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De Monja A Mafiosa? Angélica de León - Completo

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La Familia Hikari SUMMARY Inocencia es una mujer que fue criada en un monasterio v quien mas tarde se convirtia en monja. Esto no le dura mucho, ya que unos dias después fue expulsada al ser descubierta rompiendo su voto de castidad. Antes de irse del monasterio recibio informacion de su verdadera familia y se propuso ir a conocerlos, _Sera que Inocencia logra encajar en su nueva familia? El chico de mi perdicién gSoy la unica en este mundo que creyé que su vida jamas se desplomaria? Si estas en el lugar incorrecto, en el momento incorrecto y con la persona incorrecta, ten por seguro que sucedera lo mas pronto posible. A mi me paso justo hoy, cuatro dias después de ser consagrada oficialmente como monja. Ahora estoy frente al portén principal del monasterio, junto a la mujer que me crio y me ensefid todo lo que soy, me mira con cara de «qué decepcién» y me hace dejar sobre sus manos mis habitos perfectamente doblados..., y asi pierdo lo unico que tenia en esta vida. Mejor retrocedamos hace una hora, antes de que mi vida se fuera por un tubo. Es una fria noche de invierno en Londres, hace tres dias que la nieve empezo6 a caer y alin no se detiene. Desde la ventana de mi habitacién puede apreciarse como las luces navidefias embellecen los techos de varios conventos y capillas que conforman el monasterio. Algunas monjas, con pala en mano, se encuentran abriendo camino sobre toda la gruesa capa de nieve que reposa en las calles aledafias a los edificios mas frecuentados. Este es un lugar acogedor, este siempre ha sido mi hogar, creci bajo el cuidado de grandiosas mujeres, ejemplares y dignas de admirar, dedican su vida a servir a Dios. Como todas las noches, tomo la toalla que esta colgada sobre la cortina del bafio y la guardo dentro de una cesta de mimbre, me visto con una tunica gruesa que cubre hasta mis pies, enrollo en mi cuello una suave bufanda de lana y me pongo unas confortables y viejas botas, es justo esa vestimenta que uso habitualmente para salir en los dias de invierno. Salgo del convento, donde actualmente me estoy hospedando, y me dirijo con mucha cautela a mi antigua residencia: un convento que cuenta con un calido y hermoso bano de aguas termales, nada mejor para calentarse en esta noche tan fria, es una lastima que esté prohibido el acceso; por lo que entendi de las demas monjas, ese lugar esta en mantenimiento, creo que lo van a remodelar. Confieso que la primera vez que me fui a escondidas estaba aterrada, tenia miedo a ser descubierta, y, aun asi, me atrevi, porque resulta que es mi lugar favorito; ya me habia acostumbrado a bafarme en él todas las noches. Y ahi voy, con mi mirada hago un escaneo panoramico a mi alrededor para asegurarme que nadie pueda verme. Cada pisada que doy sobre la nieve es un peligro a ser descubierta, no solo por las huellas que voy dejando, sino también por el ruido que puedo hacer; tengo a algunas monjas muy cerca, incluso puedo escuchar algunas cosas que estan conversando. —jDime que lo viste! —jSi, su cara es muy linda! —Uff, si —le escucho reir—. jY su cuerpo se ve tan fuerte! —Y qué me dices de su paquete? Puedo escuchar sus carcajadas. —No se sonroje, Sor Rupia. Creo que estan hablando de las nuevas biblias que vienen llegando, deben ser bien resistentes y de linda portada, y por lo que entiendo, viene envuelta en un llamativo paquete. Lo que no entiendo es el por qué tendria que sonrojarse Sor Rupia, sera que esta muy emocionada? Bueno, no importa. Yo debo apurar mis pasos, porque este frio es insoportable, Cuando finalmente llego al antiguo convento, me cercioro de que la puerta esté bien cerrada. ;La razon? Si la hallara abierta, implicaria que hay alguien en su interior. Una vez confirmado que la entrada principal esta segura, procedo a abrir la unica ventana que no tiene seguro, aunque no sin dificultades. Esto se debe a que con el incomodo habito de monja, la tarea resulta un tanto complicada, agravada ademas por mis lamentables condiciones fisicas, para ser honesta. Caigo de pie sobre el polvoriento suelo del convento e inmediatamente siento un olor a cemento. Todo el lugar esta muy oscuro, mas no es un problema para mi, porque recuerdo cada pasillo y cada habitacion de este lugar. Llegué a este convento en mi primer dia de vida, me dejaron frente al gran porton del monasterio entre sabanas humedas y sucias, supongo que mi madre biolégica no me queria en su vida, no tengo informacidn de ella ni de mi padre. Las monjas del monasterio me acogieron y me dieron un nombre: Inocencia Trevejes. Me ensefiaron el camino que da a la salvacion eterna y con mucha dedicaci6n y esfuerzo obtuve mis votos y mi habito de monja a los treinta alos, Sin complicaciones logro entrar a la habitacion de las aguas termales, un sutil vapor inunda por completo el lugar, la luz de la luna atraviesa el cristalino techado y le hace compaiiia a una decoracién que produce cierto grado de relajacion: rocas que rodean el estanque, enredaderas y arbustos con retojios de claveles y jazmin. No hay tiempo que perder, empiezo quitandome la pesada tunica, luego las botas, el velo, el habito y, por ultimo, la ropa interior. Camino estando desnuda hacia el estaque e introduzco mi pie derecho para probar la temperatura y, como siempre, esta perfecto; asi que entro por completo a las calidas aguas y me acomodo sobre una roca que esta en el fondo del agua. Ahora solo me queda disfrutar de esta sensacién burbujeante, de ese olor a flores silvestres y de la tranquilidad absoluta. De repente, diviso una figura oscura emergiendo en las profundidades del agua, justo frente a mi. Aquella imagen se alza ante mis ojos, evocando la impresion de una criatura sacada de las leyendas del lago Ness. Sin embargo, lejos de tratarse de una criatura mitologica, es un hombre de alrededor de treinta y cinco afos, con cabello negro, ojos de un penetrante verde oliva y pestafas largas. Hay un detalle importante que merece ser mencionado: su torso esta completamente al descubierto. La penumbra del agua y el vapor lo envuelve, por tal razon no puedo confirmar si su desnudez se extiende mas alla de la cintura. —Disculpa..., se supone que nadie deberia estar aqui —murmura en un tono gélido, su rostro mostrando una seriedad inquebrantable He tardado en reaccionar, pues en mi mente estan procesandose un par de preguntas: ,Qué hace este senor aqui, en mi lugar favorito? gEstara completamente desnudo?! jEs que yo lo estoy! El se acerca un poco mas a mi, logrando que mi cuerpo empiece a temblar bajo el agua. —Te he preguntado: ;Queé haces aqui? —su voz fluye con la armoniosa suavidad de un tono varonil. —Di-Di-Di-Di... —tartamudeo. En mi cabeza todo empieza a hacer corto circuito, — Me pides que diga algo? —cuestiona con una mezcla de confusion y molestia. —Di-Di-Dios te salve, Maria, llena eres de gracia; el sefior es contigo. Bendita tu eres entre todas las mujeres... —lo recito de forma agitada y en tono bajo. Le veo soltar un suspiro para luego relajar su cuerpo, se sienta sobre una de las rocas que esta hundida en el agua, justo a un lado mio, como si pretendiera quedarse aqui a pasar el rato conmigo. —Ya, tranquila... No es momento de ponerse a rezar... Charlemos, empieza diciéndome qué haces aqui —dice mientras recuesta su espalda sobre las rocas que estan a la orilla del estanque, mostrandose mas relajado, despreocupado, «Oh, Jesucristo! Si alguien llega a verme junto a este sefior estaré acabada». Adicional a la preocupacidén de ser encontrada acompaniada de este hombre, tengo una gran incertidumbre, una que me tiene alin mas nerviosa..., y él parece notarlo. —Eh... Veo que estas intentando ver a través del agua, ,algo que quieras apreciar? —dice en un tono que roza a la coqueteria. —jNo! —mi palabra sale disparada como una bala de cahion—... D-Distancia... Se me queda mirando en silencio y en espera que yo diga algo mas; sin embargo, no puedo, es que estoy en medio de una crisis nerviosa, jestoy paralizada del miedo! Aquel hombre baja su mirada hasta donde el agua contrasta con mis pechos, los cuales pueden contemplarse translucidos debido a la oscuridad y el vapor que emana de las calidas aguas. Creo que se ha percatado de lo sonrojada que estoy. En un instante, su rostro se ilumina con una subita sonrisa picara que me hace sentir el corazon en la garganta. —Usted debe ser una de las monjas del monasterio, ;verdad? —A-Asi es —respondo en un tono trémulo —, 2y usted? —Soy el ingeniero a cargo de la remodelacién de este convento, Tuve que venir a recoger unas herramientas que mis trabajadores olvidaron, y me sorprendio lo increible que luce este lugar bajo la luna — se sonrie maravillado —. Estaba probando mi resistencia bajo el agua, cuando percibi que alguien mas habia entrado al estanque. Mi mirada vuelve a intensificarse en su silueta escondida bajo el agua. —Quieres saber si estoy completamente desnudo, ¢verdad? Asiento repetidas veces y a la mayor brevedad posible. —Si, lo estoy —responde sin una pisca de verguenza —... ¢Y usted lo esta? Vuelvo a asentir de manera desesperada, aterrada. —Déjeme decirle que, de lo poco que puedo ver, usted tiene un cuerpo muy hermoso, lastima que no lo pueda usar. —Aquel hombre también intenta ver mi silueta bajo el agua. —jNo, jamas! —aclaro de forma contundente. —Aparte, eres muy linda. zCémo puedes desperdiciar tantas cualidades? —jNo pienso seguir tolerando esto, es una falta de respeto! —respondo en un tono fuerte. Y justo cuando dispongo a levantarme, mi pie resbala sobre una roca limosa que yace en la profundidad del estanque. —jEy, cuidado! Voy cayendo, mi cabeza va directo hacia las rocas de la orilla y, segundos antes de estrellarme, siento como la mano de aquel hombre me apaiia y aprieta uno de mis senos; estoy consciente de que solo ha intentado sostenerme para salvarme de las rocas, pero... Se siente tan bien... Por primera vez puedo decir que me han hecho gemir, nunca un hombre habia tocado mi cuerpo, y ahora entiendo lo bien que se siente. Puedo sentir la suavidad y la frialdad de su mano, sus dedos largos... jOh, Santo! Pareciera tener el poder de drenar mi energia y debilitar mi cuerpo, de suprimir la fuerza de mi voluntad. Inexplicablemente, mi espalda pega a sus humedecidos pectorales y él, con su otro brazo, decide rodear mi cintura, Vuelvo a gemir. El ingeniero empieza a olfatear mi cuello. Percibo como su pecho baja y sube con respiraciones profundas. En un intento de librarme de él, pongo mi mano sobre la suya para levantarla de mi abdomen, pero, debido a la tension que estoy sintiendo, mi mano termina haciendo todo lo contrario: presiono la suya contra mi cuerpo, como si le permitiera seguir adelante, y él eso entiende. Continua jugueteando, y lo hace con sus dedos sobre mi pezon, y esto me.., me hace sentir un calor en la parte baja de mi vientre, mi cuerpo entero se estremece y aquel calor se extiende por todo mi cuerpo. Esto no deberia estar pasando... No deberia de estar en esta situacion... Me abraza y, aun tras mi espalda, me arrastra de regreso al agua..., y yo me dejo llevar hacia el pecado mismo. Doy media vuelta y quedo frente a él, clavada en aquellos ojos que combinan a la perfeccion con la naturaleza que adorna el lugar. Me agarra de las manos y las posa sobre sus caderas, y ahi las dejo. Sus manos sobre mis caderas y su aliento sobre mis mejillas, desciende por todo mi cuello, navega sobre mi clavicula y llega hasta la desembocadura de mis pechos; de repente, ambos nos sumergimos en el agua, yo me siento sobre una roca y él queda de rodillas frente a mi, su cabeza se hunde hasta la nariz y, con sus labios bajo el agua, atrapa mi pezon. Por un momento, me hace creer ver la puerta del paraiso. En toda mi vida, fueron muy pocos los hombres que llegué a ver, la mayoria son amigos sacerdotes y algunos obispos..., y nunca tuve que ver con ellos, nunca los vi con los ojos que estan mirando a este sefior. Su rostro varonil y elegante son de admirar, sin mencionar lo bien que me hace sentir. Es increible que conozca todos los puntos claves de mi cuerpo, de seguro es todo un experto en cosas sexuales. De pronto, se escucha que alguien esta girando la perilla de la puerta, en menos de tres segundo la puerta del bafio termal se abre y mi vida entra en una total perdicion. —jSanto Cristo redentor! jSor Inocencia! — grita Sor Daiputah, la monja que me crid. Ella me ve con ojos exaltados, con sus manos tapa su boca y esta en estado de shock. Expulsada del monasterio La verdadera vergiienza no es el hecho corrupto, nila falsa inocencia desmascarada. Fs esa sensacion de haber defraudado la confianza de los que creian en ti. éAcaso hay forma de poder explicar todo esto? Siento mucha vergiienza y reconozco que he pecado gravemente, que merezco el castigo que me corresponda, asi que permanezco cabizbaja y en silencio, no tengo nada que decir. Recuerdo que para esta situacion hay un dicho que dice: «Los agarraron con las manos en la masa». Bueno, para mi caso el dicho seria: «Los agarraron con la teta en la boca», tan literal y tan exacto, ya cuando se me despego solo se le ocurrié dar excusas baratas. —Disculpe usted, hermana. No sabia que la joven era una monja del monasterio —e! hombre miente a Sor Daiputah. Es tan descarado. Pero Sor Daiputah no presta atencion a lo que él dice, ella tiene su mirada clavada sobre mi. —Salga de esa bafiera —dice sin pestanear y con unos labios picudos. —Pe-Pero estoy desnuda. —jQUE SALGA! —el tono de la Sor nos deja claro que esta muy enfadada. Sor Daiputah es a quien considero como la madre que nunca tuve, ella es la que me ha criado, gracias a ella soy quien soy; y ahora siento que la he deshonrado... Me siento fatal. Salgo del estanque y corro a cubrirme con la tunica que traje conmigo, agarro el habito, el velo y, mi ropa interior, la guardo en la bolsita de paja. —jLe juro que no pasé nada! —aclaro mientras siento como caen mis primeras lagrimas. —Eso se lo tendras que explicar a la madre superior —responde en un tono frio. Me agarra del brazo y me jala bruscamente para llevarme con ella. Los tres salimos del convento y empezamos a caminar sobre la nieve, voy levantando nieve con cada tropiezo que doy y, como aun estoy mojada, puedo decir que el frio es abrumador, incluso, voy rechinando los dientes y temblando, tal vez por el frio o por los nervios... Ok, creo que por ambas razones. —Es triste ver como echaste a la basura todo lo que te ensefié —dice Sor Daitputah, le siento un tono muy triste en sus palabras, creeria que esta sollozando. Yo simplemente permanezco callada por todo el camino nevado hasta llegar a la oficina de la madre superior: sefiora con ojos grises, de avanzada edad, sus arrugas son mas pronunciadas al verme llegar toda mojada. —~ Qué es todo esto? —pregunta la madre superior. —Sor Inocencia ha cometido una falta que no podemos dejar pasar por alto —a Sor Daiputah se le siente un tono lleno de mucha decepcion. — De qué se trata, Sor Daiputah? —Hoy, por casualidad, me dio por asomarme a través de mi ventana y, por cosas de la vida, diviso a Sor Inocencia caminando por los alrededores de forma muy sospechosa. Asi que decidi seguirla a lejana distancia. La vi entrar al antiguo convento, asi que fui directo a ese lugar y, al llegar. me dispuse a entrar, pero encontré las puertas cerradas..., entonces supuse que la puerta no fue por donde ella entro. Busqué entre todas las ventanas para ver si alguna estaba abierta, y asi fue...; me resulto dificil entrar por la ventana, no sé como le hizo ella porque con el habito era todo un lio trepar por ahi, pero por suerte logré entrar. »Mientras caminaba por el pasillo escuché la voz de dos personas, el sonido venia de las aguas termales, fui y me encontré al ingeniero Paussini pegado como mosca sobre el pezon de mi estimada... ;|Ambas estaban desnudos! —jSuficiente!... Esto es bochornoso. —Madre... —Tiene algo que decir a su favor, Sor Inocencia? Después de un corto silencio, respondo: —Ok... Entonces ya esta decidido, usted queda oficialmente expulsada de este monasterio, recoja sus cosas y mafiana mismo desaloja su habitacion, le permitiré quedarse por esta noche. »Se enviara una solicitud al consejo de monjas para procesar su expulsion definitiva de la comunidad monastica... Antes de irse deje sus habitos con Sor Daiputah. Y aqui estoy, en una triste y nublada manana, saliendo por el porton del monasterio, viendo por ultima vez a la persona que me crio y que tanto llegué a amar; la he decepcionado, no la culpo por no defenderme o por no ocultar mi falta, después de todo, ella es una monja ejemplar e incorruptible. Le he entregado mis habitos y ahora me dispongo a dejar este lugar, justo ahora voy con una maleta en cada mano. —Inocencia, Dios sabe por qué hace las cosas..., tal vez esto ya estaba escrito en el libro de la vida de nuestro sefior, puede ser que él tenga para ti un futuro con una buena familia, un hermoso hijo y un esposo carifioso... Mirate, atin estas joven —dice con una mirada enternecida, —Sor Daiputah, mi familia siempre estuvo aqui, dentro las paredes de este monasterio. Ahora que me voy no tengo nada nia nadie. Mi tristeza es mucha, estoy sumamente angustiada, de seguro tengo un rostro de mujer desesperada. De repente, la Sor mete la mano en el bolsillo de su habito y de su interior saca i. algo: se trata de una hoja de papel que esta doblada varias veces, su color amarillento demuestra lo vieja que es. La Sor agarra mi mano derecha y en ella pone la hoja doblegada. — Qué es esto? —pregunto mientras seco mis lagrimas con la manga del habito. —Es lo que sabemos de tu familia — responde con mucha seriedad. —jEs una carta de mi madre? jgSabe donde esta mi madre?! —Lamento decirte esto tan tarde... Veo en la Sor un rostro de arrepentimiento, de seguro esta a punto de decirme algo doliente,.., mas no creo que haya algo que me haga sentir peor de como me siento. —Hace veinte afios que tu madre bioldégica vino al monasterio, nos reveld que ella era la madre de la bebé que llegé envuelta entre sabanas y que solo queria saber como estaba su hija. »Ese dia logramos sacarle informacion de su embarazo y de como te dio a luz, incluso nos dio el nombre de tu padre bioldgico, intentamos conocer la verdadera raz6n de tu abandono, pero prefirié no hablar de eso e insistié en que solo habia venido para verte y que no queria que tu la vieras. Se veia devastada por dentro, asi que la llevé al patio infantil donde te encontrabas jugando con Rupia y otras amiguitas que tenias, Desde lejos te veia jugar, su mirada reflejaba cudnta soledad habia soportado; recuerdo que Rupia te habia llamado por tu nombre y eso le provoco una sonrisa tierna... «Asi que se llama Inocencia, me gusta», fue lo ultimo que dijo tu madre antes de irse sin despedirse, y entre lagrimas. — Donde esta mi madre?, quiero que me dé explicaciones, siempre he tenido fe de que hay alguna excusa valida tras su abandono —le exijo respuestas mientras la sujeto de sus brazos. —Inocencia, una semana después nos llego mas noticias sobre ella... Tu madre biolégica muri en un atentado terrorista, lo siento —dice con su mirada agachada mientras ve caer la nieve junto a sus pies. —No puede ser... —reacciono con una mirada impactada. Estoy en shock. Luego de esa revelacion, la Sor me cubre con sus brazos, y con ello puedo decir que por fin logro encontrar esa calidez que estaba buscando durante la pasada noche. —Ve a buscar a tu familia, la direccion que esta en ese papel es donde vive tu padre — dice Sor Daiputah mientras se mantiene abrazada a mi. Ella me ayuda a conseguir un autobus y, antes de yo subir al transporte, ella se despide dandome un beso en la frente. —Prometo venir a visitarla —digo mientras subo al autobus. Antes de entrar por completo al autobus, la busco con la mirada para sonreirle una ultima vez, ella me asiente y me sonrie con amabilidad como si con ello me dijera que todo va a estar bien; enseguida, el autobus cierra la puerta y empieza a avanzar..., solo me queda verla distanciarse a través de las ventanas del autobus. Voy directo a conocer a mi padre, creo que, después de todo, no estaré tan sola en la vida. En el documento que me dio Sor Daiputah dice que mi padre se llama Gabriel Hikari... —La familia Hikari —me digo a mi misma sin poder evitar sonreir. Parece que Dios si reservaba para mi un lugar dentro de una verdadera familia. Ya estoy ansiosa por conocer a mi familia, confieso que estoy algo nerviosa por cémo salgan las cosas, solo ruego a Dios para que todo salga bien y que mi padre me reconozca como su hija. El sonido del motor del autobus es muy relajante, y los pequefios saltos que este da es un estimulante para agarrar el suefio... Empiezo a sentir mucho sueno, es que anoche no logré dormir. —Seforita..., seflorita... —dice la voz distante que escucho entre mis suenos—. Senorita, llegamos, despierte. —Alguien esta interrumpiendo mi suefio. Alguien me esta hamaqueando el hombro... jEs el chofer del bus! —je~Qué paso?! ;Qué...? —pregunto mientras me despierto espantada. —Hemos llegado a Kingston —me lo dice sefalando a través de la ventana del autobus—. Solo falta usted por bajar. —jOh!, cierto —es lo unico que puedo decir mientras limpio la saliva que escap6 de mi boca, Salgo del bus y luego lo veo alejarse lentamente sobre la peligrosa nieve que cubre las calles... Si, también esta nevando sobre la ciudad de Kingston, asi que el frio sigue acechandome a donde vaya. Ahora solo necesito tomar un taxi para llegar con mi padre, el trafico es lento y eso atrasa a que llegue un transporte. —jTaxi, taxi! El taxi se detiene frente a mi, baja la ventana y me pregunta que a donde voy. Cuando le muestro el papel con la direccion, su reaccion es muy repulsiva. —jéQué?!... igEstas loca?! —El taxi sube la ventana y acelera a toda prisa. —j¢Pero qué... ?! Y ahora, me pregunto: «Qué tiene de malo esta direccion?». Llegando a conocer a mi padre No entiendo que esta pasando... Desde anoche me persigue una racha de mala suerte. Ya van como cinco taxistas que me salen huyendo luego de leer la direcci6n de este papel. Levanto mi axila e intento olerme... No, no es que huela mal. Exhalo mi aliento sobre mis manos y tampoco es que tenga un aliento de dragén. Bueno, voy a seguir deteniendo los taxis hasta que uno se compadezca y me lleve. —jTaxi! —j(Digame! A dénde la llevo? —el taxista pregunta mostrando una sonrisa amable. —A esta direccién. —Le muestro el papel, el cual ya esta algo arrugado. —jUy!... Bueno, puedo llevarla a esa direccién, pero le va a salir algo caro —lo dice mientras se rasca la cabeza, quiere parecer indeciso. —Cémo cuanto? —le pregunto y me responde con un precio elevado. No tengo mas opciones, asi que acepto. Ya hace un rato que el taxi partia hacia la ruta que le he dado, y puedo decir que el camino es largo y apartado de la ciudad, hemos pasado por varios campos con enormes cultivos y ganados; mientras mas lejos vamos, mas grandes son las casas, incluso podria decir que estoy viendo muchas mansiones... Ok, ya me esta entrando la preocupacion., jgSera que este sefior piensa raptarme o violarme en algun campo baldio?! jDios santo! Ahora que presto mas atencion puedo notar que el taxista me ha estado observando muy seguido desde el retrovisor central del auto, lo veo muy nervioso, jambos estamos nerviosos! — Es usted un conocido de los Hikari? — me pregunta bajo sudor e inquietud. — Por qué nos detenemos? —le pregunto nerviosa. —Hemos llegado, esta es la mansion de los Hikari. —Ah, ok... —respondo mientras contemplo la hermosa mansion. —Entonces, supongo que no los conoces, veo que es la primera vez que vienes aqui —dice mientras husmea disimuladamente la mansion. —Aqui vive mi padre, Gabriel Hikari. —Yo también estoy husmeando. El taxista gira su cabeza hacia atras para verme de una forma muy sorpresiva, esta recorriendo mi cuerpo con su mirada... iQué atrevido! —Entonces... eres una Hikari —su asombro me hace entender que los Hikari tienen fama en Kingston. Creo que el taxista es amigo de la familia, puesto que, al saber que era hija de Gabriel Hikari, me redujo el costo del viaje. Me bajo el precio un setenta por ciento al costo que previamente habiamos acordado... Después de todo, resulté ser un buen hombre. Tan pronto como recibe mi paga, acelera el taxi y se va a gran velocidad, debe tener planeado hacer varios viajes para hoy... Si, ese debe ser el motivo de su prisa. Vuelvo a prestar atencion a aquella enorme residencia que tengo frente a mi. «Pedazo de mansidn en la que vive mi padre, asi que es un millonario... Dicen que es un pecado estar rodeado de riquezas, pero a mi no me molestaria pecar mientras vivo en un lugar asi... ;Perdoname, Dios mio!». Llego a la garita que esta en el portén de la entrada a la mansion y el agente de seguridad se me queda viendo, es como si me escaneara completita con la mirada. —Disculpe, sefior. Vengo a ver a Gabriel Hikari —digo al agente de seguridad. —Si..., hoy todos vienen a eso, Deme su identificacién para que pueda entrar. Le doy mi cédula y me deja pasar. Ahora, me pregunto, 4a qué se referira con eso de que: «Hoy todos vienen a eso»? No entendi. Por fin voy entrando a los alrededores de la mansion, la nieve sigue cayendo y puedo decir que el frio se siente mucho mas fuerte por estas zonas. Avanzo sobre la carretera que conduce al valet parking de la mansion, y mientras voy caminando aprovecho para contemplar el hermoso jardin: tiene unos bellos recortes de arbustos donde reposa la nieve y un par de grandes fuentes que estan congeladas. Al seguir el camino empiezo a ver una gran cantidad de autos lujosos que estan estacionados al lado derecho de la mansién. Me pregunto si hay algun tipo de festin. gSera acaso una reunién familia? jgSera que llegué en un buen momento?!... (Qué felicidad! Llego frente al valet parking y me paro frente a Ja puerta principal de la mansion, desde afuera y, a través de los cristales de la puerta, puedo notar algo: todos estan vestidos de negro y conviven en un ambiente incémodo, algunos se notan tristes y otros muestran caras largas. Es cierto que casi siempre suelo ser despistada, pero esto es algo evidente ante mis ojos. Entro al vestibulo de la mansion y veo a muchas personas aqui, no creo que todos sean de la familia Hikari, de seguro debe haber amigos y conocidos. Definitivamente no es un festin, y Si..., es una reunion familiar, pero para despedir a alguien. Desde aqui puedo ver un ataud que es rodeado por enormes arreglos de flores; ocho largos candelabros estan parados a los lados y, atras de este, se encuentra un altar donde se encuentra el retrato del difunto, el cual esta acompafiado por flores y velas de diferentes colores y tamanios. Como en cualquier velorio, algunas personas tienen una depresion evidente que contagia enseguida a los que le rodean, otros solo miran desde la distancia y permanecen en silencio con sus celulares en la mano... Lo que me resulta raro es que nadie se dirija la palabra, solo se puede escuchar la voz del sacerdote que esta parado frente al ataud mientras recita el rosario. No me atrevo a preguntar quién es el difunto, pues se siente un ambiente Incémodo, siento que estoy en medio de una guerra de miradas... No esta nevando aqui dentro, pero es igual de frio que alla afuera. —Hola, {desea un té o café? —me pregunta una chica rubia y de cuerpo muy bien balanceado, por su uniforme queda claro que es del servicio doméstico. —Café esta bien, gracias. —Ya se lo traigo —me dice con una sonrisa amable. —Disculpa..., gquién es el difunto? —le susurro antes de que se vaya. —Es raro que no lo sepa, sefiorita. Se trata del lider de la familia, e] sefior Gabriel Hikari. —jeQueé?! De repente, siento una horrible compresion en mi pecho. En definitiva, es esa racha de mala suerte... No conoci a mi madre y tenia la esperanza de por lo menos podria conocer a mi padre. Recibir el abrazo de alguno de ellos hubiese sido perfecto, pero veo que es solo un suefo imposible. ¢Deberia ir al ataud a ver su rostro?, yo no quiero recordarlo asi, no quiero verio asi. Me siento fatal,.. Desde aqui puedo ver su retrato, hombre de cabellos canoso, ojos oscuros, usaba la barba de estilo candado, un sefior de aproximados sesenta y seis afios, atractivo, para su edad, creo que lo recordaré solo por fotos. «Lo siento, llegué tarde, papa». —Aqui tiene el café, seflorita —dice la chica del servicio doméstico. Me entrega el café servido en una hermosa y evidentemente costosa porcelana. Tomo un gran buche de café, solo para tratar de aliviar ese nudo que siento en la garganta.... y adivina qué, jme quemé la lengua! Siento un tremendo ardor del que me estoy aguantando, estuve a punto de escupirlo todo, pero me lo tragué, si no alivié ese maldito nudo por lo menos lo quemé. Pasaron los minutos y el sacerdote ha dado su ultimo amén, algunos hombres levantan el ataud en sus hombros y todos empiezan a salir del vestibulo; yo solo me dispongo a seguir a la multitud. Y aqui estamos, de vuelta en el insoportable clima, ponemos un pie sobre la fria nieve y a todos nos provoca querer acurrucarnos con uno mismo, Vamos caminando por el lateral derecho de la mansion, justo en direccidn hacia la parte trasera. Ya logro divisar e] cementerio... Esta gente incluso tiene su propio cementerio privado, jqué estilo! No solo eso, hay una gran cantidad de periodistas esperandolos. Sera que mi padre era artista? Lo que si tengo seguro es que fue un hombre muy famoso. La ceremonia continua desde el cementerio, estamos viendo como acomodan el ataud para bajarlo a la fosa comun, es un hermoso sepelio, veo como todo es llevado de maravilla, al fondo puedo escuchar una guitarra que toca melodias melancolicas mientras el sacerdote sigue con el protocolo cristiano. Justo cuando el atau empieza a descender sobre la fosa comin, un gran grupo de periodistas salen corriendo hacia los estacionamientos de la mansion. Este revuelo es por la llegada de una hermosa mujer, su cabellera roja y sus labios rojos resaltan sobre el paisaje nevado, se ha robado por completo la atencién de todos... Es como si se tratara de la llegada de una diva de Broadway, los periodistas la persiguen hasta el cementerio. Aquella mujer me ha pasado al lado y me ha opacado completamente..., como mosquito al lado de una reluciente luciérnaga, asi me hace sentir. Los periodistas insisten en hacerle preguntas, la presionan tanto que practicamente no la dejan respirar, pobre mujer. —iéUsted cree que se trate de un asesinato?!—un periodista le ha preguntado a la pelirroja, y a mila pregunta me esta rezumbando en la cabeza, jg¢C6mo asi que un asesinato?! —Es una pena lo que ha pasado con el sefior Gabriel Hikari, la familia Diamond igual comparte el dolor junto con la familia Hikari... Solo me resta decir que espero y llegue pronto la justicia para esta familia, que los culpables de este asesinato paguen por su crimen —dice la pelirroja mientras es filmada por las camaras. La veo muy afectada..., debe apreciar mucho a la familia. Luego que los animos se calmaran, el sepelio continua, no con la normalidad que se daba, pero, por lo menos, se puede dar una agradable despedida al difunto. Las primeras paladas de tierra empiezan a _ caer sobre el atauid mientras cinco personas lanzan pétalos de rosas sobre él, y entre ellos, un hombre canoso se detiene frente a todos, deja caer el peso de su cuerpo sobre su bastén, levanta la mirada sobre los rostros de los presentes y toma un gran respiro antes de hablar. —En mi mente atraviesan los mas bellos momentos que pasé al lado de Gabriel... Fue un hombre extraordinario, amaba a su familia y por ellos era capaz de hacer cualquier cosa. Gabriel era el pilar que daba soporte a esta familia, si habia un problema él ya lo sabia, y sin que le pidiéramos ayuda, ahi estaba él con la solucién a los problemas, era una persona maravillosa. w»Esta fria tarde me trae recuerdos de nuestra nifiez cuando mi hermano y yo, con el vapor que producia nuestro aliento, simulabamos que fumabamos fingiendo ser mayores, y por supuesto, nuestros padres se enojaba por jugar esas cosas. »Ahora, que veo ese ataud, me pregunto, éc6mo es que esto pasd? No puedo creer que ya no esté aqui, me atrevo a hablar por toda la familia al decir que vamos a extrafiarlo y que vamos a recordarlo como el hombre amigable de gran sonrisa... En nombre de la familia Hikari, agradecemos a cada una de las personas que vinieron a despedir a Gabriel Hikari. Que el recuerdo de mi hermano viva por siempre en los corazones de cada uno de nosotros. Ese senor debe ser mi tio..., ha dado unas hermosas palabras, me llevaré conmigo todas esas descripciones de mi padre. Luego de ese discurso la ceremonia concluye, todas las personas empiezan a retirarse, menos yo, me he quedado aqui porque necesito hablar con alguien, Justo ahora me dirijo hacia donde esta aquella rubia que se encuentra despidiendo a los visitantes. Al pararme a un lado de ella, aclaro la garganta y me atrevo a hablarle. —Hola, lamento mucho lo del sefior Hikari. Se me ha quedado viendo fijamente a los ojos, mujer alta de aproximadamente unos 1.75 metros de altura, tiene un cabello rubio que le llega por los hombros, sus ojos son avellanos, cuerpo esbelto y podria decir que tiene unos treinta y cinco anos, aproximadamente. Me parece una mujer sumamente elegante. —Conocias a mi padre?... Disculpa, es que nunca te habia visto —me lo dice agachando su mirada, es que soy mas pequenia que ella. Espera... gDice que es su padre? jEntonces ella es mi hermana! La veo y me parece increible, realmente es mi hermana..., jsiempre quise tener una hermana! Perspectivas en el sepelio Narrado desde la perspectiva de la rubia. zRealmente se puede confiar en las personas que nos rodean? No estoy segura. Lo que si tengo claro es que odio estar aqui con este ambiente incémodo e hipocrita, dentro de una habitaci6n fria y silenciosa donde las falsas lagrimas han bafiado el atatid de mi padre, donde solo queda escuchar las ultimas palabras de un viejo sacerdote, donde solo queda apreciar como cae la nieve tras las grandes ventanas. Ahi estan... rostros de supuestas tristezas, para mi ninguno se escapa con la inocencia; mi padre esta muerto y no hay solo un culpable, estoy segura que varios estan implicados. Aqui estan los miembros de la familia Paussini, quienes quieren controlar el negocio de la marihuana y la cocaina en la zona norte, no me extrafaria que quieran acabar con cada uno de Jos Hikari. Para ellos somos una piedra en el zapato. En una esquing puedo ver a varios de la familia Diamond, guardan un secreto que solo mi padre sabia, justo cuando iba a reunirme con mi padre para hablar del tema, sucedio el accidente. «Esta claro que terminar con la vida de mi padre era su mejor carta, gno es asi, Mr. Frank?». A cada rato recibe miradas cizafosas, pero a él parece no importarle. Mr. Frank Diamond, la cabecilla de los Diamond: es tan respetado y temido que produce un escalofrio inmediato a su llegada. Me culpa de la desaparicion de su hijo, el padre de mi pequefia Marisol, y eso es motivo suficiente para odiar a todos los Hikari. Ha llegado con un nivel de cinismo desbordante, su sonrisa me es tan descarada que provoca querer arrancarsela de las formas mas violenta posibles, pero para su suerte no soy ese tipo de mujer, eso es trabajo que se le asigna a otras personas. Ha dejado un clavel negro sobre la tumba de mi padre, es de esos tipos que le gusta ver el mundo arder. Entre él y yo tenemos muchos asuntos pendientes por atender, pero hoy no es.un dia apropiado para hablar de negocios. Volteo a ver a mi hermano y se ve muy deprimido, él recuesta su cabeza sobre mi hombro, asi que, para consolarlo, le doy un calido abrazo. —Cual es el siguiente paso, Dela? Estoy perdido y no sé como avanzar... —me susurra en un tono deprimente. Solo con mirarnos fijamente logramos crear una sensacién de seguridad entre ambos. De repente, entre todo este silencio, se escuchan repetitivos golpes sobre el suelo de roble, el sonido es cada vez mas cercano, lo que me lleva a mirar de reojo para buscar el origen de aquello que llama tanto mi atencidn, y es asi como encuentro a mi lado un bastén que me es muy familiar. Llegué a pensar que mi tio Yonel no vendria, a él nunca le ha gustado asistir a los funerales, pero tenia que hacerlo, porque esta vez se trata de su hermano; su rostro es tan doliente, que hasta me provoca sollozar bajo esta profunda tristeza, y tanta es mi tristeza, que al final se me hace dificil retener mis lagrimas, y mi tio, al percatarse de mi pesar, me regala un abrazo para ayudar a aliviar mi dolor. E] sacerdote da la orden para sacar el ataud del vestibulo, ha llegado la hora de darle la ultima despedida en el cementerio privado de la familia. Mi hermano, mis tios y otros miembros de los Hikari levantan el ataud y lo suben sobre sus hombros para escoltar a mi padre hasta el cementerio, todos coordinan para dar Jos primeros pasos, y luego, de forma ordenada, empiezan a salir del vestibulo con todos los invitados siguiéndoles atras. Solo hago salir de la mansion y un frio abrumador golpea mi rostro, fijo la mirada hacia el horizonte y encuentro una gran cantidad de personas en el cementerio. Vamos caminando sobre la fragil nieve, con cada pisada nuestras botas se hunden sobre ella y, al avanzar, levantamos nieve y dejamos huellas tras nuestros pasos, voy con mis brazos cruzados para intentar soportar un poco el frio..., o talvez para tratar de consolar la tristeza que siento. Desde aqui puedo ver a los hermanos Evans, apartados del tumulto y controlando, con mucha discrecién para que todo se lleve de la mejor forma. Hace afios que su familia se gano la confianza absoluta de los Hikari, y es que siempre he confiado en esos dos, incluso con los ojos cerrados. —Alexis, ztodo bien? —le pregunto al llegarle por la espalda. —Si, Delancis, quédate tranquila —me asiente. —Florence, después de terminar el sepelio me gustaria que ayudaras a Lottie a acomodar sus cosas en la mansion, a partir de hoy se quedara con nosotros. —No te preocupes, me reuniré con ella —en ella encuentro una calida sonrisa. Me despido con una amable sonrisa y me dispongo a ir junto con mi hermano. El esta tan distraido que no se percata de mi ausencia, hasta que le tomo de la mano, aprieta la mia con tanta fuerza como si intentara liberar ira y dolor. De repente, se escucha un bullicio al fondo, la razon es por la llegada de alguien... Es Mya Diamond, quien es correteada por un gran numero de paparazzis, se ha detenido a dar algunas declaraciones y expresa pesar frente a las camaras. Debo aceptar que es una excelente actriz, pero a mi no me engaiia, es igual de astuta que su padre. Narrado desde la perspectiva de la peliroja (Mya Diamond). Voy a donde estén las camaras, donde me pueda dar a notar, sea cual sea el lugar que pise siempre tendra algo para mi. Asi como en ese deprimente cementerio y su pateética familia, los Hikari. Me toca ir a dar la cara y fingir que realmente me importa. No solo lo hago porque mi padre me lo ha exigido, sino también porque amo ser el centro de atencion. Llego a la mansién de los Hikari en un Mercedes Benz tan blanco como la nieve, al llegar al portén principal de la mansion bajo el vidrio del auto para que el agente de seguridad sepa quién soy, pues no hace falta decir mi nombre, lo obvio no se pregunta. —Pase, sefiorita Diamond —el agente de seguridad usa un tono que denota respeto. —Gracias —sonrio como la reina que soy. Enormes jardines, en primavera debe verse hermoso, pero a mi ni me importa, asi que dejo mi auto estacionado sobre el césped de crocus que luce muy bien cuidado. Al bajar de mi Mercedes, lo primero que hago es levantar la mirada para fijarla hacia el fondo del jardin, y desde aqui logro divisar el cementerio, luego es el cementerio quien me observa llegar y, por un momento, todos se distraen de la ceremonia para poner su atencién en mi, hasta los paparrazis se han dado cuenta de mi presencia, son tan molestos..., como cuando le tiras maiz a las gallinas, asi vienen corriendo. —jSeforita Diamond, ;qué opina de la muerte de Gabriel Hikari?! —un paparazzi hace una pregunta estupida. —jSefiorita Mya, ges cierto que usted tiene una relacién en secreto con Ermac Hikari?! —otro paparazzi que me pregunta pendejadas. —j¢Usted cree que se trate de un asesinato?! —uno que si sabe hacer su trabajo. Con un rostro melancolico miro fijamente a la camara que acompania a este periodista y desde su micréfono respondo: —Es una pena lo que ha pasado con el Sefior Gabriel Hikari. La familia Diamond igual comparte el dolor junto con la familia Hikari. Solo me resta decir que espero que pronto llegue la justicia para esta familia, que los culpables de este asesinato paguen por su crimen. Los paparazzis siguen haciéndome preguntas absurdas y simplemente me queda ignorarlos. Voy caminando sobre la nieve mientras ajusto mi beanie, cierro el zipper de mi jacket y acomodo mis gafas de sol. Al llegar al cementerio, todos se quedan viendo mi caminar, en tanto voy acomodando mi ondulado cabello, me apropio de una entrada glamorosa, no esperaba menos de todo este falso drama. Narrado desde la perspectiva de la rubia (Delancis Hikari). Necesitaba que todo esto terminara lo mas pronto posible, es agotador fingir frente a las camaras que todo esta bien y que es un armonioso funeral. Ya todos van saliendo del cementerio. asi que me dispongoa despedir a cada uno de los visitantes. —Mya, no me sorprende verte en este lugar. Mya baja sus gafas de sol, me lanza una mirada llena de superioridad y luego responde: —No me lo agradezcas, Delancis; realmente me entristece ver a tu padre dentro de un ataud. —Si, claro..., que te vaya bien. Se acomoda las gafas y camina con indiferencia, me surgen sentimientos repulsivos cada vez que tengo que lidiar con esa mujer. Y ahi, le sigue el padre del cinismo: Frank Diamond. —Solo vine a recordarles que el caido es un Hikari —sonrie descaradamente. —Quiero recordarte que ahora la familia Hikari esta bajo pilares de acero flameante... Cuidese, Mr. Frank —después de escuchar mi respuesta lanza una irritante carcajada, sube a su auto y se retira. Desearia no tener que ver su despreciable cara en un buen tiempo, pero por desgracia trabajamos juntos en algo. Las personas siguen saliendo del cementerio, se me acercan y se despiden dandome sus condolencias, puedo contar con una sola mano las personas que son reales. —Hola..., lamento mucho lo de! Sr. Hikari. zY esta mujer quién es? Sus ojos castafios me resultan muy familiares, su mirada inquietante me recuerda a la de mi hermano, siento como si la conociera de toda la vida; es una mujer de aproximadamente 1.65 metros de altura, delgada y emana mucha sinceridad a través de sus palabras. —Conocias a mi padre?... Disculpa, es que nunca te habia visto —pregunto mientras sigo buscando dentro de sus ojos alguna respuesta a su misteriosa aparicion. Conociendo a mis hermanos Recuerdo cuando aun era una novicia y haciamos las labores sociales que le correspondia al monasterio, visitabamos los orfanatos con regalos y juegos solo para alegrarle el dia a los nifios. De vez en cuando, llevabamos las fiestas de cumpleafios, ya que muchos de ellos no tenian una fecha de nacimiento, asi que le creabamos un dia de cumpleafios para que lo siguieran celebrando el resto de sus vidas... Ellos eran felices, llegadbamos con pastel, pifiatas y le celebraébamos ese mismo dia su cumpleafios. En algunos momentos, me estancaba en el rostro de esos nifios y me veia reflejada, muchos de ellos no saben si tienen familiares, quiza un tio, hermanos, primos, y si llegaran a tener, gserian aceptados?... Esa es una incertidumbre que puede vivir en tu corazon eternamente. Y aqui estoy, el frio de la nieve podria estar matandome, pero no importa, porque justo ahora estoy frente a mi hermana de sangre, ella no tiene ni idea de quién soy, y es que yo tampoco sé cémo explicarle 0 c6mo empezar a decirle que soy su hermana... éSera que intento decirlo de un solo golpe? éMe voy al grano? —Vine porque queria conocer al Sefior Gabriel Hikari..., y me encuentro con esto... No sabia que habia muerto. —Y por qué querias conacerlo? Estoy segura que no eres de esas mujeres de la vida alegre que se aparecieron hoy. —Ella me mira con mucha indiferencia., éMujeres de la vida alegre?... gEntonces entre los asistentes del sepelio habia amigas de mi padre que eran comediantes?... Mi padre debid de ser alguien bien alegre. —No soy tan alegre, creo que algo aburrida, tal vez... Je. je —respondo. pero ella, aun con su seriedad, levanta una ceja como si intentara entenderme—. Primero, voy a presentarme, mi nombre es Inocencia Trevejes, soy monja del monasterio Los Claustros. —gUna monja? —la veo algo impresionada e interesada en lo que tenga que decirle. —Si... Eh... —Su intensa mirada me esta poniendo nerviosa, siento que empiezo a tensionarme—. Este documento..., pues, me lo entregaron hoy en el monasterio. Con un temblo incontrolable entrego el documento y ella enseguida los toma. — Qué es esto? —pregunta frunciendo el cefo y sacudiendo el documento en sus manos, —Eh..., es informacién sobre mi familia... Aqui dice que... Gabriel Hikari es... es mi padre —respondo en tono trémulo. El frio de aquella mirada tan intimidante me tiene al borde de una paralisis corporal. Sin decir nada, ella lanza un gran suspiro que produce vapor y consternacion, veo su rostro y puedo notar lo mucho que le ha molestado mi revelacién. —Entonces... dices ser su hija. —jAhl, si. —Hablemos de esto en un lugar mas calido. Ven, sigueme. —jOk! Caminamos sobre la nieve hasta llegar a la entrada de la mansion, y luego de abrir la puerta me invita a pasar al vestibulo. Aqui ya no hay nadie, solo estan las enormes velas junto al altar que tiene el retrato de mi padre, realmente se ve muy alegre en esa foto, supongo que fue un sefior que disfrutaba mucho de la vida alegre. La rubia me lleva hacia el lado izquierdo del vestibulo y me hace seguirla por un pasillo exageradamente largo y muy alto, ella se para frente a una puerta, la abre y, al invitarme a entrar, me permite contemplar una hermosa sala de estar, la habitacion tiene tonos claros, techado alto y acabados modernos. —Toma asiento —invita sefialando uno de los sofas, ya me he sentado en él y puedo asegurar que son muy comodos, un solo cojin de estos podria valer mas que todo el equipaje que traigo entre mis dos maletas —. Supongo que no bebes, digo..., eres monja. —Las monjas si pueden beber licor, pero yo no lo hago. Al escuchar mi respuesta se acerca a un estante que tiene colgado en la pared y luego saca una botella de licor, no estoy segura de lo que sea, pero lo ha servido en una copa de vidrio y, luego de tomar un trago del licor, se dispone a decirme algo: —Ya... Qué conveniente, aparecer diciendo que eres hija de Gabriel Hikari justo el dia de su sepelio. Tienes valor. —Ella se sienta en el sofa que tengo enfrente, cruza sus piernas y me mira con mucha seriedad—. Supongo que quieres parte de la herencia. —jNo!, créeme cuando te digo que no sabia lo de su muerte; yo solo he venido para conocer a mi familia... No quiero la herencia. — Estas segura?... Estamos hablando de millones de dolares. jEsta mujer me esta haciendo dudar!, pero soy mas fuerte que todos esos millones, asi que se lo dejé claro, después de todo, he aprendido a vivir con mis votos de pobreza. —No aceptaré esa herencia. Ella se levanta del sofa y camina hacia una pequefia nevera, la abre y me volteaa mirar. —,Por lo menos te puedo ofrecer un jugo de pera? —Bueno..., ya que insistes, esta bien —le sonrio algo asustada. Ella saca de la nevera un juguito con pajilla, se me acerca y me lo entrega. —FEs de los jugos que toma mi pequefia Marisol. —Tienes una hija? —pregunto muy sorprendida, de seguro que mis ojos estan brillando de la emocion. Por cierto, este juguito esta muy bueno. —Si, una locurita de cuatro afos responde mientras se sienta sobre el sofa de enfrente. —jDe seguro es una ternurita! —Si, pero cuando se enoja se le va toda esa ternura y se convierte en el peor de los huracanes —dice mientras hace a circular el hielo dentro del vaso. —jWow! —me ha provocado reir, y después de dar mi segundo sorbo del juguito, le hago nna nregunta— Nisculna ecual es ty nombre? —Ah, cierto, no me he presentado... Mi nombre es Delancis Hikari, por ahora soy la hija mayor de Gabriel —después de darme su nombre toma otro trago de licor—. Tu nombre es Inocencia, ;verdad? —jSi! —Bueno, Inocencia, si resultas ser mi hermana te haré firmar un documento donde declares que te rehusas a tomar parte de tu herencia. —Me parece bien. En eso se abre Ja puerta y veo entrar a un chico mucho mas joven que nosotras dos: alto, delgado, barba decente y poco pronunciada, ojos y cabellos castafos, podria tener unos veintisiete anos, y creo saber quién podria ser..., es como verme a mi en version masculina. —Disculpa, Dela, no sabia que estabas ocupada. —jErmac!..., ven, acércate —lo llama golpeando el cojin que tiene a su lado. — Qué pasa? —le pregunta mientras me observa algo extranado. —Mira, esta mujer dice ser nuestra hermana. —jgQueé?! ~Nuestra madre la abandon6? —jNo!, para su suerte, no es hija de la vieja. Dice ser hija del difunto Gabriel. —Qué conveniente, no? —Ermac me voltea a ver y sonrie con cinismo. —jJa! jDije lo mismo! —ellos estan hablando como si yo no estuviera aqui, estoy escuchandolos en modo Gasparin, y es muy incémodo—. Pero ella dice que no le interesa la herencia, asi que le haré firmar una declaracion. —Si, me parece bien. Yo mismo me encargaré de hacerle los examenes de ADN. —Si, me parece perfecto. Los dos voltean a verme con mucha intensidad, logrando que me vuelva a poner mas nerviosa. Delancis se ha levantado del sofa para pararse frente a mi, yo la observo mientras doy mi ultimo sorbo del juguito. —Mi hermano te llevara a hacerte unos andlisis de ADN. Lo resultados podrian demorar unos cuatros dias, pero, como somos Hikari, podrian demorar solo unos dos dias —dice mientras le sonrie a su hermano, —jOk! Delancis se ha quedado viendo mis maletas,.. |Qué pena, estan algo deterioradas! De seguro ella no usa maletas en sus Viajes, debe tener ropa guardada en cada rincén del mundo, tal vez ni las guarde, de seguro manda que le compren ropa nueva. —Supongo que no tienes a donde ir. _ —Bueno..., la verdad es que no, —Yo aqui, sintiéndome como una vagabunda. —Ok, vas a tener que explicarme eso después. Por ahora, puedes quedarte aqui hasta que los resultados estén listos. —jGracias! Eres muy amable —le sonrio de oreja a oreja, y ella enseguida me sonrie con esa misma amabilidad, es bueno ver que su rostro intimidante se ha esfumado. —Ermac, dile a Alexis que le prepare una habitacion a Inocencia. —Dela, pero Alexis no esta. De repente desaparecid. —No me sorprende que ande buscando donde enterrar el! sable... Ese satiro de mierda —sonrie de manera burlona. éSatiro...? Nunea habia escuchado esa palabra, debe ser algun término que se usa en la esgrima. —Disculpen..., ¢quién es Alexis? —les pregunto. —Alexis es la mano derecha de la familia, es mucho mas que un mayordomo, le confiamos todo a é1; no es un Hikari, pero lo consideramos como un hermano porque crecid junto a esta familia —dice Delancis, en tanto, Ermac asiente a todo lo dicho. —Bueno, voy a decirle a uno de los sirvientes que suba las cosas de Inocencia —dice Ermac. —iYo puedo sola! Solo me llevan a la habitacién y me encargo de acomodar todo. —Bien, como quieras. —Ok, yo voy air a buscar unas cosas al despacho de papa. Ermac, trata bien a la invitada. —Claro. Mientras los tres vamos saliendo de la sala de estar, vemos llegar a una anciana muy estrambotica, y... {Oh, por Dios!, criaturita de Dios: la sefora viene acompafiada con una hermosa nifia. —jErmac, te dije que no trajeras a la casa a mujeres de la vida alegre! —la anciana esta regaflandolo y no comprendo por qué... éQué tiene de malo ser una mujer alegre? —jMamiél, es... es solo una amiga. —Es cierto, ojala fuera yo una mujer alegre, pero no se preocupe, soy bien seria — respondo con seriedad y con mucho respeto, y aun asi, ellos se echan a reir con fuertes carcajadas. — Qué cosas dice esta mujer? —se pregunta Delancis, alin entre risas—. Ermac, tu amiga es muy graciosa. Yo sigo sin entender cual es la gracia... Bueno, eso no me impide reirme de mi misma. —jMAMA! —la pequeiiita le grita a Delancis. —jPreciosura de mama!... gCOmo te fue con tu abu? La nifia no responde al saludo de Delancis, se ve muy enojada y tiene los ojos encima del juguito de pera que tengo en la mano. —jESA ZORRA SE HA TOMADO MI JuGUITO! jOh, Jesucristo! jLas palabras que salen de la boca de esa nifia! —jMARISOL! —Delancis la regafia, pero eso no le impide a la nifia saltar sobre mi y guindarse de mi cabello. —jAY, MI CABELLO!... —no puedo evitar gritar, es que esta nifia tiene mucha fuerza, ya me tiene de rodillas sobre el suelo. — Marisol, SUELTALA YA! —Delancis trata de liberar mi cabello de las apretadas manitos de su hija. La anciana suelta fuertes carcajadas mientras trata de soltar palabras: —Ya sabia yo que mi nieta era un repelente de zorras. —La anciana alin no puede controlar sus risas. —jMarisol!, mira, aqui tienes tu juguito. El juguito que tiene ella no es el tuyo, ese es de ella —Ermac, en algiin momento de la contienda, fue a buscar otro juguito para salvarme la vida. Marisol suelta mi cabello y pone toda su atencion sobre el jugo de pera que le esta mostrando su tio. —jGracias, tito! La nifia se vuelve a transformar en un ser angelical y luego se va corriendo por el largo pasillo; no sé hacia donde ira, pero por ahora la quiero lejos de mi. —jInocencia, estas bien?... Lamento lo que te hizo mi hija, tiene un caracter fuerte. —Cardacter fuerte? zEstas segura que no fuiste violada por el mismisimo satanas?... jDios santo! —la cuestiono molesta mientras me voy levantando del suelo, olvidandome de que hace un rato estaba intimidada por ella. —Me encargaré que no vuelva a pasar, lo lamento —Delancis sonrie algo apenada. —Y esta mujer quién es y por qué viene a invadir mi casa con maletas?... j|Exijo una explicacion, no tolero esto, hija! —la anciana me mira con ojos saltones. Podria jurar que minimo se ha tirado encima una libra de maquillaje: es una sefiora como de sesenta y cinco afios, es un tanto extravagante para su edad. —jAy, mamiéa!... Ya deja el drama —Delancis se exalta en un tono aburrido. Charlotte la rebelde He llegado a donde nadie me ha invitado solo para pertenecer a un lugar, Soy como una oveja solitaria que busca un rebafio que la acompaiie y la proteja, solo quiero ser aceptada por los mios y conocerlos un poco mas, saber de su pasado y tal vez formar parte de su futuro. Esos eran mis ideales hasta que conoci a la oveja mayor de los Hikaris, es una anciana de mente tostada que etiqueta a todos los que lleguen de fuera como unos lobos disfrazados de oveja, y yo no soy una loba; quiza sea una oveja que recién ha pecado por dejarse chupar las ubres, pero eso no me hace peligrosa para ningun rebafio. —Madre, es una monja, no la trates de esa forma, sé mas respetuosa —Ermac trata de hacerle entender a su madre mientras acaricia su canoso cabello. —(Dios ha escuchado mis plegarias!, me ha 1 mandado a uno de sus mercenarios para exorcizar a tu hermana —dice la anciana mientras agradece al cielo con sus manos. —Disculpe, sefora, «mercenario» es una equivocada y desubicada palabra para usar sobre el nombre de Dios —la corrijo con algo de timidez—. Aparte, las monjas no exorcizamos, eso los hacen algunos sacerdotes. —jVes, madre! Deja de hablar paja —le dice Delancis. —Y déjeme decirle que Delancis me parece una buena mujer, no creo que tenga necesidad de exorcizarla —agrego. —No te lo creas mucho, Inocencia. Delancis debe tener un buen par de demonios encima —dice Ermac mientras observa a su hermana de forma divertida. —Ah, ¢si?... Esos demonios deben ser maricas, porque yo no siento nada sobre mi —deja salir un par de risas. éDemonios maricas?... Nunca habia escuchado de algo asi, ahora que lo pienso..., {tal vez algunos demonios estén en el infierno por su homosexualidad?, después de todo, la iglesia catélica me ensefié que es un pecado ser asi. Ahora me los imagino con cuernos de unicornio, caminando sensualmente y meneando sus colas escarchadas a través de las llamas. —No me refiero a Delancis, sino a la bastarda de Charlotte —aclara la anciana. —Ah, a ella si —dice Delancis mientras asiente a su madre—. Madre, voy a ir al despacho de mi padre, es que estoy buscando unos documentos. Tu ve a ver que esta haciendo Marisol, no quiero que vuelva a romper otra ceramica egipcia. —Mi sobrina es el demonio mismo..., pero ella seria como el demonio de Tasmania de los Looney Tunes —dice Ermac mientras le sonrie a Delancis. —Estoy de acuerdo —Delancis igual le sonrie y luego se retira caminando por donde llegamos—. Nos vemos dentro de un rato. De repente, la anciana se para a un lado mio y se me queda observando con cierto grado de intensidad. —Hermana, por lo menos deberia decirme su nombre... gMaria?; ;Guadalupe?; Magdalena? —pregunta en un tono exigente. La anciana cree que mi nombre deberia estar relacionado con la Biblia. —Mi nombre es Inocencia, un placer — respondo dandole la mano para presentarme. —Mi nombre es Murgosia Hikari, pero puede llamarme dofia Murgos —se presenta y luego desvia la mirada hacia donde esta su hijo—... Ermac, yo llevaré a Inocencia a su habitacion, la hospedaré

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