Anatomía y Funciones del Sistema Inmunitario
Anatomía y Funciones del Sistema Inmunitario
INMUNITARIO
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1. ANATOMÍA DEL SISTEMA INMUNITARIO
LA DEFENSA DEL ORGANISMO
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2. Función homeostática: mantiene un equilibrio dinámico (homeostasis) entre las
distintas células (propias y ajenas) que coexisten en un animal vertebrado.
Los agentes patógenos se presentan en múltiples formas diferentes. Por tanto, es
necesaria la existencia de amplia variedad de respuestas inmunitarias. El Sistema
inmunitario agrupa dos tipos de estrategia frente a los antígenos, que son:
a) Sistema Inmunitario innato. Éste es inespecífico. Es un mecanismo defensivo
innato. Posee cierta capacidad para distinguir lo propio de lo ajeno.
b) Sistema Inmunitario adaptativo. Es el Sistema Inmunitario propiamente dicho.
Proporciona una respuesta adaptativa, que se caracteriza por:
b.1. Especificidad: los antígenos inducen una respuesta específica contra ellos y
supone interacción con receptores antigénicos específicos.
b.2. Memoria: Es la base de la adquisición activa de la inmunidad, y supone una
capacidad mayor de respuesta inmunitaria en el segundo o posteriores contactos con el
antígeno.
b.3. Tolerancia: El Sistema Inmunitario debe iluminar o inactivar cualquier célula capaz
de reconocer y responder contra lo propio.
CONCEPTO DE ANTÍGENO Y ANTICUERPO
En 1890 Von Behring y Kitasato, en el Instituto Koch de Berlín, demostraron que la
inmunidad inducida frente al tétanos
se debía a la presencia, en el suero
del animal inmunizado, de una
capacidad para neutralizar la toxina.
Estas sustancias específicas capaces
de transferir inmunidad, se
denominan anticuerpos ya que se
producen contra el cuerpo extraño,
el antígeno.
Las diferentes porciones del
antígeno que son reconocidas
específicamente por el anticuerpo se
denominan determinantes
antigénicos o epítopos. La zona del anticuerpo que se une específicamente a dicho
epítopo se denomina paratopo.
Los antígenos tienen dos propiedades:
• Inmunogenicidad o capacidad para producir respuesta inmunitaria.
• Antigenicidad o capacidad de unión de cada determinante antigénico o epítopo con
su correspondiente receptor específico.
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Los anticuerpos, conocidos también como inmunoglobulinas o gammaglobulinas, son
glucoproteínas de elevado peso molecular capaces de interaccionar con antígenos
específicos. Son la base de la inmunidad humoral.
La síntesis de los anticuerpos se realiza por los linfocitos B. Los linfocitos B se forman y
diferencian en la médula ósea. Allí adquieren capacidad para producir anticuerpos
contra los antígenos. En la médula ósea se generan millones de linfocitos B
genéticamente diferentes, cada uno de los cuales fabricará distintos anticuerpos,
capaces de unirse a la enorme cantidad de antígenos diferentes que entran en un
organismo.
Tras el reconocimiento del antígeno, los linfocitos B se activan. Esto es una rápida
división de estas células para originar una serie o clon de células iguales productoras del
mismo tipo de anticuerpo. Esta teoría es la selección clonal, elaborada por F.M. Burnet.
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2. MECANISMOS DE DEFENSA DEL ORGANISMO
Cuando estas barreras se franquean y el elemento invasor penetra en los tejidos del
organismo, se pone en marcha un segundo y eficaz sistema de defensas internas, que
pueden dividirse en dos grupos: defensas inespecíficas que actúan de manera
indiscriminada sobre cualquier estructura antigénica y defensas específicas, que actúan
selectivamente contra antígenos concretos.
DEFENSAS INESPECÍFICAS:
Este sistema defensivo actúa con gran rapidez, contra cualquier agente extraño o
sustancia que invada el organismo.
Hay cuatro tipos: la inflamación, los fagocitos, el sistema del complemento y, si el agente
invasor es un virus o células alteradas del propio organismo (células tumorales), el
interferón.
• LA INFLAMACIÓN
El organismo invadido por una sustancia extraña que ha atravesado las barreras pasivas
de un ser vivo, reacciona con la respuesta inflamatoria.
La inflamación se manifiesta con unos síntomas: dolor, calor, tumefacción y
enrojecimiento.
El proceso inflamatorio se lleva a cabo en 4 etapas:
1. Entrada del microorganismo o sustancia tóxica.
2. Las células lesionadas liberan mediadores de la inflamación que son: factores de
estimulación de leucocitosis, leucotrienos, histamina y bradiquinina y protaglandinas E.
También actúan los componentes del complemento C3a y C5a.
3. Estos mediadores de la inflamación actúan sobre los capilares de la zona afectada y
se produce: vasodilatación, aumento de los leucocitos…
4. Aparición de presencia de mayor número de leucocitos, aumento de la permeabilidad
de los capilares, quimiotactismo, activación de los fagocitos que hace que sea más eficaz
la eliminación de los microorganismos invasores.
■ FAGOCITOS:
Son un tipo de leucocitos, de
los que existen dos grupos:
Leucocitos de la serie
mieloide. Tiene capacidad
de fagocitosis. Por eso se
llaman también fagocitos.
Hay dos grupos:
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• Granulocitos polimorfonucleares. Según su tinción, se dividen en:
• Neutrófilos
• Eosinófilos
• Basófilos
• Monocitos. Se pueden transformar en macrófagos.
Leucocitos de la serie linfoide. Son los linfocitos.
Las funciones de los fagocitos son eliminar los microorganismos y cualquier estructura
extraña de los tejidos invadidos.
■ COMPLEMENTO:
Es un sistema de proteínas presente en el plasma sanguíneo.
Tiene tres funciones muy importantes:
Actúa como mediador de la inflamación por C3a y C5a.
Interviene en la opsonización de las células extrañas a un organismo.
Provoca la lisis de las células invasoras por rotura de su membrana plasmática.
Para llevar a cabo estas acciones, debe llevarse a cabo la activación del complemento,
que consiste en la interacción de unos componentes con otros por medio de reacciones
en cascada.
El proceso de activación del complemento puede iniciarse de dos formas:
Vía clásica: la activación del complemento de produce por la aparición de anticuerpos
unidos a los antígenos correspondientes. Este proceso está implicado en la inmunidad
específica.
Vía alternativa: en ella es necesaria la presencia de anticuerpos. La activación se
desencadena al unirse algunos componentes del complemento a los polisacáridos que
se encuentran en la superficie de las bacterias. Esta vía está incluida únicamente en la inmunidad
inespecífica.
■ INTERFERÓN:
Las células infectadas por un virus, sintetizan y liberan unas proteínas, conocidas con el
nombre de interferón que impide que la infección se propague.
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El interferón actúa en dos niveles: evita la replicación vírica en células aún sanas y
favorece la destrucción de células ya infectadas.
DEFENSAS ESPECÍFICAS:
Se dirigen específicamente a un tipo concreto de antígenos. Además de la especificidad,
se crea una memoria inmunitaria una vez detectado un antígeno, que permite rechazar
el mismo antígeno cuando vuelve a aparecer.
Las células implicadas en esta respuesta específica son los linfocitos.
■ LINFOCITOS:
Existen tres tipos de linfocitos:
Linfocitos B. Sintetizan anticuerpos ante la presencia de antígenos. Producen inmunidad
de tipo humoral.
Linfocitos T. Responsables de la inmunidad celular. No producen anticuerpos, sino que
provocan la muerte de ciertas células alteradas (células diana).
Linfocitos no-B no-T. Destruyen células diana de forma inespecífica.
■ ÓRGANOS LINFOIDES:
Hay dos tipos:
Órganos linfoides primarios. En ellos se produce la diferenciación de los linfocitos. El
órgano linfoide primario de los linfocitos B es la médula ósea. El órgano linfoide primario
de los linfocitos T es el timo.
Órganos linfoides secundarios. Son los ganglios linfáticos y el bazo, aunque también se
consideran órganos linfoides secundarios el apéndice, las placas de Peyer, las amígdalas
y los adenoides.
Los mecanismos de acción de la inmunidad específica se desarrollan en las siguientes
fases:
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3. COMPONENTES DEL SISTEMA INMUNITARIO. LOS
ANTICUERPOS
ESTRUCTURA DE LOS ANTICUERPOS:
Los conceptos de gammaglobulinas, inmunoglobulinas y anticuerpos se usan de
manera equivalente. Son glucoproteínas de elevado peso molecular capaces de
interaccionar con Ag específicos. Son la base de la inmunidad humoral.
Cada Ig está formada por cuatro cadenas unidas entre sí por puentes disulfuro (-S-S-)
intercatenarios.
-dos cadenas L(light) o ligeras.
-dos cadenas H (heavy) o pesadas.
Las cadenas L o H son iguales entre ellas dentro de cada Ig. Estructuralmente en cada
cadena es posible distinguir unas regiones “variables” hacia el extremo amino-terminal,
y unas regiones constantes hacia el extremo carboxi-terminal.
A su vez a lo largo de cada cadena L y de cada cadena H existen unos puentes disulfuro
intracatenarios (-S-S-) que condicionan la aparición de los denominados dominios de la
Ig. Estos dominios son:
-Dominios de cadenas L: Uno corresponde a la región variable (𝑉𝐿 ) y otro
constante (𝐶𝐿 ).
-Dominios de cadenas H: Uno en la región variable (𝑉𝐻 ) y tres o cuatro en la
constante.
-Dominios V: Son los responsables de la unión con el Ag.
-Dominios C: Constituyen el fragmento Fc. Entre los dominios CH1 y CH2
hay una zona denominada “zona bisagra” que facilita el acoplamiento con
el Ag.
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• Fragmento Fc. Es responsable de:
- punto de anclaje a la membrana plasmática de la célula B.
- activación del sistema del complemento.
IDENTIFICACION DE LOS DISTINTOS TIPOS DE ANTICUERPOS
Según la composición de sus cadenas peptídicas, se distinguen cinco clases de
anticuerpos:
□ Inmunoglobulinas G (Ig G)
Son monoméricas y se localizan en la sangre y líquidos extracelulares.
Es la más abundante de todas y la de mayor vida media (21 días).
Existen 4 subtipos.
Es el único Ac capaz de atravesar la placenta y por ello sirve de protección al feto. Esto
a veces no es bueno ya que puede producir eritroblastosis fetal.
Tiene capacidad opsonizante.
Interviene en la “memoria inmunológica”.
□ Inmunoglobulinas M (Ig M)
Tiene estructura pentamérica conteniendo cadena J que estabiliza los 5 monómeros Ig
M.
Es la de mayor velocidad de sedimentación y mayor peso molecular.
No atraviesa las membranas biológicas.
Es la primera en aparecer como receptor antigénico monomerico.
Junto con Ig G son las únicas que activan el complemento.
Participan en la respuesta primaria: su presencia suele indicar infección
aguda.
Actúan como aglutininas.
Algunas actúan como auto-anticuerpos.
□ Inmunoglobulina A (Ig A)
Puede ser monomerica (Ig A sérica) o dimerica (Ig A secretora en mucosas).
Es la Ig predominante en las secreciones externas (bronquios, lágrimas, leche materna,
LCR…).
Su función consiste en proteger las mucosas de la invasión microbiana
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□ Inmunoglobulina D (Ig D)
Son monoméricas.
Se localizan en las membranas de los linfocitos B.
□ Inmunoglobulina E (Ig E)
Aparecen como monómeros.
Es la de menor concentración sérica y vida media.
Puede contactar con los receptores presentes en mastocitos y basófilos.
Es la base de reacciones de hipersensibilidad tipo l.
Puede contactar con los receptores de los eosinófilos.
Es la base de la citotoxicidad celular dependiente de Ac en eosinófilos.
Está aumentada enfermedades atópicas (alergias, asma), helmintiasis y
algunas inmunodeficiencias.
FORMAS DE ACCIÓN DE LOS ANTICUERPOS
La unión de los anticuerpos a los antígenos específicos para los que son sintetizados se
traduce en varios efectos directos e indirectos.
• Efectos directos: constituyen las denominadas reacciones antígeno-anticuerpo, entre
las que se distinguen las siguientes:
Neutralización: La unión del Ag al Ac elimina los efectos negativos que éste tiene sobre
el organismo invadido. Se incluyen en este tipo de reacciones los anticuerpos que actúan
como antitoxinas bloqueando a las exotoxinas producidas por algunos
microorganismos.
Precipitación: Si el Ag tiene dos o más sitios de unión a los anticuerpos, se
forma un gran agregado de ambos tipos de moléculas, y así los antígenos solubles
precipitan, con lo que es más fácil el ataque de los fagocitos.
Aglutinación: Cuando los antígenos forman parte de células o partículas, la unión con los
anticuerpos origina puentes entre ellas, y se forman agregados, lo que facilita su
destrucción.
• Efectos indirectos: La unión del anticuerpo al Ag permite una acción posterior que
facilita su eliminación mediante una serie de efectos, entre los que se encuentra la
opsonización (que facilita la fagocitosis) y la activación del complemento por la vía
clásica que origina mediadores de la inflamación y también opsoninas.
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LA MEMORIA INMUNOLOGICA
Además de los linfocitos B y muy especialmente de las células plasmáticas que fabrican
anticuerpos para rechazar a los antígenos invasores, el organismo desarrolla un sistema
de memoria inmunológica en el que almacena información sobre estos antígenos. El
proceso consiste en la formación de unos linfocitos B de memoria que permanecen en
el organismo incluso después de eliminar el antígeno.
Los linfocitos de memoria se activan rápidamente ante una nueva exposición al
antígeno. Así, cuando reaparece el antígeno, se produce una respuesta rápida. mientras
que la respuesta inicial (respuesta primaria) tarda en desarrollarse de una a dos
semanas, las sucesivas (respuesta secundaria) aparecen en muy pocos días tras la
reintroducción del antígeno. Además, los anticuerpos sintetizados (IgG), tienen una
mayor afinidad por el Ag y se producen en más cantidad que los formados en la
respuesta primaria (Ig M) por lo que los procesos inmunitarios son más eficaces.
La respuesta inmunitaria es tan rápida y eficaz que a veces el antígeno es eliminado
antes de que se produzca ningún síntoma. Esta es la causa de que, tras padecer y superar
una enfermedad infecciosa, la reinfección no sea posible en un periodo variable de
tiempo. En algunos casos (sarampión, varicela, rubeola u otras), la inmunidad adquirida
dura toda la vida.
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Proporciona una protección inmediata, lo que es importante en caso en que se
necesiten anticuerpos rápidamente (como infecciones graves).
Es útil en individuos con deficiencias en su sistema inmunitario.
Este procedimiento tiene unos inconvenientes:
Se obtiene una inmunidad de duración limitada, ya que los anticuerpos administrados
desaparecen del cuerpo del receptor pasado un tiempo.
Existe el riesgo de transmitir las enfermedades padecidas por el individuo del que se han
obtenido los anticuerpos.
Si los anticuerpos proceden de la sangre de un animal, pueden producirse reacciones de
rechazo contra alguna proteína de este.
Para llevar a cabo la inmunización pasiva es preciso obtener previamente los
anticuerpos. Para ello se inocula el antígeno correspondiente a un animal (con
frecuencia se utiliza el caballo), que sintetiza así los anticuerpos contra una enfermedad
determinada. También se pueden obtener de la sangre de individuos hiperinmunes que
posean gran cantidad de los anticuerpos que se precisan.
En la inmunidad pasiva se utilizan dos tipos de sustancias:
Sueros: También llamados antisueros. Contienen solamente los anticuerpos específicos.
Emil Von Behring y Shibasabuo Kitasato descubrieron la inmunización
pasiva al suministrar suero de animales inmunes para el tétanos. A las sustancias
antitóxicas presentes en el suero se les llamo anticuerpos.
Posteriormente se elaboraron sueros contra la toxina diftérica.
Gammaglobulinas. Consisten en mezclas de anticuerpos obtenidos de la sangre de un
organismo inmune.
• Inmunización artificial activa: Vacunación: se basa en la estimulación artificial
del propio sistema inmunológico de un individuo mediante el suministro de los
antígenos necesarios para que el organismo sintetice por sí mismo los anticuerpos
contra ellos.
Lucha histórica: “cómo evitar el contagio”
La búsqueda de un sistema para evitar el contagio de enfermedades infecciosas, ha sido
siempre una aspiración del ser humano. Los primeros intentos médicos de provocar
inmunización sin padecer previamente la infección se llevaron a cabo en China a partir
de preparado desecado de costras de enfermos de viruela. Se hacía inhalar o se aplicaba
sobre erosión en piel a persona sana consiguiendo que en muchos casos el individuo se
inmunizara, pero en otros adquiría la enfermedad
El médico rural ingles Edward Jenner, observo que los ganaderos padecían una
enfermedad benigna, denominada viruela vacuna, que los hacía inmunes a la viruela
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negra humana. Aplicó un extracto de pústulas de una persona afectada por la
enfermedad de las vacas, al que denomino vaccini o vacuna. Consiguió así una
protección eficaz sin los riesgos de la variolización (experimento realizado en China),
método al que sustituyó.
Luis Pasteur en 1885, consiguió inmunizar a un niño que había sido mordido por un perro
y que aún no había desarrollado la rabia, con un extracto seco de la médula espinal
extraída de animales rabiosos. En honor a la vacuna de Jenner, Pasteur bautizo este
método que permitía la inmunización inoculando microorganismos no virulentos con el
nombre de vacunación.
La vacunación es una forma de inmunización activa, ya que estimula defensas
inmunitarias frente a determinados agentes patógenos o sustancias dañinas, sin
desarrollar la enfermedad, de manera que, si el individuo queda expuesto de nuevo a
estos agentes patógenos, sus células de memoria sintetizarán rápidamente anticuerpos
para combatirlos.
Se trata por tanto, de un método preventivo, que prepara al organismo frente a un
posible contacto con el agente patógeno correspondiente. La persona vacunada fabrica
linfocitos de memoria que permiten producir una respuesta inmunitaria secundaria más
rápida y mucho más intensa que la respuesta primaria cuando se expone a un
microorganismo patógeno.
Gracias a la vacunación se han obtenido resultados espectaculares en la lucha contra
las enfermedades infecciosas, algunas de las cuales han sido erradicadas como la viruela.
Para que una vacuna pueda ser administrada debe cumplir dos requisitos:
1. Capacidad inmunógena: La vacuna debe ser capaz de provocar una respuesta
inmunitaria.
2. Ser seguras y no producir efectos secundarios.
TIPOS DE VACUNAS
• Atenuadas:
Contienen microorganismos vivos, aunque debilitados.
Causan una infección limitada, con síntomas locales leves, y son muy inmunógenas
(protegen durante mucho tiempo) pero en personas inmunodeficientes pueden
provocar importantes infecciones generalizadas.
Las vacunas contra la rubeola sarampión y poliomielitis son atenuadas.
• Inactivadas:
En este caso, los microorganismos están muertos, por lo que no pueden reproducirse
en el organismo.
La inactivación se consigue por medio de productos químicos.
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Con frecuencia son necesarias dosis de recuerdo.
Las vacunas contra la rabia, la fiebre tifoidea, la tosferina y la difteria son inactivadas.
Son menos inmunógenas que las vacunas atenuadas.
•Acelulares.
No están compuestas por células completas; contienen únicamente partes o productos
de los microorganismos: toxoides, antígenos aislados o anticuerpos antiideotípicos
producidos por otro organismo.
Toxoides: son toxinas alteradas por efecto del calor o de agentes químicos, aunque
conservan su capacidad inmunógena (por ejemplo tétanos y difteria).
Antígenos aislados: no contienen otros componentes innecesarios, por lo que no
provocan reacciones adversas. Gracias a las técnicas de ingeniería genética se dispone
en la actualidad de vacunas de este tipo de Hepatitis B y para la Meningitis
Meningocócica.
La vacuna contra la Malaria, desarrollada por el médico e inmunólogo Manuel Pataroyo
constituye un caso especial, ya que se ha obtenido uniendo tres fragmentos antigénicos
diferentes del protozoo Plasmodium, causante de la enfermedad: es decir, se ha creado
una molécula sintética nueva con capacidad inmunógena para distintos antígenos.
•Vacunas antiideotípicas: estas vacunas utilizan como moléculas antigénicas
anticuerpos producidos contra anticuerpos. Se han empleado con éxito vacunas
antiideotípicas contra la rabia y otras enfermedades en animales de laboratorio.
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Inmunodeficiencia variable común.
1.2 Defectos del complemento.
1.3 Defectos de la inmunidad celular.
Se asocian a infecciones, patógenos intracelulares como infecciones víricas, infecciones
fúngicas e infecciones por protozoos como toxoplasma, infecciones por bacterias
facultativas como Mycobacterias, Listeria…
Destacan: alteraciones de fagocitosis como en enfermedad granulomatosa crónica y
síndrome de Chediak-Higashi, déficit de Linfocitos T como en Anomalía de DiGeorge
1.4. Inmunodeficiencia combinada grave por déficit de linfocitos B y T que provoca
infecciones graves y continuas que causan la muerte.
2. Inmunodeficiencias secundarias o adquiridas
Son más frecuentes que las inmunodeficiencias congénitas.
Aparecen en cualquier momento de la vida por factores extrínsecos o
medioambientales, como pueden ser fármacos contra el cáncer, radiaciones,
malnutrición o infecciones.
Entre las inmunodeficiencias secundarias se puede citar la producida por el virus de la
inmunodeficiencia humana (VIH) causante del SIDA.
B) EXCESOS DE INMUNIDAD. HIPERSENSIBILIDAD Y ALERGIAS
En ciertos casos el organismo reacciona de una manera inapropiada o excesiva,
pudiendo ocasionar diversos tipos de daño tisular. Existen cuatro tipos de reacciones de
hipersensibilidad
■ Tipo l: inmediata, anafiláctica o reagínica: mediada por anticuerpos IgE.
Un individuo es atópico cuando presenta una predisposición a desarrollar
respuestas frente a sustancias (alérgenos).
El mecanismo de las reacciones alérgicas es la producción amplificada de IgE y
la degranulación de los basófilos y mastocitos.
Las reacciones se producen en menos de 15 minutos.
La sintomatología se debe a liberación de mediadores de dichas células (histamina,
heparina…). El resultado es bronconstricción, vasodilatación periférica e incluso shock
anafiláctico, cuyo cuadro se debe tratar con adrenalina
intramuscular.
Ejemplos de enfermedades atópicas locales son: asma, rinitis alérgica, urticaria…
■ Tipo II o citotóxica.
Mediada por anticuerpos IgG o IgM.
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En este caso el Ag se une a la superficie de células o tejidos donde es reconocido por
anticuerpos IgG o IgM.
Como ejemplos tenemos: fiebre reumática aguda (por Ac antimiocardio). Diabetes
Mellitus tipo I (por Ac antiislotes de Langehans), Síndrome de Goodpasture, Enfermedad
de Grave Basedow, etc…
■ Tipo III: Mediada por inmunocomplejos IgG, IgM o IgA que se depositan en los
tejidos, como por ejemplo: Lupus Eritematosos Sistémico, Enfermedad del suero, etc…
■ Tipo IV: Retardada o celular mediada por linfocitos
Su desarrollo se produce varias semanas después de la exposición al Ag.
Aquí no intervienen anticuerpos, sino un clon de células.
Tras una segunda exposición al mismo Ag, los linfocitos T de este clon celular liberan
ciertas linfocinas que desencadenan el proceso inflamatorio.
Es el causante de dermatitis de contacto entre otras.
C) ERRORES EN LA INMUNIDAD: AUTOINMUNIDAD
Una característica del sistema inmune es la capacidad Reconocimiento de y aceptación
de los componentes Del organismo. Es lo que se denomina Tolerancia Inmunológica. La
tolerancia adquirida hacia lo propio es la autotolerancia.
Autoinmunidad es la ruptura de la autotolerancia. Son reacciones de base inmunológica
(habitualmente de larga duración) en las que intervienen antígenos propios
(autoantígenos).
Hay varios factores causantes de autoinmunidad:
Factores genéticos: Determinados genotipos del MHC producen riesgo de desarrollar
enfermedades autoinmunes. Varias relaciones como:
HLA-Dq2-Enfermedad celiaca.
HLA-B27: Riesgo de desarrollar espondilitis anquilopoyética.
Factores infecciosos: Pueden producir enfermedad autoinmune, por ejemplo, fiebre
reumática e infección por Streptococo pyogenes.
Factores químicos: ciertas drogas como Hidralazina. Pueden inducir la aparición de
lupus.
Factores hormonales: las hormonas sexuales femeninas parece que favorecen la
aparición de enfermedades autoinmunes.
D) INCONVENIENTES EN LA INMUNIDAD: ALOINMUNIDAD O RECHAZO DE INJERTO
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