Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E.
Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
El modelo ODISEA: Oportunidades para el Desarrollo de Interacciones
Sensibles, Eficaces y Afectuosas
Esteban Gómez Muzzio
Fundación América por la Infancia
Presentación
Latinoamérica sangra las heridas abiertas del maltrato cotidiano, la violencia
estructural y la pobreza. En todo el continente, la infancia sufre problemas similares que
podrían resumirse en: (a) alta presencia de maltrato infantil en todas sus formas, socialmente
legitimado y validado como práctica de crianza (CEPAL & UNICEF, 2009; Rodríguez, 2016;
UNICEF, 2017), a pesar de toda la evidencia respecto a los efectos dañinos del maltrato en
el desarrollo humano (Schore, 2001; Pollak, 2008; Cyr et al., 2010; NSC, 2012; van der Kolk,
2015); (b) el estado de salud nutricional, desarrollo y aprendizaje de los niños y niñas está
lejos del óptimo esperado y estas brechas son mayores en la pobreza (Chile Crece Contigo,
2010; Cordero, Molina & Mercer, 2017); (c) alta prevalencia de trastornos de salud mental
infantil, sin diagnóstico ni tratamiento adecuado (Lecannelier et al., 2008); (d) las familias
no cuentan con suficientes apoyos cercanos, bien tratantes, comprehensivos, disponibles,
para fortalecerlas en su rol; (e) la calidad de las instituciones de cuidado infantil temprano,
educación, salud y protección de la infancia -aunque en muchos países registran avances
importantes- todavía se encuentra lejos de cumplir los derechos de la niñez, comprometiendo
en demasiados casos el bienestar actual y futuro de niños, niñas y adolescentes (Rodríguez,
2016; Cordero et al., 2017).
Las ciencias del desarrollo humano han comprobado la relevancia de la parentalidad
en el moldeamiento de las trayectorias de desarrollo a lo largo del curso de vida (De Wolff
& van IJzendoorn, 1997; Eisenberg et al., 2005; Sroufe, 2005; Karreman et al., 2006;
McLeod, Wood & Weisz, 2007; Bornstein et al., 2008; Feldman, 2012; Cordero et al., 2017).
En las últimas dos décadas el concepto de “competencias parentales” (Barudy & Dantagnan,
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
2005, 2010; Rodrigo et al., 2009; Sallés & Ger, 2011; Bornstein, 2012) se ha vuelto el pilar
fundamental de los modernos sistemas de protección integral a la infancia, ya sea a nivel
universal (por ejemplo, el Sistema Chile Crece Contigo en Chile, Uruguay Crece Contigo en
Uruguay, o Cero a Siempre en Colombia) o a nivel especializado en graves vulneraciones de
derecho (como el SENAME en Chile, el INAU en Uruguay o los SIPPINA en México).
Las competencias parentales se consideran el mecanismo fundamental para explicar
situaciones de riesgo, daño y/o trauma complejo, y diseñar estrategias de intervención
orientadas a restituir el derecho del niño a vivir en familia; las competencias parentales deben
ser evaluadas para determinar la idoneidad de una familia adoptiva, para decidir respecto a
la susceptibilidad de adopción de un niño, para fundamentar medidas de protección que
impliquen la salida de un niño de su sistema familiar de origen y su colocación en un sistema
de cuidado alternativo; para organizar planes de apoyo a familias en crisis, o bien para
determinar los puntos clave de fortalecimiento y estimulación que promuevan un mejor
desarrollo positivo de la infancia. Las competencias parentales, entonces, aparecen en la
actualidad como un concepto central, tanto en la evaluación como en la intervención
orientada a mejorar las trayectorias de vida de muchísimos niños y familias en cada país.
Sin embargo, aún no existe un claro consenso respecto a su definición conceptual, su
estructura de áreas y componentes, los procesos asociados y los puentes que conectan cada
competencia parental con el desarrollo positivo de la infancia a lo largo del curso de vida.
Esta carencia ha vuelto difícil avanzar hacia una metodología válida y confiable de
evaluación de competencias parentales, con la consiguiente deslegitimación pública y
descrédito social de los procesos de evaluación y toma de decisiones en los sistemas de
protección integral a la infancia.
Siguiendo la ruta trazada por autores como Barudy y Dantagnan (2005; 2010) o María
José Rodrigo y colaboradores (2009; 2015), y basado en la definición original de nuestro
propio trabajo (Gómez & Muñoz, 2015), propongo la siguiente definición actualizada del
concepto “competencias parentales”:
Las competencias parentales son el conjunto de conocimientos, actitudes
y prácticas de crianza vinculares, formativas, protectoras y reflexivas,
aprendidas y actualizadas a partir de una historia y las oportunidades que
ofrece la ecología de la parentalidad. Las competencias parentales
permiten organizar la propia experiencia y conducir el comportamiento
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
parental a través de diversas situaciones de la vida familiar y la crianza,
acompañando, protegiendo y promoviendo trayectorias de desarrollo
positivo en el bebé, niño, niña o adolescente, con la finalidad última de
garantizar su bienestar y el ejercicio pleno de sus derechos humanos.
Esta definición tiene varios elementos a destacar: primero, explicita que las
competencias parentales suponen un conjunto de elementos (conocimientos, actitudes y
destrezas prácticas) que se adquieren mediante complejos procesos de aprendizaje, a partir
de la historia de apego y crianza vivida y las oportunidades que ofrece el entorno actual
(Barudy & Dantagnan, 2005; 2010; Cassidy & Shaver, 2008; Rodrigo et al., 2015). Las
competencias parentales no son innatas, sino que se configuran en una historia y un contexto
psicosocial determinado. Y si son un aprendizaje dinámico, significa que pueden
reaprenderse, perfeccionarse, consolidarse, siempre y cuando se disponga de oportunidades
de aprendizaje, pertinentes, adecuadas y bien-tratantes (Gómez, Muñoz & Santelices, 2008;
NSC, 2012; Gómez, 2017).
La definición señala que se reconocen cuatro áreas de competencia parental: vincular,
formativa, protectora y reflexiva, cada una con diversos componentes que se van
entrelazando en formas complejas y dinámicas mutuamente influyentes. Más adelante
revisaremos cada una de ellas.
Luego, la definición señala que la columna vertebral de todo el modelo es el concepto
de organización de la experiencia. La investigación en apego y desarrollo humano ha
mostrado reiteradamente la importancia central de este proceso sobre la salud mental y el
desarrollo; hoy sabemos los efectos devastadores que puede tener sobre un niño o niña una
parentalidad “desorganizada/desorganizante” (van IJzendoorn, Schuengel & Bakermans-
Kranenburg, 1999; Cyr et al., 2010; Solomon & George, 2011; Lecannelier et al., 2011). Un
padre competente en la crianza primero se organiza a sí mismo, su estado emocional y mental,
su posición corporal y su gestualidad, su narrativa y su comportamiento, y desde esa posición
organizada se conecta con el niño o niña para contribuir a los complejos procesos de
organización de la experiencia que configurarán sus trayectorias de desarrollo.
La definición también nos recuerda que los efectos de la crianza se juegan en los
momentos cotidianos de la vida familiar, en el qué y cómo interactuamos en cada uno de esos
momentos sencillos y discretos de la vida cotidiana, en directa relación al concepto de
“procesos proximales” propuesto por Bronfenbrenner (1987; Bronfenbrenner & Evans,
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
2000) como los engranajes del desarrollo. Y en ese caminar, en esa danza que se va
configurando en interacciones recursivas cotidianas, las figuras parentales se conectan con
las trayectorias o senderos de desarrollo de los niños, se entrelazan, influyen y se ven
influenciadas a su vez, acompañando, protegiendo y promoviendo un curso positivo del
desarrollo (Cordero et al., 2017).
Pero la definición no estaría completa si no considerara un horizonte ético: la finalidad
última de la crianza es contribuir a garantizar el bienestar y ejercicio pleno de los derechos
humanos del niño, niña o adolescente (Rodrigo et al., 2015; Rodríguez, 2016). No sólo
asegurando las condiciones y condicionantes actuales de ese estado de bienestar y ejercicio
efectivo de derecho, sino también formando un ciudadano responsable y ético, que en el
futuro dará nuevamente las batallas que sean necesarias para asegurar un mundo seguro y
bien-tratante para una nueva generación de personas.
La competencia parental implica entonces un proceso de integración de
conocimientos, actitudes y destrezas prácticas. El conocimiento parental es la preparación y
formación integral para el adecuado ejercicio del rol parental, incluyendo: (a) Desarrollo
infantil a lo largo del ciclo vital: hitos, desafíos, necesidades y respuestas apropiadas en cada
etapa; (b) Derechos de la niñez: cuáles son, que es ser un sujeto de derecho, cómo asegurar
el derecho a la participación, qué implica el principio de autonomía progresiva; (c) Apego y
desarrollo: qué es el apego, estilos de apego, cuidados cotidianos, estrés tóxico, cómo regular
el estrés, cómo ser una base segura para la exploración; (d) Tecnologías y aprendizaje: cuáles
favorecen el aprendizaje, cómo incorporarlas en la vida cotidiana, precauciones, redes
sociales; (e) Sistemas de apoyo a la crianza: políticas y programas disponibles, formas de
acceso, beneficios, uso de redes.
La actitud parental es la filosofía que orienta la parentalidad y da forma a un estilo
parental determinado en la crianza, que puede ser clasificado como autoritario, democrático,
permisivo o negligente (Baumrind, 1991; Capano & Ubach, 2013), o bien sensible,
controlador o no responsivo (Crittenden, 2013) y que se sostiene sobre la propia historia de
crianza vivida, aquella que dio forma a los modelos operativos internos o “constelaciones
representacionales” (Marrone, 2014; Di Bartolo, 2016).
Por último, las destrezas parentales se expresan a través de las prácticas cotidianas
de crianza, que pueden clasificarse en socioemocionales (vinculares en mi modelo),
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
cognitivas (formativas en mi modelo), y nutricias (protectoras en mi modelo) (Bornstein,
2012). Revisemos a continuación cada una de las competencias parentales propuestas.
Las competencias parentales
En el modelo que he venido construyendo esta última década en colaboración inicial
con Magdalena Muñoz y posteriormente con distintos colegas, a quienes expreso la más
profunda gratitud (Gómez, Muñoz & Santelices, 2008; Gómez & Muñoz, 2015; Figueroa,
Gómez, Montedonico et al., 2017; Gómez & Maureira, 2017), se distinguen cuatro
competencias parentales: vinculares, formativas, protectoras y reflexivas, cada una
conformada a su vez por cinco componentes, que se muestran en la Tabla 1.
Tabla 1: Esquema de competencias parentales y sus componentes
Competencia Parental Componentes
1. Vinculares 1.1 Observación y conocimiento sensible
1.2 Interpretación sensible (mentalización + empatía)
1.3 Regulación del estrés
1.4 Calidez emocional
1.5 Involucramiento
2. Formativas 2.1 Organización de la experiencia
2.2 Desarrollo de la autonomía progresiva
2.3 Mediación del aprendizaje
2.4 Disciplina positiva
2.5 Socialización
3. Protectoras 3.1 Garantías de seguridad (física, emocional y psicosexual)
3.2 Construcción de contextos bien-tratantes
3.3 Cuidado y satisfacción de necesidades
3.4 Organización de la vida cotidiana
3.5 Conexión con redes de apoyo
4. Reflexivas 4.1 Construcción de proyecto de vida
4.2 Anticipación de escenarios relevantes
4.3 Monitoreo de influencias y meta-parentalidad
4.4 Historización de la parentalidad
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
4.5 Auto-cuidado parental
La competencia parental vincular se define como el conjunto de conocimientos,
actitudes y prácticas cotidianas de crianza que favorecen la conexión psicológica y
emocional con el niño o niña, regulan su estrés y sufrimiento, organizan su vida psíquica y
protegen su salud mental, promoviendo un estilo de apego seguro y un adecuado desarrollo
socioemocional a lo largo del curso de vida. Los componentes de la Tabla 1 podrían
resumirse desde la teoría del apego como sensibilidad parental + presencia cotidiana; cada
uno ha sido extensamente estudiado y sus efectos sobre la salud mental, el apego y el
desarrollo socioemocional, sistemáticamente establecidos (Ainsworth et al., 1978; De Wolff
& van IJzendoorn, 1997; Fonagy & Target, 1997; Shore, 2001; Zhou et al., 2002; Cassidy &
Shaver, 2008; Raby et al., 2015)
Las competencias parentales formativas se definen como el conjunto de
conocimientos, actitudes y prácticas cotidianas de crianza que organizan el entorno de
aprendizaje, físico y psicológico del niño, ajustando la complejidad, variedad, tipo y
duración de las experiencias, objetos, espacios y actividades para favorecer la exploración,
aprendizaje y socialización de los niños y niñas (Barudy & Dantagnan, 2005; Hoff, 2006;
Rodrigo et al., 2009).
El área de competencias parentales protectoras, se define como el conjunto de
conocimientos, actitudes y prácticas cotidianas de crianza dirigidas a crear condiciones
propicias para el desarrollo, disminuir o eliminar fuentes de estrés tóxico, cuidar y proteger
adecuadamente a los niños y niñas, resguardando sus necesidades de desarrollo humano,
garantizando sus derechos y favoreciendo su integridad física, emocional y sexual
(Appleyard et al., 2005; Barudy & Dantagnan, 2005; 2010; Cyr et al., 2010; NSC, 2012;
Rodrigo et al., 2015).
La cuarta dimensión de la parentalidad en nuestro modelo, es el área de la
competencia parental reflexiva, que se define como el conjunto de conocimientos, actitudes
y prácticas cotidianas de parentalidad y crianza que permiten organizar la propia
experiencia de parentalidad, metabolizando las influencias y trayectorias de la propia
parentalidad, monitoreando las prácticas parentales actuales y evaluando el curso del
desarrollo del hijo/a, con la finalidad de retroalimentar y enriquecer las otras áreas de
competencia parental (Gershoff et al., 2007; Nicholson, Howard & Borkowski, 2008).
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
El estudio de estas competencias parentales y sus componentes ha significado un
importante avance en el desarrollo de nuevas metodologías y herramientas de evaluación e
intervención; sin embargo, no agotan el estudio del fenómeno complejo de la parentalidad y
el desarrollo humano, siendo necesario dar un paso más, hacia una teoría compleja de la
parentalidad.
La Constelación de la Parentalidad
La parentalidad es un fenómeno de una profundidad y amplitud que aún no logramos
explicar en una teoría compleja de la parentalidad, reduciéndola a la descripción y análisis
de prácticas de crianza (Bornstein, 2012), estilos de crianza o actitudes de crianza (Baumrind,
1991), al sistema de cuidados guiados por la sensibilidad parental (Ainsworth et al., 1978;
Cassidy & Shaver, 2008; Solomon & George, 2011), o bien a las competencias parentales
(Barudy & Dantagnan, 2005; Rodrigo et al., 2015; Gómez & Muñoz, 2015).
En un intento por avanzar hacia una teoría compleja de la parentalidad, construida en
el marco de la teoría del apego, propongo estudiarla como una constelación representacional,
en el sentido propuesto por Marrone (2014, siguiendo a Bowlby y su concepto de modelos
operativos internos), esto es, una combinación de (1) un modelo operativo interno de sí
mismo; (2) un modelo operativo interno del otro/s; (3) recuerdos de eventos particulares; y
(4) afectos dominantes que emergen en el curso de la reconstrucción de estos eventos. Al
hacer esta operación, Marrone nos permite incorporar el cuerpo y sus sensaciones, emociones
y movimientos en el estudio de cómo las experiencias relacionales van dando forma a las
posibilidades de parentalidad desplegadas en la crianza. A estos cuatro elementos, propongo
añadir la idea de (5) “guiones” derivados de la conexión entre los personajes de la
constelación, los recuerdos y afectos asociados, configurando mandatos y un sistema de
valores heredados, que organizará las diversas posibilidades de parentalidad en la crianza
actual (Di Bartolo, 2016).
La constelación representacional de la parentalidad se compone de seis dominios
anudados: lo heredado, lo vivido y lo soñado, por un lado, y lo aprendido, lo narrado y lo
ecológico, por otro. El dominio de Lo Heredado es el legado genético/social con el que se da
origen a la parentalidad, incluyendo la propia experiencia como hijo/a, el estilo de apego
dominante, los modelos operativos internos y los esquemas de crianza heredados (Barudy &
Dantagnan, 2005; Marrone, 2014; Di Bartolo, 2016). El dominio de Lo Vivido, incluye no
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
sólo la práctica cotidiana de crianza, sino que todo el registro sensorial de lo que va
ocurriendo en la relación con el niño/a, los desafíos, decisiones y experiencias que cada día
van configurando la relación mutuamente influyente entre la figura parental y el niño/a
(Cyrulnik, 2004; Bornstein, 2012). El dominio de Lo Soñado alude al proyecto parental y
familiar, y a las expectativas que se forjan sobre el futuro, lo que puede ser motor de
resiliencia en las situaciones de mayor adversidad (Cyrulnik, 2002). Estos tres dominios
tienen que ver con la dimensión temporal, la historia, el presente y el futuro soñado en la
crianza. Por otra parte, el dominio de Lo Aprendido es el saber-hacer de la crianza, donde se
radican las competencias parentales definidas previamente en este texto: vinculares,
formativas, protectoras y reflexivas (Barudy & Dantagnan, 2005; Gómez & Muñoz, 2015).
El dominio de Lo Narrado, que involucra el relato y todos los significados asociados a la
crianza, expresado no sólo a través del lenguaje hablado, sino también a través de toda la
gestualidad y el cuerpo en movimiento (Cyrulnik, 2004). Finalmente, el dominio de Lo
Ecológico representa la apertura a los sistemas de influencia de la parentalidad y la vida
familiar, incluyendo a la pareja, otros familiares y la cultura en su conjunto, siendo por tanto
una importante fuente de transformación y metamorfosis de todos los otros dominios
(Rodrigo et al., 2015).
Esta constelación representacional de la parentalidad, que abarca los seis dominios,
se construye a partir de cuatro elementos fundamentales, propios de toda constelación
representacional: cuerpo, experiencia emocional, personajes y guiones.
El CUERPO transita lo heredado, lo vivido y lo soñado de diversas formas. El cuerpo
y lo corporal es actor protagónico en la constitución de lo posible, y en cada dominio se
manifestará de formas distintas. Es necesario conocer, comprender y aceptar el propio
cuerpo, sanarlo y armonizarlo para lograr armonía en la crianza (Cyrulnik, 2004; van der
Kolk, 2015). El cuerpo en lo heredado dice relación con la herencia genética, el
temperamento y la vulnerabilidad al estrés (NSC, 2012; Gross, 2014; Cordero, Molina &
Mercer, 2017). El padre o madre recibe un legado ancestral en su código genético, que a su
vez traspasa al hijo/a, y hoy se cree que ese código ancestral carga la memoria y las
experiencias moldeadas durante generaciones, implicando en ello una susceptibilidad
diferencial a las experiencias ambientales de crianza (Belsky, Bakermans-Kranenburg & van
IJzendoorn, 2007; Cordero et al., 2017).
Por otra parte, las experiencias prenatales, gestacionales, configuran un
temperamento que marcará una reactividad emocional, una tendencia o predisposición de
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
base fisiológica a una mayor sensibilidad al estrés, a experimentar con más facilidad
respuestas emocionales negativas o positivas en situaciones noveles o demandantes, y una
mayor o menor tendencia a persistir en la tarea o abandonar fácilmente ante el cansancio o la
frustración (Rothbart & Bates, 2006; De Pauw & Mervielde, 2010; NSC, 2012). Todas estas
cualidades temperamentales, ancladas en el cuerpo influirán en la posibilidad de lograr una
parentalidad positiva. La tarea es conocer el propio cuerpo, su biología, su temperamento,
sus ritmos y tiempos, sus posibilidades y limitaciones para incorporar esa comprensión más
profunda en el proceso de armonizar esta constelación.
El cuerpo en lo vivido dice relación con el registro sensorial asociado a la crianza
actual, es el cuerpo hoy en la crianza, con sus tensiones y distensiones, con su proximidad o
distancia, con sus sensaciones kinestésicas, con sus ritmos biológicos, sus sincronías o
rupturas, y su salud o enfermedad (Propper & Moore, 2006; Feldman, 2012). El cuerpo en lo
soñado dice relación con la imagen corporal anhelada, la relación de la madre o padre con el
cuerpo deseado, y con el cuerpo deseado para el hijo/a y toda la conflictiva que de ello se
desprende.
La EXPERIENCIA: la experiencia emocional es aquella cuerda que conecta los tres
dominios temporales en torno a la vivencia, a lo sentido, a todo aquello que fue, es o será
experimentado en el proceso de desarrollo de la parentalidad. En el dominio de lo heredado,
la experiencia dice relación con los recuerdos, emociones y vivencias de la infancia, niñez y
adolescencia, y con todo aquello que constituyó a nuestro “niño interior” (Cyrulnik, 2002).
En el dominio de lo vivido, la experiencia dice relación con lo que actualmente constituye la
crianza: rutinas, roles, tareas y desafíos cotidianos de parentalidad (Barudy & Dantagnan,
2005; Bornstein, 2012). Cada experiencia cotidiana, por simple o acotada que sea, puede atar
lo heredado a lo vivido, convocando la historia a hacerse presente en la crianza actual. En el
dominio de lo soñado, la experiencia se asocia a lo anhelado, a los sueños que movilizan
incluso de forma inconsciente la parentalidad y la crianza. Este punto es importante: la
experiencia soñada se diferencia de los guiones ya que no está estructurada como relato o
narrativa necesariamente, no se constituye en expectativa organizada (como sí lo hacen los
guiones), sino más bien como motor o fuerza inconsciente que moviliza, paraliza, fortalece
o debilita (Cyrulnik, 2002), concentra o dispersa las energías parentales en la crianza.
Los PERSONAJES: los personajes son aquellos protagonistas de nuestra historia
pasada, presente y soñada. En lo heredado, se identifican figuras que aportaron salud mental
y otras que dañaron: son los guardianes y demonios de nuestra infancia. Algunos personajes
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
se constituyeron en figuras de apego, otros configuraron tal dolor, estrés y daño en nuestra
experiencia temprana que se constituyeron en figuras de trauma (Fraiberg, Adelson &
Shapiro, 1975; van der Kolk, 2015); mientras que otros aportaron aquellos ingredientes que
movilizaron procesos de sanación y superación frente a la adversidad, constituyéndose en
tutores de resiliencia (Cyrulnik, 2002; Lieberman et al., 2005). En el dominio de lo vivido,
los personajes corresponden a todos aquellos que hoy juegan un rol protagónico, de
influencia en nuestra posibilidad de parentalidad, incluyendo al niño/a, sus características y
necesidades, sus propuestas y contribuciones cotidianas; el sí mismo en rol parental, la pareja
parental y la familia extensa, así como otros actores que puedan jugar un rol significativo en
la crianza actual (vecinos, profesores, profesionales, etc.) (Rodrigo et al., 2015). Los
personajes en lo soñado dicen relación con identificar quiénes son aquellas figuras que
concentran con más fuerza los sueños y expectativas parentales, y de qué forma los
personajes de lo heredado movilizan a los personajes de lo soñado, incidiendo de esta forma
en las interacciones actuales en lo vivido.
Los GUIONES: finalmente, los guiones pueden comprenderse como una elaboración
mayor de los tres primeros elementos (cuerpo, personajes y experiencia), organizadas como
esquemas de crianza (Barudy & Dantagnan, 2005). En el dominio de lo heredado, los guiones
son aquellos esquemas de crianza heredados, los mandatos familiares y las lealtades
invisibles que convocan a perpetuar el legado de la historia familiar en la crianza, salvo que
exista un proceso de comprensión, elaboración y sanación de esa historia, tomando aquello
que se considere coherente y saludable y soltando o liberando aquello que se identifique
como perjudicial o traumático (Lieberman et al., 2005; Di Bartolo, 2016). En el dominio de
lo vivido, los guiones son aquellos esquemas de crianza actual, vigentes, manifestados como
narrativas respecto a la experiencia actual de crianza en conexión con los personajes
principales del presente. Estos guiones en lo vivido se moldean desde lo heredado, pero
también desde las creencias culturales actuales y las influencias ecológicas que, en múltiples
niveles, operan interpelando, cuestionando, transformando, enriqueciendo y complejizando
estos guiones. En lo soñado, los guiones se configuran como expectativas parentales,
presentes, ausentes, involucradas, sobre-involucradas o abandónicas, organizando el sueño
como relato, siendo siempre un aspecto reducido en comparación a toda la vastedad
inconsciente de la experiencia en lo soñado. Las expectativas se pueden explicitar hasta cierto
nivel, mientras que la experiencia soñada muchas veces no (Marrone, 2014).
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
EL MODELO “ODISEA”
Esta teoría no tendría mayor relevancia si no moviliza alguna transformación en la
vida de las personas, familias y comunidades, tal y como John Bowlby soñaba (Bowlby,
1989). La teoría debe servir para ofrecer a las personas la oportunidad de sanar sus heridas y
crecer en sus capacidades para vivir una mejor vida. Inspirado por esta visión, durante los
últimos 10 años he tenido el privilegio de liderar un equipo de colegas con quienes hemos
trabajado en distintos proyectos (Gómez, Muñoz & Santelices, 2008; Gómez & Muñoz,
2015; Figueroa et al., 2017; Gómez, 2017a; Gómez, 2017b; Gómez & Maureira, 2017) para
dar forma a lo que denominé el Modelo ODISEA.
Cada letra representa un concepto relevante en el modelo ODISEA: Oportunidades
para el Desarrollo de Interacciones Sensibles, Eficaces y Afectuosas. El modelo busca
integrar cuatro marcos teóricos esenciales: la teoría ecológica del desarrollo humano
(Bronfenbrenner, 1987), la teoría del apego (Bowlby, 1969; Ainsworth et al., 1978), la teoría
de la parentalidad positiva (Barudy & Dantagnan, 2005; Rodrigo, 2015) y la teoría de la
resiliencia humana (Cyrulnik, 2002, Walsh, 2004; Masten & Obradovic, 2006; Delage,
2010), a nivel de persona, familia y comunidad.
El modelo ODISEA se fundamenta en el concepto de “trayectorias del desarrollo”,
comprendiéndolo en tres niveles: la trayectoria del bebé, niño, niña o adolescente; la de las
figuras parentales; y la de la comunidad. No es posible concebir una de estas trayectorias sin
las otras, pues se trata de una danza de recíprocas influencias, tornando más probables
escenarios productores de buenos tratos y salud mental, o bien de malos tratos y
psicopatología a lo largo del curso de vida.
El concepto de OPORTUNIDADES recuerda al profesional que “nadie puede ofrecer
lo que no se le dio”. Cuando evaluamos un caso de maltrato infantil debemos recordar que
ese padre, esa madre, ese cuidador, está ofreciendo al niño/a el tipo de interacciones que están
inscritas en los guiones de su historia (Sroufe, 2005; Di Bartolo, 2016), las respuestas
congruentes con su constelación representacional de parentalidad (Solomon & George,
2011), el tono afectivo coherente con la carga emocional incrustada en sus modelos
operativos internos. La trayectoria de las competencias parentales se construye desde las
oportunidades de aprendizaje producidas en la propia historia de vida (particularmente la
historia de apego y de crianza, aquello que llamamos “constelación representacional de
parentalidad”), pero también en las oportunidades que la ecología actual de crianza ofrece
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
para ampliar las posibilidades de esa historia (Barudy & Dantagnan, 2010; Rodrigo et al.,
2015). Por ejemplo, el meta-análisis de 77 estudios sobre intervenciones en parentalidad de
Kaminski y colaboradores (2008, en Gómez, 2017a), mostró un tamaño de efecto global de
.34 (es decir, ¡la intervención funciona!). Más aún, al comparar aquellos programas que
ofrecían la oportunidad de practicar con el propio hijo/a las competencias parentales
enseñadas versus aquellos que no lo hacían, se encontró un tamaño de efecto de .91 (versus
.33) en competencias parentales y de .69 (versus .18) en síntomas conductuales de los niños.
En el modelo ODISEA entonces, el primer elemento dice relación con el diseño de
oportunidades de calidad para reescribir la historia relacional de malos tratos heredada, para
avanzar hacia la posibilidad de la resiliencia parental y la seguridad ganada (Walsh, 2004;
Delage, 2010; Di Bartolo, 2016).
Figura 1: las trayectorias del desarrollo humano, la parentalidad y la comunidad sensible
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
El concepto de DESARROLLO se ancla en esta visión de trayectorias o senderos del
desarrollo, operando con la idea de una “zona de desarrollo próximo de la parentalidad”,
concepto tomado de Vigotsky y aplicado a la parentalidad. En el modelo ODISEA, la zona
de desarrollo próximo de la parentalidad permite al profesional evaluar las competencias
parentales vinculares, formativas, protectoras y reflexivas en que la figura parental muestra
algún grado de manejo, aunque sea una adecuación parental mínima, así como aquellas en
que se encuentra más debilitado/a. Este conocimiento permitirá proponer un mapa de
oportunidades de crecimiento parental, que incluye las experiencias y narrativas de refuerzo
de aquello que se domina, así como oportunidades para el aprendizaje y crecimiento, para
reescribir la historia en las áreas de carencia. El rol del profesional en el modelo ODISEA es
operar como un “mediador” de la zona de desarrollo próximo de la parentalidad, y la
metodología de evaluación e intervención se conceptualiza como un “andamiaje” que
sostiene ese camino.
El concepto de INTERACCIONES está presente en todo este capítulo, desde la teoría
ecológica del desarrollo humano en la que Bronfenbrenner las denomina “procesos
proximales”, a la teoría del apego que las visualiza como el aspecto observable de las
relaciones o vínculos de apego (Di Bartolo, 2016) y que constituyen la matriz relacional
fundamental para explicar el desarrollo, la psicopatología y la salud mental, así como la
posibilidad del trauma complejo o la resiliencia humana (Cyrulnik, 2002; van der Kolk,
2015). Las interacciones son la materia prima con la que trabaja el profesional formado en
ODISEA, entendiendo que puede identificarlas en distintos nichos ecológicos del desarrollo:
el hogar, la escuela, el centro de cuidados, las calles del barrio, las instituciones, plazas y
parques, incluso en las redes sociales como Facebook, Instagram u otras (Rodrigo et al.,
2015).
“S.E.A.” hace alusión a la cualidad que buscamos favorecer en estas interacciones
cotidianas: (a) SENSIBILIDAD parental, (b) EFICACIA en la regulación y acompañamiento
emocional, y (c) AFECTO o buenos tratos. La extensa investigación en teoría del apego
(Sroufe, 2005; Cassidy & Shaver, 2008; Solomon & George, 2011; Raby et al., 2015),
desarrollo socioemocional temprano (Propper & Moore, 2006; Pollak, 2008; Gross, 2014) y
salud mental infantil (Zeanah, 2009) ha dejado plenamente establecido su rol gravitante en
la constitución de la seguridad emocional en el apego y el desarrollo de competencias
socioemocionales como la regulación emocional. Los adultos necesitan adquirir maestría en
observar y reconocer las señales de sus hijos, regular el estrés, y acompañarlos en la
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
exploración del entorno y la construcción de vínculos con nuevas personas (Di Bartolo,
2016). Una propiedad nuclear de estas interacciones es la expresión de afecto positivo, los
Buenos Tratos en las interacciones cotidianas, cubriendo todas las posibilidades relacionales
en coherencia con un enfoque de derechos de la niñez (Rodríguez, 2016).
El método de Evaluación ODISEA
El profesional que se forma en el modelo ODISEA de evaluación aprende que el
primer y más importante instrumento de evaluación es su propia persona y el marco teórico
que sostiene su tarea. Adquiere un profundo sentido de ética relacional, en que la evaluación
nunca debe usarse para castigar, juzgar o discriminar, sino siempre para comprender, acoger
y acompañar, con respeto, la cultura e historia de cada persona. Esta importancia otorgada a
los Buenos Tratos como condición fundante del rol profesional es el punto de partida y el
horizonte último de todo el modelo. Sin entender, valorar y trabajar arduamente para integrar
esta mirada en su trabajo, la maestría en los instrumentos y métodos que conforman el modelo
no reviste de ningún sentido, pudiendo incluso considerarse peligroso.
El modelo ODISEA distingue 4 ejes evaluativos:
(a) el desarrollo socioemocional a lo largo del curso de vida, incluyendo el estilo de
apego en el niño, niña o adolescente;
(b) las competencias parentales y las constelaciones representacionales de
parentalidad;
(c) el sistema familiar y su dinámica; y
(d) la ecología de la crianza, incluyendo redes informales y formales.
Para cada eje se identifica un conjunto de instrumentos coherentes con el enfoque
global. A nivel del desarrollo socioemocional, se propone utilizar los cuestionarios ASQ
(Squires et al., 2001) y SDQ (Goodman, 2001) dependiendo de la edad del niño; la escala
FEAS basada en la codificación de videos de juego libre (Greenspan et al., 2001); y diversas
alternativas para la evaluación del apego: situación extraña (Ainsworth et al., 1978), historias
lúdicas de apego (Di Bartolo, 2016) o entrevista de apego adulto en adolescentes (George,
Kaplan & Main, 1985; Hesse, 2008).
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
A nivel de competencias parentales, para evaluar prácticas de crianza actuales, se
propone la Escala de Parentalidad Positiva E2P como medida de auto-reporte (Gómez &
Muñoz, 2015), la escala PICCOLO como medida observacional de codificación de videos
con juego libre (Roggman et al., 2013), y el cuestionario PBI para evaluar la relación con los
propios padres (Parker, 1989); así como la Entrevista de Parentalidad Positiva (en
construcción) para explorar las constelaciones representacionales de parentalidad.
Adicionalmente, se propone el cuestionario PSI-SF para evaluar estrés parental (Abidin,
1995; Aracena et al., 2016) y el cuestionario PMF para evaluar potencial de maltrato infantil
(Haz & Ramírez, 2002).
A nivel de dinámica familiar, se utilizar el genograma familiar (Gómez-Clavelina et
al., 1999) como instrumento base y la Escala NCFAS G+R (Kirk, Kim & Griffith, 2005;
Valencia & Gómez, 2010) como instrumento organizador de toda la información. A nivel de
la ecología de la crianza, se utiliza un Mapa de Redes ODISEA, visitas domiciliarias de
observación de condiciones para el ejercicio de la parentalidad y reportes de terceros
significativos (ej., de los profesores de la escuela del niño o informes de otros programas
involucrados en el caso).
Los instrumentos de desarrollo propio son tres: (a) la Escala de Parentalidad Positiva
E2P; (b) la Entrevista de Parentalidad Positiva; y (c) el Mapa de Redes ODISEA. La Escala
de Parentalidad Positiva E2P (Gómez & Muñoz, 2015) es un cuestionario de auto-reporte
que recoge la evaluación del propio cuidador/a sobre la frecuencia con que despliega
prácticas de crianza (vinculares, formativas, protectoras y reflexivas) con un niño/a
determinado. La Escala E2P presenta 54 reactivos con ejemplos diferenciados para distintos
tramos de edad del niño/a, entre los 0 y 17 años 11 meses. Los estudios de validez y
confiabilidad (Gómez & Muñoz, 2015) han documentado indicadores psicométricos
apropiados, con alfa de Cronbach de .946 para la escala total, .898 para competencias
vinculares, .860 para competencias formativas, .845 para competencias protectoras y .817
para competencias reflexivas; la validez de constructo fue refrendada por 14 jueces expertos,
y ha correlacionado con otros instrumentos de crianza y desarrollo infantil y adolescente. La
escala E2P ha sido extensamente difundida, y se han realizado numerosos estudios,
evaluaciones de programas y publicaciones en distintos países de Iberoamérica. Desde el año
2016, la escala E2P está siendo profundamente revisada, modificándose una serie de aspectos
de su diseño para mejorar su especificidad a cada rango de edad, con buenos resultados
preliminares. Por ejemplo, Leyla Contreras (2018) en su tesis de magíster desarrolló la nueva
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
versión E2P para 19 a 36 meses de edad (N=418) encontrando indicadores de confiabilidad
de .94 para la escala total, .86 para competencias vinculares, .87 para formativas, .73 para
protectoras y .86 para reflexivas, evidencia de validez estructural mediante análisis factorial
exploratorio, y excelente evidencia de validez de contenido mediante jueces expertos, con un
I-CVI promedio de 0,99 (máximo es 1) y un S-CVI de 0,90 (significa 90% de ítems con
máximo puntaje de los jueces). En 2019 se espera lanzar las nuevas versiones de la Escala
E2P.
La Entrevista de Parentalidad Positiva (Gómez, manuscrito no publicado), es un
guión semi-estructurado construido a partir de la Entrevista de Apego Adulto (George,
Kaplan & Main, 1985; Hesse, 2008), la Parent Development Interview (Slade et al., 2004) y
desarrollos propios, organizada en tres secciones principales: el dominio de lo heredado, el
dominio de lo vivido y el dominio de lo soñado. La entrevista siempre se conduce desde una
posición de Buenos Tratos, enfocándose en los recursos y posibilidades de resiliencia
parental que se va descubriendo con el profesional que realiza la evaluación, en una lógica
co-reflexiva, en oposición al enfoque tradicional del profesional perito-neutral y ajeno al
proceso de potencial crecimiento en las personas evaluadas.
Finalmente, el Mapa de Redes permite diagramar las redes formales e informales de
la figura parental, distinguiendo cuatro elementos centrales: (a) el tipo de redes (personas,
comunidad, servicios e instituciones de protección); (b) el grado de intimidad y cercanía
cotidiana de esas redes (lejana, media, cercana); (c) el tipo de apoyo ofrecido (emocional,
instrumental y/o económico); (d) la cualidad de ese apoyo (positivo, negativo, ambivalente).
El modelo ODISEA de evaluación no obliga a utilizar todos y cada uno de estos
instrumentos, pudiendo el profesional determinar cuáles usará en función de los objetivos de
la evaluación, los destinatarios, condiciones actuales para evaluar y limitaciones contextuales
e institucionales observadas. En la práctica, hemos constatado con nuestros estudiantes que
es posible realizar una evaluación de calidad en 5 sesiones: la primera, destinada a recabar
antecedentes, construir el genograma y firmar el consentimiento informado; la segunda, para
realizar la Entrevista de Parentalidad Positiva; la tercera, realizada en formato de visita
domiciliaria, que permite construir el Mapa de Redes y aplicar los cuestionarios E2P y ASQ
o SDQ; la cuarta, en que se aplica el PSI-SF y el PMF y se realiza la filmación de juego libre;
y la quinta en que se analiza toda la información y se completa -sin la familia presente- la
escala NCFAS-G+R.
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Cientos de profesionales se han entrenado a la fecha en el método de evaluación de
competencias parentales ODISEA, de diversas profesiones, ciudades y países. El reporte ha
sido abrumadoramente positivo, y los profesionales suelen valorar la contribución del
enfoque, el método y los instrumentos a su práctica profesional. Se han realizado decenas de
estudios científicos y cientos de evaluaciones de casos utilizando estos instrumentos; sin
embargo, aun quedan desafíos pendientes para el avance del modelo. Actualmente nuestro
equipo está actualizando la Escala E2P y construyendo versiones para nuevos rangos de edad
de los niños. La entrevista de parentalidad, así como el Mapa de Redes, aún no cuentan con
un estudio publicado, siendo un desafío relevante por resolver en los próximos años. Otro
desafío es diseñar un instrumento para aplicación en el ámbito jurídico/forense, donde el uso
único de la Escala E2P debiese estar contraindicado: la escala E2P fue diseñada con otro
objetivo, más cercano a la intervención ambulatoria que a la evaluación pericial, donde los
sesgos de deseabilidad social tienden a operar. Todo este esfuerzo de renovación, expansión
y consolidación del método de evaluación debiese llevar en los próximos años a estándares
más altos de calidad, para población general, protección especializada y/o evaluación
pericial.
El método de Intervención ODISEA
Una vez que se ha realizado la evaluación con el método ODISEA, y se dispone de
una comprensión profunda y extensa del desarrollo socioemocional, estilo de apego y otras
variables relevantes del niño/a o adolescente, de las competencias parentales y la constelación
representacional de la parentalidad, de la dinámica familiar y las características de la ecología
de la crianza, el profesional construye lo que denominamos “mapa de oportunidades para el
crecimiento parental y familiar”. En función de los objetivos y desafíos identificados, el
modelo ofrece distintas posibilidades de intervención, fundadas en la evidencia científica
sobre intervenciones efectivas (Fukkink, 2008; Kaminski et al., 2008, en Gómez, 2017a;
Kotliarenco et al., 2010; Rodrigo et al., 2015), incluyendo en su estado actual las siguientes
alternativas: (a) a nivel promocional y para grandes poblaciones, el Taller de Crianza Positiva
(Figueroa, Gómez, Montedónico et al., 2017); (b) a nivel preventivo para trabajo con familias
de más difícil acceso, el modelo de Visita Domiciliaria ODISEA-SF (Gómez, 2017b); (c) y
para trabajo clínico, el modelo de videofeedback ODISEA 2.0 (Gómez & Maureira, 2017) y
la Entrevista Terapéutica de la Parentalidad ODISEA-ETP (Gómez, Maureira & Di Bártolo,
en construcción). A continuación, se describe cada uno de los modelos.
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Taller de Crianza Positiva
El “Taller de Crianza Positiva” es una intervención familiar de carácter preventivo y
altamente protocolizada. Busca impulsar buenas prácticas de crianza, fortalecer los vínculos
y el ambiente familiar donde los niños crecen, y promover su pleno desarrollo. Participan
familias que asisten a los centros CAIF de Uruguay, en el marco del programa “Experiencias
Oportunas” (orientado a bebés de 0 a 2 años, con vulnerabilidad socioeconómica).
El taller fue diseñado en conjunto por Fundación América por la Infancia, la
Universidad de Montevideo, ONG Fé y Alegría y la Universidad Católica del Uruguay,
inspirados en el modelo ODISEA, en un proceso recursivo de investigación-acción con
amplia participación de todos los actores involucrados, que inició en 2016 y continúa hasta
la fecha. Actualmente, se está realizando una extensa evaluación de resultados, que incluye
41 centros asignados aleatoriamente (23 intervención, 18 de control), cubriendo un total de
758 niños, siendo evaluados pre-post un total de 304 padres y madres.
El diseño propone un ciclo experiencial en cada sesión: (1) introducción teórica en
gran grupo, (2) reflexiones en pequeños grupos, (3) profundización individual conectando
con la propia historia; (4) compartir la toma de conciencia en un plenario, (5) aprendizajes
significativos y compromisos personales; y (6) practicar con el hijo/a mediante un ejercicio
relacionado con el tema trabajado. Además, cuenta con herramientas de economía del
comportamiento entre sesiones y al término del taller, que buscan promover la efectividad y
mantención de los resultados.
El taller se organiza en 8 sesiones: sesión 1: bases para una crianza positiva; sesión
2: cuidar y proteger la vida del bebé; sesiones 3 y 4: vínculos y apego seguro; sesiones 5 y 6:
formar para la vida: organización de la experiencia y juego; sesión 7: cuidarme para cuidar;
sesión 8: cuánto hemos crecido.
El modelo de Visita Domiciliaria ODISEA-SF
La visita domiciliaria tiene una larga tradición en el trabajo con familias e infancia
temprana, y se ha considerado un componente clave de políticas públicas de infancia como
el Sistema de Protección Integral a la Infancia Chile Crece Contigo (Chile Crece Contigo,
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
2010); sin embargo, sigue considerándose “una promesa inconclusa” (Kotliarenco et al.,
2010) al no estar claro qué debiese hacerse, con qué metodología y respecto a cuáles
objetivos.
Para aportar en este campo, Fundación América por la Infancia está desarrollando el
modelo de intervención: “Visita Domiciliaria para el Desarrollo Parental Sensible: ODISEA-
SF” (Gómez, 2017b), preferentemente orientado al ámbito de la salud familiar y programas
psicosociales, a partir de lo que han sido experiencias de trabajo desde el año 2014 a la fecha.
Se propuso una intervención manualizada, breve, intensiva, estandarizada, de 5 sesiones, en
el contexto de visitas domiciliarias orientadas a trabajar con cuidadores principales de niños,
niñas y adolescentes. En primer lugar, se define un desafío prioritario para la crianza, a
partir de un proceso diagnóstico anterior realizado en conjunto con la familia, lo que permite
personalizar el contenido que se incorpora en las diversas actividades -ya estandarizadas en
el manual- orientadas a desarrollar la sensibilidad parental, visita tras visita. El modelo se
focaliza en abordar los componentes de la sensibilidad parental (Ainsworth et al., 1979; De
Wolff & van IJzendoorn, 1997; Cassidy & Shaver, 2008) a fin de asegurar que,
independientemente de las necesidades, motivo de consulta y edad de los niños y niñas, éstos
cuenten con adultos cuidadores que puedan hacer una lectura adecuada y oportuna de sus
necesidades, interpretarlas desde los buenos tratos y otorgarles una respuesta sensible y
oportuna, en su nicho ecológico de crianza cotidiana: el hogar.
Actualmente, la experiencia está siendo sistematizada mediante registros de
implementación llevados a cabo por los profesionales y una evaluación de resultados pre y
post intervención, usando para ello registros cualitativos y cuantitativos, particularmente
cuestionarios de prácticas de crianza positiva y estrés parental.
El modelo de Video-feedback ODISEA 2.0
La confluencia de las propuestas teóricas de Bowlby sobre la importancia de los
vínculos tempranos, y de Bronfenbrenner sobre la ecología del desarrollo humano, han
servido de inspiración a una nueva generación de teóricos, investigadores y diseñadores de
programas y políticas públicas (Cassidy & Shaver, 2008; Gómez, Muñoz & Santelices, 2008;
Zeanah, 2009; Cordero, Molina & Mercer, 2017).
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Durante la década de los ´90, la trabajadora social clínica Susan McDonough (1995)
propone el modelo “Interacción Guiada” que transforma significativamente la intervención
en infancia temprana. A esta técnica se le denomina “video-feedback”, demostrando
resultados sorprendentes (Fukkink, 2008) especialmente con familias multiproblemáticas
resistentes a otras formas tradicionales de intervención (McDonough, 1995; Gómez &
Muñoz, 2012).
Aunque hace casi treinta años que se conoce en el mundo la técnica del video-
feedback y sus positivos efectos en parentalidad, apego y desarrollo infantil (Fukkink, 2008),
existe una experiencia escasa y fragmentada en América Latina, siendo nuestro trabajo y el
del psicólogo chileno Álvaro Pallamares (ambas con inicio entre 2005 y 2006) los primeros
avances conocidos en la región. La experiencia pionera que realizamos en la ONG Protectora
de la Infancia desde 2006 para la reunificación familiar de niños institucionalizados y luego
en casos de maltrato infantil (Suárez et al., 2009; Gómez y Muñoz, 2012), dio origen al
modelo ODISEA de video-feedback en su primera versión (Gómez & Muñoz, 2013, en
Gómez & Maureira, 2017). Asimismo, este modelo inspiró una experiencia piloto, inédita a
nivel mundial, en una apuesta de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) del
Gobierno de Chile, desarrollada entre 2016 y 2017 por Santelices, Gómez, Maureira,
Sieverson, Pallamares, Gómez y Vera (2018), de video-feedback grupal con educadoras y
técnicas de párvulo para la promoción de la sensibilidad educativa, que hoy es política
pública en Chile.
El año 2016, Fundación América por la Infancia asume el desafío de actualizar el
modelo recogiendo años de experiencia y aprendizaje con diversas poblaciones, elaborando
un nuevo manual de “Video-feedback ODISEA 2.0” (Gómez & Maureira, 2017). Más
cercano a la teoría del apego, plantea dos etapas similares a las propuestas en “Círculo de
Seguridad” (Powell et al., 2014): (a) Base Segura y (b) Exploración; diferenciando dos tipos
de sesiones de trabajo con la familia: (a) sesiones de experiencia vincular, en las que se filma
a la figura parental en diversas oportunidades de interacción con el hijo/a o niño a cargo (por
ejemplo, juego libre o lectura de cuentos); y (b) sesiones de experiencia reflexiva, en las que
se revisan con la figura parental segmentos de video cuidadosamente escogidos por el
terapeuta, aplicando una técnica clínica que diferencia claramente tres pasos al trabajar cada
segmento: (a) descripción; (b) mentalización; y (c) transferencia. El nuevo modelo propone
además del formato tradicional, un formato innovador de video-feedback grupal.
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Actualmente el modelo está siendo aplicado en: (a) educación inicial, (b) salud
familiar, (c) protección de la infancia, (d) adopción, (e) personas privadas de libertad y (f)
clínica infantil, en Chile, Argentina y México. Estudios propios en un programa piloto
denominado “Crecer en Familia”, en primera infancia con maltrato infantil y negligencia
grave (publicado en el Manual Práctico de Parentalidad Positiva, Rodrigo et al., 2015)
mostraron resultados significativos en diversas medidas de competencias parentales, estrés
parental, maltrato infantil y funcionamiento familiar (n=50 casos, estudio pre-post de grupo
único). Olhaberry y colaboradores (2015) aplicaron el modelo de videofeedback ODISEA
junto a trabajo grupal a madres con depresión posparto, encontrando mejorías significativas
en medidas de calidad de la interacción, sensibilidad materna y frecuencia de episodios
depresivos mayores (n=61 casos, estudio cuasi-experimental). Asimismo, en un trabajo
conjunto de FAI y la Unidad de Primera Infancia UC, realizamos una adaptación del modelo
para aplicación con Educadoras de Párvulo que hoy está siendo aplicado en todo Chile,
mostrando resultados positivos en sensibilidad diádica y grupal (Santelices et al., en prensa)
(n=41 educadoras, estudio pre-post de grupo único).
SÍNTESIS Y DISCUSIÓN
Este capítulo comenzó con un diagnóstico global de la situación de la infancia en
América Latina, caracterizada por alta prevalencia de maltrato infantil, rezagos en el
desarrollo, sobrepeso y obesidad infantil, y trastornos de salud mental, todo lo cual convoca
a redoblar esfuerzos para avanzar decididamente hacia un cambio de paradigma, de la cultura
de malos tratos, a una nueva cultura de los Buenos Tratos a la infancia. Parte central de este
desafío, implica avanzar en modelos de evaluación e intervención en apego y parentalidad.
Dentro del estudio de la parentalidad, se hizo énfasis en un concepto estructurante de
los actuales Sistemas de Protección Integral a la Infancia: las competencias parentales. Se
expuso un modelo propio y se presentaron definiciones y componentes asociados a las cuatro
competencias parentales propuestas: vinculares, formativas, protectoras y reflexivas, siendo
este marco la base de las contribuciones metodológicas desarrolladas en el modelo ODISEA
(por ejemplo, la Escala E2P o el Taller de Crianza Positiva se basan en dicho esquema).
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
En la tercera sección del capítulo, se planteó que el concepto de competencias
parentales -esencialmente descriptivo- no es suficiente para comprender la profundidad del
fenómeno de la parentalidad, requiriéndose de una propuesta que -anclada en la teoría del
apego y la resiliencia humana- permita abordar desafíos de alta dificultad como la evaluación
e intervención en trauma complejo, o la transformación de la desorganización en experiencia
organizada, y de la inseguridad emocional en seguridad ganada, aspectos claves para sostener
de manera natural interacciones de buen trato en la crianza cotidiana.
Para ello se recurre al concepto de “constelaciones representacionales” de
parentalidad, organizaciones mentales que ponen en relación: personajes (modelos
operativos internos de sí mismo y de los demás, diferenciando figuras de apego, figuras de
trauma, tutores de resiliencia y tutores de desarrollo), experiencia (conformada por recuerdos
y tonos emocionales o estados afectivos nucleares asociados a dichos recuerdos), guiones
(mandatos heredados, lealtades familiares y sistemas de valores asociados a esquemas de
crianza), y el cuerpo (con todos los sistemas biológicos, organización cerebral, temperamento
y vulnerabilidad al estrés derivados de la historia personal).
Estas constelaciones representacionales de parentalidad pueden pensarse además
desde seis dominios conectados entre sí: el dominio de lo heredado, o la historia relacional
que da forma al dominio de lo aprendido (las competencias parentales), el que a su vez se
expresará o manifestará en la crianza cotidiana que conforma el dominio de lo vivido; a su
vez, el dominio de lo heredado dará forma al dominio de lo soñado, las expectativas que
movilizan el despliegue de las competencias parentales en lo vivido. Si bien los dominios de
lo heredado, lo vivido y lo soñado no son directamente accesibles por la persona, se
reconstruyen desde la propia subjetividad en el dominio de lo narrado, que es la forma en que
los profesionales podemos evaluar e intervenir en las constelaciones representacionales.
Finalmente, todo lo anterior se ve influenciado constantemente por el dominio de lo
ecológico, de la comunidad sensible y bien tratante, o insensible y mal tratante (junto a todos
los matices posibles entre estos extremos), que va interfiriendo, encauzando, promoviendo la
transformación de la trayectoria de parentalidad en una u otra dirección, ya que debe
recordarse que en el modelo ODISEA la parentalidad se considera un aprendizaje que se
construye desde dos fuentes principales: la propia historia (lo heredado) y las oportunidades
de aprendizaje que ofrece la ecología de la parentalidad (lo ecológico).
Estos dos niveles de análisis: (a) las constelaciones representacionales y dominios de
la parentalidad, por un lado; y (b) las competencias parentales y su progreso en la zona de
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
desarrollo próximo de la parentalidad, por otro, son la base sobre la que se diseña, expande
y enseña el modelo ODISEA: Oportunidades para el Desarrollo de Interacciones Sensibles,
Eficaces y Afectuosas. La cuarta sección de este capítulo, entonces, estuvo dedicada a
detallar los fundamentos y características metodológicas del modelo ODISEA, tanto en
evaluación de competencias parentales y desarrollo a lo largo del curso de vida, como en la
intervención multinivel propuesta.
La construcción, evaluación, enseñanza y expansión del modelo ODISEA en diversos
países de América Latina ha sido una aventura maravillosa y gratificante. Recientemente, el
modelo fue seleccionado entre más de 1200 propuestas como finalista en el concurso
internacional de experiencias innovadoras en infancia, convocado por el Banco
Interamericano del Desarrollo y la Fundación ALAS (se trató de una variante del modelo
aplicado a la reunificación familiar de niños institucionalizados, ODISEA-R).
El modelo ODISEA interpela al profesional en su propia historia de buenos y malos
tratos, sus heridas vinculares y sus caminos de superación y resiliencia relacional, para desde
ese profundo auto-conocimiento y renovado compromiso con los Buenos Tratos, avanzar
hacia el ofrecimiento de acompañamiento emocional y soporte relacional a las personas y
sistemas que lo requieran.
Aún queda mucho camino por recorrer, particularmente en términos de concluir los
estudios en curso y desarrollar más y mejores estudios de validez y confiabilidad de los
instrumentos de evaluación (por ejemplo, en el campo pericial) así como estudios de
evaluación de resultados y seguimientos longitudinales que permitan mejorar lo que necesite
ser mejorado, y difundir e implementar a gran escala aquello que la investigación vaya
confirmando como práctica basada en evidencia.
Fundamentado en la teoría ecológica, la teoría del apego, la teoría de la parentalidad
positiva y la teoría de la resiliencia humana, el modelo ODISEA se ha constituido cada vez
más en un marco apropiado para el trabajo interdisciplinario, colaborativo y ecológico desde
la práctica clínica hasta la modificación de políticas públicas, instituciones y legislaciones en
infancia. Y así vamos avanzando, como nos gusta decir en Fundación América por la
Infancia: Juntos, Criando una Cultura de Paz.
Bibliografía
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Abidin, R.R. (1995). Parenting Stress Index Professional Manual (3rd ed.). Lutz, FL:
Psychological Assessment Resources, Inc.
Ainsworth, M., Blehar, M., Waters, E. & Wall, S. (1978). Patterns of Attachment: A
Psychological Study of the Strange Situation. Hillsdale, NJ: Erlbaum.
Appleyard, K, Egeland, B., Dulmen, M. H. M. & Sroufe, L. A. (2005). When more is not
better: The role of cumulative risk in child behavior outcomes. Journal of Child
Psychology and Psychiatry, 46, 235-245.
Aracena, M., Gómez, E., Undurraga, C., Leiva, L., Marinkovic, K. & Molina, Y. (2016).
Validity and Reliability of the Parenting Stress Index Short Form (PSI-SF) Applied
to a Chilean sample. Journal of Child and Family Studies, 25(12), 3554-3564.
Barudy, J. & Dantagnan, M. (2005). Buenos tratos a la infancia: parentalidad, apego y
resiliencia. Barcelona: Gedisa.
Barudy, J. & Dantagnan, M. (2010). Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Manual
de evaluación de las competencias y la resiliencia parental. Barcelona: Editorial
Gedisa.
Baumrind, D. (1991). The influence of parenting style on adolescent competence and
substance use. Journal of Early Adolescence, 11(1), 56-95.
Belsky, J., Bakermans-Kranenburg, M. & van IJzendoorn, M. (2007). For better and for
worse: Differential Susceptibility to environmental influences. Current Directions in
Psychological Science, 16(6), 300-304.
Bornstein, M. (2012). Parenting Infants. En M.H. Bornstein (Ed.), Handbook of Parenting.
Volume 1: Children and Parenting (2nd ed., pp. 3-43). New York: Psychology Press.
Bornstein, M., Tamis-LeMonda, C., Hahn, Ch., & Haynes, M. (2008). Maternal
responsiveness to young children at three ages: Longitudinal Analysis of a
multidimensional, modular, and specific parenting construct. Developmental
Psychology in The Public Domain, 44, 867–74.
Bowlby, J. (1969). Attachment and loss: Vol.1. Attachment. New York: Basic Books.
Bowlby, J. (1989). Una Base Segura: aplicaciones clínicas de una teoría del apego. Editorial
Paidós: España.
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Bronfenbrenner, U. & Evans, G. (2000). Developmental science in the 21st century:
Emerging questions, theoretical models, research designs and empirical findings.
Social Development, 9(1), 115-125.
Bronfenbrenner, U. (1987). La Ecología del Desarrollo Humano. Barcelona. Paidós.
Capano, A. & Ubach, A. (2013). Estilos parentales, parentalidad positiva y formación de
padres. Ciencias Psicológicas, 7(1), 83-95.
Cassidy, J., & Shaver, P. (2008). Handbook of Attachment. Theory, research, and clinical
applications. London: The Guildford Press.
CEPAL & UNICEF (2009). Maltrato infantil: una dolorosa realidad puertas adentro.
Desafíos. Boletín de la infancia y adolescencia sobre el avance de los objetivos de
desarrollo del Milenio. Número 8, julio de 2009. Disponible en
www.uniceflac.org/desafios
Chile Crece Contigo (2010). Cuatro Años Creciendo Juntos. Memoria de la Instalación del
Sistema de Protección Integral a la Infancia Chile Crece Contigo 2006-2010.
Gobierno de Chile: Santiago.
Contreras, L. (2018). Actualización y validación de la Escala de Parentalidad Positiva (E2P)
para el rango de 19 y 36 meses de edad. Tesis presentada a la Facultad de Psicología
de la Universidad del Desarrollo para optar al grado profesional de Magíster en
Estrategias de Intervención en Salud Mental Infantil. Mención 0 a 3 años. Universidad
del Desarrollo: Santiago de Chile.
Cordero, M., Molina, H. & Mercer, R. (Eds) (2017). De las Moléculas al Capital Humano.
Para entender las ciencias del desarrollo humano. Universidad de Santiago:
Santiago, Chile.
Crittenden, P. (2013). Raising Parents. Attachment, Parenting and Child Safety. Routledge:
London.
Cyr, Ch., Euser, E., Bakermans-Kranenburg, M. & van IJzendoorn, M. (2010). Attachment
security and disorganization in maltreating and high-risk families: A series of meta-
analyses. Development and Psychopathology, 22, 87-108.
Cyrulnik, B. (2002). Los patitos feos. Una infancia infeliz no determina la vida. Barcelona:
Gedisa.
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Cyrulnik, B. (2004). Del gesto a la palabra: la etología de la comunicación en los seres
vivos. Barcelona: Gedisa.
De Pauw, S. & Mervielde, I. (2010). Temperament, Personality and Developmental
Psychopathology: A Review Based on the Conceptual Dimensions Underlying
Childhood Traits. Child Psychiatry Hum Dev, 41, 313–329
De Wolff, M. & van IJzendoorn, M. (1997). Sensitivity and Attachment: A Meta-Analysis
on Parental Antecedents of Infant Attachment. Child Development, 68(4), 571-591.
Di Bartolo, I. (2016). El Apego. Cómo nuestros vínculos nos hacen quienes somos. Lugar
Editorial: Buenos Aires.
Eisenberg, N., Zhou, Q., Spinrad, T. L., Valiente, C., Fabes, R. A., & Liew, J. (2005).
Relations among positive parenting, children’s effortful control, and externalizing
problems: A three-wave longitudinal study. Child Development, 76, 1055–1071.
Feldman, R. (2012). Parent-infant synchrony: A biobehavioral model of mutual influences
in the formation of affiliative bonds. Monographs of the Society for Research in Child
Development, 77(2), 42-51.
Figueroa, C., Gómez, E., Montedónico, F., Balsa, A., Bloomfield, J., Cid, A., González, M.
& Valdés, R. (2017). Taller de Crianza Positiva. MANUAL. Fundación América por
la Infancia, Universidad Católica de Uruguay, Universidad de Montevideo.
Montevideo: Uruguay.
Fonagy, P., & Target, M. (1997). Attachment and reflective function: Their role in self-
organization. Development and Psychopathology, 9, 679-700
Fraiberg, S., Adelson, E. & Shapiro, V. (1975). Ghosts in the nursery. A psychoanalytic approach to
the problems of impaired infant-mother relationships. Journal of the American Academy of
Child & Adolescent Psychiatry, 14(3), 387–421.
Fukkink, R. (2008). Video feedback in widescreen: A meta-analysis of family programs.
Clinical Psychology Review, 28, 904-916.
George, C., Kaplan, N. & Main, M. (1985). Adult Attachment Interview. Berkeley: University
of California.
Gershoff, E., Aber, J., Raver, C. & Lennon, M. (2007). Income Is Not Enough: Incorporating
Material Hardship Into Models of Income Associations With Parenting and Child
Development. Child Development, 78(1), 70-95.
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Gómez, E. & Maureira, M. (2017). Video-feedback ODISEA 2.0. MANUAL. Fundación
América por la Infancia. Santiago: Chile.
Gómez, E. & Muñoz, M. (2012). Efectos de la Terapia de Interacción Guiada sobre el
bienestar de diadas en riesgo psicosocial. Terapia Psicológica, 30(1), 15-24
Gómez, E. & Muñoz, M. (2015). Escala de Parentalidad Positiva E2P. MANUAL.
Fundación Ideas para la Infancia: Santiago.
Gómez, E. (2017a). Parentalidad, desarrollo infantil y vulnerabilidad psicosocial en Chile.
En M. Cordero, H. Molina & R. Mercer. (Eds). De las Moléculas al Capital Humano.
Para entender las ciencias del desarrollo humano. (p. 89-100). Universidad de
Santiago: Santiago, Chile.
Gómez, E. (2017b). Visita Domiciliaria para un Desarrollo Parental Sensible. MANUAL
ODISEA – Salud Familiar. Fundación América por la Infancia. Santiago: Chile.
Gómez, E., Maureira, M. & Di Bártolo, I. (Manuscrito No Publicado). Entrevista Terapéutica
de la Parentalidad. MANUAL. Fundación América por la Infancia. Santiago: Chile.
Gómez, E., Muñoz, M. & Santelices, M.P. (2008). Efectividad de las intervenciones en apego
con infancia vulnerada y en riesgo social: Un desafío prioritario para Chile. Terapia
Psicológica, 26(2), 241-251.
Gómez-Clavelina, F., Ingoyen-Coria, A. & Ponce-Rosas, E. (1999). Selección y análisis de
instrumentos para la evaluación de la estructura y funcionalidad familiar. Arch Med
Fam, 1(2), 45-57.
Goodman, R. (2001). Psychometric properties of the Strengths and Difficulties
Questionnaire. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry,
40(11), 1337-1345.
Greenspan, S., DeGangi, G. & Wieder, S. (2001). The Functional Emotional Assessment
Scale (FEAS): For Incancy & early childhood. Bethesda, MD, US: Interdisciplinary
Council on Development & Learning Disorders.
Gross, J. (Ed.). (2014). Handbook of Emotion Regulation. The Guilford Press: New York.
Haz, A.M. & Ramírez, V. (2002). Adaptación del Child Abuse Potential Inventory en Chile:
análisis de las dificultades y desafíos de su aplicación a partir de dos estudios chilenos.
Child Abuse and Neglect, 26, 481-495.
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Hesse, E. (2008). The Adult Attachment Interview: Protocol, method of analysis and
empirical studies. In J. Cassidy & P. Shaver (Eds.). Handbook of attachment: Theory,
research and clinical applications (pp. 552-598). New York: Guildford Press.
Hoff, E. (2006). How social contexts support and shape language development.
Developmental Review, 26, 55-88.
Karreman, A., van Tuijl, C., van Aken, M. & Dekovic, M. (2006). Parenting and Self-
Regulation in Preschoolers: A Meta-Analysis. Infant and Child Development, 15,
561-579.
Kirk, R. S., Kim, M. M. & Griffith. D. P. (2005). Advances in the reliability and validity of
the North Carolina Family Assessment Scale. Journal of Human Behavior in the
Social Environment, 11(3/4), 157-176.
Kotliarenco, M.A., Gómez, E., Muñoz, M. & Aracena, M. (2010). Características,
efectividad y desafíos de la Visita Domiciliaria en Programas de Intervención
Temprana. Revista de Salud Pública, 12(2), 184-196.
Lecannelier, F., Ascanio, L., Flores, F. & Hoffman, M. (2011). Apego & Psicopatología: Una
revisión actualizada sobre los modelos etiológicos parentales del apego
desorganizado. Terapia Psicológica, 29(1), 107-116.
Lieberman, A., Padron, E., Van Horn. P. & Harris, W. (2005). Angels in the nursery: The
intergenerational transmission of benevolent influences. Infant Mental Health Journal, 26(6),
504–520
Masten, A. & Obradovic, J. (2006). Competence and resilience in development. Annals of
the New York Academy of Sciences, 1094(1), 13-27.
McDonough, S. (1995). Promoting positive early parent-infant relationships trough
interaction guidance. Child and Adolescent Psychiatric Clinics of North America, 4,
661-672.
McLeod, B., Wood, J. & Weisz, J. (2007). Examining the association between parenting and
childhood anxiety: A meta-analysis. Clinical Psychology Review, 27, 155-172.
National Scientific Council on the Developing Child. (2012). The Science of Neglect: The
Persistent Absence of Responsive Care Disrupts the Developing Brain. Working
Paper 12. http://www.developingchild.harvard.edu
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Nicholson, J., Howard, K. & Borkowski, J. (2008). Mental Models for Parenting: Correlates
of Metaparenting among Fathers of Young Children. Fathering 6(1), 39-61.
Olhaberry, M., León, M.J., Seguel, M. & Mena, C. (2015). Video-feedback intervention in
mother-baby dyads with depressive symptomatology and relationships difficulties.
Research in Psychotherapy: Psychopathology, Process and Outcome, 18(2), 82-92.
Parker, G. (1989). The parental bonding instrument: psychometric properties reviewed.
Psychiatric Developments, 7(4), 317-335.
Pollak, S. (2008). Mechanisms linking early experience and the emergence of emotions:
Illustrations from the study of maltreated children. Current Directions in
Psychological Science, 17, 370-375.
Powell, B., Cooper, G., Hoffman, K. & Marvin, B. (2014). The Circle of Security
Intervention. Enhancing Attachment in Early Parent-Child Relationships. The
Guilford Press: New York.
Propper, C. & Moore, G. (2006). The influence of parenting on infant emotionality: A multi-
level psychobiological perspective. Developmental Review, 26, 427-460.
Raby, K., Roisman, G., Fraley R. & Simpson, J. (2015). The Enduring Predictive
Significance of Early Maternal Sensitivity: Social and Academic Competence Through
Age 32 Years. Child Development, 86(3): 695–708. doi:10.1111/cdev.12325.
Rodrigo, M.J., Máiquez, M.L., Martín, J.C., Byrne, S. & Rodríguez, B. (coord.) (2015).
Manual Práctico de Parentalidad Positiva. Ed. Síntesis: Madrid.
Rodrigo, M.J., Martín, J.C., Cabrera, E. & Máiquez, M.L. (2009). Las competencias
parentales en contextos de riesgo psicosocial. Intervención Psicosocial, 18(2), 113-
120.
Rodriguez, G. (2016). Cero Golpes. 100 Ideas para la erradicación del maltrato infantil.
Editorial Producciones Educación Aplicada: México.
Roggman, L., Cook, G., Innocenti, M., Jump Norman, V. & Christiansen, K. (2013).
Parenting Interactions with Children: checklist of observations linked to outcomes
(PICCOLO) in diverse ethnic groups. Infant Mental Health Journal, 34(4), 290-306.
Rothbart, M. & Bates, J. (2006). Temperament. In: Damon W, Lerner R, Eisenberg N (eds)
Handbook of child psychology: vol 3 social, emotional, and personality development,
6th edn. Wiley, New York, pp 99–166
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
Sallés, C. & Ger, S. (2011). Las competencias parentales en la familia contemporánea:
descripción, promoción y evaluación. Educación Social, 49, 25-47.
Santelices, M.P., Gómez, E., Maureira, M., Sieverson, C., Pallamares, A., Gómez, D. & Vera,
L. (2018). Manual Video-feedback para la Promoción de la Sensibilidad Educativa
en Equipos de Jardines Infantiles de la JUNJI. Junta Nacional de Jardines Infantiles,
Gobierno de Chile: Santiago de Chile.
Santelices, M.P., Gómez, E., Sieverson, C., Maureira, M., Pallamares, A., Vera, L., Reyes,
K., Lizana, M. & Ramos, O. (en prensa). Efecto del programa de Video-feedback para
la promoción de la sensibilidad educativa en jardines infantiles de JUNJI.
Schore, A. (2001). The effects of early relational trauma on right brain development, affect
regulation, and infant mental health. Infant Mental Health Journal, 22(1-2), 201-269.
Slade, A., Aber, J., Bresgi, I., Berger, B. & Kaplan (2004). The Parent Development
Interview, revised. Unpublished protocol. The City University of New York: New
York.
Solomon, J. & George, C. (2011). Disorganized Attachment and Caregiving. The Gilford
Press: New York.
Squires, J., Bricker, D., Heo, K. & Twombly, E. (2001). Identification of social-emotional
problems in young children using a parent-completed screening measure. Early
Childhood Research Quaterly. 16(4), 405-419.
Sroufe, A. (2005). Attachment and development: a prospective, longitudinal study from birth
to adulthood. Attachment and Human Development, 7(4), 349-367.
Suárez, N., Muñoz, M., Gómez, E., & Santelices, M.P. (2009). Terapia de interacción guiada:
una nueva modalidad de intervención con familias multiproblemáticas y en riesgo
social. Terapia Psicológica, 27, 203-213.
UNICEF (2017). La violencia en la primera infancia. Marco Regional de UNICEF para
América Latina y el Caribe. Disponible en www.unicef.org/lac
Valencia, E. & Gómez, E. (2010). Una Escala de Evaluación Familiar Eco-Sistémica para
Programas Sociales: Confiabilidad y Validez de la NCFAS en Población de Alto
riesgo Psicosocial. Psykhé, 19(1), 89-103.
Capítulo publicado en el libro “Apego y Parentalidad”, de M. Marrone y E. Wolfberg (Eds), Editorial
Psimática, España. PROHIBIDA su reproducción o difusión total o parcial fuera del uso académico
en la Academia FAI. Para citar, recurrir al capítulo publicado en ese libro. Agradecemos su
conducta ética.
van der Kolk, B. (2015). The body keeps the score. Brain, Mind and Body in the healing of
trauma. Penguin Books: New York.
van IJzendoorn, M., Schuengel, C. & Bakermans-Kranenburg, M. (1999). Disorganized
attachment in early childhood: Meta-analysis of precursors, concomitants and
sequelae. Development and Psychopathology, 11, 225-249.
Zeanah, Ch. (2009). Handbook of Infant Mental Health (Third Edition). The Guilford Press:
New York.
Zhou, Q., Eisenberg, N., Losoya, S., Fabers, R., Reiser, M., Guthrie, I., Murphy, B.,
Cumberland, A. & Shepard, S. (2002). The Relations of Parental Warmth and Positive
Expressiveness to Children's Empathy-Related Responding and Social Functioning:
A Longitudinal Study. Child Development, 73(3), 893-915.