Sexualidades y Psicoanálisis Freudiano
Sexualidades y Psicoanálisis Freudiano
Posiciones
DIVERSIDAD
S E X UA L S exuadas
la ina
decua
ción sex
Biología Freudiana ual
sexualidades
Lo femenino
ACONTECIMIENTO
goce
de cuerpo
género &sexuación identificación
Deseo AMOR
Auto erotismo
Pulsión
inconsciente
Elección
de objeto
Falo
Bienvenida
Sexualidad en perspectiva
Sublimaciones
Diversidad sexual
Conversaciones entre
feminismos y psicoanálisis
Lacan Freudiano
Perspectiva freudiana de la orientación lacaniana
Nota editorial – Una invitación al lector por ÁNGELES CÓRDOBA y GERARDO BATTISTA
Nota editorial
valor la fórmula no hay relación sexual, que quiere decir que los seres hablantes, como seres sexuados,
forman pareja, no a nivel del significante, sino a nivel del goce, y que este enlace es siempre sintomático
y por lo tanto singular.
La erótica del sueño pone de relieve que la práctica analítica nos fuerza a una exigencia de con-
temporaneidad, por tal razón nos parece fundamental precisar el contexto en que Freud realizó sus
elaboraciones para poner en valor su eficacia y conversar, de la buena manera, con los acontecimientos
epocales y sentar posición ante las derivas que se realizan de su obra. Sobre este punto, en Lacan
freudiano ubicamos que la asunción de una posición sexuada es un proceso cuya elección no es sin el
encuentro con otros cuerpos. De este modo, se hace evidente la vigencia del planteo freudiano respecto
a los dos tiempos de la sexualidad. La temporalidad de la sexualidad está escandida por “el origen de
ese famoso no hay relación sexual”, la latencia. Entonces, podemos ubicar que la elección de deseo se
produce en la infancia; mientras que la elección de objeto, el encuentro de los cuerpos y el consenti-
miento respecto a la posición de goce en el fantasma se pone en forma a partir de la pubertad. Para
atravesar este tiempo, el joven necesita de una elucubración, un argumento que le permita fijar un
partenaire a partir de lo que son sus condiciones de amor y de goce. La modalidad de lazo al otro como
partenaire sexual en un sentido será una invención y en otro una reedición corregida y aumentada de
la sexualidad infantil. Este nuevo anudamiento entre el goce, el cuerpo y el sentido, como respuesta al
no-hay relación sexual, propicia que “haya relación con el sexo”. Nos interesa enfatizar la función que
cumple el encuentro con otros cuerpos en la asunción del sexo. Para lo cual, te traemos una entrevista
que le realizase L. Dupont a M.-H. Brousse en “Lacan Web Télévision”, la analista francesa relata dos
artículos periodísticos en los cuales dos homosexuales tomaban la palabra diciendo que cuando eran
niños se habían preguntado si no eran trans. Y, de hecho, explicaban que era porque no conocían el
modo de gozar homosexual que estaba en gestación en ellos. Luego del encuentro con otros cuerpos
comprendieron que no eran trans, sino que eran propiamente homosexuales. Brousse concluye que el
pensamiento trans se impone como el signo de una cierta emancipación de lo real biológico en relación
con lo real de la palabra. Por su parte, la ciencia, ante las manifestaciones en los niños de preguntas o
certezas sobre fijaciones precoces en la sexuación infantil, empuja a dirimir una posición sexuada en
la infancia desentendiendo no solo que la sexuación es un proceso sino intentando borrar la noción
misma de cuerpo sexuado al reducirlo a lo biológico. La tecnociencia propicia la gestación fuera del
sexo, sin pasar por el cuerpo del otro, no solo sostiene que se puede tener una sexuación eludiendo la
función del encuentro con Otro cuerpo, sino que también intenta borrar la alteridad radical del Otro
en la elección del sexo.
El psicoanálisis de la orientación lacaniana no hace objeción alguna respecto de la Diversidad
sexual de los seres hablantes pero concibe que la asunción de una posición sexuada es singularísima
e inherente a los dos tiempos de la sexualidad, la infancia y la pubertad. Lo dispar de la sexualidad
articula la invención del sexo con lo incomparable que habita en cada uno, la singularidad. Es decir, lo
sexual es concebido como una diversidad que aloja lo singular.
Bueno, como te dijimos al inicio de este recorrido, Traumatismo Freud es nuestra propuesta para
conversar con vos sobre psicoanálisis, los feminismos, las tecnociencias y las TCC en la universidad.
Esta revista la inventamos no para dar respuestas sobre Sexualidades sino para hacer preguntas. Por
eso, abajo de estas líneas, encontrarás un email y nuestro IG para que te comuniques con nosotros para
hablar sobre el contenido de la revista, tus intereses y preocupaciones epistémicos-clínicos.
Por último, un agradecimiento especial a nuestro Comité de Redacción por su trabajo: Gisela
Contino (Secretaria), Santiago Hormanstorfer, Valeria Casali, Gabriela Cuomo, Natalia Rodríguez
Paso, Federico Giachetti, Eugenia Crivelli, Carolina Santoccono, Melina Farje, Ana María Careaga
y Verónica Wainszelbaum.
A nuestros Directores Editoriales, Osvaldo Delgado y Susi Epzstein, por el intercambio fructífero
y alojar y orientar nuestras ideas.
A las Consejeras Editoriales Sandra Rese, Viviana Mozzi y Silvia Pino por su atenta lectura.
Agradecemos a nuestro talentoso diseñador Iñaki Jankowski por su trabajo dedicado, creativo y serio
que hizo de nuestra revista un objeto precioso.
Nuestro agradecimiento a Julián Pilar y a Susana Cappellini por sus trabajos de traducción.
En la revista se encontrarán con un divino detalle, una muestra de la artista Andrea Pasut, le
agradecemos su generosa autorización.
Antes de despedirnos, queremos ubicar algo fundamental, en esta revista al lector no le es dictado
el saber de cada autor sino que los escritos mismos se hacen al deseo del lector. La revista no termina
de escribirse sin la incorporación de tu lectura. Como nos enseña Borges, la lectura funda escritura,
parafraseándolo, podemos decir que esta revista es solo una cosa más entre otras hasta que encuentre
un lector, sólo ahí podrá convertirse en un texto.
Sí, la invitación a la lectura también es un modo de mantener viva y abierta la conversación sobre
esa unión enigmática entre las palabras y el cuerpo del escrito que nos habita.
Directores de la publicación
[email protected]
instagram @traumatismofreud
En la revista encontrarán 11 breves reflexiones de estudiantes sobre
#UnaCitaConFreud
“Sin duda habrán oído decir ustedes, estimados señores, que el psi-
coanálisis extiende de manera abusiva el concepto de lo sexual, con
el propósito de sustentar las tesis sobre la causación sexual de las
neurosis y sobre la significación sexual de los síntomas. Ahora pueden
juzgar por sí mismos si esa extensión es injustificada. Hemos ampliado
el concepto de la sexualidad sólo hasta el punto en que pueda abar-
car también la vida sexual de los perversos y la de los niños. Es decir,
le hemos devuelto su extensión correcta. Lo que fuera del psicoaná-
lisis se llama sexualidad se refiere sólo a una vida sexual restringida,
puesta al servicio de la reproducción y llamada normal”
(Freud, S., “20ª Conferencia. La vida sexual de los seres humanos”, Vol. XVI,
Buenos Aires, Amorrortu, 1992, p. 291.)
Carta a la madre de un joven homosexual
por SIGMUND FREUD
Freud recibió desde Norteamérica la carta de la madre de un joven homosexual que le pedía su consejo.
Para ella, la homosexualidad no era bien vista por lo que pensó que Freud a través del psicoanálisis
podría hacer algo para volver a su hijo un heterosexual. A continuación presentamos la carta:
Querida señora:
Sigmund Freud
El título de este ENAPOL, “Lo nuevo en el amor. Este “nuevo” tan efimero cae en efecto sobre no-
Modalidades contemporáneas de los lazos”, articula sotros mismos. Lo nuevo en las formas del vincu-
una cuestión central para nuestra civilización, que lo social amoroso está particularmente marcado
no cesa de exigir una renovación de los vínculos por esta obsolescencia que acecha en nuestros
sociales que venga a responder a las novedades discursos, especialmente en las redes sociales,
que la ciencia no cesa de producir en las técnicas lugares de una búsqueda desenfrenada de nove-
y en los objetos que no cesan de renovarse. Esta dades y de nuevas formas de vivir propuestas por
exigencia de “nuevo”, fue sobre la que Baudelaire los influencers.
pone la última palabra en “Las flores del mal” en Mas allá de estas formas del vinculo, donde
1861, dice: “sumergirse en el fondo del abismo, la necesidad de novedad es caricaturesca, po-
Infierno o Cielo, ¿qué importa? ¡En el fondo demos considerar que las formas de lo nuevo
de lo desconocido para encontrar algo nuevo!”. aparecen en el movimiento general que toma
Pero, ¿Dónde hay que sumergirse?, ¿en el fondo en consideración la voz de las mujeres en un
de nosotros mismos?, ¿qué somos nosotros sino estilo, mas o menos marcado, según los paises.
este Otro fundamental, nuestro inconsciente? Este movimiento puede nombrarse el derrumbe
En el curso de Jacques-Alain Miller en el del sistema patriarcal, incluso la toma Kabul por
que participé en el 96 bajo el titulo El otro que parte de los talibanes en agosto de este año no
no existe y sus comités de ética,1 Jacques-Alain se parece a la toma del 96’, independientemente
tomo este poema de Baudelaire como objeto de de lo que suceda después.
su curso desarrollando lo que había presentado Una aceleración se hace sentir en el ascen-
primero en San Pablo. so en potencia de la voz de las mujeres en el
Subrayaba que no es fácil de traducir “du nouveau” discurso de la civilización. Cuatro movimientos
del francés al castellano por que el español y el distintos han marcado en los últimos años el
portugués no tienen el articulo “du”, del, por eso vinculo social.
se traduce como “algo nuevo” pero Jacques-Alain • En primer lugar la lucha contra el femicidio
seguía: “[…] sentimos en du nouveau algo distin- que se ha desplazado de América Latina a
to que en le nouveau [lo nuevo], incluso notorio. Europa y a los EE.UU.
Du nouveau no designa nada, ningún objeto en • A continuación el debate llevado a cabo por
particular que sería nuevo sino la dimensión mis- diversos movimientos feministas sobre la
ma de lo nuevo como una dimensión del ser”.2 inclusión o no del sexo ordinario conyugal
Esta dimension de lo nuevo tiene difi- en la categoria de la violación,
cultades para permanecer como tal en nuestra • En tercer lugar el movimiento #MeToo que
civilización, dura cada vez menos, en menos aparece en EE. UU. para ganar también los
tiempo y es uno de los nombres de las for- tres continentes.
mas contemporáneas de la pulsión de muerte. • Y finalmente “La cuestion trans”.
Estas cuatro formas de lo nuevo en el vínculo “Supongamos”, nos dice, “que alguien pretenda
social estan particularmente iluminadas por el no poder resistir a su pasión, cuando el obje-
discurso analítico en la medida en que éste es to amado y la ocasión se presentan, ¿acaso si
el único discurso que sostiene a la vez que no hubiera alzado un patíbulo delante de la casa
hay relacion sexual, es asi que su puesta a punto donde encuentra esa ocasión, para atarle a él
supera todas las definiciones sociales posibles. inmediatamente después de haber satisfecho su
Por otra parte el nuevo amor que pone al descu- deseo, le sería todavía imposible resistir a él?”.5
bierto el psicoanálisis, el amor de transferencia, Lacan objeta: “El deseo, que se llama deseo, basta
es un amor que se dirige al saber, un amor que para hacer que la vida no tenga sentido si produ-
pone en juego una creencia que no es ni narci- ce un cobarde”.6 Este hombre de deseo incluso
sista, ni busca la caridad, ni quiere el bien del no retrocede delante del patíbulo.
otro. Es una creencia donde el lugar de la defi- El hombre de deseo es aquel que se niega
nición “de lo que se ama” es crucial y este lugar, a perder lo que hace el sentido de su vida en
de lo que se ama, Lacan lo nombra “una mujer”. ese mismo deseo. Lacan cita en latín la máxi-
Es esto lo que hace que el discurso analitico ma de Juvenal, el hombre de deseo es el que se
cumpla su promesa de introducir algo nuevo en niega “Para vivir, a perder la razón de vivir”. Si
el amor como Lacan lo dice en “Televisión”.3 agregamos allí al hombre del goce, el perverso
sádico, como lo hizo Jacques-Alain Miller en un
Primer punto: comentario sobre esta “Ética del psicoanálisis”,
Importancia del movimiento entonces vemos cómo el perverso puede perfec-
de lucha contra la violencia tamente no retroceder ante nada para lograr su
hacia las mujeres. crimen y matar sádicamente a una mujer.
La violencia continua contra el cuerpo de las En el caso de feminicidios más ordinarios, es
mujeres hace particularmente eco con la frase de sorprendente el constatar que los hombres que ma-
Lacan, según la cual “Solo hay una cosa con la tan lo hacen a pesar de los recordatorios de la ley
que no se sabe literalmente qué hacer cuando, por y las prohibiciones policiales y judiciales después
ejemplo, se es un hombre: una mujer. No hay nada de largas peripecias. La recidiva también es muy
con lo que se sepa menos qué hacer que con una frecuente. La violencia ordinaria atestigua bien de
mujer. Interróguenselo. ¿Qué hay más embarazoso aquello del cuerpo del ser amado/odiado, lo único
para un hombre que un cuerpo de mujer? Hasta que un sujeto masculino tiende a hacer es marcarlo.
el punto que incluso Platón se dio cuenta de eso. “El Otro, al final de los extremos […], es el
Se dio cuenta en el Banquete, donde explica, a un cuerpo […] hecho para inscribir algo llamado la
nivel mítico es muy cómodo el mito, incluso indis- marca […]. Siempre lo hicimos, […] el primero
pensable que no hacían más que uno, un cuerpo y, comienzo del gesto de amor, siempre es, un poco,
cosa muy fastidiosa, algo que no ha vuelto a verse esbozar esto gesto”.7 Esto va de las cosquillas a
nunca. Freud cayendo en la trampa, nos cuenta la marca violenta.
que el Eros es la tendencia hacia el Uno. Es preci- En el feminicidio o la violencia contra las
samente aquí donde está toda la cuestión– lo real mujeres en el sentido mas extendido podriamos
es definitivamente dos. A partir de ahí está muy hablar de una absolutización ordinaria del goce
claro que lo real, tal como yo como me expreso es que viene a velar el agujero dela no relación sexual.
Lacan quien habla, es precisamente lo imposible.
A saber, lo imposible de lo que daría un sentido a Segundo punto:
esa relación llamada sexual”.4 La extension de la violación
El feminicidio testimonia que, frente al enig- a las relaciones sexuales ordinarias.
ma del sexo, una exigencia de goce del cuerpo de La cuestión de la violación habia sido plan-
una mujer puede hacerse absoluta sin límites. En teada como un tema en los lazos sociales por
su “Kant con Sade”, Lacan se opone al ejemplo las feministas norteamericanas en los años 70’
de Kant, que dependía en gran medida de la Ley del siglo pasado y en particular por la feminis-
para proteger a las mujeres: ta australiana Germaine Greer, en su best seller
La mujer eunuca, publicado precisamente en el 70’, por la mediación de la posesión reciproca de las
la misma Germaine Greer en el 2018, retoma y personas”10. Para Kant el consentimiento explicito
desplaza la cuestión publicando un libro sobre la era formulado en el contrato matrimonial y, des-
violacion On rape donde expone sus nuevos puntos pués, en nuestra civilización, a medida que el lazo
de vista sobre la violación ordinaria distinguiendo- matrimonial pierde su necesidad y su brillo, es, mas
la de la violación violenta y que quiere introducir bien, introducir otras formas de consentimiento
como delito penal nuevo. Antes de su publicación, explícito, sea bajo todas las formas inventadas desde
en una entrevista define esta violación ordinaria, en los países del norte de Europa, muy formales, a las
la cual incluye el sexo conyugal, como no violenta, cosas menos formales de otros países.
pero con tres adjetivos importantes, la cito: “una Sobre este punto el psicoanálisis se separa
relación perezosa, negligente, insencible”. de la solución contractual, por un lado, o de la
Esta consideración sobre la violación ordina- denuncia de la pura relación de fuerzas. Lacan
ria ha sido muy comentada y algunas feministas hace del apareamiento sexual, sea cual sea su
consideran hiriente su minimización de la violen- forma, el vínculo de goce que viene en lugar de lo
cia, algunas otras han señalado que tienen un eco que hace impasse en el significante, y que siempre
de su transfobia. Germaine Greer, habia afirmado lo hará, sean cuales fueran las inclusiones sutiles
que: “no alcanza con cortarse el sexo y ponerse con las que intentemos convencer al otro.
una falda para convertirse en una verdadera mu- Tenemos una doble lectura, a nivel del signifi-
jer”, en su definición de la verdadera mujer esto cante y a nivel sexual, Lacan hace del apareamien-
pasa también por su afirmación de que la con- to de los cuerpos a nivel sexual un apareamiento
dición de mujer supone esta violación ordinaria. sintomático haciendo del impasse a nivel signifi-
El libro es mas matizado que las incisivas decla- cante una solución, es lo que Jacques-Alain Miller
raciones y otras feministas han considerado de extrajo como teoria del partenaire-sintoma y que
interés la nueva penalización de la violencia que supone dos maneras de leer la relación que no hay.
ella propone, desearía que haya mas condenas y En este sentido lo nuevo del amor en los
afirma que sería necesario un delito nuevo mas lazos sociales viene de lo que el discurso psicoa-
liviano que el crimen de violación para calificar nálitico subraya. Cito a Lacan en “Televisión”:
la violación ordinaria. Es un debate ahora muy “No se puede por la observación de lo que cae
actual en Europa, especialmente en España don- bajo nuestros sentidos, es decir la perversión,
de la calificación de simples abusos sexuales es construir nada nuevo en el amor”11.
a menudo retenida por los jueces para definir Del lado de la perversión no hay nada nuevo,
lo que era una violación. Un debate que proba- todo ha sido explorado y clinicamente descrito, lo
blemente va a desembocar en, efectivamente, la nuevo viene de estas exigencias “nuevas” de ins-
creación de algo nuevo en el lazo social, con este cripción de la relación sexual y de como calificarla.
nuevo delito.
El hecho de considerar la recalificación El movimiento #MeToo
del sexo ordinario, no solamente es de los años Esta separación entre perversión y lo nuevo
70, como lo subrayó Jean-Claude Milner8. en el amor se acentúa con la problemática #MeToo
El problema parte de Kant, porque Kant señala que desplaza la voluntad de contractualismo, si
bien que la cópula carnalis implica: “Un uso igual- en Estados Unidos la preocupación explícita era
mente recíproco de las características sexuales”9. menos marcada que en Europa, se suponía que
Entonces,surge un problema mayor, cada uno de los la teoría del consentimiento mutuo regía en la
partenaires contrariamente a los principios de la éti- relaciones sexuales entre adultos y permitía re-
ca trata al otro como una cosa, como un medio para solver las asimetrías de poder entre partenaires.
su goce. La solución para Kant reside en la forma Según Milner, el caso del predador Weinstein ha
contractual, suponiendo un consentimiento explí- arruinado la creencia en la posibilidad del consen-
cito que justifica esta falta de ética. Este contrato es: timiento mutuo. “El caso de Weinstein ha hecho
“la consecuencia jurídica de nuestra obligación de explotar estas creencias, las relaciones estaban
no comprometernos en un vínculo sexual mas que todas basadas en la desigualdad”12.
Este hecho, lo constataba a su manera Germaine un hecho de discurso. Se inscribe en la cháchara
Greer, comentando sobre el movimiento #MeToo y sobre el sexo que hace olvidar lo inconmensurable
tomando distancia de lo que ella llamaba el #MeToo de los placeres y del goce de los lados hombre y
“business”, un movimiento que encuentra “quejum- mujer de la sexuación.
broso”. Ella considera que no funcionará porque: Un lado puede soñar localizarse en un órga-
no, el otro lado no. A partir de ahí Lacan ubica
[…]todos estos hombres poderosos que están en dos maneras lógicas de hacer con el significado
problemas ya están desarrollando su defensa con abo- fálico, la del transexual, la de la homosexual.
gados. Será el juicio de O.J. Simpson, una y otra vez, El transexual ya no lo quiere como signifi-
(…) y tengo temor de que las mujeres que testifica- cante, sale del discurso y pasa a lo real a través
ron se rompan en pedazos, porque el poder es el poder de la cirugía. La homosexual tampoco quiere
y aquellas que se quejan no tienen poder13. mas el falo como significante pero se queda en el
discurso sexual, desarrolla el discurso amoroso de
Finalmente lamenta que este movimiento no manera que arruina todo prestigio del falo, cito
esté dirigido a mujeres pertenecientes a minorías a Lacan: “al romper el significante en su letra”14.
que tienen empleos comunes y corrientes. El ejemplo prínceps de esto es el movimiento
Al revés, Milner subraya la diferencia en- literario de Las Preciosas, Les précieux.
tre feminismo universitario y el movimiento Para el transexual Lacan muestra la lógica que
#MeToo, por que el #MeToo permite incluir en se desarrolla en dos etapas, en primer lugar la posi-
una serie a mujeres ordinarias sin estatuto es- ción del sujeto transexual participa del error común,
pecial. El hashtag MeToo tiene en su enuncia- de encarnar la diferencia sexual en un órgano, cito:
do incluso una lógica agregativa sin límites. “[…] la pequeña diferencia, que pasa engañosa-
Implica “un mecanismo de adición indefinido”. mente a lo real a través del órgano […]”15.
Mecanismo que puede incidir sobre las muje- En un segundo momento después de ha-
res como tal y renovar el lazo social y el lugar berse sometido al error común nace una pasión
de estas mujeres. El movimiento #MeToo tiene particular, nueva, cito: “Su pasión, la del transe-
una oportunidad de volver a empezar y marcar xual, es la locura de querer liberarse de este error,
una ruptura con el feminismo universitario, ya el error común” pasando a lo real”16.
no se trata de microagresiones identitarias en Allí Lacan habla de pasión y de locura, la
los campus, sino de la redefinición de lo que es liberación deseada por el transexual apunta al ór-
la relación sexual en los discursos del amo y la gano como medida común, esta liberación quiere
opinión publica en general. ignorar que los dos sexos son inconmensurables
por la no relación de los goces mas allá del ór-
La cuestión trans. gano, “Su único yerro es querer forzar mediante
En la cual se juega el nivel de definición, el la cirugía el discurso sexual que, en cuanto im-
mas general de lo que es la relación sexual, co- posible, es el pasaje de lo real”.
mentando en su Seminario …o peor, las posiciones Aquí se lee la distinción del paso de lo real y
transexuales y las posiciones de las homosexuales el paso a lo real, el paso de lo real como se dice “el
femeninas frente a la relación sexual Lacan subra- paso de un tifón”, es lo imposible de la relación
ya que estas dos maneras de abordar la imposi- sexual en el discurso, el error lógico es querer
bilidad de inscribir la relación sexual implican en inscribirlo pasando a lo real. El sujeto transexual
su discurso que la diferencia sexual es hecho de por su pasión de pasar al otro lado esencializa la
discurso y no de esencia. Tanto los transexuales diferencia sexual y hace existir la identidad de
como las homosexuales femeninas, testimonian uno y otro bando sin tener en cuenta la alteridad
que el hecho de que haya un órgano que constitu- radical del goce femenino.
ye una diferencia imaginaria entre los sexos, no es Es por eso que al sujeto transexual operado
mas que una ilusión de encarnación, el órgano no no le importa si la prótesis del pene o de la vagina
da la ilusión de acceder al otro sexo sino dejando le dará sensaciones no es una pasión sensualista,
de ser órgano para convertirse en significante, en es más allá, siempre habrá suficientes sensaciones.
La pasión transexual hace que la imposibilidad ERIC LAURENT es Psicoanalista, Psicólogo y Doc-
de la relación entre los sexos pasa a ser real, si tor del Tercer Ciclo de Psicoanálisis, cuya disciplina
estudió con Jacques Lacan. Es miembro de la École
bien se trata de una imposibilidad de una medida
de la Cause Freudienne (ECF) desde sus comienzos.
común de los goces se transforma en una pola- Miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis
ridad radical entre esencia masculina y esencia (AMP), de la que fue presidente en 2006-2010. Ense-
femenina encarnada en cuerpos sexuados según ña dentro de la Cátedra de la Sección Clínica del De-
el voto del sujeto. partamento de Psicoanálisis de París 8. Publica, desde
1974, más de 130 artículos traducidos a siete lenguas.
En esto se separan la pasión transexual y la
pasión trans, la pasión trans es pasión de la au- Conferencia en el X ENAPOL, “Lo nuevo en el amor.
todeterminación de la elección del sexo, pasión Modalidades contemporáneas de los lazos”, 8 de oc-
del self made, del cambio, de la reversión de los tubre de 2021. Publicación electrónica de X ENA-
cambios, y quieren inscribir esta posibilidad en las POL-FAPOL. Agradecemos al autor su autorización
leyes que permiten el cambio de estado civil, sin para publicarlo en nuestra revista.
...
ÁC En tu libro, Leyendo a Freud desde un diván lacaniano, planteas: “si Freud formula que la anatomía
es el destino, entonces, en el empuje actual –vía las cirugías, las hormonas, etcétera–, se
busca reconfigurar la anatomía a lo que se entiende como identidad sexuada, como si fuera
una restitución de la anatomía. Pero en verdad, no es del orden de la naturaleza sino que es
una operación sobre lo real y se produce un real nuevo”.1 ¿Cómo pensar el postulado freudiano
“la anatomía es el destino” desde la perspectiva de la orientación lacaniana y qué deriva realiza
de éste el discurso capitalista hermanado con las tecno-ciencias?
OD En primer lugar, la referencia freudiana “la anatomía es el destino” es una lectura imaginaria,
Freud dice exactamente todo lo contrario en el mismo texto, es más, en los últimos párrafos, se
encarga explícitamente de situar “que la anatomía no es el destino” y que no hay una sexuación
definida anatómicamente ya que encontramos identificaciones, fijaciones.
Cuando Freud plantea la sexualidad infantil, trabaja sobre la elección de objeto, los desvíos de
la meta y del objeto, ya está diciendo que la anatomía no es el destino, porque si la anatomía
fuera el destino, no habría desvió de meta y de objeto, sería una contradicción lógica y abso-
luta. Por lo tanto, para el psicoanálisis, y Freud lo postula claramente, se trata de fijaciones,
identificaciones y habría que agregar el deseo de los padres. La sexuación responde a esos
tres órdenes articuladamente.
Para Freud el Edipo es un ordenamiento del campo del goce que vela que la satisfacción plena
de la pulsión es imposible. Es un montaje que se ordena en el campo del goce pero también
está al servicio de velar el encuentro con ese imposible.
ÁC Ahora, cómo pensar la anatomía es el destino ante la deriva que realiza el discurso capitalista
y las tecnociencias.
OD “La anatomía es el destino” en esta época es propia del reinado yoico, porque la “anatomía es el
destino” es congruente con la supuesta autopercepción. El yo autopercibe la identidad y busca
ajustarla anatómicamente a lo que se autopercibe, la autopercepción yoica está al servicio de la
ideología imperante en esta época. Sabemos desde el psicoanálisis que el yo no autopercibe
nada, es un lugar de absoluto desconocimiento. El yo no percibe ni la anatomía, ni la supuesta
realidad, sino que es un síntoma. Lacan lo trabaja muy bien cuando se refiere a la neurosis
obsesiva, pero no solo para la neurosis obsesiva es un síntoma. El yo da una consistencia
imaginaria y está al servicio de mantener siempre una distancia respecto de la relación del sujeto
con su propio deseo inconsciente, lo cual fracasa todo el tiempo. El yo para el psicoanálisis es
una defensa, una defensa respecto a su deseo inconsciente, o sea que se desconoce lo que
en verdad se desea, es una defensa respecto del encuentro con el otro partenaire, respecto al
encuentro con la vida misma, ya que el yo es un refugio que está al servicio de mantener un
tratamiento de aislamiento y anulación con el conjunto de la existencia humana.
GB Entendemos que nuestra época, con los desarrollos en el campo de la ciencia y del derecho,
ante las manifestaciones en los niños de preguntas o certezas sobre una posible elección
sexual, se empuja a dirimir una posición sexuada en la infancia desatendiendo no solo la
sexuación como proceso, sino intentando borrar la noción misma de cuerpo sexuado al reducirlo
a lo biológico. Sabemos que, ante la ausencia de la relación sexual, cada ser hablante debe
inventar su propia relación al sexo. ¿Cuál sería la vigencia y relevancia de la noción freudiana
de la sexualidad en dos tiempos?
OD Cada posición sexuada es absolutamente singular, no hay dos iguales, eso es imposible. Para
Entrevista
el psicoanálisis, la sexualidad da cuenta de la radicalidad de la singularidad. La posibilidad de
las elecciones del sexo, las elecciones de partenaire van a tener que ver con la llegada de la
pubertad y la adolescencia. Freud ubica dos tiempos en la sexualidad: la sexualidad infantil,
el período llamado por Freud de latencia y finalmente la pubertad, donde se pueden producir
las diferentes modalidades de elecciones, de despliegue del deseo.
La pubertad tiene un valor absolutamente traumático porque desestabiliza la posición fantas-
mática lograda en la infancia, la cual adquiere consistencia en la llamada latencia. La latencia
es el período de la consistencia fantasmática. Esta construcción se produce en la primera
infancia, se trata de la fijación de la pulsión a un objeto, que Freud llamó objeto parcial, el
objeto a en términos de Lacan. La constitución de un trayecto pulsional es algo propio de la
infancia. En la latencia esto se sostiene y se despliega con una consistencia importante, pero
al llegar a la pubertad, la seguridad fantasmática alcanzada se viene a pique. No solo por las
transformaciones del cuerpo a nivel orgánico sino por acontecimientos en el cuerpo a nivel
de los goces. El encuentro con lo femenino como tal es conmocionante, traumatizante. A su
vez, la capacidad reproductora, es un nuevo real, produce efectivamente una conmoción que
genera angustia ante la cual se responde con síntomas.
...
GB Me parece interesante lo que has puesto de relieve, la latencia otorga consistencia al fantasma,
podrías decirnos algo más.
OD Cuando Freud habla de latencia no se va a referir a una fase como la niñez o como la pubertad,
es otra cosa. La latencia es el punto donde, efectivamente, la construcción fantasmática
adquiere una consistencia importante que le permite a los niños, niñas, niñes aprender, estudiar,
etc. Una cierta estabilidad, no sin conmociones, pero es una época un poco más tranquila
respecto de lo que fue la conmoción tremenda de la niñez, la cual coincide con la llamada
escolaridad de los niños, su relación con el campo del saber, los estudios, etc. Es una época
que se va a ver conmocionada de un modo tremendo con la llegada de la pubertad, con la
irrupción del cambio del cuerpo, con la pérdida de un cuerpo y la adquisición de otro cuerpo,
con la adquisición de la capacidad reproductora, con el encuentro con lo femenino, cualquiera
que sea la posición sexuada.
ÁC En ese sentido el segundo tiempo no es un reencuentro.
OD No, es una conmoción subversiva y traumática. La pubertad tiene valor absolutamente trau-
mático y conmocionante, justamente no hay ningún reencuentro. Se trata de responder con lo
adquirido en la niñez como consistencia fantasmática pero eso se desestabiliza todo el tiempo.
GB ¿Qué pensás del empuje a que se dirima una posición sexual en la infancia? Teniendo en cuenta
la función que cumple la latencia, y que, aunque se disponga de un fantasma consistente,
hay que arreglárselas con lo real puberal, ¿qué implicancias tiene para un ser hablante que
se haga dócil al empuje de dirimir una posición sexuada en la infancia prescindiendo de los
arreglos posteriores que se pueden producir en la pubertad y la salida de la adolescencia
como síntoma de la pubertad?
OD Lo que ocurre es que allí interviene otro factor, la caída del Nombre del Padre en la cultura.
El complejo de Edipo ha sido sustituido por lo que Lacan llama “ser nombrado para”2, que
tiene una modalidad de ley de hierro. El “ser nombrado para” implica que se presente con
mayor crudeza en la pubertad la conmoción del orden fantasmático. El ser hablante tie-
ne un problema suplementario, el debilitamiento del recurso del Nombre del Padre genera
una angustia pura. ¿Cómo se responde a esa angustia? Con el “nombrar para” soy hetero-
sexual, soy bisexual, soy homosexual, soy travesti, soy transexual, con un “soy” que remite a
una pluralización de nominaciones. El “nombrar para” es un denominador rígido: “soy eso”.
Soy eso porque yo me autopercibo, es el reinado del yo como una maquinaria absoluta, ideal del
capitalismo contemporáneo. Es decir, el yo está en el cenit de la cultura, es lo que yo hago, lo que
yo decido, lo que yo quiero, lo que yo pretendo. En la adolescencia contemporánea encontramos
una proliferación de nombres que intentan morder algo del real en juego en la conmoción
irreductible de lo que ocurre con la elección sexuada, con los deseos, con las identificaciones.
Entonces, se trata de estas cuestiones que acabo de mencionar, lo que la nominación, “soy
esto”, intenta localizar. Ese nombre es un intento de tratamiento para atemperar toda la con-
moción que produce ese momento. Siempre lo fue, pero ahora tiene los agregados de nuestra
contemporaneidad y las respuestas son vía ese “nombrar para”, “yo tengo tal identidad”, primero
como si fuera posible tener una identidad y como si se pudiera decidir qué identidad tener.
Lo que estoy haciendo es una lectura del empuje de la época a la religión del yo, de ningún
modo es un cuestionamiento a la solución de cada uno. Asistimos a una promoción de una
religión pagana del dios yo. La religión del yo es una aplicación totalitaria de una ideología que
aplasta, anula las singularidades en pos de las individualidades, y produce efectos tremendos.
Como ser, la caída del campo de la metáfora propiciando un empuje a la literalidad.
El Nombre del Padre garantizaba los efectos metafóricos, mientras que “el nombrar para” es
un empuje a la literalidad. Cabe aclarar que cuando hablamos de metáfora paterna no estamos
hablando de patriarcado, estamos hablando del campo de la metáfora y sin el campo de la
metáfora dejamos de ser seres humanos, no hay humanidad con la literalidad.
El reinado del yo actual es un endiosamiento de una patología nombrada por Freud como
neurosis obsesiva llevada al extremo. Además de otras cuestiones peores aun como ser la
promoción de las figuras del cínico y del canalla. Promoción que anula la existencia del campo
del amor, porque tratan de tomar el cuerpo del otro al servicio del goce.
Miller formuló una cuestión muy importante para los analistas, al modo de la docilidad de
Freud con la histeria que le permitió inventar el psicoanálisis, “ser dóciles a lo trans” y, yo le
agregué, ser dócil pero sin identificarse. No se trata de estar marchando ni con el patriarcado,
ni tampoco de pasar a sostener el reinado del “nombrar para”. El psicoanálisis se ubica como
un discurso a favor de sostener la dignidad del ser humano.
ÁC ¿Qué valor asume el falo en tanto operador estructural de los Complejos Edipo–Castración, en
sus efectos sobre la sexualidad y en el plano de las identificaciones en el malestar cultural actual?
OD Una cuestión es que el falo haya perdido la consistencia imaginaria que tenía a partir del
patriarcado. Y otra cosa es que nosotros llamamos falo a la articulación significante y efecto
de significación.
El reinado imaginario del falo ha caído, es un factor muy importante en la cultura. Esto ha tenido
que ver no con el despliegue del capitalismo, sino con el ejercicio de los DDHH, el empuje
de las luchas feministas.
Otra cuestión a situar es que la proliferación de posiciones sexuadas, dan cuenta de que el
papel del falo en tanto ordenador de dichas posiciones ya no es lo que era. Sin embargo, no
han caído los efectos de articulación significante-significado, de la significación fálica.
Hay un problema de lecturas que tienen que ver no solo con Freud sino con el primer Lacan
y lo que ha elaborado el último Lacan. Efectivamente en el primer Lacan vamos a encontrar
una concepción del falo más cercana a ciertas elaboraciones freudianas, a ciertas referencias
Entrevista
falocéntricas en el campo de la sexualidad. El último Lacan hace caer la dimensión falocéntrica.
Más bien lo falocéntrico tiene el valor de una defensa respecto del encuentro con lo femenino,
ya que permite ciertos efectos de posicionamiento subjetivo pero, en verdad, en la operación
analítica, el coraje analítico es –como lo dice Miller– ir más allá del campo fálico. Ese coraje no
implica hacer estallar lo que el campo fálico puede otorgar en los modos de anudamiento. La
última enseñanza de Lacan, con la dimensión topológica, refiere a anudamientos que permiten
una existencia posible y digna, sin que esté privilegiada la dimensión del falo. Toda la cuestión
de los nudos es que puede haber un cuarto que anude RSI, –real, simbólico, imaginario– y
que no sea necesariamente el Nombre del Padre. La caída del Nombre del Padre, la caída del
orden edípico, no implica la caída de un cuarto que anude RSI porque sin ese anudamiento,
no hay posibilidad de existencia humana. Ese cuarto nudo, el sinthome, tiene una dignidad
fundamental hoy para nosotros.
Frente a las operaciones de las cirugías, a las propagandas del imperialismo capitalistas,
a la supuesta autonomía del yo, etc., nosotros tenemos una herramienta fundamental que
es el sinthome. El sinthome es nuestro mejor instrumento ante las versiones imaginarias al
servicio de un imperativo de goce actual. Cuando me refiero a que hay que ser dóciles
sin identificarnos implica poder operar en la línea de lo que pueda permitir en ciertos su-
jetos un modo de anudamiento, el anudamiento que sea, el cual es singular, no repetible.
El analista tiene que poder leer de qué modo se puede instituir el sujeto o instituir un cuarto
nudo que le permita una existencia digna.
...
GB Es interesante lo que planteas porque ponés en tensión la autopercepción, la literalidad, las
identificaciones coaguladas con las respuestas del psicoanálisis, en tanto reverso del discurso
de la época. En esa tensión subrayás que el psicoanálisis pone en valor el invento de cada ser
hablante, el cual se encuentra lejos de cualquier totalitarismo. La invención de cada quien es
singular, y es lo que permite una nueva alianza con el goce que hace que una vida sea más vivible.
OD Justamente, tal cual, el invento de cada uno es absolutamente singular y ya no tiene que ver
con las identificaciones, con el deseo de los padres, es una invención de cada uno, que le
permite una vida digna como ser humano. Esta es la operación del psicoanalista y es nuestra
respuesta a toda esta parafernalia capitalista, a la proliferación de este yo todopoderoso, a
las identidades, etc. Es necesario un cuarto que permita anudar RSI. ¿Cuál? El que sea para
cada uno, y uno no lo decide yoicamente, no tiene nada que ver con una cuestión yoica.
ÁC Es por ello que vos decías que el analista debe leer cuál es el cuarto para cada quien.
OD Exactamente, trabajar en función de que ese cuarto nudo permite una estabilización de la
existencia, una vida digna. Como dice Lacan, en su Conferencia en EEUU, que un ser hablante
pueda ser “feliz por vivir”, o como dice Freud, que el sujeto tenga la capacidad de trabajo, de
creatividad y de amar. Lacan lo reduce a que alguien pueda ser feliz por estar vivo. Esto no es
un detalle menor, ahí se ubica la operación del analista. Hay límites éticos en nuestra práctica, la
operación analítica no sostiene modos de goce que impliquen lo indigno, torturar, matar, estafar,
engañar, asesinar. Parafraseando a Javier Aramburu, la ética del psicoanálisis es congruente
con la Ley Universal de DDHH, ya que toma en cuenta lo que es la diferencia limitada del modo
singular de goce de cada uno. Hay una diferencia que es ilimitada la cual es sancionada por
la Ley Universal de los DDHH que es el goce de matar a otros, etc. El psicoanálisis comparte
esa ética. El analista es un partenaire para que cada uno pueda encontrar su modo singular de
sostener la dignidad de su existencia que implica la capacidad de desear, amar, crear, etc.
Me gustaría concluir y acentuar que si el psicoanálisis nació como subversivo de la cultura de su
época. Nosotros tenemos una posición subversiva en esta época, que no es la victoriana, sino es la
del empuje al goce. El ideal no es patriarcal, sino más bien la figura del ideal de este tiempo es la del
canalla. El día que el psicoanálisis deje de ser subversivo de la moral de su época, no existirá más.
El psicoanálisis es subversivo porque agujerea la consistencia de la moral de su época.
No podemos, bajo ningún punto de vista, identificarnos con la moral de ninguna época. El día
que los psicoanalistas se identifiquen a la moral de una época, sea la moral que sea, anula
cualquier tipo de singularidad porque trabaja la pulsión de muerte, diciéndolo de un modo
más duro. Identificarse a la moral de una época, es caducar su valor ético y pasar a ser una
ideología más o una cuasi religión.
OSVALDO DELGADO es Psicoanalista. Profesor Titular de Psicoanálisis Freud 1 y Construcción de los Conceptos Psicoanalíticos
de la Facultad de Psicología (UBA). Co-Director editorial de la publicación Traumatismo Freud. Doctor en Psicología (UBA).
Docente en diferentes universidades e institutos nacionales e internacionales. AE (2021-2024) y AME de la EOL y de la AMP.
ÁNGELES CÓRDOBA es Psicoanalista. Profesora adjunta a cargo de Construcción de los Conceptos Psicoanalíticos y Profesora adjunta de
Psicoanálisis: Freud 1 de la Facultad de Psicología (UBA). Co-Directora de la publicación Traumatismo Freud. Miembro de la EOL y de la AMP.
GERARDO BATTISTA es Psicoanalista. Jefe de Trabajos Prácticos de Psicoanálisis Freud 1 de la Facultad de Psicología (UBA).
Co-Director de la publicación Traumatismo Freud. Magíster en Clínica psicoanalítica (UNSAM). Miembro de la EOL y de la AMP.
NOTAS
1
Delgado, O., Leyendo a Freud desde un diván lacaniano, Grama, Buenos Aires, 2021, pp. 68-71.
2
Lacan, J., Seminario 21, “Los no incautos yerran (o Los nombres-del-padre)”, inédito.
#UnaCitaConFreud
¿Cómo se articulan el campo del amor, del deseo y de la pulsión en la elección de objeto? por SILVIA NIETO
Parejas y sus goces por FABIÁN NAPARSTEK
Para ilustrar el tipo de problemas que debemos Se la obligó a retirarse del equipo español, se le
afrontar en esta nuestra época, permítanme ha- prohibió participar en las competiciones a partir
blarles de María y de Sergio. de ese momento y se retiraron los trofeos que
había ganado. Su novio la dejó y tuvo que apa-
Yo soy ñárselas para hacer otras cosas en la vida.
María Patino es una campeona de carreras atlé-
ticas que representó a su país, España, en los Juegos “Fui excluida del mundo, como si no hubiera
Olímpicos de 1988. Llevada por el entusiasmo y la existido jamás. He consagrado veinte años de
excitación de los preparativos, olvidó presentar ante mi vida al deporte.”
el Comité Olímpico Internacional su certificado
de feminidad. Con anterioridad a la competición Esta historia fue contada por Anne Fausto–
recibió la indicación, como tantas otras, de que debía Slerling en las primeras páginas de su libro
pasar por la oficina principal a fin de que le extra- Sexing the body: gender politics and the cons-
jeran varias células de la parte interna de su mejilla. truction of sexuality. Sirvió de argumento para
Desde 1968 las quejas de las concursantes fueron demostrar que el sexo de un cuerpo es algo muy
en aumento por considerar humillante que tuvieran complejo que no se define en un sentido u otro
que permanecer desnudas y en pie ante un comi- –se es un hombre o se es una mujer. Uno puede
té examinador. Así, cuando el test del ADN tomó servirse de los conocimiento científicos como
una mayor difusión en 1989, el Comité Olímpico ayuda para tomar una decisión, pero es sólo la
Internacional decidió reemplazar el examen visual creencia en el género y no la ciencia la que puede
por pruebas más modernas y científicas. Horas des- definir el sexo.
pués de someterse a la prueba, María fue llamada par La distinción entre sexo y género se con-
realizarle un segundo test y cuando ya se preparaba virtió en popularmente conocida gracias a los
para iniciar su primera carrera fue abordada por fun- sexólogos John Money y Anke Ehrhardt que
cionarios que le comunicaron que no había superado por un lado definieron el sexo según los atributos
la prueba sobre el sexo. Quizás tenía el aspecto de una físicos y su determinación anatómica y fisioló-
mujer, su fuerza, y nadie hubiera supuesto que no lo gica, y por el otro consideraron que el género es
era, pero el test había revelado que las células de María la transformación psicológica del self –la certeza
Patino contenían un cromosoma Y, de acuerdo con interna de que uno es un hombre o una mujer– y
la definición del Comité Olímpico internacional no las expresiones del comportamiento que tradu-
era una mujer. cen dicha certeza.
Dicho brevemente, se trata de la diferencia en- En una ocasión firma un dibujo con su nombre
tre el sexo, en cuanto algo de lo real y el género y el apellido de la psicoanalista, ella le pregunta
como algo que se construye. La distinción entre cómo ha sabido su apellido y responde que su
sexo y género es considerada por muchos como mamá se lo dio. Añade que su mamá se llama
el hecho más trascendente de las últimas décadas G. G. y que su padre no le dio su apellido a su ma-
en lo referente a las políticas de discriminación dre, sino que fue su propia madre quien se lo dio.
sexual y sus consecuencias se han hecho sentir Un año más tarde su situación escolar había me-
en la psicología, sociología, política y en la vida jorado sensiblemente. En el curso de una sesión
cotidiana, pues lo que ha cambiado es la manera construye dos corazones con la masa para mode-
de dirigirse los unos a los otros. En EEUU, por lar y los cuece en el horno como si se tratara de
ejemplo, y en muchos países de Latinoamérica pequeños pasteles.
que pertenecen a su área de influencia, el uso del La psicoanalista hace una alusión a la dife-
masculino como genérico tiende a desaparecer rencia de los sexos y él afirma: “Si, yo quiero ser
por ser políticamente incorrecto. Esto abarca des- una niña”, y añade: “Mi madre tiene tres chicos
de las cosas más insignificantes de la vida cotidia- y quiere una niña”. La psicoanalista señala: “Si,
na hasta enmiendas a la constitución para que esté tú quieres ser esa niña que le falta a tu mamá”.
dirigida a ciudadanos y ciudadanas. No sé si los Él replica: “No, a mi me gustaría ser una niña”.
psicoanalistas belgas tienen la misma sensibilidad. La psicoanalista le dice: “¿Y con tu pirulin, qué
A decir verdad, la tesis de Fausto–Sterling va harás?” A lo que el niño responde: “Lo escondo
más allá del “sexo y género” porque sugiere la idea o lo corto”.
de lo que llama “the sexual continuum” que ilustra Dado que se viste de una forma bastante
con la banda de Moebius. En 1993 la autora provocó equívoca, la psicoanalista pide que no lleve ropas
Sexualidad en perspectiva
un verdadero escándalo al proponer reemplazar el femeninas. El padre respeta la sugerencia, pero la
sistema de dos sexos por otro que comprendía cinco madre añade siempre algún accesorio femenino:
o seis: hombres, mujeres, herms, merms y ferms. un pequeño collar, una sortija. Una vez, cuando
El caso Patino se cerró dos años y medio Sergio salía del despacho, se giró, abrió su camisa
después cuando la Federación Internacional de y mostró una camiseta con leopardos.
Atletas Amateurs la aceptó como mujer y en Aunque Sergio dice y hace cosas inquietan-
1992 pudo nuevamente formar parte del Equipo tes sobre la asunción de su sexo, no sabemos lo
Olímpico Español, aunque el Comité Olímpico que hará cuando se enfrente al otro sexo: ¿será
se negó a revisar la exigencia de la prueba del sexo. un exhibicionista que abrirá su gabardina para
provocar miedo a las niñas a la salida del cole-
Quiero ser gio? ¿Esconderá su pene a la vez que mostra-
Mientras María Patino recorre los palacios de rá sus accesorios femeninos, será un travesti-
justicia para tratar de demostrar que es una mujer, do que se ofrecerá a la mirada del entendido?
Sergio, puede dar a conocer su deseo de ser una ¿Consultará a un médico para tratar de corregir
mujer, o más exactamente, de ser una niña. Tiene por medio de la cirugía el error de la naturale-
siete años y sus padres lo llevaron a ver a un za? ¿Qué podrá hacer el psicoanálisis por él?
psicoanalista porque tiene problemas escolares Ya se verá, prosigue su tratamiento.
y también porque prefiere jugar con las niñas.
A veces dice que es una niña, le gusta limpiar y La sexuación
cocinar, se viste de mujer y se pone pelucas para Como se puede apreciar entre el querer ser
bailar como Xuxa y para que le miren. de Sergio y el yo soy de María, entre el anhelo
En la soledad del despacho dibuja el joroba- y la certeza, hay un vasto dominio que denomi-
do de Notre–Dame y señala con flechas algunas namos “sexuación”. Para el psicoanálisis hablar
partes del cuerpo que enumera: cabellos violetas, de sexuación supone que más allá de las deter-
joroba, brazo, “falda de muchacho”. En el curso minaciones biológicas, es necesaria una impli-
de las sesiones siguientes trae barbies, las viste, las cación subjetiva del sexo que, a lo largo de toda
peina y cuenta que, con su abuela, hacen vestidos su enseñanza, Lacan llamó asunción. Podría,
para las muñecas. quizás, pensarse que se trata de decir lo mismo
con otras palabras y que eso que los americanos El primero es un cuerpo visible, es la imagen del
denominan gender, la transformación psicoló- cuerpo. El segundo es un cuerpo habitado por
gica del self, nosotros lo llamamos asunción, la un goce que debe inscribirse como goce fálico.
implicación subjetiva del sexo. El esquema es el mismo: transformación signi-
No. Tampoco se trata de asumirse, como se ficante tanto del cuerpo como del goce que está
decía en los años setenta, o de salir del armario asociado a él.
como se dice en la actualidad en el mundo gay. He dicho antes que la condición de la sexua-
Para precisar lo que llamamos sexuación hay que ción para Lacan era, como él mismo dice, asumir
tener en cuenta que, en primer lugar, la condición “de alguna manera inscribirse de acuerdo con el
de la sexuación es como dice Lacan asumir “de significante fálico”. ¿Qué quiere decir este “de
alguna manera inscribirse de acuerdo con el signi- alguna manera”? Supongamos que tenemos un
ficante fálico” y, en segundo lugar, que la sexuación cuerpo y supongamos también que el significante
es un asunto del cuerpo. fálico forma parte del Campo del Otro –eso no
Más aún, puede decirse que la sexuación es ocurre por ejemplo con el significante de la mujer
el encuentro del cuerpo con el significante fálico, que no forma parte del Campo del Otro. Faltaría
lo que habitualmente llamamos la significanti- aún determinar de qué forma se encuentran para
zación. Cuando se habla de significantización que se produzca significantización en términos
deben diferenciarse dos registros: el primero fálicos. Evidentemente, si se plantea la cuestión
permite significar la diferencia evidente de los es porque puede suceder que dicho encuentro
sexos a partir de la observación. Hasta el presente fracase, tal como se constata en ciertas psicosis.
cuando nace un niño se dice que es un chico Llegados a este punto hallamos dos respuestas.
o una chica sin haberles practicado la prueba La primera, la que Freud dio a esta cuestión y que
de ADN, aunque lo real del sexo no se decide es la que Lacan explora en la primera parte de su
echando una mirada sino en el nivel genético e enseñanza, hace depender esa articulación de la
incluso si la simple mirada puede diferir de lo identificación, es decir, del Edipo.
que revelen los exámenes. Si vamos a la Clase 9 de El Seminario 5, po-
Nadie osaría decirle a la nueva madre, hasta demos leer que el Edipo supone la asunción por
ahora, que no se sabe el sexo de su hijo, que se parte del sujeto de su propio sexo, lo que significa
practicarán los análisis y que se le dirá después si que el hombre asume el tipo viril y la mujer un cier-
se trata de un chico o una chica. Habitualmente, to tipo femenino. Algunas líneas después plantea
a menos que uno quiera ser campeón de carreras que para el hombre consiste en identificarse con
atléticas, basta con observar la diferencia que el padre en tanto que posee un pene, para la mu-
implica la presencia o ausencia de los caracteres jer reconocer al hombre como el que tiene pene.
sexuales primarios. Cabe añadir que no piensa que el final del com-
Hay que añadir que esta presencia o ausencia plejo de Edipo femenino se lleve a cabo a partir
se determina por la imagen prevalente de falo de la identificación. En El Seminario 5 Lacan
que permite nombrar el cuerpo en tanto que presenta la sexuación simplemente como el re-
sexuado y, al mismo tiempo, que el falo produce sultado de la identificación con el padre en el
una significación a partir de la cual ser hombre o caso del chico o de la elección del objeto paterno
mujer “quiere decir alguna cosa”, incluso si no se en el caso de la niña.
sabe demasiado bien qué, pero que gira alrededor La solución de la sexuación a partir de la identi-
del tenerlo o no tenerlo, del serlo o no serlo, etc. ficación es, por ejemplo, la que utiliza Lacan para
El primer efecto de la significantización afecta, explicar la posición de Juanito. Así éste responde
pues, al cuerpo en tanto que imaginario. a los emblemas de la masculinidad en el plano
Un cuerpo, sin embargo, es más que una imaginario y, sin embargo, aunque sus eleccio-
imagen en el espejo del Otro, un cuerpo es algo nes de objeto sean heterosexuales, su posición
vivo, que vibra, y es erógeno, para servirnos de los sexuada inconsciente es femenina, producto de
términos de Freud. Así la acción del significante la identificación de su deseo con el deseo ma-
no se ejerce sólo sobre el cuerpo imaginario, sino terno. El hombre de los lobos, para continuar
también sobre el goce que lo parasita y lo agita. con los casos paradigmáticos de nuestra clínica,
fue pensado por Freud para distinguir, entre fálico, pero también de la posición del sujeto en
otros, los rasgos de identificación viril de los de relación con ese significante y, aún, de la acep-
la identificación femenina que se verifican, por tación o el rechazo del significante.
ejemplo, en los síntomas intestinales. Por otra Esta perspectiva, este lazo que Lacan es-
parte, en Schreber, aunque crea que es la mujer tablece entre el sujeto y el falo según haya
que falta a todos los hombres, eso no le lleva a aceptación o rechazo –y no según la identifi-
una identificación imaginaria con los ropajes que cación–, es lo que le permite hablar de sexua-
cubren el objeto i(a), ni a una posición sexuada ción como si se tratara de una elección que,
inconsciente, sino a un esfuerzo por limitar lo más allá de las identificaciones imaginarias y
real de un goce que irrumpe bajo la forma de: simbólicas, pone en juego “la insondable deci-
“¡Ah, qué bien estaría ser una mujer en la cópu- sión del ser”, para retomar una referencia anti-
la!”. Se comprende entonces que en un mismo gua de Lacan, que encontramos por ejemplo en
sujeto pueden coexistir posiciones opuestas que “De una cuestión preliminar a todo tratamiento
provienen de la diferencia entre lo que se debe posible de la psicosis”, cuando indica que el niño
a lo imaginario, a lo simbólico y a lo real en la puede decidir rechazar la impostura paterna. En
sexuación. Cuando se habla de identificación se la misma línea, afirma cuando toma las cosas
trata de un campo complejo porque uno no se del lado en que se coloca el hombre: “Colocarse
identifica siempre con la misma cosa. allí es, en suma, electivo, y las mujeres pueden
El Edipo explica cómo se asume el sexo y, hacerlo, si les place”1.
al mismo tiempo, proporciona las variaciones O bien dice: “A todo ser que habla, sea
por las cuales, a causa de su resolución fallida, el cual fuere, esté o no provisto de los atribu-
sujeto no asume el sexo que debería tener. Así, tos de la masculinidad –aún por determi-
Sexualidad en perspectiva
por ejemplo, el sujeto puede quedar identificado nar– le está permitido (...) inscribirse en esta
al deseo de la madre, es decir, desear el falo como parte”2, cuando se está refiriendo al lado mu-
hace su madre. Es el caso de Juanito. Puede que jer de las fórmulas de la sexuación. ¡Cuidado!
no se identifique con el deseo de la madre, sino Dice que le está “permitido”, puesto que no se
con el objeto de su deseo, lo que no es lo mismo, trata de una determinación. Siempre somos
es decir que se identifique con el falo. No se trata responsables de nuestra posición de sujetos.
entonces de una identificación con la posición ¿Es una exageración preguntarse si lo somos
de la madre que desea el falo, sino con el falo también de nuestra posición de sujetos sexuados?
mismo, en posición de fetiche. Creo haber dado dos interpretaciones posi-
En el caso del hombre de los lobos se trata, bles a ese “de alguna manera” al indicar que no
por el contrario, de una identificación con el goce hay sexuación más que a partir de la acción del
de la madre tal como se lo imagina en la céle- significante fálico, lo que no impide que para
bre observación de la escena primordial y ello es un sujeto haya diversas maneras de inscribir su
confirmado sobre todo por los síntomas intesti- cuerpo y su goce en relación a este significante.
nales. El campo de la identificación es muy vas- De ello depende para el psicoanálisis que haya
to, pues, proporciona una variedad clínica muy hombres y mujeres y eso es lo escriben las céle-
importante que se aclara si se distingue la iden- bres fórmulas de la sexuación.
tificación en relación a los tres registros I, R. S.
En realidad creo que lo que los americanos lla- El reconocimiento
man género, lo que creen explicar con la trans- Para finalizar diré algunas palabras sobre el
formación del self, es el resultado de la identifi- reconocimiento. ¿Cuál es la crítica más dura que
cación en tanto tal, cuyo resorte ignoran. Lacan realizó al recurso a la identificación para
zanjar la cuestión de la sexuación? La encuentro
Un resultado, no sin resorte en su Seminario ...o peor cuando plantea que el
Para Lacan, sin embargo, la identificación hecho que los hombres y las mujeres sean reco-
no agota el campo de la sexuación. La idea de nocidos por lo que les distingue es un error que
asumir el propio sexo implica que uno puede no consiste en reconocerles en función de criterios
hacerlo. La sexuación depende del significante que dependen del lenguaje. Pero no son ellos
quienes se diferencian, al contrario, se recono- GRACIELA BRODSKY es Psicoanalista. AME de la
cen como seres hablantes cuando rechazan esa EOL y la AMP (2012-2015). Directora del Instituto
diferencia a través de las identificaciones3. Clínico de Buenos Aires (ICdeBA). Directora de la
Maestría en Clínica psicoanalítica del IDAES- UNSAM.
Lo que podría llamarse el trabajo de la se-
Ex Presidente de la AMP.
xuación –para tomar una expresión que proviene
del dominio de las psicosis– supone no sólo la
NOTAS
asunción del propio sexo, sino también la acep-
tación del sexo del Otro, es decir, que el hombre 1
Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aun, Paidós,
reconozca que hay mujeres y también, incluso Buenos Aires, p. 88.
si no se trata de algo reciproco, que la mujer
reconozca que hay hombres.
2
Ibíd, p. 97.
No se trata, ciertamente, sólo de reconocer 3
Lacan, J., “La pequeña diferencia”, El Seminario,
la diferencia en el nivel de lo imaginario cor- Libro 19, Aun, Paidós, Buenos Aires.
poral, momento traumático privilegiado para
Freud. Más allá de ese mal encuentro, la tarea
que se impone a cada sexo y alrededor de la cual
se organiza no sólo la neurosis sino también la
dirección de la cura, es la de confrontarse con
una relación diferente respecto de la castración,
con otra posición en el deseo, con otro estilo en
el amor y Otro goce distinto al del Uno.
Dado que empiezo mi periplo europeo en
Bruselas, tendré ocasión de desarrollar dentro
de una semana en Barcelona las consecuencias
clínicas de los tres aspectos de la sexuación: iden-
tificación, elección y reconocimiento.
“ Y ahora me voy a gozar lo que no viví
por estar contigo...
Volveré a llamar a viejas amigas, viejos amigos”
Rels B (La última canción)
Anatomía analítica, entre subversión y enigma
por GABRIEL RACKI
Sexualidad en perspectiva
torial de Juanito en el que sitúa su fobia el otro. Freud lo vislumbro en su época como
como construcción correlativa a la irrup- dialéctica presencia –ausencia del falo. Se trata
ción de sensaciones en el órgano, o con la de una consecuencia estructural de la incidencia
enuresis o síntomas de tos y afonía en Dora. de lo simbólico en el hablante. La lógica binaria
Cada historial vale como paradigma de lo que es inexorable, ¡pero eso no agota la sexuación
Freud escuchó desde fines del siglo 19: ¡al sujeto del sujeto!, solo le da cierta identidad precaria e
hablante, por no ser animal instintivo no le que- inevitablemente relativa.
da otra opción! está destinado a fabricarse alguna Hasta aquí, por la determinación simbólica
solución nunca armoniosa y absoluta, sino que del cuerpo hablante. El destino de la anatomía es
siempre fallida y sintomática, para responder al un cuerpo agujereado, deseante, y sexuado como
cuerpo anatómico que por contingencia le tocó diferente al Otro.
y al enigma de la sexualidad. Sin embargo, la orientación analítica no deja
de escuchar otra dimensión del cuerpo sexuado,
II– Anatomía analítica: que va más allá de la marca significante, las iden-
El destino para el cuerpo parlante es arre- tificaciones, y el narcisismo de las diferencias. Se
glárselas con el lenguaje. Es un cuerpo fatalmen- trata de la experiencia real de goce sexual que cada
te marcado por el significante. uno siente en su cuerpo como Otro. No entra en
Así lo leemos en Jacques Lacan en dos citas ninguna relación de articulación ni alteridad con
de El Seminario 10 2: en la que relaciona la fórmula el otro. Es la alteridad o diferencia absoluta del
“la anatomía es el destino”, con el sentido etimológi- goce sexual de su cuerpo, incomparable.
co: la ana–tomía como función de corte. El destino Allí habita un enigma que no es absorbi-
es la relación del hombre con el deseo, animada en do por ninguna representación o imagen, ni en
la medida que se efectúa la separación de partes del ninguna dialéctica de deseo, ni de demanda con
cuerpo propio. En esta lógica cuerpo anatómico el Otro, no entra en ninguna serie. Una sexua-
equivale a cuerpo cortado, atravesado por la dialécti- lidad “unaria”, pues se vive en el cuerpo como
ca lenguajera con el Otro, por lo cual la vida libidinal un “Uno” que no se comparte, y sin embargo
transcurre entre el cuerpo agujereado y la apetencia forma parte de la elección insondable, más allá
de encontrarse con el objeto perdido en el Otro. de la conciencia.
Esta subjetivación del cuerpo sexuado está des- GABRIEL RACKI es Psicoanalista. Jefe de Trabajos
tinada entonces a “trans–itar” un espacio infinito Prácticos de Psicopatología 1 de la Facultad de Psicología
(UBA). Magíster en Clínica psicoanalítica (UNSAM).
entre el Uno y el Otro de una diferencia absoluta 3.
Miembro de la EOL y de la AMP
El síntoma que cada uno inventa para responder al
trauma sexual anuda también esta zona indecible, NOTAS
quizá nombrable como “femenina” por no entrar
en ningún universal.
1
Freud, S., “El sepultamiento del complejo
Esta dimensión es lo más realista que cada de Edipo” (1924), Obras completas, Vol. XIX,
Amorrortu, Buenos Aires, 1992, p. 185.
uno puede decir de su cuerpo sexuado: que algo
de lo que se siente en el cuerpo no entra en nin- 2
Lacan, J., El Seminario, Libro 10, La angustia,
guna palabra, sentido, ni casillero. Paidós, Buenos Aires, 2006, pp. 193 y 256.
El destino de la anatomía analítica, para el 3
Bassols, M., La diferencia de los sexos no existe en
hablante, entonces es: cuerpo agujereado,deseante, el inconsciente, Grama, Buenos Aires, 2021, p. 65.
sexuado como diferencia y como alteridad radical. 4
Lacan, J., Clase del 6 de enero de 1972, “El
Saber del psicoanalista”, Charlas en Sainte
III– Pasión analítica: Anne, inédito.
Para concluir destaquemos que posiblemente
la “anatomía sin sujeto”, sea el destino de diversos
tratamientos contemporáneos. Podemos adver-
tirlo en los usos de objetos tóxicos y tecnológicos
para colmar las ansias, la pasión por identidades,
algunos modos de intervención sobre el cuerpo
anatómico, o en modos de respuesta apresurados
del derecho y la medicina a ciertas demandas que
saturan todo espacio para la pregunta. Las diver-
sas variantes tienen el hilo común anunciado por
Jacques Lacan4 como indicio del funcionamien-
to del discurso pseudocapitalista: la forclusión
del sujeto. Ritmos de respuesta que colapsan el
intervalo necesario entre la demanda acuciante
y el deseo, para una pregunta que preserve la
relación de un sujeto afectado por lo que no sabe
y su cuerpo.
En el mismo texto Lacan se refiere a la for-
clusión del amor. Tal vez la partida del analista en
la época se juegue en cada caso en hacer palpitar
un cuerpo analítico, y por lo tanto un cuerpo que
nunca deja de encarnar el enigma, eso puede hacer
del destino escrito una contingencia viva. Eso es
una definición del amor: de lo escrito a la contin-
gencia, tal vez así la pasión analítica no dejará de
estar a la altura de la loca subversión freudiana.
#UnaCitaConFreud
I. Lacan en “La significación del falo” orienta el simbolismo de la diferencia de los sexos. La
y despeja en la obra de Freud lo que podemos relación con el falo se establece con independencia
llamar el problema del falo. Toma el valor de de la diferencia sexual anatómica, lo que deja si-
concepto central en tanto el falo es el localizador tuado que en la doctrina psicoanalítica el concepto
del impasse fundamental entre los seres sexua- de falo no tiene como objeto resolver la relación
dos, a la vez que el conector entre el campo del de los sujetos con el cuerpo sexuado, sino la rela-
significante y el del goce. ción entre significante y goce en el inconsciente.
Esta operación la realiza ubicando el falo El psicoanálisis no otorga ningún primado al
como la respuesta de lo real a lo que va a llamar falo sino que lo reconoce en lo que le presenta
las “aporías” 1 de la experiencia freudiana: “Está su experiencia. Freud parte de la causa fálica que
aporía no es la única pero es la primera que la postula como “premisa universal” para ubicar la
experiencia freudiana y la metapsicología que re- clave en su valor renegatorio de la “castración ma-
sulta de ella introdujeron en nuestra experiencia terna”–castración en el campo del Otro. Del falo
del hombre”2. ¿De qué se trata esa aporía que a la castración situando su nudo en el psiquismo.
Lacan lee tan claramente en el texto freudiano?
“un desarreglo no contingente, sino esencial en la II. Lacan en este texto distingue el significante
sexualidad humana”3. La misma, dice, es insoluble del falo de la significación del falo y de la signifi-
a la reducción a la biología y el mito de Edipo cancia 5 del falo6. Distinción quien tiene un valor
muestra la necesidad de un artificio simbólico central para la orientación clínica del deseo, de
para su tratamiento. la sexuación y del goce sexuado.
En la obra de Freud podemos recortar dos “El falo aquí se esclarece por su función.
lugares centrales donde el problema de la sexua- El falo en la doctrina freudiana no es una fantasía,
lidad se localiza como aporía, allí la castración si hay que entender por ello un efecto imaginario.
toma estatuto de imposible lógico. No es tampoco como tal un objeto (parcial, inter-
Por un lado, en “Malestar en la Cultura”, no, bueno, malo, etc…) en la medida en que ese
cuando no pone a cuenta de la Cultura y sus término tiende a apreciar la realidad interesada en
prohibiciones la imposibilidad de la satisfacción una relación. Menos aún es el órgano, pene o clí-
plena de la pulsión, sino que presenta el “no hay” toris, que simboliza. Y no sin razón tomó Freud su
por obstáculo interno. Por otro, en “Análisis ter- referencia del simulacro que era para los antiguos” 7.
minable e interminable”, cuando presenta que “El falo aquí se esclarece por su función”.
respecto de la diferencia de los sexos el falo Tenemos que pensar la función en términos ma-
como impasse, en tanto “envidia del pene” o “pro- temáticos, su característica es que en tanto fun-
testa masculina” dan cuenta de los enredos de los ción se mantiene constante y afecta al conjunto
sujetos, mientras que “desautorización de la femi- de los significantes que le corresponden. El falo
neidad habría sido desde el comienzo la descrip- como función nos permite ubicar su lugar de ex-
ción correcta de este fragmento tan asombroso cepción, es un significante que no se define como
de la vida anímica de los seres humanos”4. “lo que representa al sujeto para otro significante”,
El falo como respuesta a la aporía, no implica sino que vale como elemento impar.
Freud en “La organización genital infantil” propo- término desconocimiento {leugnen}, que Lacan
ne al falo, en el inconsciente, como un elemento llamará “desconocimiento inauténtico”12. Este
impar. Recorto dos citas del texto que dan la clave término encontrará su perspectiva presentado
para encontrar la raigambre freudiana del falo, como verleugnen, en un contexto distinto, en “La
símbolo que le permite a Lacan elevarlo a la cali- pérdida de la realidad en neurosis y psicosis”.
dad de significante por su función. “(…) para am- La significancia del falo es la clave para dis-
bos sexos, sólo desempeña un papel un genital, el tinguir la dimensión simbólica y la dimensión
masculino. Por tanto, no hay un primado genital, imaginaria del falo.
sino un primado del falo”, “sólo puede apreciarse Lacan reintroduce la sexualidad por la vía
rectamente la significatividad del complejo de del falo en términos de causa de deseo y castra-
castración si a la vez se toma en cuenta su génesis ción, ubicando al falo como el significante del
en la fase del primado del falo”8. deseo en su valor de “falta de lo que no hay”, en
Lacan plantea que aun no contando con la tanto el pene del que se trata es el pene que no
noción de significante, en tanto se opone a la existe (castración en la madre). Esta operación
de significado en la lingüística, Freud lo anti- de anulación {Aufhebung}, lo eleva a la catego-
cipa con el orden que les da a los fenómenos ría de significante, mientras que la dimensión
inconscientes.9 imaginaria es la degradación o rebajamiento
¿Cómo leemos esta tesis de Lacan respecto {Erniedrigung} 13 del falo simbólico a su dimen-
de Freud? Entiendo, que podemos pensar la sión representacional. Todas las imágenes que
equivalencia entre la significancia del falo y el en la obra de Freud se ponen en juego como la
sentido sexual del inconsciente. “El sentido in- ecuación simbólica: pene, hijos, regalos, dinero,
Sexualidad en perspectiva
consciente siempre es sexual” podría leerse como heces,…, dan cuenta de la representación ima-
“el sentido inconsciente es propio de la signifi- ginaria del falo que tiene su paradigma en las
cancia del falo”. En la presencia del falo como imágenes el complejo de Edipo.
significante se reconoce la dimensión poética El falo como significante se torna indispen-
del inconsciente freudiano, donde la significan- sable para poder pensar la clínica del deseo y de
cia nos presenta que significante y significado la sexuación, en tanto vale para los sexos como
no están abrochados, y nos da la clave del plus símbolo de goce y símbolo de castración.
poético en la huida del sentido.
“Pues el falo es un significante, un signifi- III. La función fálica como operador simbóli-
cante cuya función, en la economía intrasubjetiva co, liga sexualidad y castración pero no permite
del análisis, levanta tal vez el velo de la que tenía diferenciar un sexo de otro, más que por la vía
en los misterios. Pues es significante destinado a de las identificaciones al tipo ideal de cada sexo.
designar en su conjunto los efectos de significado En la conclusión de “33ª conferencia. La
en cuanto el significante los condiciona por su feminidad”, Freud desagrega dos dimensiones
presencia de significante”10. El falo está “des- respecto de lo femenino; por un lado, presenta
tinado”, tiene el privilegio de ser el que indica sus desarrollos respecto de la sexualidad feme-
cómo el lenguaje permite el advenimiento del nina ubicando las tres salidas articuladas al falo
deseo. Es el significante, la marca de la pérdida (inhibición o neurosis, complejo de masculini-
del referente. dad y femineidad normal) y por otro lado lo
Tal como Lacan lo formulará en El Seminario femenino como aquello que ni la sexualidad
19 “el falo es la significación, es aquello mediante por la vía del deseo, ni las identificaciones, ni
lo cual el lenguaje significa. No hay más que una la ciencia han podido escribir: “Eso es todo lo
sola Bedeutung: el falo”11. que tenía para decirles acerca de la feminidad.
Ésta es la clave para volver, en la obra de Es por cierto incompleto y fragmentario, y no
Freud, al problema de la pérdida de la realidad siempre suena grato. Pero no olviden qué hemos
y la ausencia de referencia. A partir de una nota descrito a la mujer sólo en la medida en que
al pie de Strachey, en “La organización geni- su ser está comandado por su función sexual.
tal infantil”, podemos seguir la pista del uso del (…) Si ustedes quieren saber más acerca de la
feminidad, inquieran a sus propias experiencias SILVIA PINO es Psicoanalista. Profesora adjunta de
de vida, o diríjanse a los poetas, o aguarden hasta Psicoanálisis Freud 1 de la Facultad de Psicología (UBA).
Miembro de la EOL y de la AMP.
que la ciencia pueda darles una información más
profunda y mejor entramada14. NOTAS
Freud tropieza15 en sus desarrollos con la
pregunta por lo femenino más allá de la lógica 1
La aporía es una dificultad lógica insuperable.
falo castración. Quizá este tropiezo freudiano 2
Lacan, J., “La significación del falo”, Escritos 2,
se hace presente en el desarrollo lacaniano si Siglo veintiuno, Buenos Aires, 1987, p. 665.
pensamos que trabaja casi en el mismo momen- 3
Ibíd.
to “La significación del falo” e “Ideas directivas 4
Freud, S., “Análisis terminable e intermi-
para un congreso sobre la sexualidad femenina” nable” (1937), Obras completas, Vol. XXIII,
donde presenta la sexualidad femenina como Amorrortu, Buenos Aires, 2004. p. 252.
“el esfuerzo de un goce envuelto en su propia 5
Significancia es el término que propone Lacan
contigüidad, que se realiza a porfía del deseo para la traducción de la Traumdeutung ( J-A.
que la castración libera en el varón dándole su Miller, en La fuga del sentido, Paidós, Buenos
significante en el falo”16. Aires, p. 128).
Punto que retomará en …o peor al situar 6
Lacan, J., El Seminario, Libro 5, Las forma-
que “Lo universal sólo hace surgir para la mujer ciones del inconsciente, Paidós, Buenos Aires,
la función fálica, en la que ella participa, como 2012, p. 492.
ustedes saben –tal es la experiencia– demasiado 7
Lacan, J., “La significación del falo”, op. cit.,
cotidiana, por desgracia, como para que no vele pp .669-70.
la estructura. Pero ella sólo participa allí que- 8
Freud, S., “La organización genital infantil”
riendo arrebatársela al hombre, o bien, Dios mío, (1923), Obras completas. Vol. XIX, Amorrortu,
imponiéndole el servicio, en el caso, ... o peor , Buenos Aires, 1990, p. 146.
viene al caso decirlo, de que ella se lo devuelva. 9
Tesis que Lacan presenta en su texto “La
Pero eso no universaliza a la mujer, aunque sólo significación del falo”, op.cit., p. 668.
sea porque la raíz del no toda es que ella esconde 10
Lacan, J., “La significación del falo”, op. cit.,
un goce diferente del goce fálico, el goce llama- pp .669-70.
do estrictamente femenino, que no depende en 11
Lacan, J., El Seminario. Libro 19, …o peor,
absoluto de aquel”17.
Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 68.
Respecto del régimen del goce como tal,
12
Lacan, J., “La significación del falo”, op. cit.,
que Lacan localizara como goce suplementario,
p. 666.
respecto a lo que designa como goce la función
fálica, es el enigma de lo femenino lo que orienta
13
Erniedrigung: término alemán que utiliza en
“Sobre la más generalizada degradación de
en el psicoanálisis.
la vida amorosa” (1912).
“Notaran que dije suplementario. ¡Donde
estaríamos si hubiese dicho complementario!
14
Freud, S., “33ª Conferencia. La femineidad”
(1916-1917), Obras completas, Vol. XXII,
Hubiéramos ido a parar otra vez al todo” 18.
Amorrortu, Buenos Aires, 2001. p. 125.
15
Stolpersteine (lit: piedra para tropezar) es una
palabra de la lengua alemana intraducible;
implica que el caminante se detenga para leer
aquello con lo que ha tropezado-lo escrito.
16
Lacan, J., “Ideas directivas para un congre-
so sobre la sexualidad femenina”, Escritos 2,
Siglo veintiuno, Buenos Aires, 1987, p. 160.
17
Lacan, J., El Seminario, Libro 19, …o peor.
op.cit., p. 101.
18
Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aun, Paidós,
Buenos Aires, 1991. p. 89.
#UnaCitaConFreud
¡La respuesta a esta pregunta bien merecería un que se ha de admitir que la sexualidad no está
seminario! Pero si tengo que elegir una manera necesariamente vinculada a la genitalidad y mu-
sencilla de cómo se articulan estos conceptos en cho menos la consecución del placer estaría al
la elección de objeto, no puedo dejar de recordar servicio de la reproducción.
la frase de Jacques Alain Miller donde enuncia: Más adelante en “Algunas consecuencias psí-
“Si hay elección de objeto– según Freud– es quicas de la diferencia anatómica entre los sexos”4
porque no hay relación sexual”1. transmite que esta diferencia radica en que el
Axioma de Lacan que en ningún caso des- complejo de castración será considerado como la
miente que haya encuentros sexuales, sencilla- salida del complejo de Edipo para el niño. Para
mente apunta a que no hay un modo universal de la niña, en cambio, será precisamente el complejo
cómo hacer con los otros en materia de amor y de castración el que facilite el acceso al complejo
de sexo, sino que hay inventos diversos y variados de Edipo. El efecto que recoge el lenguaje de esta
uno por uno. Y avanzo que será en el fantasma operación, Lacan lo nombró significante fálico.
donde se constituye de modo singular la articu- Como señala Mercedes de Francisco en su libro
lación entre el amor, el deseo y la pulsión. En femenino singular: “(…) vemos cómo Freud
La diversidad de configuraciones que exis- sostiene una diferencia sexuada hombre–mu-
ten relativas a la vida sexual ya fue vislumbrada jer que tiene como referencia exclusivamente la
y transmitida por Freud en su texto “Tres en- lógica fálica y cómo desde esta perspectiva, y a
sayos sobre teoría sexual”2, donde además de pesar de las disarmonías habría la posibilidad de
transmitir esta diversidad de configuraciones, creer en una “normalización” considerada como
también consideraba el ideal de la vida sexual madurez genital, que conlleva la ilusión de una
del adulto calificada como normal, donde las complementariedad entre hombres y mujeres”5.
pulsiones parciales que andaban desconectadas Lacan advertido de los escollos de la lógica fálica,
entre sí finalmente estarían bajo la primacía de fue más allá en su investigación hasta llegar a dis-
una única zona erógena, donde la consecución tinguir el goce fálico del goce femenino. Camino
de placer estaría al servicio de la reproducción, que no tomaré en esta ocasión pues he de arribar
y cuya sólida organización lograría la meta sexual al fantasma concernido en la lógica fálica.
en un objeto ajeno; también señalaba en este texto Venimos viendo ideales de normalidad, per-
la disposición perversa polimorfa en la infancia versiones que se salen del cauce calificado como
cuando no están operativos los diques para hacer normal, y nos recuerda Jacques Alain Miller al
con el exceso sexual, y donde la seducción pro- respecto: “Es por eso que hay –si se plantea la
piciaría una desorientación de la ruta “normal”. perversión con respecto a lo que sería la relación
En la “21ª Conferencia. Desarrollo libidinal sexual si existiera– “perversión generalizada”6.
y organizaciones sexuales”3 da cuenta de las afi- Habría entonces versiones singularizadas al ser-
nidades que encuentra en la vida sexual infantil vicio de la ilusión de complementariedad.
y las perversiones en los adultos; afirma que a la Será entonces una versión singular en donde
vida sexual adulta considerada normal, rara vez el amor, el deseo y lo pulsional, según Freud, el
le falta algún rasgo perverso, haciendo tambalear goce, según Lacan, se anudan para cada sujeto.
lo considerado normal en un inicio, señalando Una ficción singular llamada fantasma.
Como venimos viendo, las experiencias más tem- la interpretación que cada uno hace, será tanto
pranas, las obtenciones de placer de tal o cual ob- un modo de hacer con el propio goce, como un
jeto en concreto, la fuerza pulsional, el goce que modo de vincularse con los otros. Es una pregunta
habita cada sujeto, los complejos familiares, serán cuya respuesta podría decir que contiene: el Otro
el caldo de cultivo para la constitución del apara- quiere que haga esto, si hago esto, soy esto para el
taje del fantasma. Esta fórmula, que responde a Otro; donde estará privilegiado un objeto pulsio-
la interpretación que cada uno hace a la pregunta nal en concreto, constituyendo de este modo el
¿Qué quiere el Otro de mí? ¿Cómo hacerse un marco desde el cual ve el mundo, las coordenadas
lugar en el deseo del Otro?; no será sin las marcas del modo de relacionarse con los otros, así como
de aquello que precede a este momento. una defensa a ese goce autoerótico.
Antes del nacimiento los deseos de los otros De este modo, las condiciones de amor, las
ya están ahí. Pueden haber deseado que sea un condiciones de goce, vía el deseo del Otro in-
niño, que sea una niña, o deseos explícitos de este auguran de ahí en adelante lo que determinará
niño o esta niña de mayor será… lo que fuere, o la elección de objeto, la elección de partenaire.
deseos no tan explícitos, o secretos, vehiculizados Matriz que se constituye en la infancia, que
en el nombre que le dieron, por ejemplo. requerirá de un objeto ajeno por fuera de lo fa-
Cuando por fin se llega al mundo, se pue- miliar, aunque no dejará de ser “familiar” por estar
den encontrar recibimientos diversos por par- elegido desde el fantasma. Será la pubertad un
te de los otros. También nos encontramos que momento en donde la sexualidad en perspectiva
hay un modo singular de estar en el mundo de se vuelva real en el encuentro sexual, y donde este
ese cuerpo vivo –hay quienes lloran especial- marco del fantasma, ficción que se construyó para
Sexualidad en perspectiva
mente, o están muy despiertos, o muy dormi- intentar desmentir que la relación sexual no existe,
dos, o rechazan la comida…– donde ya están se pondrá a prueba.
comprometidos los objetos pulsionales. Y el
lenguaje que maneja el Otro que nos recibe,
Lacan lo llama lalangue porque para el bebé es SILVIA NIETO es Psicoanalista en Madrid. Miembro
pura sonoridad fuera de sentido. En un momen- de la ELP y de la AMP. AE (2016-2019).
to concreto percutirá en el cuerpo inaugurando
NOTAS
un goce de ahí en adelante. Marca un antes y
un después, hay una elección insondable de ese 1
Miller, J-A., Introducción al método psicoanalí-
cuerpo vivo por un modo de goce u otro. tico, Paidós, Buenos Aires, p. 171.
A partir de ahí continuará su trayecto con 2
Freud, S., “Tres ensayos de teoría sexual”
estas marcas: los relatos y deseos que precedieron
(1914), Obras Completas, Vol. VII, Amorrortu,
su nacimiento, ese Otro que le recibe, lalangue Buenos Aires, 2000, p. 109.
y un goce en el cuerpo. Y va chapurreando con
su lalangue hasta que ésta va tomando forma
3
Freud, S., “21ª Conferencia. Desarrollo libi-
dinal y organizaciones sexuales” (1917 (1916-
en significantes, los cuales a su vez se van ali-
17)), Obras Completas, Vol. XVI, Amorrortu,
mentando de sentidos. Aquí podemos ubicar al
Buenos Aires, 2004, p. 292.
Otro del lenguaje. El cual cumplirá una función
de mediación fundamental en un momento in-
4
Freud, S., “Algunas consecuencias psíquicas de
la diferencia anatómica entre los sexos” (1925),
augural, facilitando que este goce del cuerpo se
Obras Completas, Vol. XIX, Amorrortu,
vehiculice en los avatares del deseo.
Buenos Aires, 2000, p. 259.
La frase de Lacan “sólo el amor permite al goce
condescender al deseo” 7 facilita en este momento
5
De Francisco, M., Femenino en singular,
Grama, Buenos Aires, p. 42.
dar cuenta de cómo, por amor, vía el amor, ese goce
autoerótico puede articularse al deseo del Otro. 6
Miller, J-A., Introducción al método psicoanalí-
Así, retomando la pregunta que formulaba ¿Qué tico, op. cit.
quiere el Otro de mí? o ¿cómo hacerme un lu- 7
Lacan, J., El seminario, Libro 10, La angustia,
gar en el deseo del Otro?, esa respuesta que es Paidós, Buenos Aires, p. 194.
“Parece que saber hacerse bien es todo un desafío
Que rabia me da el amor
Voy a arrancármelo”
Wos (Arrancármelo)
Parejas y sus goces
por FABIÁN NAPARSTEK
El príncipe se despertó de aquel sueño fantástico para acceder a una mujer. En él, el fetiche estaba
y a partir de allí alcanzó algo muy importante para al servicio de hacerle de puente a la elección de
su existencia. Desde aquel sueño supo de una ma- una dama; que sería aquella que encaje en el
nera muy precisa cómo salir a buscar mujeres por zapato. El fetichismo ha mostrado –entre otras
la vida. La mujer de sus sueños sería aquella que cosas– que el ser humano puede encontrar un
encajaría en el molde de aquel zapato fantástico. partenaire sexual en el otro sexo, en el propio y
Aquel zapato se convirtió en la linterna que también en un objeto cualquiera. Ha mostrado
alumbraría en el mundo oscuro de lo femeni- –si uno lo sabe leer– que las elecciones sexuales
no lo que sería para él su propia elección. Sin no están determinadas por la especie humana.
embargo, siguiendo a S. Freud se podría decir Que no hay un objeto predeterminado por la
que aquel sueño masculino era verdaderamen- raza que fije de manera previa y universal el tipo
te fantástico, pero no tenía nada de novedoso. de elección que cada sujeto hará en su vida. Sin
Cada hombre tiene su propio zapato incons- embargo, una vez que cada individuo logra hacer
ciente que lo guía en el mundo de las elecciones su propia elección inconsciente, eso permanece
sexuales. Aquello que Freud solía llamar una de manera inalterable a lo largo de su existencia.
condición fetichista. El psicoanálisis ha demostrado, y se lo puede ver
Con mucha astucia Freud mismo lograba dis- cada vez que un sujeto está dispuesto a hacer un
tinguir lo que era un verdadero fetichista de aquel análisis, que el amor hace creer en ciertas for-
que solo tenía dicha condición. Si el príncipe del mas mágicas del encuentro entre los partenaires
sueño hubiera sido un verdadero fetichista se hu- de un lazo amoroso. Se podrá argumentar que
biese quedado con el zapato y habría podido go- hubo química, como una manera de explicar
zar sexualmente de él prescindiendo del otro sexo. la razón que ha hecho que dos seres en ciertas
Sin embargo, nuestro príncipe era un hetero- circunstancias encuentren una conexión sexual
sexual que precisaba de cierta condición erótica muy especial.
Sin embargo, aquel vienés del siglo pasado podía FABIÁN NAPARSTEK es Psicoanalista. Profesor Titular
explicar que había ciertas condiciones incons- de Psicopatología 1 y de Clínica de las Toxicomanías y el
cientes –y por ende desconocidas para el indi- Alcoholismo de la Facultad de Psicología (UBA). AME de
la EOL y de la AMP. AE (2002-2005)
viduo– que determinaban aquellas elecciones y
fundamentalmente la algarabía del encuentro con Trabajo publicado en Rosario/12, el 24 de octubre
alguien que diera en la horma. Esto mismo llevó a de 2013.
J. Lacan, muchos años después, a decir que la
mujer es un sueño del hombre. Teniendo en
cuenta que los sueños son la puerta de entrada
al inconsciente. La mujer es un sueño del hom-
bre y no todas van, solo aquellas que hacen con-
sonancia con el inconsciente de dicho hombre.
Aquellas que encajan en la matriz inconsciente
del zapato masculino. Se ve así que la pareja
desde la perspectiva masculina ha tenido una
orientación muy precisa. El hombre en cuestión
tendrá los problemas o no de encontrar lo que
busca, pero sin embargo sabe muy bien –aunque
no conscientemente– aquello que busca.
No obstante, el príncipe famoso ha sido un
fiel representante de una época en extinción. Cada
Sexualidad en perspectiva
vez más encontramos hombres que llegan al cam-
po de la elección sexual sin su zapato iluminador.
Cada vez más encontramos muchachos desorien-
tados sexualmente. Cada vez más encontramos
mujeres que rechazan el amor como forma de
dejarse tomar por el inconsciente de algún prín-
cipe neurótico, pero enamoradizo. Las parejas y
sus goces cambian y se transforman al ritmo de
un movimiento incesante y frenético en la épo-
ca actual. Una época que va en contra de todo
fetichismo antiguo. Una época que empuja a
que cada sujeto abandone su viejo zapato orien-
tador para comprar uno nuevo. Una época que
no acepta las condiciones fijas del inconsciente
para las parejas y sus goces, ya que nos quiere
imponer modos universales y globalizados para
gozar con y sin el otro. Esos cambios seguramen-
te nos seguirán sorprendiendo y seguirán siendo
motivo para que nuevos príncipes desorientados
nos enseñen cómo se las arreglan en un campo
siempre movedizo.
#UnaCitaConFreud
Sexualidad en perspectiva
y de la pasión amorosa, y esto puede involucrar La verdadera fuente del desprecio de los
tanto a los hombres como a las mujeres. hombres hacia las mujeres se nutre de la extra-
Del lado de las mujeres, Freud indica que ñeza que experimentan frente al Otro radical que
predomina el tipo narcisista. Las mujeres buscan ellas representan, tanto para los hombres como
ser amadas más que amar, y aman al hombre para las mujeres mismas, en tanto que encarnan
que cumple esta condición. La sobrestimación el misterio de la sexualidad femenina.
en las mujeres recae sobre ellas mismas o sobre En “El tabú de la virginidad” Freud subraya
los hijos. la “sujeción amorosa” de la mujer al hombre e
Esta primera teoría del amor corresponde a indica que la dependencia de la mujer es equi-
la constitución del registro imaginario: se ama a valente a la que se produce en la hipnosis. Ahora
su propia imagen narcisista reflejada en el objeto bien, tanto la prohibición como el secreto ocu-
de amor. La pasión amorosa tiene como base pan lugares diferentes dentro de la sexualidad
este amor imaginario, la naturaleza profunda- femenina. La prohibición es una modalidad del
mente narcisista de todo enamoramiento, que obstáculo que realza el valor del objeto. En cam-
incluye tanto la vertiente libidinal como la agre- bio, el secreto de la relación amorosa, incluso si
sividad narcisista que despierta la relación con la es construido artificialmente, es decir, sin nin-
propia imagen. guna necesidad de ocultar el lazo en cuestión, es
utilizado por la mujer como una coartada para
Las condiciones de amor lograr hurtarse: nunca está donde se la busca. En
Freud utiliza un término específico cuando se cuanto a la hostilidad que experimenta la mujer
refiere a la elección amorosa: la Libesbedingung, hacia el hombre, es una herencia directa del odio
la condición de amor, que podemos entender hacia la madre.
como los rasgos que diseñan el objeto amable. El secreto, el misterio femenino, no son las
Presenta entonces una trilogía de la vida amorosa: pruebas de la mala fe, de la insinceridad o la
“Sobre un tipo particular de elección de objeto mentira que Freud atribuía a las mujeres. En
en el hombre” (1910)2, “Sobre la más generali- realidad, es la expresión de Otro goce que forma
zada degradación de la vida amorosa” (1912)3 y parte de la sexualidad femenina y que no fue
“El tabú de la virginidad” (1918)4. formalizado por Freud.
La teorización freudiana se detiene en el lazo SILVIA ELENA TENDLARZ es Psicoanalista.
que une a la mujer al significante fálico a través Profesora adjunta a cargo de la Cátedra Clínica del
autismo y de la psicosis en la infancia de la Facultad
de la sujeción al hombre o por su vínculo nece-
de Psicología (UBA). Doctora en Psicología (USAL).
sario a la prohibición, que supone la inscripción Doctora en Psicoanálisis (Universidad de París VII).
de un principio de regulación fálico que funciona AME de la EOL, de la ECF y de la AMP.
a modo de ley.
De esta manera, la relación de la mujer con NOTAS
la prohibición tiene una doble función. Por un 1
Freud, S., “Introducción del narcisismo”
lado, en tanto que la prohibición del incesto se
(1914), Obras Completas, Vol. XIV, Amorrortu,
relaciona en ambos sexos a la madre, regla el Buenos Aires, 2006, p. 65.
goce fálico dando lugar al deseo. Pero, por otro
lado, el esfuerzo por sortearla, a través del se-
2
Freud, S., “Sobre un tipo particular de elec-
ción de objeto en el hombre (Contribuciones
creto, permite que la mujer se hurte en un goce
a la psicología del amor, I)” (1910), Obras
más allá del falo.
Completas, Vol. XI, Amorrortu, Buenos Aires,
La vida amorosa no forma parte de “la natura- 2003, p. 155.
leza de las cosas” sino que corresponde a un enca-
3
Freud, S., “Sobre la más generalizada degra-
minamiento psíquico específico que establece las
dación de la vida amorosa (Contribuciones
condiciones de amor y sus tropiezos. Si bien Freud
a la psicología del amor, II)” (1912), Obras
trabaja en detalle la determinación edípica en la Completas, Vol. XI, Amorrortu, Buenos Aires,
identificación sexuada y en la elección de objeto, 2003, p. 169.
la dialéctica fálica examinada por Lacan y la teoría 4
Freud, S. “El tabú de la virginidad”
de los goces que introduce al final de su enseñanza
(Contribuciones a la psicología del amor,
darán nuevas perspectivas a estas cuestiones. III)” (1918 [1917]), Obras Completas, Vol XI,
Amorrortu, Buenos Aires, 2003, p. 185.
#UnaCitaConFreud
El libro Sidonie Csillag, La “joven homosexual” de lazo de amor pasional y devoto, marcado por
Freud 1 se puede leer como una biografía de la una fascinación por los rasgos femeninos de sus
joven homosexual escrita a partir de entrevistas partenaires. Seducción, cortejo, citas –más o me-
con dos periodistas alemanas, Diana Voigt e Ines nos clandestinas–, cartas de amor serán el guión
Rieder. Su lectura aporta elementos fundamen- que se repetirá cada vez hasta que sus partenaires
tales a la comprensión de este caso, en cuanto a terminen dejándola, fastidiadas la mayoría de las
su dinámica como en su relación a las mujeres, veces por su acoso amoroso.
a los hombres, a la sexualidad y al amor, no así Un encuentro sexual con una mujer la dejará
respecto de sus elementos diagnósticos. La lec- completamente paralizada por las sensaciones
tura del caso no aporta ningún elemento suple- fisicas que experimenta en su cuerpo, como si
mentario a la interpretación de Freud, aunque esta escena genital no tuviera relación con el
busca desmentir algunos pasajes accesorios del cortejo amoroso en el que se encontraban unos
caso, no hacen más que confirmar enteramente minutos antes.
el abordaje freudiano. La relación con el padre, En cuanto al padre, se lee aquí su deseo
con la madre y con la cocotte, encuentran en su obstinado de “normalizarla” buscando llevarla a
relato el mismo lugar que Freud describiera, una relación con un hombre, de buena situación
agregando detalles que confirman enteramen- social –en la Viena de la época el “status social”
te las coordenadas que se establecen en el caso. cuenta mucho– y económica.
La continuación de la vida de la joven, varios Sidonie pone especial énfasis en desmentir que
años después de Freud, nos aporta una proyec- haya cruzado al padre en la escena que precede el
ción que permite retroactivamente leer aún me- pasaje al acto, relatado en el caso freudiano, una vez
jor los elementos del caso. que la baronesa le pida interrumpir sus encuentros.
La relación con la cocotte, Léonie Von Describirá que si bien se paseaba con la baronesa en
Puttkamer –una baronesa que, a pesar de las inmediaciones del trabajo del padre, este nunca
su título de nobleza, se hacía mantener por las cruzó, sino que una vez que ella lo percibió de
parejas adineradas de la capital austríaca– lejos, y luego de informarle a la baronesa que su
tuvo efectivamente el rasgo de servidumbre padre se encontraba enfrente de donde ellas esta-
amorosa que Freud evoca. Sidonie seguirá vien- ban, ésta, sintiéndose un objeto en un juego que
do a la baronesa muchos años después de las ignoraba, la insta a que cesen sus encuentros, lo que
entrevistas con Freud. Fue una relación marcada lleva a Sidonie a dejarse caer luego de atravesar un
por celos y anhelo de posesión ya descripta en parapeto que bordea las vías del tranvía. El pasaje
el caso freudiano. La relación se interrumpirá al acto se precipita sin que la mirada del padre in-
cuando la baronesa abandone Viena para vivir tervenga. Es el único elemento que Sidonie aporta
en Berlin con otra mujer, lo que hará sufrir a para desmentir el relato de Freud. El mencionado
la joven por muchos años. Sidonie conocerá a pasaje al acto no impedirá que siga frecuentando y
otras mujeres con quienes mantendrá el mismo cortejando a la baronesa por muchos años.
El padre se revelará como el verdadero objeto de No muere, solo se lesionó un pulmón. Aquí po-
amor de Sidonie. Ella se casará con un antiguo demos situar un segundo pasaje al acto frente al
oficial del ejército para complacerlo. Al poco rechazo del Otro, como en el primer incidente
tiempo, Sidonie sufrirá mucho por la muerte con la baronesa.
inesperada de su padre. Sidonie nunca trabajó y Estos pasajes al acto dan cuenta de su difi-
vivió de la renta de su padre. cultad para simbolizar la posibilidad que el Otro
La madre, en el libro, aparece como la bella la deje caer y la abandone. Podemos ubicar como
mujer “aún en edad de gustar a los hombres”, tal hipótesis que Sidonie no dispone de un fantas-
como la describe Freud. Ella –la madre– pre- ma fundamental que le permita negociar con la
gonaba y jugaba con su belleza haciendo creer partida del Otro. Es decir, no cuenta con una
a algún hombre que la seducía que Sidonie era ficción con qué responder.
su hermana menor. Esto desencadenaba la ira El divorcio con Eduard se produce en el
de la hija. Tal como Freud relata, la madre no momento de la Anschluss, Sidonie era de origen
se molesta en absoluto por la posibilidad que judío y esto podía afectar la carrera del joven ofi-
su hija sea homosexual. De este modo, le deja a cial por las Leyes de Nüremberg votadas en 1935
su madre todos los hombres para seducirla y se y que comenzaban a ser aplicadas en Austria.
desplaza del lugar de una eventual rival. Sidonie se sintió beneficiada por esta situación
En la presentación del apuesto hombre que ya que la liberaba de su matrimonio que se le
Sidonie elegirá como marido, la madre estará había vuelto insoportable y la precipita a aban-
más excitada por la presencia de un bello hombre donar la hostil Austria nazificada. Allí comienza
en la familia que por la alegría de ver a su hija, su errancia por el mundo que la llevará a atra-
finalmente, casada. Lo que verifica la relación vesar la Unión Soviética, durante la guerra, de
...
SH Siguiendo la tradición, tanto de Freud como de Lacan, de dejarnos enseñar por el arte y por
los artistas, hemos decidido invitar a Andrea Nogueira Pasut. Bienvenida a Traumatismo Freud.
GC Andrea, un gusto poder conversar contigo. Nos gustaría que nos comentes cómo surge y de
qué se trata el proyecto Identikit, la diversidad al desnudo.
AP Primero que nada, gracias por la convocatoria y por estar en el primer número, qué propicia-
torio, espero que así lo sea. El proyecto surge de una crisis y del final de un duelo, eso es
lo más interesante, me parece, para este contenido. En una de mis primeras salidas de una
crisis depresiva, voy a ver el recital que hace Susy Shock en Brandon. Venía pensando hacía
tiempo cómo representar la diversidad. Trabajé mucho, tanto el retrato como el concepto de
cuerpo y de conciencia. Es decir, el cuerpo desde lo visual pero también desde la conciencia.
Esa noche volví a sentir la música, volví a sentir placer.
Y me pregunté cómo podía transmitir lo que Susy transmitía desde la música y la poesía.
Cómo podía trasladar ese discurso, todo lo que ella proponía conceptualmente, hacia la
pintura. Había trabajado previamente una serie que es la primera, que fue además itineran-
te, que se llamó Huellas de una identidad. Trabajé desde mi persona, desde mi percepción,
desde mi transición, desde mi sentir como una mujer trans. Y desde ahí creé una obra
que fue el registro de mi operación y lo que me pasó trasladado a la poesía. Podría decir
que uní el cuerpo y lo subjetivo a la pintura y a la poesía. Esa noche puedo decir que se
me ocurrió todo: el nombre, la idea y además a quién pintar. Una fue Susy, la primera que
convoqué, le dije: “Mirá, Susy, se me acaba de ocurrir esta idea, ¿te copás?, ¿te animás?,
tenés que elegir un cuadro, tenés que desnudarte, se llama Identikit, la diversidad al desnudo.”
Me dice: “No, yo a los veinte me desnudé, me vuelvo a desnudar a los ochenta, ahora no”.
Y ahí me doy cuenta que estaba proponiendo un desnudarse más allá de sacarse la ropa.
Entonces le dije: “Susy, desnudarse no es solo sacarse la ropa” y también le dije a Marlene,
a varixs compañerxs. Ahí empecé y se fue construyendo desde la experiencia. Me fui dando
cuenta que estaba proponiendo entrevistas, encuentros, un trabajo que ya no era sólo mío.
No elegía el cuadro, no elegía el estilo, había un montón de cosas que recién cuando empecé
a hacerlo me di cuenta dónde me estaba metiendo.
SH ¿Originalmente surge la idea de que elijan un cuadro clásico?
AP Eligen un cuadro de cualquier momento de la historia del arte que ellxs sientan que les gustaría
estar representadxs. Esto parte de una premisa de que, en la mayor parte de la historia del arte, no
hay representación de cuerpos disidentes. En la obra les pedía que plasmen una autopercepción
sobre su género, la orientación sexual… y un retratade me dice: “vos que hablás de energía, ¿por
qué no ponés eso?”. Y así fue. Me di cuenta de que las palabras que eligieron formaron una cosa
muy diversa de lo que yo esperaba. Por eso, luego, me gustaría unirlos y leerlos por lo que signi-
fican poéticamente, como si fuera un cadáver exquisito. Son treinta y ocho obras y quiero llegar
a las cincuenta. Es un laburo de catálogo que tengo que ir haciendo porque las voy ordenando.
Una de las obras forma parte del patrimonio, ya no es mía, entonces tendré que pedirla si quiero
exponerla [risas]. Y se fue complejizando. Primero necesitaba hacer un registro fotográfico y
una pose, entonces tenía que ver cómo hacer ese registro para que sea bueno, fue toda una
apuesta. Algunos cuadros me exigieron una puesta en escena, maquillaje, luces. Después
del primer año de trabajo y de las primeras diez obras, tengo un encuentro, en una de las
muestras en donde se me ocurrió la idea, con una persona con la que había trabajado hacía
unos años en DesTravArte –una de las primeras muestras dedicadas a artistas disidentes,
trans, travestis, disidencias en general– y terminamos integrando un grupo nuevo con un
objetivo nuevo: construir un registro audiovisual de la producción que estábamos contando.
Es decir, agregar la dimensión audiovisual con una obra que es del proyecto como comunidad. Entonces
dejó de ser solamente mío el proyecto. En las muestras se proyecta Identikine que es la producción
audiovisual. Inclusive ahora están haciendo un documental sobre la construcción del proyecto.
Todo eso fue sumando fuerza, fue sumando posibilidades. El proyecto se fue construyendo con la gente,
con la experiencia de hacer. Y después surgieron cosas como semillas, como murales, una continuidad.
Sublimaciones
Hay por ejemplo una continuidad de una de las imágenes que salieron de la muestra que
reversioné, me cité a mí misma en varias producciones, quedó icónica. Ya era icónica, estaba
basada en la libertad guiando al pueblo. Es un proyecto que se abre a pesar de que siento
que está finalizando porque se me están ocurriendo nuevas ideas. De hecho, hice una pintura
que es un homenaje a todo el proyecto y a toda la gente que lo construye. Una de las cosas
que a mí me pegó en la pandemia era pensar cómo íbamos a volver a ese encuentro físico,
con el juntarse, hacer performance, hacer un abrazo. Yo hacía un abrazo colectivo en todas
las muestras, cómo volvíamos a eso me preguntaba a principio de la pandemia.
...
GC Justamente una de las cuestiones que nos interesaba escuchar de vos era, dado este cruce
entre el arte y lo político, en especial en este proyecto. ¿Cómo pensás vos en la historia del
arte, la historia de los artistas, la representación de cuerpos y disidencias sexuales?
AP Soy una apasionada de la historia del arte. Tuve la suerte de formarme, entonces no solo
era lo que había leído o buscado por mi cuenta, sino la formación que había recibido en
La Pueyrredón... Tuve una formación, después te das cuenta que es un discurso sesgado. Me
propuse desde muy temprano estudiar por mi cuenta, por ejemplo, una gran parte ignorada
que es la América precolombina, la china, la india, la japonesa, con la dificultad de no tener
todavía Wikipedia ni Google, es inevitable lo político en lo artístico. En mi caso, no solo soy
militante sino muy consciente de eso. Me involucré, el compromiso se reforzó y me dirigí hacia
eso en particular, porque me di cuenta que es muy difícil encontrar una idea del cuerpo que
no sea cisgénero. Y no hablemos después de lo que nosotrxs entendemos como disidencias
sexuales, sino una lectura cisexista y heterosexista en general, a pesar de que hay otras
representaciones. Estoy dando un seminario en una Diplomatura de Filosofía que se acaba
de inaugurar el año pasado, donde hacemos esa revisión. Estoy haciendo un estudio de la
imagen, de la representación. Empecé, por ejemplo, a ver mucho en Youtube, hay poco pero
aparece, sobre todo de feminidades, porque era blanco, heterosexual y masculino quien hacía
arte. Me enteré de un montón de historias haciendo un programa de radio, tenía una columna
sobre este tema y terminó siendo un programa sobre distintos aspectos de esa invisibilización.
Fue muy interesante y tuve que rever todo el discurso que había tenido en la escuela sobre
la historia, qué me habían enseñado, de quiénes no me habían hablado jamás. Y todas esas
historias aparecen en el video, que eso está buenísimo. Al lado de los cuadros hay un apartado
muy importante, a veces tuve que luchar para que esté, que es un pequeño cartel, pero está
diseñado por mi hermana, que es como un celular donde hay un texto de la persona retratada
que empieza con: “¿Cómo llegamos al cuadro?”.
SH Entonces por un lado las cuerpas disidentes no están reflejadas en las obras y tampoco están
representados los artistas disidentes.
AP Tienen su espacio invisibilizado, pero fui encontrando..
GC Lo que vos contás es un trabajo de visibilización, ¿no? Quizás no hay tanta representación,
pero además la que hay, –no puedo juzgar el volumen– cuesta mucho visibilizarla, hay que ir
a buscarla muy especialmente.
AP No es solo eso. Lo que llamamos historia del arte es un constructo que necesariamente acota,
pero acota con una perspectiva y que está en este momento re-escribiéndose a partir de la
irrupción de un sector de la ciudadanía que empiezan a poder pensarse como artistas. Pero
el discurso sigue estando, sigue estando en las escuelas, sigue estando en el cine, sigue
estando en discusión todavía, eso es la invisibilización: no es que no estén... Por ejemplo, la
invisibilización de las feminidades, recién ahora se están descubriendo la autoría de feminidades
detrás de nombres de masculinidades en la historia del arte en general. Y cuántos borramientos
no podemos saber porque ni siquiera había una categoría como persona trans, por ejemplo.
Ese borramiento no solo está en la representación, está también en muchas capas.
...
SH Nos interesa conversar de las derivaciones que tuvo el proyecto, por ejemplo con murales, con
ciertas intervenciones en espacios públicos. Hemos visto hace poco el mural en la estación
del subte, incorporado a la ciudad. ¿Cómo pensás el arte como herramienta para visibilizar
en lo público estas disidencias, esta diversidad?
AP Para mí es fundamental, es una forma de exponerlo a lo público. Tengo una apuesta política de
integrar lo que a mí me apasiona, que son las artes visuales, al común de las personas. Y el arte
puesto en la escena pública, me doy cuenta de que estoy trabajando la imagen de la manifestación.
Ese cuadro que les mencioné fue una experiencia muy interesante, yo fui a registrar una marcha
real, no es que hicimos una puesta en escena. No, eso lo había visto y, al mismo tiempo, es una cita.
Trabajo con la memoria porque lo visual tiene que ver con nuestra memoria colectiva. Tal vez porque
soy muy sensible, desde muy chica, a las imágenes que pasan y que están en nuestra cabecita,
sobre todo el inconsciente colectivo, que tiene que ver con quienes somos, con la identidad y con
la memoria. Cuando me invitan a lo del subte para mí fue un sueño cumplido porque como artista,
quedar en el lugar donde una habita con lxs demás es muy hermoso. Poder brindar algo represen-
tando a un colectivo, tantas veces postergado, que integro es muy lindo. Porque fui abrazada por
ese colectivo en el momento de crisis, de lucha y de violencia que está todavía. Es muy duro ver
todavía el celular y ver recuentos de muertes y pensar en Marlene Wayar que dice: “tenemos un
cementerio atrás”. Es fuerte. Por ejemplo, tener una obra en Ushuaia me permite hablar en lugares
donde esos derechos están aún más postergados. Y poder hermanarse. Un profesor me dijo una
vez: “es muy difícil ser artista pero te puede llevar a muchos viajes” y es cierto, lo comprobé, no
solo físicos, sino en todo sentido. Esos viajes son los que me hacen no claudicar.
SH ¿Y qué podrías decir de lo diferencial de que tu herramienta política sea el arte?, ¿qué
Sublimaciones
particularidad brinda el arte como herramienta política?
AP Creo que ahí se mete mi parte utópica. Yo soy anarquista y me parece que el arte es uno de
los pocos lugares donde no está la jerarquía en su construcción, no en su mercantilización
y donde puedo ser subjetiva y puedo ser yo y hablar desde lo colectivo también. Puedo
provocar un ida y vuelta en la construcción de una idea, es un cambio de conciencia, no solo
propia, sino colectivo. Mi intención es pensar un mundo distinto, un mundo no violento, esta
otra humanidad que plantea Susy. Estoy buscando una respuesta, si se me ocurre una idea,
porque creo que es posible. Y como no encuentro fácilmente una propuesta en lo partidario,
a pesar de que me acerco y estoy, pero tengo un interior muy anarco y donde la base está en
la no jerarquía y en lo poético. Creo que es una respuesta lo poético porque implica aceptar
la muerte, es una de las respuestas más fuertes al miedo a la muerte, el poder como jerarquía.
SH ¿Y con este proyecto podrías decir que vos también, más allá de visibilizar, pudiste extraer
algún saber, algún aprendizaje sobre las diversidades?
AP Primero sobre mí misma, ese principio de final de una crisis lo procesé pintando, era una respuesta
a una posibilidad de volver a pensar. Cuando pienso desde el placer, me sale el arte, ahí me
di cuenta de eso. Ese es el primer aprendizaje. Me consolidó en la lucha de ser artista, porque
también hay una cuestión sobre todo con lxs artistas visuales que trabajamos bastante hacia
adentro, a diferencia de la experiencia que tengo yo misma con el teatro, donde una trabaja desde
otro lugar. Mantenerse en el oficio con el hecho de que me he resistido mucho a entrar en la
comercialización, no en el mercado, porque afecta lo que podés producir. Me consolidé en eso,
mis dudas se fueron, mi compromiso no solo era a través del arte visual. Y después el hecho de
hablar tan profundamente con personas, porque como la charla muchas veces se daba pintando,
había una especie de catarsis que me hizo conocer a personas muy interesantes. Creo que muy
rápidamente empecé a deconstruirme en espejo con todas esas experiencias y permitirme en
poco tiempo tener una perspectiva mucho más amplia de mí misma también.
SH Y en relación a estas tres palabras que pedís, ¿ahí hubo algo de la sorpresa también?
AP Completamente, sí.
GC ¿Y esa no distinción que planteás, que te impulsa a la cuestión más docente, como decías,
vos la considerás un efecto de este proceso de invisibilización, de la cuestión de los discursos
imperantes? ¿Te parece que es un efecto subjetivo que obedece a todos estos factores
más sociales, culturales, de política dominante, etc. en relación al tratamiento de cuerpos y
sexualidades?
AP Y es una mezcla muy particular. Supe que quería dedicarme a las artes visuales a los doce
años, sin saber muy bien qué significaba eso y qué posibilidades tenía. Y a los diecisiete años
quería ser docente. Mi arte también es docencia, militancia, se mezclan todas esas cosas. Y en
el contexto no sólo político, sino personal, porque lo estoy vivenciando, hay una invisibilización
muy concreta. Me siento responsable y comprometida a que no suceda, a aportar en todos
esos aspectos: en mi arte, en mi docencia, etc. Mis charlas tienen que ver con la historia del
arte, o con mi obra, o con el análisis de imágenes y en un momento aparece algo de interés
por esto. Esta entrevista llega por ahí. Entonces va creciendo con el compromiso y el tiempo
que una pueda darles a todos esos aspectos.
SH Y llegar a muchos más que no conocen el proyecto, que se van a acercar, se van a interesar
también a partir de entrevistas, de otras intervenciones en público.
AP A mí me pone muy orgullosa y muy contenta que al principio de la serie decía: “La misma gente
va a llevar la obra al lugar donde tenga que estar”. Yo me siento parte del proyecto y, tal vez, el
timón. Como artista quiero trascender en la obra, dejar algo, por eso me dedico a hacer obra
con las luchas del colectivo LGTBQ.
...
GC Un gusto escucharte y creo que la inscripción de tu intervención en la revista también forma
parte del movimiento de la obra. Y va a tener un impacto en muchas generaciones que están
formándose en el ámbito universitario.
AP Hace años que tengo tres ejes: la identidad, el género y el tiempo. Y creo que le envidio
a la música el hecho de que es un arte que sucede en el tiempo. Y de alguna manera el
hecho de saber que estas conversaciones van a tener un registro... A mí me gustan mucho
los libros, son una especie de mundo en el que me puedo meter y conversar con alguien
que ya no está, tal vez. Y saber que estas conversaciones aportan a que se vaya gene-
rando una memoria en algunos de los futuros lectores. Me parece un juego entre todxs,
me siento parte, metiéndome en ese mundo que empecé como ajena y que ahora formo
parte. Por ejemplo, el hecho de saber que estoy en la historia del arte argentino porque
una de mis obras forma parte del patrimonio que llamamos Institución argentina argentina.
Tuve la suerte de ir a ver todo el patrimonio que está guardado y empecé a encontrarme con
colegas que conozco y: “¡Mirá esto que está acá!”, es impresionante. Soy parte, estoy ahí con
ellxs. Es un momento donde siento que en ese juego que empecé, ya soy parte de lxs jugadorxs.
Sublimaciones
ANDREA PASUT es artista visual, pintora, ilustradora, tatuadora, muralista, escenógrafa, docente tanto en escuelas como
en el taller propio que se llama “Claroscuro”, actriz, poeta y militante transfeminista.
GABRIELA CUOMO es JTP en la Cátedra Psicoanálisis Freud 1. Docente de la Cátedra Construcción de los conceptos
psicoanalíticos. Analista miembro de EOL y AMP.
SANTIAGO HORMANSTORFER es JTP en la Cátedra Psicoanálisis Freud 1. Docente de la Cátedra Construcción de los
conceptos psicoanalíticos.
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En 1903 aparece por primera vez, editada en envuelve y marca su cuerpo que vuelve una y otra
alemán, la novela de Wilhelm Jensen Gradiva vez en los sueños del arqueólogo que la descubrió.
Ein pompejanisches phantasiestück (Gradiva: una La de Dalí subraya aún esa sexualidad sugeri-
fantasía pompeyana), publicación que provocó da representándola con los senos que sobresalen
un gran impacto en el ámbito de la cultura de de la túnica y sus cabellos flotando en el viento.
Mitteleuropa. El joven psicoanalista Carl G. La relación del Surrealismo con Freud y sobre
Jung fue uno de tantos fascinados por los ri- todo con sus teorías de los sueños es bastante
betes ambiguos entre realidad y fantasía de la conocida, dado el interés que sus miembros ma-
narración y sugiere su lectura a Sigmund Freud, nifestaron desde siempre por todas aquellas ex-
quien la llevó consigo durante las vacaciones presiones que escapan a los dominios de la razón.
que en 1906 pasó junto al lago Lavarone en el Pero lo cierto es que en modo alguno po-
Trentino. Un año después, la novela que le había dría afirmarse que tal interés fuera algo propio
sugerido Jung inspiró el ensayo conocido como o singular de comienzos del siglo XX, como
El delirio y los sueños en la Gradiva de Jensen en el podría sugerir el que despertó la aparición de
que Freud se aventura en las zonas brumosas del la novela de Jensen. Lejos de ello, es algo que
alma para afirmar su hipótesis sobre los sueños se remonta mucho antes al siglo XVIII y no
y la relación de éstos con los deseos reprimidos. sólo refleja de manera muy temprana las luces
Sin duda la obra de Jensen adquirió una y sombras de la Razón Ilustrada sino que pone
proyección mayor a partir del trabajo de Freud. abiertamente de manifiesto un tipo de sensibi-
Y fue a través de él que llegó a ser conocida por lidad fascinada con todo aquello que subvier-
los poetas y pintores surrealistas; Paul Eluard, te de modo sigiloso el universo de la razón.
Salvador Dalí y André Breton, quien llegó a Una sensibilidad irresistiblemente atraída por la
llamar Gradiva a la galería surrealista que creó. hechicería, lo demoníaco, los oscuros territorios
Dalí le dedica a la heroína de Jensen y, de de la maldad, la depravación, la muerte y las
algún modo también de Freud, una sugestiva pin- pulsiones destructivas de un erotismo atormen-
tura en 1931 que titula Gradiva descubre las ruinas tado. En ese marco habría que agregar también,
antropomorfas. La Gradiva de Dalí, como la de un profundo interés por el complejo universo
Jensen, es una mujer, imaginariamente muerta del inconsciente, que a menudo era potenciado
en Pompeya, que avanza en una túnica que la por el consumo de estupefacientes.
El crítico italiano Mario Praz denominó a la liberación de las costumbres que habilitó el
Romanticismo negro a esa singular sensibilidad proceso de secularización y pérdida de la tutela
que no pertenece a ninguna época ni geogra- religiosa y política sobre la vida de los hombres
fía en particular sino que se presenta como un y mujeres de la época. Sin embargo, no se ha
estado del espíritu, común a artistas y escrito- insistido lo suficiente sobre la desilusión que
res y atraviesa el tiempo en Inglaterra, Francia, pudo haber provocado las derivaciones de la
Alemania, Suiza, España Noruega y Suecia a los ideología revolucionaria del Terror. Esa prime-
largo de varios siglos. ¿Cuál es el rasgo común ra frustración ante la utopía moderna llevó a
de este estado particular del espíritu que desde el muchos artistas, pensadores y poetas a refugiarse
siglo XVIII encontró expresiones tan atractivas en la idealización de la naturaleza que plasmaron
en la pintura, la literatura, la poesía y el cine de distintas expresiones del Romanticismo, en espe-
comienzos del siglo XX? cial las alemanas. Pero es preciso no olvidar otra
En el año 2013 el Museo de Orsay de Paris vertiente que Mario Praz llamó Romanticismo
intentó una respuesta visual a esta pregunta a Negro y, como hemos ya mencionado, impli-
través de una exhibición que se llamó L´ange du ca un largo derrotero temporal y espacial en la
bizarre, (El ángel de lo extraño, el romanticismo cultura europea que llega a Freud y va más allá
negro de Goya a Max Ernst). La concepción de la de los círculos en que él se movió. A su con-
misma, apoyada en un erudito despliegue curato- temporaneidad correspondería asociar el desfile
rial, reunió innumerables visiones de artistas que simbolista de figuras mórbidas, fantasmales que
incursionaron en esos universos oscuros. Desde revelan una fascinación de época por la hipno-
las visiones negras y la brujería de Goya o el sis, el sonambulismo y el espiritismo. Algo de
suizo Füsli, al expresionismo del cine de Murnau esto aparece en la figuración inquietante y por
o el surrealismo de Buñuel, todo había sido con- momentos satánica de la representación feme-
Sublimaciones
vocado en las sucesivas salas de aquella exhibi- nina. La tradición de las brujas actualizada y
ción. Una relación de contigüidad articulaba en personificada por mujeres seductoras, de ojos
aquella muestra un sugestivo paisaje nocturno sombríos, cabellos enmarañados y dientes de
de Friedrich y la escena de El perro andaluz en vampiro. Visión que para muchos surgió de
que el propio Buñuel sale a un balcón, expulsa el asociar el sexo con las enfermedades sexuales
humo de su cigarrillo que se funde con las nubes y la muerte, representada en pinturas como el
que cubren la luna en el cielo. Y ésta, a su vez, con Vampiro de Edward Munch (1916-18) o los di-
el ojo que será rasgado con una navaja. Extraña bujos del inglés Aubrey Beardsley
convivencia entre un paisaje del romanticismo Todo esto nos habla de una crisis de los prin-
alemán de comienzos del siglo XIX y la escena cipios de la razón que no es nueva. Lo había ad-
de El Perro Andaluz. vertido ya Goya en su famoso grabado de 1799:
Los encuentros de realidades distantes, pro- El sueño de la razón produce monstruos, más allá
pios de la arbitrariedad de los sueños, que tan- que resulte imposible impedir que los monstruos
to fascinaron a dadaístas y surrealistas habían ejerzan en los sujetos una especial fascinación.
sido ya exaltados en el siglo XIX, entre otros La modernidad aportó a un tiempo en-
por Isidore Ducasse, el poeta francés conocido tusiasmos y angustias lo que se tradujeron en
como el conde de Lautréamont. sentimientos ambivalentes y en expresiones que
Importa señalar en ese sentido que un sinnúme- aluden a la conjunción de lo monstruoso, la be-
ro de imágenes literarias y pictóricas precedieron lleza y la muerte. O lo conocido que de pronto
largamente a la novela de Jensen que a su vez se nos vuelve amenazante. Antecedente que nos
inspiró el ensayo de Freud. Algo que permite su- lleva al otro conocido ensayo de Freud de 1919
poner la existencia de un vasto sustrato cultural sobre lo Siniestro que, aunque abordado desde la
como fundamento de sus trabajos. perspectiva psicoanalítica, no puede negar cierta
Es posible imaginar el efecto que en esto deuda con la existencia previa de lo Siniestro
pudo haber tenido la radicalización de ideas como categoría estética. Categoría que fue teori-
que acompañó la Revolución Francesa sumado zada por primera vez en el ámbito de la Estética
Empirista desde lo Sublime, al promediar el siglo ANA MARÍA BATTISTOZZI es Licenciada en Historia
XVIII. La idea es que lo oscuro, lo muy grande del Arte (UBA). Crítica de arte. Curadora.
¿Qué nos enseña la mitología para pensar lo feme- mismo pagaría su deuda casándose con la diosa.
nino? ¿Qué devela la diosa de la belleza y el amor? Así es como Ares fue puesto en libertad y volvió
Afrodita, personificación de lo divino fe- a Tracia, mientras que Afrodita fue a la isla de
menino, diosa de amplios poderes que “surgió Pafos –su centro de culto más famoso– donde
del Caos” y “bailaba sobre el mar”. Deseada por renovó su virginidad en el mar.
dioses y no tan dioses sabe mostrar aquello que Lacan dice: “Venus, para llamarla por su
da cuenta de un goce “de ella, de esa ella que no nombre, nace todos los días”.
existe y nada significa”. El mito nos enseña que la diosa de la be-
lleza y el amor renueva su virginidad en el mar,
Pieza suelta del mito renaciendo día a día en un acto único. Podemos
Cuenta el mito que Zeus había encargado a suponer allí lo fulgurante, lo vivo. Venus en su
Afrodita en matrimonio con Hefesto pero que existencia contingente y singular. Cada vez, Una,
el verdadero padre de sus tres hijos era Ares, el cada vez, la encarnación de lo femenino más allá
impetuoso dios de la guerra. de lo materno.
Hefesto, despechado, tendió una trampa que
sorprendió a los amantes. Y convocó a Apolo, Dos Afroditas
Hermes y Poseidón para que sean testigos de su No hay Afrodita sin amor, pero hay dos
deshonor. Es entonces cuando anunció que no Afroditas señala Lacan: Afrodita hija del amor,
liberaría a su esposa hasta tanto le devolvieran y la que hoy me interesa, Afrodita “nacida de
los valiosos regalos nupciales que había entre- la espuma”. La que nada tiene que ver con el
gado a Zeus. Nombre del Padre, la que no le debe nada a la
Pero los dioses, lejos de despreciar a Afrodita, duplicidad de los sexos. La Uniana, la que no
la deseaban. Poseidón enamorado, fingió simpa- encarna la ilusión del dos. Símbolo de la belle-
tizar con Hefesto, ofreciéndose a ocuparse de que za, apasionada de la pasión, Afrodita “isla sin
Ares pague por la liberación el equivalente a los amarras, (…) isla que va a la deriva”, no es una
regalos matrimoniales y si Ares no cumpliera, él madre. Esa, es la que renace cada día.
La diosa de los múltiples nombres SUSI EPSZTEIN es Psicoanalista. Profesora adjunta de
“el S(Ⱥ), ¿qué es, si no la imposibilidad de Psicoanálisis: Freud 1 de la Facultad de Psicología (UBA).
Co-Directora editorial de la publicación Traumatismo
decir todo lo verdadero?”.
Freud. Miembro de la EOL y de la AMP.
Las apariciones más antiguas de la Diosa
que personifica lo divino femenino, muestran BIBLIOGRAFÍA
que en el Imperio Romano era nombrada como
la Diosa de los muchos Nombres. En Roma la Campbell, J., Diosas, Atalanta, España, 2013.
conocemos como Venus, en Egipto aparece
Graves, R., Los mitos griegos, Vol. 1, Alianza edi-
como Isis, en la antigua Babilonia como Ishtar, torial, Madrid, 1985.
en Súmer como Inanna; entre los semitas del
Lacan, J., El Seminario, Libro 8, La Transferencia,
Oeste, es nombrada como Astarté.
Paidós, Buenos Aires, 1991.
A la vez, Afrodita recibió diversos títu-
los, nombres incoherentes con su belleza. Por Lacan, J., Seminario 9, “La Identificación”,
ejemplo en Atenas se la llamaba La Mayor de inédito.
las Parcas y Hermana de la Erinias. Plutarco Lacan, J., El Seminario, Libro 19, …o peor, Paidós,
la llamaba Epitimbria (la de las tumbas). En Buenos Aires, 2012.
otros lugares era conocida como Melanis (la
Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aun, Paidós,
negra), Escotia (la oscura), Andrófona (asesina Buenos Aires, 2009.
de hombres).
Constatamos que no se la puede nombrar
de una sola manera. Sus múltiples nombres ve-
tan toda universalidad, encarnando el no-todo
Sublimaciones
femenino.
No hay un significante que la nombre, in-
atrapable como la espuma del mar, Venus nace
cada día.
#UnaCitaConFreud
Alan Pauls presenta a los escritos inéditos de habilita la relectura del signo de la mujer “en él
Proust como esquirlas que no se reabsorben en ella hace valer su ser, fundándolo fuera de la ley,
el universo de En busca del tiempo perdido. Esa que la contiene (…) en posición de significante,
decisión de lectura que trata a los textos como e incluso de fetiche”2. Esa posición de extimidad
astillas singulares no todas sujetas a la consis- con relación a la ley despeja para la letra el lugar
tencia de una obra, será el hilo a partir del cual de lo imposible de escribir 3.
buscaremos aproximarnos a una letra. Aquella Si el texto de Poe permitió a Lacan ilustrar
a la que Lacan vuelve, cuando en una torsión la ley del orden simbólico como “determinación
retoma sus elaboraciones acerca de La carta ro- fundamental que el sujeto recibe del recorrido de
bada, despejando otro lugar para el efecto de un significante”4 y lo que escapa a él como goce
feminización. También aquella que juega en la fuera del significante; en las manos de Proust La
insistente escritura del desdoblamiento de las carta robada retorna con un aire contemporáneo.
enamoradas en El remitente misterioso. La elección del autor de archivar estos textos
Como veremos la fluidez de Proust –señal lleva a Fraisse a sostener que la causa radica en
para Pauls de su orientación por la lógica del que ellos ponen en escena el deseo homosexual.
deseo– produce en la escritura intercambiable Para no extraviarnos en un supuesto coming out,
de la amante y la amada, algo que, lejos del or- que se juega a nivel del discurso público, nos
den de la reversibilidad introduce lo que esca- orientaremos por las esquirlas. Estos fragmentos
pa en esas tachaduras “la continua confusión dan cuenta de lo que escapa al orden simbóli-
de nombres en que incurre el autor: Francoise co, sea por la vía del deseo como lo sitúa Pauls,
y Christiane se invierten una y otra vez, lo que sea por la vía de la extimidad del goce como lo
provoca tachaduras frecuentes y hasta olvidos”1. testimonia Assef. Dos serán las que tomaremos.
Del mismo modo la letra como función en su as- Por un lado “lo que interesa a una mujer”, frase
piración a la inscripción total del goce despierta que Lacan recorta como el picante que Baudelaire
en el Seminario 18 al punto de imposibilidad que deja escapar en una traducción que no da lugar
señala al goce que no tiene representación por al equívoco. Por otro lado, lo que no cesa en la
la palabra . El efecto feminizante como torsión confusión escritural de Francoise y Christiane.
Dislocación Miller dirá que la consecuencia principal de El
La carta robada aparece dislocada en el texto Seminario 6 es que no hay normalidad del deseo
de Proust. El mensaje de las cartas está develado, porque atado al fantasma instaura que “Todo
un lapsus calami introduce antes del final el género deseo es perverso en la medida que el goce nunca
femenino del remitente junto a la persistencia de está en el lugar que querría el llamado orden
su disfraz masculino, una intercambiabilidad que simbólico”11. Es en este punto que el deseo apa-
insiste entre el secreto y la confesión, la enferma y rece como excéntrico al comig out.
la sana, el sueño y la realidad alejada de cualquier
idea de un orden. Signos que permiten atrapar en Traducción, equívoco
el nivel microscópico de El remitente misterioso “la Una vez introducida la relación que la carta
inestabilidad y zozobra que la narración hace ju- mantiene con el espacio y señalar a través de un
gar en la dimensión de la identidad de género y el equívoco la materialidad de la letra como dese-
deseo” 5. Leer el relato en esa inestabilidad sitúa cho, Lacan se detiene en el efecto de feminiza-
un Proust fluido quien orientado en lo maleable ción. La declinación de estos tres momentos de
no se reduce “a la espectacularidad del coming out “El Seminario de la Carta robada” permite situar
–con su irreversibilidad, su rígido binarismo, su la relectura de la letra, que vía su materialidad
dirección directa y unilateral”6. En su lugar lo que admite el efecto de lo que irrumpe como exclu-
se enfatiza es una escritura que nunca se encuentra sión interna: el signo de la mujer. El efecto de
donde debería, propia de “esa lógica [que] se llama feminización de la letra leído en su doble valen-
deseo, en Proust” 7. Lejos de reducirse a la carto- cia en tanto mascarada y en tanto goce femenino
grafía genérica de la “homosexualidad femenina” señala que la relación con el espacio es a la vez la
lo que cincela el relato de El remitente misterioso es del goce encarcelado en el significante como la
del goce asimétrico a él. Tomar como esquirla la
Sublimaciones
una erótica sostenida en el ardor amoroso entre
Francoise y Christiane. La carta dislocada – signifi- objeción de Lacan a la traducción de Baudelaire
cante de claras resonancias derrideanas– enfatiza el apunta a que esta última no admite esa torsión
deseo al no estabilizarse en ninguna significación. al no darle lugar al equívoco: “those unbecoming
“No es un factor de identidad, no se define, ni se fija, as well as those becoming a man, lo cual quiere
es una fuerza que se mueve y cambia”8. Exaltando decir: lo que es indigno tanto como lo que es
el carácter metonímico del deseo como irregular y digno de un hombre, y cuyo picante deja escapar
en permanente deriva se opone a la detención de Baudelaire traduciendo: lo que es indigno de un
la metáfora que supone el orden cerrado del padre. hombre tanto como lo que es digno de él. Pues
El deseo como una fuerza que no se fija, definido en su forma original, la apreciación es mucho
solo en términos significantes, hace a la fluidez más adecuada a lo que interesa a una mujer” 12.
contemporánea de Proust punto que permite leer La introducción del pronombre no da lugar
la influencia que Derrida tuvo en la actual inter- al viraje de la letra, por lo tanto, no admite lo ex-
pretación del género. Una de las consecuencias de céntrico. ¿Cómo leer entonces la metamorfosis
esta influencia es que al no admitir la fijación ex- del ministro y el goce que extrae de ella? ¿Cómo
cluye redefinir el deseo más allá de su dimensión marcar lo imposible que se señala en “que la carta
significante. Así, en tanto escritura que se calca haya escapado a las búsquedas, puesto que el campo
del significante, supone paradojalmente que nada que éstas agotaron la contenía de hecho”?13 ¿Cómo
escapa al dominio del Nombre del Padre y de la separar el significante de la letra que “parece más
metáfora paterna. Antes de la discusión de Lacan adecuada para decir lo íntimo porque puede señalar
con Derrida en torno a la letra, la redefinición lo indecible”? 14 Sin el punto de extimidad la letra
del deseo a partir del objeto que se inscribe en el no puede señalar lo imposible. Es como exclusión
fantasma constata “la impotencia del Nombre del interna en relación a la ley que el desdoblamiento
Padre para reabsorber todo el goce bajo su signo”9. del goce adviene, inscribiendo un espacio topo-
Lo que Freud anticipa con los restos sintomáticos lógico entre borde y ausencia. Es a causa de esa
cuyo “estatuto de letra” 10, como señala Delgado, exterioridad interior que “el closet [tiene] que ver
son otro nombre de lo imposible. con la extimidad ante el propio goce” 15.
Lapsus, tachaduras SOLANA GONZÁLEZ BASSO es Psicoanalista. Ayudante
“El participio que revela el género del re- de Trabajos Prácticos de Psicoanálisis Freud 1 de la Facultad
de Psicología (UBA). Doctora en Psicología (UNT).
mitente en el original francés se convierte en
español en un pronombre personal, la”16. De esta
manera Luc Fraisse ilumina el lapsus calami que
devela el misterio del remitente mucho antes que
se precipite el final del relato. Sin embargo, como
el disfraz masculino del remitente se mantiene NOTAS
hasta el final se reabsorbe en la intercambiabili- 1
Proust, M., El remitente misterioso y otros rela-
dad. La introducción del pronombre no se pre-
tos inéditos, Penguin Random House, Buenos
senta distinto a la traducción de Baudelaire, otro Aires, 2021, p. 54.
será el caso de la confusión escritural. “Francoise
y Christiane se invierten una y otra vez” 17, la
2
Íbid., p. 42.
supuesta inversión reabsorbida en el sentido, no 3
Laurent, E., “El unarismo del goce y la varia-
permite leer lo que provocan las “tachaduras fre- ción de las conductas sexuales”, Psicoanálisis
cuentes”18. La insistencia de esa confusión como Lacaniano, 2020. https://psicoanalisislaca-
repetición desarma la intercambiabilidad de la niano.com/2020/03/07/elaurent-unaris-
mo-lacaniano-variacion-conductas-sexua-
fluidez proustiana no solo por su fijación sino por
les-20200307
el desdoblamiento de la tachadura . La confusión
escritural disuelve el semblante de la liquidez
4
Lacan, J., “La carta robada”, Escritos 1, Siglo
por la escritura de una perturbación de lo que veintiuno, México, 2009, p. 24.
allí insiste y de lo que escapa. Desligada del es- 5
Proust, M., El remitente misterioso y otros re-
pacio fenoménico intercambiable, puede señalar latos inéditos, op.cit, p. 16.
lo extimo del coming out, “cómo se descentra la 6
Ibíd., p.13.
perspectiva centrada en el goce prohibido hacia
el goce imposible” 19.
7
Ibíd., p. 15.
8
Loc.cit
9
Miller, J.-A., “El Otro sin Otro (Una lectu-
ra del Seminario 6)”, Revista Freudiana 68,
BIBLIOGRAFÍA Barcelona, 2013.
10
Delgado, O., Huellas Freudianas en la última
Assef, J., “Testimonio 1”, Lacaniana 30, Grama,
enseñanza de Lacan. Vol. III: La clínica de lo real
Buenos Aires, 2021.
en Freud, Grama, Buenos Aires, 2018, p. 36.
Delgado, O., Huellas freudianas en la última en- 11
Loc.cit
señanza de Lacan, Vol. III: La clínica de lo real en
Freud, Grama, Buenos Aires, 2018. 12
Lacan, J., Escritos 1, op.cit, p.24.
Sabemos que en el inconsciente freudiano no hay los duendes en la obra de Shakespeare poseen la
rastros de la diferencia sexual, al menos no los hay clave del inconsciente freudiano.
en términos de hombre–mujer. El inconscien- “Pueden todos regresar a Atenas creyendo
te piensa a través de representaciones ligadas a que los incidentes de esta noche sólo fueron
presencia–ausencia, activo–pasivo, ver–ser visto, turbaciones de un mal sueño”, dice uno de los
polaridades que confrontan a Freud con distin- personajes en “Sueño de una noche de verano”.
tos obstáculos a la hora de teorizar acerca de las Sabemos de la complejidad del sueño y su inter-
sexualidades. Un excedente de sexualidad, loca- pretación. ¿Turbaciones o cumplimientos de de-
lizado muy tempranamente en su práctica, es la seo? Antes de que cada una de las parejas se case
base del trauma, la base de las neurosis. Excedente como “corresponde y manda la ley”, digamos
que da cuenta de lo que nunca encontrará armo- que se dieron algunos gustos. Ariel, el duende
nía: sí distintos tratamientos. En “Tres ensayos de de “La tempestad” y Puck, el de “Sueño de una
teoría sexual”, el fabuloso “La metamorfosis de la noche de verano”, tienen mucho en común. Son
pubertad”, nos enseña el valor de la fantasía en dos diablos que engañan a los viajeros, les indi-
el enorme trabajo subjetivo que desemboca en el can mal el camino y preparan maldades en cada
hallazgo de objeto, según sus términos. escena. O más bien, ponen en escena las meta-
Pero vamos al teatro, gran pilar de los de- morfosis del deseo y el mecanismo pulsional.
sarrollos freudianos, para pensar con él en esta Las pociones del duende pueden trastocar los
metamorfosis. ¿Cómo leería Freud la obra de sentimientos en el bosque. En las obras de
Shakespeare “Sueño de una noche de verano”? Shakespeare el bosque es siempre el lugar de
No lo sabemos, pero juguemos con esa pregunta. la transgresión, del pecado, lo prohibido. Por
Lo más conocido de la obra: en el bosque hay eso no sorprende que el mismo joven que hasta
intercambio de parejas y Titania, una de las pro- hace minutos le jurara amor eterno a Hermia, se
tagonistas, se excita sexualmente con un burro. despierte, después de haber recibido una poción
Echarle la culpa a los duendes y sus sortilegios de manos del duende, enamorado de Helena.
de las acciones de los personajes no nos contenta. Tan fascinado está con Helena que no va a ocul-
Pero nos aproxima a la idea que quiero proponer: tar su odio hacia Hermia, su prometida.
“Sueño de una noche de verano” es la obra más Pero para Titania es un burro y su deseo sexual,
provocadora de Shakespeare. El erotismo se casi irrefrenable, es con el burro, no con el actor
muestra de forma brutal, con crudeza. Las pa- disfrazado. Las escenas amorosas entre Titania y
labras que debían ser de amor se transforman el asno surgen en una zona de irrealidad donde
en flechas envenenadas. Dice Lisandro: “Quita, no están ausentes ni la repugnancia ni el terror.
gata, lapa! ¡Suéltame engendro o te sacudiré Eso es Shakespeare leyendo y escribiendo la
como una víbora!” Hermia, más que desconcer- sexualidad.
tada, responde: “¿Por qué te pones tan grosero? Todos en el bosque terminan en un sue-
¿Por qué este cambio, amor mío?”. Y él replica: ño profundo. Oberón los libera del hechizo de
“¿Amor tuyo? ¡Aparta, negra zíngara! ¡Quita amor. Los enamorados solucionan sus diferen-
medicina vil, repugnante pócima!”. cias: Lisandro ahora con Hermia, Demetrio con
Casi con humor podríamos preguntarnos Helena. La locura duró una noche de junio. Los
cómo va a regresar de semejantes agresiones y amantes se avergüenzan de esa noche y no quie-
casarse con ella. Para Shakespeare no es impo- ren hablar de lo que sucedió. Es probable que
sible. En la escena final todos consideran que lo Freud pensara que esa noche, a través de ese sue-
que pasó en el bosque no ocurrió. O si sucedió ño, les fue posible liberarse de la censura, hasta
fue por culpa de los duendes y las pesadillas de cierto punto liberarse de ellos mismos. En sus
la noche. Helena ama a Demetrio, Demetrio sueños cumplieron ciertos deseos inconscientes,
ama a Hermia, Hermia ama a Lisandro. Después lejos de la mentira y el sometimiento.
Lisandro persigue a Helena, Helena persigue a En la época de Shakespeare los casamientos
Demetrio, Demetrio persigue a Hermia. Esta rara vez se realizaban por amor. Los padres ele-
circularidad mecánica con la que cambian los gían lo que consideraban buenos partidos para
objetos de deseo y el intercambio de pare- sus hijas e hijos. En el caso de las mujeres la
Sublimaciones
jas resultan la columna vertebral de la obra. dote ocupaba un lugar importante. Entonces,
Pero hay algo aún más inquietante, y quizá el rasgo ¿dónde estaba el amor? El deseo furtivo ocupaba
más actual. Algunos personajes carecen de nombre su lugar. La oscuridad de la noche y el bosque
y de rostro. Son solamente compañeros amorosos, posibilitaban el encuentro amoroso, que es lo
o lo que se tiene más a mano, o la nada misma. que ocurre en “Sueño de una noche de verano”.
La idea de unidad del yo aquí desaparece. No Entiendo que para valorar la potencia dramática
hay una sola Hermia ni un solo Lisandro. Está de Shakespeare y también de Freud es funda-
la Hermia que se acostó con Lisandro y la otra mental leerlos en su contexto histórico.
Hermia, con la que Lisandro no quiere acostarse. Puck no es el duende simpático de un cuen-
Del mismo modo hay un Lisandro que se acues- to infantil. Su naturaleza ambigua (propia del
ta con Hermia y un Lisandro que huye de ella. inconsciente freudiano) es notable: pasa de in-
El caso de Titania merece un renglón aparte. Ella ofensivo duende a la encarnación del mal. Se
es un hada que llega al bosque con su séquito. desdobla y multiplica; para él no existen el tiem-
Pero no cuenta con que Oberón, otro duende, po ni el espacio. Se transforma, metamorfosea y
compite con ella y la detesta. Oberón dice con ¡mueve los hilos de todos los personajes!
claridad que Titania tendrá que dormir con un Por otra parte, es interesante destacar que
animal como castigo. Incluso aclara que puede en Shakespeare el amor suele ser un estallido
ser un oso, lince o gato, jabalí o leopardo. Todos repentino y maravilloso. Fascinación y pasión
estos son animales que representan un papel surgen a primera vista. Un amor que lo llena
importante en la demonología sexual. Pero el todo: pura exaltación y deseo. En cambio, en
burro, desde la antigüedad al renacimiento, fue “Sueño…” hay una suerte de fragmentación de
considerado el animal de mayor potencia sexual deseos, pulsiones, posiciones eróticas y agresi-
y el cuadrúpedo con el falo más grande y duro. vas. Asimismo, en este cuarteto hay momentos
Al leer la obra nos enteramos que Bottom es en que los amantes casi no se distinguen unos
un actor que está ensayando en el bosque y que de otros. A diferencia de otros personajes de
el duende Puck le puso una cabeza de burro. Shakespeare de tan fuerte impronta, ellas, ellos,
son intercambiables. Intercambio de parejas GABRIELA BASZ es Psicoanalista. Jefa de Trabajos Prácticos
amorosas, pero más allá… seres intercambiables de Psicopatología 2 de la Facultad de Psicología (UBA).
Doctora en Psicología (UBA). AME de la EOL y la AMP.
en sus caracteres sexuales. ¡Una obra de amor
posmoderna!
BIBLIOGRAFÍA
Las metáforas del amor, el erotismo y el sexo
atraviesan diferentes momentos en la obra: desde Freud, S., “Tres ensayos de teoría sexual” (1905), Obras
sus formas más tradicionales (el arco de Cupido) Completas, Vol. VII, Amorrortu, Buenos Aires, 1986.
hasta las zonas más inquietantes de ambigüedad:
Kott, J., Shakespeare, nuestro contemporáneo, Alba, Madrid, 1990.
“A lo que es grosero, deforme y vulgar, Amor
puede darle forma y dignidad. Amor ve con la Shakespeare, W., “Sueño de una noche de verano”, Obras
Completas, Vol. II, Losada, Buenos Aires, 2007.
mente, no con la vista; por eso a Cupido dios
ciego lo pintan”
Cupido… ¿fuerza incontrolable y ciega?
Violenta ruptura con la idealización del amor
puro. “Sueño de una noche de verano”: ¿locura
de una noche? Sí. Y a la vez la locura de todo
ser hablante frente al trauma de las sexualidades.
#UnaCitaConFreud
...
N D El título de la obra de Henry Ibsen escrita en 1879, que en general conocemos como “Casa de
muñecas” en la traducción más cercana a las instrucciones del texto en noruego es “Una casa
de muñecas”: Et Dukkehjem. Entonces: ¿Casa de muñecas o Una casa de muñecas?
JD Ibsen quiere acentuar la singularidad del acontecimiento de Nora. Es un individuo, un caso, y esto
al servicio de la tesis, la prioridad del individuo sobre el ciudadano. La confrontación entre la doxa
de las/los ciudadanos/as (en plural) y una nueva visión de mundo que abre punta de vanguardia,
que es herramienta de progreso social. El “una” es, en términos de poética, radicalización del
realismo-naturalismo del drama moderno: el valor de la observación de los comportamientos
sociales y a partir de allí el despliegue de su dimensión simbólica. Una nueva dialéctica entre
lo particular de la observación social y lo abstracto. El drama moderno (el que encarna con sus
estructuras, trabajo y concepción los grandes valores de la Modernidad) busca romper con el
protocolo aristotélico de la idealización y la universalidad. Ibsen enfrenta un protocolo de siglos
y en ese gesto se cifra una revolución estético-ideológica. Persigue una visión más cercana a los
hechos concretos de las dinámicas sociales. Recordemos que Una casa de muñecas genera la
ilusión de basarse en un caso real. Por eso en la traducción de Clelia Chamatrópulos (Colihue
Clásica) se rescata el Et, sin duda significativo.
N D ¿Qué quiere decir a nivel de la historia del teatro que con Ibsen nace el drama moderno?
JD Con un grupo de textos de fines de los setenta y principios de los ochenta, Ibsen lleva a la
perfección las formas de esta revolución dramática y escénica que pronto se convertirán en
patrimonio internacional. Esos textos fundamentales son: Las columnas de la sociedad (1877),
Una casa de muñecas (1879), Espectros (1881), Un enemigo del pueblo (1882) y El pato sal-
vaje (1884). Los rasgos estructurales inmanentes del drama moderno pueden sistematizarse en
seis niveles, interrelacionados y a la vez subsumidos al efecto fundante de ilusión de contigüidad
metonímica entre mundo real objetivo y mundo poético: realismo sensorial, realismo narrativo,
realismo referencial, realismo lingüístico, realismo semántico y realismo intencional o voluntario
en la pragmática del espectador.
Sublimaciones
N D ¿Qué significa desde el punto de vista sociocultural que en una obra de teatro se proponga el
pasaje del ciudadano al individuo?
JD El individuo es el medio social de transformación al servicio del progreso y de lo nuevo. Es el
que abre camino a la sociedad del futuro. Es vector de modernización. Ibsen sostiene en Una
casa de muñecas que Nora está marcando el nuevo camino. La organización integral de la obra
responde a la intención de exponer una tesis: la prioridad del individuo sobre el ciudadano para
el progreso social. Se articula a partir de un sujeto individual (Nora) que, en busca de su verdad
y en ejercicio de su libertad, enfrenta los mandatos de la sociedad (encarnados principalmente
en las iniciativas de su marido Torvaldo). Ese sujeto elabora una visión de mundo individual, ade-
lantado y contrastante respecto de la doxa común, y en consecuencia muy discutida en 1879 y
años subsiguientes. Posee, entonces, estructura de drama de personaje: Nora es el personaje
referencial que deviene de ciudadano a individuo. Escribe Robert Brustein al respecto: “El ciuda-
dano es el hombre domesticado, el miembro de las instituciones, el que identifica sus necesidades
con las necesidades de la comunidad según las determinaciones de la mayoría: Karsten Bernick
[Las columnas de la sociedad], Torvald Helmer [Una casa de muñecas], el Pastor Manders
[Espectros]. El individuo es un hombre revolucionario, superior a todos los imperativos sociales,
políticos y morales, que se fija como propósito la búsqueda de su propia verdad personal: el
Pastor Brand [Brand], el doctor Stockmann [Un enemigo del pueblo], el maestro constructor
Solness [El maestro Solness]. En la mente de Ibsen, estos dos tipos son como esclavo y amo,
tan fundamentalmente opuestos que la victoria de uno implica indefectiblemente la derrota del
otro, de modo tal que los derechos del ciudadano se ganan siempre a costa de la libertad del
individuo. Ibsen puede tener en sus obras una actitud sumamente ambigua hacia sus héroes
rebeldes, pero no hay dudas respecto de su posición personal en tal sentido: la autorrealización
constituye el valor más elevado, y si esto crea conflictos al bienestar público, entonces el bien-
estar público se puede ir al diablo”. Las acciones de Nora dibujan una parábola que inscribe la
fascinación de Ibsen por el individuo que rechaza la doxa común y funda un sistema de valores
y saberes diversos a los instituidos. La dimensión simbólica del personaje excede, en tanto
individuo, la problemática de sexo y género. La tesis reubica al sujeto como el símbolo del indi-
viduo enfrentado a las circunstancias históricas que se le imponen al ciudadano y éste acepta.
Nora es mucho más que un personaje femenino, es una metáfora del individuo enfrentado a la
sociedad. La génesis de la escritura de la pieza demuestra el valor que Ibsen otorga no sólo
al autoconocimiento sino también a la observación de los comportamientos sociales. Karina
Giberti escribe: “Las primeras anotaciones para la obra remiten al 19 de octubre de 1878 y se
aglutinan bajo el título “Notas para una tragedia contemporánea”. Allí el autor reflexiona acerca
de las diferencias en el tratamiento a hombres y mujeres, afirmando la existencia de “dos tipos
de leyes espirituales y dos tipos de conciencia, una para los hombres y una para las mujeres.
No se entienden entre sí, pero en los asuntos prácticos de la vida las mujeres son juzgadas por
la ley de los hombres, como si fueran hombres y no mujeres”. También recuerda que la historia
de Nora le habría sido sugerida a Ibsen a partir de la experiencia de una joven escritora, Laura
Smith Petersen, quien –como Nora después– para salvar la vida de su marido enfermo pidió un
préstamo y cometió fraude. Al descubrirse la estafa, el marido solicitó el divorcio y la custodia
de los hijos. Laura Smith Petersen fue internada en un manicomio, del que sólo podía salir bajo
la custodia de su ex-marido. En Una casa de muñecas la tesis a favor del individuo se refuerza
con la idea de que todo hombre debe realizar un proceso de crecimiento, hacer un pasaje de
la infancia a la madurez. Transformarse en un adulto, dejar de ser un niño, exige construir una
propia visión de mundo, poseer parámetros, construir una posición frente a la realidad.
Sublimaciones
individuo, pero se verá limitada en el acceso a muchas esferas de su vida que la comprometen
profundamente (en especial, los hijos).
N D Hay quienes interpretan la obra como posicionada en el feminismo. ¿Qué opinás al respecto?
JD Ibsen no la pensó como feminista, pero sí puede ser fácilmente apropiada desde el feminismo
coetáneo y posterior.
N D Jorge Dubatti nos ilumina a través de su lectura que subraya la singularidad con el adjetivo
“Una” en lugar de la generalidad con el artículo “La” (teniendo en cuenta la traducción del título
de la obra), y con sus estudios sobre las características del drama moderno y particularmente
de Ibsen como precursor del drama de personaje. Ibsen pone la marca en la singularidad, la
excepcionalidad, en el caso que rompe la serie y se aparta de la regla, afirma Dubatti. En el
título, pero consecuentemente en el armado de la trama y sobre todo de la estructura interna
del personaje de Nora y su acción interna desdoblada entre lo que dice y hace, y lo que está
pensando y sintiendo. El Doctor Rank, quien posee autoridad por su formación científica,
pero enamorado de ella le dirá: “Usted es un enigma para mí”. Este mismo enigma le quedará
quizás al espectador al final de la obra cuando Nora se va de su casa. Queda la pregunta:
¿Se fue realmente? ¿Vuelve en algún momento? Queda un vacío, un vacío activo para que
cada espectador haga algo con eso. O para que otros dramaturgos realicen sus versiones,
pongan en acto los conflictos o las hipótesis que se les presentan. En el año 2019 Lucas
Hnath hizo su reescritura que tituló “Después de Casa de muñecas”. Daniel Veronese hizo la
suya y la tituló “El desarrollo de la civilización venidera”.
JD Una casa de muñecas es un texto al que volvemos permanentemente, en la Argentina y todo
el mundo, para marcar sobre él políticas de la diferencia y políticas de revelación. Políticas de
la diferencia para implementarle reescrituras, cambios como cifras de la contemporaneidad,
de nuestra singularidad histórica, por ejemplo Veronese reescribe a Ibsen desde Ingmar Bergman
(Escenas de la vida conyugal). Políticas de la revelación, porque cada nueva versión revela mati-
ces, aspectos, sentidos que están en el espesor del clásico, más allá del proyecto de Ibsen. Como
Sófocles con Antígona, Ibsen no pudo imaginar todo lo que la posteridad revelaría en su texto.
N D Tenemos también el caso de una dramaturga mujer, Griselda Gambaro quien escribió “Querido
Ibsen: soy Nora”. Nora, en esta versión, dialoga, discute con su autor, Ibsen, ya que Gambaro
lo integra a la escena como un personaje más. El autor (personaje encarnado por un actor) en
este texto presenta sus dudas de cómo escribir determinadas escenas o qué destino darles, y
en otros momentos está totalmente decidido sobre cómo cerrar tal escena, mientras el personaje
de Nora le demuestra su no estar de acuerdo con el lugar que le quiere otorgar. Lo interesante,
entonces, es cómo Gambaro pone a jugar en escena lo que se debe, lo que puede y no puede
ser dicho, lo que puede y debe o no puede hacerse. Y lo que, a pesar de todo, y contrariando lo
establecido, se hace igual. En esta propuesta Nora restablece su libertad: la libertad de discutir
la identidad. Es una lucha por la autoría. La joven que falsifica la firma del padre para hacerse
del dinero necesario que le permita viajar para salvar la vida de su esposo, descubre que tomar
decisiones implica transgredir el texto escrito de los hombres, de la doxa, de lo socialmente
correcto, de lo universal. En esta puesta que excede la poética realista, que se acerca a proce-
dimientos brechtianos y expresionistas se tomó el cuerpo de los actores, sobre todo de la actriz
que interpreta a Nora como encarnación de esos textos desplegados en los cuerpos hablantes
que producen acontecimiento.
JORGE DUBATTI es Doctor en Historia y Teoría de las Artes (UBA). Director de IAE (UBA). Vicedirector del Teatro
Nacional Cervantes.
NATACHA DELGADO es Lic. Prof. Artes Combinadas (UBA). Coordina el Área de investigación en Artes del espectáculo
y educación, IAE (UBA).
Tras la huella de Freud
Sobre la ética del psicoanálisis: desarrollo libidinal y responsabilidad subjetiva por MARTINA KLAINER
Lo visto y lo oído en el sueño de “El hombre de los lobos” por CONTINO, GISELA; COSTANZO LOUIT,
LARA; BENÍTEZ, JULIETA; DEVESA COSSALI, ROCÍO; LAGO, SOFIA; MEDINA LARIN, LUDMILA.
El presente escrito se enmarca en las reflexio- el psicoanálisis nace por y a pesar del obstáculo.
nes que surgieron a partir de los encuentros de la Freud se acerca a la práctica del psicoanálisis a
Escuela de Ayudantes de Psicoanálisis Freud 1 partir de sus primeras pacientes histéricas, quienes
cuyo titular es el Prof. Dr. Osvaldo Delgado. Nos representaban un obstáculo para el saber médico
convoca la pregunta: ¿basta la enseñanza del mar- de la época, ya que no se lograba comprender el
co teórico psicoanalítico para formar analistas? origen orgánico en ese tipo de afección. Obstáculo
Por un lado, esbozamos colectivamente al- que se transformó en motor intelectual a partir
gunas respuestas que llevaron a la diferenciación del deseo y que acompañó los tres momentos de
de la enseñanza y la transmisión del psicoanálisis. la obra de Freud. Se trata del mismo tropiezo
Mientras se entiende a la enseñanza como la mera con el que también nos encontramos nosotros a
adquisición de conceptos, la transmisión se presen- la hora de transmitir o de querer aprehender los
ta como un modo de considerar el campo del deseo. conceptos psicoanalíticos.
Lo que el psicoanálisis hace con la enseñanza es En el texto “¿Debe enseñarse el psicoaná-
agujerearla. El desafío se revela, entonces, en torno lisis en la universidad?”3, Freud señala que la
a la transmisión de su esencia: la falta. enseñanza del psicoanálisis en la universidad
Por otra parte, nos encontramos con cier- solo podrá tener un carácter dogmático-crítico
tos obstáculos al nivel de la enseñanza: apare- en forma de clases puramente teóricas; lo que
cen interlocutores que interpelan las nociones descarta cualquier posibilidad de acceder a de-
del psicoanálisis. Sin embargo, no entendemos mostraciones prácticas.
el obstáculo como un estorbo, sino como aquello En este escrito se remarca que no alcanza
que funciona como motor de la investigación y con que el alumno asimile los conceptos psi-
la producción teórica. A partir de los textos de coanalíticos como meros constructos teóricos,
Delgado, “Valor epistemológico del obstáculo en sino que es necesario pasar por el análisis pro-
la reforma de la razón freudiana”1, y de Mozzi, pio, sumado al ejercicio práctico del análisis para
“El Psicoanálisis como praxis”2, deducimos que hacerse analista.
Otra cuestión interesante que cabe resaltar de analista para sostener su función: con palabras
este texto, es que el psicoanálisis no solo se limita en sus interpretaciones, con su persona en la
a cuestiones psicopatológicas, sino que también transferencia y con su juicio en lo concerniente
concierne a problemas de índole artísticos, filo- a su acción. Este último punto se refiere a que el
sóficos, políticos y hasta religiosos, que corres- analista es altamente consciente de que no pue-
ponden a sus distintos interlocutores según la de saber qué hace en psicoanálisis, una parte de
época y el contexto socio-cultural. esa acción permanece velada a sí mismo. Esto da
Por otro lado, en “Análisis terminable e intermi- cuenta del desconocimiento acerca del fin de sus
nable”, Freud dice que la enseñanza del psicoa- actos. Aprender a ser psicoanalista se nos presenta
nálisis queda del lado del orden de lo imposible: como aprender a transitar, sin perderse, por un
“pareciera que analizar sería la tercera de aquellas camino que carece de destino final. No hay mapas,
profesiones «imposibles» en que se puede dar pero sí instrucciones sobre cómo caminar.
anticipadamente por cierta la insuficiencia del Entonces, la falta de norte se refiere a la es-
resultado. Las otras dos, ya de antiguo consabi- tructura del punto de excepción. En este sentido,
das, son el educar y el gobernar” 4. ni la creación artística, ni el pensamiento político,
Esto nos lleva a plantearnos el desafío de sa- ni el acto analítico, pueden entenderse si no se
lir de este imposible. Una solución a esta cuestión repara en la singularidad. Es por esto que cuando
es la que nos propone Eric Laurent en ¿Cómo se un acto analítico tiene éxito, es sólo para uno.
enseña la clínica?5 mediante la transmisión del Con esto arribamos a la dificultad de en-
psicoanálisis como un saber vivo, poniendo en señar una técnica que implica aprender a tener
juego el deseo del enseñante. en cuenta que cada intervención va a servir sólo
El siguiente escrito surge de modo conjunto con formulamos el postulado de que también ese
estudiantes investigadores en el marco de la cátedra sueño incomprensible tiene que ser un acto de
Psicoanálisis Freud a cargo del Profesor Osvaldo pleno derecho, rebosante de sentido y de valor,
Delgado en la Facultad de Psicología (UBA). que podemos usar en el análisis como a cual-
La propuesta de investigación se centra en quier otra comunicación” 3. El sueño tiene un
los desarrollos freudianos respecto del sueño, sentido que está cifrado, un acertijo en imáge-
su estatuto clínico, tomando como eje el con- nes, un rebus: “Entonces la puesta en imágenes
tenido del sueño, respecto de ello realizamos implica que las imágenes del sueño no puedan
una operación de lectura de la que se infiere ser leídas como tales, ya que se trata de pensa-
que los sueños son el escenario privilegiado mientos expresados como imágenes, y el trabajo
en el cual se activan los restos de lo visto y lo de interpretación es a la inversa, de la imagen al
oído, serán las escenas de la vida infantil por- pensamiento inconsciente, al deseo inconsciente
menorizadas por Freud como vivencias impre- que se expresó en ella. O sea que el trabajo de
sionantes, su materia prima: “entre el material la interpretación es desmontar desde la puesta
psíquico de los pensamientos oníricos se en- en imágenes el texto escrito que le dio origen” 4.
cuentran, en general, recuerdos de vivencias im- Freud se interesa por lo que la persona cuen-
presionantes –no es raro de la primera infancia–, ta, delega al soñante el trabajo de interpretación.
que por tanto, en sí misma han sido aprehendi- Dos son sus fuerzas impulsoras, los restos diur-
das como contenido casi siempre visual”. nos y un deseo inconsciente, tras el introito del
Nos serviremos de las conceptualizaciones deseo de dormir: “entonces, los dos elementos
sobre el sueño tras el nuevo ordenamiento que componentes principales del sueño son: el resto
exigió el “Más allá del Principio de placer” 1, diurno y el deseo indestructible “el deseo es in-
tomando como material clínico los efectos del destructible porque es un efecto de la primera
sueño del Hombre de los lobos, el vínculo con la experiencia de satisfacción, y sexual e infantil
angustia y el estatuto de las vivencias infantiles porque sus contenidos, sus significaciones pro-
tempranísimas, como efecto del análisis. vienen de la trama de la sexualidad infantil, los
amores incestuosos por ejemplo” 5.
Algunas consideraciones En este sentido los pensamientos latentes
sobre el sueño luego de 1920 se dramatizan en imágenes sensoriales y escenas
La doctrina de los sueños, “ha permaneci- visuales, el efecto de ello es un material novedoso
do como lo más distintivo y propio de la joven y extraño para el soñante tras la condensación y
ciencia” 2. expresa Freud en su “29 Conferencia” desplazamiento como los principales medios de
“el sueño no es en sí, una manifestación social, desfiguración onírica considerados como dos de
no lo comprendemos ni tampoco el soñante pero los operadores del trabajo del sueño.
La escena que despierta El despertar de
El sueño paradigmático con el cual Freud “El hombre de los lobos”
inaugura el capítulo 7 de “La interpretación El pequeño conocido como Sergei sueña tras
de los sueños”, ¡Padre, no ves que me abraso! una construcción de Freud: “He soñado que es
Paradójicamente es un sueño que despierta, de noche y estoy en mi cama. (Mi cama tenía los
fallando el guardián del dormir ¿por qué des- pies hacia la ventana, frente a la ventana había
pierta este padre? Antes de 1920, los sueños una hilera de viejos nogales. Sé que era invierno
gobernados por el principio de placer, tenían el cuando soñé, y de noche.) De repente la ventana
estatuto de realización de deseo, el trabajo del se abre sola y veo con gran terror que sobre el
sueño como desfiguración lo hacía posible. La nogal grande frente a la ventana están sentados
novedad que este padre que despierta sobresal- unos cuantos lobos blancos. Eran seis o siete. Los
tado tras el sueño en el que su hijo muerto, le lobos eran totalmente blancos y parecían más
toma el brazo y le susurra el siguiente reproche bien como unos zorros o perros ovejeros, pues
“padre, ¿entonces no ves que me abrazo?”, qué tenían grandes rabos como zorros y sus orejas
resulta ser lo paradigmático en este momento de tiesas como de perros de acecho. Presa de gran
producción teórica, por un lado, falla el guardián angustia, evidentemente de ser devorado por los
del dormir, por otro, el cumplimiento del deseo, lobos, rompo a gritar y despierto” 8.
¿por qué despierta? Sergei asocia “creo que este fue mi primer sue-
“Más allá del Principio de Placer” es un texto ño de angustia (...) desde entonces, y hasta los once
bisagra en el que se produce una ruptura concep- o 12 años, siempre tuve angustia de ver algo terrible
tual, un nuevo dualismo pulsional, que instaura en los sueños”9. El soñante destaca en el contenido
otro principio que gobernará el aparato psíquico, manifiesto los aspectos de mirar atento y de inmo-
Pensar desde la perspectiva del psicoanálisis a en términos absolutos es imposible, que siempre
los Derechos Humanos como una respuesta al va a haber un resto inasimilable y esto se expresa
malestar en la cultura nos permite anudar un tanto a nivel de lo singular como de la civilización.
discurso del campo del derecho universal con la Sostiene también allí que, bajo determinadas
posición ética que, desde el campo psicoanalítico, circunstancias, “cuando están ausentes las fuerzas
propicia hacer lugar al sujeto singular. anímicas contrarias que suelen inhibirla”, los
Partimos, con Lacan, de los siguientes pos- seres humanos se revelan “como bestias salvajes
tulados que enmarcan nuestra posición enuncia- que ni siquiera respetan a los miembros de su
tiva, en su texto “Función y campo de la palabra propia especie” 6.
y del lenguaje en psicoanálisis”1 Lacan afirma Contemporáneo a dos guerras mundiales,
“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir Freud da cuenta de su propia “actitud defensiva
a su horizonte, la subjetividad de su época”2. cuando por primera vez emergió en la biblio-
También va a decir, en su “Proposición del 9 de grafía psicoanalítica la idea de la pulsión de des-
octubre de 1967…”3 sobre el psicoanalista de trucción”7, que describe como la exteriorización
la Escuela, que “Nuestro porvenir de mercados de la pulsión de muerte.
comunes será balanceado por la expansión cada Y relata que frente a esta inclinación del ser
vez más dura de los procesos de segregación” 4. humano al mal y a la crueldad hubo de volverse
Es decir, en el primer enunciado implica al finalmente receptivo, se impuso ante sus ojos
psicoanálisis y a los psicoanalistas con la realidad tanto en el plano social como en la clínica. Los
de la época, y después nos anticipa la época ac- Derechos Humanos surgen, precisamente, como
tual, en relación al mercado y la globalización a respuesta a los flagelos de la guerra.
escala planetaria. E introduce, en el plano de la singularidad, que
Freud, en su obra “El malestar en la cultura” 5 “discernir la dicha posible en ese sentido moderado
da cuenta de la necesidad de regular las relaciones es un problema de la economía libidinal del indi-
entre los seres humanos, de ahí el surgimiento del viduo. Sobre este punto no existe consejo válido para
derecho, y que al mismo tiempo esta regulación ge- todos; cada quien tiene que ensayar por sí mismo la
nera malestar, que el domeñamiento de la pulsión manera en que puede alcanzar la bienaventuranza” 8.
En esta intersección entre propiciar el deseo La Ley funda un espacio de poder limitado al
singular en el sujeto y el respeto por los dere- reconocimiento de las diferencias. Sin embargo,
chos humanos ubicamos la posición ética del no basta con el reconocimiento de las diferencias,
psicoanálisis. esto no es suficiente, las peores experiencias de la
Osvaldo Delgado subraya que “no hay satis- humanidad demuestran que se puede reconocer
facción plena de la pulsión por obstáculo interno. la diferencia para aniquilarla. “En nombre de
Por lo tanto, no por prohibición, sino como un la diferencia se pueden fundar todas las atro-
modo de lo imposible. ¿Cómo pensar al hombre, cidades”12. Allí está la base del odio. Entonces
a la cultura, a partir de ese imposible que no es no alcanza con reconocer la diferencia sino con
histórico, que no depende de cada cultura ni de respetarla concediéndole igualdad de derechos
cada humano?” 9. para todas las diferencias limitadas (a una ley
Y agrega: “de lo que se trata es de crear las igualitaria). Entonces DDHH es un nombre
condiciones sociales que inhiban, que no posi- para ese lazo social que se funda en el límite al
biliten que se realicen en el mundo las pasiones poder del Otro, como Otro de la ley13.
oscuras bajo el modo de la crueldad, la tortura, También Eric Laurent va a abonar a esta
el asesinato. Una sociedad más justa, democrá- perspectiva cuando dice que: “Toda sociedad
tica, con pleno desarrollo de las funciones del tiene (...) su límite, el cual está definido según
Estado, garantizando salud, educación, vivienda, procesos internos. El límite de la obra clasifi-
trabajo; permitiendo construcción de proyectos catoria de nuestra civilización tiene un nombre
individuales y colectivos, permite la sintomatiza- preciso: son los derechos humanos”14.
ción de los modos de satisfacción pulsional. Una Una de las expresiones de esto en nuestra
Es un gran honor y un gran gusto estar con to- del inconsciente estructurado como un lenguaje
dos vosotros en esta ocasión, en una reunión de y lo hace a partir de este concepto de lalengua
trabajo que me solicitó Guillermo Belaga para –en una sola palabra– sin que ponga en cuestión
presentar algo sobre el tema de las Jornadas el inconsciente anterior. Entonces se trata en
Nacionales: “Hablemos del inconsciente, Aun...”. primer lugar cuando hablamos de inconsciente
Me dijo que iba a disponer de un tiempo, –el que nosotros manejamos en la actualidad– de
pero parece ser que podré disponer de un poco explicar el término inconsciente en relación con
más de tiempo por lo que podré extenderme un el significante y con el goce, y también ver las
poquitín más. El otro día estuve entrenando en incidencias en la cura, es decir, en qué medida
la Universidad de La Plata, ante un auditorio este giro joyceano de Lacan incide o modifica la
mayor, con una gran cantidad de estudiantes, cura analítica misma. Entonces un primer punto
cuando vienes a Argentina hay que multiplicar que voy a tratar es: Inconsciente y letra.
lo que reúnes en España por diez. Entonces, si en
España nos reunimos 40 en La Plata había 400. Inconsciente y letra: lalengua
De modo que voy a desarrollar el tema que En Aun Lacan da esta nueva definición del
vais a explorar en estas jornadas dentro de dos inconsciente a diferenciar, en diversos momentos
meses, a partir de los ejes que pienso que son cla- del seminario, entre lenguaje y lalengua. Dice
ves. Durante treinta años Lacan se presentó ante que el lenguaje tal como lo conocemos en su
su público –en el seminario regular que mantenía construcción, no es algo que nos venga dado de
en París– para dar cuenta de lo que era la práctica golpe, es decir, el lenguaje en tanto conjunto de
psicoanalítica, la práctica de un psicoanalista, oposiciones, de diferencias, tal como lo define
pero fundamentalmente pienso que lo que hizo la lingüística desde Saussure, no es un concepto
durante treinta años –hasta el Seminario 20– era originario sino derivado. En la página 167 de
interrogar sobre qué cosa era esa que llamamos Aun dice que el lenguaje es derivado de lalengua,
inconsciente, responder la pregunta: ¿Qué es el primera cuestión importante a resaltar, que no
inconsciente? es primario sino secundario, apuntará a la idea
El Seminario Aun 1 es un punto de inflexión, de que el lenguaje es una elucubración de saber
por eso lo he tomado como punto de arranque sobre eso que llama lalengua.
de esta intervención. Es lo que en una ocasión ¿Qué es lalengua entonces? La respuesta es
reciente el filósofo Jean-Claude Milner, ha lla- simple, es la palabra en tanto separada de la es-
mado en una conferencia que dio en Berlín, “el tructura del lenguaje y separada de la comunica-
giro Joyceano”. Es oportuno porque lo que Lacan ción. En la página 166 dice que lalengua designa
renueva a partir del seminario Aun, es precisa- lo que es nuestro asunto particular, a saber, la
mente el concepto de inconsciente a partir de lengua materna. Designa lo que queda en cada
este neologismo que es lalengua. Lo que hace uno de nosotros, de la relación que tenemos con
Lacan es introducir nuevas articulaciones entre nuestra lengua materna en una edad en la que no
la definición de inconsciente estructurado como sabiendo leer ni escribir nos encontramos con-
un lenguaje y sus relaciones con el goce y con el frontados con la dimensión del equívoco propio
significante. O sea, que renueva la concepción del lenguaje.
Cuando iba el otro día a La Plata –hago un Jacques-Alain Miller cita un ejemplo del re-
pequeño paréntesis para introducir qué sería cuerdo que quedó grabado en la memoria del
lalengua– vi en la ruta un anuncio escrito que pequeño Michel Leiris, la famosa anécdota del
decía “Hudson y Berazategui”, y entonces me soldadito de plomo con el que estaba jugan-
acordé de una analizante argentina que había do y se le cayó; cada vez que él mostraba una
grabado una cosa, en su inconsciente se había expresión de júbilo usaba una misma palabra:
depositado esta palabra Berazategui, porque en “Reusement”, era lo que le daba goce, placer, era
el momento del control de esfínteres cuando ella la palabra mágica que empleaba, y al ver que se le
había hecho sus necesidades en la pelela –como había caído el soldado pensaba que había pasado
decís vosotros– la madre había cogido los restos una desgracia y que se había estropeado, roto, al
y tirado por el inodoro, y la niña –la paciente– ver que estaba intacto, dijo “Reusement”, al lado
había preguntado ¿Y a dónde va a parar eso? La estaba no sé si su madre o una tía que le dijo
madre le contestó que va a Berazategui, y ella “no se dice Reusement”, le corrigió, le dijo que
pensó, va a ver a Zategui, al Sr. Zategui. Esto es debe decirlo como todo el mundo, tal como en la
una ilustración de lo que es lalengua. Lalengua escuela enseñan cómo hay que decir las cosas, y
está hecha como Berazategui, es decir con este eso, tal como lo describe, fue como una verdadera
equívoco, es lo que resulta de esta dimensión de pérdida, un verdadero trauma, el hecho de perder
equívoco propia del lenguaje, se construye así. esa palabra que era tan íntima, tan propia, ha sido
En “El Atolondradicho”2, el escrito de Lacan, un encuentro con algo de orden traumático. Este
contiene una definición de lalengua que es la si- comentario que desarrolla Jacques-Alain Miller,
guiente: lalengua no es sino la integral de los él lo utiliza para demostrar lo que impacta, lo
equívocos que su historia, la de cada lengua, deja que caracteriza lo que llamamos lalengua en el
1
Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aun,
Paidós, Buenos Aires, 2004.
2
Lacan, J., “El Atolondradicho”, Otros
Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 514.
3
Miller, J.–A., La fuga del sentido, Paidós,
Buenos Aires, 2012.
4
Lacan, J., El Seminario, Libro 3, Las psico-
sis, Paidós, Buenos Aires, 1984
5
Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aun,
Paidós, Buenos Aires, 2004, p. 173.
6
Freud, S., “Fragmentos de corresponden-
cia con Fliess”, Obras Completas, Vol. I,
Amorrortu,Buenos Aires, 1989.
7
Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aun,
Paidós,Buenos Aires, 2004, p. 33.
8
Ibíd, p. 128.
9
Lacan, J., “Conferencia en Ginebra so-
bre el síntoma”, Intervenciones y textos 2,
Manantial, Buenos Aires, 1988.
10
Lacan, J., “Clase del 12 de febrero de
1974”, Seminario 21, “Los no incautos
yerran o los nombres del padre”, inédito.
11
Freud,S.,“Dos mentiras infantiles”,Obras Completas,
Tomo XII,Amorrortu,Buenos Aires,1989.
12
Ibíd., p. 325.
13
Ibíd., p. 326
14
Ibíd., p. 326
15
Ibíd., p. 326
“Una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío”
Alejandra Pizarnik (Amantes)
Sobre “La interpretación de los sueños”
por DAMASIA AMADEO DE FREDA
“La interpretación de los sueños” es el texto de sirve, de modo de darle forma a la pequeña joya
Freud que más se acerca al modelo de investiga- refulgente de su hallazgo, piedra preciosa que irá
ción de una tesis universitaria. Con una estruc- incrementando su fulgor a todo lo largo de un
tura diferente a la de los artículos característicos siglo, cuanto menos.
de su prolífica obra, este es más metódico que Freud tiene la osadía de colocarse en el cen-
otras investigaciones que sí se le asemejan como tro mismo de su descubrimiento, de volverse el
Tótem y tabú o Moisés y la religión monoteísta. investigador y el investigado, el agente y el objeto.
La pregunta que lo lanza a la búsqueda: Es el científico que se desdobla para escarbar en
¿cómo se interpreta un sueño?, es un disparador el dominio de los propios sueños: los infantiles,
peculiar. Y la hipótesis que impulsa y sostiene los lejanos, los olvidados y recuperados para esta
el recorrido: el sueño es una realización de de- tarea en la que está inmerso desde hace algunos
seos, inédita. Para contrastar su novedad, Freud años. También aquellos sueños contemporáneos
deja asentada una extensísima literatura sobre al texto que está escribiendo –los propios y los
el tema, que remonta desde el presente hasta las ajenos–, y como confeccionados a medida, son
civilizaciones más antiguas. consignados en una crónica diaria que va anotan-
La diversidad de las fuentes de los sueños do en una libretita aparte. Material onírico que
(reciente, externa, interna, somática o psíquica) interesa justamente por ese signo que encuentra
es ya una lección sobre la finísima distinción allí de una Spaltung del sujeto cuya expresión
entre estímulo y resultado, en cuyo medio tran- es una incógnita que concierne al soñante en lo
sita la idea de un sentido a interpretar acerca de más profundo de su ser, pero que no obstante le
un deseo inconsciente del que el sueño sería su es muy difícil de despejar. Bruma de la memoria
transporte. que se escurre de las manos ni bien desvanecida,
Su primera conclusión es apabullante: la rea- jirones de un texto que se desintegra para nada
lización del deseo no se encuentra en el conteni- quedar de él, o casi nada; solamente confusión,
do manifiesto del sueño sino en las ideas latentes rompecabezas, desmantelamiento de una esce-
en torno a las asociaciones libres surgidas a partir na que ni siquiera allá, en el dormir que ahora
de su relato. Primera demostración de maestría también se aleja, estuvo bien armada. Relato
en una mente obstinada capaz de derribar de un nunca claro, remolino en torno a un hueco que
solo golpe las concepciones hasta entonces reli- empuja lo soñado hacia abajo para hundirlo en
giosas, filosóficas, folclóricas, míticas o científicas un no saber acerca de un deseo indestructible
sobre el sueño, para ir despejando y recolectar del que, tozudo, pugnará siempre por volver a salir
amasijo de saber acumulado todo aquello que le a la superficie.
Esos productos inasibles son la estela a partir de la que, al igual que en los juegos de múltiples espejos,
cual el descubridor naciente, el tenaz, el solitario, reflejan rivalidades varoniles disfrazadas, tentacio-
irá tejiendo la madeja de los principios de una teo- nes extramatrimoniales censuradas, ambiciones
ría mucho más abarcadora, mucho más ambiciosa profesionales desmedidas, innominables deseos
y no menos estrafalaria para un contexto de época de muerte hacia abajo, entre pares y hacia arri-
de ciencias de la naturaleza. Contexto del que él ba. Ese enorme juego de puzle recolectado, irá
mismo emerge para escabullirse de ese mundo en conformando un tesoro invalorable cuyas líneas
un abrir y cerrar de ojos, igual que esos sueños que directrices sentarán las bases de la sexualidad in-
ahora lo desvelan y lo mantienen en una vigilia fantil y del complejo de Edipo y de castración,
atenta. Sueños que va registrando hoja tras hoja como su inseparable correlato.
para engrosar la obra que crece gracias a esa sin Y ahí está también el sueño como un jero-
razón que tanto lo entusiasma, materia prima que glífico que se opone al signo, y las ideas latentes
le sirve de savia vital para erigir un sistema nuevo del soñador, opuestas a cualquier idea de simbo-
de razones cuya lógica es de su pura cepa y de una lismo. Lo cual no le impide a Freud enumerar
originalidad monumental. las excepciones: sueños con flores = deseos de
Pero ahí acechan también sus contemporá- desfloraciones; sueños con cofrecillos, estuches
neos, los hombres de ciencia están escandalizados. o monederos = genitales femeninos; sueños con
Los anteriores compañeros de ruta no le dan un varas, bastones, escaleras, espadas o galeras =
espaldarazo, ahora le muestran sus espaldas pla- ostentaciones fálicas, en mujeres y varones; así
nas, vacías, blancas –muy lejos de cualquier idea de como la vanguardista idea de fluidez del sexo
tabula rasa–; espaldas chatas como toda manifes- –¿por qué no?–, según el movimiento que adopte
tación de unas expresiones horrorizadas que, igual el ala del sombrero en la cabeza de aquél que el
que el sentido de los sueños, se ocultan. Rostros soñador recuerda fue el modo en que lo habría
Lacan Freudiano
agrios que entre pares se destapan y se solazan, acomodado dentro de su sueño.
caída de las máscaras en privado de esos bien pen- Juego de las escondidas entre el detective y el
santes y entendidos, que en bambalinas conspiran ladrón, pesquisa orientada a desarmar la coartada
y no dudan en calificar de esoterismo el hallazgo. dejada por la elaboración onírica a lo largo de las
Esos sabios de la ciencia moderna, donde muchas páginas dedicadas a describir la psico-
ufana se yergue la conciencia, aunando gestos logía de los sueños: la duda, el olvido, el detalle
de desagrado llegarán a la conclusión de que no insignificante, la condensación, el desplazamien-
vale la pena siquiera recorrer con una mirada rá- to, la figuración plástica, la sustitución, la repe-
pida ese libro blasfemo, al que, pese al gai savoir tición; todo ahí entra en línea de cuentas para
que destilan sus más de cuatrocientas páginas, el que interpreta las huellas que habría dejado a
le llevará casi diez años agotar los seiscientos su paso el sueño, en su tarea de desfigurarlas en
ejemplares de su primera edición. el camino que va del reposo a la vigilia. Es que
Obra viva y en constante movimiento, ates- el principio rector es no dejar nada de lado, todo
tiguado esto que decimos en las reformulaciones puede volverse evidencia, prueba de la existencia
hechas en las sucesivas reediciones, signo del coraje del deseo inconsciente, el reprimido. Hasta llegar
de un precursor que no teme retractarse de las ideas al ombligo, a ese tejido reticular que forman las
que ya no le sirven, para dar lugar a otras mejores. palabras en torno a lo desconocido; asomo del
Y ahí está lo escuchado en la infancia, pa- soñante al borde del abismo de un no saber que
labras oídas que, como epifanías joyceanas, ex- sin embargo no se olvida, recuerdo de una huella
citan el deseo infantil, responsable de formar el de la cual la conciencia no tendrá nunca la menor
sueño, para hacer brotar al niño cuyos impulsos idea de su existencia. Marca, traza, palote con
se mantienen intactos en el soñante ya adulto. el que de golpe nos topamos, en un cambio de
Formación del sueño cual encastre de cajas registro del hasta ahí escritor exquisito, quien de
chinas o muñecas rusas, montaje por procuración pronto sustituye la letra por un dibujo más bien
de deseos sexuales en mujeres histéricas cuyos torpe del aparato psíquico. Es que no hay tiempo
desafíos al analista semejan exquisitos pases de co- para detenerse ni tregua con las ideas, ni que
media. Miríada de rostros masculinos deformados hablar de darse por vencido; hay que buscar con
tenacidad representarlo, agarrarlo, palparlo, o al
menos rozar con los dedos lo demoníaco, como
él decía. Porque, aunque invisible, aunque in-
efable, al interpretador del sueño no se le escapa
que en algún lugar de uno, o algo en uno mejor
dicho, acusa su recibo de lo que sin embargo no
se sabe, de eso que nunca encontrará la palabra
justa para poder ser representado, para lograr ser
del todo esclarecido. Roca, ombligo o agujero, ese
núcleo no es pasible de ser interpretado.
En este punto Lacan toma su relevo. Desde el
Grafo del deseo hasta la topología borronea busca
darle forma a ese problema, aunque hay pistas del
asunto a lo largo de su enseñanza entera…
Hoy, a más de un siglo de la aparición del
libro, la cuestión que Freud se esforzó en res-
ponder con tanto ahínco, como un bumerang,
nos retorna en la forma de una pregunta: ¿Qué
queda de esas ideas que el padre del psicoanálisis
dejara por escrito, bujía refulgente que arroja
algo de luz sobre las tinieblas para ayudarnos a
interpretar los sueños?
En su lugar fundante del psicoanálisis el sueño es dar una versión respecto de lo que lo femenino
presentado como estructura de funcionamiento es para ella, y el psicoanálisis es una experiencia
de lo inconsciente y como clave para explorar que puede elucidar algo de este enigma que cada
un deseo que Freud nombra sexual, infantil, in- una es para sí misma.
mortal e indestructible. Su abordaje vía la inter-
pretación es el recurso privilegiado de la cura. Bella
El deseo sexual infantil ubicado como mo- Ana Lucía sitúa que inicia su análisis “de-
tor del sueño está en la base misma de uno de vastada por el amor”3. Destaca de su modo de
los conceptos fundamentales del psicoanálisis. vínculo amoroso una oscilación entre ubicarse
El que constituye el movimiento más subversivo como objeto supervaluado, amado al modo del
frente a su época y abre las vías culturales para amor cortés, y un goce masoquista en el que se
pensar cuerpo y sexualidad como disyuntos de sometía a exigencias sin límite.
lo biológico: el concepto de pulsión. En el trabajo analítico recorta un significante
Hay entre sueño, pulsión e interpretación una que se destaca: Bella. Lo ubicará como su identi-
solidaridad clínica que orienta la experiencia analítica. ficación fálica: Bella en una posición permanente
Me interesa trabajar aquí, el uso del sueño en de seducción, se resignifica como Bella frente
ciertas operaciones cruciales en un análisis: por a la mirada materna. La madre hacía existir la
un lado, cómo un sueño puede señalar la dimen- familia feliz vistiendo y desvistiendo a las niñas,
sión del semblante fálico. Por otro, cómo localiza en una familia de tradiciones patriarcales donde
la fijación de objeto. Y en el par sueño-inter- el padre, idealizado, era atendido y encantado
pretación, ubicar el movimiento de separación por sus niñas, a la espera del hijo varón.
y vaciamiento de los mismos que la experiencia ¿A qué nos referimos en psicoanálisis con
analítica promueve. fálico? Basándose en el impacto de la impresión
Tomaré como material clínico un sueño del causada por la comparación de los cuerpos entre ni-
testimonio de pase1 de Ana Lucía Lutterbach ños y niñas relatada por sus pacientes, comparación
Holck2. Allí, sitúa lo fálico como semblante de la sostenida en la impronta imaginaria del pequeño
posición sexuada, ubica el objeto de goce al cual apéndice corporal, Freud consignó al falo como eje
inadvertidamente estaba identificada y que tenía de la rivalidad, reivindicación y sentimientos de in-
un lugar central en diversos modos de mortifica- ferioridad referidos por los sujetos femeninos de su
ción que afectaban su vida, especialmente en la época. Advirtió también su valor metafórico como
experiencia amorosa; y también enseña que, para ilusión de totalidad y unificación del cuerpo. En
cada sujeto sexuado en una posición femenina, Freud, el concepto de falo es un equivalente sim-
es necesario encontrar un modo de arreglárselas bólico del valor narcisista del cuerpo y de su lugar
con aquello que no va a tener jamás represen- de objeto privilegiado para un otro suficientemente
tación en el lenguaje, ni por el arreglo fálico, ni interesado en el niño, tanto como para otorgarle el
por el arreglo fantasmático. Cada mujer se va a lugar de “his majesty, the baby”4.
Freud construye con el par falo-castración, las fundamental. Una suerte de aparato de lectura
operaciones simbólicas para pensar las posicio- del mundo, que articula las marcas contingentes
nes sexuadas. Esta dupla conceptual funciona del Otro con un exceso que se introduce como
también como manera de nombrar que allí don- plus de goce. El objeto queda situado como resi-
de hay un imposible de significar, allí donde se duo de aquel “investimiento primitivo de nuestro
presenta una hiancia que no va a tener jamás ser, resultante del hecho de existir como cuerpo”9.
representación en el lenguaje, el neurótico in- La travesía del fantasma en el trabajo analíti-
tentará significarlo fálicamente. co consiste en localizar el sentido que el sujeto da
Lacan toma estos desarrollos y avanza. Por al enigma del deseo del Otro, el objeto que se hace
un lado, situando la significación fálica como un ser como respuesta a ese enigma y su encuentro
operador y un signo de lo que hace pasar al vi- con lo que ese sentido nunca podrá recubrir.
viente por el significante. Es decir, somos cuerpo Por eso, para el semblante, hay un segundo
más lengua. Por otro lado, situando la dimensión valor en psicoanálisis: el objeto, semblante que
de velo que lo fálico encarna, recubriendo tanto deja ver “lo que hay”10. Así, la mascarada feme-
una falta constitutiva, como modos de goce. nina vira de signo hacia una positividad, dejando
Lo interesante de esta perspectiva es que su- ver un plus de goce.
braya el carácter de artificio, ficción, construcción Hacia esa dimensión nos lleva este sueño en
que lo fálico representa. Su carácter de semblante, el testimonio de Ana Lucía: “Un perro defecando
que recubre lo que del goce escapa al significante. un paté, es mirado por un joven”. Y la interpreta-
Podemos decir, con Lacan, que un semblante es lo ción del analista: “Ese paté es usted”11, que per-
que provee al goce de ciertas escafandras5. mite la separación entre el significante bella y el
Respecto de este semblante, las posicio- objeto que construye el fantasma, localizando que
Los sueños suelen tener un lugar determinante al servicio de los hombres de la familia, comien-
en el trabajo con el inconsciente que se realiza en za a advertir que la reproduce en la familia que
el análisis de sujetos neuróticos, al punto que fue formó, con hijos varones, abandonando a partir
indicado por Freud como vía regia de acceso al in- de su maternidad una incipiente y prometedora
consciente1. Su actualidad en la práctica analítica carrera profesional por decisión propia.
puede verificarse en la función fundamental que Esta posición se le vuelve especialmente
suelen cumplir en los testimonios de pase, ya sea dolorosa cuando está en la cama con su pareja,
como ocasiones de hallazgos que pueden decan- y se encuentra con que, para su propia mirada
tar a partir de una interpretación del analista, ya vigilante, sólo cuenta el goce de él, poniendo una
como interpretaciones del inconsciente del sujeto barrera a cualquier intento suyo de provocarle
en momentos de franqueamiento en el análisis. placer. Lo que desconoce es su propio goce en
En la práctica analítica se confirma el valor, juego allí, atrincherada en el lugar del Otro ma-
tanto de los sueños llamados confirmatorios, terno que, a la manera de un panóptico, controla
como de aquellos designados como sueños de todos los movimientos de la escena familiar, a
curación por Freud, valor que adquieren en la costa de su feminidad.
medida en que se entraman en la lógica de la
cura por la vía del inconsciente transferencial, El goce fálico materno
que se verifica ser entonces también un incons- Un primer viraje es operado a partir de la
ciente real, en tanto se trata de sueños que dan localización de este goce en un sueño, en el
cuenta de modificaciones en la relación del su- que Elena mira por un telescopio. Asocia con
jeto tanto con el falo como con la pulsión. el planetario, con “La ventana indiscreta”, con
Examinaremos la lógica de una cura situan- su curiosidad por husmear el interior de las vi-
do en ella tres momentos cruciales plasmados en viendas a través de las ventanas. Dice: “parece
el trabajo con tres sueños. que quisiera poder verlo todo”. Subrayo: “poder”,
Elena, una mujer madura, trae como síntoma localizando a través de la interpretación el valor
una frigidez que la acompaña desde siempre. fálico de su posición en relación con la pulsión
Ella me hace saber de su disconformidad con escópica2. La emergencia del afecto de la ver-
su vida de pareja en general, a la que siente falta güenza rubrica un primer registro de ese goce
de poesía, y con su vida sexual en particular, de fálico por parte del sujeto.
la que nunca ha podido disfrutar. Su posición de dominio materno comienza
En el primer tiempo del análisis reconstru- a hacerle síntoma. En una sesión habla de su
ye el camino que la llevó hasta su actual posi- embrollo con ciertas dificultades de sus hijos
ción, cuando no se deja invadir por la mirada adolescentes, de los que siempre se ocupaba sin
de su adorada madre muerta, bajo la forma de ninguna participación del marido. Le pregunto
recuerdos que la llenan de angustia y desolación. por qué no dar lugar al padre en esos asuntos,
Colocada por ella en una posición de sacrificio cortando la sesión.
Vuelve a la sesión siguiente indignada, plantean- cierta complicidad que comienza a construirse
do que no va a continuar su análisis conmigo: entre ellos y su padre.
“Esas concepciones que plantean diferencias
entre el padre y la madre son retrógradas y au- La última sesión
toritarias. Yo creo en la igualdad de los sexos”. En “Análisis terminable e interminable”
Le respondo que mi experiencia como analizante Freud se pregunta: “¿Acaso nuestra teoría no
y como analista me demostraron que un padre reclama para sí el título de producir un estado
no es igual a una madre, así como un hombre no que nunca preexistió de manera espontánea en
es igual a una mujer. el interior del yo, y cuya neocreación constituye
Elena queda un rato en silencio. Llora an- la diferencia esencial entre el hombre analizado y
gustiada. Con sorpresa recuerda en ese momento el no analizado?”3. También sitúa allí la desauto-
escenas olvidadas con el padre que se repetían rización de la feminidad como la “roca de base” a
en su infancia, en las que compartían charlas, la que se llega en un análisis, planteando: “Difícil
música y lecturas. Se trataba de momentos de es decir si en una cura analítica hemos logrado
calma, de disfrute y de entusiasmo con el saber dominar este factor, y cuándo lo hemos logra-
y con el arte. do. Nos consolamos con la seguridad de haber
A partir de este momento las sesiones se su- ofrecido al analizado toda la incitación posible
ceden entre recuerdos a borbotones de aquellos para reexaminar y variar su actitud frente a él”4.
momentos con el padre. Indagaremos si es posible verificar ambas
cuestiones en el sueño con el que Elena arriba a
Perdiendo la mirada un momento conclusivo en su cura.
Trae un sueño crucial, que dará cuenta de la “Anoche tuve un sueño: Estaba en una ha-
El psicoanálisis, que tiene sus raíces en las ela- logros jurídicos. De hecho, Argentina es van-
boraciones de Sigmund Freud, está concernido guardia en estos movimientos: por un lado, la
por los nuevos modos de presentación de los Ley de Matrimonio Igualitario sancionada en
sujetos en relación con la sexualidad y por el 2010 produjo una ruptura del orden jurídico con
modo de armar lazos familiares; y nuevos modos el supuesto orden “natural”, reconociendo los
no implica que no existiesen antes o que su- mismos derechos y obligaciones para lazos he-
pongamos que hay un modo “normal” de armar terosexuales y homosexuales abriendo la posibi-
familia ya que, en verdad, siempre son disfun- lidad de armar familias. Por otro lado, con la Ley
cionales cualquiera sea el que ocupe los lugares. de Identidad de Género, promulgada en 2012,
Sin embargo, habrá que especificar el estatuto quedó más claro el impulso dado por el colectivo
de algunos conceptos cuya perspectiva incluye de la FALGBTIQ 2; colectivo que prácticamen-
las diferencias singulares. te fue el redactor de la Ley. Esto indica que en
Asistimos hoy a una subversión de las cate- relación con los avances y los logros jurídicos los
gorías hombre y mujer, a partir de una supuesta colectivos son cruciales: toda reivindicación de
libertad de elegir identidades al momento de igualdad a nivel legal es válida.
indicar el sexo. Sin embargo, desde el psicoanálisis, lo que
Cabe aclarar, que lo trans ya no atañe solo se debe tener en cuenta es la asimetría radical,
a la transexualidad que ha existido en todos los la imposible complementariedad entre los sexos,
tiempos, en la actualidad el término la ha rebasa- se trate de la elección de objeto de que se trate.
do, situando una lucha y política de identidades En psicoanálisis no hablamos de identi-
en relación con el género, que dirige a la legisla- dad ni de sexo como algo dado por “natura-
ción. 1 El riesgo allí, es volver a quedar atrapado leza”. Los conceptos que introduce son los de
en nominaciones simbólicas que siempre con- identificación y sexuación, para dar cuenta de
ducen a un ideal que elimina la singularidad del que la posición que toma un sujeto respec-
síntoma y la fijación de goce que lo determina. to a un partenaire no tiene nada de “natural” 3.
Me parece importante aclarar que todos los Por lo tanto, no hay identidad para el psicoaná-
“colectivos” han sido cruciales para conseguir lisis –tampoco de género–, sino identificaciones.
Del mismo modo, dejarlo solamente en térmi- “si el psicoanálisis abriga la última nobleza en
nos de identificaciones, tampoco da cuenta del tiempos de epidemiologistas, es que trata a cada
alcance de las conceptualizaciones, en tanto es uno, uno por uno, como incomparable y no como
a partir de ellas que se puede llegar a modos de muestra” 5.
goce singular, lugar privilegiado al que sí se di- El cuerpo es real y habrá que situar la varie-
rige un psicoanálisis. Ordenarse en el campo de dad de los síntomas de la época y no desestimar
las identificaciones lleva también a la posibilidad las diferencias anatómicas, porque –parafrasean-
de armar colectivos, y la clínica psicoanalítica se do a Silvia Ons–, desconocerla en pos de un
dirige a la imposibilidad de armar conjuntos que funcionalismo absoluto –que todo es función–
unifiquen a los seres parlantes en una nomina- abre un debate, entre una posición conservadora
ción, que vuelve a dejar las cosas sometidas a un reaccionaria que entroniza la naturaleza, y un
nuevo significante amo. funcionalismo “optimista” en el que lo que im-
No hay un saber de antemano que le diga a porta son las funciones y no quien las ocupe. “El
un sujeto qué es un hombre o qué es una mujer. cuerpo en el psicoanálisis tiene una dimensión
La no complementariedad entre los sexos, dada real que lo hace éxtimo al yo, el sexo jamás puede
desde el origen, ubica a la sexualidad como “trau- identificarse con lo que percibe la conciencia” 6.
mática”, haciendo la homofonía con la palabra Miller y Eric Laurent, tempranamente nom-
francesa trou, que significa agujero. De ese modo braron la época como la del Otro que no existe 7,
el neologismo de Jacques Lacan troumatisme, lógica que en lo social produce efectos de mul-
no implica patología, sino que se trata de un tiplicación y una clínica identitaria, a diferencia
universal, se trata del pathos compartido cuya de la clínica de los goces. Asimismo, Lacan an-
singularidad será la respuesta de cada uno. ticipaba que la disolución de las identificaciones,
Diversidad sexual
El mismo Freud propone en el origen ese se cristaliza en una identidad8, que promueve la
agujero, ese desconocimiento respecto del sexo: creencia de que hay un modo de escribir la no
no saber o enigma al que cada ser hablante res- relación sexual y obtener como ideal un sujeto
ponde con un modo singular de goce que no es desidentificado. Es allí donde las identidades se
lo mismo que goce sexual. Podríamos situar an- multiplican y el deseo del derecho trata las par-
tecedentes, pero se puede poner el acento en su ticularidades del goce en términos identitarios 9.
texto de 1905, “Tres ensayos de teoría sexual” 4, Es una creencia también suponer que iden-
en el que ubica que la pulsión –aún sin concep- tificarse a un significante amo implica la pacifi-
tualizar– no tiene objeto predeterminado, que cación en la relación del sujeto con el goce o un
es parcial y que le sirve de soporte a su único saber hacer con el goce. El goce no se reabsorbe
objetivo que es la satisfacción; lo que da cuenta solo con la práctica sexual, el síntoma lo verifica.
de la inadecuación entre el sujeto y el objeto Podemos ubicar una flecha de lo vislumbra-
para todos. do por Freud en 1905 hasta 1937 cuando for-
Del mismo modo podemos pensar la opo- mula que tanto hombres y mujeres desestiman
sición decidida del psicoanálisis a las Terapia la feminidad10, que logra alcanzar el centro en la
Cognitivo Conductuales (TCC) o al auge de la lectura de Lacan, acerca de que el psicoanálisis
epidemiología. La epidemiología hace estadísti- responde a la discordancia pulsión/objeto, resul-
ca, hace grupos para obtener muestras plurales; tante del choque entre el lenguaje y el cuerpo que
las TCC apoyadas en la brevedad como un valor, deja las marcas del trauma. Es alrededor del te-
ayuda a modificar pensamientos, sentimientos y jido de esas marcas que se arma el destino de un
comportamientos negativos. ¿Quién define qué sujeto, entendido en modos de vivir la pulsión.
sentimiento, comportamiento o pensamiento es Freud enuncia, aludiendo a la teoría de
negativo? Siempre en estas decisiones interviene Aristófanes en El banquete de Platón, esta ilu-
la moral, incluye prejuicios, lo que cada uno cree sión: “La fábula poética de la partición del ser
que está bien o está mal; mientras que el cam- humano en dos mitades –macho y hembra– que
po epistémico del psicoanálisis está en relación aspiran a reunirse de nuevo en el amor se co-
con una ética. Jacques-Alain Miller sostiene que rresponde a maravilla con la teoría popular de
la pulsión sexual”: como si existiese un “a cada VIVIANA MOZZI es Psicoanalista. Profesora adjunta
de Psicoanálisis Freud 1 de la Facultad de Psicología
cual su cada cual”. La casuística le revela que la
(UBA). Miembro de la EOL y de la AMP.
vertiente edípica e identificatoria no es suficiente
para explicar las discordancias e irregularidades NOTAS
del sexo que se presentan a su consulta.
Lacan toma el relevo dando cuenta de que
1
Miller, J.-A., “La cuestión trans en el
hay un real sin ley que no se deja reducir por el psicoanálisis y para los psicoanalistas”,
significante; que lo más propio del sujeto es ese Intervención del 5 de septiembre de 2021.
goce innombrable. psicoanalisislacaniano.com/2021/05/29/
jam-cuestion-trans-psicoanalisis-psicoana-
listas-20210529
2
Federación Argentina de Lesbianas, Gays,
Bisexuales, Trans, Intersex y Queer.
3
El encomillado es para señalar que no hay
lo “natural” para el psicoanálisis.
4
Freud, S., “Tres ensayos de teoría se-
xual” (1905), Obras completas, Vol. VII,
Amorrortu, Buenos Aires, 1990.
5
Miller, J.-A., “Iluminaciones profanas”,
inédito.
6
Ons, S., Amor, locura y violencia en el si-
glo XXI, Paidós, Buenos Aires, 2016, pp.
50-51.
7
Miller, J.-A., (en colaboración con Eric
Laurent), El Otro que no existe y sus comités
de ética, Paidós, Buenos Aires, 2005.
8
Lacan, J., clase del 16 de noviembre de
1976, Seminario 24, “L’insu que sait de
l’une-bevue s’aile à mourre”, inédito.
9
Laurent, D., El analista mujer, Tres Haches,
Buenos Aires.
10
Freud, S., “Análisis terminable e intermi-
nable” (1937), Obras completas, Vol. XXIII,
Amorrortu, Buenos Aires, 1989.
Conversaciones entre feminismos y psicoanálisis
El esfuerzo del lenguaje inclusivo. Desbaratar el standard de la lengua por MARIANA GÓMEZ
Feminismo y psicoanálisis
por SILVIA ONS
NOTAS
1
‘Une leçon clinique à la Salpêtrière’ pintado por 10
Como también ocurre respecto a otras disci-
André Brouillet (1857-1914). Representación plinas, por ejemplo, no leer a Aristóteles por
de Jean-Martin Charcot en La Salpêtrière con ser uno de los fundadores del patriarcado y
el sujeto histérico Blanche Wittman desechar así el caudal notable de su filosofía.
2
Foucault, M.,” El uso de los placeres”, 11
Siguiendo la propia afirmación de Freud.
Historia de la sexualidad, Siglo veintiuno,
12
Todas las feministas de la época, comenzan-
Buenos Aires, 1986.
do por Karen acordaban en que el epicentro
3
Duby, G., “El amor cortés”, Historia de las mu- de la construcción de la feminidad se loca-
jeres, Vol. 2, Santillana, Madrid, 2000, p. 319. lizaba en el período preedípico.
4
Lacan, J., El Seminario, Libro 7, La ética del psi- 13
Freud, S., “23ª Conferencia. Los caminos
coanálisis, Paidós, Buenos Aires, 1988, p. 183. de la formación de síntoma” (1916-1917),
5
Duby, G., Historia de las mujeres, op. cit., p. 21. Obras Completas, Vol XVI, Amorrortu,
7
Mujer culta, amante de las artes desafió los
15
Freud, S., “Sobre la más generalizada degra-
estereotipos femeninos de la época, gustaba dación de la vida amorosa” (1912), op. cit.,
vestirse como varón, no quiso tener hijos y se Vol XI, p.182.
la supone lesbiana, es de hecho un ícono gay. 16
No me refiero a la gran importancia ligada
8
El mapa que representa el camino hacia el a la reivindicación de derechos a la que ad-
amor de acuerdo con los principios del pe- hiero, sino a la atribución de la infelicidad
ríodo de tiempo. al patriarcado.
9
Lacan, J., El Seminario, Libro 7, La ética del
psicoanálisis, Paidós, Buenos Aires, p. 17.
“Te podría devolver mi
amor
Lo que pasa es que ya
no lo tengo”
Julieta Rada (Sencillo)
Las primeras pibas
por MÓNICA TORRES
Como ustedes saben, cada año al empezar el que quería otra cosa que ser linda, casarse, tener
curso, suelo evocar mis lecturas, mis “experien- hijos y dedicarse a “sus labores”, como dicen los
cias” cinéfilas y todo lo que le dé una apertura a españoles. Una chica que tenía sus propias am-
lo que desarrollaremos durante el año. biciones: escribir y sustentarse con su trabajo.
Este año hablaré de una película que me Así como Hemingway afirmaba que toda
evocó un clásico de mi infancia. Bueno, podría la literatura estadounidense (escrita por hom-
decir un clásico a secas, si no fuera porque el bres, por cierto) derivaba de Tom Sawyer y
título Little women (1868) lo hizo para mujeres: Huckleberry Finn de Mark Twain, podríamos
para “niñas” o adolescentes; o quizás no sea solo decir, que Little women es un antecedente
el título. Y aún, están en discusión los expertos de toda la literatura femenina, de todas las
sobre si es o no un clásico. escritoras mujeres. Muchas han dicho: “Yo
He leído (además de una versión ampliada soy Jo March” y es, sin dudas, la que todas
de Mujercitas), el libro de una profesora de lite- queríamos ser.
ratura de New Orleans, Anne Boyd Rioux, El Escritoras famosas han reconocido la in-
legado de Mujercitas. Construcción de un clásico en fluencia de Mujercitas en su literatura. J. K.
disputa.1 Allí la autora desmenuza la controversia Rowling, la autora de Harry Potter, pensó que
alrededor de este clásico ‒que ya lleva 152 años había encontrado a alguien que se parecía a ella
en disputa. y que tenía ¡su mismo apodo!
Mujercitas es un libro que divide aguas: para En Argentina, hay un libro de Adriana
algunos, es un antecedente del feminismo en el Lanzi, que no pude conseguir, y que se llama
siglo XIX, ya que se atrevió a pintar a las niñas y La influencia de Mujercitas en la Argentina.
futuras mujercitas de un modo diferente y arries- Carson McCullers, una escritora de culto
gado. Sobre todo, al tomar como protagonista a para todos los que amamos la literatura, la tenía
Jo March, con la cual nos identificábamos casi entre sus favoritas.
todas las niñas que leíamos y queríamos estu- Simone de Beauvoir dijo que se identificaba
diar y escribir (por muchas generaciones y en con Jo (la leyó cuando tenía 10 años): “Sentía una
infinidad de lenguas y culturas), una heroína identificación muy fuerte con Jo, la intelectual
(...) me decía que yo era como ella y que también solo podían tener dos destinos posibles, casarse
algún día, iba a encontrar mi lugar”. o morir...
Recientemente, en la tetralogía de Elena En esta última versión, la directora encuen-
Ferrante, sobre dos mujeres en Nápoles, las tra una solución al problema al que Louisa May
protagonistas se obsesionan con el libro y sus Alcott tuvo que sucumbir. Proponiendo a la vez,
protagonistas (La amiga estupenda). dos finales.
Y Anne Boyd llega a compararla con las cua- La autora no casa a Jo con su amigo Laurie,
tro protagonistas de Sex and the city. Katherine tal como todas las lectoras esperaban ‒una espe-
Mansfield reconoce su temprana inspiración en cie de encantador alter ego masculino, en la línea
el personaje de Jo. de lo que hoy llamamos “una nueva virilidad”.
Sin embargo, pese a todo esto, los críticos Pero finalmente, le encuentra un profesor, no
literarios y los educadores que programan las tan apuesto, ni tan joven, y la hace renunciar a
lecturas en los colegios, no logran ponerse de la escritura para armar una escuela y enseñar.
acuerdo al respecto. ¿Es un retrato realista de una Pero Gerwig no se resigna y nos da un fi-
familia de Nueva Inglaterra durante los años de nal alternativo para Jo. Nos muestra a la vez,
la Guerra Civil? o ¿es la historia de la rebeldía los dos finales; uno como escritora exitosa y el
y la resistencia de una joven a las restricciones otro, como lo dice el libro, casada y profesora. El
de su época? En una palabra: ¿es innovadora y primero fue el de la propia Louisa.
Algunas puntualizaciones sobre las nuevas sexualidades en la infancia por SILVIA BERMÚDEZ
Lacan freudiano
llevan la auto percepción, en ese “soy”. En otros términos, como fue transmitida
El ser no se corresponde con el género, es “la articulación del saber, del goce y de cierto
prioritario en la clínica de la infancia general, objeto”, articulación entre saber, goce y objeto a.
y en la infancia trans en particular, armar un Encuentro un antecedente en Freud en su
espacio de escucha en el que se formalice una texto “Tótem y Tabú”, del siguiente modo “nin-
localización subjetiva de sus vivencias, angustias, guna generación puede ocultar a la siguiente
incertezas o certezas tempranas. Arreglos y des- procesos psíquicos (anímicos) de importancia”.
arreglos del goce o, en otros términos, incertezas Y se interroga sobre qué grado de continuidad se
del hablanteser en esa relación siempre perturba- puede suponer en la serie de generaciones y de
da con su propio cuerpo que se denomina goce. qué medios se vale una generación para transferir
La auto percepción, el self, son elementos a la siguiente sus estados psíquicos. Interrogante
que participan de lo trans, en el plano de la con- inédito, hasta entonces6.
ciencia, pero no es todo. Si la identidad deviene No se trataría de un ocultar consciente ni
urgente hay un obstáculo y un problema. del orden de la mentira, lo que queda oculto es
Verificar en la clínica psicoanalítica qué lu- por imposibilidad estructural.
gar cabe para la invención singular en los niños Ese punto de imposibilidad, el decir de una
nombrados trans, teniendo en cuenta, y esto es verdad no alcanza para que el hablanteser diga
crucial, lo autopercibido, no como un punto de toda la verdad sí, al decir de Lacan, el goce siem-
llegada, sino como un punto de partida. pre porta un inconfesable.
El género auto percibido puede leerse como Insimbolizable.
un punto de arribo a descifrar, en el derrotero de
la constitución subjetiva, a indagar a través de Una pausa a la prisa
la experiencia de lo real o sea los tratamientos. de los diagnósticos rápidos
El síntoma como acontecimiento en el cuer- Para ir concluyendo, las infancias nos inter-
po es afín a tener un cuerpo, acontecimientos de pelan con sus sufrimientos; es crucial y priorita-
discursos que dejan huellas en un cuerpo, huellas rio, desde mi perspectiva ofrecerles un espacio
que perturban; y si el sujeto es capaz de leerlas desde la clínica psicoanalítica donde puedan
volcar sus interrogantes, certezas tempranas, psíquico; y en cuanto la incerteza en los enuncia-
incertezas, angustias en ese no saber qué son, dos infantiles, se debe; a la deriva de su fantasía,
lo que sienten sobre ese significante amo de la lo mismo que la incerteza en los enunciados de
época que se impuso con frenesí, poner un lí- los adultos deriva del hiperpoder de sus prejui-
mite al vértigo del discurso capitalista que nos cios. En lo demás el niño no miente sin razón, y
comanda, hacer una pausa para no ser devorados en general se inclina más que los grandes por el amor
por este u otros significantes amos, tomar esa a la verdad” 9.
distancia necesaria prudente, o parafraseando a
Jacques-Alain Miller, colocarnos en el lugar del
ojo del tifón y no dejarnos sugestionar por los
significantes amos de cada época7.
Infancias libres es respetar lo íntimo de su
cuerpo en la singularidad del uno por uno. Lacan
nos ofreció a los psicoanalistas, tal como lo afir-
ma Daniel Roy, la posibilidad de hacer que los
niños con los que nos encontramos, sean más
libres. Y tengan, agrego, la ocasión de elaborar SILVIA BERMÚDEZ es Psicoanalista. Investigadora y
una inscripción propia. Así los niños nombrados Profesora adjunta de Psicoanálisis Freud 1 de la Facultad
trans no cargarían con más sufrimientos siendo de Psicología (UBA). Miembro de la EOL y de la AMP.
Lacan sitúa este dato tan trivial del período de latencia en Freud
como el origen de ese famoso no hay relación sexual.1
JACQUES-ALAIN MILLER
Lacan freudiano
necesaria para dar cuenta de dos tiempos lógicos – Miller, J-A., La experiencia de lo real en la cura
en las conceptualizaciones freudianas. psicoanalítica, Paidós, Buenos Aires, 2016.
En el primerísimo Freud, la V.S.P.T. –vi-
vencia, sexual, prematura y traumática– deja una NOTAS
huella, que es significada recién en la pubertad,
no antes. Ciertamente, en ese momento, Freud 1
Miller, J-A., La experiencia de los real en la
no hablaba de sexualidad infantil pero ese “pe- cura psicoanalítica, Paidós, Buenos Aires,
ríodo” ya se encontraba presente. 2003. p. 31.
Incluso, lo sigue sosteniendo, cuando pos- 2
Parafraseando el escrito de Lacan.
tula el concepto de realidad psíquica. Tengamos
presente que para Lacan, la realidad psíquica es 3
Lacan, J., “Prefacio a El despertar de la pri-
el cuarto que anuda R.S.I. –real, simbólico, ima- mavera”, Otros escritos, Paidós, Buenos Aires,
ginario. Y en la pubertad como el despertar de la 2012. p. 589.
primavera, la misma, es afectada conmoviendo la 4
Miller, J-A., El partenaire –síntoma, Paidós,
regulación fantasmática y sintomática obtenida,
Buenos Aires, 2008.
con diferentes destinos.
De un modo similar pero más reducido, 5
Freud, S., “Tres ensayos de teoría se-
cuando se produce el despertar angustiante de xual” (1905), Obras Completas, Vol. VII,
un sueño, éste –como nombre de la realidad psí- Amorrortu, Buenos Aires, p. 160.
quica– no ha podido anudar R.S.I. 6
Freud, S., “El malestar en la cultura” (1930),
Lacan lo dice desde el Seminario 11 al 25,
Obras completas, Vol. XXI, Amorrortu,
no hay despertar, nos despertamos para seguir
Buenos Aires, 1992.
soñando, creer que hay despertar es un sueño.
La latencia es un sueño más plácido –aún
con sus obstáculos– que nos permite descan-
sar de la conmoción de la sexualidad infantil
y nos prepara para lo triplemente traumático
“ Y fue tan cuerpo que fue puro espíritu”
Clarice Lispector (Cerca del corazón salvaje)
Violencia en la escuela o Por 13 razones
por MARÍA INÉS SOTELO
Lacan freudiano
la sexualidad será un doloroso camino de la ado- expresa sus pensamientos, su fuerte dolor y exhibe
lescencia, entre identificaciones que lo llevan a fotografías tomadas con su celular, tanto de su
responder desde el Ideal I(A) o desde la imagen cuerpo adelgazado como de sus cortes, sus bra-
especular i(a). Circuito mortificante y sin salida zos o sus piernas llenos de sangre. Dice que así
que conduce del “esto es lo que soy” al “esto es lo se descarga y puede encontrar a otros que en-
que debería ser”, del piso inferior del grafo. Los tienden lo que le pasa. Se realiza un intercam-
grupos, las segregaciones, los rechazos, burlas y bio bajo seudónimos entre jóvenes de distintas
acosos, responden en muchos casos a esta lógi- partes del mundo, un intercambio de fotografías
ca defensiva, que rechazando la castración nada de autolaceraciones, de recetas para cortes o para
quieren saber de la dialéctica del deseo que el su prevención. Las intervenciones de la analista
piso superior del grafo abriría. fueron hacia el lugar de cuestionar esa presenta-
ción y su posición risueña sobre aquello que le
La barrera del pudor acontece. Otra intervención fue el ofrecimiento
Para Lacan, nadie puede librarse del asunto de un espacio dentro de aquella virtualidad que
de que la sexualidad hace agujero en lo real, nadie parecía constituir su único lazo con los otros. Así
puede zafarse de eso. Hablará del pudor, lo que fue que comenzó a escribir mails en un intento
designa a la sexualidad como un asunto privado. de circunscribir algo de su angustia a través de
En ambas obras –El despertar de la primave- la palabra escrita. Vemos descarnadamente un
ra y Por 13 razones– hay un levantamiento de la fenómeno de la época: el maltrato del cuerpo que
barrera del pudor, de la privacidad. Por rumor en se viraliza, se multiplica y se expande por las redes
1891 o por viralización de imágenes íntimas en sociales. El sujeto lastima el cuerpo, pero lo central
el 2017. Antes y ahora el misterio del lenguaje es darlo a ver, ¿A quién? ¿Dónde está el goce allí?
abriendo el enigma de la no relación que vale En el cuerpo y en verse luego en una pantalla.
en lo real. En “La tercera”, Lacan sostenía que el recuerdo
La vida sexual contemporánea, está caracte- de la primera masturbación “revienta la panta-
rizada para Jean Baudrillard por el alineamien- lla”: “El cuerpo se introduce en la economía de
to del orden erótico sobre el orden económico. goce –de allí partí yo– por la imagen del cuerpo.
La relación del hombre (…) con el cuerpo, si algo deseo de ver y darse a ver se frenan por el pudor
subraya muy bien que es imaginaria es el alcance de mostrar un cuerpo atravesado por la falta, que
que tiene en ella la imagen” 5. no deja de desajustarse. Los juegos de la infancia
Nos interesa pensar los efectos de goce so- se tornan serios y como dice Julio Cortázar en
bre el cuerpo que producen estas imágenes. Estos Rayuela, se llega a esa edad en la que se olvida
sujetos, en el dispositivo analítico, presentan una que para llegar al “Cielo” solo hace falta una pie-
singular relación con la imagen, modalidad de dra, una tiza y la punta de un zapato. Ese “olvido”
goce para la que se necesita un cuerpo… y que las es precisamente efecto del velo. Ya no se puede
pantallas posibilitan. En El Seminario 20 Lacan jugar sin consecuencias como en la niñez y el
nos enseña que se ama el vestido que cubre el pudor aparece cuando el sujeto se vuelve objeto
objeto a, ese hábito que llamamos cuerpo y que frente a la mirada del otro al que se ofrece.
“quizás no es más que ese resto que llamo objeto La obra muestra que la época nos ha quitado
a”6, resto que permite que la imagen se mantenga. lo privado sosteniendo que si se ama a alguien se
La época propone e impone un modo de lo protege de la peligrosidad de la transparencia.
subjetividad y cada quien puede hacer surgir allí Jóvenes desalojados, des-amados y desarmados
el síntoma, lo que no anda, lo que necesita de cuando la angustia irrumpe.
un intérprete con quien sostener un lazo libidi-
nal cuerpo a cuerpo, juego a juego, mail a mail, El adolescente y la urgencia
casette a casette. En nuestros días la adolescencia vive la pul-
El film da cuenta del empuje a la transpa- sión tal como Miller nos dice en Sutilezas analí-
rencia propio de la época, tal como la describe ticas, como urgencia de satisfacción, urgencia que
Byung-Chul Han7, quien hablará de aquello que empuja dando cuenta de la pulsión que tiende
se transforma en pornografía cuando se produce a satisfacerse. La irrupción de goce confronta
el contacto inmediato entre la imagen y el ojo, con la no relación sexual, con el no saber cómo
cuando liberadas de toda dramaturgia, coreo- responder, con el desajuste del cuerpo en el en-
grafía y escenografía, las imágenes se despojan cuentro con el partenaire, desajuste que también
de su singularidad. es uno por uno en tanto parlêtre.
Esta obra cinematográfica se adentra tam- No hay armonía, hay desajuste ante el agu-
bién en aquello que Lacan llamó los complejos jero de lo real y a lo sumo el joven podrá soste-
familiares, procesos que dan cuenta de la sub- nerse de las identificaciones con las que cuenta
versión radical “de toda fijeza instintiva, de las para responder ante el abismo del ¿qué quiere
que surgen formas fundamentales, ricas en va- una mujer? Frente a la angustia, que en la serie
riaciones infinitas, de la cultura”8. Celos, separa- se verifica en los personajes, el adolescente por
ción, reconocimiento, fraternidad, paternidad y fuera del análisis, responde frecuentemente con
filiación, pactos, se despliegan recordándonos la su cuerpo. Con las variedades que cubren el am-
no-relación sexual, el malentendido fundamental plio arco de la inhibición absoluta al pasaje al
en la comedia de los sexos. Frente al vacío del acto suicida pasando por el consumo excesivo,
parlêtre, el velo de la palabra, de las ficciones y la anorexia, los cortes en el cuerpo, las mostra-
del inconsciente, serán recursos del neurótico ciones, el acoso y violencia escolar, o dentro de
para hacerlo soportable aún en el análisis. Allí la un grupo de pertenencia.
regla fundamental es propuesta sabiendo que no
todo puede ser dicho, y que aunque se pesque lo La adolescente entre
pulsional en juego, habrá que esperar la ocasión el acting out y el pasaje al acto
para comunicarlo vía la interpretación orientada La obra muestra con toda crudeza, el sufri-
por lo real, por el sinsentido. miento gozoso de Hannah quien llama deses-
En el extraordinario despertar de la prima- peradamente al Otro a través de mostraciones y
vera, la irrupción de lo pulsional, la curiosidad, de las grabaciones que toman la forma del testi-
las pasiones, los amores, tienen también su corre- monio que como llamado pensamos homólogo
lato en la angustia, la vergüenza, la inhibición: el a un diario íntimo.
Allí planea su venganza, los hará sufrir por todo BIBLIOGRAFÍA
aquello de lo que se siente víctima, sin torcer su
posición subjetiva. Maltrato, mostraciones, exce- – Bassols, M., “El imperio de las imágenes y el goce
sos, transgresiones y hasta violaciones la ubican del cuerpo hablante”, Boletín del VII ENAPOL,
en ese borde entre la responsabilidad y la victi- El imperio de las imágenes, San Pablo, 2014.
mización. En Hannah podemos suponer un no – Cortázar, J., Rayuela, Losada, Buenos Aires, 1984.
consentimiento de la joven a su posición de goce – Han, B.-Ch., La sociedad de la transparencia, Herder,
inconsciente en el fantasma y, al no responsabili- Barcelona, 2012.
zarse por su goce, se precipita el acting out. – Han, B.-Ch., Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas
Sin embargo, es la desafortunada interven- técnicas de poder, Herder, Barcelona, 2015.
ción del tutor lo que provoca en ella la caída, el – Lacan, J., “Prefacio a El despertar de la primavera”,
pasaje al acto suicida, lo cual nos permite pensar Otros escritos, Paidós, Buenos Aires, 2010.
en el lugar estratégico de alojar las urgencias que – Lacan, J.,. El Seminario, Libro 6, El deseo y su inter-
irrumpen en los jóvenes abriendo un tiempo de pretación, Paidós, Buenos Aires, 2020.
comprender, ante el instante del despertar en el – Lacan, J.,“La significación del falo”, Escritos 2, Siglo
que desde lo pulsional y desde la cultura se invita veintiuno, Buenos Aires, 2008.
a una precipitación de una conclusión anticipada. – Lacan, J., El Seminario, Libro 5, Las formaciones del
Pasaje al acto suicida, que no solo es mo- inconsciente, Paidós, Buenos Aires, 2005.
vimiento sino transgresión, atravesamiento del – Lacan, J.,“La tercera”, Intervenciones y textos 2,
código que supone que un adolescente tiene “su Manantiales, Buenos Aires, 1988.
vida por delante”. Se abandonan los equívocos de – Lacan, J., El Seminario, Libro 20, Aun, Paidós,
la palabra y queda por fuera de toda suposición, Buenos Aires, 1990.
Lacan freudiano
con un NO proferido al Otro, sin escena pero
con certeza y tomando su valor en un universo NOTAS
Osvaldo Delgado
1
Freud, S. “Estudios sobre la histeria”. En Obras completas, Buenos Aires:
Amorrortu, Vol. II, p.84
Perspectiva freudiana de la orientación lacaniana
La revista de Psicoanálisis Freud 1 y Construcción de los conceptos psicoanalíticos
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