Práctica de actividad física en
las instituciones educativas
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práctica de actividad física en la escuela
L
a actividad física es cualquier movimiento corporal pro-
ducido por los músculos esqueléticos que exija gasto de
energía, según la Organización Mundial de la Salud (OMS,
2010).
Las concepciones generales plantean la actividad física como
un acto netamente operativo y reducido al movimiento corpo-
ral, y el gasto energético que produce esta acción. Sin embar-
go, los aportes del concepto de corporalidad, introducidos por
nuevas concepciones de campos disciplinares que atienden,
analizan y construyen teóricamente el concepto de cuerpo y
movimiento, su sentido social y la proyección del ser humano
desde el cuerpo en movimiento, ofrecen perspectivas que am-
plían la relación de cuerpo y movimiento; estas nuevas concep-
ciones definen lo corporal como:
“La unidad dialéctica cuerpo-movimiento, en tanto
no es posible pensar el cuerpo humano sin el movi-
miento y el movimiento humano sin el cuerpo .
(MEN 2010, p.12).
Se actúa a través del cuerpo, del cuerpo que siente, expresa
y aprende. Zapata (2006), en el desarrollo conceptual sobre
Las lógicas sociales y culturales del cuerpo, destaca “las téc- Actividad
nicas corporales, la expresión de los sentimientos, los gestos, física
las reglas de etiqueta, las técnicas de mantenimiento de los
intercambios, las percepciones sensoriales” (p.6), atribuibles al
concepto de cuerpo.
En resumen, la actividad física se realiza a través de un cuerpo
Así que la actividad física plan-
educable, expresivo y social en el que subyacen procesos for-
mativos, sociales, emocionales y de constante aprendizaje por teada es en sí movimiento
parte de los estudiantes que llevan a cabo la práctica de acti- corporal.
vidad física. Esto, relacionado con la salud desde un horizonte
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complejo que supera el concepto de ausencia de enfermedad
y la ubica en un estado de bienestar corporal, emocional y fi-
siológico.
actividad física en escolares
Para los escolares (niños y adolescentes) la actividad física con-
siste en juegos, deportes, desplazamientos, actividades recrea-
tivas, educación física o ejercicios programados, en el contexto
de la familia, la escuela o las actividades comunitarias.
Según la OMS, como guía internacional para la promoción de
actividad física se recomienda que niños y jóvenes de 5 a 17
años inviertan como mínimo 60 minutos diarios en actividad
física de intensidad moderada a vigorosa. Además, se reconoce
que un tiempo superior a 60 minutos diarios de actividad física
reportará un beneficio aún mayor para la salud.
Por otro lado, la actividad física en su arte debe ser de ca-
racterística aeróbica. De esta manera, se convendría incorpo-
rar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas
que refuercen, en particular, los músculos y huesos.
La práctica de actividad física también se debe considerar en
el hogar, en el trabajo o en la escuela, en el medio de trans-
porte y en el tiempo libre o de ocio. En el caso de la población
escolar, es ideal que se aborde en los espacios de recreación,
escolar y de medio de transporte.
actividad física en adultos
Para los adultos de 18 a 64 años, la actividad física consiste en
actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejem-
plo, paseos a pie o en bicicleta), actividades ocupacionales (es
decir, trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios
programados en el contexto de las actividades diarias, familia-
res y comunitarias.
Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias, mus-
culares y la salud ósea, y de reducir el riesgo de enfermeda-
des crónicas no transmisibles y depresión, se recomienda que
los adultos acumulen un mínimo de 150 minutos semanales de
actividad física, aeróbica moderada, 75 minutos de actividad
física aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación
equivalente de actividades moderadas y vigorosas.
La actividad aeróbica se practicará en sesiones de 10 minutos
de duración, como mínimo. Con el fin de obtener mayores be-
neficios para la salud, los adultos de este grupo de edades po-
drían aumentar hasta 300 minutos por semana la práctica de
actividad física moderada aeróbica, o hasta 150 minutos sema-
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práctica de actividad física en la escuela
nales de actividad física intensa aeróbica, o una combinación
equivalente de actividad moderada y vigorosa.
Manifestaciones de la actividad física
Para ofrecer alternativas que promuevan la actividad física ha-
cia la salud es necesario identificar las formas en que esta se
manifiesta.
acciones de la actividad física en la escuela
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El desarrollo curricular en las áreas corpo-
rales: educación física, áreas artísticas cor-
porales, como danza, teatro; y en algunos
currículos de danza-teatro.
2 El juego espontáneo y el ocio que invita a
los estudiantes a descansar y movilizarse.
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Las actividades deportivas, juegos intercur-
sos, jornadas de integración, juegos inter-
colegiados.
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El transporte activo por el que optan mu-
chos estudiantes para asistir al colegio y re-
gresar a la casa.
Analizar la actividad física a la luz de estas manifestaciones
permite descubrir oportunidades de cualificación de dichas
prácticas en beneficio de la salud de los estudiantes y en mu-
chos casos de inclusión de estrategias para aumentar el tiempo
de actividad física de los estudiantes. De esta forma, se contri-
buye a la salud y procesos de integración, identidad y coope-
ración que se desarrollan paralelamente con todas las activida-
des que convocan y movilizan la comunidad educativa.
Frecuencia, intensidad, duración y
tipo de actividad física
Acceder, motivar y mejorar las prácticas de actividad física a
través de ejercicios netamente pedagógicos significa pensar en
estrategias que reconozcan los elementos de frecuencia, inten-
sidad, duración y tipo, tal como lo recomienda la OMS.
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Es deseable que las estrategias que se propongan para pro-
mover la Educación Física atiendan a:
duración, que hace referencia al tiempo destinado para
la actividad física; es decir, el número de minutos acu-
mulados en la realización de cualquier práctica.
frecuencia, definida como la cantidad de veces que
se realiza actividad física en un periodo de tiempo, sea
este semanal, mensual, semestral.
La intensidad, determinada por el impacto a nivel car-
diovascular y respiratorio. Puede ser considerada como
baja, media o alta, así como en función del porcentaje
de los niveles máximos que tolera un individuo.
tipo de actividad, asociada con las formas usadas para
el desarrollo y los objetivos a los que tiende la práctica.
Estos pueden ser el mejoramiento de las capacidades
condicionales como la resistencia, la fuerza, la veloci-
dad y la flexibilidad.
Se espera que la actividad física permita fortalecer el siste-
ma muscular, mejorar los rangos de movimiento y movilidad
articular general, aportar al desarrollo cognitivo, fortalecer el
sistema cardiorrespiratorio, todo en un equilibrio adecuado en-
tre el estímulo y el descanso necesario, aumentar la autoestima
y establecer mejores interacciones entre estudiantes y con su
contexto.
Posterior a la actividad física se debe estimular en los estu-
diantes la recuperación, como un hábito adecuado para cum-
plir con los objetivos de esta actividad en pro de la salud. La
súper compensación, proceso en el que el organismo se recu-
pera después de un esfuerzo físico, exige algunas condiciones
necesarias como la alimentación y la hidratación adecuada, el
reposo y el sueño recuperador.
Una de las situaciones comunes en la actualidad es la insufi-
ciencia en el sueño y la mala calidad de este, que no permite
cumplir con el efecto recuperador. En los adolescentes, el uso
excesivo y la manipulación de dispositivos electrónicos, ade-
más del acceso y larga permanencia en las redes sociales, son
algunas de las causas para esta situación. Así, la higiene del
sueño es uno de los objetivos para lograr hábitos saludables,
que dependen, por supuesto, del control por parte de los pa-
dres de familia. Son ellos quienes también deben promover en
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práctica de actividad física en la escuela
los estudiantes hábitos adecuados de sueño, y calidad de este,
con duración y condiciones adecuadas.
Una primera actividad es el trabajo sobre la duración y fre-
cuencia, de manera que se estimule en los estudiantes la rea-
lización y la acumulación del tiempo adecuado a la semana,
independiente de las consideraciones de intensidad y tipo de
actividad.
Cabe señalar que la recomendación es lograr 150 minutos se-
manales de actividad física, como mínimo, para evitar la obesi-
dad y el sobrepeso, y con el fin de disminuir riesgos asociados
al sedentarismo, que se relacionan directamente con la propen-
sión a adquirir enfermedades por inactividad física.
Para estos dos elementos, la frecuencia y la duración, es ne-
cesario vincular e involucrar a los estudiantes, lo que significa
promocionar, comunicar y motivar desde las dinámicas propias
de las IED y con aprovechamiento de planes y programas que
ofrezcan entes locales del sector educación, recreación, depor-
te y salud.
Beneficios de la actividad física
Vivir en el ámbito urbano, citadino, implica seguir rutinas la-
borales, de desplazamiento y de consumo, estilos de vida mu-
chas veces perjudiciales para la salud. Casos como la alimenta-
ción deficiente o mínima nutrición (mayor consumo de comida
“rápida”), la interacción frecuente con la tecnología o la pre-
disposición para generar estrés, hacen necesario practicar la
actividad física que beneficie los aspectos relacionados con lo
emocional, lo físico y la salud.
Entre los beneficios de la actividad física a la salud, de acuer-
do con la OMS (2010), se encuentra el impacto positivo y mejo-
ría en las siguientes condiciones:
• Salud cardiorrespiratoria • Accidente cerebro
(cardiopatía coronaria, vascular, hipertensión.
enfermedad cardiovascular). Impacto
positivo de
la actividad • Salud del aparato locomotor
• Salud metabólica
(diabetes y obesidad). física (salud ósea, osteoporosis).
• Cáncer (cáncer de mama, • Salud funcional y
• Depresión. prevención de caídas.
cáncer de colon).
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Con relación a los beneficios emocionales, evidenciados des-
de la edad escolar, se encuentran:
• Interacción respetuosa, • Control de los nervios excesivos
colaborativa y responsable y autorregulación de la energía
en actividades colectivas. Beneficio física y mental.
emocional de
la actividad • Superación de la timidez y
• Diversión. física aumento de la autoconfianza.
Entre los indicadores positivos que genera la actividad física
en el bienestar corporal se encuentran:
• Desencadena progresos en la • Aumenta las funciones
coordinación de movimientos cardiovasculares y ayuda
y en la fuerza. Bienestar a prevenir enfermedades.
corporal de
• Se crean hábitos saludables: la actividad • Contribuye a una adecuada
alimentación sana, higiene física formación del sistema muscular
adecuada y práctica frecuente y del esqueleto. Los huesos y
de diversos deportes. músculos se hacen más fuertes.
• Dominio del sistema
neuromuscular (coordinación
y control de movimientos).
Recomendaciones para la actividad
física
La actividad física conlleva intrínsecamente el valor motivacio-
nal para el estudiante que la realiza. Uno de los factores que de-
terminan que los estudiantes no opten por esta práctica, y que
presentan altos niveles de inactividad, es la poca importancia
dada por sus padres durante la primera infancia y en ocasiones
por los docentes.
Es importante trabajar hacia una cultura institucional que lo-
gre destacar la actividad y motivar a la comunidad en el reco-
nocimiento de sus beneficios. Los primeros años escolares de-
ben contener el movimiento como elemento dinamizador en las
prácticas de aula, ofrecer alternativas metodológicas que invo-
lucren el descubrimiento corporal del estudiante, su aceptación
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práctica de actividad física en la escuela
y su valoración; de esta manera, se potencia la función social del
cuerpo en las interacciones que suceden en la escuela.
Además, son acciones de ejercicio motivacional, y de gestión
para ofrecer posibilidades desde la escuela, la formación a los
padres de familia, la conformación de grupos de participación,
las jornadas y encuentros con las familias en actividades re-
creo-deportivas.
acciones para estimular la actividad física en la escuela
1 Crear un clima de protección, y no de propensión,
a las lesiones.
2 Explicitar los beneficios de la actividad física en la salud y el clima
escolar, a través de mensajes, carteleras, emisora escolar.
3 Garantizar la inclusión y no la segregación.
4 Vincular a los docentes y padres de familia en actividades recreati-
vas y/o deportivas con los estudiantes.
5 Gestionar, con las entidades que hacen presencia en la localidad,
actividades formativas y encuentros deportivos y recreativos.
6 Cualificar las prácticas desde la autoformación,
para aumentar el tiempo efectivo de clase.
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Relacionar permanentemente actividad física y alimentación
saludable para disminuir las enfermedades crónicas no transmisibles
en la infancia y adolescencia.
Estrategias que promueven la
actividad física en la escuela
A continuación, se presentan algunas de las estrategias que
permiten aumentar el tiempo para cualificar esta práctica:
las asignaturas corporales. Educación física, recreación y de-
porte, áreas artísticas corporales, como la danza y el teatro, son
el primer ámbito en el que se manifiesta la actividad física en las
IED. Esto exige que la práctica que se promueva en estas áreas sea
de calidad, para lo cual es necesario proponer una organización
didáctica que permita aumentar el tiempo efectivo en el que se
encuentran activos los estudiantes durante esas clases. También
se requiere el uso de variados recursos que motiven a la práctica
tanto en la escuela como en actividades extracurriculares.
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Los proyectos educativos institucionales (pei) reflejan la in-
tencionalidad pedagógica de las IED. Este puede ser el campo
propicio para suscitar en los estudiantes la necesidad de vin-
cular a los estudiantes en prácticas físicas tanto desde el cu-
rrículo como desde las actividades extracurriculares, jornadas
complementarias, y por supuesto en la jornada única.
El uso del transporte activo con programas como Al Colegio
en bici acercan a los estudiantes a la actividad física y a las nue-
vas formas de relacionarse y desplazarse en el espacio público.
Es labor de las IED planear acciones que puedan impulsar el
uso de transporte activo.
pausas activas el desarrollo de las asignaturas conllevan a es-
pacios de integración, de motivación y manejo de la ansiedad,
o el desinterés de los estudiantes, factores cruciales para am-
bientes de aprendizaje adecuados.
Equilibrio entre alimentación
y actividad física
La alimentación saludable y la actividad física regulada aportan
beneficios a la salud en su amplio sentido. Las estrategias que
se promueven en estos dos componentes responden a la acce-
sibilidad de la información, ya sea para dar a conocer y estimu-
lar la toma de decisiones informadas sobre los alimentos que se
consumen, o para ofertar prácticas deportivas, recreativas que
estimulen la mayor frecuencia y duración de la actividad física.
El equilibrio entre los dos componentes (alimentación saluda-
ble y actividad física) es la relación adecuada entre los valores
nutricionales adquiridos por la alimentación y el gasto ener-
gético y calórico producto de las actividades del ser humano,
en este caso de las escolares, así como las extraescolares (la
actividad física no inicia ni termina en la escuela; muchos la
realizan previa y posterior a la escuela al movilizarse hacia ella
como peatones o ciclistas). Se espera que los estudiantes reco-
nozcan la necesidad de alimentarse de manera saludable para
cumplir con las actividades cotidianas.
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