Gadamer, juntamente con Heidegger y Bultmann, forma lo que podríamos denominar
el trío hermenéutico de Marburgo. Éstos tres, junto con Jaspers, constituyen un
conjunto interpretativo coherente que, a pesar de algunas diferencias ideológicas,
logra una homogeneidad suficiente tanto para la metodología como para su común
horizonte. La neohermenéutica gadameriana es hoy uno de los movimientos más
importantes en el marco interdisciplinar de la filosofía y las ciencias humanas. Acusada
por la filosofía neoclásica de relativista y por la teoría crítica social de conservadora, la
hermenéutica gadameriana pretende ser nada más y nada menos que una filosofía
clásica o, mejor dicho, la heredera de la filosofía tal como se entiende
ininterrumpidamente en la tradición "fuerte" occidental: como el modo radical de
interpretar la realidad como mundo del hombre.
El objeto de la hermenéutica es explicitar lo que ocurre en esta operación humana
fundamental del comprender interpretativo. La hermenéutica de Gadamer aparece así
como una filosofía del sentido común, pero de un sentido común concebido no como
actus meramente exercitus, sino como actus signatus mediado en la reflexión
hermenéutica en un lenguaje que no es pasivo espejo ni creación fantástica, sino
juego interpretativo del hombre en sociedad lingüística. La hermenéutica parte de un
sentido común presupuesto para arribar a un sentido común - comunitario propuesto
como piedra de toque de toda interpretación y reinterpretación y como lenguaje límite
de todo lenguaje. Defiende la fundamentalidad y previedad de la comprensión de
sentido frente a la falta de comprensión o discomprensión.
5.1. El "círculo hermenéutico" y el descubrimiento heideggeriano de la
precomprensión.
En la segunda parte de Verdad y método Gadamer afronta directamente el tema de la
comprensión, elaborando su teoría específica de la experiencia hermenéutica. La
sección está dividida en dos subsecciones. En la primera subsección Gadamer ofrece
una reconstrucción histórica y crítica de la hermenéutica romántica e historicista o sea,
de la línea de pensamiento que va de Schleiermacher a Dilthey y de los últimos
epígonos del movimiento historicista.
Gadamer afirma que la originalidad de Heidegger no reside tanto en la individuación
del llamado "círculo hermenéutico", sino en haber sacado a la luz su alcance ontológico
y su función cognoscitiva. El descubrimiento de su alcance ontológico ha hecho que
Heidegger haya individuado su alcanza gnoseológico positivo, percibiendo en él la
condición misma.
Para Gadamer, el problema no está en salir del círculo, sino en estar dentro de un
modo adecuado, adquiriendo conciencia de nuestros prejuicios y poniéndolos "a
prueba" en relación con los textos.
5.2. Los conceptos centrales de la hermenéutica: la "lejanía temporal", "la
historia de los efectos", "la conciencia de la determinación histórica" y "la
fusión de los horizontes".
La primera entre todas las condiciones hermenéuticas es la pre - comprensión, que se
determina en una serie de prejuicios, los cuales atestiguan nuestro pertenecer a una
tradición, que ate interpretante o interpretado en un mismo proceso histórico: "La
hermenéutica debe partir del hecho de que quien se pone a interpretar tiene un
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vínculo con la cosa que es objeto de transmisión histórica y tiene o adquiere una
relación con la tradición que en dicha transmisión se expresa". En otras palabras, para
Gadamer interpretar quiere decir "estar en relación, a un tiempo, con la "cosa misma"
que se manifiesta a través de la tradición, y con una tradición a partir de la cual la
"cosa" pueda hablarme". Relación o vínculo que fundamenta la posibilidad y la validez
de precomprensión que está en la base del trabajo.
Retomando su propio discurso, Gadamer afirma que las pre - suposiciones no son algo
de lo que el individuo pueda disponer libremente.
5.3. Articulaciones esenciales de la hermenéutica: "la explicación" y la dialéctica
dialógica de "pregunta y respuesta".
En la tradición más antigua, recuerda Gadamer, el problema hermenéutico se
articulaba en las fases de la "comprensión" y de la "aplicación". Comprender - explicar
- aplicar representan los tres momentos estructurales sucesivos del trabajo
hermenéutico. Para Gadamer la aplicación deja de ser un momento sucesivo y
ocasional del comprender, como sucedía en la hermenéutica tradicional, donde el
sentido, ya comprendido, de un texto, se adaptaba en un segundo momento a la
situación concreta del intérprete, para llegar a ser algo que condetermina el
comprender mismo desde el principio y en la substancia. Gadamer hace aparecer esta
tesis calificadora de su hermenéutica a través de un denso análisis histórico - crítico de
la ética aristotélica y de la polémica que en esta obra se hace contra el concepto
platónico del bien en sí, y mediante una comparación con la hermenéutica jurídica.
5.4. La lingüisticidad del objeto y del acto hermenéutico. Pensamiento, palabra y obra.
La tercera sección de Verdad y método ("De la hermenéutica a la ontología. El hilo
conductor del lenguaje") está dedicada al estudio del lenguaje, a través de un
itinerario que va desde la puesta a la luz de la lingüisticidad esencial del fenómeno
hermenéutico a la delineación de una ontología centrada en el lenguaje como modo de
ser en general.
Según Gadamer la esencia de la transmisión histórica que forma el objeto
hermenéutico por excelencia, es algo lingüístico, puesto que aquello que es transmitido
en el lenguaje posee, respecto a cualquier otro tipo de transmisión histórica, una
peculiar situación de privilegio. En efecto, aquello que se nos presenta en la tradición
en palabras no es un simple resto, sino algo que nos es "transmitido", confiado, o sea
algo que nos viene comunicado: sea en la forma de la transmisión directa, en la cual
viven el mito, los usos y las costumbres de un pueblo, sea en la forma de la
transmisión escrita, cuyos signos están en función de cada lector al que le sea posible
leerlos.
Es pues frente a los textos escritos donde se sitúa la auténtica tarea hermenéutica. En
efecto, puesto que el escrito es una forma de autoextrañamiento "la superación de él,
o sea la lectura del texto, es la tarea más alta de la comprensión". Una tarea que
consiste en "transformar el texto en lenguaje vivo" y en penetrar en el sentido más allá
de toda relación contingente con la "intención originaria del autor" y con el llamado
"lector originario". En polémica contra la hermenéutica romántica, y contra toda forma
de hermenéutica psicológica, Gadamer afirma en efecto que "un texto no quiere ser
entendido como una expresión de la vida, sino sólo en aquello que se dice".
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La evidencia de la lingüisticidad del acto interpretativo y de la universalidad del
lenguaje introduce a Gadamer en el problema de la relación entre pensamiento y
palabra y entre palabra y cosa, que él hace emerger de una reseña histórica del
concepto de lenguaje en el ámbito del pensamiento occidental. Tomando en examen el
Crátilo platónico "texto fundamental de la reflexión griega sobre el lenguaje",
Gadamer, después de una ilustración histórica y analítica de las diferentes alternativas
de la filosofía del lenguaje presentes en dicha obra, llega a su tesis teórica de fondo
según la cual "la palabra es siempre significado".
5.5. La universalidad de la hermenéutica y el concepto extra metódico de verdad.
Al final de Verdad y método Gadamer retoma y sintetiza los puntos principales de su
"ontología hermenéutica" llegando a una puesta a punto del "aspecto universal de la
hermenéutica" y del concepto de "verdad".
Aprovechando su filosofía del lenguaje, nuestro autor vuelve a insistir en el hecho de
que este último, en virtud de su naturaleza dialéctico - especulativa implica un "llegar a
expresión" del ser, o sea un darse de ser mismo en el lenguaje y como lenguaje:
"llegar a expresión en el lenguaje no significa adquirir una segunda existencia. El modo
en que algo se presenta pertenece en cambio a su ser propio. Todo aquello que es
lenguaje, se encuentra por lo tanto una unidad especulativa: hay una diferencia entre
ser y un presentarse, que sin embargo no es una verdadera diferencia".
La ontologicidad y la universalidad del lenguaje, en el sentido explicado, se identifican,
según Gadamer, con la ontologicidad y la universalidad del fenómeno hermenéutico,
en cuanto toda relación del hombre con el mundo está definida por el lenguaje y por la
comprensión, esto es, se configura como una relación de interpretación
lingüísticamente estructurada