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Manejo Del Duelo

El documento describe el proceso del duelo y sus diferentes aspectos. Explica que el duelo es la reacción psicológica a la pérdida y enumera las cinco fases comunes del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. También detalla varios tipos de duelo como el anticipado, sin resolver, crónico y ausente. Por último, ofrece consejos sobre cómo manejar el duelo aceptando la realidad, elaborando las emociones y adaptándose a la vida sin la persona perdida.

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Manejo Del Duelo

El documento describe el proceso del duelo y sus diferentes aspectos. Explica que el duelo es la reacción psicológica a la pérdida y enumera las cinco fases comunes del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. También detalla varios tipos de duelo como el anticipado, sin resolver, crónico y ausente. Por último, ofrece consejos sobre cómo manejar el duelo aceptando la realidad, elaborando las emociones y adaptándose a la vida sin la persona perdida.

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Manejo del Duelo

1. ¿Qué es el Duelo?

El duelo es el proceso psicológico al que nos enfrentamos tras las pérdidas, algo que
todos, tarde o temprano, viviremos a lo largo de la vida.
Por definición, la pérdida de cualquier objeto de apego provoca un duelo, si bien la
intensidad y las características de éste pueden variar en gran medida en función del
grado de vinculación emocional con el objeto, de la propia naturaleza de la pérdida y de
la forma de ser y la historia previa de cada persona (Torres & Martínez, 2018).

Aunque el duelo se asocia inmediatamente a la muerte, las pérdidas pueden ser muy
diversas: rupturas de pareja, cambios de domicilio, cambios de estatus profesional,
procesos de enfermedad o de merma funcional, entre otros (Torres & Martínez, 2018).

2. Las 5 fases del duelo

1. Negación

La primera de las fases es la negación, que se caracteriza porque la persona no acepta la


realidad (de forma consciente o inconsciente). Esto ocurre como mecanismo de defensa
y es perfectamente normal. De esta manera, el individuo reduce la ansiedad del
momento (Guzmán & Escalante, 2017).

El verdadero problema se da cuando las personas quedan estancadas en esta etapa al no


poder afrontar el cambio traumático, así que lo ignoran como respuesta defensiva. La
muerte de algún ser querido, por supuesto, no es particularmente fácil de evitar y no se
puede eludir indefinidamente (Guzmán & Escalante, 2017).

2. Cólera o ira

La tristeza puede llevar a una persona sufrir ira y rabia y a buscar culpables. Esta ira
puede manifestarse de diferentes maneras, culpándose a uno mismo o culpando a los
demás, y puede proyectarse contra animales y objetos.

3 - Negociación

En esta etapa, el dolor lleva a buscar una negociación ficticia. De hecho, muchas
personas que se enfrentan a la muerte tratan de negociar incluso con una fuerza divina.

Otras personas, aquellas que sufren un trauma menor, pueden llevar a cabo otras
negociaciones o compromisos. Por ejemplo "¿Podemos seguir siendo amigos?" o “Voy
a lograr esto por ti.” La negociación rara vez proporciona una solución sostenible, pero
puede reducir el dolor del momento.

4 - Depresión
El impacto de la pérdida de alguien cercano puede llevar a una persona a una situación
muy dolorosa, que viene acompañada de una enorme tristeza y una crisis existencial, al
darse cuenta de que esa persona desaparece de su vida. Aunque los síntomas se
asemejan al trastorno depresivo, una vez se produce la aceptación de la situación, la
sintomatología remite.

5 - Aceptación

Esta etapa sucede cuando se ha aceptado esta situación dolorosa y depende de los
recursos de cada uno el aceptarla antes o después. No es una etapa que represente
alegría, sino más bien desapego emocional y comprensión de lo que puede haber
sucedido. Si la persona pasa mucho tiempo en proceso de duelo y no acepta la situación,
es necesario que busque ayuda psicológica para superarlo.

3. Tipos de duelo

A continuación, se describen los diferentes tipos de duelo.

1. Duelo anticipado

El duelo anticipado es aquel que se da antes de que la muerte haya ocurrido. Es habitual
cuando se diagnostica una enfermedad que no tiene cura. El proceso de duelo es el
habitual, lo que la persona experimenta diversos sentimientos y emociones que
anticipatorios que le prepararán emocional e intelectualmente para la inevitable pérdida
(Miaja & Moral, 2019).

El duelo anticipado es un proceso de duelo prolongado, no tan agudo como el resto,


dado que cuando llega la muerte se suele experimentar, en parte, como algo que da
calma.

2. Duelo sin resolver

El duelo sin resolver, como su nombre indica, significa que la fase de duelo sigue
presente. Sin embargo, suele denominarse así al tipo de duelo que sucede cuando ha
pasado cierto tiempo (entre 18 y 24 meses) y todavía no se ha superado.

3. Duelo crónico

El duelo crónico también es una clase de duelo sin resolver, que no remite con el paso
del tiempo y que dura durante años. También se denomina duelo patológico o duelo
complicado.

El duelo patológico puede darse cuando la persona es incapaz de dejar de revivir de


forma detallada y vívida los sucesos relacionados con la muerte, y todo lo que le ocurre
le recuerda esa experiencia.
4. Duelo ausente

Este tipo de duelo hace referencia a cuando la persona niega que los hechos hayan
ocurrido. Por tanto, es la etapa de negación de la que hemos hablado con anterioridad,
en la que el individuo sigue evitando la realidad pese a haber pasado mucho tiempo. Es
decir, la persona ha quedado estancada en esta fase porque no quiere hacer frente a la
situación.

5. Duelo retardado

Es similar al duelo normal, con la diferencia a que su inicio se da al cabo de un


tiempo. Suele ser parte del duelo ausente, y también recibe el nombre de duelo
congelado. Suele aparecer en personas que controlan sus emociones en exceso y se
muestran aparentemente fuertes. Por ejemplo, una persona que tiene hijos y debe
mostrarse entera.

El duelo retardado suele darse cuando la persona que lo sufre, en un primer


momento, debe hacerse cargo de muchas cosas que requieren su atención inmediata,
como por ejemplo el cuidado de una familia.

6. Duelo inhibido

El duelo inhibido se produce cuando hay una dificultad en la expresión de los


sentimientos, por lo que la persona evita el dolor de la pérdida. Suele venir asociado a
quejar somáticas. La limitación de la personalidad del individuo le impide llorar o
expresar el duelo. A diferencia del duelo ausente, no es un mecanismo de defensa.

7. Duelo desautorizado

Este tipo de duelo ocurre cuando el entorno que rodea a la persona no acepta el duelo de
ésta. Por ejemplo, cuando transcurrido un tiempo largo la familia le reprocha a la
persona que siga en duelo. Ésta reprime los sentimientos de cara a la familia, pero
internamente no lo ha superado.

Muchas veces, este tipo de duelo se da cuando la persona que murió o se marchó para
siempre llevaba asociado un estigma y se encontraba excluida, al menos para el entorno
cercano de la persona que lo sufre (por ejemplo, su familia). Expresar duelo puede
llegar a ser un acto simbólico que subvierta ciertas ideas políticas y sociales. Por
ejemplo, si la persona ausente era la pareja homosexual de alguien y la familia no
aprueba este tipo de relaciones.

8. Duelo distorsionado
El duelo distorsionado se manifiesta como una fuerte reacción desproporcionada en
cuanto a la situación. Suele ocurrir cuando la persona ya ha experimentado un duelo
previo y se encuentra ante una nueva situación de duelo.

Por ejemplo, puede haber experimentado la muerte de un padre, y al morirse un tío,


revive también la muerte de su padre, lo que le lleva a una situación mucho más intensa,
dolorosa e incapacitante.

4. ¿Cómo manejar el duelo?

1. Aceptar la dura realidad tras la pérdida. En estos momentos iniciales todavía


no nos podemos creer lo que ha pasado, es una etapa incierta incluso podemos
llegar a sentir que no es real, que lo estamos soñando. Dependiendo de los casos,
puede costarnos unas horas empezar a ser conscientes de ello y no es extraño
hablar de forma incoherente, a veces como si el fallecido estuviera todavía con
nosotros. Aquí, la tarea consiste en ayudarnos a aceptar la realidad de la pérdida,
empezar a ser conscientes de lo que eso significa (Enríquez, 2013)
2. Elaborar las emociones y el dolor. De manera errónea, muchas veces
intentamos tapar el dolor porque nos resulta insoportable, creyendo así que
pasará antes. En esta tarea del duelo lo que hacemos es permitirnos sentirlo,
identificando las emociones que aparecen y expresándolas sin miedo. Tras una
pérdida aparecen emociones y sentimientos muy intensos como rabia, tristeza,
angustia, miedo, soledad, culpa. Es muy importante poder hablar de ellos para
que no se queden atrapados en nuestro cuerpo (Enríquez, 2013).
3. Adaptarse a la vida sin nuestro ser querido. Es una tarea muy difícil para la
que no estamos preparados hasta que no ha pasado un tiempo. Antes, hemos
tenido que ser conscientes de nuestra realidad y haber elaborado todo lo que
sentimos al respecto. Una vez realizadas estas tareas, nos habremos fortalecido
un poco más para poder afrontar la vida sin nuestro ser querido ya que, en
muchos casos, necesitaremos asumir responsabilidades o roles que eran
ocupados por él o hacernos cargo de las tareas o funciones que realizaba.
También es importante tener en cuenta que pueden perderse actividades o
personas con las que antes nos relacionábamos y otras entrarán a formar parte de
nuestra vida (Enríquez, 2013).
4. Recolocar emocionalmente al fallecido y continuar viviendo. Recolocar a
nuestro ser querido supone haber creado un lugar simbólico para él, desde el
cual podamos continuar nuestra vida y llevar a cabo nuestro propósito con
dignidad sin olvidarnos de él. Es una tarea compleja que se va forjando con el
paso del tiempo y con el paso por las anteriores tareas. Si bien al principio esto
puede parecernos imposible, con el paso del tiempo y ayuda podemos
conseguirlo (Enríquez, 2013).

Técnicas para superar el duelo

Ejercicios para superar el duelo

Estos son algunos de los ejercicios que puedes realizar para superar el duelo:

Despídete de su ser querido

Uno de los ejercicios para superar el duelo más efectivo es despedirse de esa persona
tan querida. Para ello, puedes escribir una carta (aunque no la llegues a enviar)
expresando cómo te sientes y dedicándole algunas palabras.

Recuérdale con cariño

Otro de los ejercicios para superar el duelo que pueden ayudarte es recordar a esa
persona con mucho cariño y respeto.

Puedes hacer un homenaje a esa persona tan especial de diferentes maneras, desde
colocar una fotografía en algún rincón de tu casa hasta hacer memoria de aquellos
buenos momentos que pasaste junto a ella.

Acepta tus sentimientos

Como he ido indicando a lo largo de este post, cada persona experimenta el duelo de
una forma diferente.

Algunos sentirán tristeza, otros enfado, ansiedad o miedo, entre otros, sin embargo, una
de las claves para aprender a aceptar el duelo es reconocer nuestros sentimientos y
aceptarlos, de esta forma, te irás adaptando poco a poco a la realidad.

Apóyate en tus seres queridos


Mantener una charla con una persona de confianza para desahogarte es otro de los
ejercicios para superar el duelo que más pueden ayudarte. Además de aliviar el dolor,
recibirás el apoyo y cariño que tanto necesitas en estos momentos.

Consulta a un profesional

Algunas personas tienen mayores dificultades para superar una pérdida que otras, el
apoyo de un profesional puede ser muy útil para enseñarte a interpretar tus emociones y
saber manejarlas a través de un tratamiento de duelo.

Bibliografía
Enríquez, M. (2013). Duelo y proceso salud-enfermedad en la Atención. Revista Cubana de
Medicina General Integral, 121-131. Obtenido de
http://scielo.sld.cu/pdf/mgi/v30n1/mgi12114.pdf

Guzmán, M., & Escalante, H. (2017). La gravedad del duelo. Rev. Latinoam, 497-510. Obtenido
de https://www.scielo.br/j/rlpf/a/V9G3PGwrX9q7d6gyJmXwfyC/?format=pdf&lang=es

Miaja, M., & Moral, J. (2019). Contraste empírico del modelo de cinco fases de duelo.
Pensamiento Psicológico, 7-25. Obtenido de
https://www.redalyc.org/pdf/801/80140030001.pdf
Torres, A., & Martínez, B. (2018). El proceso del duelo. Un mecanismo humano para el manejo
de las. Revista de Especialidades Médico-Quirúrgicas, 28-31. Obtenido de
https://www.redalyc.org/pdf/473/47316103007.pdf

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