Elaborar una opinión considerando los factores de primer orden y de segundo orden
identificados por Esteve y los aportes sobre el malestar docente y la autonomía
profesional planteados por María Cristina Davini, analizarlos teniendo en cuenta las
condiciones en las cuales se lleva a cabo la enseñanza escolar en el contexto actual.
Es imposible no emocionarme con los testimonios recuperados por Isabelino Siede, donde
se visibiliza de una manera cruda la realidad que está viviendo nuestro sistema educativo
desde la Quiaca hasta Tierra del Fuego.
El texto de Esteve nos da una visión actual del problema que están atravesando los
profesores, de cómo la sociedad le echa culpa a los profesores por el fracaso del sistema,
entre otras tantas problemáticas sin fin que se pueden seguir nombrando.
Esteve señala que es importante que se redefina los valores en los que creen los docentes,
los objetivos por los cuales trabajan y el tipo de sujeto que quieren o pretenden formar.
Nuestro sistema educativo actual y nuestro modelo educativo siempre es corrompido por el
cambio social que va adquiriendo una concepción distinta de la educación, del sujeto y la
sociedad que se pretende construir.
Nunca debemos dejar de tener en cuenta que, un impedimento muy grande para que el
docente pueda realizar su tarea, es que posee la falta de medios materiales y condiciones
de trabajos óptimas para poder ejercer su actuación cotidiana en la enseñanza.
El autor sostiene que las condiciones en que se ejerce la docencia está determinada por
dos enfoques: el psicológico y el sociológico.
El primero, hace referencia a la ansiedad y el estrés y que están íntimamente relacionados
con las condiciones sociolaborales en que se ejerce la docencia.
El segundo se interesa por los cambios aparecidos en los últimos años en la sociedad y,
tratan los problemas actuales de la profesión docente.
En este sentido, el autor utiliza estos dos enfoques para denominar lo que implica el
malestar docente que lo señala como un término que se utiliza para describir los efectos
negativos que afectan tanto, las condiciones psicológicas y sociales en donde se ejerce la
docencia.
Para clasificar al malestar docente, Esteve plantea una serie de indicadores de primer orden
y segundo orden.
Los factores de primer orden, son los que inciden sobre la acción docente, es decir, sobre lo
que se hace específicamente en el aula. Dentro de estos factores, nos encontramos con los
recursos materiales y las condiciones de trabajo, la violencia en las instituciones escolares
y, el agotamiento docente y la acumulación de exigencias sobre el profesor.
Estos factores de primer orden, están ejemplificados en el artículo escrito por Isabelino
Siede, donde comparte experiencias vividas durante el confinamiento por docentes de
distintos puntos del país, quienes se fueron enfrentando a contextos diversos, desde lo
económico, hasta lo cultural y lo político.
No hace falta acercarnos simplemente a este artículo, para vivir de cerca estas realidades.
Nuestra misma Universidad, nuestra querida Facultad de Filosofía y Letras, nuestros
queridos docentes y estudiantes de las distintas carreras se encuentran en las mismas
condiciones parecidas a los relatos que leímos en el texto.
Docentes que lamentablemente no cuentan con una buena conectividad de internet,
docentes que no tienen una computadora en condiciones óptimas para realizar su trabajo,
trabajadores docentes que durante este tiempo difícil y complicado tuvieron que adaptarse a
lo que la inmediatez suponía.
En todo lo nombrado, podemos ver la falta de recursos materiales, las pésimas condiciones
laborales, la violencia en las instituciones escolares (porque resulta que un día una
profesora se quedó sin celular y sin internet y no pudo responder a la directora y luego es
violentada por la misma por haber desaparecido dos días) y, el agotamiento docente y la
acumulación de exigencias sobre el profesor a quién se le pide que esté a la altura de las
circunstancias actuales que estamos viviendo, sin pararnos a pensar específicamente en
cuáles son las necesidades que primero deben priorizarse.
Ahora, veamos los factores de segundo orden, referidos a las condiciones de contextos en
que se ejerce la docencia.
La modificación en el rol del profesor y de los agentes tradicionales de socialización, la
contestación y contradicciones de la función docente, la modificación del apoyo del contexto
social, los objetivos del sistema de enseñanza y del avance de los conocimientos y, la
imagen del profesor; todos estos corresponden a los factores de segundo orden.
Cuando hablamos de modificación en el rol del profesor y de los agentes tradicionales de
socialización, hacemos referencia básicamente a que los docentes no han sabido
acomodarse a las nuevas exigencias. Entre estas exigencias que se le discute al docente es
que por ejemplo, realiza al mismo tiempo diversos roles que son contradictorios. La
modificación del apoyo del contexto social, se manifiesta generalmente cuando los padres
culpan a los docentes, me parece importante aquí citar un testimonio recuperado por
Isabelino Siede:
"Nadia, desde Santa Cruz, comenta que “la segunda semana me quedo sin celular ¡durante
dos días! Sólo se apagó y no volvió a prender... Tenía la responsabilidad de ser
administradora de seis grupos de Whatsapp. Al tercer día, cuando logro encender mi
celular, la Directora, de muy mala manera, me reprocha por qué no subí las actividades al
Classroom y a los grupos. Le comento mi situación: que sólo tengo Internet del celular y, sin
el celular, quedé incomunicada porque tampoco pude acceder ni a los correos desde la
computadora, por no tener Internet. Además de tratarme de irresponsable, me informa que
cinco familias me habían denunciado ante la Supervisora. En las familias de 7º, una minoría
trabaja en las actividades y de 2º sólo recibo quejas: algunas de que son muchas
actividades ¡y otras de que son pocas! Actualmente está la Directora agregada a los grupos,
tratando de que las familias queden conformes, pero desde el inicio de la cuarentena al día
de hoy nadie realizó consultas sobre algún contenido”.
En base a todo lo planteado anteriormente, es importante tomar los aportes de María
Cristina Davini, sostiene que la educación es cosa pública y es importante establecer
mecanismos de control social y el desarrollo de la autonomía profesional de la docencia.
El trabajo pedagógico es complejo y contradictorio, supone una relación entre sujetos con
experiencia diversificadas y jerárquicamente diferenciadas.
Es necesario para este trabajo pedagógico reflexionar qué se entiende como valioso en la
enseñanza y qué es lo que nos permitirá delinear, qué tipo de docente es el que se pretende
formar y cuáles son las condiciones para que realice su labor.
Las tradiciones normalizadoras, académicas y tecnicistas sostuvieron que la acción
pedagógica nos convertía en iguales a la hora de egresar de la escuela, pero los productos
y las trayectorias son diversificados y altamente desiguales.
Es importante clasificar al trabajo pedagógico, como un proceso de ampliación de la
conciencia y de emancipación que forme parte de un complejo proceso de evolución de los
sujetos y de la construcción de la ciudadanía para la participación activa, crítica y solidaria
en la esfera de la vida pública.
Debemos pensar en construir un docente como sujeto activo en la producción del
conocimiento en el aula que sea crítico, reflexivo y de ayuda mutua.
Los contextos culturales y los proyectos políticos, la elaboración conceptual y la
construcción de dispositivos metodológicos acordes con cada situación, con los sujetos y
con los valores, requieren del docente una formación basada en esos compromisos, la
construcción de una autonomía profesional y condiciones institucionales para expandirla.
Las políticas públicas democráticas deben asegurar estas dimensiones y afianzar la
autovaloración de los docentes.
Tanto Esteve como Davini, mencionan cuáles son las problemáticas que generan el
malestar de la docencia.
Podemos decir entonces, que la docencia siempre afrontó dificultades económicas y de
condiciones de trabajo. Sin embargo, siempre recibía gran reconocimiento social que veía
en la escuela el paradigma del progreso y la movilidad social.
Actualmente, el docente ejerce su trabajo en condiciones deplorables: bajos salarios,
descalificación técnico profesional, ambientes de infraestructura escolar precarios, sistemas
de capacitación que lo colocan en papel de reproductor mecánico o pasivo, fuerte
desprestigio y debilitamiento de la posición social que lo había caracterizado.
El trabajo de los docentes muestra hoy, una doble pérdida: ideológica respecto del control
de las decisiones que afectan los objetivos de su trabajo y; técnica en relación con las
decisiones que afectan la forma de materializarlo.
La tarea docente tiene descrédito de la sociedad, de los organismos de conducción político
administrativa y las familias, quiénes muestran generalmente desinterés por la escuela y los
maestros.
Pensar y repensar nuevas formas para mirar la docencia es un trabajo pendiente de la
sociedad en su conjunto, y como mencionaba, tiene que ir acompañado de políticas
públicas que generen un cambio positivo en la educación actual.
Davini menciona la cuestión de la autonomía profesional, dado que sostiene que
actualmente la docencia es una semiprofesión que no ha alcanzado a desarrollar los rasgos
básicos de una profesión, porque no posee un cuerpo de conocimientos consistente, y
tampoco posee fuertes lazos entre sus miembros autoorganizados en asociaciones
profesionales, autonomía y control de su propio trabajo y una ética compartida.
Es por esto que para poseer esa autonomía, debe integrar los distintos aportes, analizar la
situación particular en que está inserto, ponderar las posibilidades de acción y actuar en
consecuencia.
La autora sostiene, que el maestro nunca fue autónomo, pero en otros tiempos podía crear
y recrear el proceso de enseñanza. El currículum real, es una elaboración propia del
docente como mediador entre la propuesta curricular formal y la práctica. De esta manera,
el docente ejerce y ejercerá una mediación y hará uso de sus espacios de relativa
autonomía y configurara la escuela real.
María Cristina, define el concepto de autonomía virtual y sostiene que es la reproducción
acrítica de los ritos y comportamientos escolares, haciéndolos parecer naturales, cuando
esa autonomía relativa no se constituye en un espacio de cambio. En cuanto a lo virtual
podemos señalar que, la autonomía es imaginaria ya que visibiliza las tradiciones de la
escuela.
Para convertir la autonomía virtual en real, es necesario convertir a las escuelas en
espacios de aprendizajes para los alumnos y docentes que sean críticos y reflexivos, donde
se recupere la tarea pedagógica. Los docentes deben comprender la diversidad de
experiencias y la heterogeneidad cultural para construir un espacio democrático de
reconstrucción del saber y del pensar.
La educación es asunto de materia pública, cómo sostiene Davini, y la autonomía es clave
para que los docentes ejerzan en la configuración de la enseñanza y de la práctica escolar.
La educación como cuestión pública se desarrolla en instituciones que han sido creadas en
la conquista de las sociedades democráticas.
Es necesario un control social legítimo que se defina por la participación y el acuerdo entre
los organismos de gestión y los actores de la práctica escolar, entre ellos los docentes que
se comprometen y participan en la toma de decisiones que les atañen.
Los diversos encuentros docentes, han proporcionado información acerca de que deben ir
haciendo los docentes con las diferentes reformas educativas y cómo van a ir planificando
en adelante. Debemos dejar de pensar en una autonomía virtual, para pensar y repensar
una autonomía profesional que sea colectiva y no solamente en los espacios privados del
aula.
El problema de la educación es un problema público, requiere la necesidad de formular
propuestas y discutirlas en el espacio social.
Hoy la educación más que nunca está en crisis, y se pudo evidenciar esta problemática con
la pandemia que nos dejó como sostiene Horacio Cárdenas con un "diálogo a la distancia",
una "interacción" distinta que ya no es presencial, la falta de herramientas para asistir a una
clase, entre tantas otras cuestiones que podemos seguir nombrando. El autor sostiene que
toda herramienta tecnológica o cualquier sea su índole, es política en este contexto y que,
una de las tareas que hay que resolver es la brecha de acceso digital, la falta de
conectividad y la distribución masiva de equipos, que es materia fundamental y qué es un
derecho social para que tanto docentes, como alumnos puedan encontrarse de una manera
distinta pero al fin y al cabo efectuarlo a través de estas políticas públicas.