ROUSSEAU
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ÍNDICE
Política................................................................................................................................3
Problema de Dios.............................................................................................................3
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POLÍTICA:
La gran aportación de Rousseau al pensamiento político es su teoría del contrato Social con
la que pretende explicar cuál ha podido ser el origen del Estado como principal forma de
organización política. La teoría del contrato social de Rousseau parte de tres ideas:
1. El ser humano es bueno por naturaleza, amante de la justicia, la bondad, la
paz.
2. Son nuestras organizaciones sociales y políticas las que lo corrompen.
3. Es necesario instaurar nuevas organizaciones sociales y políticas legítimas y
atender a la educación de los ciudadanos, único modo de regenerar al hombre.
Para explicar cómo era el ser humano antes de la aparición de la sociedad y del Estado
Rousseau elabora la hipótesis del “buen salvaje”. El hombre en estado de naturaleza es un
bruto feliz con dos tendencias naturales, el instinto de supervivencia y la compasión, un
sentimiento que lleva al ser humano a evitar el sufrimiento innecesario a los demás, es bueno y
es pacífico.
Sin embargo al aparecer la propiedad privada el hombre natural perdió su inocencia
porque con ella aparecieron las desigualdades sociales. Éstas son el resultado de la capacidad
de algunos de adueñarse de los recursos naturales y reducir a los demás a una situación de
dependencia económica. La nueva situación de desigualdad entre los hombres dio lugar a un
estado permanente de desconfianza, violencia y recurso a la fuerza. En este punto, los
propietarios se convencen y convencen a los demás de la necesidad de crear una sociedad
política fundada en la propiedad y en una autoridad que la defienda. Este es el origen de la
sociedad que basada en la propiedad individual, la desigualdad y la injusticia ha corrompido
la naturaleza original de hombre. Viviendo en sociedad el hombre se vuelve menos feliz,
menos libre y menos bueno. Pero la corrupción de la sociedad a la que se ha llegado puede
rectificarse mediante un nuevo pacto social con el que los hombres recobren la libertad e
igualdad perdidas.
Con ese nuevo pacto social los hombres deciden someterse a la voluntad general o “yo
común”, única autoridad legítima. Efectivamente, ya que por naturaleza todos somos iguales
y ningún hombre tiene autoridad sobre otro, sólo puede ser legítima aquella autoridad que
surja de un acuerdo entre los hombres. Ahora bien ese acuerdo debe garantizar tanto la
seguridad del individuo frente a los demás como su libertad (el poder de un déspota no es
legítimo porque tiene su origen en el miedo y no en la voluntad libre de un pueblo). El nuevo
pacto social consiste en que todos los individuos acepten renunciar a sus intereses personales
y sigan los dictados de la voluntad general. Cada individuo participa libremente para definir
qué es lo que quiere la voluntad general, a la vez que se somete a ella porque así se obedece a
sí mismo que la ha definido. La voluntad general se caracteriza por mirar siempre al interés
común mientras que las voluntades particulares están siempre dirigidas a un interés privado.
Además, el pacto garantiza la igualdad para todos: todos por igual han aceptado someterse a
la voluntad general, y por tanto rige sobre todos por igual.
La voluntad general es la norma de la comunidad, está por encima de los individuos que le
han dado forma y en tanto que es descubierta a través del ejercicio libre del voto, obliga tanto
a la mayoría que la ha descubierto como a la minoría que votó en su contra (vemos cómo
Rousseau justifica ideológicamente el Estado liberal democrático). Rousseau distingue dentro
del Estado la fuerza o poder ejecutivo y la voluntad o poder legislativo. El poder legislativo
pertenece al pueblo soberano. El legislador sería la persona que elaboraría la ley y la
redactaría, pero sólo se haría ley cuando el pueblo la apruebe tras un sufragio libre. El
legislador nunca será el que ejerza el poder ejecutivo para evitar la corrupción. Tampoco le
corresponde al pueblo el poder ejecutivo sino que es necesario un agente que ejerza la fuerza
pública de acuerdo con los mandatos de la voluntad general.
Respecto de cuál sea la mejor forma de gobierno, Rousseau mantiene una postura cauta.
Como regla general el gobierno democrático conviene a los Estados pequeños, el aristocrático
a los medianos y la monarquía a los grandes.
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EL PROBLEMA DE DIOS:
Para Rousseau el Estado debe ser laico, no debe fundamentarse sobre ninguna
religión. No debe existir religión nacional exclusiva, tolerándose todas aquellas que
toleren a las demás y que en sus dogmas no contengan nada contrario a los deberes
del ciudadano o que atenten contra su libertad. El Estado no debe intervenir en las
creencias religiosas de los ciudadanos sino que debe ocuparse de procurar su bienestar
y preservar su libertad.
Rousseau defendió una “religión natural”, opuesta tanto al agnosticismo y al
ateísmo como al fanatismo y la superstición propios de la religión tradicional. Para
Rousseau el único culto que pide Dios es un corazón sencillo, ajeno a dogmas y tesis
teológicas.