ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
Magistrado ponente
Radicación n.° 11001-02-03-000-2020-01028-00
(Aprobado en sesión virtual de veinte de mayo de dos mil veinte)
Bogotá, D.C., veinte (20) de mayo de dos mil veinte
(2020).-
Decide la Corte la acción de tutela interpuesta por
Inés Rafaela Santamaría de Mejía contra la Sala Civil
Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Manizales, trámite al que fueron vinculados el Juzgado
Civil del Circuito de Anserma -Caldas, y la parte pasiva
del juicio verbal a que alude el escrito de tutela.
ANTECEDENTES
1. La gestora del amparo reclama la protección
constitucional de sus derechos fundamentales al debido
proceso, al libre desarrollo de la personalidad y a la « libertad
de empresa», presuntamente conculcados por la autoridad
jurisdiccional convocada, con la sentencia de segunda
instancia proferida en audiencia el 13 de febrero de los
corrientes, en el marco del proceso verbal de regulación de
canon de arrendamiento que promovió frente a la sociedad
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
Comunicación Celular S.A. -COMCEL S.A., con radicado
No. 2019-00030-00.
Exige, entonces, para la protección de las mentadas
prerrogativas, que «se revoque» la citada providencia, y que
como consecuencia de lo anterior, «se deje en firme en todas sus
partes el fallo de primera instancia emitido por el Juzgado Civil del
Circuito de Anserma»1.
2. En apoyo de su reparo y en cuanto interesa para la
resolución del presente asunto, aduce en síntesis la actora,
que el 9 de septiembre de 2019, la mentada oficina judicial
emitió fallo de primera instancia dentro del litigio referido
en líneas precedentes, acogiendo las pretensiones del libelo
incoatorio, por lo que fijó como nuevo canon de
arrendamiento la suma de $2.000.000,oo, según lo probado
en el juicio; además, dice, aprobó la conciliación a la que
llegó con su contraparte respecto del término de duración
del contrato de arrendamiento comercial renovado, esto es,
de diez (10) años.
Asevera que al no estar conforme con la anterior
decisión, Comcel S.A. la controvirtió a través del recurso de
apelación, mecanismo que fue resuelto por la Sala Civil
Familia del Tribunal Superior de Manizales mediante
providencia del 13 de febrero del año que transcurre, donde
«dio por probada la excepción propuesta por el demandado, consistente
en que, la discusión de las cláusulas del contrato de arrendamiento no
se había realizado al momento de la renovación del mismo, por lo cual,
había operado la caducidad», motivo por el que «revocó el fallo de
1
De acuerdo con la demanda de tutela remitida vía correo institucional a la
Secretaría de esta Corporación.
2
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
primera instancia en su totalidad», incurriendo así, dice, en dos
errores en su fallo, pues, en primer lugar, «no estaba facultado
para revocar la Conciliación de las partes, ya que esta no fue objeto del
recurso de alzada, y, no es admisible que, una parte, apele lo que ella
misma ha conciliado dentro del proceso», descuido que le causa
un grave perjuicio, ya que dicho acuerdo «daba como
consecuencia que el término de la duración del contrato comenzara al
momento del fallo del proceso, y, además, retrotraía la renovación del
término del contrato a ese mismo momento»; y, en segundo lugar,
la caducidad sobre la cual la Colegiatura edificó su
decisión, «no existe en la ley comercial ni en la jurisprudencia»,
razón por la que estima que la mencionada instancia
judicial incurrió en causal de procedencia del amparo por
los defectos sustantivo, procedimental y falta de motivación,
los que deben ser corregidos a través de este mecanismo
excepcional de protección2.
3. Una vez asumido el trámite, el día 8 de mayo se
admitió la acción de tutela y se ordenó el traslado a los
involucrados para que ejercieran su derecho a la defensa3.
RESPUESTA DEL ACCIONADO Y LOS VINCULADOS
a. El Magistrado ponente de la decisión criticada,
luego de hacer un recuento fáctico y procesal acerca del
juicio objeto de debate constitucional, solicitó declarar
improcedente el resguardo implorado, tras señalar que en
2
Ejusdem.
3
De acuerdo con el expediente.
3
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
dicha actuación «se respetaron las garantías legales y
constitucionales»4.
b. El Juzgado Civil del Circuito de Anserma se limitó a
remitir copia digital del expediente contentivo del litigio
referenciado, sin realizar ningún pronunciamiento frente a
lo pretendido por la accionante5.
c. Al momento de registrar el proyecto de fallo, no se
habían efectuado más pronunciamientos por parte de los
involucrados en la presente queja constitucional.
CONSIDERACIONES
1. Como es sabido, la acción de tutela es un
mecanismo particular establecido por la Constitución
Política de 1991 para la protección inmediata de los
derechos fundamentales de las personas, de carácter
residual y subsidiario, porque sólo procede cuando el
afectado no disponga de otro medio judicial de salvaguarda,
salvo que se utilice como mecanismo transitorio para evitar
un perjuicio irremediable. Ahora, tratándose de
providencias o actuaciones judiciales, el mencionado
instrumento se torna aún más excepcional, pues sólo
resulta viable cuando se advierta un proceder del
funcionario judicial que se pueda tildar de irrazonable,
arbitrario o caprichoso, caso en el cual se faculta la
4
Informe allegado a la Secretaría de esta Corte a través del correo institucional.
5
Ibídem.
4
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
intervención del juez constitucional para evitar o remediar
la respectiva vulneración de los derechos fundamentales.
2. Descendiendo al caso concreto, se advierte con vista
en los elementos de juicio obrantes en las diligencias, que la
protección constitucional rogada por la señora Inés Rafaela
Santamaría de Mejía, resulta procedente, pues con la
determinación emitida en audiencia el pasado 13 de febrero
por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior de Bogotá,
por medio de la cual se resolvió, entre otros, «DECLARAR
probada la excepción denominada “el convenio suscrito por las partes –
contrato de arrendamiento- no ha sido reformado o modificado por las
parte(s)”», y en consecuencia, revocar en su totalidad la
sentencia de primera instancia proferida por el Juzgado
Civil del Circuito de Anserma, para entonces, negar las
pretensiones incoadas dentro del proceso verbal de
regulación de canon de arrendamiento que aquélla
promovió frente a la sociedad Comunicación Celular S.A. -
COMCEL S.A.6, ciertamente se incurrió en causal de
procedencia del amparo por los defectos sustantivo y
fáctico, al adoptar una decisión que luce arbitraria frente a
la normatividad sustantiva aplicable al citado litigio y a las
pruebas obrantes en el aludido juicio, como pasa a verse.
2.1. En efecto, el artículo 518 del Código de Comercio,
que establece lo concerniente a la renovación del contrato
de arrendamiento comercial, es claro en señalar, que «El
empresario que a título de arrendamiento haya ocupado no menos de
dos años consecutivos un inmueble con un mismo establecimiento de
6
Según consta en el acta de la audiencia remitida a esta Colegiatura vía correo
institucional.
5
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
comercio, tendrá derecho a la renovación del contrato al vencimiento del
mismo, salvo en los siguientes casos:
1) Cuando el arrendatario haya incumplido el contrato;
2) Cuando el propietario necesite los inmuebles para su propia
habitación o para un establecimiento suyo destinado a una
empresa sustancialmente distinta de la que tuviere el
arrendatario, y
3) Cuando el inmueble deba ser reconstruido, o reparado con
obras necesarias que no puedan ejecutarse sin la entrega o
desocupación, o demolido por su estado de ruina o para la
construcción de una obra nueva».
Por su parte, el artículo 519 de la citada codificación
sustantiva, que regula lo atinente a la manera como se
resuelven las diferencias en la renovación del contrato,
prescribe que «Las diferencias que ocurran entre las partes en el
momento de la renovación del contrato de arrendamiento se decidirán
por el procedimiento verbal, con intervención de peritos».
2.2. Ahora, respecto del entendimiento de estos dos
preceptos, esta Sala tuvo la oportunidad de pronunciarse
en sentencia del 27 de abril de 20107, en los términos que a
continuación se transcriben in extenso, por su importancia
para la resolución del presente asunto:
«Así, de conformidad con el artículo 518 del Código de Comercio,
el “…empresario tendrá derecho a la renovación del contrato al
vencimiento del mismo…”, cuando haya ocupado no menos de
dos años el inmueble con un mismo establecimiento de comercio,
cumplido satisfactoriamente las respectivas obligaciones a su
7
Exp. 11001-3103-003-2006-00728-01.
6
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
cargo y el arrendador no lo necesite para su habitación o un
negocio suyo sustancialmente distinto del que tiene el
empresario, ni el local exija desocupación o entrega para ser
reconstruido o reparado, como tampoco se imponga su demolición
a fin de adelantar una obra nueva o en virtud del estado de
ruina. Esto es, la atribución en cita se ha establecido, como lo
deja ver el texto literal de la norma, en favor del mercader, pero,
ha de precisarse, tal prerrogativa adquiere plena vitalidad una
vez satisfechas las condiciones señaladas en los numerales 1, 2
o 3 del precepto, puesto que si alguna de ellas no aparece
colmada, la posibilidad de renovar no hace su aparición, según
fluye también del contenido normativo.
Mas, ese peculiar privilegio de poder renovar el contrato
una vez cumplidos los requisitos legales, aún en contra de
la voluntad del arrendador, no supone de modo ineludible
la prolongación de las condiciones pactadas inicialmente,
puesto que de la esencia de la indicada facultad no
emerge semejante conclusión, sino, de modo exclusivo, la
opción de continuar con el uso del inmueble, aunque sea
menester el cambio del contrato anterior o, por lo menos,
la alteración de algunas de las cláusulas antes aceptadas
por las partes, tales como las relativas al precio o a las
circunstancias de utilización del bien materia de
arrendamiento. Se trata, en suma, de la potestad de seguir
sirviéndose del establecimiento en el mismo local, aunque,
eventualmente, bajo regulaciones convencionales
diferentes. A eso se circunscribe el derecho de renovación que
asiste al locatario.
En ese sentido se ha manifestado la jurisprudencia desde
cuando la Sala Plena de la Corte, en sentencia de 29 de
noviembre de 1971, recién expedido el Decreto 410 de 1971 -
Código de Comercio actualmente vigente-, sostuvo la
constitucionalidad de los artículos 518, 520, 521, 522 y 524 del
7
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
mencionado estatuto. Dijo en aquella oportunidad la Corporación,
después de reconocer la renovación como un mecanismo
sobresaliente dentro del “…sistema de protección del derecho del
arrendatario…”, que esa figura no implica la posibilidad de
una prórroga y que, por tanto, no es el “…primitivo
contrato el que va a seguir rigiendo, sino uno nuevo, que
puede acordarse o celebrarse con sujeción a las
circunstancias, especialmente en cuanto a precio y
condiciones de utilización de la cosa arrendada…”.
Posteriormente, en sentencia de 24 de septiembre de 1985 (G. J.
CLXXX, pag. 431), insistió la Sala de Casación Civil, refiriéndose
al artículo 518 del C. de Co., que “…la forma como está
redactado el citado artículo indica que el derecho que consagra
en favor del arrendatario tiene como sujeto pasivo al
arrendador…”, al igual que lo expresó en el fallo de 31 de octubre
de 1994, proferido dentro del expediente 3868, cuando afirmó
cómo “…esta norma erige un derecho a la renovación del contrato
de arrendamiento a favor del arrendatario de inmueble ocupado
con establecimiento comercial por no menos de dos años…”, el
cual no es absoluto, en la medida en que el arrendador
puede “…discutir las condiciones en que debe producirse
la renovación, y si no llega al respecto a un acuerdo con el
arrendatario, le queda expedita la vía judicial con tal fin,
vía a la que también debe acudir el arrendatario, en su
caso, según se desprende del artículo 519 ib. …”, cual se
expresa en esta última decisión.
(…)
Mas, es claro que la tantas veces mencionada atribución
no es absoluta (sentencia de 31 de octubre de 1994,
proferida dentro del expediente 3868), dado que no
implica imposición a quien arrienda el inmueble de todas
las estipulaciones iniciales de la relación convencional,
sino que le permite, a modo de contrapartida natural, la
8
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
libre discusión de las nuevas reglas que en adelante
gobernarán el vínculo, desde luego que esa renovación no
sólo supone la posibilidad de extender en el tiempo la
utilización del local a voluntad del arrendatario, sino
también la de discutir abiertamente la regulación de tal
uso, pues no sería justo que, verbi gratia, a pesar del evidente
proceso inflacionario experimentado en la mayoría de los países,
los cánones antiguos pudieran seguir vigentes después de
vencido el periodo inicialmente pactado, de donde emana la
permisión para deliberar entre las partes inclusive por el
sendero del proceso judicial si es que por efecto de la
ausencia de acuerdo entre ellas fuera menester, el nuevo
estatuto que las habrá de regir, de conformidad con el
artículo 519 ídem., el cual expresamente consagra cómo
“…las diferencias que ocurran entre las partes en el
momento de la renovación del contrato de arrendamiento
se decidirán por el procedimiento verbal, con la
intervención de peritos.”.
En ese orden, al tiempo que el legislador entrega al inquilino, en
beneficio del interés general, el derecho de renovar el contrato
para permanecer con la empresa sin que pueda el arrendador
resistirse a ello, también le otorga a las partes el derecho de
discutir, una vez conocida la voluntad del locatario de
mantenerse en el bien, las reglas que gobernarán la
relación naciente y el de acudir, si lo consideran útil, a los
mecanismos judiciales para lograr la definición del litigio
planteado cuando no adviene el arreglo entre los dos»
(resalto intencional).
Seguidamente agregó, en relación con la facultad de
acudir a la jurisdicción ordinaria a discutir los términos del
contrato renovado, lo siguiente:
9
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
«De esta manera, puesto que como consecuencia de la solicitud
de renovación realizada por el empresario surge para los
contratantes la atribución de debatir las condiciones en que
habrá de continuarse la tenencia del inmueble, según atrás se
expuso, emerge también la posibilidad de intervención
judicial para la resolución del litigio creado por el
desacuerdo en punto de esas estipulaciones, conforme
dispone el artículo 519 del estatuto de los comerciantes;
pero, no se trata de una carga específica de alguna de
ellas, sino de la potestad con que cuentan para asistir
ante el juzgador a fin de obtener que se dirima la
controversia; de suerte que no existiendo ésta debido a que
el arrendatario no hace uso de la renovación o porque
llegaron a acuerdo los interesados, o si, a pesar de su
existencia, no es deseo de ellos ejercitarla, nada puede
constreñir a su uso.
A esa conclusión se arriba también con cimiento en la redacción
de la norma, puesto que la opción del procedimiento verbal
emerge únicamente en “…presencia de diferencias que ocurran
entre las partes en el momento de la renovación del contrato…”.
Esa posibilidad emana, entonces, bajo dos condiciones
simultáneas: a) el ejercicio del derecho de renovación por
el arrendatario y, b) la existencia de diferencias entre las
partes a propósito de esa eventual modificación
contractual; por consiguiente, la carencia de ejercicio de
aquella facultad por parte del empresario impide el
nacimiento del derecho del arrendador, al igual que lo
obstaculiza la falta de las mencionadas discrepancias. De
esta forma, la renovación es un antecedente lógico de la
oportunidad de debatir, a tal grado que no surge ésta sin
aquélla.
Expresado con otras palabras, la alternativa de discutir ante
el juez las diferencias suscitadas, de conformidad con el
10
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
artículo 519 del Código de Comercio, supone
necesariamente la presencia de los desacuerdos así como
del ejercicio de la renovación por parte del arrendatario,
sin el cual no habría lugar a las divergencias, ni, por
tanto, a la posibilidad de pedir a la jurisdicción el
despliegue de su actividad» (énfasis de la Sala).
2.3. Una vez escuchada la audiencia donde se profirió
la providencia objeto de cuestionamiento 8, se observa que el
Tribunal Superior de Manizales aclaró, preliminarmente,
que la sustentación de la alzada versó sobre dos tópicos; el
primero, alusivo a la «oportunidad para solicitar el aumento del
valor del canon de arrendamiento comercial”, que adujo la parte
recurrente “es únicamente al momento de la renovación del contrato»; y
el segundo, atinente a que la sentencia de primer grado
«desconoce el principio de la voluntad privada», ya que «las partes
contratantes ya habían acordado el precio y la renovación«.
Bajo ese derrotero, señaló que estudiaría el primero de
ellos, no sin antes analizar cuál era la normatividad que le
era aplicable al caso, interrogante que respondió indicando
que era la comercial, por tratarse de un contrato de
arrendamiento de esa índole, por lo que procedió a realizar
dicha tarea, bajo las siguientes consideraciones:
«El canon 519 del Código de Comercio reza: “diferencias en la
renovación del contrato. Las diferencias que ocurran entre las
partes en el momento de la renovación del contrato de
arrendamiento se decidirán por el procedimiento verbal, con
intervención de peritos”.
8
Allegado a esta Corte vía correo institucional por el Tribunal censurado.
11
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
De lo dicho se concluye sin mayores raciocinios que la
discusión de las condiciones contractuales por vía judicial
tiene que darse en el momento de la renovación
contractual, pues con posterioridad a ello el negocio
jurídico seguirá gobernado por las estipulaciones
primigenias. Huelga precisar que tal como se indicó en la
demanda, tanto el juzgado a quo como esta superioridad
declararon renovado el contrato de arrendamiento de que
se trata; y de ahí que la oportunidad para presentar la
reclamación por el valor de los cánones haya fenecido,
pues una vez renovado bajo las mismas condiciones el
negocio, carece de sentido cualquier discusión frente al
clausulado que debe regir la relación.
En este entendido, el cargo por el tópico estudiado prospera
en razón a que la discusión de los términos contractuales
no se hizo en tiempo y, por ende, caducó dicha
oportunidad; consecuentemente, se declarará probada la
excepción nominada “el convenio suscrito por las partes no ha
sido reformado o modificado por las partes”, fundamentada en
que la no reclamación en tiempo por parte de la demandante
torna infructuosas las pretensiones de la demanda. Así,
entonces, resulta innecesario el estudio de los demás medios de
defensa, porque el analizado y declarado tiene la virtualidad de
quebrar el fallo de instancia y despachar desfavorablemente las
demás peticiones del libelo introductor, conforme al artículo 282
del Código General del Proceso» (destaco de la Sala).
2.4. Contrastando los fundamentos de dicha decisión
con la intelección que ha dado la Corte sobre los preceptos
citados con antelación y las pruebas obrantes en el
expediente del litigio criticado, advierte la Sala que la
Corporación acusada incurrió en los defectos atrás
demarcados, comoquiera que, distraídamente, entendió que
12
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
del canon 519 del Código de Comercio se podía extraer un
término de caducidad para reclamar ante los jueces la
resolución de las discrepancias que pudieran surgir entre
los contratantes una vez operara la renovación del contrato
de arrendamiento a que alude el artículo 518 de ese mismo
estatuto, cuando la jurisprudencia de esta Sala ha dejado
claro que para el ejercicio de esa prerrogativa es
ineludiblemente necesario la presencia de los desacuerdos,
precedidos del ejercicio del derecho de renovación exclusivo
del arrendatario, y que la misma es potestativa de las
partes, lo cual quiere significar que únicamente se activa en
presencia de tales presupuestos, y puede ser o no utilizada
por éstos, es decir, nada los puede obligar a ejercitarla, así
existan discrepancias entre ellos; en otras palabras, del
referido precepto no se puede colegir caducidad alguna.
En el sub judice, tal y como lo informa el expediente
contentivo del proceso verbal criticado9, antes que la
arrendadora, aquí accionante, se mostrara en desacuerdo
tanto con el canon de arrendamiento que debía pagar la
sociedad arrendataria demandada, como con el término de
duración del contrato renovado, demandó la restitución del
bien inmueble objeto del mismo, juicio que inició en 2017 y
finalizó en el segundo semestre de 2018, cuyas súplicas no
prosperaron por haberse declarado probada en ambas
instancias la excepción de “renovación del contrato de
arrendamiento”, por lo que una vez quedó en firme esa
decisión, solicitó a aquélla la revisión de los mencionados
aspectos, guardando ésta silencio, razón por la que la
9
Remitido en copia digital por el Juzgado Civil del Circuito de Anserma, Caldas.
13
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
interesada la convocó al Centro de Arbitraje y Conciliación
de la Cámara de Comercio de Manizales, en aras de agotar
el requisito de procedibilidad para incoar el respectivo
proceso verbal, diligencia que se llevó a cabo el 5 de marzo
de 2019, sin ningún éxito, lo que generó, entonces, la
posterior presentación de la demanda que dio origen al
litigio en estudio.
En ese sentido, para la Corte es evidente que la
arrendadora ejercitó la facultad consagrada en el artículo
519 del Estatuto Mercantil, conforme los presupuestos
precisados en líneas precedentes, pues, como antes se
explicó, una vez fue declarado por los jueces que operó la
renovación de que trata el canon anterior, fue cuando ésta
se mostró inconforme o interesada en modificar el
clausulado del contrato de arrendamiento renovado, en lo
atinente a precio y duración del mismo, y ante la falta de
consenso con la compañía arrendataria, procedió a iniciar
respectivo juicio verbal; luego, entonces, mal hizo la
Colegiatura acusada en cobrarle una caducidad que no
consagra la norma, actuación que indudablemente
transgredió los derechos fundamentales al debido proceso y
al acceso a la administración de justicia de la promotora del
resguardo.
2.5. Finalmente cabe señalar, en lo que toca con el
defecto procedimental alegado por la gestora del amparo,
que para la Sala este no se configuró en el sub examine, ya
que en ningún momento el Tribunal censurado con su
decisión dejó sin efectos el acuerdo conciliatorio al que
14
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
llegaron las partes en contienda en relación a la duración
del contrato de arrendamiento renovado, esto es, de diez
(10) años contados a partir del 2 de agosto de 2016 10, pues
el fallo de primer grado versó, únicamente, respecto de la
pretensión que no fue conciliada, cual es la de fijar un
nuevo canon de arrendamiento, como antes quedó
clarificado.
3. En conclusión, es claro que ante el defectuoso
estudio efectuado por parte de la instancia judicial
accionada respecto del recurso vertical propuesto por la
parte demandada en el litigio tantas veces referido, se
justifica la intervención del Juez de tutela en aras de
restablecer las garantías superiores que le fueron
conculcadas a la aquí interesada, para que la Colegiatura
criticada se pronuncie nuevamente sobre dicho mecanismo
de impugnación.
DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Civil, administrando justicia en
nombre de la República de Colombia y por autoridad de la
ley CONCEDE el amparo incoado por Inés Rafaela
Santamaría de Mejía. En consecuencia se dispone:
10
De acuerdo con el acta que recoge los pormenores de la audiencia de que tratan
los artículos 372 y 373 del citado Estatuto Procesal.
15
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
PRIMERO: DEJAR sin valor ni efecto la sentencia
proferida en audiencia el pasado 13 de febrero por la Sala
Civil Familia del Tribunal Superior de Manizales, en el
marco del proceso verbal de regulación de canon de
arrendamiento que promovió la tutelante frente a la
sociedad Comunicación Celular S.A. -COMCEL S.A., con
radicado No. 2019-00030-00, así como las demás
decisiones que dependan de ella.
SEGUNDO: ORDENAR a la aludida Corporación, que
dentro de los diez (10) días siguientes a la notificación del
presente fallo, proceda nuevamente a decidir el recurso de
apelación propuesto por la parte demandada frente a la
sentencia de primera instancia emitida en el citado litigio,
teniendo en cuenta las consideraciones vertidas en el
presente fallo.
TERCERO: ADVERTIR que el cumplimiento de la
orden dispuesta en el ordinal anterior se encuentra sujeta a
los acuerdos que ha expido el Consejo Superior de la
Judicatura durante la emergencia sanitaria que vive el país.
CUARTO: COMUNÍQUESE telegráficamente lo aquí
resuelto a las partes y, en oportunidad, envíese el
expediente de la tutela a la Corte Constitucional para que
asuma lo de su cargo, en caso de no ser impugnado este
fallo.
16
Rad. No. 11001-02-03-000-2020-01028-00
LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA
Presidente de Sala
ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO
AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO
LUIS ALONSO RICO PUERTA
OCTAVIO AUGUSTO TEJEIRO DUQUE
FRANCISCO TERNERA BARRIOS
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