TEMA 5: LAS ESCUELAS ÉTICAS HELENÍSTICAS
1. ¿Qué fue el Helenismo?
• Es una nueva época cultural, científica y filosófica que se inicia en Grecia a partir de la muerte de
Alejandro Magno en el año 323 a.C. y que se extendió por Roma hasta casi el inicio de la era cristiana
y la creación del imperio de Augusto en el 29 a.C.
❖ Sus características básicas son:
✓ La desaparición definitiva de la polis: Forma única e irrepetible de organizar la convivencia entre los
seres humanos. Esto supuso una crisis importante que trajo profundos cambios en las relaciones
sociales, en los valores morales de la sociedad, en la filosofía y en la cultura.
✓ La influencia oriental: En el arte, la religión y la cultura puso fin al gusto por la mesura y la proporción
características del arte clásico griego.
La filosofía se centra en cuestiones de carácter práctico o ético más ligadas a los problemas de los
individuos, en una época caracterizada por la crisis de la organización social tradicional y de cambios
profundos en los referentes tradicionales.
Las escuelas de filosofía de Platón y de Aristóteles continuaron a través de sus discípulos, introduciendo
modificaciones importantes en el pensamiento de estos autores. Además, surgieron nuevas corrientes
de filosofía (epicureísmo, escepticismo y estoicismo). Aunque los filósofos reflexionaron sobre la
naturaleza y otros temas, nos centraremos solo en la ética.
La ética se centra en la reflexión sobre la felicidad individual y pretende ofrecer consuelo al individuo y
ayudarle a combatir la angustia y las preocupaciones inútiles de la vida con el fin de alcanzar una vida
tranquila y feliz.
Epicureísmo, escepticismo y estoicismo no pretenden ofrecer al individuo remedios para conseguir un
estado de tranquilidad y serenidad (ataraxia) como condición para la vida feliz; difieren en el modo de
conseguirlo.
2. El Epicureísmo
Fue una corriente de pensamiento fundada por Epicuro de Samos. Tuvo numerosos seguidores,
especialmente en Roma, destacando a Horacio, Lucrecio y Virgilio.
Para él, la filosofía debía ser eminentemente práctica, de modo que ayudara a los seres humanos a
alcanzar una vida feliz y placentera. Para ello, debía ayudarles a luchar contra los miedos que les impiden
ser felices: el miedo al dolor, al futuro, a los dioses y a la muerte.
La filosofía debía ser una especie de “fármaco o medicina” del alma que combatiera estos miedos y
proporcionara paz y tranquilidad.
El alma era indisoluble del cuerpo y mortal, de modo que la única vida existente era la terrenal.
- A los dioses no había que temerlos, estaban tan por encima de los seres humanos que no se
preocupaban de ellos, ni para bien ni para mal.
- A la muerte no había que temerla, pues mientras estamos vivos no la sentimos, y de muertos no
sentimos nada.
La felicidad consiste en el placer (hedoné) y en la ausencia de dolor, porque alcanzar el placer y evitar el
dolor es el fin natural.
La ética de Epicuro es hedonista. Insiste en que una vida de placeres desenfrenados no conduce a la
felicidad, pues hay placeres que provocan un dolor mayor. La vida feliz consiste en una búsqueda
inteligente del placer que evite el dolor o el sufrimiento de algunos placeres. La felicidad es una
combinación de disfrute moderado de los placeres; del mínimo posible de dolores; de buenos y
abundantes amigos; y de ausencia de perturbaciones y temores (ataraxia).
• Epicuro distingue entre:
- Los placeres del cuerpo: Son primarios, por lo que deben satisfacerse para poder gozar de los placeres
del alma.
- Los placeres del alma: Son superiores a los del cuerpo, pues son más duraderos y pueden disminuir
los dolores del cuerpo.
El papel de la inteligencia práctica o prudencia (Frónesis): Para lograr la felicidad es necesario la
inteligencia práctica o prudencia. Permite realizar un sabio cálculo de las consecuencias placenteras y
dolorosas que se siguen de cada elección, evitando placeres que van seguidos de un dolor mayor; y
eligiendo en ocasiones un dolor si va seguido de un placer mayor.
El sabio es aquel que disfruta inteligentemente de los placeres y elimina las necesidades y deseos
superfluos, cuya insatisfacción genera inquietud en el alma. Logra cierto grado de autarquía o
autosuficiencia, y evita así muchos sufrimientos. El sabio debe apartarse de la política (fuente de
sinsabores y de preocupaciones).
3. El Estoicismo
Fue una corriente de filosofía greco-romana fundada por Zenón de Citio, también conocido como Zenón
el estoico. Fundó en Atenas una escuela de filosofía y tuvo numerosos seguidores en Grecia y Roma. Se
distinguen 3 etapas o momentos en la evolución del estoicismo: La Stoa antigua (representada por Zenón
y Crisipo); la Stoa media (representada por Panecio y Posidonio); y la Stoa Nueva (representada por
Séneca, Epicteto y Marco Aurelio).
El estoicismo se desarrolló en paralelo con el epicureísmo. Ambos plantearon cuestiones parecidas al
logro de la felicidad y la virtud ética, pero las respuestas fueron diferentes. El centro de su reflexión
filosófica lo ocupó la ética, la reflexión sobre la vida feliz y la virtud.
La función de la filosofía debía ser una especie de “medicina para el alma”, y el filósofo una especie de
“médico del alma” que debía proponer pautas y consejos que ayudaran al individuo a superar las
adversidades, a aceptar su destino y a forjar su carácter para evitar que las desgracias perturbaran la paz
del alma. Debía proporcionar al individuo una comprensión total del orden racional del universo para
poder ajustar sus deseos a dicho orden, siempre con el objetivo de lograr la tranquilidad (ataraxia) en la
que consiste la felicidad. La visión del universo es determinista, nada sucede por azar, todo es necesario
e inevitable.
El destino existe y es inexorable. Significa que no podemos cambiar los acontecimientos externos;
intentarlo sería inútil y una pérdida de tiempo. Sin embargo, sí podríamos cambiarnos a nosotros mismos
cambiando nuestra actitud frente al mundo y al destino. La libertad solo puede consistir en aceptar lo que
inevitablemente sucederá.
• La virtud consiste en vivir de acuerdo con la naturaleza con el Logos o Razón Cósmica. Esto implica
resignarse frente al destino. La resignación es la virtud estoica fundamental y se accede a ella
mediante el saber, que nos lleva a comprender que todo lo que nos sucede está bien y es parte de un
proyecto cósmico. La moral estoica es una moral de la resignación.
• La felicidad está indisolublemente ligada a la virtud. Para ser felices hay que desarrollar la virtud,
pero para ello se necesita el autodominio; es decir, el control racional de nuestras pasiones, deseos
y emociones, que nos apartan de la razón y nos hacen desear que las cosas sucedan de otra manera.
El autodominio nos llevará a la apatía, la ausencia de pasiones y emociones; un estado de
impasibilidad o indiferencia que nos conducirá a su vez a la ataraxia, la tranquilidad e
imperturbabilidad del alma en que consiste la felicidad.
El ideal del sabio: El sabio es el hombre feliz y reúne el conocimiento del Logos Universal, la virtud, el
autodominio, la apatía y la ataraxia. Se ha liberado del placer y del dolor, del dominio de pasiones
(ambición o miedo); disfruta de lo que la fortuna le ha dado, pero no teme perderlo. No pretende cambiar
el mundo; practica la solidaridad y se siente ciudadano del mundo. Los estoicos defendieron el ideal del
cosmopolitismo y la igualdad entre todos los seres humanos.
4. El Escepticismo
• Fue una corriente de filosofía fundada por Pirrón de Elis. Sus ideas tuvieron continuidad a través de
la Academia platónica y otros pensadores como Timón de Fliunte (discípulo directo de Pirrón) y Sexto
Empírico (médico y filósofo griego).
Aunque encontramos antecedentes del escepticismo en los sofistas, el escepticismo se centra en la ética
e intenta dar respuesta a los mismos problemas que el epicureísmo y el estoicismo (cómo conseguir la
ataraxia). El camino para resolverlas es original y novedoso.
• El punto de partida de la filosofía y la ética es el convencimiento de que es imposible alcanzar la
verdad y de que no podemos saber nada con certeza. Nuestros sentidos nos muestran las cosas tal y
como se nos aparecen, pero no como realmente son; y nuestras opiniones se basan en lo que hemos
aprendido y en lo que está establecido.
Ninguna verdad es definitiva y cualquier verdad es dudosa. Los filósofos escépticos idearon múltiples
argumentos para sembrar la duda y la desconfianza hacia cualquier verdad y reforzar así su punto de vista.
• Lo más sensato para ser feliz y vivir bien es practicar la epojé (“suspensión del juicio”) que consiste
en no dar ninguna opinión por verdadera ni por falsa. De este modo, ninguna cosa es más, ni más
cierta ni más falsa, ni mejor ni peor.
• La práctica de la epojé produce una nueva forma de entender el mundo, de relacionarnos con los
demás y una liberación personal. Es el único camino posible para alcanzar la tranquilidad del alma
(ataraxia) y la felicidad:
o Como no sabemos nada con certeza, nuestra actitud frente a cualquier suceso deber ser la
indiferencia, y ninguna opinión debe poder alterar la paz y la serenidad del alma. Así es como
el individuo puede ser feliz y evitar las angustias de la vida.