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Constitución de 1812 y Cortes de Cádiz

Las Cortes de Cádiz se establecieron durante la Guerra de Independencia y aprobaron la Constitución de 1812, la primera constitución española. La constitución estableció un gobierno constitucional con división de poderes y derechos individuales. Sin embargo, Fernando VII abolió la constitución después de que terminara la guerra.

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Constitución de 1812 y Cortes de Cádiz

Las Cortes de Cádiz se establecieron durante la Guerra de Independencia y aprobaron la Constitución de 1812, la primera constitución española. La constitución estableció un gobierno constitucional con división de poderes y derechos individuales. Sin embargo, Fernando VII abolió la constitución después de que terminara la guerra.

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5.2 LAS CORTES DE CÁDIZ. La Constitución de 1812.

Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) se elaboró un nuevo régimen político y se produjo una
revolución. Primero surgieron Juntas locales, luego Provinciales y en septiembre de 1808 la Junta Central Su-
prema, que se convirtió en gobierno de la resistencia.

Trasladada a Cádiz la Junta Central Suprema, desacreditada por las derrotas militares, dio paso a un Consejo
de Regencia, compuesto por cinco miembros, siendo el órgano de gobierno hasta el regreso de Fernando VII.
La Regencia no se decidió hasta que llegó la noticia del establecimiento de poderes locales en ciudades ame-
ricanas, que podían poner en peligro el imperio español. Las Cortes se autoconstituyeron en Asamblea Cons-
tituyente y asumieron la soberanía nacional. Se inician las sesiones (septiembre de 1810), con el juramento
de los diputados de defender la integridad de la nación española (incluida América), las Cortes funcionaron
hasta la primavera de 1814.

La mayoría de los diputados eran de clases medias, abogados, militares, funcionarios…; sin embargo, las cla-
ses populares no estaban representadas. Los representantes americanos fueron designados entre los de ori-
gen americano que había en ese momento en Cádiz.

Los diputados formaban tres tendencias: liberales partidarios de reformas revolucionarias, ilustrados (jove-
llanistas) partidarios de reformas moderadas sin cambiar el sistema absolutista, y absolutistas que preten-
dían mantener el viejo orden monárquico.

Las Cortes aprobaron una serie de medidas que desmantelaban los fundamentos políticos, sociales y econó-
micos del Antiguo Régimen: supresión del régimen señorial (eliminados los gremios); nueva desamortización
(expropiación de tierras); suprimen las aduanas interiores y el Honrado Concejo de la Mesta; Abolición de la
Inquisición; Se aprueba el Decreto de libertad de prensa y el Inicio del debate sobre la reorganización territo-
rial de España para conseguir la uniformidad territorial y centralización política.

La reforma política más relevante fue la Constitución de 1812 (19-marzo), primera ley fundamental aprobada
por un Parlamento nacional en España. Sus principios básicos, inspirados en la Constitución francesa de
1789, eran: monarquía constitucional con división de poderes, soberanía nacional, sufragio universal mascu-
lino e indirecto como sistema electoral (varones mayores de edad), derechos individuales y colectivos (liber-
tad de imprenta, propiedad, educación, sufragio...), catolicismo como religión única y oficial, e igualdad de
todos ante la ley, fuero único (mismas leyes para todos, excepto Ejército e Iglesia).

Los ciudadanos, de acuerdo con la Constitución, reconocieron a Fernando VII como rey constitucional. La
Constitución refleja el influjo de Iglesia y nobleza, declara un Estado confesional y reconoce las propiedades
de los privilegiados.

Ni la Constitución de 1812, ni las leyes emanadas de las Cortes tuvieron una aplicación práctica por el estado
de guerra que se vivía. Fernando VII no tuvo dificultad en abolir la Constitución en 1814, pero fue el símbolo
del liberalismo y sirvió de inspiración a textos posteriores.
5.3 EL REINADO DE FERNANDO VII: LIBERALISMO FRENTE A ABSOLUTISMO. El proceso de Independencia
de las colonias americanas.

El reinado de Fernando VII se divide en tres periodos:

[Link] Sexenio Absolutista (1814-1820): el final de la Guerra de Independencia supuso en España una lucha por
el poder entre liberales y absolutistas. El monarca llegó en 1814 a Valencia, donde los parlamentarios más
absolutistas le entregaron el “Manifiesto de los Persas” en el que se rechazaba la legalidad constitucional y
se insistía al rey a asumir poderes absolutos, suprimiendo las Cortes. Gracias a este apoyo, el nuevo rey pro-
mulgó el “Decreto de Valencia”, por el que disolvió las Cortes y dio por abolida la Constitución de Cádiz. Rá-
pidamente, Fernando VII restableció el modelo político anterior a 1808 y las instituciones abolidas. Se produ-
jo una persecución contra las publicaciones liberales. Este sistema se vio favorecido por una situación euro-
pea dominada por el congreso de Viena (1815), y por la posterior creación de la Santa Alianza, cuyo objetivo
principal era el de acabar con cualquier atisbo de revolución liberal. A pesar de ello, la vuelta a la situación
anterior a 1808 fue imposible. La iglesia y la nobleza no consiguieron recuperar todos sus privilegios y la bur-
guesía creció en importancia. Parte del ejército no estuvo a favor de la vuelta al absolutismo.

[Link] Trienio Liberal (1820-1823): Se produce en el contexto de un proceso revolucionario que se desarrolló
tanto en Europa como en América. El coronel Rafael Del Riego se alzó militarmente a favor de la legalidad de
Cádiz y contra el absolutismo de Fernando VII, quien juró la Constitución de 1812. Durante el Trienio Liberal
se tomaron varias medidas: Se restableció la Constitución de 1812, se expulsó a los Jesuitas, se abolió la In-
quisición, se restableció la Milicia Nacional y se intentó suprimir el régimen señorial. El nuevo periodo de li-
bertad política provocó un desarrollo cultural importantísimo, donde surgieron dos tendencias ideológicas
dentro del liberalismo: los Moderados, defensores de los principios de Cádiz (Martínez de la Rosa) y los Exal-
tados, que buscaban una radicalización del liberalismo (Evaristo San Miguel). A pesar del dominio de los mo-
derados, los absolutistas confabularon sucesivamente contra el nuevo sistema liberal como por ejemplo con
la rebelión de Madrid. El Trienio acabó por la acción directa del Congreso De Verona a través de la llegada a
la península de los “Cien Mil Hijos De San Luis”, que derrotaron a las tropas liberales y repusieron el absolu-
tismo de Fernando VII.

Por último, la Década Absolutista U Ominosa (1823-1833). La vuelta al poder absoluto de Fernando VII supu-
so un periodo de radical represión contra cualquier elemento sospechoso de simpatizar con el ideario liberal
(fusilamiento de Torrijos, 1831). El rey vio la necesidad de llevar a cabo reformas que contentaran a ciertos
sectores para así evitar futuros levantamientos. Eso hizo que surgieran los “Absolutistas Puros”, contrarios a
estas reformas, que apoyaronfg las aspiraciones de CARLOS MARÍA ISIDRO, hermano del rey, y que serán los
futuros CARLISTAS. Pero también se produjeron en esta época levantamientos liberales. El hecho más desta-
cado de esta etapa fue el PROBLEMA SUCESORIO. El rey estaba casado, por cuarta vez, con MARÍA CRISTINA
de Borbón, que estaba embarazada de su único descendiente. Ante el miedo a que fuese niña, anularía la
“LEY SÁLICA” que no permitía a las mujeres llegar al trono. Este hecho provocaría las famosas “GUERRAS
CARLISTAS” ya que a la muerte de FERNANDO VII, su hermano CARLOS pediría su derecho al trono, ya conce-
dido a Isabel, hija de Fernando, mediante la PRAGMÁTICA SANCIÓN.

Otro de los grandes problemas del reinado de Fernando VII fue la denominada “CUESTIÓN AMERICANA”. Las
causas del nacimiento del pensamiento independentista fueron: El DESCONTENTO CRIOLLO, por el que los
españoles nacidos en AMÉRICA veían como los cargos eran ocupados por peninsulares, las RESTRICCIONES
ECONÓMICAS, que suponía el monopolio real sobre el comercio con América, LA LLEGADA DE LAS IDEAS
ILUSTRADAS y el TRIUNFO DE LA REVOLUCIÓN DE LAS 13 COLONIAS en América del Norte y por último EL
VACÍO DE PODER que existió en América durante la invasión napoleónica de la Península. Poco a poco, y de
forma imparable, los criollos fueron promoviendo revueltas. Destacarían figuras como el Cura Hidalgo en
México, Simón Bolívar en Venezuela o José de San Martín en Argentina. A partir de 1818 se irían proclaman-
do sucesivamente la independencia de las colonias americanas, con la consiguiente pérdida de soberanía y
un severo varapalo económico.

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