Creta
Etapas de la Civilización Cretense
En el año 1905 A. Evans introdujo la división de la cultura cretense en tres fases:
0 Minoico Antiguo (MA).
cada uno de ellos, se dividiría en otros tantos períodos I, II y III.
0 Medio (MM) y Reciente (MR)
Este sistema de división ha sido duramente criticado y rechazado por los especialistas y
estudiosos de Creta alegando su artificiosidad y su total falta de base arqueológica, además
de no tener en cuenta otras referencias culturales.
Minoico Antiguo – Período Prepalacial
(3000-1900 a. C).
En los inicios de la Edad del Bronce la isla cobró un gran protagonismo al encontrarse
magníficamente situada en el centro de estas rutas de comercio en el Mediterráneo
(comercio del ámbar y el estaño).
0 En el interior y Sur de la isla, fundamentalmente en la llanura de Mesara, la economía
se basaba en la agricultura y la ganadería.
0 En la zona oriental de la isla: Moklos, Dicté y Zacro destacaron sus fondeaderos,
centros de pesca y comercio de una gran actividad económica y de relaciones
comerciales con las Cícladas, Chipre, Cilicia, Siria y Egipto, que indicaban ya lo que
sería más adelante la rica navegación cretense
Por un lado, recibía la beneficiosa influencia de las milenarias culturas de Egipto y los
Imperios Orientales; por otra quedaba imbuida en el comercio del Mediterráneo. Como
consecuencia de ello, se transformó social y económicamente.
Minoico Medio y Reciente - Período Palacial.
(1900-1600 a.C.)
El paso del Bronce Antiguo (MA) al Bronce Medio (MM) en torno al final del III milenio no
está totalmente definido en Creta.
Los estudios arqueológicos sugieren la aparición de un nuevo estilo cerámico y se detecta
una decadencia en los poblados de la Creta oriental. Frente al debilitamiento de las zonas
agrícolas y de clanes del Sur, parece alzarse la preeminencia de la zona Norte y centro de la
isla, en torno al 2000-1800 a.C.
PRIMERA FASE
» Desarrollo urbano y aparición de los primeros palacios - (Minoico Medio I)
A comienzos del Minoico Medio hubo un gran desarrollo demográfico y los hábitats se
modificaron. Este poblamiento es notable en lugares en torno al golfo de Mirabello como
Cnoso, Malía y Festo, los mejores conocidos de este período y donde se construyeron
grandes conjuntos de estancias, talleres, almacenes y santuarios.
Una destrucción brutal afectó el final del MM II, tal vez debido a una catástrofe natural,
aunque en Cnoso los estratos arqueológicos ofrecen un nivel de cenizas.
Se han dado diferentes interpretaciones a la misma:
0 Una posible relación con las invasiones que acabaron con el Heládico Antiguo en
Grecia continental y que afectarían a la isla.
0 La llegada de asiáticos que podrían haber arrinconado a los antiguos pobladores
hacia la parte occidental de Creta, si bien, no había en aquel entonces un pueblo
en Asia Occidental con una flota capaz de esta conquista por mar. Además, tal
invasión hubiera ocasionado cambios muy distintos a los que se sucedieron.
0 Finalmente se piensa en la posibilidad de una revolución interna, quizá
desencadenada por agentes naturales (sequía, movimientos sísmicos, etc.) que
provocaron el declive económico y, como consecuencia, el político.
Es posible concebir el final de esta etapa por una serie de trastornos naturales y con ellos
revueltas étnicas, regionales o de clanes.
SEGUNDA FASE
» Surge un nuevo período floreciente. FASE PALACIAL (Minoico Medio II).
En esta segunda fase Palacial, se inicia un período de prosperidad durante el cual se
reedifican los palacios con mayor riqueza, esplendor y de mayores dimensiones, pero
dentro de una estructura similar. Además, en Hagia Triada se eleva una magnífica ciudad y
en Tiliso destacan casas suntuosas.
En este período florece en Creta la industria en distintas manifestaciones:
0 ALFARERÍA: se destacan los llamados vasos de Camarés, por el lugar donde se
hallaron los primeros, una gruta en el flanco Sudeste del Monte Ida, cerca de Festo,
hechos a torno, de barro cocido de finas paredes y decoración a la barbotina.
Tienen gran calidad y colorido. Su decoración se basa en espirales turbulentas o
motivos vegetales estilizados realizados con una gran variedad y perfección. Los
alfareros usaban ya el torno rápido.
0 ORFEBRERÍA: también es notable. Dagas y espadas están finamente trabajadas.
Vasos de plata con montura de oro, joyas y gemas donde se labraron retratos de
hombres y figuras de animales
TERCERA FASE
» FASE PALACIAL. Minoico Medio (MM III) - Minoico Reciente (MR 1).
Esta tercera fase de los Palacios es también llamada Período Neopalacial, o período de
apogeo de la civilización minoica.
Una nueva etapa de confusión se presenta entre el final del Minoico Medio (MM III) y los
inicios del Minoico Reciente (MR I). A. Evans ya lo presentaba como la transición a una “era
nueva”, que se sucedía tras un período de destrucción por causas naturales, posiblemente
debido a un gran movimiento sísmico que destruyó Cnoso y, sin duda, otros lugares
como Arjanes y Malía.
En este nuevo surgimiento, encontramos ciertas modificaciones en la cultura material, que
sin duda se perfecciona, pero también una organización política y social nueva.
Puede decirse que, como en el resto del mundo Egeo, esta transición del Bronce Medio al
Bronce Reciente es un paso evolutivo sin ruptura.
El Minoico Reciente es el momento de mayor apogeo de la cultura minoica, también
llamado Período o fase de Los Segundos Palacios.
La reconstrucción del palacio de Cnoso viene acompañada, lógicamente, de ciertas
innovaciones, pero conservando las características generales del Minoico Medio. Sin
embargo, Malía, Festo y Zacro alcanzan su estructura arquitectónica definitiva. Son edificios
de gran dimensión y monumentalidad, compactos en torno a un gran patio central y
numerosas dependencias. Quizá este carácter monumental se acentúa en esta fase de los
segundos palacios: se aumenta la suntuosidad y riqueza de los revestimientos del suelo, los
muros, la decoración mural de los frescos y sus juegos de columnas y pilares.
Se destaca en este período (MR 1):
0 Las grandes casas, a modo de mansión, o “pequeños palacios”, como los de Hagia
Triada, Gurnia, Tiliso, Norou Khani y Pirgos, denominados generalmente villas.
Aunque pueden carecer del característico patio central, como la gran casa de
Gurnia, presentan un conjunto residencial que imita la arquitectura palacial con
diversas habitaciones, almacenes, archivo e incluso santuario y una explanada más
reducida.
Su fachada construida de grandes bloques tallados, su suntuosidad y decoración de
frescos murales son dignos de un palacio.
Algunas de estas edificaciones están cercanas a los palacios, como la llamada «Villa
real» de Cnoso, la «Casa Epsilon» de Malía. Otras son edificios principales en
poblaciones o aglomeraciones rurales e incluso existen «Villas» aisladas a modo de
fincas rurales, sobre una colina o dominando un valle como la «Villa» de Pirgo.
Desconocemos a quién pertenecían estas mansiones y cuál era realmente su
finalidad. Es posible que pertenecieran a gobernadores locales o funcionarios de
alto rango, no sólo por el lujo de la vivienda sino por encontrarse en ellos, sellos,
documentos y archivos administrativos.
0 Las ciudades neopalaciales: la reconstrucción de las poblaciones destruidas en
torno al 1600 marca una nueva etapa hacia un desarrollo urbano. Estas poblaciones
del MR 1, son ciudades en expansión con barrios y bloques de viviendas separadas
por toda una red de calles pavimentadas que se extiende en torno a vías principales
con alcantarillado y hasta un cierto urbanismo.
La densidad de población es difícil de evaluar. Por lo general, son poblaciones
pequeñas situadas fundamentalmente en la Creta oriental en torno a
asentamientos portuarios dedicados a la industria y al comercio y en torno a las
grandes construcciones palaciales. En torno a estos centros de producción crecería
una clase artesana y mercantil floreciente.
La arquitectura de los palacios
Los primeros palacios cretenses son mal conocidos. Destruidos brutalmente y, debido a
que se construyó sobre ellos, son difíciles de analizar y estudiar. Esta segunda fase se
encuentra mejor analizada, aunque hay partes adicionales más tardías, como la llamada
“Sala del trono” en Cnoso, que pertenecería al MR II.
Cnoso es la mayor de las edificaciones cretenses de este período palacial con sus más de
1.500 habitaciones y almacenes que, junto a las tablillas encontradas, indican su función
administrativa y económica.
Es posible que los Primeros Palacios tuvieran ya decoraciones en sus muros interiores,
aunque los célebres frescos de pintura al temple y escenas de carácter naturalista son
propios de la segunda fase en su período de esplendor. Otro gran avance en la decoración
fue el revestimiento de alabastro en las paredes utilizando sierras y escoplos de bronce que
daban un magnífico aspecto.
El significado de los palacios minoicos
Estas grandes construcciones uno de los más problemáticos y del que aún no se ha
encontrado una respuesta definitiva y concreta.
A. Cotterel, siguiendo muy de cerca a A. Evans, considera esta grandiosa arquitectura como
verdaderos palacios; es más, piensa que la Creta minoica de este período no estaba
dominada por templos como los de las culturas del Próximo Oriente y admite la
distribución tradicional de A. Evans de salas particulares, habitaciones de servicio, etc.
Esta consideración hace estimar estas edificaciones como análogas a los palacios
mesopotámicos como el de Man en el Éufrates, los antólicos como el de Beycesultan en el
valle superior del Meandro o los sirios como el de Alalah o el de Ugarit, e incluso se han
querido comparar con las regias arquitecturas egipcias en general y con Tell-El-Amarna en
particular.
Salen al paso de estas teorías las críticas de J.W. Graham y J. Deshayes que piensan que los
caracteres arquitectónicos y decorativos de la cultura minoica no se derivan de otras
arquitecturas, sino que indican una gran originalidad.
Para P. Faure “estos supuestos grandes palacios cretenses son más bien equivalentes a los
grandes templos del Asia Anterior, los mesopotámicos en particular”.
Carecemos aún de testimonios históricos que constaten la verdadera función de estas
grandes edificaciones, así como la identidad de sus señores. Es muy posible que sus
atribuciones fueran de poder político, económico y religioso, pero lo que realmente se
constata es su actividad económica y la regulación administrativa centralizada.
La existencia de un control económico se encuentra atestiguada por los documentos
escritos y los sellos de arcilla marcados, descubiertos en Cnoso (depósito de la sala XXV),
Malía y Festo.
A través de un complicado sistema de contabilidad, se controlaban las salidas y entradas de
mercancías en los almacenes, así como los artesanos y el personal trabajador de los
palacios. Toda esta estructura urbana y económica exige una composición social organizada
jerárquicamente con artesanos especializados y toda una red administrativa a cargo de
funcionarios en torno al palacio, en el que se encontraba todo el poder político y
económico.
Estructura social y política
Desconocemos cuál sería su sistema de gobierno estructura social y política. Los objetos de
valor y la riqueza suntuaria del material encontrado en los palacios hablan al menos de una
élite social o de altos funcionarios, quizá en torno a un poder unitario central que tal vez
tuviera el monopolio del comercio y la economía palaciega. Podría, pues, admitirse un
monopolio de la autoridad central, a la manera egipcia con atribuciones religiosas, tal vez,
paralelas a las monarquías orientales con las que sostuvieron tanta relación.
La tradición literaria y mitológica nos habla de Minos, rey de Creta, al que se le confiere un
carácter divino como hijo de la princesa fenicia Europa y Zeus con el cual se relacionaba
cada nueve años donándole sabiduría para gobernar a su pueblo. No hay datos sobre la
existencia y naturaleza de una posible realeza minoica. H. van Efenterre basándose en lo
que se denomina “el ágora o plaza pública” de Malía supuso que el poder político del
monarca estaría limitado y asesorado por una asamblea popular y/o un consejo de
ancianos, pero tales apreciaciones resultan muy aventuradas y no existen testimonios
que lo justifiquen.
Monarcas, dinastas, altos personajes o sacerdotes, vivieron en estas grandes edificaciones
y controlaron una importante actividad económica.
Templos o palacios fueron sin duda centros de manufactura, almacén y comercio, a la vez
que controlaban amplios territorios de su entorno, como parecen indicar las poblaciones
secundarias, cercanas, como Gumia, Pirgos y Palaicastro.
La economía de los palacios
Agrícola
La agricultura era una de las bases de la economía del Minoico Medio (MM). El palacio
poseía su propio territorio, donde habitaban campesinos a su servicio. En sus almacenes se
encontraban grandes vasijas de barro para depositar vinos, aceite, cereales, verduras, miel
y otros productos que debieron exportar y fueron una de las bases de su riqueza.
Ganadería
La ganadería también se encuentra documentada en las tablillas minoicas y, aunque
pertenezcan al mundo micénico, los estudiosos suponen una continuidad. Se citan grandes
rebaños de carneros, cabras, cerdos y vacas; también animales domésticos y de tiro.
Manufacturera
Además de la transformación de los productos agrícolas como el vino, cereal y el aceite,
había talleres artesanos para diferentes materiales: los vasos realizados en piedra son
numerosos en los palacios, algunos de gran talla. Es utilizada con frecuencia la obsidiana
imitando la cerámica. También se trabajaba la fayenza (esmaltado de origen fenicio).
Además de los alfares, hubo talleres de carpintería, lapicistas y escultores,
vidrieros, herreros, curtidores, la tintorería y los telares... dedicados a elaborar los
productos necesarios para la subsistencia y el comercio de estos centros palaciegos.
Mercantil
La segunda base de la prosperidad minoica es su gran actividad mercantil y marinera. La
importancia y la expansión de lo que se denomina la Talasocracia 1minoica en el
Mediterráneo está documentada a través de testimonios arqueológicos:
0 Asentamientos comerciales minoicos o productos de esta procedencia en distintos
lugares del Mediterráneo.
0 Los topónimos «Minoa» o «Minoia», referidos a los puertos señala la posible
existencia de más de once fondeaderos antiguos.
0 Las excavaciones arqueológicas han demostrado la existencia de más de 22 puertos
en la costa Sur de la isla, así como talleres de construcción naval.
Barcos minoicos
Los barcos minoicos son conocidos a través de los depositados en tumbas y santuarios o los
representados en sellos, en la glíptica o en pinturas. También deben citarse los dos frisos
hallados en Akrotiri, cuyos frescos representan navíos (uno de ellos es conocido como «la
batalla naval»). Por ellos se deduce la existencia de varios tipos de embarcaciones, algunos
de gran potencia, con 30 remeros y doble verga.
Exportaciones
Los cretenses exportaban fundamentalmente productos agrícolas y de artesanía. Los jarros
pintados contenían aceite, vinos, miel y yerbas aromáticas. Otros menos decorados
portaban conservas de pescados y olivas. También comerciaban con cereal, leguminosas y
almendras, y además con joyas, armas y cerámica.
Importaciones
A su vez los marinos cretenses importaban obsidiana de Milos y Nísiros, pórfido y piedra de
Lacedemonia, plata de Sifnos y cobre de Eubea. Para asegurar este comercio los minoicos
debieron situar diversas factorías 2tanto comerciales como diplomáticas en el Egeo. Así
piensa N. Marinatos que deberían interpretarse las colonias que, según Tucídides, fueron
fundadas en el Egeo por el propio Minos.
También fue importante el comercio con Egipto, atestiguando por numerosos objetos de
intercambio encontrados. Egipto importaba de Creta plata, cuyo valor era el doble que el
oro, maderas, cerámicas y una pasta vegetal resinosa semejante al ládano. A cambio Egipto
proporcionaba el papiro, oro, lapislázuli y piedras preciosas, amuletos e incluso animales
exóticos traídos por las caravanas y representados en las pinturas de
Cnoso y Thera.
1 Dominio político y económico basado en el dominio de los mares.
2 Establecimiento fundado por un país en otro para comerciar con sus habitantes
Era importante la relación comercial con Chipre cuyo principal producto era el cobre. De
Asia Menor se importaba el oro y el marfil de Jaso y Mileto, el natrón, la madera y el papiro
de Biblos, de Siria traían figurillas y objetos de lujo.
De este modo, se produjo una relación y expansión cultural entre el mundo cretense y los
Imperios y las ciudades orientales que repercutiría sin duda en la vida y la evolución
histórica del mundo mediterráneo.
Este tipo de comercio exigió la necesidad de crear unos patrones y medidas para el
intercambio. Por lo tanto, se crearon medidas de capacidad para líquidos y grano. También
hubo un sistema de pesas y balanzas, contando por el sistema decimal, siendo
la unidad mayor el talento, de origen babilonio.
Añadamos a ello las vías de comunicación abiertas por la isla y, sobre todo, la precisa y
concreta contabilidad y administración llevada en los palacios cretenses. Es posible que
gran parte de estas anotaciones se realizara en material perecedero (cuero, papiro,
madera), pero las tablillas de arcilla secadas al sol escritas en Lineal A han permanecido
como testimonio valioso y decisivo de la escritura y de las actividades mercantiles minoicas.
La escritura minoica
Caracteres y problemática
De las tres escrituras utilizadas en el mundo egeo cretense, denominadas
convencionalmente: «Jeroglífica», «Silabario A» y «Silabario B», ninguna arroja una luz
decisiva sobre el problema de la identidad minoica, aunque sabemos que fueron utilizadas
las dos primeras, escritura jeroglífica y Lineal A, en los períodos palaciales minoicos
(Minoico Medio y Reciente 1).
0 Los tres sistemas de escritura son Silabarios abiertos, es decir, cada uno de los
signos aparece en un grupo que representa una sílaba, indicando una consonante o
un grupo de consonantes y una vocal o también una sola vocal.
0 Junto a estos signos silábicos (Silabogramas), las tres escrituras tienen también
anotaciones numéricas Caritmogramas) y signos que representan un sistema de
medidas con sus unidades, múltiplos y submúltiplos (Metrogramas).
0 Es muy posible que el proceso mercantil exigiera unos sistemas económicos
relativamente complejos que, junto a las relaciones exteriores, provocaran la
invención de la escritura, en torno al III milenio.
Por ello, los primeros sistemas de escritura están condicionados por la adopción de
contabilidades elementales, archivos económicos y recuentos de las entradas y salidas de
mercancías. Más del 95% del total de la documentación escrita encontrada son trozos de
arcilla donde se apuntaba la contabilidad (270 objetos están escritos en escritura
Jeroglífica, 1.427 en Silabario A y 4.621 en Silabario B).
En el Bronce Antiguo (MA), los signos de escritura se encuentran a menudo aislados, en
vasos y en sellos minoicos. En principio pudieran ser anotaciones simbólicas de las que
todavía se nos escapa su significación y a las que aún no podemos calificar como escritura
propiamente dicha.
En el Bronce Medio (MM) aparecen en marcas de alfarero, ya atestiguadas en el Minoico
Medio 1 (MM 1), pero no pueden ser consideradas como escrituras. Indican el origen o
destino de la mercancía y, en cierta forma, su propiedad e identidad. Son marcas
apotropaicas, pero no una escritura organizada.
Los signos que se encuentran en los sellos del período Prepalacial (MM 1-A) se han
encontrado en otros documentos diferentes. Aunque no se puede hablar de escritura en
un sentido estricto, sí podría decirse que indican su arranque o inicio, que parece que
sucediera entre el período prepalacial y la época de los Primeros Palacios (MM 1-A y MM
II).
La escritura denominada Jeroglífica fue hallada principalmente en Cnoso y Malía. Es difícil
de analizar y descifrar, debido principalmente a la pobreza de su documentación. Los
signos de su escritura son difíciles de identificar por los especialistas que dudan en definir si
éstos pertenecen a una lengua única y, por lo tanto, comunes a todos los documentos
jeroglíficos o, por el contrario, estos signos pertenecen a diversas lenguas, lo que hace
lejanas las perspectivas de su desciframiento. Tampoco se percibe una evolución a lo largo
del período de su utilización.