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FICHA DE IDENTIFICACIÓN DE TRABAJO DE INVESTIGACIÓN
Título REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA SOBRE LA EPISTAXIS, 2023
Apellidos y Nombres Código de estudiantes
Carrera Mendoza, Lucía Milagros 82398
Autor/es Neira Condori, Aracely Reyna 81625
Rodríguez Caba, David Yerson 68626
Rojas Medina, Britney Damaris 68609
Fecha 04/11/2023
Carrera Medicina
Asignatura Cirugía de Cabeza y Cuello
Grupo “B”
Docente Dr. Roger Ivar Zuleta Ortiz
Periodo Académico II-2023
Subsede La Paz
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Copyright © (2023) por (L. Carrera, A. Neira, D. Rodríguez, B. Rojas). Todos los derechos
reservados.
RESUMEN:
El objetivo del presente trabajo es dar a conocer la información actualizada acerca de la
epistaxis, así como su clasificación, diagnóstico y tratamiento de la epistaxis. Metodología: Es
una revisión bibliográfica de tipo descriptivo, trasversal y retrospectivo. Las técnicas de
Investigación utilizada fueron por medio revisión bibliográfica de libros, PDF, revistas indexadas,
libros virtuales, páginas web. Resultados: La epistaxis, es una condición frecuente,
generalmente autolimitada y de escasa trascendencia, pero puede volverse potencialmente
grave, poniendo en riesgo la vida, especialmente en individuos con comorbilidades
significativas. Representa un desafío significativo en casos que requieren intervención
quirúrgica, además, la mortalidad asociada con ciertos casos quirúrgicos subraya la importancia
de una atención médica especializada y urgente. La clasificación proporciona una base
estructurada para evaluar y abordar las epistaxis, considerando su origen anatómico y las
posibles condiciones subyacentes, lo que facilita un enfoque más preciso en el diagnóstico y
tratamiento. Se clasifica la etiología de la epistaxis como locales (Traumáticas, enfermedades
inflamatorias, infecciones, estructurales: sequedad de la mucosa, perforación septal y
neoplásicas) y sistémicos (coagulopatías, uso de anticoagulantes, neoplasias hematológicas e
hipertensión arterial). Para el tratamiento es necesario una valoración inicial del paciente, vía
aérea, respiración y circulación, la realización de una buena anamnesis, exploración física y
exámenes complementarios, en caso fuese necesario, determinará la etiología de este signo.
En resumen, el manejo de la epistaxis implica considerar la ubicación del sangrado, las
condiciones de coagulación del paciente y la persistencia de los episodios hemorrágicos al
seleccionar la estrategia de tratamiento más apropiada.
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Palabras clave: Epistaxis, etiología, comorbilidad, tratamiento médico y Cirugía.
ABSTRACT:
The objective of this work is to present updated information about epistaxis, as well as its
classification, diagnosis and treatment of epistaxis. Methodology: It is a descriptive, transversal
and retrospective bibliographic review. The research techniques used were through bibliographic
review of books, PDF, indexed journals, virtual books, web pages. Results: Epistaxis is a
common condition, generally self-limited and of little significance, but it can become potentially
serious, putting life at risk, especially in individuals with significant comorbidities. It represents a
significant challenge in cases requiring surgical intervention, furthermore, the mortality
associated with certain surgical cases underlines the importance of specialized and urgent
medical care. The classification provides a structured basis for evaluating and addressing
epistaxis, considering its anatomical origin and possible underlying conditions, facilitating a more
precise approach in diagnosis and treatment. The etiology of epistaxis is classified as local
(traumatic, inflammatory diseases, infections, structural: dryness of the mucosa, septal
perforation and neoplastic) and systemic (coagulopathies, use of anticoagulants, hematological
neoplasms and high blood pressure). For treatment, an initial assessment of the patient, airway,
breathing and circulation is necessary, taking a good history, physical examination and
complementary examinations, if necessary, will determine the etiology of this sign. In summary,
the management of epistaxis involves considering the location of bleeding, the patient's
coagulation conditions, and the persistence of bleeding episodes when selecting the most
appropriate treatment strategy.
Key words: Epistaxis, etiology, comorbidity, medical treatment and surgery.
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TABLA DE CONTENIDOS
INTRODUCCIÓN.......................................................................................................................5
CAPÍTULO 1. DESARROLLO...................................................................................................6
1.1. Definición..................................................................................................................6
1.2. Epidemiología...........................................................................................................6
1.3. Clasificación..............................................................................................................7
1.4. Causas......................................................................................................................8
1.5. Diagnóstico.............................................................................................................10
1.6. Tratamiento.............................................................................................................13
CAPÍTULO 2. CONCLUSIONES.............................................................................................16
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS........................................................................................17
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INTRODUCCIÓN
Según López M, et al. (1), La epistaxis se define como una hemorragia con origen en las fosas
o senos paranasales que se exterioriza a través de los orificios nasales o la boca. Constituye
una de las emergencias otorrinolaringológicas más comunes: se estima que el 60% de la
población general sufrirá al menos un episodio a lo largo de su vida y el 6% necesitará
asistencia médica en algún momento; sin embargo, menos del 0.2% requerirá hospitalización.
Menciona Ferre (2) que, entre las causas de epistaxis, las más frecuentes son la traumática, la
idiopática y la hipertensión arterial; constituyendo las hepatopatías en general una causa rara (<
5%) de este tipo de sangrado en la población general.
Refiere Medina (3) que un abordaje exitoso por parte del profesional de la salud requiere el
conocimiento del mismo sobre la anatomía nasal, riesgos potenciales y complicaciones de sus
tratamientos. El manejo de la epistaxis con frecuencia es demandante y debe ser oportuno con
medidas iniciales de resucitación, terapia de compresión nasal, cauterización e incluso puede
ameritar resolución quirúrgica en sala de operaciones.
Al igual que López M, et al. (1), nos dice que el manejo de este tipo de pacientes supone
siempre un reto para el otorrinolaringólogo: algunos estudios han demostrado estancias
hospitalarias más prolongadas y necesidad de medidas hemostáticas más agresivas en los
pacientes con tratamiento antiplaquetario y/o anticoagulante, así como mayor riesgo de
recurrencia.
Afirma Utrera Q, et al. (4) que, si bien algunos de estos temas cuentan con bastante evidencia
como el uso de ácido tranexámico o el manejo en pacientes usuarios de tratamiento
antitrombótico, aún hacen falta desarrollo en otros temas, como estudios comparativos y de
costo efectividad en dispositivos intranasales o el rol del manejo de la hipertensión arterial en
pacientes con epistaxis.
Es por este motivo que en nuestro trabajo profundizamos la revisión actualizada del tema de
epistaxis debido a su gran importancia en nuestro medio.
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CAPÍTULO 1. DESARROLLO
1.1. Definición
La epistaxis es una de las urgencias otorrinolaringológicas más frecuentes. (1)
La epistaxis en la mayoría de los casos es de escasa trascendencia, pero hay algunos casos
que pueden complicarse y poner en riesgo la vida. (2)
Las medidas que se toman para darle solución a este problema son ambiguas. (3)
La epistaxis puede ser calificadas en anterior y posterior, siendo la más frecuente el anterior (5).
La epistaxis se define como una hemorragia con origen en las fosas o senos paranasales que
se exterioriza a través de los orificios nasales o la boca. (1)
La profusa vascularización de las fosas nasales y su especial distribución en la fina mucosa
nasal hace que esta patología sea muy frecuente en la población general, constituyendo en la
gran mayoría de los casos episodios aislados y autolimitados de escasa trascendencia. Sin
embargo, en casos extremos o en pacientes con comorbilidad significativa, puede constituir una
complicación amenazante para la vida. (2)
Aunque el conocimiento sobre esta condición haya avanzado considerablemente, el principio de
las medidas hemostásicas ha cambiado muy poco desde que Hipócrates utilizó lana de oveja
para narices hemorrágicas en la antigua Grecia. (3)
Pueden ser calificadas en epistaxis posterior y anterior, dependiendo de donde se origine el
sangrado nasal. En la epistaxis anterior el sangrado proviene del plexo de Kiesselbach, y en la
posterior del plexo de Woodruff. Entre ellas, las más frecuentes son las anteriores, solo entre el
9 - 11% de las epistaxis son clasificadas como posteriores. (5)
1.2. Epidemiología
Tres de cada diez personas que se someten a una intervención quirúrgica fallece posterior a los
30 días (4). En la India, las emergencias por epistaxis son del 25%. (3)
En la población pediátrica es muy común, sin embargo, es raro que se presente antes de los 2
años. (5)
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La epistaxis corresponde a un problema de salud frecuente, que se estima afecta hasta un 60%
de las personas a lo largo de su vida, pudiendo llegar a ser severa si el sangrado nasal es
masivo y requerir un manejo urgente o inmediato. El 70% será un episodio autolimitado, pero
hasta un 6% de los episodios requieren alguna intervención, siendo ésta de tipo quirúrgica, un
3,5% de las veces, y con una mortalidad a 30 días posterior al episodio de hasta un 34%. (4)
Con base en un estudio retrospectivo realizado por la Asociación de Otorrinolaringólogos de
India en el año 2018, se estimó que las emergencias otorrinolaringológicas conformaron el 25%
de todas emergencias atendidas, siendo la epistaxis la más común de estas. (3)
Las consultas por epistaxis son bastante comunes en la población pediátrica. La edad de
presentación es a los 9 – 10 años, donde la mayoría de los niños han manifestado algún
episodio de epistaxis. Por otro lado, es raro que se presente antes de los 2 años de edad. En
general, se dice que afecta a 30% de menores de 5 años, a 56% entre las edades de 6 – 10
años y 64% en población adolescente de 10 – 16 años. (5)
1.3. Clasificación
La epistaxis puede clasificarse en su localización (anteriores o posteriores) y según su etiología
(primarias ¨idiopáticas¨ o secundarias a causas traumáticas. (6)
Se pueden dividir en locales y sistémicas. (3)
Las epistaxis pueden clasificarse de la siguiente manera:
a) Según su localización: en anteriores o posteriores, de acuerdo con la zona en donde se
origina el sangrado. El 90 % de las epistaxis en la infancia son anteriores. Estas se originan,
con frecuencia, en el plexo de Kiesselbach, mientras que las epistaxis posteriores se relacionan
con el plexo de Woodruff. El plexo de Kiesselbach representa la confluencia de vasos que
proceden de ambos sistemas carotideos (interno y externo). Estas arterias irrigan un área del
tabique anteroinferior -el área de Little-, la cual se irrita con facilidad en los niños debido al
traumatismo digital, el frío, el aire seco o el humo de tabaco. El plexo de Woodruff recibe la
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arteria esfenopalatina y se ubica en el foramen esfenopalatino. Este plexo se ubica 1 cm por
debajo y 1 cm anterior al margen posterior del cornete medio. (6)
b) Según su etiología: en primarias (idiopáticas) o secundarias a causas traumáticas,
inflamatorias, infecciosas, tumorales, hematológicas, drogas o anomalías vasculares. (6)
Se puede dividir a las epistaxis en causas locales y sistémicas. Dentro de las primeras se
incluye la epistaxis esencial benigna (la cuál es la causa más común e incluye trauma por
manipulación digital de la mucosa o irritación), estructural, inflamatoria, traumática
(postquirúrgica, cuerpo extraño, fractura nasal, uso de cocaína, entre otras) y la debida a
tumores y malformaciones vasculares. Las causas sistémicas engloban tanto las
hematológicas, hepáticas, renales, genéticas y enfermedades cardiovasculares. No obstante,
en la mayoría de los casos la causa de la epistaxis permanece idiopática. (3)
1.4. Causas
La etiología de la epistaxis es múltiple y se pueden agrupar en distintos subgrupos, como
locales, sistémicos, ambientales y asociada a drogas. (4)
También se puede ddividir en primarias (idiopáticas) o secundarias a causas traumáticas,
inflamatorias, infecciosas, tumorales, hematológicas, drogas o anomalías vasculares. (6)
Se divide en dos grupos, la etiología de la epistaxis en causas locales y sistémicas. (7)
Campos S, et al. (8) sostiene que existen factores locales y sistémicos que pueden contribuir a
la etiología de la epistaxis coincidiendo este estudio con García P, et al.
1.4.1. Locales
Traumáticas (manipulación digital, contusión, fractura nasal, cuerpo extraño, iatrogénica),
enfermedades inflamatorias (rinitis alérgica), infecciones, estructurales (sequedad de la mucosa,
perforación septal), neoplásicas (angiofibroma nasofaríngeo juvenil, tumores de la cavidad
nasal y senos paranasales). (4)
Dentro de las causas secundarias se encuentra la traumática: Manipulación digital (rascado
nasal), trauma facial, perforación septal. Inflamatorias o infecciosas como Infección de la vía
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aérea superior, rinitis alérgica, sinusitis, cuerpos extraños, vasculitis y las tumoraciones o
neoplasias como los pólipos nasales, rabdomiosarcoma de cabeza y cuello y fibroangioma
nasofaríngeo. (6)
Entre las causas locales se incluye la epistaxis esencial benigna (es la forma más frecuente y
suele ser espontánea o favorecida por la manipulación digital intempestiva, esfuerzos, irritantes,
ambiente seco, etc.), la debida a traumatismos (externos y posquirúrgicos), a reacciones
inflamatorias e infecciones locales, a cuerpos extraños, a tumores intranasales, a la inhalación
de productos químicos y a la administración de oxígeno nasal,entre otros. (7)
De manera común, el trauma directo a nivel nasal al introducir objetos o incluso los mismos
dedos del paciente puede ser la causa de la epistaxis, especialmente en niños. (8)
1.4.2. Sistémicas
Vasculopatías, telangiectasia hemorrágica hereditaria, hematológicas (trombocitopenia,
hemofilia A, hemofilia B, enfermedad de Von Willebrand), enfermedades cardiovasculares,
cirrosis hepática, hipertensión, enfermedad renal, déficit de vitamina K. (4)
Dentro de las causas secundarias se encuentran las coagulopatías y trastornos hematológicos
como hemofilia, enfermedad de Von Willebrand, leucemia, disfunción o alteraciones
plaquetarias, trombocitopenia autoinmune, anemia aplásica y hepatopatías. Las anomalías
vasculares como hemangiomas, telangiectasia hemorrágica hereditaria (síndrome de Rendu-
Osler-Weber). (6)
Las causas sistémicas de epistaxis incluyen las siguientes: vasculopatías, telangiectasia
hemorrágica hereditaria (enfermedad de Rendu-Osler-Weber), discrasias sanguíneas,
enfermedades hematológicas y consumo de fármacos que alteren la agregación plaquetaria y/o
la coagulación. (7)
Algunas condiciones sistémicas que se han asociado a epistaxis son las siguientes:
coagulopatías, uso de anticoagulantes, neoplasias hematológicas e hipertensión arterial. La
asociación de la hipertensión arterial con la epistaxis ha sido un tema de debate debido a
11
múltiples estudios contradictorios. Sin embargo, en un estudio realizado en Corea de más de
35.000 pacientes se observó que pacientes con hipertensión arterial tuvieron un aumento del
riesgo de epistaxis que llegue a requerir atención médica. (8)
1.4.3. Ambientales
Climas secos, variación circadiana. (4)
Situaciones medioambientales como baja humedad en el aire puede llevar a resequedad e
irritación de la mucosa nasal, así como inflamación local de las mucosas por infecciones virales
o rinitis alérgica pueden ser factores contribuyentes. (7)
1.4.4. Asociada a drogas
AINEs, anticoagulantes, antiagregantes plaquetarios, glucocorticoides nasales, drogas ilícitas
administradas por vía nasal. (4)
Dentro de las causas secundarias se encuentran las drogas como anticoagulantes, spray nasal
con corticoides y drogas ilegales inhaladas. (6)
1.5. Diagnóstico
La evaluación del paciente ha de dirigirse a 2 puntos determinantes: la repercusión
hemodinámica de la epistaxis y la existencia de factores patológicos de base que puedan influir
en el curso evolutivo de esta. (7)
En todos los pacientes con epistaxis deben tomarse los signos vitales, con especial interés en
las cifras tensionales. (9)
La valoración inicial del paciente con epistaxis inicia por la revisión de la vía aérea, respiración y
circulación (“ABC”). En caso de compromiso de alguna de estas, se prioriza la estabilización
hemodinámica y la protección de la vía aérea antes de iniciar con el control del sangrado nasal.
(3)
En un paciente hemodinámicamente estable, realizar la toma de una historia clínica dirigida,
resulta de vital importancia para la identificación de la causa subyacente y por ende conlleva a
una resolución más eficiente de la epistaxis. (3)
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1.5.1. Anamnesis
Resulta esencial evaluar y dirigir el interrogatorio hacia antecedentes personales que puedan
guiar el cuadro clínico hacia una diátesis hemorrágica y los antecedentes farmacológicos, ya
que el uso de medicamentos anticoagulantes puede causar entre el 24-33% de episodios de
epistaxis que requieren ingreso por urgencias para manejo médico. (10)
La historia clínica se puede dividir en los siguientes apartados:
• Antecedentes personales patológicos: principalmente indagar en cuánto a disfunción hepática,
malignidad, trastornos cardiovasculares, insuficiencia renal, coagulopatías hereditarias o
enfermedades hematológicas.
• Tratamiento crónico actual: es importante incluir dentro de este apartado la medicación actual
del paciente, ya que el uso de anticoagulantes, agentes antiagregantes plaquetarios y fármacos
antiinflamatorios no esteroideos intranasales pueden predisponer a sangrados nasales y su
recurrencia.
• Antecedentes heredofamiliares: historia de epistaxis o coagulopatías.
• Antecedentes personales no patológicos: consumo de sustancias ilícitas principalmente
intranasales (cocaína), etilismo, tabaquismo.
• Antecedentes de trauma o cirugías previas
• Características del sangrado: modo de presentación del episodio actual, tiempo de evolución
de los síntomas, lateralidad, severidad del sangrado, características del sangrado.
• Tratamientos previos: indagar sobre las intervenciones realizadas por el paciente previo a la
llegada al centro médico y en sangrados nasales anteriores. (3)
1.5.2. Exploración física
Se debe evaluar el estado general del paciente y descartar el compromiso hemodinámico. Se
debe constatar la frecuencia cardíaca y respiratoria, la tensión arterial y los pulsos arteriales. Es
importante realizar una inspección completa de la piel y las mucosas en busca de palidez,
petequias, equimosis o telangiectasias. Se deben observar y palpar las fosas nasales, buscar
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zonas de eritemas, abrasiones, presencia de rinorrea unilateral, ensanchamiento del puente
nasal, linfedema cervical (casi siempre, asociado a tumores), equimosis, costras, ampollas,
aumento del calibre de los vasos en el área de Kiesselbach, perforación septal, masas nasales
y telangiectasias. (6)
1.5.3. Estudios complementarios:
La mayoría de las epistaxis no requieren la realización de ningún estudio complementario. (6)
A) Laboratorio: Se debe considerar la realización de estudios de laboratorio en las siguientes
situaciones, en caso los pacientes sean pediátricos:
a. Niños con antecedentes familiares de discrasias sanguíneas.
b. Niños con epistaxis graves o recurrentes (sin causa local que las explique).
c. Ninos que reciben medicación con anticoagulante.
d. Antecedentes personales con otros sangrados.
e. Hallazgos significativos al momento del examen físico. En caso de realizar un análisis de
laboratorio, se recomienda solicitar lo siguiente: Hemograma completo con recuento de
plaquetas. Tiempo de protrombina, Tiempo parcial de tromboplastina activada.
El 3 % de las hemorragias nasales se atribuyen a un trastorno hemostático subyacente (como
la enfermedad de Von Willebrand, hemofilia o púrpura trombocitopénica idiopática), por lo cual
no debe solicitarse un análisis de laboratorio de rutina para descartar alteraciones
hematológicas asociadas. (6)
B) Estudios de imágenes: Respecto a los estudios de imágenes, se solicitarán en aquellas
situaciones en las que se considere necesario descartar masas ocupantes que generen
sangrado (pólipos, fibroangioma) y/o malformaciones vasculares. Por lo general, suele ser una
indicación del especialista. Se sugiere una tomografía computada con contraste de macizo
craneofacial. En caso de sospecha de etiología tumoral o nasofibroangioma, se solicitará,
además, una resonancia magnética con contraste y angiorresonancia (6)
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c) Rinoscopia: Se debe realizar una rinoscopia anterior para intentar identificar una fuente de
sangrado después de la extracción de cualquier coágulo de sangre (si está presente) en
pacientes con hemorragias nasales, esto con el fin de determinar la lateralidad de la hemorragia
nasal, asimismo diferenciar las hemorragias nasales anteriores de las posteriores y encontrar el
sitio preciso de la hemorragia. (8)
La rinoscopia anterior es un procedimiento simple que se realiza con un espéculo nasal u
otoscopio que permite inspeccionar al menos el tercio anterior de la cavidad nasal. Con la
rinoscopia anterior, el médico debe examinar el tabique nasal anterior, los cornetes inferior y
medio, el piso de la nariz y la mucosa nasal anterior en busca de un sitio de hemorragia. Una
fuente de luz, como un faro, un espejo de cabeza u otoscopio, mejora el examen, mientras que
un espéculo u otro instrumento puede dilatar el vestíbulo nasal. (8)
1.6. Tratamiento
El tratamiento va a depender si es un epistaxis anterior o posterior, si es anterior su
procedimiento es relativamente más sencillo que si fuera posterior. (5)
Los pacientes con coagulopatías subyacentes son más complejos de tratar ya que la
hemostasia primaria es más difícil de lograr. Por lo cual usaran otro tipo de procedimientos para
ayudar al paciente. (11)
La epistaxis recurrente puede ser tratada de varias maneras, pero la mas efectiva es la ligadura
endoscópica trasnasal de las arterias que menciona, con bajas tasas de fracaso y
complicaciones. (8)
1.6.1 Epistaxis anterior
En caso de identificarse una epistaxis anterior en la que la compresión mecánica y los
vasoconstrictores no resolvieron el sangrado, el paso siguiente corresponde a la cauterización
de la fuente, con la previa aplicación de anestesia y algún vasoconstrictor. Esta puede ser tanto
eléctrica como química con nitrato de plata, siendo preferible esta última, ya que la eléctrica
requiere de anestesia general y un manejo por otorrinolaringólogo. (5)
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El objetivo es cauterizar directamente el sitio de sangrado; sin embargo, se recomienda
cauterizar primero de manera circunferencial a la fuente primero para ayudar al control de la
hemorragia. Siempre que se realice cauterización hay que tener en mente que esta puede
causar perforación septal, de modo que solo se debería realizar sobre un área pequeña y nunca
de manera bilateral. (5)
1.6.2 Epistaxis posterior
Las epistaxis posteriores no son frecuentes, en caso de sospechar un sangrado posterior, se
debe colocar un taponamiento posterior o un balón, con la adecuada sedación y anestesia
previa, seguido de un taponamiento anterior; sin embargo, se recomienda que un especialista
en otorrinolaringología se encargue del tratamiento de estos casos, además de la
hospitalización del paciente. (5)
1.6.3 Pacientes con coagulopatía subyacente
Los pacientes con epistaxis anterior que están anticoagulados o coagulopáticos plantean un
desafío único para lograr la hemostasia. La hemostasia primaria es más difícil de lograr, y el
riesgo de resangrado con la extracción de la compresa aumenta incluso si la extracción se
pospone durante 72 horas. La corrección de cualquier trastorno hemorrágico concurrente en el
momento de la colocación de la compresa contribuye a una hemostasia más eficaz. (11)
En el servicio de urgencias, los intentos adicionales de cauterizar el sangrado o de volver a
taponar la nariz con la adición de ácido tranexámico suelen dar lugar a una hemostasia exitosa.
Algunos médicos evitan el uso de compresas que requieren extracción en pacientes
coagulopáticos y optan por materiales que se absorben con el tiempo, como la malla de
celulosa, la matriz hemostática o el taponamiento nasal absorbible por sinusotomía. Es posible
que estos materiales no proporcionen presión con la misma eficacia que los tampones o globos
inflables. Sin embargo, es menos probable que dañen la mucosa durante la colocación y no
pueden dañar la mucosa al extraerla porque no es necesaria la extracción. (11)
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1.6.4 Epistaxis Recurrente o Persistente
En los casos de epistaxis recurrente o persistente, la ligadura arterial o la embolización se
pueden utilizar con el objetivo de ocluir la fuente de sangrado mientras se preserva la función
sinonasal. La ligadura endoscópica trasnasal de la arteria esfenopalatina y la ligadura de la
arteria etmoidal son eficaces para la epistaxis intratable, con bajas tasas de fracaso y
complicaciones. Entre las complicaciones se presentan costras nasales, sequedad y sinusitis
aguda en un bajo porcentaje. La recomendación para el manejo en los pacientes que utilizan
antiplaquetarios y anticoagulantes es suspender el tratamiento durante la hemorragia activa. (8)
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CAPÍTULO 2. CONCLUSIONES
1. La epistaxis o hemorragia nasal, es una condición frecuente en la población general,
generalmente autolimitada y de escasa trascendencia. Sin embargo, puede volverse
potencialmente grave, poniendo en riesgo la vida, especialmente en individuos con
comorbilidades significativas. Aunque ha habido avances en el conocimiento de esta
afección, las medidas hemostáticas fundamentales han experimentado pocos cambios a lo
largo del tiempo.
2. En general, la epistaxis representa un desafío significativo en términos de carga de
enfermedad y recursos médicos, especialmente en casos que requieren intervención
quirúrgica. Además, la mortalidad asociada con ciertos casos quirúrgicos subraya la
importancia de una atención médica especializada y urgente en situaciones graves.
3. La clasificación detallada proporciona a los profesionales de la salud una base estructurada
para evaluar y abordar las epistaxis, considerando tanto su origen anatómico como las
posibles condiciones subyacentes, lo que facilita un enfoque más preciso en el diagnóstico y
tratamiento de esta condición clínica.
4. La mayoría de autores clasifica la etiología de la epistaxis como locales (Traumáticas,
enfermedades inflamatorias, infecciones, estructurales: sequedad de la mucosa, perforación
septal y neoplásicas) y sistémicos (coagulopatías, uso de anticoagulantes, neoplasias
hematológicas e hipertensión arterial).
5. Para un correcto tratamiento de una epistaxis es necesario una valoración inicial del
paciente, en el cual es prescindible la revisión de la vía aérea, respiración y circulación, y
después de ello la realización de una buena anamnesis, exploración física y exámenes
complementarios, en caso fuese necesario, determinará la etiología de este signo.
6. En resumen, el manejo de la epistaxis implica considerar la ubicación del sangrado, las
condiciones de coagulación del paciente y la persistencia de los episodios hemorrágicos al
seleccionar la estrategia de tratamiento más apropiada.
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_asistida_por_endoscopia_y_rinoscopia_en_adultos_ambulatorios_con_perdida_volumetrica
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