Formación humana en culturas tojolabal y azteca
Formación humana en culturas tojolabal y azteca
Resumen Abstract
En el presente escrito se reflexionará In this text will reflect about the hu-
acerca de la manera en que se llevaba a man formation was carried out in the
cabo la formación humana en el periodo period before de discovery and conquest
anterior al descubrimiento y conquista of the American continent, in two cultu-
del continente americano, en dos cultu- res: Tojolabal and Aztec. For the Mayan
ras: la tojolabal y la azteca. Para la cultura Tojolabal culture, there is no principle
maya tojolabal, no existe el principio de of individuation or “I” but of the “We”,
individuación o del “yo”, sino del “no- that is, the sense of community in which
sotros”, es decir, el sentido de la comu- the human being receives his human for-
nidad en donde el ser humano recibe su mation. In contrast, for the Mexicas or
formación humana. En cambio, para los Aztecs, education was carried out from
mexicas o aztecas, la educación se lleva- molding and building what we would
ba a cabo a partir de moldear y edificar now call “character and personality” of
lo que hoy denominaríamos “carácter y the “face and heart” of the human being,
personalidad” del “rostro y corazón” del that is through poetry called “flower and
ser humano, es decir, a través de la poesía song”. In this sense, poetry and oral tra-
denominada “flor y canto”. En este senti- dition will be analyzed as one of the ideal
do, se analizará a la poesía y a la tradición means of transmit values, customs and
oral como uno de los medios idóneos traditions, as well as to acquire knowled-
para transmitir valores, costumbres y tra- ge in human faces-hearts and within the
diciones, así como también para adquirir community.
conocimientos en los rostros-corazones
humanos y en el interior de la comuni-
dad.
Palabras clave: Flor y canto, corazón, Keywords: Flower and song, heart,
rostro, tojolabal, náhuatl, nosotros, comu- face, Tojolabal, Nahuatl, We, community,
nidad, poesía. poetry.
270 —
I. El nosotros de la cultura tojolabal
Es la palabra la que crea. El lenguaje plasmado por ciertos personajes en los rela-
tos, mitos y tradiciones son cruciales para comprender a las comunidades indígenas
e inclusive movimientos como el del Ejército Zapatista de Liberación Nacional
(EZLN), en donde la palabra, lo dicho, el diálogo, la promesa y el lenguaje es aque-
llo que nos une, lo que nos compromete y nos otorga un sentido. De esta forma,
es necesario resaltar que los mitos cosmogónicos y fundacionales de las culturas
mesoamericanas contemplan a una pareja creadora: mujer y hombre, que crean en
conjunto la vida, y en donde la mujer ocupa el lugar principal del relato y de toda
la manifestación de lo sagrado, lo divino, sentido que se sigue preservando en cier-
tas comunidades indígenas. En este sentido, dicha pareja busca juntar sus palabras
y pensamientos antes de crear algo: la esencia de las cosas. A juicio de Hernández
el Chilam Balam se pregunta ¿por qué razón afirmamos que ta x-ayan (la existencia) es
anterior al ta snopobel (pensamiento)? […] el maya, por naturaleza, considera que es nece-
1
Miguel Hernández, “Filosofía maya” en Dussel, E. (editor). El pensamiento filosófico latinoamericano, del caribe y
“latino” 1300-2000. México: Ed. Siglo XXI, 2011, p. 28.
— 271
sario primero existir para poder enfrentarse al ta k´ustik oy (mundo). El maya pertenece al
mundo y se considera como parte de él porque cohabita en él 2.
2
Ibid., p. 29
3
Ibidem
4
Ibid., p. 30
5
Ibidem
272 —
Es importante hacer notar que muchas culturas precolombinas retoman los
símbolos de rostros, corazones, palabras, Tierra y que muchas de las significacio-
nes y sentidos que tienen estos conceptos y nociones continúan en el inconsciente
colectivo de muchas comunidades y habitantes del continente americano. Cabe
resaltar que el pensamiento maya “utiliza dos aspectos fundamentales para enten-
der: li yeloval (el rostro) y li o´on (corazón)”, 6 lo que nos lleva a establecer vasos
comunicantes con la cultura mexica o azteca. Es importante destacar que para la
cultura maya
el rostro del individuo es la personalidad moral plasmada en su vacación; y ésta es la
personalidad misma que actúa y conmueve el mundo. Ésta es una expresión de lo ético.
Por ello tiene que decir la verdad. Siente y piensa que para poder expresar la realidad del
hecho […] El corazón interviene en la expresión profunda y en la agudeza de su habla 7.
6
Ibid., p. 28
7
Ibid., p. 30
8
Carlos Lenkersdorf. “Filosofía tojolabal” en Dussel, E. (editor). El pensamiento filosófico latinoamericano, del
caribe y “latino” 1300-2000. México: Ed. Siglo XXI, 2011, p. 33
— 273
“uno de nosotros cometimos un delito”, es decir, no se responsabiliza o culpa a un
individuo en específico, sino que se responsabiliza al colectivo. Dicho con otras pa-
labras, la comunidad dejó de hacer algo para que X cometiera cierto delito. En este
sentido, todos los miembros de la comunidad incurrieron en una falta que derivó
en que alguien actuara de forma incorrecta, por lo que todos los que conforman
dicha comunidad son corresponsables y de manera conjunta deben encontrar una
solución o reparación al agravio cometido. Al respecto, Lenkersdorf hace mención
que “el tojolabal enfatiza en el Nosotros porque para ellos los delitos no son indi-
viduales, sino que involucran y corresponsabilizan a toda la sociedad. Es el grupo
y no el individuo el que predomina”. 9 La mención de dicho ejemplo nos permite
comprender el énfasis e importancia que tienen la comunidad y la inexistencia o
ausencia de un “Yo” o “acto individual”. De esta forma, Lenkersdorf enfatiza que
cuando uno apela al “Nosotros incluye no sólo a la sociedad humana sino a todo el
cosmos, porque desde la perspectiva tojolabal todo vive: es decir, no hay nada que
no tenga corazón que es lo que vivifica”. 10 De esta forma, el nosotros es incluyente,
ya que toma en cuenta a todo ser vivo con el que nuestra especie comparte ese “aquí
y ahora”, ya que la comunidad intersubjetiva trasciende los límites de la sociedad
humana.
Intersubjetividad
274 —
la afirmación lajan lajan `aytik, estamos parejos, nos sirvió de punto de partida para
entender la intersubjetividad en el contexto de la sociedad. Por ello dijimos: formamos una
comunidad de iguales en tanto que todos somos sujetos. Esta forma resumida interpreta la frase
tojolabal de manera que la forma verbal `aytik se refiere aquí a personas. 12
12
Carlos Lenkersdorf. Los hombres verdaderos: Voces y testimonios tojolabales, lengua y sociedad, naturaleza y cultura,
artes y comunidad cósmica. México: Ed. Siglo XXI, 2012, p. 33
13
Ibid., p. 14
14
Ibidem
15
Ibid, 116.
— 275
para la razón, es una abstracción fuera de la realidad vivida” 16. Dicho con otras pa-
labras, las relaciones intersubjetivas no se dan exclusivamente entre seres humanos,
sino que contemplan a todo ser viviente, a quienes se les escucha y se les respeta,
con quienes se tienen deberes y obligaciones en tanto que con-formamos una mis-
ma comunidad en esta Tierra que es nuestra y no son objeto particular con quienes
se puede hacer lo que uno quiera. No se excluye a ningún ser vivo, ya que todos
estamos hermanados y unidos en función de que compartimos ese mismo corazón,
ya que en cada uno de los miembros o individuos de la comunidad está presente
dicho corazón.
Corazón (Yaltzil)
16
Ibid., p. 117
17
Ibidem
18
Ibid., p. 118
19
Ibidem
276 —
nosotros que tenemos corazón. La tierra, pues, tiene su nombre, es Nuestra Madre
Tierra”. 20 Este corazón hace referencia no sólo al órgano vital que se encuentra en
nuestro cuerpo, sino que se toma como una metáfora como aquello que da senti-
do, lo que hace sentir y palpitar, lo que otorga y tiene vida, es ese órgano que nos
hermana y con el que podemos comprender mediante el diálogo nuestra efímera
existencia en esta Tierra.
Lenkersdorf menciona que “nosotros, los humanos, no representamos, nada
particular. Formamos un conjunto de «cosas dotadas de corazón» gracias al cual
vivimos, ya que el corazón es la fuente de vida. Y no sólo esto, sino que el corazón
se caracteriza también por la capacidad de pensar” 21 y este compartir el corazón
con todo lo vivo es lo que nos une y hermana con la Madre-Tierra. Cabe resaltar
que al igual que en la cultura náhuatl y muchas otras culturas mesoamericanas, el
papel que juega el corazón en la comunidad maya tojolabal es de suma importan-
cia. Uno de los elementos que nos vinculan con la Madre Tierra pero que, a su vez,
nos permite reflexionar sobre nuestro interior es la noción de corazón. Lenkersdorf
resalta que “la palabra corazón explica la del sujeto. Su significado se amplía por la
capacidad de pensar”, 22 aunque
desde la perspectiva tojolabal, el pensamiento reside en el corazón. La expresión jas
xchi`ja jk´ujoli corresponde a lo que pienso; mejor: lo que dice mi corazón. k´ujol es otra
palabra que corresponde a corazón que representa tanto la fuente es otra palabra que co-
rresponde a corazón que representa tanto la fuente de vida como el pensar y que podemos
explicar con el término sujeto. La capacidad de pensar la específica la expresión `ayxa sk’ujol,
tiene experiencia, tiene juicio 23.
20
Ibid., p. 109
21
Ibid., p. 106
22
Ibid., p. 107
23
Ibidem
24
Ibid., p. 110
— 277
munitaria. En este sentido el «pensamiento» no se refiere a la capacidad de raciocinio, sino
la de relacionarse los unos con los otros con dignidad y respeto para vivir en comunidad. 25
Finalmente, “por la presencia del corazón, todas las cosas manifiestan la vida
con multiplicidad de forma acostumbrada. Es decir, donde hay vida con corazón
hay también pensamientos y comunicación, sentimientos de alegría y tristeza, en-
tendimiento y compasión, convivencia y pleitos, enfermedad y salud y tantas cosas
más. La vida, pues, es pluralista, brota por todas partes con formas bien diferen-
ciadas”. 26 La idea del nosotros que permea y une a toda la comunidad tiene como
trasfondo la noción de la Madre-Tierra y de los corazones. El respeto por todo
aquello que tenga vida y con lo que estamos hermanados como la flora y la fauna
están incluidos en la comunidad del “nosotros” y con dichos seres también es po-
sible comunicarnos, respetarnos y vincularnos. Veamos qué sucede con la cultura
náhuatl o azteca y una serie de vasos comunicantes que se establecen entre estas
culturas mesoamericanas.
25
Ibidem
26
Ibid., pp. 113-114
278 —
sección acerca de la manera en que la cultura náhuatl concebía la educación como
la formación del rostro y del corazón humano, a través de la flor y el canto, es decir,
mediante la poesía. De esta forma, podremos comprender que para los aztecas la
contemplación de la naturaleza, tiene como finalidad la formación de personas y la
transmisión de tradiciones, costumbres y valores a partir de la poesía y el arte. Es
importante aproximarnos a la significación y sentido de la ideología de los aztecas y
la manera en que la sabiduría popular se transmitió y conservó mediante la palabra
escrita (cantares, poesías, códices, glifos, cuentos y leyendas) y la palabra oral (can-
tares, rimas y canciones populares), para posteriormente reflexionar en qué consiste
la poesía en la contemplación de la naturaleza que posibilita la formación humana
de rostros y corazones del ser humano.
Ideología
27
A. López Austin. Cuerpo humano e ideología, p. 9
28
Ibid, p. 20
— 279
cultura náhuatl existen dos aspectos “que por mucho tiempo quedaron del todo
olvidados, no obstante, su fundamental importancia. Nos referimos a la existencia
de una literatura y de un pensamiento filosófico entre los nahuas”, 29 motivo por el
cual, la poesía, la escultura y la tradición oral constituyen los testimonios de dicho
saber humano y colectivo de las culturas mesoamericanas. Es por este motivo que
es necesaria la apertura y escucha de la poesía de los textos y la palabra explícita e
implícita que subyace en ella, lo cual nos permitirá comprender el arte, cosmovisión
e ideología indígena, que en la cultura náhuatl sería la “flor y el canto”.
Flor y canto
280 —
en ciertos aspectos de la vida del ser humano, como puede ser el gesto con el que
se expresa el amor hacia una persona, ya sea la flor que porta el novio en la solapa
de su traje en una boda religiosa; en las flores de cempázuchitl que adornan la
ofrenda del día de muertos; aquellas flores amarillas tan características en la obra
de Vincent van Gogh, de los impresionistas o de los alcatraces en los lienzos de
Diego Rivera; ese ramo de rosas que se entrega a la Madre, abuela, amante, esposa
o novia en aquella fecha especial; aquella rosa con la que se dialoga en El Principito
o que marca el tiempo en La Bella y la bestia; en las flores de bienvenida al recién
nacido o que despiden al ser que ha fallecido, etcétera. La flor representa ese breve
tiempo en que irrumpe la existencia, ese milagro del emerger de una flor a partir
de un botón, en donde paulatinamente se manifiesta esa belleza en el azahar o en la
flor de Nochebuena, con toda la majestuosidad de los colores y la fragancia de las
orquídeas, tulipanes, claveles o crisantemos, y así como el diente de león, que ante
cualquier corriente de viento desaparece, para los aztecas las flores manifiestan la
fragilidad y sencillez de la existencia, en donde en cualquier momento se desprende
un pétalo que cae de manera sigilosa y vuelve a las entrañas de la Madre Tierra.
Dicho con otras palabras, la flor es el símbolo de la majestuosidad y fragilidad de la
vida misma. León Portilla afirma que:
[…] las flores tomadas aisladamente son símbolo de la belleza que al fin se marchita,
pero formando parte del disfrasismo «flor y canto» (in Xóchitl, in cuícatl), [son] considera-
das como poesía venida del interior del cielo, […] siendo «lo único verdadero en la tierra»,
se dice que nunca perecerán. 32
Dichas flores constituyen esos signos de la vida y de la muerte, a los que se les
elabora una alabanza, una conversación, un reproche, una conversación o un canto,
siendo la flor y canto “el lenguaje en el que se establece el diálogo entre la divinidad
y los hombres”. 33
Patrick Johansson considera que “la lengua náhuatl, por su estrecho vínculo con
la imagen, contiene […] expresiones que tienen su origen en la consignación pictó-
rica de los textos”, 34 motivo por el que uno debe reflexionar acerca de las metáforas
y símbolos evocados en la poesía náhuatl, en el que a partir de:
la función simbólica y el pensamiento subsecuente que se desarrolla a partir de ella, el
hombre se desdobla en el acto de ser y verse ser. Por un lado es parte integrante del mundo
32
Ibid, pp. 145-146
33
Ibid, p. 147
34
P. Johansson. La palabra de los aztecas, p. 30
— 281
como el animal o la planta; por otro, se establece una distancia entre él y el mundo, entre
él y sí mismo, distancia donde se insinúa el espacio de una objetivación del ser. 35
Rostro-corazón
Una vez que nos hemos aproximado a la valía y significación de la flor y canto en
el pensamiento náhuatl, es importante reflexionar acerca del contenido y enseñan-
zas que se transmitían a partir de las poesías, siendo uno de los principales tópicos
el referente a la finitud del ser humano. Veamos algunos ejemplos:
Sólo como préstamo
tenemos las cosas en la tierra:
uno en pos de otro
nos vamos a donde están los sin cuerpo
¡Sea yo feliz con las flores,
con ellas me adorne yo!
¡Aquí solamente,
oh amigos míos! 39
35
Ibid, p. 31
36
Ibid, p. 127
37
Ibid, p. 129
38
M. León Portilla. Los antiguos mexicanos, p. 170
39
A. M. Garibay. Op. Cit, p. 30
282 —
Ángel María Garibay afirma que ésta y otras poesías manifiestan:
Una verdadera meditación sobre el futuro del hombre al morir. ¿A dónde va el hombre?
¿Sigue viviendo? ¿Se acaba el tiempo? Preguntas sin respuesta. El enigma es el mismo en
todo rumbo. La conclusión también: La realización de nuestra vida está en el presente. El
hombre es verdad con el canto, la flor, en este mundo. El hecho solo de haber planteado el
problema da valor a esta poesía. 40
40
Ibid, pp. 117-118
41
Ibid, p. 30
42
Ibid, p. 125
— 283
que en nuestra mano estaban:
también con ellas se irán embriagando nuestros amigos:
hemos de perecer en la tierra. 43
Como es sabido, uno de los principales tópicos de reflexión entre los tlamatinime
era el referente a la finitud, la moribundez del ser humano, en donde cada momen-
to que transcurre nos acerca a nuestra muerte. Dicho énfasis en la muerte no debe
entenderse como una cuestión de barbarie o tanatofilia, sino como la conciencia de
que “estamos de paso” como las flores y las palabras. De esta forma, el ser humano
teniendo en cuenta la meta el fin, podrá valorar lo que tiene o se empeñará en darle
significación a su existencia, amistades, poesías, entre otros. Reflexionar sobre la
muerte implica valorar la vida. Garibay sostiene que
Ver una flor, tras oír un cántico: ésa es la vida entera. ¡Con tal que no se marchitara!
Motivo sin gran apariencia, da la clave de la norma de comprensión de la vida presente.
Una flor que muere, un canto que acaba. No es otra cosa la vida humana. Y si tan sólo
durara por algún no pasajero tiempo. 44
Lo verdadero es aquello que permanece, que al igual que un árbol o una flor
posee un cimiento, una justificación, una raíz, en donde, “NEL connota original-
mente la idea de «fijación sólida o enraizamiento profundo»”. 46 De esta forma, la
poesía nos permite reflexionar sobre aquellas cosas que permanecen, aquello que
tiene su razón de ser y representa la significación del ser humano, por lo que el
mexica deberá dialogar con su corazón al contemplar la naturaleza o al escuchar y
meditar una poesía.
Para la cultura náhuatl la representación del corazón es sumamente importante.
López Austin afirma que:
43
Ibid, p. 48
44
Ibid, p. 127
45
M. León Portilla. Filosofía náhuatl, p. 61
46
Ibidem
284 —
A este órgano (corazón) pertenecen en forma exclusiva las referencias a la memoria, al
hábito, a la afición, a la voluntad, a la dirección de la acción y a la emoción. Participa, ade-
más en cada uno de los estados y procesos anímicos que sirvieron para clasificar el material,
rebasando en ellos, con una sola excepción, la acción de las demás partes del cuerpo. 47
47
A. López Austin. Op. Cit., p. 207
48
Ibid,, p. 207
49
Ibid,, p. 254
50
A. M. Garibay. Op. Cit., p. 132
51
Ibid, pp. 62-63
— 285
En este orden de ideas, la contemplación de la naturaleza y el diálogo con el
corazón y con uno mismo, no sólo posibilitan el estar en armonía y en equilibrio
con la Tierra y la naturaleza, sino que implica la formación del rostro y el carácter.
En este sentido, León Portilla sostiene que “in ixtli, in yóllotl, rostro y corazón,
simbolizan así en el pensamiento náhuatl lo que puede llamarse fisonomía moral y
principio dinámico de un ser humano”, 52 en donde
El sentido de la palabra rostro (ix-tli) aplicado al yo de la gente, obviamente no debe
entenderse aquí como anatómica, sino metafóricamente como lo más característico, lo
que saca del anonimato a un ser humano […] Rostro es, pues, para los tlamatinime la
manifestación de un yo que se ha ido adquiriendo y desarrollando por la educación…
Rostro connota aquí lo que caracteriza la naturaleza más íntima del yo peculiar de cada
hombre. 53
Por tal motivo, flor y canto está íntimamente ligada con la educación y forma-
ción de rostros y corazones.
Educación
286 —
actitudes y conocimientos a través de la flor y canto que permiten el conocerse
a sí mismo y la búsqueda de la moderación y autocontrol de las pasiones y de la
palabra, que en ocasiones, son nocivas. ¿Cómo se llevaba a cabo esto? Los mexicas
consideraban que
Educar es el acto de hacer poseer a los hombres la gran herencia de sus antepasados,
formar su mentalidad hacia la comprensión de los valores, enseñarlo a utilizarlos, llevarlo a
la madurez sensible e intelectual y aproximarlo a su perfeccionamiento. [De esta forma] En
toda actividad se les inculcaba un gran sentido de la familia y del grupo humano, porque
un rostro y un corazón no andaban solos en el mundo, sino cerca, a un lado o enfrente de
muchos otros rostros y muchos otros corazones. 55
Recordemos que los mexicas consideran que la poesía posibilita la formación del
rostro y corazón, en tanto que
el sentido de corazón es señalar el dinamismo del yo, que tratando de llenar su propio
vacío, busca, anhela y roba los cantos. In ixtli, in yóllotl (cara, corazón) es un clásico disfra-
sismo náhuatl forjado para connotar lo que es exclusivo del hombre: un yo bien definido,
con rasgos peculiares (ixtli: rostro) y con un dinamismo (yóllotl: corazón) que lo hace ir en
pos de las cosas, en busca de algo que lo colme, a veces sin rumbo (a-huicpa) y a veces hasta
dar con «lo único verdadero, en la tierra», la poesía, flor y canto. 56
55
F. Díaz. La educación en los aztecas, p. 42
56
M. León Portilla. Filosofía náhuatl, p. 191
57
Ibidem
58
Ibid, p. 222
59
Para los aztecas existían diversos lugares en donde se educaban a los mexicas, a saber, el Tepochcalli (si querían
ser guerreros) o en el Calmecac (si iban a dedicarse a las ciencias), en donde existía un espacio destinado para las
niñas a quienes se les impartía una educación fundamentalmente moral y se les preparaba para el matrimonio.
— 287
guían la educación náhuatl impartida ya desde el hogar: el del autocontrol por medio
de una serie de privaciones a que debe acostumbrarse el niño y de lo que debe llegar a ser,
inculcado a base de repetidas exhortaciones paternas. En el plano intelectual comenzaba la
educación por lo que hoy llamamos, siguiendo la terminología clásica, estudios de retórica.
El segundo aspecto de la educación intelectual… es el de la enseñanza de los cantares (cuí-
catl), así como especialmente de sus «cantos divinos» (teucuícatl). Junto con los cantares en
lo que se encerraba lo más elevado del pensamiento de los tlamatinime, eran instruídos los
momachtique (estudiantes) en las artes de la cronología y la astrología 60.
A manera de conclusión
288 —
Nosotros, es decir, recuperar el sentido de la otredad y de alteridad, pero en el seno
de una comunidad, a la que uno pertenece y en la que uno comparte su existencia,
por, desde, en y para los otros.
Recuperar el tejido social de nuestras comunidades y sociedades es urgente. La
indiferencia, apatía e individuación de muchos miembros de nuestras sociedades
es alarmante. Es menester recuperar el sentido de la comunidad, del nosotros. La
apuesta de las culturas tojolabales y azteca residían en la conformación de una co-
munidad que retome la formación de sus integrantes en el ámbito de la solidaridad
y fraternidad, en donde ser respete por igual a la figura materna y paterna, aunque
se dé prioridad a lo femenino. Se evita darle una prioridad al individualismo, al “yo”
o al sí mismo, ya que esto particulariza y fragmenta al corazón y a la comunidad.
Valdría la pena escuchar otras voces, otras civilizaciones, cultura so grupos que el
discurso oficial ha minimizado o marginalizado, y tratar de reconfigurar nuestra
sociedad hoy tan doliente.
— 289
Referencias Bibliográficas
290 —
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DF: UNAM, IIA, 1980. 2 volúmenes
Montemayor, Carlos. Arte y trama en el cuento indígena. 1ª reimp. de la 1ª ed.
México, DF: FCE, 1999.
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1993.
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Bajo Palabra. II Época. Nº 24. Pgs: 269-292
— 291