Diana Rivera.
A25.
Ciudadanía Mundial.
Mtra. Maribel Mariscal.
Identidad mexicana y tres de sus principales cambios sociales.
introducción
La identidad mexicana se ha forjado a lo largo de una serie de momentos
históricos significativos. Entre ellos, destaca la unión entre europeos, tlaxcaltecas
y otros pueblos para derrocar a Tenochtitlan, lo que marcó el inicio del
colonialismo novohispano y el proceso de mestizaje. Tras ello, la independencia
de México propició el surgimiento de una república, desencadenando una intensa
lucha entre liberales y conservadores.
El periodo del porfiriato trajo consigo la modernización y una notable influencia
europea, mientras que la revolución mexicana estuvo marcada por la búsqueda
del poder y las demandas sociales. En este contexto, el lopezobradorismo ha
emergido como una referencia de la izquierda moralista y anti-neoliberal, cuyo
impacto ha resonado en la identidad contemporánea de México. Este movimiento
se ha extendido a través de lo que los seguidores del mandatario llaman "Las
Benditas Redes Sociales”.
Resulta desafiante señalar un cambio social específico como el precursor
exclusivo de la identidad mexicana, ya que todos los eventos anteriores han
contribuido con distintos aspectos a nuestra identidad. Además, es importante
considerar que los españoles no solo trajeron su influencia, sino que también
incorporaron elementos de otras culturas como árabes, judíos, griegos, romanos,
entre otros, enriqueciendo así la cultural en nuestro país.
Sin embargo, en este ensayo, abordaremos de manera breve tres momentos que
considero fundamentales. El primero de ellos ocurrió mucho antes de la existencia
de Nueva España, en un contexto geográfico distante de nuestro territorio
nacional. El segundo, descrito por el historiador Juan Miguel Zunzunegui como
una lucha entre diversas comunidades indígenas que se aliaron con Cortés para
derrocar a un imperio mexica opresor. Por último, examinaremos el México
Revolucionario, representado en los primeros corridos y en la era dorada del cine
mexicano.
Análisis del primer momento histórico (La influencia judeo-cristiana en
Mexico)
Empezamos con el primero de ellos que se da cuando Dios llama a Abraham en la
tierra de de Ur Mesopotamia, probablemente en el sur de Caldea y le dice: "Vete
de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición" (Génesis 12:1-2). Puede parecer extraño conectar este evento con la
identidad del mexicano, pero vale la pena recordar que, según el INEGI, más del
80% de la población mexicana sigue religiones abrahámicas. Si analizamos la
historia, podríamos afirmar que México sería diferente si el nombre de Abraham no
fuera recordado. La existencia del patriarca se puede describir como un efecto
mariposa ya que desencadena varios momentos históricos relevantes aun siglos
después ¿y cuantos de estos influyen en México?
En esencia, la historia de cómo México heredó un Dios judío se remonta a los
descendientes de Abraham, quienes se destacaron entre otras civilizaciones al
mantener sus tradiciones durante generaciones y comenzaron a registrar sus
enseñanzas. En un punto crucial de la historia, cuando el judaísmo ya estaba
consolidado, una serie de eventos históricos como la migración de los judíos y las
conquistas en su territorio, los pusieron en contacto con otras culturas sumamente
influyentes en la actualidad, como la persa, griega y, especialmente, la romana.
Aunque el judaísmo en sí no es la religión más predominante en México, sí
representa un antecedente crucial para aquella que lo es: el cristianismo. Los
eventos descritos en los evangelios son aun mas relevantes para México, esto
sucedió porque los seguidores de Jesús expandieron su mensaje por gran parte
del territorio conquistado por Roma y a pesar de que los cristianos fueron
perseguidos durante sus primeros años en un punto de la historia crecen tanto que
al imperio no solo deja de perseguirlos, sino que lo adopta como religión oficial.
Durante el surgimiento del cristianismo, la península ibérica se encontraba bajo
dominio romano. Aunque posteriormente estuvo bajo el control árabe durante un
extenso período, para el momento de la colonización de nuestro territorio nacional,
España estaba siendo gobernada por una monarquía católica. Fue esta
monarquía la encargada de introducir el catolicismo en México, junto con la noción
de un Dios de origen hebreo, trascendente en la trinidad que reconocemos gracias
a las interpretaciones de los padres de la iglesia, quienes posiblemente se
inspiraron en las ideas del filósofo Platón al abordar las escrituras.
Además, transformaron las deidades indígenas en santos dentro del contexto
católico y trajeron consigo el calendario Gregoriano. Esta interacción propició una
fusión entre las tradiciones indígenas y los elementos cristianos, dando origen a
una cultura mestiza sumamente rica en México. Muchas de las festividades,
tradiciones y costumbres arraigadas en la fe cristiana tienen sus fundamentos en
este proceso de fusión cultural. Es importante destacar que la Iglesia Católica
ejerció un papel preponderante en la esfera política hasta la instauración del
estado laico en el siglo XX.
Análisis del segundo momento histórico (la caída de Tenochtitlan)
El segundo momento histórico, la caída de Tenochtitlan, representa un momento
crucial en el cual diversas comunidades indígenas jugaron roles clave en la
confrontación con el imperio mexica, un poder opresor en la región.
El dominio de los mexicas sobre otras comunidades en Mesoamérica estaba
marcado por un sistema de tributos y conquistas militares que generaban
resentimiento y descontento entre las regiones subyugadas. Ante este panorama,
algunas comunidades, cansadas del yugo impuesto por los mexicas, vieron en la
llegada de los españoles liderados por Hernán Cortés una oportunidad para
rebelarse y cambiar su situación.
Cortés, al llegar a territorio mexica, aprovechó estas tensiones preexistentes entre
comunidades sometidas y estableció alianzas con ellas, ofreciendo una alternativa
al dominio de los mexicas. Estas alianzas no fueron meramente por afinidad o
simpatía hacia los españoles, sino más bien una estrategia de conveniencia para
liberarse de un imperio que era percibido como opresor y expandir su propia
influencia.
Las diferencias culturales, políticas y sociales entre los grupos indígenas y los
mexicas, sumadas al descontento generalizado hacia el poder mexica, fueron
elementos que facilitaron la formación de esta coalición. Esta unión, aunque
temporal y por intereses divergentes, fue instrumental en la caída de Tenochtitlan,
ya que debilitó la resistencia frente a los conquistadores españoles y sus aliados
indígenas.
La caída de Tenochtitlan no solo significó la derrota de un poderoso imperio, sino
también la culminación de un proceso de alianzas y enfrentamientos entre
diversas comunidades indígenas, cada una con sus propios intereses y
motivaciones, unidas por el deseo común de liberarse de un régimen opresor.
Este episodio histórico ilustra cómo las dinámicas políticas y las tensiones internas
entre los pueblos indígenas jugaron un papel fundamental en la configuración del
panorama que permitió el triunfo de los conquistadores españoles y, a su vez, la
transformación del tejido social y cultural de la región que eventualmente daría
paso a la identidad mestiza de México.
El legado de esta confrontación entre diversas comunidades indígenas aliadas con
los españoles contra el imperio mexica no solo dejó una huella indeleble en los
libros de historia, sino que sigue resonando en la identidad del mexicano hasta
nuestros días. Este momento histórico de alianzas y luchas internas marcó el inicio
de una transformación cultural y social profunda en el territorio que posteriormente
sería México. La fusión de culturas, la interacción entre tradiciones indígenas y
europeas, así como el nacimiento de una nueva identidad mestiza, son pilares
fundamentales en la construcción de la identidad mexicana contemporánea. Esta
experiencia histórica de confrontación y cambio no solo nos recuerda la diversidad
y complejidad de las raíces culturales de México, sino que también nos insta a
reflexionar sobre la fuerza, la resistencia y la capacidad de adaptación que han
caracterizado al pueblo mexicano a lo largo de su historia.
Análisis del tercer momento histórico (la revolución mexicana que puso de
moda la figura del charro mexicano)
La Revolución Mexicana, un periodo crucial en la historia del país, no solo marcó
un cambio político y social profundo, sino que también influenció la identidad
cultural. Entre las figuras emblemáticas que surgieron durante este tiempo, se
encuentra el "charro mexicano". El charro, originalmente un vaquero mestizo de la
era colonial, evolucionó su imagen durante la Revolución. La transformación de la
sociedad mexicana durante este periodo también afectó su vestimenta, música y
actitudes. Los revolucionarios adoptaron la figura del charro como un símbolo de
identidad y resistencia, personificando valores de valentía, independencia y apego
a las raíces nacionales.
Esta época vio el resurgimiento de la charrería como una forma de celebrar la
cultura y habilidades ecuestres. Los charros se convirtieron en íconos de la lucha
por la libertad y la justicia, siendo representantes del pueblo mexicano en un
momento de cambio y agitación social. El cine mexicano de la "Época de Oro",
influenciado por la Revolución, retrató a los charros como héroes en sus películas,
consolidando su imagen en la cultura popular. Actores como Jorge Negrete y
Pedro Infante, entre otros, personificaron este arquetipo, contribuyendo así a la
consolidación de la identidad nacional y la preservación de las tradiciones
mexicanas en el imaginario colectivo.
El legado del charro mexicano persiste hasta el día de hoy como un símbolo
arraigado en la identidad mexicana, tanto en la música, el cine, como en las
celebraciones tradicionales como el Día de la Independencia. Su figura resuena
como un recordatorio de los valores de tenacidad, honor y orgullo nacional,
solidificando su papel como un elemento icónico en la construcción de la identidad
mexicana moderna. Este análisis demuestra cómo la Revolución Mexicana no solo
marcó un cambio político, sino también cómo influyó en la cultura y la identidad,
dando forma a figuras emblemáticas como el charro que aún persisten como
símbolos de la mexicanidad.
Conclusión
En el ensayo sobre la identidad mexicana y sus cambios sociales, se destacan
tres momentos históricos significativos que han moldeado profundamente esta
identidad. La conexión entre la influencia judeo-cristiana en México, la caída de
Tenochtitlan y la Revolución Mexicana ofrece una visión amplia de cómo estos
eventos han contribuido a la complejidad y riqueza de la identidad nacional.
El primer análisis destaca la trayectoria de las religiones abrahámicas y su
influencia en México. Desde los orígenes del judaísmo hasta la expansión del
cristianismo, se muestra cómo estas creencias se entrelazaron con las culturas
preexistentes en el país. Esta fusión dio lugar a una rica tradición religiosa y
cultural que permea en las festividades, costumbres y valores arraigados en la
sociedad mexicana actual.
El segundo momento histórico resalta la caída de Tenochtitlan y cómo diversas
comunidades indígenas se aliaron con los españoles para derrocar al poder
opresor mexica. Este episodio no solo marcó la culminación de un conflicto entre
distintas comunidades, sino también el inicio de una nueva identidad mestiza en
México, fruto de la fusión de culturas y tradiciones.
Por último, la Revolución Mexicana y el surgimiento del ícono del charro mexicano
representan un cambio político y social que influyó profundamente en la identidad
cultural. La transformación de la figura del charro como símbolo de resistencia y
valores nacionales refleja cómo la Revolución impactó en la música, el cine y las
tradiciones, consolidando esta imagen como un elemento esencial de la identidad
mexicana contemporánea.
En conjunto, estos tres momentos históricos ilustran la complejidad y diversidad de
la identidad mexicana, construida a través de una amalgama de influencias
religiosas, culturales y sociales. Estos cambios no solo marcaron hitos en la
historia de México, sino que también forjaron los pilares fundamentales de una
identidad nacional en constante evolución, reflejando la capacidad de adaptación,
resistencia y la diversidad cultural que define al pueblo mexicano.
Referencias Bibliográficas.
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_gloria_m._delgado_de_cantu.pdf