EMPRENDIMIENTO
10.1. Concepto de emprendimiento
10.1.1. Emprendedurismo
En los últimos tiempos, el tema emprendedurismo ha sido difundido en los medios
empresariales, académicos y gubernamentales, pretendiendo con esto, promover
iniciativas empresariales para desarrollar una cultura emprendedora, creación de
empresas, generación de nuevos empleos y consecuentemente el desarrollo económico.
El emprendedorismo atrajo la atención de investigadores por el impacto social que
provoca, tanto por la importancia en la generación de empleo como por los efectos de la
actividad emprendedora en los comportamientos sociales. Dentro de esta difícil tarea del
empresario, es muy importante el estudio de aquellas actividades de naturaleza
marcadamente emprendedora, que se desarrollan especialmente durante el proceso de
creación, inicio y desarrollo del proyecto empresarial. A estas actividades se las conoce
como "emprendedorismo", tratándose esta designación de un neologismo derivado de la
palabra entrepreneurship, utilizado para designar los estudios relativos al emprendedor,
su perfil y origen (Dolabela, 1999).
Muchas publicaciones relacionadas con el emprendedorismo han sido editadas, pero
sobre diversas líneas de investigación. Esto se debe a la existencia de dos corrientes,
consideradas pioneras en el campo del estudio de emprendedorismo: la de los
economistas, que asocian el emprender a la innovación; y la de los comportamentalistas
1os que destacan las actitudes, como la creatividad y la intuición.
A pesar de la falta de consenso entre los estudiosos, en cuanto al significado del
emprendedorismo, se puede considerar que el concepto se caracteriza por el proceso
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de crear algo nuevo, con valor, con dedicación de tiempo y asumiendo los riesgos
financieros, psíquicos y sociales correspondientes; recibiendo las recompensas de
satisfacción e independencia económica y personal (Hisrich & Peter, 2004).
Emprendedorismo es el estudio focalizado en comprender y desarrollar las competencias
y habilidades relacionadas a la creación de un nuevo emprendimiento (técnico,
científico, empresarial, social).
Emprendedor
Establecer con precisión el significado de emprendedor (entrepreneur) constituye, sin
duda, un objetivo difícil en virtud de las diferentes corrientes teóricas las cuales tienden
a definir al emprendedor según su propia área de estudio, predominando las
definiciones realizadas por los economistas y comportamentalistas, pero se puede llegar
a algunas definiciones actuales del emprendedor. La palabra "entrepreneur" es de origen
francés y surge alrededor de los siglos XVI a XVII, utilizada para referirse a aquellas
personas atrevidas que actuaban de forma diferente para crear o mejorar resultados,
generalmente vinculados a los negocios.
Según el SEBRAE2 (2010) el emprendedor es un individuo capaz de pensar y actuar de
forma innovadora, identificando y creando oportunidades, inspirando, renovando y
liderando procesos, tornando posible lo que parece imposible, entusiasmando personas,
combatiendo la rutina y asumiendo riesgos calculados con el objetivo de obtener lucro.
A partir del siglo XX, las escuelas económicas, a través de sus principales exponentes
como Schumpeter (1949), Knigth (1942), Kinzner (1979) han presentado sus
interpretaciones, sirviendo como base para la evolución en la definición del
emprendedor.
El concepto más aceptado de "Emprendedor" fue popularizado por el economista
Joseph Schumpeter en 1945, definiéndolo como alguien versátil, que posee las
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habilidades técnicas para saber producir, reunir recursos financieros, organizar las
operaciones internas y capitalizar sus esfuerzos a través de las ventas.
Emprendedor es el principal promotor del desarrollo económico y social de un país.
Identificar oportunidades, aprovecharlas y buscar los recursos para transformarlas en
negocios rentables, en esencia, es su misión.
El experto en emprendedorismo, Robert D. Hisrich (1989), define el
“Emprendedorismo” como el proceso de crear diferencial y valor, dedicando tiempo y
esfuerzo necesario, asumiendo los riesgos financieros, psicológicos y sociales
correspondientes y recibiendo las consecuentes recompensas económica y personal.
Zinga (2007) define al Emprendedor, como el individuo automotivado, visionario, que
interpreta el mercado, identifica y explora las oportunidades de negocio y toma la
iniciativa en la creación de empresa.
Según el modelo del Global Entrepreneur Monitor (GEM3, 2011), para que se desarrolle
una buena actividad emprendedora se deben conjugar los siguientes elementos:
Cuadro 1: Elementos para el desarrollo de buenas actividades
emprendedoras (GEM, 2011)
• Condiciones generales del país: gobierno, infraestructura, mercado
financiero, instituciones, etc.
• Condiciones específicas para el desarrollo de los emprendedores: acceso al
capital, apertura del mercado interno, acceso a la infraestructura,
programas de gobierno, educación y entrenamiento, transferencia de
tecnologías, normas culturales y sociales, infraestructura legal y comercial,
etc.
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• Crecimiento económico nacional: hay que considerar que en líneas
generales el número de nuevos emprendimientos crece cuando lo hace la
economía de un país.
• Dinámica de los negocios: cantidad de empresas que nacen y se expanden,
cantidad de empresas que se achican y mueren.
• Oportunidades de negocios: existencia objetiva y percepción.
• Capacidades emprendedoras: actitud emprendedora, aptitud
emprendedora y ambición emprendedora.
10.2. Características del emprendedor
Muchos estudiosos del tema coinciden en que los emprendedores poseen una serie de
características que los distinguen del resto de las personas. En el cuadro 1.1, elaborado
por Sánchez Almagro (2003), se aprecia con claridad cuáles son:
De acuerdo con John Kao (1989), el emprendedor es una persona con características
muy particulares,
Entre ellas:
• Compromiso total, determinación y perseverancia.
• Capacidad para alcanzar metas.
• Orientación a las metas y oportunidades.
• Iniciativa y responsabilidad.
Persistencia en la solución de problemas.
• Realismo.
• Autoconfianza.
• Altos niveles de energía.
• Busca de realimentación.
• Control interno alto.
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• Toma de riesgos calculados.
• Baja necesidad de estatus y poder.
• Integridad y confiabilidad.
• Tolerancia al cambio
10.3 Tipos de emprendedores
Una vez aclarado el concepto de emprendedor, es lógico preguntarnos:
¿Cuántos tipos de emprendedores existen?
Existen muchas opiniones al respecto, cada uno toma diferentes criterios, algunas
clasificaciones se han popularizado, así como en la medida que el mismo concepto de
emprendedor sufría cambios también los criterios de clasificación fueron apareciendo.
10.3.1 Emprendedores externos
Son personas claves que contemplan nuevas oportunidades, nuevas técnicas, nuevas
líneas de producción, nuevos productos y coordinan todas las demás actividades,
consolidan nuevos proyectos estratégicamente relevantes por medio de la optimización
de sus capacidades de innovación. Dan origen a la empresa, son los dueños o socios de
las empresas. A los que les gusta experimentar con nuevas ideas, buscan crear riquezas y
no solo crean negocios como medio de subsistencia sino trabajan para sí mismos.
(Pinchot, 1985).
10.3.2 Emprendedores internos o intraemprendedores
Son aquellos trabajadores con visión empresarial, que invierten tiempo suficiente en
ideas innovadoras desde el interior de las empresas a través de procesos abiertos que los
recogen, moldean, mejoran y canalizan en forma de negocio, beneficiándoles a ellos
mismos y al crecimiento de la empresa en la que prestan sus servicios. (Gifford Pinchot
y Ron Pellman, 1999)
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Todos los emprendimientos son singulares, son el reflejo de sus creadores que de alguna
manera presentan ciertas características y tipologías en la manera de actuar. Esta
clasificación toma por criterio su capacidad creadora para poner en marcha un negocio.
10.3.3 Emprendedores creadores
Son aquellos que deciden fundar una empresa basándose en un producto, servicio o
tecnología propia o que han desarrollado por sí mismos. Los mprendedores creadores
poseen un diferencial competitivo muy apreciado, su capacidad creadora; mientras unos
copian, ellos están creando nuevos productos o buscando nuevos procesos. (Endeavor
Chile 4, 2011).
10.3.4 Emprendedores de franquicias
A pesar de que en la opinión de algunos especialistas, estos no siempre son considerados
emprendedores, se debe reconocer que presentan características emprendedoras
diferentes, además de las posibilidades que tienen de aprender, de desarrollar habilidades
y actitudes que potencien las capacidades emprendedoras.
Una franquicia baja las barreras de ingreso al mercado y disminuye el riesgo de
implantación de un negocio, sin embargo, quien toma la decisión de ir por este camino
no cuenta con la certeza que su proyecto alcanzará el éxito. Cuando el modelo de
franquicia, está bien estructurado, tiene como ventaja que el producto o servicio ha sido
probado y funciona en determinado mercado, lo cual no asegura que pueda alcanzar
igual desempeño en otros mercados. (Endeavor Chile, 2011).
Otros emprendedores se clasifican en base a la motivación que experimentan al
momento de dar acción a sus ideas.
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10.3.5. Emprendedores por necesidad
Muchas personas emprenden porque no encuentran ninguna otra alternativa para su
subsistencia personal o familiar. Esto suele suceder en momentos de crisis, la percepción
de los riesgos bajan, y se abren nuevas alternativas no consideradas anteriormente;
muchas veces desplazados del mercado laboral formal, con pocas redes y sin contar con
una preparación previa. (Hugo Kantis5, 2009).
Este tipo de emprendedores por lo general carecen de preparación técnica, su situación
hace que estén concentrados en la acción. Son empáticos y solidarios, ellos no han
buscado o detectado una oportunidad, el estudio de mercado se limita a una sencilla
observación que les permite detectar necesidades existentes.
10.3.6 Emprendedores por oportunidad
Son aquellos que emprenden porque han detectado un problema, déficit o una
insatisfacción en el mercado consumidor. Ellos creen poder aprovechar y capitalizar a
través de sus ideas creativas e innovadoras de solución. Muchas veces ese proceso se da
a partir de la observación que les permite un trabajo en relación de dependencia y
otras veces por circunstancias aleatorias; lo cierto es que la observación y la detección
de oportunidades son aptitudes propias de un emprendedor (Hugo Kantis, 2009).
La mayoría de los emprendedores por oportunidad suelen ser individuos con cierta
formación y con algún tipo de red de contactos inicial proveniente de sus estudios,
trabajos anteriores o familia, que lo alientan y lo ayudan en las primeras etapas de su
proyecto. Sin embargo, muchas veces requiere motivación para ejecutar las acciones
necesarias.
Considerando diferentes situaciones y criterios, se reconocen a otros tipos de
emprendedores. Así, Eduardo Remolins (2005), reconocido economista y escritor, autor
del libro “El arte de crear riqueza”, expone los diferentes perfiles de emprendedores
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según sus características. Así identifica a los emprendedores visionarios, persuasivos,
inversionistas, especialistas, inmaduros, intuitivos y otros
10.3.7 Emprendedores de base científica tecnológica
Cuentan con una sólida formación académica, generalmente en disciplinas científicas o
en ingenierías. Parte de su carrera profesional ha estado vinculada a la investigación
(biotecnología, meteorología, nanotecnología, agricultura de precisión, software, etc.).
Este tipo de iniciativas requiere un período de financiación para la etapa de investigación
y posterior desarrollo de prototipo y patentes. Es importante, en las primeras etapas,
sumar al equipo personas con perfil comercial, que permitan establecer vínculos con el
mercado mientras transcurre el período de Investigación y Desarrollo ( I+D ).
10.3.8. Emprendedores de la industria digital
Son emprendedores que desarrollan proyectos orientados a explotar las oportunidades
que ofrece el Internet, software en general, aplicaciones para celulares inteligentes y
tablets, desarrollo de videojuegos, etc. Es un segmento muy atractivo para los
inversionistas, debido a la gran expectativa de crecimiento y alto potencial que permite
la economía digital. Están formados generalmente como desarrolladores de software y,
al igual que sus colegas del mundo científico, deben complementar su formación
profesional con herramientas de gestión, liderazgo y comercialización. En virtud de ello,
es cada vez más frecuente observar, en emprendimientos de este tipo, equipos de
cofundadores donde los conocimientos tecnológicos y comerciales se complementan,
potenciando el negocio.
10.3.9 Emprendedores creativos
Desarrollan emprendimientos intensivos de diseño, moda, cine, teatro, editoriales,
artísticos. Su foco se desarrolla sobre el producto y su diferenciación. La principal
debilidad está en la falta de experiencia comercial y organizativa. Si logran conformar
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un equipo complementario, establecerán una diferenciación importante; es menos
frecuente ver esa integración, porque la expectativa de crecimiento es mucho menor que
en el sector de las empresas de base tecnológica.
10.3.10 Emprendedores consultores
Cuentan con una formación académica especializada en diversas disciplinas: derecho,
contabilidad, economía, ingeniería industrial, ingeniería medioambiental, software,
calidad, etc., y que además han desarrollado la suficiente experiencia en el mercado,
como para poder asesorar a empresas u otros emprendedores. Los emprendimientos de
consultoría comienzan con uno o dos profesionales. El camino del crecimiento por lo
general no es sencillo, ya que se requiere la implantación de una marca y una interesante
cartera de clientes y así consolidar un equipo que sumen mayor conocimiento y
experiencia. Por lo general los emprendedores con este perfil tienen mejores recursos a
la hora de vender sus servicios.
10.3.11 Emprendedores el sector gastronómico
Los emprendimientos de restaurantes y casas de comidas son sumamente prolíficos en la
mayoría de los mercados. Requieren de una inversión inicial en promedio mucho más
elevada que la de cualquier otro rubro anteriormente identificado; demandan un
conocimiento empírico importante, de modo a no cometer errores al inicio, exigen
costos fijos bastante altos. Los equipos emprendedores que desarrollan con éxito un
negocio gastronómico suelen equilibrar capital, experiencia y creatividad.
Emprendedores con especialidad comercial Independientemente al rubro donde
incursionen, los emprendedores comerciales tienen una mayor respuesta comercial que
cualquiera de los emprendedores presentados. Por
el profundo conocimiento del mercado, muchas veces se involucran con el desarrollo
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del producto, para dar respuesta a las reales necesidades y deseos del cliente. Así,
cuando logran un buen equilibrio entre su habilidad comercial y la confianza de los que
trabajan en un buen producto, el resultado puede ser notorio.
Emprendedores sociales
Los emprendimientos con este perfil vienen ganando terreno. En esta categoría existe
una variedad de emprendedores que combinan emprendimientos sin fines de lucro, se
diferencian en el especial cuidado que tienen al gestionar sus operaciones y los impactos
sociales y ambientales que puedan generar. También encontramos proyectos con fines
de lucro, bien apalancados económicamente y profesionalmente gestionados, buscan
socios que los capitalicen, pero se caracterizan por incorporar en sus estrategias y
políticas, estándares de transparencia, prácticas laborales que no violen las leyes,
construcción de buenas relaciones en la comunidad en la que operan, así como el
respeto por el medioambiente, potenciando un modelo de negocios con enfoque
sustentable.
Emprendedores del sector de agronegocios
Esta categoría puede integrarse en cualquier sector anteriormente identificado, estos
emprendedores centran su mirada en una actividad con creciente rentabilidad y
aplicación de conocimiento e innovación. Proyectos de base tecnológica o científica o
iniciativas vinculadas con el turismo rural y de aventura, son algunos de los
emprendimientos que poseen potencial para desarrollar nuevos mercados.
Más allá de estas clasificaciones, que sirven para poder establecer cuáles son las
herramientas y recursos necesarios con los que deberán contar cada uno de ellos, no
dejan de ser categorías analíticas que en la realidad se mezclan y correlacionan.
10.4 Contextualización del ecosistema emprendedor
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Daniel Isenberg6 (2011), define al "ecosistema" como una combinación de varios
dominios: cultura, política, liderazgo, disponibilidad financiera, capital humano,
mercado favorable a los emprendimientos dinámicos.
Un ecosistema emprendedor debe crear un ambiente donde los emprendedores puedan
validar sus ideas, simular el modelo de negocio, encontrar el soporte confiable y
solidario para convertir sus emprendimientos en empresas sustentables.
Las universidades forman un eslabón clave en la articulación del ecosistema
emprendedor, vincular a los emprendedores con el sector académico, empresarial y
sectores públicos; mediando intereses y expectativas, las convierten en actores
estratégicos en el desarrollo del ecosistema.
La creciente población de la masa joven y la fuerza que va ganando la clase media, van
creando un contexto socio económico que el gobierno debe entender, atender y crear
las condiciones para responder a las expectativas de un país con todo el potencial de
desarrollo; el diálogo público-privado es fundamental para alinear objetivos comunes y
fortalecer relaciones con aliados estratégicos, que contribuirán a generar soluciones más
sostenibles. La dinamización económica del país y la generación de puestos de trabajo,
debe ser prioridad en la agenda política.
Construir las condiciones ideales para impulsar el desarrollo emprendedor debe tener
una perspectiva sistémica, donde las entidades deben demostrar funcionalidad,
coordinación y suficiente autonomía, para capitalizar el potencial emprendedor que
demanda, conocimiento, apoyo técnico, capital, disponibilidad y rapidez de respuesta.
En un ecosistema emprendedor todos dependen unos de otros, por eso es fundamental
establecer un entorno donde las reglas del juego se respeten.
El ecosistema es todo lo que rodea al emprendedor.
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Isenberg (2011), agrupa en 6 áreas claves, ciertos elementos en un ecosistema.
1. Mercado: incluyendo los primeros clientes y las redes que son fundamentales para el
desarrollo de una nueva empresa, como las redes de emprendedores.
2. Políticas: incluyendo un apoyo real de las autoridades y organismos públicos, como
la creación de un marco legal que favorezca la creación de empresas y su expansión.
3. Financiación: tanto acceso a la financiación bancaria como un suficiente número de
ángeles inversionistas7 con experiencia y entidades de capital de riesgo capaces de
acompañar el crecimiento de las nuevas empresas.
4. Cultura: factor clave, incluyendo dar visibilidad a los éxitos y elevar el estatus social
del emprendedor, así como una cultura de tolerancia al riesgo y al fracaso.
5. Soporte: que cubre tanto la infraestructura, como la presencia de incubadoras,
asesores legales y financieros, mentores, organizaciones de la sociedad civil que apoyan
a emprendedores, etc.
6. Capital humano: que cubra el talento, formación, conocimientos y experiencias de
los individuos y la calidad de la enseñanza que desarrolle competencias emprendedoras.
Es importante comprender que cada ecosistema es único y no ayuda mucho copiar
modelos de otros ecosistemas, es necesario desarrollar ecosistemas considerando
realidades, características y necesidades locales.
Fortaleciendo el ecosistema local
Un ecosistema emprendedor, es un sistema en equilibrio que brinda todas las
condiciones en el medio para la creación y evolución ideal de nuevas empresas; todos
los mercados (nacional, regional y global) se caracterizan por la velocidad con la que los
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cambios se suceden; la tecnología, los nuevos conocimientos así como una nueva
generación de emprendedores que van creciendo en un ambiente más competitivo y más
responsable; van creando nuevas reglas, condiciones y exigencias del mercado.
Para consolidar el ecosistema se debe acelerar el ritmo de interacción de los diferentes
actores del ecosistema; el país y el mercado están cambiando rápidamente: hay más
emprendedores, se necesita más inversionistas, crear nuevos fondos de inversión, crear
más programas de apoyo, así como incubadoras y aceleradoras de empresas apoyando
proyectos.
Sin embargo, estos esfuerzos deben estar acompañados de la identificación y definición
del rol de cada actor no solo para saber quién es quién sino para que haga lo que mejor
sabe hacer.
Realizar un mapeo de los actores del ecosistema es importante para identificarlos y ver
como están conectados, cómo se relacionan y cómo se complementan; conexiones
fundamentales para el crecimiento y consolidación del ecosistema.
Las situaciones, condiciones o características locales particulares en el ecosistema,
pueden no responder a modelos o parámetros aplicados en otros ecosistemas; debemos
movilizar soluciones creativas e innovadoras, así como acciones, que resuelvan de
manera temporal o permanente estas variables que pueden o no estar relacionadas a
establecer políticas públicas que den el soporte a través de instituciones comprometidas
con el desarrollo de un país más emprendedor.
Cultura emprendedora
Abordar el tema de la cultura siempre genera un gran debate, es probable que hasta hoy
sociólogos, antropólogos, etnólogos y otros estudiosos del tema, no han llegado a un
consenso en su definición y hasta la fecha se conocen más de 160 definiciones
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diferentes, desde la época de los griegos hasta hoy este concepto ha evolucionado e
interpretado según el prisma con que se lo mire.
La cultura es el modo socialmente aprendido de vida que se encuentra en las sociedades
humanas y que abarca todos los aspectos de la vida social, incluidos el pensamiento y el
comportamiento. (Marvin Harris, 1989).
La estrecha relación entre el emprendedurismo y la cultura fue evidenciada en varios
estudios en que ésta puede ser comprendida a través de las informaciones obtenidas por
los investigadores en el ámbito de la cultura emprendedora.
Definitivamente hablar de la cultura paraguaya desencadenaría un gran debate nacional;
el objetivo de esto no está en responder, ni resolver diferencias, sencillamente encontrar
de una manera objetiva la conexión para abordar el tema central de la cultura
emprendedora.
Tenemos actitudes que cambiar, pero debemos comprender que por mucho tiempo
nuestras conductas obedecían a una cuestión de sobrevivencia; nuestra historia ha creado
verdaderos traumas, que fueron sanando gracias al milagro del tiempo. Pero ha
llegado la hora de cambiar actitudes, pensamientos y creencias que no ayudan a
desarrollarnos como personas y a crecer como país.
Construir una cultura emprendedora ¡sí se puede!
Varias veces escuchamos debatir sobre “el emprendedor nace o se hace”; existen
resultados con evidencias sólidas sobre este tema.
La historia del emprundedurismo, comienza apoyando al proyecto empresarial, durante
mucho tiempo se pensó que lo más importante era tener “un buen Plan de Negocio”.
La investigación de campo demostró que no es posible encontrar un buen plan si antes
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no hay un “buen emprendedor”, es decir, una persona que emprende suficientemente
automotivado y entrenado.
Así, la pedagogía presta también atención a otras variables como los modelos mentales
que la gente tiene, a sus actitudes, porque estas dos dimensiones son la vía de ingreso
para nuevos conocimientos, dominio de herramientas, que a su vez no son nada sin su
aplicación.
Los “hábitos” se pueden “adquirir” así como la persona ha adquirido los que ahora tiene,
esto es, por la vía de la práctica, teniendo en cuenta un objetivo valioso para ella.
El descubrimiento es que el emprendedor no nace, sino que “se hace”, se hace a sí
mismo, con mayor o menor facilidad si cuenta con una cultura favorable, orientación y
apoyo.
Podemos acompañar pedagógicamente a las personas, en su formación de hábitos y
todas progresarán un poco. Lo que el acompañamiento no puede hacer es reemplazar el
deseo, el empuje o el placer que significa para ellos ver convertidos sus sueños en
realidad.
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