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Migracion Vasca A Venezuela Una Historia de 500 Años

Los primeros vascos llegaron a Venezuela a principios del siglo XVI como parte de las expediciones de exploración y conquista españolas. Sin embargo, la principal huella vasca fue la Compañía Guipuzcoana de Caracas en el siglo XVIII. En los siglos XIX y XX hubo una modesta emigración vasca a Venezuela. En la década de 1930, el gobierno venezolano acordó facilitar la entrada de refugiados vascos que huían de la guerra civil española, aunque hubo algunas dificultades en el proceso. Las

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Migracion Vasca A Venezuela Una Historia de 500 Años

Los primeros vascos llegaron a Venezuela a principios del siglo XVI como parte de las expediciones de exploración y conquista españolas. Sin embargo, la principal huella vasca fue la Compañía Guipuzcoana de Caracas en el siglo XVIII. En los siglos XIX y XX hubo una modesta emigración vasca a Venezuela. En la década de 1930, el gobierno venezolano acordó facilitar la entrada de refugiados vascos que huían de la guerra civil española, aunque hubo algunas dificultades en el proceso. Las

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Migraciones vascas a Venezuela, a traves de 500 años

Los primeros vascos que llegan a lo que hoy es Venezuela lo hacen en tos primeros días del
siglo XVI. Hacia 1509, Nicuesa y Alonso de Ojeda son encargados de explorar y conquistar la
tierra firme del continente americano. Si bien los dos citados eran castellanos, los bar-eos, el
dinero y el potencial humano fueron aportados por vascos que Ksidian en la isla de La
Española. El vasco Luis de Olano era el oficial naval de mayor rango en la expedición.
Mientras exploran tierras veneolanas se produce un serio incidente entre Nicuesa y Olano,
que es ircelado. Este último pide ayuda al vizcaíno Martín de Zamudio. y oíros vascos
acuden para liberarle, haciendo a su vez prisionero Nicuesa, que es reenviado a La Española
( Posteriormente, Lope de Aguirre y sus marañones realizaron incursiones «liberadoras» por
B mismas tierras

Sin embargo, la primera y principal huella de los vascos en Vene-fue la Compañía


Guípuzcoana de Caracas, fundada por el conde Peñaflorída en el siglo XVIII. Durante el siglo
XIX la emigración acá a Venezuela es inapreciable, hecho que lamenta el historiador
.Jristides Rojas en su obra «Elemento vasco en la historia de Venezuela, publicado en
noviembre de 1874

República, muchos de ellos (al contrario de lo que ocurre en Estados Unidos) fervientes
nacionalistas. Según distintas fuentes, son los jesuítas quienes van a ejercer su influencia
para propiciar una inmigración vasca y selectiva

Todo parece indicar que los primeros contactos entre las autoridades vene/olas y vascas
comienzan en 1938. El doctor Luis de Aranguren atenta en sus «Memorias»: «Desde que
llegué a Francia, abrigué el Uriñe propósito de trasladarme a Venezuela a pesar de mi falta
de juventud, y como conocía de antiguo a mi buen amigo el doctor don Alberto Smith
Zárraga, embajador de Venezuela en Cuba, a él me dirigí en petición de consejo, haciéndole
presente lo que a mí como a lautos otros nos sucedía, que sin recursos materiales para
poder emprender nada sólido en Venezuela, queríamos emigrar allí. Don Alberto no sólo me
contestó inmediatamente, invitándome a que pasara a Vene-/ueln cuanto antes, a cuyo
efecto ordenaría las facilidades consiguientes puní ello, sino que, desde La Habana,
manifestó al presidente, general l.ópe/ Contreras, de lo que se trataba. Este de inmediato
mandó a un delegado especial para que se pusiera de acuerdo con el Gobierno de líu/ktidi y
los interesados, al objeto de establecer en seguida una selección de personal, y una vez de
acuerdo proporcionar la documentación y el embarque con destino a Venezuela»

A pesar de ello, no todo parecía tan positivo para la emigración vasca a Venezuela. Desde la
Delegación de Nueva York, Ramón Sota de los fracasos de experiencias similares:

«Hace pocos días vino a visitarme de Venezuela un amigo mío inglés, míster Dempster, que
estudió conmigo. Antes fue miembro del Cuerpo Colonial Británico, dejándolo para venir a
trabajar en la Shell-Mex. Míster Dempster, que conoce Euzkadi y nuestro problema, habiendo
leído casi todo lo que se publica en castellano sobre el Movimiento Nacional Vasco, nos dijo
cosas muy interesantes sobre la posible emigración vasca a ese país, que a su juicio sería
un desastre. Me prometió enviarme un estudio para enviárselo yo al Gobierno de Euzkadi.
Según míster Dempster, las tres últimas inmigraciones, la de los alemanes, los canarios y los
suecos, han sido completos fracasos, y los periódicos ahora claman por la inmigración
vasca»

Un acuerdo restringido

A principios de 1938, |esús María de Leizaola, a la sazón consejero de Justicia y Cultura del
Gobierno Vasco, se entrevistaba en París con el representante para Europa de Instituto de
Emigración venezolano, Eduardo Monsanto, y con Simón González Salas. Se trataba,
precisamente, de llegar a acuerdos que faciliten la entrada en Venezuela de emigrantes
vascos. Sin embargo, como veremos, las primeras expediciones colectivas no llegarán al
país hasta mediados de 1939, durante el mandato del general Isaías Medina Angarita y del
director del Instituto de Emigración, Arturo Uslar Pietri. Pero como hemos señalado, y hasta
finales de 1941, e! mayor número de refugiados llegará a través de la República Dominicana

Además de las gestiones de París, como señalábamos antes, la prensa venezolana acoge
favorablemente la idea de una inmigración masiva de vascos. En un editorial del diario «El
Heraldo», de Caracas, se decía: «Indiscutiblemente, una de las inmigraciones más deseadas
por Venezuela es la emigración vasca. Entendiéndolo así, el Gobierno de Venezuela gestiona
entre los elementos vascos refugiados en Francia su venida a nuestro país, y bastantes de
ellos han llegado ya, dando en sus respectivas especialidades los mejores y más brillantes
resultados.»

En el convenio entre los Gobiernos venezolano y vasco se acuerda «la emigración de


equipos de diferentes especialidades, mediante la aceptación de condiciones económicas
excepcionalmente convenientes y con garantías que se obligan a cumplir ambos
contratantes. Los emigrantes salen de Francia mediante contratos de trabajo, por tiempo
indeterminado, anticipándoles el Gobierno venezolano los gastos del viaje e instalación y la
subsistencia en condiciones muy satisfactorias, y en algunos casos ofreciéndoles
posibilidades de brillante [Link] salido diversos equipos de industriales, médicos,
ingenieros, obreros especializados, contratistas de obras..

La puesta en marcha de aquel convenio no estuvo exenta de dificultades. El cónsul


venezolano en Burdeos, a quien los refugiados vascos llamaban «Guzmán el Malo», cometió
tal número de arbitrariedades que fue sustituido por su Gobierno. Esto obligó a no pocos
vascos a dirigirse a otros países (9). Otro problema que casi inmediatamente va a dar lugar a
no pocos recelos es el de la selectividad política, y sobre todo la religiosa. Las autoridades
venezolanas quieren católicos, lo que para ellas es sinónimo de gentes de orden. El mayor
número de vascos demócratas y católicos se encuentra entre los nacionalistas. Incluso
fueron las autoridades venezolanas quienes ponen como condición que sea el PNV quien
ejerza los controles pertinentes (10). Este hecho obligará al Gobierno Vasco a desmarcarse
del tema. Según escribía Aguirre, «el Gobierno no tuvo más intervención que la de obtener
pasajes como a todos los vascos» (11). A pesar de ello, se levantarán algunas críticas. Las
más sonoras proceden del diputado socialista Miguel de Amüibia. Este temía que las
disposiciones especialmente dirigidas a la emigración vasca en algunos países americanos
beneficiarían únicamente a los nacionalistas (12). No ocurriría así. El propio Amilibia y su
familia se vieron favorecidos por uno de estos decretos específicos.

Las primeras expediciones

Las primeras expediciones de refugiados vascos viajan a Venezuela a bordo del «Cuba»,
que salió del puerto francés de El Havre con 150 exiliados y llegó a La Guaira el 14 de julio
de 1939; el «Flandre», con 200 refugiados, que hizo el mismo recorrido, llegando justamente
un más más tarde, y el «Bretagne», que salió de Burdeos hacia el mismo puerto con 75
refugiados vascos a bordo . Con las primeras

expediciones viaja una «comisión de control», encabezada por el antiguo interventor general
de la Hacienda Vasca, Juan de Olazábal. Su misión es además la de garantizar una serie de
inversiones del Gobierno Vasco destinadas, por un lado, a dar trabajo a refugiados, pero
sobre todo para controlar una serie de inversiones que va a hacer la propia Hacienda
autónoma en aquel país

Como hemos señalado, un número importante de refugiados había llegado a Venezuela a


través de la República Dominicana. En ocasiones, aprovechando de los buques de línea que
transportaban prostitutas de este país para satisfacer las apetencias carnales de los
trabajadores petroleros. La anécdota causaría, en su momento, no pocos rubores entre
aquellos refugiados vascos de costumbres morales más que estrictas (15). Asimismo, hasta
finales de 1941 estuvieron llegando refugiados vascos procedentes de Europa. La guerra
mundial, primero, debido a la acción de los submarinos, ralentiza el flujo de exiliados. Tras el
desembarco aliado en el Norte de África, éste se paraliza totalmente. Se da asimismo en
América un reubicamiento de refugiados a lo largo de la primera mitad de la década de los 40

Según Luis Ruiz de Aguirre en una crónica de la época, a finales de 1940 había en
Venezuela 1.010 vascos controlados. Los primeros que consiguen sólidos empleos son los
profesionales de alta cualifica-ción. Médicos como Aranguren (padre e hijo), Bilbao, Bengoa,
Galla-no, Belín, Aránsolo, Díaz de Rekarte, Unzueta... Arquitectos, ingenieros —como Luis
María de Eleizalde— (17). Según Aranguren, entre 1940 y 1941 habían llegado a La Guaira
al menos treinta y seis grupos de vascos. En 1942 la cifra alcanzaba los 2.160 (18). En 1956,
según un informe presentado al I Congreso Mundial Vasco, se decía que el número de
vascos en Venezuela ese año oscilaba entre los 8.000 y 10.000. Lógicamente, la mayoría de
éstos eran emigrantes puros, por razones económicas

El «Donibane» y el «Bigarrena»

Desde el verano de 1937, el Gobierno Vasco recibe diversos proyectos para instalar
industrias en el exilio. Un número significativo de proyectos corresponden a industrias
pesqueras. Tanto para capturas como para transformación. La base de estos proyectos son,
por un lado, la experiencia profesional de los «arrantzales» (pescadores) vascos exiliados, y
por otro, la flota evacuada a puertos franceses. De todos, el proyecto más serio será el
presentado por el capitán [osé María Burgaña. Sin embargo, aún habría de pasar más de un
año para que algunos de ellos se materialicen

A finales de 1937, un refugiado vasco, José María Oruezabala, de acuerdo con unos
carpinteros de ribera, funda unos astilleros en la desembocadura del Adour. Después de
muchos apuros y sacrificios económicos se botó el primer barco. A éste le seguirán otros. De
estos astilleros salieron las embarcaciones «Donibane» —que al principio se llamó
«Lendabizikoa» («La Primera») y «Bigarrena» («La Segunda»), ambas gemelas, con casco
de madera, costillaje de varilla y provistas de motor diesel de 50 HP. Sus características eran:
eslora, 14 metros; manga, 3,50 metros, y dos o tres pies de calado. El «Donibane» fue
botado en agosto de 1938, y tres meses más tarde lo será su compañero. En una primera
fase la «pareja» se dedicará a la pesca de bajura en las costas del País Vasco continental.

En junio de 1939 se cierra el proyecto para trasladar pescadores vascos a Venezuela. Se


intenta la salida de unos 200 hombres. Sin embargo, esta cifra, para una primera expedición,
se descarta por excesiva. Se trataba, en un principio, de sondear posibilidades para instalar
una gran pesquería en dicho país, Su promotor era el ya citado José María Burgaña, que un
año antes había realizado un intento para Argentina

La suerte del «Donibane» y el «Bigarrena» en sus primeros meses de singladura estuvo


marcada por los accidentes. Se había convertido en los «malditos» de aquella pequeña flota
construida por los refugiados vascos. A pesar de los consejos en contra, Burgaña y sus
hombres se preparan para una travesía nunca antes intentada: «Teniendo en cuenta la poca
capacidad de los depósitos de combustible debíamos procurar el mayor radio de acción;
cargamos tambores de gas-oil, con los que llenamos las bodegas de popa y parte de la
cubierta, intercalando entre los mismos barriles de agua y de vino, bien sujetos de modo que
hicieran bloque con el barco. En las bodegas de proa almacenamos las redes y demás
pertrechos de pesca, los bultos de equipaje, etc., dejando el espacio requerido para el
alojamiento de los hombres. Cada barco portaba un pequeño bote auxiliar, boca abajo, sobre
cubierta y tapados por ellos los chalecos salvavidas. Cocina a petróleo. Tablas e
instrumentos náuticos, cronómetros y aparato receptor de radio. Botiquín bastante bien sur -
tido, solución de permanganato contra las materias orgánicas del agua y obligación de tomar
un limón por persona, etc.»

El domingo 6 de agosto de 1939 los dos pequeños pesqueros se disponen a zarpar. La


tripulación del «Bigarrena» está formada por losé María Burgaña, de Mutriku, capitán;
Antonio López Altonaga, de Mundaka; Emilio de la Hoz, de Guetaria; Cosme de Goitiz, de
Lekeitio; [osé de Zabaleta, de Ondárroa; Ricardo de Azpirichaga, de Durango; José de
Arriandaga, de Elanchove. La del «Donibane» estaba formada por Pedro Ruiz de Loizaga, de
Mundaka, capitán; León de Aguirregomezcorta, de Motriko; |osé de Bedialauneta, de
Ondárroa; Silvestre de Isasti, de Guetaria; Francisco de Valdivielso, de Mundaka; Fernando
Echegoyen, de Bedia, y Ramón Koskorrotza, de Lekeitio. Antes de zarpar del muelle des
Allées Marines, el sacerdote Policarpo de Larrañaga les dio la bendición. A las seis y media
de la tarde cruzaban la barra del Adour. En altamar descubren un polizón. Se llamaba Miguel
Marina Barredo, tenía veinticuatro años y era natural de Bilbao.

Tras hacer escala en Dakar, donde se aprovisionan, aprovechando la travesía para pescar,
avistaban tierra venezolana el 6 de septiembre, Hacía una semana que había comenzado la
guerra mundial. Con e! «Donibane» y el «Bigarrena» se constituye «Pesquerías del Caribe»,
presidida por Juan de Olazábal (23). Esta empresa, que cuenta con capital del Gobierno
Vasco, fue un rotundo fracaso. Un mercado que había de ir haciendo poco a poco no era el
campo económico que necesitaban aquellos hombres

La emigración desde Santo Domingo

Un grupo importante de vascos llegará a Venezuela a través de la República Dominicana. A


pesar del régimen que imperaba en dicho país, muchos se dirigían a él debido a que era muy
difícil obtener visado.-, para México, Argentina o Chile. Trujillo, el dictador dominicano, no
ponía impedimentos. Eso sí, cada exiliado debía pagarle 50 dólares (500 los refugiados
judíos)

Hay dos tandas de viajes a la República Dominicana, La primera llega en el otoño de 1939 y
la segunda, en los primeros meses de 1940. Las condiciones de vida allí son
extremadamente duras y los medios económicos de subsistencia muy escasos. Ello hace
que un grupo de refugiados vascos -Urreztieta, Urruchua, Orúe, Ibargüen, Basteirechea,
Uribarrena, Soto y Zabala- escribieran al presidente vasco, José Antonio de Aguirre. Le piden
que nombre a Eusebio María de Irujo y Olio delegado del Gobierno en Santo Domingo (en
aquellos días. Ciudad Trujillo).

Hasta entonces Irujo se había ocupado espontáneamente -y en su condición de antiguo


miembro del Euzkadi Buru Batzar del PNV- de ayudar a los vascos para seguir viaje a
Venezuela. Al mismo tiempo solicitaban que los subsidios del SERÉ (24) destinados a los
vascos fuesen puestos a su nombre (el de Irujo) y que él los gestionase, evitando que
interviniesen los corruptos organismos de la dictadura dominicana. De esta forma creían que
se conseguiría una salida más rápida del país

Muchos exiliados habían llegado a la República Dominicana sin documentación. Algunos,


tras la caída de Cataluña, habían pasado por campos de concentración franceses, con lo que
se hacía muy difícil conservar sus pertenencias. Esto sumaría nuevas dificultades para
quienes viajaron a Venezuela. En este punto jugaría un papel muy importante el Consulado
venezolano en Ciudad Trujillo, que, para aligerar los trámites, reconocería como válido el
pasaporte emitido por el Gobierno vasco, el igarobide

El primer grupo, formado por dieciséis personas embarcaba el día 24 de diciembre de 1939
a bordo del Presidente Trujillo, llegando al puerto de Curazao dos días más tarde. De allí a
La Guaira en el Ramoe. Un segundo grupo de vascos salía de Ciudad Trujillo el 5 de enero
de 1940, y tras hacer el mismo recorrido llegaba al citado puerto venezolano en el Cónica, La
mayor parte de éstos y otros que habían llegado a esta isla a bordo del vapor LassaUe,
habían organizado el viaje en el convento benedictino de Belloc, en el sur de Francia (

Los representantes del SERÉ en la República Dominicana, por un lado se plegaban


fácilmente a los dictados de ios agentes de Trujillo. Por otro favorecían, sin duda, a los
comunistas. Al mismo tiempo el dictador quería trasladar a un buen número de exiliados a
colonias del interior, en la frontera con Haití, para «blanquear» la raza .

Todo ello hace que los refugiados vascos no comunistas (republicanos, nacionalistas,
anarquistas, socialistas) presionasen a Irujo para que éste les gestionase el viaje a
Venezuela (. «En esas circustancias -escribía Irujo- he procurado por todos cuantos medios
tengo a mi alcance enviar a Venezuela el mayor número de baskos posible; pero tropiezo con
el criterio de Olazabal y con las instrucciones que dice recibe de París. No reclama a más
que a los controlados por el Gobierno basko o Endara (sede del PNV); aquí la gente ve que
no van más que nacionalistas, y alguno que no lo es con dificultades y a veces valiéndose de
otras personas residentes allí. He escrito varias veces a Olazabal insistiendo en que me
parece dura esa medida para nuestro pueblo, que aun en el caso de pertenecer a partidos
extremistas son mucho más morales y mejores personas que sus afines españoles

Aspiramos a gobernar en Euzkadi; necesitamos de la colaboración de todos los vascos, con


sus ideas y maneras; no todos son del Partido (PNV), ni siquiera nacionalistas; nos conviene
contar con republicanos, socialistas y demás partidos y hacer que se sientan baskos y
representados por nuestro Gobierno; mirando para el porvenir no podemos abandonarlos en
el exilio y hacer distingos semejantes. Además que, por humanidad, estamos obligados a
atender al basko, piense como piense, que se muere de hambre, y sufre la vergüenza de
vivir a sablazo diario»

Como hemos señalado, en su respuesta a Jrujo José Antonio de Aguirre comenzaba


diciendo: «No se coge de sorpresa, pues yo estaba convencido de que, salvo excepciones
como el caso de Venezuela, lo mejor de la emigración vasca estaba en Francia. No sólo por
razones de lealtad, sino también por razones de tipo práctico. Leo tus manifestaciones
generosas respecto al deber de amparar a todos los vascos. No necesitas decirme cuál es
nuestro deber, y el mío muy particularmente a ese respecto. Pero no somos nosotros quienes
disponemos de las cosas, sino son las autoridades de Venezuela, y si las autoridades de ese
país dicen que no quieren allí más que a una determinada fracción, nosotros no tenemos
más remedio que acatar esas decisiones, y por esa razón desde el momento mismo en que
eso fue así el Gobierno Vasco se desentendió de la emigración en aquel país, dejando a
aquella o aquellas fracciones que Venezuela deseaba, la organización y responsabilidad del
envío do sus gentes. Conviene no confundir las cosas, y en lugar de establecer doctrinas,
porque hay de cada problema que se presenta, porque no se hacen las cosas por capricho»
Por otras vías

Algunos de quienes más tarde van a gozar de gran prestigio en la comunidad vasco-
venezolana llegaron al país tras sufrir la angustiosa odisea del buque Ahina -que ha dado
lugar a obras literarias como Antón Sukalde y París abandonada de José Olivares Larrondo
«Tellagorri», o Crónicas del Ahina, de Arantzazu Amézaga-, tardando más de diez meses en
atravesar el Atlántico. Tras una escala en Veracruz y pasar por un campo de concentración
en las cercanías de La Habana, embarcarían en Santiago a bordo del Cuba, llegando a La
Guaira el 10 de diciembre de 1941. Entre ellos, el doctor Luis Bilbao y Lucio de Aretxabaleta.
Otros llegarían desde Argentina o Colombia, caso este último del escritor Luis Ruiz de
Aguirre
.
Mención aparte merece la llegada a Venezuela de las esposas, novias e hijos de los exiliados
ya que, como hemos señalado, no todos habían acompañado a los cabezas de familia. En
este punto es preciso destacar, una vez más, la importante labor de diplomáticos y
funcionarios venezolanos destacados en España. Algunos viajan en barcos españoles. Los
más conocidos'eran el Cabo de Hornos y el Cabo de Buena Esperanza de la Compañía
Vasco-Andaluza Ibarra y Cía. Aquellos viajes no estuvieron exentos de peligros. Se vivía la
batalla del Atlántico y en no pocas ocasiones los submarinos torpedeaban a los barcos
neutrales. Un exiliado vasco perdió a toda su familia en uno de esos barcos cuando acudían
a reunirse con él. Es cierto que, como parte positiva, cuando llegaban los barcos se
celebraban muchas bodas, iniciando una tradición de endogamia en un sector significativo de
la comunidad vasca de Venezuela, que se prolonga hasta nuestros días

Mientras todo esto ocurre, la prensa venezolana seguía reclamando la inmigración de


vascos. En el editorial de El Heraldo, de Caracas, se decía: «Indiscutiblemente, una de las
emigraciones más deseadas por Venezuela es la inmigración vasca. Entendiéndolo así, el
Gobierno de Venezuela gestiona entre los mejores elementos refugiados en Francia su
venida a nuestro país, y bastantes de ellos han llegado ya, dando en sus respectivas
especialidades 1 los mejores y más brillantes resultados» (35). Para acelerar la inmigración
se traslada a Francia Miguel Cifuentes Espinetti -que luego ocupará un puesto diplomático en
Madrid-, delegado del Instituto Técnico de Inmigración, que se entrevista con los dirigentes
del Partido Nacionalista Vasco

A pesar de los resultados positivos de estas negociaciones fallarían los medios de transporte.
El presidente López Contreras había propuesto poner a disposición de los vascos el Hotel
Jardín de Maracay, por si llegaban nuevos grupos. En aquellos días Ricardo de Maguregui
estaba tratando de fletar un barco panameño de carga, que se iba a acomodar para el
transporte de pasajeros, para que se trasladase a Burdeos y recogiese el mayor número
posible de pasajeros vascos. Sin embargo, el agravamiento de la situación bélica
internacional lo impediría

Asociación Vasca de Socorros Mutuos

Durante muchos años, el «Hotel Zuriñe» fue el lugar de reunión y acogida de los vascos que
llegaban a Caracas, especialmente los solteros. A principios de 1940 se producía el primer
fallecimiento del exilio vasco en la capital venezolana. Los pupilos del «Zuriñe» realizan una
colecta para sufragar los gastos del entierro. De esta iniciativa humanitaria surge una
comisión, que a su vez nombraría la primera [unta Directiva de la Asociación Vasca de
Socorros Mutuos. Se seguía así una tradición de la emigración vasca en América desde la
segunda mitad del siglo XIX. Pero sobre todo, como se ha señalado en repetidas ocasiones,
la AVSM se constituía en la primera institución vasca en Caracas. Su primer presidente sería
el ingeniero Ignacio de Ro-taeche

En septiembre de 1942 la Asociación Vasca de Socorros Mutuos tenía 218 socios, repartidos
casi a partes iguales en dos categorías: familiares e individuales. Un año más tarde la
institución tenía delegaciones en diferentes ciudades del país y prestaba asistencia a unos
640 refugiados vascos. La Asociación, que únicamente proporcionaba asistencia médica y
gastos de fallecimiento, contaba, además de con los médicos y vascos, con un sinfín de
especialistas venezolanos que colaboraban con la misma de forma desinteresada. Sólo una
vez los fondos de la Asociación fueron destinados a fines diferentes de los previstos: para
sufragar parte de los gastos ocasionados por la primera visita al país de José Antonio de
Aguirre (26). Diecisiete años más tarde tenía centenares de socios, varios médicos y los
servicios de la Clínica Santa Ana. El 1 de noviembre de 1952 se inauguraba un panteón
colectivo de 120 nichos

Dos años más tarde, en el Centro Vasco, surge otra institución solidaria para ayudar a los
refugiados vascos en Venezuela: la llamada Junta de Socorros pro Asistencia Social Vasca,
que abarcaba otros aspectos asistenciales diferentes a los médicos o funerarios El Centro
Vasco de Caracas

El exilio vasco en Venezuela tiene una serie de características propias que le diferencian de
otros países americanos. Antes de 1936, en muchos de ellos (Argentina, Uruguay, Chile,
Cuba, México, Estados Unidos...) existen centros y organizaciones vascas de diferente
índole. Por otro lado, la ausencia de inmigración en el siglo XIX diluyen la presencia vasca en
el país. En segundo lugar, el núcleo mayoritario de exiliados —al igual de lo que ocurre en
México con los socialistas— es nacionalista. Quizá por todo ello organismos vascos, tanto
institucionales como políticos, tienen una importancia secundaria. Por otro lado, en muchos
aspectos hay que partir de cero. Y en este caso el «cero» fue la construcción de un Centro
Vasco como lugar de reunión.

Como hemos señalado anteriormente, el proceso de creación del Centro Vasco de Caracas
no es en absoluto original. Como nos recuerdan Douglass y Bilbao en su monumental
«Amerikanuak», el primer paso son siempre las Asociaciones de Socorros Mutuos para, a
continuación, fundar un lugar de reunión. Este sería el caso, por ejemplo, del «Laurak bat»,
de Buenos Aires, el más antiguo de América.

A finales de 1940 se producen los primeros intentos para la apertura del Centro Vasco en
Caracas. La situación económica de los recién llegados —insistimos en que todos eran
recién llegados— no lo permite hasta el Aberri Eguna de 1942. Los días 4 y 5 de abril de ese
año se celebraban los actos de inauguración de la sede, sita en la calle Velázquez y
Cipreses, número 9. Antes, en un banquete celebrado en el restaurante «Txoko», propiedad
de Juan de Lem'z, se constituiría la primera Junta Directiva, constituida por (osé María
Etxezarreta (presidente), José María de Barreneíxea (secretario), Illari de Ariño (tesorero), y
como vocales, Ricardo de Goya, Ricardo de Leizaola, Salvador de Urroz y Silvino de
Mugarra.
Aquella primera sede debió ser pintada y adecentada por los socios, mientras que el primer
mobiliario —unas banquetas usadas— fue adquirido por los directivos.

No ha transcurrido un mes de su fundación cuando el número de socios superaba el


centenar. Se localiza un nuevo local en Balconcito a Truco, que además ofrecía la posibilidad
de construir un pequeño frontón. La nueva sede se inauguraba el día de San Ignacio, en
1942, El frontón, con un presupuesto de 20.000 bolívares, se financió mediante bonos
reintegrables de 25 bolívares cada uno. Por fin, en marzo de 1950, tras la constitución de la
«Sociedad Anónima Inmobiliaria Euskalduna», con un capital social de 1.150.000 bolívares,
se inauguraba, en una finca de 10.000 metros cuadrados, el actual Centro Vasco de
Caracas. En los actos participarían, entre otros, [osé Antonio de Aguirre y (esús de Galíndez.
Al de Caracas seguirán otros Centros Vascos: El Tigre, Barcelona, Puerto La Cruz,
Cumaná...

La Delegación Vasca en Caracas

En 1939 desembarcaba en La Guaira Juan de Olazábal. Anteriormente había sido inspector


general de la Consejería de Hacienda del Gobierno Vasco. Llegaba al país con una doble
misión. Por mandato del Euzkadi Buru Batzar (Consejo Nacional) del PNV encabeza !a
«comisión de control» de la emigración vasca en aquel país. Por otro, debe velar por las
inversiones que el Gobierno Vasco ha hecho en Venezuela. Además era delegado y
corresponsal oficial de «Euzko Deya», de Buenos Aires (30). De hecho, Olazábal fue el
primer delegado vasco en Venezuela.

En el verano de 1940 —con Francia ocupada y Aguirre en paradero desconocido— se


producía la primera crisis de «Pesquerías del Caribe». La autoridad de Olazábal es discutida
por un sector importante de refugiados. Se recurre a José María de Gárate, antiguo presi-
dente del Bizkai Buru Batzar (Consejo Regional de Bizkaia) del PNV y miembro del Consejo
Consultivo del EBB. Finalmente, en noviembre de ese años, con respaldo del EBB y del
Consejo Nacional Vasco con sede en Londres, Gárate era confirmado como delegado.
Precisamente desde dicho puesto colabora con los trabajos impulsados por Manuel de Irujo
desde la capital británica (31). A finales de 1941, a su llegada a América, [osé Antonio de
Aguirre le confirmaba en el cargo de Aguirre, José María de Barrenechea (PNV), José María
de Rekarte (ANV), José Abasólo (PSE) y Emilio Chapartegui (Izquierda Republicana), que
constituiría con esa fecha la (unta Asesora del Gobierno Vasco. En el acta de constitución se
decía: «Siendo este organismo que se crea dependientes del Gobierno Vasco, los que
suscriben reconocen y aceptan su legítima autoridad y jurisdicción sobre el pueblo vasco
expatriado en Venezuela y su representante autorizado, señor José María de Gárate,
delegado del mismo (...). La Junta Asesora intervendrá en aquellas materias que son de la
competencia del delegado»

Con estas juntas asesoras o consultivas [osé Antonio de Aguirre pretendía reforzar la unidad
del campo vasco tras el abandono del Gobierno de Juan de los Toyos y del sector prietista
del PSE. Asimismo, esta Junta era la encargada de impulsar «Galeuzca» en Venezuela (

En documento, de cinco puntos, definiría la actividad de la Delegación en lo sucesivo:

«1.—Continuar al lado de los grupos peninsulares democráticos en lucha en todos los


órdenes contra el Gobierno de Franco, Falange española y cualquier régimen dictatorial en el
Estado español y todos aquellos intentos antidemocráticos que puedan surgir, manteniendo
nuestra estrecha unión con Cataluña y con Galicia.

2.—Laborar por la unión y fraternidad de los vascos en la expatriación agrupándolos y


canalizando sus inquietudes políticas y patrióticas de la manera más eficaz, alrededor del
Gobierno Vasco, tratando de conseguir para el mismo el mayor apoyo y colaboración para la
trascendental misión que se desarrolla.

3.—Excitar la asistencia a la Junta Recaudadora, denominada Junta de Socorros Pro


Asistencia Social Vasca y eficiente colaboración al Centro Vasco de Caracas.

4.—Defensa y tutela de los ciudadanos vascos en Venezuela cerca de las autoridades y


organismos de la República, así como entender de los aspectos profesionales, sociales,
asistencia social, culturales y artísticos patrocinando la creación de Oficinas de Trabajo, de
Socorros y cuantos organismos sean convenientes para mejorar el bienestar y desarrollo de
la cultura propia del pueblo vasco expatriado.

5.—Preparación de estudios pertinentes, creando ¡as correspondientes ponencias al efecto,


para el establecimento de bases apropiadas que puedan servir como tales, al objeto de
conseguir las mejores relaciones futuras, tanto culturales como económicas, entre Venezuela
y Euzkadi, cualquiera que sea la forma política que ésta adopte en su venidero.

6.—Creación de ponencias para el estudio de los problemas en los aspectos de higiene


pública y privada y asistencia social de Euzkadi en la postguerra.

7.—Mantener e impulsar las relaciones con los demás grupos antifascistas, constituidos en
las Naciones Unidas.

8.—Desarrollo de la más eficiente labor de propaganda vasca, dentro de los límites legales
autorizados, para dar a conocer en la República el problema vasco, sus soluciones, así como
su historia, folklore, costumbres, etc.

9. El delegado hará llegar a conocimiento de la Junta Asesora las orientaciones generales


que reciba del Gobierno Vasco, así como las informaciones que llegaran desde las distintas
Delegaciones de dicho Gobierno»

A José María de Gáfate le sucederán al frente de la Delegación Luis Boilbao (1948-1951),


Ricardo de Maguregui (1951-1955), Lucio de Aretxabaleta (1955-1967) y Fernando de
Carranza (1967-1980)

«Euzkadi» de Caracas

En agosto de 1942 aparecía el primer número de la revista «Euzkadi», editada por el Centro
Vasco de Caracas. Su primer responsable fue el doctor Juan de Iturbe. Aquella entrega
inaugural estaba dedicada a los vascos exiliados y a los venezolanos que les habían
acogido. «Euzkadi», de Venezuela, tiene características propias que la diferencian de otras
publicaciones del exilio americano. Al contrario de lo que ocurre con los dos «Euzko Deya» y
de «Basques», órganos, respectivamente, de las Delegaciones de Buenos Aires, México y
Nueva York; de «Euzkadi», de Chile, del PNV, etc., la revista caraqueña es, como decimos,
órgano del Centro Vasco. No quiere decir esto que hubiese sustanciales diferencias en
cuanto a contenidos. Asimismo,y durante muchos años, una característica llamativa fue la de
su formato y diseño. Se utilizó el tipo del «Reader's Digest».

En aquel primer número, además de la presentación, se incluyeron los siguientes trabajos:


«Loyola, Bolívar y Arana» ([osé Antonio de Aguirre), una reseña del acto-homenaje a [osé
Antonio de Aguirre, celebrado en el Parlamento uruguayo el 15 de octubre de 1941, noti cias
sobre el fallecimiento de Ortiz, las fiestas de San Ignacio, ia visita del lendakari Aguirre a
Venezuela y un ensayo titulado «Pesca y diplomacia».

A partir del número 2 aparece ya como director losé María de Barrenechea, que aparece en
la mancheta hasta el número 6. A partir de entonces, y hasta diciembre de 1945, ocupa el
puesto Blas de Gárate. Le suceden Eusebio Barrióla (1946), José María de Bengoa (19461-
948), Genaro Egileor «Atxerre» (1948-1949) y Martín Ugalde (1949-1950)

A partir de «Euzkadi» se inicia una larga tradición de publicaciones vascas en Venezuela.


Entre 1951 y 1956 aparece «Euzko Gaztedi», «al servicio de la Patria y de la Juventud».
Posteriormente, aparecería un número extraordinario en 1976. Entre 1957 y 1961, Manuel
Fernández Etxebarria, «Matxari», edita «Irrintzi», considerado órgano oficioso del Frente
Nacional Vasco. Entre 1969 y 1970 se publican «Azkatuta» y «Sabindarra».

Sin embargo, la publicación más importante en este período es, sin duda, «Gudari», que con
el lema «Por una Euzkadi libre en una Europa unida» publicó «Euzko Gastedi del Interior»
entre abril de 1961 y enero de 1972. Durante esos años «Gudari», en sus diferentes
formatos, fue distribuida clandestinamente en Euzkadi. Su principal animador fue Alberto
Elosegui, que popularizó el seudónimo «Paul de Garat». Elosegui, periodista profesional, fue
redactor-jefe de la revista «Momento», en la que también trabajó Gabriel García Márquez.
«Gudari» editó algunos libros, como «El árbol de Guernica», de Steer; «La causa del Pueblo
Vasco», de Landáburu, o «Siete meses y siete días en la España de Franco», de Iñaki de
Azpiazu.

En 1968 reaparecía «Euzkadi», «Boletín Informativo del Partido Nacionalista Vasco». Y a


partir de 1977 otra revista del mismo título, órgano del Centro Vasco de Caracas. Otras
publicaciones son «Noti-mes» y «La Pulga» —ambas dirigidas por Iñaki Anasagasti—,
«LanDeya», órgano de ELA-STV, dirigido por José de Abasólo; «Los vascos en Venezuela»,
«Euzkadi Erriak», dirigida por «Matxari», o alguno de los números del órgano de ETA,
«Zutik».

A partir del 9 de diciembre de 1959 se emite un programa de radio para la comunidad vasca,
«Euzko Deya». En 1965, y desde la selva, inicia su actividad «Radio Euzkadi», que
mantendría sus emisiones hasta 1977. Formaron parte de esta iniciativa Jokin Intza, Iñaki
Zubi-zarreta, Félix Berriozábal, Iñaki Anasagasti, José de Abasólo, fon Mikel Olabarrieta,
Guillermo Ramos o el inevitable Alberto Elosegui

Por otro lado, en 1970 se estrenaba la película «Los hijos de Gernika», subtitulada «La lucha
del pueblo vasco por su libertad». Era un documental de veintisiete minutos de duración,
realizado por el cubano de origen vasco Segundo Cazalis y bajo la cobertura de la
productora «Avila Films». Este documental, que contaba con comentario escrito por Alberto
Elosegui, música de Iñaki Irureta y fotografía de Jorge Solé y Gastone Vinsi, se presentaba
como la «historia de los gudaris, de sus hijos y de su amor por la libertad»

Compilacion Edicion y Publicacion


Xabier Iñaki Amezaga Iribarren

Editorial Xamezaga
Catalogo de Obras (1.230)
La Memoria de los Vascos en Venezuela
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@xabieramezaga

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