Filón de Alejandría
(Alejandría, entre 13 y 20 a.J.C. - id., hacia 50 d.J.C.) Filósofo judío de la diáspora griega.
De familia aristocrática, negoció ante Calígula un estatuto político para los judíos (40).
Restituyó la ortodoxia, cuestionada por el helenismo, y buscó la complementariedad entre
la Torá (interpretada de forma
alegórica) y Platón. Desarrolló una
doctrina del logos y su influencia
llegó, a través de Clemente de
Alejandría y de Orígenes, a la
patrística.
Llamado también Filón el Hebreo o
Filón el Judío, fue una interesante
figura de filósofo y de hombre. Su
obra es una significativa expresión
del sincretismo filosófico de la
primera mitad del siglo I, que
vinculó entre sí las ideologías
griega y hebrea. Se sabe poco de la
vida de Filón. Miembro de una
familia muy notable y poderosa (un
hijo de su hermano Alejandro
Lisímaco se casó con la hija del rey
de los judíos Herodes Agripa),
recibió una cuidadosa educación, como lo demuestran, entre otros detalles, su vasta
erudición bíblica (a pesar de que no conocía el hebreo), su familiaridad con la filosofía
helénica e incluso el estudio de su estilo.
De la obra de Filón, máximo representante sin duda de la filosofía judaicoalejandrina, es
preciso destacar la Explicación alegórica del Libro de las Leyes, un vasto comentario
alegórico, versículo por versículo, de pasajes del Génesis. La idea fundamental de esta
alegoría de la historia del alma humana y de sus relaciones con Dios es que, en la historia
del primer hombre, todos los autores del drama, sus acciones y las situaciones que resultan
de ellas son alegorías de los estados del alma; la obra entera es, pues, un tratado más bien
arbitrario de psicología y ética.
La influencia de Filón no tardó en dejarse sentir, especialmente en algunas figuras
conspicuas del cristianismo alejandrino como Clemente de Alejandría y Orígenes, y, entre
los latinos, en San Ambrosio y Agustín de Hipona, el último de los cuales reconoce la
agudeza de Filón, aunque deplorando sus deficiencias como cristiano.
George Berkeley
(Dysert, Irlanda, 1685 - Cloyne, id., 1753) Filósofo irlandés. Profundamente religioso,
dedicó su obra a fundar la fe en el discurso racional, a contracorriente del espíritu
librepensador de su época, que, con el auge del empirismo, había quedado marcada por un
cierto escepticismo.
Tras estudiar en Dublín y ordenarse
sacerdote, en 1710 escribió su obra
fundamental titulada Los principios
del conocimiento humano, y en
1734 fue nombrado obispo
anglicano de Cloyne (al sur de
Irlanda).
George Berkeley adoptó desde el
principio un inmaterialismo que lo
enfrentó a Hobbes y a Locke: según
él, afirmar que las cosas existen
independientemente de nuestra
percepción implica una
contradicción, sobre todo desde un
empirismo consecuente. En efecto,
si no debemos aceptar nada sobre lo
que no exista una certeza absoluta,
y puesto que de las cosas «sólo
conocemos su relación con nuestros sentidos», no lo que son en sí mismas, únicamente
podemos aceptar como ciertas las representaciones mentales.
Berkeley inauguró con ello el principio del idealismo, según el cual «el ser» de las cosas es
su «ser percibidas», de tal modo que la sustancia no es ya la materia, sino únicamente la
sustancia espiritual, de cuya existencia nuestros pensamientos son la prueba irrefutable, de
acuerdo con su contemporáneo Descartes. Sin embargo, si los objetos no existen como
fundamento de nuestras representaciones mentales, tenía que haber algo existente que,
permaneciendo fuera de nuestra mente, suscitase nuestras percepciones, un principio que
Berkeley halló en Dios.
Como producto de su radicalización del empirismo, Berkeley tuvo que redefinir el concepto
de causa. Así, consideró que las causas físicas no eran verdaderas causas, sino únicamente
signos que la ciencia debía interpretar para asegurar la supervivencia. La filosofía de
Berkeley tuvo escasa aceptación entre sus contemporáneos, a pesar de sus esfuerzos por
hacerla más popular y accesible en Los tres diálogos entre Hylas y Philonus (1713).
Juan Locke
(Wrington, Somerset, 1632 - Oaks, Essex, 1704) Pensador británico, uno de los máximos
representantes del empirismo inglés, que destacó especialmente por sus estudios de
filosofía política. Este hombre polifacético estudió en la Universidad de Oxford, en donde
se doctoró en 1658. Aunque su especialidad era la medicina y mantuvo relaciones con
reputados científicos de la época
(como Isaac Newton), John Locke
fue también diplomático, teólogo,
economista, profesor de griego
antiguo y de retórica, y alcanzó
renombre por sus escritos
filosóficos, en los que sentó las
bases del pensamiento político
liberal.
Locke se acercó a tales ideas como
médico y secretario que fue del
conde de Shaftesbury, líder del
partido Whig, adversario del
absolutismo monárquico en la
Inglaterra de Carlos II y de Jacobo
II. Convertido a la defensa del
poder parlamentario, el propio
Locke fue perseguido y tuvo que
refugiarse en Holanda, de donde
regresó tras el triunfo de la
«Gloriosa Revolución» inglesa de 1688.
Locke fue uno de los grandes ideólogos de las élites protestantes inglesas que, agrupadas en
torno a los whigs, llegaron a controlar el Estado en virtud de aquella revolución; y, en
consecuencia, su pensamiento ha ejercido una influencia decisiva sobre la constitución
política del Reino Unido hasta la actualidad. Defendió la tolerancia religiosa hacia todas las
sectas protestantes e incluso a las religiones no cristianas; pero el carácter interesado y
parcial de su liberalismo quedó de manifiesto al excluir del derecho a la tolerancia tanto a
los ateos como a los católicos (siendo el enfrentamiento de estos últimos con los
protestantes la clave de los conflictos religiosos que venían desangrando a las islas
británicas y a Europa entera).
En su obra más trascendente, Dos ensayos sobre el gobierno civil (1690), sentó los
principios básicos del constitucionalismo liberal, al postular que todo hombre nace dotado
de unos derechos naturales que el Estado tiene como misión proteger: fundamentalmente, la
vida, la libertad y la propiedad. Partiendo del pensamiento de Thomas Hobbes, Locke
apoyó la idea de que el Estado nace de un «contrato social» originario, rechazando la
doctrina tradicional del origen divino del poder; pero, a diferencia de Hobbes, argumentó
que dicho pacto no conducía a la monarquía absoluta, sino que era revocable y sólo podía
conducir a un gobierno limitado.
Juan Dewey
(Burlington, 1859 - Nueva York, 1952) Filósofo, pedagogo y psicólogo norteamericano.
John Dewey nació en una ciudadela del "yankismo" de Nueva Inglaterra, en el seno de una
familia de colonizadores de humilde origen, el mismo año en que apareció Sobre el origen
de las especies, de Darwin. El "yankismo" y el darwinismo fueron los dos puntos iniciales
de una actividad filosófica que, empezada
en una época hoy arcaica, había de terminar
en 1952, y de una filosofía cuyas
repercusiones mundiales se dejan sentir aún
en nuestros días.
Los fundamentos no racionales del
pensamiento de John Dewey se apoyan en
la tradición "yankee" de la práctica, del
obstinado empirismo y del "sentido común
y nada absurdo" procedentes, por lo menos,
de los tiempos de Benjamín Franklin,
quien, como Dewey, consideró objetivos
legítimos la mentalidad y el método
experimentales. Según parece, las
tradiciones más estrictamente filosóficas y
morales de Nueva Inglaterra -denominadas
normalmente puritanismo- no dejaron huella en nuestro autor.
La estructura racional por él erigida sobre los mencionados fundamentos derivó,
originariamente, de Darwin; en el pensamiento de Dewey, la mente humana es un producto
de la evolución biológica, un "instrumento" que, como el cuello de la jirafa, se ha ido
desarrollando para permitir la adaptación y supervivencia del organismo en el mundo
físico. La inteligencia, pues, debería ser utilizada, juzgada y modificada de acuerdo con su
eficacia práctica de instrumento de subsistencia.
La juventud casi rural de Dewey y sus años de universidad transcurrieron en el Este; en
1884, sin embargo, inició la actividad docente en el Midwest, donde vivió durante los
veinte años siguientes. De tal región -de sus genéricos estados de ánimo y de su
"liberalismo americano" a la antigua- parece haber sido siempre el intérprete. El contacto,
en los últimos años de estudios, con la obra de Hegel había dejado, según él mismo afirma,
"un poso permanente" en su pensamiento. El intento de una nueva interpretación del ilustre
filósofo alemán en modernos términos norteamericanos -o sea "yankees" y darwinianos-
fue el primer paso en la elaboración de lo que había de llegar a ser el "instrumentalismo" (la
teoría y el nombre resultaron variantes de lo que un autor contemporáneo, pero de más
edad, William James, denominó "pragmatismo").
La primera obra publicada por Dewey fue -lo cual es significativo- una Psychology (1887);
en ella demostró su autor que la naturaleza y la función "instrumentales" de la inteligencia
son el principio esencial del pensamiento filosófico; la filosofía -da a entender allí- no es
una parienta de la psicología, sino una hija bastarda de la misma. La forma de esta
descendiente empezó a aparecer en Esbozos de una teoría crítica de la ética (Outlines of a
Critical Theory of Ethics, 1891), que tres años después se convirtió en The Study of Ethics.
Anaxágoras
(Clazómenas, actual Turquía, 500 a.C. - Lámpsaco, id., 428 a.C.) Filósofo griego. Junto con
Empédocles y Demócrito, es el principal representante del eclecticismo pluralista que
intentó conciliar las tesis contrapuestas de las dos grandes figuras de la filosofía
presocrática, Parménides y Heráclito. Anaxágoras postuló como arjé o principio
constitutivo de las cosas una
pluralidad de partículas materiales
inmutables, las homeomerías, que,
por acción de un nous o
inteligencia ordenadora, pasaron de
un caos original a constituir la
multiplicidad de seres observables
en el mundo físico.
Nacido en Clazómenas, ciudad
griega del Asia Menor fundada por
unos refugiados de Mileto,
Anaxágoras se trasladó en su
juventud a Atenas, donde residiría
por espacio de unos treinta años.
Allí se dedicó a la enseñanza (se
dice que entre sus discípulos
figuraron el gran estadista Pericles
y el dramaturgo Eurípides, y tal
vez Sócrates), y gozó de la
protección de Pericles cuando éste pasó a dirigir los destinos de la ciudad.
Por una acusación promovida por Cleón, Anaxágoras fue sometido a un proceso de
impiedad a causa de ciertas atrevidas teorías astronómicas. Afirmaba, entre otras cosas, que
el Sol no era un dios, sino una masa de fuego incandescente, y que era más grande que el
Peloponeso (en sus explicaciones acerca del origen de los astros, por otra parte, se ha
podido ver casi una anticipación a las hipótesis de Kant y de Laplace).
El pensamiento de Anaxágoras se sitúa dentro de aquella amplia corriente de esfuerzos por
determinar un principio constitutivo y originario (arjé o arché) común a la variedad de
seres del mundo físico que caracterizó a la filosofía griega desde sus orígenes, es decir,
desde la escuela milesia (siglo VI a.C.). Los milesios habían planteado ya diversas hipótesis
sobre cuál podría ser tal principio: el agua según Tales de Mileto,
el ápeiron de Anaximandro, el aire según Anaxímenes. En su posterior desarrollo, estas
reflexiones se enriquecerían con nuevas perspectivas y acabarían conduciendo a las visones
antagónicas de la realidad que sostuvieron Parménides y Heráclito.