La perspectiva psicodinámica se originó con el trabajo de Sigmund Freud.
Esta visión de la
psicología y el comportamiento humano enfatiza el papel de la mente inconsciente, las
experiencias de la primera infancia y las relaciones interpersonales para explicar el
comportamiento humano y tratar a las personas que padecen enfermedades mentales.
El psicoanálisis se convirtió en una de las primeras fuerzas importantes dentro de la psicología
gracias al trabajo y la influencia de Freud. Freud concibió la mente como compuesta de tres
elementos clave: el ello, el yo y el superyó. El ello es la parte de la psique que incluye todos los
deseos primarios e inconscientes. El ego es el aspecto de la psique que debe lidiar con las
demandas del mundo real. El superyó es la última parte de la psique en desarrollarse y tiene la
tarea de gestionar todas nuestras morales, estándares e ideales internalizados.
La psicología conductual es una perspectiva que se centra en las conductas aprendidas. El
conductismo se diferenciaba de muchas otras perspectivas porque, en lugar de enfatizar los
estados internos, se centraba únicamente en comportamientos observables.
Si bien esta escuela de pensamiento dominó la psicología a principios del siglo XX, comenzó a
perder su influencia durante la década de 1950. Hoy en día, la perspectiva conductual todavía
se ocupa de cómo se aprenden y refuerzan los comportamientos. Los principios conductuales a
menudo se aplican en entornos de salud mental, donde los terapeutas y consejeros utilizan
estas técnicas para explicar y tratar una variedad de enfermedades.
Durante la década de 1960, comenzó a afianzarse una nueva perspectiva conocida como
psicología cognitiva. Esta área de la psicología se centra en procesos mentales como la
memoria, el pensamiento, la resolución de problemas, el lenguaje y la toma de decisiones.
Influenciada por psicólogos como Jean Piaget y Albert Bandura, esta perspectiva ha crecido
enormemente en las últimas décadas.
Los psicólogos cognitivos suelen utilizar un modelo de procesamiento de información,
comparando la mente humana con una computadora, para conceptualizar cómo se adquiere,
procesa, almacena y utiliza la información.
El estudio de la fisiología jugó un papel importante en el desarrollo de la psicología como
ciencia independiente. Hoy, esta perspectiva se conoce como psicología biológica. A veces
denominado biopsicología o psicología fisiológica, este punto de vista enfatiza las bases físicas
y biológicas del comportamiento.
Los investigadores que adoptan una perspectiva biológica de la psicología podrían observar
cómo la genética influye en diferentes comportamientos o cómo el daño a áreas específicas del
cerebro influye en el comportamiento y la personalidad. Cosas como el sistema nervioso, la
genética, el cerebro, el sistema inmunológico y los sistemas endocrinos son sólo algunos de los
temas que interesan a los psicólogos biológicos.
Esta perspectiva ha crecido significativamente en las últimas décadas, especialmente con los
avances en nuestra capacidad para explorar y comprender el cerebro y el sistema nervioso
humanos. Herramientas como las resonancias magnéticas y las tomografías por emisión de
positrones permiten a los investigadores observar el cerebro en una variedad de condiciones.
Los científicos ahora pueden observar los efectos del daño cerebral, las drogas y las
enfermedades de maneras que simplemente no eran posibles en el pasado.
La psicología transcultural es una perspectiva bastante nueva que ha crecido significativamente
en los últimos veinte años. Estos psicólogos e investigadores analizan el comportamiento
humano en diferentes culturas. Al observar estas diferencias, podemos aprender más sobre
cómo nuestra cultura influye en nuestro pensamiento y comportamiento.
Por ejemplo, los investigadores han observado cómo los comportamientos sociales difieren en
las culturas individualistas y colectivistas. En culturas individualistas, como la estadounidense,
las personas tienden a esforzarse menos cuando forman parte de un grupo, un fenómeno
conocido como holgazanería social. Sin embargo, en culturas colectivistas como China, las
personas tienden a trabajar más duro cuando forman parte de un grupo.}
La psicología evolutiva se centra en el estudio de cómo la evolución explica los procesos
fisiológicos. Los psicólogos e investigadores toman los principios básicos de la evolución,
incluida la selección natural, y los aplican a los fenómenos psicológicos. Esta perspectiva
sugiere que estos procesos mentales existen porque tienen un propósito evolutivo: ayudan a la
supervivencia y la reproducción.
Durante la década de 1950 surgió una escuela de pensamiento conocida como psicología
humanista. Influenciada en gran medida por el trabajo de destacados humanistas como Carl
Rogers y Abraham Maslow, esta perspectiva enfatiza el papel de la motivación en el
pensamiento y la conducta.
Conceptos como el de autorrealización son parte esencial de esta perspectiva. Quienes
adoptan la perspectiva humanista se centran en las formas en que los seres humanos se ven
impulsados a crecer, cambiar y desarrollar su potencial personal. La psicología positiva es un
movimiento relativamente reciente en psicología que tiene sus raíces en la perspectiva
humanista.