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La Familia HikariSUMMARY
Inocencia es una mujer que fue criada en un
monasterio v quien mas tarde se convirtia
en monja. Esto no le dura mucho, ya que
unos dias después fue expulsada al ser
descubierta rompiendo su voto de castidad.
Antes de irse del monasterio recibio
informacion de su verdadera familia y se
propuso ir a conocerlos,
_Sera que Inocencia logra encajar en su
nueva familia?El chico de mi perdicién
gSoy la unica en este mundo que creyé que
su vida jamas se desplomaria? Si estas en el
lugar incorrecto, en el momento incorrecto
y con la persona incorrecta, ten por seguro
que sucedera lo mas pronto posible.
A mi me paso justo hoy, cuatro dias después
de ser consagrada oficialmente como
monja. Ahora estoy frente al portén
principal del monasterio, junto a la mujer
que me crio y me ensefid todo lo que soy,
me mira con cara de «qué decepcién» y me
hace dejar sobre sus manos mis habitos
perfectamente doblados..., y asi pierdo lo
unico que tenia en esta vida.
Mejor retrocedamos hace una hora, antes
de que mi vida se fuera por un tubo.
Es una fria noche de invierno en Londres,
hace tres dias que la nieve empezo6 a caer y
alin no se detiene. Desde la ventana de mi
habitacién puede apreciarse como las luces
navidefias embellecen los techos de varios
conventos y capillas que conforman el
monasterio. Algunas monjas, con pala en
mano, se encuentran abriendo camino
sobre toda la gruesa capa de nieve quereposa en las calles aledafias a los edificios
mas frecuentados. Este es un lugar
acogedor, este siempre ha sido mi hogar,
creci bajo el cuidado de grandiosas
mujeres, ejemplares y dignas de admirar,
dedican su vida a servir a Dios.
Como todas las noches, tomo la toalla que
esta colgada sobre la cortina del bafio y la
guardo dentro de una cesta de mimbre, me
visto con una tunica gruesa que cubre hasta
mis pies, enrollo en mi cuello una suave
bufanda de lana y me pongo unas
confortables y viejas botas, es justo esa
vestimenta que uso habitualmente para
salir en los dias de invierno.
Salgo del convento, donde actualmente me
estoy hospedando, y me dirijo con mucha
cautela a mi antigua residencia: un
convento que cuenta con un calido y
hermoso bano de aguas termales, nada
mejor para calentarse en esta noche tan
fria, es una lastima que esté prohibido el
acceso; por lo que entendi de las demas
monjas, ese lugar esta en mantenimiento,
creo que lo van a remodelar. Confieso que
la primera vez que me fui a escondidas
estaba aterrada, tenia miedo a ser
descubierta, y, aun asi, me atrevi, porqueresulta que es mi lugar favorito; ya me
habia acostumbrado a bafarme en él todas
las noches.
Y ahi voy, con mi mirada hago un escaneo
panoramico a mi alrededor para
asegurarme que nadie pueda verme. Cada
pisada que doy sobre la nieve es un peligro
a ser descubierta, no solo por las huellas
que voy dejando, sino también por el ruido
que puedo hacer; tengo a algunas monjas
muy cerca, incluso puedo escuchar algunas
cosas que estan conversando.
—jDime que lo viste!
—jSi, su cara es muy linda!
—Uff, si —le escucho reir—. jY su cuerpo se
ve tan fuerte!
—Y qué me dices de su paquete?
Puedo escuchar sus carcajadas.
—No se sonroje, Sor Rupia.
Creo que estan hablando de las nuevas
biblias que vienen llegando, deben ser bien
resistentes y de linda portada, y por lo que
entiendo, viene envuelta en un llamativo
paquete. Lo que no entiendo es el por quétendria que sonrojarse Sor Rupia, sera que
esta muy emocionada? Bueno, no importa.
Yo debo apurar mis pasos, porque este frio
es insoportable,
Cuando finalmente llego al antiguo
convento, me cercioro de que la puerta esté
bien cerrada. ;La razon? Si la hallara
abierta, implicaria que hay alguien en su
interior. Una vez confirmado que la
entrada principal esta segura, procedo a
abrir la unica ventana que no tiene seguro,
aunque no sin dificultades. Esto se debe a
que con el incomodo habito de monja, la
tarea resulta un tanto complicada,
agravada ademas por mis lamentables
condiciones fisicas, para ser honesta.
Caigo de pie sobre el polvoriento suelo del
convento e inmediatamente siento un olor
a cemento. Todo el lugar esta muy oscuro,
mas no es un problema para mi, porque
recuerdo cada pasillo y cada habitacion de
este lugar. Llegué a este convento en mi
primer dia de vida, me dejaron frente al
gran porton del monasterio entre sabanas
humedas y sucias, supongo que mi madre
biolégica no me queria en su vida, no tengo
informacidn de ella ni de mi padre. Las
monjas del monasterio me acogieron y medieron un nombre: Inocencia Trevejes. Me
ensefiaron el camino que da a la salvacion
eterna y con mucha dedicaci6n y esfuerzo
obtuve mis votos y mi habito de monja a los
treinta alos,
Sin complicaciones logro entrar a la
habitacion de las aguas termales, un sutil
vapor inunda por completo el lugar, la luz
de la luna atraviesa el cristalino techado y
le hace compaiiia a una decoracién que
produce cierto grado de relajacion: rocas
que rodean el estanque, enredaderas y
arbustos con retojios de claveles y jazmin.
No hay tiempo que perder, empiezo
quitandome la pesada tunica, luego las
botas, el velo, el habito y, por ultimo, la
ropa interior. Camino estando desnuda
hacia el estaque e introduzco mi pie
derecho para probar la temperatura y,
como siempre, esta perfecto; asi que entro
por completo a las calidas aguas y me
acomodo sobre una roca que esta en el
fondo del agua. Ahora solo me queda
disfrutar de esta sensacién burbujeante, de
ese olor a flores silvestres y de la
tranquilidad absoluta.
De repente, diviso una figura oscuraemergiendo en las profundidades del agua,
justo frente a mi. Aquella imagen se alza
ante mis ojos, evocando la impresion de
una criatura sacada de las leyendas del lago
Ness. Sin embargo, lejos de tratarse de una
criatura mitologica, es un hombre de
alrededor de treinta y cinco afos, con
cabello negro, ojos de un penetrante verde
oliva y pestafas largas. Hay un detalle
importante que merece ser mencionado: su
torso esta completamente al descubierto. La
penumbra del agua y el vapor lo envuelve,
por tal razon no puedo confirmar si su
desnudez se extiende mas alla de la cintura.
—Disculpa..., se supone que nadie deberia
estar aqui —murmura en un tono gélido, su
rostro mostrando una seriedad
inquebrantable
He tardado en reaccionar, pues en mi
mente estan procesandose un par de
preguntas: ,Qué hace este senor aqui, en mi
lugar favorito? gEstara completamente
desnudo?! jEs que yo lo estoy!
El se acerca un poco mas a mi, logrando
que mi cuerpo empiece a temblar bajo el
agua.
—Te he preguntado: ;Queé haces aqui? —suvoz fluye con la armoniosa suavidad de un
tono varonil.
—Di-Di-Di-Di... —tartamudeo. En mi cabeza
todo empieza a hacer corto circuito,
— Me pides que diga algo? —cuestiona con
una mezcla de confusion y molestia.
—Di-Di-Dios te salve, Maria, llena eres de
gracia; el sefior es contigo. Bendita tu eres
entre todas las mujeres... —lo recito de
forma agitada y en tono bajo.
Le veo soltar un suspiro para luego relajar
su cuerpo, se sienta sobre una de las rocas
que esta hundida en el agua, justo a un lado
mio, como si pretendiera quedarse aqui a
pasar el rato conmigo.
—Ya, tranquila... No es momento de
ponerse a rezar... Charlemos, empieza
diciéndome qué haces aqui —dice mientras
recuesta su espalda sobre las rocas que
estan a la orilla del estanque, mostrandose
mas relajado, despreocupado,
«Oh, Jesucristo! Si alguien llega a verme
junto a este sefior estaré acabada».
Adicional a la preocupacidén de ser
encontrada acompaniada de este hombre,tengo una gran incertidumbre, una que me
tiene alin mas nerviosa..., y él parece
notarlo.
—Eh... Veo que estas intentando ver a
través del agua, ,algo que quieras apreciar?
—dice en un tono que roza a la coqueteria.
—jNo! —mi palabra sale disparada como
una bala de cahion—... D-Distancia...
Se me queda mirando en silencio y en
espera que yo diga algo mas; sin embargo,
no puedo, es que estoy en medio de una
crisis nerviosa, jestoy paralizada del miedo!
Aquel hombre baja su mirada hasta donde
el agua contrasta con mis pechos, los cuales
pueden contemplarse translucidos debido a
la oscuridad y el vapor que emana de las
calidas aguas.
Creo que se ha percatado de lo sonrojada
que estoy. En un instante, su rostro se
ilumina con una subita sonrisa picara que
me hace sentir el corazon en la garganta.
—Usted debe ser una de las monjas del
monasterio, ;verdad?
—A-Asi es —respondo en un tono trémulo—, 2y usted?
—Soy el ingeniero a cargo de la
remodelacién de este convento, Tuve que
venir a recoger unas herramientas que mis
trabajadores olvidaron, y me sorprendio lo
increible que luce este lugar bajo la luna —
se sonrie maravillado —. Estaba probando
mi resistencia bajo el agua, cuando percibi
que alguien mas habia entrado al estanque.
Mi mirada vuelve a intensificarse en su
silueta escondida bajo el agua.
—Quieres saber si estoy completamente
desnudo, ¢verdad?
Asiento repetidas veces y a la mayor
brevedad posible.
—Si, lo estoy —responde sin una pisca de
verguenza —... ¢Y usted lo esta?
Vuelvo a asentir de manera desesperada,
aterrada.
—Déjeme decirle que, de lo poco que puedo
ver, usted tiene un cuerpo muy hermoso,
lastima que no lo pueda usar. —Aquel
hombre también intenta ver mi silueta bajo
el agua.—jNo, jamas! —aclaro de forma
contundente.
—Aparte, eres muy linda. zCémo puedes
desperdiciar tantas cualidades?
—jNo pienso seguir tolerando esto, es una
falta de respeto! —respondo en un tono
fuerte.
Y justo cuando dispongo a levantarme, mi
pie resbala sobre una roca limosa que yace
en la profundidad del estanque.
—jEy, cuidado!
Voy cayendo, mi cabeza va directo hacia las
rocas de la orilla y, segundos antes de
estrellarme, siento como la mano de aquel
hombre me apaiia y aprieta uno de mis
senos; estoy consciente de que solo ha
intentado sostenerme para salvarme de las
rocas, pero... Se siente tan bien...
Por primera vez puedo decir que me han
hecho gemir, nunca un hombre habia
tocado mi cuerpo, y ahora entiendo lo bien
que se siente. Puedo sentir la suavidad y la
frialdad de su mano, sus dedos largos... jOh,
Santo! Pareciera tener el poder de drenar
mi energia y debilitar mi cuerpo, desuprimir la fuerza de mi voluntad.
Inexplicablemente, mi espalda pega a sus
humedecidos pectorales y él, con su otro
brazo, decide rodear mi cintura, Vuelvo a
gemir.
El ingeniero empieza a olfatear mi cuello.
Percibo como su pecho baja y sube con
respiraciones profundas.
En un intento de librarme de él, pongo mi
mano sobre la suya para levantarla de mi
abdomen, pero, debido a la tension que
estoy sintiendo, mi mano termina haciendo
todo lo contrario: presiono la suya contra
mi cuerpo, como si le permitiera seguir
adelante, y él eso entiende. Continua
jugueteando, y lo hace con sus dedos sobre
mi pezon, y esto me.., me hace sentir un
calor en la parte baja de mi vientre, mi
cuerpo entero se estremece y aquel calor se
extiende por todo mi cuerpo.
Esto no deberia estar pasando...
No deberia de estar en esta situacion...
Me abraza y, aun tras mi espalda, me
arrastra de regreso al agua..., y yo me dejo
llevar hacia el pecado mismo. Doy media
vuelta y quedo frente a él, clavada enaquellos ojos que combinan a la perfeccion
con la naturaleza que adorna el lugar. Me
agarra de las manos y las posa sobre sus
caderas, y ahi las dejo. Sus manos sobre mis
caderas y su aliento sobre mis mejillas,
desciende por todo mi cuello, navega sobre
mi clavicula y llega hasta la desembocadura
de mis pechos; de repente, ambos nos
sumergimos en el agua, yo me siento sobre
una roca y él queda de rodillas frente a mi,
su cabeza se hunde hasta la nariz y, con sus
labios bajo el agua, atrapa mi pezon. Por un
momento, me hace creer ver la puerta del
paraiso.
En toda mi vida, fueron muy pocos los
hombres que llegué a ver, la mayoria son
amigos sacerdotes y algunos obispos..., y
nunca tuve que ver con ellos, nunca los vi
con los ojos que estan mirando a este sefior.
Su rostro varonil y elegante son de admirar,
sin mencionar lo bien que me hace sentir.
Es increible que conozca todos los puntos
claves de mi cuerpo, de seguro es todo un
experto en cosas sexuales.
De pronto, se escucha que alguien esta
girando la perilla de la puerta, en menos de
tres segundo la puerta del bafio termal seabre y mi vida entra en una total perdicion.
—jSanto Cristo redentor! jSor Inocencia! —
grita Sor Daiputah, la monja que me crid.
Ella me ve con ojos exaltados, con sus
manos tapa su boca y esta en estado de
shock.Expulsada del monasterio
La verdadera vergiienza no es el hecho
corrupto, nila falsa inocencia
desmascarada. Fs esa sensacion de haber
defraudado la confianza de los que creian en
ti.
éAcaso hay forma de poder explicar todo
esto? Siento mucha vergiienza y reconozco
que he pecado gravemente, que merezco el
castigo que me corresponda, asi que
permanezco cabizbaja y en silencio, no
tengo nada que decir.
Recuerdo que para esta situacion hay un
dicho que dice: «Los agarraron con las
manos en la masa». Bueno, para mi caso el
dicho seria: «Los agarraron con la teta en la
boca», tan literal y tan exacto, ya cuando se
me despego solo se le ocurrié dar excusas
baratas.—Disculpe usted, hermana. No sabia que la
joven era una monja del monasterio —e!
hombre miente a Sor Daiputah. Es tan
descarado.
Pero Sor Daiputah no presta atencion a lo
que él dice, ella tiene su mirada clavada
sobre mi.
—Salga de esa bafiera —dice sin pestanear
y con unos labios picudos.
—Pe-Pero estoy desnuda.—jQUE SALGA! —el tono de la Sor nos deja
claro que esta muy enfadada.
Sor Daiputah es a quien considero como la
madre que nunca tuve, ella es la que me ha
criado, gracias a ella soy quien soy; y ahora
siento que la he deshonrado... Me siento
fatal.
Salgo del estanque y corro a cubrirme con
la tunica que traje conmigo, agarro el
habito, el velo y, mi ropa interior, la guardo
en la bolsita de paja.
—jLe juro que no pasé nada! —aclaro
mientras siento como caen mis primeras
lagrimas.—Eso se lo tendras que explicar a la madre
superior —responde en un tono frio.
Me agarra del brazo y me jala bruscamente
para llevarme con ella. Los tres salimos del
convento y empezamos a caminar sobre la
nieve, voy levantando nieve con cada
tropiezo que doy y, como aun estoy mojada,
puedo decir que el frio es abrumador,
incluso, voy rechinando los dientes y
temblando, tal vez por el frio o por los
nervios... Ok, creo que por ambas razones.
—Es triste ver como echaste a la basura
todo lo que te ensefié —dice Sor Daitputah,
le siento un tono muy triste en sus palabras,
creeria que esta sollozando.
Yo simplemente permanezco callada por
todo el camino nevado hasta llegar a la
oficina de la madre superior: sefiora conojos grises, de avanzada edad, sus arrugas
son mas pronunciadas al verme llegar toda
mojada.
—~ Qué es todo esto? —pregunta la madre
superior.
—Sor Inocencia ha cometido una falta que
no podemos dejar pasar por alto —a Sor
Daiputah se le siente un tono lleno de
mucha decepcion.
— De qué se trata, Sor Daiputah?
—Hoy, por casualidad, me dio por
asomarme a través de mi ventana y, por
cosas de la vida, diviso a Sor Inocencia
caminando por los alrededores de formamuy sospechosa. Asi que decidi seguirla a
lejana distancia. La vi entrar al antiguo
convento, asi que fui directo a ese lugar y,
al llegar. me dispuse a entrar, pero
encontré las puertas cerradas..., entonces
supuse que la puerta no fue por donde ella
entro. Busqué entre todas las ventanas para
ver si alguna estaba abierta, y asi fue...; me
resulto dificil entrar por la ventana, no sé
como le hizo ella porque con el habito era
todo un lio trepar por ahi, pero por suerte
logré entrar.
»Mientras caminaba por el pasillo escuché
la voz de dos personas, el sonido venia de
las aguas termales, fui y me encontré al
ingeniero Paussini pegado como mosca
sobre el pezon de mi estimada... ;|Ambas
estaban desnudos!
—jSuficiente!... Esto es bochornoso.—Madre...
—Tiene algo que decir a su favor, Sor
Inocencia?
Después de un corto silencio, respondo:
—Ok... Entonces ya esta decidido, usted
queda oficialmente expulsada de este
monasterio, recoja sus cosas y mafiana
mismo desaloja su habitacion, le permitiré
quedarse por esta noche.»Se enviara una solicitud al consejo de
monjas para procesar su expulsion
definitiva de la comunidad monastica...
Antes de irse deje sus habitos con Sor
Daiputah.
Y aqui estoy, en una triste y nublada
manana, saliendo por el porton del
monasterio, viendo por ultima vez a la
persona que me crio y que tanto llegué a
amar; la he decepcionado, no la culpo por
no defenderme o por no ocultar mi falta,
después de todo, ella es una monja
ejemplar e incorruptible. Le he entregado
mis habitos y ahora me dispongo a dejar
este lugar, justo ahora voy con una maleta
en cada mano.—Inocencia, Dios sabe por qué hace las
cosas..., tal vez esto ya estaba escrito en el
libro de la vida de nuestro sefior, puede ser
que él tenga para ti un futuro con una
buena familia, un hermoso hijo y un esposo
carifioso... Mirate, atin estas joven —dice
con una mirada enternecida,
—Sor Daiputah, mi familia siempre estuvo
aqui, dentro las paredes de este monasterio.
Ahora que me voy no tengo nada nia
nadie.
Mi tristeza es mucha, estoy sumamente
angustiada, de seguro tengo un rostro de
mujer desesperada.
De repente, la Sor mete la mano en el
bolsillo de su habito y de su interior saca
i.algo: se trata de una hoja de papel que esta
doblada varias veces, su color amarillento
demuestra lo vieja que es. La Sor agarra mi
mano derecha y en ella pone la hoja
doblegada.
— Qué es esto? —pregunto mientras seco
mis lagrimas con la manga del habito.
—Es lo que sabemos de tu familia —
responde con mucha seriedad.
—jEs una carta de mi madre? jgSabe donde
esta mi madre?!
—Lamento decirte esto tan tarde...Veo en la Sor un rostro de arrepentimiento,
de seguro esta a punto de decirme algo
doliente,.., mas no creo que haya algo que
me haga sentir peor de como me siento.
—Hace veinte afios que tu madre bioldégica
vino al monasterio, nos reveld que ella era
la madre de la bebé que llegé envuelta
entre sabanas y que solo queria saber como
estaba su hija.
»Ese dia logramos sacarle informacion de
su embarazo y de como te dio a luz, incluso
nos dio el nombre de tu padre bioldgico,
intentamos conocer la verdadera raz6n de
tu abandono, pero prefirié no hablar de eso
e insistié en que solo habia venido para
verte y que no queria que tu la vieras. Se
veia devastada por dentro, asi que la llevé
al patio infantil donde te encontrabasjugando con Rupia y otras amiguitas que
tenias, Desde lejos te veia jugar, su mirada
reflejaba cudnta soledad habia soportado;
recuerdo que Rupia te habia llamado por tu
nombre y eso le provoco una sonrisa
tierna... «Asi que se llama Inocencia, me
gusta», fue lo ultimo que dijo tu madre
antes de irse sin despedirse, y entre
lagrimas.
— Donde esta mi madre?, quiero que me
dé explicaciones, siempre he tenido fe de
que hay alguna excusa valida tras su
abandono —le exijo respuestas mientras la
sujeto de sus brazos.
—Inocencia, una semana después nos llego
mas noticias sobre ella... Tu madre
biolégica muri en un atentado terrorista,
lo siento —dice con su mirada agachada
mientras ve caer la nieve junto a sus pies.—No puede ser... —reacciono con una
mirada impactada. Estoy en shock.
Luego de esa revelacion, la Sor me cubre
con sus brazos, y con ello puedo decir que
por fin logro encontrar esa calidez que
estaba buscando durante la pasada noche.
—Ve a buscar a tu familia, la direccion que
esta en ese papel es donde vive tu padre —
dice Sor Daiputah mientras se mantiene
abrazada a mi.
Ella me ayuda a conseguir un autobus y,
antes de yo subir al transporte, ella se
despide dandome un beso en la frente.—Prometo venir a visitarla —digo mientras
subo al autobus.
Antes de entrar por completo al autobus, la
busco con la mirada para sonreirle una
ultima vez, ella me asiente y me sonrie con
amabilidad como si con ello me dijera que
todo va a estar bien; enseguida, el autobus
cierra la puerta y empieza a avanzar..., solo
me queda verla distanciarse a través de las
ventanas del autobus.
Voy directo a conocer a mi padre, creo que,
después de todo, no estaré tan sola en la
vida. En el documento que me dio Sor
Daiputah dice que mi padre se llama
Gabriel Hikari...
—La familia Hikari —me digo a mi mismasin poder evitar sonreir.
Parece que Dios si reservaba para mi un
lugar dentro de una verdadera familia. Ya
estoy ansiosa por conocer a mi familia,
confieso que estoy algo nerviosa por cémo
salgan las cosas, solo ruego a Dios para que
todo salga bien y que mi padre me
reconozca como su hija.
El sonido del motor del autobus es muy
relajante, y los pequefios saltos que este da
es un estimulante para agarrar el suefio...
Empiezo a sentir mucho sueno, es que
anoche no logré dormir.—Seforita..., seflorita... —dice la voz
distante que escucho entre mis suenos—.
Senorita, llegamos, despierte. —Alguien
esta interrumpiendo mi suefio.
Alguien me esta hamaqueando el hombro...
jEs el chofer del bus!
—je~Qué paso?! ;Qué...? —pregunto
mientras me despierto espantada.
—Hemos llegado a Kingston —me lo dice
sefalando a través de la ventana del
autobus—. Solo falta usted por bajar.
—jOh!, cierto —es lo unico que puedo decir
mientras limpio la saliva que escap6 de miboca,
Salgo del bus y luego lo veo alejarse
lentamente sobre la peligrosa nieve que
cubre las calles... Si, también esta nevando
sobre la ciudad de Kingston, asi que el frio
sigue acechandome a donde vaya.
Ahora solo necesito tomar un taxi para
llegar con mi padre, el trafico es lento y eso
atrasa a que llegue un transporte.
—jTaxi, taxi!
El taxi se detiene frente a mi, baja la
ventana y me pregunta que a donde voy.
Cuando le muestro el papel con ladireccion, su reaccion es muy repulsiva.
—jéQué?!... igEstas loca?! —El taxi sube la
ventana y acelera a toda prisa.
—j¢Pero qué... ?!
Y ahora, me pregunto: «Qué tiene de malo
esta direccion?».Llegando a conocer a mi padre
No entiendo que esta pasando... Desde
anoche me persigue una racha de mala
suerte. Ya van como cinco taxistas que me
salen huyendo luego de leer la direcci6n de
este papel.
Levanto mi axila e intento olerme... No, no
es que huela mal. Exhalo mi aliento sobre
mis manos y tampoco es que tenga un
aliento de dragén. Bueno, voy a seguir
deteniendo los taxis hasta que uno se
compadezca y me lleve.
—jTaxi!
—j(Digame! A dénde la llevo? —el taxista
pregunta mostrando una sonrisa amable.—A esta direccién. —Le muestro el papel, el
cual ya esta algo arrugado.
—jUy!... Bueno, puedo llevarla a esa
direccién, pero le va a salir algo caro —lo
dice mientras se rasca la cabeza, quiere
parecer indeciso.
—Cémo cuanto? —le pregunto y me
responde con un precio elevado. No tengo
mas opciones, asi que acepto.Ya hace un rato que el taxi partia hacia la
ruta que le he dado, y puedo decir que el
camino es largo y apartado de la ciudad,
hemos pasado por varios campos con
enormes cultivos y ganados; mientras mas
lejos vamos, mas grandes son las casas,
incluso podria decir que estoy viendo
muchas mansiones... Ok, ya me esta
entrando la preocupacion., jgSera que este
sefior piensa raptarme o violarme en algun
campo baldio?! jDios santo!
Ahora que presto mas atencion puedo notar
que el taxista me ha estado observando
muy seguido desde el retrovisor central del
auto, lo veo muy nervioso, jambos estamos
nerviosos!
— Es usted un conocido de los Hikari? —
me pregunta bajo sudor e inquietud.— Por qué nos detenemos? —le pregunto
nerviosa.
—Hemos llegado, esta es la mansion de los
Hikari.
—Ah, ok... —respondo mientras contemplo
la hermosa mansion.
—Entonces, supongo que no los conoces,
veo que es la primera vez que vienes aqui
—dice mientras husmea disimuladamente
la mansion.
—Aqui vive mi padre, Gabriel Hikari. —Yo
también estoy husmeando.El taxista gira su cabeza hacia atras para
verme de una forma muy sorpresiva, esta
recorriendo mi cuerpo con su mirada...
iQué atrevido!
—Entonces... eres una Hikari —su asombro
me hace entender que los Hikari tienen
fama en Kingston.
Creo que el taxista es amigo de la familia,
puesto que, al saber que era hija de Gabriel
Hikari, me redujo el costo del viaje. Me bajo
el precio un setenta por ciento al costo que
previamente habiamos acordado... Después
de todo, resulté ser un buen hombre. Tan
pronto como recibe mi paga, acelera el taxi
y se va a gran velocidad, debe tener
planeado hacer varios viajes para hoy... Si,
ese debe ser el motivo de su prisa.Vuelvo a prestar atencion a aquella enorme
residencia que tengo frente a mi.
«Pedazo de mansidn en la que vive mi
padre, asi que es un millonario... Dicen que
es un pecado estar rodeado de riquezas,
pero a mi no me molestaria pecar mientras
vivo en un lugar asi... ;Perdoname, Dios
mio!».
Llego a la garita que esta en el portén de la
entrada a la mansion y el agente de
seguridad se me queda viendo, es como si
me escaneara completita con la mirada.
—Disculpe, sefior. Vengo a ver a Gabriel
Hikari —digo al agente de seguridad.—Si..., hoy todos vienen a eso, Deme su
identificacién para que pueda entrar.
Le doy mi cédula y me deja pasar. Ahora,
me pregunto, 4a qué se referira con eso de
que: «Hoy todos vienen a eso»? No entendi.
Por fin voy entrando a los alrededores de la
mansion, la nieve sigue cayendo y puedo
decir que el frio se siente mucho mas fuerte
por estas zonas.
Avanzo sobre la carretera que conduce al
valet parking de la mansion, y mientras voy
caminando aprovecho para contemplar el
hermoso jardin: tiene unos bellos recortes
de arbustos donde reposa la nieve y un parde grandes fuentes que estan congeladas. Al
seguir el camino empiezo a ver una gran
cantidad de autos lujosos que estan
estacionados al lado derecho de la mansién.
Me pregunto si hay algun tipo de festin.
gSera acaso una reunién familia? jgSera
que llegué en un buen momento?!... (Qué
felicidad!
Llego frente al valet parking y me paro
frente a Ja puerta principal de la mansion,
desde afuera y, a través de los cristales de
la puerta, puedo notar algo: todos estan
vestidos de negro y conviven en un
ambiente incémodo, algunos se notan
tristes y otros muestran caras largas. Es
cierto que casi siempre suelo ser
despistada, pero esto es algo evidente ante
mis ojos.
Entro al vestibulo de la mansion y veo a
muchas personas aqui, no creo que todos
sean de la familia Hikari, de seguro debehaber amigos y conocidos.
Definitivamente no es un festin, y Si..., es
una reunion familiar, pero para despedir a
alguien. Desde aqui puedo ver un ataud que
es rodeado por enormes arreglos de flores;
ocho largos candelabros estan parados a los
lados y, atras de este, se encuentra un altar
donde se encuentra el retrato del difunto, el
cual esta acompafiado por flores y velas de
diferentes colores y tamanios.
Como en cualquier velorio, algunas
personas tienen una depresion evidente
que contagia enseguida a los que le rodean,
otros solo miran desde la distancia y
permanecen en silencio con sus celulares
en la mano... Lo que me resulta raro es que
nadie se dirija la palabra, solo se puede
escuchar la voz del sacerdote que esta
parado frente al ataud mientras recita el
rosario.No me atrevo a preguntar quién es el
difunto, pues se siente un ambiente
Incémodo, siento que estoy en medio de
una guerra de miradas... No esta nevando
aqui dentro, pero es igual de frio que alla
afuera.
—Hola, {desea un té o café? —me pregunta
una chica rubia y de cuerpo muy bien
balanceado, por su uniforme queda claro
que es del servicio doméstico.
—Café esta bien, gracias.
—Ya se lo traigo —me dice con una sonrisa
amable.—Disculpa..., gquién es el difunto? —le
susurro antes de que se vaya.
—Es raro que no lo sepa, sefiorita. Se trata
del lider de la familia, e] sefior Gabriel
Hikari.
—jeQueé?!
De repente, siento una horrible compresion
en mi pecho.
En definitiva, es esa racha de mala suerte...
No conoci a mi madre y tenia la esperanzade por lo menos podria conocer a mi padre.
Recibir el abrazo de alguno de ellos hubiese
sido perfecto, pero veo que es solo un suefo
imposible.
¢Deberia ir al ataud a ver su rostro?, yo no
quiero recordarlo asi, no quiero verio asi.
Me siento fatal,.. Desde aqui puedo ver su
retrato, hombre de cabellos canoso, ojos
oscuros, usaba la barba de estilo candado,
un sefior de aproximados sesenta y seis
afios, atractivo, para su edad, creo que lo
recordaré solo por fotos.
«Lo siento, llegué tarde, papa».
—Aqui tiene el café, seflorita —dice la chica
del servicio doméstico. Me entrega el café
servido en una hermosa y evidentemente
costosa porcelana.Tomo un gran buche de café, solo para
tratar de aliviar ese nudo que siento en la
garganta.... y adivina qué, jme quemé la
lengua! Siento un tremendo ardor del que
me estoy aguantando, estuve a punto de
escupirlo todo, pero me lo tragué, si no
alivié ese maldito nudo por lo menos lo
quemé.
Pasaron los minutos y el sacerdote ha dado
su ultimo amén, algunos hombres levantan
el ataud en sus hombros y todos empiezan
a salir del vestibulo; yo solo me dispongo a
seguir a la multitud.Y aqui estamos, de vuelta en el insoportable
clima, ponemos un pie sobre la fria nieve y
a todos nos provoca querer acurrucarnos
con uno mismo, Vamos caminando por el
lateral derecho de la mansion, justo en
direccidn hacia la parte trasera. Ya logro
divisar e] cementerio... Esta gente incluso
tiene su propio cementerio privado, jqué
estilo! No solo eso, hay una gran cantidad
de periodistas esperandolos. Sera que mi
padre era artista? Lo que si tengo seguro es
que fue un hombre muy famoso.
La ceremonia continua desde el
cementerio, estamos viendo como
acomodan el ataud para bajarlo a la fosa
comun, es un hermoso sepelio, veo como
todo es llevado de maravilla, al fondo
puedo escuchar una guitarra que toca
melodias melancolicas mientras el
sacerdote sigue con el protocolo cristiano.
Justo cuando el atau empieza a descendersobre la fosa comin, un gran grupo de
periodistas salen corriendo hacia los
estacionamientos de la mansion. Este
revuelo es por la llegada de una hermosa
mujer, su cabellera roja y sus labios rojos
resaltan sobre el paisaje nevado, se ha
robado por completo la atencién de todos...
Es como si se tratara de la llegada de una
diva de Broadway, los periodistas la
persiguen hasta el cementerio. Aquella
mujer me ha pasado al lado y me ha
opacado completamente..., como mosquito
al lado de una reluciente luciérnaga, asi me
hace sentir.
Los periodistas insisten en hacerle
preguntas, la presionan tanto que
practicamente no la dejan respirar, pobre
mujer.
—iéUsted cree que se trate de un
asesinato?!—un periodista le ha
preguntado a la pelirroja, y a milapregunta me esta rezumbando en la
cabeza, jg¢C6mo asi que un asesinato?!
—Es una pena lo que ha pasado con el
sefior Gabriel Hikari, la familia Diamond
igual comparte el dolor junto con la familia
Hikari... Solo me resta decir que espero y
llegue pronto la justicia para esta familia,
que los culpables de este asesinato paguen
por su crimen —dice la pelirroja mientras
es filmada por las camaras. La veo muy
afectada..., debe apreciar mucho a la
familia.
Luego que los animos se calmaran, el
sepelio continua, no con la normalidad que
se daba, pero, por lo menos, se puede dar
una agradable despedida al difunto.
Las primeras paladas de tierra empiezan a
_ caer sobre el atauid mientras cinco personaslanzan pétalos de rosas sobre él, y entre
ellos, un hombre canoso se detiene frente a
todos, deja caer el peso de su cuerpo sobre
su bastén, levanta la mirada sobre los
rostros de los presentes y toma un gran
respiro antes de hablar.
—En mi mente atraviesan los mas bellos
momentos que pasé al lado de Gabriel...
Fue un hombre extraordinario, amaba a su
familia y por ellos era capaz de hacer
cualquier cosa. Gabriel era el pilar que
daba soporte a esta familia, si habia un
problema él ya lo sabia, y sin que le
pidiéramos ayuda, ahi estaba él con la
solucién a los problemas, era una persona
maravillosa.
w»Esta fria tarde me trae recuerdos denuestra nifiez cuando mi hermano y yo, con
el vapor que producia nuestro aliento,
simulabamos que fumabamos fingiendo ser
mayores, y por supuesto, nuestros padres se
enojaba por jugar esas cosas.
»Ahora, que veo ese ataud, me pregunto,
éc6mo es que esto pasd? No puedo creer
que ya no esté aqui, me atrevo a hablar por
toda la familia al decir que vamos a
extrafiarlo y que vamos a recordarlo como
el hombre amigable de gran sonrisa... En
nombre de la familia Hikari, agradecemos a
cada una de las personas que vinieron a
despedir a Gabriel Hikari. Que el recuerdo
de mi hermano viva por siempre en los
corazones de cada uno de nosotros.
Ese senor debe ser mi tio..., ha dado unas
hermosas palabras, me llevaré conmigo
todas esas descripciones de mi padre.Luego de ese discurso la ceremonia
concluye, todas las personas empiezan a
retirarse, menos yo, me he quedado aqui
porque necesito hablar con alguien, Justo
ahora me dirijo hacia donde esta aquella
rubia que se encuentra despidiendo a los
visitantes. Al pararme a un lado de ella,
aclaro la garganta y me atrevo a hablarle.
—Hola, lamento mucho lo del sefior Hikari.
Se me ha quedado viendo fijamente a los
ojos, mujer alta de aproximadamente unos
1.75 metros de altura, tiene un cabello
rubio que le llega por los hombros, sus ojos
son avellanos, cuerpo esbelto y podria decir
que tiene unos treinta y cinco anos,
aproximadamente. Me parece una mujer
sumamente elegante.—Conocias a mi padre?... Disculpa, es que
nunca te habia visto —me lo dice
agachando su mirada, es que soy mas
pequenia que ella.
Espera... gDice que es su padre? jEntonces
ella es mi hermana! La veo y me parece
increible, realmente es mi hermana...,
jsiempre quise tener una hermana!Perspectivas en el sepelio
Narrado desde la perspectiva de la rubia.
zRealmente se puede confiar en las
personas que nos rodean? No estoy segura.
Lo que si tengo claro es que odio estar aqui
con este ambiente incémodo e hipocrita,
dentro de una habitaci6n fria y silenciosa
donde las falsas lagrimas han bafiado el
atatid de mi padre, donde solo queda
escuchar las ultimas palabras de un viejo
sacerdote, donde solo queda apreciar como
cae la nieve tras las grandes ventanas.
Ahi estan... rostros de supuestas tristezas,
para mi ninguno se escapa con la inocencia;
mi padre esta muerto y no hay solo un
culpable, estoy segura que varios estan
implicados.Aqui estan los miembros de la familia
Paussini, quienes quieren controlar el
negocio de la marihuana y la cocaina en la
zona norte, no me extrafaria que quieran
acabar con cada uno de Jos Hikari. Para
ellos somos una piedra en el zapato.
En una esquing puedo ver a varios de la
familia Diamond, guardan un secreto que
solo mi padre sabia, justo cuando iba a
reunirme con mi padre para hablar del
tema, sucedio el accidente. «Esta claro que
terminar con la vida de mi padre era su
mejor carta, gno es asi, Mr. Frank?». A cada
rato recibe miradas cizafosas, pero a él
parece no importarle.
Mr. Frank Diamond, la cabecilla de los
Diamond: es tan respetado y temido que
produce un escalofrio inmediato a su
llegada. Me culpa de la desaparicion de su
hijo, el padre de mi pequefia Marisol, y eso
es motivo suficiente para odiar a todos losHikari. Ha llegado con un nivel de cinismo
desbordante, su sonrisa me es tan
descarada que provoca querer arrancarsela
de las formas mas violenta posibles, pero
para su suerte no soy ese tipo de mujer, eso
es trabajo que se le asigna a otras personas.
Ha dejado un clavel negro sobre la tumba
de mi padre, es de esos tipos que le gusta
ver el mundo arder. Entre él y yo tenemos
muchos asuntos pendientes por atender,
pero hoy no es.un dia apropiado para
hablar de negocios.
Volteo a ver a mi hermano y se ve muy
deprimido, él recuesta su cabeza sobre mi
hombro, asi que, para consolarlo, le doy un
calido abrazo.
—Cual es el siguiente paso, Dela? Estoy
perdido y no sé como avanzar... —me
susurra en un tono deprimente. Solo con
mirarnos fijamente logramos crear una
sensacién de seguridad entre ambos.De repente, entre todo este silencio, se
escuchan repetitivos golpes sobre el suelo
de roble, el sonido es cada vez mas cercano,
lo que me lleva a mirar de reojo para
buscar el origen de aquello que llama tanto
mi atencidn, y es asi como encuentro a mi
lado un bastén que me es muy familiar.
Llegué a pensar que mi tio Yonel no
vendria, a él nunca le ha gustado asistir a
los funerales, pero tenia que hacerlo,
porque esta vez se trata de su hermano; su
rostro es tan doliente, que hasta me
provoca sollozar bajo esta profunda
tristeza, y tanta es mi tristeza, que al final
se me hace dificil retener mis lagrimas, y
mi tio, al percatarse de mi pesar, me regala
un abrazo para ayudar a aliviar mi dolor.
E] sacerdote da la orden para sacar el ataud
del vestibulo, ha llegado la hora de darle la
ultima despedida en el cementerio privado
de la familia. Mi hermano, mis tios y otros
miembros de los Hikari levantan el ataud ylo suben sobre sus hombros para escoltar a
mi padre hasta el cementerio, todos
coordinan para dar Jos primeros pasos, y
luego, de forma ordenada, empiezan a salir
del vestibulo con todos los invitados
siguiéndoles atras.
Solo hago salir de la mansion y un frio
abrumador golpea mi rostro, fijo la mirada
hacia el horizonte y encuentro una gran
cantidad de personas en el cementerio.
Vamos caminando sobre la fragil nieve, con
cada pisada nuestras botas se hunden sobre
ella y, al avanzar, levantamos nieve y
dejamos huellas tras nuestros pasos, voy
con mis brazos cruzados para intentar
soportar un poco el frio..., o talvez para
tratar de consolar la tristeza que siento.
Desde aqui puedo ver a los hermanosEvans, apartados del tumulto y
controlando, con mucha discrecién para
que todo se lleve de la mejor forma. Hace
afios que su familia se gano la confianza
absoluta de los Hikari, y es que siempre he
confiado en esos dos, incluso con los ojos
cerrados.
—Alexis, ztodo bien? —le pregunto al
llegarle por la espalda.
—Si, Delancis, quédate tranquila —me
asiente.
—Florence, después de terminar el sepelio
me gustaria que ayudaras a Lottie a
acomodar sus cosas en la mansion, a partir
de hoy se quedara con nosotros.—No te preocupes, me reuniré con ella —en
ella encuentro una calida sonrisa.
Me despido con una amable sonrisa y me
dispongo a ir junto con mi hermano. El esta
tan distraido que no se percata de mi
ausencia, hasta que le tomo de la mano,
aprieta la mia con tanta fuerza como si
intentara liberar ira y dolor.
De repente, se escucha un bullicio al fondo,
la razon es por la llegada de alguien... Es
Mya Diamond, quien es correteada por un
gran numero de paparazzis, se ha detenido
a dar algunas declaraciones y expresa pesar
frente a las camaras. Debo aceptar que es
una excelente actriz, pero a mi no me
engaiia, es igual de astuta que su padre.Narrado desde la perspectiva de la peliroja
(Mya Diamond).
Voy a donde estén las camaras, donde me
pueda dar a notar, sea cual sea el lugar que
pise siempre tendra algo para mi. Asi como
en ese deprimente cementerio y su pateética
familia, los Hikari.
Me toca ir a dar la cara y fingir que
realmente me importa. No solo lo hago
porque mi padre me lo ha exigido, sino
también porque amo ser el centro de
atencion.
Llego a la mansién de los Hikari en unMercedes Benz tan blanco como la nieve, al
llegar al portén principal de la mansion
bajo el vidrio del auto para que el agente de
seguridad sepa quién soy, pues no hace
falta decir mi nombre, lo obvio no se
pregunta.
—Pase, sefiorita Diamond —el agente de
seguridad usa un tono que denota respeto.
—Gracias —sonrio como la reina que soy.
Enormes jardines, en primavera debe verse
hermoso, pero a mi ni me importa, asi que
dejo mi auto estacionado sobre el césped de
crocus que luce muy bien cuidado.
Al bajar de mi Mercedes, lo primero quehago es levantar la mirada para fijarla
hacia el fondo del jardin, y desde aqui logro
divisar el cementerio, luego es el
cementerio quien me observa llegar y, por
un momento, todos se distraen de la
ceremonia para poner su atencién en mi,
hasta los paparrazis se han dado cuenta de
mi presencia, son tan molestos..., como
cuando le tiras maiz a las gallinas, asi
vienen corriendo.
—jSeforita Diamond, ;qué opina de la
muerte de Gabriel Hikari?! —un paparazzi
hace una pregunta estupida.
—jSefiorita Mya, ges cierto que usted tiene
una relacién en secreto con Ermac Hikari?!
—otro paparazzi que me pregunta
pendejadas.
—j¢Usted cree que se trate de unasesinato?! —uno que si sabe hacer su
trabajo.
Con un rostro melancolico miro fijamente a
la camara que acompania a este periodista y
desde su micréfono respondo:
—Es una pena lo que ha pasado con el
Sefior Gabriel Hikari. La familia Diamond
igual comparte el dolor junto con la familia
Hikari. Solo me resta decir que espero que
pronto llegue la justicia para esta familia,
que los culpables de este asesinato paguen
por su crimen.
Los paparazzis siguen haciéndome
preguntas absurdas y simplemente me
queda ignorarlos.Voy caminando sobre la nieve mientras
ajusto mi beanie, cierro el zipper de mi
jacket y acomodo mis gafas de sol. Al llegar
al cementerio, todos se quedan viendo mi
caminar, en tanto voy acomodando mi
ondulado cabello, me apropio de una
entrada glamorosa, no esperaba menos de
todo este falso drama.
Narrado desde la perspectiva de la rubia
(Delancis Hikari).
Necesitaba que todo esto terminara lo mas
pronto posible, es agotador fingir frente a
las camaras que todo esta bien y que es un
armonioso funeral. Ya todos van saliendo
del cementerio. asi que me dispongoadespedir a cada uno de los visitantes.
—Mya, no me sorprende verte en este
lugar.
Mya baja sus gafas de sol, me lanza una
mirada llena de superioridad y luego
responde:
—No me lo agradezcas, Delancis; realmente
me entristece ver a tu padre dentro de un
ataud.
—Si, claro..., que te vaya bien.Se acomoda las gafas y camina con
indiferencia, me surgen sentimientos
repulsivos cada vez que tengo que lidiar
con esa mujer.
Y ahi, le sigue el padre del cinismo: Frank
Diamond.
—Solo vine a recordarles que el caido es un
Hikari —sonrie descaradamente.
—Quiero recordarte que ahora la familia
Hikari esta bajo pilares de acero
flameante... Cuidese, Mr. Frank —después
de escuchar mi respuesta lanza una
irritante carcajada, sube a su auto y se
retira. Desearia no tener que ver su
despreciable cara en un buen tiempo, pero
por desgracia trabajamos juntos en algo.Las personas siguen saliendo del
cementerio, se me acercan y se despiden
dandome sus condolencias, puedo contar
con una sola mano las personas que son
reales.
—Hola..., lamento mucho lo de! Sr. Hikari.
zY esta mujer quién es? Sus ojos castafios
me resultan muy familiares, su mirada
inquietante me recuerda a la de mi
hermano, siento como si la conociera de
toda la vida; es una mujer de
aproximadamente 1.65 metros de altura,
delgada y emana mucha sinceridad a través
de sus palabras.—Conocias a mi padre?... Disculpa, es que
nunca te habia visto —pregunto mientras
sigo buscando dentro de sus ojos alguna
respuesta a su misteriosa aparicion.Conociendo a mis hermanos
Recuerdo cuando aun era una novicia y
haciamos las labores sociales que le
correspondia al monasterio, visitabamos
los orfanatos con regalos y juegos solo para
alegrarle el dia a los nifios. De vez en
cuando, llevabamos las fiestas de
cumpleafios, ya que muchos de ellos no
tenian una fecha de nacimiento, asi que le
creabamos un dia de cumpleafios para que
lo siguieran celebrando el resto de sus
vidas... Ellos eran felices, llegadbamos con
pastel, pifiatas y le celebraébamos ese mismo
dia su cumpleafios. En algunos momentos,
me estancaba en el rostro de esos nifios y
me veia reflejada, muchos de ellos no saben
si tienen familiares, quiza un tio, hermanos,
primos, y si llegaran a tener, gserian
aceptados?... Esa es una incertidumbre que
puede vivir en tu corazon eternamente.
Y aqui estoy, el frio de la nieve podria estar
matandome, pero no importa, porque justo
ahora estoy frente a mi hermana de sangre,
ella no tiene ni idea de quién soy, y es queyo tampoco sé cémo explicarle 0 c6mo
empezar a decirle que soy su hermana...
éSera que intento decirlo de un solo golpe?
éMe voy al grano?
—Vine porque queria conocer al Sefior
Gabriel Hikari..., y me encuentro con esto...
No sabia que habia muerto.
—Y por qué querias conacerlo? Estoy
segura que no eres de esas mujeres de la
vida alegre que se aparecieron hoy. —Ella
me mira con mucha indiferencia.,
éMujeres de la vida alegre?... gEntonces
entre los asistentes del sepelio habia amigas
de mi padre que eran comediantes?... Mi
padre debid de ser alguien bien alegre.—No soy tan alegre, creo que algo aburrida,
tal vez... Je. je —respondo. pero ella, aun
con su seriedad, levanta una ceja como si
intentara entenderme—. Primero, voy a
presentarme, mi nombre es Inocencia
Trevejes, soy monja del monasterio Los
Claustros.
—gUna monja? —la veo algo impresionada
e interesada en lo que tenga que decirle.
—Si... Eh... —Su intensa mirada me esta
poniendo nerviosa, siento que empiezo a
tensionarme—. Este documento..., pues, me
lo entregaron hoy en el monasterio.
Con un temblo incontrolable entrego el
documento y ella enseguida los toma.— Qué es esto? —pregunta frunciendo el
cefo y sacudiendo el documento en sus
manos,
—Eh..., es informacién sobre mi familia...
Aqui dice que... Gabriel Hikari es... es mi
padre —respondo en tono trémulo.
El frio de aquella mirada tan intimidante
me tiene al borde de una paralisis corporal.
Sin decir nada, ella lanza un gran suspiro
que produce vapor y consternacion, veo su
rostro y puedo notar lo mucho que le ha
molestado mi revelacién.—Entonces... dices ser su hija.
—jAhl, si.
—Hablemos de esto en un lugar mas calido.
Ven, sigueme.
—jOk!
Caminamos sobre la nieve hasta llegar a la
entrada de la mansion, y luego de abrir la
puerta me invita a pasar al vestibulo.Aqui ya no hay nadie, solo estan las
enormes velas junto al altar que tiene el
retrato de mi padre, realmente se ve muy
alegre en esa foto, supongo que fue un
sefior que disfrutaba mucho de la vida
alegre.
La rubia me lleva hacia el lado izquierdo
del vestibulo y me hace seguirla por un
pasillo exageradamente largo y muy alto,
ella se para frente a una puerta, la abre y, al
invitarme a entrar, me permite contemplar
una hermosa sala de estar, la habitacion
tiene tonos claros, techado alto y acabados
modernos.
—Toma asiento —invita sefialando uno de
los sofas, ya me he sentado en él y puedo
asegurar que son muy comodos, un solo
cojin de estos podria valer mas que todo el
equipaje que traigo entre mis dos maletas
—. Supongo que no bebes, digo..., eres
monja.—Las monjas si pueden beber licor, pero yo
no lo hago.
Al escuchar mi respuesta se acerca a un
estante que tiene colgado en la pared y
luego saca una botella de licor, no estoy
segura de lo que sea, pero lo ha servido en
una copa de vidrio y, luego de tomar un
trago del licor, se dispone a decirme algo:
—Ya... Qué conveniente, aparecer diciendo
que eres hija de Gabriel Hikari justo el dia
de su sepelio. Tienes valor. —Ella se sienta
en el sofa que tengo enfrente, cruza sus
piernas y me mira con mucha seriedad—.
Supongo que quieres parte de la herencia.—jNo!, créeme cuando te digo que no sabia
lo de su muerte; yo solo he venido para
conocer a mi familia... No quiero la
herencia.
— Estas segura?... Estamos hablando de
millones de dolares.
jEsta mujer me esta haciendo dudar!, pero
soy mas fuerte que todos esos millones, asi
que se lo dejé claro, después de todo, he
aprendido a vivir con mis votos de pobreza.
—No aceptaré esa herencia.
Ella se levanta del sofa y camina hacia una
pequefia nevera, la abre y me volteaamirar.
—,Por lo menos te puedo ofrecer un jugo
de pera?
—Bueno..., ya que insistes, esta bien —le
sonrio algo asustada.
Ella saca de la nevera un juguito con pajilla,
se me acerca y me lo entrega.
—FEs de los jugos que toma mi pequefia
Marisol.
—Tienes una hija? —pregunto muysorprendida, de seguro que mis ojos estan
brillando de la emocion. Por cierto, este
juguito esta muy bueno.
—Si, una locurita de cuatro afos
responde mientras se sienta sobre el sofa de
enfrente.
—jDe seguro es una ternurita!
—Si, pero cuando se enoja se le va toda esa
ternura y se convierte en el peor de los
huracanes —dice mientras hace a circular
el hielo dentro del vaso.
—jWow! —me ha provocado reir, y después
de dar mi segundo sorbo del juguito, le
hago nna nregunta— Nisculna ecual es tynombre?
—Ah, cierto, no me he presentado... Mi
nombre es Delancis Hikari, por ahora soy la
hija mayor de Gabriel —después de darme
su nombre toma otro trago de licor—. Tu
nombre es Inocencia, ;verdad?
—jSi!
—Bueno, Inocencia, si resultas ser mi
hermana te haré firmar un documento
donde declares que te rehusas a tomar
parte de tu herencia.
—Me parece bien.En eso se abre Ja puerta y veo entrar a un
chico mucho mas joven que nosotras dos:
alto, delgado, barba decente y poco
pronunciada, ojos y cabellos castafos,
podria tener unos veintisiete anos, y creo
saber quién podria ser..., es como verme a
mi en version masculina.
—Disculpa, Dela, no sabia que estabas
ocupada.
—jErmac!..., ven, acércate —lo llama
golpeando el cojin que tiene a su lado.
— Qué pasa? —le pregunta mientras me
observa algo extranado.—Mira, esta mujer dice ser nuestra
hermana.
—jgQueé?! ~Nuestra madre la abandon6?
—jNo!, para su suerte, no es hija de la vieja.
Dice ser hija del difunto Gabriel.
—Qué conveniente, no? —Ermac me
voltea a ver y sonrie con cinismo.
—jJa! jDije lo mismo! —ellos estan
hablando como si yo no estuviera aqui,
estoy escuchandolos en modo Gasparin, yes muy incémodo—. Pero ella dice que no le
interesa la herencia, asi que le haré firmar
una declaracion.
—Si, me parece bien. Yo mismo me
encargaré de hacerle los examenes de ADN.
—Si, me parece perfecto.
Los dos voltean a verme con mucha
intensidad, logrando que me vuelva a
poner mas nerviosa. Delancis se ha
levantado del sofa para pararse frente a mi,
yo la observo mientras doy mi ultimo sorbo
del juguito.
—Mi hermano te llevara a hacerte unos
andlisis de ADN. Lo resultados podriandemorar unos cuatros dias, pero, como
somos Hikari, podrian demorar solo unos
dos dias —dice mientras le sonrie a su
hermano,
—jOk!
Delancis se ha quedado viendo mis
maletas,.. |Qué pena, estan algo
deterioradas! De seguro ella no usa maletas
en sus Viajes, debe tener ropa guardada en
cada rincén del mundo, tal vez ni las
guarde, de seguro manda que le compren
ropa nueva.
—Supongo que no tienes a donde ir.
_ —Bueno..., la verdad es que no, —Yo aqui,sintiéndome como una vagabunda.
—Ok, vas a tener que explicarme eso
después. Por ahora, puedes quedarte aqui
hasta que los resultados estén listos.
—jGracias! Eres muy amable —le sonrio de
oreja a oreja, y ella enseguida me sonrie
con esa misma amabilidad, es bueno ver
que su rostro intimidante se ha esfumado.
—Ermac, dile a Alexis que le prepare una
habitacion a Inocencia.
—Dela, pero Alexis no esta. De repente
desaparecid.—No me sorprende que ande buscando
donde enterrar el! sable... Ese satiro de
mierda —sonrie de manera burlona.
éSatiro...? Nunea habia escuchado esa
palabra, debe ser algun término que se usa
en la esgrima.
—Disculpen..., ¢quién es Alexis? —les
pregunto.
—Alexis es la mano derecha de la familia,
es mucho mas que un mayordomo, le
confiamos todo a é1; no es un Hikari, pero lo
consideramos como un hermano porque
crecid junto a esta familia —dice Delancis,
en tanto, Ermac asiente a todo lo dicho.—Bueno, voy a decirle a uno de los
sirvientes que suba las cosas de Inocencia
—dice Ermac.
—iYo puedo sola! Solo me llevan a la
habitacién y me encargo de acomodar todo.
—Bien, como quieras.
—Ok, yo voy air a buscar unas cosas al
despacho de papa. Ermac, trata bien a la
invitada.
—Claro.Mientras los tres vamos saliendo de la sala
de estar, vemos llegar a una anciana muy
estrambotica, y... {Oh, por Dios!, criaturita
de Dios: la sefora viene acompafiada con
una hermosa nifia.
—jErmac, te dije que no trajeras a la casa a
mujeres de la vida alegre! —la anciana esta
regaflandolo y no comprendo por qué...
éQué tiene de malo ser una mujer alegre?
—jMamiél, es... es solo una amiga.
—Es cierto, ojala fuera yo una mujer alegre,
pero no se preocupe, soy bien seria —
respondo con seriedad y con mucho
respeto, y aun asi, ellos se echan a reir confuertes carcajadas.
— Qué cosas dice esta mujer? —se
pregunta Delancis, alin entre risas—.
Ermac, tu amiga es muy graciosa.
Yo sigo sin entender cual es la gracia...
Bueno, eso no me impide reirme de mi
misma.
—jMAMA! —la pequeiiita le grita a
Delancis.
—jPreciosura de mama!... gCOmo te fue con
tu abu?La nifia no responde al saludo de Delancis,
se ve muy enojada y tiene los ojos encima
del juguito de pera que tengo en la mano.
—jESA ZORRA SE HA TOMADO MI
JuGUITO!
jOh, Jesucristo! jLas palabras que salen de
la boca de esa nifia!
—jMARISOL! —Delancis la regafia, pero eso
no le impide a la nifia saltar sobre mi y
guindarse de mi cabello.
—jAY, MI CABELLO!... —no puedo evitar
gritar, es que esta nifia tiene mucha fuerza,ya me tiene de rodillas sobre el suelo.
— Marisol, SUELTALA YA! —Delancis trata
de liberar mi cabello de las apretadas
manitos de su hija.
La anciana suelta fuertes carcajadas
mientras trata de soltar palabras:
—Ya sabia yo que mi nieta era un repelente
de zorras. —La anciana alin no puede
controlar sus risas.
—jMarisol!, mira, aqui tienes tu juguito. El
juguito que tiene ella no es el tuyo, ese es de
ella —Ermac, en algiin momento de la
contienda, fue a buscar otro juguito parasalvarme la vida.
Marisol suelta mi cabello y pone toda su
atencion sobre el jugo de pera que le esta
mostrando su tio.
—jGracias, tito!
La nifia se vuelve a transformar en un ser
angelical y luego se va corriendo por el
largo pasillo; no sé hacia donde ira, pero
por ahora la quiero lejos de mi.
—jInocencia, estas bien?... Lamento lo que
te hizo mi hija, tiene un caracter fuerte.—Cardacter fuerte? zEstas segura que no
fuiste violada por el mismisimo satanas?...
jDios santo! —la cuestiono molesta
mientras me voy levantando del suelo,
olvidandome de que hace un rato estaba
intimidada por ella.
—Me encargaré que no vuelva a pasar, lo
lamento —Delancis sonrie algo apenada.
—Y esta mujer quién es y por qué viene a
invadir mi casa con maletas?... j|Exijo una
explicacion, no tolero esto, hija! —la
anciana me mira con ojos saltones. Podria
jurar que minimo se ha tirado encima una
libra de maquillaje: es una sefiora como de
sesenta y cinco afios, es un tanto
extravagante para su edad.—jAy, mamiéa!... Ya deja el drama —Delancis
se exalta en un tono aburrido.Charlotte la rebelde
He llegado a donde nadie me ha invitado
solo para pertenecer a un lugar, Soy como
una oveja solitaria que busca un rebafio
que la acompaiie y la proteja, solo quiero
ser aceptada por los mios y conocerlos un
poco mas, saber de su pasado y tal vez
formar parte de su futuro. Esos eran mis
ideales hasta que conoci a la oveja mayor
de los Hikaris, es una anciana de mente
tostada que etiqueta a todos los que lleguen
de fuera como unos lobos disfrazados de
oveja, y yo no soy una loba; quiza sea una
oveja que recién ha pecado por dejarse
chupar las ubres, pero eso no me hace
peligrosa para ningun rebafio.
—Madre, es una monja, no la trates de esa
forma, sé mas respetuosa —Ermac trata de
hacerle entender a su madre mientras
acaricia su canoso cabello.
—(Dios ha escuchado mis plegarias!, me ha 1mandado a uno de sus mercenarios para
exorcizar a tu hermana —dice la anciana
mientras agradece al cielo con sus manos.
—Disculpe, sefora, «mercenario» es una
equivocada y desubicada palabra para usar
sobre el nombre de Dios —la corrijo con
algo de timidez—. Aparte, las monjas no
exorcizamos, eso los hacen algunos
sacerdotes.
—jVes, madre! Deja de hablar paja —le dice
Delancis.
—Y déjeme decirle que Delancis me parece
una buena mujer, no creo que tenga
necesidad de exorcizarla —agrego.—No te lo creas mucho, Inocencia. Delancis
debe tener un buen par de demonios
encima —dice Ermac mientras observa a su
hermana de forma divertida.
—Ah, ¢si?... Esos demonios deben ser
maricas, porque yo no siento nada sobre mi
—deja salir un par de risas.
éDemonios maricas?... Nunca habia
escuchado de algo asi, ahora que lo
pienso..., {tal vez algunos demonios estén
en el infierno por su homosexualidad?,
después de todo, la iglesia catélica me
ensefié que es un pecado ser asi. Ahora me
los imagino con cuernos de unicornio,
caminando sensualmente y meneando sus
colas escarchadas a través de las llamas.
—No me refiero a Delancis, sino a labastarda de Charlotte —aclara la anciana.
—Ah, a ella si —dice Delancis mientras
asiente a su madre—. Madre, voy a ir al
despacho de mi padre, es que estoy
buscando unos documentos. Tu ve a ver
que esta haciendo Marisol, no quiero que
vuelva a romper otra ceramica egipcia.
—Mi sobrina es el demonio mismo..., pero
ella seria como el demonio de Tasmania de
los Looney Tunes —dice Ermac mientras le
sonrie a Delancis.
—Estoy de acuerdo —Delancis igual le
sonrie y luego se retira caminando por
donde llegamos—. Nos vemos dentro de un
rato.De repente, la anciana se para a un lado
mio y se me queda observando con cierto
grado de intensidad.
—Hermana, por lo menos deberia decirme
su nombre... gMaria?; ;Guadalupe?;
Magdalena? —pregunta en un tono
exigente. La anciana cree que mi nombre
deberia estar relacionado con la Biblia.
—Mi nombre es Inocencia, un placer —
respondo dandole la mano para
presentarme.
—Mi nombre es Murgosia Hikari, pero
puede llamarme dofia Murgos —se
presenta y luego desvia la mirada hacia
donde esta su hijo—... Ermac, yo llevaré a
Inocencia a su habitacion, la hospedaré