FACULTAD DE SALUD Y CULTURA FÍSICA
CARRERA ENFERMERÍA
MATERIA: Cuidados Integrales al Adolescente
TUTOR:
MSC JOSELIN CEPEDA
AUTORES:
CHICAIZA ROCIO
SANTANA GALO
Guayaquil, Julio 2022
INTRODUCCIÓN
Las infecciones del tracto urinario (ITU) son frecuentes, constituyen la
segunda causa de infección, tras los procesos infecciosos. Anatómicamente se
dividen en infecciones del tracto inferior (uretritis, cistitis y prostatitis).
La infección del tracto urinario consiste en la colonización y multiplicación
microbiana, habitualmente bacteriana, a lo largo del trayecto del tracto urinario.
Se caracteriza por la aparición brusca de disuria, polaquiuria y urgencia
miccional. Con menor frecuencia se observa incontinencia, tenesmo y dolor
suprapúbico que a veces aumenta con la micción
OBJETIVOS
1. Conocer la etiología, los principales factores de riesgo y el diagnóstico
de la cistitis bacteriana.
2. Recopilar los diferentes tratamientos, así como los distintos tipos de
profilaxis para la prevención de recidivas.
3. Exponer el papel del farmacéutico en la farmacia comunitaria en la
patología de cistitis
CISTITIS
La cistitis es una infección bacteriana de las vías urinarias bajas. Una
infección que provoca una inflamación de la vejiga y de la uretra. Entre un 20 y
un 40% de las mujeres sufrimos, al menos una vez en la vida, este tipo de
infección. Para algunas, las cistitis suelen sobrevenir con cierta regularidad.
Estamos hablando de las mujeres jóvenes, sexualmente activas.
La cistitis se caracteriza por la presencia de disuria, poliaquiuria,tenesmo
y micción urgente (síndrome miccional), acompañados a menudo de dolor
suprapúbico y orina maloliente, y en ocasiones, hematuria. En la mujer y en el
anciano es relativamente frecuente la incontinencia urinaria. Se debe realizar el
diagnóstico diferencial con la uretritis y la vaginitis.
La cistitis se define por un cuadro clínico característico de dolor o escozor
miccional, frecuencia miccional muy aumentada y escasa (polaquiuria),
sensación permanente de deseo miccional (tenesmo) y a veces orina
sanguinolenta (hematuria). El cuadro cursa siempre sin fiebre.
Las bacterias presentes en el ano
pueden llegar a la uretra y a la vejiga.
La orina constituye un medio propicio
para la multiplicación de las bacterias.
Una infección puede desarrollarse a
nivel de la vejiga y provocar una
inflamación: la vejiga se irrita, de ahí los dolores, y no tolera más la presencia de
orina, de ahí su eliminación continua y en pequeñas cantidades.
Por qué es una infección que afecta principalmente a las mujeres
La cistitis es una de las inflamaciones más frecuentes e incómodas y se convierte
en una de las principales causas de las visitas a la ginecóloga. Las mujeres
somos el grupo demográfico
más propenso a sufrir de
cistitis.
Las mujeres somos más
propensas a contraer
infecciones urinarias, debido
principalmente a dos características anatómicas: Una uretra más corta que la del
hombre y más próxima al ano. La suma de ambas características hace que las
mujeres seamos mucho más propensas a infecciones. Debido a esto, las
mujeres también tenemos mayor probabilidad de padecer una infección de orina
después de mantener relaciones sexuales.
Casi todas las mujeres sufrimos de cistitis en algún momento de nuestras vidas,
y una de cada cinco mujeres que han sufrido de cistitis volverá a padecer de esta
condición en el futuro.
CAUSAS
La bacteria E.coli, que se encuentra normalmente en el intestino, es una de las
principales causas de la cistitis. Pero si logran llegar hasta la uretra es cuando
se produce la infección.
Así, las bacterias de la cistitis pasan del ano a la vagina, y de esta a la uretra.
Una vez han entrado a la uretra, las bacterias ascienden hasta la vejiga urinaria,
donde, si los mecanismos de defensa del organismo no actúan correctamente,
se multiplican y provocan una infección. Esta infección es la que conocemos
como cistitis.
Los gérmenes habituales proceden de las heces (enterobacterias). El
protagonista absoluto es el Escherichia Cori, responsable del 85% de las
infecciones no complicadas en mujeres sexualmente activas, del 70% de las
infecciones no complicadas del adulto y del 50% de las infecciones hospitalarias.
Después del E. Coli, los gérmenes más comunes son: Proteus, Klebsiella,
Enterobacter, Citrobacter, Pseudomona, Serratia, Stafilococo Streptococo
Faecalis y, especialmente, el Stafilococo Saprofíticus (15% de las infecciones en
mujeres sexualmente activas).
FACTORES DE RIESGO DE LA CISTITIS
Hay factores demográficos (pobreza, ambiente nosocomial -hospitalario-,
embarazo), urológicos (sondas, anomalías, cálculos, obstrucción), médicos
(diabetes, inmunosupresión) y de comportamiento (los anticonceptivos tipo
barrera aumentan cuatro veces el índice de infección, el riesgo aumenta 40
veces en la mujer sexualmente activa) que facilitan la infección urinaria.
A pesar de ello, hay situaciones en las que la predisposición es más importante:
• Diabetes.
• Embarazo: incluye un riesgo mayor de bacteriuria asintomática que, si no
se trata, puede provocar pielonefritis en el último trimestre.
• Infección en niños y reflujo vésico-renal.
• Litiasis infecciosa: los cálculos de estruvita son consecuencia de
infección. La infección no desaparecerá mientras los cálculos no se
eliminen.
Obstrucción: el factor de riesgo más importante. Permite un mayor crecimiento
y penetración intrarenal de los gérmenes y es decisivo en la
TIPOS DE CISTITIS
Hay muchos tipos de Cistitis pero las más comunes son:
o Cistitis intersticial / Cistitis crónica: La cistitis intersticial o cistitis crónica
es una inflamación de la vejiga prolongada en el tiempo. Los síntomas son
similares a los de una cistitis no crónica, por lo que a menudo este tipo de
cistitis no se diagnostica correctamente.
o Cistitis hemorrágica: Se denomina cistitis hemorrágica a la inflamación de
la vesícula en la que hay presencia de sangre en la orina. La quimioterapia
puede producir cistitis hemorrágica en enfermos de cáncer, aunque las
causas de esta cistitis son muy diversas.
o Cistitis en el embarazo: Durante el embarazo es habitual que la mujer
sufra cistitis. Los cambios producidos por el embarazo en el cuerpo de la
mujer la hacen más propensa a padecer cistitis. Concretamente, estos
cambios rebajan su eficiencia del sistema urinario para evacuar la orina,
y el riesgo de infección aumenta.
Medidas preventivas
La cistitis, es decir, la presencia de bacterias en la vejiga es un tipo de infección
urinaria muy frecuente, especialmente en las mujeres. Los factores que provocan
la aparición de una cistitis son hoy en día bien conocidos. Estos son algunos
consejos básicos para prevenir la cistitis:
o Orinar cada vez que se tengan ganas, vaciando completamente la vejiga.
No aguantarse ni demorar el hecho de orinar.
o Orinar tras hacer el amor para eliminar los gérmenes.
o Evitar una exagerada higiene íntima, puesto que agrede a las mucosas y
las fragiliza.
o Evitar el estreñimiento, con el fin de disminuir la reproducción de
microorganismo en el recto y por tanto la contaminación de la zona
perineal.
o Después de defecar, siempre limpiar el ano de delante hacia atrás y no a
la inversa, para evitar que bacterias del intestino puedan pasar a la vagina
y luego a la uretra.
o Beber agua abundantemente -de 2,5 a 3 litros cada día-, para favorecerla
eliminación de las bacterias que se puedan acumular en la vejiga.
o Ducharse en vez de bañarse. Después de ducharse, secar bien la zona
genital con una toalla limpia para evitar la humedad.
o No permanecer sentada durante mucho tiempo con ropa mojada
(bañador).
o Utilizar ropa interior de algodón que favorezca la ventilación de la zona
genital, cambiándola cada día.
o Evitar los vestidos muy apretados (pantalón, slips, tanga…) y los
materiales sintéticos.
o Durante la regla, es preferible utilizar tampones y evitar el uso de
compresas higiénicas.
o Acudir a una consulta médica ante signos de sospecha de cistitis: ardor,
molestia o sensación de arenilla al orinar; necesidad urgente de ir al baño;
orina turbia, maloliente e incluso sanguinolenta; sensación de deseo de
querer orinar más una vez se ha finalizado la micción.
SÍNTOMAS
Entre los síntomas habituales de la cistitis se encuentran:
o El principal síntoma de la cistitis es un incontrolable deseo de orinar
frecuentemente.
o Sensación de picor-ardor-escozor-quemazón al orinar
o Sensación de tener ganas imperiosas de orinar y no poder
o Presencia de pus en la orina
o Orina de aspecto anormal
o Olor fuerte o desagradable en la orina.
o Presencia de sangre en la orina
o Sensación de dolor
o Presión y dolor en el pubis
o Dolor al mantener relaciones sexuales
Cistitis y Sexo
A continuación, se presentan algunos consejos relacionados con el sexo para
prevenir la cistitis:
o Lava tus genitales y manos antes y después de tener relaciones sexuales.
o Usa lubricante para evitar la irritación en los genitales.
o Después de tener sexo, asegúrate de vaciar por completo tu vejiga para
eliminar cualquier tipo de germen y bacterias.
DIAGNÓSTICO
• Para considerar que existe una cistitis, el crecimiento de bacterias en el
cultivo de orina debe demostrar bacteriuria significativa. Después, es
necesario identificar la localización anatómica de la infección, utilizando
los síntomas clínicos y, si es necesario, exploraciones complementarias.
• Por último, hay que indicar si se trata de una:
• Primoinfección o infección aislada.
• Infección no resuelta.
• Infección recurrente: bien por persistencia bacteriana o mucho más
frecuentemente por reinfección, que se define por 2 cistitis sintomáticas
en menos de 6 meses o más de 3 en 12 meses.
• destrucción renal.
Una vez hecha una evaluación de los síntomas de cada mujer, hay distintas
pruebas que descartan o confirman el diagnóstico:
o Citología
o Análisis de orina
o Cultivo de orina (urocultivo)
o Biopsia de la pared de la vejiga
TRATAMIENTO DE LA CISTITIS
La cistitis es mucho más frecuente en las mujeres que en los hombres,
porque el acceso desde el exterior hasta nuestra vejiga es mucho más corto que
en el varón, y está más expuesta a las infecciones. De todos modos, hay mujeres
más propensas que otras. En estos casos, hay que acudir a la/el médico lo antes
posible.
Si no se trata la cistitis, el dolor se extiende por detrás a la espalda y por
delante al vientre, pudiendo llegar a alcanzar la inflamación a los riñones. Con
frecuencia aparece también la fiebre y una sensación de malestar general
parecida a un gripazo.
Cuando se trata con prontitud, el proceso es sencillo y breve. Pero si hemos
dejado extender la infección, el tratamiento es más largo y latoso.
El tratamiento necesita antibióticos, al igual que para cualquier otro tipo de
infección de origen bacteriano.
El tratamiento puede incluir también:
o Fármacos que cubren la vejiga: se toman oralmente para recubrir y
proteger la vejiga.
o Antidepresivos y analgésicos: para aliviar el dolor.
o Antihistamínicos: pueden ayudar a detener el ciclo de inflamación.
o Antiespasmódicos: pueden aliviar la frecuencia y la urgencia de la
micción.
Además de seguir el tratamiento médico, es conveniente llevar a cabo una serie
de medidas que ayudan positivamente, tales como lavarse diariamente con agua
caliente el área vaginal. Utiliza compresas en lugar de tampones y no te apliques
polvos de talco ni desodorantes vaginales.
Métodos naturales
Incluir determinados alimentos en la dieta y eliminar otros que
contribuyen a la inflamación de la vejiga puede ayudar a eliminar los síntomas
de la cistitis.
Incorporar:
Beber agua en abundancia, ya que el líquido evita la acumulación de bacterias.
La manera de prevenir una cistitis es haciendo el ambiente más hostil a la
colonización bacteriana dentro de la vejiga. No sólo se puede tratar la infección
con antibióticos, sino que se puede evitar que el germen se adhiera a la vejiga.
El arándano rojo es un buen método para lograrlo. Sus propiedades han
determinado que una de sus sustancias hace que los gérmenes de ámbito
intestinal no se peguen a la vejiga urinaria. Lo que hacen es mantenerse en
flotación en la orina y son expulsados con la micción.
El arándano rojo hace un papel de ayuda. El zumo de arándanos o tabletas de
arándanos y la vitamina C aumentan la acidez de la orina, dificultando la
proliferación bacteriana. Beber adicionalmente unos 0,3 litros de jugo de
arándano rojo (solo o diluido con agua) al día. Estas bayas contienen sustancias
(las proantocianidinas) que alisan y suavizan la pared interior de la vejiga de tal
forma, que las bacterias dañinas ya no pueden arraigarse.
El arándano rojo contiene sustancias antioxidantes (proantocianidinas, clase
específica de flavonoides-polifenoles) de acción antimicrobiana que impiden que
las bacterias se adhieran a las paredes del tracto urinario. Es muy eficaz frente
a las infecciones de orina recurrentes y en las cistitis.
Consumir alimentos que tengan efectos anti-bacterianos, como el orégano, el
tomillo, el rábano o la capuchina. Estos alimentos se pueden integrar fácilmente
en las comidas diarias. Una alternativa, es tomar su extracto natural en forma de
suplementos dietéticos.
Eliminar (o reducir):
o Alcohol
o Comidas ácidas
o Especias
o Cafeína, teína
o Tabaco (el tabaco es una de las principales causas conocidas del cáncer
de la vejiga)
Este conjunto de cambios alimenticios aumenta nuestras defensas y mejora
nuestro sistema inmunológico, dificultando tanto la aparición de las cistitis como
el desarrollo de las cistitis de repetición.
PLAN DE CUIDADOS DE ENFERMERÍA. NANDA, NIC, NOC
NANDA (000132) Dolor Agudo R/C agentes lesivos M/P sensación nauseosa.
NOC
• (1605) Control del dolor
• (1608) control de síntomas.
NIC
(2210) Administración de analgésicos
Actividades
• Determinar la ubicación, características, calidad y gravedad del
dolor antes de medicar al paciente.
• Comprobar las órdenes médicas en cuanto al medicamento, dosis
y frecuencia de analgésico prescrito.
• Administrar los analgésicos a la hora adecuada para evitar picos y
valles de la analgesia, especialmente con el dolor severo.
• Evaluar la eficacia del analgésico a intervalos regulares después
de cada administración, se debe observar también si hay señales y
síntomas de efectos adversos (depresión respiratoria, náuseas y
vómitos, sequedad de boca y estreñimiento).
• Registrar la respuesta al analgésico y cualquier efecto adverso.
(1400) Manejo del dolor
Actividades:
• Realizar una valoración exhaustiva del dolor que incluya la
localización, características, aparición/duración, frecuencia, calidad
intensidad o severidad del dolor y factores desencadenantes.
• Asegurarse de que el paciente reciba los cuidados analgésicos
correspondientes.
• Proporcionar información acerca del dolor, tales como causas del
dolor, el tiempo que durara y las incomodidades que se esperan
debido a los procedimientos.
• Proporcionar a la persona un alivio del dolor óptimo mediante
analgésicos prescritos.
• Seleccionar y desarrollar medidas farmacológicas y no
farmacológicas.
• Evaluar la eficacia de las medidas de alivio del dolor a través de
una valoración continua de la experiencia dolorosa.
• Notificar al médico si las medidas no tienen éxito o si la queja
actual constituye un cambio significativo en las experiencias
pasadas del dolor del paciente.
• Monitorizar el grado de satisfacción del paciente con el control del
dolor a intervalos especificados.
(1450) – Manejo de las náuseas
Actividades:
• Fomentar la observación de la propia experiencia con las náuseas
• Ayudar a solicitar y proporcionar apoyo emocional
• Observar el aprendizaje de estrategias para controlarlas náuseas
• Verificar los efectos de las náuseas
• Observar si hay manifestaciones no verbales de incomodidad,
especialmente en aquellos pacientes que son incapaces de
comunicarse de manera eficaz
• Evaluar el impacto de las náuseas sobre la calidad de vida (p. ej.,
apetito, actividad, desempeño laboral, responsabilidad y sueño).
• Fomentar el descanso y el sueño adecuados para facilitar el alivio
de las náuseas.
• Identificar factores (p. ej., medicación y procedimientos) que
pueden causar o contribuir a las náuseas.
• Utilizar una higiene bucal frecuente para fomentar la comodidad, a
menos que eso estimule las náuseas.
• Asegurarse de que se han administrado antieméticos eficaces para
evitar las náuseas.
• Controlar los factores ambientales que pueden evocar náuseas (p.
ej., malos olores, ruido y estimulación visual desagradables.
• Reducir o eliminar los factores personales que desencadenan o
aumentan las náuseas (ansiedad, miedo, fatiga y ausencia de
conocimiento)
• Identificar estrategias exitosas en el alivio de las náuseas.
NANDA (00007) Hipertermia R/C deshidratación M/P piel y mucosas secas
NOC
(0800) Termorregulación.
(0602) Hidratación
NIC
(3900) Regulación de la temperatura
Actividades:
• Controlar la presión sanguínea, el pulso y la respiración.
• Observar el color y la temperatura de la piel
• Observar y registrar si hay signos y síntomas de hipertermia
• Favorecer una ingesta nutricional y de líquidos adecuados
• Ajustar la temperatura ambiental a las necesidades del paciente
• Administrar medicamentos antipiréticos.
(2080) – Manejo de líquidos/electrolitos
Actividades:
• Vigilar los signos vitales.
• Favorecer la ingesta oral (proporcionar líquidos según preferencias
del paciente, colocarlos a su alcance, proporcionar pajita para
beber agua fresca).
• Mantener la solución intravenosa que contenga los electrólitos a un
nivel de flujo constante.
• Controlar la respuesta del paciente a la terapia de electrólitos
prescrita.
• Ajustar un nivel de flujo de perfusión intravenosa (o transfusión de
sangre) adecuado.
• Instaurar medidas para controlar la pérdida excesiva de electrólitos
(descanso del estómago, cambio del tipo de diurético o
administración de antipiréticos)
• Valorar las mucosas bucales del paciente, la esclerótica y la piel
por si hubiera indicios de alteración de líquidos y del equilibrio de
electrólitos (sequedad, cianosis e ictericia)
• Consultar con el médico si los signos y síntomas del desequilibrio
de líquidos y/o electrólitos persisten o empeoran.
• Llevar un registro preciso de ingestas y eliminaciones.
• Observar si existe pérdida de líquidos (hemorragia, vómitos,
diarrea, transpiración y taquipnea)
URETRITIS
La uretritis gonocócica es uno de los síndromes más comunes relacionados con
la transmisión sexual. Hay diversos factores que influyen en que no se conozca
su cifra real de ocurrencia; en primer lugar, el estigma social que representan
estas infecciones, y en segundo, la automedicación, por lo que la cifra de casos
puede ser más del doble de lo reportado en las estadísticas oficiales.
Las mucosas de los órganos genitales constituyen la principal vía de entrada de
la Neisseriagonorrhoeae. Este es un microorganismo que no sobrevive por
mucho tiempo fuera de su hospedero, el ser humano, y sólo se transmite de
persona a persona por contacto directo y
por colonizar a las células del epitelio
columnar de la uretra y del cérvix, así
como la mucosa de garganta y recto.
La manifestación más común de
gonorrea es la uretritis, pero en mujeres es frecuente un curso subclínico o la
cervicitis. En ellas, la gonorrea puede llevar al desarrollo de enfermedad pélvica
inflamatoria, mientras que en los hombres puede producir estenosis uretral,
epididimitis y prostatitis aguda o crónica. También los recién nacidos, hijos de
mujeres con gonorrea, pueden desarrollar una infección conjuntival.
El tratamiento actualmente recomendado incluye fluoroquinolo nas,
cefalosporinas de tercera generación, espectinomicina y azitromicina; sin
embargo, el fenómeno de resistencia antimicrobiana contra varios de estos
agentes ha sido identificado en diversos países. El patrón de resistencia
antimicrobiana es mayor en países en que no existe una regulación adecuada
para el uso de antimicrobianos.
CAUSAS
La uretritis puede ser causada por bacterias o virus. Algunas de las bacterias
que causan esta afección incluyen el E. coli la clamidia y la gonorrea. Estas
también causan infecciones del tracto urinario y algunas enfermedades de
transmisión sexual. Las causas virales de
la uretritis incluyen el virus del herpes
simple y el citomegalovirus.
Una uretritis puede deberse a causas
infecciosas ya que son las más frecuentes.
Las uretritis de origen infeccioso se dividen en dos grupos fundamentales según
el microorganismo responsable:
• Uretritis gonocócica (gonorrea). Es producida por una bacteria llamada
gonococo (Neisseria gonorrhoeae).
• Uretritis no gonocócica. Son producidas por gérmenes distintos al
gonococo. Los más frecuentes son la Chlamydia trachomatis (15-55%), el
Ureoplasma ureolyticum (10-40%) y el Mycoplasma genitalums. También
la pueden producir las Trichomonas (4%), los herpes genitales o, más
raramente, otras bacterias.
Causas no infecciosa. Son debidas a traumatismos (generalmente con motivo
de la colocación de una sonda urinaria) a irritación química o a otras causas.
SÍNTOMAS
Las uretritis son más frecuentes
en los varones. A veces no
producen síntomas (sobre todo las
uretritis no gonocócicas) o los
síntomas que producen se confunden con los de una infección de orina.
El síntoma más frecuente es la emisión de una secreción densa, con aspecto de
pus, por el pene, la cual aparece generalmente a primera hora de la mañana o
mancha la ropa interior durante la noche. Además puede haber escozor,
generalmente al orinar, y ganas de orinar continuamente a pesar de orinar muy
poco cada vez.
En mujeres produce dolor o escozor al orinar, sin que se acompañe
generalmente de polaquiuria, es decir de ganas muy frecuentes de orinar con
emisión de escasa cantidad de orina, y con un cultivo de orina negativo.
DIAGNOSTICO
La detección de la uretritis se realiza a
partir de los síntomas que presenta el
paciente. No obstante, también se lleva a
cabo la detección a través de métodos de
cultivo que se realizan a partir de una
muestra de la uretra o de la secreción para detectar el germen. “Al cultivarlo se
puede observar en el microscopio los gonococos, bacterias que se encuentran
dentro de la célula”,
En el caso de que se trate de una infección no gonocócica, el exudado y el
posterior análisis por PCR, ayudará a detectar el microorganismo causante.
Si la infección no se diagnostica o no se trata, porque cursa asintomática o
porque los síntomas duran sólo unos días, puede producir complicaciones. “En
el caso de los hombres la infección puede extenderse y producir epididimitis,
prostatitis e incluso obstrucción de los conductos deferentes, y en las mujeres,
enfermedad pélvica inflamatoria, que puede llegar a causar infertilidad por
obstrucción tubárica”, entre otros problemas
Solo con la presencia de las manifestaciones clínicas (salida de pus, escozor al
orinar, picor en el extremo del pene) el médico puede sospechar que existe una
uretritis. Para confirmarlo debe realizarse un exudado uretral, es decir, recoger
el pus por cepillado introduciendo un bastoncillo de algodón unos 5 mm en el
interior de la uretra.
Asimismo, en los hombres con uretritis, el hecho de no tratarla o no hacerlo
pronto, la infección puede producir cicatrices en la uretra, que tiende a retraerse
y causar estenosis de la uretra. Este problema se agudiza, además, si la
infección está causada por la neisseria gonorrhea.
TRATAMIENTO
Dado que la uretritis puede ser causada por varios gérmenes a la vez y que en
ocasiones se tarda unos días en disponer de un diagnóstico, en la mayoría de
los casos se pone tratamiento antibiótico antes de conocer cuál es el germen
responsable de la infección. A veces el germen responsable se conoce cuando
ya se ha solucionado el problema clínico.
El tratamiento de la uretritis se realiza con antibióticos. La terapia de elección
dependerá de la bacteria causante de la infección por transmisión sexual.
“Solemos recomendar ceftriaxona y azitromicina en los casos de uretritis
gonocócicas. En los casos de uretritis no gonocócicas para tratar los gérmenes
más frecuentes, la clamidia y la mycoplasma, utilizamos azitromicina y
doxiciclina”,
PREVENCIÓN
El uso de preservativo es la forma más eficaz de evitar cualquier enfermedad de
transmisión sexual. Tras el diagnóstico de una infección de transmisión sexual
en un determinado paciente se debe estudiar y ofrecer tratamiento a todas las
parejas sexuales que haya tenido durante los 3 meses anteriores. Las mujeres
que hayan sido contactos de un hombre con uretritis no gonocócica deben recibir
tratamiento aunque no tengan ningún síntoma.
Para prevenir la uretritis, Medina recomienda el uso de métodos de barrera en
las relaciones sexuales, como el preservativo. En cualquier caso, hay que
recordar que el preservativo es muy útil pero no previene todas las infecciones
de transmisión sexual: “Hay infecciones que se pueden encontrar en la piel, en
zonas no cubiertas por el preservativo, y que pueden transmitirse.
Así, si no se tiene una pareja estable es conveniente evitar las relaciones con
parejas de riesgo y, ante la sospecha de una infección, o ante la aparición de
molestias en la zona genital o secreción uretral, es muy importante consultar con
el médico.
CONCLUSIONES
La cistitis es una patología muy común en mujeres que cursa con infección en la
vejiga, cuyos síntomas son polaquiuria, tenesmo, disuria y dolor suprapúbico. El
principal agente etiológico es E. coli, y está asociada a varios factores de riesgo,
algunos evitables. El diagnóstico se confirma con la clínica, pero si hay riesgo de
complicación se lleva a cabo un urocultivo. Las causas virales de la uretritis
incluyen el virus del herpes simple y el citomegalovirus.
El tratamiento inicial es empírico, con antimicrobianos, por lo que es importante
conocer la etiología de la enfermedad para elegir el más adecuado. En cistitis no
complicadas se prefieren tratamientos cortos, mientras que en complicadas
deben alargarse varios días. Existen diferentes medidas para prevenir la
aparición de recidivas, siendo la más efectiva hasta el momento el uso de dosis
subterapéuticas de antimicrobianos.
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