Los once motivos que nos conducen a la
infidelidad
Pese a que la diferencia entre estudios es importante, la mayoría coincide en
apuntar que entre el 40 y el 50 por ciento de los adultos
Infidelidad
Pese a que la diferencia entre estudios es importante, la mayoría coincide en
apuntar que entre el 40 y el 50%de los adultos ha sido infiel alguna vez en
su vida. La cifra varía según los países. En España la última encuesta del CIS,
de 2008, apuntaba a que el 20% de los españoles, hombres y mujeres, habían
tenido alguna relación sexual con alguien que no era su pareja, pero los
sociólogos insisten en que la cifra debe ser a la fuerza mucho mayor, y
podría estar aumentando.
[La infidelidad en hombres y mujeres: cuáles son las diferencias
reales]
Las nuevas tecnologías están acelerando la aparición de prácticas que no
sabemos cómo calificarAunque Internet no hace que la inclinación que nos
lleva a ser infieles aumente, sí es cierto que facilita su práctica. En los
últimos años, de hecho, han proliferado los portales que ofrecen explícitamente
servicios para tener relaciones extra-matrimoniales. Y están teniendo éxito.
Además, las nuevas tecnologías están acelerando la aparición de prácticas
hasta ahora desconocidas que no sabemos como calificar. ¿Se considera una
infidelidad tener un encuentro de tono sexual a través de una webcam? ¿El
consumo masivo de pornografía? ¿Flirtear con otra persona por chat?
¿Qué es exactamente ser infiel?
La definición de infidelidad no ha cambiado en absoluto con la llegada de
Internet. Ser infiel, es simplemente, romper la confianza de la pareja cuando
se mantienen secretos alejados de la intimidad conyugal. En definitiva, somos
infieles a nuestra pareja cuando le mentimos de manera consciente y a
sabiendas de que nuestro comportamiento no es el correcto.
Es conveniente hablar con la pareja sobre qué toleramos en nuestra relación y
qué no …. “Qué practicas son consideradas como una infidelidad y cuáles
no, es algo que decide cada pareja, a través de unas normas, explícitas o
implícitas, aceptadas al respecto”. El problema es que, muchas veces, estas
“normas” no quedan claras y, en cualquier caso, Internet puede dar lugar a
muchos malentendidos. “Es una pena”, que muchas parejas no hablen
abiertamente de esto, pues es conveniente saber hasta dónde puede llegar
cada uno”.
La infidelidad, igual en hombres y mujeres
Al margen de las herramientas utilizadas para ser infiel, las razones por las
que engañamos a nuestra pareja siguen siendo las mismas de
siempre. “Lo que nos lleva a ser infiel”, “es siempre nuestro impulso natural al
sexo”. El ser humano tiene “una programación contradictoria”, por un lado,
quiere una pareja estable para formar una familia, pero por otro quiere
satisfacer todos sus deseos sexuales, que muchas veces incluyen a más de un
sujeto.
No puede haber muchos hombres infieles si no hay mujeres para serlo. Lo que
sí parece claro, por mucho que haya ideas preconcebidas que insistan en lo
contrario, es que los motivos que llevan al hombre a ser infiel son los
mismos que los de las mujeres. “No puede haber muchos hombres infieles si
no hay mujeres para serlo”.
Los motivos para ser infiel parten de nuestros impulsos, pero son variados.
Aunque cada caso tiene componentes específicos, en las consultas se repiten
una y otra vez las mismas razones.
Once razones para ser infiel
- La monogamia nunca ha sido aceptada. El sujeto nunca ha tenido la
intención de ser monógamo. A pesar de haberse casado o haber aceptado un
compromiso. Nunca ha querido tener sexo sólo con su pareja. El matrimonio,
para él o ella, sería sólo un sacrificio hecho para mantener en el tiempo una
relación que consideran satisfactoria. La monogamia para estas personas no
es más que una molestia, algo a evitar, más que algo a mantener.
- Nuestra pareja no nos da lo suficiente. Se trata de una razón muy común
para ser infiel. El sujeto encuentra que su pareja no le aporta el suficiente amor,
el tiempo y la atención que considera adecuadas, y que sí reciben la familia del
cónyuge, los niños o el trabajo. Muchas veces estas personas no son
conscientes de sus necesidades emocionales, no lo hablan con su pareja y,
finalmente, acaban siendo infieles.
- Creemos que el amor ha desaparecido. El sujeto infiel percibe
erróneamente que el amor se ha acabado en la relación, porque ya no se da la
intensidad sexual y romántica propia de los primeros pasos en una relación. La
realidad es que, en las parejas sanas, a medida que pasa el tiempo el amor se
transforma en mayor compromiso, intimidad y confianza.
- Existe un vacío emocional. Si la relación es insatisfactoria lo más normal es
que, antes o después, uno de sus miembros acabe siendo infiel. Máxime si los
problemas de la pareja hacen a una de las dos personas alejarse del resto de
personas cercanas o amigos. El sexo y el romance se utilizan para llenar un
vacío emocional.
- Sabemos que vamos a dejar a nuestra pareja, pero queremos tener a
alguien en la recámara. Así de simple. Antes de enfrentar la realidad y decirle
a nuestra pareja que para nosotros la relación ha terminado, buscamos a un
suplente, para poder reemplazar a nuestro compañero en cuanto se haya
tomado la decisión. Muchas veces esto se hace de manera inconsciente, pero
se hace.
- Nos sentimos inseguros. La persona infiel se siente en inferioridad de
condiciones respecto a su pareja: más viejo, más feo, con menos dinero… La
infidelidad sirve para reafirmar su valor en el mercado amoroso, subir la
autoestima al considerarse deseable. El problema es que las infidelidades
causadas por este motivo no suelen ser meditadas, y el arrepentimiento está a
la vuelta de la esquina.
- Nos aburrimos. Aunque la relación pueda ser en términos generales
satisfactoria, en algún momento simplemente una de las partes se aburre y
quiere probar algo especial. Encuentra un placer misterioso e intenso en una
relación secreta.
- “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Esto suele ir unido a cualquiera
de los otros motivos. Pensamos que mientras no nos pillen no estamos
haciendo daño a nadie. El problema es que, tarde o temprano, te acaban
pillando.
- Queremos tomar represalias. Algunas personas engañan sólo como
venganza por un comportamiento de su pareja que consideran injusto. Quizás
como sospecha de una infidelidad de la otra parte, antes de comunicar nada,
preferimos ser nosotros también infieles.
- Tenemos un trauma no resuelto. Según numerosos estudios, las personas
que han sufrido en la infancia algún tipo de trauma como un abandono
emocional, maltrato físico o abuso sexual son más propensas a ser infieles
respecto a sus parejas, la fidelidad también se educa: “Se es más infiel si se
han visto determinados comportamientos en el entorno familiar. No sólo
infidelidades de tus padres, sino también con el resto de familiares o
amistades”.
- Tenemos expectativas irracionales de lo que nuestro cónyuge debe
ofrecer. Estas personas esperan que sus parejas les concedan todo lo que
piden, y cumplan todas sus necesidades. Cuando sus parejas, inevitablemente,
fallan, sienten que la infidelidad está justificada. En estos casos, tal como
cuenta Cañamares, la educación también juega un papel esencial: “Los niños
mimados son más propensos a ser infieles, pues no han aprendido a
sobreponer sus deseos”.
Motivos de la infidelidad en el matrimonio
Una de las cosas que más se cuestiona en el ámbito de las separaciones y
divorcios de las parejas es cuál es la causa que lo motiva. Todo el mundo lo
primero que piensa es en la infidelidad, y bastante lejos de la realidad, hay
muchos motivos que suelen producir la ruptura.
Realmente para divorciarse ahora en España, no se necesita ninguna excusa.
Pero si que hay una especie de caldo de cultivo que conlleva a que uno de los
cónyuges sea propicio a la infidelidad.
Consideramos la palabra infidelidad como sinónimo de engaños con otra
persona ya sea una relación matrimonial o de hecho. Aunque hay un amplio
abanico de posibilidades según las susceptibilidades de los individuos, ya que
para algunos tomarse un café con un amigo/amiga ya sería motivo de
infidelidad.
Estos son los aspectos básicos que la producen:
El Amor
La falta y algunas veces el exceso de cariño pueden producir grandes
diferencias dentro de la pareja. Se puede pensar, que los momentos críticos
de la vida, como pérdida de empleo, el fallecimiento de un ser querido o algún
tipo de enfermedad, puede ser motivo de distanciamiento, pero por regla
general, estas causas suelen unir. Por otro lado, la monotonía diaria del
trabajo, las faenas diarias son las más perjudiciales y las que más distancian a
la pareja en afecto y amor.
El dinero
en la historia de la humanidad es el principal motivo de disputas en cualquier
área de la vida y en las relaciones de pareja no iba a ser menos. La frase
célebre de quien pone más se repite en estos casos. En nuestra sociedad no
se suele valorar las tareas no remuneradas por las personas realizadas en el
día a día, como hacer la comida, labores de hogar, realizar compras, arreglos
varios, etc… Y mientras tanto los trabajos remunerados, por desgracia cada
vez son más estresantes y en algunos casos pocos valorados, por lo que las
diferencias se acusan.
El aburrimiento
Los psicólogos nos dicen que la mente es maravillosa y siempre tiene que estar
activa, nunca debe de estar parada y sin hacer nada. Si lo hace, hay personas
que caen en la enfermedad psicosomática. En la actualidad fenómenos como
las redes sociales en internet, por ejemplo, son un caldo de cultivo excelente
para conectar con otras personas que además suelen ser muy afines a nuestra
personalidad. Otros espacios interesantes pueden ser gimnasios o colegios o
cualquier tipo de reunión donde haya bastante gente..
El Sexo
Fue el psicoanalista Sigmund Freud quien mantuvo la teoría del hombre se rige
por dos principio, el de la muerte y el que se le antepone, el sexo.
Olvidándonos de premisas sobre principio de supervivencia, hormonas y
motivos fisiológicos del organismo, el sexo nos atrae a los humanos en mayor o
menor medida como acto de comunicación con nuestra pareja y relax.
Volvemos a indicar que varios factores de los anteriores se suman a esta como
motivo de infidelidades. No suele ser solamente uno, aunque aquí si se puede
distinguir según las encuestas diferencias entre hombres y mujeres. Ellas
normalmente buscan más cariño y atención, mientras que ellos buscan más
salir de la monotonía sexual.
¿ Que dicen las encuestas sobre la infidelidad ?
Las encuestas más recientes también revelan un cambio muy notable. Entre
parejas menores de 45 años los porcentajes de infidelidad entre los hombres y
las mujeres se están juntando.
Los psicólogos y sociólogos atribuyen a las oportunidades en la vida actual, en
particular, que las mujeres están más en el lugar de trabajo; Los estudios
muestran que la mayoría de las personas tienen relaciones extraconyugales en
el trabajo.
El poder financiero cada vez mayor de las mujeres las hace más propensas al
riesgo, debido a que son menos dependientes de su pareja. En cuanto a la
creencia de muchos años que los hombres se inclinan más por el instinto a la
infidelidad sexual que las mujeres. Pues bien, ahora es más una cuestión a
debate.
Para las mujeres, se piensa que la infidelidad a depende más de las
necesidades emocionales y es más probable cuando no están satisfechas en
su relación conyugal. Para los hombres, la infidelidad ha sido durante mucho
tiempo más independiente del estado de la relación matrimonial, va mas con la
personalidad de él.
El psicólogo pionero Shirley Glass informó por primera vez en 1985 que entre
las personas que participan en la infidelidad, el 56 por ciento de los hombres y
el 34 por ciento de las mujeres califican a su matrimonio como «feliz» o «muy
feliz».
Mientras que el paisaje de amor ilícito ha estado cambiando, el mundo
terapéutico se ha mantenido bastante fija en la creencia de que los asuntos se
deben a que algo está radicalmente mal en el matrimonio. La mayoría de las
parejas permanecen y quieren permanecer juntos después de que cónyuge
ha cambiado, a pesar del enorme trauma al cónyuge no afectado.
Y de hecho, el 70 por ciento de las parejas optan por la reconstrucción de la
relación después de la infidelidad, aunque puede que no sepan cómo
hacerlo. Incluso las parejas para quienes la infidelidad es tan dolorosa o
incomprensible que el divorcio parecía ser la única alternativa, a menudo más
adelante, lamentan la decisión tomada en los después de su descubrimiento.
Los estudios muestran efectivamente que la relación insatisfacción se asocia a
mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio. Pero no hay evidencia de
que en casi dos tercios de los casos, los problemas matrimoniales son el
efecto, no la causa, de los compromisos fuera de su matrimonio.
Además, los asuntos propios sesgan la percepción de la unión. Una vez se ha
producido la infidelidad, los cónyuges tienden a mirar hacia atrás en su
relación y lo ven como si hubieran sido viciado todo el tiempo, un intento de
reducir la disonancia cognitiva .
Los expertos opinan que no hay que centrarse en quien tiene la culpa, sino ver
el origen del problema.
No se puede tipificar el dolor y la rabia al saber que tu pareja te está
engañando, pero hay casos que la pareja entierran la situación y esperan el
paso del tempo a ver si este lo arregla.
Los 9 tipos de infidelidad y sus
características
Hay diferentes maneras de traicionar a una pareja,
y algunas de ellas son poco tenidas en cuenta.
La infidelidad es considerada la mayor traición que se le puede cometer contra
el otro miembro de la relación amorosa. Cuando tenemos pareja, en la
mayoría de los casos (a excepción de las parejas abiertas), inconscientemente
firmamos un contrato implícito que implica lealtad, exclusividad y respeto.
La fidelidad es uno de los pilares básicos en los que se sustenta una relación
de pareja tradicional, y cuando queda comprometida, es complicado volver a
recuperar la estabilidad y conseguir que la relación funcione igual que antes.
Ahora bien, complicado no significa imposible, pues hay parejas que superan
esta situación tan delicada.
Eso sí, superar estas crisis depende en buena parte de cuál de los tipos de
infidelidad se ha cometido. En este artículo hablaremos sobre ellos.
La infidelidad es cosa tanto de hombres como
de mujeres
Cuando la mayoría de nosotros piensa en la infidelidad, seguramente lo
primero que nos viene a la mente es el sexo. Sin embargo, la infidelidad física
no es el único tipo de adulterio que existe. Según explican un grupo de
investigadores noruegos que realizaron un estudio que se publicó en la
revista Personality and Individual Differences, una infidelidad nos duele igual
aunque no se haya producido el acto sexual. Y es que cuando nos engañan, ya
sea con sexo o no, sentimos que la confianza se ha perdido. ¿Cómo podemos
confiar en esa persona que decía querernos con todo su corazón?
En los últimos años las infidelidades están en aumento, y seguramente las
nuevas tecnologías tengan algo que ver. Gracias a Facebook, WhatsApp o las
diferentes apps para ligar, cada vez es más fácil tener relaciones fuera de la
pareja. También es cada vez mayor la tentación de llevar a cabo infidelidades.
Ahora bien, la infidelidad no es exclusivamente un problema de los hombres.
Según un estudio realizado por el Instituto Francés de Opinión Pública
(IFOP), una de cada tres mujeres engaña ha engañado a su pareja alguna vez,
por lo que no existen diferencias entre sexos en este sentido.
Tipos de infidelidad
No todas las clases de infidelidad son iguales. Pero…¿qué tipos de infidelidad
existen? Las relaciones fuera del matrimonio o de la pareja amorosa pueden
clasificarse de diferentes maneras.
1. Directa
La infidelidad directa es aquella en la que el infiel tiene en mente engañar a su
pareja. Es decir, antes de que la infidelidad ocurra la persona ya ha hecho
movimientos para poder tener relaciones con otra persona. En definitiva, es
deliberada y planificada, y se expresa a través de comportamientos
observables y objetivos.
Por ejemplo, cuando un individuo se apunta a un portal como Ashley Madison
(que tiene como función que los usuarios lleven a cabo relaciones
extramatrimoniales) y queda con una persona ajena a su relación amorosa con
el objetivo de ser infiel, está cometiendo una infidelidad directa. Su idea era
ser infiel desde el primer momento y ha llevado a cabo su plan a la perfección.
2. Indirecta
Una infidelidad es indirecta cuando se da el caso contrario al anterior.
En este tipo de infidelidad no existe una intención inicial de ser infiel, sino
que los deseos o el acto de ser infiel surgen de forma repentina. Por ejemplo,
se da cuando una persona está mal en su relación pero la cercanía con alguien
a quien le cuenta sus problemas acaba en una infidelidad. En estos casos, la
persona que tiene pareja puede llegar a arrepentirse.
3. Online o virtual
La infidelidad online es muy común en la actualidad, pues con la inclusión de
las nuevas tecnologías en nuestras vidas, muchas personas emplean Internet
para ser infieles. Las ventajas de la infidelidad online son numerosas. La
persona puede conectarse en cualquier momento (incluso con la pareja en
casa) y los medios sociales digitales son una manera de evadirse de la
realidad del mundo físico bajo un aparente anonimato.
Quienes cometen una infidelidad virtual no siempre llegan a quedar con su
compañero o compañera de infidelidad de manera física.
4. Física
La infidelidad física es aquella que no se comete de manera virtual. Por
ejemplo, las personas pueden conocerse en una cafetería y, tras entablar una
relación a escondidas, acaban consumando el acto. La infidelidad física es lo
contrario a la infidelidad online, y una de las más frecuentes.
5. Afectiva
Algunas personas consideran que la infidelidad no necesariamente incluye
sexo, sino que el solo hecho de sentir algo por otra persona fuera de la
pareja es una traición.
La infidelidad afectiva es aquella en la que la persona que tiene pareja “siente
algo” por la otra persona. También recibe el nombre de infidelidad romántica,
y puede haber o no sexo. Estadísticamente es más propia de las mujeres que
de los hombres.
Por otro lado, este tipo de infidelidad suele llevar a muchas dudas, porque no
es tan explícita como otras, y por ello puede tener la apariencia de ser
compatible con la relación de pareja que se está manteniendo.
6. Sexual
La infidelidad sexual es un tipo de infidelidad en la que hay acto sexual, y las
personas involucradas no experimentan un profundo apego emocional
necesariamente. Este tipo de infidelidad suele llevarla a cabo sobre todo por
hombres.
7. Obligada
La infidelidad obligada es considerada como aquella que realizan las personas
con baja autoestima y que no se sienten queridas en su relación, por lo que
buscan en la infidelidad lo que en realidad no tienen en su matrimonio. El
miedo a romper una relación tóxica favorece este tipo de infidelidad. Sin
embargo, la existencia de este tipo de infidelidad es muy debatido, ya
que puede ser utilizado para responsabilizar a la víctima.
8. Por adicción sexual
Son infidelidades de tipo sexual en las que lo único que desea la persona
es satisfacer su necesidad erótica obsesiva. La adicción sexual se manifiesta
por un patrón de descontrol en la conducta sexual, alternándose con períodos
de relativa calma.
9. De aprobación
Este tipo de infidelidades las cometen las personas que están acabando su
relación y no tienen la fortaleza para dejarla definitivamente. Necesitan
tener a alguien ahí que les ayude a pasar el mal rato, y utilizan a la otra
persona para no sentirse solas.
Los usuarios de este tipo de crisis afectiva pueden prometerles el oro y el
moro a su compañero o compañera de infidelidad, pero en realidad es una
manera de evitar la posibilidad de una separación a solas.
7 cosas que necesitas saber sobre la infidelidad en
el matrimonio
La infidelidad en un matrimonio tiene consecuencias devastadoras. Sufrir
una infidelidad ocasiona un dolor tan terrible que incluso es considerado peor
que la muerte del cónyuge. Muchas parejas no sobreviven. El matrimonio
termina de una forma extremadamente dolorosa, más aún si existen hijos de
por medio. Hay algunos que sobreviven la infidelidad pero solamente como
náufragos que quedan a la deriva dejando que la corriente los lleve a dónde
sea y terminan viviendo un matrimonio que en realidad está muerto. Pero por
otro lado, existen matrimonios que no solamente sobreviven sino también
reviven.
Hombres y mujeres vivimos la experiencia del pecado. El matrimonio sufre las
consecuencias de esta experiencia, pero Jesucristo sale a nuestro encuentro y
eleva al matrimonio, dándonos la gracia para luchar contra todas las
dificultades. La infidelidad es una de éstas.
1. Infidelidad ayer, hoy y siempre
La infidelidad está presente desde el inicio de los tiempos. En los 10
mandamientos está mencionada dos veces: una en el 6to: «No cometerás
actos impuros», y otra en el 9vno: «No consentirás pensamientos impuros».
Dios, conociendo la naturaleza del pecado, nos advierte (dos veces) de las
caídas que podemos tener en este aspecto, tanto en acción como en
pensamiento. Ambas igual de fuertes, ambas que causan en mismo dolor. Es
importante tener esto en cuenta. No es una casualidad.
2. Hombres y mujeres infieles por igual
No es que uno sea más infiel que el otro, simplemente es otro punto más en el
que se evidencian las diferencias entre hombres y mujeres. Se dicen que las
mujeres son infieles porque buscan una conexión íntima y los hombres por
incapacidad de sostener tal conexión. Los hombres alardean de sus
conquistas, las mujeres callan sus deseos. Desarrollar la capacidad de mirar
estas diferencias (incluso en una situación así), hablar de nuestras carencias
con toda franqueza dentro de nuestro matrimonio, ayudará mucho. El
conocimiento personal y la conciencia de nuestras diferencias es clave
para entender nuestras tentaciones y caídas.
3. La infidelidad: ¿Un antídoto a la monotonía y a la muerte?
¿Por qué sucede la infidelidad?, ¿puedo llegar a entender al infiel?, ¿qué pasa
si el infiel soy yo?, ¿qué es lo que realmente se está buscando?,¿a dónde se
quiere llegar?, ¿qué es lo que falta? La infidelidad que puede estar latente en
cada uno de nosotros, muchas veces sucede como respuesta a asuntos no
resueltos y no dialogados entre los esposos. El dejarse ganar por la monotonía
o el encontrarse en una situación de dolor, puede hacernos perder el sentido
de nuestra vida y la infidelidad puede aparecer como una ventana llena de
emociones que nos hace sentir nuevamente “vivos”. El tema es que siempre
estuvimos vivos, pero dejamos morir nuestro matrimonio.
4. El Deseo que te hace sentir vivo
La infidelidad no tiene mucho que ver con nuestro cónyuge sino con nosotros
mismos, con nuestras carencias y nuestras historias personales no
reconciliadas. La infidelidad realmente no tiene mucho que ver con el sexo,
sino con el deseo. Deseo de ser escuchado, de ser atendido; deseo de saberse
significativo para el otro, deseo de ser joven. El deseo es lo que mueve y
hace que las infidelidades permanezcan. El hecho de que nunca puedas
tener a tu amante te hace seguir deseando. Es casi como lo que sucede con
una adicción, pero al tener conciencia, podemos desarrollar estrategias para
combatir estos deseos que se nos presentan tan intensos.
5. El dolor de una muerte lenta
Particularmente hoy debido a la tecnología y a lo que el matrimonio se ha
convertido, la infidelidad no solo genera dolor sino traumas a nivel personal;
genera incluso crisis de identidad. Podemos ser espectadores en primera fila
de la infidelidad del esposo y enterarnos de los detalles más sórdidos. La
infidelidad hoy genera traumas de identidad muy profundos, tal vez más
profundos que en cualquier otra época. Saber esto debería de por sí generar
un freno antes de considerar consentir conductas que me conduzcan hacia una
infidelidad y provocar un dolor tan profundo en alguien al que le hemos
prometido amar de por vida.
6. La vergüenza de perdonar
Es increíble pero además del dolor de la infidelidad sufrida, cuando un
matrimonio lucha por recuperar su relación aparece la dificultad y la censura de
perdonar al infiel. Perdonar una infidelidad es casi un pecado. En un mundo
donde lo único que se busca es ser feliz y esa felicidad significa la ausencia de
dolor y de sacrificio, perdonar una infidelidad es algo de locos: «Pero, ¿tú eres
tonta???» «Un infiel nunca cambia», «seguro la otra ya no lo quiere por eso
regresa». Tantos comentarios que vienen incluso de la propia familia. Pero el
perdón existe, es más, es una gracia que nos otorga Dios en el
sacramento del matrimonio. Es posible perdonar. Perdonar no significa pasar
la página. Este perdón requiere de compromiso y reconstrucción. El primer
paso es que el infiel reconozca el dolor que ha causado y que esté abierto y
dispuesto a reconstruir, paso a paso, el matrimonio.
7. Tu matrimonio acabó. Empieza uno nuevo… con la misma persona
Sobrevivir una infidelidad permite abrir el espacio para conversar y decir las
cosas que nunca antes me había atrevido: “Yo tampoco era feliz”, “ a mi
tampoco me gustaba esto o aquello…”. Son esos diálogos los que van a ir
dando lugar a una nueva realidad en la que pueda hablar con libertad los temas
que nunca antes quisieron tocar. Esther Perel dice que la infidelidad es como
el cáncer: te puede matar, pero si sobrevives la vida cobra un nuevo sentido. El
reto de luchar por sobrevivir a una infidelidad puede llevar a reconstruir un
nuevo matrimonio, a plantear nuevos acuerdos, a conversar profundamente
sobre temas que afectan a ambos y a finalmente resolver temas personales.
Recordemos que el Sacramento del matrimonio nos llena de gracia para
poder hacerle frente a las dificultades que sucedan. NO estamos solos,
Dios nunca nos deja solos:
¿Quiénes son más infieles, hombres o mujeres?
8 de cada 10 hombres son infieles
Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Psiquiatría (INP), arrojó
que siete de cada diez mujeres han sido infieles alguna vez,
aunque nueve de cada diez hombres han sido infieles en algún momento
de su vida.
La psicología detrás del engaño
Otras motivaciones que llevarían a algunas personas a tener relaciones
íntimas a espaldas de sus parejas estarían relacionadas con el ego, la
necesidad de sentirse “más hombres” o “más mujeres” al tener
contactos con otras personas.
Por último, el estudio destacó que otra razón habitual para cometer
infidelidad es la sensación de ser poco valorados por sus actuales
parejas, o la poca periodicidad y calidad de las relaciones íntimas junto
a la pareja habitual.
Otro motivo comentado, y también importante, es la mala
comunicación entre los miembros de la pareja.
Causas de la falta de comunicación en la
pareja
Ruth Bebermeyer escribió un poema que, en mi opinión, refleja muy bien la
falta de comunicación:
“Siento que tus palabras me sentencian, que me juzgan y que me apartan de ti,
pero antes de irme, tengo que saber si eso es lo que quieres decirme. Antes de
erigirme en mi defensa, antes de hablar herida o asustada, antes de levantar
esa pared de palabras, quiero saber si verdaderamente he oído. Las palabras
son ventanas o paredes, nos condenan o nos liberan.”
Si nos encontramos en una relación en la que la comunicación está
deteriorada, lo primero que tendríamos que hacer es preguntarnos el cómo
hemos llegado a ese punto. Se propone algunas causas que explican el por
qué no hay comunicación en la pareja:
Puede ser porque tanto nuestra pareja como nosotros hayamos
adquirido la costumbre de no hablar mucho o de sólo compartir y
dialogar sobre asuntos que consideramos importantes.
Quizás no queramos expresar a nuestra pareja emociones y
sentimientos por miedo a la reacción de ésta, ya que son cuestiones
delicadas, como dudas sobre la relación, alguna crítica sobre su forma
de actuar, algo que no nos gusta de ella… por lo que callarnos, a corto
plazo es más beneficioso, ya que conseguiremos evitar una pelea.
Otra causa sería pensar que lo que le vamos a contar a nuestra pareja
no le va a parecer importante o bien, que directamente no nos va a
entender, por lo optamos por no decírselo.
Otros factores que pueden afectar a la comunicación en la pareja pueden ser:
los años de relación, la presencia de hijos e hijas (por lo que dejamos de hablar
de nosotros mismos para prestarles toda la atención a nuestra descendencia),
el estrés por el trabajo, el ritmo de vida y la falta de tiempo de ocio para
compartirlo exclusivamente con nuestra pareja.
¿Cómo es una relación de pareja sin comunicación?
Diversos autores proponen una serie de procesos que las parejas con una
comunicación disfuncional llevan a cabo:
1. Somos más sensibles a la información negativa, es decir, prestamos
más atención a una crítica que a diez halagos que nos dedique nuestra
pareja.
2. Practicamos inferencias: “yo supuse que querías decir…”, “yo creía que
no te importaba”, “yo pensaba que ya no me querías”… sacamos
conclusiones sin que nuestra pareja nos dé información.
3. Proyectamos nuestros propios deseos y gustos hacia la pareja: “yo
pensaba que te gustaría ir al campo el domingo”.
4. Interpretamos erróneamente el lenguaje no verbal. Significa que
deducimos información por un gesto, una mirada, una cara… que hace
nuestra pareja.
5. Practicamos un número más elevado de conductas verbales negativas,
como burlas, quejas, faltas de respeto, uso de un tono elevado de voz,
críticas excesivas…
6. Dedicamos muy poco tiempo (o casi ninguno) a escuchar a la pareja.
Preferimos convencerla de nuestra opinión o idea más que a escuchar
lo que nos quiere decir.
7. Muy relacionada con la anterior se encuentra el que estamos más
pendientes de lo que vamos a decir que de lo que nuestra pareja nos
quiere contar.
8. Orgullo y resentimiento. El no haber solucionado problemas anteriores,
sentimientos de venganza o enfado y los deseos de quedar por encima
de nuestra pareja, hace que la comunicación se debilite. Estos procesos
provocan que nuestra relación se vaya deteriorando, convirtiéndose en
un foco de infelicidad que manifiestan muchas parejas en consulta.
¿Cómo mejorar la comunicación en la pareja? - soluciones
Recuperar una comunicación sana es posible y volver a disfrutar de una
conversación con la pareja es algo que se podrá practicar de nuevo. Existen
una serie de “facilitadores de la comunicación” que si los ponemos en práctica,
veremos como poco a poco mejorará nuestro diálogo y nuestra relación de
pareja. Son los siguientes:
Buscar un momento y lugar adecuado, no hablar de nuestros
problemas cuando estamos en el supermercado haciendo la compra, o
cuando vamos conduciendo o cinco minutos antes de salir para el
trabajo. Tenemos que buscar un tiempo para nosotros, en el que no
estemos enfadados y poder expresar lo que pensamos y sentimos
intentando que haya las menos interrupciones posibles.
Emitir mensajes que sean específicos, si pedimos a nuestra pareja
que cambie algún aspecto, no podemos formularlo de forma abstracta,
vaga e imprecisa, por ejemplo: “nunca tienes tiempo para mí”. Igual si
emitimos un mensaje tal como: “me gustaría que compartiésemos más
tiempo juntos, podríamos cenar de 10 a 11 cuando los niños duermen y
así podemos charlar relajados”. Este último objetivo es concreto y
específico, por lo que su consecución será mucho más fácil y
alcanzable.
Ser breve. Utilizar frases cortas y claras. Las personas que dan rodeos,
se regodean en la charla y la alargan, provocan que disminuya el
tiempo de la capacidad de escucha de la otra persona, por lo que
nuestra pareja no podrá mantener la atención y desconectará de
nuestro discurso en algún momento.
Eliminar palabras de las cuales solemos abusar, como “Siempre”,
“Nunca”, “Nada”, “Todo”… Es más recomendable utilizar expresiones
del tipo: “En ciertas ocasiones…” “Habitualmente…”.
Ser flexibles y aceptar una crítica constructiva, ya sea parcial o total.
Es recomendable recoger una crítica para mejorar, interpretarla como
un camino para que nuestra relación sea de mayor calidad.
Usar un lenguaje positivo, para expresar nuestros deseos,
sentimientos… por ejemplo:”a mí me gustaría…”, “estaría genial si…”
Llegar a acuerdos, intentar entre los dos buscar un equilibrio: “¿qué te
parece sí…?”, “¿y si probamos a hacer…?”, conseguiremos aumentar
la unión con la pareja y la complicidad, así como la sensación de
pertenencia al mismo equipo (no somos enemigos).
Y por último, expresar lo que SÍ NOS GUSTA de nuestra pareja. Lo
que no nos gusta lo dejamos muy claro, así como las exigencias y
deberes, pero lo que nos enamoró de esa persona, lo que la hace
especial… lo damos por sentado y ni se lo hacemos ver a nuestra
pareja, ni nos lo recordamos a nosotros mismos. Es muy positivo
transmitir lo que nos encandila de nuestra pareja: “me gusta cómo me
miras”, “me encanta como me besas”, “me gustan tus manos”…
Con el amor sólo no es suficiente, la relación hay que construirla día y a día, y
uno de los medios que tenemos los seres humanos para expresar y recibir
Amor es la palabra. Nuestra pareja no es “adivina” y muchas personas tienen
esta idea distorsionada del Amor, piensan que, si sus parejas las aman, deben
de conocer sus deseos y anticiparse a ellos, e interpretan que, si no es así, es
porque no las quieren. Esto es un grave error, ya que, si no expresamos lo que
queremos y lo que no, nuestra pareja no lo sabrá.
La comunicación puede convertirse en un espacio en el que podamos
expresar, entender y compartir nuestra vida y emociones, así como las de
nuestra pareja. Nos permite avanzar, crecer y conocer a la persona de la que
nos enamoramos y un día nos hizo especiales.
Por tanto, veamos una seria de consejos para cuando se produzcan
conflictos en la pareja:
1. Discutir, no pelear. ...
2. Comunicación. ...
3. Hablar de los problemas. ...
4. Escucha activa. ...
5. Centrarse en un único tema. ...
6. Centrarse en la solución del conflicto. ...
7. Respeto. ...
8. Comunicación no verbal.
La comunicación en pareja es la clave para el bienestar de una relación, ya que
hace que cada uno conozca lo significativo para el otro. ...
La comunicación en pareja supone hablar, preguntar, responder, escuchar, discutir,
asentir, negociar…