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Debate: Creación vs Evolución

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FÓSILES QUE HABLAN ¿CREACIÓN O EVOLUCIÓN? UN ESTUDIO SOBRE


LAS RAICES DE LA EVOLUCIÓN. ILUSTRACIÓN DEL AUTOR. EDICIÓN EN
IDIOMA ESPAÑOL. © 1988, 2009. EDITORIAL VIDA, SUITE 103, 8410 NW
53RD TERRACE, MIAMI, FLORIDA 33166. [Link]

CUBIERTA DISEÑADA POR EL AUTOR. EDICIÓN ELECTRÓNICA


REALIZADA POR ABEL TEC. ISBN 0829713522. CATEGORÍA: CREACIÓN
/ CIENCIA

ZONDERVAN

Dedicatoria

Al doctor Alejandro Grigolia, brillante científico, incansable investigador,


dotado profesor de antropología, y mi amigo.

2
PREFACIO

¿De dónde he venido? es la pregunta más importante que formula el


hombre.

Si evolucioné simplemente de la vida inferior del reino animal y mis


antepasados son los simios, ¿por qué no actuar como los animales? ¿Por
qué no comer como un caballo, tratar a mis enemigos como un tigre, tener
la conducta sexual de un perro y mostrar por mi familia el amor de un
tiburón?

Si soy una creación única de Dios y El me creó poco menor que los ángeles,
tengo que amar a mi prójimo como a mí mismo. Dios me ha dado dignidad
y dominio por medio de Jesucristo. Me ha enseñado a tratar con dignidad a
los demás, y me ha dado dominio sobre el resto de su creación.

Si sabemos de dónde hemos venido, podremos saber adónde vamos.

Jaime Buckingham

CAPITULO 1: LA GUERRA ENTRE CREACIÓN Y HUMANISMO

En el corazón de todo ser humano normal existe el deseo de progreso y


adelanto. Nos frustramos al estancarnos con problemas que nos impiden
progresar. Mucha de la violencia criminal, el vicio del alcohol y de las
drogas, los desenfrenos sexuales, y las constantes luchas sociopolíticas
radican en el rechazo de un rígido status quo que no permite los cambios
necesarios. Pareciera que la raza humana está dando vueltas inútiles y no
llega a ninguna parte.

Activistas juveniles aparecen por todas partes llevando letreros y gritando


contra el "sistema". Están convencidos de que poco o nada se hace para
resolver los cada vez peores problemas sociales. Los conspiradores
internacionales canalizan con astucia esta inquietud juvenil para destruir la
democracia, la libertad y el cristianismo, estableciendo una esclavitud
universal basada en la doctrina marxista. Es desconcertante notar que los
que apoyan al sistema comunista desconocen la vida detrás de la cortina
de hierro, donde hay más producción de armas que alimentos, más
descontento que satisfacción, más opresión que justicia.

El deseo de tener un mundo mejor basado en el progreso de la civilización


motiva la aceptación popular de la teoría de la evolución en las escuelas y
universidades. A pesar de los muchos problemas involucrados en esta
filosofía, sus seguidores le brindan lealtad incondicional, y ¡pobre del

3
estudiante que se atreve a declarar su confianza en la Biblia y la creación
divina del hombre!

El humanismo entronado

Los seguidores de la filosofía de la evolución se sienten satisfechos al


creerse miembros de una raza que se está auto perfeccionando, una
especie que ha surgido del barro del océano en un lejanísimo pasado para
transformarse en la forma de organismo más sobresaliente de la tierra, y
quizá del universo. El ser humano se enorgullece al soñar con ser parte de
una raza superior.

Las condiciones morales y espirituales de nuestra sociedad moderna se


deterioran y corrompen cada vez más; pero se pasan por alto mientras el
hombre se entusiasma con sus planes de caminar sobre la superficie lunar
o volar alrededor de la tierra en pocas horas en vehículos espaciales que
son una maravilla de la ciencia.

La tragedia de este deseo es que olvida la fuente divina de toda perfección,


y se le excluye con indiferencia o deliberada-mente. La filosofía humanista
que nos asegura que "lo podemos todo" hace que sea innecesario un Dios
Creador. Ellos dicen que "mientras continuemos en la conquista del espacio
sideral, y solucionemos los problemas terrenales por medio de nuestra
propia sabiduría, seremos nuestros dioses".

¡Qué diferencia hay entre los que conocen el amor del Padre celestial y los
que creen en fuerzas naturales que son ciegas expresiones de un cosmos
mecánico e impersonal!

Por muchos años he visto a jóvenes de hogares cristianos que en la


universidad llenan su mente de ateísmo y se vuelven in-diferentes para con
sus padres que se sacrificaron por su educación. ¡Cuántos jóvenes, sin más
interés en la fe, se han entregado a una vida materialista, a las drogas, al
sexo desenfrenado y al suicidio! Han luchado por llenar el vacío de su vida
con el éxito, las comodidades y los pasatiempos temporales. Como dijo el
gran pensador San Agustín: "No hay descanso para nuestro corazón hasta
que descanse en ti, oh Dios".

Dos filosofías contrarias

Sin duda, el evolucionismo tiene una explicación del desarrollo de la raza


humana mientras que la Biblia tiene otra muy distinta. Algunos intentan
mezclar la evolución con las enseñanzas bíblicas; pero en la evolución no
hay necesidad de un creador, aunque a veces sus partidarios acuden a un
dios de alguna clase para explicar incógnitas que no se prestan a
razonamientos puramente materialistas. Por ello están condenados al

4
fracaso. La Biblia no deja lugar para el concepto de un cambio gradual de
animales que llegaron a ser seres humanos.

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...

Las enseñanzas evolucionistas afirman que el hombre se ha desarrollado a

5
partir de formas inferiores de vida a través de millones de años,
comenzando con una célula compuesta de protoplasma. Los ateos creen que
este ínfimo pedacito de jalea viviente comenzó a vivir por una síntesis
accidental de ácidos amoniacos. Un "encuentro fortuito de átomos" sin
intervención alguna de un ser divino.
Afirman los evolucionistas que esta célula comenzó a reproducirse hasta
que, por edades de tiempo inconcebible, llenó la tierra de sus
descendientes que a su vez evolucionaron hacia otras formas de vida que
vemos en el mundo de hoy. Según esta hipótesis, toda la flora y fauna surgió
del barro, y está en proceso de evolucionar siempre hacia arriba, a formas
cada vez más complejas. El motivo de este proceso no ha sido nunca
explicado satisfactoriamente por ellos. La teoría expuesta por Carlos Dar-
win en su libro El origen de las especies deja mucho que desear, y hace
tiempo ha sido descartado casi en su totalidad por los evolucionistas
mismos, que han encontrado muchos hechos en la naturaleza que
contradicen sus afirmaciones.

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Dicen los expositores de esta teoría que el hombre se desarrolló hasta


comenzar a andar erguido sobre sus pies, dejando libres sus manos. Este
avance, según piensan ellos, junto con el aumento en el tamaño y capacidad
de su cerebro, ha hecho del hombre el rey y señor de la naturaleza,
literalmente un "superanimal".

6
La mezcla de la evolución con las enseñanzas bíblicas sólo es posible al
desacreditar la divina inspiración de la Palabra de Dios, la Biblia. Lo que
estos hombres tratan de hacer es traer a Dios a su filosofía, totalmente
aparte de la creación que encontramos en el libro de Génesis. Hablan de
Dios para que sus enseñanzas antibíblicas sean más digeribles para los
estudiantes religiosos; y algunos estudiantes, conociendo poco o nada de lo
que la Biblia enseña sobre este tema, aceptan la explicación evolucionista.
Enseñan que Dios gradualmente creó y desarrolló todas las formas de vida,
habiendo comenzado con la creación de la primera célula microscópica.
Se dice que Carlos Darwin afirmó que Dios creó la primera célula como
núcleo de vida, la cual se desarrolló en el proceso de la evolución bajo la
supervisión de un creador hasta que un ser parecido a los monos y llamado
"Adán" recibiera el "aliento de Dios", lo cual constituyó la "creación" del
hombre.

No es posible conciliar estas afirmaciones con lo que dijo la señora de


Darwin sobre su marido. Ella dijo: "Carlos Darwin no creyó en Dios, pero
Dios creyó en Carlos Darwin." A pesar de que probablemente él acompañó a
su esposa a la iglesia algunas veces, su teoría de cómo la evolución operó a
través de millones de años no indica necesidad de Dios. Para muchos como
él, Dios es una muleta conveniente para salir de los apuros.
Una de las lagunas de la teoría de la evolución es que esta infinita variedad
de criaturas evolucionó por pura casualidad. Decir que Dios supervisó el
proceso evolucionario, aparentemente resuelve el problema, si es que Dios
lo hubiera hecho así realmente.
Muchos católicos latinoamericanos aceptan las enseñanzas del sacerdote
jesuita francés, Teillard de Chardin, quien intentó armonizar la creación
bíblica con la teoría de la evolución.
Hay una historia curiosa de un fanático de los platillos voladores, quien
dijo haber hablado por telepatía con un ser extraterrestre. Mientras estuvo
en trance, le preguntó a este supuesto ser espacial: "¿Cuál fue el origellidel
hombre? ¿Cómo llegó a existir el hombre?" La respuesta recibida fue: "Tú
tienes en la tierra a un hombre sabio que conoce la verdad de todo esto:
Teillard de Chardin." Al despertar del trance, aquel hombre comenzó a
estudiar los escritos de este pensador con gran entusiasmo.

Sea como fuere, miles de estudiantes usan esta explicación teórica para
salir del apuro del abismo entre la evolución y la creación. Teillard de
Chardin dice que la evolución es el proceso empleado por Dios en la
"creación" del hombre y que la historia en el libro de Génesis es una
fábula que Moisés contaba a la gente ignorante de su tiempo para
representar la evolución en sentido figurado. Esto niega las enseñanzas de
la Biblia, la Palabra de Dios.

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CAíDA

C-ÉLULA

Cuando la Biblia afirma que Dios creó al hombre a su imagen, no deja


lugar para colocar una larga línea genealógica de criaturas simiescas
antes de Adán. La palabra original del verbo "crear" indica "algo sacado
de la nada". Es la misma palabra empleada en Génesis [Link] "En el principio
creó Dios los cielos y la tierra." No hay la más mínima posibilidad de que
la historia de la creación en la Biblia sea una versión de cuento infantil
para gente ignorante.

Algunos programas de dibujos animados en la televisión "muestran" cómo


la vida comenzó en las profundidades del océano, y cómo evolucionó a
través de millones de años. Los dibujos presentan a los peces
transformándose en anfibios, y luego les aparecen patas que les permiten
dejar el agua y vivir en la tierra. Transcurriendo varios millones de años,
vemos toda clase de reptiles, luego pájaros, después mamíferos y,
finalmente, el hombre. Estas películas muestran una larga trayectoria

8
de eslabones entre los monos y el hombre, presentando como hechos
fehacientes muchos de los llamados tipos intermedios.

La mayoría de los evolucionistas no creen que Dios creó al hombre según


su imagen, sino que el hombre en su ignorancia creó a Dios a su imagen.
Aseguran que mientras el ser humano se desarrollaba y dejaba sus formas
ancestrales primitivas, atribuía lo que no podía entender, como truenos y
relámpagos, a algún ser superior. Afirman que ahora el ser humano ha
encontrado explicaciones lógicas de los misterios de la naturaleza, y ha
dejado atrás sus temores y supersticiones. En una palabra, consideran que
ya no es necesaria la fe en Dios, que la mente humana se ha librado de
estas "infantiles fantasías religiosas".
La Biblia nos dice claramente que "Dios creó al hombre a su imagen y
semejanza". Dios hizo un ser perfecto. Adán y Eva, según el libro de
Génesis, surgieron directamente de la mano creadora de Dios. No hay
indicación en el Sagrado Libro de que tuvieran antepasados simios. La
Biblia no dice que cuando un antropoide velludo alcanzó el nivel intelectual
del hombre, comenzó a "crearse" el ser humano. Por lo tanto, no se puede
decir que el hombre fue hecho por Dios sobre la base de un animal
preexistente. La Escritura muestra a Dios en una creación especial: hace un
cuerpo y le da vida con su hálito divino.

ADÁN

U NA CArDA
F\.E J:> E NTI NA

9
En el primer libro de la Biblia leemos que el hombre y cada uno de los
animales fueron creados "según su especie". En vez de una subida gradual
a través de millones de años de un pasado bestial, las Sagradas Escrituras
hablan de una caída de un anterior estado perfecto. La raza humana ha
seguido degenerándose paulatinamente con el decurso de los siglos.

Viene una "raza superior"


Aunque las mayorías no se den cuenta, Dios está formando una raza
superior formada por millones de personas que han sido transformadas
durante muchos siglos por el poder regenerador de Jesucristo. Este
mejoramiento comienza cuando se recibe el perdón de los pecados y la
vida eterna por medio de la fe en el Hijo de Dios y su sacrificio en la cruz
del Calvario.
Este proceso moral y espiritual es una realidad que muchos hemos
experimentado. Culminará en la Segunda Venida de Cristo, cuando venga a
tomar las riendas del mundo. El desplazará a los reyes y gobernantes de las
naciones e inaugurará su reino de justicia, amor y poder en la tierra.
Cuando El venga, los creyentes que vivan, junto con los muertos
resucitados, seremos transformados en un instante, escapando para
siempre de los malos efectos de nuestra naturaleza carnal. Los vestigios,
no de antepasados bestiales sino de nuestra naturaleza pecaminosa,
desaparecerán para siempre; y viviremos con Dios como una raza superior
por toda la eternidad. ¿Fantástico? Tal vez lo sea para nosotros, pero no lo
es para nuestro amoroso Creador, infinito, eterno y todopoderoso.
Notemos que en el esquema de la evolución hay dos reinos, el de los
animales y el de los hombres; y estos dos se confunden en uno para formar
un solo proceso continuo. En la Biblia vemos estos dos reinos bien
separados; pero además encontramos dos reinos espirituales, el reino de
Dios y el reino de Satanás.
Estas dos filosofías opuestas producen efectos muy distintos en los que las
creen y aceptan. Si un evolucionista actúa como una bestia, eso es lo que se
debe esperar. Después de todo, es víctima de su herencia brutal trasmitida
por sus cromosomas. Por eso nadie puede culparlo por sus actos violentos
o inmorales. El cree que no será nunca llamado a rendir cuentas por su
mala conducta porque no está sujeto a ningún código moral. Para él no hay
un Juez justo que lo condenará.
Si esa persona se siente "culpable", no tiene que arrepentirse ni pedir
perdón; sólo necesita a un psiquiatra que lo ayude a librarse de sus
sentimientos de "culpa". Según la evolución, no hay obligación de vivir una
vida limpia ni hacer lo recto. No hay principios absolutos; todo es relativo.
En vez de cambiar sus acciones, el hombre cambia de manera de pensar.
Por otro lado, los que sí creemos# en un Creador divino y santo, nos damos
cuenta de que, siendo creados a la imagen de Dios, somos regidos por leyes
inmutables, y tendremos que rendir cuentas por nuestros hechos y

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palabras. Por eso la creencia en un Dios personal es un poderoso motivo
para rechazar una vida impura.

Los nobles ideales de la evolución

Los antropólogos, al estudiar la "lucha por la existencia" y la "sobrevivencia


del más fuerte", han empleado los hechos científicos de sus hallazgos para
descartar la idea errónea de la superioridad de raza. Una gran autoridad en
el tema, el doctor Ashley Montagu, en representación de los investigadores
antropólogos, expresó lo siguiente: ". . .y las tales diferencias como las
variedades existentes (de hombres) en el día de hoy, no son de tal manera
por la cual, sobre un sistema científico de valores biológicos o aun sociales,
se pueda justificar a algunos de ellos como distinguidos biológicamente
superiores o inferiores de cualquier otro. . . Si la antropología física no
hubiera adquirido nada más, este solo descubrimiento habría justificados
sus la-bores y esfuerzos, porque el concepto de la unidad natural de la
humanidad proporciona una base firme para la concepción de la unidad
social de la humanidad." (An Introduction to Phy¬sical Anthropology,
Introducción a la antropología física, página 21.)
Estos y muchos otros hallazgos son recomendables; y no quiero dejar la
impresión de que toda investigación científica carezca de valor. Debemos
agradecer el enorme caudal de descubrimientos y análisis de estos
investigadores meticulosos, clasificando y ordenando una infinidad de
hechos sobre la naturaleza. Es la teoría sin pruebas que pretende
sobreponerse a los hechos la que no podemos aceptar.
La antropología no sólo se dirige al presente, sino que mira al futuro. Los
científicos en este campo tienen la visión de que sus investigaciones son
valiosas para mejorar la raza humana. Como dijo el doctor Ashley
Montagu: "Por Io tanto, el valor de la antropología física para analizar la
capacidad de dirigir el crecimiento y desarrollo del individuo aquí y ahora
no puede ser subestimado, por no mencionar la promesa que sostiene la
ciencia para la regulación y dirección de la evolución en el futuro." (ibíd.,
página 21).
Desde que estas palabras fueron impresas en 1960, ha habido
impresionantes avances en el campo de la genética y la embriología.
Científicos en grandes laboratorios penetran los secretos de los genes y
cromosomas, fetos y seres humanos; y esta investigación está plagada de
puntos de vista conflictivos. Algunos creen que hay cosas en que los
científicos no debieran entre-meterse, mientras que otros aplauden sus
esfuerzos.
Los científicos aclaran muchos de los secretos de la naturaleza, y se
oponen a la falsa idea de la superioridad de la raza. Los efectos prácticos

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de la teoría de evolución es comparar una raza con otra, no sólo
demostrando que hoy el hombre es superior a sus antepasados, sino
infiriendo que una raza sobrepasó a otras al desarrollar su potencial.

La evolución promueve la lucha de clases


Si la evolución es verdad, es lógico suponer que un tipo de "animal" bien
puede destruir a otros en la "lucha por la existencia". Esta idea,' cuyo más
fuerte defensor fue Carlos Darwin, nos lleva al dogma de la "superioridad
de una raza sobre otra", por haberse desarrollado más rápidamente.

STAL¡ N

12
¡Cuánta brutalidad se ha "justificado" con la aceptación de la superioridad
de una nación o entidad étnica sobre otras! ¡Cuántas acciones agresivas se
han producido sólo porque una raza se autodenominó "superior" y
"civilizó" a grupos inferiores! Valiéndose de esa bandera, aun los europeos
que se llamaban "cristianos" esclavizaron y despojaron a los indígenas de
América de sus tesoros, sus propiedades y su libertad.
La base ideológica del vergonzoso tráfico de esclavos del siglo pasado
surgió de la avaricia y del orgullo de la raza blanca que se creía superior a
los negros del África, afirmando que no eran "humanos" y que no tenían
alma. Con estas ideas absurdas destruyeron a las familias africanas,
vendiéndolas como bestias. Justificaban sus diabólicos métodos de tortura
y muerte diciendo que los negros estaban destinados por Dios a ser siervos
de los blancos, la raza superior.
La teoría de la evolución, enseñando la supervivencia de los más fuertes en
la lucha por la existencia, fue trasladada desde el reino orgánico y aplicada
a la política, llegando a ser parte integral de la conducción y organización
de la sociedad.
José Stalin fue un asesino de las masas porque, al tomar el gobierno,
pisoteó los derechos de otros grupos, incluso los de su propio pueblo ruso.
El diabólico plan de Adolfo Hitler de exterminar a todos los judíos tuvo sus
bases en la obsesión que él tenía acerca de la superioridad de la raza aria,
la cual consideraba destinada a dominar el mundo entero. Por eso seis
millones de judíos fueron arrestados, arriados como manadas de animales
hasta campos de exterminio; y murieron en grandes cámaras de gas en
horrorosos centros como Auschwitz. Esto sucedió por la aplicación
extrema de los principios de la evolución a la política. Hitler, creyendo en el
destino glorioso de la raza aria, sencillamente apuró, según su sádico
concepto, el proceso de extinción de los seres inferiores.
Este es sólo un ejemplo entre muchos a través de todos los siglos. Ha
habido siempre guerras. Apenas una nación llegaba a ser más fuerte que
otras, comenzaba a conquistar y a subyugar a pueblos vecinos, dándose el
lujo de torturar y esclavizar a los que caían bajo su dominio.

La Biblia enfatiza la unidad


En oposición a la evolución, las Sagradas Escrituras enseñan que toda la
humanidad ha venido de una sola pareja. Dice que Dios "de una sangre ha
hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de
la tierra" (Hechos 17:26). De principio a fin, la Biblia enseña que Dios no
hace distinción de raza. En el Nuevo Testamento leemos: "Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito. . ." (Juan
3:16).
En otro pasaje dice que "él es la propiciación por nuestros pecados; y no
solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo". (1

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Juan 2:2). Jesucristo dijo: "También tengo otras ovejas que no son de este
redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un
pastor" (Juan 10:16). La teoría de la evolución pone a las personas de
distintos grupos en competencia por la supervivencia, en lucha contra
otros; pero el Señor Jesucristo las une con su amor divino.
En la Epístola a los Colosenses dice: "Donde no hay griego ni judío
(diferencia étnica), bárbaro ni escita (diferencia cultural), siervo ni libre
(diferencia social), sino que Cristo es el todo, y en todos" (Colosenses 3:11).
Gálatas 3:28 agrega: "Ya no hay judío ni griego. . . porque todos vosotros
sois uno en Cristo Jesús."
Santiago, el apóstol del Señor, reprende duramente a los que desprecian al
pobre y honran al rico. Cristo denunció en términos fuertes los prejuicios
de los escribas y los fariseos. Esos altaneros religiosos eran tan orgullosos
y sentían tanto desprecio por los pobres samaritanos, los cuales eran
judíos mestizos, que para llegar sin "contaminarse" desde Jerusalén a
Galilea daban un largo rodeo. Cruzaban el río Jordán para no pasar por
Samaria. Jesús, por el contrario, sin hacer caso de la costumbre de los
judíos, pasó por Samaria, y allí predicó la verdad a una mujer adúltera; y
por medio de ella, a toda la ciudad necesitada.
Su parábola del buen samaritano (que manifestó misericordia a un judío
asaltado por bandidos) enfureció a los eclesiásticos soberbios, sobre todo
porque un sacerdote y un levita, al ver al hombre golpeado y herido tirado
en el camino, pasaron de largo sin prestarle ayuda.
En otra ocasión, Jesús comió en la mesa de Zaqueo, recaudador de
impuestos para el Imperio Romano. Tales "publicanos" eran odiados por
considerarse traidores a su pueblo. Cristo vio en Zaqueo a un ser
necesitado de amor, y procuró cambiarlo en un hombre honrado y
generoso. Sus enemigos llamaron a Jesús "el amigo de publicanos y
pecadores". ¡Cuánto le costó al Señor quitar del corazón de sus discípulos
esa actitud de aislamiento de los gentiles!
La Biblia dice: "Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él"
(Proverbios 23:7). El que piensa que es producto de una línea de animales
brutales, tendrá la inclinación a portarse como una bestia a menos que sea
frenado por el poder de Dios.
El creyente en Jesucristo tiene fe en un santo y amoroso Padre Celestial y
practica un estilo de vida superior, de nobles principios y acciones,
inspirado por la Biblia, la Palabra de Dios.

CAPITULO 2: MILLONES DE AÑOS, TONELADAS DE HUESOS

Miremos con atención el "árbol de la evolución" que demuestra el ascenso

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de los multiformes organismos, conforme a la teoría de los evolucionistas.
Algunos hablan del "eslabón perdido" como si se necesitara una sola
criatura para completar la cadena de ascendencia de los primates
inferiores. Tal parece que una vez hallado ese único eslabón entre el
hombre y los monos, será resuelto el problema.

La forma fósil llamada a menudo la "más cercana al eslabón perdido" se


llama Pitecántropus erectus. Este supuesto ante-pasado de la rama
principal de la ascendencia del hombre está señalado en la ilustración con
las iniciales "P.E."

Si todos los animales de la naturaleza hubieran estado cambiando


paulatinamente a través de incontables siglos, debería haber millones y
millones de criaturas con estructuras inter-medias entre peces y reptiles,
entre reptiles y aves, y entre cuadrúpedos y los hombres bípedos.

Los científicos del siglo diecinueve creyeron que los monos eran nuestros
"bisabuelos", es decir, que estaban directamente en nuestra línea de
ascendencia; pero hoy la mayoría de los evolucionistas creen que los
monos y el hombre vinieron de una forma intermedia. Por lo tanto, según
la teoría moderna, los monos no serían nuestros abuelos sino nuestros
primos hermanos.

Si esta teoría se basara en la verdad de la naturaleza, debería haber no sólo


algunos huesos designados como intermedios, sino incontables restos
fósiles que demostraran un cambio gradual entre una especie y otra; pero
no han aparecido todavía. Sigue perdido el "eslabón perdido".

Algunos han dicho que muchísimos esqueletos se desintegran y


desaparecen, lo cual es cierto. Pero centenares de miles de toneladas de
huesos fosilizados han sido hallados en muchas partes del mundo, en las
cuevas, en las montañas, en los valles y en las capas estratificadas debajo
de la tierra. Es interesante que los investigadores científicos no han tenido
ningún problema para clasificar estos huesos como de peces, aves,
mamíferos u hombres. Han encontrado mamíferos como los murciélagos,
que vuelan, otros como las focas que nadan, y animales como los patos que
vuelan, nadan y caminan. Pero un reptil como el pterodáctilo que volaba en
la época del plioceno era un reptil, no un ave. No dejan de ser reptiles ni
mamíferos.

Nunca se han encontrado restos de fósiles de una forma intermedia entre


elefantes y rinocerontes. Los mastodontes de la antigüedad pertenecen a la
misma familia de los elefantes que viven hoy en la India y el África. Sus
fósiles se encuentran en capas terciarias y cuaternarias. Cada especie es
diferente de las otras, y cada animal se mantiene dentro de su grupo.

15
CAPITULO 3: DE ÁTOMOS A ANIMALES

Antes de seguir investigando las variaciones entre los seres vivientes,


regresemos a los comienzos del universo antes de que hubiera plantas y
animales en este planeta. Surge la pregunta ¿de dónde han venido los
átomos? Los átomos son los "bloques" con los cuales está construido todo
el universo. Funcionan con-forme a leyes fijas y bien definidas. Han sido
estudiados y clasificados. El hombre, para su desgracia, sabe desatar sus
elementos, produciendo explosiones apocalípticas; pero ¿de dónde han
venido esos átomos? ¿Están por pura casualidad, sin un Dios, sin una
inteligencia creadora divina?

Cuando el investigador elimina a Dios de sus ecuaciones y cálculos, se


encuentra con un sinfín de fenómenos naturales que hacen tambalear la
mente. ¿Ha existido siempre el universo? Algunos científicos decían que no
veían en la naturaleza ningún indicio de comienzo ni fin. En tiempos
recientes, con el aumento de los conocimientos de la astronomía y el uso
de las computadoras, parece que han podido poner los cómputos de los
astros y galaxias en marcha atrás hasta llegar al comienzo del universo

16
cuando, según ellos, hubo un gigantesco estallido, ya que han encontrado
que todas las estrellas están alejándose velozmente en el espacio. Dicen
que si no fuera así, el calor de ellas nos quemaría vivos en la superficie de
nuestro planeta. De modo que ahora hay científicos que creen que hubo un
comienzo. ¿Qué causó esta inconcebible explosión hace unos cuatro
billones de años?

Los ateos no tienen ninguna explicación. Tienen incontables efectos sin


causa. ¿De dónde vino la sonrisa de un niño? ¿El amor de una madre? ¿Son
estas las expresiones de un "animal" que se "desarrolló" durante millones
de años?

La única explicación adecuada de todas las maravillas del cosmos y del ser
humano es: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra." (Génesis 1:1).
¿Cuándo fue ese "principio"? Recuerden que la cronología de Uscher no
está en la Biblia; y la Biblia dice que para el Señor "un día es como mil años,
y mil años como un día" (2 Pedro 3:8). ¿No está Dios diciendo que como El
es mucho más grande que nosotros, sus días también son más largos? ¿No
es posible que fueran de distinta duración?

La palabra que en hebreo significa "día" tiene el mismo sentido que en


español. Puede ser de veinticuatro horas, día y noche. Para un esquimal en
el Artico, un día es de seis meses. A veces hablamos del día o de los días de
Jesucristo, o del Imperio Ro-mano.

En el libro de Génesis, Dios usa la palabra "día" para abarcar los siete días
de la creación. Dice: "Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra
cuando fueron creados, el día que Jehová Dios hizo la tierra y los cielos"
(Génesis 2:4). Cuando Dios hizo que el sol, la lumbrera mayor, y la luna, la
lumbrera menor, fueran visibles desde la faz de la tierra, comenzaron los
días de veinticuatro horas. Eso sucedió en el cuarto día de la creación,
según Génesis 1:14-19.

Como los animales y el hombre mismo fueron creados en el sexto día, no


es de sorprenderse que los huesos y utensilios hu-manos se encuentren
mezclados con los huesos de los dinosaurios, mastodontes y otros
cuadrúpedos. Es claro que las formas de vida más sencillas de los mares
son más antiguas que los animales "que se arrastran sobre la tierra según
su especie" (Génesis 1:25).

No soy dogmático. Posiblemente el universo pasó por largas etapas antes


que la tierra estuviese lista para recibir la creación de los seres orgánicos
en su superficie. No creo que debemos "espiritualizar" las Sagradas
Escrituras en un esfuerzo por adaptar la Biblia a las teorías actuales o a las
nuevas teorías que vendrán mañana.

17
Variaciones en cada especie

Debemos honrar la memoria de Carlos Darwin por sus infatigables


investigaciones sobre toda clase de fenómenos en dis-tintas partes del
mundo; pero no por eso tenemos que aceptar las teorías que él impuso a
sus hallazgos. Cuando circunnavegó la tierra en el barco Beagle, bordeando
la costa de América del Sur, llegó a las Islas Galápagos en el Pacífico. Se
quedó asombrado al notar que unas tortugas tenían la caparazón chata y
otras la tenían redondeada. Las aves eran de distintos tamaños y colores.

Darwin, impresionado por estos cambios dentro de cada especie, se


convenció de que tales cambios pudieran haber resultado en la formación
de especies nuevas, aunque él no vio ninguna indicación de una tortuga
convirtiéndose en iguana ni de un reptil transformándose en ave. No hizo
caso de la declaración de la Biblia que dice claramente que cada clase de
animal es "según su género".

Ahora estudiemos los cambios reales que encontramos en el reino animal,


no los cambios teóricos dibujados en los diagramas evolucionistas.

V~",I-ACIO"Nt~ I::>-ENT!3.0 t>-E LA -E'5PECI-E


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18
Tomemos como ejemplo práctico a los perros. Como descubrió Darwin,
todos los animales varían, pero le hacen dentro de límites estrictos, cada
uno en su propia especie. El aislamiento de un grupo de la misma especie
de otros del mismo grupo produce variaciones; pero no una nueva especie.
Las tortugas siguen siendo tortugas, las aves, aves, y los reptiles, reptiles.

Los perros han sido separados artificialmente de manera que,


seleccionando perros con ciertas formas y colores, y eliminando otros, se
han podido "crear" perros muy distintos unos de otros.

Por ejemplo, tenemos el enorme San Bernardo, con su abundante manto de


pelo y su triste expresión, que fue usado en siglos pasados para hallar
viajeros perdidos en las nieves de los Alpes suizos. También está el galgo,
de línea estilizada y muy veloz, usado en carreras. Otro tipo de perros de
patas muy cortas es el perro salchicha. Se desarrolló esa especie para
poder meterse en las cuevas de los tejones, ya que en tiempos pasados se
apreciaba la piel de este pequeño animal para la confección de pinceles de
los artistas y para adornar a las señoras de Europa. Es claro que sin la
intervención de los hombres estas variaciones no habrían aparecido, y por
eso los resultados no se pueden emplear para mostrar cómo una especie
evolucionó al azar en otra. Si todos estos perros fueran dejados en libertad
para mezclarse libremente, volverían dentro de pocas generaciones a un
tipo común similar al lobo, del cual han surgido.

Estos cambios, por interesante que fueren, no son ninguna prueba de


evolución. Para establecer la teoría de la evolución como verídica y
científica, es necesario hallar formas intermedias entre una especie y otra.
Obviamente, si ha habido cambios continuos desde una célula hasta el ser
humano, debe de haber infinidad de criaturas intermedias, cosa que no
encontramos. Los perros siguen siendo perros, y los gatos, gatos.

CAPITULO 4: LAS DIFERENTES RAZAS HUMANAS

Mientras estudiamos al ser humano en el mundo actual, encontramos toda


clase de variaciones interesantes. Esparcidas por toda la tierra viven las
distintas razas y nacionalidades.

No es difícil demostrar que todas son estrictamente humanas. Una


evidencia básica está en que las personas pueden mezclarse sin que
importe el color de la piel o las características de la raza.

Algunos escoceses y los miembros de ciertas tribus africanas son muy


altos; y hay pigmeos cortos de estatura: sin embargo, todos son horno
sapiens.

19
La familia humana mundial se divide en tres grandes razas: la caucásica o
raza blanca, la negroide o raza negra, y la mongoloide o raza amarilla. Los
otros grupos son variaciones o combinaciones de estos tres. Por ejemplo,
los indígenas de América, según los científicos, son descendientes de la
raza asiática por su tez bronceada, sus ojos achinados y otras
características.

Los habitantes de la India tienen una tez muy oscura, pero sus rasgos
fisionómicos son típicamente propios de la raza blanca. Los naturales
australianos parecen ser un cruce entre los negros y los orientales. Los
hawaianos posiblemente son una mezcla entre los mongólicos y los
blancos. Pero como quiera que sea, todos son humanos.

Variaciones señaladas por la Biblia

Al acudir a la Biblia, encontraos variaciones dentro del género humano.


Vemos en la Biblia descripciones de gigantes como Goliat, a quien el joven
David le arrojó una piedra con su honda, y hombres pequeños como
Zaqueo, que tuvo que trepar a un árbol para ver a Jesús. Se menciona a
varios hombres obesos, como Elí, el sumo sacerdote en los días de Saúl, rey
de Israel.

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(DIOS) To!>o -EL LINAJE DE LOS HO/"'\~""ES

20
En contraste tenemos el profeta Elías, que era un hombre muy delgado.
¿Dónde lo dice? Es una deducción lógica. Dice la Biblia que oró con la
cabeza entre las rodillas, cosa imposible para un gordo. Esaú, hijo de Isaac
era muy velludo, y Jacob, su hermano mellizo, era lampiño. El etíope, un
alto oficial de Etiopía, quien hizo un peregrinaje a Jerusalén, era negro;
pero el rey David era rubio.

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21
Desorden en la naturaleza

Si la teoría de la evolución fuera cierta, tendríamos por todos lados una


gran cantidad de rarezas, productos del azar. En el dibujo he indicado
cómo serían los animales dejados sin control divino. Los cuadrúpedos, aves
y reptiles manifestarían muchas combinaciones extrañas.

¿Por qué le parece a usted que no hay ningún perro con la caparazón de
una tortuga ni aletas en sus costados? Si no hay ningún orden impuesto
por un Creador inteligente, ¿cómo es que ningún paleontólogo jamás ha
desenterrado un dinosaurio con cabeza de mono y cola de zorro? He visto
elefantes y alces, pero nunca he encontrado elefantes con cuernos de alce,
ni alces con trompa de paquidermo.

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22
Podríamos seguir imaginando millares de tales formas hipo-téticas, pero no
es necesario. Los hechos demuestran que la Bi-blia tiene razón cuando dice
que cada tipo de animal es "según su género". Aunque el cocodrilo
fosilizado tenía siete metros de largo, era un cocodrilo; y a pesar de ser
grande y peludo el mamut, era claramente una variación de elefante.

Los investigadores han encontrado que casi todas las formas de los
animales prehistóricos eran mucho más grandes que sus prototipos de
hoy. La evolución, explicado como un proceso, va desde formas pequeñas
como las conchas del mar y, los pece-cillos, hasta las más grandes
criaturas; pero los hallazgos fósiles muestran animales mucho más
grandes que los de hoy. Se han encontrado impresiones de cucarachas
fosilizadas que tenían un tamaño de quince centímetros. ¡Qué suerte que
sus descendientes son mucho más pequeñas!

No observamos un aumento de tamaño dentro de las especies desde la


prehistoria hasta los tiempos modernos, sino que los animales han
disminuido en tamaño y peso, contrario a la teoría de la evolución.

CAPITULO 5: CADA CRIATURA SEGÚN SU GENERO

Me asombra que haya habido tan pocos cambios a través de los siglos.
Muchos insectos preservados en las capas de la tierra son prácticamente
idénticos a las especímenes actuales.

El ámbar es casi una piedra preciosa formada por la savia de los árboles
solidificada por la presión y el calor. Los insectos son atrapados al posarse
sobre la superficie pegajosa de la savia, que sigue saliendo del árbol y
cubre al insecto. Los arqueólogos han encontrado dentro del ámbar
mosquitos fosilizados que son réplicas exactas de los que nos molestan
hoy. ¿Cómo es que no han cambiado en tantos años? Fueron creados por
Dios para reproducirse "según su género".

No hubo evolución en un millón de años

Otro caso interesante es el de un pez llamado coelocanto. Se encontró una


impresión de este curioso pez bien marcada en barro que después
endureció. Todos los detalles han sido cla-ramente registrados. Los
científicos notaron en seguida que las aletas del coelocanto, en vez de estar
pegadas directamente al cuerpo, estaban colocadas en los extremos de
protuberancias que a su vez se conectaban a los costados del pez. Los
evolucionistas dedujeron que este pez era un tipo intermedio entre los
peces del mar y una criatura que luego andaría en la playa. Dijeron que
seguramente estaba desarrollando patitas para des¬plazarse en tierra. Le
asignaron una edad de un millón de años, y afirmaron que desde hace

23
muchos milenios ya había evolucionado en otra clase de criatura, tal vez un
reptil terrestre. Dije-ron: "¡He aquí una prueba irrefutable de
transmutación, es decir, un cambio de una especie a otra!"

Desafortunadamente para ellos, un pescador que no había leído los


informes científicos, los cuales decían que el coelocanto era una especie
extinta, sacó de las profundidades del mar, frente a la costa de Africa, uno
vivo en su red. Esto ocurrió en 1938. Fue el primer ejemplar vivo de
coelocanto jamás visto por nadie; y era exactamente igual al pez fosilizado.
Como los evolucionistas decían que el fósil hallado tenía un millón de años
de edad, habría que considerar que en todo ese larguísimo período no
hubo ningún cambio en la especie.

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24
Se pescó otro coelocanto vivo en 1952. De modo que, en vez de ser una
confirmación de la teoría de la evolución, es una prueba de lo que dice la
Biblia, "según su género".

Todos conocemos de los simpáticos peces voladores que salen disparados


del agua como un cohete, y por medio de aletas que parecen alas de avión,
planean una distancia notable antes de volver al agua. Tienen cierta
similiqpid con las aves, pero son peces. Las ballenas y los delfines son
mamíferos que viven en el océano. Cada pocos minutos tienen que subir a
la superficie para respirar aire. No son peces, sino mamíferos creados para
vivir cómodamente en el agua. Puesto que los ballenatos recién nacidos no
pueden mamar leche de su madre por mucho tiempo sin ahogarse, la
madre ballena tiene una bomba especial que arroja un chorro de leche en la
boca de su pequeño en unos segundos. ¿Usted cree que este fantástico
dispositivo se desarrolló accidentalmente a través de millones de años? Si
así fuera, la familia de las ballenas se habría extinguido antes de haberse
completado el desarrollo de la bomba impulsora de leche.

Un hecho desastroso para la teoría de la transmutación gradual de una


especie a otra es que muchos "mecanismos" de la naturaleza no tienen
ningún valor hasta que estén perfectamente desarrollados. Si no estuvieran
completamente perfeccionados desde un principio, no sólo serían inútiles
sino contraproducentes.

Maravillas de la naturaleza

j ESTAS ALAS
NO ME SIRVEN .'

¿ R.,ATON C-AMBIANb6 -EN ---


MUT\CIÉ l-Aq6 ?

25
Tomemos el ratón y el murciélago como ejemplo: los dos tienen piel
peluda, orejas igualmente grandes y dientes afilados como agujas. Son
mamíferos que parecen similares. Por eso no faltaron evolucionistas que
creyeron que algunos ratones formaron un club hace millones de años para
promover el desarrollo de alas para volar. Nadie sabe por qué algunos
ratones querían volar; pero parece que sus descendientes comenzaron a
desarrollar membranas más grandes debajo de sus patitas delante-ras, e
hicieron crecer huesos más largos, hasta que con el tiempo se convirtieron
en murciélagos. Pero cuando comenzamos a estudiar este supuesto
cambio, nos encontramos con serias dificultades. Supongamos que cierto
número de ratones, después de centenares de miles de años, lograran tener
alas a medio tamaño. Las alas llegarían a ser como paraguas a medio abrir.
Aún no podrían volar. Sus enemigos notarían que sus patas delanteras no
les permiten correr velozmente para eludirlos. Entonces se los habrían
comido y. . . ¡adiós al gran experimento evolucionista! Llegarían a
extinguirse antes de su primer vuelo.

Esto es sólo parte del problema. No toma en cuenta que los murciélagos
tienen un asombroso equipo de radar. Mientras vuelan en medio de la
noche, emiten una serie de sonidos de alta frecuencia que rebotan en
cualquier objeto que esté en su línea de vuelo. Sus grandes y ultrasensibles
oídos captan esos sonidos al rebotar, y así el pequeño mamífero volador
puede alterar su vuelo para evitar un choque, o para engullir un insecto.

Hombres inteligentísimos, experimentando por años, han perfeccionado


equipos de radar para aviones; pero ¿quién metió en la cabecita de este
mamífero volador su maravilloso sistema de radar? ¿Sucedió por accidente.
. . o lo hizo Dios?

Es mucho más lógico y sencillo creer que un Creador infinitamente sabio y


poderoso dio al murciélago sus alas desde un principio, e instaló en su
cuerpecito ese radar que le sirve para atrapar su comida en las tinieblas, y
encontrar lugar para dormir de día. Recordemos también en este caso que,
si el murciélago hubiera necesitado muchos miles de años hasta tener lista
su capacidad de radar, se habría muerto.

Hay muchas otras ilustraciones que vienen al caso. Observemos las


industriosas arañas. Estos arácnidos de distintas formas y tamaños tienen
la capacidad asombrosa de producir un hilito de un órgano minúsculo de
su cola llamado "glándula hilandera". La araña pega un poco del fluido a la
rama de un árbol, y mientras se deja caer, ese líquido sale de su colita,
secándose instantáneamente al tocar el aire. De esta manera, un hilo
delgado de asombrosa resistencia se forma suficientemente fuerte como
para sostener el peso de la araña.

Si ese líquido saliera demasiado aguado o espeso, la araña no podría


construir su red para atrapar los insectos que la alimentan. Así llegaría a

26
extinguirse. ¿Ha pensado usted cuán imposible sería para un pequeñísimo
artrópodo como la araña hacer una red perfectamente geométrica de
hilitos sin que su computadora microscópica fuera programada por una
inteligencia más sabia que la de ella?

Tales maravillas de la naturaleza nunca podrían producirse por casualidad,


y así estamos otra vez cara a cara con un hecho científico: "En el principio
creó Dios los cielos y la tierra" (Génesis 1:1).

Hay infinidad de ilustraciones de seres vivientes que dependen del


camuflaje para esconderse de sus enemigos. Hay mariposas con alas de
marcas y colores exactamente iguales a la corteza de ciertos árboles, de tal
forma que si se posa en ellos, no la pueden ver sus enemigos. Hay también
pequeños cama leones, delicadas lagartijas que, por medio de un
mecanismo complicadísimo en su piel, pueden cambiar de color para
asemejarse con precisión al color de la superficie sobre la cual están. Así
este reptil indefenso se oculta de los que lo buscan para comérselo. ¿Se
perfeccionó este mecanismo gradualmente a través de millones de años
por pura casualidad? ¡Ni pensarlo! Hubieran servido de alimento de otros
animales hasta su total extinción.

Otra cosa increíble es el sentido de orientación de muchos animales. La


paloma mensajera es un caso bien conocido. Unas treinta o cincuenta de
esas aves son enviadas en jaulas por tren a centenares de kilómetros de
sus nidos ubicados en un centro de estudios científicos. Durante el viaje no
pueden ver nada; sin embargo, cuando son sacadas de sus jaulas y largadas
a volar, suben a cierta altura, dan dos o tres vueltas, se orientan y enfilan
directamente a su punto de partida como una flecha. ¿Cómo se puede
explicar esto sin Dios? En su cabecita la paloma mensajera posee un
artefacto orgánico que la puede orientar desde cualquier punto alrededor
de su nido. Sin duda, esta capacidad ha sido un factor fundamental en la
preservación de la especie.

Hay otra clase de ave llamada la gaviota ártica, que anida en Alaska
durante el verano. Antes de que sus pichones hayan crecido, las aves
adultas se largan a volar por encima del Océano Pacífico hasta las islas
hawaianas. No tienen ningún terreno de-bajo de ellas para orientarlas, sólo
la vasta extensión del mar. Sin embargo, después de haber volado miles de
kilómetros, llegan a su lugar de destino. Con sólo una desviación de una
fracción de grado, pasarían las islas o por un lado u otro sin verlas, para
caer agotadas al agua y perecer.

Por asombrosa que sea esta hazaña, hay otra aun más fantástica: Los
pichones dejados en Alaska, que nunca habían conocido las islas
hawaianas, vuelan más tarde a las mismas islas, sin que los guíe ninguna
ave experimentada. ¿Cómo explicar tal fenómeno? Las aves jóvenes no
vuelan a Canadá, ni a Siberia ni al polo norte; vuelan a Hawai. Cuando

27
pienso en la inmensidad del Pacífico, esta hazaña de la gaviota ártica me
deja anonadado; y me doy cuenta de que el ave por sí sola nunca podría
hacer tal vuelo.

Sabiduría para diseñar y poder para construir

No requiere tanta fe creer que este intrincado universo fue creado por Dios,
como creer que todo llegó a existir por una suerte ciega, sin ninguna
intervención inteligente. Todo lo que manifiesta organización y
funcionamiento complicado necesita de alguien con sabiduría para su
diseño y creación.

Un barquito sencillamente hecho, con un palito como mástil, y un pedacito


de tela triangular como vela, necesita sólo a un muchacho que sepa usar
dos o tres herramientas simples para fabricarlo; pero requiere a alguien
con inteligencia suficiente para idearlo y darle forma.

El automóvil es mucho más complicado. Necesita ingenieros, diseñadores,


grandes fábricas y miles de obreros adiestrados para producirlo. ¿Qué
decir de los imponentes cohetes que vuelan a la luna, de los satélites que
dan la vuelta al mundo? ¿Y de los transbordadores espaciales? Todos estos
artefactos electrónicos requieren la intervención de alguien con sabiduría
para diseñarlos y con capacidad para producirlos, miles de técnicos
altamente adiestrados en una gran variedad de especializaciones contando
con maquinaria complicada para ayudarlos.

Pero ¿qué diremos del hombre mismo? Es la "máquina" más complicada y


capaz de todas. El ojo humano, con millones de nervios funcionando con
una coordinación increíble implica a alguien que lo diseñó.

El cerebro humano, con más capacidad mental que cualquier computadora,


no es producto de la casualidad. Mil veces más que la fabricación de un
cohete, el ser humano requiere de alguien con sabiduría divina para
diseñarlo. Dentro de nuestra cabeza hay millones de células especializadas,
y billones de "cables" conectándolas. Cuando pensamos que todo esto se
desarrolló del óvulo de una madre y del espermatozoide de un padre, nos
quedamos pasmados. Creer que la "máquina" humana se desarrolló
gradualmente por casualidad a través de millones de años, sin ningún
Creador, es una locura. Sostener que la mara-villa del ser humano es el
resultado de la ecuación azar y tiempo exige un esfuerzo supremo de fe
ciega, ya que creer esta insensatez requiere una abstracción del
razonamiento y una negación de los hechos observables.

La Biblia declara: "Dice el necio en su corazón: No hay Dios" (Salmo 14:1).


En el Nuevo Testamento hay una enseñanza similar: "profesando ser
sabios, se hicieron necios" (Romanos 1:22). La Palabra de Dios habla de los

28
hombres que "se envanecieron en sus razonamientos" (Romanos 1:21). Esto
es lo que ha pasado con los investigadores que han rechazado a Dios.

La acumulación de conocimientos

Otra línea de pensamiento que usan los evolucionistas para "demostrar" la


validez de su teoría es el desarrollo de la cultura, o sea, el progreso en
cuanto a los elementos de nuestra civilización. La idea es que cuanto más
crecía en tamaño y complejidad el cerebro del hombre tanto más mejoraba
su ambiente. Entonces el desarrollo de la cultura está basado en el
progreso del cerebro.

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29
Analicemos esto comparando varios grupos bien definidos. En Europa en la
prehistoria vivieron tribus de cazadores llamados Cromañón. En promedio
eran más altos y con mejores esqueletos que los europeos modernos que
habitan hoy esa región. No tenían nada de primitivos ni de simios. El
tamaño de su cerebro era mucho más grande que el de los hombres del
siglo veinte. El volumen del cerebro de la gente actualmente es de 1.450
centímetros cúbicos como promedio. Los Cromañón tenían 1.660 por lo
general; pero, con todo, su nivel de cultura estaba muy por debajo de la
nuestra. Hacían sencillos dibujos en sus cavernas, usaban herramientas y
utensilios toscos, cazaban con lanzas y arcos.

Los antiguos egipcios, que construyeron las pirámides, tenían cerebros


iguales a los modernos; sin embargo, no tenían aviones de retropropulsión
ni computadoras. Los científicos del siglo veinte están diseñando y
produciendo dispositivos para computadoras que son cada vez más
diminutos y de mayor capacidad; pero sus diseñadores no tienen un
cerebro superior ni en tamaño ni en forma al de los egipcios ni al de los
Cromañón.

¿Cómo se explica, entonces, la gran diferencia entre nuestra avanzada


cultura y la inferioridad de la de antaño? La respuesta es sencilla: Los
cambios culturales no se basan en cambios orgánicos, sino en la
acumulación de conocimientos trasmitidos de una generación a otra.

Las pirámides, los templos y los monumentos de los antiguos egipcios son
dignos de nuestro mayor respeto. Demuestran un altísimo nivel de
inteligencia y de ingeniería constructora. Ellos gozaban de la misma
capacidad mental que nosotros; pero por su ambiente cultural adolecían de
los conocimientos que los cien-tíficos modernos tienen hoy a su
disposición.

Sólo en doscientos años los pensadores contemporáneos han tenido éxito


en desarrollar una civilización inconcebible para los de antaño.

Benjamín Franklin tenía una mente inquieta. Hizo volar un barrilete en


medio de una tormenta. En la cuerda del barrilete ató una llave. Cuando
saltó una chispa de la llave al nudo de su dedo, comprobó que los
relámpagos eran descargas eléctricas. Tomás Edison y otros investigadores
tomaron los descubrimientos de Franklin y los llevaron a un nivel más alto.
En un plazo de doscientos años los científicos han ido de una chispa de un
hilo de barrilete a los fantásticos circuitos de las computadoras. Ha habido
una rapidísima trasmisión y acumulación de conocimientos, y nadie cree
que hayamos evolucionado cerebros superiores en un corto plazo de
doscientos años.

Los hermanos Wright inventaron un tipo de aeroplano muy tosco que voló
algunos metros por encima de una duna de arena frente al Atlántico.

30
Beneficiándose de los experimentos de los hermanos Wright, otros
inventaron y perfeccionaron aviones cada vez más eficaces, hasta que hoy
tenemos aeronaves como la Concorde y el Jumbo 747, que cruzan los
océanos en pocas horas con centenares de pasajeros a bordo.

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31
Los conocimientos humanos han progresado en forma de olas, con avances
y retrocesos. Ha habido tiempos de gran progreso y nuevos
descubrimientos; pero a la vez, la raza humana ha sufrido cuando, por
causa de guerras y cataclismos naturales, los que eran depósitos de
secretos importantes han sido aniquilados, y sus conocimientos perdidos.

Por ejemplo, los musulmanes que conquistaron Alejandría en siglos


pasados destruyeron la biblioteca más grande del mundo antiguo, con una
inmensidad de tesoros en libros y volúmenes, lo mejor de la literatura de
los primeros siglos de la era cristiana. Se quemaron muchísimos
manuscritos originales, que no pudieron sumarse al avance del
conocimiento. La biblioteca de Alejandría había sido un centro de arte y
ciencia. No puede calcularse el tremendo perjuicio que causó su
destrucción para el desarrollo de la cultura.

Los partidarios de la teoría de la evolución aceptan a priori que los


hombres de las cavernas (los Neandertales de Europa) fueron quedando
atrás en la lucha por la existencia. Piensan que los Cromañón
evolucionaron más rápido y llegaron a ser los precursores de los europeos
modernos. Pero tal vez los Neandertales degeneraban de un nivel más alto
al ser conquistados por tribus más fuertes.

En distintas partes del mundo en tiempos históricos, pueblos notablemente


avanzados fueron conquistados y expulsados de regiones productivas por
invasores con armas más poderosas como, por ejemplo, los incas y aztecas
de América. Expulsados de tierras fértiles, o esclavizados, tales grupos no
pudieron conservar y continuar sus formidables descubrimientos
acumulados a través de muchos años.

Civilizaciones indígenas como los mayas produjeron astrónomos,


matemáticos y pensadores que conocían los movimientos del sol, de la
luna y de los planetas. Estos sabios, de una inteligencia sobresaliente,
confeccionaron un calendario aun más preciso que el gregoriano utilizado
en Europa. Los incas idearon un sistema de gobierno bien organizado que
desapareció bajo los rigores de la conquista española. Los aztecas y otros
indígenas eran magníficos artistas y escultores. Una de las tragedias del
descubrimiento de América fue la manera en que los conquistadores
fundieron tesoros artísticos de oro, enviando este metal en lingotes a
Europa. Los naturales habían diseñado mariposas y aves de oro puro, junto
con figuras de plantas y animales, que eran fantásticas obras de arte. La
avaricia de los europeos por el oro destruyó estas obras fabulosas y no
reemplazables.

Se han descubierto templos magníficos adornados con figuras esculpidas,


rodeados por grandes y bien planificadas ciudades. Desaparecieron los
brillantes edificadores de semejante gloria, y sus obras fueron sepultadas.
Hace pocos años estos inapreciables ejemplos de una grandeza pasada han

32
sido rescatados de debajo de la vegetación tropical. Es una ilustración
gráfica de cómo a veces hay degeneración de culturas que antes fueron
progresistas y florecientes.

CAPITULO 6: EL HOMBRE-MONO DE JAVA

Analicemos datos acerca de los restos fósiles que se han empleado como
"prueba" de la evolución, los cuales han sido considerados como eslabones
entre nosotros y varios tipos de animales inferiores, como los antropoides,
los monos y otras criaturas más simples.

Al examinar detenidamente los diversos hallazgos, separemos los hechos


de las teorías. Los hechos son una cosa, las teorías son otra. Si una teoría
se establece por hechos comprobables e irrefutables, la aceptaremos, de lo
contrario no.

Debemos respetar a los científicos que han dedicado años de duro trabajo
a la recolección, análisis y selección de huesos y utensilios, tratando de
aprender más acerca del mundo en que vivimos. No deben burlarse los
cristianos de los abnegados e infatigables investigadores científicos. Como
creyentes en Dios, aunque no estemos de acuerdo con algunas
conclusiones a las que ellos han llegado, debemos evitar una actitud de
desprecio. Muchos de los datos y hechos usados en este libro provienen de
los más destacados científicos en los campos de la arqueología y la
paleontología.

Descubrimientos asombrosos

33
De cuando en cuando, en artículos de diarios y revistas, aparecen informes
coloridos de alguno que otro "descubrimiento" que, dicen los periodistas,
sacudirán al mundo científico hasta sus cimientos. Las descripciones
sensacionalistas comienzan casi siempre así: "Un ser gigante, medio
humano, medio mono, fue descubierto en tal lugar."

Por lo general, los científicos no tienen nada que ver con tales noticias.
Estos exagerados artículos, con poca o ninguna relación con la realidad,
son obras de hombres que tienen más interés en vender revistas que en
comunicar hechos cuidadosamente documentados.

Recuerdo haber visto hace muchos años un dibujo que salió en un diario
mostrando un hombre-mono gigantesco como el que he dibujado. Fue
espectacular y muy interesante; pero no se escuchó nada más sobre este
hallazgo tan fantástico.

Todos los escritores, incluso los científicos, tienden a ver los hechos desde
su punto de vista, consciente o inconscientemente. Los investigadores
paleontólogos no son una excepción. Son seres humanos. Por esa razón,
mientras examinemos los datos relacionados con los restos de hombres
prehistóricos, evitaremos perjuicios o interpretaciones particulares,
limitándonos a examinar minuciosamente los hechos científicamente
documentados.

Un escultor inspirado

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34
He aquí la famosa escultura del pitecántropus erectus, reconocido
inmediatamente por cualquiera que haya estudiado la prehistoria humana.
Se afirma que este hombre, según sus restos fosilizados, es un puente que
conecta al horno sapiens con formas inferiores. Un escultor,
fundamentando sus esfuerzos artísticos en informes proporcionados por
los científicos sobre este hallazgo fósil, ha creado una impresionante
interpretación visual del "hombre-mono que anduvo erguido", lo cual es el
significado de su nombre, pitecántropus. La palabra "pite" se refiere a
"mono", mientras que "ántropus" quiere decir "hombre". "Erec¬tus" indica
que el dueño del fémur (que es largo, derecho y ciento por ciento humano)
caminaba erguido como nosotros.

Corno podemos apreciar, la frente de la cara esculpida no es derecha sino


muy inclinada y chata, con una fuerte protuberancia sobre los ojos, que a
su vez son pequeños y hundidos. La cara se proyecta hacia adelante como
en los antropoides. La boca, como la de los monos, está entreabierta,
revelando dentadura de simios; y hay una expresión de preocupación en la
cara. Esto último, sin duda, fue agregado por el escultor para dar un
aspecto de mentalidad limitada, pero me parece que es la expresión de
muchos en el mundo actual.

Un científico ha dicho: "En realidad, no conocemos nada sobre las partes


del hombre desaparecido, y menos aún sobre la expresión de sus facciones,
las cuales probablemente no eran menos benignas que las nuestras hoy"
(An Introduction to Physical Anthropology, Introducción a la antropología
física, página 196).

Por supuesto, no fueron hallados con los huesos ni el pelo, ni la piel ni la


carne. Así que el artista ha delineado estos elementos a su gusto y las ideas
preconcebidas de los evolucionistas. Un destacado antropólogo de una
universidad norteamericana dijo lo siguiente: "Se puede modelar los
lineamientos de un mono o un profesor de universidad sobre la misma
calavera." Tiene razón. Siguió diciendo que los huesos fosilizados no dicen
nada acerca de que si la persona era peluda, o lampiña, o si tenía una tez
negra o blanca, o una expresión intelectual o tonta.

Como no se halló la parte inferior y posterior de la calavera del


pitecántropus, no podemos decir con seguridad si la cabeza estaba echada
hacia atrás como en los monos, o derecha y hacia arriba, como en los seres
humanos.

Al no encontrarse tampoco el rostro, la nariz pudo haber sido chata, según


el concepto del artista, o pudo haber sido igual a la de una persona normal,
con un puente óseo. Como sabemos, los monos no tienen una verdadera
nariz sino un agujero en los huesos cóncavos de la cara con un poco de
carne a su alrededor.

35
Las mandíbulas sobresalientes (lo que se llama prognatismo) se ilustran
basadas en el hallazgo de dos dientes muy parecidos a los de los simios.

~ALLÁZ~6
~E
F6$\ LE$

36
Se pueden ver reproducciones de esta cabeza en yeso en muchos museos
por todo el mundo, y aparecen sus fotos en los libros de texto y en las
enciclopedias de cualquier biblioteca. Algunos informes que la acompañan
incluyen las dudas de parte de varias autoridades científicas; pero la
actitud generalizada y el tono de la mayoría de los informes indican la
aceptación de esta reconstrucción como auténtica y, por lo tanto, digna de
crédito.

Desenterrados en el Lejano Oriente

Estos huesos, que causaron una sensación en el mundo científico, fueron


hallados en la Isla de Java de Indonesia entre los años 1891 y 1899. Desde
entonces han sido desenterrados muchos huesos y calaveras. Los del
pitecántropus salieron a la luz en las capas fosilíferas que bordean el río
Bengawan, no muy lejos de la aldea de Trinil. En esa época, Java y otras
islas de la región eran colonias holandesas.

El doctor Eugene DuBois, quien encontró estos huesos, fue un ferviente


evolucionista. Se dice que aceptó el puesto de médico militar de esa isla
con el propósito de volver triunfante con pruebas de la veracidad de la
teoría de la evolución. Nótese que Eugene DuBois no era un paleontólogo,
ni reconocido como tal. Este hecho tiene gran importancia para lo que
sucedió después.

Excavando con la ayuda de peones nativos, DuBois desenterró los huesos


de varios tipos de animales; veintisiete formas diferentes, algunas
fosilizadas y otras recientes. Los huesos estaban todos mezclados en
desorden, claramente llevados por el agua río arriba en la antigüedad.

A veces se han encontrado esqueletos completos in situ en distintas partes


del mundo. Hay muchos esqueletos, entre ellos los de los Neandertal y
Cromañón de Europa. Cuando la calavera se encuentra enterrada con
relación a la columna vertebral y las costillas, pelvis, brazos y piernas,
tenemos la seguridad de que todos pertenecen al mismo individuo; pero
estos huesos atribuidos al hombre de Java (pitecántropus) estaban
esparcidos. El fémur (un hueso de la pierna, el más grande del cuerpo)
apareció a unos dieciséis metros de la calavera. Uno de los dientes fue
'descubierto en otro sitio, aproximadamente a tres kilómetros de distancia.
Obviamente no pertenecían a la calavera ni al fémur; pero los incluyeron en
el informe como si fueran del mismo tipo de homínido (ser humano en
cuestión).

37
ENCONTR-ADO CON
ENCONTRADO
UESO$ DECON HUESOS DE
ANI~L-E$

ANIMALES

DI'\._ EUqENE DUBOIS


A'FICIÓNAbC.

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FE/V\U "'- <[Link] F\.A.

Si se encuentran huesos en capas que no han sido revueltas o cortadas por


agua, pueden ser relacionados con otros hallazgos similares; pero en este
caso, como han sido arrastrados por inundaciones de otro sitio río arriba,
las capas donde están no pueden servir para determinar la antigüedad de
los huesos del pitecántropos. Por lo tanto, decir que ese "hombre-mono"
vivió hace 500.000 años es mera especulación. Hay algunos tendenciosos
que suelen dar fechas a un fósil según el parecido con el esqueleto
humano; cuanto más similar, tanto más reciente la fecha; cuánto más
diferente, tanto más antigua la fecha.

En aquel entonces muchos científicos se habían alineado con Darwin y


andaban buscando el apoyo de la naturaleza a sus teorías anticreacionistas.
DuBois era uno de ellos.

Huesos: pocos pero importantes

¿Cuántos huesos fueron hallados por el médico Eugene DuBois? Halló seis
huesos que atribuía al pitecántropus erectus, el hombre-mono que anduvo
erguido. El cuerpo humano tiene más de doscientos huesos, por lo cual no
se hallaron doscientos huesos más o menos. Esto nos hace pensar que si se
llama al hombre de Java el eslabón perdido, es muy cierto porque todos los
huesos está perdidos.

Fueron hallados casi dos tercios de la calavera, un fémur entero, el


fragmento de la mandíbula y tres dientes. Algunos exponentes del
creacionismo han intentado acabar con estos pocos huesos, diciendo que

38
es imposible saber algo basado en esos pedazos. Están equivocados. Mucho
se puede deducir del estudio de ellos.

Se han ganado o perdido litigios judiciales fundamentados en r una


muestra de sangre, un pelito debajo de la uña de un cadáver, una huella
dactilografica, o algunas fibras arrancadas de una prenda. Tales evidencias
han resultado en la condena de un criminal, o en el sobreseimiento de la
causa contra un inocente. Así que no vamos a echar por tierra estos
hallazgos, sino examinarlos con esmero. Estudiaremos los informes de
destacados hombres de ciencia que pueden indicarnos que significan.

._~----

JT S

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MU~

39
Similitudes y diferencias

Es conveniente repasar las similitudes y las diferencias entre los monos y


los hombres. Cuando un investigador dice que un hueso es primitivo,
tenemos que saber si es que se lo imagina o si es un hecho. Hay similitudes
entre todos los vertebrados. En realidad, encontramos un patrón en el
diseño, que vincula a todos los animales y a los hombres. Todos tenemos
una espina dorsal, extremidades, costillas y cabeza. Estos factores muy a
menudo se usan como "evidencia" de que hemos tenido un solo progenitor
en el pasado. Pero esas semejanzas se pueden citar también como
evidencias de un solo Creador, que creó todo conforme a un plan divino.

Al contemplar una pintura, puedo reconocer un Rembrandt o un Corot, o


un Van Gogh. El hecho de que las pinturas tienen un mismo estilo no
indican que evolucionaron unas de otras; simplemente significa que la
misma mano inspirada las produjo. Las similitudes de color, masa y líneas
identifican las obras como pertenecientes a un artista específico.

Por lo tanto, así como hay una casi infinita variedad de formas en el mundo
de la naturaleza, hay también una hermosa armonía de elementos que
señalan a un mismo "Artista" que las "pintó".

Al comparar a los hombres y a los monos, notamos que ambas especies


tienen una calavera; pero hay notables diferencias que se deben tomar en
cuenta para estar en condiciones de decidir si una forma ósea es
intermedia entre monos y hombres.

40
La calavera del hombre está colocada en el extremo superior de la columna
vertebral. La del mono está en el extremo delantero. Por eso la abertura por
la cual la médula espinal llega al cerebro se encuentra más atrás en el caso
del mono, y la del hombre está por debajo de la calavera. La columna
vertebral del hombre tiene cuatro curvas normales para absorber los
choques de caminar erguido. Los monos, que son cuadrúpedos, tienen una
columna vertebral de una sola curva porque la amortiguación, al caminar,
se debe a las piernas y los brazos.

Los antropoides pueden pararse y hasta caminar sobre sus patas traseras,
pero su manera normal de caminar es sobre cuatro puntos de apoyo.
También los hombres pueden caminar agachados, sobre sus brazos y
rodillas, pero no es muy práctico: nuestra posición natural es erguida. Por
eso la pelvis del hombre tiene la forma de una olla, y sus entrañas
descansan sobre ella; mientras que la pelvis de los monos es más bien
como una tabla, y sus órganos internos descansan sobre los músculos del
abdomen.

En el cráneo humano, el cerebro ocupa dos tercios de la masa encefálica, y


el rostro ocupa el tercio restante. En los monos es a la inversa; el rostro es
grande y el cerebro pequeño.

Como los músculos de las mandíbulas de los monos llegan hasta la mitad
superior del cráneo, lo que vemos al observarlos en el zoológico no es toda
materia gris, sino que una gran parte es músculo.

41
Con esta sencilla orientación, estudiaremos los fragmentos encontrados
por Eugene DuBois en la isla de Java.

Autoridades reconocidas han notado que DuBois cambió de opinión tres


veces en cuanto a qué había encontrado, lo cual pone en tela de juicio su
capacidad y experiencia para analizar los huesos. Su última opinión fue
que esos huesos pertenecieron a un gibón gigantesco. Los gibones de hoy
son delgados, pequeños, con brazos largos como los de algún insecto. El
tamaño de su cráneo es de solamente 200 centímetros cúbicos, mucho más
pequeños que el del chimpancé, el del orangután o el del gorila.

Por supuesto, si se pone un fémur largo con una calavera reducida, y con
dos dientes muy primitivos, se obtendrá una monstruosidad similar en
algo a un gibón. Pero la pregunta inevitable es: "¿Realmente pertenecieron
esos pocos huesos al mismo individuo?"

Decir que los monos y los hombres están relacionados estrechamente


porque los dos tienen costillas es como decir que una mariposa y un
Jumbo 747 están estrechamente relacionados porque los dos tienen alas.
Hay un mundo de diferencia entre un mono que no puede leer ni escribir y
un ser humano que puede desatar átomos, construir computadoras, pintar
una Mona Lisa, o componer una obra maestra como el Aleluya de Hándel.
Este vasto abismo entre el mono más inteligente y el hombre más ignorante
no se puede cruzar recurriendo a estructuras óseas del cuerpo.

Los aborígenes australianos, a primera vista, parecen muy primitivos; pero


inventaron el bumerang, que es una de las armas más eficaces que he visto.
Un bumerang no espanta a los demás animales con una explosión fuerte, ni
requiere pólvora ni balas, y regresa al dueño si no derriba la presa.

42
Los exploradores ingleses, al encontrarse con los patagones de Tierra del
Fuego, los consideraron al principio casi como animales; pero más tarde,
cuando alguien comenzó a estudiar su idioma, lo encontró más
desarrollado que otros idiomas; y el idioma tiene mucho que ver con la
capacidad mental. Es verdad que se refugiaban detrás de una pared hecha
de ramas, pasto y barro, y que habitaban en un clima frío sin ropa; pero
eran y son ciento por ciento humanos.

En el hombre fósil de Java, encontramos que el fémur es delgado, recto y


ciento por ciento humano. No tiene nada de primitivo ni de mono. El
mismo hueso de los simios es completamente distinto, corto, pesado y
curvo. La persona a quien pertenecía ese fémur anduvo erguido como
nosotros. No faltaron científicos que infirieron que si el fémur era así,
perfectamente humano, entonces la columna, la pelvis y la posición del
cráneo sobre la columna vertebral debieran de haber sido como las de los
hombres modernos. Vale la pena decir que, según ellos, hace 500.000 años
había hombres como nosotros.

Para poner los dientes y el fragmento de la mandíbula en su propio lugar,


los compararemos con los de los monos y los hombres. Como se puede
apreciar en los dibujos, la mandíbula hu-mana vista desde arriba es
ovalada y se abre hacia atrás. La de los monos, que es mucho más grande y
fuerte, tiene una forma no ovalada sino rectangular; y los dientes traseros
están más cercanos entre sí que los dientes caninos delanteros. Entre los
dientes del ser humano no hay espacio abierto; pero entre los del gorila o
del chimpancé, hay un espacio abajo para el colmillo superior que se
proyecta más allá del nivel de los demás dientes. El colmillo del hombre es
puntiagudo, pero no sobresale de la línea de los otros.

43
Al examinar el fragmento de la mandíbula del hombre fósil de Java,
notamos que no tiene un espacio entre los dientes como en una mandíbula
simia. Aunque no están todos los dientes, el hueco para los dientes indica
que son ciento por ciento humanos. Además, esta mandíbula tiene
indicaciones de una barbilla, cosa que no tiene ninguna mandíbula de
mono. Toda mandíbula normal tiene un puntito de hueso adentro y en
medio para los músculos del habla. Los simios tienen un pequeño vacío
allí. El fragmento tiene ese puntito humano para proporcionar lugar en los
que se sujetan los músculos del habla. Vale decir que este fragmento no
tiene nada de mono, y por eso no ayuda en nada a los paleontólogos que
quieren ver alguna relación con los monos.

El diente encontrado en otro sitio, a tres kilómetros de la calavera y el


fémur, es ciento por ciento humano.

Entonces podemos preguntarnos: ¿Cómo se justifica el hecho de esculpir


una cara de mono en la reconstrucción del pitecán-tropus erectus? Tiene
que ver con los otros dos dientes que son grandes y similares a los de los
simios. Como el diagrama indica, los dientes de todos los antropoides
(chimpancés, gorilas y oran-gutanes) son más largos del frente para atrás,
mientras que los de los hombres son más anchos que largos. Estos dos
dientes hallados por el doctor DuBois son más largos del frente hacia atrás,
son grandes y fuertes, y demuestran raíces bien separadas. Es decir, no
tienen nada de humano, y nunca se han visto dientes como estos en una
calavera humana.

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44
Estos dientes no se pueden juntar con la calavera del pitecántropus.
Cuando una mandíbula es grande como la que indican los dos dientes, el
músculo que lo sujeta al cráneo también es muy grande. En los simios,
tales músculos llegan hasta la línea divisoria de la calavera, y en el caso del
animal macho, están atados a una quilla que proyecta arriba del cráneo.
Muchos que observan los chimpancés en programas de televisión piensan
que están viendo el tamaño del cerebro, pero la verdad es que una parte de
eso es puro músculo.

En el caso del ser humano, el músculo de la mandíbula no llega hasta


arriba. En la calavera del pitecántropus, ese músculo no es grande, sino
perfectamente igual a lo normal entre los hombres. Se sabe por una línea y
una región áspera dónde se arraigan los músculos de la mandíbula. No hay
manera de poner esos dientes con semejante calavera.

Desde que DuBois desenterró los huesos del pitecántropus, otros dos
investigadores, el doctor Oppenoorth y el doctor Koenigswald, han
encontrado los restos fosilizados de una clase de orangután extinto en Java
y ellos han demostrado que los dos dientes atribuidos al pitecántropus
pertenecen a ese orangután extinto. Por eso la cara primitiva modelada en
la escultura del hombre de Java no tiene ningún fundamento científico; es
un error ya desacreditado por los hechos descubiertos por dos científicos
reconocidos.

45
Hay dos hombres fosilizados prehistóricos que ilustran la diferencia entre
los monos y los hombres, en cuanto a dientes y mandíbulas se refiere: uno
es el hombre de Heidelberg, hallado en 1907 cerca de la ciudad alemana
del mismo nombre. Su mandíbula es grande como las de los esquimales
actuales; pero eso no prueba que el hueso sea primitivo. La mandíbula de
Heidelberg no tiene un mentón definido como ocurre generalmente en las
mandíbulas humanas, pero su forma es ovalada como en los humanos, y
no rectangular como en los monos. No hay espacio entre los dientes
inferiores para introducir los largos dientes caninos superiores; más bien
los dientes son pequeños y muy próximos, y los colmillos no se proyectan
más allá del nivel de los dientes como en el caso de los monos.

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No se encuentra el hoyo simiesco detrás de la parte delantera de la


mandíbula; pero sí encontramos la forma humana para sujetar la lengua
para el habla. En una palabra, es una mandíbula totalmente humana,
grande en tamaño pero humana.

46
El segundo ejemplo de dientes y mandíbulas se encuentra en el cráneo de
Boskop, hallado en Africa en la frontera occidental del Transvaal en 1913.
En este caso, gran parte de la calavera está presente, mostrando una frente
cónica bien formada. El tamaño del cerebro es de 1.630 centímetros
cúbicos. Los dientes están juntos y no se proyectan como en los monos. El
cráneo indica que en la prehistoria temprana vivían personas con un
tamaño de cerebro mayor que el promedio mundial del cerebro de hoy, el
cual es de 1.400 centímetros cúbicos.

47
Mucho se ha dicho del arco superciliar sobre los ojos del pitecántropus
que, según dicen, es muy similar al arco grueso del gorila o del chimpancé
(vea el diagrama). El arco de las cejas del pitecántropus no sólo es
discontinuo sino que se aminora en el medio, una característica
típicamente humana.

El doctor Ales Hrdlicka, eminencia del Instituto Smithsoniano de la ciudad


de Washington, clasificó el hueso del muslo como masculino, mientras que
afirmó que la calavera pertenecía a una mujer.

Se ha dado mucho énfasis a la pequeñez del cerebro del "hombre" de Java.


Si la capacidad cúbica fuera intermedia entre los monos y el hombre,
tendría significado como evidencia de evolución; pero este no es el caso ya
que el gorila, el más grande y pesado de los antropoides, tiene un cerebro
promedio de 500 centímetros cúbicos mientras que el del hombre de Java
es casi el doble en tamaño.

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Pf\EHI$TO~ICO -EUF\OPEO [Link]

Una pequeña calavera humana puede tener como mínimo 900 centímetros
cúbicos. Eugene DuBois estimó la capacidad del cráneo de pitecántropus
como de 855 centímetros cúbicos, lo cual sería poco menor que la
capacidad promedio normal mínima de un ser humano. El doctor Ales
Hrdlicka estimó la capacidad en 930 centímetros cúbicos, y señaló que en
la colección smith-soniana tenía un cráneo de una mujer indígena
americana normal de pequeña estatura con una capacidad cúbica menor
que la del pitecántropus, siendo sólo de 910.

Según el doctor Ashley Montagu, "individuos cuyos cerebros no excedían


los 750 centímetros cúbicos han tenido una inteligencia perfectamente
normal" (An Introduction to Physical Anthropology, Introducción a la
antropología física, página 196).

Las mujeres de tribus primitivas muchas veces se casan siendo niñas,


cuando no han alcanzado su estatura normal. Por eso las fuerzas físicas

48
que ordinariamente se usarían en su propio crecimiento son utilizadas por
su bebé durante el embarazo. Cuando se agrega a este mal la gran falta de
proteínas y vitaminas en su dieta, es fácil entender por qué una mujer
prehistórica tenía poco tamaño y, por lo tanto, una calavera más pequeña.

En resumen podemos afirmar que al estudiar los huesos uno por uno, no
respaldan en nada la teoría de evolución. Pero no hemos terminado con el
hombre de Java todavía.

NO

AN CIANO

Cuanto más estudiamos el asunto del pitecántropus, tanto más


irregularidades encontramos. La calavera es de una persona anciana,
mientras que dos de los dientes es de una persona joven. ¿Cómo se sabe?
Los dientes no están gastados. Muchas veces los dientes del hombre
primitivo se desgastaban por la clase de alimentos que comía. Los dos
dientes hallados no estaban así. ¿Y el cráneo? Es muy sencillo demostrar
que es de una anciana. Al estudiar las calaveras, se notará que una es de un
bebé y tiene un agujero arriba, llamado "fontanela". Todo bebé normal nace
con tal abertura, pero a los pocos meses se cierra. Permanecen las líneas
suturales entre los huesos del cráneo. Al llegar la persona a la ancianidad
ya esas líneas se llenan de calcio y desaparecen. La calavera del
pitecántropus es de una anciana, las líneas suturales no se ven. Como
hemos visto, el fragmento de mandíbula y los dientes humanos indican que
este individuo no tenía cabeza de mono. La calavera del pitecántropus, en
cuanto a medida y características, está bien ubicada dentro de las
condiciones humanas normales.

Posiblemente el factor más importante de todos es que las indicaciones de


las circunvoluciones del cerebro impresas en el lado interior de la calavera
indican que la zona del habla está bien marcada; el pitecántropus tenía
materia gris adecuada para hablar. Por ello hay autoridades que reconocen
que el dueño del cráneo tenía la capacidad de hablar. El dorso de la
calavera de un mono no demuestra este rasgo tan importante; y aunque su

49
cerebro le diera tal capacidad, nunca podría hablar por la configuración de
su mandíbula inferior.

Hay que considerar un dato crucial para el estudio del hombre fósil de
Java, y es el proceder nada científico de DuBois, que mantuvo los huesos
originales en su poder y durante treinta años no le permitió estudiarlos a
ningún científico reconocido. Investigadores mundialmente famosos
tuvieron que contentarse con copias de yeso y un informe confeccionado
por él. Por fin, después de tantos años, el doctor Ales Hdrlicka obtuvo
permiso para ver los huesos originales, luego de mucha insistencia de su
parte. Este eminente paleontólogo publicó un informe cuidadosamente
preparado en un boletín del Instituto Smithsoniano. Dio a conocer que el
informe de Eugene DuBois no era del todo correcto, lo cual fue una
revelación inquietante. Encontró que la calavera presentaba una superficie
muy teñida por la acción de los productos químicos del lugar donde estaba
enterrada mientras que el fémur estaba completamente blanco.

Esta diferencia tan significativa no fue expuesta en el informe de DuBois, y,


por supuesto, no apareció en las mismas copias de yeso de los huesos
originales. Esto indica que no estuvieron en la tierra el mismo período de
tiempo. Seguramente la calavera sufrió los efectos de su ambiente por
varios siglos o milenios antes que llegara el fémur a los alrededores.
Obviamente, si los dos hubieran sido enterrados al mismo tiempo, habrían
demostrado la misma condición en su superficie. Como no fue así, es claro
que no pertenecen al mismo individuo a menos que esta persona hubiera
muerto por partes, ¡la cabeza siglos antes del hueso de la pierna!

TODOS LOS MONO$ 'RE. DE JAVA


~TJENEN
~ CABEZAS (Of\TA$

lOS H()MB~E $: (O~T-A. M€DJANA y LAJi\GA

50
Esto nos hace creer que Eugene DuBois deliberadamente puso los huesos
bajo llave sabiendo que su hallazgo sería rechazado al saber que el cráneo
parcial estaba fuertemente corroído mientras que el hueso de la pierna no
presentaba corrosión.

El cráneo no sólo es de mujer, sino que es dolicocefálico, o alargado,


mientras que los antropoides son braquicefálicos o cortos de cráneo.
Estamos hablando de la forma de la cabeza, es decir, de la proporción del
largo con lo ancho. He dibujado tres cráneos que son dolicocefálicos, lo
cual significa que me acerco más en la forma achatada de mi cabeza a los
monos que el mismo pitecántropus erectus. Es interesante notar que
prácticamente todos los cráneos prehistóricos que se han encontrado son
alargados, es decir, dolicocefálicos y no similares a los monos.

'¡¡¡¡JI!!'"
....
IND'~ENA
AU STf<\ALIANO
/'V\O DE IC\N O
Hubo otra irregularidad en el proceder de DuBois. Por muchos años,
escondió dos calaveras grandes (sin rasgos de mono) que había hallado casi
al mismo tiempo que el descubrimiento del pitecántropus. No reveló su
existencia hasta mucho después, cuando otros paleontólogos encontraron
calaveras similares en la misma isla.

Estas dos calaveras llamadas Wadjak I y II eran de individuos de cerebros


grandes, mucho más grandes que los de los aborígenes modernos de esa
misma región. Si hubieran sido presentadas al mundo científico junto con
los huesos del pitecántropus, habrían demostrado que tanto entonces
como hoy hay personas de cráneos pequeños y otras de cráneos de mayor
tamaño, y la gran "prueba" de evolución se habría esfumado.

51
Podemos afirmar que el hallazgo del pitecántropus no aporta ninguna
prueba fehaciente de una transición de animales inferiores al horno
sapiens. Los análisis científicos de eminentes eruditos presentan los
hechos muy diferentes a las teorías evolucionistas. Aun sus
procedimientos de investigación utilizados para establecer "pruebas" de la
evolución no son apropiada-mente científicos. El método científico procura
buscar los aspectos totales de la investigación, y mostrar cómo las cosas
fueron o son en realidad.

Si un turista llega a Buenos Aires y saca fotos de los ranchitos


destartalados de las zonas pobres sin fotografiar los grandes rascacielos,
las autopistas modernas y los grandes aeropuertos, pudiera parecer que la
capital de la Argentina es un lugar muy "primitivo". Uno debe mostrar los
barrios pobres y los grandes edificios a la vez de modo que, al mirar las
fotos, una persona pueda ver exactamente cómo es Buenos Aires.

52
Eugene DuBois, al callar acerca de datos importantes, y esconder las
calaveras de Wadjak, dio al mundo una falsa impresión, construyendo una
"prueba" no científica de la evolución. Por muchos años los estudiantes han
leído libros de textos con dibujos del hombre de Java y han quedado con la
idea de que una creación divina, según la Biblia, está equivocada, y que los
hechos arqueológicos establecen la realidad del "proceso" de evolución.

Debido a sus tendencias evolucionistas, quizá DuBois haya pensado que los
huesos del pitecántropus eran importantes para nuestro árbol genealógico
y haya considerado que las dos calaveras Wadjak no lo eran. Pero no
debemos manipular los hechos para respaldar nuestras teorías, sino
ajustar nuestras teorías a la realidad de los hechos.

La conclusión correcta es sencilla y clara: en aquel entonces vivían


personas de pequeña estatura, como la ancianita pitecántropos, y personas
de mayor tamaño y, por lo tanto, de mayor capacidad cúbica cerebral.
También había monos que rondaban las selvas en aquella época al igual
que lo hacen en el presente.

Para concluir nuestro examen de estos huesos fosilizados, sería bueno


recordar que la frente alta y derecha no indica que su poseedor sea más
inteligente que otro con una frente inclinada hacia atrás y más plana.

~~A. bE :PIT-H E. CANTH I\ClPU$ DUt>LI~DD MOl:>tR,NÓ

53
He dibujado lo que llamo la señora Pitecántropus, dando rienda suelta a la
imaginación, ya que no puedo saber si era bonita o fea. La parte oscura en
la ilustración indica el casco del cráneo según el fósil, y el resto es creación
mía.

Junto con el de la anciana, he superpuesto el perfil de un hombre calvo


sobre mi propia silueta. Este dibujo demuestra que el mismo tipo de frente
se puede ver en el día de hoy. En otro dibujo, superpuse la calavera del
pitecántropus sobre la de un aborigen australiano. Cabe perfectamente.
¿Por qué hacer entonces tanto énfasis en la frente achatada como una gran
"prueba" de primitivismo, cuando se pueden ver otras iguales en la calle en
los tiempos modernos?

54
Hablando de frentes bajas o inclinadas hacia atrás, los incas del Perú solían
poner tablas en las cabezas de sus bebés y atarlas con fajas de tal forma
que alargaban sus cráneos. Así se destacaban los de la nobleza de los del
vulgo. Es de notar que esa costumbre no afectó en lo absoluto la
inteligencia de los niños.

Considerando el orgullo del ser humano, no es de sorprenderse que los


blancos piensen que sus rasgos son superiores a los de otras razas, y que
los que tienen facciones distintas son inferiores. Pero esta fantasía no es
científica. Casi todas las tribus de la selva piensan que sus integrantes son
personas superiores mientras que los demás son inferiores. Cuando estuve
entre los aucas del Ecuador, donde mi hermana Raquel trabajó como
misionera por más de veinte años, era bien claro que ellos no se dejaban
impresionar por los conocimientos recibidos en mi país. Seguro que
pensaban que uno que no sabe cazar monos ni cerdos salvajes, ni pescar
con lanzas, es un inútil y de poca capacidad.

No creo que haya otros seres en la tierra que pierdan el sueño anhelando
ser como nosotros.

• A

SU TEORIA ESTALLA POR


FALTA DE PRUEBAS QUE
LA APOYAN EN EL CAMPO
DE LA CIENCIA.

55
Los aborígenes australianos de la nueva generación están manejando
camiones y aviones; y algunos de ellos han salido de las universidades de
Inglaterra como abogados, médicos, ingenieros y científicos. No hay ni
rastro de indicación de inferioridad intelectual. Ellos, con su frente
inclinada hacia atrás, de nariz ancha y chata, son tan capaces como sus
condiscípulos ingleses, de nariz larga y delgada, y de frente alta.

Repasemos lo que hemos aprendido del pitecántropus erectus, para llegar


a conclusiones correctas. He dibujado una explosión para indicar que el
argumento evolucionista basado en estos huesos ha sido destruido, no por
mí, ni por los creyentes en la Biblia, sino por los hechos, tal como fueron
expuestos por científicos eruditos. Los dos dientes han sido devueltos, con
disculpas, al orangután. El otro diente era humano, como también parte de
la mandíbula. El pequeño cráneo no tenía relación con el fémur largo.
Como en aquellos tiempos, hoy conviven en la misma sociedad personas
altas y bajas, jóvenes y ancianas. Pero esta explosión ha sido sólo el
comienzo. Como veremos, vendrán otras.

CAPITULO 7: EL HOMBRE DE LAS CAVERNAS

¿Qué diremos de los hombres que vivieron en las cavernas de Europa en


tiempos prehistóricos? Es la pregunta que muchas veces está a flor de labio
cuando se trata de la evolución del hombre, como si el vivir en una caverna
significara una existencia subhumana y primitiva.

Muchos tienen la idea de que hubo en varias partes de Europa una raza
muy primitiva de hombres que vivieron en cavernas, usaron sencillos
utensilios de piedra y realizaron dibujos toscos de cazadores persiguiendo
animales salvajes. Se estima que existieron hace unos veinticinco o
cincuenta mil años atrás. De acuerdo a la "reconstrucción" dibujada o
esculpida, la gente cree que esta criatura, llamada homo Neandertal,
caminaba encorvada arrastrando los pies, con su cabello desgreñado y su
cuerpo cubierto de vellos. Creen que era un ser intermedio entre los monos
y el hombre. De alguna manera la idea de una cueva pareciera implicar la
impresión de un ser subhumano. La realidad es que muchos de los nativos
de la actualidad viven en chozas precarias de palos y paja. Estas viviendas
toscas no tienen la protección y seguridad de una cueva.

Cuando varios esqueletos fueron hallados en distintas partes de Europa, se


descubrió que existían dos tipos de hombres muy distintos. Un grupo se
componía de hombres altos y bien formados, con cerebros notablemente
más grandes que los de los europeos. El segundo grupo era de hombres de
una estatura más baja y cuerpos macizos, aunque también de cerebro

56
grande. El primer grupo se designó como "Cromañón", y el otro, como
"Neandertal", y vivieron en la misma época.

Poco después de su descubrimiento, los Neandertales fueron clasificados


por los evolucionistas como subhumanos, es decir, inferiores a la categoría
horno sapiens (hombre pensante).

Se hallaron varios esqueletos casi enteros y fragmentos de otros, de modo


que los paleontólogos tuvieron más huesos para estudiar que en otros
casos de restos fosilizados.

¿Qué dicen los huesos? ¿Cómo eran estos hombres de las cavernas? Los
investigadores seleccionaron uno de los esqueletos como típico de esa
subespecie, seguramente porque parecía más primitivo que los demás. En
las descripciones del hombre de Neandertal, algunos expertos — como el
francés doctor Boule —afirmaron que casi seguro caminaba con sus
rodillas algo dobladas como los monos antropoides. Su espina dorsal era
más encorvada que la del hombre normal, y sobre las cuencas de los ojos
mostraba un fuerte puente supraorbital. En las reconstrucciones de los
museos, le han dado una expresión torpe, conforme a las ideas
preconcebidas de los evolucionistas.

-EL ~ O/V'\BR...,-E
DE: L-AS
CAVE~NAS

ANCIANO
Pf'2\.E-H I S Te> f'í.' Co

57
El proceder científico sería medir a todos los esqueletos de horno
Neandertal, y sacar un promedio en cuanto a su estatura, tamaño de
cerebro y otras proporciones. La verdad es que este esqueleto no es
realmente típico. Era de un anciano enfermo. Sufrió de artritis, y en su
mandíbula hay huecos producidos por las úlceras. Le faltaban casi todos
sus dientes. Las tribus de las cuales provenía sufrieron la falta de vitamina
D, la cual afecta los huesos, y altera la forma ósea de la cara, dándole un
aspecto más primitivo.

Como sabemos, con la vejez llegan cambios en la columna vertebral.


Ejemplos de esta clase de "anciano" se pueden ver en las calles de nuestras
ciudades del siglo veinte.

Además, los hombres que viven en la selva y caminan por senderos


accidentados andan con sus rodillas algo flexionadas; y la costumbre de
agacharse frente a sus fogones en vez de sentarse en sillas, explica la
condición especial observada en las coyunturas de sus rodillas que se
llama "faceta por agachamiento".

Según el doctor Ashley Montagu, "un reestudio del esqueleto (del anciano
de Chapelle-aux-Saints) por Strauss y Cave, les ha guiado a la conclusión de
que las inferencias de Boule eran equivocadas, y que no hubo razón válida
para suponer que la postura del hombre de Neandertal difiriera
significativamente de la del hombre moderno" (An Introduction to Physical
Anthropology, Introducción a la antropología física, página 197).

HOMBRE DE
LAS CAVERNAS

HOMBRE MODERNO~

58
¿Qué pensar de la calavera? El tamaño del cerebro, indicado por el cráneo,
era superior al del promedio de los europeos modernos. Estos son de 1.450
centímetros cúbicos mientras que el del hombre fósil llegó a 1.550. El
doctor Montagu dice que "el tamaño de su cerebro sugiere que en cuanto a
las potencialidades de inteligencia humana, (el hombre de Neandertal) no
estaba menos capacitado que el hombre moderno... El hombre de
Neandertal se distingue por una frente mucho menos inclinada, ya que la
aparente inclinación es una ilusión creada por la presencia de un arco ciliar
marcadamente desarrollado" (página 196).

A.

A. "€LV.€c:.JO t:NF€~MO// B. SKU-HL V ••


(AMBOS:- NE-AND-EJC:.TH4L) C .• MO[):e:.~NO

No es correcto comparar al hombre de Neandertal con el europeo moderno


porque no corresponden a la misma rama de seres humanos. Los que hoy
se asemejan a los horno Neandertal en sus rasgos particulares son los
aborígenes australianos, que se parecen mucho al hombre de las cavernas.

59
Los nativos de Australia tienen un cerebro más reducido que el del hombre
de Neandertal. Su promedio es de 1.250 centímetros cúbicos. Es decir, que
en cuanto al tamaño del cerebro, el hombre prehistórico no estaba más
cerca de los monos que el hombre moderno, sino al contrario. Lo mismo
observamos al analizar las proporciones de la calavera. El hombre de
Neandertal no era braquiocefálico (de cabeza redonda) como los monos
sino de cabeza alargada.

<:~o -JV\-AC¡ N O N
1660 c.c.

"Strauss y Cave opinan que si el hombre de Neandertal caminara por las


calles de Nueva York — bañado, afeitado y vestido en ropa moderna —, no
atraería más atención que otros peatones" (página 197).

El hombre de las cavernas no sirve como eslabón entre los hombres


modernos y los antropoides. Recientemente quedó demostrado que el
hombre llamado de Neandertal era plenamente humano como nosotros,
por lo cual algunos científicos le han quitado su oprobio, incluyéndolo en
la categoría horno sapiens.

Este tardío desagravio es correcto porque los factores "diferentes" fueron el


resultado de deficiencias en su dieta, y no por estar más cerca de los
monos que nosotros. Los demás esqueletos de mujeres, niños y hombres
del grupo no son tan "primitivos" como el del anciano.

60
ELEMENTOS
BASIC OS
DE LA
H U M A NID A D

Los hombres más primitivos siempre han enterrado a sus muertos. Ningún
mono ha hecho cosa semejante, y los científicos por todas partes están de
acuerdo en que los seres que entierran a sus muertos creen en una vida
más allá de la tumba. Esta es una práctica estrictamente humana.

Los faraones de Egipto fueron enterrados en tumbas muy decoradas y


provistas de elementos para su comodidad en el más allá. Los primitivos
ponían su arco y sus flechas con el cadáver del difunto para que éste
pudiera abastecerse en su futuro estado. La cantidad y la calidad de los
artefactos puestos en las tumbas o fosas variaban mucho, pero la creencia
básica separa el ser humano de todo animal.

Los hombres siempre han usado el fuego, y también han dejado dibujos en
las cuevas. Ningún mono ha hecho algo similar. Un chimpancé puede usar
una ramita para sacar hormigas de un agujero, pero esto no puede
compararse con el invento de artefactos y herramientas útiles para la vida
diaria.

61
He visto a indígenas del Amazonas usar cerbatanas con flechas
envenenadas para cazar monos y aves en las altas ramas de los árboles. Me
quedé asombrado ante la eficacia de este tubo que con un buen soplo envía
la flecha derecho a la presa. Ellos reconocen quién ha pasado por el camino
por sus huellas en la arena o en el barro. No son como los monos. Son
inteligentes y capaces en su propio ambiente, la selva, donde un hombre
blanco inexperto moriría en corto plazo.

¿Por qué escogen los científicos los peores ejemplares como el anciano
enfermo de Neandertal? ¿Por qué hacen tanto énfasis en detalles de
estructura ósea cuando hombres similares viven entre nosotros hoy? La
respuesta es que ellos, convencidos a priori de la verdad de su teoría,
intentan que los hechos quepan dentro de su esquema preconcebido. En
vez de cambiar su hipótesis para que se conforme con los hechos, se
esfuerzan en "ver" indicaciones de primitivismo donde realmente no hay
nada convincente. Para comprobar nuestro parentesco con los antropoides,
necesitan encontrar un hombre fósil con brazos más largos que los
nuestros, cerebro de tamaño intermedio entre monos y hombres, y un
rostro con dientes y mandíbula que combinan rasgos humanos con los de
criaturas inferiores. Pero jamás han encontrado tal ejemplar.

CAPITULO 8: EL FALSO "HOMBRE DEL ALBA"

Donde más se han buscado restos fosilizados ha sido en Europa. En esas


regiones los investigadores han pululado por muchos años. Han
descubierto toneladas de huesos de animales de toda clase en cuevas, en
quebradas y en capas fosilíferas. Han desenterrado huesos de seres
humanos, denominados luego por el lugar donde fueron encontrados. En
los libros de Sir Arthur Keith hay muchas páginas dedicadas a esos huesos
y calaveras, todos perfectamente humanos, con cráneos amplios, caras sin
ningún rastro de simio, mandíbulas en forma humana, con barbillas que
nunca aparecen en ninguna mandíbula de mono. Todas esos fósiles fueron
a parar a los museos, pero a ellos no se les dio mucha importancia.

Lo que a los evolucionistas les apasionaba buscar eran pruebas de su teoría


de la evolución. En 1910 un abogado inglés, Charles Dawson, anunció el
descubrimiento de una forma fosilizada cerca de Piltdown, Inglaterra, que
fue llamado Eoántropus Dawsoni. La describió como medio hombre y
medio mono, y causó una gran sensación que sacudió al mundo científico
hasta sus cimientos. Parecía que por fin había salido a la luz la prueba
incontrovertible que anhelaba con tanto fervor.

Eoántropus quiere decir "el hombre del alba", o sea, un hombre que se
consideraba muy por debajo de la escala de los precursores primitivos del
hombre moderno. El descubridor entregó a los científicos los huesos

62
desenterrados junto con un informe de dónde, cómo y cuándo fueron
encontrados. Sir Arthur Keith, el doctor Smith-Woodward y otras
eminentes autoridades en el campo de la paleontología comenzaron a
estudiar el hallazgo.

Eoántropus, también llamado el hombre de Piltdown, se componía de


varios pedazos de una calavera y una mandíbula completa. Dawson había
estimado que el cráneo tenía un volumen de 1.100 centímetros cúbicos. El
doctor Keith dijo en seguida que los pedazos craneales estaban mal
ubicados por Dawson.

Como Keith tenía conocimientos sobre restos prehistóricos, con¬sideró que


la capacidad era de 1.200 centímetros cúbicos. Los huesos de la cabeza
eran gruesos, pero perfectamente humanos. La frente no era chata como en
el caso de los monos, sino alta y normal; pero, por el contrario, la
mandíbula, representada por un buen fragmento lateral, era muy primitiva,
como en el caso de los monos.

CALAVERA DE UN
CHIMPANCE PARA
COMPARAR

100~oH~MAN~

100';'0 C~IMI>ANCÉ'-

~UE$O$ -HALLL\DO~
PO~ UN L\FICIONADO:
Cl-lt\f\.lt~ DAW~ON

1> f lT1>CWN (EOANT+H~OPUS bAW5óN f)

63
Algunos investigadores objetaron enérgicamente el poner tal mandíbula
con semejante calavera, diciendo que nunca se había visto una mandíbula
de esa clase con huesos humanos. Los partidarios de la evolución
respondieron diciendo que, como el proceso de evolución era al azar, una
parte del cuerpo podría desarrollarse más rápidamente que otra. Entonces
no era ningún problema unir la mandíbula de la estructura simia con los
huesos de la calavera humana. Desafortunadamente, no encontraron el
extremo de la mandíbula que debiera encajar con el hueso correspondiente
a la calavera, de modo que no se pudo probar nada ni en pro ni en contra.

Había un fragmento de la mandíbula sin nada de humano, y una calavera


con nada de mono. ¡Qué dilema! Pero fue aceptado por muchos
antropólogos, y pronto apareció otra "reconstrucción" con reputación
científica de un eslabón entre los monos y los hombres. Por supuesto, la
cara esculpida tenía más de mono que de hombre. Mostraba dientes de
simio, y la boca se proyectaba como la de un chimpancé. Por cuarenta años
este "hombre del alba", que aparentemente vinculaba la raza humana con
formas de vida primitivas, fue exhibido en museos, libros de texto y
enciclopedias, como otra prueba de la teoría de la evolución. Por lo tanto,
era otra indicación de que la idea de la creación del hombre por Dios era
obsoleta. Con este descubrimiento, la teoría de Carlos Darwin siguió
ganando la aceptación del mundo científico. ¡Todo andaba viento en popa!

De repente todo cambió. Varios científicos quedaron con serias dudas


acerca de la autenticidad del hallazgo de Dawson. Un eminente científico
obtuvo permiso para examinar nuevamente los huesos del Eoántropus, y en
seguida comenzaron a surgir hechos inquietantes. El investigador,
utilizando un microscopio para examinar la mandíbula, encontró claros
indicios de que el hueso había sido limado, aparentemente con la intención
de hacerlo parecer antiguo. Los dientes habían sido redondeados, y por
medio de un procedimiento químico se supo que el hueso había sido
teñido por ácidos y pintado en partes por pinturas modernas para hacer
que se pareciera a los huesos de la calavera.

Cuando se usó un taladro para perforar los huesos del cráneo, salió una
viruta granítica, indicando que eran fosilizados. (Con el proceso de
fosilización, los elementos orgánicos de los huesos son reemplazados a
través de una larga etapa con piedra.) Esto les había sucedido a varios
huesos de la calavera, pero no así a los de la mandíbula. Al comenzar a
taladrar este hueso, se esparció por el ambiente un olor a "cuerno
quemado". No era fosilizado sino que pertenecía a un espécimen muerto
recientemente. Se desintegró la relación de la mandíbula con los huesos del
cráneo y se esfumó la fantasía de que el Eoántropus era una prueba de la
evolución. Los hechos habían sido deliberadamente falsificados. Farsantes
que se hicieron pasar por "científicos" habían hecho un grave daño al
prestigio de la ciencia con este fraude escandaloso.

64
El "descubridor" Dawson había fallecido en 1916, de modo que no pudo
responder por este fraude científico. Los eruditos en la materia, muy
consternados, intentaron suavizar la cruda realidad de una estafa
premeditada diciendo que ellos habían sido víctimas; pero les fue
imposible no reconocer lo sucedido. Hasta hubo evidencia que algunos
huesos de animales fosilizados fueron implantados en el lugar del hallazgo
para "confirmar" la antigüedad del Eoántropus.

Este acontecimiento pone en claro que los científicos, por muy sinceros
que sean, no son infalibles, y pueden errar en sus deducciones basadas en
las evidencias desentrañadas de la prehistoria.

El hombre de Nebraska es otro caso de la tendencia de ir más allá de los


hechos. Esta forma se basó en un sólo diente. Este descubrimiento fue
recibido con mucho entusiasmo por algunos paleontólogos.
Reconstruyeron un hombre entero basado en ese diente, aun imaginándose
cómo era su familia y cuáles herramientas había usado. Varios años más
tarde encontraron el resto del dueño del diente. ¡Era un cerdo!

Muchos afirman lo que la ciencia dice como si todos los científicos


estuvieran de acuerdo. Entre ellos hay diferentes puntos de vista, y a veces,
debates acalorados. Esta no es una lucha de ministros religiosos a un lado
y científicos al otro. Entre los investigadores hay desacuerdos, distintos
puntos de vista, y hasta riñas. Cuando aparecen "pruebas" que
aparentemente demuestran una vinculación entre los monos y los
hombres, es imprescindible saber quién examinó los descubrimientos y los
puso por escrito. ¿Fue un aficionado que extrajo los huesos sin
procedimiento científico y los describió sin tener la preparación adecuada?
¿O fueron hallados por un experto y examinados según las normas de la
paleontología? Aun si fueran examinados por hombres con título y larga
experiencia, eso no constituye una prueba infalible, aunque sí es mucho
más digna de confianza.

Son los hechos cuidadosamente registrados y objetivamente analizados los


que tienen valor. Pocos eruditos respaldados por los hechos valen más que
un gran número de entendidos que se apoyan en pequeñas variaciones sin
significado. Es hora de dejar de adaptar los hechos a las teorías que anidan
en la cabeza.

CAPITULO 9: UNA DAMA ARISTOCRÁTICA DE LA ANTIGÜEDAD

Como en todos los países de Europa, Italia se empeñaba en hallar


indicaciones de la línea genealógicas del ser humano en la prehistoria.
Sucedió que al norte de la península romana se encontró una calavera en

65
una de las capas más antiguas del continente. Un eminente paleontólogo
italiano fue llamado para que analizara los huesos in situ, todavía en el
lugar del hallazgo.

Es importante saber si las capas arriba del hallazgo han sufrido cambios o
no. Por ejemplo, una persona pudiera haber caído en un pozo muy
profundo y haber muerto ahogada. Ese pozo, con el correr del tiempo,
podría haberse llenado de barro hasta el tope. Entonces un aficionado, al
encontrar los restos, podría pensar que son muy antiguos por estar en un
sitio profundo. Pero un perito estudiaría las capas superiores al lugar del
esqueleto, y notaría que hubo una vez un pozo que llegaba a la superficie
de la tierra. Las indicaciones ineludibles se ven a través de la excavación.
Entonces se sabe que los huesos fosilizados pertenecían a la capa de tierra
correspondiente a la superficie de la boca del pozo, y que no pertenecían a
la capa inferior del pozo. Si todas las capas depositadas sobre el hallazgo
están intactas, se entiende que los huesos son tan antiguos como la capa
en la que fueron encontrados.

En el caso de la calavera italiana, llamada Castenedola (por la ciudad más


cercana), se verificó que tenía la misma edad que la capa en que fue
hallada, una de las capas más antigua de Europa en la cual se han
encontrado restos fosilizados humanos. Lo que les causó mucho asombro y

66
consternación a los científicos evolucionistas fue que en los rasgos de la
calavera no había absolutamente nada de mono ni de primitivo. Parecía una
mujer muy fina, ciento por ciento moderna. El cráneo, prácticamente
entero, muestra una frente alta y derecha. El tamaño es igual al de los
europeos comunes y corrientes del siglo veinte. El mentón tiene una forma
pronunciada y delicada, y los dientes son pequeños y en una línea recta,
sin ningún espacio entre ellos para que entrara el diente canino de la fila
superior. La cara no está hundida ni con pómulos pesados como en el caso
de los monos. Es exactamente igual a la calavera de mujeres de alto rango
que viven hoy en Italia. ¡Qué problema para los evolucionistas!

¿Qué sucedió con este hallazgo? Como otros muchos cráneos, aparece en
los detallados libros de Sir Arthur Keith y otros sin darle importancia.
¡Cuán pocos saben de la existencia de este hallazgo tan importante! El
doctor Keith informó en su libro de la turbación causada en el mundo
científico por estos huesos claramente tan antiguos, pero a la vez sin
vestigios de primitivismo. Cuando hallaron más huesos en el mismo lugar,
el doctor Ragazzoni, geólogo experto, llamó a otros peritos para ver los
huesos a medio desenterrar, para contar con otros testigos fidedignos que
pudieran corroborar lo que él había descubierto.

¿Se mandó esculpir una reconstrucción de la mujer de Castenedola?


¿Obtuvieron los museos copias de yeso de esta calavera para ponerla en un
lugar destacado, presentándola como una gran prueba de la veracidad de la
creación como lo explica la Biblia? ¡Nada de eso! Como de costumbre, los
evolucionistas relegaron al olvido este descubrimiento, siempre poniendo
en medio del escenario científico, bajo la fuerte luz de la publicidad, los
huesos que para ellos indican que la raza humana ha surgido de un pasado
primitivo relacionado con monos, mamíferos, reptiles, peces y células.

Los científicos enamorados de su teoría han enfatizado muchos datos que


para ellos son indicaciones de la verdad de su hipótesis. Han agregado yeso
y pinturas a sus hallazgos para darles impresión de primitivismo a huesos
fragmentarios. Han ampliado detalles tan pequeños que nadie, sino uno
afanado por "demostrar" sus ideas evolucionistas, prestaría la menor
atención. ¿Por qué? La respuesta se encuentra expuesta en las Sagradas
Escrituras: No quieren aceptar la verdad de Dios. No quieren admitir que
hay un Creador del universo que algún día les pedirá cuentas por sus
pecados y su rebeldía contra El. Si de alguna forma pueden eliminar a Dios
de su universo, entonces ellos mismos quedan como los seres superiores.
La filosofía de la evolución exalta al hombre y pretende eliminar a un Dios
infinito y eterno. Se burlan de la Biblia como si fuera un libro anticuado y
sin valor. Sin haberla estudiado a profundidad, han buscado supuestos
errores que cualquier estudiante cristiano serio puede refutar con una
cuidadosa investigación.

67
CAPITULO 10: EL ESLABÓN ENTRE LOS HOMBRES Y DIOS

Veamos el contraste entre la teoría de la evolución y las verdades de la


Biblia. En el diagrama superior se ve la manera de pensar de los
evolucionistas. Según su concepto equivocado, consideran que la Biblia es
obsoleta. Creen que han demostrado que los hechos de la naturaleza
forman una base sólida para su teoría, la cual he indicado en el dibujo con
una cabeza de yeso. En el diagrama inferior, he colocado los hechos
científicos al lado de la Biblia, destrozando así la cabeza de yeso. Los
hechos, indicados por los libros, están resueltamente a favor de la creación
divina, con variaciones dentro de cada especie.

La Biblia está vigente. Cuando dice que el hombre, con todas sus
variaciones, ha sido siempre humano y que los animales han sido siempre
animales, está en perfecta armonía con los hechos de la naturaleza que han
sido examinados minuciosamente.

Hemos analizado las raíces de la teoría de la evolución, seleccionando los


esqueletos más reconocidos, y no hemos encontrado ninguna prueba de la
transmutación de un género a otro. Otros ejemplares de hombres
fosilizados tampoco nos ofrecen evidencias de cambios graduales de
monos a hombres.

Si se leyera más la Biblia que los libros acerca de ella, las cosas cambiarían.
La Biblia ha sido y sigue siendo un éxito de librería. Ha sido traducida a
más de dos mil idiomas y se han impreso muchos millones de ejemplares.

Hay muchos en el mundo que abrigan la idea de que la "ciencia" se basa en


hechos y realidades, mientras que la religión está respaldada sólo por
leyendas, fantasías y cuentos. Es cierto que muchas religiones están
plagadas de supersticiones y emociones desenfrenadas. La veneración de la
vaca en la India es un ejemplo de superstición que ha causado daño a ese
país a través de los siglos, junto con la idea de que los animales son seres
humanos que han sido reencarnados en monos, ratas e insectos. Vale decir
que los fieles al hinduismo no matan a sus "vacas sagradas" para alimentar
al pueblo hambriento, ni matan los monos y ratas que se alimentan de sus
frutas y cereales, y miles de ellos mueren de hambre en ese país por causa
de tales ideas religiosas. En países donde reinan el vudú, el espiritismo y la
hechicería muchos se entregan a emociones descontroladas, de modo que
se manifiestan toda clase de actividades diabólicas, llegando al extremo de
ofrecer sacrificios humanos.

68
Entre los mayas y los aztecas, los sacerdotes al servicio de ídolos paganos,
en nombre de sus respectivas religiones, exigían sangre, sangre y más
sangre. Guerreaban con otras tribus para tomar prisioneros que podían
servir de sacrificios humanos. En algunos casos llevaban a sus víctimas a
un templo arriba de una pirámide, donde cuatro sádicos sacerdotes le
abrían el pecho con un cuchillo de piedra, y arrancaban su corazón aún
chorreando sangre, para ofrecerlo a su dios.

Admitimos la existencia de tales religiones y prácticas, pero afirmamos que


el cristianismo de la Biblia es completamente distinto. Mientras
reconocemos que algunos falsamente llamados "cristianos" han asesinado
a judíos y paganos con la espada y han martirizado a los verdaderos
cristianos como herejes, declaramos que ni Cristo ni sus discípulos usaron
jamás las armas para matar a nadie. Centenares de miles de cristianos del

69
primer siglo fueron brutalmente torturados, encarcelados, crucificados,
quemados y entregados a los leones por su fe en Jesucristo; pero nunca
resistieron con violencia esos actos de barbarie. El verdadero cristianismo
es muy diferente de las religiones paganas.

Hay hechos cuidadosamente analizados que no están relacionados con


fósiles, ni restos arqueológicos desenterrados por excavaciones; sin
embargo, estos hechos son tan reales como los expuestos por antropólogos
y paleontólogos, y tienen que ver con personas vivas, de carne y hueso.

No tengo que rebuscar mucho para encontrar pruebas de la realidad del


poder de Dios actuando en el mundo actual.

Mi hermano, Natanael, con el amor de Dios ardiendo en su corazón, se


internó en las selvas tropicales del oriente de Ecuador, buscando el bien y
la salvación de los salvajes escondidos en los tupidos bosques, lejos de los
centros de la civilización. Natanael, junto con sus cuatro compañeros, Jim
Elliot, Roger Youderian, Ed McCully y Pete Fleming, conociendo el peligro,
volaron a una solitaria playa sobre el río Curaray en un esfuerzo por
llevarles a los aucas el maravilloso mensaje del amor de Cristo.

¿De dónde vino la decisión de arriesgar su vida? ¿Acaso surgió de un


pasado relacionado con los monos u otros seres más primitivos? ¡Claro que
no! Resultó de su relación con el bondadoso Padre Celestial, creador de
todo el universo.

Aunque portaban armas de fuego, los cinco hombres se dejaron matar por
los aucas. Habían decidido no usarlas contra los nativos. Se dijeron: "Si
nosotros morimos, iremos a la presencia de Dios en el cielo; pero si
mueren estos pobres seres dominados por el diablo, irán al infierno."

Otro hecho verificable (como cualquier hallazgo de huesos fósiles) es que


después del martirio de mi hermano Natanael, me interné en esa selva, y
entré en la aldea de los aucas que mataron a mi hermano y a sus cuatro
compañeros. Fui recibido en paz y con muchísimo amor.

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G"

....e- ....... c:. _


po A::Ilo. S'--'-- CJo RI",.
E ~t ... oC; E. L..A c::....c>

70
¿Cómo se explica? Se explica por otro hecho importante: Entre la llegada de
mi hermano a esa región selvática y mi llegada, mi hermana Raquel,
acompañada de Betty Elliot (viuda de Jim Elliot, uno de los mártires) y
Dayuma (una mujer auca convertida), entró en la selva y predicó el mensaje
de Cristo a los asesinos, a sus familias y a toda la aldea. Uno tras otro
creyeron el mensaje del amor de Dios y fueron transformados por el poder
del Espíritu Santo y la verdad de la Palabra de Dios.

Mi hermana no fue buscando venganza, llevando soldados con


ametralladoras. El amor de Cristo la llevó allí para hacerles bien, y
levantarlos con la ayuda de Dios del lodo de sus pecados, y guiarlos a las
alturas de una vida espiritual.

Los indígenas no fueron transformados por la "gran civilización". No fue


resultado de la educación ni de los elementos de nuestra manera superior
de vida. Resultó del sencillo mensaje de la Biblia, que tantos en el mundo
desprecian hoy.

Ningún libro de fábulas y fantasías pudo haber cambiado a esos hombres


en amantes de la paz y poseedores de una vida ordenada y feliz. Ninguna
religión que surgiera de la ignorancia pudo haber hecho este cambio tan
radical. Sólo la Biblia, la luz de Dios, pudo penetrar en las tinieblas de esos
corazones llenos de temor y violencia.

Giketa, el cabecilla del grupo que asesinó a los cinco misioneros, dijo: "En
aquel entonces mi corazón estaba lleno de odio, pero ahora está sano."
Otro auca, llamado Kimo, vinculó todo con el sacrificio de Cristo en la cruz
cuando dijo: "La sangre de Cristo goteaba de la cruz hasta limpiar mi
corazón."

71
No fue un hermoso sueño. Yo mismo fui con Giketa y otros a la playa
donde están enterrados los restos de mi hermano. Fui con el mismo
hombre que atravesó el cuerpo de mi hermano con su lanza de "chonta".
Fui sin armas de fuego ni soldados porque ahora los indígenas son mis
hermanos en Cristo.

Mi hermana Raquel también es un milagro de la gracia de Dios. Día tras día,


ocupada con los quehaceres primitivos de la vida selvática, la pude ver
trabajando como maestra, enfermera y guía espiritual, obviamente feliz en
medio de estas condiciones. Me maravillaba al ver lo que Cristo puede
hacer con una vida plenamente entregada a El.

Observando a mi hermana en la selva, recordé la vez cuando ella, siendo


una jovencita, conoció a la señora Parmelee en la capital de los Estados
Unidos. Esta mujer se encariñó con Raquel, y quiso introducirla a un
círculo social millonario como su hija adoptiva. Llevó a Raquel a Inglaterra,
viajando a todo lujo en un gran trasatlántico. Raquel pudo observar cómo
vivían los ricos. Era una existencia totalmente alejada de la profunda vida
espiritual de sus padres, y no pudo sentirse cómoda.

Al regresar de tan lujoso viaje, Raquel tomó su decisión. Mientras el gran


barco Aquitania se acercaba a la bahía de Nueva York, ella salió de
madrugada de su camarote para mirar la Estatua de la Libertad. En ese

72
lugar, bajo los vastos cielos, Raquel le dijo a Dios que no estaría satisfecha
hasta que su vida fuera plenamente suya.

Así fue que Raquel, al entregar su vida a Dios, eligió el camino de Cristo
para su vida, un camino que le daría tesoros en el cielo, mientras que
renunciaba a una vida como hija adoptiva de una señora millonaria,
dejando de lado conocer personajes importantes y famosos, y vivir en una
mansión con sirvientes. Eligió habitar en una choza en la selva, con techado
de palmas y piso de barro, servir a otros y a Dios, y arriesgar su vida entre
los indígenas, por llevarles a Cristo.

Ruego al Señor que miles de pensadores serios lleguen a convencerse que


hay un Creador que desea ser su Padre amoroso. Mi único deseo es que
usted ingrese en las filas del vasto ejército cristiano, participando en el
plan de Dios de formar una verdadera "raza superior" de personas
perdonadas, transformadas y felices, viviendo en la tierra una vida
victoriosa por la fe en Jesucristo y su muerte redentora en la cruz.

No repito fórmulas memorizadas de un libro de teología. Hablo de mi


experiencia personal a través de muchos años. No es algo basado en
sentimientos. Cristo es para mí la vida misma.

En Cristo está la paz que busca el corazón sediento. El es el Príncipe de


paz. Al rechazar la teoría de la evolución y creer en las Sagradas Escrituras,
podemos vivir en la luz de Cristo, regocijándonos en la gracia de Dios
hasta el día en que el Rey de reyes y Señor de señores vuelva para reinar
con poder y gran gloria, estableciendo la justicia, la paz y el amor,
aboliendo la pobreza, las guerras, la enfermedad y la muerte.

73
ÍNDICE

PREFACIO ......................................................................................................................................... 3
CAPITULO 1: LA GUERRA ENTRE CREACIÓN Y HUMANISMO ......................................... 3
El humanismo entronado ........................................................................................................ 4
Dos filosofías contrarias ......................................................................................................... 4
Viene una "raza superior" ..................................................................................................... 10
Los nobles ideales de la evolución ..................................................................................... 11
La evolución promueve la lucha de clases ....................................................................... 12
La Biblia enfatiza la unidad .................................................................................................. 13
CAPITULO 2: MILLONES DE AÑOS, TONELADAS DE HUESOS ........................................ 14
CAPITULO 3: DE ÁTOMOS A ANIMALES ............................................................................... 16
Variaciones en cada especie ................................................................................................. 18
CAPITULO 4: LAS DIFERENTES RAZAS HUMANAS ............................................................ 19
Variaciones señaladas por la Biblia .................................................................................... 20
Desorden en la naturaleza .................................................................................................... 22
CAPITULO 5: CADA CRIATURA SEGÚN SU GENERO ......................................................... 23
No hubo evolución en un millón de años ........................................................................ 23
Maravillas de la naturaleza ................................................................................................... 25
Sabiduría para diseñar y poder para construir .............................................................. 28
La acumulación de conocimientos ..................................................................................... 29
CAPITULO 6: EL HOMBRE-MONO DE JAVA .......................................................................... 33
Descubrimientos asombrosos ............................................................................................. 33
Un escultor inspirado ............................................................................................................. 34
Desenterrados en el Lejano Oriente................................................................................... 37
Huesos: pocos pero importantes ........................................................................................ 38
Similitudes y diferencias ....................................................................................................... 40
CAPITULO 7: EL HOMBRE DE LAS CAVERNAS .................................................................... 56
CAPITULO 8: EL FALSO "HOMBRE DEL ALBA"..................................................................... 62
CAPITULO 9: UNA DAMA ARISTOCRÁTICA DE LA ANTIGÜEDAD ............................... 65

74
CAPITULO 10: EL ESLABÓN ENTRE LOS HOMBRES Y DIOS............................................. 68
ÍNDICE ............................................................................................................................................. 74

75

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