UNIVERSIDAD TECNICA DE MANABÍ
ESTUDIANTE:
BASURTO LOOR MARLEY STTEFY
CATEDRA:
DERECHO CONSTITUCIONAL I
CATEDRATICA:
ABG. BENITO CANO
PARALELO C
CARRERA DE DERECHO
PERIODO ACADÉMICO
OCTUBRE-FEBRERO
LOS MODELOS DE CONTROL CONSTITUCIONAL
INTRODUCCIÓN
Los denominados modelos “clásicos” del control de constitucionalidad es posible
entenderlos a partir de las experiencias revolucionarias francesa y norteamericana y que
se diferencian, entre otros aspectos, en el distinto matiz que dan al concepto de
Constitución y que marcan, con diferente alcance, el mecanismo de defensa de la
Constitución.
De ahí que la ideas que impulsaron el origen del control de constitucionalidad en
el caso americano no encontrarían el eco necesario en los estados europeos durante buena
parte del siglo XIX. Así, por ejemplo, en Francia el equilibrio de las ramas del poder
público se había producido en favor del legislativo, instaurando un gobierno
parlamentario y de supremacía de la ley como su máxima de expresión la cual no podían
dejar de aplicar, sumado a un acto de desconfianza hacia los jueces del antiguo régimen;
en tanto que, en los Estados Unidos, la alteración de dicho equilibrio se había producido
en favor del poder judicial como una garantía de una clase frente a las facciones
populares.
El control de la constitucionalidad por el poder judicial en los Estados Unidos se
encuentra organizado en los Estados particulares de la Unión como también en el estado
federal; pero esta facultad no se encuentra establecida en la Constitución estadounidense.
Por lo que hoy podemos decir, que el inicio del control de la constitucionalidad de las
leyes en Estados Unidos, no es un precepto constitucional sino la creencia de la
conveniencia de que los jueces tuvieran el poder de revisar la legislación y declararla
inconstitucional.
DESARROLLO
Partiendo del famoso caso Marbury vs. Madison en 1803 pronunciado por la Corte
Suprema norteamericana presidida por el juez Jhon Marshall, se inauguraría el
denominado judicial review of legislation, un modelo que solo acabaría consolidándose
a lo largo del siglo XX y que obedecería a circunstancias históricas y políticas distintas a
las de Europa, lo cual evidenciaría, a la postre, las diferentes relaciones de los jueces con
la Constitución y la propia ley. Aun así, no es absolutamente claro que la no adopción del
modelo americano en Europa sea producto de un simple rechazo de la idea que se había
gestado en torno a la posibilidad de la revisión judicial en una suerte de “subdesarrollo de
la cultural de la constitucionalidad”.
Si bien existía una desconfianza hacia los jueces, en el diseño europeo también se
gestaban fundadas preocupaciones y cuestionamientos por evitar las objeciones más
severas que se opusieron desde el inicio al sistema del judicial review. Partícipe de estas
ideas fue el gran colaborador de Washington, Alexander Hamilton, que vino a
complementar la Constitución, haciendo expreso lo que ella tenía como posibilidad
latente y que luego, en 1803 la desarrolló sabiamente el juez y presidente de la Corte
Suprema de Estados Unidos, John Marshall, en el famoso caso Marbury VS. Madison. B
Luego de una experiencia temprana en Suiza y Alemania sobre el control de
constitucionalidad, lo cual vendría a confirmar una conexión entre justicia constitucional
y federalismo, así como de una aceptación tardía del carácter jurídico vinculante de la
Constitución, se produciría en Europa un intenso debate acerca de la necesidad de un
sistema de revisión de constitucionalidad.
A partir de Kelsen, como un partidario del legislador democrático frente al
activismo judicial desacreditado de ese entonces, se haría posible la idea de un modelo
especializado-centralizado de justicia constitucional a través del cual se introduce un
cambio básico en la idea base del control: la posibilidad de concretar la guarda en un
órgano especializado que no enjuicia hechos concretos, sino que, se limita a controlar la
compatibilidad lógica entre dos normas de carácter abstracto. Nacería así la idea de los
Tribunales Constitucionales como unos órganos que se encontrarían a medio camino entre
el legislador democrático y los jueces ordinarios. Después de la experiencia de la
Constitución de Weimar que introduce algunas instituciones del control de
constitucionalidad en relación a la distribución territorial de competencias en el seno de
los Lander, la verdadera transformación se produciría en Austria y Checoslovaquia en
1920, y después en España en 1931, dando paso al surgimiento de la justicia
constitucional concentrada o modelo europeo de control de constitucionalidad a pesar de
que, como lo ha destacado Marian Ahumada, las perspectivas de futuro a finales de 1930
eran más bien sombrías para la justicia constitucional.
En cuanto a el primero de los principios del actual derecho constitucional es el
constitucionalismo, es decir, la confianza que ponen los hombres en el poder de las
palabras formalmente escritas, para mantener un gobierno. Este principio tuvo su origen
en la revolución americana, de manera que las Constituciones escritas en el mundo
moderno, deben ser consideradas como una invención política norteamericana, basadas
en tres nociones elementales: la de la existencia de una Ley superior que está colocada
por encima del gobierno y de los particulares; la existencia de los derechos fundamentales
de los ciudadanos que deben ser garantizados por el Estado; la de la existencia de una
Carta constitucional, donde están expresamente escritos, con sentido de permanencia, los
principios de sumisión del Estado al derecho, de limitación del Poder Público y de los
derechos individuales. La división general del contenido de las Constituciones modernas,
es en una parte orgánica y una parte dogmática, comprendiendo la primera los conceptos
de la separación de poderes y la supremacía de la Ley, y la segunda, la declaración de
derechos fundamentales. El concepto de la Constitución como una ley suprema y
fundamental, puesta por encima de todos los poderes del Estado y de los particulares. La
Constitución es, o bien una ley suprema, inmodificable por medios ordinarios, o está en
el mismo nivel que los actos legislativos ordinarios, y como las otras leyes es modificable
cuando las legislaturas quieran modificarla. Si la primera parte de la alternativa es exacta,
entonces un acto legislativo contrario a la Constitución no es una ley; si la segunda parte
es exacta, entonces las Constituciones escritas son tentativas absurdas por parte del
pueblo para limitar un poder que en su propia naturaleza es ilimitable.
Cabe destacar que existe una convergencia de estos dos sistemas, al establecerse
un sistema de control incidental, y un sistema mixto de control constitucional. En cuanto
al control incidental, aquel se ve plasmado mediante lo que en Ecuador se denomina
consulta de norma en la que los jueces, dentro de los casos puestos a su conocimiento si
detectaren que una norma fuera contraria a la Constitución, suspenden el proceso y
remiten en consulta al órgano especializado, para que este se pronuncie con efectos
generales estableciéndose un carácter incidental dentro de la sustanciación de la causa.
En cambio, en un sistema mixto tanto los jueces de instancia como el órgano
especializado pueden realizar un control de constitucionalidad; los primeros inaplicando
las normas por contravenir la Constitución en un caso concreto, tarea que es realizada por
todos los jueces; y a los segundos les corresponde el análisis de la constitucionalidad de
la norma en abstracto, lo cual es realizado por los tribunales y cortes constitucionales.
El control también puede ser abstracto o concreto. El primero tiene por objeto
garantizar que toda la producción normativa de un Estado esté acorde con la Constitución,
sin la existencia de ningún supuesto de hecho en concreto; como lo destaca Rafael
Oyarte, es un “proceso contra la norma”, por lo que los efectos que produce aquel tipo de
control se irradian a todo el ordenamiento jurídico -erga omnes-. Mientras que el control
concreto tiene la particularidad de nacer de un caso específico, en el que un juez de
instancia si detecta la incompatibilidad de una norma infra constitucional con la Carta
Suprema la inaplica para ese caso, es decir, los efectos que se producen son inter partes en
relación con el caso, para posteriormente remitir al órgano especializado con el objeto de
determinar su constitucionalidad con efecto erga omnes.
El control puede tener efectos inter partes y erga omnes; en el primer caso este
vinculará exclusivamente a las partes intervinientes en el proceso, mientras que en el
segundo los efectos serán generales y abstractos. El modelo difuso tiene efecto inter
partes; en cambio, los efectos del control concentrado son generales.
Con base en las tipologías expuestas, debe señalarse que en los sistemas jurídicos
en los que los jueces de instancia no generan precedente obligatorio -fuerza
gravitacional- o aplican la doctrina del stare decisis et quieta non movere para sus futuros
casos, cada vez que se suscite un conflicto entre una norma infra constitucional y la
Constitución y se resuelva por parte de estos últimos, se necesita de un instrumento
procesal que permita unificar con efectos generales la decisión del juez de instancia que
tiene efectos inter partes. Este mecanismo se configura a través de la obligación del juez
de remitir la sentencia al Tribunal o Corte Constitucional para que, en caso de
considerarlo, este órgano pueda revisar la decisión del juez o dotarla, en caso de estar de
acuerdo de efectos erga omnes. En ausencia de este mecanismo definido como revisión
el ordenamiento jurídico se encontraría desprovisto de la capacidad de unificar las
decisiones de los jueces de instancia y por tanto de garantizar la seguridad jurídica.
El modelo de control de constitucionalidad que el constituyente de Montecristi
estableció para el ordenamiento de Ecuador sin duda puede ser definido como un “Jano
bifronte” en tanto que, en la misma Constitución, se prevén dos tipos de control de
constitucionalidad autónomos y contradictorios; es decir: por un lado, el control de
constitucionalidad mixto; y, por el otro, el control concentrado. Un rápido análisis de los
artículos 11.3, 425 y 428 CRE permitirá demostrar lo afirmado.
El inciso primero del número 3 del artículo 11 establece que los derechos y
garantías reconocidos en la Constitución y en instrumentos internacionales de derechos
humanos “serán de directa e inmediata aplicación por y ante cualquier servidora o
servidor público, administrativo o judicial, de oficio o a petición de parte”. En este
contexto la preposición “ante” hace referencia a la inmediata titularidad de los derechos
de todo ciudadano que en función de ello puede solicitar frente a cualquier administrador
de justicia la aplicación directa de la Constitución en defensa de aquellos. Mientras que
la preposición “por” implica que todo juez está facultado para aplicar de forma directa los
derechos constitucionales dentro de un proceso judicial, ya sea de oficio o a petición de
parte. Dicha proposición permite sostener -aunque sea con un argumento débil- que esta
potestad se le otorga al juez en primer lugar en ausencia de ley, y, en segundo lugar, frente
a la existencia de una norma infra constitucional contraria a la Constitución, circunstancia
por la que el juez podría proceder a inaplicara y aplicar directamente la Constitución.
Este último argumento encuentra su respaldo en el artículo 425 de la Constitución
que, en su segundo inciso, establece que “En caso de conflicto entre normas de distinta
jerarquía, la Corte Constitucional, las juezas y jueces, autoridades administrativas y
servidoras y servidores públicos, lo resolverán mediante la aplicación de la norma
jerárquica superior”. Con este inciso el constituyente faculta todo juez a aplicar la norma
superior cuando exista contradicción entre normas de distinta jerarquía; y, en
consecuencia, no solo le obliga a identificar la contraposición entre una norma infra
constitucional y la Constitución, sino además a resolver el conflicto aplicando la norma
jurídica superior; y, por tanto, le obliga a realizar un control de constitucionalidad difuso.
Si se relaciona este artículo con el 436.2, que establece como atribución de la CCE
“conocer y resolver las acciones públicas de inconstitucionalidad, por el fondo o por la
forma, contra actos normativos de carácter general emitidos por órganos y autoridades
del Estado”, se deduce que el modelo de control de constitucionalidad implementado en
Ecuador es el control mixto.
Sin embargo, la claridad de este argumento se ve eclipsada por la existencia del
artículo 428 que establece: “Cuando una jueza o juez, de oficio o a petición de parte,
considere que una norma jurídica es contraria a la Constitución o a los instrumentos
internacionales de derechos humanos que establezcan derechos más favorables que los
reconocidos en la Constitución, suspenderá la tramitación de la causa y remitirá en
consulta el expediente a la Corte Constitucional, que en un plazo no mayor a cuarenta y
cinco días, resolverá sobre la constitucionalidad de la norma”. Artículo que, al determinar
la obligación del juez -que constate que una norma jurídica es contraria a la Constitución-
de suspender la tramitación de la causa y remitir la consulta a la CCE, siendo este el único
órgano encargado de realizar el control de constitucionalidad, configurar la “otra cara del
Jano”, esto es: un control de constitucionalidad concentrado.
CONCLUSIÓN
• Concluyo diciendo que en un Estado constitucional de derechos como lo es
Ecuador todos los órganos con potestad normativa deben adecuar formal y
materialmente sus disposiciones a la Constitución e instrumentos internacionales
de derechos humanos, siendo estos permisivos para el establecimiento de
límites y vínculos a los poderes públicos en la producción de normas infra
constitucionales, tornándose necesario un control frente a actos que
contravengan la normativa garantizándose de esta forma la supremacía
constitucional.
Bibliografía
castro, E. (2020). aportes del derecho constitucional ecuador . Obtenido de aportes del derecho
constitucional ecuador :
[Link]
ho_procesal_constitucional_3.pdf
CONSTITUYENTE, A. N. (2008). CONSTITUCION DE LA REPUBLICA DEL ECUADOR . MONTECRISTI
CIUDAD ALFARO: IMPRENTA GUBERNAMENTAL.
Marcelo Alejandro Guerra Coronel, C. R. (2022). Control de constitucionalidad en Ecuador:
muchas alforjas para tan corto viaje. revista de derecho constitucional #38, 20.
MARTIN, A. A. (2017). DERECHOS HUMANOS Y DERECHO INTERNACIONAL HUMANITARIO.
CNDH, 18.
Carbonell, M. (2005). Marbury versus Madison: regreso a la leyenda. Normas Legales,
90. Revista pensamiento penal 1-15.
[Link] madison
regresó-leyenda