La Obra de Dios Como Opus Dei
La Obra de Dios Como Opus Dei
Resumen: Este artículo pretende exponer el uso Abstract: This article aims at outlining St. Jose-
que san Josemaría hizo de la expresión latina opus maría’s use of the Latin expression opus Dei in light
Dei a la luz de la tradición que le precede. El campo of the preceding tradition. The term’s semantic
semántico de la expresión se formó a partir de los field was formed in Patristic biblical commentaries;
comentarios bíblicos patrísticos, conoció un impor- it then underwent important development in
tante desarrollo en la tradición monástica y alcan- monastic tradition and finally made its way into
zó diversos ámbitos de la cultura teológica en la various areas of theological culture in the modern
época moderna. La expresión en san Josemaría se age. St. Josemaría uses the expression both in
presenta en continuidad y discontinuidad con esta continuity and in discontinuity with this preceding
tradición. tradition.
Palabras clave: Opus Dei, san Josemaría, Obra de Keywords: Opus Dei, St. Josemaría, Work of God,
Dios, Trabajo, Oración, Regla de san Benito, Lutero, Work, Prayer, Rule of St. Benedict, Luther, Secularity.
Secularidad.
E que, editado en 1982, incluye una voz denominada Opus Dei. Toda la in-
formación que ofrece consiste en una referencia a la voz Oficio Divino 1.
Tres años más tarde, el décimo volumen de la obra enciclopédica Catholicisme:
hier, aujourd’hui, demain, presenta la misma voz con el siguiente contenido: «le
titre complet est Société sacerdotale de la Sainte Croix et de l’Opus Dei, voir
Instituts séculiers» 2. ¿Oficio divino o institución eclesial? Basta consultar al-
gunos diccionarios de teología de la segunda mitad del siglo XX e inicios del
XXI para constatar la evolución del imaginario teológico 3.
Este artículo no pretende recorrer exhaustivamente la historia de la ex-
presión opus Dei. El objetivo se centra en exponer el uso que san Josemaría
hizo de esta expresión a la luz de la tradición que le precede. No conozco has-
ta ahora ningún estudio que haya profundizado en el nombre latino de la Obra
de Dios. Sin embargo, indagar en su origen y su sentido presenta cierto inte-
rés, no sólo porque los nombres oficiales de las instituciones suelen tener algo
de programático, sino también porque esta historia es un episodio más en el
proceso de re-significación de una antigua expresión.
1. EN BUSCA DE UN NOMBRE
1
«Opus Dei, Voir Office Divin, supra», DERVILLE A. et al. (eds.), Dictionnaire de spiritualité ascéti-
que et mystique doctrine et histoire, vol. XI, Paris: Beauchesne, 1982, 830.
2
Catholicisme: hier, aujourd’hui, demain. Encyclopédie publiée sous le patronage de l’Institut catholique de
Lille par G. Mathon et G.-H. Baudry, vol. X, Paris: Letouzey et Ané, 1985, 109.
3
Véase, p. ej., STEIGLEDER, K., «Opus Dei», en Theologische Realenzyklopädie, vol. XXV, Berlin-
New York: De Gruyter, 1995, 302-304; GARHAMMER, E., «Opus Dei», en Lexikon für Theologie
und Kirche, vol. VII, 3ª ed., Freiburg-Basel-Rom-Wien: Herder, 1998, 1079 (voz nueva de la ter-
cera edición); WALSH, M. J., «Opus Dei», en The Cambridge Dictionary of Christianity, New York:
Cambridge University Press, 2010, 888-889.
4
Para una contextualización histórica de los primeros años del Opus Dei, cfr. GONZÁLEZ GULLÓN,
J. L., DYA. La Academia y Residencia en la historia del Opus Dei (1933-1939), Madrid: Rialp, 2016,
19-100.
5
PEREIRA, R., «Sánchez Ruiz, Valentín María», en ILLANES, J. L. (coord.), Diccionario de san Jose-
maría Escrivá de Balaguer, Burgos: Monte Carmelo-Instituto Histórico San Josemaría Escrivá,
2013, 1108-1109.
6
Apuntes íntimos, n. 126 (9-XII-1930), en VÁZQUEZ DE PRADA, A., El Fundador del Opus Dei, vol. I,
Madrid: Rialp, 1997, 334. Años más tarde, en 1948, san Josemaría vuelve sobre este mismo epi-
sodio del modo siguiente: «Pero volvamos al nombre de nuestra Obra. Un día fui a charlar con
el P. Sánchez, en un locutorio de la residencia de la Flor. Le hablé de mis cosas personales (sólo
le hablaba de la Obra en cuanto tenía relación con mi alma), y el buen padre Sánchez al final me
preguntó: “¿cómo va esa Obra de Dios?” Ya en la calle, comencé a pensar: “Obra de Dios. ¡Opus
Dei! Opus, operatio..., trabajo de Dios. ¡Éste es el nombre que buscaba!”. Y en lo sucesivo se lla-
mó siempre Opus Dei», Apuntes íntimos, n. 1868 (14-VI-1948), en VÁZQUEZ DE PRADA, A., El
Fundador del Opus Dei I, 332-333.
7
Es significativo que en la petición de aprobación como Pía unión del 14-II-1941, san Josemaría usa-
se tres veces la expresión gramaticalmente incorrecta «la Opus Dei»: «SUPLICA se digne dar ca-
nónica aprobación a la “Opus Dei”», «[...] por los que se rige la “Opus Dei”», «[...] los Reglamen-
tos de la “Opus Dei”», cfr. Archivo General de la Prelatura del Opus Dei, Roma, Sección Jurídica,
II/15075/2, en DE FUENMAYOR, A., GÓMEZ-IGLESIAS, V. e ILLANES, J. L., El itinerario jurídico del
Opus Dei. Historia y defensa de un carisma, 2ª ed., Pamplona: Eunsa, 1989, 727. La historia de la re-
dacción de este documento (cfr. ibid., 107, nota n. 17) muestra que no se trata de una equivocación.
Estamos, más bien, ante un proceso normal de adaptación de una formulación originaria a una ver-
sión latina oficial. En los documentos posteriores no he encontrado otra variante de este tipo.
8
«Estos días estamos sacando copias de las Preces ab Operis Dei sociis recitandae. Las aprobó mi con-
fesor. Se ve que el Señor, porque así ha de ser en la entraña su Obra, ha querido que comience
por la oración. Orar va a ser el primer acto oficial de los sujetos de la O. de D.», Apuntes íntimos,
n. 128 (10-XII-1930), en VÁZQUEZ DE PRADA, A., El Fundador del Opus Dei I, 368.
9
Sobre la importancia de dom Antônio Coelho, cfr. COSTA, B., Movimento litúrgico em Portugal.
D. António Coelho, o protagonista, Singeverga: Edições Ora & Labora, 2009.
10
Sobre la correspondencia entre san Josemaría y el liturgista P. Germán Prado, cfr. ESCRIVÁ DE BA-
LAGUER, J., Camino. Edición crítico-histórica preparada por Pedro Rodríguez, Madrid-Roma: Istituto
Storico San Josemaría Escrivá-Rialp, 2004, 823-824. Véase también: MORAL, T., «La obra litúr-
gica del Padre Germán Prado, O.S.B. (1891-1974)», Ephemerides Liturgicae 90 (1976) 212-218.
11
A petición de san Josemaría, el P. Justo Pérez de Urbel se encargó de las clases de Liturgia como
miembro del claustro académico del Centro de Estudios Eclesiásticos de la Sociedad Sacerdotal de
la Santa Cruz, cfr. REQUENA, F., «El claustro académico del Centro de Estudios Eclesiásticos de la
Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz: los profesores de Teología del beato Álvaro del Portillo», Stu-
dia et Documenta. Rivista dell’Istituto Storico San Josemaría Escrivá 9 (2015) 13-55, 23-41. Es interesante
recordar que el P. Justo Pérez de Urbel estaba en contacto con la actividad científica del P. Antônio
Coelho. No sólo habían participado en el Congresso Litúrgico Nacional Romano-Bracarense (1928), sino
que Pérez de Urbel publicó en los primeros números de la revista promovida por Coelho, cfr. PÉREZ
DE URBEL, J., «La liturgia de los fragmentos bracarenses», Opus Dei 3 (1928-1929) 319-327.
12
Cfr. CAPUCCI, A., «San Josemaría e il beato Ildefonso Schuster (1948-1954)», Studia et Docu-
menta. Rivista dell’Istituto Storico San Josemaría Escrivá 4 (2010) 215-254. Para una presentación
del interés de san Josemaría por el movimiento litúrgico, véase GUTIÉRREZ MARTÍN, J. L., «Vi-
da litúrgica en Camino (1932-1939). San Josemaría Escrivá y el movimento litúrgico», en
VILLAR, J. R. (ed.), Communio et sacramentum. En el 70 cumpleaños del Prof. Dr. Pedro Rodríguez,
Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2003, 430-431.
13
ESCRIVÁ DE BALAGUER, J., La Abadesa de las Huelgas. Edición crítico-histórica preparada por María
Blanco y María del Mar Martín, Madrid: Rialp, 2016.
contexto polémico del De cultu feminarum) 14. Cuando Tertuliano habla sobre
el trabajo en el día de sábado, considera que es posible una acción salvífica en
favor de los hombres que sea una verdadera cooperación entre el opus Dei y la
acción humana. Lo que no se puede olvidar es que tal acción salvífica tiene su
origen exclusivo en Dios 15.
San Cipriano (200-258), en el De habitu uirginum, desarrolla la contra-
posición entre la bondad natural del opus Dei y el deseo de modificar aquello
que Dios mismo ha modelado en la creación. De forma un tanto retórica con-
cluye que el opus Dei es todo aquello que se recibe por nacimiento, mientras
que todo lo que es cambiado proviene del diablo 16.
San Ambrosio (337-397) vuelve sobre esta misma idea en el Exameron 17
y usa la expresión para recordar la particular dignidad de los seres humanos en
contraposición a la irracionalidad de la idolatría. Dos formulaciones suyas ten-
drán un particular eco en la tradición teológica occidental. La primera tiene
como contexto los milagros de Cristo que, en continuidad con el modo de
proceder en la creación, son acciones lingüísticas performativas, pues entre el
acto con el que Cristo ordena algo y la acción divina (opus Dei) que realiza
el milagro, no hay distancia alguna 18. La segunda se encuentra en su comen-
tario al salmo 118, donde identifica el opus Dei con el trabajo medicinal o mi-
nisterial de los sacerdotes. San Ambrosio usa (o modifica) una versión de Jer
48,10 donde, en vez de «maledictus qui facit opus Domini fraudulenter»,
leemos: «maledictus omnis qui opus dei facit neglegenter» 19.
La traducción latina que hizo Rufino de la Historia eclesiástica de Eusebio
de Cesarea (263-339) es un ejemplo del uso de la expresión opus Dei para in-
dicar la fidelidad en el anuncio del Evangelio; fidelidad que, en algunos casos,
podía llegar hasta el martirio. Quien se encuentra in opus Dei promptus es aquél
dispuesto a cumplir todo lo necesario para que se propague el anuncio salvífi-
14
Cfr. TERTULLIANUS, De cultu feminarum, 2, 5, 4: CCSL 1, 358; De anima 43, 7: CCSL 2, 846.
15
«Opus dei etiam per hominem fieri potest in salutem animae, a deo tamen». TERTULLIANUS,
Aduersus Marcionem I, 14, 2: CCSL 1, 455.
16
«Opus Dei est omne quod nascitur, diaboli quodcumque mutatur». CYPRIANUS CARTHAGINEN-
SIS, De habitu uirginum, 15: CSEL 3/1, 198.
17
«Quod si qui adulterat opus dei, graue crimen admittit. Graue est enim crimen ut putes quod
melius te homo pingat quam deus». AMBROSIUS MEDIOLANENSIS, Exameron, VI, 8, 47: CSEL
32/1, 238.
18
«Nihil enim medium est inter opus dei atque praeceptum, quia in praecepto est opus». AMBRO-
SIUS MEDIOLANENSIS, Expositio euangelii secundum Lucam, V, 3: CCSL 14, 136.
19
AMBROSIUS MEDIOLANENSIS, Expositio psalmi cxuiii, II, 21, 2: CSEL 62, 32.
20
EUSEBIUS CAESARIENSIS, Historia ecclesiastica, VI, 3, 6: Akademie 1999, 527.
21
«Ergo iohannes per omnia uoluntatem dei fecit, quia propter opus dei et natus est et defunctus».
MAXIMUS TAURINENSIS, Collectio sermonum antiqua nonnullis sermonibus extrauagantibus adiectis,
Sermo V, 2: CCSL 23, 17.
22
CHROMATIUS AQUILEIENSIS, Sermones, Sermo XXXV, 2: CCSL 9A, 159.
23
«Proprium enim et peculiare opus dei est hominem a morte, uirtute propria, reuocare [...] Filius
uero dei, ut dominus omnis uirtutis et deus unuersitatis, potestate propria iubet animas in corpore
reuocari». CHROMATIUS AQUILEIENSIS, Tractatus in Matthaeum, Tractatus XLVII: CCSL 9A, 431.
24
AUGUSTINUS, De Genisi ad literam libri duodecim, I, 10, 21: NBA 9/2, 32; Epistula 202A, 7, 15:
NBA 23, 436. En otras ocasiones se trata de todo el ser humano y no sólo del alma, p. ej., Ena-
rrationes in Psalmos, Psalmus 144, 7: NBA 28, 696.
25
AUGUSTINUS, In Iohannis euangelium tractatus 12, 13: NBA 24, 294.
26
«Ubi tamen euidens opus dei est uitiata et cessante natura, ibi euidentius intellegitur gratia».
AUGUSTINUS, De ciuitate Dei 16, 26.2: NBA 5/2, 520.
27
AUGUSTINUS, Sermones, Sermo 169, 11, 13: PL 38, 923.
28
AUGUSTINUS, Sermo 19D [= 130A] 3, en DOLBEAU, F., Augustin d’Hippone, Vingt-six sermons au
peuple d’Afrique, Paris: Institut d’études augustinienes, 1996, 157.
29
AUGUSTINUS, Sermo 19D [= 130A] 3, 158.
Testamento, por tanto, la Ley no es solamente opus Dei, sino también opus ho-
minis. No se puede olvidar, sin embargo, que esa particular acción humana
tiene su origen, está acompañada y alcanza su fin siempre gracias a la acción
divina (la gratia) 30.
30
Cfr. AUGUSTINUS, Quaestionum in heptateuchum libri septem, Quest. Exodi questio 166, Quest.
Deuteronomii 15, 2: CCSL 33, 284.
31
HIERONYMUS, Tractatus lix in psalmos, Psalmus 107, 29-33: CCSL 78, 202.
32
«Itaque, fratres charissimi, qui coenobiorum vitam et praecepta sectamini, state in arrepto semel
proposito, et implete opus Dei, ut Pater, qui primus instituit coenobia gaudens pro nobis loqua-
tur ad Dominum: Sicut tradidi eis, sic vivunt». ORSIESIUS ABBAS TABENNENSIS, Doctrina de insti-
tutione monachorum, 12: PL 103, 457.
33
CASSIANUS, De institutis coenobiorum et de octo principalium vitiorum remediis libri xii, IV, 33: CSEL
17, 71.
34
«Istud ergo est mirabile opus Dei, hominem carneum, carnales affectus in carne positum res-
puisse, et in tanta rerum atque incursuum varietate unum tenere animi statum, atque immobi-
lem in omni accidentium permutatione durare». CASSIANUS, Collationes xxiii, Conlatio XII, 13,
2: CSEL 13, 357.
35
HAUSHERR, I., «Opus Dei», Orientalia Christiana Periodica 13 (1947) 195-218. Existe una tr. ingl.
en Monastic Studies 11 (1975) 181-204.
Para los maestros de san Benito (Evagrio Póntico, Casiano, etc.), la oración es
algo que Dios obra en nosotros y con nosotros. El opus Dei no es un trabajo
humano, sino algo que se realiza operans in nobis Dominus 36. Los diferentes
modos de poner en práctica estos principios generales, junto con el deseo de
ofrecer soluciones prácticas al problema de cómo alcanzar la oración continua,
darán lugar a diversas interpretaciones del opus Dei.
36
HAUSHERR, I., «Opus Dei», 208.
37
Cfr. 7,63; 22,6.8; 43, tit.; 43,3.10; 47,l; 50,3; 52,2; 58,7; 67.2.3. Cito según la edición de HOL-
ZHERR, G. (ed.), Die Benediktsregel. Eine Anleitung zu christlichem Leben. Der vollständige Text der
Regel, 7ª ed., Freiburg: Saint-Paul, 2007.
38
Cfr. Basili Regula, Interrogatio VII, 12, en The Rule of St Basil in Latin and English: A Revised Cri-
tical Edition, tr. A. M. Silvas, Collegeville MN: Liturgical Press, 2012, 90.
39
Por ejemplo: «quomodo debeant fratres in itinere opus dei complere». Regula Magistri, cap. 56:
SChr 105-106, 262-266.
40
Cfr. CAESARIUS ARELATENSIS, Sermo 238, 4: CCSL 104, 952.
41
Cfr. PUZICHA, M. (ed.), Quellen und Texte zur Benediktusregel, St. Ottilien: Eos, 2007, 370-371.
42
«Christo nihil omnino praeponere». CYPRIANUS CARTHAGINENSIS, De dominica oratione, 15:
CCSL 3A, 99.
gar a Cristo, después a la oración (en 2RP, 3RP) y finalmente al opus Dei (RB).
San Benito, sin embargo, conoce bien la tradición y en su regla queda claro
que la relación con Cristo es el fundamento, y goza de la primacía sobre cual-
quier otra actividad 43.
El segundo aspecto que querría señalar es la relación entre el opus Dei y el
trabajo. En la Regula Basilii la expresión opus Dei podía indicar el conjunto de la
vida ascética en cuanto caracterizada por la regla, o el conjunto de oraciones ri-
tuales. Sin embargo su uso principal estaba en relación con el trabajo asignado
a una persona dentro de la comunidad 44. Cuando san Benito reduce el campo
semántico del opus Dei a la oración ritual, la RB distinguirá claramente entre tres
actividades distintas: labor, lectio divina y opus Dei (RB cap. 48). Una explicación
de la teología del trabajo, ya sea manual o intelectual, en la RB y su relación con
la oración ritual (opus Dei) nos llevaría más allá de los límites de este artículo 45.
Me limito a señalar que, si bien los momentos de oración ritual (opus Dei) están
limitados en el tiempo, el horizonte de san Benito es la oración continua del
monje. Interesa también subrayar que para la RB el trabajo de los monjes se rea-
liza siempre bajo la obediencia al abad y no está pensado formalmente como una
actividad con la que desarrollar directamente las estructuras de la sociedad civil 46.
Se trata de un trabajo para y al servicio de la autonomía del monasterio, pues
aunque evidentemente haya consecuencias en el entorno económico, social y
cultural, la tendencia de las grandes abadías benedictinas es la de generar una
población que vive dentro o alrededor de las actividades del monasterio 47.
43
En la Regula la expresión nihil praeponere aparece en tres contextos: 1) en relación a Cristo (4.21;
5.2; 52,11); 2) al opus Dei (43.3); 3) al imperio abbatis (71,3). Como señala HAUSHERR, I., «Opus
Dei», 217, la relación con Cristo es el fundamento de las otras dos.
44
Véase, p. ej., Die Benediktsregel, Interrogatio II, 76-93.
45
Entre la abundante bibliografía, véase p. ej.: DEDLER, H., «Vom Sinn der Arbeit nach der Regel
des hl. Benedikt», en BRECHTER, H. S. (ed.), Benedictus, der Vater des Abendlandes, 547-1947. Wei-
hegabe der Erzabtei St. Ottilien zum 1400ten Todesjahr, München: Schnell & Steiner, 1947, 103-
118; BOYCE, P., «Arbeit und Gebet als beständige Suche nach Gott», Erbe und Auftrag 57 (1981)
171-190; DESPREZ, V., «San Benito y las reglas monásticas de su tiempo. Oración, relaciones fra-
ternas, trabajo», Nova et Vetera 10 (1980) 229-243.
46
San Benito escribe en un contexto cultural donde el trabajo (servil) es considerado incompatible
con las actividades de los ciudadanos libres. Labor hace referencia al trabajo cotidiano del mon-
je (p. ej. 39,6; 40,5), y es considerado como una realidad distinta de la oración (cfr. 50,3). En al-
gunas ocasiones labor tiene la connotación de algo realizado con esfuerzo (p. ej. 7,68) o que con-
traría (p. ej. 35,13). En este sentido ya san Basilio pensaba que un signo de vocación era la
disponibilidad a realizar trabajos y servicios humildes, cfr. Die Benediktsregel, 343.
47
Sobre la historia de la arquitectura de inspiración benedictina, véase CASSANELLI, R. y LÓPEZ-
TELLO GARCÍA, E. (eds.), Benedetto: l’eredità artistica, Milano: Jaca Book, 2007.
48
BRAUN, J., «Opus Dei (opus divinum)», en Diccionario manual de liturgia, tr. B. Avila, Madrid: Vo-
luntad, 1927, 293 (tit. orig.: Liturgisches Handlexikon, 2ª ed., Regensburg: J. Kösel & F. Pustet, 1924).
49
GARCÍA JIMÉNEZ DE CISNEROS, Obras completas, vol. II, ed. C. Baraut, [Montserrat]: Abadía de
Montserrat, 1965, 6-7. Para la difusión del Ejercitatorio, cfr. CANTERA MONTENEGRO, S., «Opus
Dei y Devotio Moderna. El directorio de las Horas Canónicas de García Jiménez de Cisneros,
O.S.B.», Studies in Spirituality 16 (2006) 165-180. Este ejemplo es interesante porque, por una par-
te, sabemos que san Josemaría tenía una copia de la edición de 1912 en su biblioteca en Roma, cfr.
GIL SÁENZ, J., La biblioteca de trabajo de san Josemaría Escrivá de Balaguer en Roma, Roma: Edusc,
2015, 319. Por otra parte, la editorial Rialp (col. Neblí, Clásicos de espiritualidad) hizo en 1957
una edición con un prólogo de José María Casciaro.
50
Dom R. Grau hizo una primera traducción en 1924 (Jesucrist ideal del monjo: conferències espiri-
tuals sobre la vida monàstica i religiosa, [Montserrat]: Abadía de Montserrat, 1924-1925). Más co-
nocida será la versión de dom Mauro Díaz Pérez, Barcelona: Editorial Litúrgica Española, 1956.
ejemplo, sabemos que durante los primeros años cuarenta los miembros de la
Obra lo usaron como lectura espiritual 51.
b) Los diferentes sentidos de la expresión que se habían desarrollado al
margen de las tradiciones monásticas se mantuvieron en obras de carácter teo-
lógico. Autores como Sedulio Scoto († 858) o Ruperto de Deutz (c. 1070-
1129/30) usan la expresión relacionando la obra de la creación y de la reden-
ción 52. En el ámbito de la reflexión cristológica, la expresión fue utilizada para
articular la relación entre las acciones humanas y divinas (p. ej., «utrum chris-
ti passio sit opus dei uel iudaeorum» 53). Aparece también en referencia a la
Iglesia 54.
Sin embargo, el contexto más habitual recupera las intuiciones agustinia-
nas sobre el pecado, la justificación y las obras de la fe 55. Un ejemplo paradig-
mático es el uso de la expresión en Lutero. En un texto de 1545, Lutero re-
cuerda su conversión del año 1521, cuando se encontraba en Wittenberg (la
denominada Experiencia de la Torre o Turmerlebnis). En este importante docu-
mento autobiográfico, en el que relata cómo descubrió el sentido de Rm 1,17,
el opus Dei aparece como una expresión análoga para expresar la pasividad hu-
mana en el momento de la justificación por la fe: «opus Dei, id est, quod ope-
ratur in nobis Deus» 56.
51
Agradezco la confirmación de este dato a don Fernando Valenciano (1923-), con quien he podi-
do conversar en Roma en septiembre de 2017.
52
Cfr. SEDULIUS SCOTUS, In argumentum euangelii secundum Lucam, [s.n.]: PL 103, 289; RUPERTUS
TUITIENSIS, In Genesim II, l.576: CCCM 21, 199.
53
Véase, p. ej.: «passio ergo christi et opus iudaeorum dicitur, quia ex actibus eorum prouenit; et
opus dei, quia eo auctore, id est uolente, fuit». PETRUS LOMBARDUS, Sententiae in iv libris
distinctae, lib. 3, dist. 20, cap. 6, par. 1, in Sententiae in iv libris distinctae, vol. II, Grottaferrata:
Collegii S. Bonaventurae ad claras aquas, 1981, 129.
54
Cfr. THOMAS DE CHOBHAM, Summa de conmendatione et extirpatione uirtutum I, l. 913-915:
CCCM 82B, 29.
55
Cfr. BALDUINUS DE FORDA [Balduinus Cantuariensis], Tractatus de sacramento altaris II, 3: SChr
93, 248.
56
«Donec miserente Deo meditabundus dies et noctes connexionem verborum attenderem, nem-
pe: Iustitia Dei revelatur in illo, sicut scriptum est: Iustus ex fide vivit, ibi iustitiam Dei coepi in-
tellegere eam, qua iustus dono Dei vivi, nempe ex fide, et esse hanc sententiam, revelari per
euangelium iustitiam Dei, scilicet passivam, qua nos Deus misericors iustificat per fidem, sicut
scriptum est: Iustus ex fide vivit. Hic me prorsus renatum esse sensi, et apertis portis in ipsam
paradisum intrasse. Ibi continuo alia mihi facies totius scripturae apparuit. Discurrebam deinde
per scripturas, ut habebat memoria, et colligebam etiam in aliis vocabulis analogiam, ut opus
Dei, id est, quod operatur in nobis Deus, virtus Dei, qua nos potentes facit, sapientia Dei, qua
nos sapientes facit, fortitudo Dei, salus Dei, gloria Dei». WA 54, 186, 3-13.
Lutero emplea la expresión opus Dei sobre todo cuando comenta a san
Agustín y quiere subrayar la iniciativa divina en la justificación del impío 57.
Como era de esperar el desarrollo de los tratados sobre la gracia constituirán
un sector especializado donde perdurará el uso de la expresión.
c) Un tercer contexto de uso moderno de la expresión es la formación
sacerdotal. La reducción del campo semántico del opus Dei al ámbito litúrgico
irá en paralelo a su clericalización. Ya en época medieval encontramos ejem-
plos de este proceso, como en los escritos de Dhuoda (c. 803-c. 843) o en las
colecciones canónicas 58. Sin embargo la difusión de esta perspectiva se debe a
la recepción de los decretos del Concilio de Trento sobre la Eucaristía. En la
sessio 22 el texto retoma la cita de Jer 48,10 para exhortar a la observancia de
las normas rituales:
Quanta cura adhibenda sit ut sacrosanctum missae sacrificium omni
religionis cultu ac veneratione celebretur quivis facile existimare poterit
qui cogitarit maledictum in sacris litteris eum vocari qui facit opus dei
negligenter 59.
No es de extrañar, por tanto, que la literatura moderna dedicada a la for-
mación sacerdotal –sobre todo a través de los manuales para confesores–, la teo-
logía de los sacramentos y el derecho litúrgico recojan la expresión 60. En este
contexto el opus Dei por excelencia es identificado con la celebración eucarística.
La expresión servirá para subrayar la instrumentalidad de la acción humana en
el debate sobre la eficacia sacramental 61.
57
Cfr. LOPES PEREIRA, J., Augustine of Hippo and Martin Luther on Original Sin and Justification of
the Sinner, Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht 2013, 457. Véase también HERMS, E., «Opus
Dei gratiae: cooperatio Dei et hominum: Luthers Darstellung seiner Rechtfertigungslehre in De
servo arbitrio», Lutherjahrbuch 78 (2011) 61-135.
58
DHUODA, Liber manualis quem ad filium suum transmisit Wilhelmum, III, 11, 25: SChr 225bis,
186; Penitentiale Oxoniense II, l.74-76, en Paenitentialia minora Franciae et Italiae: CCSL 156, 184.
59
Concilium Tridentinum (1545-1563), Sessio 22, Decretum de observandis et vitandis in celebra-
tione missarum, en ALBERIGO, J. et al. (eds.), Conciliorum Oecumenicorum Decreta, Bologna: Isti-
tuto per le scienze religiose, 1973, 736-737, 736.
60
Como un ejemplo del uso de la expresión en un manual para la formación del clero, léase: «ce
sacrifice est appellé par excellence, l’oeuvre de Dieu; Opus Dei, parce qu’il ne se peut offrir qu’à
luy, & qu’il doit estre celebré d’une maniere toute divine». SEGNERI, P., L’instruction du confes-
seur, ou La methode pratique du confessional, Paris: Robert Pepie, 1696, 152; ALPHONSUS M. DE LI-
GORIO, Homo apostolicus instructus in sua vocatione ad audiendas confessiones sive praxis et instructio
confessariorum, vol. II, XV, 85, Bassano: Remondini, 1845, 53.
61
Como ejemplo de uso actual de la expresión en este contexto, véase la propuesta muy personal
de AGAMBEN, G., Opus Dei. Archeologia dell’ufficio, Torino: Bollati Boringhieri, 2012.
62
Entre los múltiples textos que se podrían recordar, léase: «La Obra de Dios no la ha imaginado
un hombre, para resolver la situación lamentable de la Iglesia en España desde 1931. Hace mu-
chos años que el Señor la inspiraba a un instrumento inepto y sordo, que la vio por vez primera
el día de los Santos Angeles Custodios, dos de octubre de mil novecientos veintiocho». Instruc-
ción, 19-III-1934, nn. 6-7, en DE FUENMAYOR, A., GÓMEZ-IGLESIAS, V. e ILLANES, J. L., El iti-
nerario jurídico, 55.
63
Entrevista con Mons. Escrivá de Balaguer. Entrevista realizada por Pedro Rodríguez, Palabra (Ma-
drid), octubre 1967, en Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, edición crítico-histórica pre-
parada bajo la dirección de José Luis Illanes, Madrid: Rialp, 2012, n. 10a, 171.
Desde este punto de vista el interés del autor radica no tanto en señalar
las diferencias entre el ámbito de la creación y de la gracia (como, p. ej., en san
Agustín), sino en recalcar que cualquier trabajo honesto (incluidos aquellos
que la tradición monástica o eclesiástica de hecho miraban con recelo, p. ej.,
ciertas actividades económicas) puede manifestar la acción de Dios en la crea-
ción y en la redención. En numerosas ocasiones san Josemaría asocia la di-
mensión redentiva del trabajo a los años de trabajo de Jesús en Nazaret 64. Bajo
esta perspectiva el opus Dei no se identifica tanto con el hombre creado o re-
dimido en sí, sino en su cooperación con Dios en el ejercicio de la propia pro-
fesión al servicio de la sociedad civil.
Además de comportamientos y virtudes que la tradición había asocia-
do al trabajo manual o intelectual realizado en Cristo (centralidad de la
caridad, humildad, espíritu de servicio, perfección, etc.), san Josemaría sub-
raya que el trabajo del que él habla es fruto del ejercicio de la propia secu-
laridad. Es decir, la elección de un trabajo concreto está formalmente carac-
terizado por la libertad y responsabilidad personales, y no por la obediencia
a una disposición del superior. Si bien ese trabajo se realiza con todas las
dependencias y limitaciones propias de personas que viven en medio de re-
laciones familiares y profesionales, para Escrivá el hecho de cada uno rea-
lice el trabajo al que se siente más capacitado, y que sus circunstancias fa-
miliares y sociales le permiten, no es algo opuesto a la voluntad salvífica
divina, sino justamente el lugar donde la libertad humana y divina se en-
cuentran:
El trabajo, que ha de acompañar la vida del hombre sobre la tierra
(cfr. Gn 2,15), es para nosotros a la vez –y en grado máximo, porque a las
exigencias naturales se unen otras claramente de orden sobrenatural– el
punto de encuentro de nuestra voluntad con la voluntad salvadora de
nuestro Padre celestial. Os digo una vez más: el Señor nos ha llamado para
que, permaneciendo cada uno en su propio estado de vida y en el ejerci-
cio de su propia profesión u oficio, nos santifiquemos todos en el trabajo,
santifiquemos el trabajo y santifiquemos con el trabajo. Es así como ese
trabajo humano que realizamos puede, con sobrada razón, considerarse
opus Dei, operatio Dei, trabajo de Dios 65.
64
Cfr. Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, n. 10b, 172.
65
ESCRIVÁ DE BALAGUER, J., Carta 11-III-1940, n. 13, en ILLANES, J. L., La santificación del traba-
jo, 10, Madrid: Palabra, 2001, 125-126.
66
El texto corresponde a dos relatos personales de los días 24-X-1966 y 9-XI-1966, recogidos en
AGP, P01, I-1990, 69-70 y publicados en ARANDA, A., El bullir de la sangre de Cristo: estudio sobre
el cristocentrismo del beato, Madrid: Rialp, 2000, 125-126.
4. CONCLUSIÓN
67
DEL PORTILLO, Á., «Sacerdotes para una nueva evangelización», en MATEO-SECO, L. F. (ed.),
La formación de los sacerdotes en las circunstancias actuales (XI Simposio Internacional de Teología de la
Universidad de Navarra), Pamplona: Eunsa, 1990, 995.
68
El texto se encuentra en Apuntes íntimos, n. 126 (9-XII-1930), nota 146, en VÁZQUEZ DE PRADA,
A., El Fundador del Opus Dei I, 334. Cursivas nuestras.
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