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Funcionalismo Estructuralista en Sociología

Este documento describe el enfoque teórico del estructural-funcionalismo en sociología. Ve a la sociedad como un sistema complejo cuyas partes trabajan juntas para promover la armonía social. Analiza la sociedad en términos de la función de sus elementos constitutivos como normas e instituciones. También examina las teorías de Durkheim, Parsons y otros sobre cómo las sociedades mantienen la estabilidad.

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Funcionalismo Estructuralista en Sociología

Este documento describe el enfoque teórico del estructural-funcionalismo en sociología. Ve a la sociedad como un sistema complejo cuyas partes trabajan juntas para promover la armonía social. Analiza la sociedad en términos de la función de sus elementos constitutivos como normas e instituciones. También examina las teorías de Durkheim, Parsons y otros sobre cómo las sociedades mantienen la estabilidad.

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ESTRUCTURAL-FUNCIONALISMO

Concepto:

El funcionalismo estructuralista es una construcción teórica que ve a la sociedad como un sistema complejo,
cuyas partes trabajan juntas para promover la armonía social. Se entiende como el estudio de una sociedad
conocida como estructura o sistema social. Este enfoque ve a la sociedad desde una orientación de nivel macro,
que es un enfoque amplio en las estructuras sociales que conforman la sociedad en su conjunto y considera que
la sociedad evoluciona al igual que los organismos.

El funcionalismo direcciona a la sociedad en su conjunto en términos de la función de sus elementos constitutivos,


a saber: normas, costumbres, tradiciones e instituciones. Una analogía común, popularizada por Herbert Spencer
, presenta estos sectores de la sociedad como “órganos” que trabajan para el buen funcionamiento del “cuerpo”,
como un todo. Supone que los elementos de una determinada estructura social son interdependientes entre sí.
Una variación de alguno de ellos, repercute en los demás. En los términos más básicos, se simplifica haciendo
hincapié en “el esfuerzo para imputar, tan rigurosamente como sea posible, para cada característica, costumbre
o práctica, su efecto sobre el funcionamiento de un sistema cohesionado supuestamente estable”.

El enfoque estructural funcionalista es un análisis macro sociológico, con un amplio enfoque en las estructuras
sociales que la sociedad forma en su cconjunto Los orígenes de esta corriente se remontan a los trabajos de Émile
Durkheim. Fue desarrollado en la antropología social británica por Bronislaw Malinowski y Alfred Reginald
Radcliffe-Brown. En sociología, el estadounidense Talcott Parsons es uno de sus mayores exponentes.

Teorías:

Las teorías clásicas están definidas por una tendencia en analogía biológica y las nociones de evolucionismo social:

El pensamiento o funcionalista, desde Comte en adelante, ha mirado en particular hacia la biología como la
ciencia que proporciona el modelo más cercano y más compatible para la ciencia social. La biología se ha tomado
para proporcionar una guía para la conceptualización de la estructura y la función de los sistemas sociales y para
el análisis de procesos de la evolución a través de los mecanismos de adaptación … funcionalismo hace especial
hincapié en la preeminencia del mundo social a través de sus partes individuales (es decir, sus actores
constituyentes, los sujetos humanos).

-Anthony Giddens, The Constitution of Society 1984

Mientras que no se puede considerar al funcionalismo como una extensión lógica de las analogías orgánicas de
la sociedad presentada por los filósofos políticos, como Rousseau, la sociología dibuja más firme atención en
aquellas instituciones únicas a la sociedad capitalista industrializada (o modernidad).

Émile Durkheim estaba preocupado con la cuestión de cómo ciertas sociedades mantienen la estabilidad interna
y sobreviven en el tiempo. Propuso que tales sociedades tienden a segmentarse, con partes equivalentes que se
mantienen unidas por valores compartidos, símbolos comunes o, como sostenía su sobrino Marcel Mauss,
sistemas de intercambios. Durkheim utiliza el término “solidaridad mecánica” para referirse a este tipo de “bonos
sociales, basados en los sentimientos comunes y valores morales compartidos, que son fuertes entre los
miembros de las sociedades industriales”. En las sociedades modernas, complejas, los miembros realizan tareas
muy diferentes, lo que conlleva a una fuerte interdependencia. Basándose en la metáfora ya mencionada de un
organismo en el que muchas partes funcionan juntas para sostener el conjunto, Durkheim sostiene que las
sociedades complejas se mantienen unidos por solidaridad orgánica, es decir, “lazos sociales, basados en la
especialización y la interdependencia, los que somos fuertes entre los miembros de las sociedades industriales”.

Estos puntos de vista fueron ratificados por Durkheim, quien, después de Comte, creía que la sociedad constituye
un “nivel” distinto de la realidad, distinto de la materia, tanto biológicamente como inorgánicamente. Por lo
tanto, las explicaciones de los fenómenos sociales tenían que ser construidos dentro de este nivel, los individuos
de ser ocupantes meramente transitorios de roles sociales relativamente estables. La preocupación central del
funcionalismo estructuralista es una continuación de la tarea de Durkheim de explicar la aparente estabilidad y
la cohesión interna que necesitan las sociedades para poder perdurar en el tiempo. Las sociedades son vistas
como coherentes, delimitadas y fundamentalmente una construcción relacional que funcionan como
organismos, con sus distintas (sociales o instituciones) trabajando juntas en una moda casi automáticamente
inconsciente hacia el logro de un equilibrio social general. Por consiguiente, todos los fenómenos sociales y
culturales son vistos como funcionales en el sentido de que trabajan juntos. Se analizan en primer lugar en
términos de esta función. El individuo es significativo, no en sí y por sí mismo, sino más bien en términos de su
estatus, su posición en los patrones de las relaciones sociales y las conductas asociadas a su condición. Por lo
tanto, la estructura social es la red de estatus unidos por roles asociados.

El funcionalismo también tiene una base en la teoría antropológica. Es en el uso específico de Radcliffe-Brown
que surgió prefijo “estructural”. Propuso que las sociedades “primitivas”, que carecen de instituciones
centralizadas fuertes, se basen en una asociación de grupos de empresas corporativas en ascendencia. El
funcionalismo estructuralista también asumió el argumento de Malinowski que el bloque básico de la sociedad
es la familia nuclear,y que el clan es una consecuencia.

Es simplista igualar la perspectiva directamente con el conservadurismo ppolítico La tendencia a enfatizar


“sistemas coherentes” conduce, sin embargo, a teorías que no consideran en suficiente medida los conflictos
sociales ni las desigualdades.

• Conceptos en la sociología

El sistema general de acción contiene en su estructura cuatro subsistemas: el biológico u orgánico conductual, el
cultural, el social y el de personalidad. Los sistemas son un conjunto ordenado de los elementos,
interdependientes, que permanecen abiertos a la percepción de variables que pueden modificarlos. Para
mantener el equilibrio, realizan diferentes funciones:

∆ El biológico es la especie tipo organizada, la adaptación es la función que realiza, y es realizada por el sistema
económico.

∆ El cultural es el conjunto de normas, valores, lenguaje y símbolos compartidos, aceptados por la sociedad. Su
función es el mantenimiento de las pautas, para que los individuos se ajusten a las expectativas del rol e
interioricen los valores. En la sociedad estas funciones son cumplidas por diversas instituciones, entre ellas
podemos nombrar al sistema educativo y los medios masivos de comunicación, quienes son los encargados de la
difusión de esas normas, valores, símbolos, etc, que componen la esfera cultural.

∆ El social está compuesto por las formas en que los individuos interactúan recíprocamente. La función primordial
es la integración y supone la aceptación de las metas y las expectativas sociales. Las entidades jurídicas tienen a
su cargo esta función, la cual aplicara sanciones. Va a existir una movilidad social de forma horizontal, vertical,
ascendente o descendente. De la misma manera habrá cambios sociales e innovaciones.

∆ El de personalidad metas o fines. Intenta coordinar las motivaciones para alcanzar objetivos sociales. Las
unidades que pueden canalizar las aspiraciones de los individuos son las instituciones políticas. Estructural
funcionalismo conocido como positivismo.

Funcionalismo estructuralista y filiación unilineal:

En su intento de explicar la estabilidad social de las sociedades “primitivas” sin estado de África donde realizaron
su trabajo de campo, Evans-Pritchard (1940) y Meyer Fortes (1945) argumentaron que los tallensi y los nuer se
organizan principalmente en torno a grupos de filiación unilineal. Estos grupos se caracterizan por poseer
propósitos comunes, tales como la administración de la propiedad o la defensa contra ataques, también forman
una estructura social estable que persiste mucho más allá de la vida útil de sus miembros. En el caso de los tallensi
y los nuer, estos grupos empresariales se basan en el parentesco que a su vez encaja en las estructuras más
grandes de descendencia unilineal, consecuentemente el modelo de Evans-Pritchard y Fortes se llama “teoría del
descenso”. Por otra parte, en este contexto africano las divisiones territoriales estaban alineados con los linajes,
por lo que la teoría de ascendencia sintetiza tanto la sangre y el suelo como las dos caras de una misma moneda.
Los lazos de afinidad con los padres a través de los cuales no se le cuenta el descenso, sin embargo, se consideran
como meramente complementarias o secundarias (Fortes creó el concepto de “filiación complementaria”), con
el cómputo del parentesco por descendencia está considerando la fuerza organizadora principal de los sistemas
sociales. Debido a su fuerte énfasis en la descendencia unilineal, esta nueva teoría del parentesco se dio en llamar
“teoría de la ascendencia”.

Sin demora, la teoría de la ascendencia encontró a sus críticos. Muchas sociedades tribales africanas parecían
encajar este modelo ordenado bastante bien, a pesar de los africanistas, como Richards, también argumentaron
que Fortes y Evans-Pritchard habían deliberadamente minimizado las contradicciones internas, y dan demasiado
énfasis a la estabilidad de los sistemas de linaje locales y su importancia para la organización de la sociedad. Sin
embargo, en muchos lugares de Asia los problemas son aún más evidentes. En Papúa Nueva Guinea, los grupos
de descendencia patrilineal locales estaban fragmentados y contenían grandes cantidades de los no agnados. Las
distinciones de estatus no dependían del descenso, y las genealogías eran demasiado cortas como para dar
cuenta de la solidaridad social a través de la identificación con un ancestro común. En particular, el fenómeno de
parentesco cognaticio (o bilateral) planteaba un serio problema a la proposición de que los grupos de
descendencia son el elemento principal detrás de las estructuras sociales de las sociedades “primitivas”.

La crítica de Leach (1966) vino en forma del clásico argumento malinowskiano, señalando que “en los estudios
de Evans-Pritchard de los Nuer y también en los estudios sobre las filiaciones unilineales Tallensis resultaron ser,
en gran medida, un concepto ideal para que los hechos empíricos sólo se adaptan por medio de ficciones”. El
interés propio, la maniobra, manipulando y de la competencia habían sido ignoradas. Por otra parte, la teoría de
la ascendencia descuida la importancia del matrimonio y de lazos de afinidad, que se destacó por la antropología
estructural de Lévi-Strauss, a expensas de hacer excesivo hincapié en el papel de descenso. Para citar a Leach:
“La importancia evidente unida a relaciones de parentesco y matrilineales por afinidad no es tanto explicar como
se explica lejos”.

Declive del funcionalismo:

El funcionalismo estructuralista alcanzó la cima de su influencia en los años 1940 y 1950, y por la década de 1960
se encontraba en rápido declive. En 1980, en Europa su lugar fue tomado por enfoques más orientados al
conflicto, y más recientemente por el “estructuralismo”. Mientras que algunos enfoques críticos también
ganaron popularidad en Estados Unidos, en su lugar, la corriente principal de la disciplina se ha desplazado a un
gran número de teorías empíricamente orientadas de alcance intermedio sin ninguna orientación general teórica.
Para la mayoría de los sociólogos, ahora el funcionalismo está “tan muerto como un dodo”.

Como comenzó a disminuir la influencia tanto del funcionalismo como del Marxismo en la década de 1960, los
giros lingüísticos y culturales condujeron a una gran cantidad de nuevos movimientos en las ciencias sociales:
“Según Giddens, el consenso ortodoxo terminado a finales de 1960 y 1970 como el punto medio compartido por
perspectivas competidoras de otro modo cedió y fue reemplazada por una variedad desconcertante de
perspectivas opuestas. Esta tercera “generación” de teorías sociales incluyeron enfoques fenomenológicamente
inspirados, teoría crítica, etnometodología, interaccionismo simbólico, estructuralismo, postestructuralismo y las
teorías escritas en la tradición de la hermenéutica y la filosofía del lenguaje ordinario”.

Aunque ausentes de la sociología empírica, permanecieron detectable en los temas funcionalistas la teoría
sociológica, sobre todo en la obra de Luhmann y Giddens. Hay, sin embargo, indicios de una reactivación
incipiente, como reclamaciones funcionalistas recientemente se han visto reforzados por la evolución de la teoría
de la selección multinivel y en la investigación empírica sobre cómo los grupos resuelven dilemas sociales. Los
recientes acontecimientos en la teoría evolutiva – especialmente por el biólogo David Sloan Wilson y los
antropólogos Robert Boyd y Peter Richerson – han proporcionado un fuerte apoyo para el funcionalismo
estructuralista en la forma de la teoría de la selección multinivel. En esta teoría, la cultura y la estructura socialista
se ven como una adaptación darwiniana (biológica o cultural) al nivel de grupo.
Críticas:

En la década de 1960, se criticó el funcionalismo por ser incapaz de dar cuenta de los cambios sociales, o por
contradicciones estructurales y conflictos (y por lo tanto se lo llama frecuentemente “teoría de consenso”).
Además, se hace caso omiso de las desigualdades, entre ellas la raza, el género, la clase, la cual provoca tensiones
y conflictos. Ya anteriormente, se ha expresado la refutación de la segunda crítica del funcionalismo, que es
estática y no tiene un concepto de cambio, llegando a la conclusión de que si bien la teoría de Parsons permite
el cambio, este es un proceso ordenado de cambio, un equilibrio móvil. Por lo tanto hacer referencia a la teoría
de la sociedad de Parsons como algo estático es inexacto. Es cierto que hace hincapié en el equilibrio y el
mantenimiento o la rápida restauración del orden social, sino que se trata de un producto de la época en la que
Parsons estaba escribiendo (post Segunda Guerra Mundial, y el inicio de la guerra fría). La sociedad estaba en
conmoción y abundaba el miedo. En se momento, era crucial el orden social, y esto se refleja en la tendencia de
Parsons de promover el equilibrio y el orden social, más que el cambio social. Por lo tanto se hace referencia a la
teoría de la sociedad de Parsons como estática es inexacta.

Por otra parte, Durkheim favoreció una forma radical de socialismo gremial junto con las explicaciones
funcionalistas. Además, el Marxismo, al tiempo que reconoce las contradicciones sociales, sigue utilizando las
explicaciones funcionalistas. La teoría evolutiva de Parsons describe los sistemas y subsistemas de diferenciación
y reintegración y por lo tanto los conflictos, al menos temporales antes de la reintegración (ibid). “El hecho de
que el análisis funcional pueda ser visto por algunos como algo inherentemente conservador y por otros como
algo inherentemente radical sugiere que puede ser inherentemente ni lo uno ni lo otro”.

Las críticas más fuertes son la discusión epistemológica que el funcionalismo es tautológico, es decir que trata de
explicar el desarrollo de las instituciones sociales exclusivamente mediante el recurso a los efectos que se
atribuyen a ellas y, por lo tanto, explica circularmente los dos. Sin embargo, Parsons llamó directamente muchos
conceptos de Durkheim en la creación de su teoría. Sin duda, Durkheim fue uno de los primeros teóricos que
explican un fenómeno con referencia a la función que sirve para la sociedad. Dijo, “la determinación de la función
es… necesario para la explicación completa de los fenómenos” . Sin embargo Durkheim hizo una clara distinción
entre el análisis histórico y el funcional, diciendo: “Cuando… se lleva a cabo la explicación de un fenómeno social,
debemos buscar por separado la causa eficiente que lo produce y la función que cumple”. Si Durkheim hace esta
distinción, entonces es poco probable que Parsons no la haga. Sin embargo, Merton no establece explícitamente
que el análisis funcional no trate de explicar por qué ocurrió la acción en el primer caso, pero sí por qué se
continúa o se reproduce. Él dice que las “funciones latentes… van mucho a explicar la continuidad del patrón”.
Por lo tanto, se puede argumentar que el funcionalismo no explica la causa original de un fenómeno con
referencia a su efecto, y por lo tanto, no teleológico.

Otros críticos describen el argumento ontológico que la sociedad no puede tener “necesidades” como las un ser
humano, e incluso si la sociedad tuviese necesidades, no serán necesaria. Anthony Giddens argumenta que todas
las explicaciones funcionalistas se pueden reescribir como relatos históricos de las acciones humanas y las
consecuencias individuales.

Otra crítica dirigida al funcionalismo es que no contiene sin sentido de agencia, que los individuos son vistos como
títeres, que actúa según lo exige su papel. Sin embargo, Holmwood afirma que las formas más sofisticadas de
funcionalismo se basan en “un concepto muy desarrollado de la acción”, y como se ha explicado anteriormente,
Parsons tomó como punto de partida la persona y sus acciones. No obstante, su teoría no articula cómo estos
actores ejercen su agencia en oposición a la socialización y la inculcación de normas aceptadas. Como se ha
demostrado anteriormente, Merton abordó esta limitación mediante su concepto de desviación, y así se puede
observar que el funcionalismo permite la agencia. Sin embargo, no puede explicar por qué las personas deciden
aceptar o rechazar las normas aceptadas, por qué y en qué circunstancias optan por ejercer su albedrío, y esto
sigue siendo una limitación considerable de la teoría.

Otras críticas han sido dirigidas contra el funcionalismo por los defensores de otras teorías sociales, en especial
los teóricos del conflicto, los marxistas, los feministas y los postmodernistas. Los teóricos del conflicto criticaron
el concepto de funcionalismo de los sistemas dándole demasiada importancia a la integración y el consenso, y
dejando de lado la independencia y el conflicto. Lockwood, en consonancia con la teoría del conflicto, sugirió que
la teoría de Parsons perdió el concepto de contradicción del sistema. No se dio cuenta de aquellas partes del
sistema podrían tener tendencias a la mala-integración. Según Lockwood, fueron estas tendencias las salieron a
la superficie, como la oposición y el conflicto entre los actores. Sin embargo, Parsons creía que en su modelo,
estaban muy entrelazados los temas de conflicto y de cooperación y los trataba de explicar a ambos . En esto, sin
embargo se vio limitado por su análisis de un “tipo ideal” de la sociedad que se caracterizó por el consenso.
Merton, a través de su crítica de la unidad funcional, introdujo en el funcionalismo de un análisis explícito de
tensión y conflicto.

El marxismo que fue revivido poco después de la aparición de la teoría del conflicto, criticó la sociología
profesional (el funcionalismo y la teoría de conflictos por igual) por ser partidario del capitalismo de bienestar
avanzado. Gouldner creía que la teoría de Parsons fue específicamente la expresión de los intereses dominantes
del capitalismo del bienestar, que justifica las instituciones en relación con la función que cumplen en la sociedad.
Puede ser que la obra de Parsons implícite o articule que se necesiten que ciertas instituciones cumplan con los
requisitos funcionales de la sociedad, pero si es o no es el caso, Merton afirma explícitamente que las
instituciones no son indispensables y que hay alternativas funcionales. Que él no se identifica ninguna alternativa
a las instituciones actuales, refleja un sesgo conservador, que como se ha dicho antes es un producto de la época
específica que él estaba escribiendo.

Al terminar la prominencia de funcionalismo, aumentó el feminismo y se trató de una crítica radical del
funcionalismo. Se cree que el funcionalismo descuidó la represión de las mujeres en la estructura familiar. Sin
embargo, Holmwood muestra que Parsons había, de hecho, descripto las situaciones donde existían las tensiones
y los conflictos o cuando estos estaban a punto de suceder, incluso si dichos conflictos no se articulan. Algunas
feministas están de acuerdo, lo que sugiere que Parsons proporcionó descripciones precisas de estas situaciones.
Por otro lado, Parsons reconoció que había simplificado su análisis funcional de las mujeres en relación con el
trabajo y la familia, y se centró en las funciones positivas de la familia para la sociedad y no en sus disfunciones
para las mujeres. Merton también, aunque frente a situaciones en las que se produjeron la función y disfunción
de forma simultánea, carecía de una “sensibilidad feminista”.

El posmodernismo, como teoría, se muestra crítico con las pretensiones de objetividad. Por lo tanto, la idea de
la gran teoría que pueda explicar la sociedad en todas sus formas se trata al menos con escepticismo. Esta crítica
es importante, ya que expone el peligro que puede plantear la gran teoría, cuando no se ve como una perspectiva
limitada, como una forma de entender la sociedad.

Jeffrey Alexander (1985) considera que el funcionalismo como una amplia escuela en lugar de un método o
sistema específico, como Parsons, que es capaz de tomar equilibrio (estabilidad) como punto de referencia, en
lugar de hipótesis y trata la diferenciación estructural como una forma importante de cambio social. “El nombre
‘funcionalismo’ implica una diferencia de método o interpretación que no existe”. Esto elimina el determinismo
criticado anteriormente. Cohen sostiene que una sociedad, en lugar de necesidades, tiene hechos
disposicionales: características del entorno social que apoyan la existencia de determinadas instituciones
sociales, pero no las provocan.

Teóricos influyentes:

Kingsley Davis, Michael Denton, Émile Durkheim, David Keen, Niklas Luhmann, Bronisław Malinowski, Robert K.
Merton, Wilbert E. Moore, George Murdock, Talcott Parsons, Alfred Reginald Radcliffe-Brown, Herbert Spencer,
Fei Xiaotong.
BIOGRAFÍA DE ÉMILE DURKHEIM:

(Épinal, 1858 - París, 1917) Sociólogo, pedagogo y antropólogo francés, uno de los pioneros en el desarrollo de la
moderna sociología.

Hijo de un rabino, destacó pronto como estudiante, lo que le permitiría acceder en 1879 a la Escuela Normal
Superior de París, por la que se licenció en filosofía en 1882. Terminados sus estudios en la Normal, inició su
carrera docente en diversas ciudades francesas. Durante el curso 1885-1886 se trasladó a Alemania, donde
conoció los métodos de la psicología experimental de Wilhelm Wundt.

Desde Alemania envió a diversas revistas francesas algunos artículos sobre filosofía y ciencias positivas; gracias a
estas colaboraciones fue nombrado profesor encargado de la asignatura de ciencia social y pedagogía de la
Universidad de Burdeos (1887). En 1896 se le otorgó la cátedra de filosofía social y fundó la revista L'année
sociologique. En 1902 fue nombrado profesor de la cátedra de ciencias de la educación de la Universidad de París,
donde ejercería la docencia hasta su fallecimiento.

En el ámbito de sus investigaciones, Durkheim pasó de un interés inicial por la pedagogía a una mayor amplitud
de miras que lo llevó al campo de la sociología, por aquel entonces en sus comienzos tras la primera formulación
positivista de Augusto Comte. El primer trabajo importante de Émile Durkheim fue su tesis doctoral, Sobre la
división del trabajo social (1893). Tras examinar la excesiva especialización y deshumanización del trabajo,
tendencia en progresión ascendente desde la Revolución Industrial, Durkheim subrayaba en este estudio los
graves riesgos que tal evolución suponía para el bienestar y el interés común de la sociedad.

Dos años después publicó su obra fundamental, Las reglas del método sociológico (1895), que constituye un
verdadero breviario de sociología; en ella acotó Durkheim el campo de la nueva ciencia y propuso la metodología
que había de seguir. El objeto de estudio de la sociología no puede ser una suma de individuos (pues en la misma
configuración del individuo intervienen fuerzas sociales que operan sobre él), sino el fenómeno o hecho social,
una de cuyas principales características es precisamente la coerción que ejerce sobre el individuo.

El hecho social es, además, exterior al indiviudo (existe antes de su nacimiento) y producto de una colectividad.
Las "representaciones colectivas" y las estructuras de la sociedad imponen al individuo las normas de
pensamiento, las reglas de conducta, el canon de una existencia normal, y también sus aspiraciones más elevadas,
sin que todo ello excluya cierto margen de autonomía del individuo en el ámbito de la colectividad.

En tanto que objeto de la sociología, el hecho social no debe ser juzgado (por ejemplo, está fuera de su campo
establecer si los ritos religiosos poseen o carecen de fundamento), sino analizado y estudiado a partir de la
observación y de los datos y evidencias empíricas, aplicando métodos científicos y atendiendo a su función y a
sus causas inmediatas. El resultado de ello ha de ser la explicación de la conciencia colectiva (término acuñado
por Durkheim), formada por un conjunto de valores compartidos que es completamente distinta de la suma de
las conciencias individuales. La conservación, cambio o pérdida de tales valores (morales, religiosos, etc.)
determina la estabilidad o evolución de una sociedad.

Aplicando su propia metodología, Émile Durkheim partió de datos estadísticos oficiales para preparar su siguiente
estudio: El suicidio (1897). La tesis de la obra se resume en la siguiente frase: "El suicidio varía en proporción
inversa al grado de integración del individuo en la comunidad religiosa, familiar y política". Siguiendo la
concepción sociológica expuesta en su trabajo anterior, Durkheim parte del presupuesto de que el individuo está
guiado por una realidad moral colectiva. De la observación de que cada pueblo tiene cierto porcentaje de
suicidios, más constante que la mortalidad y regulado por reglas fijas, se desprende que los países y sus
instituciones son una fuerza motriz independiente del individuo.

Publicó además numerosos artículos, singularmente en Revue de métaphysique et de morale, Revue


philosophique y L'année sociologique: entre ellos cabe destacar Sobre el totemismo (1902), Algunas formas
primitivas de clasificación (1903) y La organización matrimonial de las sociedades australianas (1903).
BIOGRAFÍA DE TALCOTT PARSONS:

(Colorado Springs, 1902 - Múnich, 1979) Sociólogo estadounidense cuya contribución más notable fue la difusión
del concepto de "Acción Social". Tras licenciarse en el Amherst College de Massachusetts (1926), se trasladó a
Europa, donde amplió estudios en la London School of Economics y en la Universidad de Heidelberg, en la que
recibió el doctorado en 1927 con una tesis sobre el origen del capitalismo en la obra de Max Weber.

Comenzó a impartir clases de economía en la Universidad de Harvard; en 1931 pasó a enseñar sociología, y en
1944 obtuvo finalmente la cátedra de dicha disciplina en Harvard, donde entre 1946 y 1956 fue jefe del nuevo
Departamento de Relaciones Sociales. Después de abandonar Harvard, dio clases durante tres años en la
Universidad de Pensilvania como profesor visitante.

Junto a Robert King Merton, Talcott Parsons fue el más influyente representante del funcionalismo sociológico.
Encuadrado inicialmente dentro de la teoría de la acción social, adoptó el funcionalismo desarrollando una teoría
sistemática del comportamiento humano basado en el principio de la voluntariedad. En este contexto, Parsons
propició la psicología dinámica moderna y la profundización del análisis comparativo de las estructuras sociales
de Émile Durkheim y Bronislaw Malinowski, y el método para el estudio comparativo de instituciones sociales de
Max Weber.

Desde un análisis estructural-funcional y recogiendo la tradición teórica de autores europeos como Vilfredo
Pareto, Alfred Marshall, Durkheim y el propio Weber, Parsons expuso en su más importante obra, La estructura
de la acción social (1937), la "Teoría de la Acción" tal como él la concebía. El elemento más original expuesto en
ella es el concepto de "acto unidad", formado por cuatro componentes: un actor, un fin, una acción -dividida a
su vez en intelectual, expresiva, moral e instrumental- y unas normas y valores que determinan los tres
componentes anteriores; el objetivo es obtener de sus acciones el máximo de gratificación y el mínimo de
privación, influido además por un complejo sistema de pautas variables y dimensiones interdependientes.

En sus trabajos posteriores hizo mayor hincapié en el impacto de la estructura social sobre los actores, con la
adopción de un nuevo concepto: el "status-rol", o posición que ocupa un actor en el entramado de interacciones
sociales. Su teoría ha sido criticada por autores como C. Wright Mills, para quien Parsons sólo hace referencia a
los rasgos constantes de la sociedad y obvia factores históricos evidentes en muchas sociedades
contemporáneas, como el peso coercitivo del Estado, la manipulación ideológica o la influencia religiosa.

En 1949 fue nombrado Presidente de la Sociedad Americana de Sociología. Las obras fundamentales de Parsons
son La estructura de la acción social, El sistema social, Hacia una teoría general de la acción, Estructura social y
personalidad y El sistema de las sociedades modernas
BIOGRAFÍA DE ROBERT KING MERTON:

(Filadelfia, 1910 - Nueva York, 2003) Sociólogo estadounidense. Sus investigaciones sobre la sociología del
conocimiento y la teoría sociológica y sus análisis basados en un método funcional-estructural, según el cual los
hechos sociales y sus funciones deben ser considerados como subsistemas del conjunto social, lo convirtieron en
una de las figuras más relevantes de la sociología anglosajona.

Tras estudiar en Harvard, universidad de la que más tarde fue profesor y director de su departamento de
Investigación Social Aplicada, Robert K. Merton, en consonancia con la línea antiutópica de la sociología
estadounidense, siguió la estela del funcionalismo de Bronislaw Malinowski para definir las pequeñas estructuras
desarticuladas de la sociedad de los Estados Unidos, que se traducen en los grupos o comunidades
automarginados o autodiferenciados.

Entre los estudios de Robert Merton cabe citar Teoría social y estructura social (1957), Sociología de la vivienda
(1963), Teoría social y análisis funcional (1969) y La sociología de la ciencia: investigaciones teóricas y empíricas
(1973).
BIOGRAFÍA DE HERBERT SPENCER:

(Derby, 1820 - Brighton, 1903) Filósofo inglés, la más destacada figura del evolucionismo filosófico. Fue el
primogénito y el único superviviente de los seis hijos de William George y Harriet Holms. De salud precaria,
poseyó, en cambio, una mente lúcida, una voluntad tenaz y un espíritu intolerable en cuanto a autoridad y
dogmas. Recibió su formación de su padre y su tío (ambos maestros), y, en particular, de sus experiencias y
lecturas personales. De joven no quiso frecuentar la universidad, y ya anciano y famoso rechazó siempre los
numerosos honores y nombramientos que las instituciones docentes y académicas intentaron ofrecerle.

Situado entre el metodismo de su madre y las simpatías de su padre hacia los cuáqueros, se manifestó
independiente; y así, permaneció ajeno a vínculos políticos y profesionales, y ni tan sólo quiso doblegarse al del
matrimonio. Llegó incluso a considerar la cultura como posible limitación de la libertad; a causa de ello no leyó
mucho, ni siquiera textos filosóficos (no parece haber conocido muy profundamente a Kant). No por esto era
misántropo, antes al contrario: amó la conversación, frecuentó las tertulias y el teatro y tuvo muchos amigos,
entre los cuales figuraron John Stuart Mill, Thomas Henry Huxley, John Tyndall y George Eliot.

Adversario del imperialismo en política y del socialismo en sociología, cuando participó en aquélla (como ocurrió
en 1842) lo hizo en sentido democrático. Su formación resultó esencialmente científica y técnica; sintió afición
por los experimentos y las colecciones. Se desinteresó, sin embargo, de las lenguas y particularmente del mundo
clásico, griego y latino. Ajeno por completo a los valores artísticos, no vacilaba, sin embargo, en juzgar acerca de
ellos, ingenuamente seguro de sí mismo, rasgo que en él fue algo congénito; de ahí sus pasmosas apreciaciones
sobre Rafael Sanzio, Richard Wagner, Homero o Platón.

La mente de Spencer, exclusivamente lógica y racional, sólo hallaba satisfacción plena en las elaboraciones
sistemáticas. El primer texto de interés general de nuestro autor es un conjunto de cartas escritas para The
Nonconformist sobre el problema de los límites de la autoridad estatal: Letters on the Proper Sphere of
Government (1842). En 1844 estuvo empleado un mes en la redacción de The Pilot, de Manchester, y se ocupó,
por primera vez en serio, de metafísica y psicología después de leer el Sistema de lógica de John Stuart Mill y la
parte inicial de la Crítica de la razón pura de Kant. Entre 1844 y 1846 actuó de vez en cuando como ingeniero
ferroviario.

En 1848 ingresó en la redacción de The Economist; tal circunstancia marcó el fin de su labor en la ingeniería y el
principio de su actividad de escritor y filósofo. Por entonces había publicado ya diversos panfletos en los que
propugnaba una limitación radical de la esfera de intervención del Estado en la sociedad, a partir de una
interpretación individualista del evolucionismo. Sus teorías se hallan en la base del posterior darwinismo social,
al afirmar que el Estado debe proteger la libre acción de la selección natural en la sociedad, como fuente de
progreso. En 1850 apareció la Estática social, obra que despertó cierto interés y orientó decisivamente a su autor
hacia la vocación filosófica.

En 1853 abandonó su trabajo en The Economist y renunció a cualquier otro empeño para dedicarse
exclusivamente a la elaboración de su sistema de filosofía sintética; sentía como misión propia, en efecto,
establecer una interpretación racionalmente sistemática del mundo, apoyada en una base científica, y dio una
muestra de ello en los Principios de psicología (texto que apareció en 1855 sin despertar demasiado interés) y,
en 1859, en un prospecto en que trazó un esbozo general.

Las obras principales de Spencer son las anteriormente citadas; integran los once tomos del System of Synthetic
Philosophy. Durante los años en cuyo transcurso no pudo atender a su labor filosófica (1886-89) empezó a
componer la Autobiography, que terminó en 1894 y decidió publicar póstumamente; vio la luz, efectivamente,
en 1904, en dos volúmenes. Muy numerosos son los ensayos del autor, reunidos en 1891 en tres tomos bajo el
título de Scientific, Political and Speculative Essays.
BIOGRAFÍA DE BRONISLAW MALINOWSKI:

(Bronislav o Bronislaw Kasper Malinowski; Cracovia, Polonia, 1884 - New Haven, Estados Unidos,
1942) Antropólogo y etnólogo británico de origen polaco. Estudió física en Cracovia y economía en
Leipzig, estudios que prosiguió en la London School of Economics. Sin embargo, se inclinó por la
antropología cultural, dedicándose a la docencia de dicha disciplina en la misma institución desde
1913 hasta 1938.

Su principal aportación es la aplicación a la antropología del rigor científico en las observaciones y la


importancia que dio al trabajo de campo, que aplicó por vez primera entre los aborígenes de las islas
Trobriand (Papúa y Nueva Guinea); su primer trabajo lo dedicó a la familia en la sociedad
trobriandesa (La familia entre los indígenas australianos, 1913), y su siguiente obra, Los argonautas
del Pacífico occidental (1922), fue el resultado de diez años de investigación, para lo cual realizó
prolongadas estancias entre los nativos. De 1926 es su trabajo Sexo y represión en la sociedad
salvaje, que continuó incidiendo en el estudio de la sociedad aborigen.

Como teórico, Bronislaw Malinowski es considerado el fundador del funcionalismo, escuela


antropológica que pretende analizar las instituciones sociales en términos de satisfacción colectiva de
necesidades, considerando cada sociedad como un sistema cerrado y coherente; por este motivo se
opuso a la aplicación reduccionista de ciertos planteamientos evolucionistas a las sociedades
humanas.

En 1939 empezó su actividad docente en la Universidad de Yale, tres años después de que apareciera
Fundamentos de las creencias y la moral (1936), en la que se apartaba conceptualmente de la etnología
para dedicarse a temas relativos a la antropología social y cultural. En 1945 apareció Dinámica del
cambio cultural, y póstumamente se publicaron Magia, ciencia y religión (1948) y Estudios de psicología
primitiva: el complejo de Edipo (1949), trabajos que fueron considerados clásicos de la antropología y
que aún conservan plena vigencia.

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