Articulo 1
Articulo 1
Abstracto
La maloclusió n es un problema dental mundial que influye en los individuos afectados en di‐
versos grados. Muchos factores contribuyen a la anomalía en la dentició n, incluidos los aspec‐
tos hereditarios y ambientales. La caries dental, las lesiones pulpares y periapicales, el trauma
dental, la anormalidad del desarrollo y los há bitos orales son las enfermedades dentales má s
comunes en los niñ os que se relacionan fuertemente con la maloclusió n. El manejo de la salud
bucal en la etapa de la primera infancia se lleva a cabo en el trabajo clínico de odontología
pediá trica para minimizar el efecto no deseado de estas enfermedades en la dentició n. Este
artículo destaca estas enfermedades y sus impactos en la maloclusió n en secuencia. La
prevenció n, el tratamiento y el manejo de estas afecciones tambié n se ilustran para lograr una
salud oral exitosa para niñ os y adolescentes, incluso para su etapa adulta.
Introducció n
CEC y maloclusió n
Como una de las enfermedades cró nicas infantiles má s prevalentes,6 La caries dental, y sus
complicaciones, es la causa má s frecuente para buscar atenció n dental para un niñ o.7 La alta
incidencia de caries en los niñ os es atribuible a los malos há bitos alimenticios y la higiene oral,
junto con las características anató micas de los dientes deciduos. La prevalencia de caries en
niñ os de 5 añ os en China fue del 66% y el índice de dientes cariados, perdidos y obturados
(DMFT) fue de 3,5 segú n los resultados del tercer informe epidemioló gico oral nacional.8 Otras
estadísticas indican que el 97% de estas lesiones cariosas no recibieron el tratamiento ade‐
cuado. La Academia Americana de Odontología Pediá trica (AAPD) define la caries en la
primera infancia (ECC) como la presencia de una o má s caries (no cavitadas o cavitadas), fal‐
tantes (como resultado de caries) o superficies dentales obturas en cualquier diente primario
en un niñ o de 71 meses de edad o menos. La AAPD tambié n especifica que, en niñ os menores
de 3 añ os de edad, cualquier signo de caries de superficie lisa es indicativo de caries grave en
la primera infancia (S-ECC).9 En algunas circunstancias, la caries dental y sus complicaciones
en la dentició n primaria resultan en consecuencias mucho má s graves y extensas que en la
dentició n permanente.10
La caries extensa no tratada y sus complicaciones, como el dolor de dientes, conduce directa‐
mente a la disminució n de la masticació n o masticació n asimé trica,11 Cambiar la distribució n
del contacto oclusal funcional. La masticació n unilateral a largo plazo puede conducir a un
crecimiento y desarrollo facial comprometido, lo que resulta en maloclusió n y deformidades
dentales-faciales.12,13 La descomposició n interproximal de los caninos y molares primarios
puede resultar en disminuciones en el ancho de la corona mesiodistal. Los dientes adyacentes
tienen la tendencia a migrar hacia el á rea afectada, lo que puede reducir la longitud del arco
dental (Fig. 1). La pé rdida de la longitud del arco puede conducir a problemas asociados con el
desplazamiento del diente,14 estabilidad oclusal,15 apiñ amiento dental,16 capacidad de
masticació n,17 et al.
Higo. 1
Decacomposició n severa del primer y segundo molar primario mandibular, disminució n de la longitud del
arco intraoral
Ademá s, las cavitaciones de caries en los dientes primarios pueden retener restos de alimen‐
tos y cambiar el microambiente oral. Los investigadores señ alaron que la experiencia de caries
severa durante la primera infancia podría resultar en una experiencia de caries má s severa
durante la edad adulta, mientras que una dentició n primaria libre de caries tiene una mayor
probabilidad de permanecer libre de caries en la dentició n permanente.18,19 La desintegració n
de la corona dental primaria por caries severa puede conducir a la desnutrició n, ya que el es‐
tado dental puede afectar la funció n masticatoria, la preferencia de alimentos y la ingesta
dieté tica, en relació n con los retrasos en el desarrollo.20 La evidencia tambié n demuestra una
posible relació n entre la caries y el índice de masa corporal.21,22 Por lo tanto, es de gran valor
para los dentistas pediá tricos prevenir y tratar la caries dental adecuadamente y la
restauració n ó ptima de la morfología y la funció n de los dientes primarios es necesaria para
mantener y mejorar la condició n de salud oral de los niñ os pequeñ os en la prá ctica clínica.
Las lesiones pulpares y periapicales en los dientes deciduos son causadas típicamente por in‐
fecciones orales de microorganismos de la pulpa, siendo la vía de entrada má s comú n para los
microorganismos la caries dental.27 que puede interferir en el reemplazo fisioló gico normal.
La erupció n dental y la sucesió n de dientes primarios son procesos complejos, con mecanis‐
mos bastante complicados. Los dientes primarios interactú an y dependen de sus sucesores, y
viceversa. Los predecesores con pulpas vitales son el contexto de la erupció n normal de los di‐
entes permanentes y la inflamació n de una pulpa dental primaria y la penetració n en el en‐
torno pueden influir en el germen dental del sucesor permanente y las estructuras periradicu‐
lares si no se inicia ninguna intervenció n, lo que puede surgir un desarrollo anormal y una
erupció n del sucesor,28 como erupció n prematura, retardada o ectó pica del diente perma‐
nente (Fig. 2), lo que resulta en una erupció n irregular y la alineació n de los sucesores y au‐
menta la probabilidad de maloclusió n. La pé rdida temprana de dientes primarios causada por
lesiones periapicales graves, por un lado, afecta la funció n masticatoria, alterando potencial‐
mente el crecimiento y desarrollo maxilofacial y sisté mico. Por otro lado, tambié n puede con‐
ducir a la pé rdida de topes oclusales y dimensiones verticales, causando sobremordida pro‐
funda y aumento de overjet.
Higo. 2
La infecció n periapical grave de los dientes primarios inferiores derechos causó el desplazamiento del 2º
premolar inferior derecho, induciendo erupció n ectó pica
Con el fin de minimizar los resultados adversos de estas enfermedades endodó nticas, los den‐
tistas deben hacer todo lo posible para preservar la vitalidad de la pulpa de los dientes pri‐
marios. La guía sobre la terapia pulpar para los dientes primarios fue revisada por la AAPD.29
Los dientes deciduos sin pulpitis irreversible se pueden tratar con terapia pulpar indirecta,
donde no se adopta la eliminació n de la dentina cariosa má s profunda para evitar una
exposició n pulpar. El taponamiento pulpar directo es apropiado para un diente primario
despué s de una pequeñ a exposició n mecá nica o traumá tica que no sea una exposició n pulpar
cariosa, con una pulpa normal acompañ ada de una respuesta favorable. En los casos en que la
eliminació n de caries resulta en la exposició n de la pulpa en un diente primario con una pulpa
normal o pulpitis reversible o despué s de una exposició n traumá tica a la pulpa, se puede
adoptar el procedimiento de pulpotomía. Tratamiento de la pulpa no vital: la pulpectomía se
recomienda para los dientes primarios diagnosticados con pulpitis irreversible o pulpa
necró tica. En algunos sujetos, donde las raíces exhiben absorció n o surgen lesiones periapi‐
cales severas de destrucció n ó sea pató gena y el impacto nocivo en el desarrollo o erupció n de
los sucesores, no hay má s remedio que extraer este diente primario afectado. En tales circun‐
stancias, deben tenerse en cuenta las dentaduras parciales removibles o los mantenedores fi‐
jos del espacio funcional.
El trauma dental es extremadamente comú n en los niñ os pequeñ os, que son má s vulnerables
durante este período debido al aumento de la movilidad física mientras aprenden a caminar y
correr. Son susceptibles a caerse y golpear accidentalmente objetos duros. Los dientes primar‐
ios maxilares anteriores son los má s susceptibles al trauma, mientras que los dientes primar‐
ios mandibulares son menos propensos a lesiones traumá ticas.30 La fractura de corona, la
luxació n y la avulsió n son tipos comunes de lesió n dental primaria registrada.
The germs of permanent teeth develop palatal to the primary teeth, in close proximity to or
within millimeters of the root apices of their predecessors. Severe primary tooth trauma can
cause injury or disturbance to the development of the successor permanent tooth. Partial or
complete cease of root development, ectopic eruption of the permanent tooth, enamel hy‐
poplasia, white, yellow-brown discoloration and crown-root dilacerations are potential seque‐
lae of a traumatic incident.31–34 Figure 3 shows an 8-year-old boy who presented with a chief
complaint of failure of eruption of his maxillary right central incisor. The patient revealed a his‐
tory of trauma at the age of 3 years. He was not seen by a dentist immediately after the trauma.
The primary tooth was eventually extracted when it became discolored, accompanied by gingi‐
val fistula. Radiographic result indicated that the crown and the root of permanent tooth were
not on the same axis. Sometimes, Pulp necrosis and periapical lesions secondary to trauma‐
tized primary teeth are possible etiologic factors for the development of dentigerous teeth.35
Fig. 3
Impaction of maxillary right central incisor (left), X ray film shows the dilacerated tooth (right)
It is of great significance to implement careful clinical and radiographic examination, make ac‐
curate and comprehensive diagnosis, carry out early intervention and adopt long-time follow-
up by a multidisciplinary team in the purpose of taking precautions against possible sequelae
happening to the permanent tooth caused by trauma of the deciduous teeth. The signs and
symptoms of the patient should be carefully recorded to assess the response of the pulp and
suffered surrounding tissues to the trauma and to predict any possible complications. Since
the severity of the sequelae depends on the type and extent of the injury, the stage of develop‐
ment of the successor at the moment of trauma, and the child’s age at the time of the injury,36
comprehensive assessment is necessary to facilitate the final decision. Regular reexamination
of the traumatized primary teeth should not be overlooked to avoid major damage resulting
from pathological changes of the pulp or the periapical tissues.
Hyperdontia is an additional tooth, teeth or tooth-like structures that have either erupted or
remain unerupted in addition to the regular number of teeth. Supernumerary teeth can be sin‐
gle or multiple, unilateral or bilateral, and evident in one or both jaws. They can develop in any
region of the dental arch, but are most commonly located in the anterior maxillary region.
They may erupt normally, remain impacted, appear inverted, or take an abnormal route of
eruption.37 Supernumerary teeth frequently occur in the mixed or permanent dentition, but
are rare phenomena in the primary dentition. Hyperdontia is more likely to take place in the
maxilla than the mandible. Mesiodens is the most common type of hyperdontia, with the addi‐
tional tooth developing between the maxillary central incisors. Some problems may be arisen
from hyperdontia, including failure of eruption, crowding or abnormal diastema, displacement
and/or rotation of adjacent teeth38 (Fig. 4), and so on.
Fig. 4
Supernumerary teeth in the area of maxillary anterior teeth resulted in a large gap and rotation of the right up‐
per incisor; Left, intraoral photograph; Right, Radiographic illustration
Supernumerary teeth that have erupted into the oral cavity should be extracted in a timely
manner to facilitate the eruption of the adjacent teeth and avoid displacement of the perma‐
nent teeth. For those that are impacted, treatment should be pursued in accordance with the
effect on the germ of the permanent tooth. Specifically, supernumerary teeth ought to be ex‐
tracted with caution if the procedure is expected to disturb the development, eruption or align‐
ment of the permanent teeth. Otherwise, the case can be monitored carefully for extraction of
the supernumerary tooth after the successor has completed root development. Cho KM39 pub‐
lished a case report involving fusion of a normal tooth and a supernumerary. Routine nonsur‐
gical root canal treatment, bicuspidization, and appropriate restorative procedures were
adopted to restore its normal occlusion.
Dental ankylosis, involving the fusion of cementum to alveolar bone, often manifests with mild
to moderate progressive infraocclusion and cant of the occlusal plane. Its cause is not well de‐
fined, but may be associated with dental trauma, metabolic disturbance, genetic tendency, or
local deficiency in vertical bone growth.40 Ankylosis of deciduous molars may influence occlu‐
sion, and impair local dental and periodontal health, such as abnormal proximal contact, food
impaction, and induction of dental caries. If the ankylosed primary molar is severely infraoc‐
cluded, it may cause inclination of the adjacent teeth, supra-eruption of the opposing tooth,
loss of arch-length, impaction of the succeeding permanent tooth or eruption delay, and oc‐
clusal disturbance. Restorative and prosthetic techniques are advised to restore the shape and
function of infraoccluded deciduous molars. Preformed stainless steel crowns may also be
indicated.41 When the ankylosed primary molar has no successive premolar, the decision
whether to extract or maintain the ankylosed tooth requires comprehensive evaluation.
Though the primary dentition is more prone to ankylosis than the permanent dentition, the in‐
fluence of ankylosed permanent molars on the dentition is much more harmful than ankylosed
primary molars.
Fig. 5
Ectopic eruption of the maxillary left first permanent molar, loss of the upper left second primary molar; Left,
intraoral photograph; Right, Radiographic illustration
Congenitally absent teeth can be divided into three categories based on the number of missing
teeth: hypodontia, oligodontia, and anodontia. Spacing of the dental arch is the usual outcome
of hypodontia. Oligodontia can result in abnormal mastication and malalignment of the denti‐
tion, and even unaesthetic appearance. Abnormal tooth morphology, such as invaginated lin‐
gual fossa, macrodontia, microdontia, and fusion may cause irregular appearance in the size
and morphology of the teeth, as well as malocclusion. Over-retained primary teeth refers to
the condition where the primary tooth is still retained after the successor has erupted.
Prolonged retention of a primary tooth, caused by atypical root resorption or failure of root
resorption can redirect the eruption path of the permanent tooth. This frequently occurs in the
mandibular anterior region, where the central incisors erupt lingual to their predecessors, re‐
sulting in two lines of teeth (Fig. 6). An over-retained primary maxillary central incisor may re‐
sult in ectopic palatal eruption of the permanent incisor and lead to a simple anterior cross
bite (Fig. 7).
Higo. 6
Retenció n del incisivo primario mandibular causado erupció n lingual ectó pica del incisivo permanente
mandibular
Higo. 7
La exfoliació n retardada del incisivo primario derecho maxilar causó erupció n palatina ectó pica del incisivo
derecho maxilar, se formó una mordida cruzada
Los bebé s y los niñ os pequeñ os con frecuencia se involucran en há bitos orales inconscientes
debido a algunos reflejos prepotenciales, falta de alimentació n y miedo o disgusto. Se ha re‐
portado una asociació n significativa de há bitos orales con maloclusió n en varios estudios45–48
y el efecto de los há bitos orales sobre el crecimiento y desarrollo maxilofacial craneal depende
de la naturaleza, el inicio y la duració n de los há bitos.
Chupació n de dígitos
La succió n de dedos, un há bito que ocurre en la infancia, puede ser reemplazado por otras ac‐
tividades a medida que el niñ o madura. Incluye chuparse el pulgar y el dedo y puede alterar el
desarrollo dentoesquelé tico, lo que lleva a la maloclusió n si persiste durante un largo período
de tiempo. Las personas con este há bito oral a menudo muestran marcas de mordeduras y
deformació n de los dedos o el pulgar (Fig. 8). Chuparse el dedo desplaza la lengua a una
posició n baja. El cambio en el equilibrio entre el empuje hacia afuera de la lengua en el paladar
y la actividad hacia adentro de los mú sculos de las mejillas puede afectar el arco superior, lo
que con frecuencia resulta en protrusió n de los incisivos superiores y el premaxilar, deglució n
atípica, mordida abierta anterior y mordida cruzada posterior. Los dientes posteriores pueden
extruirse ya que la colocació n del pulgar entre el arco superior e inferior disminuye el con‐
tacto oclusal. Puede ocurrir una rotació n hacia abajo y hacia atrá s de la mandíbula. La
maloclusió n causada por chuparse el dedo es diferente de la causada por chuparse el dedo. La
mordida de borde a borde o la mordida cruzada anterior se puede observar en el niñ o con
chuparse el dedo, ya que este comportamiento guiará la mandíbula a una posició n hacia ade‐
lante. Se pueden probar cunas y arcos palatales, que dan consejos e incentivos para cambiar el
comportamiento (conocido como consejo / tratamiento psicoló gico) y aplican una sustancia
amarga y de sabor desagradable a los pulgares / dedos de los niñ os o combinaciones de estos
tratamientos pueden intentar ayudar a los niñ os a romper este mal há bito.49
Higo. 8
Empuje de la lengua
El empuje de la lengua es una condició n durante la deglució n donde la lengua entra en con‐
tacto con cualquier diente anterior a los molares. La correlació n entre este há bito y la
maloclusió n es probablemente recíproca, lo que significa que el há bito de la lengua puede
causar maloclusió n y la maloclusió n podría contribuir a la generació n del há bito.50 Dixit UB51
declaró que los niñ os con empuje de la lengua tienden a tener incompetencia labial,
proclnació n de los incisivos maxilares, há bito de respiració n bucal, actividad muscular mental
hiperactiva, mordida abierta y ceceo, en comparació n con los niñ os sin empuje de la lengua. El
empuje de la lengua puede influir en la percepció n sensorial oral, lo que puede conducir a un
cambio en la actividad motora, exacerbando el grado de maloclusió n.52 La modificació n
quirú rgica u ortodó ncica del entorno oral, las restricciones mecá nicas o los recordatorios
como cunas, terapia del habla y terapia miofuncional oral se pueden utilizar para motivar a los
niñ os a abandonar este há bito de manera individualizada.50
Hábito labial
El há bito de los labios incluye chupar o morder los labios o las mejillas, entre los cuales
morder el labio inferior es el má s comú n. En pacientes que presentan succió n del labio infe‐
rior, se inducen fuertes contracciones del mú sculo orbicular del labio inferior y del mú sculo
mental, lo que lleva a la proclinació n de los dientes maxilares y retroclinació n de los dientes
mandibulares, aumento del overjet, espaciamiento generalizado maxilar, irregularidad incisiva
mandibular y profundizació n del surco labiomental.53 La succió n del labio superior, por el con‐
trario, puede causar restricció n del desarrollo maxilar y mordida cruzada anterior. Es normal
ver constricció n del arco superior e inferior, y mordida abierta posterior en pacientes con
succió n y mordedura de mejillas. Se puede usar un aparato de parachoques de labios para
romper este mal há bito.53
La respiració n bucal habitual generalmente ocurre con obstrucció n de las vías respiratorias
nasales causada por diversas enfermedades, como hipertrofia amigdalina adenoidea y
palatina, rinitis y nasosinusitis, e hipertrofia de cornetes nasales. La alteració n del patró n de
respiració n de la nariz a la boca afecta la posició n de la lengua y la mandíbula, y causa
interrupció n en el equilibrio de los mú sculos orales y periorales.54 La anomalía anató mica
puede aparecer en los respiradores orales (por ejemplo, mordida abierta, rotació n de la
mandíbula en el sentido de las agujas del reloj, aumento en la altura facial inferior anterior, un
maxilar estrecho y un paladar má s profundo). Los niñ os con hipertrofia amigdalina pueden
extender sus mandíbulas hacia adelante con el propó sito de aliviar la disnea. La lengua llevará
la mandíbula a una posició n hacia adelante, lo que tambié n puede provocar prognatismo
mandibular y mordida cruzada anterior. La respiració n bucal a largo plazo tambié n puede
causar secado gingival y provocar la acumulació n de la placa dental, con gingivitis hiperplá sica
como resultado frecuente. El bajo rendimiento acadé mico y la memoria de trabajo fonoló gica
má s pobre incluso fueron reportados por Kuroishi RC en niñ os con respiració n bucal, en
comparació n con los participantes con respiració n nasal.55 Por lo tanto, los profesionales de la
salud deben tomar nota especial de los niñ os con respiració n bucal y considerar el uso de es‐
cudo vestibular.
Tambié n se han introducido nuevos aparatos para tratar la maloclusió n en la dentició n caduci‐
folia y mixta, incluido el entrenador miofuncional y el dispositivo de guía de erupció n. Dado
que estos aparatos son simples y econó micos, se proponen para su uso en la eliminació n de la
disfunció n oral, el establecimiento del equilibrio muscular, la restauració n del overjet normal y
la sobremordida, la correcció n o disminució n de la protrusió n incisiva maxilar y el
apiñ amiento anterior. Pero los casos deben seleccionarse cuidadosamente, y el operador debe
estar bien capacitado en su uso.57,58
Conclusió n
El manejo de la salud oral, con el objetivo de establecer una dentició n saludable y aliviar o evi‐
tar la maloclusió n desde la erupció n del primer diente primario hasta la realizació n de la
dentició n permanente joven, es de gran importancia en la població n pediá trica. La caries den‐
tal, las lesiones pulpares y periapicales, los traumatismos dentales, las anomalías del desar‐
rollo y los há bitos orales son enfermedades comunes observadas en los niñ os que dificultan el
establecimiento de la oclusió n normal. Los temas discutidos en esta revisió n ayudará n a re‐
conocer la influencia de estas enfermedades en los niñ os en la maloclusió n y los esfuerzos
para prevenirlas, tratarlas y controlarlas se han discutido a los dentistas pediá tricos frente a
estas afecciones.
Agradecimientos
Este trabajo fue apoyado por subvenciones de la Fundació n Nacional de Ciencias Naturales de
China (81470035).
J.Z.: concepció n y diseñ o de la obra, investigació n bibliográ fica, redacció n del manuscrito,
aprobació n de la versió n final del manuscrito. M.M.: Investigació n bibliográ fica, redacció n del
manuscrito, aprobació n de la versió n final del manuscrito. L.C.S.: revisió n del manuscrito,
aprobació n de la versió n final del manuscrito. Y.R.: revisió n del manuscrito, aprobació n de la
versió n final del manuscrito. X.Z.: revisió n del manuscrito, aprobació n de la versió n final del
manuscrito.
Notas
Conflictos de intereses
Los autores declaran que no hay intereses contrapuestos.
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