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Jurisdicción y Competencia Civil en España

Este documento resume los principios de la predeterminación legal del órgano jurisdiccional competente en materia civil en España. Explica la diferencia entre jurisdicción, competencia objetiva y competencia territorial. En cuanto a la competencia objetiva, detalla que depende del objeto del proceso, la cuantía y las personas involucradas. La competencia territorial se determina por criterios legales como la materia o ubicación del demandado, o criterios convencionales acordados por las partes.

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Jurisdicción y Competencia Civil en España

Este documento resume los principios de la predeterminación legal del órgano jurisdiccional competente en materia civil en España. Explica la diferencia entre jurisdicción, competencia objetiva y competencia territorial. En cuanto a la competencia objetiva, detalla que depende del objeto del proceso, la cuantía y las personas involucradas. La competencia territorial se determina por criterios legales como la materia o ubicación del demandado, o criterios convencionales acordados por las partes.

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LECCIÓN 3

Predeterminación legal del órgano jurisdiccional civil

A. Jurisdicción civil y cuestiones prejudiciales

Del proceso sólo puede conocer y emitir sentencia resolviendo el conflicto el órgano
jurisdiccional con jurisdicción y competencia para ello.

En cuanto a la jurisdicción (arts. 36 a 39 de la LEC), conforme a lo dispuesto en el art. 36.1:


la extensión y límites de la jurisdicción de los tribunales civiles españoles se determinarán por lo
dispuesto en la Ley Orgánica del Poder Judicial y en los tratados y convenios internacionales en
los que España sea parte. Si un órgano jurisdiccional civil estima que carece de jurisdicción para
conocer de un asunto, ya sea porque no corresponde a los tribunales españoles, o porque la
materia de la que trata esta atribuida a juzgados y tribunales de otro orden jurisdiccional, se
abstendrá de conocer del asunto (art. 36.2 LEC). La abstención se acordará de oficio, con
audiencia de las partes y del Ministerio Fiscal, tan pronto como sea advertida la falta de
competencia internacional o la falta de jurisdicción por pertenecer el asunto a otro orden
jurisdiccional (art. 38 LEC).

También puede acontecer que mientras se sustancia un proceso civil surja una cuestión penal
que haya que resolver previamente (por ejemplo, la parte actora exhibe un documento esencial
en el proceso, mientras que la parte demandada entiende que ese documento se ha obtenido
mediante un allanamiento de morada y por lo tanto no se puede exhibir). Estas cuestiones, que
es necesario resolver previamente antes de entrar a fallar sobre el objeto principal del proceso,
es lo que se conoce como cuestiones prejudiciales (arts. 40-43 LEC). En estos casos, el órgano
jurisdiccional deberá actuar de la manera prevista en los preceptos expresados.

En otras palabras, el órgano jurisdiccional civil sólo puede resolver conflictos privados y no
penales; o un tribunal de lo contencioso-administrativo sólo puede resolver conflictos de
naturaleza pública, y no asuntos civiles (salvo lo que ya hemos visto en materia de
prejudicialidad).

B. Competencia: concepto, fundamento y clases

Sabido es que la Jurisdicción (entendida como la potestad de juzgar y hacer ejecutar lo


juzgado) la ostentan los órganos jurisdiccionales previstos en la CE y en la LOPJ; pero no
cualquier órgano jurisdiccional puede resolver cualquier clase de controversia que se le presente.
Es necesario que una norma jurídica establezca, de entre todos los tribunales, cuál es el
competente para resolver esa controversia específica. Su fundamento se encuentra en el
derecho al juez natural predeterminado por la Ley, proclamado en el art. 24.2 de la CE.

Definimos, pues, a la competencia como la cualidad que faculta a un órgano jurisdiccional


para conocer de un determinado asunto, con exclusión de los demás órganos que integran ese
orden jurisdiccional. O, en otro sentido, el conjunto de condiciones que permiten determinar el
órgano jurisdiccional que debe conocer y resolver un asunto específico, cumpliendo así la misión
que se le asigna en el art. 44 de la LEC (Para que los tribunales civiles tengan competencia en
cada caso se requiere que el conocimiento del pleito les esté atribuido por normas con rango de
ley y anteriores a la incoación de las actuaciones de que se trate).

Para cumplir como la misión expresada, se utilizan las siguientes clases de competencia:
- Competencia objetiva: Organiza el reparto de asuntos entre las distintas clases de
órganos jurisdiccionales que integran el Orden jurisdiccional civil: TS, TSJ, Juzgado de
primera instancia, Juzgado de lo Mercantil y Juzgado de Paz.
- Competencia territorial: Organiza el reparto de asuntos entre los órganos
jurisdiccionales de una misma clase. Sirve para contestar la pregunta ¿en qué partido
judicial debe presentarse la demanda?
- Competencia funcional: Organiza el reparto de asuntos dependiendo de la instancia o
fase procesal en que se encuentra la controversia jurídica. Con ella se responde a la
pregunta ¿qué Tribunal debe conocer del recurso o de la ejecución de la sentencia?

C. Competencia objetiva.

La competencia objetiva es la que determina el órgano jurisdiccional competente en función


del objeto de la controversia. Se encuentra regulada en los artículos 45 a 49-bis de la LEC.

Con carácter general, el legislador otorga a los Juzgados de Primera Instancia una vis
atractiva para el conocimiento de todos los asuntos civiles que por disposición legal expresa no
se hallen atribuidos a otros tribunales. Conocerán, asimismo, dichos Juzgados de los asuntos,
actos, cuestiones y recursos que les atribuye la Ley Orgánica del Poder Judicial (art. 45 LEC).

Debe tenerse en cuenta, igualmente, que la ley contempla la posibilidad de establecer


Juzgados de Primera Instancia especializados, conforme a lo previos en el art. 98 de la LOPJ, a
los que se atribuya el conocimiento especifico de determinados asuntos; en estos supuestos:
extenderán su competencia, exclusivamente, a los procesos en que se ventilen aquéllos,
debiendo inhibirse a favor de los demás tribunales competentes, cuando el proceso verse sobre
materias diferentes (art. 46 LEC). Es lo que ocurre, por ejemplo, con los Juzgados de Familia,
que son Juzgados de Primera Instancia.

Realizadas esas aclaraciones, los órganos jurisdiccionales que se reparten la competencia


objetiva en el ámbito civil son (arts. 46 y 47 de la LEC): los Juzgados de Paz, los Juzgados de
Primera Instancia, los Juzgados de lo Mercantil, los Tribunales Superiores de Justicia y el
Tribunal Supremo. La distribución legal se desarrolla en el siguiente cuadro:
POR LAS PERSONAS QUE INTERVIENEN
Si el demandado es un aforado y los hechos están relacionados - Tribunal Supremo, TSJ
con el ejercicio del cargo
POR LA MATERIA OBJETO DEL PROCESO
Concursal, competencia desleal, marcas, patentes y sociedades Juzgado de lo Mercantil
Estado civil de las personas, cuando exista violencia de género Juzgado de Violencia sobre la mujer
Resto de materias (arrendamientos, propiedad horizontal, Juzgado de Primera Instancia
protección al honor, etc...)
POR RAZÓN DE LA CUANTÍA
Reclamaciones hasta 90 € Juzgado de Paz
Reclamaciones de cuantía superior Juzgado de Primera Instancia

En cuanto a las actuaciones que se deben seguir cuando se estime la no concurrencia de


competencia objetiva, debe empezar advirtiendo que las normas de atribución de la competencia
objetiva son improrrogables, correspondiendo al órgano jurisdiccional apreciar de oficio la falta
de esa competencia (art. 48.1 y 440 LEC). Que sean improrrogables significa que no admiten
flexibilidad en su interpretación y aplicación (no cabe pactos de las partes).

Es incluso posible que durante la impugnación de una sentencia (apelación, recurso


extraordinario por infracción procesal o casación) se aprecie falta de competencia objetiva,
debiéndose decretar la nulidad de todo lo actuado (art. 48.2 LEC). Cuando se observe un defecto
de competencia objetiva, el Letrado de la Administración de Justicia dará vista a las partes y al
Ministerio Fiscal por plazo común de diez días, resolviendo el Tribunal por medio de auto (art.
48.3 LEC).

El Tribunal que se declare incompetente deberá dictar un Auto indicando a las partes el
Tribunal al que han de dirigirse. Este Auto es recurrible en apelación.
El demandado y quienes puedan ser parte legítima sólo podrán denunciar la falta de
competencia objetiva mediante la declinatoria (art. 49 LEC).

El órgano jurisdiccional que está conociendo de un asunto, porque es competente


objetivamente, puede perder esa competencia y debe abstenerse de continuar el procedimiento
en aquellos procesos sobre estado civil de las personas en que se produzcan actos de violencia
de género (art. 49-bis LEC). El ejercicio de las competencias en materia civil de los Juzgados
de Violencia sobre la Mujer será de forma exclusiva y excluyente, y en todo caso de conformidad
con los procedimientos y recursos previstos en la Ley de Enjuiciamiento Civil (art. 49-bis LEC).

D. Competencia territorial

El territorio nacional se divide, en lo judicial, como es sabido, en Municipios, Partidos


Judiciales, Provincias, Comunidades Autónomas y Estado. Una vez se conoce a qué clase
Juzgado o Tribunal tiene la competencia objetiva, debemos hacernos la pregunta de ¿en qué
territorio se ventilará el juicio?

En la LEC (arts. 50 a 57) establece unos criterios para conocer en cuál de aquellos territorios
hay que presentar la demanda o la actuación procesal de que se trate, es lo que se conoce como
competencia territorial. Por ejemplo: Si el litigio es por una reclamación de cantidad de 500 €,
la competencia objetiva corresponde al Juzgado de 1ª Instancia. Pero ¿en cuál de los 406
partidos judiciales existentes se presentará la demanda? La respuesta la da las normas de
competencia territorial. Que indicará a cuál de esos partidos judiciales hemos de dirigirnos.

Tales criterios se denominan fueros. Se distingue entre fueros legales y convencionales.


Veámoslos:

I) FUEROS LEGALES: son aquellos por los que se imponen el lugar en el que se tiene que
resolver la controversia. Se determinan por dos criterios:
- Materia específicas sobre la que versa la controversia (art. 52 de la LEC)
- Si la controversia no versa sobre ninguna de estas materias (por ejemplo, porque es una
reclamación de cantidad), la demanda se presentará (artículos 50 y 51 LEC) atendiendo
a quién sea el demandado.
En los supuestos de acumulación de acciones y pluralidad de partes se aplicarán las reglas
previstas en el art. 53 LEC.

II) FUEROS CONVENCIONALES: Son aquellos en los que la Ley permite que quienes estén
implicados en la controversia elijan el lugar donde litigar. Surgen del acuerdo de las partes sobre
el lugar en el que quieren dirimir su disputa. Por ejemplo, UNELCO y el Gobierno de Canarias
pactan que, independientemente de dónde surja el conflicto (si en Arucas, en Granadilla o S.
Sebastián de la Gomera, puesto que tienen relaciones en todo el territorio autonómico), se van
a someter a lo que decidan los Juzgados de Las Palmas de G.C.

Si las partes pactan en el contrato dónde quieren dirimir sus controversias nos encontramos
ante un fuero convencional expreso. Las partes lo han explicitado así en el contrato y se
someten expresamente a los Tribunales del lugar que han pactado (art. 55 LEC).

Si las partes no lo pactan en el contrato, pero una vez presentada la demanda en un lugar, el
demandado no se opone a litigar en ese lugar (por el hecho de hacer, después de personado en
el juicio tras la interposición de la demanda, cualquier gestión que no sea la de proponer en forma
la declinatoria, o cuando siendo emplazado o citado en forma, no comparezca en juicio o lo haga
cuando haya precluido la facultad de proponer la declinatoria), estaremos ante un fuero
convencional tácito (art. 56 LEC). En otros términos, las partes no han explicitado dónde
quieren pleitear pero de forma no expresa muestran su conformidad con los Tribunales del lugar
donde se ha presentado la demanda.

Sólo es posible que las partes lleguen a esta clase de acuerdo cuando no exista fuero legal.
Si existe fuero legal habrá de estarse a lo que éstos establezcan. Tampoco será válida la
sumisión expresa o tácita en los asuntos que deban decidirse por el juicio verbal (art. 54.1 LEC).
Ni la contenida en contratos de adhesión, o que contengan condiciones generales impuestas por
una de las partes, o que se hayan celebrado con consumidores o usuarios (art. 54.2 LEC). Por
ejemplo, las cláusulas de sumisión que hay en los billetes de avión, en los contratos de telefonía,
o en los de los grandes almacenes.

El control de la legalidad de las normas de competencia territorial que haya aplicado el


demandante está en manos del Letrado de la A. de J. y del demandado.

El Letrado de la A. de J. del órgano jurisdiccional ante el que se presente la demanda, antes


de admitir ésta a trámite, comprobará si la cuestión que tiene que resolver es de aquellas que
está sometido a algún fuero legal, o, por el contrario, se trata de cuestión sometida a algún fuero
convencional (art. 58 LEC). En el primer caso (fuero legal), apreciará de oficio si tiene
competencia territorial. Si entiende que el órgano jurisdiccional no tiene competencia, previa
audiencia del Ministerio Fiscal y de las partes, dará cuenta al Juez para que resuelva lo que
proceda mediante auto, remitiendo, en su caso, las actuaciones al Tribunal que considere
territorialmente competente (art. 58 LEC).

El demandado, en caso de que el Letrado de la A.J. no haya apreciado una falta de


competencia territorial, podrá denunciar esa falta si entiende que concurre causa para ello. La
denuncia de falta de competencia territorial la realizará mediante declinatoria.

E. Reparto

Una vez determinado en qué territorio hay que presentar la demanda, puede ocurrir que en
ese territorio haya varios tribunales de la misma clase. Veamos un ejemplo: Juan sabe que
tiene que presentar la demanda en el Juzgado de 1ª Instancia del partido judicial de Telde; pero
resulta que en Telde hay 7 Juzgados de 1ª Instancia. ¿Cuál de ellos será el que deba conocer
de esa demanda? La cuestión está resuelta por las llamadas normas de repartimiento.

En los lugares donde haya dos o más Juzgados del mismo orden jurisdiccional, existirá un
órgano (Decanato, si se trata de Juzgados. O Presidente, si se trata de órganos colegiados) que
se encargará de repartir los asuntos entre todos ellos. Con el reparto se cumple una función de
agilidad y de igualdad en la carga de trabajo de cada Tribunal.

Conforme a lo previsto en los artículos 68 a 70 de la LEC, las normas de reparto son


aprobadas cada año por la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia. Quien las
establecerá para sí, para las Audiencias Provinciales y para los partidos judiciales que estén en
su territorio.

6. Competencia funcional

El proceso civil se desarrolla a lo largo de diferentes fases e instancias. Así, desde que se
presenta la demanda hasta que se dicta sentencia habremos cubierto una fase (llamada
declarativa). Pero esa sentencia hay que ejecutarla, para que se cumpla lo que en ella se dice,
lo cual corresponde con otra fase (llamada de ejecución). Y esa misma sentencia es susceptible
de ser recurrida, dando lugar a distintas instancias (segunda instancia o casación).

Las normas de competencia funcional (arts. 61 y 62 de la LEC) son las encargadas de


establecer qué Tribunal es el competente para conocer de cada una de esas fases e instancias.

Las normas de competencia establecen que:

- El órgano jurisdiccional que tiene competencia para conocer de un asunto, lo tiene también para
resolver sobre sus incidencias, llevar a efecto las Providencias y Autos que dicte, y para ejecutar
la sentencia que recaiga. También tiene competencia para conocer de los recursos contra
Diligencias y Decretos del Secretario y contra Providencias y Autos no definitivos que dicte.
- El órgano jurisdiccional superior tiene competencia para conocer del recurso de apelación contra
los Autos definitivos y sentencias que dicte el órgano inferior.
- Las Audiencias Provinciales solo conocen de asuntos en segunda instancia
- El Tribunal Supremo (o los TSJ) tienen competencia para conocer del recurso de casación y por
infracción de ley.
Todo Tribunal está obligado a rechazar de oficio cualquier escrito que le llegue si carece de
competencia funcional. No serán admitidos a trámite los recursos dirigidos a un Tribunal que
carezca de competencia funcional para conocer del mismo.

F. Declinatoria

Si el demandado (obsérvese que no se dice el demandante) considera que el Tribunal ante


el que se presentó la demanda carece de jurisdicción o de competencia (objetiva o territorial)
deberá presentar un escrito manifestándolo. Ese escrito recibe el nombre de declinatoria (arts
63-65 LEC). Po ejemplo: Juan, que es demandado por Pedro en relación con unas tierras que
se encuentran en Tuineje (Fuerteventura), observa que: a) en el contrato firmado por ambos se
decía que cualquier controversia que surgiera se resolvería mediante arbitraje; y b) que la
demanda fue interpuesta donde tiene su domicilio, esto es, en Arucas. Juan deberá presentar
una declinatoria para denunciar la falta de jurisdicción (porque la cuestión ha de ser sometida
a arbitraje) y de competencia (terrritorial, pues la demanda se debió interponer en Pto. Del
Rosario -lugar donde está la finca-).

El procedimiento por el que se debe tramitar la declinatoria se contempla en el art. 65 de la


LEC.

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