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Elementos y Naturaleza de la Posesión

La posesión es un hecho jurídico que produce consecuencias jurídicas y consiste en que una persona tenga en su poder una cosa corporal como señor y dueño, aunque no necesariamente sea el propietario. Requiere dos elementos: el corpus, que es la tenencia física de la cosa, y el animus, que es la intención de actuar como propietario. La posesión genera efectos jurídicos como la protección interdictal y puede servir de base para adquirir la propiedad a través de la prescripción. Existe debate sobre si la poses

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Elementos y Naturaleza de la Posesión

La posesión es un hecho jurídico que produce consecuencias jurídicas y consiste en que una persona tenga en su poder una cosa corporal como señor y dueño, aunque no necesariamente sea el propietario. Requiere dos elementos: el corpus, que es la tenencia física de la cosa, y el animus, que es la intención de actuar como propietario. La posesión genera efectos jurídicos como la protección interdictal y puede servir de base para adquirir la propiedad a través de la prescripción. Existe debate sobre si la poses

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La posesión:

La posesión es un hecho jurídico que produce consecuencia jurídica y consiste en que una persona
tenga en su poder una cosa corporal como señor y dueño.

En las sociedades prerromanas, posesión y propiedad se confundían, hasta que el derecho romano
comenzó a regular la propiedad de forma separada marcando sus diferencias. Según esta doctrina,
la posesión era un estado protegible.

Es una situación de hecho, mas no de derecho como la propiedad, derecho real por excelencia y
consecuencia de la posesión a través de la prescripción. La posesión requiere o necesita dos
elementos para configurarse y ellos son el corpus, que es la cosa en si y el animus rem sibi habendi
que es la intención de tener la cosa como propia, de comportarse respecto a ella como lo haría su
dueño. Es decir, la posesión requiere la intención y la conducta de un propietario. Así se distingue
de la mera tenencia, en la cual el tenedor reconoce en otra persona la propiedad de la cosa en su
poder. La posesión se presume siempre de buena fe.

PEÑA ofrece la siguiente definición: “Es un derecho real que consiste en la potestad de inmediata
tenencia o goce que el Derecho confiere, con carácter provisionalmente prevalente, a quien tiene
la cosa sujeta a la acción de su voluntad y con independencia de que exista o no derecho real firme
que justifique la atribución definitiva de esa potestad”.

Naturaleza jurídica:

La imprecisión de la definición y la necesidad de una detentación efectiva del bien o derecho,


llevan a la mayor parte de la doctrina a considerar la posesión como un hecho con efectos
jurídicos. Si bien la posesión no es un derecho en sí, es necesaria una protección de la misma, de
forma que un poseedor no se vea en la obligación de probar su título posesorio (el motivo por el
cual posee lícitamente) cada vez que alguien intente interrumpir su posesión.

La naturaleza de la posesión consiste en determinar si la posesión debe considerarse como un


hecho o, por el contrario, como un derecho. Puede considerarse dominante la tesis que opta por
afirmar que la posesión constituye un derecho real. Se incardinaba sistemáticamente la posesión,
junto al derecho hereditario en una categoría denominada derechos reales similares al dominio.

La posesión origina la tutela interdictal, concede al poseedor numerosas e importantes


presunciones en su favor, bajo ciertas circunstancias es la base de la usucapión, etc. Pero otros
autores deducen que la posesión ha de configurarse como un derecho real autónomo (aunque
algunos resaltan su característica provisionalidad) y otros, en cambio, consideran que el mandato
legal no altera la condición fáctica de la posesión en sí misma considerada.

Elementos de la posesión:

En el derecho civil, la posesión es un concepto fundamental que se refiere al ejercicio de hecho de


una cosa, con ánimo de tenerla como propia y sin reconocer en otro un título que le atribuya la
propiedad. Los elementos esenciales de la posesión en el derecho civil son los siguientes:
Corpus: Este elemento se refiere a la tenencia física o control material sobre una cosa. Implica que
el poseedor tenga el poder físico de disponer y utilizar la cosa, ya sea ocupándola, manejándola o
ejerciendo algún tipo de control sobre ella.

Animus: Se refiere a la intención o voluntad del poseedor de actuar como dueño de la cosa. Es
decir, el poseedor debe tener la intención de comportarse como si fuera el propietario legítimo de
la cosa, aunque en realidad pueda no serlo.

Objeto de la posesión:

La posesión es una situación de hecho que genera consecuencias jurídicas, las cuales recaen sobre
derechos reales, únicos susceptibles de posesión; pudiendo nombrar entre ellos: la propiedad, el
usufructo, la servidumbre, uso, entre otros.

Asimismo, no se puede poseer un bien que no sea susceptible de propiedad, según lo establecido
por el código civil, este tipo de posesión no acarrea efecto jurídico alguno (art. 778 c.c), es decir,
aun cuando se trate de derechos reales, no todos las cosas y derechos reales son susceptibles de
posesión, sin que pueda adquirirse la propiedad de dicha cosa o derecho.

Clasificación:

Posesión Natural: (de tentación o posesión precaria); este tipo de posesión es sinónimo de
tentación constituye una clasificación de valor teórico pues no tiene relevancia en el derecho
positivo, y es aquella que se da en nombre del dueño, aun cuando se encuentra protegida por
ciertas acciones tutelares, no puede servir de base para la adquisición del dominio. Es una mera
de tentación y no requiere más que el elemento material (corpus).

Posesión Civil o propia; se refiere al goce de un derecho o el disfrute de una cosa, unidos a la
intención de tener la cosa o el derecho como propios. Esta especie de posesión exige la conjunción
del corpus y el animus.

Posesión legitima; se da cuando concurre la continuidad, que sea pacífica, pública, no equivoca y
con la intención de tener la cosa como suya propia. Artículo 772 del Código Civil.

Adquisición de la posesión:

Adquisición que se produce por la ocupación material de la cosa o derecho poseído, o por el hecho
de quedar estos sujetos a la acción de nuestra voluntad, o por los actos propios y formalidades
legales establecidas para adquirir tal derecho.

Puede adquirirse la posesión por la misma persona que va a disfrutarla, por su representante legal,
por su mandatario y por un tercero sin mandato alguno; pero en este último caso no se entenderá
adquirida la posesión hasta que la persona en cuyo nombre se haya verificado el acto posesorio lo
ratifique.

Para adquirir la posesión basta tener la capacidad natural para el hecho de que las cosas queden
sujetas a la acción de la propia voluntad: “Los menores y los incapacitados pueden adquirir la
posesión de las cosas” (y la de los derechos); pero necesitan de la asistencia de sus representantes
legítimos para usar de los derechos que de la posesión nazcan a su favor.
Perdida de la cosa:

La pérdida equivale a extinción de la posesión y se puede producir por diversas razones: abandono
de la cosa, cesión hecha a otro por título oneroso o gratuito, destrucción total o parcial y por la
posesión de otro.

Efectos de la cosa:

El efecto más típico de la posesión es que el poseedor por el solo hecho de serlo, tiene el derecho
de seguir poseyendo mientras no sea vencido en juicio petitorio. Esta protección, que no se
concede por igual a todos los poseedores, es la llamada protección interdictal porque se hace valer
mediante unas acciones especiales llamadas interdictos que estudiaremos en el próximo capítulo.
Obsérvese que, se trata de una protección provisional en el sentido de que cesa cuando enjuicio
petitorio se declara que la posesión está en contradicción con la propiedad u otro derecho.

La Ley enuncia como principio general de protección a la posesión que en igualdad de


circunstancias es mejor la situación del que posee (C.C., art. 775).

La coposesión:

La coposesión es un fenómeno paralelo a la cotitularidad del derecho ordinario, con efectos


distintos y característica s distintas. Están fundadas en supuestos de hechos no comprobables por
la vía instrumental, sino por realidades fácticas.

Son realidades que ha tenido que aceptar el legislador, que ha normado y protegido, en forma
distinta a cotitularidad civil, por ser diferentes sus causas y supuestos de hechos que generan la
norma respectiva.

De no haber regulado estas situaciones, el deslinde entre lo justo y lo injusto se abismaría


ostensiblemente, pues son situaciones que acaecen con demasiada regularidad como para dejarla
al margen del amparo legal. El derecho ha nacido para transformar los fenómenos sociales en
supuestos de hecho y consagrarle eficacia, a los fines de hacer posible la vida en sociedad. El
fenómeno posesorio es una realidad actualmente e insoslayable, no solamente en nuestro país,
sino en países de mayor abolengo histórico. Por ello su normación y por ello este estudio.

Defensa de la posesión:

Una de controversias que se suelen plantear en la vida real, con aplicación en el derecho, son las
relacionadas con la defensa de la posesión, cuando una persona se ve privada de algún bien o
derecho que poseía hasta ese momento. Por ejemplo, una persona que viene poseyendo un trozo
de terreno, ve como su vecino, por su propia cuenta, se apodera de parte del terreno de esa
primera persona porque interpretando sus escrituras considera que tiene que poseer más.

Ante esta situación, el derecho establece dos acciones que, aunque nuestra ley procesal actual los
denomina juicios sumarios, algunos juristas los seguimos denominando con su antigua
denominación, interdicto de recobrar la posesión, cuando ya se ha despojado realmente, e
interdicto de retener la posesión cuando hay actos que hacen temer por un despojo, pero éste aún
no ha tenido lugar. Y ello sin entrar a discutir quién es el propietario o tiene mejor derecho, pues
estas acciones van dirigidas sólo a proteger el derecho de posesión.
Por otro lado, nuestro código civil establece que todo poseedor tiene derecho a ser respetado en
su posesión. Por lo tanto, se puede ser propietario y no poseedor, y se puede ser poseedor, pero
no propietario.

Aquel propietario que ilegítimamente haya sido privado de su propiedad, el derecho le brinda
recursos para su defensa, por ejemplo, la acción reivindicatoria.

Pero así mismo, aquel poseedor que haya sido desposeído tiene medios en nuestro derecho para
exigir que se le devuelva la posesión, pues todo poseedor tiene derecho a ser respetado en su
posesión, y, si fuese inquietado en ella, deberá ser amparado o restituido en dicha posesión por
los medios que las leyes de procedimiento establecen.

Para eso se establecen las acciones sumarias, los interdictos de retener y de recobrar, que he
mencionado anteriormente.

Naturaleza jurídica:

El poder que una persona tiene sobre cosas o bienes deviene del derecho que tiene de ejercitar tal
poder. Es derecho sobre la cosa. Hay una relación entre el sujeto y objeto. Una relación que nace
desde el momento en que el presunto poseedor puede realizar actos de disposición sobre la cosa
o cualquier acto calificado de posesorio. Cuando se asume una conducta que implique actuación
posesoria, o cuando se permita o se toleren actos de terceros sobre la cosa fundado en un poder
de hecho, es porque se tiene el derecho.

Características de la posesión:

Esta figura jurídica, que a su vez es un hecho, significa que la ley presume que las personas que
poseen una cosa son los verdaderos titulares de ese derecho.

La posesión da apariencia a una persona de ser el titular de un derecho real.

Se regula en el Código civil.

Cualquier persona física o jurídica puede ser poseedor, ya que una persona no se erige poseedor al
cumplir requisitos, sino que es una situación de hecho.

La posesión puede ser ejercida por varios poseedores.

El ordenamiento jurídico da protección a la posesión, es decir, prohíbe que nadie (ni siquiera el
que tenga el derecho legítimo a poseer por ser propietario) pueda arrebatar la posesión por la
fuerza.

Puede recaer sobre cosas y derechos susceptibles de apropiación, como la servidumbre.

Acciones interdictales:

trato se lleve a cabo y es por esto que ante la perturbación de una persona ajena tanto el uno
como del otro de los contratantes, intenten la acción interdictal para facilitar el cumplimiento del
contrato. Aquí es evidente que no cabe considerar si el hecho está contemplado en el contrato.

Entre los contratantes, para exigir el cumplimiento del contrato. Del articulado del Código Civil, se
desprende que el único legitimado activo de la acción interdictal de amparo es el poseedor
legítimo y el precario en nombre e interés del poseedor legítimo. Como sabemos, la condición de
precariedad en la posesión deriva de una relación jurídica y, por lo tanto, sería absurdo que el
poseedor precario pudiera intentar contra el poseedor legítimo la citada acción interdictal, ya que
éste puede sólo intentar la acción interdictal de amparo en nombre y en interés del poseedor
legítimo; por lo tanto, sería verdaderamente absurdo, repito, que el poseedor precario en nombre
y en interés del poseedor legítimo intentara la acción interdictal de amparo contra el mismo
poseedor legítimo que sería la otra parte en la relación contractual.

Interdicto de amparo:

Legitimación activa: El interdicto de amparo es una acción de tutela de la posesión, concedida al


poseedor legítimo de un inmueble, de un derecho real o de una universalidad de bienes muebles.
Protege, por tanto, la posesión que resuma los caracteres enunciados en el artículo 772 del Código
Civil.

El interdicto de amparo, queja o mantenimiento protege al poseedor contra las perturbaciones de


que puede ser objeto su posesión. Su finalidad, pues, es hacer cesar dichas perturbaciones para
restablecer la situación existente antes de que éstas ocurrieran.

Interdicto de despojo:

El interdicto de despojo tiene lugar cuando sin previo juicio ha sido desposeído el poseedor.
Deberá probar los hechos y la fecha de los actos de desposesión. Su objeto es devolver o restituir
la posesión a quien la ha perdido, aunque el título del despojante fuera mejor.

Interdicto de obra nueva:

Es aquél en virtud del cual el juez dicta providencia acordando que se requiere al dueño de la obra
para que la suspenda en el estado en que se halle bajo apercibimiento de demolición de lo que
edifique.

Que se esté ejecutando una construcción material que ocasione un cambio en el estado actual de
las cosas.

Que dicha construcción perjudique, moleste u origine algún inconveniente o interferencia en la


propiedad, posesión o derecho real del actor, con daños efectivamente producidos y constatados
o simplemente potenciales (es decir, protege el daño actual, pero, fundamentalmente, el daño no
causado que se prevé que va a producirse con el desarrollo de la obra).

Que dicha obra o construcción no esté finalizada, pudiendo intentarse la acción tanto para impedir
una obra nueva como para suspenderla en el estado en que se encuentre cuando su continuación
pueda perjudicar al titular de un derecho cuyo objeto no pueda sustraerse al daño actual o futuro
de la obra.

La finalidad del interdicto de obra nueva es la paralización en ciertos casos de la obra.

Interdicto de obra vieja:

Quien tuviere motivo racional para temer que un edificio, un árbol o cualquiera otro objeto
amenace con daño próximo un predio u otro objeto poseído por él, tendrá derecho a denunciarlo
al Juez y de obtener según las circunstancias, que se tomen las medidas conducentes a evitar el
peligro, o que se intime al interesado la obligación de dar caución por los daños posibles (C.C., art.
786).

Es necesario que exista un temor racional de que un edificio, un árbol u otro objeto amenace con
causar un daño próximo.

A) El temor debe ser racional, o sea, fundado, lo que en último término es una cuestión de hecho
que le toca resolver al Juez.

B) El temor debe obedecer a un daño próximo que un edificio, árbol u otro objeto pueda causar.

C) La fuente del daño temido (un edificio, un árbol o cualquier otro objeto) puede ser cualquier
cosa capaz de producirlo sin que sea necesario que se trate de una «obra» propiamente dicha, o
sea, del resultado de una actividad humana.

D) El objeto que crea la amenaza debe existir ya.

E) El daño temido debe ser próximo, lo que se contrapone tanto a daño actual como a daño
remoto. Si el daño ya se ha producido el interdicto carece de sentido porque ninguna de las
decisiones que en él puede tomar el Juez podría remediar la situación. Sin embargo, si ya se han
producido daños; pero existe temor fundado de que se causen otros daños, el interdicto procede
respecto de estos últimos.

F) El daño temido debe consistir en una destrucción o deterioro.

1º De acuerdo con el C.P.C. derogado, si el Juez declaraba con lugar el interdicto podía ordenar
que se tomaran «las medidas conducentes a evitar el peligro» o que el demandado prestara
«caución por los daños posibles»; pero no podía condenar al pago de daños causados ni resolver
cuestiones propias de juicio petitorios.

2° Conforme al C.P.C. vigente se procederá de acuerdo con el artículo 713 eluden y el Juez
resolverá según las circunstancias sobre las medidas conducentes a evitar el peligro o intimará al
querellado a constituir garantías suficientes para responder de los daños posibles «de acuerdo a lo
pedido por el querellante» (C.P.C., art. 717).
De la resolución que dicte el Juez «cualquiera que ella sea» se oirá apelación a un solo efecto
(C.P.C., art. 718) y en lo sucesivo «toda reclamación entre las partes se ventilará por el
procedimiento ordinario» (C.P.C., art. 719).

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