TEMA 05
TÉCNICAS RETÓRICAS
Subtemas
5.1. La persuasión.
5.2. Ejemplo de dos discursos: el elogio y la defensa.
5.3. Gorgias y el derecho.
5.4. Para entender el elogio y la defensa.
5.5. La retórica y los jueces.
5.6. Elogio de Helena.
5.7. La defensa de Palamedes.
Curso: Argumentación Jurídica y
Litigación Oral. Docente: Dr. Mario V.
Chávez Reyes
Lectura 04
La isla de Kalipso
Bitácora del Departamento de Griego del IES Bellaguarda
Oratoria y retórica
La isla de [Link] › 2011/04DOC
ORATORIA Y RETÓRICA
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1. Definición
La oratoria es el arte de hablar con elocuencia en público con la intención de persuadir o convencer. Con
otras palabras, es el arte de hablar bien con la finalidad práctica de ganar en un juicio, o convencer a los
ciudadanos en la Asamblea de una medida política.
La retórica es la ciencia que se encarga de dar al lenguaje escrito o hablado la suficiente eficacia para
entretener, persuadir o conmover. Es el conjunto de procedimientos y recursos necesarios para elaborar
el discurso, es decir, la parte teórica.
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2. Orígenes y desarrollo
La importancia del poder de la palabra en la civilización griega aparece ya desde los comienzos. La afición
de los griegos a la oratoria es un hecho que se manifiesta ya en la época arcaica. Concretamente en
Homero encontramos los primeros ejemplos de discursos.
Pero para entender el nacimiento del arte oratoria en el mundo griego debemos tener en cuenta el papel
importante que la elocuencia adquirió en la vida política e intelectual de la Atenas clásica.
En un principio el arte de hablar bien dependía de las habilidades personales de cada uno.
Posteriormente, la llegada de la democracia creó la necesidad de aprender a hablar en público. Es decir
la vida política del régimen democrático ateniense convirtió esta habilidad en un elemento imprescindible,
porque uno de los fundamentos básicos de la democracia ateniense era precisamente el derecho de todo
ciudadano a exponer libremente su opinión en las asambleas, tribunales y otras actividades sociales. En
política el camino para el triunfo político estaba abierto para cualquiera ciudadano que tuviera
capacidades intelectuales y una formación retórica adecuada. En los tribunales cualquier ateniense tenía
derecho de acusar o defenderse ante un jurado compuesto por un mínimo de 200 ciudadanos, los cuales
lejos de ser expertos en cuestiones legales a menudo se dejaban atraer por la emoción que podía causar
el discurso del orador, como recuerda Jenofonte en la Apología de Sócrates.
De aquí que tanto en Grecia como en Roma la educación tuviera como objetivo fundamental formar
buenos oradores capaces de desarrollar su actividad política con éxito.
3. Elaboración y partes del discurso
Para elaborar un discurso hay que tener en cuenta:
- Inventio: creación del tema del discurso
- Dispositio o partes fundamentales del discurso:
- exordium o προοίμιον: introducción adscrita a captar la atención
- narratio o διήγησις: presentación resumida de los hechos
- probatio o πίστις: exposición de pruebas
-peroratio o ἐπίλογος: conclusión, resumen final con intención de emocionar al auditorio a favor del
orador (captatio benevolentiae).
- Elocutio: el cuidado del estilo y del ritmo. Se debe adaptar al tipo de auditorio y de discurso.
- Memoria: se importante memorizar y no leer el discurso.
- Actio: la voz y los gestos deben acompañar al discurso por darle más fuerza.
4. Tipo de discursos
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Los discursos pueden variar según su contexto y finalidad:
a) Discursos políticos o deliberativos. Es el que Aristóteles en su Retórica llama oratoria
συμβουλευτική. Estos discursos se pueden pronunciar delante del pueblo o en la Asamblea. El orador
aconseja o disuade sobre una medida política.
b) Discursos judiciales o forenses. Forman parte de la oratoria δικανική según Aristóteles. Estos
discursos judiciales se pronuncian ante un tribunal. El orador acusa o defiende.
c) Discursos demostrativos o epidícticos. Es la oratoria ἐπιδεικτική de Aristóteles. Aquí el
auditorio ya no son jueces, sino espectadores. Eran recitados en ceremonias públicas en alabanza de
una persona viva (encomio) o muerta (panegírico), en conmemoración de un acto de la ciudad, etc. Al no
estar relacionada necesariamente con la realidad, porque tiene un carácter más literario, los discursos
son menos prácticos, que los anteriores, se prestan más al lucimiento del orador y a emplear más
recursos.
5. – Oradores
5.1. Lisias:
El representante más importante de la oratoria forense.
Era hijo de un siciliano emigrante. De joven fue a estudiar retórica a Turios, pero al volver en el 404 a.C.
los tiranos le habían confiscado el próspero negocio de armas de su padre y habían asesinado a su
hermano. El discurso Contra Erastóstenes pertenece a esta primera etapa de Lisias como orador.
Constituye una descripción interesante de la vida de Atenas dominada por la tiranía.
Con la restauración de la democracia, Lisias consiguió la ciudadanía ateniense gracias a Trasíbulo, pero
más tarde el decreto de Trasíbulo fue anulado y Lisias volvió a su estado de meteco. Esto lo llevó a
dedicarse a la actividad de logógrafo para mantenerse, es decir, redactar discursos judiciales por
encargo. Se conservan una treintena de discursos de los 233 que escribió.
En Lisias destaca la ἠθοποιία o habilidad de retratar realísticamente al orador, es decir, la extraordinaria
facultad de crear un personaje y de darle sentimientos, palabras, gestos, etc., todo perfectamente de
acuerdo con la condición real de su cliente.
Se reconoce fácilmente la precisión de su interpretación jurídica, la oportuna selección y valoración de
testigos, la habilidad dialéctica de su argumentación, la capacidad de centrar el punto jurídico de la causa
y presentarlo con absoluta claridad.
Estilísticamente se caracteriza por su estilo sencillo, natural y el tono conversacional, por lo que se lo
considera el representante más genuino del aticismo.
5.2. Demóstenes:
El máximo representante del género político y también el mayor orador de la antigüedad. A los 18 años
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aprendió de Iseo, orador y discípulo de Isócrates, los preceptos de la elocuencia judicial para obligar sus
tutores a devolverle su patrimonio. Pero debió ganarse la vida como logógrafo.
A los 30 años publica su primer discurso político. Por esta época, Filipo II de Macedonia, en su
incontenible expansión, trataba de someter a todos los griegos. Demóstenes militó en las filas de quienes
querían preservar las tradicionales libertades políticas de las polis griegas. Desde el año 351 a.C. y,
durante una década, Demóstenes fue el alma de la oposición a Filipo. En estos años escribió 4 violentas
arengas, conocidas por el nombre de Filípicas; con ellas consiguió que los atenienses concertaran
alianzas con los tebanos para enfrentarse a Filipo, pero en la batalla de Queronea del 338 fueron
derrotados por los ejércitos macedonios. Por sus méritos con la patria se propuso conceder a Demóstenes
una corona de oro; su rival político, Esquines, se opuso y en el proceso que se celebró años después
(330) y que es bien conocido gracias al magistral discurso Sobre la corona, se le ofreció la oportunidad
de dar un repaso a toda su carrera política. Después de la muerte de Alejandro Magno (323) revolucionó
al pueblo contra los macedonios. Demóstenes, derrotado y condenado a muerte, prefirió suicidarse con
veneno antes de que caer en manos de los macedonios.
Los antiguos y modernos lo han considerado el orador más importante; ninguno le aventajó en la fuerza
de su πάθος, la violencia de su invectiva y la vehemencia encendida de la expresión en que vibran sus
sentimientos. Demóstenes conquista y cautiva al oyente no por la seducción de la palabra como tal, sino
por atraerlo por medio de la persuasión. El estilo de Demóstenes sintoniza muy bien con lo que dice, lo
cual no implica que no exista elaboración ni estudio previo; al contrario, a pesar de la impresión de
sinceridad y de espontaneidad que deja en el oyente, revela un atento estudio y una gran atención.