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R esumen A bstract
Se estudia la legislación dictada en Chi- This work studies the legislation enac-
le sobre materia religiosa, desde la entrada ted in Chile on religious matters, from the
en vigencia de la Constitución Política de entry into force of the Chilean Political
1925, en que fue establecida la separación Constitution of 1925, wherein the separa-
entre el Estado y la Iglesia, hasta el mes de tion between the State and the Church was
febrero de 1939, en que fallece el papa Pío established, and up to February 1939, when
XI, bajo cuyo pontificado se produjo dicha Pius XI, under whose pontificate such sepa-
separación. Se advierte en las autoridades ration took place, died. A positive attitude
chilenas una actitud de afirmación de la of the Chilean Authorities towards the new
nueva condición de laicidad del Estado, secular condition of the State is noticed, but
pero sin desconocer la realidad del hecho without disregarding the reality of religion
religioso presente en la sociedad chilena, lo present in the Chilean Society, which leads
que la lleva a una actitud de reconocimiento it to an acknowledging and collaboration
y de colaboración que puede calificarse attitude that may be described as a realist
como una laicidad realista. laicism.
Palabras clave K eywords
Separación Iglesia – Estado – No Separation of Church – State – Non-
confesionalidad del Estado – Laicidad del Confessional State – Laicism of the State
Estado – Laicidad realista. – Realist Laicism.
1
Constitución Política (1925), art. 10: “La Constitución asegura a todos los habitantes de la
República: 2º [inc. 1º] La manifestación de todas las creencias, la libertad de conciencia y el ejercicio
libre de todos los cultos que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden público,
pudiendo, por tanto, las respectivas confesiones religiosas erigir y conservar templos y sus dependencias
con las condiciones de seguridad e higiene fijadas por las leyes y ordenanzas. [inc. 2º] Las iglesias,
las confesiones y las instituciones religiosas de cualquier culto, tendrán los derechos que otorgan y
reconocen, con respecto a los bienes, las leyes actualmente en vigor; pero quedarán sometidas, dentro
de las garantías de esta Constitución, al derecho común para el ejercicio del dominio de sus bienes
futuros. [inc. 3º] Los templos y sus dependencias, destinados al servicio de un culto, estarán exentos
de contribuciones”. Para una bibliografía sobre el tema: Salinas Araneda, Carlos, Lecciones
de derecho eclesiástico del Estado de Chile (Valparaíso, Ediciones Universitarias de Valparaíso,
2004), pp. 435-436.
2
Salinas Araneda, Carlos, Las relaciones Iglesia-Estado en la América indiana: patronato,
vicariato, regalismo, en Navarro Floria, Juan Gregorio (coord.), Estado, derecho y religión en
América Latina (Buenos Aires, Marcial Pons, 2009), pp. 17-52; también en Navarro Floria, Juan
G.; Milani, Daniela (a cura di), Le relazioni Chiesa-Stato in America Latina: introduzione storica,
en Diritto e religione in America Latina (Bologna, Il Mulino, 2010), pp. 19-67, con bibliografía.
3
Salinas Araneda, Carlos, Las relaciones Iglesia-Estado en Chile en el siglo XIX, en Sánchez
Gaete, Marcial (dir.), Historia de la Iglesia en Chile, III: Los nuevos caminos: la Iglesia y el Estado
(Santiago, Editorial Universitaria, 2011), pp. 231-277.
4
Constitución Política (1833), artículos 39 nº 3; 82 nºs 13, 14; 102; 104 nºs 3, 4. Para una
visión general Salinas Araneda, Carlos, El factor religioso en las Constituciones de la República de
Chile, en Martín Sánchez, Isidoro; González Sánchez, Marcos, 200 años de libertad religiosa en
Iberoamérica, número monográfico de Derecho y Religión 7 (Madrid, 2012), pp. 203-230.
5
Constitución Política (1833), art. 5: “La religión de la República de Chile es la Católica
Apostólica Romana; con exclusión del ejercicio público de cualquiera otra”.
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 333
1. Clase de religión
6
Diario Oficial (en adelante DO.) 23 mayo 1927.
7
Decreto 1.708, de instrucción pública, de 1927, en DO. 2 mayo 1927.
8
Ibíd.
334 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
b) programa de religión
Supuesto el restablecimiento de la clase de religión, era menester establecer
el programa de la materia a enseñar, tarea que asumió el gobierno, tanto para la
enseñanza primaria como secundaria12. Según dichos programas, en los seis años
de enseñanza primaria, los alumnos debían haber adquirido los conocimientos
religiosos y morales que se hallan contenidos, como en germen, en la doctrina
del Credo, los Mandamientos y demás fórmulas doctrinales y oraciones. Es claro
que todo ello conforme a la doctrina de la Iglesia católica. Hacer que los niños
comprendiesen estas oraciones y las retuviesen fielmente en la memoria debía ser
la labor de los seis años de enseñanza básica. En la enseñanza secundaria había
que dar a esos conocimientos un nuevo desarrollo, de acuerdo con el mayor des-
envolvimiento de las facultades intelectuales y morales del alumno.
La base y el método en la enseñanza secundaria eran siempre los mismos: el
mismo resumen doctrinal de las oraciones, que en la enseñanza secundaria se
ampliaba y profundizaba de nuevo, y las narraciones bíblicas con sus auxiliares
objetivos, como fundamento concreto e intuitivo de las verdades que se habían
de enseñar. Pero con una modificación propia del nuevo grado de enseñanza.
En efecto, en la enseñanza primaria, la historia predominaba con la narración
ordenada y cronológica de los sucesos, y de estos se derivaban las correspondientes
enseñanzas religiosas, sin atender mucho al orden o encadenamiento que estas en-
señanzas tuvieran entre sí. En el plan de la enseñanza secundaria debía predominar
la enseñanza religiosa con la exposición metódica y ordenada de sus doctrinas y le
serviría de auxiliar la historia, suministrando apropiadas narraciones, de cualquiera
época que ellas fuesen. En otras palabras la historia serviría al catecismo y no el
catecismos a la historia.
La base de las fórmulas doctrinales y oraciones en la enseñanza secundaria
serían principalmente cuatro: el Credo, los Mandamientos, las oraciones y los
9
Decreto 394, de educación pública, de 1928, en DO. 12 marzo 1928.
Decreto ley 5.291, en DO. 19 mayo 1930, que fija el texto definitivo de la ley de edu-
10
sacramentos. En torno a ellos debía exponerse todo lo que había que creer, lo que
se debía hacer, lo que se debía pedir y lo que se había de recibir. Pero, cuando
se presentase la oportunidad, debían recordarse y repasarse las demás fórmulas y
oraciones aprendidas anteriormente. Lo propio del sistema gradual y concéntrico
era que nada se relegase al olvido, y que en el último año de secundaria los alumnos
conservasen frescos los conocimientos adquiridos en todos los años anteriores.
Cada lección constaría de una narración histórica, de las verdades religiosas
que de ellas se derivaban y de las aplicaciones morales a la vida de los alumnos.
En cada lección, además de la narración histórica, debían citarse otras narracio-
nes que pudiesen también servir de fundamento objetivo a la enseñanza de esa
lección, a fin de que el profesor pudiese contarlas y dar más amenidad y variedad
a la clase. El orden de la enseñanza en las clases de secundaria sería el mismo de
las clases elementales, constando de seis partes: i) el profesor interrogaría a los
alumnos acerca de la materia tratada en la clase anterior, a fin de recordar esos
conocimientos y poder enlazarlos con los nuevos; ii) enunciaría la nueva materia y
narraría la historia que le iba a servir de base concreta y objetiva; iii) haría repetir
a los alumnos la historia narrada; iv) la cuarta parte era la principal, y en ella el
profesor debía sacar del hecho narrado las enseñanzas dogmáticas y morales que
fluían de él, enseñanzas que presentaría en los mismos términos del Catecismo;
v) haría repetir estas enseñanzas, varias veces, ya por un alumno, ya por grupos,
hasta que todos las grabasen en la memoria; vi) deducirá las enseñanzas morales
y las aplicaría a vida actual de los alumnos, moviéndolos eficazmente a ponerlas
en práctica.
La materia, para los tres años que comprendían las humanidades, estaba
dividida así: primer año, el Credo (26 lecciones); segundo año, los Mandamien-
tos de la Ley de Dios y de la Iglesia (20 lecciones); tercer año, la oración y los
sacramentos (29 lecciones). En el segundo año se reducía el número de materias
pero se aumentaba el tiempo destinado a tratarlas, a fin de que el profesor pudiera
conseguir que los alumnos las aprendiesen bien y pudiesen cimentar sobre bases
sólidas sus costumbres morales.
Para los efectos de las calificaciones y exámenes de los alumnos de educación
secundaria, las asignaturas se clasificaron en tres grupos: A, B, C13. Las del grupo
C eran: religión, música y canto, dibujo, caligrafía, trabajos manuales, gimnasia,
labores femeninas y economía doméstica.
13
Decreto 2.545, de educación pública, de 1929, en DO. 19 julio 1929.
336 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
conformidad a los programas vigentes y en las horas que fijase el horario escolar
para dicha asignatura14.
Para ello, los sacerdotes debían presentar una solicitud escrita al Ministerio
de Educación, indicando la escuela en que debían hacer sus clases. A dicha soli-
citud debía acompañarse un certificado de idoneidad otorgado por el ordinario
eclesiástico de la diócesis a la que perteneciese el solicitante, exigencia a la que no
estaban sometidos los obispos diocesanos, los vicarios apostólicos, los goberna-
dores eclesiásticos y los canónigos. Todas las solicitudes, sin embargo, debían ir
informadas por el director provincial de la jurisdicción escolar correspondiente.
Los sacerdotes que obtenían esta autorización del ministerio, estaban facul-
tados para tomar a su cargo la enseñanza de la asignatura en toda la escuela o en
determinados cursos y les correspondía a ellos presentar a los alumnos a las pruebas
que fijasen los reglamentos para calificar su aprovechamiento. La autorización se
comunicaría para su cumplimiento al solicitante y al director provincial de la res-
pectiva jurisdicción escolar, y mientras estuviesen en el ejercicio de sus funciones,
estos sacerdotes tendrían todas las facultades y los deberes que correspondían al
personal docente de la escuela. Estos permisos podían suspenderse por un acuer-
do del Ministerio de Educación a solicitud de la dirección general de educación
primaria, acompañando los antecedentes que justificarían tal medida.
La respuestas de los sacerdotes fue generosa, pues en los meses sucesivos fue-
ron publicándose en el Diario Oficial, individualmente o en listas más o menos
extensas, los nombres de numerosos sacerdotes que respondieron a esta nueva
dimensión apostólica que les ofrecía el Estado de Chile que estrenaba su laicidad.
No sólo sacerdotes de Santiago15 y otros lugares del país16, sino también sacerdotes
constituidos en dignidad17; no sólo presbíteros seculares sino también regulares.
Desde esta perspectiva, en consecuencia, la generosidad de los sacerdotes que se
ofrecieron como profesores gratuitos de religión en colegios del Estado es digna de
alabar y de agradecer. El Estado, sin embargo, se reservaba el derecho de no otor-
gar dicha autorización, y hay constancia de que ello ocurrió en alguna ocasión18.
Cuando en 1930 se dictó la ley de educación primaria obligatoria19, se reiteró
la posibilidad de que los sacerdotes que lo quisieren pudieren gratuitamente dar
14
Decreto 1.069, de educación pública, de 1929, minuta, en DO. 16 octubre 1929.
15
P. ej. por decreto 5.999, de educación pública, de 1930, se autorizó al presbítero don
Ramón Munita Eyzaguirre para que, en conformidad a lo dispuesto en el decreto 1.069, de abril
de 1929, impartiera enseñanza religiosa en las escuelas números 42 y 149 del departamento de
Santiago, DO. 8 noviembre 1930.
16
Arauco, Caupolicán, Chillán, Concepción, Copiapó, Coronel, Curicó, Imperial, Itata,
La Laja, La Serena, La Unión, Lautaro, Linares, Los Andes, Maipo, Melipilla, Mulchén, Osor-
no, Ovalle, Petorca, Pisagua, Quillota, Quintero, Rancagua, San Felipe, Santa Cruz, Temuco,
Tomé, Valdivia, Valparaíso, Villarrica, Yumbel, Yungay, etc.
17
Miguel Alvear, vicario general del obispado de Temuco, en la escuela nº 1 de esa ciudad.
Decreto s/n, de educación pública, minuta, en DO. 23 noviembre 1929.
18
No se dio lugar a la solicitud del presbítero Rafael Azócar para impartir enseñanza religiosa
en las escuelas del departamento de La Unión, pero no se indica la razón. Decreto 4.008, de
educación pública, de 1930, minuta, en DO. 12 julio 1930.
19
Véase antes nota 10.
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 337
2. Matrimonio civil
20
Decreto 394, de educación pública, de 1928, en DO. 12 marzo 1928.
21
Decreto 5.523, de educación pública, de 1933, en DO. 16 enero 1934.
22
Decreto 6.477, de educación pública, de 1934, en DO. 29 noviembre 1934.
23
Ley de 10 de enero de 1884, en Boletín de Leyes (1884), pp. 148-160.
338 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
toria del matrimonio civil respecto del matrimonio religioso, lo que era lógico,
porque la ley no otorgaba a éste ninguna relevancia legal. Pero se suscitó un pro-
blema de hecho que vino a poner sobre el tapete la posibilidad de esa precedencia;
la existencia paralela de ambos matrimonio, el civil y el canónico, dio origen a
un abuso: la celebración del matrimonio civil con una pareja y del matrimonio
canónico con otra. En el mensaje leído por el presidente Juan Luis Sanfuentes
(1915-1920) en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional
del año 191624, reconocía que “las disposiciones vigentes sobre matrimonio”
continuaban dando origen a abusos que era indispensable conjurar, para lo cual
“el gobierno penetrado de la necesidad de asegurar la correcta constitución de
la familia, y dentro de la armonía que anhela mantener en sus relaciones con la
Iglesia, procura con especial interés dar a este asunto una solución patriótica,
tranquila y que pueda ser de general aceptación”. La solución al problema vino de
los propios obispos quienes, previa autorización de la Santa Sede, impusieron a los
fieles que se casaban canónicamente la obligación de hacerlo también civilmente,
con lo cual se vio superado el problema y, si bien el matrimonio canónico no fue
reconocido por la ley civil25, tampoco se estableció la precedencia del matrimonio
civil respecto del canónico. No hay que olvidar, sin embargo, que por esos años
todavía estaba vigente la Constitución de 1833 que establecía la confesionalidad
del Estado, lo que limitaba, de alguna manera, el actuar del Estado.
Con la nueva Constitución las condiciones que hacían aconsejable no imponer
la precedencia del matrimonio civil respecto del canónico ya no existían, pues el
nuevo régimen de libertad de cultos separaba claramente lo temporal de lo religioso.
De hecho, el primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo tuvo redactado un
decreto con fuerza de ley en tal sentido, que el presidente finalmente no firmó26.
Pero el tema del matrimonio civil y sus relaciones con el canónico estaba presente
cuando, en 1930, se promulgó la ley de registro civil la que, si bien no llegó a fijar
dicha precedencia, estableció un plazo perentorio para celebrar el matrimonio
civil si a éste le había precedido el matrimonio religioso, estableciendo penas de
multa y hasta de cárcel a quienes no lo hicieran.
24
1° de junio de 1916. Mensaje leído por S. E. el Presidente de la República en la apertura
de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional (Santiago, Imprenta Nacional, 1916), pp. 8-9.
25 “
El Santo Padre se ha dignado manifestarnos, por medio de la nunciatura apostólica,
que ‘ha visto con satisfacción la iniciativa del episcopado chileno’, y se ha servido ‘aprobar el
juicio de los obispos, ora en lo que se refiere a la grave obligación de conciencia, por la cual,
en las actuales circunstancias, por el propio bien como por el de la prole, ex praesumptione
communis periculi, están obligados los fieles chilenos a hacer inscribir los propios matrimonios
en el registro civil; ora en lo que concierne a la necesidad de que las autoridades eclesiásticas
locales procedan a hacer una declaración pública sobre la misma obligación”. Circular colectiva
del episcopado chileno, de 26 de diciembre de 1919, en Boletín Eclesiástico del Arzobispado de
Santiago 21 (1919-1929), pp. 448-453.
26
Somarriva Undurraga, Manuel, Evolución del Código Civil Chileno (Santiago, Editorial
Nascimento, 1955), pp. 52-55.
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 339
27
Ley 4.554, de 9 de febrero de 1929, en DO. 12 febrero 1929.
28
Salinas Araneda, Carlos, 120 años enseñando el derecho. Noticias biográficas de los profesores
fallecidos del Curso de Leyes de los Sagrados Corazones de Valparaíso y de la Escuela de Derecho de la
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (Valparaíso, Ediciones Universitarias de Valparaíso,
2014), pp. 213-216, 312-313.
29
Ley 5.357, en DO. 18 enero 1934. Decreto 1.622, de interior, de 1934, que fija el texto
definitivo de la ley de organización y atribuciones de las municipalidades, en DO. 5 mayo
1934, art. 20 nº 2.
30
Ley 5.343, en DO. 6 enero 1934.
340 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
2. Educación
31
Decreto ley 537, de 21 de septiembre de 1925, publicado en DO. 22 septiembre 1925.
32
Decreto ley 586, de 29 de septiembre de 1925, publicado en DO. 6 octubre 1925.
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 341
33
Decreto 5.014, de educación pública, de 1929, minuta, en DO. 30 julio 1929.
34
Decreto 3.975, de educación pública, de 1929, minuta, en DO. 27 mayo 1929.
35
P. ej. la escuela Justo Donoso, sostenida por el obispado de La Serena, o la escuela Carlos
Walker, sostenida por el obispado de Rancagua. Decreto 3.160, de educación pública, de 1929,
minuta, en DO. 4 julio 1929.
36
P. ej. la escuela parroquial Santa Cruz de Triana, sostenida por la parroquia del mismo
lugar, en el departamento de Rancagua; la escuela El Perpetuo Socorro, sostenida por la parroquia
de Chimbarongo. Decreto 3.160, educación pública, de 1929, minuta, en DO. 4 julio 1929.
37
P. ej. la escuela Providencia, en La Serena, sostenida por la Congregación de la Provi-
dencia; la escuela Sargento Aldea, en Chimbarongo, sostenida por la Congregación Mercedaria.
Decreto 3.160, de educación pública, de 1929, minuta, en DO. 4 julio 1929.
38
P. ej. el internado de hombres y el liceo de niñas de la Misión Araucana ubicadas en
Cholchol, o la escuela rural de la Misión Araucana ubicada en Botrohue, decreto 5.811, de
educación pública, de 1929, en DO. 19 agosto 1929.
39
Decreto 688, de educación pública, de 1938, minuta, en DO. 3 mayo 1938.
40
Ibíd.
41
Decreto 2.333, de educación pública, de 1939, minuta, en DO. 26 mayo 1939.
42
Decreto 157, de educación pública, de 1931, minuta, en DO. 18 abril 1931.
43
Decreto 1.791, de educación pública, de 1931, minuta, en DO. 25 junio 1931.
44
Decreto 3.229, de educación pública, de 1933, en DO. 11 enero 1933.
342 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
45
Decreto 4.892, de educación pública, de 1930, en DO. 25 septiembre 1930.
46
Decreto 1.432, de educación pública, de 1931, minuta, en DO. 22 junio 1931. Otro
tanto se hace en el decreto 1.461, de educación pública, del mismo año, minuta, en DO. 23
junio 1931.
47
DO. 13 enero 1879.
48
Véase antes nota 30.
49
Autorizó al presidente de la República para dar término a la reorganización administrativa
y técnica de los servicios educacionales, en DO. 24 septiembre 1929.
50
Decreto 5.232, de educación pública, de 1929, publicado en DO. 29 noviembre 1929.
Fue reiterado por decreto 5.369 (5.232), de educación pública, de 1930, publicado en DO. 8
octubre 1930.
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 343
3. Hospitales
51
Decreto 1.190, de educación pública, de 1933, DO. 4 agosto 1933.
52
Decreto 48, de higiene, asistencia, previsión social y trabajo, de 1926, en DO. 19 febrero
1926.
53
Por razones de espacio he debido dejar de lado el tema de los capellanes castrenses, respecto
de los cuales hay numerosas normas dictadas en estos años, tanto para los capellanes del ejército
y la armada, como para los capellanes de carabineros, institución creada por estos años por el
presidente Carlos Ibáñez del Campo. Sobre el vicariato castrense de Chile puede verse González
344 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
4. Cementerios
Errázuriz, Juan Ignacio, El vicariato castrense de Chile (Santiago, Ediciones Universidad de los
Andes, 1996); Matte Varas, Joaquín, Historia del obispado castrense de Chile (Santiago, 2010).
54
Decreto 1.240, de 1930, minuta, en DO. 14 abril 1930.
55
León León, Marco Antonio, Sepultura sagrada tumba profana. Los espacios de la muerte
en Santiago de Chile, 1888-1932 (Santiago, Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Lom
Ediciones, 1997).
56
Reglamento del cementerio de Quilpué, en decreto 268, de higiene, asistencia, previsión
social y trabajo, de 1926, en DO. 27 mayo 1926.
57
Reglamento del cementerio general de Puerto Montt, decreto 2.275, de bienestar social,
de 1929, en DO. 13 diciembre 1929.
58
Reglamento del cementerio de Ancud, en decreto 2.187, de bienestar social, de 1928,
en DO. 5 diciembre 1928.
59
Reglamento del cementerio de Nueva Imperial, decreto 417, de bienestar social, de
1929, en DO. 10 agosto 1929.
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 345
llevó a las autoridades del Estado a hacer algunas concesiones a quienes formaban
parte de entidades religiosas, respetuosa del estado de vida que habían asumido,
como la exención del servicio militar60 o la exención de obtener la cédula de
identidad61; pero ocasiones hubo que dichas concesiones beneficiaban al propio
Estado, como la autorización a los párrocos para requerir inscripciones de naci-
miento en el registro civil. El reglamento orgánico del registro civil62 disponía
en su artículo 122 que el requerimiento escrito para practicar una inscripción de
nacimiento debía llevar, entre otros, una certificación del nacimiento otorgada
por el médico o partera que lo hubiere presenciado. La falta de este certificado
podía suplirse por la certificación hecha por individuos especialmente autorizados
para ello por el conservador del registro civil, para lo cual cada oficial civil debía
llevar un registro especial con las firmas e impresiones digitales de las personas
que hubieren recibido la autorización antedicha. En cumplimiento de esta norma
reglamentaria, una orden de servicio63 dispuso que quedaban autorizados los ofi-
ciales del registro civil para inscribir en el registro especial referido por el artículo
122 del reglamento, la firma e impresión digital de los párrocos con jurisdicción
sobre todo o parte del territorio de la circunscripción.
6. Honores
60
Las normas que por estos años se dictan para regular el servicio militar (decreto con
fuerza de ley 31, de 12 de marzo de 1931, en DO. 17 marzo 1931) dispusieron expresamente
la exención de las obligaciones militares de “los ministros de cualquier culto, los que hubieren re-
cibido órdenes y los religiosos profesos” (art. 50 nº 6). La norma claramente beneficiaba a personas
pertenecientes a la Iglesia católica y era respetuosa con el derecho de la Iglesia que en el Código
de Derecho Canónico (1917) disponía que “todos los clérigos están exentos del servicio militar”
(canon 121). Pero como el Estado de Chile había dejado de ser confesional, la exención había
que extenderla a todos los ministros de culto. Dichas calidades había que comprobarlas con “un
certificado de un obispo o de la autoridad religiosa correspondiente”. El beneficio se extendía a los
estudiantes eclesiásticos, pero no para quedar exentos del servicio militar, sino sólo para obtener
la postergación del mismo, sin perjuicio de quedar exentos del mismo, si les correspondía.
61
La ley 4.237, de 30 de diciembre de 1927, dispuso que estaban obligados a obtener su
libreta de identidad personal, todas las personas residentes en el territorio de la República, tanto
nacionales como extranjeros, que hubiesen cumplido 21 años, libreta que debía renovarse cada
cinco años. Había, sin embargo, algunas personas exceptuadas, entre las que se contaban “los
religiosos enclaustrados” (art. 5 inc. 2º).
62
Decreto con fuerza de ley 2.128, de 10 de agosto de 1930, en DO. 28 agosto 1930.
63
DO. 28 octubre 1930.
346 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
64
P. ej. por decreto 391, de relaciones exteriores, de 1926, minuta, en DO. 3 agosto 1926,
se concedió la condecoración “al mérito” a la hermana Agustina, del hospital San Juan de Dios,
de Valparaíso; por decreto 1.121, de relaciones exteriores y comercio, de 1930, minuta, en DO.
4 agosto 1930, se le otorgó al sacerdote francés Emilio Velasco, en el grado de comendador.
65
Como la que se concedió a Guido Beck de Ramberga, ofm. cap., en 1930, quien, en 1928,
había sido nombrado obispo titular de Mastaura por Pío XI y vario apostólico de Araucanía.
Decreto 4.252, de interior, de 1930, minuta, en DO. 18 julio 1930.
66
Cuando falleció el arzobispo de Santiago, Crescente Errázuriz Valdivieso, se decretaron
honores especiales en sus funerales, teniendo presente “los eminentes servicios prestados a la Re-
pública”. Decreto 605 bis, de relaciones exteriores y comercio, de 1931, en DO. 24 junio 1931.
67
Al mismo arzobispo se le concedió otro honor cuando se acordó la erección de un monu-
mento para honrar su memoria, costeado por suscripción popular, el que debía colocarse en la
plazoleta situada entre las calles Merced y Mac-Iver, plazoleta que llevaría su nombre (ley 5.144,
en DO. 21 marzo 1933). Poco después, se autorizaba a la comisión central pro monumento al
arzobispo, para llevar a efecto una colecta pública, en todo el territorio nacional, a fin de reunir
fondos destinados a la erección del mismo (decreto 1.867, de interior, de 1933, en DO. 17
mayo 1933). Posteriormente, mediante una nueva ley (ley 5.190, en DO. 11 julio 1933),se
autorizó al presidente de la República para fijar la ubicación que estimare más conveniente para
este monumento. En uso de esta autorización, dispuso que quedara erigido en la plazuela de la
Merced (decreto 4075, de interior, de 1933, en DO. 20 octubre 1933), hasta que, finalmente,
se dispuso que se erigiera en la Alameda de las Delicias frente a la Universidad Católica de Chile
(decreto 5.674, de interior, de 21 1934, en DO. 28 noviembre 1934).
68
Decreto 987, de relaciones exteriores, de 1928, minuta, en DO. 8 septiembre 1928.
69
Decreto 1.290, de relaciones exteriores y comercio, de 1930, minuta, en DO. 14 junio
1930.
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 347
1. Cooperación económica
a) exención de impuestos
Una vía de cooperar con las instituciones religiosas fue eximirlas de impuestos,
exención que podía ser general, beneficiando a todos quienes se encontrasen en la
hipótesis definida por la norma, o especiales, favoreciendo a instituciones concretas.
Entre las generales estaba la exención de contribuciones definida por el propio
texto constitucional cuando dispuso que “los templos y sus dependencias, destinados
al servicio de un culto, estarán exentos de contribuciones” (art. 10 nº 2 inc. 3º).
Cuando, poco después, se dictó el decreto ley que estableció el impuesto sobre
bienes raíces, eximió expresamente del mismo a “las iglesias o templos destinados
a algún culto religioso y las casas parroquiales”70. Y lo mismo sucedió en 1927 con
la ley que reguló el impuesto territorial71, que repitió esta exención, pero en ésta
se precisó que la exención beneficiaba a las casas parroquiales “habitadas por los
funcionarios del culto y que no produzcan renta”. En términos similares, el decreto
ley que reguló la contribución de alcantarillado72 declaró exentos del pago de
este impuesto “las iglesias o templos destinados a algún culto religioso; y las casas
parroquiales habitadas por los funcionarios del culto y que no produzcan renta” (art.
2 c).Otra exención general fue establecida por la ley de impuesto sobre las heren-
cias y donaciones73, en la que se declaraban exentos de los impuestos establecidos
70
Decreto ley 756, de 16 de diciembre de 1925, art. 4 nº 2, en DO. 21 diciembre 1925.
71
Ley 4.174, en DO. 10 septiembre 1927; decreto 2.073, de hacienda, de 1929, que fija
el texto definitivo de la ley 4.174, en DO. 10 octubre 1928.
72
Decreto ley 192, de 13 de julio de 1932, en DO. 20 julio 1932.
73
Ley 4.533, en DO. 21 enero 1929. Ley 5.427, en DO. 28 febrero 1934, art. 18 nº 4.
348 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
74
P. ej. la Universidad Católica de Valparaíso, decreto 4.171, de hacienda, de 1929, en
DO. 2 agosto 1929.
75
P. ej. la Congregación de la Casa de María. Decreto 608, de hacienda, de 1926, en DO.
27 abril 1926. La Congregación de las Hermanas de la Providencia de Chile, decreto 1.946,
de hacienda, 1926, en DO. 29 octubre 1926; todos los establecimientos que mantenía en el
país la Congregación de San Vicente de Paul, decreto 3.470, de hacienda, de 1929, en DO.
20 agosto 1929; la Orden de los R.P. Trinitarios de Santiago, decreto 6.677, de hacienda, de
1931, en DO. 2 noviembre 1931.
76
P. ej. el monasterio provincial del Buen Pastor, decreto 1.119, de hacienda, de 1926, en
DO. 15 julio 1926; el monasterio de Oblatas Expiadoras del Santísimo Sacramento, decreto
1.386, de hacienda, de 1937, minuta, en DO. 24 mayo 1937.
77
Decreto 1.893, de hacienda, de 1928, en DO. 18 mayo 1928.
78
P. ej. el obispado de Concepción en la parte correspondiente a la renta presunta de los
inmuebles ocupados por el seminario de Concepción y por el colegio de los Sagrados Corazones
de la misma ciudad, decreto 5.457, de hacienda, de 1928, en DO. 4 enero 1929; el obispado de
Valparaíso, decreto 3.794, de hacienda, de 1929, en DO. 4 septiembre 1929.
79
P. ej. el colegios de los Sagrados Corazones, San Pedro Nolasco, de las religiosas car-
melitas de la caridad, San Ignacio, de las religiosas de la Inmaculada Concepción, todos de
Santiago, decreto 2.547, de hacienda, de 1928, en DO. 13 julio 1928. Además, los colegios
de las religiosas de la Inmaculada Concepción en el resto del país, decreto 2.990, de hacienda,
de 1928, en DO. 7 agosto 1928. Se puede mencionar como ejemplo, además, el colegio de los
Sagrados Corazones de Valparaíso, decreto 3.173, de hacienda, de 1928, en DO. 17 agosto
1928, y el colegio de las Carmelitas de la Caridad, de San Felipe, decreto 4.708, de hacienda,
de 1929, en DO. 27 agosto 1929.
80
P. ej. el seminario de Chillán, decreto 3.726, de hacienda, de 1928, en DO. 26 sep-
tiembre 1928.
81
P. ej. el Conservatorio Católico de Música y Declamación de Santiago, decreto 469, de
hacienda, 1929, en DO. 2 febrero 1929.
82
Decreto 3.889, de hacienda, de 1930, en DO. 28 julio 1930.
83
Decreto 6.235, de hacienda, de 1930, en DO. 12 diciembre 1930.
84
Ibíd.
85
Decreto s/n, de hacienda, de 1931, minuta, en DO. 30 septiembre 1931.
86
Decreto 6.233, de hacienda, de 1930, en DO. 12 diciembre 1930. Tampoco se conce-
dió al convento de San Francisco de Parral, decreto 4.421, de hacienda, de 1931, en DO. 21
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 349
disponía que podrían ser eximidos del impuesto “las instituciones de beneficencia
pública o privada y los establecimientos particulares de instrucción, siempre que un
decreto supremo así lo declare”. La exención que pudiera decretarse, sin embargo, no
daba derecho para reclamar la devolución de las sumas ya pagadas por impuestos
correspondientes a períodos anteriores a la fecha de la exención87.
agosto 1931; ni al convento de San Francisco de Curicó, decreto 2.268, de hacienda, de 1934,
en DO. 2 agosto 1934.
87
Decreto 1.368, de hacienda, de 1936, minuta, en DO. 22 abril 1936.
88
P. ej. el obispo de Rancagua, decreto 167, de hacienda, de 1926, DO. 23 mayo 1926.
89
P. ej. el monasterio de descalzas de Santa Teresa, decreto 62, de hacienda, de 1926, en
DO. 21 enero 1926.
90
P. ej. el convento de los pasionistas de Santiago, decreto 63, de hacienda, de 1926, en
DO. 21 enero 1926.
91
P. ej. el colegio de los padres franceses de Santiago, decreto 64, de hacienda, de 1926,
en DO. 21 enero 1926.
92
P. ej. la gobernación eclesiástica de Valdivia, decreto 107, de hacienda, de 1926, en
DO. 29 enero 1926.
93
P. ej. la catedral de Temuco, decreto 5.528, de hacienda, de 1830, minuta, en DO. 15
noviembre 1930.
94
P. ej. la parroquia San Lázaro de Santiago, decreto 670, de hacienda, de 1926, en DO.
7 mayo 1926.
95
P. ej. los padres capuchinos de Santiago, decreto 147, de hacienda, de 1926, en DO.
5 febrero 1926; las Hermanitas de los Pobres, decreto 670, de hacienda, de 1930, minuta, en
DO. 27 diciembre 1930.
96
P. ej. la capilla del hospital de San Juan de Diosde Santiago, decreto 166, de hacienda,
de 1926, en DO. 8 febrero 1926.
97
P. ej. la capilla del fundo Santa Margarita, de Catemu, decreto 761, de hacienda, de
1926, en DO. 26 mayo 1926.
98
Decreto 1.123, de 1930, en DO. 8 marzo 1930.
99
Decreto 1.563, de hacienda, de 1931, minuta, en DO. 9 mayo 1931.
350 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
2. Otros beneficios
100
Ley 5.852, en DO. 6 agosto 1936.
101
Decreto 1.112, de relaciones exteriores y comercio, de 1931, en DO. 1 diciembre 1931.
102
Ley 4.321, DO. 27 febrero 1928; decreto 681, de hacienda, de 1928 y decreto 1.424,
de hacienda, de 1928, en DO. 23 abril 1928.
103
P. ej. para el monasterio del Buen Pastor, de Valparaíso, decreto 510, de hacienda, de
1926, en DO. 14 abril 1926.
104
P. ej. el Patronato de la Mujer, decreto 2.766, de interior, de 1926, minuta, en DO. 25
agosto 1926; DO. 9 septiembre 1926.
105
P. ej. los padres trinitarios de la comuna de Yungay en beneficio de la labor social que
realizaban en esa comuna y en la de Providencia, decreto 4.504, de interior, de 1927, en DO.
8 julio 1927.
106
[Link]. la olla infantil y los talleres de las escuelas parroquiales de la comuna de San Miguel,
decreto 4.065, de interior, de 1927, en DO. 20 junio 1927.
107
P. ej. la Asociación de la Juventud Católica Femenina, decreto 6.055, de interior, de
1927, minuta, en DO. 25 octubre 1927.
108
La Universidad Católica de Chile, a fin de allegar fondos para la reconstrucción del
edificio destruido parcialmente por un incendio, orden ministerial 18, de interior, de 15 de
mayo de 1931, en DO. 18 mayo 1931.
109
Decreto 2.473, de hacienda, de 1928, minuta, en DO. 19 diciembre 1928.
110
Según el reglamento de servicio para jefes y oficiales de Carabineros de Chile (Regla-
mento nº 7, de servicio para jefes y oficiales, de 6 de abril de 1932, decreto 1.069, de interior,
de 1932, en DO. 18 mayo 1932) en todas las comisarías habría un segundo jefe con el título
de oficial de órdenes, que lo sería el teniente más antiguo de la unidad, quien, entre sus deberes
y atribuciones debía averiguar oportunamente, entre otras actividades, las fiestas y servicios
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 351
religiosos que se verificaren en el radio de la comisaría y que pudieren necesitar vigilancia, a fin
de remitir, con la debida oportunidad, las tropas necesarias.
111
Entre las atribuciones y deberes especiales que la ley de municipalidades (decreto 1.642,
de interior, de 1934, que fija el texto de la ley de municipalidades, en DO. 5 mayo 1934) disponía
para los alcaldes, estaba el de presentar al juzgado, en el mes de enero de cada año, la lista de
los establecimientos de bebidas alcohólicas y “clausurar los negocios de la misma naturaleza que
se encuentren a menos de doscientos metros de los templos” (art. 111 nº 19).
112
Según el canon 1154 del Código de Derecho Canónico de 1917, vigente en estos años,
“son lugares sagrados aquellos que se destinan al culto divino o a la sepultura de los fieles mediante
la consagración o la bendición a que a ese efecto prescriben los libros litúrgicos aprobados”.
113
P. ej. decreto 553, de propiedad austral, de 1930, en DO. 7 mayo 1930, concede título
gratuito de dominio sobre una hijuela mientras fuese destinada a cementerio en el lugar deno-
minado Nal, en la comuna y departamento de Ancud.
114
Decreto 2.606, de propiedad austral, de 1930, en DO. 25 septiembre 1930, que concede
título gratuito de dominio de un predio de 4,25 hectáreas ubicado en Calafquén, provincia
de Valdivia.
115
Así, se concedió al obispado de Antofagasta, a contar del 1 de enero de 1929 y por el
plazo de 18 años, el uso gratuito de un terreno fiscal ubicado en la primera subdelegación del
departamento de Antofagasta, con una cabida de 1.575 metros cuadrados, para que se desti-
nase a asilo de ancianos. Expresamente dicha concesión se hacía “únicamente con el objeto de
que el obispado de Antofagasta destine el referido terreno a la mantención del actual Asilo de
Ancianos y caducará en caso de que fuere dedicado a otros fines”; ley 5.726, en DO. 8 octubre
1935, en beneficio del obispado de Antofagasta. Cuando el obispado de Ancud arrendó por
cuatro años a un particular un predio fiscal de cinco hectáreas que se le había concedido para
el establecimiento de una capilla y escuela pública, dicha concesión fuera dejada sin efecto por
decreto (decreto 447, de propiedad austral, de 1931, en DO. 12 febrero 1931).
116
Ley 5.733, en DO. 15 octubre 1935.
117
Ley 5.733, en DO. 15 octubre 1935, que transfiere a la Sociedad Conferencia de San
Vicente de Paul, de Temuco, el dominio de unos sitios cuyo uso y goce le habían sido concedidos
con anterioridad, los que debían destinarse necesariamente para un asilo de ancianos y desvalidos.
352 REHJ. XXXVIII (2016) Carlos Salinas Araneda
iii) además del dominio, o uso y goce gratuitos, también el arriendo de terrenos
fiscales en beneficio de entidades religiosas. A fines de 1928 se permitió el arriendo
de un terreno fiscal “con el objeto de establecer una casa habitación y una sala para
difusión del culto evangélico”, en el pueblo de Pampa Unión, subdelegación rural
del departamento y comuna de Antofagasta, arriendo que se hacía por diez años118.
Pero no sólo la administración central del Estado era la que mostraba una
actitud de colaboración con las confesiones religiosas, sino también las munici-
palidades, como el caso de la comisión de alcaldes de Magallanes que, aprobando
el presupuesto para el año 1928, incluían un ítem para el reloj parroquial119. Algo
similar ocurría con la municipalidad de Limache que, en su presupuesto para
1928, contemplaba la entrega de subvenciones para la escuela nocturna parro-
quial San Francisco120; o la municipalidad de Graneros, que en su presupuesto
contemplaba una subvención para el dispensario parroquial de Codegua121. Y no
faltó presupuesto para reparación de cementerios parroquiales122.
Conclusiones
118
Decreto 5.369, de 1928, en DO. 4 enero 1929.
119
Acta de 22ª sesión extraordinaria de alcaldes de Magallanes, celebrada en Punta Arenas,
el 14 de noviembre de 1927, en DO. 23 marzo 1928.
120
Decreto 1.184, de interior, de 1928, en DO. 9 abril 1928.
121
Decreto 1.803, de interior, de 1928, en DO. 19 abril 1928.
122
P. ej. el cementerio parroquial de Tongoy, en DO. 22 agosto 1929.
Derecho y religión en la primera legislación chilena posterior a la libertad de cultos 353
Bibliografía
Fuentes impresas
Bibliografía general