CONTESTA DEMANDA
S.J.L EN LO CIVIL (28°)
STEFANIE RAMDOHR MONTGOMERY, abogado, en representación de CGE
DISTRIBUCIÓN S.A (en adelante indistintamente “CGED”), en su calidad de
continuador legal de EMPRESA ELÉCTRICA DE MELIPILLA, COLCHAGUA Y MAULE
S.A (en adelante indistintamente “EMELECTRIC”), en autos sobre indemnización de
perjuicios caratulados “INVERSIONES, ASESORÍAS Y CAPACITACIÓN
CASTELLANO LIMITADA / EMPRESA ELÉCTRICA DE MELIPILLA, COLCHAGUA Y
MAULE S.A”, causa Rol C-22.726-2017 a S.S. respetuosamente digo:
Que, encontrándome dentro de plazo, en conformidad a lo dispuesto en el artículo 308
del Código de Procedimiento Civil, vengo en contestar de la demanda de autos,
solicitando el rechazo de ellas en todas sus partes, todo ello con costas, en base a los
argumentos de hecho y de derecho que pasaré a exponer.
ALEGACIONES DE LA PARTE DEMANDANTE
1. INVERSIONES, ASESORÍAS Y CAPACITACIÓN CASTELLANO LIMITADA,
representada por el abogado FELIPE VÁSQUEZ JIMÉNEZ, interpone en estos autos
una demanda de indemnización de perjuicios por responsabilidad
extracontractual en contra de EMELECTRIC (hoy CGE), por la supuesta
responsabilidad que le cabría a mi representada en el incendio que habría
acaecido el 29 de enero de 2012 en el sector “El Culenar” en la comuna de
Litueche.
2. A juicio del demandante, el presunto incendio se habría originado “por un corte
o desprendimiento de un cable de la instalación eléctrica, producido en un
punto intermedio de la distancia existente entre los postes número 52 y 50, el
cual, al estar energizado y tomar contacto con la vegetación y hierbas secas
existentes en el suelo, dio lugar al foco del incendio (…).”
3. En relación a los supuestos daños sufridos, sostiene que por el incendio de
supuesta responsabilidad de mi representada habrían resultado afectadas 81,67
hectáreas de propiedad del demandante, razón en virtud de la cual demanda
una indemnización ascendente a $150.000.000.-
4. Fundamenta el demandante su acción resarcitoria en lo dispuesto en los
artículos 2314 y 2329 del Código Civil, los artículos 254 y siguientes del Código
de Procedimiento Civil y, finalmente, en el las “demás [normas] pertinentes.”
1
ALEGACIONES DE LA DEFENSA
Hacemos presente a S.S., en relación a los hechos que se señalan en la demanda, que
en esta etapa procesal y para los efectos de la prueba que deberá ofrecerse y rendirse,
esta parte controvierte la totalidad de los hechos alegados por los demandantes
y que en caso de comprobarse la existencia del presunto incendio, este no
tuvo como punto de origen el señalado por el demandante, y que el mismo no
tiene como causa ningún accidente eléctrico ocurrido como consecuencia de
ninguna conducta u omisión culpable en que haya incurrido EMELECTRIC.
La defensa de esta parte se estructurará de la siguiente manera:
I. ANTECEDENTES DE HECHO
II. EXCEPCIÓN DE PRESCRIPCIÓN
III. EXCEPCIÓN PERENTORIA DE FALTA DE LEGITIMACIÓN ACTIVA DEL DEMANDANTE Y
EXCEPCIÓN PERENTORIA DE FALTA DE LEGITIMACIÓN PASIVA DE EMELECTRIC S.A.
IV. ALEGACIONES DE FONDO – FALTA DE LOS PRESUPUESTOS DE LA RESPONSABILIDAD
EXTRACONTRACTUAL
V. INEXISTENCIA DE LOS PERJUICIOS QUE SE RECLAMAN, NATURALEZA Y MONTOS
VI. EN CUANTO A LOS REAJUSTES E INTERESES – COSTAS
I. ANTECEDENTES DE HECHO
1. SOBRE LA SITUACIÓN DE LA SEXTA REGIÓN EN ENERO DE 2012
En atención a las alegaciones de responsabilidad formuladas por los demandantes –
que esta parte controvierte en su totalidad-, es fundamental que S.S. considere
previamente las características del lugar y la época en la que ocurrieron los hechos, en
particular debido al supuesto nexo de causalidad que se alega en la especie.
En efecto S.S., la sexta región desde hace años se encuentra sufriendo una sequía
histórica, producida por la falta de lluvias y elevadas temperaturas, factores que
pudieron haber resultado determinantes en el inicio y propagación del incendio materia
de autos. A mayor abundamiento, tan solo 3 días antes de que desatara el incendio, el
Ministerio de Agricultura decretó “Emergencia Agrícola” en 22 comunas de la VI Región
de O’Higgins, incluyendo la comuna de Litueche.
Las formulaciones hechas, apuntan a graficar de modo claro la compleja situación que
se vivía en la zona. Además, debemos tener en consideración que el incendio tuvo
lugar entre los meses de enero y febrero, fecha en que la zona es visitada por turistas,
que acampan en diversos lugares, hecho que incrementa el riesgo de incendio.
Debemos insistir, entonces, que en este proceso la problemática de la causa o nexo
causal de los supuestos daños sufridos por el demandante debe quedar
fehacientemente
2
asentada. Se descarta, a nuestro parecer, toda posible elaboración de presunciones o
informes que no sean absolutamente certeros y científicos.
2. SOBRE EL FOCO DEL INCENDIO
A este respecto, el demandante ha citado, fragmentadamente, presuntos documentos
– que esta parte desconoce- todos los cuales, en su errado concepto, permitirían
concluir que EMELECTRIC sería responsable del presunto incendio materia de autos.
Controvertimos en términos expresos todo lo anterior.
En efecto S.S., en primer lugar, el demandante cita el presunto informe N°338/00851,
el cual señalaría:
“Si bien la empresa ELECMETRIC, luego de ocurrido el incendio limpió la faja
que va por debajo del tendido eléctrico, se puede observar que en las zonas no
afectadas, hay árboles de grandes dimensiones, los cuales miden 15 metros de
altura, sobrepasando dicho tendido. Se adjunta anexo fotográfico”
“(…) el incendio se originó por un corte en el tendido eléctrico, lo cual puede
haberse ocasionado producto de una fatiga de materiales o bien a la falta de
mantención en la faja que se encuentra bajo el tendido eléctrico, ya que la gran
altura de los árboles existentes más el viento existente en la zona pueden
ocasionar un corte.”
“Que se puede establecer que la responsabilidad del incendio ocurrido,
corresponde a la empresa eléctrica Emelectric S.A, por su actuar negligente en
la fiscalización y mantención del tendido eléctrico en la zona, por cuanto no se
realizaron las podas o limpieza de las fojas donde se encuentra establecido el
trazado del tendido eléctrico.”
Luego, el demandante cita el presunto Informe Pericial Medioambiental O N°110, en los
cuales se señalaría:
“El valor obtenido por la humedad del Combustible Ligero Muerto (HCLM) para
el día y hora en que ocurrió el incendio, indica que es probable la ignición del
material vegetal combustible y su posterior propagación dadas las condiciones
meteorológicas reinantes. Además, considerando la presencia de un tendido
eléctrico, e indicios de la reparación del mismo, así como desmalezado bajo
esta red eléctrica, junto con el valor de la H.C.L.M, permiten clasificar este
incendio en la categoría de accidental, o sea, aquellos provocados por
accidente, negligencia o descuido. En este caso en particular se encuentra
referido a un acto negligente al no mantener libre de arbolado o malezas la faja
en donde se encuentra el tendido eléctrico.”
3
“Los vestigios de alteración de la línea bifásica de media tensión en las
inmediaciones del punto N°1, además de cortas recientes en arbolado presente
bajo dicho tendido, pueden ser indicadores de un incendio cuya causa se
encuentra clasificada dentro del grupo Accidentes, específicamente eléctrico,
por un acto negligente y/o descuido al no mantener despejado de arbolado y
malezas la faja baja del tendido eléctrico de media tensión.”
Pues bien, de la simple lectura de los extractos de los presuntos informes, ninguno es
claro en señalar una relación causa efecto entre los deberes de seguridad
presuntamente incumplidos por mi representada y el incendio que se habría
originado como consecuencia necesaria y directa de los mismos. A mayor
abundamiento, dichos informes son abiertamente contradictorios o manifiestamente
infundados:
i. Respecto del Informe Policial N°338/00851, señalamos que llama
poderosamente la atención que en un primer momento hable en términos
potenciales, utilizando incluso el vocablo “puede”, para luego concluir, de
manera absolutamente infundada, que el incendio se debería al actuar
“negligente” de EMELECTRIC.
El referido informe no descarta otras causas, ya sea del incendio, o del corte
de cables. En este último caso, destacamos que el tendido eléctrico pudo
verse afectado una vez que fuese alcanzado por las llamas, una vez
desatado el incendio.
ii. Respecto al Informe Pericial Medioambiental O-N°110, nuevamente nos
encontramos con un documento que se encuentra redactado en términos
dubitativos, señalando que: “es probable la ignición del material vegetal
combustible y su posterior propagación dadas las condiciones
meteorológicas reinantes”.
No logramos entender como de una premisa que es “probable”, se logra
llegar a una conclusión tan categórica, como la de este caso, esto es, que el
incendio sería responsabilidad de EMELECTRIC. Pareciera ser que da la sola
existencia de líneas eléctricas y de vegetación, se seguiría ineludiblemente
que el incendio tendría un origen eléctrico, sin dan un mayor raciocinio de
los elementos existentes en el sector, y de como ellos, no permitirían
generar el incendio, razón por la cual el mismo sería consecuencia directa y
necesaria del actuar de EMELECTRIC.
4
Queda de manifiesto, entonces, que el actor no se hace cargo de una serie de hipótesis
que pudieron se causa del incendio, entre las cuales podemos destacar:
- Incidencia de materiales incandescentes o altas temperaturas.
- Ignición de vegetación debido a amplificación de la luz solar en vidrios, botellas
u otros elementos.
- Cigarrillos o fósforos mal apagados.
¿Acaso no resulta mucho más probable que la causa del corte del tendido eléctrico
haya sido el calor generado por un incendio iniciado previamente? En este sentido
señalamos que no hay un testigo presencial del origen del incendio, por lo que un corte
del tendido eléctrico perfectamente pudo ser causado como consecuencia del calor
emanado de un incendio por otras causas descartadas a priori por los actores.
3. RESPECTO DE EMELECTRIC
Nuestra representada no ha infringido deber de cuidado una obligación de carácter
reglamentario o legal alguno. A mayor abundamiento, mi representada cumplió con las
obligaciones de mantención que impone el ordenamiento jurídico en materia de
servicios eléctricos.
En definitiva S.S., controvertimos que el demandante haya sufrido algún perjuicio con
ocasión del incendio de enero de 2012; asimismo, controvertimos que el demandante
sea dueño de la propiedad que indican, que exista un vínculo causal entre alguna
acción u omisión imputable a mi representada y algún daño o perjuicios que
hipotéticamente hubieran sufrido.
II. EXCEPCIÓN PERENTORIA DE PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN
En conformidad a lo dispuesto en los artículos 2332, 2492 y a los artículos 2514 y
siguientes, todos del Código Civil, vengo en oponer la excepción perentoria de
prescripción extintiva, como modo de extinguir la acción judicial materia de autos.
En primer lugar, debemos señalar que el actor en su libelo sustenta su acción en base
del régimen de responsabilidad extracontractual, contenido en el título XXXV del Libro
IV del Código Civil. Lo anterior se desprende de manera expresa de diversos pasajes
de la demanda, sin embargo, para efectos ilustrativos señalaremos lo dispuesto en la
parte petitoria de la demanda:
“POR TANTO: En mérito de lo expuesto y dispuesto en los artículos 2314,
2329 del Código Civil y demás normas legales citadas, 254 y siguientes del
Código de Procedimiento Civil y demás pertinentes (…)”1
1
Demanda, página 14.
5
Tomando en consideración que los demandantes han invocado un régimen de
responsabilidad estrictamente civil, debemos atenernos exclusivamente a las
disposiciones que contiene el Código Civil sobre la materia. En este sentido, el artículo
2492 señala:
“Art. 2492. La prescripción es un modo de adquirir las cosas ajenas, o de
extinguir las acciones y derechos ajenos, por haberse poseído las cosas o
no haberse ejercido dichas acciones y derechos durante cierto lapso de
tiempo, y concurriendo los demás requisitos legales.
Una acción o derecho se dice prescribir cuando se extingue por la
prescripción.”
Como se desprende del artículo recientemente citado, nuestra legislación conceptualiza
en un mismo artículo la prescripción adquisitiva y la extintiva, siendo la doctrina, quien
en base a lo dispuesto por en el artículo 2492, ha dado una definición circunscrita
únicamente a la prescripción extintiva, entendiéndola como: “Un modo de extinguir los
derechos y acciones ajenos, por no haberlos ejercitado el acreedor o titular de ellos
durante cierto lapso de tiempo, concurriendo los demás requisitos legales.”2
Dicho lo anterior, cabe señalar que el propio Código Civil contempla diversos requisitos
para que pueda operar la prescripción. En primer lugar, se consagran reglas comunes
a toda prescripción, y luego los requisitos específicos para dar lugar a la prescripción
extintiva. A continuación, se expondrán someramente cada uno de ellos.
Los requisitos para que opere esta prescripción, se han entendido como:
- Las reglas comunes a toda prescripción, entendiéndose por estas a)
Que toda prescripción debe ser alegada; b) que toda prescripción puede ser
renunciada, una vez cumplida y c) que corre por igual en contra de toda
clase de personas;
- Requisitos propios de la prescripción extintiva: a) Acción prescriptible;
b) Inactividad de partes; y c) Tiempo de prescripción.
A mayor abundamiento, nuestro Máximo Tribunal ha señalado lo siguiente en un reciente
fallo:
“Que resulta conveniente consignar que la prescripción es una institución
de orden público cuyo fundamento se vincula con consideraciones
de utilidad y seguridad jurídicas, entre ellas, la certeza y estabilidad
de las relaciones jurídicas y consistencia de los derechos, en la medida
que concurran los requisitos que al efecto ha establecido el legislador:
2
Abeliuk René, Las Obligaciones Tomo II. Editorial Jurídica de Chile (1993). P.995.
6
prescriptibilidad de la acción, transcurso del tiempo e inactividad de
las partes”3
Respecto a quién puede alegar la prescripción, la regla es que, por ser una
excepción real, puede ser alegada por todos los obligados al pago de una obligación,
tal como ocurriría en este caso respecto de mi representada.
No hay duda de que en autos nos enfrentamos a una situación que cumple con todos y
cada uno de los requisitos para dar lugar a la prescripción, y es que, primeramente,
estamos frente a una acción prescriptible - conforme a la regla general de que toda
acción lo es – y es que la acción que persigue una indemnización de perjuicios en
ningún caso ha sido planteada como una excepción a la regla.
En segundo lugar, ha habido una evidente inactividad de la parte demandante,
viniendo la prescripción extintiva a ser una especie de sanción para el acreedor
indolente que deja pasar períodos prolongados, sin hacer efectivos sus créditos.4
Ahora bien, respecto a la interrupción de la prescripción, hay consenso tanto en la
doctrina como en nuestra jurisprudencia, de que se deben cumplir los siguientes
requisitos:
- Debe presentarse una demanda judicial, conforme al artículo 2518 inciso
3º que señala “se interrumpe civilmente por la demanda judicial”.
- Notificación de la demanda. Para que opere la interrupción, es claro que no
basta la presentación de la demanda, sino que es necesario que esta se
encuentre legalmente notificada, debiendo notificarse la misma antes del
vencimiento del plazo de prescripción.5
- Que no se haya producido alguna de las situaciones contempladas en el
artículo 2503, correspondientes al abandono del procedimiento, desistimiento
de la demanda o sentencia absolutoria.
Por último, respecto al tiempo de prescripción, el artículo 2332 del Código Civil
establece que las acciones que se conceden bajo el estatuto de responsabilidad
extracontractual, prescriben en cuatro años contados desde la perpetración del
acto.
Pues bien, teniendo presente lo anterior, resulta que la acción dirigida en contra de
mi representada se encuentra ineludible e irremediablemente prescrita, como
se expondrá a continuación:
3
Excelentísima Corte Suprema, Rol Ingreso Corte N° 3952-2015. Énfasis agregado
4
RAMOS PAZOS, RENÉ. Ob.cit. p. 455
5
RAMOS PAZOS, RENÉ. Ob. Cit. 459.
7
- Los demandantes respecto de los cuales se opone esta excepción, accionan
buscando la indemnización de perjuicios por responsabilidad extracontractual,
por un incendio ocurrido el día 29 de enero de 2012.
- Pues bien, según el estampado receptorial extendido por el ministro de fe, don
Luis Claudio Vega Navarro, la demanda de autos fue notificada a mi
representada el día 4 de diciembre de 2017, esto es a 5 años, 10 meses y 5
días de los hechos en los cuales se funda la presente acción, período que
excede con creces el plazo de 4 años exigido por el artículo 2332 del Código
Civil.
- Respecto de los demandantes de autos, no concurre ninguna circunstancia
que pueda haber interrumpido la prescripción que esta parte alega.
En efecto, pese a lo señalado por los demandantes, lo cierto es que la
presentación y notificación de la demanda ante tribunal incompetente en caso
alguno pudo haber interrumpido el plazo de prescripción, en tanto, como es
bien sabido por S.S., la doctrina y la jurisprudencia se encuentran contestes en
que lo obrado ante un tribunal incompetente es nulo, por aplicación de los
artículos 6 y 7 de la Constitución Política de la República6. En este mismo
sentido se ha pronunciado la Excelentísima Corte Suprema:
“13°. Que contrariamente a lo sostenido por el arbitrio de nulidad sustancial,
los jueces del mérito efectuaron una correcta aplicación de las normas
atingentes al caso. En este entendido, además de lo dicho a propósito de la
casación de forma, y tal como lo sostiene el fallo recurrido, la declaración de
incompetencia impide cuando ese defecto ha sido oportunamente
denunciado considerar como válido lo obrado ante aquel que no
aparecía llamado por ley a resolver el asunto, puesto que el acogimiento
de esa excepción de incompetencia alegada en este caso como declinatoria no
resulta subsanable, sino que por el contrario, en el ámbito civil concluye el
proceso, justamente por incompetencia del tribunal. Ante tal escenario, y sin
que exista norma expresa en esta materia como si ocurre en otras ramas del
derecho, no puede pretenderse conferir viabilidad a una demanda presentada
ante un tribunal diverso al que correspondía. De ahí que el archivo de los
antecedentes resulta el único medio para concluir ese proceso indebidamente
enderezado, en espera que el accionante se conduzca conforme a la declaración
de incompetencia y radique su pretensión, ahora sin defecto, ante el tribunal
que corresponda”.7
En definitiva S.S., concurren todos los requisitos para dar lugar a la prescripción de su
acción indemnizatoria, esto es: (i) la acción prescriptible; (ii) inactividad de partes; y
6
En este sentido, y a fin de dejar en claro cualquier inquietud, se pronuncia el inciso 2° del
Artículo 137 del Proyecto de Código Procesal Civil, norma que dispone: “Las actuaciones
8
realizadas quedarán sin valor si se acogiere la incompetencia del tribunal.”
7
Sentencia Excelentísima Corte Suprema, Rol de Ingreso Corte N°17.091-2016. Énfasis agregado.
9
(iii) transcurso del tiempo (4 años), razón por la cual la demanda de autos no puede
prosperar.
III. EXCEPCIÓN PERENTORIA DE FALTA DE LEGITIMACIÓN ACTIVA DEL
DEMANDANTE Y EXCEPCIÓN PERENTORIA DE FALTA DE
LEGITIMACIÓN
PASIVA DE EMELECTRIC S.A
1. Cuestión preliminar sobre la legitimación para litigar.
Previo a los argumentos en los que se sustenta la excepción interpuesta, consideramos
de suma relevancia, referirnos entonces a la acción. Respecto de quién o quiénes son
titulares de la misma y en contra de quién o quiénes puede ser ejercida, de manera
tal, que dicho acto que da inicio al proceso sea conducente al fin del mismo: la
dictación de una sentencia que resuelva el conflicto. Nuestra doctrina ha señalado que
desde el momento en que se produce la violación de un derecho, su titular recurre a la
protección del Estado, quien se la proporciona mediante aquellos en quienes reside la
función jurisdiccional. La manera de provocar esta protección es deduciendo una
demanda, que es el modo normal de ejercitar la acción, y se manifiesta posteriormente
en un acto del tribunal que recibe el nombre de sentencia8.
Nuestro Código de Procedimiento Civil no contiene ninguna definición de lo que se debe
entender por acción, ya que sus redactores tuvieron presente el concepto de acción como
un elemento del derecho sustantivo, es decir, participaron de la teoría clásica de la
acción. Así y siguiendo la posición doctrinaria clásica, deben concurrir al ejercicio de la
acción una serie de elementos, a saber:
a) Existencia de un derecho, ya que la acción no es más que el derecho
subjetivo puesto en ejercicio.
b) Existencia de un interés, es indispensable que el actor tenga interés porque
el derecho no es sino el interés protegido por la ley, y si falta el interés, la
protección que es la acción es innecesaria y desaparece.
c) Existencia de una calidad, es decir que el actor debe estar legitimado para
deducir la acción, y lo está aquel al cual la ley le reconoce la posibilidad de
accionar.
d) Existencia de una capacidad, el actor o demandante para deducir
válidamente su demanda, es decir, para entablar su acción debe tener
capacidad procesal equivalente a la capacidad de ejercicio del Código Civil.
Siguiendo a CASARINO, son tres los elementos de la acción: (i) Los sujetos de la acción,
(ii) El objeto de la acción y, (iii) La causa de la acción. En cuanto al primer elemento,
este procesalista, nos señala que los sujetos de la acción, a su vez, se clasifican en:
8 CASARINO VITERBO, Mario (2000). Manual de Derecho Procesal, Tomo III (Editorial Jurídica de
Chile). P. 28.
9
activo y pasivo9. Al hablar que la acción debe ejercitarse con las formalidades que
señala la ley nos estamos refiriendo a que ese ejercicio debe realizarse a través de un
vehículo, de una prestación que se hace al tribunal y esa es la demanda.
En general podemos decir que la demanda es el medio hábil para ejercitar la acción
siendo ésta la forma de hacer valer el derecho que se reclama.
Vistos los conceptos de acción y pretensión, nos toca señalar que nuestra
jurisprudencia y doctrina sostienen en forma unánime, que uno de los requisitos para
obtener la tutela jurisdiccional, la protección de los derechos por medio de los
tribunales de justicia, es que la demanda se entable por el sujeto al cual
corresponda la acción y se dirija en contra del sujeto pasivo de la misma. Este
requisito se denomina legitimación en la causa, y puede ser activa –en el caso del
demandante– o pasiva -en el caso del demandado-. Nuestro ordenamiento jurídico
determina a quien corresponde la acción. En el caso de la responsabilidad
extracontractual corresponde a aquellos que al tenor de lo dispuesto en los artículos
2314 y siguientes del Código Civil hayan sufrido el daño.
2. EXCEPCIÓN DE FALTA DE LEGITIMACIÓN ACTIVA DEL DEMANDANTE
En el sentido indicado en el acápite anterior, debemos señalar que en el caso de autos
nos encontramos ante un solo demandante quien presenta el libelo indemnizatorio en
contra de mi representada. Para intentar esta acción y por lo tanto, tener legitimación
activa para demandar, es requisito indispensable que quien demanda tenga alguna de
las calidades establecidas en el artículo 2315 del Código Civil.
El demandante que señala que demanda la indemnización de perjuicios en su calidad
de dueño de las propiedades que indica, en razón de haber sufrido un supuesto daño,
por lo que deberá acreditar en este juicio lo siguiente:
- Su calidad de propietario
- Su calidad de único propietario
- No haber otorgado el usufructo de las propiedades a terceros.
- Haber sufrido un daño. Recordemos que el daño es el centro de la
responsabilidad, sin daño no hay responsabilidad, por lo que su correlativa
acción no existe. La falta de daño demuestra la falta de condición de la acción y
su consiguiente falta de legitimación.
Mediante la oposición de esta excepción, controvertimos todos los presupuestos
enunciados anteriormente, y que darían a los demandantes legitimación activa para
accionar en estos autos, debiendo ser probados por el demandante.
9CASARINO VITERBO, Mario (2000). Manual de Derecho Procesal, Tomo III (Editorial Jurídica de
Chile). P. 28.
10
En consecuencia, corresponde a S.S., pronunciarse respecto de la falta de legitimación
activa de los demandantes, según se solicitará en el petitorio de esta presentación.
3. EXCEPCIÓN DE FALTA DE LEGITIMACIÓN PASIVA DE EMELECTRIC
La parte demandante ha errado al intentar su demanda en contra de nuestra
representada en atención a que, no ha tenido participación alguna en los hechos
en que se funda la acción resarcitoria de autos y no existe relación causal
entre algún daño que se reclama y alguna acción u omisión atribuible a mí
representada, mal podría EMELECTRIC. ser el legitimado pasivo de la acción que se
emprende.
En efecto, mi representada no ha infringido deber de cuidado u obligación de
carácter reglamentario o legal, toda vez que el incendio no se produjo a causa de
alguna conducta negligente por parte de mi representada, y no tiene como causa
accidente eléctrico alguno.
Aparece como evidente y notorio, que la causa de los innumerables incendios es
diversa. No obstante de ellas, la parte demandante invoca exclusivamente una, esto es
la supuesta negligencia de nuestra representada, la que controvertimos desde ya en
términos absolutos.
Finalmente, además de los puntos indicados y considerando que la parte demandante
deberá acreditar que han sufrido un daño, hecho que consideramos inexistente,
estimamos que en la especie no se configura la responsabilidad civil de esta
demandada.
EL DERECHO
Nuestra doctrina, sobre la base de los artículos 1545 y siguientes, y 2314 y siguientes
del Código Civil abordan la cuestión de la sobre el sujeto pasivo de la acción de
indemnización y la relación de causalidad como factor de atribución de la
responsabilidad. En este sentido, ALESSANDRI señala:
“En principio esta acción sólo puede intentarse contra el que hizo el
daño y sus herederos y, por excepción, contra el tercero civilmente
responsable y contra el que, sin ser cómplice, recibe provecho del dolo
ajeno, pero sólo hasta concurrencia de este provecho y sus respetivos
herederos”10.
11
10
ALESSANDRI RODRÍGUEZ, Arturo (2003). De la Responsabilidad Extracontractual en el Derecho Civil
Chileno, (Editorial Juídica de Chile). P. 346.
12
Al referirse al autor señala: “Son autores del daño todos los que
contribuyeron a producirlo, sea en calidad de tales, como cómplices o
encubridores”11.
En este punto, nuestro ordenamiento jurídico es claro, al limitar la legitimidad pasiva
únicamente quienes han participado activa o pasivamente en la actuación ilícita que
ha causado el daño, o a las demás personas que la ley indica. En el caso de autos,
EMELECTRIC. no ha participado activa ni pasivamente en la ocurrencia de los hechos
demandados y no se encuentra en ninguna de las hipótesis legales.
Por su parte, nuestra jurisprudencia ha señalado que:
“La excepción de falta de legitimación pasiva se conceptúa como la
ausencia de la cualidad de titular del derecho de pretender una sentencia
favorable respecto de lo que es objeto de litigio -en su faz activa- o bien
cuando no media coincidencia entre la persona del demandado y aquella
contra la cual la acción está dirigida. Esa falta de legitimación, cuando
atenta contra la capacidad o representación, será generalmente materia de
una excepción dilatoria de previo y especial pronunciamiento, pero cuando
se dirige contra de la necesaria legitimación determinar en este caso
el verdadero responsable del hecho culposo, será materia de fondo,
siendo ella un presupuesto procesal de la sentencia”.12
CONCLUSIÓN
Establecido lo anterior, en cuanto a los hechos y el derecho, queda claramente
formulada la presente excepción y sus fundamentos, resultando que el actor ha errado
al intentar su acción en contra de quien no es legitimado pasivo de ella, ya que ni
fáctica ni legalmente existe razón alguna para intentar la acción que se emprende en
contra de la demandada.
Asimismo, esta parte sostiene lo siguiente: (i) No le empece la acción interpuesta en
su contra, ya que la normativa invocada por la parte demandante no le es aplicable, no
hay acción; (ii) La conducta por omisión supuestamente imputable a nuestra
representada no existe, en consecuencia, al no tener participación en los hechos, y
desaparecer además el requisito de la causalidad, no tiene la calidad de legitimado
pasivo en este juicio;
11
ALESSANDRI RODRÍGUEZ, Arturo (2003). De la Responsabilidad Extracontractual en el Derecho Civil
Chileno, (Editorial Juídica de Chile). P. 346.
12
Corte de Apelaciones de Santiago, Rol N° 6940-2014, de 11 de noviembre de 2014. Énfasis
agregado.
13
En consecuencia, corresponde a SS., pronunciarse respecto de esta falta de
legitimación pasiva de mí representada, según se solicitará en el petitorio de
esta presentación.
III. ALEGACIONES DE FONDO - FALTA DE RESPONSABILIDAD
DE EMELECTRIC S.A.
1. PRELIMINAR: NORMAS APLICABLES A LAS EMPRESAS DISTRIBUIDORAS DE
ENERGÍA ELÉCTRICA - INEXISTENCIA DE RÉGIMEN DE RESPONSABILIDAD OBJETIVA
Sobre esta materia, la parte demandante hace referencia a una serie de normas que
regulan la actividad de distribución de energía eléctrica.
Dichas normas se refieren, fundamentalmente, al deber de mantención del tendido
eléctrico que pesa sobre todo distribuidor, tendiente a garantizar la continuidad del
servicio y evitar daños a terceros.
Somos enfáticos en que la actividad de distribución de electricidad regulada por
las normas antes citadas, está sujeta a un régimen que equivale al régimen de
responsabilidad civil extracontractual de los artículos 2314 y siguientes del
Código Civil. En este sentido, la parte demandante deberá acreditar todos los
presupuestos de la responsabilidad civil extracontractual que se tratarán en detalle en
el siguiente capítulo de esta contestación.
En definitiva, estamos frente a un juicio de responsabilidad civil
extracontractual de regla general, es decir, un juicio de responsabilidad por
culpa o subjetivo, en el cual se deben acreditar todos los presupuestos que a
lo largo de esta actuación desarrollamos.
2. LOS PRESUPUESTOS DE LA RESPONSABILIDAD
En cuanto a la responsabilidad extracontractual, A LESSANDRI la define como, “aquella
que proviene de un hecho ilícito intencional o no que ha inferido injuria o
daño a la persona o propiedad de otro […]. No hay relación entre el autor del
daño y la víctima y si la hay el daño se produjo al margen de ella […]. Supone
la ausencia de obligación, se produce entre personas jurídicamente extrañas
por lo menos en cuanto al hecho de que deriva y es ella la que crea la
obligación de reparar el daño”13.
De acuerdo a lo anterior y lo prescrito en el artículo 2314 y siguientes del Código Civil,
lo interpretado por la doctrina y la jurisprudencia, la eventual obligación de indemnizar
13
ALESSANDRI RODRÍGUEZ, Arturo (2005). De la Responsabilidad Extracontractual en el Derecho Civil
Chileno, (Editorial Jurídica de Chile) p.34.
14
en el marco del estatuto de la responsabilidad civil extracontractual requiere de la
concurrencia de los siguientes requisitos: (i) Capacidad delictual, (ii) Acto humano,
acción u omisión, (iii) Antijuridicidad, (iv) Daño, (v) Dolo o culpa del agente o autor
del acto y (vi) Causalidad.14
Sobre la responsabilidad civil extracontractual, nuestra jurisprudencia señala:
“1.- Que conforme al tenor de la demanda de fojas 1 y siguientes, el asunto
a resolver fue situado por los demandantes en el ámbito de la
responsabilidad extracontractual, acorde con lo prevenido en los artículos
2314 y siguientes del Código Civil.
No puede soslayarse, que si bien es cierto que los demandantes especifican
cuales son los hechos imputados a la demandada, también lo es que no
precisan en su libelo si la conducta de la demandada es dolosa o culposa.
Ello es importante porque conducta ilícita no es lo mismo que obrar con dolo
o culpa.
2.- Que cabe consignar que la responsabilidad extracontractual nace de
hechos jurídicos ilícitos, entendiéndose por hecho jurídico, como todo suceso
que tiene su origen en la naturaleza o en la acción del hombre que produce
consecuencias jurídicas.
El hecho jurídico puede ser lícito o ilícito, y será ilícito aquél en que la
conducta humana es contraria a derecho o a las prescripciones legales.
El hecho ilícito civil supone dolo o culpa y daño, de modo que puede
constituir delito o cuasidelito.
El delito civil es el hecho ilícito cometido con intención de dañar que ha
inferido injuria o daño a otra persona. También es el hecho ilícito, doloso
que causa daño.
El cuasidelito civil es el hecho culpable, pero cometido sin intención de dañar
que ha inferido injuria o daño a otra persona.
Y para que haya delito o cuasidelito civil es menester que el hecho sea
dañino, o sea, que cause daño, ya que precisamente la obligación que emana
del delito y del cuasidelito es la de reparar o indemnizar el daño causado.
3.- Que para que opere la responsabilidad extracontractual es necesario la
concurrencia de los siguientes requisitos:
a) Capacidad delictual o cuasidelictual del agente; b) una acción u omisión
culposa o dolosa; c) daño y d) relación de causalidad entre el hecho doloso
o culposo y el daño.
Mientras no concurran todos los requisitos señalados no nace la
obligación de indemnizar”15/16.
14
Sentencia Corte de Apelaciones de Santiago, Rol N° 1769-2000, de 25 de mayo de 2005 y,
sentencia Corte Suprema, Rol N°2106-2008 de 29 de septiembre de 2009.
15
Sentencia Corte de Apelaciones de Concepción, Rol 185-2014, de 2 de septiembre de 2014.
Énfasis agregado.
16
Sentencia Corte Suprema, Rol N° 2106-2008, de 29 de septiembre de 2009. Énfasis agregado
15
Los requisitos enunciados en la forma precedente son situaciones de hecho
que evidentemente debe probar la parte demandante. Esta parte controvierte
la concurrencia de cada uno de los presupuestos de la responsabilidad civil
fundante de la demanda de autos.
2.1. EL HECHO
En este sentido, esta parte controvierte expresamente que producto de una acción u
omisión culpable atribuible a mi representada, debiendo el demandante probar dichas
alegaciones.
2.2. ACCIÓN U OMISIÓN CULPABLE
En cuanto a la acción u omisión alegada, los demandantes deberán probar todas y
cada una de sus afirmaciones. Así, respecto de la efectividad de haber ocurrido el
hecho, como cuáles serían las acciones u omisiones o deberes que se imputan,
conducentes a establecer la responsabilidad de mi representada. Deberá acreditar la
supuesta conducta negligente de esta parte.
Sobre ello, esta parte niega categóricamente la asunción de una conducta –positiva o
negativa- generadora del daño. Al respecto, nuestra jurisprudencia ha sostenido que:
“La culpa es la actividad o manifestación de voluntad positiva de un
individuo encaminada a producir menoscabo, o bien, la omisión
consistente en no precaver aquello que ha debido preverse o
evitarse, es decir, una negligencia, desidia, imprudencia que produce
menoscabo sin intención de provocarlo”.17
Asimismo, ha señalado que:
“La responsabilidad extracontractual surge toda vez que se cumplen una
serie de requisitos, uno de ellos es que el demandado haya incurrido, en una
omisión culposa, que es la negligencia por no hacerse lo que se debe
o por realizarse menos de lo que se debe”.18
En este sentido ALESSANDRI sostiene que, si un hecho que, aún con mayor diligencia o a
costa de un mayor esfuerzo o sacrificio, de todos modos no se pudo haber previsto o
evitado, entonces estaríamos frente a una situación de caso fortuito.19
17
Corte de Apelaciones de Iquique, 10.03.2008, Rol Ingreso N°165-2007. Énfasis agregado.
18
Corte de Apelaciones de Santiago, 29.01.2010, Rol Ingreso N° 5243-2007. Énfasis agregado.
19
ALESSANDRI (2005). De la Responsabilidad Extracontractual en el Derecho Civil Chileno,
(Editorial Juídica de Chile) p. 436.
16
Esta parte estima que no le es imputable conducta – ya sea por acción u
omisión
– de ninguna clase, que unida al factor de atribución o causalidad, pueda dar
lugar a responsabilidad civil extracontractual, en el caso que los daños cuya
reparación pretende la parte demandante se hayan producido.
2.3. EL DOLO Y LA CULPA
Ciertamente en el caso de autos, no ha existido dolo, como tampoco se ha alegado. No
obstante, el actor sostiene que ha habido culpa de parte de mi representada. Ahora
bien, existe culpa cuando el sujeto falta con su actuación a la diligencia y cuidado que
le es exigido o bien, como señala el Código Civil “es la falta de aquella diligencia y
cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios.”
Como se aprecia, en uno u otro caso, es una acción u omisión de cuidado. No
obstante, en el caso de autos, los hechos acaecidos no son atribuibles a la conducta
por omisión a mi representada, quien como señalamos – y acreditaremos en la
oportunidad procesal correspondiente – siempre ha sido extremadamente diligente en
el mantenimiento de sus instalaciones eléctricas
Conclusión de lo anterior, es que a nuestra representada no le es imputable
ninguna acción u omisión culposa o dolosa de la cual se pueda derivar algún
tipo de responsabilidad.
2.4. EL NEXO CAUSAL
En cuanto al nexo causal, no existe tal entre alguna supuesta conducta
desplegada por mi representada y los daños que habría sufrido la parte
demandante, toda vez que, como ya hemos indicado anteriormente, no ha
infringido deber de cuidado u obligación de carácter reglamentario o legal. El
incendio materia de autos pudo deberse a una serie de factores, por lo cual no es
dable presumir su origen eléctrico, sin descartar otras hipótesis investigativas.
El daño requiere que sea consecuencia de la acción u omisión negligente. Sobre este
punto consideramos fundamental lo siguiente: La doctrina ha señalado que la
causalidad importa, que debe detectarse un vínculo entre la actuación (u omisión) del
agente supuestamente responsable y el hecho dañoso en sí mismo, y así se desprende
del artículo 2314 en relación con el artículo 1437, ambos del Código Civil. 20 ALESSANDRI
ya señalaba que “es menester que entre el dolo y la culpa, por una parte, y el
daño, por la otra, haya una relación de causalidad, es decir, que este sea
consecuencia o efecto de ese dolo o culpa”21.
20
BARAONA (2008). “La relación de causalidad”, (Cuadernos de Extensión UANDES) p. 66.
21
ALESSANDRI (2005). De la Responsabilidad Extracontractual en el Derecho Civil Chileno, (Editorial
Jurídica de Chile) p. 174.
17
Citando a este autor la jurisprudencia ha sostenido:
“Desde luego, y tal como lo señala don Arturo Alessandri Rodríguez en su
obra “De la Responsabilidad Extra Contractual en el Derecho Civil Chileno”
[…] ‘para que el hecho a la omisión de una persona capaz de delito o
cuasidelito le imponga responsabilidad delictual o cuasidelictual civil, no
basta que ese hecho u omisión haya sido ejecutado con dolo o culpa, ni que
cause daño: Es menester que entre el dolo o culpa, por una parte, y el
daño, por la otra, haya una relación de causalidad, es decir, que éste sea la
consecuencia o efecto de ese dolo o culpa’, lo que por lo demás aparece
recogido en el artículo 2329 del Código Civil”.22
En relación a este mismo tema, si bien la jurisprudencia ha reconocido que la
determinación de la causa y el nexo causal es difícil de establecer, la Ilustrísima Corte
de Apelaciones de Temuco, de manera determinante:
“c) El supuesto demandado o el supuesto responsable, lo será cuando esté
acreditado de manera aceptable o en una alta proporción que existe luego
de establecer la causa, un claro nexo causal entre el hecho acaecido y su
conducta (diligencia, cuidado). d) Finalmente, no se puede condenar a
ningún sujeto de derecho si en el proceso no hay claridad sobre la
causa ni menos sobre el nexo causal”23.
Cabe destacar que la relación de causalidad es un elemento fundamental en la
responsabilidad civil, así debe considerarse en la especie y así lo ha reconocido la
jurisprudencia, al señalar:
“No hay duda que esta relación de causalidad entre el hecho ilícito y el
daño producido es un elemento de la esencia de la responsabilidad
extracontractual. Puede haber culpa, dolo, capacidad y daño y no existir
responsabilidad. El daño tiene que ser la consecuencia lógica de la conducta
del agente, según el decir del prestigioso jurista René Savatier”.24
“En el contexto de la responsabilidad civil extracontractual, es
estrictamente necesario para que ésta proceda, la existencia de un hecho
ilícito, que haya causado un daño –entendido como perjuicio, menoscabo o
pérdida–, y que el mencionado daño haya sido consecuencia necesaria y
directa de la acción
22
Corte de Apelaciones de Santiago, 22.07.2010, causa Rol N° 5372, sentencia de reemplazo, N°
Legal Publishing: 46921.
23
Corte de Apelaciones de Temuco, 10.11.2010, causa Rol N° 1182-2010, considerando quinto
sentencia de reemplazo, N° Legal Publishing: 46541. Énfasis agregado
24
Corte de Apelaciones de Santiago, 25.05.05, causa Rol N° 1769-2000, sentencia de reemplazo,
18
N° Legal Publishing: 35275.
19
u omisión dolosa o culposa, en otras palabras, que exista una relación de
causalidad entre el ilícito y el daño.”25
Y sobre la necesidad de prueba de la relación causal, nuestra reciente jurisprudencia
señala:
“QUINTO: Que, el nexo causal o causalidad, esto es, "la relación entre el
hecho por el cual se responde y el daño provocado", la que debe ser
necesaria y directa, es decir, substancial (Barros Bourie, Enrique, Tratado
de Responsabilidad Extracontractual, pag. 373 y 374) , que en la especie,
se constata en el vínculo entre las omisiones negligentes de las
demandadas como son no tomar las precauciones necesarias para evitar
caídas y falta de control de las mismas por la beneficiada con la obra y el
resultado dañoso, por lo que les asiste responsabilidad extracontractual,
debiendo, corolario, indemnizar a las actoras por los daños
efectivamente causados y acreditados, en la especie, daño emergente
y daño moral, toda vez que respecto del lucro cesante no se rindió prueba
alguna por la parte demandante, correspondiéndole hacerlo de conformidad
a lo prevenido en el artículo 1698 del Código Civil”26.
Asimismo, ha sostenido que:
“Séptimo: Que, de todo lo anterior y en ausencia del presupuesto que hace
exigible la indemnización de perjuicios que se reclama, toda vez que no
fue suficientemente demostrado que existió un hecho ilícito que
causó daños; ni menos aún puede establecerse una relación de
causalidad entre un actuar reprochable del demandado y el
resultado dañoso producido, se hace patente la falta de soporte de la
acción intentada por el actor (…) a consecuencia de lo cual se procederá a
rechazar la demanda de indemnización de perjuicios impetrada, sin costas
por haber existido motivo plausible para litigar”.27
En consecuencia, la parte demandante deberá demostrar la relación causal
entre la supuesta conducta negligente que alegan habría existido por parte
de mi representada, el presunto incendio y los perjuicios que el
demandante hipotéticamente habría sufrido a causa de este.
25
Corte Suprema, 29.09.2009, 2106-2008
26
Corte de Apelaciones de Santiago; Partes: Graciela Mudernyz Carrasco con Ilustre
Municipalidad de Independencia e Ingeniería y Construcción Apoquindo; Rol: 6322-2013;
Magistrado: Pfeiffer Richter, Alfredo; Gómez Montoya, Mario; Redactor: Gómez Montoya, Mario;
Cita online legal publishing: CL/JUR/6028/2014; 74321. Énfasis agregado.
27
Corte de Apelaciones de Santiago, Rol: 9124-2015, 13.11.2015
20
2.5. EL DAÑO
En cuanto a éste presupuesto de la responsabilidad, es fundamental tener en cuenta
que, de conformidad a los actuales principios de reparación, el daño es el elemento
principal, el objeto del juicio, la cosa pedida. Éste debe reunir una serie de características
para que proceda su indemnización. A su vez, nuestra jurisprudencia ha sido clara en
señalar que, para que un hecho culposo cause responsabilidad civil es indispensable
que cause daño y se pruebe su monto.28
A este respecto nuestra jurisprudencia ha dicho:
“Para que el daño sea indemnizable se requiere que sea cierto, esto es real
y no hipotético, y de acuerdo a nuestro ordenamiento jurídico debe
demostrarse por los medios de prueba aceptados por la ley. Es la prueba la
que garantiza que el juzgador se ha convencido acerca de la verdad de las
proposiciones de las partes de un proceso.
Los daños deben ser probados por quien los alega conforme con el artículo
1698 del Código Civil, en este caso, es de cargo de la actora el peso de la
prueba. De acuerdo a lo expuesto, es menester determinar si se han
probados los perjuicios invocados.
Por las razones expuestas se concluye que la parte demandante no rindió
pruebas conducentes a acreditar la existencia del perjuicio efectivo
invocado y en consecuencia no es posible acceder a su pretensión
indemnizatoria por no haberse comprobado la concurrencia de uno de los
requisitos de la responsabilidad extracontractual, esto es, el daño”29.
En efecto, no todo daño es indemnizable, debe reunir determinados requisitos, a saber:
(i) Debe ser cierto; (ii) Debe ser personal; (iii) Debe ser directo; (iv)
Causados por un tercero distinto a la víctima; y (v) No debe estar reparado 30.
En cuanto a la certidumbre del daño, la doctrina exige que el daño reparable sea
cierto. El requisito de la certidumbre hace referencia a la materialidad del daño, a su
realidad. La certidumbre del daño solo puede resultar de su prueba 31. A su
turno, CORRAL, sostiene que el daño resarcible debe ser cierto, real y efectivo. No se
indemniza aquel que tiene caracteres de incierto, hipotético o eventual32.
Finalmente, y en cuanto al daño, R ODRÍGUEZ incluye el requisito de no haber sido
reparado; ello parece lógico, sin embargo, hay que cuidar que ello sea efectivo, ya
que
28
Corte de Apelaciones de Santiago, 5.06. 1997, RDJ, t XCIV, sec. 2º, p. 67
29
Corte de Apelaciones de Concepción, 06.01.2011, causa Rol N° 1277-2010.
30
Así lo señalan BARROS, CORRAL y RODRÍGUEZ.
31
BARROS, Enrique (2006): Tratado de Responsabilidad Civil Extracontractual, (Editorial Jurídica de
Chile) p. 236.
32
CORRAL, Hernán (2013): Lecciones de Responsabilidad Civil Extracontractual, (Thomson Reutres
21
Chile) p. 136.
22
si la victima haciendo uso de algún seguro reparó parcialmente el daño, el detrimento
o daño será menor; lo contrario importaría un enriquecimiento sin causa.
2.6. CONCLUSIÓN
En razón de lo anterior es que la parte demandante deberá probar cada uno
de los presupuestos de la responsabilidad que se le imputa a mi representado,
los cuales para estos efectos no reconocemos ninguno de ellos.
En este sentido, ha señalado nuestra jurisprudencia lo siguiente:
“7.- Que, en relación al peso de la prueba en la responsabilidad
extracontractual, el onus probandi recae sobre el demandante o acreedor,
quien debe acreditar el hecho doloso o culposo imputado al demandado.
En materia de responsabilidad delictual o cuasidelictual es la víctima que
reclama la correspondiente indemnización quien debe probar el hecho
doloso o culpable que imputa al demandado, salvo que la ley presuma la
culpabilidad de éste (...); a falta de esta prueba, la demanda será
rechazada (Arturo Alessandri Rodríguez, De la Responsabilidad Extra -
Contractual en el Derecho Civil Chileno. Segunda Edición. Tomo I. Ediar
Editores Ltda. Página 52 y 53).
El artículo 1698 del Código Civil dispone que incumbe probar las
obligaciones a quien las alega; en el caso presente, la de indemnizar el
daño causado nace precisamente del delito o cuasidelito que invoca el
demandante.
El que "demanda indemnización por responsabilidad extracontractual tiene
que probar el dolo (art. 1459) o la culpa del autor de los daños (René
Ramos Pazos, De la Responsabilidad Extracontractual. Universidad de
Concepción. 2003. Página 50).33
IV. INEXISTENCIA DE LOS PERJUICIOS RECLAMADOS
1. PRELIMINAR
Controvertimos totalmente el hecho que los demandantes hayan sufrido algún
daño o perjuicio, más aún, de haber sufrido alguno, controvertimos el que estos sean
imputables a alguna conducta desplegada por mi representada, o algún incumplimiento
obligacional o legal, ya que no existe relación causal entre aquellos y alguna
conducta de EMELECTRIC.
33
Corte de Apelaciones de Concepción; Partes: José Morales Delgado con Constructora Claro
Vicuña y Valenzuela S.A; Rol: 185-2014; Magistrado: Villa Sanhueza, Juan; Cerda San Martín,
Rodrigo; Redactor: Villa Sanhueza, Juan Clodomiro; Cita online legal
23
publishing: CL/JUR/6185/2014; 74911.
24
No obstante lo anterior, cabe analizar a la luz de la doctrina y la jurisprudencia su
procedencia, conforme a los actuales principios de reparación.
2. DAÑO EMERGENTE
La doctrina define el daño emergente como el “detrimento patrimonial efectivo34 que
experimenta uno de los contratantes con ocasión del incumplimiento. Consiste en la
diferencia que se produce en el activo del patrimonio de una persona, como
consecuencia del incumplimiento contractual […]”35.
Como todo daño, el emergente debe ser probado. Sobre ello nuestra jurisprudencia
señala:
“Que, para que el daño sea indemnizable se requiere que sea cierto, esto
es real y no hipotético, y de acuerdo a nuestro ordenamiento jurídico debe
demostrarse por los medios de prueba aceptados por la ley. Es la prueba la
que garantiza que el juzgador se ha convencido acerca de la verdad de las
proposiciones de las partes de un proceso. Que los daños deben ser
probados por quien los alega conforme con el artículo 1698 del Código Civil,
en este caso, es de cargo de la actora el peso de la prueba. De acuerdo a lo
expuesto, es menester determinar si se han probados los perjuicios
invocados”36.
De lo expuesto, se requiere que el actor genere algún medio de prueba fehaciente, que
permita acreditar la naturaleza y cuantía de los daños que se reclama por este
concepto. Como sostiene CORRAL, “el daño debe ser probado en el proceso, de lo
contrario no puede ser objeto de indemnización”37.
Asimismo, los demandantes deberán acreditar la relación causal entre la conducta
antijurídica que sostiene es imputable a mi representada y los supuestos perjuicios que
reclama. Por ende, controvertimos que los demandantes hayan tenido
perjuicios por concepto de daño emergente. Además, controvertimos en su
totalidad las cifras por dichos conceptos demandada e insistimos que será de cargo de
los demandantes acreditarlas en juicio. Corresponde a los actores demostrar la
existencia de cada uno de los daños cuya reparación pretende y que estos tienen como
causa única y directa el incumplimiento culpable que atribuye a mi representada.
34
Sobre el presupuesto de ser efectivo el daño emergente, nuestra jurisprudencia sostiene:
“DUODÉCIMO: Que, el daño emergente es la pérdida efectiva que sufre el acreedor a
consecuencia del incumplimiento en alguna de sus formas. Envuelve cercenamiento, disminución
real, descuento efectivo de un valor determinado. Algo que existía y ahora falta, como
consecuencia de no incorporarse al patrimonio del acreedor el objeto mismo de la obligación. Es
emergente porque nace, sale y tiene principio de otra cosa, que es precisamente el
incumplimiento; como resultado de éste, en una relación de causa a efecto. El patrimonio
afectado debió percibir algo, y en realidad no ocurre”.
35
RODRIGUEZ, Pablo (1998) Responsabilidad Contractual. Editorial Jurídica de Chile. p. 226.
36
Corte de Apelaciones de Concepción, 06/01/2011, causa Rol N°1277-2010. N° Legal
Publishing: 47440
37
CORRAL, Hernán (2013): Lecciones de Responsabilidad Civil Extracontractual, (Thomson Reuters
25
Chile) p. 140.
26
El demandante, exige a indemnización de daño emergente la exacerbada suma de
$130.000.000. de los cuales $115.000.000 corresponderían a las especies de
Eucaliptus que se habrían perdido a causa del incendio, y otros $15.000.000., a los
cercos construidos e instalados, que se habrían visto afectados por las llamas.
Pues bien, controvertimos de dicho perjuicio, razón por la cual el demandante deberá
acreditar la existencia de los árboles por cuyo incendio reclama, así como también la
cantidad, valor, y antigüedad de los mismos. También deberá hacer lo anterior con los
montos que demanda por el cerco presumiblemente destruido.
3. LUCRO CESANTE
La doctrina y la jurisprudencia han definido el lucro cesante como “la utilidad,
provecho o beneficio económico que una persona deja de obtener como consecuencia
de un hecho ilícito”. Asimismo, para que proceda su indemnización resulta
indispensable que aquel daño, aun cuando sea futuro, tenga certeza que ocurrirá.
En este sentido las pretensiones de los demandantes no se pueden fundar en una
mera expectativa, sobre la base de hipótesis especulativas y eventuales.
Según ha concluido la doctrina y la jurisprudencia, el daño resarcible debe ser cierto,
real y efectivo, razón por la cual no se indemniza el daño que tenga características de
incierto, hipotético o eventual.
De lo señalado, interesa determinar la postura de nuestra jurisprudencia, que señala:
“DECIMOSEXTO: Que, el “lucro cesante, o perjuicio sobrevenido, o
simplemente perjuicio, según la terminología de otros códigos, comprende
lo que el acreedor deja de ganar con motivo de la infracción del contrato.
Es la ganancia frustrada, sobre la base de lo que probablemente habría
ganado el acreedor. Su carácter es complejo y vago, carente de base
completamente firme. Por eso incumbe al Derecho lograr la justa separación
entre los ‘sueños de ganancias’ y el lucro verdadero dejado de percibir
(Fueyo. ob. cit., pág. 327). La prueba del lucro cesante ofrece mayores
dificultades que la del daño emergente por lo que, para avaluarlo, deben
proporcionarse antecedentes que posean tal precisión y certidumbre, que
permitan determinar con claridad una ganancia probable que dejó de
percibirse.
DECIMOSÉPTIMO: Que, aparte de la aseveración efectuada por el actor en
su demanda, no obra en autos prueba alguna sobre la existencia del lucro
cesante alegado; y, teniendo en cuenta que, a menos que pueda
imputársele dolo, el deudor solo será responsable de los perjuicios que
fueron una consecuencia inmediata o directa de no haberse cumplido la
obligación o de haberse demorado su cumplimiento (artículo 1558 inciso 1º
27
Código Civil); y
28
considerando, además, que adolecería de nulidad la sentencia que acoja
una demanda de indemnización de perjuicios por lucro cesante sin dar por
establecidos los fundamentos que señala la disposición legal citada, esta
Corte revocará el fallo en lo que a la indemnización del lucro cesante se
refiere”38.
Consecuencia de lo anterior es que el daño que se reclama por este concepto deberá
probarse en toda su extensión, no solamente incumbe probar la relación causal, sino
que además el daño propiamente tal.
El demandante de autos, sin entrar en mayores detalles, demanda la indemnización de
$20.000.000, a títulos de lucro cesante, en atención a la diferencia del valor que debió
percibirse por las especies siniestradas, si se hubiera efectuado la cosecha en el
periodo de rotación programada.
Al igual que en el caso de daño emergente, el valor de la indemnización requerida a
título de lucro cesante deberá ser probado por la parte demandante.
V. EN CUANTO A LOS REAJUSTES E INTERESES - COSTAS.
1. REAJUSTES E INTERESES
Respecto de los reajustes sobre la suma indemnizatoria, éstos deben de considerarse
únicamente desde la fecha en que estos se declaren, ergo desde la sentencia firme y
ejecutoriada.
Acorde con el criterio anterior, BARROS sostiene, al citar una sentencia de alzada de la
Corte de Apelaciones de Concepción que “la jurisprudencia acierta en otorgar
reajuste para la indemnización por daño moral desde la fecha de la sentencia
en que éste es avaluado y, para el daño patrimonial, desde la fecha que se
adopte como referencia para avaluar los perjuicios y, en subsidio, desde la
fecha de la sentencia definitiva de primera o de segunda instancia, […]”39.
Ya respecto de los intereses estos se deben considerar únicamente desde la fecha en
que la hipotética sentencia condenatoria se encuentre en situación de cumplirse, no
antes, y calculados de manera lineal, esto es, no se capitalizan los intereses del
periodo anterior para los efectos de calcular el subsiguiente.
38
Corte de Apelaciones de Valparaíso, 15/11/2007, 1165-2007, Ramón González Labre con
Gobierno Regional V Región y otros. N° Legal Publishing: 38479,
39
BARROS BOURIE, Enrique (2006): Tratado de Responsabilidad Extracontractual, (Editorial Jurídica
de Chile). P. 888.
29
2. RESPECTO DE LAS COSTAS
Esta parte no puede ser condenada en costas, toda vez que esta defensa ha tenido
motivo plausible para litigar y difícilmente tendrá la calidad de totalmente vencida. Así
y conforme a lo expuesto en el artículo 144 del Código de Procedimiento Civil nuestra
representada debe ser eximida del pago de las costas del juicio.
POR TANTO,
PIDO A S.S.: Tener por interpuesta las alegaciones efectuadas por esta defensa, por
contestada la demanda y por ende, rechazar la acción de autos en todas sus partes,
con costas.
30