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Clima y Agricultura en Ñuble

El documento describe los principales factores climáticos que afectan la Región de Ñuble en Chile, incluyendo su proximidad al Océano Pacífico, el relieve de la región y las cordilleras, y fenómenos atmosféricos como el Anticiclón del Pacífico. Explica cómo estos factores crean un mosaico de condiciones climáticas que a su vez afectan la agricultura en la región.
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Clima y Agricultura en Ñuble

El documento describe los principales factores climáticos que afectan la Región de Ñuble en Chile, incluyendo su proximidad al Océano Pacífico, el relieve de la región y las cordilleras, y fenómenos atmosféricos como el Anticiclón del Pacífico. Explica cómo estos factores crean un mosaico de condiciones climáticas que a su vez afectan la agricultura en la región.
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El clima de la Región de Ñuble:

factor determinante para el progreso agrícola


3
AGRICULTURA DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE: UNA CARACTERIZACIÓN SECTORIAL 79
80 INSTITUTO DE INVESTIGACIONES AGROPECUARIAS
Estación climatica automatizada.
El clima de la Región de Ñuble: factor
determinante para el progreso agrícola
Raúl Orrego V.
[Link]@[Link]

Cristóbal Campos M.
3
[Link]@[Link]

Marcel Fuentes B.
[Link]@[Link]

El clima es uno de los principales condicionantes de la actividad agrícola y de


su variabilidad. Por tanto, es importante conocer los factores que condicionan el
comportamiento del clima en la Región de Ñuble que se ubica en transición entre
la condición árida del norte de Chile y la condición lluviosa del sur.

Ñuble presenta un gradiente de aumento de precipitaciones de norte a sur. Por


otra parte, el relieve es propio de la zona central, con sus cuatro zonas relevantes
que definen su dinámica climática. Primero, la Cordillera de los Andes disminuye
de altura hacia el sur, formando cordones montañosos con altitud media de 2.000
m s.n.m., destacando cimas como Nevados de Chillán (3.212 m s.n.m.). Luego,
la Depresión Intermedia (o Valle Central de Riego) alcanza su ancho máximo en
Chillán (100 km) concentrando recursos hídricos para las actividades forestal,
agrícola y ganadera, vía sistemas fluviales de los ríos Itata y Ñuble. La Cordillera
de la Costa es relativamente baja y ondulada, con altitudes promedio inferiores a
400 m s.n.m., aunque algunos cerros superan los 900 m s.n.m., como el Coiquén,
generándose valles interiores importantes para la agricultura. Las planicies
costeras (o Secano Costero) son muy estrechas o casi inexistentes, excepto en las
desembocaduras de los ríos. Por ello, la condición de transición climática, sumada
al relieve, produce un mosaico de condiciones agroclimáticas que condicionan o
definen la aptitud productiva del territorio de la región.

En este capítulo se describen los aspectos que gobiernan la dinámica de la


atmósfera en la región -drivers- y el comportamiento de las principales variables
de impacto agrícola, diferenciando distintas zonas geográficas de la región.
Finalmente, se identifican escenarios climáticos esperados para la región y su
relación con el fenómeno del cambio climático.

AGRICULTURA DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE: UNA CARACTERIZACIÓN SECTORIAL 81


3.1. Los drivers del clima que impactan la región de ñuble

Para comprender la dinámica del clima en la región y su impacto en la actividad


agropecuaria, deben conocerse los aspectos que la gobiernan y que son comunes
a toda la zona sur de Chile. El clima de la Región de Ñuble está condicionado por
la influencia de los siguientes cuatro factores.

3.1.1. La cercanía al Océano Pacífico

La mayor parte de las lluvias son de origen frontal, vale decir, se forman debido
a masas de aire húmedo (frentes) provenientes del Océano Pacífico, y que
producto de su interacción con otras masas de aire, se elevan, descendiendo su
temperatura y, consecuentemente, precipitando. Un dato interesante -y clave para
la agricultura de la región- de los frentes es que después de su paso, se hace
presente una masa de aire frío, o inestabilidad post-frontal, que trae consigo una
disminución de las temperaturas y riesgo de heladas.

Por otra parte, el agua tiene la capacidad de almacenar calor, por lo que el Océano
Pacífico mitiga las temperaturas extremas, disminuyendo la oscilación diaria e
intra anual. Este efecto es común en todo Chile, aunque la topografía descrita
hace que en la Depresión Intermedia sea menos notorio el efecto suavizador
que en las zonas más cercanas al mar. Por esto, las zonas costeras son menos
propensas a heladas y golpes de sol.

Otro efecto del Océano Pacífico que afecta, principalmente, a las zonas costeras
es la “vaguada costera”, que corresponde a una pequeña baja de presión
atmosférica y que se manifiesta en una niebla matutina. Este fenómeno es común
en casi todo el litoral, aunque es más marcado en la zona norte del país

3.1.2. El relieve

A nivel macro, la altitud de la Cordillera de los Andes provoca la precipitación de


las masas de aire. Éstas depositan gran parte del agua en la vertiente chilena,
haciendo que la Precordillera Andina chilena sea lluviosa, en tanto que la vertiente
argentina sea seca, generando las condiciones climáticas de la Patagonia
Argentina.

82 INSTITUTO DE INVESTIGACIONES AGROPECUARIAS


Otro efecto del relieve es la relación inversa entre altura y temperatura, pues las
zonas más altas son, en general, más frías que los valles. Ambos fenómenos se
observan a lo largo de toda la zona central y, evidentemente, en la Región de Ñuble.

El relieve también tiene efectos locales, destacando las “sombras de lluvia”


que corresponde a una disminución significativa de las precipitaciones en las
laderas de sotavento ubicadas al este-noreste de los cerros, principalmente, de
la depresión intermedia y del secano interior. Este efecto, provoca además un
aumento de las temperaturas en estas laderas, debido a que el descenso de las
masas de aire induce su incremento de temperatura, secando la superficie por
fenómeno termodinámico “calentamiento adiabático”. Ambos factores influyen en
que la zona ubicada al oriente de Cordillera de la Costa o Secano interior, sea
más cálida y seca que el resto de la región. Además, el relieve disminuye el efecto
del Océano Pacífico, provocando que toda la zona al oriente de la Cordillera
de la Costa tenga una importante oscilación térmica, principalmente en verano,
condición característica del Valle Central de Riego.

Otro efecto del relieve, poco considerado en estudios agroclimáticos, pero con
impacto en la polinización, cosecha e incendios forestales es el “Viento Puelche”.
El Puelche es un viento de gran velocidad, seco y cálido, de dirección este que
es propio de los valles pronunciados de la Cordillera de los Andes. Puelche se
produce por el descenso de masas de aire por las laderas de Los Andes que se
calientan y secan al migrar hacia el Valle Central. Mismo fenómeno se observa
en el Valle del Maipo (“Raco”), Valle del Elqui (“Terral”) y en valles cordilleranos
de la Región de Los Lagos (“Puihua”). Puelche, no obstante ser un fenómeno
eminentemente local, puede provocar aumentos de temperatura en casi toda la
Región de Ñuble.

3.1.3. El Anticiclón del Océano Pacífico

El Anticiclón Oriental del Pacífico Sur, comúnmente llamado solo Anticiclón del
Pacífico, es una zona geográfica de altas presiones atmosféricas que impide el
paso de los frentes de lluvia. En el verano, se ubica en su posición más septentrional
(en torno a la ciudad de Constitución, aunque con variación interanual), y en el
invierno llega a su posición más austral (cercano a Puerto Montt, aunque con
variación interanual), generando veranos secos, característicos de climas
mediterráneos. Esta condición de verano seco es una particularidad de otras
zonas del mundo (Australia, California, Ecuador y Colombia), siendo responsable

AGRICULTURA DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE: UNA CARACTERIZACIÓN SECTORIAL 83


de la configuración agrícola de la Región de Ñuble, con alto potencial frutícola, y
la denominada “trilogía mediterránea”: vid, trigo y olivos.

La variabilidad en la extensión e intensidad del anticiclón está fuertemente afectada


por la dinámica de la temperatura superficial del mar. Así, en los eventos “Niño”,
con aumento de la temperatura superficial del mar en una zona sobre el Ecuador,
el anticiclón se muestra debilitado, lo que aumenta la cantidad de precipitaciones
en otoño y primavera en la Región de Ñuble. Los eventos “Niña”, con disminución
de la temperatura superficial del mar en misma zona del Niño, el anticiclón se
intensifica, disminuyendo las precipitaciones. Este efecto tiene una manifestación
en la presión atmosférica cíclica (4 a 7 años) denominada Oscilación del Sur, cuya
interacción Niño - Oscilación del Sur se denomina ENOS y es una de las principales
fuentes de variabilidad climática de la región. Existen otras condicionantes cíclicas
del clima como la Oscilación Decadal del Pacífico o PDO.

3.1.4. Otros fenómenos atmosféricos

Si bien el Anticiclón del Pacífico es considerado el principal factor de variabilidad


del clima en Chile central, nuevas estimaciones realizadas por el departamento de
Geofísica de la Universidad de Chile (Garreaud et al., 2009) indican que la relación
entre ENOS y la precipitación pasó de importancia relativa r = 0,6 a no tener casi
relación r = 0,1. Esta pérdida predictiva del anticiclón ha incentivado investigar
otros aspectos de la dinámica atmosférica. Por ejemplo, la Oscilación Antártica
es otro índice del estado de la atmósfera cuya dinámica podría explicar una parte
de la mega sequía de los últimos 10 años, además del cambio climático. Hay
otros fenómenos atmosféricos no asociados al clásico frente, que tienen impacto
en las precipitaciones de gran intensidad en corto tiempo, tales como los “ríos
atmosféricos” o flujos de vapor provenientes del trópico, y las “bajas segregadas”
que son masas de aire muy activas a gran altura, responsables de la mayor parte
de las fallas de pronósticos. Faltan estudios para determinar su efecto preciso en
zonas como la Región de Ñuble.

3.2. Zonas climáticas de la Región de Ñuble

La Oficina de Estudios y Políticas Agrarias, ODEPA, propuso en 2009 una


clasificación de zonas ambientalmente homogéneas, basadas fundamentalmente
en la fisiografía y las prácticas agrícolas a escala de comunas. Según esta

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clasificación, se distinguen cuatro zonas agroclimáticas productivas: Precordillera
Andina, Depresión Intermedia (planicie entre Precordillera de Los Andes - Cordillera
de la Costa), Secano Interior (valles interiores y vertiente oriental de la Cordillera de
la Costa) y Secano Costero (vertiente poniente de la Cordillera de la Costa).

La Cordillera de Los Andes es relevante para la reserva de agua, pero hay pocos
registros meteorológicos para una caracterización más precisa.

Fuente: Elaboración de los autores, basados en publicación de ODEPA (2009).

Figura 3.1. Zonas ambientalmente homogéneas de la Región de Ñuble.

Para describir las condiciones agroclimáticas generales, se cuenta con registros


históricos, desde 1965, de tres estaciones meteorológicas (Figura 3.1.). Se trata
de Carriel Sur (costera), Aeródromo Bernardo O’Higgins (depresión intermedia)
y Diguillín (precordillera). Además, hay tres estaciones de la red AGROMET-
INIA de INIA, con registros desde el 2010 que son Punta Parra (costa), Centro
Experimental Arroz (depresión intermedia) y Portezuelo (secano interior).

AGRICULTURA DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE: UNA CARACTERIZACIÓN SECTORIAL 85


3.2.1. Precipitación y Temperatura

Las precipitaciones y temperatura dan cuenta del impacto del relieve. La costa
presenta oscilación térmica menor que otras zonas de la región, principalmente
en verano. En precipitaciones, Precordillera Andina presenta montos anuales
mayores, superando 2.000 mm al año, en tanto que en la costa y la depresión
intermedia los montos están en torno a 1.100 mm anuales.

El secano interior es más seco con 690 mm/año y con temperatura mínima
superior al resto de la región; aunque se debe ser precavido, pues los datos están
muy afectados por la mega sequía que se ha observado en la región en la última
década. En la Figura 3.2. se observan los climodiagramas de las estaciones
meteorológicas. Cabe hacer notar que en las gráficas la línea anaranjada
representa el promedio de las temperaturas máximas, en tanto que la línea gris
representa el promedio de las temperaturas mínimas.

Figura 3.2. Climodiagramas de las estaciones meteorológicas de la Región de Ñuble.

3.2.2. Acumulación térmica y horas de frío

La acumulación térmica, desde el primero de septiembre, de la Región de


Ñuble es mayor en la depresión intermedia (1.304 °C en base 10 en estación
Bernardo O´Higgins) que en la costa (1.067 °C en base 10 en estación Carriel
Sur) y precordillera (1.055 °C en base 10 en estación Diguillín). Este valor es
superado en el secano interior, cuya acumulación térmica es 1.760 °C en base

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10 en estación Portezuelo, aunque hay que precaver que este último valor está
calculado sólo con los últimos 10 años.

En la Figura 3.3. las barras indican el valor mensual y la línea roja indica el
acumulado para el período de crecimiento (salida dormancia 1 de septiembre). Las
líneas punteadas indican la acumulación considerando ±1 desviación estándar.

Fuente: Elaboración de los autores con información de estaciones de Dirección General de


Aguas (DGA), Dirección Meteorológica de Chile (DMC) e INIA.

Figura 3.3. Acumulación térmica en la Región de Ñuble, en base 10 (°C).

Las horas de frío referenciales, calculadas en base a las estaciones con menos
registros, son mayores en la depresión intermedia (1.029 °C de mayo a septiembre
en estación Centro Experimental Arroz) y menores en la costa (611 °C de mayo
a septiembre en estación Punta de Parra) y el secano interior (883 °C de mayo a
septiembre en estación Portezuelo). Esto da cuenta del impacto del relieve en la
temperatura, pues en Precordillera Andina debieran ser menores, pero aún no hay
registros horarios suficientes para su análisis.

En la Figura 3.4. las barras indican el valor mes a mes. La línea roja indica el
acumulado para el período de dormancia (1 de mayo -1 de septiembre), las
líneas punteadas indican la acumulación (±1 desviación estándar). Dado que la
acumulación de frío tiene validez para la dormancia, el valor del resto del año está
en tonalidad más clara.

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Fuente: Elaboración de los autores con información de estaciones de Dirección General de
Aguas (DGA), Dirección Meteorológica de Chile (DMC) e INIA.

Figura 3.4. Horas de frío por conteo directo (base 7) en la Región de Ñuble.

3.2.3. Riesgos agroclimáticos

La alta oscilación térmica y la condición transicional con un clima más lluvioso que
la zona central de Chile, exponen a la Región de Ñuble a heladas de primavera,
golpes de sol (sobre 30 °C) en verano y lluvias sobre 10 mm en períodos
eventualmente perjudiciales para el ciclo de desarrollo de algunos rubros agrícolas.

Las heladas. En costa y Secano Interior (con menos datos históricos, por tanto
menos robustez del análisis) prácticamente no hay riesgos de heladas posterior
al 1 de septiembre. En la Depresión Intermedia el riesgo persiste en septiembre
(probabilidad de helada 5%; 38% de los septiembres registran al menos una
helada) y octubre (0,3%; 1,3% de los octubres registran al menos una helada). En
la Precordillera Andina las heladas son probables hasta noviembre.

En la Figura 3.5. se observa el comportamiento de heladas en la Región de Ñuble.


Cabe consignar que el color de fondo indica los rangos de Emberger (1955), es
decir: gris, período libre de heladas; celeste, periodo de heladas probables; y
damasco, período de heladas muy probables. Se muestran en las imágenes los
grados días acumulados desde el 1 de septiembre en base 10 (línea anaranjada)
y base 7 (línea verde).

Como una orientación general para la toma de decisiones en el manejo agrícola


de rubros, se realizó la estimación del período libre de heladas según el método
de Emberger, utilizando las estaciones históricas. El resumen se presenta en el
Cuadro 3.1., pero se recuerda que el carácter probabilístico de estos valores es
limitado por la falta de datos históricos ya que, incluso, muy ocasionalmente se
han registrado heladas en los períodos considerados “libres” de heladas.

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Fuente: Elaboración de los autores con información de estaciones de la Dirección General de
Aguas (DGA), Dirección Meteorológica de Chile (DMC) e INIA.
Figura 3.5. Frecuencia de heladas en la Región de Ñuble.

Cuadro 3.1. Fechas de inicio y término de períodos de heladas probables (HP), heladas
muy probables (HMP) y libre de heladas (PLH), según Emberger (1955), en la Región de
Ñuble.

Los golpes de sol son más frecuentes en enero en todas las zonas estudiadas,
aunque es más probable en el Secano Interior (probabilidad de ocurrencia 52,3%)
y menos en Precordillera Andina (2,5%) y la costa (35,0%). Este fenómeno es
uno de los que más ha aumentado en condiciones de cambio climático, por lo
que se debe ser especialmente cuidadoso con lo que ocurra, por ejemplo, en el
Secano Interior. En la Figura 3.6. se describe el comportamiento de heladas en
las estaciones meteorológicas indicadas. En ellas, el color de fondo indica los
rangos de Emberger: gris, período libre de heladas; celeste, heladas probables;
y damasco, heladas muy probables. También se observan, en la Figura 3.6, los
grados días acumulados desde el 1 de septiembre en base 10 (línea anaranjada)
y base 7 (línea verde), para poder asociar el gráfico a los estados fenológicos de
algún cultivo de interés.

AGRICULTURA DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE: UNA CARACTERIZACIÓN SECTORIAL 89


Fuente: Elaboración de los autores con información de las estaciones de Dirección General de
Aguas (DGA), Dirección Meteorológica de Chile (DMC) e INIA.

Figura 3.6. Períodos de heladas (fondo color), frecuencia de días con temperaturas sobre
30 °C (barra) y grados días acumulados, en la Región de Ñuble.

Respecto de las precipitaciones sobre 10 mm que ocurren en el período agrícola


productivo (septiembre-marzo), éstas van entre 17,5% y 1% de frecuencia
mensual en los años estudiados, siendo más frecuentes en la Precordillera
Andina (máximo 17,5% en estación Diguillín), menos frecuentes en la costa
(máximo 9,7% en estación Carriel Sur) y Depresión Intermedia (máximo 9,8%
en Aeródromo Bernardo O´Higgins), y menos aún en el Secano Interior (6,2% en
estación Portezuelo).

En la Figura 3.7. se observa el comportamiento de las precipitaciones en las


estaciones meteorológicas indicadas. En ellas, el color de fondo señala los rangos
de Emberger con diferente color de fondo. Así, el fondo gris implica período libre
de heladas; celeste, heladas probables; y damasco, período de heladas muy
probables. También en la Figura 3.7. se señalan los grados días acumulados
desde el 1 de septiembre en base 10 (línea anaranjada) y base 7 (línea verde),
para poder asociar la información a estados fenológicos de algún cultivo relevante
en la región.

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Fuente: Elaboración de los autores con información de estaciones de Dirección General de
Aguas (DGA), Dirección Meteorológica de Chile (DMC) e INIA.
Figura 3.7. Frecuencia de días (eje derecho) con precipitaciones sobre 10 mm y grados
días acumulados, en la Región de Ñuble.

3.3. Tendencias y cambio climático

Se presentan dos análisis de escenarios futuros que dan cuenta de las tendencias
generales del clima en la zona centro sur y que, por lo tanto, tienen incidencia
sobre la Región de Ñuble.

3.3.1. Modelo HadGem de Temperaturas Extremas y Precipitación

El Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) de las Naciones Unidas


ha hecho proyecciones de condiciones climáticas futuras, basadas en modelos
matemáticos de simulación de la concentración de gases de efecto invernadero
(GEI). Simulaciones del modelo Oceánico y Atmosférico HadGem (Taylor et al.,
2012), para el escenario año 2050, fueron usadas en reporte AR5 del IPCC (IPCC,
2013). Las simulaciones fueron corregidas y ajustadas a una escala menor por
Hijmans et al. (2005) y dispuestas en una base de datos climatológicos denominada
World-Clim ([Link]/CMIP5v1). Luego, comparando con los registros de
la estación del Aeródromo Bernardo O´Higgins, se estimó el impacto posible en
temperatura y precipitaciones en condiciones de cambio climático. Esta estimación
se realiza bajo dos escenarios de calentamiento global: uno que proyecta un
incremento LEVE de la concentración atmosférica de carbono denominado RCP2.6,
y otro escenario SEVERO de carbón atmosférico denominado RCP8.5.

AGRICULTURA DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE: UNA CARACTERIZACIÓN SECTORIAL 91


Entonces, para la Región de Ñuble, los resultados de la simulación señalan un
aumento generalizado de temperaturas máximas y mínimas, siendo el mayor
aumento de temperatura máxima en la Depresión Intermedia, y en la costa y
Precordillera Andina el mayor aumento de temperatura mínima. El aumento sería
cercano a 1 °C en temperatura mínima y poco más de 1,2 °C en temperatura
máxima. Para el escenario RCP8.5, el aumento de temperatura sería poco más
de 1,5 °C en la temperatura mínima y algo más de 2,1 °C en la temperatura
máxima. En el escenario RCP2.6, el máximo aumento de temperatura ocurriría en
primavera, excepto en septiembre en el caso de las temperaturas mínimas, y en
invierno en el escenario severo (Figuras 3.8. y 3.9.).

Fuente: Elaboración de los autores con información de World-Clim (Hijmans et al., 2005).
Figura 3.8. Diferencia de temperatura mínima esperada (escenario futuro vs. actual) según
escenarios -año 2050- de cambio climático leve (RCP 2.6) y severo (RCP 8.5) para la
Región de Ñuble.

Fuente: Elaboración de los autores con información de World-Clim (Hijmans et al., 2005).

Figura 3.9. Diferencia de temperatura máxima esperada (escenario futuro vs. actual)
según escenarios -año 2050- de cambio climático leve (RCP 2.6) y severo (RCP 8.5) en la
Región de Ñuble.

92 INSTITUTO DE INVESTIGACIONES AGROPECUARIAS


Respecto de las precipitaciones, se estima una disminución principalmente en
la costa y Precordillera Andina para el escenario futuro leve, mientras que en
el escenario severo la disminución sería mayor concentrándose en sectores
ubicados más al norte en la región. La disminución será algo superior a 8% con
escenario leve y cerca de 20% con escenario severo. En el escenario leve las
mayores disminuciones de precipitaciones ocurrirían en verano e inicios de otoño,
aunque habría un leve aumento en septiembre y mayo. En el escenario severo la
baja será generalizada, especialmente en el mes de mayo (Figura 3.10.).

Fuente: Elaboración de los autores con información de World-Clim (Hijmans et al., 2005).
Figura 3.10. Variación porcentual de precipitación esperada en la Región de Ñuble, según
escenarios -año 2050- de cambio climático leve (RCP 2.6) y severo (RCP 8.5).

3.3.2. Tendencia cota de nieve

Un impacto importante del cambio climático es su efecto sobre la acumulación


de nieve y la variación que ha experimentado la altitud de la cota de nieve. Cabe
señalar que, dado que la tendencia de este parámetro es muy dependiente de
los valores extremos, se aplicó una técnica estadística denominada regresión
robusta, basada en las medianas y no en las medias.

El análisis de datos disponibles desde el año 2000, mediante el equipo satelital de


la NASA denominado Espectrorradiómetro de Imágenes de Media Resolución
(MODIS), se determinó que la cota mínima de nieve, es decir, la de menor altitud
en que se ubica la nieve en el año, no muestra una tendencia significativa en el
período. En cambio, la cota máxima, es decir la cota de mayor altitud donde la
nieve persiste todo el año, muestra un “retroceso” importante de 10 m/año. Esto

AGRICULTURA DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE: UNA CARACTERIZACIÓN SECTORIAL 93


sugiere que en la Región de Ñuble, el área en que precipita nieve (cota mínima)
no está disminuyendo; sin embargo, la zona que aporta agua por derretimiento
(cota máxima) en la temporada seca (la zona de nieve permanente) es cada vez
menor (Figura 3.11.). Por tanto, el fenómeno de la acumulación de nieve en la
Región de Ñuble debe ser persistentemente evaluado y considerado para políticas
relacionadas con la agricultura.

Fuente: Elaboración de los autores con datos satelitales MODIS (NASA).


Figura 3.11. Tendencia de la cota de nieve en la Región de Ñuble.

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Comentario final

El clima de la Región de Ñuble tiene características que permiten explotar


el potencial productivo de muchos rubros agropecuarios, como fruticultura,
cultivos, viticultura y praderas, entre otros. Sin embargo, el clima predominante
en los territorios de la región, no es homogéneo, sino variable, cambiante y en
evolución. Especialmente, está presente una alta variabilidad de temperaturas y
precipitaciones que, frecuentemente, representan un problema serio a tomar en
cuenta para sostener una actividad agrícola pujante y rentable. Lo anterior, sin
considerar, además, el impacto del cambio climático. Establecido este contexto,
los aspectos críticos más relevantes a contrarrestar o atenuar en los cultivos son
las lluvias fuera de períodos “adecuados” y la presencia de heladas, afectando las
primeras etapas de desarrollo –y por tanto más sensibles- de las plantas. Además
de la variabilidad de temperatura y precipitaciones, el abastecimiento hídrico es
un problema ya presente que adiciona más incertidumbre al sector agrícola, pues,
aunque los estudios científicos y agronómicos visualizan un impacto relativo menor
del cambio climático que en otras regiones del país, de igual forma se proyectan
sectores agrícolas y de población vulnerables a los cambios esperados. Luego,
es evidente que los desafíos del agro generados por el clima son de magnitud.
No obstante, fiel a su tradición histórica, la naciente Región de Ñuble debiera -y
debe- enfrentarlos y superarlos, transformando al “factor clima” en una motivación
de cambios y emprendimientos integrados entre los sectores público y privado,
para dar sustentabilidad y proyección a su agricultura.

AGRICULTURA DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE: UNA CARACTERIZACIÓN SECTORIAL 95


Vista estival parcial del Río Itata pasando Cordillera de la Costa.

Vista parcial Canal Laja Diguillín, sector localidad de Pueblo Seco.

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Vista parcial Secano Interior cerca de Protezuelo.


Vista parcial típica del Valle Central de Riego, sector Tres Esquinas (Cato).

Vista estival típica de alta restricción hídrica en sector El Ala, al poniente de Chillán.

AGRICULTURA DE LA NUEVA REGIÓN DE ÑUBLE: UNA CARACTERIZACIÓN SECTORIAL 97


Vista parcial embancamiento Río Itata, camino Coelemu a Vegas del Itata.
Bibliografía
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des laboratoires de botanique, géologie et zoologie de la Faculté des Sciences de
l’Université de Montpellier (Série Botanique), Fascicule 7:3-43.

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Hijmans, R.J., Cameron, S.E., Parra, J.L., Jones, P.G., and Jarvis, A. 2005. Very high
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