, tratamiento y disposición
final. Todo lo contrario de lo que ocurre en materia de residuos peligrosos, donde las restricciones provinciales y hasta
municipales al ingreso de los mismos a su territorio conspiran contra la gestión racional de los mismos conforme una
economía de escala.
137

Autoridad de aplicación. El art. 24, LRD, dispone que será autoridad de aplicación de la LRD el organismo de mayor
jerarquía con competencia ambiental que determine el Poder Ejecutivo nacional.
Los poderes de la autoridad de aplicación son institucionales, de fomento y planificación, por lo que no interfieren ni
menoscaban los poderes protagónicos y operativos de las “autoridades competentes”. El enfoque es el correcto.
La autoridad de aplicación de la LRD designada por el Poder Ejecutivo Nacional es la Secretaría de Ambiente y Desarrollo
Sustentable (SADS).

Régimen sancionatorio y Fondos ambientales. En materia de sanciones y cuando el infractor fuere una persona jurídica,
la ley hace solidariamente responsables a los que tengan a su cargo la dirección, administración o gerencia de la misma
y destina lo ingresado en concepto de multas a fondos destinados exclusivamente a la protección y restauración
ambiental.
El poder sancionador es a todas luces necesario para reducir el incentivo de la disposición incorrecta.
Sin embargo, parte de la doctrina ha señalado que resulta injusto, y hasta inconstitucional, disponer sin más la
responsabilidad administrativa solidaria para los responsables de la “dirección, administración o gerencia” de la empresa
infractora. Además, resulta discriminatorio, toda vez que la infracción bien pudo haber sido cometida por personal subalterno,
o darse el caso de funcionarios carentes de responsabilidad alguna en materia ambiental.
El art. 30, LRD, que disponía que las acciones para imponer sanciones previstas por ella prescribían a los cinco (5) años
fue vetada por el dec. nacional 1158/2004 a efectos de no invadir las potestades provinciales dentro del orden
administrativo. Lo curioso es que la LRD estableció muchas otras disposiciones de orden administrativo que no corrieron
la misma suerte. Más allá de si resulta procedente o no, es difícil no compartir la disposición de la LRD, que dispone que
lo recaudado en concepto de multas será destinado exclusivamente a la protección y restauración ambiental.

Telecomunicaciones. Antenas de Telefonía móvil. Radiaciones no ionizantes. Marco Normativo. Competencias.


Dificultades prácticas.
Introducción. La generación de campos electromagnéticos no es un fenómeno nuevo debido a que ocurre
espontáneamente en la naturaleza. Lo que ha variado hacia el siglo XXI es que a las corrientes que naturalmente se
producen se han agregado las emanaciones provenientes de diversas actividades del hombre, fundamentalmente las de
tipo industrial y de telecomunicaciones.
En los últimos años la proliferación de nuevas tecnologías como la telefonía móvil, la computación y otras técnicas
digitales han venido a configurar nuevos agentes de radiaciones de tipo no ionizante, ya que la radiación emitida es
débil y por ende no llega a producir ionización debido a que no se rompen los enlaces que unen las moléculas
componentes de las células, los que pueden ser distinguidos, según su frecuencia, en campos electromagnéticos de baja
frecuencia (líneas de energía, electrodomésticos, computadoras, etc.) y de alta frecuencia (radares, instalaciones de
radio y televisión, teléfonos móviles y sus instalaciones de base, etc.)
En virtud de ello, y dado que se trata de un fenómeno cuya producción también subyace a la naturaleza, podría
pensarse que este fenómeno no tendría efectos negativos respecto de la salud humana o el medio ambiente.
Pero por el contrario, el eje de la controversia gira en torno al posible daño que reviste la generación de ondas
electromagnéticas no ionizantes dado que su existencia y difusión ya no se encuentra dentro de sus parámetros
naturales, sino que su índice ha sido incrementado notoriamente en virtud de las actividades antrópicas referidas.
Fundamentalmente, el debate se centra en los efectos que podría tener para la salud humana esta exposición continua,
aun en los casos en que las ondas generadas por el agente emisor se encuentren por debajo de los límites legalmente
autorizados.

Fallo Espíndola c/ Movicom. Movistar y el Municipio de José C. Paz fueron intimados por una jueza civil a retirar una
antena por los daños que le provoca a una familia. La magistrada dijo que se violaron las normas de instalación y
admitió la demanda por el daño moral y material de la actora y por el potencial riesgo a la salud que significaba la
antena para los vecinos. Quedó acreditada la violación al artículo 41 de la Constitución Nacional y al 2.618 del Código
Civil.
La jueza Graciela Amábile Cibils, titular del Juzgado Civil de primera instancia Nº 105, en los autos caratulados
“Espíndola María c/ MOVICOM BELLSOUTH s/ daños y perjuicios”, le impuso a la empresa de telefonía celular
demandada y a la Municipalidad de José C. Paz que desmantelen en 90 días una antena instalada irregularmente a
menos de 50 centímetros de la casa de la actora que, entre otras casos, es un riesgo potencial a la salud. Además, la juez
fijó una indemnización de 20.000 pesos.
La demandada no sólo violó la normativa vigente sino que demuestra “su absoluta falta de consideración hacia el
respeto por la salud, a un ambiente sano, y la tranquilidad de los vecinos linderos como lo establece el artículo 41 de la
Constitución Nacional o el artículo 2618 del Código Civil”, sostuvo la juez.
La antena se instaló en febrero de 1998 en la calle Lavalle al 2800 del municipio bonaerense de José C. Paz, pegada a la
casa de la actora, una mujer no vidente de 73 años que vive con su hijo, la esposa de éste y sus dos nietos. La mujer
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reclamó por los constantes ruidos que produce el motor de la antena que funciona las 24 horas del día y que además
interfiere en el funcionamiento de aparatos eléctricos. Por eso denunció a la Compañía de Radiocomunicaciones
Móviles, actualmente dueña de la firma Movistar.
Del análisis de la prueba recolectada, la magistrada concluyó que la antena “se encuentra emplazada en forma
clandestina”. Por otra parte, la Municipalidad informó que la empresa tiene causas por infracciones “a esta situación
irregular” y que “nunca ha sido presentado un informe de impacto ambiental en ningún expediente”.
La norma que en la provincia de Buenos Aires regula la infraestructura e instalaciones e antenas y torres autosoportadas
es la resolución 900/05. Allí se indica que debe existir una distancia de 10 metros entre las instalaciones de campos
electromagnéticos y el perímetro que las rodea. “En el caso de autos, no solamente la torre, la antena y sus
instalaciones, no guardan la distancia reglamentaria,……..la estructura de la torre se halla a menos de 50 cm., de la casa
habitación de la actora; los que constituye no solo un grave incumplimiento de la normativa vigente, sino a la vez, una
situación de peligro potencial en la salud y seguridad de quienes habitan dicha vivienda”, sostuvo la jueza.
También se incumple la altura máxima de 60 metros que fija la Comisión Nacional de Comunicaciones ya que la antena
instalada es de 84 metros. Además, la demandada no presentó estudio sobre el impacto ambiental ni los vecinos dieron
su conformidad para la instalación.
En la causa también fue responsabilizado el Municipio de José C. Paz por permitir la construcción de la torre. La
indemnización fue establecida en 20.000 pesos (5.000 por daño moral, 5.000 por daño a la salud y 10.000 por daños
materiales) más intereses a computarse desde la instalación de la antena en febrero de 1998.
La magistrada dispuso que si no se cumple con la desinstalación de la antena, las demandadas deberán pagar multa de
5.000 por cada día que pase desde el plazo fijado.

Prevención del daño: Rol del Estado-Poder Judicial. En materia ambiental, y toda vez que el daño resulta
mayoritariamente irreversible o de improbable recomposición, el sistema jurídico debe cumplir una función preventiva
y disuasiva del daño ambiental, pues el análisis económico del derecho no puede llevar a la justificación del daño
injusto. La idea de prevención debe ser prioritaria a la de reparación.
En mérito a esa función preventiva, en la actualidad y ante situaciones como las que se abordan, la función judicial está
llamada a resolver conflictos de una realidad que se presenta en constante cambio, y que como hemos resaltado, no
encuentra en el sistema normativo actual su resolución.
En consecuencia y particularmente en temas ambientales, el acto de administrar justicia no puede agotarse en la
aplicación literal de la norma, sino que requiere de la creatividad interpretativa para dar respuestas eficaces a los
conflictos planteados, siendo necesaria la figura de un juez activo que haga uso de las facultades conferidas por los
Códigos Rituales, promoviendo por ejemplo, pruebas complementarias, jerarquizando la prueba indiciaria para la
resolución de este tipo de cuestiones y que fundamentalmente utilice el criterio de la sana crítica, en pos de la
protección de los derechos esenciales a la salud y a gozar de un ambiente sano y equilibrado.
Es así que, dentro de esta racionalidad, la aplicación del principio precautorio resulta ser una herramienta de gran
utilidad a la hora de proteger el medio ambiente o la salud de los habitantes urbanos, cuando éstos se ven amenazados
por la contaminación generadas por nuevos focos de tipo tecnológicos, como los aquí analizados, cuyas consecuencias
dañosas para la salud están actualmente en estudio, y cuya inocuidad a la fecha no puede ser garantizada.
En efecto, el principio precautorio es de aplicación aunque no haya certeza de un efecto negativo sobre el medio
ambiente, basta la sola existencia del potencial peligro de causar un daño grave o irreversible para que se justifique
tomar medidas que impliquen la aplicación de restricciones o prohibiciones a las actividades presumiblemente
riesgosas.
No olvidemos que tanto este principio, como el de prevención, operan en ámbitos de riesgo, siempre sobre las causas y
las fuentes de los problemas ambientales, con la particularidad de que el principio de prevención lo hace
fundamentalmente sobre la base del riesgo, amenaza o peligro sabido, verificado, comprobado; en cambio el
precautorio actúa sobre el riesgo hipotético, probable aunque incierto.
El principio de precaución exige que cuando una duda razonable surja en relación con la peligrosidad de cualquier
actividad de repercusiones ambientales, se evite la misma, o se tomen la medidas pertinentes para que ese eventual
daño, científicamente no comprobado todavía, no llegue a producirse (Conf. Demetrio Loperenta Rota, Los principios
del Derecho Ambiental, Ed. Civitas, Madrid, 1998, pp. 93/93).
En cuanto a los requisitos para su admisión, podemos sintetizarlos en: 1) la situación de incertidumbre acerca del riesgo;
2) indicios científicos de la posibilidad de riesgo aunque no existan pruebas definitivas, absolutas o inequívocas; 3) la
perspectiva de un daño grave e irreversible para el medio ambiente o los consumidores.
De configurarse dichos presupuestos, se habilita al Estado para impedir la aplicación de la nueva tecnología, o la venta
de un producto cuestionado, e inclusive que los mismos sean retirados del mercado.
Es así como en la causa “Asociación Coordinadora de Usuarios, Consumidores y Contribuyentes c/ ENRE – Edesur s/ Cese
de obra de cableado y tendido de subestación transformadora”, la Sala II de la Cámara Federal de Apelaciones de La
Plata, ordenó la suspensión de la obra de cableado y obligó a los demandados a presentar un informe en el que se
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indiquen las medidas que se deberán poner en práctica para proteger a los residentes de la zona de los efectos
potencialmente nocivos de los cables de alta tensión y de la subestación transformadora de energía eléctrica.
En igual sentido, en la causa “Peino, Leonardo Esteban y ot. c/ GCBA s/ Amparo”, el Juzgado de 1ª Instancia en lo
Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad Autónoma de Bs. As. ordenó la suspensión de funcionamiento de
una antena de telefonía móvil, ubicada sobre el techo de un establecimiento educativo, hasta tanto las autoridades
competentes se expidan sobre la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental.
Inclusive, yendo más lejos aún, en la racionalidad precautoria, en la causa “Espíndola, María c/ Movicom Bellsouth s/
Daños y perjuicios”, el Juzgado Civil de 1ª Instancia N° 105 de la localidad de José C. Paz, ordenó a la demanda y a la
Municipalidad de José C. Paz no sólo a desmantelar la antena de base ubicada en el inmueble vecino al de la actora, sino
también a indemnizar los daños materiales, el daño moral y el daño potencial a la salud de la actora, producido en
forma probable por las radiaciones no ionizantes.

Ley Nacional N° 25.670. Si bien, es posible observar que en la legislación nacional se registran precedentes normativos
que regularon sectorialmente la utilización de PCBs en vinculación a diferentes problemáticas como ser por ej. la
seguridad laboral o el transporte, así como también las Provincias fueron dictando sus propias normas en la materia, sin
duda el hito de mayor significación en lo concerniente al desarrollo normativo referido a los PCBs, fue la sanción y
promulgación de la ley de presupuestos mínimos 25.670, la que en su Capítulo I, aborda los siguientes aspectos:
• Finalidades
• Definiciones
• Prohibiciones
Las finalidades son las que dan sentido al resto del articulado. Se mencionan aquí a la fiscalización de las operaciones
asociadas a los PCBs, lo cual apuntaría a que las autoridades puedan hacer el seguimiento de las mismas, a la
descontaminación o eliminación de equipos que los hayan contenido, a la eliminación de los PCBs usados y, por último,
a la prohibición de ingreso al país y de producirlos y comercializarlos (art. 2).
Las definiciones que se brindan son las mismas de la Directiva Europea 96/59 (PCBs, aparatos que contienen PCBs,
poseedor de PCBs y descontaminación y eliminación). Conviene destacar entonces que, tanto para nuestra ley como
para la Directiva Europea, si se está frente a una mezcla en la cual la concentración de los compuestos considerados
PCBs no supera al 0,005% en peso (50 ppm) no se estará en presencia de PCBs y en consecuencia le ley no le será
aplicable.
Las prohibiciones incluyen a la importación o ingreso, a la instalación y a la comercialización de PCBs o aparatos que los
contengan
Asimismo el Capítulo II de la ley establece:
• La creación del Registro Integrado de Poseedores de PCBs
• La obligación de inscribirse en el mismo fijando un plazo para ello.
• La obligación de contratar un seguro o constituir garantías equivalentes.
Con respecto al Registro aclara que será administrado por el organismo de mayor nivel jerárquico con competencia
ambiental y que reunirá a los registros existentes hasta la fecha.
La obligación de inscribirse corresponde a los poseedores de PCBs, incluyendo a los comerciantes y fabricantes, a
excepción de quienes posean aparatos que los contengan en un volumen total menor a 1 litro. En realidad, la inclusión
de los fabricantes no tendría, en principio, mayor sentido ya que en nuestro país no existen.
En cuanto a la obligación de contratar un seguro o constituir garantías equivalentes, corresponde a aquellas personas
(físicas o jurídicas) que realicen actividades o servicios que impliquen el uso de PCBs (con la amplitud con que se los
define en esta ley). Tanto el seguro como la constitución de garantías estaría destinado a la "recomposición de posibles
daños ambientales y a dar cobertura a los riesgos a la salud de la población".
El Capítulo III señala como Autoridad de Aplicación de la normativa a la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable
de la Nación (SAyDS).
Finalmente, el Capítulo IV estableciendo las obligaciones que deberán cumplir y presunciones relacionadas con las
responsabilidades de los poseedores de PCBs frente a eventuales daños. En esencia, se dispone lo siguiente:

• Obligaciones inmediatas (plazo máximo 60 días corridos)


o Identificar los equipos y recipientes que contengan PCBs y PCBs usados con una leyenda que diga "contiene PCBs"
o Instrumentar un registro de actividades en las que estén involucrados los PCBs
o Adoptar las medidas de seguridad que sean necesarias, respecto a equipos y lugares de almacenamiento, para
evitar poner en riesgo a las personas y al medio ambiente.
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• Obligaciones mediatas.
o Presentar antes de 2005 un programa de eliminación o descontaminación de los aparatos que contengan PCBs
fijándose al año 2010 como fecha máxima para seguirlos utilizando
o Adoptar medidas preventivas / correctivas, frente al menor indicio de escapes, fugas o pérdidas de PCBs en
cualquier equipo o instalación, para reparar el daño ocasionado, disminuir los riesgos hacia las personas y el medio
ambiente y evitar que el incidente o accidente vuelva a ocurrir.
o Identificar a los equipos que hayan contenido PCBs y se encuentren en uso después de haber sido descontaminados.

• Presunciones.
o Se presume, salvo prueba en contrario, que el PCB, PCB usado y todo aparato que contenga PCBs, es cosa riesgosa.
o Se presume, salvo prueba en contrario, que todo daño causado por PCBs y PCBs usados es equivalente al causado
por un residuo peligroso.

Merece un comentario especial la obligación de eliminar o descontaminar, antes de 2010, los aparatos que contengan
PCBs. Como podemos apreciar, aquí también la norma termina imitando a la Directiva Europea 96/59, tanto en relación
al plazo como a la concentración a la que debe aplicarse esta exigencia (más de 50 ppm).
También lo merecen las presunciones. En principio, la identificación de los PCBs con cosas riesgosas estaría
determinando la posibilidad de aplicar la responsabilidad objetiva (sin culpa o conducta reprochable) a cualquier daño
que pudieran causar. Esto no es un dato menor y deberá ser observado atentamente. Por otra parte, la asimilación del
daño causado con PCBs, al provocado con residuos peligrosos, permitiría sancionar penalmente al poseedor de un
equipo o aparato que contenga PCBs y que "envenenare, adulterare o contaminare, de un modo peligroso para la salud,
el suelo, el agua, la atmósfera o el ambiente en general" (art. 55, ley 24.051 de residuos peligrosos).
Esto último puede constituirse en una fuente de injusticias o soluciones poco razonables, a la hora de resolver una
causa. Se entiende que los PCBs usados son residuos peligrosos, pero no parece razonable asimilar a los PCBs en uso con
un residuo y con la posibilidad de que los daños que se causen con el mismo den lugar a una responsabilidad penal.
Seguramente, el legislador, al diseñar la figura penal asociada al manejo de residuos peligrosos del art. 55 de la ley
24.051, ha tenido en cuenta una realidad, la tentación que puede tener su poseedor, en particular el generador, de
deshacerse de ellos sin seguir las exigencias legales. Ante la opción de tener que denunciar la existencia de esos
residuos, pagar una tasa, contratar transportes y tratadores habilitados, etc., o disponer de ellos en un basural
clandestino o de una forma irregular, quizás se sienta tentado a esto último. Es precisamente esta realidad la que ha
señalado la necesidad de establecer una figura penal que, al tiempo de reprimir actitudes deleznables, opere
preventivamente como un elemento disuasivo.
Nada tiene que ver con estas conductas, el daño que puede producirse como consecuencia de un hecho accidental que
tenga como protagonista a un producto. De hecho, no se puede imaginar que quién esta utilizando un producto
determinado, ejemplo un fluido con PCBs como refrigerante de un equipo eléctrico, pretenda deshacerse de él. Por el
contrario, tratará de cuidarlo hasta el fin de su vida útil y si en algún momento lo pierde, será por un hecho accidental
que, en principio, no debiera tener un castigo penal.
Finalmente, el Capítulo V de la Ley refiere a las Infracciones y Sanciones que la administración puede aplicar frente a
incumplimientos de la ley, su reglamentación y normas complementarias y al igual que lo acontecido con otras normas
de presupuestos mínimos prevé la obligación de conformar, con lo ingresado en concepto de multas, "un fondo
destinado, exclusivamente, a la restauración y protección ambiental en cada una de las jurisdicciones, de acuerdo a lo
que establezcan las normas complementarias.
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UNIDAD 24: INSTITUTOS Y TECNICAS JURIDICAS A FAVOR DEL AMBIENTE

Principios de Política Ambiental en la Ley Nº 25.675. La voz “principio” aunque multívoca, tiene una función evocativa
de los valores fundantes de un ordenamiento jurídico, también alude al inicio de algo que comienza, a las nociones
básicas una ciencia, a los caracteres esenciales de un ordenamiento que representan su “espíritu”. En este sentido, la
Ley General del Ambiente N° 25.675 sienta principios básicos que “…rigen su interpretación y aplicación y la de toda
otra norma a través de la cual se ejecute la política ambiental” (art. 4°). Estos principios básicos fundantes y
fundamentales son:

● Principio de prevención: se enuncia de la siguiente manera: “las causas y las fuentes de los problemas ambientales
se atenderán en forma prioritaria e integrada tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se
pueden producir”. El énfasis preventivo constituye uno de los rasgos más peculiares del derecho ambiental. Aunque
se apoya a la postre en un dispositivo sancionador, sus objetivos son fundamentalmente preventivos, porque la
coacción a posteriori resulta ineficaz, puesto que muchos de los daños ambientales de producirse, son irreversibles.
Lo primero y lo más idóneo es la prevención del daño al ambiente, para evitar su consumación, máxime si se tiene
en cuenta que se trata de un bien no “monetizable”, es, no traducible en indemnizaciones y difícil de volver a su
estado anterior. Aún más, la procedencia del remedio preventivo deviene incuestionable, cuando se trata de
contrarrestar los efectos lesivos que ya ha comenzado a originar una determinada actividad. (ej. clausura preventiva
de una determinada industria hasta tanto se apruebe el Estudio de Impacto Ambiental pertinente) Hoy en día la
consagración expresa de la función preventiva de la responsabilidad civil en los artículos 1708, 1710 a 1713 del
CCCN da cuenta de la evolución de tales paradigmas.

● Principio precautorio. La LGA enuncia el principio disponiendo que “cuando haya peligro de daño grave o
irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la
adopción de medidas eficaces, en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente.”
Se trata de un nuevo fundamento de la responsabilidad civil sustentado en la función preventiva a fin de neutralizar
amenazantes riesgos de daños. Este, incrementa fuertemente el deber de diligencia, e instaura una nueva
dimensión tutelar en el instituto de la responsabilidad civil. El deber de precaución obliga a tener en cuenta la
probabilidad (no posibilidad) de importantes daños a la biósfera, situación que determina la exigencia de un mayor
celo y cuidado ante la fundada sospecha de que se encuentre comprometida la integridad del medioambiente. Este
principio, es un estructurante del Derecho Ambiental que lo distingue de otras ramas del ordenamiento jurídico que
tienen como presupuestos fundamentales la certeza y previsibilidad, precisamente dos de los grandes obstáculos
que la norma ambiental procura desplazar con la precaución.
Sin embargo, el principio precautorio no puede ser invocado ante cualquier situación de incertidumbre respecto de
cualquier amenaza de daño, sino que para su operatividad la doctrina requiere la concurrencia de los siguientes
presupuestos: a) situación de incertidumbre acerca del riesgo; b) evaluación científica del riesgo; c) perspectiva de
un daño grave e irreversible; d) proporcionalidad de las medidas a adoptar.
Para distinguirlo de principio anterior podemos decir que, la prevención es el fundamento del principio precautorio,
así se define la prevención como la implementación de lo conducente para evitar daños. Por lo que “las técnicas de
prevención se inscriben dentro de la etapa del pre-daño”. En cambio, el principio precautorio reclama medidas de
urgencia aun cuando hubiera ausencia o insuficiencia de pruebas o elementos científicos referidos al
comportamiento de la naturaleza.

● Principio de Equidad Intergeneracional, El art 43 de la CN determina que el ambiente debe ser apto para que las
actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer la de las generaciones futuras. Este
principio se encuentra ya presente en la Declaración de Estocolmo de 1972 en su Principio N° 1 y se afirma en la
Declaración de Río de 1992, Principio N° 3. Supone que debemos entregar a las generaciones venideras un mundo
que desde la estabilidad ambiental les brinde las mismas oportunidades de desarrollo que tuvimos nosotros. Este
tiene relación directa con la base ética del orden ambiental –la solidaridad- y su paradigma.

● Principio de Sustentabilidad, que repite con otro lenguaje el principio de equidad intergeneracional cuando dispone
que el desarrollo económico y social y el aprovechamiento de los recursos naturales deberán realizarse a través de
una gestión apropiada del ambiente, de manera tal que no comprometa las posibilidades de las generaciones
presentes y futuras.
El desarrollo sustentable, es la unión entre el medio y el desarrollo, cuya finalidad es buscar un nuevo modo de
desarrollo basándose en una sana utilización de los recursos para la satisfacción de las necesidades actuales y
futuras de la sociedad. La sustentabilidad es requerida en cuatro áreas: ecológica: que conlleva mantener los
procesos que permitan la regeneración de los recursos y de la diversidad biológica; social: que permita la igualdad
142

de opotunidades de la sociedad y estimule la integración comunitaria, con respeto por la diversidad cultural;
cultural: que preserve la identidad cultural básica y reafirma las formas de relación entre el hombre y su medio y
económica: que reclama eficiencia, internalización de costes ambientales, consideración de todos los valores de los
recursos.

● Principio de Progresividad: responde a ideas de gradualidad, de involucramiento paulatino, de concientización, de


adaptación. De este principio derivan otros dos subprincipios:
- Proporcionalidad: referido a la razonabilidad en los tiempos que insumen los cambios impuestos por la normativa,
el equilibrio entre medios y fines, en suma, la viabilidad en el cumplimiento de las exigencias, y;
- Gradualidad, que refiere a la implementación progresiva de las medidas impuestas.

● Principio de Responsabilidad, al que sólo implícitamente se le puede atribuir el carácter de presupuesto mínimo de
protección ambiental, porque, tal como está enunciado, reitera innecesariamente el régimen de responsabilidad
subjetiva del derecho civil. Apunta a reforzar la idea de internalización de costos ambientales, en cabeza del
generador degradante del ambiente.

● Principio de Subsidiaridad, que tampoco es un presupuesto mínimo, sino la orden que el Congreso imparte al
Estado Nacional de que colabore y, de ser necesario, participe en forma complementaria en el accionar de los
particulares en la preservación y protección ambientales.

● Principio de Solidaridad, que encomienda a la Nación y a las Provincias la prevención y mitigación de los efectos
ambientales transfronterizos adversos de su propio accionar y la minimización de los riesgos ambientales sobre los
sistemas ecológicos compartidos.

● Principio de Cooperación, que impone la utilización equitativa y racional de los recursos naturales y los sistemas
ecológicos compartidos y el desarrollo conjunto del tratamiento y la mitigación de las emergencias ambientales de
efectos transfronterizos.

● Principio de Congruencia este principio juega por las diversas relaciones que conforme nuestro régimen de
organización constitucional, existe entre el Estado Federal y los estados miembros (de supraordinación, de
inordinación y de coordinación) Este principio guarda familiaridad con el denominado Principio de Regulación
Jurídica Integral que, en síntesis, exigen del legislador en primer término y del intérprete en la fase de aplicación de
la norma, tener una perspectiva macroscópica e integradora.

● Principio de Integración. aunque fuera del contexto del artículo 4 de la ley, este principio (art. 5) resulta de
particular importancia y complementa el anterior exigiendo la actuación conjunta e integrada de los tres poderes
públicos (ejecutivo, legislativo y judicial) en cada esfera del estado federal (nación, provincia, municipio).

Evaluación de Impacto Ambiental. La evaluación de impacto ambiental (EIA) conforma un capítulo sustantivo de las
tecnologías de gestión vinculadas con las políticas públicas ambientales y los roles del Estado a la luz de la cláusula
ambiental del artículo 41° de la C.N.
En lo pertinente, la LGA 25.675 preceptúa que “toda obra o actividad que, en el territorio de la Nación, sea susceptible
de degradar el ambiente, alguno de sus componentes, o afectar la calidad de vida de la población, en forma significativa,
estará sujeta a un procedimiento de evaluación de impacto ambiental, previo a su ejecución” (art. 11°). Asimismo los
arts. 12 y 13 preceptúan la obligación de presentar un Estudio de Impacto Ambiental para dar inicio al procedimiento de
Evaluación, estableciendo requisitos mínimos de contenido.
Resulta necesario proceder a distinguir la EIA de estos otros instrumentos de gestión ambiental. A estos fines, resultan
de suma utilidad las definiciones normativas proporcionadas por el Decreto N° 101/03 Reglamentario de la Ley N°
11.717 Marco Ambiental de la Provincia de Santa Fe. En su artículo 2°) la mencionada norma preceptúa que: “A los
efectos de la aplicación del presente Decreto entiéndase por:

- Impacto Ambiental: incidencia positiva o negativa sobre el medio ambiente producida como resultado de una
actividad.
- Estudio de Impacto Ambiental: documentación presentada por el responsable del proyecto o emprendimiento ante
la Autoridad de Aplicación, cuyo principal objetivo es identificar, predecir y valorar el impacto ambiental que las
acciones a desarrollar puedan causar y proponer medidas adecuadas de atenuación o mitigación pertinentes.
- Evaluación de Impacto Ambiental: Es el procedimiento técnico – administrativo realizado por la Autoridad de
Aplicación basado en el Estudio de Impacto Ambiental, estudios técnicos recabados y las ponencias de las
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Audiencias Públicas, si estas hubieran sido convocadas; tendiente a evaluar la identificación, predicción e
interpretación de los impactos ambientales que un emprendimiento o proyecto, produciría en caso de ser
ejecutado, así como los mecanismos previstos de prevención, manejo, mitigación y corrección planteados por el
proponente, con el fin de aprobar o rechazar el Estudio de Impacto Ambiental.
- Declaración de Impacto Ambiental: es el acto administrativo que emite la autoridad competente y por el que
aprueba o manda adecuar el estudio de impacto presentado.
- Informe Ambiental de Cumplimiento: es la documentación presentada por el titular de la actividad, que contiene
procesos y actividades que desarrolla, el grado de adecuación a las normas vigentes y el Plan de Gestión Ambiental.
Se diferencia del Estudio de Impacto ambiental, por ser una documentación presentada a posteriori del inicio de las
actividades u obras.
El objetivo primario de toda EIA consiste en identificar los impactos ambientales críticos de un proyecto y hacerlo saber
en tiempo y forma a los actores con capacidad de decisión, a lo efectos de procurar su neutralización a través de
opciones alternativas. Y en última instancia, de persistir las externalidades negativas, considerar el diseño de las
medidas de mitigación y/o compensación apropiadas y equitativas.

Seguro ambiental. Al momento de su sanción, la Ley 25.675 General del Ambiente, estableció en su artículo 22°) la
obligación de toda persona física o jurídica, pública o privada, que realice actividades riesgosas para el ambiente, los
ecosistemas y sus elementos constitutivos, de contratar un seguro de cobertura con entidad suficiente para garantizar
el financiamiento de la recomposición del daño que en su tipo pudiera producir, agregando asimismo, que según el caso
y las posibilidades , podrán integrar un fondo de restauración ambiental que posibilite la instrumentación de acciones
de reparación. Sin embargo el tema del aseguramiento de los riesgos ambientales ha resultado ser más complejo de lo
que imaginaron los redactores de la ley y de la realidad con la que se encontró luego la autoridad de aplicación pues,
llegado el momento de verificar la posibilidad de obtener en nuestro mercado asegurador el seguro que exige el ya
referido artículo 22 para quienes desarrollen actividades riesgosas para el medioambiente, se tomó conciencia de que
ello no era factible y que coberturas de este tipo no sólo no estaban disponibles en nuestro país ni sino tampoco en los
mercados reaseguradores internacionales.
En efecto, la responsabilidad de quien provoca un daño ambiental, además de ser objetiva y estricta, es imprevisible en
cuanto a su magnitud económica, por cuanto al eventual asegurador le va a resultar técnicamente imposible poder
evaluar de antemano el costo que le va a representar restablecer un eventual daño ambiental al estado anterior a su
producción –si es que ello es materialmente posible- y en consecuencia fijar una prima técnicamente correcta que
garantice la solidez y solvencia del sistema.
Para ello hay que tener en cuenta que el riesgo es para el seguro la posibilidad de que se produzca un hecho incierto
susceptible de provocar un daño en el interés asegurado y que la prima es el equivalente matemático del riesgo que ha
asumido el asegurador y entonces, si se desconoce o no se puede evaluar con precisión el riesgo y la magnitud de un
eventual siniestro, no se puede calcular un prima técnicamente correcta que garantice la capacidad de pago del
asegurador frente a un evento siniestral que, a veces, puede tener características catastróficas.
Lo cierto es que en el mundo no hay coberturas ilimitadas para riesgos de este tipo y tampoco hay ningún asegurador o
reasegurador serio y responsable que pueda amparar los riesgos que la LGA pone a cargo de las personas que
desarrollen actividades riesgosas para el ambiente.

Resolución 177/2007 de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Todo lo expuesto precedentemente, llevó
a considerar durante mucho tiempo a nuestra doctrina y jurisprudencia, que la obligación de asegurar los riesgos
ambientales tal cual lo prescribe el art. 22° de la LGA, resultaba ser de cumplimiento imposible. Ello ha resultado muy
cómodo para el sector asegurable que con solo demostrar que no existía oferta de pólizas, se eximía del cumplimiento
de esta parte de la LGA.
Durante 5 años desde la sanción de la ley, hasta que la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable comenzó con el
proceso regulatorio del artículo 22°), nada había amenazado seriamente con modificar ese conveniente status quo.
Solamente la CSJN en dos resonantes causas (Superficiarios de la Patagonia y Mendoza) movilizó esta situación al
requerir a los demandados que informaran qué seguro habían contratado para dar cumplimiento con el artículo 22°) de
la LGA.
En ese contexto, la SAyDS como autoridad de aplicación de la LGA, tomó la decisión política de resolver el problema
planteado, para poder exigir finalmente el cumplimiento del artículo 22 de la LGA. Durante el año 2007 la SAyDS dictó
las resoluciones 177/07, 303/07 y 1639/07 a través de las cuales:
1- Determina cuales son las actividades que se consideran “riesgosas” para el ambiente que quedan alcanzadas por la
obligación de contratar un seguro ambiental. De esta manera, también se aclara el universo de actividades que quedan
eximidas o excluidas del cumplimiento de tal obligación.
2- Establece la opción de autoasegurarse para que, aquellos que lo prefieran, o quienes no puedan acceder a pólizas de
seguro en materia ambiental, tengan forma de cumplir con lo requerido por el art. 22.
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3- Establece los criterios para determinar los montos mínimos asegurables que darán la “entidad suficiente” a la
cobertura, tal como lo exige el art. 22.
4- Crea la Unidad de Evaluación de Riesgos Ambientales (UERA) como Área de trabajo específica dentro de la SAyDS
para entender y avanzar en materia de riesgos y seguros ambientales.
Las pautas básicas fueron establecidas a fines del año 2007 a través de la Resolución conjunta SF 98 y SAyDS 1973 y
tienen por objeto:
a- Garantizar una remediación/recomposición razonable del ambiente afectado, alcanzando niveles de riesgo
aceptables para la salud humana, de acuerdo con criterios universalmente aceptados y,
b- Acotar el riesgo de modo que disminuya la incertidumbre y puedan generarse ofertas razonables y primas accesibles.
Finalmente con la Resolución 1398 dictada en el mes de Septiembre de 2008, sobre montos mínimos asegurables con
entidad suficiente, se ha completado el proceso regulatorio en la materia.

COFEMA. El Consejo Federal del Medio Ambiente (COFEMA), surgió como el espacio natural de encuentro FEDERAL
para abordar los problemas y las soluciones del medio ambiente de la República Argentina. Al ser las provincias las
dueñas originarias de los recursos naturales, va de suyo que el federalismo de consenso es la presencia misma del
sistema federal de organización política. La otra mirada se hace manifiesta en el COFEMA porque se revierte la
tendencia del centralismo y se gira hacia la búsqueda de equilibrios que ninguna gestión política aislada puede lograr.
Las provincias y el gobierno nacional protagonizan en el COFEMA la perspectiva más integral donde las autonomías
locales pueden pronunciarse con un criterio que va desde lo particular a lo general y no ser meras espectadoras de las
determinaciones tomadas en la concepción macrocefálica del poder.
El 31 de agosto de 1990 en la ciudad de la Rioja nace el COFEMA para ser un organismo, con personería jurídica de
derecho público que coordine la elaboración de la política ambiental entre los Estados Miembros. (art. 1) Los estados
partes se obligan a adoptar a través del poder que corresponda las reglamentaciones o normas generales que resuelva
la Asamblea cuando se expida en forma de resolución.

Objetivos. El Acta Constitutiva define en el art. 2º los siguientes objetivos (entre otros):
1. Formular una política ambiental integral, tanto en lo preventivo como en lo correctivo, en base a los
diagnósticos correspondientes, teniendo en consideración las escalas locales, provinciales, regionales,
nacionales e internacionales.
2. Coordinar estrategias y programas de gestiones regionales y nacionales en el medio ambiente, propiciando
políticas de concertación como modo permanente de accionar, con todos los sectores de la Nación involucrados
en la problemática ambiental.
3. Formular políticas de utilización conservante de los recursos del medio ambiente.
4. Promover la planificación del crecimiento y desarrollo económico con equidad social en armonía con el medio
ambiente.
5. Difundir el concepto de que la responsabilidad en la protección y/o preservación del ambiente debe ser
compartida entre comunidad y estado.
6. Promover el ordenamiento administrativo para la estrategia y gestión ambiental en la nación, provincias y
municipios.
7. Exigir y controlar la realización de estudios de impacto ambiental, en emprendimientos de efectos
interjurisdiccionales, nacionales e internacionales.
8. Propiciar programas y acciones de educación ambiental, tanto en el sistema educativo formal como en el
informal, tendientes a la elevación de la calidad de vida de la población.
9. Fijar y actualizar los niveles exigidos de calidad ambiental y realizar estudios comparativos, propiciando la
unificación de variables y metodologías para el monitoreo de los recursos ambientales en todo el territorio
nacional.
10. Constituir un banco de datos y proyectos ambientales.
11. Gestionar el financiamiento internacional de proyectos ambientales.

Daño ambiental. Concepto. En general, la doctrina mayoritaria nacional admite que el “daño ambiental” es una
expresión ambivalente pues designa no solo el daño que recae en el patrimonio ambiental que es común a una
comunidad, sino que se refiere también al daño que el medio ambiente ocasiona de rebote (par ricochet) a los intereses
legítimos de una persona determinada, configurando un daño particular que ataca un derecho subjetivo. En ese mismo
sentido, los autores no dudan en afirmar que la norma del art. 41 CN adopta un concepto amplio del medio ambiente,
comprensivo de los recursos naturales y culturales que directa o indirectamente conforman el hábitat del ser humano.
En un sentido restringido se circunscribe el concepto de daño ambiental a aquellos daños causados por un supuesto de
contaminación, definiéndolo como “toda lesión o menoscabo al derecho o interés que tienen los seres humanos, como
vecinos o colectividad, a que no se alteren de modo perjudicial sus condiciones naturales de vida (contaminación).” El
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concepto de daño ambiental ha sido objeto de discusiones doctrinarias, concernientes en realidad, a la problemática de
dilucidar si es necesario o no el requisito del atentado individual a los bienes de un sujeto particular a fin de habilitar el
reclamo resarcitorio. En la versión individualista de la responsabilidad civil, evidentemente, no se tienen en cuenta los
problemas de la reparación del daño ambiental, salvo en el caso en que éste afecte el patrimonio particular. Mas
frecuentemente, el atentado al medio ambiente afecta al mismo tiempo, y de manera irreversible el patrimonio
colectivo de todos los seres vivientes. De allí que algunos engloban en la definición de daño ambiental, el daño causado
directamente al medio ambiente, considerado en sí mismo, independientemente de sus repercusiones sobre las
personas o los bienes.

Características. El daño ambiental presenta ciertas particularidades, fundamentalmente por la frecuente complejidad
de los fenómenos que afectan al medio ambiente. Es posible señalar las siguientes notas características:
a) Es expansivo, debido a la extensión que pueden tener sus efectos en el tiempo y/o en el espacio. De allí que se
sostenga entonces que “el daño al ambiente es esencialmente difuso”. Estos intereses difusos, se diferencian de
los intereses colectivos, en tanto que éstos encuentran un punto subjetivo de contacto que radica en las
llamadas formaciones sociales o grupos intermedios (por ej. ONGs). Es decir, la doctrina está de acuerdo en que
interés difuso es el que corresponde a un conjunto impreciso de personas, carente de toda base asociativa. Es,
por ejemplo, el interés de cualquier persona en la preservación del medio ambiente.
b) En muchas ocasiones, el daño ambiental es irreversible, por lo que la reposición de las cosas al estado anterior,
puede resultar difícil o imposible. Sin embargo ello no quiere decir que tal supuesto de indemnización quede al
margen del derecho ambiental, sino que por el contrario, la reforma de la CN de 1994 refuerza el principio de
reparación en especie al prever en su art. 41, parr. 1° in fine, que “el daño ambiental generará prioritariamente
la obligación de recomponer”. Este mismo carácter de irreversibilidad del daño ambiental es el que torna
prioritaria la idea de la prevención del daño por delante de la reparación (en especie o por equivalente). La LGA
recoge este carácter y regula el tema en igual sentido que la Constitución (art. 28)
c) Se afirma también que en tanto cierto grado de contaminación es inevitable, la degradación del medio
ambiente se enrola en la categoría de daño intolerable; por ello el límite de la normal tolerancia, no es aplicable
en los casos de degradación del medio ambiente susceptible de afectar la salud. La LGA recoge también este
punto de vista al definir el daño ambiental (art. 27 in fine).
d) No debe perderse de vista que, en el daño ambiental, el causante también es víctima, como también que el juez
no puede ser imparcial, ya que él también integra el medio ambiente.
e) El daño ambiental puede ser acumulativo, lo cual es una consecuencia de su persistencia a lo largo del tiempo. A
su vez los daños acumulados pueden distinguirse en daños permanentes y daños progresivos, en razón de los
agentes que intervengan en la comisión de la actividad dañosa. Los daños permanentes o continuados “son
aquellos atentados al medio ambiente que resultan de un foco de contaminación cuya actividad perdura a lo
largo del tiempo, produciendo un daño cada vez mayor” (por ej. el vertido de residuos tóxicos a un río,
efectuado de una única vez o paulatinamente, cuyos efectos perduran en el tiempo). En cambio los daños
progresivos son “aquellas situaciones en que una serie de actos sucesivos provocan en su perjudicial progresión
un resultado lesivo de nocividad más acusada que la simple suma de los repetidos agravios” (por ej. el caso de
las emisiones a la atmósfera que producen lluvia ácida (contaminación por sinergia)
Esta particularidad tiene incidencia directa en el cómputo del plazo de prescripción de las acciones resarcitorias.
Las acciones resarcitorias de los daños provocados por la polución son prescriptibles. En cambio, “son
imprescriptibles las obligaciones constitucionales que pesan sobre todos y cada uno de los sujetos de la
comunidad y sobre el Estado mismo de no violar, impedir, interferir el ejercicio de los derechos constitucionales
a la preservación del medio ambiente, a la vida y a la salud”.

El concepto de daño ambiental en la LGA. La LGA limita su aplicación al supuesto del daño ambiental de incidencia
colectiva, al que define como: “…toda alteración relevante que modifique negativamente el ambiente, sus recursos, el
equilibrio de los ecosistemas o los bienes o valores colectivos” (art. 27). Es decir, la citada norma legal opta por un
régimen básicamente dual en materia de daño ambiental, regulando exclusivamente este perjuicio en su aspecto
colectivo y reservando la regulación del Derecho Civil para otras facetas de esta clase de dañosidad (daños individuales
o fragmentarios).
El recurso a las normas civiles continúa siendo imprescindible por varias razones. En primer lugar, la LGA no contempla
aspectos centrales del daño ambiental colectivo, como por ej. la relación de causalidad, la extensión del resarcimiento,
etc. En segundo lugar, la misma ley reenvía a la regulación civil, dado que ella misma deja a salvo “…otras acciones
judiciales que pudieran corresponder” (art. 28 in fine). Por otra parte, el adjetivo “relevante” empleado en el art. 27 es
sinónimo de importante, significativo. Por lo tanto la norma excluye de su ámbito de aplicación aquellos daños que no
revistan tal calidad. Desde luego, será tarea del Juez interpretar el alcance de tal calificativo en el caso concreto.
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Factor de atribución. De acuerdo al art. 28 de la LGA el factor de atribución de responsabilidad por daño ambiental
colectivo es objetivo. A tenor de este régimen, el actor deberá probar el perjuicio y su relación de causalidad con la
conducta de aquel a quien pretenda hacer responsable del daño ambiental, en tanto que corresponderá al demandado
la demostración de la fractura del nexo causal si pretende liberarse de responsabilidad.
Por otra parte la atribución objetiva de responsabilidad en el sistema de la LGA es más rigurosa que en el CCCN, habida
cuenta que aquél reduce los factores que excluyen la responsabilidad en el daño ambiental colectivo. En efecto, la LGA
menciona dos causas de exención de responsabilidad: “la culpa exclusiva de la víctima o de un tercero por quien no
debe responder” (art. 29). Sin embargo, solo una de ellas es apta para funcionar. Teniendo en cuenta que la ley es
aplicable exclusivamente a los supuestos de daño ambiental colectivo, la defensa de culpa de la víctima no resulta
oponible, dado que ¿Quién es la víctima? ¿Es la sociedad en los términos del art. 31? A todas luces, la culpa de la víctima
no puede operar aquí, como factor excluyente de responsabilidad. En consecuencia, el único factor que excluye la
responsabilidad emergente de la LGA es la culpa de un tercero por quien no se debe responder, cuando se acredite que
a pesar de haber adoptado todas las medidas destinadas a evitarlo y sin mediar culpa concurrente del responsable, los
daños se produjeron por esa causa exclusiva. Esto implica que la culpa de un tercero se acerca al caso fortuito y que la
culpa concurrente del responsable no es apta para operar como concausa que atenúe la responsabilidad.

Relación de causalidad. La LGA no introduce novedades en torno a este presupuesto de la responsabilidad. De acuerdo
a sus disposiciones será responsable “El que cause el daño ambiental” (art. 28). De allí que los problemas de la autoría y
de la adecuación en el sistema de responsabilidad creado por la nueva ley queden gobernados por las soluciones del
Derecho Civil vigentes en la materia. Es cuestionable que la LGA no contenga reglas más precisas en torno a este
presupuesto, habida cuenta que las mayores dificultades probatorias en el daño ambiental colectivo son las que asoman
a su respecto.
Por otra parte, en caso de causación plural, la LGA prevé la consiguiente responsabilidad en el art. 31, que establece lo
siguiente “Si en la comisión del daño ambiental colectivo, hubieren participado dos o más personas, o no fuere posible
la determinación precisa de la medida del daño aportado por cada responsable, todos serán responsables
solidariamente de la reparación frente a la sociedad, sin perjuicio, en su caso, del derecho de repetición entre sí para lo
que el juez interviniente determinar el grado de responsabilidad de cada persona responsable”. Y agrega que “En el caso
de que el daño sea producido por personas jurídicas la responsabilidad se hará extensiva a sus autoridades y
profesionales, en la medida de su participación.”

Contenido de la reparación. La protección ambiental exige que el daño sea reparado en especie, sin que
compensaciones económicas puedan ser admitidas en lugar de la restauración. La reparación in natura, entendida como
la restitución del bien dañado al estado en que se encontraba antes de sufrir el perjuicio, constituye la opción
preferente en materia ambiental y así lo dispone el art. 41 de la CN al establecer que el daño ambiental generará
prioritariamente la obligación de recomponer. Sin embargo, fácil es comprender que la restitución exacta del medio
ambiente a su estado de origen, es evidentemente imposible.
En la práctica, la reparación específica del daño ambiental sólo tendrá lugar si es técnicamente factible y
económicamente razonable.
El principio de proporcionalidad limita el alcance de las medidas de restauración a aquellas medidas “óptimas” fruto de
la comparación entre el coste y el beneficio obtenido de las mismas. Es decir, debe prescindirse de la restauración
efectiva si el costo de reparación in natura excede desproporcionadamente el beneficio resultante para el medio
ambiente de dicha reparación. Cuando la medida es desproporcionada habrá que buscar soluciones distintas que
ofrezcan un efecto ecológico equivalente o al menos semejante a la reparación in natura.
Por supuesto que en aquellos casos que la reparación en especie no resulte posible, el perjuicio ambiental dará lugar a
una indemnización pecuniaria, como remedio subsidiario. La viabilidad de tal medio de reparación deriva del
acogimiento del principio de internalización de costes ambientales o “quien contamina, paga”.
La LGA determina que la reparación del daño ambiental de incidencia colectiva consistirá en el “restablecimiento al
estado anterior a su producción”. Para el caso en que no sea “técnicamente factible” la misma ley establece que la
justicia determinará una indemnización sustitutiva, la que deberá depositarse en el Fondo de Compensación Ambiental
creado por ella misma.

Daño moral colectivo. La problemática ambiental se presenta como uno de los campos de las llamadas “violaciones en
masa” en el que la actividad humana que ataca elementos del patrimonio ambiental causa “un daño social” por afectar
los llamados intereses difusos, que son supraindividuales, pertenecen a la comunidad y no tienen por finalidad la tutela
de un sujeto en particular, sino la de un interés general o indeterminado en cuanto a su individualidad. Por su parte, el
daño moral onstituye toda alteración disvaliosa del bienestar psicofísico de una persona por una acción atribuible a
otra.
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Pese a la rotunda negativa en nuestro derecho positivo actual de conceder derecho indemnizatorio a los llamados
damnificados indirectos del daño moral –salvo el supuesto de muerte-, en el particular (daño ambiental), la
perturbación o desasosiego que en el ánimo de los padres provoca la contaminación del medio ambiente donde se
levanta su hogar, mora toda la familia y crecen sus hijos, constituye un daño que los lastima directamente y con
independencia de la tristeza, pena o desazón que pueda producirles la enfermedad padecida a consecuencia de tal daño
por uno de sus familiares. Así se concibe el daño extrapatrimonial de toda la colectividad afectada como un interés
difuso, de incidencia colectiva, que el Estado debe preservar en consonancia con la postura del resarcimiento pleno del
daño injustamente causado.
Así, resulta ejemplar el fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de Azul, en la causa “Municipalidad de
Tandil c/ Turismo La Estrella s/ Amparo”, voto del Dr. Jorge Galdós, en el que se condenó a la firma demandada a
indemnizar el daño moral colectivo ocasionado a la población de Tandil por la destrucción del grupo escultórico Las
Nereidas (símbolo de la ciudad) a raíz de ser embestida por un ómnibus de la empresa. En la oportunidad dijo el
ilustrado jurista que “el bien colectivo es un componente del funcionamiento social y grupal, por ello cuando se lo
afecta, el daño moral está constituido por la lesión al bien en sí mismo, con independencia de las repercusiones
patrimoniales que tenga. De modo tal que el perjuicio inmaterial surge por la lesión al interés sobre el bien, de
naturaleza extrapatrimonial y colectiva.”

Daño potencial. Igualmente destacable resulta el fallo recaído en autos “Espíndola, María c/ Movicom Bellsouth s/
Daños y perjuicios”, tramitados por ante el Juzgado Civil de 1ª Instancia N° 105 de la localidad de José C. Paz, en el que
se ordenó a la demandada y a la Municipalidad de José C. Paz no sólo a desmantelar la antena de base ubicada en el
inmueble vecino al de la actora, sino también a indemnizar los daños materiales, el daño moral y el daño potencial a la
salud de la actora, producido en forma probable por las radiaciones no ionizantes emitidas por dicha antena.

Derecho Procesal Ambiental. Cuestiones procesales en la LGA. Institutos del Derecho Procesal regulados por la ley.

Herramientas procesales que se están incorporando en los procesos ambientales. Tiene que ver con las audiencias
públicas; llamar a todas las partes del conflicto para que todos puedan ser escuchados debido a que la víctima o el
damnificado no es uno, sino que son muchos.
Competencia. En cuanto a la competencia judicial, la ley establece que “será la que corresponda a las reglas ordinarias
de la competencia” (art. 32). Esta disposición se articula con lo preceptuado en el artículo 7 de la LGA que dispone la
competencia de los tribunales ordinarios para aplicar esa ley, salvo que “el acto, omisión o situación generada provoque
efectivamente degradación o contaminación en recursos ambientales interjurisdiccionales”, en cuyo caso la
competencia será federal.
Acceso a la justicia. La LGA prescribe que “…el acceso a la jurisdicción por cuestiones ambientales no admitirá
restricciones de ningún tipo o especie” (art. 32). Esta disposición procura allanar los caminos de los particulares para la
defensa de sus derechos ambientales ante la desfavorable situación en la que se puedan encontrar, en tanto resulta
técnicamente muy difícil y económicamente muy costoso poder llevar adelante una demanda por daño ambiental de
incidencia colectiva.
Rol del Juez. La LGA faculta al juez interviniente para “disponer todas las medidas necesarias para ordenar, conducir o
probar los hechos dañosos en el proceso, a fin de proteger efectivamente el interés general” (art. 32). De esta manera el
proceso por responsabilidad ambiental se convierte en marcadamente inquisitivo. El juez se convierte en director del
mismo, y en tal carácter podrá ordenar todas las medidas probatorias que estime necesarias para el acercamiento a la
verdad material.
El derecho ambiental requiere de una participación activa de la judicatura que se traduzca en un obrar preventivo
acorde con la naturaleza de los derechos afectados y a la medida de sus requerimientos.
El juez deja su rol de espectador impasible de la contienda de las partes para asumir un rol de juez preventor, protector
o acompañante.
Materia probatoria. En virtud de la complejidad que presenta la relación de causalidad en el daño ambiental de
incidencia colectiva (daños por acumulación, por sinergia, colectivos, difusos, progresivos, etc) la prueba se transforma
en tema capital. En ese sentido una de las preocupaciones esenciales ha sido la de aligerar la carga probatoria de la
víctima con el fin de restituir un equilibrio afectado por la masividad y la producción anónima de daños.
En materia de causalidad, las presunciones derivadas de máximas de la experiencia vinieron a gravitar decisivamente
sobre el régimen de distribución de la carga de la prueba. En el terreno procesal ello ha tenido concreción en la
denominada prueba prima facie, regla por la cual la culpa se infiere de un daño inexplicable, del tipo que no ocurre
normalmente en ausencia de culpa, también presume que la causa próxima del daño fue la culpa. Este aporte se
complementa con la teoría de las cargas probatorias dinámicas que distribuye el onus probandi según fueren las
circunstancias y la situación procesal de las partes.
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Dadas las dificultades probatorias que se presentan en los casos ambientales, es que se admiten simples argumentos de
probabilidad, que no producen una evidencia objetiva, pero que se tienen en cuenta como excepción debido a la
aludida dificultad.
Así los más prestigiosos juristas han llegado a afirmar la tesitura que “en los casos ambientales, debemos contentarnos
muchas veces con la verosimilitud antes que con la certeza”, dado que no es lo mismo para un juez analizar las
conclusiones de una pericia en un proceso convencional que hacerlo con relación a un estudio geológico, hidrológico,
químico, etc.
Dictámenes del Estado El art. 33 de la LGA otorga la misma fuerza probatoria de los informes periciales a los dictámenes
emitidos por organismos del Estado sobre daño ambiental, agregados al proceso, sin perjuicio del derecho de las partes
a su impugnación.
Efectos de la Sentencia. El mismo artículo prevé la extensión de los efectos de la cosa juzgada “erga omnes, a excepción
de que la acción sea rechazada, aunque sea parcialmente, por cuestiones probatorias”. Esta disposición resulta
plenamente acorde con la pretensión de restauración del ambiente dañado a consecuencia de un daño ambiental de
incidencia colectiva, en tanto el objeto de dicha pretensión posee naturaleza sustancialmente expansiva de difícil
acotabilidad, en cuanto la preservación del medio ambiente no puede restringirse a una mera “tutela nominal”, sino
que deben salvaguardarse los intereses sociales comprometidos.
Detectado el peligro ambiental, la medida del interés particular es superada prontamente no bien se avizora la
magnitud en que el factor riesgoso afecta al bien común, no pudiendo de ninguna manera la protección judicial
detenerse en aquel estadio, sino por el contrario acometer hasta donde sea preciso para embridar la amenaza
desbocada.

Cambios en el proceso civil. A partir de la emersión de los intereses difusos, se registran en el proceso civil por daño
ambiental, mutaciones copernicanas. Notables adaptaciones. De un encuadramiento clásico de la carga de la prueba a
una carga de la prueba dinámica, de efectiva colaboración. De una valoración de la prueba atomística, insular, a una
apreciación de la prueba globalizante, totalizadora, en la que reviste especial importancia la prueba de presunciones. El
esquema clásico jurisdiccional, concibe la figura del juez neutral, pasivo, quieto. Las nuevas manifestaciones del accionar
judicial, asoman la figura de un juez comprometido socialmente, acorde con el pensamiento de la justicia de
acompañamiento y de protección.

Información, Educación y Participación Ambiental. Para lograr una efectiva defensa del entorno es necesario crear
conciencia ambiental. Y la información y la educación ambiental son factores claves en este cometido. Es por ello que en
esa línea de pensamiento, la CN en su art. 41 establece como deber de las autoridades, el de "…proveer a la información
y educación ambiental" para toda la comunidad.

Concepto. La Ley Nacional 25.831 de presupuestos mínimos de protección ambiental para el "Acceso a la Información
Pública Ambiental", define a la misma de dos maneras: 1) genérica: como "toda aquella información en cualquier forma
de expresión o soporte relacionada con el ambiente, los recursos naturales o culturales, y el desarrollo sustentable. 2)
en particular: a) el estado del ambiente o alguno de sus componentes naturales o culturales, incluidas sus interacciones
recíprocas, así como las actividades y obras que los afecten o puedan afectarlos significativamente; b) las políticas,
planes, programas y acciones, referidas a la gestión del ambiente".
La ley regula el derecho de acceso a los datos que obren en poder de los siguientes sujetos obligados a proveerla: 1º El
Estado; 2º Los entes autárquicos; 3º Empresas prestadoras de servicios públicos.
La institucionalización de este derecho supone la previa adopción del principio de transparencia en el obrar
administrativo, la paulatina eliminación de los secretos públicos hasta los límites en que ello sea posible y la apertura
hacia los controles indirectos de la Administración por los administrados.
La Constitución Nacional de 1994 incorporó el llamado Derecho a la Información en materia ambiental, como lo
reseñáramos ut-supra. Con relación a ello se ha dicho que todo lo que tiene vinculación con este derecho constitucional
tiene carácter operativo, siempre que no existan restricciones razonables establecidas por ley. Por tal motivo, brindar
información ambiental es una obligación operativa que alcanza no sólo al poder ejecutivo, sino también al legislativo y al
judicial tanto en el ámbito nacional como local. También es de destacar que en virtud del art. 41 de la CN, "el Estado
asume, en orden a la información, dos deberes: 1- recolectarla y procesarla debidamente; es decir, el Estado debe
informarse él mismo, lo cual presupone una vigilancia y control permanente para conocer las situaciones real o
potencialmente riesgosas o dañinas; y 2- suministrar y difundir la información acumulada y actualizada, de modo eficaz
y constante.

Procedimiento. Se prevé de inicio la necesidad de presentar una solicitud formal ante quien corresponda, "debiendo
constar en la misma la información requerida y la identificación del o los solicitantes residentes en el país" (art. 3º). Las
modalidades restantes, en cuanto a "criterios para establecer los procedimientos de acceso a la información ambiental
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en cada jurisdicción" deberán ser objeto de concertación en el ámbito del COFEMA (art. 5º). La resolución de las
solicitudes se llevará a cabo en un plazo de 30 días hábiles, a partir de la fecha de presentación.
Régimen contravencional. La obstrucción, falsedad, ocultamiento, falta de respuesta en el plazo establecido por ley o la
denegatoria injustificada a brindar la información solicitada y todo acto u omisión que, sin causa justificada afecte el
regular ejercicio de este derecho se considerarán infracciones legales (art. 9º) que habilitarán una vía judicial directa, de
carácter sumarísima ante los tribunales competentes y la aplicación de sanciones disciplinarias para los funcionarios y
empleados públicos imputables de dichos hechos.

Educación ambiental: La Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza definió en 1970 la educación ambiental
"como el proceso que consiste en reconocer valores y aclarar conceptos con objeto de fomentar las aptitudes
necesarias para comprender y apreciar las interrelaciones entre el hombre, la cultura y su medio físico".
La LGA califica la educación ambiental como un instrumento básico para generar en los ciudadanos valores,
comportamientos, y actitudes que sean acordes con un ambiente equilibrado, propendan a la preservación de los
recursos naturales, y su utilización sostenible, y mejoren la calidad de vida de la población. Además, dice que "la
educación ambiental constituirá un proceso continuo y permanente sometido a constante actualización como resultado
de la orientación y articulación de las diversas disciplinas y experiencias educativas, deberá facilitar la percepción
integral del ambiente, y el desarrollo de una conciencia ambiental"
Primordialmente tiene como meta la creación de conciencia ambiental en la población en general, y en especial en los
responsables de actividades con incidencia ambiental. Es decir, se trata de procesos de socialización y resocialización
respecto de las comunidades locales, para defender el ambiente y propender a cambios ambientales en términos
actitudinales y aptitudinales de la población.

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