Cambios biopsicosociales en la vejez
Consideramos persona mayor a toda la que cuente con 65 o más años. El
envejecimiento es parte del ciclo vital y hay que tener en cuenta que existen
enormes cambios en los individuos pertenecientes a este momento del ciclo vital.
Los cambios biológicos son unos de los cambios biopsicosociales que se dan en
la vejez. Nos encontramos con cambios en la apariencia como la decoloración del
cabello, en el físico como la perdida de masa muscular, en el gusto, la visión y
otras parcelas. A continuación le mostramos un resumen de los más relevantes:
Podríamos clasificar el envejecimiento desde varios puntos de vista: Normativo,
no normativo, patológico y óptimo.
El envejecimiento normativo hace referencia a la mayoría de las
personas con el paso del tiempo, es decir, las “mismas” cosas que le
ocurren a la mayoría de las personas a medida que van envejeciendo,
como pueden ser los cambios psicológicos en la vejez a nivel físico,
laborales o familiares, serían las características esperadas de las personas
mayores.
El envejecimiento no normativo, como puedes imaginar, se refiere a
aquello que a la mayoría de la gente no le ocurre, aunque no tiene porque
implicar negatividad ya que es otro camino por el que continuar caminando
en la vida, como puede ser el realizar ejercicio de alto rendimiento, las
enfermedades crónicas o las dependencias.
El envejecimiento óptimo es aquel que se considera mejor de lo
esperado, que lo normativo, siendo éste en el conjunto completo de la
persona y no únicamente en alguna de sus áreas personales. Este
concepto implica el desarrollo exitoso tanto a nivel físico, cognitivo, personal
y psicosocial.
El envejecimiento patológico, hace referencia a aquellos casos donde se
encuentra algún tipo de deterioro cognitivo o demencia en la persona.
Como ya te habíamos adelantado, en esta etapa se van a producir una serie
de cambios en el envejecimiento de nuestro cuerpo. Desde la disminución de
la densidad ósea hasta la pérdida de colágeno en la piel, pasando por la
disminución de la masa cerebral, el cual conlleva un cambio de la estructura
cerebral que, como es de esperar, provoca a su vez cambios psicológicos en
la vejez.
Cambios físicos en el adulto mayor
Apariencia
La piel disminuye de grosor y elasticidad: arrugada y flácida.
El cabello se vuelve gris o blanco.
Aparición de vello en: barbilla, labio, piernas, orejas, fosas nasales…
Aparición de calvicie.
Apariencia más frágil.
Acumulación de grasa.
Pérdida de estatura de 1 a 2 cm: acortamiento de la columna vertebral.
Físico
Pérdida de la masa muscular.
Pérdida de la fuerza muscular.
Disminución de la resistencia física.
Malestar y retardo del movimiento articular.
Gusto
El número de papilas gustativas disminuye: pérdida de la capacidad de
degustar.
La función salival disminuye: disfagia (¿Cómo actuar ante la disfagia?).
Cambios en el régimen alimenticio.
Pérdida de la dentadura.
Visión
Dificultad para leer, especialmente las letras pequeñas.
Dificultad a los cambios de luz.
Puede aparecer cataratas.
Dificultad para localizar objetos.
La cornea pierde elasticidad y capacidad de enfoque.
Disminución de la cantidad de pestañas: irritación.
Pérdida parcial de grasa periorbital: conjuntivitis infecciosa.
Disminución de lágrimas: sequedad.
Sistema auditivo
La audición bilateral sufre una pérdida gradual.
Pérdidas selectivas.
Creencia de que se les murmura y no se les habla con claridad.
Dificultad para mantener el equilibrio.
Sistema respiratorio
Alteración a la ventilación.
Disminución de los movimientos: pérdida de la fuerza muscular.
Disminuye el peso y volumen del pulmón.
Mayor frecuencia respiratoria.
Sistema urinario
Pérdida de elasticidad vesical.
Necesidades urinarias más frecuentes.
Mayor riesgo de infecciones urinarias.
Sistema endocrino
Diabetes Mellitus: niveles altos de glucemia por una alteración de la
insulina.
Enfermedad Tiroidea: alteración de la velocidad con que se queman las
calorías y el ritmo de los latidos del corazón.
Sistema nervioso
Disminución del peso cerebral .
El flujo sanguíneo cerebral declina entre 15 y 20%.
Disminución de interconexiones dendríticas.
Aparición de lesiones neurofibrilares.
Disminución de neurotransmisores: disminución en la capacidad de
memorización y menor atención y concentración
CAMBIOS SOCIALES EN El ADULTO MAYOR
Conforme pasan los años, las personas tienden a pasar menos tiempo con otros. La
disminución del contacto social se debe a:
Jubilación: el trabajo es una fuente de contacto social.
Enfermedad: dificultan o imposibilitan el salir, el mantener contacto fuera.
Principalmente:
Depresión: No tener ganas de realizar actividades y de
interaccionar con los demás.
Demencia: Pérdida de memoria y trastornos del
comportamiento.
Pérdida de movilidad: miedo a caídas, cansancio…
Pequeñas redes sociales: se sienten más cómodos en pequeños grupos.
Pérdida de seres queridos: el fallecimiento del cónyuge o la independencia
de los hijos provoca dificultad de integración y sociabilización.
Sin embargo, ese contacto social es esencial para su buena calidad de vida ya que la
ausencia de él puede provocar soledad, aislamiento, sentimiento de vacío, de
inutilidad incluso sentirse como un estorbo. Para evitar estos sentimientos, se
recomienda:
Hacer y recibir llamadas o visitas de familiares y amigos.
Entablar conversaciones estructurada y larga con los familiares cercanos y
amigos (ejemplo: jóvenes).
Pasear, tener contacto con los vecinos y entablar nuevas relaciones
mediante conversaciones.
Asistir Centros de día.
Visitar clubes sociales (hogares de pensionistas) donde asistan personas
adultas e interactuar con ellos.
Compartir vivienda con otras personas adultas o con jóvenes.
La persona adulta que lleve a cabo estas recomendaciones, y mantenga un sano
contacto social:
Podrá intercambiar experiencias, consejos… con personas más jóvenes.
Estará abierta a conocer otras realidades.
Tendrá mayor facilidad para convivir.
Contribuirá a su desarrollo personal.
Podrá -gracias a sus personas de confianza- liberar sus miedos,
preocupaciones…
Deseará realizar nuevas actividades sociales.
Tendrá mayor facilidad de adaptación en determinadas situaciones.
Podrán prestar ayuda a otras personas que lo necesiten.
Fortalecerá su autoestima.
Mejorará su estado de humor.
PRINCIPALES CAMBIOS EN EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO
Los principales cambios en el proceso de envejecimiento nos encontramos
que se pueden clasificar en cambios en el envejecimiento como
cognitivos, emocionales y sociales.
CAMBIOS COGNITIVOS
Los principales cambios en el proceso de envejecimiento están relacionados con
nuestra estructura cognitiva, esas características psicológicas de las personas
mayores que suelen destacar al ser observables por los demás.
Se produce un enlentecimiento del tiempo de procesamiento, por lo
que la persona mayor necesita más tiempo para entender y procesar la
información. Es por ello que el cerebro tarda más tiempo en dar una
respuesta, tanto verbal como motora.
Pérdida de memoria, no patológica, simplemente asociada a la
edad. Pueden ser en forma de olvidos temporales o de detalles. En este
caso, los mayores necesitan de apoyos externos que les facilite el recordar
citas, situaciones, etc.
Pérdida de habilidades mentales que se dejan de utilizar, estas pueden
estar relacionadas con temas laborales, por ejemplo. Por este motivo surge
la necesidad de mantener una mente activa, con ejercicios de estimulación
cognitiva, por ejemplo.
CAMBIOS EMOCIONALES
Los mayores se sienten de forma continua luchando ante desafíos
emocionales: La soledad, la pérdida de seres queridos y la transición a la
jubilación son solo algunos ejemplos. Se produce un cambio de prioridades en sus
vidas, por lo que surge la necesidad de adaptarse a este nuevo día a día al que
se enfrentan, de ahí que en la vejez se pueda acompañar por un proceso
depresivo, igual de normalizado y entendido que en etapas anteriores del
desarrollo. Solo necesitan tiempo para entender y aceptar su nueva situación.
CAMBIOS SOCIALES
Las relaciones sociales son cruciales en cualquier etapa de la vida, pero pueden
ser especialmente valiosas a medida que envejecemos. Mantener y cultivar
amistades, así como establecer nuevas conexiones, puede brindarnos apoyo
emocional y enriquecer nuestras vidas de maneras inimaginables.
El fallecimiento de los iguales y la desconexión social pueden ser un hándicap en
la vejez, por lo que una necesidad básica consistiría en mantenerse activo en
grupos sociales, esto se puedo conseguir, por ejemplo, apuntándose a
actividades que impliquen el relacionarse con los demás.
Podríamos decir que el proceso de envejecimiento es un capítulo natural en la
vida de todos nosotros. El hacernos mayores supone el entender y asumir las
características psicológicas de las personas mayores propias de la etapa por
la que se está pasando. Si bien los cambios en el envejecimiento que se
producen en esta etapa, presentan desafíos, también ofrece oportunidades
para el crecimiento, la reflexión y la apreciación de la belleza de la
experiencia humana. Al abrazar el envejecimiento con una mentalidad positiva y
adoptar hábitos saludables, podemos llegar a vivir vidas plenas y significativas en
esta etapa de nuestro viaje.
No importa si eres joven, adulto o adulto mayor, para vivir un envejecimiento
de manera exitosa, debes establecer hábitos y actitudes que contribuyan a
tu bienestar futuro.
Las expectativas de vida están creciendo y eso trae consigo un cambio en la
pirámide poblacional, pues cada vez serán más los adultos mayores en el mundo.
La Organización Mundial de la Salud estima que entre 2000 y 2050, la proporción
de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará del 11 al 22 por
ciento. En números absolutos, este grupo de edad pasará de 605 millones a dos
mil millones en el transcurso de medio siglo.
Pero lejos de ser un problema, el geriatra Ricardo Salinas Martínez, aseguró que
la clave está en cómo vivir el envejecimiento para que éste sea de manera exitosa.
En el marco del Día del Abuelo, que se celebra el 28 de agosto,
“El envejecimiento es responsabilidad de cada individuo. Cada individuo debe
estar consciente que hay una alta posibilidad de que sobrepase los 80 años y uno
debe decidir cómo lo va a hacer, debe aceptarlo y tomar rienda. Eso requiere de
disciplina, de buenos hábitos, de trabajo y de actitud”, precisó el especialista,
Director del Centro Regional para el Estudio del Adulto Mayor del HU.
Y ¿qué le corresponde a los jóvenes y adultos?, “enfatizar ese valor de respeto a
la edad y contra el prejuicio hacia la persona mayor que conocemos como
ageísmo.
Cómo tener un envejecimiento exitoso:
1.- Tener actitud:
Es tomar la decisión de no dejarse llevar por la corriente negativa que
comúnmente se asocia con la edad: “estoy viejo y debo sufrir”. La edad no es igual
que envejecimiento. El envejecimiento no es la suma de las enfermedades del
mismo.
2.- Contar con buenos hábitos de vida:
Tener una dieta saludable que incluya frutas y verduras.
Realizar actividad física 25 minutos al día, tres veces por semana.
Controlar las enfermedades crónicas.
“Uno debe estar consciente de chequeos anuales de presión, azúcar, colesterol,
de índice de masa corporal, talla, estatura, son importantísimos y uno debe
proceder a corregir cualquier hallazgo que se tenga de manera temprana y no
estar esperando a ver que me ocurre para decir de algo se ha de morir uno”,
señaló el doctor Ricardo Salinas.
3.- Otras recomendaciones:
Establecer restricciones calóricas
Evitar largas exposiciones al sol
Evitar el sedentarismo
Evitar el consumo de tabaco
Fortalecer las relaciones sociales con familiares y amigos
Realizar actividades que contribuyan a tu memoria
Si eres joven, ¿qué hacer para llegar a una vejez saludable?:
De los 20 a los 50 años: evitar la obesidad y el sedentarismo.
A partir de los 25 años el cuerpo va perdiendo masa muscular, por lo que el
ejercicio resulta esencial para evitar complicaciones en la vejez.
Después de los 50 años: realizar chequeos de salud frecuentemente y
poner atención a enfermedades como el cáncer.
A lo largo de la vida: revisar peso corporal anual, tomar presión arterial
mensual, conocer los niveles de glucosa y colesterol.