HUME
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ÍNDICE
Conocimiento....................................................................................................................3
Problema de Dios.............................................................................................................4
Ética....................................................................................................................................4
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CONOCIMIENTO:
El objetivo de la filosofía de Hume es establecer el origen y los límites del conocimiento
humano. Para este filósofo todo conocimiento debe fundamentarse en la experiencia, si no se
quiere caer en el error (empirismo). En el análisis que hace Hume sobre el conocimiento llama
percepciones a todos los conocimientos de la mente. Las percepciones pueden ser de dos tipos:
- Impresiones: Son los datos de los sentidos y sensaciones (visuales, auditivas,
olfativas…) y emociones (ira, miedo, alegría…). Esas impresiones se caracterizan por
ser inmediatas, vivas e intensas.
- Ideas: Son las representaciones mentales de las impresiones y no son inmediatas,
débiles y poco vivaces. Las ideas pueden ser simples o complejas: las simples
corresponden a impresiones y las complejas se forman asociando ideas debido a la
memoria y a la imaginación.
Las combinaciones que el entendimiento humano realiza para formar ideas complejas a
partir de las simples no son arbitrarias, sino que obedecen a unas leyes de asociación. Esta
organización procede de nuestra estructura mental y no de la realidad. Estas leyes son 3:
1. Ley de semejanza: Tendemos a asociar ideas semejantes.
2. Contigüidad: Tendemos a asociar ideas contiguas en el espacio o en el tiempo.
3. Causalidad: Tendemos a establecer una relación de causa y efecto entre ideas
contiguas y espacios temporales.
Según estas leyes todo conocimiento es una impresión o la representación mental de esa
impresión. Por ello volvemos a afirmar que todos nuestros conocimientos proceden de la
experiencia, por lo tanto para Hume no existen ideas innatas.
Hume aplica un criterio de verdad para saber si una idea o no es verdadera, este criterio
consiste en averiguar si en el origen de esa idea hay una impresión que la origine (unicornio).
Si no la hay estaremos ante una ficción de la mente.
Con este criterio Hume lanza una dura crítica a las ideas del racionalismo Y se pregunta
dónde está la impresión que da origen a la idea. Hume hace una crítica a:
A la idea de sustancia extensa (Res Extensa) o material. Si buscamos la impresión de
la que deriva la sustancia material, no lo encontramos, encontraremos un conjunto de
impresiones pero no el sustrato original al que llamamos materia.
A la idea de la sustancia pensante (Res Cogitans / yo). Si buscamos la impresión de la
que procede la idea del yo no lo encontraremos, ya que lo que captamos de nosotros
mismos es una sucesión de estados psíquicos que se suceden unos a otros. La idea del
yo aparece al asociar imaginación y memoria pero sustrato del yo no es demostrado.
A Dios (Res Infinita). No puede señalarse la impresión de la que deriva la idea de
Dios y su existencia no es demostrables racionalmente.
Al concepto de causalidad. Esto es un concepto clave en la historia de la filosofía y de
la ciencia, ya que las leyes científicas establecen una conexión necesaria que se cumple
en todos los casos (Al fenómeno A, que es la causa, le sigue el fenómeno B, que es el
efecto). Si buscamos la impresión de la que procede nuestra idea de conexión necesaria
entre causa y efecto, Hume afirma que si nos dejamos llevar por los datos de la
experiencia, estos dos fenómenos siempre han sucedido. Por lo tanto somos nosotros
los que llevados por la costumbre de esta sucesión espacio-temporal terminaremos cara
creyendo que en un futuro seguirá sucediendo, por ello es una suposición y debemos
pensar que las leyes causales son solo probables y que las leyes científicas son
hipotéticas y están sujetas a revisión y la ciencia debe asumir nuestra actitud
investigadora.
Para concluir podemos decir que las ideas de materia, dios, y yo y causa, son meras
creencias fundamentales para los seres humanos sin las cuales no podríamos desarrollar
nuestra vida cotidiana. Hume desemboca con esto en un escepticismo radical que niega la
posibilidad de un conocimiento seguro.
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Una vez establecido el conocimiento, Hume distingue dos tipos de conocimiento que puede
alcanzar el entendimiento humano:
- Relaciones de ideas: Corresponden a lo que llamamos creencias formales (matemáticas
y lógica). Estas ciencias operan sobre contenidos ideales expresados en símbolos (-, +...)
sin hacer referencia a cosas materiales. Éstas operaciones (símbolos) no dependen de la
experiencia, son ciencias exactas que proporcionan un conocimiento basado en la
intuición y la deducción.
- Cuestiones de hecho: Corresponden a las ciencias empíricas (física, química...) cuya
verdad si depende de la experiencia. Con estas ciencias no podemos alcanzar el grado
de certeza de las anteriores y Hume ya ha demostrado con su crítica a la causalidad
que estas críticas necesitan una constante revisión
PROBLEMA DE DIOS:
Hume ha demostrado que la idea de sustancia infinita o Dios no se ha originado a partir de
una impresión previa, por lo tanto la demostración de la existencia de Dios es imposible. Sin
embargo es inevitable que los seres humanos sigamos creyendo en él, lo que sí podemos evitar
es el fanatismo y la intolerancia.
Hume es el representante del llamado Deísmo ilustrado. El Deísmo admite la existencia de
un ser supremo creador del mundo, pero no es un Dios personal y providente, sino es un dios
que interviene para crear el mundo y darle unas leyes con las que funciona. Una vez que Dios
ha creado el mundo, los seres humanos no tienen por qué rendirle culto y de este modo los
humanos ser libres para actuar según su razón.
ÉTICA:
Hume afirma que nuestras ideas morales tienen su fundamento en la experiencia, por ello,
los seres humanos no tenemos ideas innatas sobre el bien y el mal. Con ello se opone a toda la
tradición filosófica, donde los principios morales son propios de la naturaleza humana. Hume
sostiene el emotivismo moral y se opone al intelectualismo moral que basa la ética en la razón
(Platón y Aristóteles). Para él nuestra conducta moral no está determinada por la razón, ya
que esta es incapaz de mover al ser humano. Lo que nos impulsa actuar a nuestras decisiones
morales es la emoción, el sentimiento y el deseo.
Para Hume la razón solo es capaz de alcanzar dos tipos de conocimientos: la relaciones de
ideas y a las cuestiones de hecho. Las cuestiones morales no son ni lo uno ni lo otro y no
proceden de la razón, sino del sentimiento. Demuestra que las cuestiones morales no son
relaciones de ideas porque no es un teorema matemático. La moralidad no es un hecho
particular y concreto que esté presente en nuestra conducta. Por ejemplo el hecho físico de
matar es el mismo que en un asesinato, un homicidio involuntario o en una ejecución. Sin
embargo estos tres hechos reciben valoraciones morales muy diferentes y es que no es la razón
en la que establece nuestras valoraciones, sino el sentimiento.
Llamamos virtud a lo que nos produce un sentimiento placentero de aprobación y vicio al
contrario. La bondad y la maldad no son cualidades de las acciones humanas y aparecen
cuando esas acciones son analizadas por alguien que posee sensibilidad moral.
Hume sostiene en este punto un utilitarismo moral, es decir, que los seres humanos
sentimos que es bueno aquello que es útil para la sociedad. Este filósofo nos dice que en el ser
humano hay un sentimiento de simpatía hacia la humanidad y le hace desear la felicidad de
los demás pero en el fondo no es más que un deseo egoísta de su propia felicidad.