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Tipos y características de cactus

Los cactus son plantas suculentas originarias de América que se han adaptado a climas áridos almacenando agua y desarrollando espinas para protegerse. Existen muchas variedades de cactus que difieren en la forma del tallo, las flores y los frutos. Algunos tienen tallos columnares, otros aplanados y otros redondeados.

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Tipos y características de cactus

Los cactus son plantas suculentas originarias de América que se han adaptado a climas áridos almacenando agua y desarrollando espinas para protegerse. Existen muchas variedades de cactus que difieren en la forma del tallo, las flores y los frutos. Algunos tienen tallos columnares, otros aplanados y otros redondeados.

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CACTUS

Los cactus conforman la familia de plantas suculentas denominada Cactaceae. Estas especies, como
buenas crasas que son, se caracterizan por acumular agua y nutrientes en sus tejidos, así, pueden
adaptarse sin problema al hábitat en el que se encuentren.
La mayoría de los cactus, defienden esas reservas de agua a toda costa y lo hacen desarrollando unas
espinas. Y, aunque pueda parecer que estas plantas son todas iguales (al menos en apariencia), nada
más lejos de la realidad.
Existen muchos tipos y variedades de cactus.
¿Y cuál es su apariencia? Pues bien, en general, el cuerpo viene conformado por un tallo, una
estructura de color verde y engrosada debido al desarrollo de tejidos fundamentales que prevalecen.
Hay 3 formas principales de tallo:
1. Columnar: los cactus columnares destacan por tener uno o varios tallos cilíndricos que crecen de forma
erguida (erecta). Son los que más llaman la atención y pueden o no dividirse (por la base, la mitad o por
arriba). Según su división, la planta se denomina basítona, mesótona o acrótona (sub-tipos).
2. Cladodio: es el tallo aplanado, con forma de raqueta. El género que los representan son los cactus
Opuntia.
3. Globoso: redondeados, con forma de barril. Son uno de los más populares, pues no ocupan demasiado
espacio y, además, existen una gran variedad de ellos. Los géneros más comunes son los Echinocactus o
las Mammillaria.

Estas plantas crasas presentan una areola, es decir, una estructura vegetal que se encuentra sobre los
podarios (la base foliar dilatada y expandida en forma de pequeño tubérculo) y las costillas.
En la zona superior se producen las flores y en la inferior los meristemos espinulíferos. Las areolas de los
cactus desarrollan pelos o espinas.
¿Y cómo son las flores? ¿Y los frutos?
Las flores son solitarias y en su mayoría hermafroditas. Los periantos están formados por numerosos
tépalos colocados en espiral. Los frutos suelen ser indehiscentes, en forma de baya y rara vez secos.

Qué son los cactus


Los cactus son un tipo de planta que se caracteriza por haber evolucionado para adaptarse a los climas
más secos y carentes de humedad. Esto ha hecho que adopten formas redondeadas y cilíndricas con el
objetivo de limitar su superficie expuesta, lo que les ayuda a conservar mejor la humedad en su interior.
Del mismo modo, otra de sus características más importantes es que sus hojas han evolucionado hasta
ser agujas puntiagudas. Esta forma tiene una doble función. Por un lado, también les sirven para limitar la
humedad que pierden a través de ellas y, al mismo tiempo, les sirven como forma de protección contra
los posibles depredadores.
Los cactus, crasas y suculentas integran la misma familia de
plantas.

Cactus: características generales


Los cactus son de la familia Cacteceae y son originarios de América. Una de las
características principales que tienen los cactus es que son plantas que acumulan
mucha agua y nutrientes, lo cual les da la posibilidad de sobrevivir en terrenos áridos
y secos, e incluso en el desierto. Aunque no lo creas, defienden sus reservas de agua
con sus espinas. En cuanto al aspecto, si bien parecen todos iguales, hay muchísimas
variedades y tienen diferencias en cuanto al tallo, el cuerpo, las flores y los frutos.

Linaeus, famoso botánico francés estudió los cactus agrupándolos en una familia botánica de
plantas que él llamaba Cactaceae. Son plantas de lugares áridos donde el agua escasea y las
lluvias son muy espaciadas. La mayoría de los tipos de cactus cultivados provienen de la región
de México, Perú, Chile y Brasil.

Cómo son los cactus


Los cactus no tienen hojas, excepto el género Pereskia, que tiene la forma de un arbusto redondeado
espinoso. La pérdida de agua por las hojas con la respiración de la planta es considerable y como el agua
es fundamental para su existencia en las regiones áridas,

su capacidad para almacenarla en los tejidos es muy eficiente. El tallo puede ser cilíndrico como en el
género cereus o ramificado como en la Opuntia. Estos segmentos se denominan Cladódios, son
generalmente carnosos y están provistos de espinas. Cuando es delgada, sin espinas y de crecimiento
indeterminado como en el género Rhipsalis, se le da el nombre de Phylclicide. Las espinas son las hojas
que durante milenios, a través de la evolución de la planta, se han transformado para evitar la pérdida de
humedad y servir protección. Sus raíces tienen las funciones de fijación, extracción de nutrientes y gran
capacidad de extracción de agua del suelo. La forma y el tamaño de los cactus varían según la especie,
algunos están en la altura de un árbol otros pasan desapercibidos entre las piedras y la vegetación.

Son verdes y el tallo, además de hacer el apoyo de la planta, también hace la fotosíntesis, que es la síntesis de
glucosa, la base de la energía de todos los seres vivos. Pueden ser globosos, cilíndricos con pocos o ningún
espinos, esféricos, articulados, poligonales, discoides, ovoides y ramificados. Algunos tienen «costillas», en
número de cinco o incluso más, poco pronunciado o bastante acentuado, que son lugares de almacenamiento de
agua, que tiene la capacidad de encoger y expandirse de acuerdo con el contenido de agua disponible en la
planta. Las areolas son estructuras de las que salen los conjuntos de espinas y algunas producen flores. También
en las areolas puede haber estructuras similares a las gemas de otras plantas con pelos blancos, grises o dorados
que están ahí para proteger la entrada de los estomatas y la flor. Las espinas son solitarias o muchas, con
diferentes tamaños, en colores blancos, grises o dorados, curvados, pequeños, grandes o erectos. Algunos, como
en el género Satsonia, pueden alcanzar los 10 cm. Los pétalos son delicados, se ven sedosos y coloreados en
blanco, rosado, naranja o rojo, muy atractivos y llamativos. Los frutos son generalmente bayas de carnosas,
algunos grandes y sabrosos como en el género Opuntia. Las semillas varían en tamaño y forma, grandes y duras
como en los géneros Opuntia y Astrophytum, pero en general son muy pequeñas. Los cactus son polinizados por
insectos, pájaros nectariíferos y pequeños murciélagos.

Cactus y su hábitat
En su hábitat natural, el suelo está seco la mayor parte del año y el régimen de lluvias es anual y
estacional, y puede ser inexistente durante varios años. Esto hace que los cactus y las plantas suculentas
también sean muy resistentes y con la capacidad de retener la humedad para asegurar su supervivencia.
Tienen la capacidad de absorber en la noche el gas carbónico desde el aire, abriendo los estomas para
respirar y realizar el intercambio de gas para la realización de la fotosíntesis que se hace sólo en presencia
de luz. Así se evita, abriéndolos durante el día, más cálidos, lo que proporcionaría una mayor pérdida de
agua por la respiración. La ausencia de hojas y la dura epidermis, los estomas cubiertos de pelo y muchos
provistos de cerosidad, ayudan al sudor a ser el mínimo posible en una notable y mínima pérdida de
humedad al aire circundante. algunos cactus crecen en los árboles y por lo tanto se llaman epífitas, como
en el género Rhipsalis y como Semiepifitas Hylocereus, Selenicereus y epiphyllum. Sus raíces están en el
suelo, pero crece como si fuera un arbusto de pisado, apoyado en plantas superiores.

Significado de los cactus


Según el FENG Shui esta es una planta considerada guardiana y ayuda a las personas a encontrar su
fuerza interior en medio de la soledad. Son purificadores de ambientes y el agua que retiene simboliza
nuestras emociones y sentimientos. Sus espinas pueden parecer inofensivas para nosotros, pero son
una parte integral de su sistema de defensa y simbolizan la protección contra las visitas peligrosas y no
deseadas.

Hay cactus con espinas, sin espinas, con flor, sin flor, grandes, pequeños, etc.

Qué tipos de cactus no tienen espinas


 Echinopsis subdenudata.
 Astrophytum myriostigma.
 Flores de Echinopsis subdenudata.
 Echinocereus rigidissimus ssp. rubispinus.
 Epiphyllum var. Madras Ribbon.
 Lophophora williamsii.
Rhipsalis salicornioides Cactus con flores

La flor de cactus es uno de los mayores atractivos de estas plantas. Tienen bellos
colores y lindas formas y se destacan por su tamaño grande en comparación con la
planta. Las flores nacen en forma individual en casi todos los cactus y duran bastante
poco. Algunas sólo viven un día. La mayoría suelen florecer en primavera o verano
porque es cuando hay más luz y la temperatura es más elevada. También en esta
época hay más insectos, lo que favorece la polinización.

Tipos de cactus y sus nombres


 Nopal.
 Mammallaria.
 Echinopsis.
 Lophophora.
 Ferocactus.
 Astrophytum.
 Cactus navideño.

Variedades de cactus

Lithops o Piedras Vivas Es el más curioso por su aspecto de piedra viva. Tiene una
forma cónica hojas superpuestas, que están divididas en el medio por una ranura en
la que crecen flores de distintos colores. Adoptó esta forma para protegerse de los
animales predadores.

Los Lithops se desarrollan formando grupos de dos hojas acopladas, divididas en el medio por una fisura.
De esta pequeña ranura crecen las flores, que pueden ser de diferentes colores. Con superficie planta,
estos cactus pueden tener forma cónica o cilíndrica.
Florecen durante el otoño. Las flores de las plantas piedra son de hábito nocturno, parecidas a las
margaritas (aunque más grandes) y desprenden una ligera fragancia. De cada uno de los cactus sólo
crece una única flor.
Se desarrollan muy bien en espacios de mucha luz solar directa.
No se deben regar en verano y no tolera los encharcamientos de agua (un exceso puede provocar la
pudrición). Deja que pasen varios días entre riego y riego. A la hora de regar, guíate por la humedad de la
tierra y las condiciones meteorológicas.
Los Lithops pueden cultivarse en maceta, de hecho, fuera de su entorno natural, se recomienda ubicarlos
en maceta dentro del hogar. Lithops, un cactus curioso Lithops, también conocido como planta piedra
o planta viva, es el claro ejemplo de cómo una especie es capaz de adaptarse al medio en el que vive.
Como podrás suponer por su nombre común, este cactus ha adoptado la forma de piedra y la razón no
es otra que su objetivo de protegerse contra los animales. ¡Instinto de supervivencia! Los Lithops se
desarrollan formando grupos de dos hojas acopladas, divididas en el medio por una fisura. De esta
pequeña ranura crecen las flores, que pueden ser de diferentes colores. Con superficie planta, estos
cactus pueden tener forma cónica o cilíndrica. Florecen durante el otoño. Las flores de las plantas piedra
son de hábito nocturno, parecidas a las margaritas (aunque más grandes) y desprenden una ligera
fragancia. De cada uno de los cactus sólo crece una única flor. Se desarrollan muy bien en espacios
de mucha luz solar [Link] se deben regar en verano y no tolera los encharcamientos de
agua (un exceso puede provocar la pudrición). Deja que pasen varios días entre riego y riego. A la hora de
regar, guíate por la humedad de la tierra y las condiciones meteorológicas. Los Lithops pueden cultivarse
en maceta, de hecho, fuera de su entorno natural, se recomienda ubicarlos en maceta dentro del hogar.

Echinocactus grusonii o Asiento de suegra Conocido como cactus erizo o asiento


de suegra, es originario del centro de México. Aunque esta planta suculenta es una de
las más cultivadas, está considerada como especie en peligro de extinción en su
hábitat. Es una planta de desierto, por cual necesita mucho sol y no sobrevive a las
heladas. Por su tipo de espinas es la fiel representante de los cactus
espinosos. Tiene forma de barril y es de un color verde muy vivo. Sus espinas son
fuertes y redondas y tienen un color amarillo o rojizo. El cactus erizo florece en
verano. Sus flores son rojas y amarillas y están situadas en las areolas superiores.
Suelen durar solo 3 días.

¿Y es fácil de cuidar? Una de las razones de su popularidad es su bajo mantenimiento. Al igual


que casi todas las plantas crasas, el Echinocactus grusonii no requerirá muchos cuidados para
sobrevivir. Lo que debes saber es lo siguiente:

 Necesita estar ubicado en un espacio muy soleado (es una planta de desierto). Lo habitual es
colocarlo en terrazas, balcones y en el jardín.
 No sobrevive las heladas.
 Prefiere suelos formados por mantillo de hojas y arena gruesa.
 Puede plantarse en maceta o directamente en la tierra del jardín (ubicación c o exterior).
 El riego dependerá del clima y de la estación del año. En verano será suficiente con 1 o 2 veces
por semana, el resto del año cada 15 días y en invierno lo mejor es hacerlo una vez al mes.
 Se multiplica por semillas.
OPuntia ficus Indica o La chumbrera Esta planta arbustiva de la familia Cactaceae
es originaria de América, aunque también se encuentran en regiones del Mediterráneo
y de África. La chumbera es un cactus en forma de matorral, que puede llegar a
alcanzar los 4 metros tanto de altura como de ancho. Crece muy rápido y produce
segmentos planos, de color verde azulado. Como la mayoría de variedades de este
género, carece de hojas y presenta dos clases de espinas. Algunas son duras y largas
y, las otras, finas y con pelos. Florece una vez al año y sus flores crecen en forma de
corona. También produce un fruto de cáscara gruesa y espinosa y su pulpa tiene
muchísimas semillas. Cuando madura puede llegar a medir unos 10 centímetros. Este
cactus necesita pleno sol. Requiere poca agua y un suelo que drene bien para evitar
que se pudran las raíces.
Mammillaria Fraileana o Cactus con flores rosas Es perfecto para decorar jardines
e interiores. Es una planta perenne y carnosa, que acumula el agua y sus nutrientes
en sus hojas y tallo. Tiene una forma de cilindro de un color rojizo y llega a crecer
hasta 15 centímetros. Sus areolas miden varios centímetros y tienen espinas. Las
laterales son como agujas blandas de color blanco y, las centrales, son más largas y
[Link] mamilaria florece en primavera y sus flores son como campanas de color
rosa intenso. Producen un fruto rojo con una semilla negra. Para que crezca bien
necesita recibir mucha luz. Solo se debe regar en verano una vez por semana y, en
invierno y otoño, solo una vez al mes

El Mammillaria fraileana es un cactus originario de México. Su particular apariencia la convierten en una


planta de gran interés ornamental, perfecta para decoración de jardines y espacios interiores.
Se trata de una especie perenne y carnosa (acumula agua y nutrientes en sus hojas/tallo). Tiene
una forma cilíndrica, con tonalidad púrpura tirando a rojizo y por lo general, forma pequeños cojines.
Puede alcanzar unos 15 centímetros. Sus areolas, a diferencia de otros cactus, no contienen látex. Miden
varios centímetros y tienen espinas. Las laterales son como agujas, blandas y de color blanco, de unos 8
milímetros de longitud. Sin embargo, las centrales son más largas y marrones.
La mamilaria florece en primavera. Sus flores tienen forma de campana, son de color rosa y presentan
sépalos tintados. El fruto que producen es rojo y dentro, guarda una semilla negra. Este cactus necesita
mucha luz para crecer, unas temperaturas que no bajen de 10⁰ (recuerda, es originaria de México) y una
ubicación fresca. El riego es necesario cuando el sustrato está seco. Durante las estaciones de más calor
se debe regar al menos una vez por semana. Sin embargo, en invierno u otoño, con una vez al mes
essuficiente. Es importante señalar que, si las temperaturas disminuyen considerablemente, es mejor tener
la tierra totalmente seca. No tolera los encharcamientos.

Cactus de Navidad Originario de Brasil, es una de las especies más comunes y se lo


conoce como cactus navideño. Es una planta perenne, de hojas planas y muy
carnosas. Sus flores pueden variar entre los colores blanco, rosa, rojo o púrpura. Sus
tallos son colgantes y tienen muchas ramificaciones. No tiene espinas pero sí tienen
un contorno dentado.

Esta suculenta se desarrolla en zonas de sombra. Si tiene poca luz y el ambiente es


fresco, su floración es más espectacular. Crece muy bien en un suelo con mezcla de
arena y turba y requiere agua sin que se encharque. Se multiplica por esquejes,
injertos o semillas.

Schlumbergera truncata
El cactus navideño, tal y como nos dice su nombre, es una de las especies más comunes durante el
invierno. Originario de las regiones tropicales de Brasil, esta especie destaca por sus usos ornamentales.
Es una planta crasa, de hojas perennes, aplanadas y con flores que pueden variar en colores entre
el blanco, rosa, rojo o púrpura. Sus tallos cuelgan por artículos planos que se bifurcan varias veces a
medida que el cactus va creciente. Este follaje tiene un contorno dentado y no tiene espinas. El cactus
navideño florece de manera espectacular durante el invierno, de ahí su nombre. Pues bien, esta planta
suculenta se desarrolla en zonas de sombra o semisombra, por lo que se considera una planta de
sombra. Si se le proporciona pocas horas de luz, su floración será más espectacular. Necesita cierta
humedad ambiental y crece mejor en lugares frescos. A diferencia de otra vegetación, durante el invierno
este cactus no guarda periodo de reposo. ¿Y su riego? Al tratarse de un cactus de origen tropical, se debe
regar más que otros, pero siempre procurando que el sustrato no quede encharcado. El sustrato ideal es
aquel que se encuentre formado por arena y [Link] multiplica por esquejes, injertos o semillas.
¿Y su riego? Al tratarse de un cactus de origen tropical, se debe regar más que otros, pero
siempre procurando que el sustrato no quede encharcado. El sustrato ideal es aquel que se
encuentre formado por arena y [Link] multiplica por esquejes, injertos o semillas.
Este cactus necesita mucha luz para crecer, unas temperaturas que no bajen de 10⁰ (recuerda,
es originaria de México) y una ubicación fresca.

El riego es necesario cuando el sustrato está seco. Durante las estaciones de más calor se debe
regar al menos una vez por semana. Sin embargo, en invierno u otoño, con una vez al mes es
suficiente. Es importante señalar que, si las temperaturas disminuyen considerablemente, es
mejor tener la tierra totalmente [Link] tolera los encharcamientos

OPUNTA VIOLÁCEA Es uno de los cactus más lindos Es típico de México.

Las opuntias son muy comunes en la restinga brasileña, conocidas como «palmas» y también son
comestibles para el ser humano.

Rebutia Una especie de cactus redondo y pequeño pero que impresionan por las flores.
Mammillaria Cacto también pequeño en varios formatos que a primera vista no causa tanta querencia, pero
cuando florecen forman verdaderas coronas alrededor de las plantas!

Selenicereus Algunos de estos bellos ejemplares son epífitos (que crece sobre otro vegetal u objeto) y de media
sombra . Otros son de sol pleno. El cactus en sí no llama mucho la atención, son más apreciados por las bellísimas
floraciones. Algunos son conocidos como cactus orquídeas, otros de la familia de las Pitayas, que dan frutos
comestibles. La más famosa es el cactus-sianinha que puede tardar décadas en florecer. Suele florecer la noche y esta
flor sólo se abre una vez. ¡Entonces cuando aparezcan los botones quédate atento para no perder esta belleza de la
naturaleza! ¡Las flores suelen ser muy olorosas!

CEREUS Por supuesto lo más conocido es el Mandacaru. Tenemos también el mandacaru brasileño, manchado de
amarillo y el cacto tornillo, que son también de la misma familia. Sus flores son enormes y también abren a la noche.
Son plantas de gran porte.

GYMNOCALCYIUM Un cactus muy popular y de pequeño tamaño, formato redondo. Llama bastante
atención por la forma y puede venir con tonalidades diferentes de colores. Pero lo sensacional son las flores.
Echinopsis Son cactus pequeños que impresionan por el tamaño desproporcional de sus flores.
Rebutia Es uno de los cactus más comunes que se suelen encontrar en jardinería. Se caracteriza
por tener un cuerpo esférico de gran tamaño en proporción al tamaño de sus flores. Estas florecen en
primavera o cuando se alcanzan temperaturas medias o elevadas. Suelen florecer desde edad
bastante temprana y, en proporción al resto de la planta, suelen ser pequeñas y aparecer en grupos.
Tienen a ser monocromas, con colores cálidos como el naranja o el rojo.
Aporocactus Este cactus se desarrolla con cuerpos cilíndricos y alargados, cubiertos de espinas y
que pueden crecer tanto en vertical como adoptar una forma rastrera cuando las condiciones son
propicias. Se caracteriza por tener flores pequeñas y abundantes que nacen directamente de
alguno o varios de sus cuerpos. La mayoría de las veces se trata de flores pequeñas y con pétalos
abundantes, carnosos y alargados. Sus tonalidades más comunes son las rosas y fucsias, aunque
también se pueden encontrar en tonos amarillos o, incluso, blancos.
Qué tipos de cactus no tienen espinas
 Echinopsis subdenudata.
 Astrophytum myriostigma.
 Flores de Echinopsis subdenudata.
 Echinocereus rigidissimus ssp. rubispinus.
 Epiphyllum var. Madras Ribbon.
 Lophophora williamsii.
 Rhipsalis salicornioides.
Consejos para ayudar a los cactus a florecer

En general, hacer que las plantas florezcan no es complicado. Sin embargo cuando hablamos de los
cactus la cosa cambia. Y es que, al tratarse de una planta de secano, a veces es difícil saber si la
estamos regando más o menos de lo que deberíamos, lo que impide que florezca.
Cosas a tener en cuenta, Como bien sabes, los cactus son plantas de crecimiento lento. De hecho, lo
más lógico es que tarden años en florecer, así que no tendrás que desesperarte. Además, algunos
tipos de cactus solo florecen de noche o abren sus pétalos cuando ya no quedan rayos de luz para
evitar quemarse. Eso sí, hay especies que desarrollan flores con colores muy llamativos, así que
deberás prestar mucha atención a la hora de escoger tu cactus si eso es lo que quieres.

Respeta su reposo invernal


Si quieres ayudar a tu cactus a florecer, deberás respetar su reposo invernal. Esto quiere decir que
deberás colocar la planta en un lugar luminoso y alejado de las bajas temperaturas, reduciendo su
riego en una o dos veces al mes.
Riego y sol Por otro lado, es importante que tengas en cuenta que los cactus no deben regarse
mucho. Será en primavera cuando deberás comenzar a regarlos, aunque tampoco de manera
abundante.
Lo que sí que es esencial es que el sol le dé de lleno el máximo número de horas al día, además de
procurar que disponga de un ambiente cálido por las noches.
Abono Por último, es importante que te informes sobre la época en la que florece tu cactus y realices
el abono de la planta uno o dos meses antes. Debes saber que los cactus necesitan un abono rico en
potasio o un abono específico para estas plantas.
Cómo revivir un cactus

Los cactus son toda una familia de plantas crasas que se caracterizan por su gran resistencia y por sus
espinas. Son plantas muy bonitas y únicas, que muy habitualmente se usan para embellecer jardines e
interiores con su toque único y exótico. A veces sufren problemas de salud y se marchitan, pero gracias a
su extraordinaria resistencia, es posible recuperar un cactus que a primera vista podría parecer insalvable.
Si quieres aprender cómo revivir un cactus y salvarlo de una mala situación, sigue leyéndonos en este
artículo de EcologíaVerde en el que encontrarás una guía práctica para recuperarlo, tanto si se está
secando como si se está poniendo blando o tiene alguna enfermedad o plaga.
Cómo revivir un cactus seco - consejos
Para los menos acostumbrados a este tipo de plantas, saber cuándo regar un cactus puede no ser fácil,
y es sencillo caer en el error de regarlo demasiado o demasiado poco. Si no sabes si tu cactus está seco,
fíjate en si parece perder volumen por falta de agua almacenada y se arruga, o en si ves a tu cactus
amarillo o marrón. Todos estos son signos habituales de que tu cactus necesita algo más de agua.
Para asegurarte, hunde el dedo o un palo de madera en el sustrato o tierra del cactus, con un par de
centímetros ya lo verás, y comprueba el nivel de humedad: si sale algo húmedo no le falta agua, peor si lo
sacas seco sí falta agua y tu cactus se está secando. Si te has asegurado de que está seco y le falta agua,
tienes dos opciones para revivir un cactus seco:
 Si la falta de agua aún no es muy grave, será suficiente con regarlo prestando atención a la velocidad con
la que la tierra absorbe el agua. No llegues nunca a encharcar el sustrato o provocarás la pudrición de
sus raíces.
 Si la sequía es avanzada y hay una gran parte del cactus arrugada por falta de agua, será necesario
recurrir a algo más drástico y arriesgado: un trasplante. Cambia el cactus de recipiente, con mucho
cuidado de no dañarlo ahora que es más frágil, y trasplántalo a uno con sustrato adecuado y nuevo.
Déjalo unos días en una zona iluminada pero sin sol directo, y riégalo procurando no pasarte. Aprende
más sobre Cómo trasplantar un cactus con esta otra guía de jardinería.
También es posible que tu cactus amarillee visiblemente en las zonas en las que recibe mayor incidencia
del sol. No todos los cactus están preparados para estar expuestos al sol de mucha intensidad, y algunos
pueden volverse amarillos por recibir un exceso de luz. Si ves esto, retíralos de inmediato a una ubicación
más protegida, una zona de semisombra, o el daño irá a peor.

Cómo revivir un cactus blando


Si tu cactus se pone blando, lo más probable es que se deba a un exceso de riego o humedad ambiental.
Esto ocurre debido a que las raíces del cactus son sensibles a la pudrición cuando están en una tierra o
sustrato con más humedad de lo adecuado. Sin embargo, no es fácil tocar el tallo de todos los cactus,
sobre todo debido a sus espinas. Si te parece que tu cactus ha encogido un poco, ha alterado su forma
perdiendo tersura o se está volviendo un cactus negro, probablemente se esté reblandeciendo. Sigue
estos consejos para revivir un cactus blando o ahogado:
 Si es el caso, lo primero será, lógicamente, evitar este exceso de humedad. Deja de regarlo y trasplántalo
a una nueva zona o recipiente con tierra adecuada, porosa y que ofrezca un drenaje lo mejor posible. Si
lo ubicas en una maceta, asegúrate de que esta tiene agujeros de drenaje, y coloca una base de grava
gruesa al fondo de esta para luego añadir el sustrato arenoso.
 Si, además, la maceta tiene un plato debajo para recoger el agua sobrante del riego, no te olvides nunca
de retirarla no más de 15 minutos después de regar, o la humedad volverá a la tierra.
 Si el proceso de pudrición estaba muy avanzado, es posible que algunas partes del cuerpo del cactus o
sus raíces sean irrecuperables. Si ves que hay parte de cactus podrido, retira y poda sin miedo las raíces
o partes afectadas, con un cuchillo o unas tijeras previamente desinfectadas. Esto dejará un agujero para
siempre en la planta, pero se salvará.

Cómo revivir un cactus con hongos


La mayoría de veces que hay un cactus enfermo, se debe a ese exceso de humedad que hemos
mencionado más arriba. Sin embargo, puede ocurrir que sean otras las causas de enfermedad como, por
ejemplo, una mala poda con herramientas sin esterilizar, o una herida provocada por algo como una caída.
En cualquiera de estos casos, los hongos pueden penetrar en el cactus y atacarle y lo verás blanco o
negro. Si esto ocurre, deberás limitar al mínimo el riego del cactus, y será necesario aplicarle fungicida,
ya sea específico o hecho en casa con alguno de los muchos productos ecológicos que pueden usarse.
Como en los casos anteriores, si hay pudrición deberás retirarla, y es posible que sea necesario un
trasplante.

Otros problemas en los cactus y cómo recuperarlos


También es posible que veas el cactus blanco, o con manchas de este color. Esto puede deberse, aparte
de a un ataque de hongos, a la plaga de la cochinilla algodonosa. Si sospechas de esta plaga, aquí te
contamos Cómo eliminar la cochinilla algodonosa: tratamiento y remedios. No obstante, si lo ves blanco,
también puede deberse a que estás regando el cactus con agua demasiado dura. Si esto ocurre, pasa a
usar agua embotellada en vez de la del grifo.

Los cactus y plantas suculentas son cada vez más populares en jardinería y decoración gracias a sus
particulares y llamativas formas, que dan un toque diferente a cualquier habitación. Sin embargo, aunque
son plantas que por lo general son bastante resistentes, sí es cierto que tienen algunas necesidades a las
que vale la pena prestar atención. Por ejemplo, una de sus necesidades más importantes es el sustrato o
tierra en la que se plantan, sin importar si es en suelo o en maceta.

Trasplantar un cactus: cómo y cuándo hacerlo


Los cactus, quizás por su fama de plantas extraordinariamente resistentes, reciben a veces menos
cuidados de los que realmente necesitan. Y es que es cierto que son plantas muy fuertes, pero incluso
ellos tienen debilidades y problemas a los que se debe prestar atención. Muchos de estos problemas y
muchas dudas llegan a la hora de trasplantar una de estas bonitas y resistentes plantas.
Cuándo trasplantar un cactus
Hay diversos motivos por los que trasplantar un cactus. El más habitual de ellos es porque la planta ha
crecido y la maceta que tiene se le ha quedado pequeña, algo que ocurrirá aproximadamente entre cada
dos y cuatro años. Sabemos que la maceta de un cactus es demasiado pequeña cuando:
 Las raíces de la planta son visibles por los agujeros de drenaje del fondo de la maceta.
 La copa del cactus ha alcanzado el borde de la maceta, especialmente en caso de que sea uno bajo y
algo ancho.
Además, también será necesario trasplantar el cactus si acabas de adquirirlo en un vivero o tienda, ya que
lo más probable es que no traiga un sustrato para cactus adecuado, o cuando simplemente
queramos renovar la tierra de la planta. Asimismo, se puede trasplantar un cactus cuando le aparecen
hijuelos y queremos separarlos para que se desarrollen bien.
En cualquiera de estos casos, e independientemente del motivo, siempre será mucho mejor llevar a cabo
el trasplante en verano o una época seca, en que las pequeñas lesiones que la planta pueda sufrir
tendrán muchas menos probabilidades de resultar problemáticas. Además, conviene hacerlo siempre que
la tierra esté más bien seca, no tras haber regado hace poco.
Cómo trasplantar un cactus paso a paso
1. Lo primero es soltar la tierra de la maceta para poder extraer el cactus sin provocarle daños. Si es una
maceta de plástico puedes presionar la maceta en todo su perímetro. Si no, ayúdate de una herramienta
sin filo para pasarla por los bordes internos de la maceta, removiendo la tierra en los bordes.
2. Antes de coger el cactus debes colocarte unos guantes gruesos de jardinería o cuero para evitar dañarte
con las espinas. Adicionalmente, y asegurándote de que la tierra está bien seca, puedes rodear el cactus
con varias hojas de papel de periódico antes de alzarlo.
3. Se debe retirar entonces la turba y la tierra de las raíces, limpiándolas con las manos con mucho cuidado
o con algo de agua, siempre con muy poca presión.
4. Busca si hay raíces en mal estado para podarlas con unas tijeras de poda previamente desinfectadas. De
la misma forma, si las raíces sufren de hongos o plagas, aplica el fungicida para cactus o pesticida
5. Este paso es opcional. Si quieres estimular el crecimiento del cactus, puedes podar sus raíces. De
hacerlo, bastará con cortar las raíces de mayor longitud a la mitad de su tamaño.
6. Las raíces pueden haber sufrido daños en la extracción incluso si no las has podado. Por esto, deja tu
cactus secar al sol hasta 4 días antes de seguir o bien, aplica en estas un fungicida, ya sea específico
para cactus o un poco de canela en polvo.
7. Prepara la base de la maceta con grava u otro material de drenaje y algo de sustrato para cactus
8. Coloca entonces el cactus en el centro con cuidado y, sin presionarlo, de nuevo sujetándolo con guantes
y/o papel de periódico.
9. Solo queda rellenar la maceta ocultando por completo las raíces, y ya habrás terminado el trasplante.

Cómo trasplantar un cactus hijo paso a paso


Los pasos si quieres conseguir otro cactus a partir de un vástago o hijuelo de una misma planta son
prácticamente los mismos que a la hora de trasplantar un cactus
Extrae el cactus hijo con cuidado del cactus progenitor. A veces, los hijuelos caen o se separan por sí
solos. Si no es así, puedes separarlos con mucho cuidado ayudándote de un tenedor. Normalmente, lo
mejor es esperar a que este tenga algunas raíces algo largas, como en la imagen.
1. Haz un pequeño agujero con el dedo, o con cualquier herramienta fina, en la tierra de la maceta donde
vayas a plantarlo, y coloca el cactus en el mismo, siempre con guantes
2. Coloca tierra alrededor de la nueva planta. Si el cactus queda muy suelto, puedes compactarla
ligeramente con los propios dedos o pinzas.
3. Humedece el cactus hijo con unas gotas de agua. Esto no se debe hacer al trasplantar cactus adultos, y
debes asegurarte luego de colocar la maceta en una zona seca y donde reciba la luz del sol, aunque no
directamente.

Consejos para trasplantar un cactus; los cactus, sobre todo algunas especies, son especialmente
sensibles al exceso de humedad. Para evitar que sus raíces se pudran por acumulaciones de agua es
muy importante no regarlos en las siguientes semanas a su trasplantado (excepto en el caso de
trasplantar hijuelos, que recomendamos humedecer ligeramente tras moverlos).
Además, y también para evitar enfermedades o podredumbre por exceso de humedad, se hace vital
preparar un adecuado sustrato para cactus. Puedes comprarlo en cualquier tienda, o prepararlo tú
mismo con dos partes de turba, dos partes de tierra, una parte de arena sílice o de río y una parte de roca
volcánica. Para que la maceta ofrezca un buen drenado, ayuda mucho que coloques grava gruesa en la
base de la misma, y otra capa de la misma o de roca volcánica en la superficie, sobre la tierra.
Finalmente, recomendamos siempre no colocar un plato como base bajo el drenaje de la maceta y, de
hacerlo por necesidad, retira siempre el agua sobrante tras regar o colócale a la maceta unas patas o
soporte para que quede elevada por encima del plato y no sobre este.

Sustrato para cactus Hay tres opciones de sustratos para macetas con este tipo de
plantas:

 Tierra para cactus: se consigue fácilmente en los viveros y locales de jardinería y en


las tiendas online. Contienen poco fertilizante y tendrías que agregarle abonos
minerales.
 Mezcla propia: si querés hacer tu propia mezcla, recordá que el sustrato para estas
plantas tiene que ser suelto, aireado y poroso para que el agua drene bien y no
quede encharcada. Para elaborar el sustrato debés comprar: arena de río lavada y
gruesa (un 50% del total de la mezcla), turba negra con bolitas de corcho blanco (el
otro 50%) y fertilizante para cactus de lenta liberación y granulado.
 Mezcla hortícola: la tercera opción para cactus y suculentas es la mezcla clásica
hortícola. Se forma con tierra de jardín (un tercio); arena gruesa (un tercio); turba o
manto de hojas (un tercio). Completar con carbón vegetal para evitar el desarrollo
de hongos.

Fungicidas caseros para cactus


Los cactus se caracterizan por acumular grandes dosis de agua en todo su tronco y hojas, hecho que hace
que sean extremadamente resistentes a la falta de riego constante y a las elevadas temperaturas. Así
pues, no es de extrañar que el hábitat de muchos de ellos sean zonas desérticas o con pocas
precipitaciones, aun que tienen la capacidad de adaptarse a una gran variedad de ambientes
¿sabemos realmente como cuidarlas? ¿Sabemos cómo actuar si enferman? Pese a que parezcan fáciles
de cuidar, los cactus necesitan unos cuidados mínimos, ya que necesitan agua como mínimo una vez a
la semana y también nutrientes en las épocas de mayor crecimiento. Además, los cactus pueden
padecer enfermedades de varios tipos, como por ejemplo ácaros, cochinillas o nematodos.
Hongos que afectan a los cactus
Los hongos son seres vivos inmóviles que normalmente viven en lugares húmedos y, a diferencia de los
vegetales, son heterótrofos, lo que significa que no son capaces de fabricar su propio alimento, si no que
se alimentan de restos de materia orgánica proveniente de otros organismos. Aproximadamente, existe un
millón y medio de especies diferentes de hongos, que se pueden separar, grosso modo, en dos grupos
principales, los hongos superiores y los hongos inferiores. En el primer grupo encontraríamos los
Ascomicetes y Basidiomicetes, siendo los primeros saprófitos que pueden habitar en una gran variedad de
ambientes (suelo, comida etc.) y los segundos las típicas setas que encontramos en la montaña.
Pero en este artículo, estamos buscando hongos que pertenecen a la clasificación inferior, que bien
pueden ser del género Colletotrichum, Gloeosporium, Botrytis o Coniothyrium, entre otros.
Normalmente, si un cactus enferma por culpa de un hongo, presenta un síntoma llamado antracnosis o
chancro, que son unas manchas irregulares de un color marrón, naranja y negruzco, que dan lugar a
una ligera putrefacción que se expande por todo el tronco, hojas y frutos. También pueden presentar
un polvillo o moho grisáceo. No se trata de una enfermedad grave, pero debe tratarse como es debido y
en el tiempo adecuado. Este tipo de hongo suele afectar a los cactus en primavera y verano, ya que la
humedad y las temperaturas elevadas favorecen su formación y extensión. También es posible que los
cactus no muestren signos físicos de infección, pero sí tengan comportamientos extraños, como por
ejemplo no crecer o bien hacer la floración a destiempo.
Estos hongos son en su gran mayoría únicamente fitopatógenos, es decir, que únicamente afectan a
seres vivos vegetales, o sea ser, a las plantas.
Así pues, lo que sí que es muy probable es que nuestros cactus infectados puedan pasar el patógeno a
otros cactus que estén cercanos.
Cómo prevenir los hongos en los cactus
Para poder prevenir la aparición de hongos sobre los cactus, debemos principalmente regular la
cantidad de agua con la que los regamos. Eso se debe principalmente a que los hongos se ven
propiciados por la humedad y el calor. Otra medida preventiva seria emplear abono esterilizado para
reducir el riesgo de infección, aun que estos productos pueden irse del presupuesto. Lo que seguro que
podemos hacer es mantener el cactus con una tierra nutrida o bien añadirle nutrientes de vez en cuando
(en función de cada especie) para que esté lo suficientemente fuerte como para poder pasar una futura
infección (ya sea por hongos, ácaros, nematodos, etc.) Cualquier medida preventiva anterior, como el té
de manzanilla o la canela el polvo, también se pueden añadir en la tierra antes de que el cactus crezca,
para así intentar prevenir infecciones sobre todo en los estadios iniciales.

Los mejores fungicidas caseros para cactus y cómo usarlos


Té de manzanilla Esta infusión tiene elementos muy interesantes, como por ejemplo calcio, potasio y
azufre (en pequeñas proporciones, evidentemente). El ingrediente más interesante como fungicida
resulta ser el azufre, ya que es un componente que nos ayudará a controlar los hongos o, más bien
dicho, favorecerá que no salgan. Es decir, que el té de manzanilla resulta ser más bien un método
preventivo contra los hongos.
Su aplicación seria mediante un rociador en spray, una o dos veces por semana. Si al cabo de un par de
semanas no se notara ninguna diferencia, se recomendaría cambiar de método.
Canela en polvo Esta especia, como ya sabemos, tiene un olor muy particular. Eso se debe a que
está compuesta por unos elementos químicos volátiles muy especiales que tienen propiedades
antimicrobianas. Precisamente por eso, si diluimos una cucharadita de canela en medio litro de agua,
y posteriormente lo esparcimos mediante un rociador, es posible que podamos prevenir la aparición
de hongos en nuestras plantas.
Bicarbonato de sodio Este componente es realmente muy alcalino, por lo que hace que aumente el
pH de la superficie de la planta y el hongo no se pueda instalar en ella. Así pues, se añadirá una
cucharada sopera de bicarbonato de sodio, junto con un litro de agua, y además de añadirá un
chorrito de jabón y otro de aceite para que el bicarbonato se adhiera mejor a la planta, y por lo tanto,
su efecto también sea mayor. Se debe aplicar aproximadamente una vez por semana o después de
cada lluvia (en función de lo que ocurra antes) y es preferible realizar esta operación cuando el Sol ya
se haya puesto.
Leche o suero de leche Este método, es muy eficiente. Esto se debe a que la leche tiene muchos
aminoácidos, y el suero de leche todavía más. Estos aminoácidos proporcionan propiedades
antisépticas, que resultan ser extremadamente beneficiosas en contra de los hongos fitopatógenos (por
infección del hongo mildiu sobretodo, aun que no afecte a los cactus). Así pues, si queremos probar este
método antifúngico, lo que debemos hacer es depositar en un recipiente tres partes de agua por una y
media de suero de leche, y rociar los cactus afectados una vez cada quince días o después de cada
lluvia (lo que antes ocurra). Además, si el esparcimiento del producto en cuestión se realiza aun con luz
solar, beneficia y potencia aun más las propiedades de este fungicida, ya que los aminoácidos tienen
aún más poder antiséptico con el contacto de la luz del Sol.
Ajo El ajo tiene muchas propiedades beneficiosas para el ser humano, y se ha descubierto que contra
los hongos, también. Eso se debe a que tiene un gran contenido en azufre, por lo que, no nos servirá
sólo como fungicida, sino también como insecticida. Así pues, debemos coger entre 5 y 10 dientes de
ajo (en función del tamaño) y triturarlos junto con medio litro de agua. Posteriormente debemos
dejarlo reposar aproximadamente una hora, filtrarlo, y a partir de aquí ya podremos aplicarlo
rociándolo sobre el tronco y hojas de la planta en cuestión.
Té de cola de caballo se puede realizar mediante el secado de la planta de cola de caballo, también
conocida como equiseto, y tras su secado completo (dependerá de las condiciones ambientales y de
la estación en la que nos encontremos) podremos empezar a realizar su infusión con agua.
Existen otros métodos caseros para combatir los hongos en los cactus, como por ejemplo diluyendo una
aspirina (ácido acetilsalicílico de 100mg) en un litro de agua una vez al mes. También se pueden combatir
diluyendo una cucharada de vinagre en un litro de agua y rociar el cactus dos veces por semana, ya que
baja el pH y crea un medio demasiado ácido para que el hongo pueda vivir. Por último, también se visto
que es efectiva la dilución en agua con un poquito de lavandina, aun que debemos ser extremadamente
cautelosos para no pasarnos en las cantidades y quemar la planta o matarla directamente.
En el caso de que nuestros cactus presenten antracnosis severa, lo que tendremos que hacer es retirar
con la ayuda de un cúter o un instrumento afilado la parte afectada, siempre realizando un corte lo más
limpio posible. A partir de aquí, procederemos a volver a enterrar el cactus en la tierra (si lleva mucho
tiempo en esa tierra es preferible añadir nueva, que aporte nuevos nutrientes) y en algunos casos y en
función de lo grande que sea la parte infectada que se ha retirado, algunos aficionados recomiendan untar
la parte cortada con un poco de azufre.
Cómo hacer fungicida casero con bicarbonato

Los hongos son uno de los problemas más habituales que pueden afectar tanto a plantas como a
personas. Aunque hoy en día existen gran cantidad de productos químicos formulados específicamente
para eliminar los hongos, estos productos están desarrollados a partir de componentes muy agresivos
para los seres vivos y el medio ambiente. Por ello, salvo que se trate de casos de extrema necesidad,
siempre será preferible optar por productos naturales que no sean dan dañinos. Uno de los componentes
que más se suele usar a la hora de elaborar fungicidas naturales es el bicarbonato de sodio, ya que,
debido a sus propiedades, actúa de forma muy eficaz cuando se usa con este cometido.
¿Qué son los fungicidas?
Se conoce con el nombre de fungicida a aquellos productos o sustancias que tienen la capacidad de
eliminar o destruir los hongos, sean de la naturaleza que sea. Los hongos pueden tener formas muy
diversas, desde las setas, comestibles o no, que encontramos en el campo, a organismos microscópicos.
Sin embargo, en todos los casos, lo que caracteriza a estos seres vivos es que son heterótrofos. Es decir,
a diferencia de las plantas, se tienen que alimentar de materia orgánica, lo que implica que terminen
siendo parásitos de otros organismos. Esto hace que podamos encontrar hongos en las plantas o en los
animales y, en estos casos, será necesario eliminarlos para que no afecten a la salud de estos seres vivos.
Para su eliminación, será cuando usemos los fungicidas, que serán los productos que eliminarán los
hongos pero no a los seres vivos que parasitan.
¿Por qué el bicarbonato es bueno a la hora de fabricar fungicidas?
Lo primero que hay que tener en cuenta es que el bicarbonato de sodio, o bicarbonato sódico, se utiliza en
multitud de fórmulas caseras y naturales porque presenta unas características muy útiles y, al mismo
tiempo, constituye una sustancia natural sin efectos negativos para los seres vivos o el medio
ambiente. De hecho, el bicarbonato de sodio se usa ampliamente en la cocina en la elaboración de
recetas, así como un potente antiácido natural cuando sufrimos de una mala digestión. De hecho, es
precisamente por su acción antiácida, por lo que se puede usar como fungicida. Hay que tener en cuenta
que, cada ser vivo, tiene un tipo de pH diferente. En este sentido, los pH ácidos serán los que vayan desde
1 a 7, mientras que los pH alcalinos serán los que vayan desde 7 a 14. Así mismo, un pH de tipo 7, será
considerado como pH neutro, ya que, por su composición, no se podrá considerar ni ácido ni alcalino.
Por su naturaleza, los hongos tienen facilidad para vivir en un entorno ácido. Esto no significa que no
puedan vivir en entornos con un pH superior a 7. Sin embargo, sí que se desarrollarán y crecerán mejor en
un entorno alrededor de un pH entorno a 6 ó 5. Es decir, un entorno ácido. No obstante, el bicarbonato
sódico, tiene un pH natural entorno a 8. Es decir, un pH alcalino. Debido a esto, el bicarbonato sódico
actúa como veneno para los hongos, así como en el caso de otros organismos cuya naturaleza sea vivir
en un entorno ácido, como pueden ser los virus y las bacterias.
Debido a esto, al incorporar bicarbonato sódico en la receta de un fungicida, estaremos creando una
receta alcalina que favorezca la eliminación de los hongos.
¿Cómo hacer fungicida casero con bicarbonato?
Para preparar un fungicida casero a partir de bicarbonato de sodio vamos a necesitar únicamente tres
ingredientes:
 Bicarbonato sódico
 Jabón natural neutro
 Agua
Las proporciones de las cantidades de este fungicida dependerán del tipo de hongo que queramos
eliminar. No obstante, por lo general, se puede considera que mezclar:
 Una cucharada pequeña de bicarbonato sódico.
 Una cucharada pequeña de jabón natural neutro.
 Un litro de agua.
Con esta mezcla, una vez que todos los ingredientes se hayan disuelto correctamente en el agua,
podremos pulverizar las plantas de interior y exterior que presenten hongos que queramos eliminar.
Por otra parte, en el caso de que los hongos que queramos eliminar estén en la tierra en lugar de las hojas
o el tallo de la planta, podremos fumigar directamente esta mezcla sobre la tierra, lo que permitirá que
penetre en el interior e, incluso, llegue a las raíces. En ocasiones, las plantas pueden enfermedad debido a
que los hongos estén atacando directamente las raíces. Gracias a esta fórmula, podremos eliminar el
hongo incluso de las raíces al alcalinizar la tierra e impedir que el hongo se desarrollo.
Uno de los aspectos que tenemos que tener en cuenta a la hora de hacer este fungicida natural es que es
muy importante que el jabón sea natural y neutro.

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