CAPÍTULO 1: VECINO
—Cinco.
Otro azote retumbó en la oscura habitación.
— Seis. —La voz empezaba a cortarse.
Más golpes empezaban a retumbar, haciendo eco y mezclándose
con los profundos jadeos que se escuchaban al tratar de contar.
La piel le picaba y empezaba a dolerle, pero también se sentía
excitado. Era algo que no podía evitar al estar completamente
desnudo sobre las piernas de Louis Tomlinson.
Su duro miembro se posaba sobre las piernas de Louis haciendo
una fricción increíble, era eso en lo que trataba de concentrarse,
su placer, y contar, porque si perdía la cuenta tendrían que volver
a comenzar y no creía que la piel de sus nalgas se lo permitiría.
Una lágrima abandonó su ojo derecho, pero no estaba seguro si
era por placer o dolor. Tal vez ambos.
— Veinte. —Jadeó.
Para ese momento la piel de sus nalgas estaba totalmente de un
color granate, su respiración estaba entrecortada, su rostro
húmedo por la cantidad de lágrimas que había soltado y su
miembro había dejado de pedir atención luego del doceavo azote.
— Bien, terminamos. —Habló Louis por primera vez desde que
empezaron, su voz era gruesa y rasposa, como si hubiera
disfrutado castigarlo completamente— Steve te llevará a tu casa.
Louis le subió la ropa interior, luego sus pantalones y lo ayudó a
ponerse de pie.
— ¿Puedo quedarme aquí por hoy? —Preguntó el rubio.
Estaba muy adolorido como para caminar y no quería sentirse
solo en ese momento.
— Sabes las reglas, es tu castigo por desobedecerme —Dijo Louis
volviendo a ajustar su corbata dispuesto a salir de la habitación –
Y sabes que nunca dejo que nadie duerma en mi casa.
— Pero... —Empezó, pero no pudo seguir.
—Cumple las reglas.
—¿Lo harás? —Sabía que lo había desobedecido con lo único que
no había perdón.
— Sabes lo que hiciste. —Dijo sin míralo— Has roto el contrato, no
me gusta compartir sumisos y lo sabías.
—Pero acepté mi castigo. —Contestó al borde de las lágrimas.
—Christopher, dos días enteros de castigo no vuelven a unir un
contrato. Por el momento, hemos terminado con esto.
Salió de la habitación dando un portazo dejando a Christopher en
unas de las habitaciones donde tantas veces habían follado. Una
parte de él sabía que no volvería estar ahí, la otra no quería
aceptarlo.
El dueño de la gran casa bajó las escaleras de madera y se
encaminó a la salida; Steve, su chofer, se encontraba apoyado
contra la puerta de su Range Rover Evoque, con gafas de sol
oscuras y vestido de un traje del mismo color.
—Steve. —Llamó Louis. El mencionado giró para encontrar a su
jefe, se puso derecho ante su presencia.
—Señor.
—Necesito que busques a Christopher y lo lleves a su casa.
—En seguida, señor. —Sin más, se encaminó dentro de la casa y
subió las escaleras.
Louis entró, cerrando la puerta tras sí, caminó por el largo living
comedor hasta llegar a la cocina. La casa era enorme para una
sola persona, pero tenía demasiados empleados. Los pisos eran
de madera, las paredes blancas. En la entrada se encontraba un
juego inmenso de sillones grises con una mesa ratona en el
centro, justo frente a un gran ventanal que daba hacia el jardín
delantero de la casa. Más al fondo una mesa de madera, donde
podían sentarse doce personas cómodamente y todavía sobraría
lugar.
—Lily —Llamó Louis una vez en la cocina. La cocina era igual de
grande, toda de color gris y con electrodomésticos de alta gama,
tenía un ventanal hacia el jardín trasero, donde se divisaba una
enorme piscina.
— Si señor. —Dijo la mujer de cincuenta años con el cabello rubio
y corto.
—¿Dónde está el señor Ramírez?
—Lo está esperando en su despacho, señor.
Louis asintió y se encaminó escaleras arriba, estaba cansado, el
trabajo en la oficina lo estaba destruyendo lentamente generando
que gane más años de los que en verdad tenía. Aparte de que
esperaba toda la semana para que sea sábado y Christopher le
traía sus problemas.
Se asomó en la habitación donde había dejado al pequeño chico
rubio, ya no había rastros de él. Y no lo malentiendan, no se
sentía mal para nada que el rubio se haya ido con otro dominante,
en el fondo lo tenía cansado, siempre con sus escenas de celos y
querer ser una pareja normal. Sabía que eso no pasaría, no con él.
Pero si le jodía romper un contrato, porque era algo legal, y había
abogados, que no era él, de por medio y eso le sumaba más
trabajo del que ya tenía.
Caminó hacia su despacho, la puerta se encontraba abierta. Las
enormes bibliotecas incrustadas en la pared mostraban todas las
colecciones de libros de derecho que poseía, el sillón de cuero
negro estaba impecable y su escritorio de caoba oscuro le
enseñaba la cantidad de trabajo que tenía pendiente, suspiró.
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El señor Ramírez se encontraba en su silla del escritorio, era algo
que siempre hacía y sabía que Louis le molestaba. Llegó hasta él y
lo miró con el ceño fruncido. Nadie dijo nada.
—No me mires así. —Le dijo Louis con voz profunda— Sabes que
odio que te sientes en mi silla, es mía —Le dijo tocando su cabeza.
Unos ojos verdes se posaron en Louis y lo miraban fijamente, sus
pupilas se dilataron y empezó a mover la cabeza para sentir más
el contacto de la mano de Louis.
—No hagas eso, no cambies el tema.—Volvieron a mirarse y el
corazón Louis se enternecía cada vez que miraba al Señor
Ramírez. — Ven aquí.
Louis tomó al señor Ramírez y se sentó en la silla dejándolo en su
regazo.
—Miau.
—Si, ya sé.
—Miau.
—No, no te voy a dar atún, confórmate con dormir aquí.
—Miau. —Dijo volviendo a posar su cabeza sobre sus manos.
Louis acariciaba el suave pelaje del gato color gris. Él pensaba que
el amor no existía hasta que conoció a este animal. Su madre
pensaba que estaba muy solo, todo el día en el trabajo y que
necesitaba una esposa, esposo, o simplemente a alguien más que
sus empleados. Por lo que cuando entendió que eso no pasaría,
sin previo aviso, llegó a su casa con una ratita peluda de apenas
más de un mes, de color gris que lo único que hacía era
perseguirlo por toda la casa.
Claro que lo que su madre no entendía es que nunca estaba solo
en la casa. Si, dormía solo, pero nunca estaba completamente
solo.
No quería saber nada de tener un gato, era mucha
responsabilidad, pero simplemente eso ojitos verdes lo
cautivaron. Ese mismo día salió a comprar todo lo que podía
necesitar. Collares, comida, juguetes, cajas higiénicas, rascadores,
casitas, pelotas, ropa para el invierno, y vacunas. El gato vivía
mejor que la mitad de Londres.
En algún momento el Señor Ramírez se durmió en su regazo
ronroneando y el empezó a concentrase en el trabajo que tenía
atrasado por culpa de Christopher. Pasar dos días pensando y
realizando castigos para su ex sumiso fue algo agotador. Pero no
podía dejar pasar eso, y no podía dejar que la fama de dominante
se caiga. Era muy reconocido en ese mundo, y que lo hayan
engañado no podía dejarlo pasar.
Al cabo de una hora el Señor Ramírez se levantó de sus piernas y
salió de su despacho. Mientras él seguía leyendo y releyendo
contratos, acuerdos, fallos, consideraciones. ¿Por qué la gente
tenía tantos problemas?
Asesinatos, golpizas, denuncias, narcotráficos, robos a mano
armadas, fraudes. Todos los peores casos llegaban a él, que por
ser el socio mayoritario del buffet tenía la libertad de elegir con
cual quedarse, a quién defender y luego pasarles el resto a sus
socios.
Tomlinson, Payne y Malik Asociados. Los tres amigos que se
habían conocido en la universidad habían podido generar
excelentes relaciones, y asociarse fue una excelente idea. Los tres
habían crecido profesionalmente y eran reconocidos en la gran
ciudad de Londres como uno de los bufetes más importantes.
El timbre de la casa sonó haciendo que Louis se desconcentrara
del trabajo. Miro la hora, marcaban las cuatro de la tarde, había
estado tres horas trabajando, probablemente Lily y todos los
demás se habían retirado. El timbre volvió a sonar, esta vez un
poco más de tiempo.
Caminó escaleras abajo, mientras miraba su celular. Había
recibido un mensaje de Zayn que iban a ir a su casa con Liam.
Pero ellos no podían ser porque nunca tocaban timbre, tenían
una copia de las llaves.
Cuando llegó a la puerta de la entrada y el timbre sonó por
tercera vez.
—Ya voy. —Gritó de mal humor. Abrió la puerta de la entrada y
empezó a cruzar el patio delantero hasta llegar a la reja negra que
cubría toda la dimensión de la casa.
Abrió la reja negra y observó un chico parado frente a ella. Lo
observó de arriba abajo en un segundo. Tenía piernas largas,
cubiertas por unos pantalones cortos amarillos, una camiseta
blanca lisa, su pelo con rizos color chocolate le llegaba hasta los
hombros, pero lo que más le llamó la atención es cuando el chico
se levantó los lentes de sol oscuros, unos ojos totalmente verdes
se fijaron él. Estaba buenísimo.
—Hola. —Dijo el chico con una sonrisa, Louis notó los hoyuelos
que se le formaban.
—¿Sí? —Preguntó Louis.
— Mi nombre es Harry Styles. —Se presentó el chico.— Soy tu
nuevo vecino de junto. —Explicó.
—Ah sí, tu mudanza hizo bastante ruido. —Dijo serio.
Era verdad, un camión, hombres gritando, muebles
arrastrándose. No podía descansar.
—Oh, perdón. —Dijo sonrojándose.— Perdona si te molesto, estoy
buscando a Chocolate.
Louis frunció el ceño, ¿Qué tan loco estaba este chico?
—No tengo chocolates. —Dijo tratando de cerrarle la puerta en la
cara.
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—¡No! —Dijo Harry riendo— No quiero chocolates, Chocolate, mi
gato, se escapó persiguiendo a tu gatito, se metieron los dos en tu
jardín.
—Oh, pasa. —Dijo abriendo la puerta.— ¿Cómo sabes que tengo un
gato? —Preguntó mientras caminaban hacia el interior de la casa.
—Desde que llegamos, hace una semana, Chocolate se la pasa
jugando con el gatito gris en mi jardín y después de un rato
siempre vuelve hacia aquí, son adorables. —Contaba Harry.
—¿El señor Ramírez se escapa y va hacia tu casa? — Preguntó.
— ¿Señor Ramírez? —Preguntó confundido.
—Mi gato. – Explicó.
— ¡No puedes ponerle Señor Ramírez a una mascota! —Dijo
riendo.
—Tu gato se llama Chocolate. —Dijo serio.
—Gata. —Corrigió.
Habían llegado al enorme jardín de Louis, el cual estaba decorado
por infinidades de flores y plantas y la inmensa piscina hacía
presencia en el centro.
—¿Gata? —Harry asintió.
—Debo ir a trabajar, por eso tengo que buscarla, sino la dejaría
con Ramita. —Empezó a buscar con la vista donde se encontraban
los gatos.
—¿Ramita? — Preguntó Louis, empezaba a enojarse.
—Tu gato.
—Señor Ramírez. —Louis los había visto, estaban en la última silla
junto a la piscina dormidos— Se llama Señor Ramírez.
Caminaron hacía allí, Louis estaba enojado, primero con Harry
por burlarse del nombre de su gato y encima querer inventarle
otro. Segundo con el gato por escaparse con el sucio gato del
vecino, el Señor Ramírez era muy importante como para juntarse
con cualquier gato.
— Oh están enamorados. —Dijo Harry.— Les tomaré una foto, no
los muevas.
Harry sacó su celular del bolsillo y se agachó para tomarle unas
fotos a los felinos que dormían profundamente enroscados. Louis
tenía que admitir, la gata persa de color blanco que dormía junto
a Señor Ramírez era hermosa. Espera.
—¿Por qué le pusiste Chocolate a un gato blanco?
—Existe el chocolate blanco. —Le explicó como si Louis le hubiera
preguntado lo más tonto del mundo.
Harry empezó a acariciar a ambos gatos para que se despertaran
y Louis miraba la escena desde arriba.
—No quiero ser un padre prohibitivo. —Decía Harry.— Quiero que
tengas un novio, pero debemos irnos. —Dijo alzando a su gata
Louis comenzó a reírse silenciosamente, no diría nada por la
forma de hablar de Harry hacia su gato, él era igual. Claro que en
privado. Cuando estaba con gente tenía una faceta dura que tenía
que seguir así.
—Me resultas conocido. —Le dijo Harry cuando volvió a ponerse
de pie con su gata en brazos. Los ojos azules del felino lo miraban
fijamente— No me has dicho tu nombre.
—Louis. —Dijo tendiéndole la mano. Su camisa se encogió un
poco en su brazo y dejó divisar unos tatuajes que había en su
brazo.
—Louis Tomlinson. — Dijo en un susurro como si estuviera
pensando, su mirada empezó a escanearlo de arriba abajo y sus
mejillas se tornaron de un sutil rosa que lo hacía ver más deseable
de lo que ya era.
—¿Cómo sabes mi apellido? – Preguntó, soltó su mano y quedó
mirándolo.
—Eres algo así como famoso en mi trabajo. —Explicó.— Entre la
gente con la que trabajo.
—¿Dónde trabajas?
—Eeh... —Empezó a tocarse los bolsillos buscando algo, pero se le
dificultaba con la gata en sus brazos.
—¡Tommo! – El grito de Zayn los desconcertó a ambos.
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Louis giró para ver a sus dos amigos pasando por la puerta de
vidrio en dirección a ellos.
—Hola chicos. —Saludó Louis con un tono formal, que nunca
utilizaba con sus amigos. Ambos se desconcertaron y luego se
fijaron en la figura de Harry.
—Zayn Malik. —Se presentó Zayn estirando una mano hacia Harry,
quien tomó en modo en modo de saludo.
—Harry Styles. —Dijo sonriéndole, Zayn escaneó todo el cuerpo
de Harry y luego le guiñó un ojo.
Harry estaba ruborizado y luego saludó de la misma manera a
Liam. Louis miró toda la escena desde un costado, sabía que a
Zayn le había gustado su vecino y no tardó en fruncir el ceño.
—Yo debería irme, debo ir a trabajar. —Explicó Harry mirando a
Louis— Gracias por dejarme pasar. —Le sonrió.
—No hay problema, te acompaño. —Le indicó con la mano para
salir del jardín.
—Nos vemos Louis. —Dijo Harry una vez fuera— Si tu gatito se
escapa probablemente esté en mi casa. —Le sonrió mostrando sus
hoyuelos.
— Trataré de vigilarlo más.
—Claro. —Ambos se miraron fijamente por unos segundos — ¡Oh,
casi lo olvido! —Volvió a buscar entre sus bolsillos y sacó una
pequeña tarjeta negra con letra cursiva color rojo —Nos vemos
Louis, saludos a Ramita. —Le guiñó un ojo y se marchó.
Louis seguía mirando la tarjeta que Harry le había entregado tan
fijamente que ni prestó atención cuando le volvió a cambiar el
nombre a su gato.
Venus night and pole
Louis no podía creer que ese ser que apareció buscando a su gata,
con sus adorables hoyuelos trabajara en un lugar nocturno. Volvió
a pensar en Harry y su boca empezó a hacerse agua.
Era por eso que lo conocía, en todos esos lugares el nombre de
Tomlinson suena con respeto. El BDSM era muy común y había
sumisos buscando a sus dominantes. También frecuentaban
dominantes en busca de nuevos sumisos.
—¿Quién era ese pedacito de dulzura? —Preguntó Zayn una vez
que Louis había entrado.
—El vecino. —Explicó.— Su gata se escapó con Señor Ramírez.
—Tu gato no es tonto, ¿Vieron lo que era ese chico? — Siguió
Zayn.
—Ni lo pienses. —Dijo Louis serio.
—No puedes quedarte con él también. — Reprochó Zayn.
—Si, si puedo.
Zayn bufó y Liam apareció en la puerta del despacho de Louis con
tres carpetas llenas de papeles. Depositó todo en el escritorio y
empezaron a trabajar.
Papel tras papel, caso tras caso. Empezaron a dividirse los
trabajos, y desechaban otros que no les interesaba defender, pero
Louis no podía concentrarse, sintiendo como la tarjeta que Harry
le había entregado quemaba en el oscuro pantalón que traía
puesto.
Claramente no había sido una invitación, pero Louis se moría por
ir y ver cuál era el trabajo de su vecino y por qué le había dado
esa tarjeta.
Se imaginaba esas largas piernas, bailando con música nocturna,
y sus intensos ojos verdes.
—Louis. – Llamó Liam.— ¿Has escuchado?
—¿Eh? No, lo siento. —Ambos amigos suspiraron, tenían que
empezar a explicar todo otra vez. Louis miró la hora. Siete treinta.
Sabía que esos clubes no abrían hasta entrada la noche, pero
podían cenar y luego dirigirse ahí.
—¿Quieren salir? —Preguntó Louis, cortando la presentación de
Zayn, quien parecía feliz por la pregunta y tener que dejar el
trabajo.
—Claro, podemos ir al Ming, hoy es noche de tequila. —Empezó,
pero Louis lo cortó.
– No, quiero ir a otro lugar. – Sacó la tarjeta de su bolsillo y se la
extendió a sus amigos para la lean.
– ¿Quién te ha dado la tarjeta? – Preguntó Liam.
– El vecino.
–¿Estas diciendo que ese bombón trabaja ahí? – Louis asintió. –
¿Y te dio su tarjeta? – Volvió a asentir.
– Nunca he ido a ese club. – Dijo Liam.
– Creo que ninguno de nosotros hemos ido a ese club en
particular. – Dijo Zayn. – ¿Qué sucedió con Christopher?
– Se ha ido con otro Dom, rompiendo el contrato. – Louis se
encogió de hombros.
– ¿Christopher? ¿Con quién?
– Cornell. – Los tres hicieron cara de asco – Quiso volver en
cuanto me enteré.
– Yo no lo tocaría después de Cornell, ese tipo es un puto asco.
Los amigos de Louis se fueron y quedaron en encontrarse en un
restorán del centro. Louis se encaminó a la ducha. Tenía un baño
privado dentro de su habitación, con una ducha y una bañera en
el centro. Lavó su cabello castaño con su shampoo habitual de
aroma a almendras y luego del baño caminó hacia su vestidor.
Eligió un traje, como era habitual. Una camisa blanca y un
pantalón azul marino. El saco y la corbata combinaban con su
pantalón.
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2
Ya eran las ocho treinta cuando se montó a su Ronge Rover, Steve
tenia los fines de semana libres, a menos que lo necesitara para
algo en concreto. Por lo que tuvo que conducir al centro de la
ciudad. Se estacionó fuera del restaurant donde iban a cenar con
sus amigos y entró.
Ninguno de los dos había llegado todavía, ordenó una mesa para
tres y lo condujeron hacía una mesa apartada, las luces eran
tenues y la música chill se escuchaba de fondo creando un
ambiente relajado.
– Tres old fashioned. – Escuchó la voz de Liam detrás suyo, la
orden iba había el camarero que los había guiado hasta la mesa.
– Al fin llegan. – Exclamó Louis, habían pasado solo diez minutos
desde que estaba sentado allí.
– Tuvimos que ir a casa, bañarnos, y venir. – Explicó Zayn.
– Ambos viven a tres cuadras de mí, no es excusa. – Dijo
guardando su celular en el bolsillo del pantalón.
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– Entiendo que estés enojado por el tema de tu sumiso, pero no
te la agarres con nosotros. — Dijo Liam y Zayn río.
– El no está así por ese chiquillo, está así por su vecino.
– ¿Qué tiene que ver Harry? – Preguntó Louis, llevando el vaso
con su old fashioned que había dejado el camarero.
– Te tiene con la verga dura desde hoy a la tarde.
– Claro que no, no estoy pensando en él.
– Si a mí me dejó con la verga dura también a ti, por algo estamos
aquí.
– Olvídate de él. – Le amenazó Louis, Zayn río y levanto ambas
manos en señal de paz.
Ordenaron la comida y un vino tinto que iban a compartir.
–¿Vas a conseguir otro sumiso? –Preguntó Liam masticando un
pedazo de carne.
– Por ahora estoy bien así, no puedo con más problemas.
– Eres Louis Tomlinson, no puedes mostrarte sin sumiso. – Dijo
Zayn. – Tu imagen decaerá, deberías conseguir a Harry como
sumiso.
– Claro que no quiero a mi vecino como sumiso, ¿Por qué
querría?
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– Porque si no lo consigues tú, lo voy a conseguir yo. – Dijo serio.
– Y te lo digo seriamente Tomlinson.
Terminaron su comida, entre amenazas sobre Harry, varios tragos
más, y anécdotas de vida. Los tres se dirigieron a sus coches y
acordaron encontrarse frente a Venus.
Louis conducía con su Spotify sincronizado de fondo, Enter
Sadman sonaba ligeramente entre las paredes de su auto.
A cada metro que se acercaba su corazón latía más fuerte y sus
manos sudaban. Ni siquiera su parte consiente dentro de él sabía
por qué estaba tan nervioso, solo vería a su vecino y ni siquiera
sabía qué tipo de trabajo era el que hacía, tal vez era barman o
algo por el estilo. Y vamos, era su vecino podía verlo si saldría más
seguido por su vecindario, o si miraba por la cerca que dividían
sus jardines.
Y de pronto pensó en los ojos verdes, y sus largas piernas
enredadas a la cintura de Zayn. La imagen no le gustó.
Estacionó a unos metros de club y esperó a que sus amigos
llegaran, no se dio cuenta que a medida que sus pensamientos se
disparaban la velocidad de su automóvil subía; generando que su
adrenalina se disparara, la velocidad le gustaba, pero las imágenes
que generaba en su mente, no tanto.
Divisó a los dos autos de sus amigos y se bajó a su encuentro.
Entraron pidiendo uno de los reservados y Louis se quedó
admirando el lugar.
Había diferentes sectores, todos separados por cortinas con
luces. En el centro del salón había cuatro caños de pole dance,
Louis prestó principal atención a eso. En uno de los rincones
había una enorme barra, con toda su cristalería colgando y
cientos de botellas de bebidas alcohólicas como vidriera. Las
luces dentro del local tenían un leve color azul y otras rojizas.
Se sentaron en los lugares donde les habían indicado. Varias
camareras y camareros llevaban bebidas en ropa interior o ropa
muy ajustada al cuerpo. Él camarero que los atendía tenía un
pantalón largo de cuero, totalmente pegado a sus piernas y a su
trasero, que los tres hombres no tuvieron ningún pudor en
mirarlo. Todos estaban acostumbrados a esos ambientes.
Los tres eran dominantes desde hacía ya bastantes años, los tres
habían tenido muchos sumisos y sumisas. Había pocas cosas que
lo sorprendían realmente, pero lo que empezó a ver Louis,
realmente lo sorprendió.
Una canción empezó a sonar en todo el ambiente y un chico con
cabellos rubios se posicionó en el centro, donde se encontraban
los cuatro caños. Traía solamente un pequeño bóxer de cuero en
su cuerpo y un collar del mismo material rodeaba su cuello. Tenía
maquillaje negro en sus ojos. Solamente se paró al lado de uno de
los caños y luego entró su compañero.
6
Louis se enderezó en su asiento. Era Harry.
Su vecino estaba irreconocible, sus risos estaban casi lacios por el
producto que traía en su cabello, luciendo como si estaría
mojado, le llegaba por debajo de los hombros, su torso estaba
desnudo y brillaba más de lo normal. Sus ojos verdes estaban
maquillados con sombras negras, haciendo que resalten más de lo
normal. O eso es lo que notaba Louis.
Su cuerpo estaba desnudo, salvo por los pequeños boxers de
cuero negro y traía el mismo collar que su compañero. La letra de
la canción empezó a sonar.
Before I die, I'm tryna fuck you, baby
Hopefully we don't have no babies
I don't even wanna go back home
Hopefully you don't leave on your own
Los brazos de Harry y el chico rubio se movían al mismo tiempo,
como si fueran espejos, era una coreografía totalmente ensayada
que traía locos a todos dentro del local.
What is this, love and war?
He know that I love him, got him fuckin' me raw
He know I ain't with it, never did it before
He got me all in my feelings
Now he got you all in yours
Ooh, it's like that
Louis parecía que iba a terminar en la pista, su cuerpo estaba
totalmente tirado hacia adelante, tratando de ver más y más a
Harry.
Ambos bailarines estaban ahora trepando por los caños y
haciendo figuras de nombres desconocidos para el abogado, pero
si sabía que era jodidamente excitante.
Los músculos de Harry se veían totalmente marcados bajo las
suaves luces rojas, y una fina capa de sudor empezaba a
marcarse. Empezaron a caer suavemente por el caño y se
encontraron en el centro.
He ain't never leavin', always comin' right back
I know that he need it 'cause shorty gon' bite back
And he don't want nobody else hittin' it like that
Los bailarines empezaron a bailar entre ellos, con pasos sexys,
frotando sus cuerpos y sus diminutos shorts se pegaban en la
parte de sus miembros, Harry empezó a arrodillarse sin tener
ningún apoyo y quedo su rostro frente a los shorts del rubio, pero
rápidamente se giró y luego apoyó su pecho en el piso. El rubio se
acostó sobre él con un suave movimiento para luego haciendo un
rol ambos volvieron a estar de pie. Al hacer la vuelta Harry quedó
frente a Louis.
Before I die, I'm tryna fuck you, baby
Hopefully we don't have no babies
I don't even wanna go back home
Hopefully you don't leave on your own
Harry lo miró tan profundamente que Louis sintió un tirón dentro
de su pantalón y luego le guiñó un ojo.
— Maldito hijo de puta. – Suspiró y se tiró contra el respaldar de
su silla, miró rápidamente a sus amigos. Ninguno podía alejar la
vista de los dos chicos.
Ambos bailarines subían por el mismo caño, haciendo diversas
poses. Abrían sus piernas y se sostenían con sus pies con una
fuerza y una delicadeza a la vez que era realmente admirable.
I just want him blessin' me
I don't want your bag, give your best to me
Shorty got the bread and the recipe
He already know it, why she testin' me? Uh
I'm so fly, I rock Margiela
I won't die till I get better
Money and clout won't get me wetter
I need real love, I need hella
Volvían a estar cada uno en su respectivo caño. Las figuras iban
sincronizadas.
Louis no podía más con su excitación, Harry era la gloria.
Volvieron a mirarse a los ojos una vez más durante el baile, Harry
le sonrió y movió sus labios.
Before I die, I'm tryna fuck you, baby
El baile terminó con esa frase.
CAPÍTULO 2: BAILE
Los aplausos y ovaciones de las personas se escucharon en ese
final. Louis solo miraba a los ojos de Harry, quien lo miraba
fijamente. Sus piernas estaban abiertas en el duro y frio suelo del
club. Una capa delgada de sudor escurría en su frente y sus ojos
maquillados no se despegaban de él.
– Eso fue... —Empezó a decir Liam.
No terminó de hablar por qué las ovaciones comenzaron otra vez.
Harry se puso de pie sin despegar la mirada del abogado y luego
se encaminó hacia su compañero de baile. Louis giró su cabeza
hacia donde todos miraban.
Una mujer vestida con un catsuit de cuero negro se encaminaba
hacia los dos muchachos. Sus zapatos de taco alto resonaban en
todo el lugar. La gente quedó en silencio. La música comenzó.
You keep dreaming and dark scheming
Yeah, you do
You're a poison and I know that is the truth
All my friends think you're vicious
And they say you're suspicious
You keep dreaming and dark scheming
Yeah, you do
Los dos hombres comenzaron a rodear a la chica, mientras las
puntas de sus pies se arrastraban sobre la superficie. Quedaron
uno a cada costado de ella para luego alzarla y dirigirla hacia los
caños.
La rubia comenzó a treparse con ayuda de sus tacones y su
catsuit, haciendo incontables figuras mientras habría sus piernas
y bajaba de cabeza por el caño.
Al llegar a la superficie ambos chicos bajaron el cierre de su ropa,
quedando solamente en ropa interior de cuero y unos lazos del
mismo material se enredaban en su cintura.
I feel like I'm drowning
I'm drowning
You're holding me down and
Holding me down
You're killing me slow
So slow, oh—no
I feel like I'm drowning
I'm drowning
Los tres bailaban sensualmente, mientras Harry se posaba por
detrás de la mujer apretando su cintura y refregando su miembro,
cosa que no pasó desapercibida por Louis. El trio se encaminó a
los caños empezando a realizar una nueva coreografía.
Las piernas de los tres se abrían y se cerraban al unísono, los
músculos se marcaban y la cara de Louis era un poema.
My life's okay
Yeah, just when you're not around me
My life's okay
Just when you're not around me
My life's okay
Just when you're not around me
My life's okay
Solamente tenía ojos para su vecino, el chico que había perdido
su gata, ahora estaba de cabeza con sus piernas completamente
abiertas y con ese mini short de cuero que dejaba notar su gran
entrepierna.
—¿Tendrá relleno? – Preguntó a sus amigos sin dejar de mirarlo.
– Y tú que no querías nada de tu vecino. – Río Liam.
–¿Te interesa ser su sumiso solo por esa entrepierna?
¿Intercambiar roles?– Lo picó Zayn.
– No me jodas.
I feel like I'm drowning
I'm drowning
You're holding me down and
Holding me down
You're killing me slow
So slow, oh—no
I feel like I'm drowning
I'm drowning
El rostro de Harry hacía excitar completamente a Louis, su boca
estaba abierta de una manera demasiada sexy, su lengua pasaba
por sus labios. Para Louis, solo estaba él y Harry haciéndole un
baile privado.
El baile terminó con los dos chicos besando a la chica. Un beso de
tres.
– Uf... – Dijo Zayn tomando su vaso. – Primero miré a tu bonito
vecino, después el rubio hizo que se me pare la verga, pero la
rubia robó mi corazón.
Louis siguió a Harry con la mirada hasta que desapareció de la
vista del castaño. Estaba anonadado.
– ¡Louis! – Llamó Liam. – ¿Escuchaste?
– No, ¿Qué?
– Quedaste estúpido amigo. – Río Zayn.
– Ve a hablar con él. – Dijo Liam.
Un camarero llegó con la tercera ronda de bebidas mientras otro
baile con cinco mujeres comenzaba. Aunque a Louis no le
interesaba verlo.
– ¿Por qué iría a hablar con él? – Preguntó llevando su old
fashioned a los labios. El duro sabor del whiskey contrastaba con
el dulzor del azúcar. Le encantaba.
– Él chiquillo te dio su tarjeta, fue prácticamente una invitación.
– No me interesa hablar con él.
Sus dos amigos se miraron entre ellos. Ambos pudieron sus ojos
en blanco y negaron con la cabeza.
– ¿Qué?
– Cuando te pones en negación eres bastante insoportable. – Le
dijo Zayn.
– No estoy en negación.
El baile había terminado, las mujeres se habían retirado y ahora
sonaba una música suave pero sexy que Louis no supo identificar
cuál era. Más camareros iban y venían por las mesas. Algunas
personas se habían parado a bailar entre ellos, otros simplemente
estaban en parejas besándose como si estuvieran solos. Todo
podía pasar en este club.
– Claro. – Dijo Liam riendo.
– No me interesa el vecino, aparte sería raro. – Dijo terminando
de un trago su vaso de old fashioned, le hizo seña a una de las
camareras que se paseaban en ropa diminuta de cuero llevando
bebidas.
– ¿Raro por qué?
– Sabes que no vivo con mis sumisos, y a él lo tendría junto a mí.
No me gusta la idea.
– ¿Es eso lo que te impide comerte a ese bombón? A mí no me
molesta estar a unas cuadras – Dijo riendo Zayn hasta que vio la
mirada de Louis y su sonrisa desapareció, sabia cuando no joder a
su amigo y este era un momento de esos.
– No comes y no dejas comer. – Acotó Liam.
Louis no pudo contestar porque otra canción empezó a sonar y
Louis volvió a ver a Harry por tercera vez esa noche, pero esta
vez no utilizó el caño.
Él y sus compañeros bailaban mesa por mesa, frotándose y
refregándose entre todos los clientes. La gente reía y bailaba con
ellos, dejaban billetes en sus diminutas prendas.
Harry se había conducido bailando entre las mesas hasta quedar
frente a un hombre de traje, aproximadamente de cincuenta
años. Posó sus piernas en ambos lados del hombre para quedar a
horcajadas sobre él y menear sus caderas. El hombre ponía
billetes dentro de sus shorts.
– Respira amigo, estás rojo. – Río Liam.
Louis volvió a tomar de su trago, no podía quitar su vista de él, y
luego de unos momentos Harry lo miró. Sus miradas se
conectaron mientras Harry seguía sobre el hombre. Le guiñó un
ojo por segunda vez en esa noche.
– Me lo hace a propósito el hijo de puta.
– Tu si sabes que el mundo no gira en torno a ti, ¿No?
– Eso lo dices tú. – Le contestó a Zayn.
Al cabo de unos minutos volvieron a caminar entre las mesas y
ninguno de los dos había roto su conexión, sus miradas seguían
fijas uno con el otro. Harry llegó a la mesa con sus dos
compañeros bailarines. Las demás bailarinas estaban en la mesa
de junto. Vio como la chica subía al regazo de Liam y el rubio
bailaba junto a Zayn.
Harry llegó donde estaba Louis y le sonrió.
Su sonrisa no era la tierna que había visto en su casa esa misma
tarde, era una sonrisa sensual. Invitaba a querer follarlo.
Empezó a rodear la silla mientras sus manos se posaban en sus
hombros. Louis miraba las caderas del chico y como iba girando
su cuerpo. Sintió una respiración por detrás de su cuello y los
pelos de su nuca se erizaron, al llegar frente a Louis volvieron a
mirarse y Harry pasó sus piernas por los costados hasta quedar
sentado sobre sus muslos. Instintivamente Louis quiso llevar las
manos hasta las piernas de Harry, pero este se lo impidió.
– No puedes tocar. – Le susurró en su oído mientras se movía
sensualmente sobre él.
–¿Y eso quién lo dice chiquito? – Le preguntó, su voz sonaba más
ronca de lo normal y sentir los movimientos de Harry sobre su
regazo empezaba a endurecer su polla.
– Las reglas del local. – Le dedicó una gran sonrisa, se paró
levemente para volver a sentarse más adelante, justo encima de
su creciente polla.3
Cerró los ojos lentamente y dejó que los movimientos del chico lo
guíen en un baile de placer.
– Ahora es el momento donde dejas un billete. – Le susurró en su
oído y paso suavemente su lengua por el lóbulo de su oreja.
– Así que solo quieres mi dinero. – Lo pinchó.
Harry dio una tierna carcajada.
– Quiero otras de ti, daddy.– Susurró haciendo que Louis abra los
ojos de par en par, su miembro terminó de endurecerse y Harry
lo notó – Parece que tú también.
– No tienes idea de lo que estás pidiendo, chiquito. – Dijo
mirándolo a la cara – No lo aguantarías.
Harry se movió bruscamente, parecía que habían olvidado que se
encontraban rodeados de gente.
– Ponme a prueba, amo .– Le susurró la última palabra en su odio.
– No soy tu amo. – Dijo Louis levantando sus caderas y generar
mayor fricción sobre el menor.
– Por ahora. – Le guiñó un ojo. – No te preocupes, esta vez pasa
por mi cuenta. – Dio sus últimos movimientos y raspó con su
lengua el cuello del abogado.
Le volvió a guiñar un ojo y se levantó suavemente cuando la
canción terminó y todos los bailarines desaparecieron.
– Eso fue jodidamente excitante. – Dijo Liam en dirección a Louis.
– ¿Qué? – Dijo como si nada pasara y volvió a beber de su vaso.
– ¿No te has dado cuenta el tiempo que tu vecinito se ha quedado
contigo? – Inquirió Zayn. – Los demás bailarines se fueron hace
más de cinco minutos.
– Menudo show se armó contigo.
– Ni un billete le has dejado, ¿Eres pobre ahora acaso?
Los amigos reían mientras pedían otro trago y Louis solamente
tenía la vista fija por donde Harry había desaparecido.
–¿Qué tanto hablaban? – Preguntaron mientras el camarero traía
la siguiente ronda de tragos, iba a ser una noche demasiada larga.
– De nada.– Respondió seco frunciendo el entrecejo.
– No parecía nada. – Ambos amigos reían y empezaron a hablar
de los demás bailarines.
Louis estaba seguro que su vecino no le interesaba, él no tenía
relaciones normales, no creía en el amor más allá del amor que le
tenía a su mascota. Y meterse en un contrato con su vecino no
era algo que estaba en sus planes. Era algo que le iba a complicar
la vida.
Por eso estaba seguro de que no quería saber más nada con su
vecino.
27
– ¿Y si nos vamos? – Preguntó a sus amigos.
Ambos mantenían una conversación con dos camareros, parecían
demasiado entretenidos, pero se voltearon a verlo y los
camareros se fueron.
– ¿Y ahora que te pasa? – Preguntó Liam. – Fuiste tú el que quiso
venir aquí.
– Y ahora quiero irme, ya ví lo que debía ver – Dijo.
– No quiero irme. Amo esto. – Zayn se tiró sobre el respaldar de
su silla, la música seguía sonando suavemente.
– Ya lárgalo. – Lo señalo Liam.
– ¿Qué te dijo?
Louis suspiró y rodó sus ojos.
– Daddy.– Los dos amigos se miraron con miraron con una
sonrisa – Y luego amo.
– Uy, eso es fuerte.
– El chico sabe lo que quiere.
– Por eso te dejó así. – Liam rio.
– ¿Así como?
– Con la verga dura. – Dijo zayn sin pensar.
– Él no me dejó con ... – No pudo terminar la frase.
– Amigo se notaba a kilómetros, no la tienes chica para
disimularlo tanto.
– Me acuerdo cuando Zayn lloraba. – Empezó Liam.
– Si, y tú gritabas más.
– Basta. – Los años de universidad no eran para recordarlos.
Nunca. – No los soporto. – Dijo Louis levantándose de su silla.
– ¿Dónde vas? – Preguntó Liam.
– Al baño, ya regreso.
No quedó a escuchar lo que sus amigos le decían, solamente
caminó por el local, se guiaba por las luces azules y rojas que
había por todos lados. La música seguía resonando, pero él
decidió ignorarla.
No estaba de buen humor. Eso era sabido por los amigos y por el
mismo, pero Louis no entendía el porqué de su humor en este
momento. Tal vez estaba cansado, por más que era sábado tuvo
que trabajar durante toda la tarde y no había descansado por
llevar los casos de su estudio jurídico.
Siguió caminando hasta llegar por un oscuro pasillo que llevaba a
los baños, o eso decía el cartel. En el camino se cruzó a un
camarero que no fue muy disimulado en mirarlo de arriba hacia
abajo y Louis hizo lo mismo con él.
El chico era de tez morena, con unos ojos cafés y cabello negro.
Era bastante atractivo con su torso desnudo y vistiendo
solamente boxers de cuero negro, igual a los de Harry.
Harry.
Y mal humor volvía a crecer. Esa era la razón. Verlo con sus ojos
resplandeciendo y su boquita roja haciendo todas esas poses
solamente en ropa interior, dejando que todos lo miren.
Suspiró. No podía ponerlo así de estúpido un chico que vivía junto
a él. Un chico que lo conoció el día de hoy. Un chico que baila así,
y que luego se subió a su falda para ese existente baile.
– Mierda.
No entró a la puerta del baño de hombres, siguió por el pasillo
por donde se dirigió el chico moreno, un pasillo oscuro que solo
tenía luces rojas en el techo y grandes espejos en las paredes.
Caminó hasta que llegó a una puerta de color negra que se
encontraba cerrada y empujó para abrirla, había visto que ese
chico se había dirigido hacía allí.
Había demasiada gente desnuda.
Y no es que le importara, no tenía ningún pudor en esos temas,
por favor, era uno de los practicantes de BDSM que se conocían
en Londres. Pero nunca había entrado donde no lo llamaran, era
una violación a la privacidad de las personas y ni hablar de una
falta de respeto.
2
Los camareros y bailarines se vestían en esa sala, era una de las
razones por las que la puerta tenía un cartel que decía Solo
personal autorizado, un detalle que Louis tendría que haber
tenido en cuenta. Demasiados pechos, penes y personas con
toallas sobre la cabeza pasaban frente a él sin prestarle ninguna
atención.
– Ey, no puedes estar aquí. – Dijo un chico rubio que traía una
toalla color azul enredada en su cintura.
Louis lo miró, escuchando las palabras que le decía, pero en
realidad ni él sabía por qué estaba allí. Lo conoció, era el chico
que había bailado con Harry.
– Lo siento. – Fue lo único que pudo decir, pero no se movió.
Nadie más parecía prestarle atención.
– Puedes irte. – Le dijo el rubio.
Cuando Louis se proponía a darse la vuelta para marcharse, vio
un destello verde. Uno que venía de unos profundos ojos que lo
miraban desde el otro lado de la habitación. Harry empezó a
caminar hacia ellos.
Tenía el torso desnudo y el cabello mojado le volvía a llegar a sus
hombros marcándose los rizos tan característicos. Su pantalón
empezó a apretarle nuevamente cuando vio que solamente vestía
un bóxer azul pero rápidamente volvió a mirar a sus ojos.
– Está conmigo, Niall. – Dijo Harry haciendo aparecer
nuevamente esas marquitas en su rostro.
– ¿Harry? – Le preguntó el rubio con una mirada curiosa.
– Ven. – Harry le tomó la mano a Louis y sin decir más nada, tiró
de él fuera de esa habitación para empezar a caminar por un
pasillo que tenia muchas luces blancas prendidas.
Louis lo siguió con su mano entrelazada a la de Harry hasta llegar
una pequeña habitación. Tenía un tocador blanco y espejos con
luces. Había mucho maquillaje sobre el mueble. Varias sillas, un
pequeño sillón y varias botellas de cervezas desparramadas por el
suelo.
Louis enfrentó a Harry, poniendo una mano en el bolsillo de su
pantalón y la otra acariciándose la creciente barba de tres días.
Lo miró de arriba abajo, inspeccionando al chiquillo que tenía
frente a él que ahora parecía mucho más avergonzado que
cuando realizaba el baile para Louis.
– Sabes que no puedes decir esas palabras y que no haya
consecuencias. – Dijo en un tono grave, dio dos pasos hasta
quedar frente a Harry, quién se estaba tornando de un leve color
rosado en sus mejillas.
– Si, lo sé. – Dijo Harry mordiéndose el labio inferior volviéndolo
cada vez más rojo.
–¿Entonces esperabas las consecuencias? – Dijo rodeándolo,
mientras su vista se dirigía hacia el trasero de Harry que estaba
cubierto por los boxers. Quería quitárselos en ese momento.
– Tal vez. – Dijo jugueteando con sus dedos.
– Si o no, chiquito. – Dijo volviendo a pararse frente a él.
– Si. – La voz empezaba a temblarle y Louis levantó una de sus
comisuras.
– Primero vamos a conversar un poco. – Dijo tomando su barbilla
para que lo mire a los ojos – ¿Por qué fuiste hoy a mi casa? –
Harry frunció el ceño como si no sabía de que hablaba.
– Fui a buscar a mi gata. – Contestó con el mismo tono donde le
mostraba que era una pregunta idiota la que estaba haciendo
– ¿Por qué sabías mi nombre? ¿Lo sabías antes de ir? – Harry
frunció más el ceño.
– No sabía que eras tú – Dijo fijando sus ojos en los de Louis –
Solo supe tu nombre cuando me lo dijiste.
– Pero fuiste tu él que dijo mi apellido. – Harry asintió – ¿Cómo
sabias?
– Reconocí tus tatuajes. – Alzó sus manos para tomar la de Louis
que presionaba su barbilla y le levantó la camisa, dejando ver los
tatuajes del brazo.
– ¿Cómo? – Harry bufó.
– Una de las chicas que trabaja aquí es amiga de alguien que
conoces. – Dijo. – Nos mostraba fotos todo el tiempo, pero no
presté atención en tu casa, hasta que vi los tatuajes. Aparte de
varias personas te nombraban por lo que prácticas, te dije, eres
como famoso aquí. Y varios otros también. – Terminó de hablar.
– ¿A quién se supone que conozco?
–Christopher Jones. – Susurró. – Vi varias fotos de ustedes.
Fotos. Una de las prohibiciones que tenía ese condenado y la
había roto.
–¿Qué tipo de fotos? – Preguntó, su enojo era evidente, pero esta
vez no hacia Harry.
– ¿Qué tipo de cosas hacías con él? – Preguntó riendo
pícaramente.
Bufó para luego despegarse de Harry y se dejó caer sobre el
pequeño sofá que había y posó las manos en su cara refregándola.
Las quitó cuando sintió la traba de la puerta y miró a Harry que se
aproximaba hacia él.
– ¿Qué crees que haces? – Preguntó Louis recostándose en el
sofá.
– A esto has venido, ¿No?
Harry llegó frente a Louis y su siguiente movimiento fue caer de
rodillas en el piso, sin tener ningún agarre y posicionar su rostro
frente al notable bulto de la entrepierna de Louis.
55
– Si tanto me conoces, sabes lo que hago. – Dijo Louis pasando
una de sus manos por el cabello rizado de Harry y tirándolo hacia
atrás.
– Si. – Harry cerró los ojos dejándose llevar por los suaves toques
en sus rizos.
– Pero eso no va a pasar contigo. – Dijo firme y Harry abrió los
ojos para enfrentar su dura mirada.
– Tienes a Christopher. – Dijo en una afirmación que sonó un
tanto triste.
– No. – Volvió a jalar sus cabellos – Pero tampoco tengo que darte
explicaciones.
Harry asintió, pero seguía enfocado en las caricias de sus
cabellos, bajó la mirada para posicionarla en la entrepierna de
Louis y sonrió.
– No me explique a mí, explícate a ti mismo. – Llevó una de sus
manos al bulto de Louis y lo apretó fuertemente, haciendo que de
un salto en su asiento – Tal vez podrías castigarme. – Dijo
mientras se mordía el labio inferior y seguía masajeando él duro
bulto del pantalón de Louis.
–¿Por qué te castigaría? – Preguntó alzando una ceja y
demostrando que no sentía nada, cuando en realidad estaba a
punto de explotar.
– Te deje con una erección parecida a fuera. – Explicó una voz
más baja y demasiado sexy – Muchas personas la vieron, fuiste el
comentario del backstage. – Volvió a morderse el labio.
Louis le siguió el juego.
Empezó a desabrochar su cinturón y Harry sonrió victorioso. Lo
sacó de su pantalón de un tirón y se levantó de su asiento, Harry
seguía de rodillas.
Caminó hasta posicionarse por detrás de Harry y tomó ambas
manos para posarlas por detrás de su espalda.
– No conozco tus limites, tus gustos ni tus preferencias. Si
quieres o necesitas parar solo me lo dices. – Empezó Louis. –
¿Esto está bien para ti? – Dijo mientras empezaba a atar sus
muñecas con el cinturón.
– Si. – Respondió firme.
– Así que quieres que te castigue, ¿No es así? – Preguntó
volviéndose a sentar en el pequeño sillón.
– Si, Daddy. – Contestó en un tono más aniñado y Louis sonrió.
Desabrochó sus pantalones y los bajó de un tirón juntó a su ropa
interior, haciendo que su gran erección saliera de un salto,
quedando a la vista y muy cerca del menor, quien la veía como si
fuera un trofeo más que un castigo.
– Así fue como me dejaste allá afuera. – Empezó a
autocomplacerse mientras Harry miraba expectante por querer
comérsela – ¿Te parece bien chiquillo? – Con su otra mano volvió
a tomar el cabello de Harry tirando hacia atrás con un poco más
de fuerza.
– No. – Contestó en un gemido.
– Entonces vas a comerla. – Llevó la punta de su miembro al
rostro de Harry empezó a pasarlo por sus mejillas y luego
delineaba sus labios. – Vas a comer mi polla ahora Harry. – Su voz
sonaba ronca al mencionar el nombre de su vecino – Hasta que
me harte y te vas a tragar todo lo que te dé, porque eso es lo que
quieres.
– Si. – Su respiración se había elevado y ya solo salían jadeos.
Louis hizo presión en los labios de Harry con su miembro hasta
que el menor abrió su boca lo más que pudo para poder empezar
a chupar la erección que Louis le entregaba. Empezó lentamente
subiendo y bajando la cabeza, Louis seguía sosteniendo sus
cabellos, pero no hacía fuerza alguna.
Harry saboreaba su sabor, y sonreía entre los movimientos,
enroscaba su lengua en la punta y hacía que Louis suelte
pequeños jadeos.
– Te morías por probar mi verga, chiquillo, ¿No? – La respuesta
de Harry fue un gemido que salió de su garganta y vibró sobre el
miembro de Louis. – Mírame.
Harry levantó su vista hasta el rostro de Louis y este miró las
mejillas coloradas de Harry, la fina capa de sudor en su frente y su
boquita en una perfecta "O", hizo que Louis se excitara más
todavía.
Tomó el cabello de Harry fuertemente e hizo presión hacia atrás
dejando más lugar para que él pueda subir y bajar las caderas
empezando a follar la boquita de Harry.
– Esto querías, que te folle tu boquita preciosa. – Empezaba a
hacer más y más fuerza en las estocadas contra la boca del
menor.
Harry ya casi no se movía, Louis era el que hacía los movimientos
con sus caderas, follando la boca del menor, sintiendo como
entraba toda en la cavidad bucal y como su punta tocaba la
garganta. Estaba alucinando mientras veía los hermosos ojos
verdes de Harry empezaban a llenarse de lágrimas. Su boca no
había titubeado en ningún momento, siempre estuvo abierta y
firme para él.
– Mañana no vas a poder hablar chiquito. – Dijo con voz gruesa.
– Siento tu profunda garganta en la punta.
La respuesta de Harry fue otro gemido que vibró en el miembro
de Louis y empezó a hacer más fuerza, las estocadas se sentían
por la habitación, el rebote de su cadera contra el rostro de Harry
y sus lagrimas cayendo, ya no podía ni siquiera respirar.
– Mírame. – Volvieron a cruzarse sus miradas – Si necesitas parar
cierra los ojos durante tres segundos. – Ordenó.
Harry abrió más los ojos, ni siquiera pestañeó y fue algo que hizo
feliz a Louis quién volvió con fuerza a follar la boca de Harry,
dando las ultimas estocadas. Mientras veía como cada vez estaba
más destrozado, como le costaba respirar, como su rostro estaba
mojado por las lágrimas.
Y se vino. Acabó en la boquita perfecta del menor, sosteniendo el
cabello de este fuertemente para que no saque la boca de su polla
que en este momento estaba largando todo lo que había
acumulado por culpa de ese chiquillo que estaba arrodillado
frente a él.
Cuando sintió que nada más iba a salir de él, tiró de los cabellos
de Harry para que pueda sacar su polla de la boca de él.
– Límpiala. – Ordenó.
Harry lo miró por un segundo, sus pupilas estaban dilatadas,
asintió. Empezó a pasar su lengua por toda la longitud, limpiando
todos los restos que quedaban de semen, aunque no era mucho
ya que se había tragado todo lo que más pudo.
– Lo hiciste excelente. – Felicitó Louis acariciando los rizos del
menor que ahora se encontraban pegados en su frente a causa
del sudor.
Se levantó los boxers y su pantalón y se puso de pie para quitar el
cinturón de las manos de Harry. Quién cayó en el suelo sobre sus
nalgas al momento de soltarse, sus rodillas le dolían y su boca
estaba dormida.
– ¿Cómo te sientes? – Preguntó Louis abrochándose el cinturón.
– Bien. – Pudo contestar en un susurro, su garganta dolía.
Louis le echó un vistazo al muchacho, no se veía como antes, tan
decidido y sensual. Ahora estaba sentado agarrándose la
mandíbula, tenía sudor en el cuerpo y en la cara y lo que más
llamó su atención eran esos preciosos labios, que estaban rojos e
hinchados. Quería besarlos, pero era consiente que no iba a
hacerlo, porque no podía hacerlo. Siguió mirando su cuerpo y vio
su erección, junto a una gran mancha más oscura que se marcaba
en sus boxers azules.
– Dijimos que era un castigo. – Comenzó Louis, Harry lo miró. –
Pero como no tenemos un contrato, podemos hacer algo con eso.
– Dijo señalando sus boxers.
Harry se volvió a poner de color bermellón, pero no contestó.
– Recuéstate en el piso. – Le ordenó con voz autoritaria.
Hary hizo lo pedido, estaba acostado en la mitad de esa sala de
maquillaje, Louis se arrodilló a su costado y le quitó su ropa
interior. Suspiró por la fría brisa que recorrió en su caliente
miembro.
– No creo que demoremos mucho, estas demasiado caliente. –
Dijo Louis ronco, Harry asintió.
Se posicionó encima de Harry y besó su cuello, haciendo que
suelte un gemido. Fue dejando besos húmedos, algunos
demasiados fuertes, sabiendo que iba a dejarle marcas. Una mano
fue directamente hacia el miembro de Harry y empezó a
bombear, haciendo movimientos de arriba hacia abajo, el menor
tembló bajo su toque y empezó a jadear.
– Louis... – El mencionado sonrió y comenzó a masturbarlo más
fuerte y rápido. Su boca se dirigió hacia sus rosados pezones y
Harry soltó un gritito.
– Así que te gusta esto.
– Mmm sí, más. – Jadeaba y se movía debajo su suyo.
– Hoy descubrí varias cosas sobre ti. – Mordió su pezón izquierdo
haciendo que se sobresalte. Divisó marquitas por su pecho, pero
no prestó atención en eso. Seguía lamiendo y succionando los
pezones del menor y bombeando su miembro.
Su mano seguía moviéndose, y sentía como el menor se
tensionaba debajo suyo. Sabía que estaba cerca y que no iba a
durar mucho más. El líquido preseminal ya chorreaba antes de
empezar a tocarlo siquiera.
– ¿Te vas a venir? – Dijo moviendo cada vez más rápido y se sentó
sobre las rodillas de Harry, así admiraba el miembro del menor.
Como cada vez se ponía más rojo.
– Mmm si. – Gimió Harry.
– Vente para mi chiquito. – Dijo murmurando, muy concentrado
en ver el miembro de Harry, estaba hipnotizado.
De un momento a otro, la erección de Harry empezó a eyacular,
soltando largas tiras de semen blanco, que fueron a parar hacia la
camisa de Louis y al pecho desnudo de Harry. Seguía
retorciéndose debajo de Louis y gimiendo su nombre cuando este
pasó el dedo pulgar para limpiar las ultimas gotas y se llevó el
dedo a su boca para probar el sabor del chico.
– Delicioso. – Le dijo mirando a sus ojos.
Louis se levantó de encima del muchacho y buscó pañuelos para
poder limpiarlo y limpiar su camisa. Lo ayudó a incorporarse a
volver a ponerse los diminutos boxers azules que estaban
manchados con su liquido preseminal.
Se quedó con Harry hasta que el muchacho estuvo recuperado,
ninguno dijo una palabra. Luego lo acompaño hasta la sala donde
estaban todos los bailarines, pero ya no había la misma cantidad
de gente. Miró su reloj, marcaban las cuatro y veinte de la
madrugada.
Se despidió de Harry con un movimiento de cabeza y Harry le
sonrió mostrando sus hoyuelos y le guiñó un ojo. Louis volvió con
sus amigos.
El local todavía atestaba de gente, todos más borrachos que
antes, la música estaba más fuerte, la gente bailaba, muchos
clientes se habían quedado en ropa interior.
Sus amigos seguían en la misma mesa, había varias copas vacías y
dos camareros sentados con ellos. Se volvió a sentar en su silla.
– ¿Dónde estabas? – Preguntó Zayn.
– Te fuiste hace más de cuarenta minutos, te hacíamos en tu casa.
Louis solo negó con la cabeza y pidió otro trago. Ambos amigos se
miraron y rieron.
– Tienes la camisa sucia, límpiate. – Le dijo Liam riendo.
– Degenerado. – Acotó zayn llevando su vaso a los labios.
Louis solo los ignoró, solamente pensaba. No podía formular
palabra alguna en ese momento.
Pasó otra hora más, entre tragos, y charlas banales con sus
amigos. Hasta que decidieron irse. Se despidió de los dos,
prometiendo verse el lunes en la oficina y Louis se encaminó a su
coche.
Al llegar a la esquina, casi donde estaba estacionado, se detuvo.
Vio a Harry que volvía a estar con el cabello húmedo pero atado
con un pequeño moño, traía ropa deportiva y un bolso cruzaba su
torso. Estaba hablando con el rubio que según se acordaba se
llamaba Niall.
– No vuelvas a hacerlo, no aquí. – Le decía el rubio.
– Yo sé lo que hago, Ni. – Le decía.
– Es arriesgado Harry.
Louis frunció el ceño, no sabía de qué hablaban, pero le empezó a
molestar.
– No quiero que vuelva a pasarte nada Harry, por el amor de Dios.
– Niall abrazó a Harry y este le correspondió el abrazo apoyando
su mentó sobre el hombro. Su mirada se cruzó con la de Louis.
Louis empezó a caminar, y Harry rompió el abrazo en un
segundo, diciéndole algo en el oído a Niall.
– Nos vamos Harry. – Este frunció el ceño al escuchar esa frase
viniendo de Louis y no de su amigo.
– ¿Perdón? – Preguntó confundido.
– Vives al lado mío, te llevo. – Dijo sin dejar de caminar y pasando
junto a Niall.
– No ... – No pudo ni empezar la frase.
– ¿Harry? – Preguntó confundo Niall.
– Harry al coche. – Dijo con una voz firme.
Harry miró a Niall y le hizo una seña de que luego lo llamaba y
siguió a Louis un par de metros y se metió en el lugar del
copiloto. Louis arrancó y empezó a conducir.
+
– No tenías que llevarme. – Dijo Harry.
– ¿Qué es lo que te ha pasado antes? – Preguntó sin dejar de
mirar la carretera.
– ¿Perdón?
– Tu amigo. – Explicó – Dijo que no quería que te vuelva a pasar
nada. – Harry frunció el ceño enojado
– Es mi vida, y esa conversación era privada.
Louis suspiró, sabia que tenía razón. Él no era nada de Harry,
mucho menos podía meterse en su vida. Tampoco sabía que es lo
que hacía Harry en su auto. No entendía que le había pasado.
Culpó al alcohol.
– Lo que pasó hoy no volverá a repetirse. – Dijo seco.
– ¿Me lo dices a mi o a ti? – Louis se giró un segundo a mirarlo de
mala manera – Eres tú el que me obligó a subir aquí.
– Quería hacer algo bueno por ti.
– Lo que sea. – Dijo girándose a mirar por la ventana bufando.
Ninguno emitió sonido alguno el restó del viaje se pasó en
silencio, solamente el Spotify de Louis, que ahora sonaba Nothing
else matters. Estacionó su coche frente a la casa de Harry y este
se giró para mirarlo.
8
Louis pudo ver un destello de tristeza en sus ojos verdes
– Gracias por traerme. – Dijo y luego se bajó del coche sin emitir
sonido.
Esperó hasta que estuviera dentro de la casa y se dirigió a la suya.
CAPÍTULO 3: DESNUDO
Una piel lechosa se posaba encima suyo, unas manos delineaban
su cadera y las respiraciones agitadas retumbaban en sus oídos.
Eran los jadeos más bellos que había escuchado.
Se concentraba en mirar los hermosos labios rojos que besaban
todo su cuerpo, pasando por su pecho y la línea de sus caderas.
Su pecho subía y bajaba entrecortadamente tratando de
concentrarse en el bello chico que tenía encima suyo.
Sus rizos le hacían cosquillas en sus costados y la sensación que
sentía era inigualable, la lengua del chico empezó a delinear el
tronco de su miembro y levantó levemente sus ojos para poder
mirarlo.
Sus ojos verdes se encontraron con los suyos y sintió un
movimiento dentro de su estómago.
Despertó.
Louis miró el ambiente, se encontraba en su habitación. Sentía la
humedad de sus sabanas grises pegadas a su cuerpo desnudo.
Hacia demasiado calor y él había olvidado encender el aire
acondicionado la noche anterior. Un leve rayo de sol se filtraba
por las cortinas y caía justo sobre sus piernas.
2
Suspiró intentando levantarse, pero una fuerte puntada en una de
sus sienes se lo impidió. Tal vez habían sido demasiados tragos la
noche anterior. Se arrepentía de hacer tantas cosas. Estar con
Harry había sido una de ellas, y su sueño se lo volvió a recordar.
¿Por qué volver a soñar con él? Es decir, había sido una buena
mamada, pero nada que no podía conseguir en otro lado, tenía
infinidades de sumisos que se morirían por estar arrodillados
ante él.
Su cerebro no parecía escuchar a su parte racional ya que volvía a
recordar ese sueño que había tenido.
La piel blanquecina de Harry, sus manos delineando su cuerpo. Y
volvió a la noche anterior automáticamente.
Pasó varios minutos tratando de recordar cada detalle de su
cuerpo, cada detalle de su rostro, era hermoso, eso no podía
negárselo a nadie.
Se levantó de la cama lentamente, se vistió con unos shorts
deportivos y una camiseta blanca y bajó a la cocina para poder
tomarse una píldora para la jaqueca.
No sabía por qué les había dado días franco a sus empleados los
fines de semana, se moría de hambre, pero no quería cocinar. Era
capaz de incendiar la cocina.
Caminó devuelta al piso de arriba para entrar a su baño y darse
una ducha. Su ceño no había dejado de estar fruncido desde que
se había levantado y la cara de Harry no había dejado su cabeza
en ningún momento.
4
Recordaba haber llevado al chiquillo de vuelta a su casa, no estaba
tan ebrio como para olvidar las cosas. Él nunca perdía el control.
Por lo menos no hasta la pasada noche, donde parecía que otra
persona había tomado su cuerpo al ver a Harry abrazar a ese
chico rubio que había bailado casi desnudo con él, que lo había
besado, que lo veía desnudo en esa habitación.
No podía dejar que Harry se quede más tiempo con él. Lo volvía
loco, lo enfurecía.
Louis había perdido el control por una persona que no conocía
hacía más de veinticuatro horas y eso lo enfurecía más.
Pero la actitud de Harry en el vehículo, cuando no quiso hablar
de su vida, eso lo confundía. No estaba acostumbrado que alguien
se guarde sus problemas. Sus sumisos haciendo todo lo que él
pedía, sus clientes hablaban más de lo que quisiera escuchar, él
siempre escuchaba a las personas, pero no pudo escuchar la
única historia que le hubiera interesado en todo su día.
Salió del baño y volvió a ponerse la misma ropa de antes, no se
molestó en ponerse ropa interior ya que iba a pasar todo el día en
su casa.
Tomó el celular para encargar comida, porque de verdad no era
capaz de cocinar en su propia cocina y se dirigió a la habitación
de Señor Ramírez.
Si, el gato consentido tenía su propia habitación, que contaba con
inmensos rascadores, castillos y juguetes para gatos. Lo divisó
durmiendo en una de sus camas, estaba panza arriba,
profundamente dormido. Probablemente iba a llover, o eso le
decía su abuela cuando un animal estaba panza arriba.
– Basta de dormir. – Le dijo al gato, empezó a acariciarlo y el gato
despertó haciendo un leve ronroneo al ver a su dueño. – Arriba
vamos.
Louis cargó al gato llevándolo con él hacia el gran sofá de la sala y
lo recostó en su falda mientras prendía el televisor.
–No me mires así, no quiero estar solo.
–Miau.
–No, no quiero estar con gente.
Siguió acariciando la cabeza del gato mientras miraba las noticas,
tratando de distraerse. Solamente hablaban de un caso que no le
interesó prestar atención, estaba harto de escuchar casos
jurídicos en la televisión que los retuercen como a ellos les
conviene, la televisión muy pocas veces muestra la verdad.
El dolor de cabeza poco a poco disminuía y su mal humor se
esfumaba gracias a su mascota y al reality show que estaba
mirando.
10
Nada le interesaba menos que ver gente encerrada en una casa,
pero era domingo, no había nada más que eso. Su gato saltó de su
falda en algún momento y treinta minutos más tarde el sonido del
timbre lo sacó de sus pensamientos.
Se puso de pie perezosamente, tomó su billetera que estaba sobre
la mesita de café y se dirigió hacia la entrada. El sol le quemó en
los ojos apenas salió al exterior, era molesto sobre su cabeza y el
calor que estaba haciendo era infernal.
El chico del delivery le entregó su pedido de pastas, y se fue con
una propina más grande de la que Louis quería dar en ese
momento.
Antes de volver a cerrar la puerta, Louis, vio una persona que
venía corriendo en dirección de él. ¿Pero quién corre al medio día
con treinta grados?
Y la respuesta la consiguió dos segundos después cuando la
mariposa en el estómago del chico se hizo presente en su campo
de visión y Louis tuvo que darse una golpiza mental por quedarse
mirándolo tanto tiempo. Hasta que Harry llegó donde se
encontraba.
– Si no cierras la boca te entrarán moscas. – Le dijo pasando
caminando frente a él sin detenerse.
Louis pudo ver la espalda transpirada del chico cuando pasó de él.
¿Cómo tenía el descaro de hacer eso?
– ¿Quién corre con este calor? – Dijo en voz alta para que Harry
lo escuche.
Harry se dio la vuelta y lo miró con una sonrisa que hizo que se le
marcaran los hoyuelos de sus mejillas.
– Debo estar entrenado. – Se encogió de hombros y volvió a
caminar hacia Louis. – ¿No sabes cocinar? – Preguntó divertido.
– Solo no tenía ganas. – Harry río.
– Te diría que es de mala educación no invitar. –Levantó una ceja.
– Pero de todas maneras ya me alimentaste anoche, ¿No?
Oh no se animó.
Harry era la persona más descarada que había conocido. Y su
vecino río, porque se dio cuenta de que lo había dejado sin
palabras.
– De todas maneras, es una sola porción de spaguettis. – Dijo
Louis restándole importancia.
– ¿Quién come pastas con este calor? – Levantó una ceja, este
chico lo ponía furioso.
– Supongo el mismo tipo de persona que corre con este calor.
– Supongo que sí. – La mirada de Harry pasó por todo su cuerpo,
sin tener un indicio de verguenza, hasta que soltó una carcajada.
– ¿No sabes lo que dicen de usar pantalones deportivos grises?
Sobre todo si no traes ropa interior.
– No me interesa mucho en lo que digan. De todas maneras no
pienso ver a nadie hoy. – Se encogió de hombros.
– Pues me estás viendo a mí.
– No estabas en mis planes.
– ¿Seguro de eso?
Harry rio y negó con la cabeza sin darle tiempo a contestar.
Empezó a caminar hacia atrás alejándose de Louis y una
sensación de malestar inundó su estómago.
– Buen provecho vecino, saluda a Ramita por mí. – Sin más se dio
la vuelta y empezó a caminar hacia su casa. Dejando a Louis
parado en la entrada de su casa.
Su día no estaba yendo mejor, solamente quería dormir y
olvidarse de todos los problemas que tenía su vida. Dormir era la
mejor solución para él cuando quería olvidar.
Claro que no podía dormir.
Su querido vecino había salido a su jardín con la música a todo lo
que daba y Dua Lipa se escuchaba en toda su casa. Como si
quisiera levitar más.
Dio la última vuelta en su sillón y suspiró enojado, se levantó
bufando y se encaminó a su propio jardín decidido en callarlo.
Lo primero que divisó fue su propia piscina y dos gatos
durmiendo en una de las reposeras.
– Ahora mantengo al gato del vecino. – Se quejó. Pero ni siquiera
él se escuchó su voz ya que Fever sonaba ahora.
Llegó hasta la cerca que dividía los dos jardines decidido a alzar
su voz, pero se calló.
Divisó a Harry sentado contra el borde de la piscina. Sus pies
flotaban en el agua y sus manos recorrían su cuerpo mientras se
pasaba un aceite bronceador dejando su piel de un color dorado
brillante. Louis se quedó observando todos los movimientos de
las manos que ahora pasaban por sus abdominales y sintió un
tirón en sus shorts.
Se quedó embobado mirando a Harry mientras este se corría sus
rizos con la ayuda de una bandana. Sintió algo en sus pies que lo
hizo sobresaltar y pegar un grito.
– Ah Señor Ramírez, casi me matas de un susto.
El gato gris lo miraba desde abajo y empezó a maullar pidiendo
atención, hasta que pegó un salto a los brazos de su dueño, quién
perdió el equilibrio golpeando la cerca de madera, haciendo más
ruido de lo que debía, y recordó lo que estaba haciendo. Estaba
espiando a Harry.
– Mierda.
5
Tiró su cuerpo al piso, sin verificar si Harry lo había visto o no.
Aunque la música estaba demasiada alta. Decidió que no lo había
odio.
– Shh. – Le decía al gato que tenía entre sus manos. – No puede
vernos, te callas.
– Miau. – Lamió la cara de Louis.
– Shh.
A los pocos minutos se puso de pie, y decidió mirar muy
disimuladamente a su vecino.
– Hijo de puta.
Harry estaba de pie, quitándose su traje de baño color amarillo,
dejando ver su desnudo trasero y luego caminó hacia una de las
reposeras acostándose con los ojos cerrados.
– Mierda. – Dijo Louis en voz baja.
Tragó en seco y se quedó mirando a su desnudo vecino tomar sol.
– ¿Media hora? – Inquirió Liam tomando asiento en el despacho
de Louis.
24
Era lunes al medio día, habían estado trabajando por horas hasta
que decidieron sentarse a almorzar en la oficina de Louis.
– No es normal mirar a tu vecino desnudo Louis. – Dijo serio
Zayn.
– Y mucho menos por media hora.
– Es acoso.
– Depravado.
– Asqueroso.
– Y ni hablemos de los términos legales, por le amor de Dios. ¿En
que estás pensando?
– Eras una persona seria.
– ¡Ya lo sé! ¿Pueden parar?
Louis se dejó caer en su silla frente al escritorio, posó su cabeza
sobre sus manos y frotó su rostro con fuerza. Pero lo único que
venía a su mente era su sensual vecino desnudo tomando sol.
Estaba jodido.
– ¿Y te ha visto? – Preguntó Liam llevando una botella de agua
mineral hacia sus labios.
– No, claro que no.
– ¿Cómo lo sabes?
– Porque estuvo de espaldas y luego se fue.
Sus dos amigos negaban con la cabeza. Ambos sabían que Louis
no estaba pensando con su cabeza. Por lo menos no con la que
tenía sobre su cuello.
– ¿Y el próximo paso va a ser secuestrar a su gato solo para verlo?
– Preguntó Liam.
Louis frunció el ceño sin poder creer lo que su amigo pensaba de
lo que era capaz.
– No. Claro que no. – Bufó. – ¿Por quién me tomas?
Liam levantó una ceja.
– En este momento, por alguien no muy centrado.
Louis no pudo contestar, Zayn también estaba por acotar algo, no
muy sutil, pero los interrumpió el sonido de los golpes de la
puerta.
– Pase. – La puerta de su oficina se abrió mostrando a la mujer de
pelo negro, largas piernas y gafas de pasta oscura. – Magda, ¿Qué
ocurre? – Preguntó Louis.
– Señor, el señor Grey lo está esperando en la sala de juntas. – Su
secretaria lo miró esperando una respuesta.
– Avísale que en seguida estoy con él. – Ella asintió y dejó el
despacho.
Louis se levantó de su asiento y comenzó a caminar hacia la
salida.
– ¿A dónde crees que vas? – preguntó Zayn.
Louis suspiró, recién era lunes.
– ¿No has escuchado a Magda? – Preguntó, ya se encontraba
totalmente nervioso con sus amigos. – Tengo una reunión con
Grey.
– Pero no terminamos de hablar, ¿Qué vas a hacer con tu vecino?
– Siguió Liam. – No puedes seguir así Louis.
– Eso no es problema de ustedes.
Salió de su propia oficina dando un portazo, estaba harto de las
preguntas de sus amigos.
Si, tal vez no fue bueno quedarse a mirar su vecino desnudo a
través de la cerca, pero, ¿Quién lo manda a estar desnudo?
No.
Eso no era justificación, estaba en su casa, y podía hacer lo que
quisiera. Maldito Harry que se cruzó en su vida, y maldito gato
que se le ocurrió cruzarse de jardín.
Tomó el elevador para dirigirse dos pisos hacia abajo, donde se
encontraba la sala de juntas. Su corbata lo estaba ahorcando y
sabía que la reunión con Grey no iba a ser tranquila. Tenía que ser
paciente el día de hoy.
Al llegar al piso indicado, caminó por los largos pasillos que solo
tenían vidrios como paredes y entró en la tercera puerta hacia la
derecha.
Una gran mesa de cristal y sillas negras se ubicaban en el centro
de esta, el gran ventanal de fondo dejaba ver la gran ciudad de
Londres. Grey se encontraba sentado en la primera silla, con su
traje impecable color negro, gomina en su cabello y una sonrisa
en su rostro. Para tener cuarenta años no estaba tan mal.
–Grey. – Dijo Louis a modo de saludo extendiéndole su mano.
–Louis Tomlinson. – Saludó. – Pensé que me dejarías plantado
aquí.
Louis le devolvió la sonrisa al hombre y tomó asiento frente a él.
–Jamás podría. – Le guiñó un ojo – Lo siento por la demora,
estaba en una junta. – Mintió el abogado.
Claro, si una junta significaba hablar de por qué miraba a su
vecino.
Sabía muy bien como era Grey, coqueteaba con Louis desde el
primer día que lo contrató como su abogado. Solamente Louis le
seguía el juego. La cuenta de Grey era muy grande como para
perderla. Llevaban los negocios de su empresa de informática,
pero por eso tenían que llevar las cuentas y los documentos
legales, que no eran pocos. También podría hablar de como se
habían conocido, pero eso no venía al caso.
– Bien, eso parece todo. – Explicaba el abogado. – Fue más fácil
de lo que pensé.
– Si, con respecto a eso. – Grey rascó su nuca. – Me ha llegado
esta carpeta ayer. – Le extendió su carpeta a Louis quién la tomó
con desconfianza y la empezó a leer.
Malditos lunes.
– ¿Te están abriendo una causa por evasión de impuestos y recién
ahora se te ocurre decirme? – Preguntó Louis enfadado, mientras
pasaba hoja por hoja.
– Sé que eres el mejor, sabrás que hacer. – Dijo Grey poniéndose
de pie para salir de la sala de juntas.
– ¿Te vas? – Preguntó Louis.
– ¿Me extrañarás? – Le sonrió.
– Tenemos que hablar de esto. – Ignoró su pregunta.
– Tomlinson. – Le apoyó su mano sobre el hombro – Trabajo
contigo hace dos años, lo harás bien. – Le dio un apretón y salió
de la sala.
Louis bufó y tiró los papeles sobre la mesa, era algo que se podía
ocupar luego. Una malversación de fondos no era un problema
para él, Harry era un problema para él.
Harry y el por qué seguía pensando en él.
Eso fue lo que les dijo a sus amigos una vez que volvió a su
oficina.
– Pareces un libro de Harry Potter. – Bromeó Zayn.
– Harry y el misterio de por qué sigues pensando en él, es un
buen título. – Ambos amigos bromeaban a cuesta de Louis, cosa
que tampoco soportaba más, solo bufaba.
– Amigo vete a casa, descansa un poco. – Le decía Zayn. – No
tienes más juntas por hoy, nosotros leeremos lo de Grey, no
parece gran cosa.
– Si, vete. Te cubrimos por hoy.
Louis odiaba tener que retirarse antes de la oficina por problemas
personales, lo hacia sentir débil. Pero el día de hoy no daba para
más.
Salió del edificio buscando a Steve para que lo llevara a casa.
Todos los días Steve lo llevaba al trabajo y lo devolvía a casa, por
lo que el hombre estaba esperándolo fuera del edificio junto a su
Ronge Rover.
Se montó a su camioneta sin decir una palabra y se dedicó a usar
su teléfono, revisando su Instagram. Sus dedos se movían a
voluntad propia y terminaron buscando @HarryStyles. Y ahí
estaba.
453 fotos
230 seguidos
91027 seguidores
Debía ser conocido, por la cantidad de seguidores que tenía,
empezó a mirar sus fotografías, la mayoría eran de paisajes,
muchas en blanco y negro. Alguna de su cuerpo, bailando, de su
rostro, sus ojos verdes, más paisajes, amigos, un chico que no
conocía, una niña pequeña, su boca, sus rizos, sus ojos otra vez.
Bloqueó el teléfono.
A los veinte minutos llegaron a su casa, eran las cuatro de la
tarde. Solamente quería una ducha y ver una película o
simplemente echarse una siesta hasta la hora de cenar.
Steve abrió el portón eléctrico y entró con el auto, pero antes de
ingresar pudo ver la figura de un hombre frente a la reja.
– Puedes irte a casa. – Le dijo a su chofer. – Ya no voy a salir el día
de hoy.
Se bajó de la Ronge Rover y caminó hacia la figura del hombre
que se encontraba fuera de su casa.
– ¿Qué necesitas? – Le preguntó frio.
– Que dejes de secuestrar a mi gata. – Dijo Harry, no lo notaba de
buen humor. – Sobre todo cuando tengo que trabajar.
– Si no sabes cuidar a tus animales no me eches a mí la culpa. –
Le cuestionó.
– Hace media hora que estoy aquí parado.
Louis solo se cruzó de brazos, enojado, frustrado y totalmente
desconcertado, ¿Qué quería ahora Harry?
– Hay gente que trabaja, ¿Sabes? – Harry bufó.
– Como si yo no trabajara, te recuerdo que te gustó bastante mi
trabajo. – Dio un paso hacia a él poniendo a Louis más nervioso
de lo que se encontraba.
Pero no se movió de su lugar, simplemente quedó a pocos
centímetros del rostro de Harry. Podía ver sus verdes ojos desde
primera plana, y capaz no se cansaría de hacerlo nunca.
Pero tampoco entendía por qué ambos estaban tan a la defensiva.
Volvió al tema inicial.
– Tu gato. – Dijo – Pasa a buscarlo.
Harry siguió con la mirada fija en el y se relamió sus labios,
dejándolos más rojos de lo normal y muy brillantes. A Louis se le
hizo agua en la boca.
Se obligó a centrarse y dio un paso atrás para volverse a hacia la
puerta de entrada. Sintió los pasos de Harry que lo seguían.
Caminó hacia su jardín, sin mirarlo ni una vez, divisó a los dos
gatos en la misma reposera de siempre.
– Malditos gatos. – Murmuró para si mismo.
Louis se quedó parado contra el marco de la puerta mientras
Harry pasaba por lado y caminaba hacia los animales. Desde su
posición podía admirar las largas piernas blancas de Harry y su
cabello ondulado hasta los hombros.
Sin previo aviso las imágenes del día anterior se filtraron en su
cerebro. Definitivamente no podía hacer nada para no pensar en
Harry.
El muchacho se había arrodillado frente a los gatos y les daba
tiernas caricias a ambos, se notaba que amaba a los animales y
algo se movió dentro de la barriga de Louis. Tal vez tenía hambre.
Tomó en sus brazos a su gata blanca y caminó otra vez hacia
Louis, dejando al animal gris durmiendo solo, algo que lo llegó a
entristecer.
– ¿Listo? – Preguntó, Harry solo se limitó a asentir.
Volvió a caminar por delante del chico sin esperar a que llegue a
su lado, pero sabía que venía caminando detrás de él, así que solo
se limitó a llegar a la puerta de la entrada, y caminar por el
pasillo. Hasta que sintió un tirón en el brazo que lo hizo darse
vuelta.
No llegó a hablar, solamente sintió los labios de Harry contra los
suyos. Un simple apretón, sin ningún otro movimiento.
Louis lo alejó.
Por unos segundos solo pudo ver sus intensos ojos verdes, bajó la
vista a sus labios rojos, brillantes que estaban entreabiertos,
invitándolo a seguir. Y así lo hizo. La gata de Harry se removió en
sus brazos hasta que saltó al suelo y Louis tomó posesivamente el
rostro de Harry, apoyándolo con fuerza contra la pared.
129
Sus labios volvieron a encontrase, esta vez con más fuerza, con
más ganas. Las manos de Louis viajaron hasta la cintura de Harry
para poder inmovilizarlo, y su lengua se coló dentro de Harry sin
pedir permiso.
Louis fregaba su miembro, que se estaba levantando, contra el de
Harry haciendo gemir al menor. Le tomó las manos y se las llevó
por encima de la cabeza, mientras empezaba a dejar besos en la
mandíbula, y bajando hacia el cuello y dejando marcas que iban a
ser totalmente visibles el día siguiente. Algo que Louis amaba.
Empezó a imaginarse a Harry con las marcas que él podría
realizarle y se excitó más todavía. Harry solamente temblaba bajo
su cuerpo, con sus ojos cerrados y sus labios abiertos. Volvió a
devorar su boca y a escuchar los jadeos que seguían saliendo
desde la garganta de Harry.
El timbre lo desconcentró. Maldijo dentro de él, pero luego
empezó a pensar en lo que estaba haciendo.
Había besado a Harry, eso no podía ser. Eso no podía volver a
repetirse.
Louis no besaba.
– No vuelvas a besarme. – Le dijo en un tono sombrío, que hizo
estremecer al muchacho.
Harry no dijo nada, solamente bajó sus brazos y empezó a buscar
a su mascota que se encontraba algunos metros de ellos. Louis se
dirigió a la puerta y cuando se abrió su mal humor empeoró mil
veces más.
– ¿Qué haces aquí? – El chico rubio traía consigo un bolso
deportivo. Su cabello estaba más corto que la última vez.
– Es lunes, Señor. – Dijo en tono sumiso, y cayó de rodillas al piso.
– Ahora entiendo el por qué. – Harry pasó por su lado, mirándolo
a los ojos. Sus labios seguían hinchados. No dijo nada más.
Solamente salió de su casa y se perdió de vista.
Louis no pudo evitar sentir algo dentro de él.
– Levántate. – Le dijo a Christopher.
– Si Señor.
Louis suspiró.
– Vete a tu casa Christopher, te he dicho que hemos terminado
con el contrato.
– Pero yo ... —
– Pero nada, el contrato se ha roto. Si vuelves a parecerte por
aquí hablaré con la fiscalía y pediré una orden de alejamiento. No
intentes volver.
Christopher tenía lágrimas en los ojos. Había empezado a
temblar, sabia que no toleraba el rechazo, pero él solo se lo había
buscado.
–Perdóname Señor, por favor. – Las lágrimas caían. – Yo no quise.
–¿No quisiste irte con Cornell? – Río. – Por favor Christopher,
hazte un favor y vete. No estoy interesado en ti.
–Es por ese que salió de aquí, ¿No? – Se limpiaba sus lágrimas.
–Vete. – Claro que no era por Harry, pero no iba a decírselo, no
tenía que interesarle.
–Señor. – Rogó – Yo puedo ser mejor que él, soy mejor que él.
No podría ser mejor que Harry nunca, ni aunque lo intentara.
Harry revivía en las cosas con solo mirarlo.
Bueno, tal vez si era por Harry.
–Vete o llamo a la policía.
Sin más le cerró la puerta en la cara y se recostó en el sillón de la
sala de estar.
Inconscientemente llevó sus dedos hacia sus labios, acariciando
por donde los labios de Harry habían estado hace unos minutos.
No podía creer que el chiquillo se había animado a besarlo, que él
lo había besado de vuelta y lo peor de todo, que le había gustado
tanto.
4
Hacia años que Louis no daba un beso, era una de sus reglas
principales. Sus reglas eran estrictas, él no tenía relaciones
románticas, nunca le había interesado. Por lo menos, no desde la
última vez en la universidad. No tenía necesidad de besar a nadie.
Pero Harry, Harry había aparecido de la nada, y empezaba a girar
su mundo, haciendo que sus pensamientos se vuelvan cada vez
más locos. Probar los labios de Harry había sido el paraíso y eso
no lo podía negar, ni siquiera a él mismo.
Pero no podía que una calentura o excitación del momento
derrumbe su vida, sus principios y en lo que él creía y le gustaba.
Las cosas tenían que cambia respecto a Harry, y debía ser hoy
mismo.
Cuando la noche cayó, no demoró en tomar sus pertenencias y
conducir al único lugar que podría quitar el estrés. Ese lugar que
recurría desde hacía ocho años.
El bar llamado Ming, se encontraba en la zona oeste de Londres,
el club privado dedicado al BDSM.
Debería encontrar un sumiso hoy mismo, uno de una noche que
donde pudiera follarlo en las habitaciones del mismo bar.
7
Zayn y Liam no lo habían acompañado, con la excusa que de que
era lunes, le prometieron ir el fin de semana, pero Louis no tenía
tiempo para eso. Debía sacarse a Harry de su cabeza esa misma
noche.
Saludó a Thomas, el guardia de seguridad de la puerta, en cuanto
llegó. El hombre ya lo conocía y demasiado bien. Se sentó en la
barra del bar, mientras observaba como en el escenario había dos
parejas. Ambos sumisos se encontraban atados mientras recibían
cera caliente en sus cuerpos.
– ¿Sin compañia hoy? – Louis giró para ver un chico que supuso
que tendría su misma edad, tenía cabello castaño, ojos marrones
y una pequeña nariz. Vestía una camisa blanca, demasiada
apretada a su cuerpo y un pantalón del mismo color.
– Si, sin compañía. – Louis le sonrió mostrando sus dientes.
– Parece que he ganado mi lotería. Nunca fuí capaz de
encontrarte solo. — El chico se sentó en la banqueta vacía junto a
él.
– ¿Ya me has visto? – Preguntó sin dejar caer su sonrisa.
– ¿Quién no lo ha hecho? Esa sería mejor pregunta.
– ¿Qué bebes? – Le preguntó.
– Nada, prefiero pasar a la otra etapa.
– Mmmh. – Asintió. – Entonces no perdamos más tiempo, ¿No?
5
El chico se puso de pie, dejando que Louis lo guiara donde él
quisiera.
– Desde ahora soy Señor para tí. – Le dijo Louis en cuanto
entraron a la habitación. Una mano se había posado en la nuca
del castaño, apretando fuertemente, haciendolo jadear. – No me
interesa tu nombre, si quieres parar dirás alto. ¿Entendiste?
– Si, Señor.
– Bien, desnúdate.
Louis se sentó en una se las sillas frente a la cama, encendiendo
su cigarro. Veía como el castaño trataba de desvertirse de una
manera sensual y sonrió. Le encantaba que las personas tengan
esa actitud hacia él.
Se paró en cuando el chico quedó desnudo frente a él, comanzó a
examinar su cuerpo. Era delgado, tonificado. Cerró sus ojos para
aspirar su aroma sobre la nuca del contrario.
Su abdomen tenía tatuada una mariposa que parecía aletear con
cada respiración y dos pajaros en su pecho que volaban sobre su
corazón con cada latido.
Lo más sexy eran esas hojas de laureles que bajaban hasta casi
llegar a su miembro, invitandolo a tomarlo.
Miró sus ojos verdes que se achicaban con una sonrisa. Y casí
gritó.
41
– Vistete. – Le ordenó.
Sin decir nada más salió del bar, todos los insultos en todos los
idiomas que cualquier persona podía decir se cruzaban en su
mente hacia si mismo.
Este no era el bar donde tenía que estar.
CAPÍTULO 4: PROPUESTA
I'll take you to the Moon and back
Back seat of my Cadillac
Start out slow then play it faster
I'll fly you out to paradise
Take a hit and close your eyes
I know what you fantasize about
Sudaba, tenía que trepar justo en la parte del estribillo y afianzar
sus piernas marcando un perfecto back hook. Sus piernas
mostraban todos sus músculos forzándose, y tensándose debajo
de su piel. Giró y quedó de cabeza para lograr un perfecto bat.
Empezó a descender de cabeza y giró hasta quedar en el frio
suelo.
Boy, I'll get you so high
Let me blow your mind tonight
Tonight
Tonight
Tonight
Volvió a trepar para girar y mientras Tonight resonaba en su
cabeza.
Terminó la coreografía con un shoulder mount twisty. Le salía
perfecto y se sentía orgullo de si mismo.
Bajó el volumen de la música y se dirigió a su cocina para buscar
agua, cuando miró la hora sabia que estaba un poco retrasado, y
la confirmación le llegó cuando escuchó el timbre sonar. Tomó
una de las toallas de mano y caminó hacia la entrada de la casa
para atender mientras limpiaba el sudor de su rostro.
–¡Es tarde Harry! – Su amigo entró como un rayo y se encaminó
hacia la cocina. Harry lo tuvo que seguir.
– ¿Y si es tarde por qué entras? Vámonos. – Le dijo de mal humor.
Niall se giró para mirar a su amigo, también de mal humor. Lo
señalo moviendo su dedo a lo largo del cuerpo de Harry.
– ¿Irás así?
Harry bajó la vista y miró su propio cuerpo, estaba sudado por
haber entrenado horas y horas. Solo con su bóxer negro. Su pelo
estaba enmarañado y atado en una coleta.
– Ahora me cambio. – Dijo despacio y empezó a darse la vuelta
para subir hasta su habitación.
–Dúchate. – Le ordenó Niall sentándose en el sofá y prendiendo
el televisor.
–¿Y para que quieres que me duche si voy a volver a sudar?
– Preguntó haciendo un berrinche.
– ¿Para no tener que olerte en el trabajo, tal vez?
4
Harry no emitió sonido y subió los escalones hacia el piso
superior para darse una ducha.
El agua hirviendo chocaba en sus músculos definidos pero
cansados. Toda la semana se había estado sobre exigiendo a sí
mismo. La danza hacia que no pensara y no pensar estaba bien
para él en ese momento.
Se dirigió hacia su habitación y eligió su ropa deportiva y tomó su
bolso. Guardó otra muda para la vuelta y bajó las escaleras, con el
cabello todavía chorreando y haciéndose una coleta.
Buscaba a Niall por la casa, pero no se encontraba donde lo había
dejado. Suspiró.
Lo siguió buscando hasta que divisó la puerta que daba hacia el
jardín se encontraba abierta.
– Lo voy a matar.
Corrió hacia su jardín y encontró a su amigo sentado junto a la
piscina, Chocolate estaba junto a él.
– ¿Por qué lo has dejado salir? – Preguntó furioso y llegó al lado
de su mascota tomándola en brazos.
– Estaba llorando el pobre bicho. – Contestó encogiéndose de
hombros y levantándose de su lugar.
— No le digas bicho, y no puede salir.
Comenzó a caminar hacia dentro, donde dejó el enojado animal.
– ¿Por qué no lo dejas salir? Es un gato Harry. – Preguntó el
rubio.
– Tiende a irse del vecino. – Respondió seco.
Tomó sus cosas y se dirigió hacia afuera donde se encontraba su
auto estacionado.
– Ya era hora de que lo traigas. – Dijo el rizado refiriéndose a su
Audi tt.
Tomó las llaves que Niall le entregaba y caminó hacia la puerta del
conductor. Un ruido de puerta lo desconcertó y miró hacia la
casa de su vecino.
Y ahí se encontraba, vestido con un pantalón de vestir negro, una
americana y corbata del mismo color. Su cabello lacio color
caramelo caía sobre sus gafas ray ban de aviador. Vio justo en el
que su lengua mojaba sus finos labios, dejándolos más rojo de lo
normal. El hombre gritaba poder por todos sus poros.
– Vamos. – Le ordenó a su amigo, obligando a apartar la vista de
ese ser.
Niall entró lo más rápido que pudo y Harry encendió el auto y
aceleró haciendo sonar los neumáticos contra el pavimento.
— Así que ese es tu vecino. – Exclamó el rubio. – Wow.
Harry le dio una mirada amenazante, pero eso no logró callarlo.
– Te entiendo que me dejes el auto una semana solamente para
un viaje con ese jefe de la mafia.
– Es abogado, no mafioso. – Contestó seco.
— ¡Ajá! – Gritó divertido. – Buscaste información.
Mierda. Harry bufó y encendió el estero poniendo música a
fondo, pero rápidamente su amigo lo apagó.
– ¿Qué? – Preguntó furioso.
– ¿Es por él que tu humor está de perros?
– Puede.
– ¿Me vas a contar? – Insistió.
– Ya lo sabes, ¿Qué quieres que te cuente? – Se giró para mirarlo
cuando un semáforo cambió a rojo.
– Solo se que ese es Tomlinson. – Harry asintió con la cabeza. –
Dominante. – Volvió a asentir, mientras la lista de Niall iba
tomando forma. – Ahora me cuentas que es abogado, y se que te
lo has follado en el club, pero nada más.
Harry bufó.
– No me lo follé. – Gruñó.
– ¡Claro que no! – Río. – Es un Dom, el te folló a ti.
17
– Niall. – Advirtió el rizado. – No follamos, punto.
– Pues entonces cuenta.
Se acercan al bar y sabia que su amigo no iba a parar, era mejor
hablarlo solos y no con todos frente a ellos.
– Chocolate se hizo amiga de su gato, se escapó a su casa, y
cuando la fui a buscar lo conocí. – Explicaba, Niall se estaba
poniendo rojo – Luego a la noche apareció en el bar y ¿Qué
mierda te pasa? – Niall soltó todo el aire que tenía dentro en una
gran carcajada que resonó dentro del auto.
– ¡No, no Jajajaja! – Se tapaba la boca. – Es lo más estúpido que
escuché. – Seguía riendo y Harry quería pegarle.
– ¿Qué?
– ¿Conociste a ese hombre por tu gato?
– Si.
Volvió a reírse tomando su estómago.
– Por favor sigue— – Dijo entre risas.
Harry se tomó el puente de su nariz con sus dedos, tratando de
verdad en no pegarle a su amigo.
– Bueno la noche del bar, le hice una mamada, nada raro. –
Terminó de explicar.
– ¿Y que más?
– Y nada más. – Contestó seco.
– ¡Claro que hay más, ¿Y cuando te fuiste con él? Dejándome esta
preciosura de auto solamente para irte con él.
– Creo que pensó que era pobre y no tenía auto. – Confesó. – Me
dijo que lo que pasó no volvería a pasar. – Siguió hablando,
estaban a dos cuadras y tenían que terminar con el tema. – Luego
lo vi mirándome mientras tomaba sol.
– ¿Te miraba mientras tomabas sol? – Preguntó divertido.
– Si. – Harry rio – Creo que estuvo bastante tiempo
observándome.
– ¿Y que le dijiste?
– Nada, solo me desnudé y sentí como se chocó la cerca. –
Ambos rieron, Harry se acordaba perfectamente de la cara que
tenía Louis, cuando creía que él no se había dado cuenta.
– Eso es muy asqueroso. – Dijo Niall. – Que te miraba, digo.
– Si, pero me divertí. – Volvió a reír pero luego se puso serio. – El
lunes fui a buscar a Chocolate porque otra vez estaba en su casa,
lo besé. – Niall abrió la boca y lo miró serio. – Pero luego llamaron
a la puerta y me dirigió una mirada muy fría, me dijo que no
vuelva hacer eso, creo que me asusté y me quise ir enseguida. –
Niall solo asentía, y Harry empezó a aparcar el auto, ya habían
llegado. – Cuando salí estaba su sumiso de rodillas, fue
impactante.
– Pero Harry. – Empezó el rubio. – Hemos visto cientos de veces
esas escenas en el club.
– Si, pero no lo sé, Ni. – Suspiró. – Supongo que no quería ver a
su sumiso, los demás me dan igual.
– Supongo que es ese tal Christian que mostraban sus fotos.
– Christopher, sí.
Se quedaron callados unos segundos y luego salieron del coche
para empezar a caminar al club.
– ¿Y por qué el gato no puede salir? – Preguntó ahora
confundido.
– Ah eso, para que no vaya a casa de Louis. – Niall asintió, pero
no respondió sobre el tema, sino que se paró en seco y se puso
delante de Harry.
– Harry, en serio, no vuelvas a hacer una cosa así aquí de nuevo,
por favor. No en Venus.
Harry cerró los ojos y suspiró, pero asintió con la cabeza.
– Ya lo sé, estuvo mal.
– Si Josh se entera... – Empezó, pero lo cortó, no quería volver a
oír su nombre.
13
– Ya lo sé, fui estúpido.
Grind me down, roll me up
Press me up against your lips
Let me fill, fill your lungs
Then breathe me out
–¡Paren! – Gritó Niall. – ¿Que mierda estás haciendo Beatriz?
El club abría sus puertas en 45 minutos y todavía no podían hacer
la coreo las tres personas juntas. Harry volvía a estar sudado, sus
boxers estaban empapados al igual que todo su torso, Niall estaba
rojo por el esfuerzo.
–¿Qué mierda te piensas que hago? ¡Estoy bailando! – Gritó con
su chillona voz la chica.
– No, no es cierto, me vives pisando y ni siquiera subes alto como
deberías.
– Muérete Horan, a Harry no le dices las cosas que hace mal.
– ¡Es porque no hace nada mal!
Harry suspiró y se fue al costado a buscar su botella con agua,
donde estaba se encontraba Cristina.
– Pueden estar así por horas. – Exclamó divertida.
– Ni lo digas, estoy exhausto.
Cristina era la encargada del maquillaje de todos los chicos que
bailaban en el bar. Se habían hecho amigos desde un principio. La
petiza chica de veinticuatro años, cabellos negros al hombro y
una gran sonrisa que deslumbra al mundo era una bocanada de
aire fresco en la vida de cualquiera.
– ¿Qué le pasó a su pie? – Dijo agachándose y tomando el tobillo
del chico.
– Oh, nada. – Dijo avergonzado.
– Harry eso no es nada. – Se levantó preocupada. – Está
hinchado, tienes que ir al doctor.
Harry asintió.
– El lunes iré, solo me caí ensayando en casa.
– Cariño, sabes que no debes sobre exigirte. – Le acarició las
mejillas. – Harry sonrió y asintió con la cabeza.
– ¡Otra vez Harry! – Lo llamó Niall.
Cris pasó más de treinta minutos cubriendo de maquillaje el
cuerpo entero de Harry. Por alguna razón, no se permitían portar
tatuajes. Empezando por sus brazos, sus piernas y dejando su
torso para el final.
Empezó pasando el maquillaje y fijador por la gran mariposa que
estaba ilustrada en su estómago, subiendo por los demás, hasta
llegar a las pequeñas marcas que se notaban en su pecho.
Como cada vez que pasaba, Harry se quedaba sin aliento y con un
suspiró miró hacia arriba, dejando que su amiga terminara de
maquillarlo y luego le pasara el fijador.
Cuando terminó dejó un pequeño beso en la mejilla de Harry.
– ¿Te quiero, lo sabes?
– Yo también te quiero. – Le sonrió.
Los clientes seguían entrando al club, faltaba unos minutos para
el show.
No era nada nuevo para ninguno. Solo era bailar, y tratar de que
las personas dejen sus billetes.
Harry amaba bailar, amaba el pole dance, y cada vez que la música
sonaba, se podía transportar hacia su mundo ideal.
– Empezamos. – Dijo Niall poniéndose al lado de Harry. Del otro
lado se encontraba Beatriz, con mala cara.
La música empezó.
California grown, rap songs
You see, the best comes out the west
Let me blur, blur your lines
You won't regret it
1
I'll fly you out to paradise
Take a hit and close your eyes
I know what you fantasize about
Harry volaba, estaba en su mundo ideal, sus piernas se unían a las
de Niall y Beatriz no estaba haciendo un mal trabajo. Los tres
actuaban a la perfección y sabían vender su historia como
ninguno otro.
Light me up, burn me through
Sit back relax and take your time
You just need, need a trip
I'll be your getaway
Un destello azul se fijó en Harry.
Por un segundo casi pierde a concentración, pero no lo iba a
permitir. Dio más de él, todo lo que podía.
Boy, I'll get you so high
Let me blow your mind tonight
Tonight
Tonight
Tonight
La música acabó y los tres acabaron con un shoulder mount
twisty, al igual que Harry había practicado en casa tantas veces
esas semanas, el mismo truco por el que su tobillo se hinchaba en
este momento. Pero sonrió.
Había salido perfecto.
Se despidieron del público, dejando lugar al siguiente grupo a
bailar.
– Excelentes chicos. – Felicitó Claire. La encargada de dirigir los
coreos y este lugar.
Los tres se fueron a la parte posterior. Beatriz se fue hecha una
furia buscando su teléfono.
– No puedo creer esté aquí. – Decía.
Harry miró con el ceño fruncido a su amigo.
– ¿Quién está aquí? – Preguntó Niall.
– Que te importa a ti, chusma. – Le contestó Beatriz sentándose
y empezando a teclear en su celular, al cabo de unos segundos
contestó. – ¡Tomlinson, es la pareja de Chris! Y tiene la cara de
venir a un lugar como este, no solo hoy, sino el sábado pasado
también lo hizo.
El rubio miró a su amigo por un segundo, y Harry había
empezado a respirar más fuerte de lo normal.
–¿No era su Dom? – Preguntó Niall sin parecer que le interesaba.
– Dom, pareja es lo mismo.
– Claro que no. – Dijo Harry enojándose , la chica lo miró
confundida.
– ¿Tu que sabes?
3
–Todo el mundo sabe que no es lo mismo Beatriz, por favor. – Dijo
Niall bufando y dándole una mirada asesina a su amigo. – Seguro
tienen un contrato de por medio o algo así, no puede ser una
relación.
La chica bufó y se dedicó a seguir escribiendo en su teléfono,
mientras los amigos se quedaron sentados por unos instantes
mirándose, mientras se comunicaban por miradas. Ambos sabían
lo que decían sin decir una palabra en voz alta.
La puerta de los vestidores se abrió, no eran los del segundo acto,
tampoco era Cris.
Un hombre que portaba un fascinante traje de tres piezas de
color azul marino se adentraba en la habitación. Su cabello estaba
peinado hacia atrás dejando ver un pequeño jopo y una mirada
totalmente seria.
Harry quedó embobado por la vista, su amigo quedó igual pero
fue Beatriz la que se adelantó a ellos y se dirigió al hombre de
terribles ojos azules como el cielo.
–Señor Tomlinson. – Dijo ella. – Soy Beatriz un gusto, aunque
supongo que haz oído de mí. – decía en tono risueño la chica.
Louis la miró confundida unos instantes, y su vista viajo hasta su
vecino que se encontraba en shock todavía.
– Oh que tonta soy. – Seguía la chica. – Soy amiga de Chris.
– ¿Perdón, quién? – Preguntó serio volviendo la vista a la
muchacha.
– Christopher, su novio. – Dijo riendo.
–Discúlpame, yo no tengo novio. Creo que estás confundida. – La
mandíbula de la chica cayó hacia el suelo, sin saber que decir,
pero en seguida se recompuso.
– Claro, es su sumiso, ¡Que tonta soy! – Río.
– Solo estoy buscando a... – Pero no logró terminar la frase
cuando el rizado empezó a negar con la cabeza con todas sus
fuerzas y Louis frunció el ceño.
– Sácalo. – Le susurró Harry a Niall quien reaccionó como si le
hubieran encendido un dispositivo en su interior.
Niall corrió hacia la puerta y se paró junto a Beatriz.
– Disculpe, pero no es lugar para clientes. – Dijo seco. – Debe
irse.
– No seas mal educado Niall. – Le dijo la chica. – Es más que
bienvenido Señor Tomlinson.
– Solo váyase, por favor. – Dijo el rubio y Louis solamente miraba
a Harry que seguía negando con la cabeza.
– Solo buscaba el baño. – Dijo Louis, mirando a Niall.
– Claro, saliendo de aquí a la derecha. – Le indicó y le abrió la
puerta para que saliera.
Niall cerró la puerta tras él y se dirigió a su lugar junto a Harry
otra vez.
– ¿Cómo puedes ser tan mal educado? – Bufó la chica.
– ¿Cómo puedes ser tan regalada? – Le contestó de vuelta.
– ¿Regalada yo? ¡A mí no me interesa Tomlinson! – Harry se
carcajeó y recibió una mirada asesina de la chica.
– Como no... – Bufó.
– Claro que no, solo me interesa que mi amigo está muy mal por
él. – Volvía a escribir en su teléfono.
Ninguno de los dos quiso seguir discutiendo con la muchacha
porque sabían que no iba a llevarlos a ningún lado.
Varias horas después sus dos bailes, y su pasada con los clientes
el día laboral había llegado a su fin. Todos se encontraban en las
duchas, Harry estaba enojado por tener que haberse duchado
tres veces ese mismo día, pero no tenía otra opción, había
transpirado muchísimo y debía quitarse todo el maquillaje.
– ¿Qué no le interesaba Tomlinson? – Se burló Niall. – Fue
corriendo hacia sus piernas.
Harry río por le comentario de su amigo, y era verdad. A penas
habían salido Beatriz había corrido sin ningún disimulo hacia el
vecino de Harry, haciendo un baile solo para él y subiéndose
ahorcajadas de él, para poder frotarse. Harry sintió asco, pero
cuando los miraba, Louis solo lo miraba a él.
– Lo más gracioso es que no le dejó ni una mísera libra. – Se
siguió carcajeando Niall.
Harry recordó que tampoco le había dejado a él. Rata.
– Debe ser un miserable, por eso tiene tanto dinero. – Dijo Harry,
haciendo que Niall se riera aún más.
Salieron de las duchas y luego de cambiarse se dirigieron a la
salida. Harry debía llevar a su amigo hacia su departamento en el
centro de la ciudad. Todavía faltaba por lo menos una hora hasta
que pudiera dormir en su cómoda cama.
La noche fuera del club era cálida, como todas las noches de
verano, con sus shorts deportivos y una sudadera encima estaba
más que bien. Empezaron a caminar hacia donde el rizado tenía
su auto, pero no caminaron más de diez pasos cuando un hombre
de ojos azules los interceptó.
– ¿Podemos hablar? – Preguntó el castaño hacia Harry,
ignorando totalmente a Niall.
– No. – Dijo seco y siguió caminando, pero no llegó muy lejos,
porque Louis tomó una de sus muñecas y lo obligó a pararse. –
No me toques, Louis. – Le pidió Harry con una voz apagada.
2
– ¿Ahora me ignoras? – Notaba una décima de enfado en su voz.
– No, aquí no. – Dijo el rizado e intentó seguir caminando.
– Harry.
– Louis. – Lo llamó Niall y este lo miró por primera vez. – Te dijo
que aquí no, es su lugar de trabajo.
Louis recapacitó en un segundo y soltó al rizado, ambos amigos
escucharon un lo siento demasiado bajo y luego el castaño se dio
media vuelta para dirigirse a su Ronge Rover y salir a toda
velocidad. Ambos se quedaron parados hasta que desapareció de
sus vistas.
Se subieron dentro del Audi de Harry y este soltó todo su aire.
– ¿Qué es lo que quiere ahora? – Preguntó acelerando.
– Seguro se ha enamorado de ti. – Se burló Niall.
– Si claro. – Bufó. – Si Beatriz se entera de lo que ha pasado le
contará a su amigo y no quiero tener problemas.
– Beatriz y su estúpido amigo son el menor de tus problemas si
se enteran en el club que andas con Tomlinson. – Dijo serio su
amigo. – O con cualquiera.
Harry trago en seco y se concentró en conducir hasta el centro
de la ciudad.
– ¿Seguro que no quieres quedarte? – Preguntó su Niall.
– No, gracias Ni. Solo quiero dormir en mi cama. – Suspiró
cansando.
– No te decía a ti. – Empezó a acariciar el tablero del Audi.
– Oh por favor, vete.
Ambos rieron y luego de ver como su amigo entraba en el edificio
aceleró rumbo a su casa.
Luego de veinte minutos el rizado estaba llegando a su hogar. Al
llegar a su calle divisó la Range Rover de Louis que se encontraba
estacionada en la calle y no guardada dentro de la casa como era
costumbre.
Harry presionó el control para abrir su portón automáticamente y
entró a su garaje sin bajarse de su carro. Esperó unos minutos
antes de bajarse, suspirando y sin saber lo que pasaría. Salió del
garaje y caminó hacia la puerta de entrada donde su instinto le
decía que tenía que ir.
Y no se confundió.
Louis Tomlinson estaba parado en la puerta de su casa, sin haber
tocado siquiera la puerta, solo esperando que Harry pensara que
tenia que abrirle.
–¿Qué quieres Louis? – Le preguntó Harry, pero no se corrió para
dejarlo pasar.
El castaño lo miró de arriba hacia abajo, comiéndolo con la
mirada y ocasionó un leve rubor en las mejillas del rizado.
– Necesito hablar contigo. – Contestó seco.
– Bien, habla.
Harry se cruzó de brazos y esperó a que el hombre hablara.
– Vengo a proponerte algo. – Dijo, ahora mirándolo a los ojos.
Harry no contestó, solo espero con una ceja levantada a que
continuara. – Quiero que seas mi sumiso.
Harry no contestó, solamente lo observó. El hombre parecía
impecable, no parecía estar ebrio como la última vez, su traje
estaba intacto, su cabello perfectamente peinado y sus labios
rosas listo para ser besados. Solo que la última vez no salió bien.
–La última vez que nos vimos, me dijiste que no me acercara a tí.
– Me besaste. – Le indicó en tono de reproche – Yo no beso, a
nadie.
Harry se carcajeó por la estúpida frase que acababa de decir el
castaño, pero paró cuando se dio cuenta de que no era broma.
– ¿Solo a Christopher? – Inquirió.
– No, a nadie. – Aseguró. – Jamás he besado a Christopher, ni a
ningún otro sumiso.
– ¿Por qué yo?
– ¿Puedo pasar?
– No.
Louis suspiró y se tomó sus cabellos con ambas manos tirándolos
hacia atrás.
– De verdad, necesito hablar contigo.
– Estamos hablando. – Le contestó Harry con una sonrisa torcida.
– ¿Por qué yo? – Volvió a preguntar.
– No lo sé – Contestó seco.
– ¿No lo sabes? – Río.
– ¡No lo sé! – Casí gritó, pero volvió a relajarse. – Solo me existas,
me calientas, me gusta pensar en ti, me gusta lo que haces en
Venus, me gustas tú Harry, ¿No es suficiente?
Harry sonrió más todavía, le gustaba que el hombre que parecía
tan serio y recto perdiera los estribos.
– ¿Sumiso? – Le preguntó.
–Tú mismo sabias lo que hacía, supongo que estas familiarizado
con el tema.
– Si, mucho. – Le contestó seguro.
– ¿Entonces? – Louis parecía desesperado.
11
– Lo tengo que pensar.
–¿Estás en pareja o algo así? – Le preguntó Louis acercándose. –
El rubio del club...
– No, Niall es mi amigo. – Louis asintió – ¿Qué hay de
Christopher?
— No existe más en mi vida.
– Bien. – Asintió, no podía creer que empezaba a pensarlo.
– ¿Entonces? – Volvió a preguntar.
Harry río, por más que su vecino lo traía loco, no era una decisión
que se tomara a la ligera, mucho menos a las cinco de la
madrugada.
– No esperarás que te dé una respuesta ahora. – Le dijo cómico.
– Si. – Contestó firme, dio un paso hacia adelante y ahora solo
unos centímetros de distancia, encontraban sus bocas.
– Pues debo pensarlo, no te lo diré ahora. Estoy cansado,
necesito dormir.
Louis pareció pensarlo un poco, mirando un punto fijo en el
interior de la casa de Harry que no pudo conocer y empezó a
asentir con la cabeza.
– Está bien. – Aceptó. – Si te decides que sí, o si tienes dudas
puedes pasar el lunes o cualquier día de la semana por mi oficina,
podemos hablarlo tranquilamente.
– ¿Oficina? – Preguntó atónito – Literalmente vives junto a mí,
¿Por qué irme a otro lugar? – Louis soltó el aire de sus pulmones.
– Es algo más formal, como trabajo. – Le guiñó un ojo.
– Bien, supongo que tienes la dirección. – Levantó su ceja.
Louis tanteó los bolsillos de su americana y sacó una tarjeta
blanca, donde tenia sus datos y los datos de su buffet de
abogados.
– Bien lo pensaré, si no aparezco supongo que tienes la respuesta.
Louis lo miró a los ojos por unos segundos, su mirada era
profunda, como si intentara transmitir millones de pensamientos
en un mismo momento. Empezó a acercarse a Harry, quien se
quedó estático en su lugar conteniendo la respiración, no podía
evitar sentir que su corazón iba a salir de su pecho por lo rápido
que latía en ese momento.
– Espero que digas que sí. – Le susurró cerca de su oído, y luego
se movió y pasó la punta de su lengua por el lóbulo de su oreja. –
Te estaré esperando lo que haga falta.
Sin esperar respuesta, le dio una última mirada a los ojos y se
volvió para dirigirse camino a su casa.
Harry suspiró y entró cerrando la puerta con fuerza.
– Ser un sumiso de Louis Tomlinson.
No sonaba tan mal.
CAPÍTULO 5: CONTRATO
– ¿Y qué vas a hacer? – Niall estaba recostado en la orilla de la
piscina de Harry, con un traje de baño azul marino, gafas de sol y
los brazos doblados por debajo de su cabeza.
– No lo sé. – Harry nadó hacia él.
Hoy era miércoles, el único día que el club estaba cerrado y que
no debían ensayar. Él le dejaba un día de descanso al pobre
tobillo, que cada vez se encontraba peor.
– Yo te lo digo amigo, Tomlinson debe estar que echa humo por la
nariz. – Harry río. – En serio, con lo desesperado que se veía el
sábado por la noche y todavía que no aparezcas por su oficina,
debe estar loco.
– No creo ser tan importante, buscará a otro. – Niall se quitó las
gafas oscuras.
– ¿Entonces es un no?
– No lo sé. – Bufó. – ¿Qué hago?
Niall se carcajeó y se sentó mojando sus pies con el agua.
– Yo no voy a decirte que hacer, ¿Te interesa estar con
Tomlinson?
Harry se quedó callado unos instantes y luego sus mejillas
empezaron a arder y subir varias tonalidades de color.
– Claro que te interesa. – Dijo riendo. – Entonces hazlo, siempre y
cuando soportes ser un sumiso, no será una relación Harry.
– Ya lo sé, no quiero una relación. – Dijo subiéndose a la orilla
junto a Niall. – Pero no puedes negar que Louis es... – Se quedó
callado buscando una palabra que lo describa.
– Wow – Respondió su amigo. – Tomlinson es Wow, en todos sus
sentidos.
– Si, algo así. – Río.
No había silencio en el espacio, la música resonaba por todo el
jardín, era un día precioso de mucho calor, no había ni una nube
en el cielo, y era algo que había que aprovechar cuando sucedía
en Londres.
Podían hablar tranquilamente porque Harry había verificado que
su vecino no se encontraba en casa, no es que lo había espiado, es
que justo vío el momento en que se subía a su camioneta, y
todavía no había vuelto. Así que, Louis no iba a estar detrás de la
cerca escuchando sus palabras.
Se quedó mirando un punto fijo, pensando en los pros y los
contras de hacer esto.
– Pro – Dijo en voz alta. – Podré follar con Tomlinson.
– Contra.– Contesto Niall. – Estarás atado y posiblemente sientas
dolor.
5
– Pro, me gusta eso – Le guiñó un ojo a su amigo.
– Contra, no será una relación.
–Pro, no quiero una relación sentimental.
– Contra, Josh. – Dijo un tono más bajo.
– No tiene por que saber todo. – Refutó. – Hace meses que no
está en Londres.
–Tienes razón. – Contestó. — Puedes ser cuidadoso en Venus, lo
último que supe es que está en Chicago.
– Pro, la tiene grande, muy grande – Dijo Harry haciendo
ademanes con la mano para enseñarle el tamaño, Niall abrió la
boca en forma de <<O>>
– Pro. – Contestó el rubio – Puedes conocer a esos amigos y
presentármelos.
– Pro, claro que lo haré.
– Pro, al fin harás algo que no sea ensayar esas estúpidas coreos.
– Contra, no besa. – Dijo mirando hacia otro lado.
– Dijiste que no querías una relación sentimental, ¿Cómo es eso
un problema?
– No es que sea un problema, es que es raro. No lo sé. – Se paró
para buscar su cámara de fotos que se encontraba sobre una de
las mesas y volvió a sentarse junto a Niall.
– Pro, me encantaría ver la cara de Beatriz. – Dijo su amigo y
empezó a reírse justo cuando Harry balanceó el obturador con la
velocidad y tomó una perfecta fotografía de la sonrisa de su
amigo.
Le tendió la cámara a Niall para que mire la foto, de su cabello
rubio caían unas pequeñas gotas, sus ojos azules brillaban por la
luz del sol y su sonrisa era radiante.
– No entiendo por qué no vuelves a estudiar Harry, eres un
fotógrafo increíble. – Le devolvió la cámara y comenzó a tomar
fotos de todo su jardín, sobre todo de dos animales peludos que
dormían a unos metros de ellos.
– Sabes que no tengo tiempo, entre los ensayos, el club, estoy
exhausto. – Niall suspiró.
– No tienes que dar tanto de ti en el club, no tienes que ensayar
lo que ensayas, lo sabes.
– Pero también me gusta bailar, lo sabes también.
– Si, pero no ahí. – Antes de que la conversación se vuelva muy
profunda, Niall le dio un codazo suave en las costillas de su amigo
– Suma tener un Dom a la lista de quehaceres.
Harry río.
– ¿Cuántos pros y contras llevamos?
– ¿A quien le importa? – Contestó Niall – ¿Has visto su rostro, su
barba, su cabello, su cuerpo?
2
– Si. – Contestó sonriendo.
– Amigo o lo haces tú, o lo hago yo.
– Eso no. – Dijo frunciendo el ceño.
– Solo estoy bromeando, relájate. – Niall se tiró al agua y Harry
tomó la foto perfecta de su salto.
– Seguro será con un contrato, ¿No es así? – Preguntó cuando
salió.
– Si seguro.
– Bueno, antes de firmarlo pide una cláusula, si te sientes
incomodo, no te gusta o algo así, solo lo dejas. – Nadó hasta Harry
– No pierdes nada con probar.
El viernes por la mañana Harry tuvo que pedir un día de
descanso, cosa que no le agradó a nadie del club, salvo Niall y
Cristina que lo apoyaron completamente. Su tobillo se estaba
volviendo de un color morado, por lo que tuvo que ponerse una
bota por la noche. Pero hoy se lo quitó porque quería causar una
buena impresión.
Se estaba montando a su Audi, sus manos temblaban al momento
de querer encenderlo. Se arregló el cuello de la camisa negra
traslucida y aceleró.
Sin quitar la vista de la carretera, trataba de indicarle al GPS la
dirección a la que se dirigía. Se sorprendió cuando se percató de
que era cerca del departamento de Niall, en el centro de Londres.
La respiración se le entrecortaba cada vez más al pensar lo que
iba a hacer, pero la música lo tranquilizaba. Esperaba estar
vestido para la ocasión, pero, ¿Cómo hay que vestirse para firmar
un contrato de sumisión? No tenía ni idea.
Esperaba que una camisa negra que dejaba traslucir los tatuajes
de su pecho y estómago, un skinny jean negro y sus manos
decoradas con anillos sería suficiente. Su pelo estaba peinado con
una coleta, dejando su rostro liberado, haciendo que resalten sus
ojos verdes.
1
Al cabo de media hora Harry se encontraba entrando al gran
edificio de cristal del centro. Había demasiados pisos, y gente que
entraba y salía muy deprisa. El chico solamente entró, pero un
hombre de seguridad lo frenó en la entrada.
– ¿Tarjeta de identificación? – Le preguntó.
– Eeh. – Harry no sabía que contestar. – Solo vengo a ver a una
persona que me está esperando.
– ¿No trabaja aquí?
– No.
El hombre lo miró de arriba abajo y negó con la cabeza.
– Pasa por ese mostrador. – Dijo señalando un gran mostrador
donde había varias personas haciendo fila.
– Gracias.
Caminó hacia allí y esperó que pasen las dos personas que tenia
delante de él.
– Buenos días. – Le dijo una chica sonriente. – ¿A qué piso se
dirige?
Ahora si que no sabía, ¿Cuánta seguridad tenía este edifico?
– Hola – Dijo tímido. – No estoy seguro, voy a ver a Louis
Tomlinson. – Explicó.
– Oh claro, Tomlinson, Payne y Malik asociados se encuentra en
el piso 35. ¿Puede pasarme una identificación?
Harry sintió y le entregó su ID, la chica completó un par de datos
y le entregó una identificación con su nombre y debajo decía
"invitado", le devolvió la ID y lo dejó marchar.
Agradeció y caminó hacia los grandes elevadores de color plata y
se montó a uno apretando el piso 35, aunque estaba repleto de
gente, suspiró y se dejó llevar unos minutos mientras el elevador
iba parando en distintos pisos.
Al llegar al piso 35, solo el bajó y miró a su alrededor. Una
muchacha rubia se encontraba detrás un escritorio y Harry notó
como lo devoraba con la mirada.
– ¿En que puedo ayudarlo? – Le preguntó con un tono de voz
demasiado sexy como para pasar inadvertido.
– Estoy buscando a Louis Tomlinson. – Explicó llegando donde se
encontraba la chica.
– ¿Tienes cita?
– No oficialmente, pero él dijo que pase, supongo que me está
esperando. – Harry le guiñó el ojo a la chica.
No quería coquetear con ella, pero tal vez así se apuraban las
cosas, ya se había cansado de pasar por tantas personas.
– Claro. – Le dedicó una sonrisa. — Déjame llamar.
La chica utilizó el teléfono de su escritorio y escuchó que hablaba
con una tal Magda.
A los dos minutos una chica de pelo negro y vestida con un
uniforme de falda gris, llegó donde estaba Harry.
– Buenos días. – Dijo tendiéndole la mano.
– Buenos días. – Contestó Harry tomándosela.
– El señor Tomlinson se encuentra en una junta, no podrá
atenderlo ahora. – Le explicó.
– Oh, no hay problema, puedo esperar. – Esperaría, no volvería a
este edificio y pasar por cuatro personas otra vez para llegar
hasta aquí.
– Preferiría que pidiera una cita, así no tiene que esperar – Le dio
una sonrisa falsa.
– No tengo problema en esperar de verdad.
– Yo... – Harry no la dejó terminar, ya se estaba impacientando.
– ¿Puede avisarle que estoy aquí? Estoy seguro que me hará un
lugar.
Magda suspiró mirándolo varias veces de los pies a la cabeza, y
empezó a asentir.
– Claro, sígueme. – Empezó a caminar por un pasillo de paredes
de cristal y al llegar a la ultima oficina frenó en el escritorio que
se encontraba fuera y tomó su teléfono. – ¿Cómo es tu nombre?
1
– Harry – La chica lo miró esperando que le diera su apellido. –
Solo Harry, él me conoce. – Asintió de mala gana y marco tres
dígitos en el teléfono.
– Señor Payne. – Dijo la muchacha. – Solo quería saber si el señor
Tomlinson sigue en la reunión, hay un muchacho que no tiene
cita y quiere verlo. — Esperó un rato. – Harry. – La otra persona al
lado de la línea seguía hablando – ¿A su móvil? Bien, gracias.
Cortó la llamada y miró a Harry confundida y marcó un número
más largo.
– Señor Tomlinson hay un muchacho que quiere verlo y no tiene
cita. – Harry sonrió, sus nervios ya se habían ido después de todo
este ajetreo. – No, dice que lo quiere esperar.
– Dile que soy el vecino. – Le dijo cómicamente a la chica, se
sentía muy confiado.
– Dice que es su vecino. – Dijo Magda. – ¿Señor? ¿Hola? – La
chica miró el teléfono y luego a Harry. — Me ha cortado. — Le
explicó. — Supongo que debe volver en otro momento, puedo
agendarle una cita.
– Oh, no. – Harry río. – Seguro viene hacia aquí.
– Yo no creo que ... – Pero la puerta del elevador se abrió y un
agitado Louis se dejó ver por ella.
Llevaba un impecable traje de color gris, su cabello volvía a estar
peinado hacia atrás y tenía una sonrisa en su rostro como si
hubiera acabado de ganar la lotería. Cuando se acercó a Harry lo
miro de arriba abajo y le sonrió.
– Pasa. – Le dijo abriendo la puerta de la oficina, y se dirigió a
Magda – No me pases más llamadas, y cancelas mis reuniones por
hoy. Gracias Maggie.
No esperó respuesta y caminó detrás de Harry que se encontraba
viendo la oficina de Louis.
Tenia un piso alfombrado bordó, un escritorio de caoba oscuro y
una gran silla detrás de este. Una pared llena de libros con tapas
de cuero y en el fondo un juego de sillones negros con una mesa
pequeña junto a estos. Pero lo que más le asombró a Harry fue la
inmensa vista que tenía a la gran ciudad de Londres.
– Linda vista. – Le dijo Louis. Harry se dio vuelta para enfrentarlo.
Todos sus nervios habían vuelto a aparecer.
– Sí. – Dijo despacio, sin saber verdaderamente a qué se referia.
– Te has tardado bastante. – Observó y se sentó en uno de los
sillones. Harry lo imitó y se sentó frente a él.
– Hubiera llegado el lunes si no habría que hacer tantas cosas
para entrar al edificio – Le dijo tono de broma, Louis se rio
levemente.
– Te conseguiré un pase.
– Bien. – Se quedaron mirándose unos instante y Harry sentía que
sus mejillas comenzaban a picar.
Louis rompió la vista y se dirigió a su escritorio y volvió con una
carpeta negra y se la entregó al rizado.
– Supongo que tendrás preguntas. – Le dijo, Harry asintió. – Bien,
puedes empezar a leer el contrato de Dom/s. Luego podemos
discutirlo y ver que cambiaríamos. – Dijo. – Claro si es lo que
quieres es firmar. – Lo miró a los ojos. – Si lo lees y piensas que
no es para ti, no pasa nada.
– Claro – Le dijo inseguro.
– Es genérico, todos los contratos son personalizados. – Le seguía
explicando. – Por eso vas a escribirlo y tacharlo las veces que
sean necesarias. Como dije, luego lo discutimos.
Harry asintió y tomó la carpeta y empezó a ponerse de pie.
– ¿Dónde vas? – Le pregunto el abogado.
– A casa, tengo que leer todo esto. – Louis río y señaló el sillón
Harry había estado sentado.
–Lo harás aquí, ahora. – Harry frunció el ceño.
– Me podría llevar horas leerlo. – Exclamó.
– Acabo de cancelar mis citas, estoy libre por si tienes alguna
duda.
Harry volvió a sentarse indeciso y después de ver la sonrisa que
Louis tenia en su rostro empezó a leer el contrato.
CONTRATO ENTRE DOM/s
A día___________ de 20__
ENTRE EL SR. TOMLINSON LOUIS WILLIAM, domicilio en 567
Spaniards, Londres, UK. Quien responde como DOMINANTE.
Y LA/EL SR./A. ___
Harry frunció el ceño y miró a Louis que lo estaba mirando
fijamente.
– ¿Tienes una lapicera? – Louis asintió y abrió su traje para sacar
una lapicera platead de su bolsillo interior. Se la entregó en la
mano – Gracias.
Rápidamente Harry se dispuso a tachar los pronombres en
femenino y escribir su nombre.
Sección 1
1. Los puntos siguientes son los términos de un contrato
vinculante entre el Dom y el/la sumiso/a. Cualquier violación a
un artículo el contrato se entenderá como suspenso para luego a
su finalización. Con una multa en dinero o en especias si así lo
corresponda hacia el Dom.
23
2. El propósito fundamental de este contrato es permitir que el/la
sumiso/a explore su sensualidad y sus límites de forma segura,
con el debido respeto y miramiento por sus necesidades, sus
límites y su bienestar.
3. El Dom y el/la sumiso/a acuerdan y admiten que todo lo que
suceda bajo los términos de este contrato será consensuado y
confidencial, y estará sujeto a los límites acordados y a los
procedimientos de seguridad que se contemplan en este
contrato. Pueden añadirse límites y procedimientos de seguridad
adicionales.
4. El/La sumiso/a acepta que el Dom lo lleve a una visita al
médico antes de comenzar cualquier sesión y será constante con
sus chequeos mensuales. Los chequeos serán completos, no solo
para determinar para ETS sino también para garantizar la salud
de su cuerpo completo.
Harry miró a Louis por encima del papel, y escribió un pequeño
"¿Y tú?" al lado de ETS. Siguió con la lectura.
Sección 2
1— El Dom será responsable del bienestar y del entrenamiento, la
orientación y la disciplina del/la sumiso/a. Decidirá el tipo de
entrenamiento, la orientación y la disciplina, y el momento y el
lugar de administrarlos, atendiendo a los términos acordados, los
límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este
contrato
2— Si en algún momento el Dom no mantiene los términos
acordados, los límites y los procedimientos de seguridad
establecidos en este contrato o añadidos en la cláusula, el/la
Sumiso/a tiene derecho a finalizar este contrato inmediatamente
y a abandonar su servicio al Dom sin previo aviso.
"¿Y mi compensación económica?" Escribió al lado con una
sonrisa.
3— Atendiendo a esta condición, el/la sumiso/a tiene que
obedecer en todo al Dom. Atendiendo a los términos acordados,
los límites y los procedimientos de seguridad establecidos en este
contrato, debe ofrecer al Dom, sin preguntar ni dudar, todo el
placer que este le exija, y debe aceptar, sin preguntar ni dudar, el
entrenamiento, la orientación y la disciplina en todas sus formas.
Sección 3
1— El/La sumiso/a estará disponible todos los días de la semana,
a la hora que el amo requiera.
2— Podrán adquirir un horario para sus sesiones. Pero
considerando el punto 3—1 el/la sumiso/a deberá atender la
llamada del Dom en todo momento.
Harry volvió a reír. "¿Cómo me mantengo si no trabajo?" y siguió.
3— El Dom puede rechazar al sumiso por sus compromisos
previos. Esto está negado al/ a la sumiso/a.
Harry frunció el ceño y miró a Louis. El hombre ahora estaba
sentado con sus piernas abiertas y apoyando los codos en sus
rodillas. La vista no se apartaba de Harry y sus reacciones.
+
"Claro que no." Escribió.
4— El/La sumiso/a estará disponible a las horas asignadas y a las
horas adicionales en los lugares que determine el Dom. El Dom
correrá con todos los costes de viaje en los que incurra el/la
sumiso/a con este fin.
5— El/La sumiso/a estará de acuerdo en viajar en caso que el
Dom necesite salir de la ciudad.
Volvió a escribir "trabajo"
Sección 4
1— El Dom debe priorizar en todo momento la salud y la
seguridad del/la sumiso/a.
2— El Dom no llevará a cabo, ni permitirá que se lleve a cabo,
ninguna actividad que pueda herir gravemente al/la sumiso/a o
poner en peligro su vida.
3— El Dom acepta el control, el dominio y la disciplina del/la
sumiso/a durante la vigencia del contrato. Pudiendo utilizar su
cuerpo cuando lo requiera y optando siempre por lugares
seguros.
4— El Dom puede disciplinar al/la sumiso/a cuanto sea necesario
para asegurarse de que el/la sumiso/a entiende totalmente su
papel de sumisión al Dom y para desalentar conductas
inaceptables. El Dom puede azotar, zurrar, dar latigazos y castigar
físicamente al/la sumiso/a si lo considera oportuno por motivos
de disciplina, por placer o por cualquier otra razón, que no está
obligado a exponer.
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Harry abrió los ojos como platos, y unas imágenes imaginarias
pasaron por su cabeza. Se sonrojó, pero evitó mirar a Louis.
5— En el entrenamiento y en la administración de disciplina, el
Dom garantizará que no queden marcas en el cuerpo del/la
sumiso/a ni heridas que exijan atención médica.
6— En caso de enfermedad o herida, el Dom cuidará a al/la
Sumiso/a, vigilará su salud y su seguridad, y solicitará atención
médica cuando lo considere necesario.
7— El Dom cuidará de su propia salud y buscará atención médica
cuando sea necesario para evitar riesgos.
8— El Dom no prestará su sumiso/a a otro Dom, ni con otra
persona en motivo sexual, aunque no sea relación Dom/s.
9— El Dom garantizará que todo el equipamiento utilizado para el
entrenamiento y la disciplina se mantiene limpio, higiénico y
seguro en todo momento.
10— El Dom puede adquirir otras parejas sexuales u otros
sumisos/as.
Harry miró a Louis, parece que el hombro era una estatua. "Claro
que no" escribió en el punto 10.
Sección 5
1— El/La sumiso acepta al Dom como su dueño y entiende que
ahora es de su propiedad y que está a su disposición cuando al
Amo le plazca durante la vigencia del contrato en general,
pero especialmente en las horas asignadas y en las horas
adicionales acordadas. El Dom deberá saber y entender que pasa
en cada aspecto de su vida para por enfrentar cada situación que
se presente.
No. – Escribió Harry subrayando la última parte
2— El/La sumiso/a servirá al Dom en todo aquello que el Dom
considere oportuno y debe hacer todo lo posible por complacer
al Dom en todo momento.
3— El/La sumiso/a tomará las medidas necesarias para cuidar su
salud, solicitará o buscará atención médica cuando la necesite, y
en todo momento mantendrá informado al Amo de cualquier
problema de salud que pueda surgir.
4— El/La sumiso/a garantizará que toma anticonceptivos orales,
y que los toma como y cuando es debido para evitar un embarazo.
"Claro, cuando quieras." – Escribió debajo. Miró a Louis con una
sonrisa y este levantó una ceja confundido. Luego negó y siguió
leyendo.
5— El/La sumiso/a aceptará sin cuestionar todas y cada una de
las acciones disciplinarias que el Amo considere necesarias, y en
todo momento recordará su papel y su función ante el Amo.
6— El/La sumiso/a no se tocará ni se proporcionará placer
sexual sin el permiso del Dom.
– Esto es horrible. – Dijo Harry en voz alta. Louis se centró en sus
ojos.
– ¿Qué punto? – Preguntó serio.
– Sección 5, punto 6. – Louis río.
– ¿De todo lo que dice te preocupa no poder masturbarte, Harry?
Harry se sonrojó.
– ¿Te sabes los números de memoria?
– Claro, yo lo escribí.
Harry asintió pensando en cuantas veces Louis había hecho esto.
7— El/La sumiso/a se someterá a toda actividad sexual que exija
el Dom, sin dudar y sin discutir.
8— El/La sumiso/a aceptará azotes, zurras, bastonazos, latigazos
o cualquier otra disciplina que el Amo decida administrar, sin
dudar, preguntar ni quejarse.
9— El/La sumiso/a no mirará directamente a los ojos al Dom
excepto cuando se le ordene. El/la Sumiso/a debe agachar los
ojos, guardar silencio y mostrarse respetuosa en presencia del
Amo.
Harry escribió un "Te estoy mirando ahora."
10— El/La sumiso/a se comportará siempre con respeto hacia el
Amo y solo se dirigirá a él como señor o cualquier otro apelativo
que le ordene el Amo. Pudiendo agregar otros apelativos al final
del contrato.
11— El/La sumiso/a no tocará al Amo sin su expreso
consentimiento.
"No"
Sección 6
1— El/La sumiso/a puede elegir a su criterio tres palabras de
seguridad. Teniendo en cuenta que podrá tener una para cuando
esté en un estado normal, una para cuando está llegando a su
punto máximo y una tercera que utilizará cuando se llegue a su
máximo. El Dom acepta terminar la sesión inmediatamente al
momento que sea pronunciada.
PALABRA 1:
PALABRA 2:
PALABRA 3:
– ¿Tengo que elegir las palabras ahora? – Le preguntó a Louis.
– Si quieres. – Le dijo asintiendo. – Puedes usar las típicas, verde,
amarillo y rojo. Luego las puedes cambiar.
Harry asintió y escribió.
Sección 7
1— El/La sumiso/a garantizará que duerme por lo menos 8 horas
diarias.
2— El/La sumiso/a garantizará que come por lo menos 3 veces al
día, con una dieta balanceada.
3— El/La sumiso/a garantizará que se ejercita diariamente con el
fin de garantizar su salud.
4— El/La sumiso/a no fumará y no beberá alcohol.
Tachó la última.
5— El/La sumiso/a deberá ser responsable con su higiene
personal.
Sección 8
1— El/La sumiso/a permite que el Dom elija su ropa.
Harry volvió a reír, pero lo dejó. Estaba seguro que Louis tenía
buen gusto.
2— El/La sumiso/a acepta no perjudicar a su Dom en ámbitos
públicos, como por ejemplo sacar fotografías, videos, hablar de él
en prensa o cualquier medio de comunicación.
Harry suspiró y miró a Louis que tenia su ceño fruncido. Pero lo
dejó.
3— El/La sumiso/a acepta que en caso de desobedecer al Dom
recibirá un castigo.
Sección 9
Actos:
1— Actos con fuego.
– ¿Quién demonios juega con fuego? – Casi gritó Harry.
Louis río y se recostó sobre el sofá.
– Te sorprenderías
– Olvídalo – Volvió a la lectura.
2— Actos con orina, defecación y excrementos.
"No"
3— Actos con agujas, cuchillos, perforaciones y sangre.
"No"
4— Actos con instrumental médico ginecológico.
"No"
5— Actos que dejen marcas permanentes en la piel.
"No"
6— Actos relativos al control de la respiración.
No escribió nada, solo miró a Louis a través de sus pestañas.
7— Actividad que implique contacto directo con corriente
eléctrica (tanto alterna como continua), fuego o llamas en el
cuerpo.
"Dios, no"
Sección 10
¿Acepta El/La sumiso/a lo siguiente?
1— Masturbación
2— Penetración vaginal
"Ja"
3— Cunnilingus
4— Fisting vaginal
– ¿Nunca pensaste en separar todo esto por género? – Le
preguntó serio.
– Es más fácil así. – Respondió.
5— Felación
6— Penetración anal
7— Ingestión de semen
8— Fisting anal
Lo pensó unos segundos, mirando a Louis y volviéndose rojo.
– ¿Qué sucede?
– Nada – Contestó rápido. No le dio el ok, pero tampoco lo tachó.
¿Acepta El/La sumiso/a lo siguiente?
1— Vibradores
2— Consoladores
3— Tapones anales
4— Otros juguetes vaginales/anales
¿Acepta El/La sumiso/a lo siguiente?
1— Bondage con cuerda
2— Bondage con muñequeras
3— Otros tipos de bondage de cuero
4— Bondage con esposas y grilletes32
Dejó todo.
¿Acepta El/La sumiso/a los siguientes tipos de bondage?
1— Manos al frente
2— Muñecas con tobillos
3— Tobillos
4— A objetos, muebles, etc.
5— Codos
6— Barras separadoras
7— Manos a la espalda
8—Suspensión
9—Rodillas
¿Acepta el/la Sumiso/a las siguientes formas de dolor/ castigo/
disciplina?
1— Azotes
2—Azotes con pala
3—Latigazos
4— Azotes con vara
5— Mordiscos
Miró la boca de Louis, lo dejó.
6— Pinzas para pezones
34
7— Pinzas genitales
8— Hielo
9— Cera caliente
10— Otros tipos/métodos de dolor
Dejó todo.
¿Acepta el/la Sumiso/a los siguienes juegos de roll?
1— Age play
2— Breath play
3— Humiliation play
4— Pet Play
5— Rape Play
30
Lo pensó, pero dejó todo.
La siguientes eran páginas en blanco.
– ¿Y lo vacío? – Preguntó.
Louis se paró y Harry se dio cuenta que más allá del gran ventanal
se podía empezar a divisar el final del día. ¿Cuánto tiempo había
estado?
Claro que imaginarse las cosas cada vez que leía algo seguro lo
hizo demorar.
– Es por si quieres agregar algo.
– ¿Algo como qué? –Louis tomó el contrato y se dirigió a su
escritorio.
– No lo sé, Harry. Tus gustos, como quiere que te llame, como
quieres llamarme, cosas que no quieres hacer. – Harry lo pensó
un momento, pero nada venía a su mente, eran muchas cosas en
ese momento. – Lo puedes hacer en cualquier momento
tranquilo.
– Bien.
Harry se paró y caminó hacia él. Louis tenía el contrato que Harry
había garabateado y lo miraba con una ceja alzada.
– ¿Alguna pregunta, Harry? – Preguntó Louis, este negó con la
cabeza – Bien, te llevaré a cenar.
– ¿A cenar? – Harry le preguntó.
– Si, le diré a Steve que te lleve a tu casa y luego paso por tí – Dijo
mirando el contrato.
– Si sabes que tengo carro, ¿No? – Levantó una ceja, Louis lo miró
con una expresión neutra en el rostro.
– Claro. – Frunció el ceño – Vete a casa, pasaré por ti en una hora
y charlaremos de lo que falta.
¿Era la primera orden que le daba? ¿Ya tenia que obedecer?
Bueno de todas maneras una cena gratis no sonaba mal para
Harry.
51
– Está bien. – Empezó a caminar hacia la puerta.
– Adiós, Harry – Le dijo Louis en un tono de reproche por no
haberlo saludado. Harry se giró y le guiñó un ojo.
– Adiós, Señor.
Harry salió de la oficina con una sonrisa burlona y se topó con la
mirada de Magda, pero la ignoró y tomo el ascensor sin mirar a
nadie.
Dejó su identificación en la mesa de la entrada y casi corrió hacia
su auto.
–¿Harry? – Se escuchó la voz de su amigo al otro lado de la línea,
mientras conducía por las calles de vuelta a su casa.
– Lo hice. – Dijo ahora nervioso. – ¿Qué hice Niall?
– ¿Qué hiciste Harry?
– Acabo de salir de la oficina de Louis.
–¿QUÉ? – Gritó del otro lado – ¿Has firmado el contrato?
Harry se dio cuenta de algo.
– Ni... – Empezó – Leí el contrato, pero me he olvidado de firmar
– Se golpeó el rostro con la mano.
– ¿Cómo te olvidas de firmar un contrato que estabas leyendo?
– No lo sé, oh espera... – Empezó a maquinar su cabeza – Creo
que era un boceto, no el original.
– Harry, esas cosas debes saberlas – Niall reía a través de la línea
– Me ha invitado a cenar, me recogerá en una hora – Le contó.
– Esto es bueno, quien pudiera estar en tu lugar.
Harry empezó a escuchar voces por los parlantes, alguien llamaba
a Niall.
–Amigo, debo seguir con el ensayo, mañana me cuentas todos los
detalles
– Claro Ni, nos vemos mañana.
CAPÍTULO 6: CENA
Se dio una ducha lo más rápido que pudo, aunque ya se había
bañado ese día. Dejó su cabello suelo y se vistió con una camisa
blanca y un saco a tono con sus jeans. No sabía donde Louis lo
llevaría, pero no quería estar mal vestido.
Faltaba unos minutos para que se cumpla la hora que Louis le
había indicado que pasaría y volvía a estar nervioso. Él solo se
había metido en esto, lo quería, pero que difícil era calmar los
nervios estando frente de Louis Tomlinson.
En otra ocasión de su vida había experimentado el BDSM en
primera persona, pero solo fue cosa de una vez. Le había gustado,
había sentido placeres que no había sentido antes. Pero hacer un
contrato para tener una pareja sexual, con práctica de BDSM y
que se sintiera dueño suyo, era otro nivel. Jamás lo habría hecho
con ese hombre conoció solo por una noche.
Sobre todo, para Harry que desde los dieciséis años se valía por si
mismo. Nadie cuidaba de él más que el mismo y pensar en
entregarle la vida a otra persona por medio de un contrato le
parecía extraño. Aunque haya tachado esa cláusula.
El timbre de la puerta de entrada lo desconcentró de sus
pensamientos y se dirigió hacia allí para abrirla.
Louis Tomlinson estaba parado junto a ella, con un imponente
traje negro, se había cambiado de ropa, pero seguía vistiendo sus
trajes.
– Hola. – Le dijo Harry en un susurro sin dejar de mirarlo.
– Buenas noches Harry, ¿Estás listo? – Preguntó en un tono que a
Harry le pareció demasiado formal.
– Si, un segundo. – Dijo dándose la vuelta. – ¡Pasa si quieres! – Le
gritó desde unos metros de distancia.
Harry corrió hacia la cocina en busca de su billetera y su celular
que había dejado sobre la encimera y volvió hacía la entrada.
Louis se encontraba dentro de la casa, particularmente en la
esquina de la sala que Harry tenia reservado para hacer sus
fotografías.
Había varias cámaras y diferentes estantes, lentes, trípodes,
flashes y contraluces. Louis miraba todo como si fuera algo de
otro de otro planeta.
– Listo. – Le dijo, llamando la atención de su vecino.
Louis lo miró y volvió a mirar todas las cámaras.
– ¿Eres fotógrafo?
– Oh. – Su voz sonó un poco más quebrada de lo que le hubiera
gustado. – No, solo tomé un par de cursos, pero tuve que dejarlo,
supongo que es un hobby.
Louis solo asintió y volvió a prestarle atención al chico. Harry
sintió la mirada penetrante como si lo estaría escaneando por
dentro.
– ¿Vamos? – Preguntó el castaño, Harry lo único que pudo hacer
fue asentir.
Otra canción de Heavy metal sonaba en la Range Rover de Louis,
no es que a Harry no le gustara, pero definitivamente no era su
estilo favorito.
– ¿Solo escuchas heavy metal? – Preguntó para cortar el hielo que
había dentro del carro.
Louis solo giró la cabeza para mirarlo por un segundo y luego
siguió mirando la carretera.
– Es buena música. – Contestó con una sonrisa.
– No es mucho mi estilo.
– Claro que no. – Soltó una risita y Harry giró su cuerpo para
mirarlo durante el trayecto.
La mandíbula del hombre estaba tan bien definida que le daba
envidia.
– ¿Qué quieres decir con eso? – Preguntó sorprendido por su
respuesta.
– Literalmente vives pegado a mí, si pones música en el jardín se
escucha desde mi casa, y seguro que Sistem of a Down no era lo
que sonaba.
Harry no contestó, aunque se le vino a la cabeza decirle algo de
que lo había estado espiando, pero a la vez no podía dejar en
evidencia que se había desnudado adrede.
Los minutos pasaron y Louis estacionó su carro en el parking de
un lujoso restaurant del centro de la ciudad y le indicó a Harry
que se bajara mientras el tomaba la misma carpeta negra que le
había entregado en su oficina.
Comenzaron a caminar por el parking en dirección al restaurant y
Harry sintió como Louis tomaba su mano derecha y lo dirigía por
el camino. Harry se sonrojó y bajo la vista unos segundos. Pero
después volvió al frente y sacó ideas de su cabeza.
Se supone que era su Dominante, es lo que hacían, ¿no?
– Tenemos una reserva a nombre de Louis Tomlinson. – Le dijo a
la chica que se encontraba en recepción, quien no fue para nada
disimulada en mirarlo a ambos.
El reflejo de Harry fue apretar la mano de Louis unos instantes,
pero se arrepintió en cuanto lo hizo, por eso quiso zafarse el
agarre, pero para su sorpresa, Louis pasó su brazo por la cintura
del menor.
La chica miró el gesto y los encaminó hasta la mesa que tenían
reservada. Harry miraba el lujoso restaurant, las luces eran
tenues, las sillas eran pequeños sillones individuales con tapizado
de terciopelo verde botella y las paredes estaban revestidas con
cortinas beiges. Todas las personas estaban vestidas
elegantemente, Harry agradeció no desentonar tanto.
Se sorprendió cuando la chica que los acompañó, abrió una de las
cortinas que se encontraban casi al final del salón y dio lugar a
una mesa. Entendió que las paredes no estaban tapadas con
cortinas, sino que las cortinas escondían mesas privadas.
La mesa era circular con un sofá de terciopelo verde que se
extendía en la mitad de su circunferencia. Louis dejó pasar
primero a Harry y luego el se sentó a su lado, pero con una
distancia considerable, estaban casi enfrentados. La muchacha
dejó los menús y se retiró cerrando la cortina. Estaban solos.
– ¿Tomas vino? – Le preguntó Louis mientras agarraba una de las
cartas pequeñas.
– Si, claro.
Louis lo miró a través de la carta de vinos con una mirada pícara,
Harry había recordado la clausula que le prohibía tomar alcohol.
Peor claro, él la había tachado.
Se dedicaba a mirar el reducido espacio donde se encontraban,
una tenue música vibraba entre ellos, unos cuadros iluminados
con luces tenues estaban colgados en la pared juntos a ellos.
Louis presionó el botón de un pequeño botón de un aparato
negro que se hallaba en sobre la mesa. Harry frunció el ceño.
– Si quieres que los camareros vengan tienes que llamarlos, de lo
contrario no molestarán en toda la noche. –Harry asintió.
A los pocos minutos un chico de unos veintitantos se arrimó a la
mesa y muy tímidamente abrió la cortina, Louis se dedicó a pedir
un vino tinto y dos platos de carne. Harry no se quejó por el
hecho de que el abogado haya ordenado por el, el plato sonaba
bien. El camarero se retiró informando que en unos minutos
volvería con sus órdenes.
Louis se dedicó a apoyar la negra carpeta sobre la mesa y abrirla,
el muchacho empezó a ruborizarse.
– Bien Harry. – Empezó Louis juntando las manos sobre la mesa y
lo miró profundamente a los ojos – Antes que nada, quiero saber
por qué aceptaste.
Harry lo miró unos instantes, pero no pudo contestar por que el
camarero había descubierto la mesa para servir dos copas de
vino.
– ¿Y bien? – Preguntó una vez que volvieron a estar solos.
– No lo sé. – Respondió bebiendo de su copa.
– ¿No lo sabes?
– ¿Curiosidad? – No tenía planeado decirle que había aceptado
porque le parecía realmente hermoso, o que le gustaba, no podía
que Louis pensara que verdaderamente Harry empezaría a caer
por él y ambos sabían que solo era sexo.
Louis no contestó, se limitó a hacer crecer el silencio entre ellos
generando que Harry empezara a incomodarse.
– Bien, me has dicho que tienes conocimiento sobre esto. – Harry
asintió. – ¿Puedo saber qué es lo que sabes?
Antes de contestar Harry volvió a tomar la copa de vino.
– He tenido una sesión en algún momento de mi vida. – Confesó.
Louis abrió los ojos sorprendido, no esperaba esa respuesta.
– ¿En venus?
– Oh, no. — Río. – Venus no tiene habitaciones, no es de esos
lugares. Es decir, puedes conocer gente ahí, pero todo lo que
hagas es por fuera.
– ¿Cuándo? –Se había acercado más a Harry.
– ¿Cómo es relevante?
– Lo es para mí, ¿Cuándo Harry? – Harry bufó.
– El año pasado, no se la fecha. – Louis volvió a enderezarse.
– Necesito detalles.
– Louis, no voy a hablar de eso. – Le dijo con una sonrisa.
– Yo creo que lo harás. – Le dijo demandante.
– No puedes obligarme. – Louis bufo y señaló el contrato debajo
se su mano. – No lo he firmado. – El hombre levantó una ceja. –
Conocí a un hombre en Venus el pasado año, me llevó a su casa. –
Louis lo miraba serio y el chico creyó que estaba apretando los
puños debajo de la mesa – Me explicó lo que hacía, acepté ser su
sumiso por esa noche, no volví a verlo, ¿Feliz?
– ¿Te gustó?
– No. – Dijo serio.
– ¿Y por qué quieres hacerlo conmigo si no te ha gustado?
Harry apretó los labios tratando de no sonreír.
– Es decir, no me ha gustado él. – Le trató de explicar, por lo que
Louis entendió y no tocó más el tema.
A los minutos la cena llegó, ningún camarero volvería a menos
que ellos lo llamaran.
– Bien, quiero empezar por los puntos que has marcado, ¿Te
parece bien? – Harry asintió. — Primero aclararte que no tengo
ninguna ETS, como has expresado tu inquietud, y ya he pedido
turno con un medico para ti, es de confianza.
– Lo más justo me parecería que te hicieras los mismos análisis
que yo, digo, hacerlo juntos.
– Parece justo, sí. – Louis empezó a anotar en el rayado contrato.
– En segundo lugar, ¿Qué es eso de una compensación económica
para ti?
Harry río mientras tomaba otro sorbo de su copa, haciendo que
se le marcaran sus hoyuelos.
– Dice que si yo infrinjo el contrato debo remunerarte a ti, ¿Qué
sucede si tú rompes el contrato?
– El contrato se termina.
– Exacto, ¿Por qué debería pagarte yo a tí y tu no a mí?
– Los sumisos tienden a romper antes las reglas. – Explicó.
– No me conoces.
– Soy precavido.
– Está bien. — Asintió. – Solo quita eso o agrega que me pagas tu
a mi. – Louis asintió y volvió a anotar.
Louis miraba el contrato, buscando puntos en los que Harry había
tachado, mientras llevaba su copa a los labios, Harry no podía
dejar de observarlo.
– Has dejado el punto de las fotografías. – Remarcó Louis.
– Sí.
– ¿Por qué? He visto en tu casa que es algo que te apasiona.
– Lo hace. – Le dio una sonrisa sincera.
– ¿Te gustaría sacar fotos?
– ¿De nosotros? – Se ruborizó.
– Claro, en la vida o en las sesiones. – Dijo pensativo. – En las
sesiones se podrían usar.
Harry en un punto dejó de escucharlo, pensar en sacar fotos en
las sesiones de BDMS, con Louis desnudo frente a él, era algo que
le volvía loco, y lo excitaba bastante.
– ¿Harry? – Louis chascó los dedos frente él. – ¿Me has
escuchado?
– No, lo siento. ¿Qué? – Louis río.
– Podríamos cambiarlo, puedes sacar fotos, pero dirá que no
podemos exponerlas.
– Me parece justo. — Asintió.
Louis seguía anotando sobre el contrato mientras Harry admiraba
todo a su alrededor, sobre todo al hombre frente a él y los
pequeños gestos que hacía el hombre al escribir, como
entrecerrar sus ojos y sacar la punta de la lengua. Era algo digno
de ver.
– Veo que te preocupa tu trabajo Harry. – Asintió – Bien eso no
debería ser un problema, tendré en cuenta tus horarios y no
coordinaremos sesiones cuando trabajes.
– Me parece bien. – Dijo en un susurro.
Harry en un momento empezó a sentir que todo era algo irreal,
llegó a pensar que no sabía en qué se estaba metiendo, su
corazón latía con fuerza y sus manos sudaban. Pero algo dentro
de él lo animaba a seguir.
– Hay una parte... – Empezó Harry. – Dice que puedes
rechazarme por compromisos previos, pero yo no a ti – Louis lo
miraba directamente a los ojos y asentía serio. – Mi trabajo es
importante, y mis compromisos también lo serán, Louis. – Se
había puesto rojo mientras el abogado empezaba a escribir en el
contrato con el ceño fruncido.
– Lo arreglaremos. – Harry asintió, Louis siguió mirándolo a los
ojos sin siquiera parpadear – Yo también te estoy mirando, Harry.
– Le dio un guiño y volvió su vista a los papeles.
Harry recordó la parte del contrato en el que había escrito, "Te
estoy mirando ahora" y sonrió haciendo que sus nervios se calmen
un poco.
– ¿Qué es lo que no quieres que sepa de tu vida Harry? – Ahora se
enderezó en su asiento y junto sus manos apoyando su mentón
sobre ellas.
– ¿Perdón?
– Sección 5, punto 1: El amo deberá saber y entender que pasa en
cada aspecto de su vida para enfrentar cada situación que se
presente. – Levantó la vista al chico. – Haz escrito, claro que no.
– Estoy consiente lo que estoy haciendo. – Empezó pasándose
una de las manos por su cabello – No tengo problema con la
primera parte, supongo. – Sus mejillas volvían a teñirse. – Pero no
puedes saber toda mi vida.
– ¿Por qué no?
– Porque es mía. – Dijo exasperado.
– ¿Entonces no entiendes lo que estas firmando?
– Si lo entiendo, mierda. – Echó su cuerpo hacia el respaldo del
asiento. – Pero hay una parte de mí que tendrás que vivir en la
ignorancia, y si eso no es suficiente para ti, lo siento, pero no
firmaré.
Louis pareció pensarlo por unos segundos, cada vez se acercaban
más a minutos. Su vista solo se posaba en Harry, quién si lo
miraba fijamente, queriendo saber que es lo que pasaría por su
cabeza. Tomó la copa con agua y le dio un gran sorbo tratando de
calmar los nervios.
Posiblemente este era el final de algo que ni siquiera había
empezado.
Lo entendía, Louis quería y necesitaba tener el control de toda la
situación y él era el principal ítem de la situación.
En esos minutos que parecieron eternos, Harry empezó a pensar
en toda su vida, flashes venían a su cabeza, las imágenes, no se
veía capaz de compartir veintitrés años de su vida con él. Al
menos no en este momento.
– Está bien. – Dijo Louis después de lo que pareció una eternidad.
– Arreglaremos eso. Puedes contarme lo que quieras, y lo que
quieras guardarte yo te entenderé. – Harry asintió. – Pero si hay
algo que te pone en riesgo o eso repercute en mi persona,
necesito saberlo.
– Bien. – Dijo en susurro, sin ser capaz de mirarlo a los ojos.
– En general no suelo tener un solo sumiso, pero veo que has
tachado eso.
– Si.
– ¿Por qué?
– No me gusta compartir. – Dijo encogiéndose de hombros.
3
Louis no dijo nada, pero escribió sobre el ya tan rayado contrato.
Al cabo de un rato el ambiente que antes había estado tenso se
fue aminorando con la llegada de la segunda botella de la noche,
habían dejado de lado el contrato a un lado por unos momentos
mientras el camarero servía las copas de vino y se dedicaban a
hablar de sus casas y sus mascotas.
– Sigamos. – Louis se arremango las mangas de la camisa y lo
miró con una sonrisa. – No has tachado el fisting Harry, me
intriga.
Harry desvió su vista hacia el piso, con sus mejillas totalmente
bermellón.
– ¿Te gusta eso? – Preguntó pícaro.
– No... yo ... – La vergüenza en sus palabras eran totalmente
notable. – No lo he probado.
– Oh, pequeño – Louis río – Eso se puede cambiar, te prometo
que te gustará.
– ¿Sí?
– Claro, no es algo que haremos próximamente de todas maneras,
tranquilo.
Harry se volvió a sonrojar, y Louis riendo victorioso pasó a otra
hoja.
– Hay toda una sección que no has marcado. – Harry asintió. –
¿Lo quieras discutir ahora?
+
– Sí.
– Bien, vamos a ello. – Louis tomó el contrato en sus manos y se
recostó en el asiento – El sumiso acepta los siguientes juguetes:
· Vibradores
· Dildos o consoladores
· Butt plug
· Cuentas anales
· Masajeador de próstata
· Stroker
· Anillos
· Bombas de vacío
· Lubricantes
· Arnés
25
· Esposas
· Antifaz
· Mordazas
· Pinzas
· Sogas/Cintas
· Collares/Correas
· Fustas
· Látigos
– ¿Estás bien con todo eso Harry?
Harry dejó escuchar en la mitad de la lista.
Sus pantalones habían empezado a apretarle, estaba babeando
por el hombre que tenía frente a él e imaginando todas las cosas
que podría hacerle con los juguetes que le estaba nombrando.
– ¿Harry?
–Eeh... Si, si. – Dijo confundido, no tenia idea que le había
preguntado, pero a ese ser, le diría a todo que sí.
– ¿Correas también? – Le preguntó cómico. – En el fondo sabía
que eras una gatita Harry. Bien la otra sección habla de los tratos
verbales, humillación, pet play, rape play... ¿Estas bien con eso?
¿Seguro?
Harry asintió y esperó a que Louis lea sin decir una palabra.
– Castigos. – Harry lo miró a los ojos. – Resumido Harry, no
nombra los castigos porque se lo dejo a mi imaginación del
momento. – Harry levantó una ceja. – Pero nunca pondría tu vida
en peligro, ¿Confías en mí? – Harry asintió despacio – Bien, lo
mismo con la asfixia, no dejaría que te pasara nada, y sería muy
placentero para ti. Pero no lo haremos todavía. – Harry asintió sin
dejar de mirar los azules ojos de Louis, todavía sin dejar de creer
lo que estaba haciendo.
Louis cerró la carpeta negra y se enderezó poniéndose más cerca
de Harry.
– En las sesiones no me llamarás por mi nombre Harry.
– ¿Cómo te llamaré? – Preguntó el chico con un dejo de voz.
– Como tú quieras. – Le dijo con una sonrisa. – Siempre y cuando
sea referido a lo que hacemos, ¿Me entiendes?
– Claro – Dijo pensativo.
– Amo, Dom, Señor, Dueño, o alguno que te guste a tí, mientras
estemos en público podrás llamarme por mi nombre, no tengo
inconveniente en eso. A menos que estemos en un lugar de
BDSM, ¿Lo entiendes?
– Si.
– Bien Harry, ¿Alguna pregunta? – Louis extendió la mano hacia la
de Harry para acariciarle el dorso y Harry se dejó llevar por el
tacto. Solo negó con la cabeza sin dejar de mirar como los dedos
de Louis recorrían su manos – ¿Todavía quieres hacer esto?
Harry desvió la vista de sus manos para centrarse en el rostro de
Louis y asintió con la cabeza.
– Si, claro que quiero. – Dijo muy serio.
– Bien, todavía puedes echarte hacia atrás, no hemos firmado
nada.
– Voy a firmar.
– Primero tiene que darte algo en claro, Harry. – El chico solo
asintió. – No duermo y mucho menos no convivo con mi sumisos.
Se que eso pasa en otros contratos, pero no es mi caso.
– No tenía planeado mudarme contigo de todas maneras. – Le
dijo con una sonrisa.
– En caso del aftercare, estaré contigo obviamente. – Harry
asintió. – Respetaré tu trabajo, pero luego de eso estarás a
disposición mía, ¿Lo entiendes?
El corazón de Harry empezó a latir mas fuerte de lo normal, pero
trató de evitarlo y simplemente asintió con la cabeza.
– ¿Deseas un postre? – El hombre le preguntó, pero Harry no
dejaba de mirarlo a los ojos, había algo dentro de ellos que los
hipnotizaba.
– No, gracias. – Harry le sonrío sincero.
– ¿Te cuidas o algo por tu trabajo?
– No tanto, pero mi jefe nos pide ciertas medidas. – Harry revoleó
los ojos – Pero no es por eso que no quiero postre – Le explicó en
un tono más bajo.
Louis por su parte apretó el botón para llamar al mesero sin dejar
de mirar a los ojos a Harry con una media sonrisa.
– ¿Entonces por qué no quieres?
– Yo... – Se movió para estar más cerca de Louis – Quería
agradecerte por elegirme – Le dijo cerca de su oído.
– ¿Cómo quieres agradecerme, chiquito? – Harry pasó su lengua
por su labio inferior dejándolo levemente más rojo y brilloso.
22
– Ya que todavía no hemos firmado, podemos hacer algo que no
se estipule en el contrato.
– ¿Qué sería eso? – Harry bajó su brazo y posó su mano sobre la
rodilla del abogado dándole un leve apretón.
– ¿Has practicado la adoración? – Preguntó en un tono coqueto.
– ¿Me llamó señor? – El camarero abrió la cortina y Harry
automáticamente se separó levemente de Louis.
– Oh si, voy a pedir un Tiramisú – Dijo con una sonrisa.
– Perfecto, ¿Y usted? – Dirigiéndose a Harry, pero Louis
respondió por él.
– Él se va a comer otro postre, no se preocupe.
El chico solo asintió y se retiró diciendo que enseguida vendría
con su postre.
– ¿Así que quieres practicar la adoración, chiquito? – Harry
asintió varias veces con la cabeza. – Estarás incomodo aquí.
– No importa.
– De rodillas debajo de la mesa, entonces.
Harry asintió y como pudo se arrodilló debajo de la mesa, y se
posicionó entre las piernas de Louis.
17
– Déjame ver que sabes hacer. – Dijo con voz ronca a la vez que
quitaba el mantel para ver el rostro de Harry.
El chico tomó uno de los tobillos de Louis para empezar a besar, e
ir subiendo sus besos por todo el largo de las piernas de Louis.
Sus manos iban masajeando sus muslos.
Los besos y pequeñas mordidas subieron hasta los muslos de
Louis y sus manos contorneaban la cintura, apretando levemente.
Louis cerraba los ojos y se dejaba llevar por las caricias que Harry
le estaba brindando.
Llegó hasta la entrepierna de Louis y miró hacia arriba a través de
sus pestañas antes de besar y tomar el miembro de Louis con sus
labios por sobre el pantalón.
El hombre bajó el mantel rápidamente cuando el camarero abrió
la cortina con su postre.
Harry vio cómica la situación y dejó un leve mordisco sobre su
miembro que ahora se encontraba más duro, haciendo que Louis
de un saltó.
– ¿Qué fue eso, Harry? – Preguntó Louis levantando el mantel una
vez que el camarero se retiró.
– Lo siento, Daddy. – Dijo en una voz inocente que hizo a Louis
gemir.
Harry siguió con su camino de beso y empezó a subir por el
abdomen de Louis. Llevó sus manos a los botones de la camisa de
Louis y lo miró. Louis asintió, dándole permiso para
desabrocharla.
Las manos de Harry eran ágiles con los botones, su boca no se
separó de su abdomen en ningún momento, dejando suaves
chupones que sabía que no iban a generar marcas. Su lengua se
trazaba por un camino húmedo y llegó a besar sus pezones.
Quería llegar a besar su cuello, pero la posición en la que estaba
no se lo permitía, por lo que volvió con su camino de besos por el
torso volviendo a bajar.
– Eres muy bueno adorando a tu Daddy. – Las manos de Harry
viajaron a su cabello acariciando suavemente y mirándolo a sus
ojos. – ¿Eso querías, bebé? ¿Querías que sea tu Daddy?
Harry asintió con una sonrisa, mientras Louis tomaba las mejillas
de Harry y las acariciaba con sus dedos pulgares.
– Ahora vas a comer tu postre, chiquito. – Harry asintió, con un
poco de rubor en sus mejillas.
Llevó sus manos hacia el botón de los pantalones de Louis y luego
bajó el cierre, dejando ver un apretado bóxer negro. Con sus
labios empezó a besar sobre la tela mientras Louis se recostaba
en el asiento.
Las manos de Harry corrieron la tela que ya comenzaba a
estorbarle y el imponente miembro de Louis saltó golpeando su
estómago. Con su lengua empezó a delinear toda su longitud
hasta que llego a la punta y trazó diferentes patrones, jugando
con la punta de su lengua sobre su abertura.
– Basta de juegos, Harry. – Dijo Louis con voz mas ronca.
Harry levantó la vista, y podía ver que los azules ojos del hombre
eran mayormente negros y su pecho subía y bajaba a un ritmo
más elevado que antes.
Con una mano lo tomó y se lo llevó a la boca, devorándolo de una
vez. Escuchó el jadeo de Louis y lo incentivó a seguir. Empezó a
subir y bajar la cabeza degustando el miembro de Louis. Con la
mano libre masajeó las bolas mientras su lengua seguía jugando
con la punta, probando las primeras gotas de presemen.
– ¿Te gusta la polla de tu daddy, no es así bebé? – Louis le agarró
los rizos a Harry y le sacó el miembro de la boca.
– Si, daddy. – Volvió a pasar la lengua por el miembro de Louis.
– Ahora daddy te va a follar esa boquita. – Louis tomó el cabello
rizado con más fuerza y lo obligó a llegar su miembro hasta el
inició de su garganta.
La cabeza de Harry subía y bajaba por la fuerza que Louis le
estaba ejerciendo, tratando de soltar ningún gemido demasiado
fuerte, comenzó a mover sus caderas sintiendo como toda su
longitud entraba y salía de la cavidad.
11
Harry no había roto el contacto visual con Louis, sus ojos estaban
mirando hacia arriba, viendo como el mayor estaba gozando de
con su boca. Su saliva se escurría por las comisuras y podía sentir
el sabor salado que empezaba a salir de miembro del Louis.
Sus ojos estaban brillosos por las lágrimas que empezaban a
salirse, la transpiración en el torso de Louis caía en finas gotas,
estaba cerca del orgasmo, Harry lo sentía.
Subió una de sus manos para acariciar su estómago y la otra
apretaba las bolas, mientras Louis cada vez envestía más fuerte la
boca de Harry sin soltar sus cabellos.
– Vas a tragar todo bebé, no podemos dejar sucio aquí. – Le
susurró con voz ronca.
Harry solo lo miro y sintió como el cuerpo de Louis empezaba a
temblar de sus manos, intentó mover más su lengua para
acariciar la abertura de la punta y con un jadeo Louis se vino
dentro de su boca, sin soltarle el cabello y sin dejarlo mover.
Harry tragó todo, sin darle importancia a las arcadas que le
generaba tener el miembro de Louis dentro de su boca, casi
rozando con su garganta y solando tiras y tiras semen caliente.
Cuando ya había terminado, Louis, suspiró pesadamente y ayudó
a Harry a sentarse en el asiento. Le tomó la cara entre sus manos
y con sus pulgares limpio un rastro de semen que había quedado
en sus labios. En ese momento Harry solo pensó en volver a
besarlo, pero sabía que eso no iba a volver a pasar. Por lo que
cerró los ojos y limpió las lágrimas que seguían húmedas en sus
mejillas.
– ¿Estas bien? – Le preguntó Louis, sin dejas de acariciar sus
labios.
– Si, muy bien. – Le sonrió.
– Bien te llevaré a tu casa.
– El turno para le médico es mañana, Harry. – Le informó Louis
antes de que se bajara del coche, estaban estacionados frente a la
casa del chico.
– Mañana tengo ensayo y trabajo, Louis. – Giró su cuerpo para
enfrentarlo.
– ¿Puedes salir en medio? Solo será una hora a lo sumo.
Harry lo pensó por un momento, podía salir claro, tenía su coreo
ensayada y el bar los sábados abría un poco más tarde.
– Puedo salir al mediodía, ¿Está bien?
– Perfecto, pasaré por Venus a buscarte. – Louis le sonrió y estiró
su mano para acariciar los rizos de Harry.
El chico suspiró y se dejó llevar unos segundos por sus caricias,
luego decidió que ya era hora de entrar.
– Entonces, hasta mañana Lou. – Le dijo Harry en un tono bajo y
empezó a arrimarse a Louis.
2
– Harry ... – Le advirtió el mayor, Harry sabia a lo que se refería
por lo que se limitó a llegar a su cuello y dejar un suave beso ahí.
Louis cerró los ojos por el segundo que los labios de Harry
tocaron su piel.
El chico bajó del auto sin decir una palabra, pero con una sonrisa
en el rostro.
CAPÍTULO 7: CONSULTA
Yeah, breakfast at Tiffany's and bottles of bubbles
Girls with tattoos who like getting in trouble
Lashes and diamonds, ATM machines
Buy myself all of my favourite things
Back hook y seguir con un Front hook. La respiración de Harry ya
se había empezado a entrecortar. Hacia más de tres horas que
estaban ensayando, solamente porque Beatriz no sabía la coreo y
no paraba de equivocarse.
Harry solamente seguía bailando y bailando, pero los músculos ya
comenzaban a fatigarse y si quería que su pie resista al show de la
noche, tendría que descansar.
Been through some bad shit, I should be a sad bitch
Who would thought it'd turn me to a savage?
Rather be tied up with calls and not strings
Write my own checks like I write what I sing, yeah
Niall era otro tema.
– ¡Basta! ¿Y ahora que haces? – Cortó la música para enfrentarse a
la chica que estaba subida en los más alto del caño. – ¡Ahora es el
momento del carrusel, no el Bat!
La chica comenzó a descender con mala cara, hasta apoyar los
pies en el piso.
– ¡Es solo un error Niall!
– ¡No es solo un error! Hace horas que estamos ensayando esto.
– ¿Por qué no te tomas el día? – Harry llegó a su lado con una
botella de agua mineral en la mano.
– No, es mi trabajo.
– Pero no lo estas haciendo del todo bien hoy.
– ¿Del todo bien, Harry? ¡Es un desastre!
– Niall... –
La chica solamente bajó su cabeza y caminó hasta los vestidores
sin decir una palabra, los dos chicos se miraron extrañados. No
era común en Beatriz hacer eso, siempre ella buscaría pelea y se
defendería, sobre todo en contra de Niall.
– ¿Qué le pasa?
– Y yo que sé, ¿Qué mierda vamos a hacer esta noche si la loca
esta está así?
– Tal vez le sucede algo Niall, vamos a preguntarle.
– No, no me interesa, ve tú.
– Está bien, iré yo.
Harry caminó hacia los vestidores bufando, tenía otras cosas por
hacer que ir a consolar a Beatriz. Según él, no era mala, pero si
Niall es con quién estás hablando, era el demonio personificado.
Entró a los vestidores y se encontró con la chica sentada en unos
de los bancos, ya con su ropa puesta y con el teléfono en su oreja.
Sus pies se movían como si estaría impaciente, Harry caminó
hacia ella y se paró en frente.
– ¿Todo bien? – Beatriz levantó la vista y cortó la llamada
telefónica que estaba haciendo.
– No, no en realidad. – Harry se sentó a su lado. – Anoche, un
amigo intentó quitarse la vida.
Harry abrió los ojos y la miró serio, sin saber que decir.
– Eso es... feo, ¿Por qué?
– Es una mierda. – A Beatriz se le salieron unas lagrimas de sus
ojos – Intento llamar a Tomlinson, pero el hijo de puta no me
atiende.
– ¿Tomlinson?
En ese momento Niall entró y caminó hacia ellos.
– ¿Qué pasó con Tomlinson? – Preguntó mientras tomaba un
trago de agua.
– El es la pareja de Chris, por su culpa casi muere.
Harry frunció el ceño y miró a Niall que le devolvió la mirada.
– Tú decías que eran pareja por contrato, un contrato de
sumisión Beatriz, eso no es una pareja.
– Contrato o no, estaban juntos, Niall.
– Claro que no.
– ¿Cómo está él? ¿Por qué hizo eso? – Preguntó Harry antes de
que el par comience a discutir otra vez.
– Tomlinson rompió el contrato y él solamente no lo soportó, lo
encontré en la bañera. – Un sollozo resonó en la habitación. –
Está débil, internado en el Hospital Central.
– Yo creo que tiene otros problemas aparte de eso, uno no se
intenta quitar la vida porque un contrato se termina.
– Niall. – Lo retó Harry.
– Yo hoy no puedo estar aquí, tengo que contactar a Tomlinson. –
Dijo la chica poniéndose de pie.
– ¿Por qué contactarlo? – Harry solo pensaba que en cualquier
momento Louis iba a pasar a recogerlo.
– Es su culpa que él esté así.
– No es mi culpa, creo que lo hemos discutido en la madrugada.
Harry levantó la vista y ahí estaba él. Louis Tomlinson, con su
porte imponente se recargaba contra el marco de la puerta. No
vestía sus tradicionales trajes de trabajo, sino que estaba más
informal con unos pantalones de jeans negros y una remera del
mismo color. Los ojos del hombre se posaron sobre él y
rápidamente corrió su vista y miró a Niall quien movía los ojos
hacia todas las personas presentes sin sabes exactamente qué
decir, o siquiera si debería hablar.
– Yo los dejaré solos, voy a las duchas. – Harry se paró y miró
rápidamente a Louis, quién levemente asintió. Tomó la mano de
Niall y lo sacó del vestuario.
– Pero yo quería escuchar – Se quejó el rubio.
– Niall, no es nuestro asunto.
– Él venía por ti, no a charlar con ella.
– Ya lo sé. – Se desnudó y entrenó a las duchas compartidas que
había en el club para los bailarines, no era pudoroso frente a Niall,
prácticamente habían crecido juntos. – Pero no quiero saber nada
con problemas que no son los míos.
– Sigo diciendo que no es culpa del hombre que haya intentado
eso.
– No sabemos que es lo que ha pasado, quiero creer que no ha
sido culpa de Louis, sino... – No pudo terminar la frase.
– ¿Sino?
– Sino no sabría dónde me estoy metiendo. – Cerró los ojos y dejó
el agua caer sobre su rostro y sus cabellos.
Se dejó llevar por sus pensamientos, no podía creer que el
muchacho rubio que parecía tener aproximadamente su edad
haya intentado quitarse la vida. Se sentía mal por él y por Beatriz,
no sabía que sentiría si Niall intentaba hacer algo así,
probablemente morir con él.
También estaba la parte de Louis, entendía por qué el chico lo
había hecho, enamorarse de alguien que no era correspondido no
debe ser nada fácil. Pero llegar a ese punto... Harry no era
psicólogo ni mucho menos psiquiatra, trataba de entender todos
los lados de la situación, pero si entendía que Christopher
necesitaba ayuda.
– Por eso Harry, ¿Estás seguro de poder hacerlo?
– Perdón, ¿Qué? – Harry miró a su amigo que le seguía hablando,
pero no había escuchado ni una palabra de lo que le había dicho.
– Que tienes que estar seguro donde te metes. – Bufó por tener
que volver a decir todo otra vez. – Tienes que entender que es un
contrato, no es amor. Lo entiendes, ¿verdad? Tu más que nadie
sabe lo que son estos tratos oscuros, no puedes enamorarte de
Tomlinson.
– No voy a enamorarme de él, es solo sexo Niall.
– Bien.
Harry le había explicado en lo que consistía su contrato, trató de
ver los pros y contras, otra vez, y Niall le había dicho que lo haga,
si en verdad quería que lo haga, y que si algo sucedía iba a estar
para él.
Salieron de las duchas, no había señal ni de Beatriz ni de Louis.
Ambos se cambiaron y salieron, tomándose las merecidas horas
de descanso. Por la noche tendrían que hacer el show solos, no
creían que Beatriz iría a volver.
Se despidieron, dejando a Niall con Cristina yendo a almorzar, y
Harry salió a la calle suponiendo que Louis iba a estar esperando
por él.
Y definitivamente ahí estaba él, con sus gafas de sol, apoyado
sobre la puerta de su coche oscuro y una media sonrisa apareció
en su rostro en cuanto lo vio salir.
– ¿Listo? – Preguntó el mayor, Harry asintió y se encaminó hacia
la puerta del acompañante y se subió, Louis hizo lo mismo en el
piloto del auto.
Condujeron en silencio, escuchando suavemente la música de
Heavy metal que usualmente había en el auto del castaño. Harry
lo miraba de vez en cuando, pero Louis no parecía darse cuenta o
por lo menos no parecía importarle.
— Pregunta, Harry. – Dijo una vez que frenaron en un semáforo
en rojo y se giró levemente para poder mirarlo mejor.
– ¿Qué pasó con Christopher? – Soltó sin más, ganando un
suspiro de Louis.
– Por la madrugada tu amiga, la del club. – Trató de explicar.
– Beatriz no es mi amiga.
– Lo que sea, ella me llamó en un ataque pánico o algo por el
estilo. – Harry asintió para que siguiera. – Parece que vive con
Christopher, lo encontró en la bañera y mucha sangre brotando
de sus muñecas cuando llegó a casa.
– Que terrible. – Suspiró – ¿Por qué dice que es tu culpa?
– Dejó una carta suicida dirigida a mi persona, donde me culpaba
por lo que había pasado.
– Dios. – Suspiró – ¿La has leído?
– No. Liam y Zayn se están ocupando del tema.
– ¿Has ido al hospital?
– No, Harry.
– ¿No te sientes ni un poco culpable?
– No.
– Per...
– Harry quiero que entiendas algo. – Se giró un segundo para
mirarlo seriamente. – Cuando te metes en esto tienes que
entender que no soy tu pareja, esto es un contrato, ¿Eso lo
entiendes? – Harry asintió, encogiéndose un poco en su asiento.
– Bien, él sabía dónde se estaba metiendo, yo no tengo ni una
responsabilidad con él desde que el contrato se rompió. Él
rompió una clausula porque se fue con otro Dom, el contrato no
existía.
– No, no sabía que esa fue la razón.
– Ahora lo sabes. – Tomó una bocanada de aire. – Cuando Cornell
lo dejó, porque lo quiso para una follada, volvió conmigo como si
nada hubiera pasado. Pero la confianza y el contrato es
fundamental en mi vida, ¿Entiendes?
– Si.
– Bien. – Harry sintió la mirada de Louis sobre su persona, pero
siguió con la vista baja, dándose cuenta que habían frenado en un
parcking .– Mírame Harry. – El chico lo miró. – No soy un hijo un
de puta, no me hace feliz que haya tomado esa decisión, pero no
permitiré que digan que es mi culpa cuando el simplemente está
obsesionado conmigo.
– Beatriz... – Dijo despacio. – Beatriz dijo que estaba enamorado
de ti, cuando estaban juntos – Louis río tomándose sus cabellos.
– Te puedo asegurar que amor no es chiquito, tu no amas a
alguien y te vas con el primero que se te cruza, muchos tomar esa
decisión y luego culparme; y si así fuera, nunca fue correspondido
de mi parte. Él solo supo que la cagó y no pudo sobrellevar la
situación. – Harry asintió. – Diferente hubiera sido si el contrato
hubiera estado vigente, si hubiéramos seguido con el contrato y
él hacía eso, estaría sentado a su lado tratando de que sobreviva y
probablemente lo ayudaría a buscar un buen psiquiatra. Pero ya
hace un tiempo que no tengo más nada que ver con él, no es mi
problema, y no creo ser una mierda por eso, si tienes otra opinión
todavía puedes echarte para atrás.
Harry no dijo nada, era un mar de pensamientos que tendría que
arreglar en la soledad de su casa, cuando esos ojos azules no lo
estaban mirando. Simplemente desabrochó el cinturón de
seguridad y bajo del coche.
Louis lo siguió segundos después y se encaminaron hacia un
ascensor que se encontraba dentro del parcking y subieron hacia
el último piso.
– El doctor Malak es amigo de mi familia, su hijo Luke es médico
también, éramos amigos en la universidad.
Harry se paralizó por unos segundos, pero suspiró y miró a Louis.
– ¿Doctor Malak? – Preguntó en un susurró. – ¿Anthony Malak?
– Si, ¿Lo conoces? – Harry negó con la cabeza.
– Supongo que lo he escuchado por ahí – Louis lo miró con el
ceño fruncido, pero lo dejó pasar.
Salieron del ascensor, y Harry sintió como Louis tomaba su mano
para encaminarlo hacia la sala. No había muchas personas en ese
pasillo, era el más elevado de todo el hospital.
Louis frenó en una de las puertas blancas y dio unos golpes
suaves con la mano que tenia libre.
– Pase. – Se escuchó la voz de un hombre y Louis abrió la puerta
y entró seguido de Harry. – ¡Louis! ¿Cómo has estado? – El
hombre de cabello negro se paró de su asiento detrás del
escritorio y se paró para darle un abrazo al mencionado.
– Anthony. – Dijo correspondiendo el abrazo. – Él es Harry. – El
mencionado se acercó al hombre y le tendió la mano.
– Un placer conocerte, muchacho. – Harry solo asintió apretando
los labios. – Bien, dijiste que no había mucho tiempo, empecemos.
– Oh si, Harry tiene que volver al trabajo. – Dijo mirando de reojo
al muchacho.
– Bien Harry, puedes pasar al baño y cambiarte hay una bata ahí
que puedes ponerte.
El chico asintió y se encerró en el baño, suspirando. No se sentía
bien, pero tenía que seguir como si nada pasara.
Quitó su ropa y la dobló, dejándola en un mueble y salió solo
vistiendo la bata hospitalaria. Los dos hombres estaban sentados
hablando.
– Bien, Harry. – El médico se paró cuando lo vio salir – Puedes
recostarte en la camilla boca arriba.
Harry asintió, se recostó y miró a Louis por un momento.
– ¿Quieres que salga? – Preguntó el hombre.
– No me molesta, haz como tú quieras. – Louis asintió y se quedó
sentado.
– Bien, Harry. – El médico se puso unos guantes blancos de látex
luego de lavarse las manos. Se puso delante del chico y levantó su
bata, dejando su miembro expuesto, Harry se dedicó a mirar
hacia el techo – ¿Cuántos años tienes?
– Veinticuatro. – Dijo sin despegar los ojos del techo, mientras
sentía las manos del médico tocar sus bolas, era algo muy
incómodo, teniendo en cuenta que Louis estaba mirando todo.
– Bien, nada anormal por acá, puedes pararte y apoyar el pecho
en la camilla.
Harry hizo lo indicado, tratando de evitar la mirada de Louis, pero
le fue imposible cuando su mejilla quedo recostada sobre la
camilla y su vista puesta en él.
El medico puso gel en su dedo y lo penetró, buscando su próstata.
– ¿Cómo es tu apellido Harry? – ¿Por qué este señor hacia
preguntas en los momentos más incomodos?
– Styles. – El hombre llegó a tantear su próstata y cerró los ojos
por la incomodidad que le producía.
– ¿Seguro que no nos conocíamos de antes? – Harry abrió los
ojos y miró a Louis que lo estaba mirando fijamente, casi sin
pestañar.
– No, no lo creo.
– Mmm, me suenas de algún lado. – Quitó su mano de Harry y
pasó un papel para quitarle el exceso de gel. – Puedes ir a
cambiarte, luego sacaremos una muestra de sangre. – El chico se
paró y se dirigió al baño.
Se quitó la bata y procedió a lavarse para quitar todo el gel, luego
se cambió y salió otra vez al consultorio. El médico estaba
tomando una muestra de sangre del brazo de Louis, caminó hacia
ellos y se sentó en la silla junto a él.
– Louis, puedes ir poniéndote la bata mientras le sacó sangre a él.
– Dijo poniéndole un pequeño algodón en el pinchazo.
Louis se dirigió al baño, y Harry le entregó el brazo para que
tomara la muestra.
Bien, Harry Styles, veinticuatro, ¿Tipo de sangre?
–B.
– ¿Seguro que no nos conocemos? – Volvió a preguntar.
– No, señor. – Le dedico una sonrisa para no mostrar una mala
cara, pero la verdad era que ya quería irse.
Luego de que lo midiera, lo pesara y le haga unas preguntas más
sobre su salud, se dirigió a Louis que estaba sentado en la camilla
esperando.
Miró a Louis mientras le hacía los mismos exámenes, no era
excitante para nada, era totalmente incómodo.
Pero levemente se imaginó como seria estar dentro de él. Pero
claro, siendo un sumiso nunca pasaría.
Quince minutos más tarde volvían a estar en el ascensor, con
Louis tomando su mano.
– Lo conocías, ¿no es así? – Preguntó Louis.
– Creo que dije como diez veces que no, Louis. – Dijo exasperado.
– Tu cara dice otra cosa, Harry. – Dijo con una media sonrisa. –
Está bien si no quieres contarme.
– Si lo conocía, pero nada de lo que te imaginas. – Dijo soltando
un suspiro.
– No me imaginaba nada.
– Tu cara dice otra cosa, Louis.
Caminaron en silencio hacia el auto, y salieron del parcking.
– ¿Tienes que volver al club? – Pregunto Louis, Harry miró la
hora.
– No, tengo dos horas más antes de que tenga que prepararme. –
Louis asintió. – Pero déjame en el club, mi auto está allí.
– ¿Quieres almorzar? – Preguntó Louis. – No tengo nada que
hacer hasta que no me llamen de la oficina, dejé a Zayn con unos
clientes.
– Claro. – Harry le sonrió.
Louis le sonrió de vuelta y apretó el acelerador.
– ¿Sigues pensando que fue culpa mía lo de Christopher? –
Preguntó Louis una vez que estaban sentados en un restaurant
del centro.
– Nunca pensé que haya sido tu culpa.
– Tienes que aprender a controlar las facciones de tu cara,
Harold.
Harry suspiró.
– De verdad no creo que sea tu culpa.
– ¿Pero? – Preguntó tomando un trago agua con gas de su copa.
– Pero creo que deberías ir a verlo, ver como está, no lo sé. –
Louis negó con la cabeza.
– Si aparezco en ese hospital, el creerá cosas que no son, cosas
que no existen, cosas que no puedo ni quiero darle.
– Pero... no lo sé, estamos hablando de una situación de vida o
muerte Louis.
– Estamos hablando de una situación que necesita un médico, no
que yo le cree falsas expectativas Harry.
Harry solo asintió. No había más nada para decir sobre el tema, al
menos por ahora.
– ¿Hasta qué hora trabajas hoy?
– Los sábados son el día más largo, supongo que alrededor de las
cuatro o cinco – Louis asintió.
– ¿Necesitas que te recoja? – Harry negó.
– Tengo mi coche, no hace falta.
– ¿Te gusta tu trabajo? – Suspiró recostándose sobre la silla.
– Me gusta bailar, me gusta el pole dance. – Dijo asintiendo.
– ¿Pero?
– Pero no me gusta la idea de que algunas personas hayan
pensado que tiene que ser exclusivamente sexual. Es un buen
deporte, te mantiene en forma, tonifica los músculos, tengo
mucha fuerza, pero la parte de estar excitando personas es
asqueroso.
– Entiendo, ¿Por qué sigues? He visto tu casa, tu coche, no te falta
dinero. – Observo y Harry río.
– No es dinero, solo no puedo irme. – Su risa no llegó a sus ojos.
– ¿Quieres contarme? – Harry negó con la cabeza.
– Es una de las cosas que no estoy dispuesto a hablar.
– Está bien, ¿Qué hay de fotografía? ¿Por qué no has seguido?
– No tengo tiempo, supongo que quedará como un hobby.
Sentía la mirada de Louis sobre el y sus mejillas ruborizadas, pero
la mirada de Louis iba más allá. Sentía que quería leer su mente,
cosas que nunca sería capaz de volver a decir en voz alta.
– No deberías dejar tu sueño, Harry.
– La vida no es tan fácil Louis. – Dijo con una sonrisa triste. –
¿Qué hay de ti? ¿Te gusta tu profesión?
Louis se quedó callado por unos segundos, mientras seguía sin
despegar la vista de Harry.
– Supongo que sí. – Dijo. – Tengo un buen trabajo, mis socios son
mis amigos. No puedo quejarme.
– ¿Cómo empezaste con el BDSM? – Louis río y negó con la
cabeza. – Si no quieres hablar está bien.
– No, no es eso. Empecé en la universidad, conocí a Liam y Zayn
ahí. – Empezó a contar con una sonrisa y un brillo en los ojos que
Harry no había antes – Una noche fuimos a un bar de BDSM, solo
para ver qué era.
– Y te gusto. – Afirmó Harry.
– Y me quedé. – Asintió. – Aprendí mucho, conocí muchas
personas.
– ¿Cuántos sumisos has tenido?
– Estás preguntón hoy Harold. – Harry sonrió y bajó la vista. –
¿En serio quieres saber?
– Si, si no es molestia.
– Ocho con contrato, y muchos más de una noche, no llevo la
cuenta. – Harry asintió.
Eso era demasiado, se imaginaba a todas las personas que habían
pasado por la cama de Louis y las comparaba con las pocas que
habían pasado por la suya, no las contaba ni con una mano.
– ¿Has tenido pareja fuera de contratos?
– Si, antes de empezar con esto.
– Y... no nada. – Dijo apretando los labios y tomando su copa.
– Dilo. – Harry negó. – Harry.
– El tema de no besar, ¿Por qué es? – Louis río e
inconscientemente se llevó los dedos a sus labios.
– Creo que es algo muy íntimo, va más allá de un contrato. –
Harry asintió.
– Pero cuando te besé...
– Me tomaste desprevenido. – Dijo cortándolo.
– Me seguiste el beso, puedo asegurar que volviste a besarme, y
pegarme a la pared. – Dijo alzando una ceja con una sonrisa.
Louis solo le sonrió y negó con la cabeza, mirándolo a los ojos.
– ¿Te dejaste penetrar el culo con Louis frente a ti?
– Niall era un médico. – Dijo riendo mientras comenzaban a
vestirse para el show que comenzaba en una hora, todavía
Cristina debía maquillarlos.
– Y tocaba tu próstata. – Dijo negando.
– Eso no es lo peor, era el doctor Malak.
– ¿Malak? ¿Anthony? – Harry asintió. – ¿Te reconoció?
– No, simplemente le sonaba de algún lado, pero no
específicamente. – Niall pasó una mano por sus cabellos.
– Sé que no te hubiera gustado tener que explicarle a Tomlinson.
– Si, estuve todo el rato recordando, no fue una buena tarde.
– ¿Listos para el maquillaje? – Cristina entró con su sonrisa
radiante de todos los días.
El club solo estaba iluminado con las luces típicas rojas y azules,
la coreografía la tendrían que hacer solos, Beatriz no había vuelto
al club. Subían y bajan del caño con una increíble sincronización.
Wearing a ring, but ain't gon' be no "Mrs."
Bought matching diamonds for six of my bitches
I'd rather spoil all my friends with my riches
Think retail therapy my new addiction
Miraba al público, había varios hombres de mayor edad como era
típico en estos clubes, mujeres en despedidas de solteras, varias
parejas que buscaban un tercero en su relación. Nada fuera de lo
común.
My smile is beamin', my skin is gleamin'
The way it shine, I know you've seen it
I bought a crib just for the closet
Both his and hers, I want it, I got it, yeah
Y lo vio, en una de las mesas de los reservados, con una camisa
negra, las manos cruzadas sobre la mesa, y sus fijos en él. Le dio
la confianza de seguir, y hacerlo mejor de lo que ya lo hacía. Miró
a Niall y le guiñó un ojo, él ya había visto la mesa de los tres
hombres y le sonrió de vuelta.
I want it, I got it, I want it, I got it
I want it, I got it, I want it, I got it
You like my hair? Gee, thanks, just bought it
I see it, I like it, I want it, I got it
Siguió la coreografía, curvando más su cuerpo, abriendo más sus
piernas y nunca dejó de mirar a Louis, cuando terminó la canción
solo le guiñó un ojo con una sonrisa y se fue de ahí.
– Te juro que le tengo miedo, no sé cómo puedes estar con él a
solas. – Niall tomaba agua de una botella.
– Es agradable, siempre sonríe. – Dijo Harry restándole
importancia.
– Te juro que nunca lo he visto sonreír.
Harry quedó pensando, Louis solo sonreía cuando estaban a
solas.
Los demás bailarines ya habían hechos sus coreos, y solo faltaba
la pasada para terminar la noche, era lo que más odiaba Harry,
tener que ir con los clientes del bar.
Otra canción empezó a sonar, todos salieron. Niall golpeo su
espalda suavemente y se encaminó hacia las mesas.
Harry siguió a sus compañeros, pensaba que tal vez, como Louis
estaba ahí podría ir con él. Pero no, una de sus compañeras se
encontraba en su falda, moviéndose sensualmente para lograr
quitarle unos billetes a Louis.
Harry rodó los ojos y caminó hacia un grupo de mujeres que
celebraban una despedida de solteras. Comenzó a bailar sobre
sus cuerpos, trataba de no tocarlas, pero más allá se encontraba
la mesa de Louis y no podía evitar mirar.
Niall se encontraba entre los dos amigos que habían sido
presentados en la casa del abogado, Liam y Zayn, parecía estar
pasándosela bastante bien y río ante la idea del chico con esos
dos. Un lugar más los ojos azules no miraban a la chica, solo
tenían ojos para Harry y le gustó la idea.
Se separó de las mujeres y caminó sensualmente hacia allí, llegó
hacia Elisa, la chica que estaba encima de Louis, y le susurró un
córrete en el oído. Con mala cara se levantó y Harry ocupó su
lugar.
– Parece que lo disfrutabas. – Le susurró en su oído.
Sintió las manos de Louis posarse en sus muslos, pero esta vez no
lo corrió.
– No tanto como esto, chiquito.
– Así me gusta, Daddy. – Le susurró, pasando su lengua por el
lóbulo de la oreja, logrando un gemido de Louis y un fuerte
apretón en los muslos.
– No veo la hora de tenerte desnudo, rogando por mí. – Le gruñó.
– Lo bueno se hace esperar. – Le susurró levantándose y se fue
moviendo sus caderas sensualmente, dejando a Louis con una
evidente erección.
– Al fin, necesito dormir. – Se quejó Niall.
– Yo igual. – Harry estaba cerrando su bolso, listo para irse.
Caminaron hacia fuera del club, Harry jugaba con las llaves de su
auto mientras hablaba con su amigo, hasta que vio a Louis, quien
esperaba fuera de su auto. Lo miró por unos segundos hasta que
el hombre le hizo una seña con la cabeza para que vaya y se metió
a su Ronge Rover.
– ¿Te llevas mi coche? – Le dijo a Niall, este lo miró.
– ¿Qué? – Harry le entregó las llaves y señaló hacia el carro de
Louis. – Oh, está bien.
– Cuídalo.
– Claro, ya podrías ponerlo a mi nombre.
– En tus sueños.
– Nos vemos mañana.
Harry caminó hacia Louis, y entró al carro. El aire acondicionado
estaba puesto, y Louis le sonrió.
– ¿Listo? – Harry asintió.
– Te dije que tenía mi coche, no hacía falta que me lleves.
– Si, pero tendrías que manejar hasta la casa de tu amigo y volver,
es tarde y estás cansado.
– No estoy cansado. – Mintió.
– Tu carita dice otra cosa, chiquito.
Harry suspiró y miró hacia la ventana, mientras Louis recorría la
ciudad, rumbo a su vecindario.
– Mañana me gustaría hacer unas compras, ¿Puedes
acompañarme?
Harry miró al hombre unos segundos, se notaba serio y
concentrado en la carretera.
– ¿Compras?
– Si, para nosotros.
– ¿Qué tipo de compras?
– Oh, ya lo verás. – Sonrió a la carretera. – ¿Puedes o no?
– Claro. – Dijo pensativo, necesitaba saber que era lo que traía
entre manos. Pero sabía que la única forma era ir con él.
– Bien, supongo que para mañana Anthony tendrá los resultados.
– ¿Tan rápido? Mañana es domingo. – Louis lo miró.
– Es amigo, digamos que tengo trato especial.
– Claro.
No dijeron más nada hasta que Louis frenó frente a la casa de
Harry. El muchacho suspiró y abrió la puerta para bajarse.
– Gracias por traerme.
– Cuando quieras.
Le sonrió y bajó del auto para caminar hacia su casa.
CAPÍTULO 8: COMPRAS
– ¿Qué es este lugar?
El domingo al mediodía Harry estaba dentro de la Ronge Rover de
Louis. El abogado lo había recogido para ir de compras, aunque
todavía no le había dicho que tipo de compras tenían que hacer.
– Es donde tenemos que comprar. – Dijo sin mirarlo, tratando
que estacionar coche auto entre dos camionetas.
– Es una casa abandonada. – Observó mirando la puerta de
madera que estaba gastaba.
La fachada era de ladrillos vistos, con ventanas tapadas con
madera, la puerta parecía que se iba a caer si alguien la tocaba
con fuerza. Había enredaderas que colgaban desprolijamente por
todo el edificio. Harry no tenía buena espina de eso.
– ¿Estas seguro de que es aquí? – Preguntó desconfiado.
– Si, Harold.
– ¿Seguro? – Frunció el ceño.
– ¿Tienes miedo acaso?
– ¿Quieres saber la verdad?
Louis se mordió el labio inferior y sonrió negando con la cabeza.
Apagó el motor del vehículo y se bajó. Harry por su parte se
quedó dentro, observando la vieja casa y pensando por qué
tendría que entrar ahí con un hombre que casi no conocía, que
había aceptado ser su sumiso y para colmo, secuestraba a su gata.
– Vamos, Harold. – Louis había llegado a su lado, abriendo su
puerta.
Lo miraba con una sonrisa burlona, el blanco de su remera hacía
que la tez de su rostro brillara y se le iluminaran sus ojos azules.
Ahora recordaba por qué hacia esto.
Suspiró y se bajó del auto, siguió a Louis por la acera y tocaron
timbre en la vieja casa.
– Esto debe estar embrujado. – Murmuró más para sí que para
Louis, pero él lo escuchó.
– Harry. – Louis tomó su rostro entre las manos. – Nunca dejaría
que nada te pase, no soy un irresponsable.
Asintió levemente y Louis lo soltó cuando escucharon la
cerradura de la puerta abrirse. Harry giró su cabeza y se fijó en la
mujer que estaba ahí.
– ¡Señor Tomlinson! – Dijo con una sonrisa.
La mujer de unos cincuenta años, era rubia con unos ojos azules
impresionantes. Vestía un pantalón largo de cuero, una camisa
blanca y un arnés que presionaba su busto.
– Marie, ¿Cómo has estado? – Louis la miró serio, pero con una
leve inclinación de cabeza.
– Oh, muy bien, ¿Cómo has estado tú cariño? – La mujer se fijó en
Harry y su sonrisa creció – Veo que muy, muy bien. – Le guiñó un
ojo y los dejó pasar.
Ambos entraron seguidos de la mujer y Harry no tuvo tiempo de
observar a su alrededor porque la mujer lo tomó de la cintura.
– Un gusto, eres un chico muy bonito. – Lo soltó para tenderle
una mano. – Mi nombre es Marie.
– Harry, un gusto. – Dijo desconfiado, pero de todas maneras le
devolvió el saludo.
– Bien, el turno anterior se acaba de ir, así que podrán estar el
tiempo que necesiten solos. – Les explicó. – Louis. – El mayor se
giró hacia la mujer. – Estaré en el fondo por si me necesitan, ya
sabes las reglas.
– Gracias, Marie.
La mujer se fue, luego de ponerle llave a la puerta, dejando a los
dos hombres solo en el vestíbulo de lo que parecía una casa
antigua, pero por dentro estaba totalmente renovada.
Harry le dedicó unos segundos a mirar a su alrededor, el lugar era
oscuro, pero había unas arañas en el techo que iluminaba los
ambientes, había varias puertas de madera, los pisos combinaban
con las mismas tonalidades de marrones, las paredes eran de un
negro opaco.
Había cuadros con marcos dorados, con pinturas que no había
notado hasta ese momento. Personas desnudas, personas
amarradas, cuerdas.
Harry miró a Louis, seguramente estaba ruborizado, pero Louis le
dedicó una sonrisa.
– ¿Entiendes ahora? – Harry asintió. – Bien, tenemos dos horas
aproximadamente, podemos hacerlo lento.
– ¿Por qué tanto misterio?
– Vienen personas muy conocidas, personas que no quieren ser
vistas en un centro comercial o algo por el estilo.
Harry seguía mirando la antigua casa, era impresionante.
– Bien, podemos empezar por lo más básico e ir subiendo de
nivel.
Harry siguió a Louis por un pequeño pasillo y se adentraron por
una de las puertas de madera. En el interior había inmensas
estanterías con diferentes tipos de botellas
– Pensé que ya contabas con todo esto. – Observó Harry.
– Si, pero no creía que te gustaría usar los productos que he
utilizado con otros. – Le dijo apoyado sobre el marco de la puerta.
Harry asintió porque no sabia bien que responder o como
sentirse con eso. Y no, no le gustaría usar cosas que otros
sumisos han tenido.
– Elije lo que quieras y lo vas los dejando ahí. – Señaló una mesa
de mármol negro que se encontraba en el centro de la habitación.
– ¿Y tú? – Louis entró y caminó hacia donde estaba Harry.
– Me gustará cualquier cosa que elijas, y sino elegiré algo yo
también, no te preocupes.
Harry volvió a asentir y su mirada volvió a las estanterías.
Inmensas cantidades de geles y lubricantes estaban
perfectamente ordenadas. Empezó a leer las etiquetas, empezó
con aceites de masajes corporales, había muchos olores y
sabores, chocolate, vainilla, cupcake, rosa, maracuyá.
Comenzó a oler uno por uno, decidiendo que el de chocolate y el
de maracuyá eran sus favoritos.
A su lado se encontraban los distintos lubricantes, evitó los
vaginales por obvias razones. Tomó algunos comestibles, con
efecto frio y con efecto calor. Quería probarlos todos.
Notó que a medida que iba poniendo las botellitas en la mesa,
Louis iba agregando más cantidades. Si él ponía un lubricante de
chocolate, Louis ponía tres más del mismo. No le dijo nada.
Agregó también lubricantes retardantes y velas aromáticas.
Salieron de la habitación y se adentraron en la puerta de junto, lo
primero que Harry vio fue infinidades de anillos. Varios colores,
con esferas, con caras de animales, de cuero, de silicona y
vibradores.
– ¿Vibradores o comunes? – Preguntó a Louis que se encontraba
detrás suyo.
– Los que tú quieras. – Respondió restándole importancia.
Simplemente tomó uno de cada uno, evitando los colores
chillones y los de animales.
– ¿Qué tal este? – Preguntó Louis, Harry lo miró y no tardó en
carcajearse.
– No, por favor. – Lo tomó de la mano de Louis y lo volvió a
guardar donde estaba.
– ¿Por qué no? – Preguntó Louis riendo.
– No me gustaría tener un gato en mi pene. – Refiriéndose al
anillo que tenia una cabeza de gato.
– Te gustan los gatos. – Observó Louis.
– Si, pero no en mi pene, fin de la discusión Louis.
Louis se río y lo siguió hacia la próxima habitación.
– No estoy muy seguro que me gusten los skins. – Dijo sin mirar a
Louis, pero mirando los grandes consoladores que se
encontraban parados y orgullosos sobre las estanterías.
– ¿Por qué no? – Harry sonrió, pero apretó sus labios para no
hacerlo tan evidente.
¿Por qué alguien querría un pene de goma que supuestamente es
igual a un pene normal pero que no tiene nada que ver?
– No te sigo Harold. – Le dijo llegando a su lado.
– Debe parecer un pene, pero no se parece en nada. – Giró para
verlo. – Solo eso.
Louis lo miró de arriba abajo con una sonrisa en el rostro y una
ceja levantada. Llevó sus manos hacia la cintura de Harry y lo
giró, para que vuelva a quedar de espaldas a él.
La espalda de Harry se pegó al pecho de Louis, sintiendo como su
miembro se acomodaba perfectamente en su trasero.
– Entonces no lo lleves Harold... – Le susurró en su oído. – Ya
tenemos uno de esos. – Volvió a hacer presión contra él y Harry
dejó escapar un leve gemido, gozando de la cercanía que tenía
con Louis.
Cuando lo soltó caminó hacia otra habitación dejándolo ahí,
suspiró y siguió con su tour.
Junto a los skins había otros vibradores de color negro, de varios
tamaños. Tomó dos que les parecían los más adecuados y los dejó
sobre la mesa. Juntos a estos tomó varios modelos más, balas,
rotadores, para dedos, y juntos a estos varios consoladores de
vidrios color rosa, que le parecieron demasiado tiernos.
Tiernos hasta que recordaba lo que estaba haciendo.
No tenia idea donde estaba Louis, pero el siguió con su búsqueda.
Tomó varios Plug anales de diferentes tamaños y diferentes
terminaciones, bolas chinas solas y a control y salió de esa
habitación y en la próxima tomó varias cosas más.
La habitación que estaba junto a esta era la más grande y oscura
de todas. Louis estaba de espalda a la puerta, con su espalda
trabajada y sus piernas forradas en ese pantalón de mezclilla.
La habitación era especialmente de BDSM, todo era negro, las
paredes parecían más oscuras solo por el hecho de que no había
la cantidad de luces de las otras. Miró a la mesa del centro y
descubrió que Louis ya había puesto varias cosas en ella.
Llegó hasta allí y observó, pero no dijo nada, hasta que Louis llegó
junto a él.
– Son inmovilizadores. – Le explicó. – Si no te importa, me
gustaría elegir a mi esta parte.
– Claro. – Respondió tímido, sin poder apartar la mirada de las
cosas que había tomado Louis.
– Si no quieres algo, solo me lo dices.
Harry asintió y vio como se iba a las estanterías. En la esquina de
la gran habitación había un sillón en el que se podía recostar por
la curva que daba, pensó que era demasiado cómodo así que se
quedó ahí, mirando como Louis miraba las estanterías y agarraba
infinidades de cosas.
Luego de unos largos minutos, Harry notó como lo buscaba con
la mirada, hasta que lo encontró, relajado en el sillón. Caminó
hacia él y lo único que pudo hacer fue morder su labio inferior y
mirarlo fijamente.
Louis se acercó a él, bajando cada vez más hasta quedar frente a
frente, sus narices casi se rozaban y el corazón de Harry latía con
fuerza por lo nervios que le ocasionaba tenerlo tan cerca de él.
– No sabes lo caliente que te ves en este sillón. – Le susurró en su
oreja. – Ahora tendré que comprarlo también.2
– ¿Mhmm? – Harry no daba cuenta a lo que decía.
– Sabes que es un sillón tántrico, ¿No? – El mayor río. – No está
de adorno Harry, tendré que comprarlo ahora.
– Yo... – Las mejillas de Harry ardían. – Lo siento, no hace falta. –
Hizo un ademán para pararse, pero Louis lo frenó subiendo su
rodilla hasta el pecho y haciendo presión para que quede más
pegado al sillón.
– Sí, hace falta, estas incentivando a mi imaginación.
Sin decir más, Louis se enderezó y volvió a su labor dejando a
Harry un tanto incomodo en sus pantalones.
Siguió con la mirada al abogado que se había quedado parado
frente una vitrina llena bastante elegante. Harry se paró,
intrigado, caminó hacia el hombre y se posicionó junto a él.
La vitrina estaba llena de collares, brazaletes, cadenas y todo tipo
de accesorios. Harry pasó la mano por una cadena bastante larga,
era fina, plateada con un pequeño candado azul que le permitía
abrirse y cerrarse.
– Son accesorios de sumisión. – Le explicó Louis, Harry lo miró
intrigado – ¿Sabes lo que significa? – Negó con la cabeza. –
Cuando el amo obtiene un nuevo sumiso, y solo si el amo quiere,
le entrega un collar a su sumiso. El sumiso lo va a usar con
significado de pertenencia, distinción, control, sumisión,
protección. El sumiso debe estar orgullo de portarlo.
Harry apartó la mirada de Louis para concentrarse en los
distintos collares.
– ¿Por qué hay otros accesorios?
– Mayoritariamente siempre son collares, pero no tiene por qué –
Louis tomó un brazalete bastante lindo de color plata – Pueden
ser brazaletes, anillos, cadenas de cintura.
– ¿Me darás uno a mí? – Preguntó casi en un susurro
avergonzado. Louis sonrió.
– No llegamos a eso, chiquito. – Explicó. – Hay tres tipos de
niveles. El primer accesorio sería el de consideración, el
dominante le entrega un accesorio, casi siempre con alguna
marca en azul, que refleja el interés de ambos por iniciar una
relación en la que existe ya una conexión de sumisión del uno al
otro que impide el acercamiento de cualquier otra persona con
intenciones dominantes. Ese sería el primero que debería darte.
– ¿Y los demás?
– El segundo sería de entrenamiento, es cuando la pareja que
formalmente decide pasar a otro nivel, conoce sus roles, sus
gustos y sus límites, empieza a utilizar el collar de entrenamiento.
Un accesorio por lo general fabricado en cuero rojo o negro que,
una vez aceptado, exige un mayor grado de disciplina por parte
del dominante y un mayor grado de lealtad y devoción por parte
del sumiso. –
Harry asintió, tratando de no perderse ninguna de sus palabras.
– El formal es el tercero, el último paso en el desarrollo el que
representa un mayor grado de compromiso y el que se va a
utilizar durante las prácticas sexuales como un elemento más de
placer. Un collar bondage resistente, de cuero rígido, con
múltiples anillas en las que enganchar cadenas para que la
persona dominante deje constancia de su posición.
Louis soltó el brazalete que tenia en su mano, y se giró para mirar
a Harry.
– Nunca le di a nadie el formal, ni el segundo.
– Creí que habías tenido varios sumisos
– Si, pero ninguno de los que haya querido formalizar.
Harry asintió y dejó la cadena que le había gustado de vuelta en la
vitrina.
Media hora después, se volvían a encontrar en la Ronge Rover de
Louis, Paranoid de Black Sabbath sonaba despacio.
– ¿Te llevo a tu casa o al trabajo? – Preguntó Louis.
– Casa. – Dijo mirándolo a través de sus gafas de sol. – Tengo que
buscar las cosas y luego ir a ensayar. – Louis asintió y aceleró.
– Abre la guantera, Harry. – Le ordenó, Harry lo miró uno
segundos e hizo lo que le pidió. – Hay una carpeta blanca, sácala.
Harry divisó enseguida la carpeta blanca, tenía el logo del
Hospital que habían ido el día anterior.
– Son los resultados, puedes quedártelos, tengo una copia en mi
correo electrónico.
– Bien.
Harry empezó a hojear la carpeta, empezando por la de Louis.
Descubrió varios datos personales de Louis, que se dio cuenta
que no tenía, como por ejemplo que tenía veintiocho años.
– Hablé con el médico, está todo bien. – La voz de Louis le salió
más gruesa de lo normal.
– Perfecto.
No dijeron más nada en el transcurso del viaje, Harry solo miraba
los edificios que iban quedando atrás para adentrarse en la zona
residencial donde vivían ambos. Al llegar a su calle pudo ver su
Audi estacionado en la calle, frente a su casa.
– Niall ya está aquí. – Comentó más para sí mismo que para Louis.
– ¿Tu amigo es gay? – La pregunta le llegó desprevenida a Harry
quien se sacó sus gafas de sol para mirarlo.
– Es abiertamente bisexual. – Contestó.
– ¿Está soltero?
Harry alzó una ceja, incrédulo.
– ¿Te interesa? – Louis sonrió.
– Obviamente no. – Posó su mano en el muslo de Harry dando un
suave apretón.
– ¿Entonces?
– Liam y Zayn preguntaron por él, nada más.
– ¿Los que siempre te acompañan a Venus?
– Si, ellos. Los conociste en mi casa la primera vez que nos vimos.
– Harry asintió. – ¿Entonces?
– ¿Entonces qué?
– ¿Está soltero?
– Ah, sí, está soltero. – Le dedicó una sonrisa. – Me pidió que le
presente a algunos de tus amigos, ¿Cuál de ellos ha preguntado
por él?
– Ambos. – Louis giró su cuerpo para mirarlo seriamente.
– ¿Ambos? – Los ojos de Harry se abrieron considerablemente,
haciendo que Louis se riera de su expresión.
– Ambos Harry.
– Mierda. – Tiró su cuerpo en contra del asiento y soltó el aire. –
Yo... yo le comentaré entonces.
– Perfecto, chiquito. – Louis posó su mano en las mejillas de
Harry acariciándolo suavemente – Nos vemos esta noche.
– ¿Iras al club?
– Siempre voy a ir de ahora en más.
Harry abrió los ojos, pero no dijo nada al respecto. Asintió con la
cabeza y luego de saludar a Louis se bajó del auto.
Another mother's breaking
Heart is taking over
When the violence causes silence
We must be mistaken
It's the same old theme
Since nineteen—sixteen
In your head, in your head, they're still fighting
With their tanks, and their bombs
And their bombs, and their guns
In your head, in your head, they are dying
In your head, in your head
Zombie, zombie, zombie—ie—ie
What's in your head, in your head
Zombie, zombie, zombie—ie—ie—ie
Oh oh oh oh oh oh oh, ay, ya ya
– Zombie, zombie, zombie—ie—ie—ie
Al entrar a su casa lo único que podía estuchar eran los gritos de
Niall cantando a la par de Miley Cyrus, río cerrando la puerta y
caminó hasta el sonido que provenía del jardín.
Y ahí estaba Niall. Con dos gatos en sus brazos meciéndolos al
ritmo de la música, mientras los pobres animales querían zafarse
de su agarre.
– Niall déjalos. – Le dijo Harry, pero claramente el rubio no lo
escuchó.
– In your head, in your head, they are crying ... – Seguía gritando
con los ojos cerrados.
Harry se encaminó hacia donde estaban los parlantes para poder
apagarlos.
– ¡Niall! – Le gritó Harry cuando la música dejó de sonar fuerte,
ahora solo se escuchaba en su celular.
– ¡Harry! – Le gritó con una sonrisa. – ¡¡In your head, in your head
they are crying!!
Harry río, incapaz de enojarse con su amigo, pero caminó hacia él
de todas formar.
– No puedes agarrar al gato de Louis.
– ¿Quién lo dice? – Preguntó apretándolo más fuerte sobre su
pecho.
– Yo lo digo, bájalos
– Yo digo que le preguntemos a él, ¡LOUIS! – Empezó a gritar
mirando hacia la casa del abogado – ¡SEÑOR TOMLINSON!
– Shh, cállate, ¡Niall deja a los gatos en paz!
– Perdón es que son tan suaves. – Les besó la cabeza a ambos y
los dejó suavemente en el césped. Harry podría jurar que los
animales lo miraron mal, luego se fueron al jardín del vecino. –
¿Dónde estabas? Hace una hora que estoy aquí.
Harry caminó hacia una de las reposeras junto a la piscina y se
recostó en ella.
– Fuimos de compras con Louis. – Le explicó a su amigo que se
sentó junto a él.
– De compras con el señor Tomlinson, uy. – Subía y bajaba las
cejas. – ¿Qué compraron?
Harry río recordando lo que habían comprado.
– Primero lo compró él, segundo fuimos a la tienda más
aterradora que jamás haya visto, era un sex shop.
– Si, te comprendo hermano. Un sex shop puede ser muy
aterrador. – Harry lanzó una carcajada muy sonora al aire.
– No, digo que el lugar era como una casa abandonada, pero
dentro era lindo. – Se encogió de hombros – También ya están los
resultados de los análisis.
– ¿Tan rápido?
– Eso es tener contactos.
– Si, lo noto. Cada vez que voy al médico los análisis demoran
semanas en estar – Harry asintió con la cabeza.
– Estamos sanos ambos.
– Bueno, eso lo sabían. Tú no has estado con nadie por un lago
tiempo y no creo que el hombre se arriesgue a estar con
cualquiera sin hacerle hacer análisis.
Harry asintió con la cabeza, pensando en las dos mamadas que le
había hecho al hombre antes de hacerse los análisis y sin condón.
Era un irresponsable, pero por lo menos ahora estaba seguro de
que nada pasaría.
– Sus amigos preguntaron por ti. – Le soltó.
– ¿Los que siempre van al club? – Asintió. – Uy, Niall quiere. – Dijo
como un tono de voz cómico – ¿Cuál de los dos?
– Los dos. – Harry juntó los labios para que una sonrisa no se le
saliera al ver la transformación de la cara de Niall.
– No, no, no, no – Empezó a gritar – ¡NO! Niall no quiere. – Harry
no aguantó más y se agarró la panza para tratar de calmar el
dolor de los abdominales por las carcajadas que salían de él. La
cara de Niall era un poema – ¿Pero que les pasa? ¿No pueden ser
personas normales?
– ¿Por qué sería anormal, Ni? ¿Qué es lo normal?
– Oh no, no te pongas a filosofar, júntate tú con esa gente rara. Mi
trasero y yo lejos, lejos.
Harry podría jurar que escuchó una risa proveniente de otro
lugar, se giró para ver la cerca de Louis y vio como la cabeza de su
gata desaparecía misteriosamente.
Era obvio que Louis la tenía en brazos y se quiso esconder. Negó
sonriendo y se puso de pie.
– Vamos Ni, es tarde.
CAPÍTULO 9: FIRMAS
El día martes en el bufete estaba siendo bastante tranquilo. Los
clientes de Louis habían llegado a tiempo, los casos no eran de los
más importantes, por eso podía tomarse unos momentos para
relajarse en su oficina y olvidarse de sus clientes, por lo menos
por una hora.
– ¿Me llamó señor? – La pelinegra asomó su cabeza por la oficina.
– Si, Magda. Pasa – Louis se enderezó en su silla. – ¿Tienes idea si
Liam y Zayn están libres?
– Los señores están en una junta. – Miró su reloj pulsera. –
Aunque no demoraran mucho más, ha comenzado hace una hora.
– Bien, comunícate con sus secretarios y dígale que vengan, por
favor.
– Bien, señor. – Inclinó la cabeza en modo de saludo.
– Oh, antes de que te vayas... – Louis buscó en su escritorio la
carpeta negra y se la entregó – ¿Puedes pasar esto en limpio? Es
personal.
– Claro. – Magda la tomó y abrió la carpeta. – Wow... hacía
muchos años que no veía esto. – Le dijo con una sonrisa cómica.
– Si... hay varios cambios, confío en tí que serás discreta.
– Por supuesto. – La pelinegra no salió de la oficina, sino que se
quedó leyendo.
– ¿Algo más, Maggie? – Preguntó cómico, sabiendo que había
dejado la fachada de secretaria y entrando en fachada de amiga.
Era una suerte que podrían que podían hacer eso, luego de tantos
años de trabajo juntos podrían considerarse amigos, Louis
pensaba en ella como una mujer muy divertida, sobre todo en sus
noches de copas. Pero para nada divertida cuando su novia
rompió con ella.
– ¿Por qué tantos cambios? Cuando me pediste redactar el
primero dijiste...
– Ya sé lo que dije, solo hazlo. ¿Por favor? — La morocha asintió –
Luego entregaselo a Liam o Zayn.
La mujer solamente asintió y se fue con una sonrisa en el rostro.
Louis suspiró y se levantó para caminar hacia el sillón frente al
gran ventanal, le encantaba esa vista, era una de sus favoritas en
el mundo.
Una hora después de estar perdido en sus pensamientos, la
puerta de su oficina se abrió dejando pasar a sus dos amigos.
Ambos venían en una conversación acerca de sus clientes y varias
carpetas en sus brazos.
– Tommo. – Zayn lo saludó golpeando suavemente su espalda.
– Esto es lo que pedías. – Liam le tendió una carpeta negra. –
Magda nos lo dio.
Louis tomó la carpeta y la abrió para constatar que sea lo que
había pedido.
– No puedo creer que has hecho ese contrato. – Le dijo Zayn,
Louis levantó la mirada hacia su dirección para mirarlo
seriamente. – Has cambiado mucho.
– ¿Cómo es ese un problema?
– No es un problema. – Siguió Liam. – Pero es raro en ti. Jamás
hiciste un contrato así.
Louis se encogió de hombros, restándole importancia, pero sus
amigos iban a seguir con el tema.
– Nunca le has dado tantas libertades a un sumiso.
– Nunca has permitido que nadie cambie el contrato, Lou. – Le
acusó Liam.
– ¿Y cual es el problema? – Bufó Louis tirando la carpeta sobre la
mesa de café.
– Te gusta. – Le acusó Zayn con una sonrisa. – Te gusta Harry.
– Claro que me gusta Harry, sino no haría esto.
– No físicamente. – Liam defendía a Zayn. – Te gusta Harry, como
gustar, gustar.
– Te vas a enamorar.
– Si es que ya no está enamorado.
– Buen punto amigo mío.
– ¿Pueden dejar de hacer como si no estuviera? – Louis se paró.
Caminó hacia su escritorio dejando atrás a sus amigos, pero
obviamente lo siguieron sentándose frente a él. Liam tenia la
carpeta negra, con el contrato de Harry en sus manos, lo estaba
leyendo.
Louis con los nervios de punta en tan solo dos minutos con sus
amigos, prendió su primer cigarrillo del día. No le gustaba fumar
en su oficina o ningún ambiente cerrado, pero el momento lo
ameritaba.
– No le manejas los horarios, vas a respetar principalmente su
trabajo, has quitado varias prácticas.
– Practica que sabemos que te gustan. – Acotó Liam.
– Has puesto que si rompes el contrato, le tienes que pagar.
– Harry tuvo un buen punto sobre eso, no me pareció mal. – Pero
sus amigos ni siquiera lo escucharon.
– Y lo más importante, redobles Zayn por favor... – Zayn empezó a
hacer ruidos con su boca simulando una batería y movía sus
manos en el aire, Louis revoleó sus ojos mientras llevaba su
cigarro por última vez a sus labios. – No vas a tomar a otro
sumiso.
– Eso Tommo, es muy raro de tu parte, ¿Ahora eres fiel?
– Nunca hice dos contratos en el mismo momento, ustedes lo
saben, manejan ustedes los contratos.
– Pero has tomado sumisos de una noche.
– Pues ya no quiero.
– Nunca has dejado que te digan daddy o papi, odias el daddy
kink. Señaló Zayn. – ¿Qué cosa había dicho sobre eso?
– Si... espera... – Liam hacía como si estuviera pensando. – ¡Oh!
Que verguenza ajena eso del daddy kink... solo estoy citando. –
Dijo riendose, Zayn se unió a sus risas.
– A él le gusta el daddy kink, no me parece mal ahora. – Dijo
encogiéndose de hombros.
– Le gusta Harry. – Se burló Liam mirando a Zayn, quien le guiñó
un ojo de vuelta.
– Dios, son insoportables.
– ¡Es que nos alegra que te guste! – Casi gritó Liam.
– Pero no entendemos por qué hacer un contrato, si te gusta, solo
enamóralo.
– No me gusta. Por lo menos no de manera romántica.
– Bien, no se toca más el tema. Pero, ¿Por qué has demorado
tanto en este contrato?
– Cierto, generalmente se lee y se firma.
Es verdad que había demorado más de lo normal. Pero habían
pasado varias cosas en el medio, aunque no parecían tan
importantes.
El tiempo que había demorado en aceptar que quería a su vecino
como sumiso, pero claro, la segunda vez que lo había visto en
Venus todas sus dudas se habían ido. Y la parte animal dentro de
él lo necesitaba. Necesitaba probar su cuerpo, necesitaba hacerlo
suyo, necesitaba aclamarlo como su dueño y no quería que nadie
más lo toque.
Los días que se había tomado Harry para decidir si quería o no
firmar un contrato con él, habían sido de lo peor. Lo veía en el
vecindario correr, lo escuchaba en su jardín hablando con sus
amigos, hablándole a los gatos. Lo veía en Venus, claro que se
quedaba en la parte de atrás. No quería que lo viera para no
asustarlo.
Él día que Magda lo llamó para avisarle que su vecino estaba en su
oficina pensó que era broma de mal gusto y tuvo que correr por
el edificio, y si, se llevó varias miradas de consternación, pero
poco le importó. Y ahí estaba, despampanante como siempre, con
su brillo de siempre y sus ojos que lo hipnotizaban.
35
Luego no volvió a dejarlo, habían salido a cenar, habían ido de
compras y siempre iba a Venus.
Harry iba a ser su sumiso. Suyo. Nadie iba a ponerle una mano
encima y se iba a cerciorar de eso.
– Me demoré porque llevé a Harry con el doctor Malak. – Explicó.
– Me hice pruebas también yo.
– Eso es bueno, pero demora un día, máximo dos.
– El domingo fuimos con Marie. – Contestó seco.
– ¿Cosas nuevas? – Le preguntó Zayn, alzando sus cejas.
– Todo en realidad. – Miró a ambos amigos. – Si, todo. No quiero
comentarios. – Bufó.
– Harry de estreno. – Le susurró Liam a su otro amigo. – Asi que
fueron juntos al médico y a comprar cosas... Interesante. – Zayn
asintió con la cabeza.
– Ya dinos. – Rogó el pelinegro mirando a Louis y apoyándose
sobre el escritorio.
– ¿Qué?
– ¿Por qué todo nuevo?
– Porque Harry nunca fue sumiso, es un mundo nuevo y quería
que eligiera sus propios instrumentos.
– ¿Qué hiciste con lo otro? – Liam parecía más serio con respecto
al tema.
– Lo tiré.
– ¿QUE? – Gritaron ambos.
– Si, no lo quería más.
– Me lo hubieras regalado a mí.
– Claro que no, sería raro. – Louis suspiró – ¿Cómo llevan el tema
de Christopher?
Sus amigos lo miraron con compasión, sabían que era un tema
delicado. Él no le había mentido a Harry, lo que el chico había
hecho no era por amor, era una obsesión. Cuando te metías en un
contrato sabías que se podría romper y las responsabilidades con
la persona se terminaban, igual sentía pena y un poco culpable.
No había vuelto a verlo, pero si se había encargado de la
situación, vamos, tenía corazón. Esa misma madrugada había
hablado con la familia del muchacho, y le había explicado como
eran las cosas, hasta le había llevado el contrato, con ayuda de
Liam y Zayn.
Sus padres, aunque no tenían relación con Christopher habían
leído todo y habían contratado un abogado, quién le daba la razón
a Louis.
Sin embargo, Louis, ofreció pagar el tratamiento psiquiátrico del
chico, sentía que era su culpa, pero no podía perderse dentro de
ella. Los padres aceptaron el pago por seis meses en una clínica
de Manchester, donde ahora sabía que estaba internado.
– Ya está cerrado, sus padres entendieron todo y quedaron
agradecidos por el pago de la clínica. – Explicó Zayn.
– Hay más... – Liam se reclinó en la silla. – Cornell quiso hablar
con sus padres para que te demanden.
Y eso no tenía sentido y mucho menos se lo veía venir Louis,
suspiró.
– ¿Cornell? – Ambos amigos asintieron. – ¿Y Cornell qué quiere?
– Les fue con el cuento de que tenían que demandarte bla bla bla,
pero los padres ya sabían la historia de antemano, así que lo
echaron, no quisieron verlo.
– Bien, no tengo tiempo para ese señor en mi vida.
– No te preocupes, ambos padres firmaron un acuerdo. Es tema
cerrado.
– Pero posiblemente Cornell tenga algo contigo.
– No le daré importancia.
Siguieron conversando durante vario tiempo más, el contrato por
firmar seguía sobre el escritorio, y la hora pasaba. Cada vez se
acercaba más el momento de que esas hojas sean firmadas y el
corazón de Louis se aceleraba cada vez más. Sus boxers también
empezaban a apretar por su imaginación.
– ¿Irás a Venus hoy también? – Le preguntó Zayn, prendiendo el
segundo cigarro desde que se encontraban en la oficina de Louis.
– Siempre iré a Venus. — Dijo Louis.
Claire, Cristina y Niall estaban enojados con Harry, claro que por
distintas razones. Claire estaba enojada porque el dolor del tobillo
de Harry no lo dejaba hacer su coreografía como ella quisiera y
tuvieron que hacer cambios de últimos momentos. Cristina y Niall
estaban enojados con él por no tener más cuidados con su
cuerpo y no tomar reposo cuando se lastimó.
– No puedo faltar, tú lo sabes más que nadie. – Le dijo de mal
humor a Niall.
– Es tu cuerpo Harry, tu salud.
– Ya lo sé, tampoco está tan mal.
Si, su tobillo estaba hinchado y tenia un leve tono morado y si,
dolía. Pero nada que no haya pasado antes, aparte con su bota
durante el día podía manejarlo bien.
– No hagas más esfuerzos, Harry. – Le dijo su amiga con un tono
maternal. – Nos preocupamos por ti.
– Usaré más los brazos. – Dijo como si no viera un problema en
realidad.
– Deberías descansar. – Beatriz apareció desde la puerta trasera,
llegando hacia el trío.
– ¿Para que tú puedas sobresalir? – La acusó Niall.
– Niall... – Advirtió Harry.
– Claro que no, infeliz – Tomó asiento junto a Harry. – He tenido
lesiones así, no es nada lindo.
El rubio no contestó, pero no confiaba en ella, Harry lo sabía.
Desde que ella era su compañera de baile, ninguno de los dos se
había llevado bien. Harry no tenia relación, pero tampoco podría
decir que la odiaba como su amigo.
Ya vestidos con solamente una parte interior que era del color de
sus pieles, para crear la ilusión de estar desnudos, salieron a
bailar.
It's the end of the month and the weekend
I'ma spend this check, everything on me, yeah
I'ma tip myself, I'ma spend it on myself
I'ma drop it like it's pouring
I'ma pour it on myself
La mayor cantidad de trucos en los caños le tocaba a Beatriz, los
chicos la acompañaban, bailando debajo de ellos.
Pasaban sus cuerpos bañados en aceite uno con el otro.
10
I came here to drop some money
Dropping all my money
Drop some money
All this bread so yummy, yeah
Sus movimientos eran sensuales, justos los necesarios para crear
la ilusión que el público esperaba de ellos, y con trucos en el caño
o no...El trio era perfecto. Por más peleas que tuvieran, una vez
que se apagaban las luces actuaban como uno.
Eran cuidadosos con Beatriz, la chica era cuidadosa con ellos.
Simplemente se entendían.
Everyone silent
Listen to my money talk
Spend how I like it
Yeah, everyone know what I mean, mean
When they see green, when they see green that mean go
Give me what the hell I want
Give me what the hell I want
Niall tomó a Beatriz en sus brazos para lanzarla, como si de una
pluma se tratara, a los brazos de Harry y con un envión llegó a la
cima del caño.
Ambos bailaron hasta sus caños, solamente con sus manos
treparon y giraban en unos movimientos perfectos.
Drop some money
Dropping all my money
Drop some money
All this bread so yummy, yeah
My money moves
Money I choose
Celine my shoes, walkin' on you
My money rules
En el momento del final, Harry posó sus ojos en la única mesa que
evitaba mirar por el simple hecho de que sabía que él iba a estar
ahí. No lo estaba evitando, nada más parecido a eso, pero si lo
ponía terriblemente nervioso; de una forma buena, pero nervioso
al fin.
Y ahí, con sus ojos azules solamente para él. El hombre que iba a
ser su dueño y que el estaba totalmente de acuerdo con eso.
– Entonces me ducharé y me iré. – Dijo Harry no muy seguro de
querer hacerlo.
– Si Harry, nosotros te cubrimos. – Le había dicho su amigo.
– Claro que sí. – Beatriz le regalo una sonrisa y volvió a salir al
show.
– ¿Y a esta que le pasa? – Preguntó Niall.
– Ni idea, ¿Seguro estas de acuerdo con esto?
– Eres mi hermano Hazz, claro que sí. Es solo bailar con la gente,
no es nada importante. – Besó las mejillas de su amigo y salió de
los vestidores.
3
El lugar estaba repleto de gente, todos estaban más que felices.
Eso es lo que vendía el club, felicidad y la ilusión de poder
comprarla. Todos los demás compañeros ya se encontraban con
los clientes, algunos en sus regazos, otros bailando parados.
A lo lejos se veía un cumpleaños de una mujer rubia y varios
camareros tenían bandejas con botellas de champagne y
bengalas. Niall caminó hacia una de las mesas, y comenzó a
menear sus caderas frente a un grupo de hombres, se los veía
adinerados y quitarles dinero a esos hombres no le pareció para
nada una mala opción, así riendo para sus adentros siguió con su
trabajo.
A su izquierda divisó una mesa con tres hombres, dos ellos riendo
y uno serio mirando a todo el club, como si buscara algo, o
alguien. Niall sonrió y caminó hacia allá, el pobre hombre le daba
pena y sabía que su amigo le avisaría de todas maneras, así que
mejor terminar con su sufrimiento. Se ruborizó cuando vio a los
dos amigos y recordó que Harry se los había nombrado hace unos
días atrás, pero siguió con su caminó hacia el hombre de ojos
azules y bailó detrás de él, tampoco quería que parecía muy obvio
que estaba hablando con el hombre.
– Harry está en las duchas. – Le susurró en su oreja desde la
parte trasera de la silla. – Pronto se irá a casa, no va a terminar el
turno.
Louis se dio vuelta enfrentando al muchacho y con luego de un
asentimiento de cabeza se paró y caminó hacia la salida.
– ¿Qué le has dicho a mi amigo para que se vaya corriendo de esa
forma?
Niall giró su cabeza para encontrarse al moreno hablándole,
apoyando una de sus manos en su puño. No tuvo opción que
caminar hacia allí, al ritmo de la música y contestarle.
No era la primera vez que los veía a ambos tan de cerca, ya había
hecho esta parte del trabajo con ellos, pero nunca dejaba de
deleitarse de lo bello que eran ambos, y vestidos de trajes, tenían
un Sex—appeal que le era imposible ignorar.
– Solo le comenté que Harry está por irse, hoy no hará el turno
completo. – Le contestó en un tono coqueto al pelinegro y este le
devolvió la sonrisa y corrió su silla para enfrentarse con su amigo.
Ambos amigos se sonrieron y asintieron con la cabeza.
– Tenemos una propuesta para ti, rubio.
Estando solo Harry suspiró, las horas de descanso extra le
vendría bien para descansar, y mañana con el día libre su pie
completaría su descanso.
Entró a las duchas y no demoró demasiado en quitarse el
maquillaje de su cuerpo y el aceite con el que Cristina lo había
bañado.
Media hora después el vestuario seguía estando vacío pero los
gritos de la gente y a música demasiado fuerte le daba el indicio
de que todos los bailarines seguían bailando con los clientes, a lo
que ellos habían bautizados como la pasada.
La noche en las calles de Londres era fresca, pero al ser verano
no se preocupaba mucho en abrigarse, solamente con su hoodie
color gris, shorts y zapatillas de deporte estaba bien. Había pocas
personas fuera del bar fumando, el solamente caminó hacia su
coche, pero estaba seguro que no iba a llagar.
Y la razón lo alcanzó antes de lo que pensaba. Con su camisa
impecable, su pelo color caramelo peinado levemente hacia atrás,
Louis lo esperaba a unos metros de su auto, con la espalda y uno
de sus pies apoyados en la pared, mientras terminaba de fumar su
cigarrillo, al cual le dio una ultima calada antes de arrojarlo al
suelo.
– Tu amigo me avisó que te ibas. – Dijo con voz grave.
Harry tembló por el tono de voz que usó en él, pero sabía que
tenia que comenzar a acostumbrarse.
– Buenas noches, Louis. – Dijo en un tono inocente y mostrándole
una sonrisa.
– ¿Por qué te ibas antes?
Harry señalo su pie y el mayor de los dos rápidamente bajó su
vista, la cual podía observar una gran venda en el tobillo de Harry.
– Te has lastimado. – No era pregunta, se acercó los pasos que los
separaba y se agachó para examinar el pie del chico.
– No en realidad, está fatigado.
– ¿Por qué viniste hoy? Necesitas hacer reposo.
– No puedo faltar al trabajo, estoy bien. – Louis se paró y lo
enfrento. – De verdad estoy bien.
– Te llevo. – Le dijo y sin esperar respuestas, se dio vuelta y
comenzó a caminar.
Harry sabia que no tenía opción, no en este punto, y no después
de que casi se haya hecho rutina que Louis lo llevara a su casa
después del trabajo. Desde que esto pasaba con Louis, Niall tenia
una copia de la llave de su coche.
Para: Ni
Llévate a mi bebé, cuídalo. Te amo!
Luego de enviarle el mensaje a su amigo, subió a la Range Rover
de Louis y comenzaron el viaje en silencio. Aunque ya era algo
común entre ellos, no era algo que le molestara a ninguno de los
dos.
Quince minutos después se encontraban fuera de la casa de
Louis.
– Es temprano. – Dijo Louis mirando el reloj que marcaba la una
treinta de la madrugada. Al ser el primer baile y al irse enseguida,
si, era mucho más temprano de lo normal.
– Si. – Contestó son saber que decir.
– Tengo el contrato definitivo. – Louis se giró para mirarlo. – Por
si quieres mirarlo.
A Harry se le contuvo la respiración. Sabia que la fecha se
aproximaba, pero no pensó que tan pronto iba a pasar. Aunque en
su lugar tomó coraje.
Era lo que él quería, estaba seguro. Lo había pensado demasiado.
Solamente asintió y Louis abrió con un control la puerta de su
cochera.
A los minutos, ambos se adentraban en la gran casa de Louis, que
reinaba un silencio sepulcral, aunque no dejaba de ser hermosa y
moderna.
Seguía a Louis por la gran casa hasta llegar a las escaleras de
maderas que se encontraban en la mitad de la sala de estar, sin
decir ni una palabra, Harry iba mirando todo a su alrededor. Lo
siguió por un largo pasillo donde había varias puertas y se detuvo
en la última, luego sacó una pequeña llave de su bolsillo y la abrió
dejando pasar al menor primero.
Al entrar, Harry, lo primero que pudo divisar era la gran cama que
se encontraba en el centro de la habitación, tenia un acolchado
negro, pero lo que más le llamaba la atención era su tamaño,
podría jurar que media tres metros de cada lado.
Las paredes de la habitación eran blancas pero las cortinas y los
detalles en negro hacían que sea más oscura. Había un gran
mueble en una de las esquinas con puertas de color negras, una
cómoda, y un gran ropero incrustado en la pared. El sillón
tántrico se encontraba en una de las esquinas de la habitación,
Harry se ruborizó al recordar la escena que habían creado en la
tienda. Se giró para mirar a Louis, que estaba recargado contra el
marco de la puerta.
– Aquí es donde haremos nuestras sesiones. – Se enderezó para
acercarse al menor y Harry volvió a girar cuando señalo a la
cama, siguiendo la dirección se su dedo. – La cama también es
nueva. Cada vez que te diga que subas a la habitación vas a venir
aquí. – Sus labios se posaban en la nuca de Harry haciéndolo
suspirar y cerrar los ojos. – ¿Te acuerdas como llegar? – Harry
asintió.
Sintió un leve vacío dentro de él cuando sintió a Louis despegarse
de su cuerpo y volver a la salida de la habitación. Harry lo siguió
confundido, esperaba que empezaran las sesiones en ese
momento, pero parecía que Louis tenia otros planes.
– Leeremos el contrato primero, Harry. – Le dijo divertido, y
Harry se ruborizó, tal vez su cara había sido demasiado obvia.
Caminaron otra vez hacia el piso inferior hasta la oficina de Louis.
Se sentó en la silla frente al escritorio y tomó la carpeta que Louis
le tendía.
– Léelo, fíjate si todo está bien y fírmalo si quieres y si estás
totalmente seguro. – Dejó una costosa lapicera negra frente a él.
Los siguientes minutos Harry se dedicó a leer el contrato, otra
vez, bajo la mirada penetrante de Louis sobre él. Trataba de
mantener una expresión neutral en su rosto, pero leer un
contrato de sumisión e imaginar hacer esas cosas con el caliente
hombre que tiene adelante no era fácil. Por eso, varios sonrojos,
sonrisas y miradas perdidas hacia el hombre no podía evitar.
Tomó la lapicera una vez que terminó.
Louis se paró de su lugar y caminó hacia atrás del muchacho. El
ambiente estaba caliente, y la tensión que había era demasiada.
25
Harry firmó junto a la firma de Louis, que ya estaba estampada.
Sintió las manos del mayor sobre sus hombros y suspiró, estaba
hecho, Harry Styles era el nuevo sumiso de Louis Tomlinson y no
había vuelta atrás.
– Entiendes que eres mío ahora, Harry.
– Si. – Dijo en un susurro mientras sentía las manos de Louis
frotar sus hombros
– Si, ¿Qué? – Le habló sobre su oreja.
– Si, Daddy. – Sintió la sonrisa de Louis sobre su lóbulo.
– ¿Cuándo quieres empezar, chiquito?
Harry se estaba perdiendo por las sensaciones de sentir el cuerpo
de Louis sobre él, su tacto, sus labios, su tono grave de voz. Cerró
los ojos, trató de concentrarse y suspiró.
– Ahora, Daddy.
Louis giró su silla y enfrentó a Harry tomándole el mentón con
dos de sus dedos. Tenía una sonrisa y sus ojos brillaban.
– Entonces mi chiquito va a subir y me va a esperar en la
habitación desnudo y de rodillas.
CAPÍTULO 10: SESIÓN
Louis era una persona obstinada, siempre se caracterizó a si
mismo como una persona que siempre conseguía lo que se
proponía.
Desde muy joven se responsabilizó de su propia vida, aunque si
tenía una buena relación con su familia, prefería la soledad y
cumplir con sus metas lo antes posible. Mejor atleta de la
secundaria, mejor asistencia, mejor promedio, primero en las
notas de la universidad. Hoy no era la excepción.
Conseguir a su vecino había sido una meta, aunque no quiso
reconocerlo al principio, pero de eso dependía su vida, hacer
contratos. Contratos en su trabajo y contratos de puertas para
adentro.
Y llegó a la meta, aunque el camino había sido más fácil de lo que
él se lo esperaba. Era otra de las cosas que lo ponía de buen
humor.
Miró el reloj que llevaba en su muñeca, habían pasado diez
minutos desde que le había dado la orden a Harry, y no quería
esperar más.
Subió las escaleras de madera con un paso firme y caminó por el
largo pasillo que lo separaba de la habitación.
La puerta se encontraba arrimada, se asomó sin moverla y sonrió
por la vista. La cabellera de Harry caía sobre su espalda hasta sus
hombros, su espalda desnuda se mostraba trabajada y se iba
afinando al llegar a su cintura.
Siguió bajando la vista hasta su trasero, su suave piel a la vista
estaba apoyada sobre sus talones, perfectamente arrodillado
esperando por su amo.
Abrió la puerta y la cerró con pestillo detrás de él y escuchó un
suspiro de Harry y volvió a sonreír con superioridad. Caminó
alrededor del chico observándolo completamente, un par de rizos
caían sobre sus hombros, un par de tatuajes adornaban su pecho
y su estómago. Sus manos descansaban sobre sus muslos
impidiendo ver su miembro.
Llevó su vista, buscando los ojos de Harry, pero no pudo
encontrarlos. El chico tenía la vista en el piso.
– Mírame. – La voz le salió firme, como tenía que ser en este
momento.
Harry levantó la vista, y ahí estaba lo que Louis quería ver. El
verde de sus ojos era un color demasiado hermoso como para no
mirarlo, aunque sus pupilas estaban tan dilatadas que solo quede
una línea muy fina.
– ¿Recuerdas tus palabras? – Louis caminó hasta que quedó
frente a él, Harry asintió. – Usa tus palabras Harry.
– Si, Daddy.
– Dilas. – Harry lo volvió a mirar a los ojos.
– Verde cuando estoy bien, amarillo si estoy por llegar a mi límite
y rojo para parar.
Louis caminó hasta uno de los armarios y tomó una goma
elástica, luego, se paró detrás de Harry y tomó sus rizos.
– Bien, bebé. – Harry se estremeció. – Cuando quieras y si es que
quieres las podemos cambiar.
Terminó de amarar el cabello en un moño y se volvió a parar
frente a él.
– ¿Puedes pararte solo? – Harry asintió y se puso de pie lo más
rápido que pudo.
Ahora sí Louis tenia vista al miembro de Harry, aunque quería
taparlo con sus manos, podía ver que estaba duro.
– Necesito saber todo de ti bebé, ¿Lo entiendes? – Asintió
rápidamente – ¿En qué momento te has puesto duro?
Vio a Harry enrojecer y se estremeció cuando Louis comenzó a
pasar un dedo sobre su pecho y empezó a bajar arcando una fina
línea hasta llegar a su estómago.
– Contesta, Harry.
– Supongo... – Se aclaró la garganta. – La situación es bastante
caliente.
1
Louis río antes la respuesta y no dejó de trazar líneas en su
abdomen.
– Y... – Harry siguió y Louis buscó sus ojos.
– ¿Sí?
– El cabello. – Susurró. – Me gusta que me toquen el cabello.
– Es bueno saberlo.
Dejó las caricias en su cuerpo para girarse e ir hasta otro armario
de la habitación. Le tomó unos minutos pensar en que
instrumentos agarrar, pero cuando se decidió llevó todo y lo
apoyó en una de las cómodas junto a la cama.
– Acuéstate en el centro de la cama, boca arriba. – Louis miraba
como Harry cumplía su orden, mientras se arremangaba las
mangas de la camisa.
Una vez que Harry estaba acomodado se acercó a él.
– Es la primera sesión, bebé. – Comenzó a trazar las mismas
linear por su cuerpo con su dedo índice. – Necesito saber que te
gusta, tus límites y hasta dónde estas dispuesto a llegar. Hoy se
trata de ti y de lo que te gusta, ¿Lo entiendes?
– Si, Daddy. — Contestó con la respiración agitada por tener la
mano de Louis recorriendo su cuerpo.
1
– Hoy será placer solo para ti. – Harry asintió y Louis se levantó
de la cama y fue hacia la cómoda.
Tomó una de las sogas negras y volvió con Harry.
– ¿Quieres esto, Harry? – Preguntó antes de empezar.
– Si, Daddy. – Louis sonrió burlón.
Estando Harry acostado, se subió a la cama y posó una rodilla en
cada lado del pecho de Harry, tomó ambas manos del muchacho y
las levanto hasta la cabecera de la cama. Harry solamente tenía la
vista del hombre encima suyo, mientras que tomaba sus manos y
hacía lo que quería con él.
Louis terminó de hacer un nudo mariposa, dejando así
imposibilitado de que baje los brazos.
– ¿Duele? – Preguntó el mayor.
– No.
Se bajó de encima del pecho de Harry fue hasta sus pies. Examinó
unos momentos le tobillo del chico, no se olvidaba que estaba
lesionado.
– ¿Cómo está tu pie, Harry? – Preguntó serio.
– Bien, solo molesta en el caño. – Louis asintió y unos recuerdos
de Harry bailando en ese caño, volviendo loco a todo el club, se
cruzó su mente. Volviéndolo loco a él también.
Tomo la barra separadora y la colocó primero en un tobillo y
luego en el otro, dejando el agarré un poco más suave en el
segundo. Colocó las plantas de los pies de Harry sobre el colchón
y estiró la barra lo más que se podía, dejando la entrada y todo el
cuerpo de Harry a su disposición.
– Pararemos y te soltaré si dices tu palabra Harry. – El menor
asintió, totalmente ido en sus pensamientos al estar atado y
entregado a Louis – ¿Confías en mí?
– Si, Daddy.
– Está demostrado... – Empezó Louis tomando un antifaz negro y
volviendo junto a Harry – Que, si tapas tus ojos, los demás
sentidos se agudizan, y por más que me encantaría verte a los
ojos, quiero que sientas más.
Dicho esto, cubrió los ojos del menor y observó su cuerpo entero.
Amarrado a la cama por las muñecas, sus ojos tapados, su
abdomen marcado subía y bajaba al compás de sus respiraciones,
su miembro totalmente duro se apoyaba sobre su vientre y su
entrada quedaba totalmente a la vista y a disposición de él.
Iba a comenzar.
Tomó los demás instrumentos y los posicionó en una de las
esquinas de la cama, para no tener que dejar solo el cuerpo de
Harry por mucho tiempo.
1
Se arrodilló sobre la cama. Posicionando sus rodillas a los
costados de Harry, quien su respiración aumentaba a cada
minuto que pasaba. Arrimó su cabeza hasta el lóbulo de la oreja
de Harry y lo succionó, haciendo que el menor suelte el aire que
tenia contenido.
Sacó su lengua para recorrer todo el borde de la mandíbula de
Harry, aspiraba el olor de su piel, y probaba su sabor, el que tanto
anheló.
Fue dejando un recorrido hasta llegar a su cuello, que estaba
estirado, dándole la bienvenida para poder atacarlo. Fue
besándolo desde el inició hasta donde comenzaban sus clavículas.
Los besos se convirtieron en mordidas y chupones que hacían
que empiece a teñirse de rojo.
Solo sentía la respiración agitada de Harry, su boca seguía
bajando, y comenzó a dejar suaves mordiscos en sus clavículas.
Se separó cuando comenzaba a pasar su lengua por el pecho,
para ver las marcas que le habían llamado la atención y las miró
con más determinación. Eran pequeños círculos a lo largo del
pecho, hasta el estómago. Levantó la vista para admirar los brazos
de Harry y vio que tenía varias en los brazos.
– ¿Te duelen? – Le pregunto Louis tocando un par que había en el
pecho.
– No. – Dijo en un jadeo. – Son de nacimiento.
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Louis asintió y siguió con su trabajo, atrapando uno de los
rosados pezones de Harry, haciendo que este gima por la
sorpresa.
Siguió devorándolo, mientras que con su mano derecha tomaba el
otro que lo llamaba por atención. Sintió el ruido de la barra
moverse cuando Harry quiso mover las piernas. Atacó su otro
pezón, cubriéndolo de con su saliva. Cuando ambos estuvieron
rojos y brillantes por la estimulación movió su mano para tomar
una de las botellitas de lubricante y tiró un chorrito en cada
pezón.
– Mmh... – Harry apretó los labios para no dejar que ningún
sonido salga.
– ¿Qué, bebé? Utiliza tus palabras.
– Frío. – Gimió. – Mientras Louis masajeaba sus pezones
– Si, bebé. Es de efecto frío, tu mismo lo elegiste. – Dijo con un
tono burlón.
Harry apretaba los labios y Louis con esa imagen, colocó al mismo
tiempo dos pinzas en sus usados y fríos pezones.
– Oh, por Dios. – Dijo el menor un jadeo por la presión que sentía
en sus pezones.
Louis dejó el pecho del muchacho para seguir bajando con su
boca, llegando a su estomago y dejaba varias marcas con sus
mordidas. Amaba ver como su piel blanca se iba enrojeciendo.
Dejó un chupón más marcado en una de las costillas, y esperaba a
ver como se volvía rojo y luego cada vez más oscuro. Era lo mejor
para ver.
Harry apretaba sus manos contra las sogas, con los reflejos de
querer soltarse. Louis seguía jugando con la piel de su torso,
hasta que fue dejando un camino de marcas hasta su pelvis.
– ¿Qué haremos con esto? – Dijo mirando el miembro de Harry y
hablándole muy cerca para que sea capaz de sentir su cálido
aliento sobre él. Estaba mojado, goteaba liquido preseminal sobre
el vientre; rojo y ansioso por ser atendido.
Harry balbuceó algo que no Louis no entendió, pero con una
sonrisa pasó de su miembro, haciendo que Harry bufe de
frustración.
Se posicionó en una mejor posición para ver la entrada de Harry,
rosa, esperando ser atendida. Pasó un solo dedo sobre ella,
mirando la reacción de Harry, que se dedicaba a morder sus
labios con fuerza. Masajeaba la entrada con su dedo pulgar, sin
llegar a penetrarlo.
– Lou... – Jadeó Harry, haciendo fuerza con sus pies para poder
levantar más su trasero.
– ¿Quién es Lou? – Preguntó el mayor, Harry suspiró.
– Daddy... – Gimió ahora, cuando Louis hizo un poco más de
presión.
– Ahora sí, bebé. ¿Qué sucede?
– Yo... – Pero no podía hablar porque Louis había metido la punta
de su dedo dentro de él. – Mierda. – Jadeó.
– No me gustan las groserías, menos viniendo de un bebé.
– Hizo más presión en su entrada. – De todas maneras, no
queremos lastimarte. – Quitó su dedo. – Por lo menos no hoy. – El
jadeo lastimero que soltó Harry fue música para sus oídos.
Harry gritó por que al tener los ojos vendados, no esperaba para
nada que la lengua de Louis haya pasado por entremedio de sus
mejillas.
– Oh, Daddy. – Gimió.
Louis, se dedicaba a subir y bajar su cabeza pasando su lengua
entre las mejillas, hasta que se quedó quieto, solamente girando
su lengua en círculos en la entrada del menor mientras sentía
como se iba dilatando y abriéndose para él, expectante por él. Así
que, le dio lo que quería, adentró con su lengua en su interior,
sintiendo como Harry se removía debajo de él.
– Bebé, si no dejas de moverte y me golpeas con la barra, tendré
que castigarte desde la primera sesión y no creo que quieras eso.
– Le advirtió, cambió de posición, aplastando con su cuerpo la
barra y dejando más inmovilizado de lo que estaba antes.
– Lo siento, Daddy.
Louis siguió con su trabajo, adentrando su lengua en la entrada,
recorriendo toda la cavidad y sacándola para luego volver
adentro.
– ¿Esto es lo que querías, bebé? – Le preguntó mirándolo, sus
labios rojos e hinchados de tanto morderlos.
– Si, Daddy. – Su respiración era agitada, su estómago, que ya
tenía varias marcas violetas, subía y bajaba fuertemente.
Tomó otra botellita de lubricante, esta vez poniéndolo sobre sus
dedos y comenzó a acariciar la entrada brillosa de Harry. Escuchó
a Harry gritar cuando uno de sus dedos de adentró.
– Quema. – Se quejó el menor.
– Si, bebé. Por eso hay que saber comprar.
Siguió moviendo su dedo hasta que logró localizar la próstata y
comenzó a masajearla con su dedo corazón.
– Oh bebé, me encantaría que vieras lo apretado que está tu culo
con mi dedo adentro. – Logró escuchar un gemido en respuesta –
¿Cuánto hace que no entra nada aquí, bebé?
– Mmm, Daddy...
– Contesta, Harry.
– Él doctor Malak... – Contestó. Louis abrió los ojos y lo miró,
queriendo encontrar sus ojos, pero solo encontró una sonrisa en
su rostro y los dientes delanteros apretando su labio inferior. –
Los análisis. – Suspiró.
Louis está anonadado con su respuesta, y casi... casi, suelta una
carcajada, pero no podía irse de su papel. Harry lo iba a volver
loco.
Quitó su dedo para entrometer tres de un solo tirón, mientras
que con su mano libre le propinaba un azote en su muslo.
– ¡Daddy! – Lloriqueó el menor.
– Eso fue por querer hacerte el gracioso, bebé.
Siguió trabajando con sus tres dedos, mientras escuchaba los
jadeos de Harry, pero frenó en el momento que sintió que Harry
iba a acabar.
Retiró sus dedos, junto con sonidos de protesta. Miró el cuerpo
entero, su entrada ya no estaba rosa, sino que era roja y
totalmente abierta y lubricada. Sus pezones estaban rojos
también, su abdomen subía y bajaba. Era algo hermoso de ver.
Tomo una de las balas vibradoras que esperaba sobra la cama, la
llenó de lubricante y empezó a introducirla dentro de Harry,
hasta que la base se topó con su piel. Escuchó un quejido de
Harry, pero lo ignoró por el momento.
– ¿Cómo se siente, bebé?
– Muy bien, Daddy.
– ¿Sigues en verde?
– Si, Daddy. Verde.
Louis sonrió. Quitó su camisa, que ya comenzaba a molestarle,
quedándose solamente con sus pantalones de vestir, su cinturón
y su reloj pulsera.
Volvió a la cama y tomó el control de la bala para prenderlo,
directamente en la velocidad 5.
– Oh, Dios. – Harry se empezó a remover en la cama, Louis subió
la velocidad a 8. – ¡Oh por Dios! ¡Daddy!
– ¿Te gusta?
– Sí, sí... – Gemía.
– Pero no puedes correrte todavía. – Le dijo bajando la intensidad
a 1.
Louis tomó uno de los anillos y se lo introdujo alrededor de la roja
y chorreante polla de Harry, ganándose un suspiro de frustración.
Louis dejó la intensidad en 1, mientras se volvía a recostar con la
cabeza entre sus piernas, pasando su lengua y dejando besos
duros a lo largo de sus muslos. Llegando a hasta su miembro.
2
– Creo que es hora de nos enfoquemos un poquito en ti, ¿No? –
Le habló directamente.
Tomó el miembro de Harry con su mano haciendo suspirar al
menor.
– ¿Quieres que le demos importancia a tu polla, bebé? Parece
muy necesitada.
– Si. – Gimió.
– Si, ¿Qué?
– Si, Daddy. Por favor. – Louis sonrió.
– Me gusta que seas educado bebé.
Sin previo aviso para Harry, Louis, metió el miembro del menor
dentro de su boca, logrando escuchar el grito ahogado que emitió
Harry.
Louis estaba totalmente encantado con las reacciones de su bebé,
gemía su nombre, suspiraba y escuchaba como trataba de zafarse
del amarre de las manos. Él solamente seguía subiendo y bajando,
dejando un rastro de saliva en todo su tronco, girando su lengua y
deleitándose con la punta del menor. Con su mano libre tomó el
control y sin previo aviso subió la intensidad a 10.
– ¡Daddy! – Gritó, mientras se removía debajo de él. – Daddy, por
favor... – Lloriqueaba y trataba de zafarse de todos sus agarres.
– ¿Qué quieres, bebé?
– Solo... – Lloraba. – Por favor.
Louis siguió sus movimientos con la mano, esperando que Harry
pudiera articular alguna palabra.
– Si no dices lo que quieres, nunca sabré bebé.
– El anillo. – balbuceó, mientras se removía.
– Oh, cierto. – Le contestó. – ¿Quieres que lo deje más tiempo?
– No, por favor, quítalo. – Louis sonrió.
– Te lo voy a quitar y vas a terminar en mi boca, ¿Lo entiendes? –
Harry solo asentía. – Porque Daddy quiere probar a su bebé.
Sin hacerlo esperar más quitó el anillo que apretaba la base de su
miembro y volvió a meterlo en su boca, con el vibrador dentro de
él y la boca de Louis estimulando su miembro, no le llevó más de
veinte segundos en correrse.
Louis tomó todo lo que el menor le entregaba, pasándolo por su
boca, y saboreándolo todo. Limpió todo su tronco y las gotitas
que se acumularon en la punta. Harry, debajo de él seguía
moviéndose, a causa del vibrador, haciendo que su orgasmo sea
mucho más largo.
Lo miró por unos segundos, antes de levantarse y apagar el
vibrador para quitarlo de su interior.
– Eres delicioso, bebé. – Le susurró en el oído cuando se sentó
juntó a él.
1
Le quitó el antifaz y miró esos orbes verdes que tanto extrañó,
sus ojitos estaban rojos, y un camino de lagrimas secas marcaban
sus mejillas.
– Me ha gustado. – Susurró, rojo por la vergüenza de decir esas
palabras.
– Esa es la idea, que lo disfrutes.
Louis se arrodilló junto a él y se proponía a quitar el amarre de las
manos de las manos de Harry, pero vio su ceño fruncido.
– ¿Qué sucede, Harry?
– Yo solo ... – Se mordió su labio. – Nada.
– Dime. – Pasó una de sus manos por sus mejillas.
– Yo pensaba que iba a ser más fuerte... – Sus mejillas
enrojecieron, lo que hizo reír a Louis.
– ¿Que esperabas, Harry? ¿Qué entre con una mascara de látex
negro y un látigo y te folle hasta herirte?
Harry quiso tener sus manos para poder taparse su rostro rojo.
Louis con una sonrisa en el rostro siguió hablando.
– Chiquito masoquista, no puedo hacer eso en tu primera sesión,
sería irresponsable de mi parte. Hoy fue solamente tu placer.
– Pero y tu... – Bajó su mirada hasta el obvio miembro endurecido
de Louis.
– Oh ya bajará, una vez que deje de mirar al bebé hermoso que
tengo amarrado a mi cama.
– O podrías follarme... – Dijo en un susurró.
Louis lo miró divertido, con una ceja alzada. Claro que quería
follarse a Harry, solo de mirarlo era capaz de correrse, pero
siempre pensó primero en su placer y no quería ir muy lejos, no la
primera sesión. Ya habría tiempo.
– Por favor, Daddy.
Un tirón en sus pantalones lo hizo repensar la situación. Tener a
Harry amarrado a la cama, pidiendo por favor que lo follara,
podría vivir en este momento por el resto de su vida.
– ¿Te quedaste con ganas de mi polla bebé? – El menor asintió. –
¿No te ha gustado que te haya comido tu lindo culo? ¿Qué te haya
chupado tu polla hasta que te corriste en mi boca?
– Me ha encantado, Daddy.
– Pero quieres más. – Harry asintió.
Louis se acercó hasta morder el lóbulo de su oreja.
– Entonces el bebé tendrá lo que quiere. – Harry gimió de gustó.
Lo dejó amarrado a la cama y se separó para quitarse los
pantalones junto a sus boxers. Soltó un suspiro cuando sintió la
libertad de su miembro duro. Volvió a caminar hasta Harry, y
posó sus rodillas al lado de la cara de Harry, dejando su
entrepierna justo sobre su boca.
– ¿Esto quería el bebé? – Vio a Harry asentir y lamer sus labios,
esperando que se adentrara en su boca. – Oh no lo vas a comer.
Harry hizo un puchero cuando vio que Louis bajaba por su cuerpo
e iba dejando marcas otra vez sobre su cuerpo. Tomó las pinzas
que Harry tenia en los pezones y las quitó de un tirón, haciendo
que soltada un grito de dolor que terminó en un gemido.
– Vuelves a estar duro, bebé.
Harry hizo un sonido asintiendo y Louis se arrodilló en la esquina
de la cama, desabrochó las tobilleras y tiró la barra al suelo,
dejando las piernas de Harry liberadas.
Llevó su mano a la entrada de Harry y metió tres dedos de golpe,
sintiendo como Harry se retorcía.
– Y sigues bien lubricado.
Bombeó su miembro un par de veces, soltando su propio liquido
preseminal, se acomodó y embistió a Harry de una sola vez,
logrando que sus bolas choquen con el trasero de Harry.
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– Oh, Daddy. – Gimió cerrando los ojos. Louis soltó un suspiro de
liberación.
Estar dentro de Harry no tenía descripción, era el paraiso, o el
mismisimo infierno.
– Fue una buena decisión no poner un dildo dentro tuyo, bebé. –
Comenzó a embestir despacio, sintiendo todo el interior. – Estás
tan jodidamente apretado.
Comenzó a moverse más rápido, los gemidos de Harry y sus
pieles chocar eran el único sonido de la habitación. Se inclinó
sobre el cuello de Harry para chuparlo más, morderlo. Lo mismo
hizo con sus sensibles pezones.
– Oh Daddy, yo... – No podía seguir hablando por las sensaciones
de tener a Louis dentro de él.
– Mírame. – Louis lo obligó a abrir sus ojos.
Se miraban mientras el mayor seguía entrando y saliendo, con
fuerza y velocidad. De los ojos de Harry salían lagrimas de placer,
las que Louis se ocupó de quitar con sus labios, saboreando el
gusto salado.
– Voy ... – Gimió fuerte y cerró sus ojos, la respiración era
entrecortada.
– ¿Quieres correrte, bebé? – Louis tomó ambas piernas y las
subió hasta sus hombros, permitiéndole tener mejor acceso,
logrando tocar mucho mejor la próstata del menor.
– Si, Daddy por favor. – Lloriqueaba.
– Si me lo pides por favor, no puedo negarte nada. – Se recostó
para volver a morder sus pezones. – Puedes correrte cuando
quieras.
Siguió con sus embestidas, cada vez fuertes hasta que comenzó a
sentir como su miembro era apretado por los músculos de Harry.
Ver la cara de Harry correrse y sentir la presión en su miembro,
solo hizo que en unos minutos más Louis se corra dentro del
menor. Llenándolo de su esencia tibia, con un gruñido que fue
directo al cuello de Harry.
Se quedó dentro de él hasta que sus respiraciones se
acompasaron. Harry tenía los ojos cerrados y su respiración salía
por su boca. Louis se levantó y desató las manos de Harry,
tomándolas y apoyándolas con cuidado junto a su cuerpo, sabían
que iban a estar dormidas después de tanto tiempo atadas.
Recorrió su cuerpo por ultima vez, sus muñecas tenían las marcas
de las sogas, rojas y violetas, pero sin rastros de sangre, su cuello
y abdomen tenían marcas que él le había hecho con su boca y la
entrada de Harry chorreaba la corrida suya. Simplemente
perfecto.
– ¿Bebé? – Harry abrió los ojos y sintió las caricias de Louis en su
mejilla. – Te prepararé el baño, ¿Estás bien?
Harry asintió con una sonrisa y se levantó para seguirlo hasta el
baño.
CAPÍTULO 11: CUIDADOS
– ¡Louis! – El grito de Liam y el golpe con una carpeta de Zayn lo
despertaron abruptamente.
– ¿Qué quieren?
Louis levantó la cabeza de su escritorio y con su dedo pulgar
limpió el rastro de saliva que había quedado en la comisura de sus
labios.
– ¿Qué queremos? Que te despiertes. – Dijo Liam sentándose
frente a él.
– Son las 12 del mediodía, ¿Qué haces durmiendo en la oficina?
Refregó sus ojos y se enderezó en su silla, su espalda dolía por su
mala postura y todos sus huesos crujieron al estirarse.
– No dormí anoche, solo estoy cansado y tenía un hueco libre. –
Se encogió de hombros.
– Un hueco de 15 minutos, no de dos horas. – Zayn lo miró con
cara divertida, pero Liam seguía en su postura seria. – Cubrí dos
reuniones que tenías, si duermes es más trabajo para mí.
– Oh pobrecito, Liam. – Zayn tomó sus mejillas para apretarlas,
pero su amigo quitó sus manos de un tirón.
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– ¿Por qué estás cansado? Te fuiste temprano del club.
Louis soltó su aire contenido y una sonrisa victoriosa adornó su
rostro. Los flashes de la noche anterior venían a su mente y
cuando recordaba... Si, le importaba una mierda el sueño que
tenía en este momento o estar durmiendo en su trabajo.
Tomó la cajetilla de cigarrillos que tenía en el cajón de su
escritorio y se prendió uno, recostándose en la silla.
– Ha firmado. – Le dijo Zayn a Liam. Liam revoleó los ojos
restándole importancia.
– ¿Por qué tanto lío? Has firmado muchos y no por eso tengo que
cubrirte el culo en el trabajo.
Louis no pudo contestar porque Zayn se le adelantó.
– Ya déjalo, está enamorado. Mírale la cara de cachorro que tiene.
– Liam se unió a las risas de Zayn, mejorando su humor.
– Tienes razón.
– No estoy enamorado, por favor no empiecen.
Ambos amigos se miraron para luego reírse en su cara.
– Bien, ¿Qué hiciste?
– ¿Con qué?
– Con Harry, claro.
Louis resopló, mientras apagaba su cigarrillo.
– ¿Qué les hace pesar que les diré lo que he hecho con Harry?
– Siempre nos contamos todo. – Liam hizo un puchero.
– Hacemos lo mismo que tú, ¿Cuál es el problema?
– Que las cosas que haga con Harry no las compartiré.
Liam y Zayn abrieron los ojos sorprendidos, con una mirada
cómica y una ceja alzada. Pero ninguno pudo abrir su boca para
decir nada, el llamado a la puerta los hizo girar a los tres.
– Pase. – Dijo Louis desde su lugar.
Magda entraba con varias carpetas en sus manos, con su
uniforme impecable y su cabello recogido en una coleta alta.
– Señor, las cuentas nuevas. – Le entregó a Louis la pila de
carpetas.
– Gracias, Maggie. – Le dio una sonrisa – ¿El turno ya lo
confirmaron?
– Si, Louis, a las 13 hs.
– Perfecto, gracias. – La muchacha les dedicó una sonrisa a los
tres y se retiró de la oficina.
Louis comenzó a hojear las carpetas, las nuevas cuentas no eran
para nada entretenidas, empresas en banca rota, malversación de
fondos, bla, bla, bla.
– ¿Entonces? – Preguntó pícaro Liam.
Louis levantó la vista hacia él.
– ¿Entonces, qué?
– ¿Qué has hecho con Harry?
Louis se restregó la cara en señal de frustración, pero conocía sus
amigos, no iban a parar hasta que no cuente el chisme. En cierto
punto, le recordaba a su abuela con sus amigas.
– Sesión 1, ¿Qué más quiere que haga?
– Bien, ¿Tan difícil era decir eso, Tommo? – Zayn sonrió. Louis
revoleó los ojos.
– ¿Qué hicieron ustedes?
Liam y Zayn volvieron a mirarse. Había veces que Louis se sentía
un extraño ante ellos, como si tendrían un lenguaje aparte. Un
lenguaje que solo ellos entendían.
– Hablamos con el rubio, una muy entretenida conversación.
Louis río por las ocurrencias de sus amigos.
– ¿Y?
– Oh, empezó a decir algo que su trasero no y muchos "no" y algo
de que Niall no quiere. – Los tres soltaron una carcajada ante la
imitación que Zayn había hecho.
– Pero... luego volvió. – Siguió Zayn.
– Y tomó ambas tarjetas nuestras.
Los golpes en la puesta lo despertaron. Tomó su cabeza con
ambas manos y restregaba su cara para poder despertase, un rayo
de luz entraba a través de la cortina y tenía un peso en sus pies.
Levantó la vista y ahí estaban, dos gatos durmiendo plácidamente
en los pies de su cama, les sonrió y trató de no moverse para no
despertarlos.
Pero, si el gato de Louis estaba aquí, ¿Qué hora era?
Trató de levantase para tomar su celular, un dolor en su parte
baja se lo impidió.
– Mierda. – Volvió a golpear su cabeza contra la almohada.
Estaba fuera de práctica, si, no le había mentido cuando le dijo a
Louis que lo último que había estado dentro de él había sido la
vez de los análisis y antes de eso... Uf, había pasado tiempo desde
su último novio, sí, estaba fuera de práctica.
Las sensaciones que había sentido la noche pasada, no las había
sentido nunca. Louis era de lo más excitante, desde su voz, hasta
sus manos. Y todo lo que había hecho.
Tenía que confesar que, si esperaba algo más fuerte, o tal vez
tener que hacerle cosas a él, como la vez que había probado el
BDSM. Pero Louis, simplemente se centró en él y fue algo muy
bueno.
Trató de levantarse, esta vez con éxito. Su gata lo miró con cara
de enojada, pero volvió a apoyar su cabecita en la cama. Tomo sus
shorts deportivos, su camiseta y su teléfono.
Los golpes en la puerta seguían insistiendo, aunque no esperaba a
nadie. De camino tenia varios mensajes que se dedicó a leer.
Leyó el mensaje de Louis y sonrió al ver que se preocupaba por él.
Miró la hora que se lo había mandado, estaba completamente
dormido. Miró la hora, la 1 de la tarde. Pero no llegó a responder,
llegó hasta la entrada principal, donde la puerta no había dejado
de sonar.
Una muchacha de tes morena y pelo recogido estaba parada
frente a su puerta, traía un delantal blanco y una maleta bastante
grande apoyada en sus pies.
– ¿Sí? – Le preguntó Harry confundido.
– Buenos días, soy Ashley. – Le chica estiró su mano para
saludarlo, le devolvió el gesto.
– Disculpa, ¿Qué necesitas?
– El señor Tomlinson a reservado un turno para rehabilitación de
un tobillo. – La chica bajó la vista hacia su pie, el que estaba
vendado. – Supongo que es el tuyo. – Le sonrió sincera.
Louis le había mandado una quiropráctica para que revise su
tobillo. Se sintió mimado por un momento, no estaba
acostumbrado que alguien se preocupe por él. Estaba a
costumbrado a hacer las cosas por si mismo, no depender de
nadie y sobre todo no esperar nada de nadie. Pero este gesto...
fue algo más que lindo.
– Claro, pasa. – Le dijo corriéndose para que la Ashley pueda
pasar. – Soy Harry, por cierto.
La chica le sonrió y caminó hasta la sala donde Harry tuvo que
correr el sofá para que pueda desplegar su camilla.
– Bien Harry, acuéstate y miraremos este pie. Si veo que hay algo
más complicado directamente irás hacerte una radiografía, si es
muscular lo podemos tratar con masajes y ejercicios. – Harry hizo
lo que le indicó, acostándose boca arriba.
Ashley empezó a desenvolver la venda que ajustaba su tobillo y a
examinarlo. Sintió como el celular en su bolsillo vibraba, lo sacó y
miró la pantalla.
Daddy Lou, llamada entrante.
– ¿Hola? – Contestó mirando a Ashley, aunque ella estaba muy
ocupada apretando su tobillo, cosa que dolía y bastante.
–¿Sabes lo que les pasa a los bebés que miran los mensajes y no
contestan?
Mierda.
La voz de Louis sonaba más gruesa que lo normal, dominante y
eso le causaba un escalofrío en todo su cuerpo.
– Perdón yo...
–Contesta, Harry. – Harry suspiró y un poco rojo por la vergüenza
miro a la chica, parecía ajena a la conversación que estaba
teniendo.
– ¿Los castigan?
–Si, bebé. Ahora dime, ¿Quieres ser castigado?
– No. – Contestó.
–¿No qué, bebé?
– No, Daddy. – Murmuró mirando a la chica que seguía con su pie,
agradecido de que no lo miró de vuelta.
–¿Por qué no has respondido los mensajes?
– Desperté tarde. – Confesó. – Y llegó Ashley, no tuve tiempo. Lo
siento.
–¿Ashley está contigo?
– Si.
– Pásamela.
Harry dudó unos segundos, pero notando el tono de Louis, era
mejor no hacerlo enojar.
– Emm, ¿Ashley? – La chica levantó su vista con una sonrisa,
aunque no sabía que decirle, "¿Mi dominante quiere hablarte?"
Decidió que mejor no, solo le tendió el teléfono y ella lo tomó.
– Señor Tomlinson, buenas tardes. – Habló con voz alegre. – No
es nada por qué preocuparse, con masajes y ejercicios estará
bien.
Bueno esa información era buena para Harry.
– Solo está fatigado. – Le contestó después de unos segundos. –
Claro, adiós señor Tomlinson.
Harry miró a la chica que le tendía el celular y volvió a ponerlo en
su oreja.
– ¿Sí?
–No has contestado los mensajes, ¿Cómo te encuentras? – Sonrió
ante la preocupación de Louis, de verdad se podría acostumbrar a
esto.
– Bien, muy bien, a decir verdad.
–¿Dolor? – ¿Tenía que confesar el dolor de trasero que tenía?
– Solo un poco.
–No me he olvidado de la bromita del médico Harry. – Murmuró
Louis en un tonó más oscuro, pero Harry no pudo evitar reír al
recordar ese momento.
– Tú preguntaste, yo dije la verdad. Asumo que fue la última vez
para ti también.
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Harry sintió un suspiro al otro lado de la línea y no pudo evitar
morderse el labio para no volver a reír.
–Harry ... – Dijo todavía más serio que antes, y él se puso serio. –
¿Te has acostado con Malak?
– ¿QUÉ? – Gritó asustando a Ashley, le pidió perdón con una
sonrisa y volvió a su conversación. – Por Dios, no. ¿Quién te
piensas que soy?
–Me he dado cuenta que se conocían, podría haber pasado.
No podía tener esta conversación, mientras le estaban dando un
masaje en el pie y en el tobillo. ¿Quién pensaría que se había
acostado con el señor ese? Él era demasiado lindo como para
estar con ese señor de mil quinientos años. Con respeto a los
señores de mil quinientos años.
– ¿No te parece que soy muy lindo para él? – Louis suspiró.
–Por supuesto que sí.
– No es nada de lo que piensas, de verdad.
–¿Algún día me contarás?
– Algún día, Lou. – Suspiró.
–Cuando salga del trabajo pasaré a verte. – Sonrió por esa
información.
– Te espero aquí.
Louis cortó la llamada luego de despedirse, y Harry siguió con su
sesión de masajes y ejercicios por una hora más.
La chica le había explicado que por su caída y no haber tenido un
descanso adecuado su tobillo había estado inflamándose, pero no
tenía una lesión. Solo con par de sesiones de masajes y que él
realice los ejercicios en su casa, se aplique hielo y tome unos
antiinflamatorios, todo estará bien. Cuando preguntó por el
precio le contestó con una sonrisa diciendo que la sesión ya
estaba paga.
Ya eran pasadas las 3 de la tarde cuando sintió su puerta ser
golpeada otra vez. Caminó hasta la entrada y su amigo no lo dejó
ni terminar de abrir que de un empujón se adentró a la casa.
Harry lo siguió con una mirada divertida mientras se desplomaba
en el sofá, que ya volvía a estar en su lugar.
– ¿Estás bien? – Preguntó divertido.
– ¡Claro que no! – Gritó tomando su cabello – ¿A quién se le
ocurre decir semejante barbaridad?
Harry caminó hacia él y se sentó en el sofá individual frente a él.
– ¿De qué hablas?
– Los graciositos esos, que andan buscándome para follarme. –
Tomó un almohadón y se tapó su cara.
– Ni, no creo que estén obligándote, di que no y deja de pensar.
Niall no contestó, solo se escuchó el grito que dio contra el
almohadón que tapaba su cara.
– A menos que quieras, claro.
Niall tiró el almohadón al piso y lo miró con los ojos muy abiertos.
– ¿Cómo que a menos que quiera?
– Si quieres, hazlo.
– Claro que no quiero. – Bufó. – ¿Qué tal tu noche?
1
Harry le sonrió mostrándole todos sus dientes y sus ojos se
achinaron. Se paró en el sillón y caminó hasta la cocina buscando
algo para comer. Tomó unas galletas y las llevó hacia donde
estaba su amigo para tendérselas.
– Muy bien, a decir verdad.
– ¿Te trajo el abogado? – Harry negó. – ¿Tienes a otro? ¿Ya? ¿Tan
rápido?
– No, Niall. – Revoleó sus ojos. – Me llevó a su casa.
Niall se levantó de un golpe, quedando sentado en el sofá.
– ¿Y HASTA AHORA ME LO DICES?
– Firmé el contrato. – Niall río al ver las mejillas de Harry tornarse
rojas.
– Detalles, Harry, detalles.
– Luego de firmar fuimos a la habitación. – Harry se encogió de
hombros, pero Niall hacia círculos con la mano para que siga
hablando. – Y follamos, ¿Qué quieres que te cuente?
– Dios, todo.
– Me amarró a la cama con una soga, los tobillos con una barra, se
comió mi culo, me corrí en su boca, y luego me folló y volví a
acabar.
La cara de Niall era un poema, sus ojos abiertos, su boca formaba
una <O> y sus manos amarraban sus rubios cabellos.
27
– WOW, salvaje. – Harry río.
– No en realidad. – Admitió. – Fue muy lindo, dijo que era una
noche para mi placer. Pensé que iba a ser algo más fuerte.
– ¿Querías que azote?
– El me preguntó lo mismo. – Sonrió. – Aunque si me dio una
nalgada bastante fuerte cuando quise hacerme el gracioso en
medio de la sesión.
– ¿Qué has dicho?
– Me preguntó cuando fue la ultima vez que algo había entrado
en mi trasero.
– Iugh, ¿No le habrás hablado de tu patético ex, no?
– No, le he dicho que Malak cuando me hizo lo análisis. – Niall
escupió la galleta que estaba comiendo y los restos cayeron sobre
el piso.
– ¡No, no puedes! Jajajajaja, eres asqueroso. – Harry río con él.
– Igual no salió bien, hace un rato me ha preguntado si me había
acostado con él.
– ¡Iugh! ¿Quién pensaría algo así? – Harry se encogió de hombros.
– ¿Y luego que pasó?
– Me preparó un baño, ayudó a enjabonarme, puso crema en mi
cuerpo. Alrededor de las 5 de la mañana me acompañó
caminando hasta aquí.
– ¿Crema? – Harry tendió sus manos para que pueda observar sus
muñecas. – Oh, te ha hecho mierda las manos. – Se río.
– En realidad, yo me lastimé solo las muñeras, pero... – Harry
levantó su camiseta.
Niall observaba el torso desnudo de Harry, un recorrido de
mordidas, chupetones y rasguños rojos y violetas recorrían todo
el cuerpo, desde su cuello hasta el inicio de su short.
– A la mierda... – Susurró Niall. – Si tenía hambre el abogado.
Harry río por las ocurrencias de su amigo y bajó su camiseta.
– Hoy mando a una quiropráctica para que revise mi tobillo. –
Niall alzó una ceja. – Tuve una hora de masajes.
– Louis ya me cae bien.
– A mí también. – Coincidió Harry.
Se quedaron un rato callados hasta que Niall volvió a hablar.
– ¿Harry?
– ¿Mmm? – Quitó la vista de su celular para enfocarse en su
amigo que se encontraba recostado con la vista hacia el techo.
– Les voy a decir que si, la vida es una, ¿no?
Louis salió de la oficina alrededor de las seis de la tarde, la siesta
que se había tomado le había causado consecuencias. La llamada
con Harry lo había dejado más tranquilo, se estaban haciendo
cargo de su tobillo y solo estaba durmiendo por eso no
contestaba sus mensajes.
Steve estaba esperando por él a la salida del gran edificio, se
montó en el carro y se dejó llevar hasta su casa, haciendo una
parada por una farmacia. Suspiró al ver que en su celular marcaba
una llamada de unos de sus clientes.
– Lo siento, no voy a atenderte habla con Magda. – Le dijo al
celular mientras veía como se cortaba la llamada.
Le escribió un par de mensajes a sus amigos, avisando que ya se
había retirado y se dejó llevar.
Al llegar a la casa le indicó a su chofer que podía retirarse y él sin
entrar, caminó hasta la casa de Harry.
Luego de tocar el timbre un chico rubio de ojos azules abrió la
puerta y una sonrisa se plantó en su rosto.
– ¡Harry! – Gritó dejando la puerta abierta y volviendo hacia
adentro de la casa. – Tu señor dominante está aquí, de rodillas
esclavo.
Louis levantó una ceja al escuchar aquello y vio como la figura de
Harry aparecía en su vista totalmente rojo.
– ¡Niall! – El rubio solo le contestó con una risita.
– Hola, Lou. – Harry le sonrió en la puerta y lo invitó a pasar.
– Hola, Harry. – Louis pasó y vio al muchacho rubio pasándose un
hoodie por su cabeza.
– Se supone que tenías que llevarme, Harry. – Dijo con un
puchero fingido. – Ahora tendré que volver a llevarme a tu auto,
que desgracia para mí.
– Chau, Ni. – Le dijo Harry empujándolo fuera de la casa, Niall río
y se despidió de ambos dejándolos solos.
Louis observaba todos los detalles que podría ofrecerle, su forma
de caminar, al sentarse, cualquier indicio que le mostrase si
estaba adolorido. Pero no parecía ver nada, sintió alivio.
– Te traje cremas para tu cuerpo. – Le dijo mostrándole la bolsa
de papel que tenía en sus manos – ¿Cómo están tus moretones?
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Louis tomó asiento en el sofá junto a Harry, no había ajustado la
soga demasiado, pero Harry se había encargado de tirar y
lastimarse solo.
– Bien, no duele nada. – Tomó las muñecas de Harry y le hizo una
leve presión, la cara de Harry mostró una mueca.
– No es bueno que me mientas chiquito, esto no tendría que
doler si no estarías lastimado.
– Quema un poco, pero nada grave.
Louis se paró y quitó su americana, dejándola en el otro asiento.
– Desnúdate.
Harry alzó la vista para encontrarse con su mirada y juntó sus
labios.
– ¿Ahora?
– Ya me oíste, ahora.
Harry se levantó y quitó su camiseta y luego sus shorts.
– Desnudo, Harry y acuéstate en el sofá.
Bajó su bóxer y él lo devoró con la mirada cuando estuvo
recostado en el sofá, con la mirada en el techo. Las marcas
violetas en el cuello y las mordidas rojas en su pecho, lo hacían
sonreír victorioso.
– No te das una idea la obra de arte que es tu cuerpo en este
momento.
Harry mordió su labio inferior y reprimió una sonrisa.
Abrió la bolsa de papel y sacó un pote de crema, tomó una
cantidad generosa y empezó a pasarla por las muñecas de Harry,
siguió bajando por su cuello y luego por su abdomen. Masajeaba
el torso de Harry, desparramando todo prolijamente y dejando su
piel brillosa.
– ¿Mejor, bebé? – Harry soltó un suspiro.
– Si, Daddy. Gracias.
Louis sonrió al escucharlo, y se ensanchó su sonrisa cuando bajó
la vista y vio su erección. Dejó la crema de lado y volvió a
arrodillarse junto a él.
– Sabes... – Louis tomó la erección de Harry y comenzó a
bombear lentamente. – Hoy en el trabajo tuve que tomar una
siesta, por haber dormido poco.
Harry buscó su mirada, con la respiración comenzando a
acelerarse, Louis seguía tocándolo lento, pasando su dedo pulgar
por la punta, bajando hasta tomar sus bolas y darle un leve
apretón.
– Los horarios de tu trabajo son muy feos, bebé. – Comenzó a
aumentar su velocidad. – Pero lo mejor del día fue recordar
tenerte debajo de mí, gimiendo, y descaradamente pidiéndome
que te folle.
– Daddy... – Harry cerró los ojos, dejándose llevar por los toques
de Louis.
– Pero sabes que hubo algo que no me causó ninguna gracia,
bebé. – Los verdes volvieron a abrirse y Louis soltó su duro
miembro – El chistecito en medio de la sesión, ¿Lo recuerdas,
bebé?
Harry asintió, en el momento de que Louis se paraba. Llevo sus
manos a su cinturón negro de cuero y sin despegar la vista de los
ojos del menor, lo quitó de un tirón.
– Y creo que mereces un pequeño castigo, para que aprendas a
como comportarte conmigo, ¿Lo crees justo, bebé? – Harry
asentía rápidamente con su cabeza. – Palabras, Harry.
– Si, Daddy, lo merezco. – Louis sonrió victorioso.
– No es lo que tenia pensado, pero ya que no estamos en nuestra
habitación, voy a improvisar, arrodíllate en el sillón.
Harry se levantó, apoyando las rodillas en el sofá, dándole la
espalda a Louis y apoyando su pecho contra el respaldo.
– Muy bien. – Louis recorría la espalda y el trasero de Harry con
la mirada. Tomó ambas manos de Harry y las ató con su cinturón
haciendo presión. – Solo voy a darte cuatro nalgadas y vas a
contarlas, ¿Has entendido?
– Si, Daddy.
Louis re arremangó su camisa y con demasiada fuerza estampó su
mano su mano derecha en una de las nalgas de Harry. Escuchó un
gemido del menor pero no un número.
12
– Cuenta, bebé. Sino tendré que volver a comenzar.
– Uno, Daddy. – Volvió a estampar su mano contra la otra mejilla
dejándola levemente rosa.
– Dos.
Louis sonrió y masajeó ambas mejillas para aliviar la picazón que
estaría sintiendo y las separaba para dejar a la vista su entrada.
– Tres, cuatro. – Casí gritó Harry cuando llegó la tercera nalgada
y enseguida le siguió la última.
– Muy bien, bebé. – Siguió masajeando sus nalgas. – Ahora voy a
follar este culo que tan entregado está para mí.
Harry gimió en respuesta y Louis tomó el lubricante que traía en
la bolsa de la farmacia. Lo abrió y arrojó un chorro sin cuidado
directamente donde se encontraba su entrada. Llevó uno de sus
dedos y lo introdujo de golpe, hasta que sus nudillos tocaron su
piel.
– Mmm, Daddy. – Harry tenía una de las mejillas apoyadas en el
respaldar del asiento, lo que permitía verlo como mordía su labio
inferior y cerraba sus ojos.
No esperó a llevar dos dedos más dentro de él, sacándolos y
volviéndolos a meter, sintiendo como se iba dilatando y
preparándose para recibirlo completo.
– ¿Sabes bebé? – Louis sacó sus dedos de su interior y Harry se
quejó, levantando su cabeza. Comenzó a llevarse sus manos hacia
su corbata para quitarla de alrededor de su cuello. – No queremos
que pase lo de anoche.
Tomó la corbata y la pasó por la cabeza de Harry hasta que su
boca se abrió y lo amordazó con ella, apretándola debajo de sus
rizos, detrás de su cabeza.
– Es precaución bebé, no queremos que te hagas el gracioso otra
vez. – Harry asentía con su cabeza y Louis sonrió al ver la imagen
de Harry en cuatro contra el sillón, con sus manos amarradas
sobre su espalda, su boquita amordazada y su trasero levemente
rojo por las palmas de sus manos.
Giró su cabeza y recordó de la esquina particular que tenía el
rizado, caminó hasta allí y tomó una de las cámaras que había
arriba de una de las repisas y volvió con Harry. Llevó sus ojos a la
mirilla y enfocó el cuerpo del rizado y capturó la primera
fotografía, luego a sus manos amarradas con su cinturón, a su
entrada que chorreaba lubricante y a su boca amordazada con su
corbata.
– Podría abrir una galería y solo exponer esta obra de arte. –
Murmuró mientras dejaba la cámara y comenzaba a quitar su
ropa.
Volvió a tomar el lubricante, esta vez para su duro miembro y
volvió con Harry.
– Si necesitas parar vas a charquear tus dedos, ya que no puedes
hablar, ¿Sí? – Harry asintió. – Inténtalo. – Harry chasqueo sus
dedos y Louis sonrió.
Se posicionó detrás del chico que esperaba hambriento por él y
se introdujo dentro de él con un solo tirón, haciendo que ambos
suelten gemidos de placer.
– Tan malditamente preparado para mí. – Gruñó Louis, mientras
sus manos se aferraban a la cadera de Harry, haciendo más fuerza
de la que era necesaria.
Siguió entrando y saliendo, mientras sentía esa leve cosquilla en
su vientre, mientras veía como Harry volvía a apoyar su mejilla
contra el sofá, pero no se lo permitió. Llevó sus manos a sus
cabellos para tomarlo en una coleta y empujó su cabeza hacia
atrás, mientras sus estocadas seguían siendo cada vez más
rápidas, más fuertes y más profundas.
– Oh bebé, eres delicioso. – Apretó el agarre de su cabello con
una mano y la otra la volvió a llevar a la cadera para tener mejor
agarre.
Harry era un desastre en todos los sentidos de la palabra. Soltaba
los gemidos que la mordaza improvisada le permitía y saliva que
chorreaba por su barbilla. De sus ojos brotaban pequeñas
lagrimas de placer y de su miembro comenzaba a chorrear liquido
preseminal, intentando buscar atención.
Mientras seguía entrando y saliendo de Harry, soltó su cabello
para llevar su mano a su chorreante erección y comenzó a
masturbarlo, generando que Harry se removiera debajo de él,
cerrando los ojos con fuerza.
2
– Estas tan caliente, bebé. – Harry asentía con la cabeza, Louis se
recostó sobre la espalda del menor para poder probar esa piel
que no había tocado la noche anterior.
Comenzó a besarla, pasando su lengua en un recorrido y luego
dejando leves mordidas. Harry comenzó a removerse debajo de él
con más fuerza, estaba cerca.
Se levantó para volver a tomarlo de la cadera con más fuerza y
masturbarlo a la vez. Su mano comenzó a sentir el líquido tibio
con el que se estaba empapando, su miembro se sintió apretado y
apretó más el agarre de la cadera para no perder la velocidad de
sus movimientos.
Haciendo alargar más el orgasmo de Harry, Louis siguió
embistiéndolo buscando su propia liberación, que no demoró en
llegar, soltando un gruñido y cayendo sobre la espalda del rizado.
Salió de él y soltó sus manos del agarre del cinturón y luego quitó
la corbata de su boca.
– ¿Cómo estas, bebé?
– Bien, Daddy. – Dijo casi sin voz y Louis pasó el dedo pulgar por
la barbilla del menor, limpiando los rastros de saliva.
– Acuéstate boca arriba, bebé. Volveré a pasarte crema en las
muñecas.
CAPÍTULO 12: TUYO
Había acompañado a Harry hasta el baño que había en su
habitación, ayudándolo a tomar un baño, lavando su cabello y
tallando cada parte de su cuerpo con esponjas y distintos jabones
de ducha.
Al salir, lo llevó hasta su habitación para que se recueste y así
volver a poner crema en su cuerpo, sobre todo en sus muñecas
que se veían bastante magulladas.
– ¿Harry? – Louis lo llamó a penas divisó su cama.
Harry lo miró, tenía el cabello mojado y pequeñas gotas caían por
su rostro, estaba desnudo, envuelto solamente en una toalla
blanca alrededor de su cintura.
– ¿Qué hace mi gato aquí?
Harry sonrió, ambos miraron a dos felinos peludos que estaban
enroscados en el centro de la cama creyéndose los dueños de
ella.
– A veces duerme aquí. – Dijo encogiéndose de hombros sin darle
importancia.
– ¿Duerme aquí?
– Sí, conmigo. ¿No sabías?
Louis frunció el ceño y miró al chico llegar hasta la cama y
sentarse en una de las esquinas. Luego su vista fue hasta los dos
animales que se habían despertado.
– Gato traidor. – Le recriminó al felino.
– ¿Dónde pensabas que estaba todo este tiempo?
– En su habitación, donde debería estar.
Harry río y se recostó en la cama, todavía con la toalla enredada a
su cuerpo.
– Sabes que es un gato y no un adolescente, ¿No?
– Da igual. – Louis reprimió una sonrisa y tomó a los animales
para sacarlos de la habitación.
Volvió hasta donde se encontraba Harry, tomó una de las cremas
y comenzó a pasarla por las muñecas. Lo oyó suspirar y subió la
mirada para ver que había cerrado los ojos, su cabello húmedo
mojaba la almohada, veía su pecho subir y bajar y como mordía
sus labios cuando sentía la quemazón por la crema.
Sus labios rojos, apretados por sus blancos dientes, luciendo
sensualmente hinchados. No.
Se untó más crema y pasó por su pecho mientras masajeaba las
zonas más afectada, se dio cuenta de que tenía la piel demasiado
sensible, no había sido rudo como para que tenga tantas marcas,
¿O si lo había sido?
– ¿Quieres descansar un rato? – Habló en voz baja en caso de que
se haya quedo dormido. Harry solamente asintió.
Tomó la toalla mojada que tapaba la entrepierna del chico y la tiró
al piso. Harry abrió los ojos, buscando la mirada de Louis, el solo
le dio una media sonrisa.
– Ponte de espaldas.
Harry se giró y dejó ver los rasguños y mordidas que le había
realizado instantes atrás, también sus nalgas estaban rosadas.
Cuando terminó pudo ver los ojos cerrados de Harry y su boca
semiabierta, su respiración era más pesada. Lo tapó con las
mantas de la cama y tomó la toalla para llevarla al baño.
El reloj marcaba las 9 de la noche, era mejor conseguir algo de
comida para Harry, así que bajó las escaleras, sintiéndose un poco
perdido en esa casa que nunca había estado, aunque encontró la
cocina sin problemas.
La puerta que daba al jardín estaba entre abierta, así que supuso
los animales habrían salido por ella. Comenzó a abrir las alacenas
y la heladera, había mucha comida, sobre todo comida saludable.
Se alegraba de saber que Harry comía bien, aunque era un tema
que tenía que controlarlo más.
Analizó sus opciones, había varios tipos de carnes, productos para
acompañar y verduras. Suspiró y cerró todo. Lo mejor era
encargar comida hecha si no quería quemar todo, u ocasionar un
incendio.
Diez minutos después se encontraba sentado en el sofá con el
televisor de fondo, pero sin prestarle verdaderamente atención.
Su vista iba a las fotos que se encontraban en la repisa frente a él,
se paró para observarlas mejor. Sonrió al ver un Harry de niño
con un brasier demasiado grande para él, una niña de cabellos
castaños, una foto junto a su amigo rubio de niños. Tomó una
fotografía que parecía las más antigua, una mujer que sonreía a la
cámara, un niño de diez años o un poco más y un bebé en sus
brazos.
Dejó todo en su lugar y comenzó a recorrer la casa, no quería
invadir su privacidad, pero su curiosidad era mayor. Recorrió la
casa, no era tan grande como la suya, solo el living comedor, una
cocina y había tres puertas más en la planta baja. La primera
descubrió que era un baño, entró en la segunda habitación, había
un caño de PoleDance en el centro, las paredes estaban
recubiertas de espejos y había varias colchonetas e instrumentos
de gimnasia.
Cerró la puerta y caminó hacia la tercera, pero la puerta no cedió,
estaba cerrada con llave. No le dio importancia y volvió a sentarse
en el sofá.
A la media hora sonó el timbre de la casa y cuando la comida
estaba servida en la mesa se dirigió a la habitación del rizado.
Lo observó dormir, tal vez más de lo que debía, pero Harry
durmiendo le transmitía toda la paz que él necesitaba en su vida.
Escuchaba su respiración y descubrió que mientras dormía hacía
un pequeño movimiento arrugando su nariz.
– ¿Harry? – Se arrodilló junto a él y removió su cabello. Harry dio
un saltito por el susto y pero se tranquilizó cuando lo vio.
– ¿Lou? – Pasó las manos sobre sus ojos para despertarse.
– Está la comida, bebé. – Harry frunció el ceño, pero asintió y se
sentó en la cama.
Louis caminó hacia el ropero y tomó un conjunto de ropa
deportivo y se lo entregó.
Lo observó mientras se cambiaba y le tendió la mano para ir
escaleras abajo, donde la mesa estaba servida con diferentes tipos
de comida.
– Encargue sushi. – Le explicó mientras se sentaban enfrentados.
– Pero no sabía si te gustaba, por lo que pedí otras cosas.
Dijo señalando los diferentes tipos de platos, comida china, pollo
agridulce, diferentes tipos de arroz y una gran bandeja de sushi.
– Me gusta el sushi. – Le sonrió un poco ruborizado. – Es mucha
comida, Louis.
– Mejor que sobre y no que falte, ahora come, mañana tienes
ensayo por la mañana y tienes que tener fuerza y descansar esta
noche.
– ¿Cómo sabes que tengo ensayo?
El chico estaba masticando un roll de sushi, pero no despegaba
los ojos del mayor.
– No hables con la boca llena. – Harry bajó la vista. – Claire me lo
dijo.
– ¿Claire? – Alzó una ceja.
– Llamé a tu trabajo para que me pasen tus horarios.
Harry frunció las cejas, pero asintió.
Louis hizo que Harry coma en silencio, mientras veía que se
alimente bien. Él por su parte también comió bastante pero no
iba a negar que una cantidad de comida exagerada para dos
personas.
– ¿Terminaste? – Harry asintió. – Ven.
Harry miró como Louis corría su silla y golpeaba sus piernas
invitándolo a sentarse. Rodeó la mesa y se sentó de costado sobre
las piernas de Louis.
– ¿Cómo te sientes? – Recorría la espalda de Harry con las yemas
de sus dedos y su otra mano estaba apoyada sobre sus piernas. –
Después de lo que hemos hecho.
– Bien. – Dijo cerrando los ojos y apoyando la cabeza sobre el
hombro de Louis, todavía estaba adormilado y más luego de la
cantidad de comida que había ingerido.
– ¿Bien, qué?
Harry sonrió antes la pregunta, y suspiró cuando sintió la mano
de Louis acariciar su cabello.
– Me siento bien, Daddy.
– ¿Todavía estás de acuerdo con seguir con el contrato?
– Si.
– Las sesiones van a ser más intensas. – Seguía acariciando su
cabello. – También mi control hacía tí, recuerdas lo que firmaste,
¿No, Harry? Porque no volveré a preguntar.
– Si, Daddy. – Giró su cabeza para mirarlo a los ojos. – ¿Tú quieres
seguir siendo mi Dom?
Louis le regaló una sonrisa por la pregunta más tonta que su
vecino le haya podido hacer.
– Claro que sí, bebé.
La mañana del jueves había empezado particularmente bien.
Había desayunado y Niall lo había recogido para ir a sus ensayos
matutinos. Pero claro que no todo era amor y paz. Sobre todo, si
se trataba de su amigo y Beatriz.
– ¿Es que no escuchas la canción? – Beatriz echaba humo por las
orejas.
– ¿Qué tiene que ver la canción?
– ¡Todo tiene que ver!
Harry se separó, no quería meterse en otra pelea de ellos. Tomó
una botella de agua pero seguía escuchando sus gritos.
– ¡Se llama Dangerous Woman!
– ¿Y eso qué?
Vio como Claire llegaba corriendo hasta ellos, tratando que la
pelea no pase a mayores.
– Niall, ya lo hablamos esta coreografía es para que Bea se la
protagonista. – Antes de que el rubio protestara siguió. – ¿Eres
mujer biológicamente?
– No.
– ¿Te consideras mujer?
– No.
– Entonces se terminaron las charlas.
Niall ahora el que echaba humo, caminó apoyando sus pies fuerte
contra el suelo y llegó hasta donde estaba Harry.
– Nunca nos dejan ser las divas del show. – Harry río por ese
comentario.
– Ni, prácticamente somos el centro siempre. Tenemos más solos
que ella siempre, déjala esta vez.
Niall se fue del lado de Harry hecho una furia y podía ver como
iba moviendo sus labios, haciendo burla a las palabras de Harry.
3
Lo siguió y siguieron ensayando el nuevo baile que iban a estrenar
el sábado por la noche, para la hora del corte ya estaba exhausto.
Salió del club decidido en ir a su casa hasta que sea la hora de
regresar, Niall iba a tomar un taxi hasta su casa que no quedaba
demasiado lejos, así que tal vez podía tomar una siesta.
– ¿Señor Styles? – Harry giró su cabeza, un hombre vestido de un
impecable traje negro y camisa blanca lo miraba desde un auto
que reconoció al instante.
– ¿Sí? – Caminó unos pasos cerca del hombre.
– Soy Steve, el señor Tomlinson me ha pedido que lo lleve hacia
su oficina.
No contestó, pero tomó el celular para verificar si tenía algún
mensaje del hombre, y efectivamente había varios.
– Claro, un gusto Steve. – Le sonrió al hombre y se subió por la
puerta trasera que se encontraba abierta.
Se dedicó a contestarle a Louis los mensajes donde le indicaba
que Steve lo llevaría a la oficina y luego se perdió mirando las
transitadas calles de Londres, llovía como era habitual, por suerte
ambos gatos habían quedado durmiendo en su habitación.
23
Steve estacionó en el subsuelo del edificio y lo ayudó a salir del
coche. Caminaron hacia los ascensores donde había varios
guardias de seguridad.
– El señor subirá al piso 35. – Le informó el chofer al guardia,
mostrándole una tarjeta que no llegó a leer que decía.
El hombre de seguridad solo asintió y o dejó ingresar.
– Hasta luego, señor Styles.
– Nos vemos Steve, gracias. – Le dedicó una sonrisa sincera y se
montó al ascensor presionando el piso 35.
El ascensor frenó en varios pisos, haciendo que se demorara
bastante, dejando entrar y salir a varias personas en diferentes
niveles del edificio y podía observar la vestimenta de las personas,
con trajes elegantes, tacones altos y olor a perfumes caros. Se
sintió cohibido por estar vestido de deporte y su cabello hecho
un desastre por dejarlo húmedo luego de ducharse en el club.
Al llegar a su destino, se encontraba la misma chica que se había
encontrado la primera vez aquí, nunca supo su nombre, pero
estaba seguro de que lo recordaba por cómo lo miró.
– Buenas tardes. – Le sonrió la rubia mostrando todos sus
dientes.
– Hola, estoy buscando a Louis Tomlinson. – Le dijo lo más
cordial posible, la chica de verdad lo incomodaba, le sonreía tanto
que parecía diabólica.
– Claro, déjame avisar ¿Tú nombre?
– Harry. – La chica lo desnudó con la mirada mientras tomaba el
teléfono y mordía la punta de su lápiz.
– Magda, un chico llamado Harry está aquí para ver al señor
Tomlinson. – Esperó unos segundos por la respuesta y luego
colgó. – Puedes pasar Harry.
– Gracias. – Le sonrió como agradecimiento y caminó por el
conocido pasillo con paredes de cristales y varios puestos de
secretarios en el medio.
El recorrido terminó cuando llegó a la mesa de la pelinegra que lo
miraba, ahora con una sonrisa como si lo conociera o si supiera
quien era.
– Hola Harry, el señor Tomlinson te espera dentro.
– Gracias, Magda. – Le sonrió con confianza, aunque confundido.
Al entrar lo primero que vio fue a su Dominante, sentado en su
sillón detrás de un montón de hojas y una birome en su mano
derecha, pero no se encontraba solo. Una mujer que ya conocía
estaba frente a él, pero de todas maneras frunció el ceño.
Louis levantó la vista al escuchar cerrarse la puerta y la mujer se
dio vuelta dedicándole una sonrisa.
– Harry. – Louis se paró serio y caminó hacia el tomando su bolso
que lo dejó sobre la silla de su escritorio – Con Ashley decidimos
hacer tu sesión de kinesiología aquí hoy.
– Hola. – Harry le dedicó una sonrisa y luego miró a la mujer
quien se encargaba de rehabilitar su tobillo – Hola Ashley.
La mujer lo saludó y luego se encaminó hacia el gran ventanal de
la oficina donde había instalado su camilla transportable.
– Puedes recostarte aquí Harry, quítate tus zapatos. – Harry miró
a Louis por unos instantes, el hombre se había vuelta a sentar en
su escritorio y tenía la mirada seria puesta en sus papeles.
No era común que tenga esa actitud hacia él, pero simplemente lo
dejó pasar y siguió con las indicaciones de Ashley. Al recostarse
en la camilla y sentir las manos de la mujer masajeando su tobillo
y sumado al cansancio por los ensayos, no pudo evitar cerrar sus
ojos.
Sentía como su tobillo era masajeado y doblado suavemente para
estirarlo, pero su cuerpo estaba tan relajado que no pudo evitar
dormirse.
– ¿Estás segura que no necesita otro tratamiento?
– Si, estoy segura. Solo es una fatiga, ya no tiene la hinchazón de
ayer, las píldoras y los ejercicios son efectivos para estos casos.
Harry abrió los ojos lentamente, sintió las manos de Louis
acariciar su cabello estando ubicado en la cabecera de la cama.
– ¿Qué tal una radiografía?
– No tiene por qué hacerse, si no siente dolor al caminar yo le
daría el alta. Siempre que cuide de no volver a lesionarse y siga
haciendo los ejercicios.
– No siento dolor al caminar. – La voz de Harry salió ronca por la
pequeña siesta que había hecho.
Ashley le sonrió desde su lugar mientras seguía trabajando en su
tobillo. Levantó la vista para buscar a Louis con la mirada, el
hombre seguía serio mirando como trabajaba Ashley, pero no
dejaba de tocar sus rizos.
Al parecer se había dormido más de lo que pareció, porque al
cabo de diez minutos Ashley se retiró y había trabajado en él
durante una hora.
Se quedó sentado en el sillón mientras Louis volvió a su
escritorio. No sabía si debía hablarle o que debía callarse, nunca
se había sentido así frente a Louis, solo porque Louis nunca había
estado tan serio en su presencia. Sabía que era un hombre
intimidante, pero nunca lo fue con él.
Tocaron a la puerta y Louis levantó la voz, dejando pasar a dos
hombres que ya había conocido.
– Tommo, tienes que firmar estos contratos. – Zayn entró
ignorando al rizado, yendo donde estaba Louis y tirando varias
carpetas sobre el escritorio. Liam llegó a su lado y le pegó un
codazo muy poco disimulado y señaló a Harry con la cabeza.
Zayn sonrió pícaramente mirando a Louis, quien le comenzó a
negar con la cabeza, pero el pelinegro se dirigió hacia los sillones.
– Es bueno volver a verte. Harry. – Zayn se sentó a su lado y lo
saludó con un beso en su mejilla.
– Hola Zayn, Hola Liam. – Saludó al otro que se estaba sentando
el otro lado.
En una situación normal no dudaría en saludar y ser más
amistoso, así era Harry. Pero estos dos hombres, que sabía que
eran dos Dominantes y que él ahora catalogaba como sumiso, le
ponían los pelos de punta. Sobre todo, teniendo la dura mirada de
Louis sobre él.
– ¿Cómo está Niall? No hemos tenido noticas de él.
– Todavía. – Agregó Zayn.
– Oh, él está bien. – Les sonrió.
– ¿Te ha contado de nuestra propuesta? – Zayn pasó su brazo por
los hombros y le dirigió una mirada a Louis, mientras se acercaba
más a Harry.
– Algo... – Murmuró. – Lo está pensando.
– Seguro aceptará. Siempre es bueno compartir, siempre
compartimos todo entre nosotros. ¿No es así, Louis?
11
Harry levantó la vista hacia el abogado que estaba sentado en su
escritorio, tenía la mandíbula apretada y los puños apretados en
una hoja de papel, que Harry supuso que tendrían que volver a
reescribirla.
– Harry, ven aquí. – La voz gruesa y seria de Louis hizo una
reacción automática en la psiquis de Harry, y se puso de pie de
inmediato.
Vio de reojo a Liam y Zayn darse los cinco con las manos y reír.
Caminó hasta quedar frente a Louis y él se corrió dejando lugar
en sus piernas para que pueda sentarse sobre ellas, ya era la
segunda vez que hacía esto y comenzaba a agradarle, tal vez más
de lo que debería.
– Se pueden ir, luego les alcanzo las capetas. – Les dijo a sus dos
amigos que estaban tratando de hacer fuerza para no reírse de
Louis en ese momento.
– Adiós Harry. – Saludaron ambos y cerraron la puerta.
Louis volvió a concentrarse en sus papeles mientras seguía
sosteniendo a Harry en sus piernas con su brazo izquierdo
enredado a la cintura.
– ¿Lou? – Preguntó en voz baja después de un rato de estar en
silencio.
– ¿Sí?
– ¿Estás enojado conmigo?
Louis giró su cuerpo para encontrarse con la mirada de Harry.
– ¿Por qué estaría enojado contigo? – Preguntó serio, pero con un
tono de voz más suave.
– No lo sé, no me has hablado desde que llegué.
Louis suspiró y apretó más la cintura de Harry.
– Zayn y Liam me quieren volver loco, el trabajo fue muchísimo
hoy, lo siento bebé. – Le regaló una sonrisa. – Solo estoy muy
estresado.
– Oh... – Harry le sonrió – ¿Por qué quisiste que viniera aquí? Si
estas cansado, podría haber ido a mi casa.
– Quería asegurarme de que tu pie esté bien. Tal vez hagamos
una radiografía.
– Ashley dijo que no era necesario. – Louis frunció el ceño. – En
serio, ya no me duele como antes, ella ayudó mucho.
– Bien, pero un leve dolor y me dirás. – Harry asintió. – ¿Tuviste
alguna dificultad para subir al edificio? – Harry negó con la
cabeza.
– Steve mostró su pase al guardia.
– Bien, necesito conseguirte uno, ahora vendrás más seguido.
– ¿Sí? – Preguntó frunciendo el ceño.
– Claro, me gusta tenerte aquí.
Harry sonrió, pero no quería ser evidente, le gustaba como Louis
era con él y las cosas que decía casí sin pensar, como si lo dijera
su inconsciente.
– Tendré que ordenar mejor mi ropa así no desentono con el
lugar.
– ¿Desentonar tú? – Río haciendo que unas arruguitas se
marcaran en su rostro. – Podrías ponerte una bolsa de papas
Harry, y no desentonarías en ningún lado.
– Varias miradas en el ascensor no decían lo mismo que tú.
– Bueno, veremos las cintas de seguridad, verificaremos quienes
eran y les abriré una causa de desalojo.
– Eso estaría bien. – Le sonrió.
– Empezaré a elegir tu ropa, así dejas de preocuparte por eso. –
Harry solo asintió.
– ¿Cómo se llama esa chica rubia que está en la entrada?
– ¿Emma? – Harry asintió. – ¿Por qué preguntas?
– Parece no darse cuenta que soy gay. – Dijo mirando a Louis y
sonriendo. – Y mucho menos que soy tu sumiso.
Louis suspiró y miró fijamente a Harry corriéndole un mechón de
cabello que caía sobre su rostro.
– Si bebé, eres mi sumiso, mi bebé, dilo.
3
– Soy tuyo, Daddy.
Le dio una sonrisa triunfal y Harry, solo por el hecho de verlo
sonreír, sonrió con él.
A la hora de estar sentado en su regazo, Harry debía volver a
Venus y Louis había finalizado su horario de trabajo.
– Vamos a demostrarle a Emma que eres mío, bebé. – Louis tomó
el bolso deportivo de Harry colgándolo en su hombro y tomó la
mano de Harry saliendo de la oficina.
– Hasta mañana Magda. – Saludó Louis a tu empleada.
– Adiós Magda.
– Adiós señor Tomlinson, adiós Harry.
Caminaron los metros que los separaba del ascensor y Harry miró
a la chica detrás del mostrador. Louis pulsó el botón para llamar
al ascensor y sin previo aviso soltó su mano y la llevó dentro del
pantalón de gimnasia de Harry que también traspasó la tela de
sus boxers, haciendo que Harry pegue un saltito.
Louis lo miró mientras pasaba uno de sus dedos entremedio de
las mejillas de Harry y este solo inclinó su cabeza para
descansarla en el hombro del mayor.
– Seguro se está haciendo una idea ahora, ¿No lo crees bebé? – Le
susurró en el oído.
– Si, Daddy. – Le sonrió, aunque se moría de vergüenza,
disfrutaba los toques que Louis le daba.
Cuando el ascensor llegó a su piso, Louis quitó su mano y dejó
una pequeña nalgada sobre su trasero.
– Hasta mañana, Emma. – Saludó Louis.
CAPÍTULO 13: TRENZAS
El sábado llegó demasiado rápido. Aparte de estar en el club,
Harry había pasado todo su viernes en la oficina de Louis y luego
otra vez en la habitación de la casa del abogado.
En este momento se encontraba preparándose para ir a trabajar,
iba tarde porque se había quedado dormido luego de que Louis lo
acompañara a su casa y lo haya recostado en su cama.
Había dormido todo el día, y cuando se dio cuenta ya tenia que
volver, estaba empezando a odiar su trabajo.
Un llamado a su puerta lo hizo bufar, no tenía tiempo para nada,
menos para que llamen a su puerta. Corrió por las escaleras hacia
abajo, y de un tirón abrió la puerta de la entrada.
Su mal humor se disipó en cuanto vio a Louis en la puerta de su
casa, no iba vestido de traje como normalmente lo hacía. Traía
puesto un pantalón negro y una camisa del mismo color con los
tres primeros botones desabrochados dejando enseñar los
tatuajes de su pecho. Su pelo estaba peinado hacia atrás en un
perfecto jopo.
– ¿Todavía no estás listo? – Le preguntó señalando su cuerpo.
Harry se avergonzó, traía puesto el pijama que él mismo lo había
ayudado a ponerse y su pelo totalmente despeinado.
2
– Vas a llegar tarde Harry, no debes ser impuntual.
– Perdón. – Respondió bajito. – Me he quedado dormido.
Louis le dio una media sonrisa y entró a la casa cerrando la puerta
detrás de él.
– ¿La sesión que tuvimos anoche te dejó exhausto? – Harry
asintió.
Louis se arremangó la camisa y miró su reloj.
– Quítate el pijama. – Ordenó.
Harry ya estaba acostumbrándose a las órdenes de Louis, aunque
al principio era algo raro de pensar que podría someterse a él en
un cien por ciento, con solo mirarlo y escuchar su voz, se
doblegaba a sus pies como si hubiera sido su sumiso durante toda
su vida.
Se quitó los shorts y la remera gris del pijama, quedando
completamente desnudo, porque la noche anterior Louis no lo
había vestido con boxers y él estaba tan cansado que solo se dejó
hacer por el mayor.
– Le sesión empieza desde ahora, Harry.
Harry lo miró a los ojos, ya no sentía ningún pudor al estar
completamente desnudo, pero de todas maneras no entendía,
debía ir a trabajar.
– Pero... – Aunque el mayor no lo dejó terminar de formar la frase.
4
– No te permití hablar, Harry y no dejaré que un sumiso mío sea
un irresponsable.
Harry solo asintió y bajó la cabeza.
– Arrodíllate. – Harry no quiso desobedecer y sin ningún esfuerzo
calló de rodillas al piso de su sala. – Bien, te quedarás así hasta
que yo organice tus cosas y nos iremos a tu trabajo.
– Si, Daddy.
Harry levantó la vista al momento que oía los pasos de Louis
alejarse por las escaleras hacia el piso superior.
Agradecía a su estado físico y sobre todo a la fuerza que poseía en
sus piernas, porque estar de rodillas no era de lo más cómodo y
mucho menos, no era de lo más fácil. Aunque no podía negar que
Louis lo ponía, y lo ponía mucho.
Solamente con su voz grave ordenándole obediencia hacia él, lo
traía malditamente duro. Aunque trataba de no pensar, no podría
tener una liberación de su excitación y lo sabía. Ya era
malditamente tarde, era sábado, el día que más trabajo tenía y
ahora tenía a su dominante, a su Daddy, enojado revolviendo
entre sus cosas para poder hacer más rápido.
Los pasos de Louis volvieron a escucharse, el hombre bajaba con
su usual bolso deportivo que llevaba Harry todos los días al club y
ropa en la otra mano. Apoyó las cosas sobre el sillón individual y
se paró detrás de Harry.
– Tranzaré tu cabello y así lo dejarás para el show de esta noche.
– Si, Daddy.
El dominante tomaba los rizos de Harry con sumo cuidado y
comenzó a trenzarlo por un costado, sintiendo un suave tirón en
su cuero cabelludo. Cerraba los ojos por el placer que le
proporcionaba eso, y podría jurar que Louis se estaba riendo de él
en este momento.
Siguió con el otro costado y a los minutos sintió sus dos tranzas
caer hasta sus hombros. Cuando terminó con la parte del medio
sintió como su dedo índice empezaba a tocar su nuca, y yendo
hacia la parte delantera de su cuello. Cerró los ojos para más
placer, pero no esperó en ningún momento sentir los dientes de
Louis clavados en su cuello.
Gritó por la sorpresa, pero su grito terminó en un gemido cuando
empezó a sentir la lengua de Louis en el mismo lugar y sus manos
bajaron para tocar sus pezones, dándole pequeños pellizcos y
luego acariciándolos.
– Daddy. – Gimió cerrando los ojos con fuerza, sintiendo como
era estimulado en su cuello y pezones, haciendo que su
excitación recorra todo su cuerpo.
Estaba claro que Louis quería marcarlo, y se dio cuenta cuando
terminó de dar el último chupón y se separó con un ruido
totalmente obsceno se paró frente a él con una sonrisa
triunfante.
– Es tarde bebé, tenemos que irnos.
Harry lo miró casi con furia por provocar que terminara en ese
estado y no pudo hacer nada para recriminarle. Llegaba cada vez
mas tarde.
Levantó los brazos cuando Louis le enseñanza la camiseta que
debía ponerse y se dejó vestir, tal como lo había hecho la noche
anterior.
Se puso de pie sin ayuda del mayor y se vistió con unos
pantalones blancos que le quedaban bastante ajustados para su
gusto y unas zapatillas negras.
– Tengo todas tus cosas aquí. – Dijo señalando el bolso. – Vamos,
bebé.
Lo tomó por la cintura y lo acompaño hasta la salida, apagando
todas las luces y cerrando con llave.
– Daddy. – Lo llamó y el mayor lo miró. – Necesito mi teléfono.
El mayor abrió el bolso de Harry mientras caminaban hacia la
Ronge Rover y le entregó el celular a Harry mirándolo, pero sin
preguntar nada.
– Necesito escribirle a Niall para que no pase por mí.
Comenzó a escribirle a Niall y leía las respuestas inmediatas que
su amigo le respondía.
Río por los mensajes y se subió al asiento del copiloto, donde
Louis le mantenía la puerta abierta para él.
Una vez encaminados a Venus ya se podía escuchar la música de
Heavy Metal que Louis siempre tenía.
– No te vas a quitar las trenzas, bebé. – Harry lo miró cuando
hablo en un semáforo. – Y tampoco dejarás que te maquillen esto.
Louis estiró su dedo hacia su cuello haciendo que le dé un
escalofrío en la piel maltratada.
– ¿Entendiste, bebé? – Soltó su cuello para volver a acelerar su
marcha.
– Si, Daddy.
Louis siguió manejando mientras tarareaba una de las canciones
que sonaba y golpeaba el manubrio al ritmo de la música.
– Daddy. – Lo llamó. – ¿Esto va a ser siempre así? – Le preguntó.
Louis frunció el ceño por un momento y lo miró.
– Explícate Harry, por favor.
– Que me lleves y me busques del trabajo.
–¿Es algo que te moleste?
– No. – Se apresuró a decir, la voz de Louis le empezaba a
intimidar. – Es solo que Niall va a terminar quedándose con mi
coche. – Lo miró sonriendo, tratando de aflojar el ambiente tenso
que se había causado.
– Necesito saber que llegues a tu casa a salvo, así que sí. Va a ser
cosa de siempre, mientras pueda hacerlo, te llevaré a tu casa. –
Harry asintió.
– ¿Los horarios no perjudican tus horas de sueño? – Preguntó
tímido.
Louis lo miró y sonrió por un momento y negaba con la cabeza.
– Eso no es algo que deba interesarte a ti, bebé.
El siguiente trayecto del caminó se dedicaron a escuchar la
música de Louis y mirar por la ventana, Louis había puesto su
mano libre sobre la pierna de Harry y dejaba leves apretones de
vez en cuando.
Estacionó frente a Venus y Harry giró su cuerpo para tomar el
bolso que estaba en los asientos de atrás.
– ¿Recuerdas lo que te he ordenado?
– Si, Daddy. ¿Vendrás hoy? – Aunque ya sabía la respuesta.
– Claro que sí, te veré en la noche.
Se dedicaron una sonrisa y Harry cerró la puerta del coche y
caminó hacia el club.
Ahora si tenía un problema, y nada comparado con su problema
en la entrepierna que había tenido al tener que ponerse los
pantalones. Su problema era como hacer para Cristina no maquile
su cuello y que Claire lo deje bailar con sus trenzas.
+
Aceleró para volver a su casa, eran las seis de la tarde cuando dejó
a Harry en Venus, tal vez podría dormir unas horas antes de que
el club abra.
En cierto punto Harry tenía razón. Sus horas de sueño estaban
cambiando drásticamente, levantarse a las 7 AM y seguir
despierto hasta la hora que Venus cerrara y sumarle sesiones
luego, algo tenia que cambiar.
Condujo hasta su casa con la música más fuerte de lo normal,
tratando de que el ruido lo haga despertarse, estacionó el auto en
la calle y entró. El silencio le demostraba que sus empleados ya se
habían retirado y eso lo alegraba un poco, solo subió a su
habitación y se tiró en la cama con su ropa puesta.
– ¡Tommo! – Un peso en su cuerpo lo despertó sobresaltado,
Liam estaba tumbado encima suyo mientras Zayn gritaba.
– Son las 9 de la noche, no seas tan vago. – Louis bufó y tiró a
Liam de encima suyo.
– Necesito dormir.
10
Ambos amigos se rieron y volvieron a subirse a la cama.
– ¿Por qué necesitas dormir?
– Tengo sueño, ¿Por qué les di una llave de mi casa?
– Porque nos amas.
– No.
Se giró y tapó su cara con una de las almohadas intentando
dormir, pero era obvio que no iba a poder.
– Si nos amas, tanto como a Harry.
– O menos, tal vez. – Acotó Liam.
– ¿Nos amas menos que a Harry? Eso no está bien Tommo.
– Dios, que no amo a Harry. – Se paró frustrado y salió de la
habitación. Sus amigos lo perseguían riendo por atrás. – ¿Cómo
voy a amar a alguien que no conozco?
– Amor a primera vista.
– Almas gemelas.
Louis llegó hasta la mesa del comedor y vio varias bolsas de
comida.
– ¿Qué es esto? – Preguntó abriéndolas.
– Hamburguesas y cerveza.
Los tres tomaron asiento en la gran mesa y Liam buscaba música
en la pantalla del televisor. Louis se encargó de abrir una de las
botellas de cerveza y tomar mientras Zayn quitaba la envoltura de
las hamburguesas.
– Tus ojeras dan asco. – Le indicó Liam al rato, mientras
masticaba.
– Si me hubieran dejado dormir... – Revoleó los ojos.
– No somos nosotros los que no te dejamos dormir.
– No pondré más reuniones los días sábados. – Les informó a sus
amigos.
– Eso es mejor para nosotros. – Ambos se encogieron de
hombros. – Pero tampoco es el trabajo lo que no te deja dormir.
– No tienes porqué ir a Venus todos los días, lo sabes. – Le apuntó
Zayn.
Louis lo miró con una mirada asesina y siguió comiendo. Sabía
que no tenía por qué ir a Venus cada noche, tampoco tenía que
ver a Harry todos los días, pero simplemente no podía.
Estaba empezando a tener una necesidad de estar con él mayor a
la que haya creado con cualquiera de sus otros sumisos. Pero no
iba a mentirle a nadie, el trabajo que tenia Harry le hacía poner
los pelos de punta. Con solo verlo bailar podía excitar a todo el
puto club y luego bailar entre los clientes y que pongan sus
manos sobre él, lo hacía volver loco.
2
Louis lo quería solo para él, lo tenía bien claro. Es por eso que lo
había querido como sumiso, y lo tenía. Harry había firmado.
Harry era suyo.
– ¿Por qué no te quedas hoy y descansas?
– No, la sesión comenzó antes de que se vaya. – Ambos
asintieron, conociendo del tema, era obvio que Harry tendría que
hacer algo que él le había ordenado.
– Solo pasó una semana y ya te duermes en la mesa, por lo menos
cambia tus horarios. – Louis solo asintió.
– Solo no entendemos porque...
– No sigas.
– Porque no puedes aceptar que te gusta, no tienes que amarlo,
pero si te gusta. – Liam masticando y hablando era muy
desagradable.
– No me gusta.
– ¡Ayer no nos dirigiste la palabra solo porque nos sentamos junto
a él!
– Lo tocaron y lo besaste. Es mi sumiso.
– ¡En la mejilla! Nos has dejado follar con tus sumisos cuando
ellos querían, mientras tu mirabas como si nada pasara.
– Con Harry no pasará.
– Esos son celos amigo. – Zayn y Liam solo se reían de él y lo
ponían más nervioso.
Siguieron comiendo y bebiendo hasta que las bromas hacia Louis
acabaron y solo hablaban de trabajo, quejándose de sus clientes.
– ¡NO PUEDE SER! – Gritó Liam después de un rato.
– ¿Qué?
Liam le tendió su teléfono a Zayn y este solo lo miró con una
sonrisa bastante oscura.
– ¿Puedo ver? – Preguntó Louis. Liam le tendió su celular.
Dado a que los tres tenían planes diferentes esa noche, Louis se
fue en su propio coche hasta Venus, eran las 11 de la noche
cuando salieron.
Como generalmente pasaba había gente haciendo fila para
ingresar al local, pero los tres hombres cuando llegaron pasaron
sin problemas, hablar con la encargada del lugar y tirar un par de
billetes no fue problema para que su mesa habitual esté lista y
que no tengan que esperar afuera con las demás personas.
El club estaba como era habitual, las luces azules y rojas eran lo
único que iluminaba, había cuatros caños de PoleDance en el
centro de la pista, los camareros y las camareras iban y venían
con bebidas en bandejas, con sus habituales vestimentas de látex
negro.
1
Habían pedido tres old—fashioned mientras Louis escuchaba la
conversación de Liam y Zayn acerca de lo que iban a hacer esta
noche, y se reía porque sus amigos parecían que habían adquirido
un nuevo juguete.
Para sorpresa de Louis el primer baile no solo salió Harry con sus
dos compañeros habituales, sino que salieron seis bailarines en
total. Aunque no hacia falta aclarar que, para Louis, Harry era el
que destacaba.
Con sus shorts de látex negro, apretando toda su entre pierna,
sus músculos totalmente definidos y sin ninguno de sus tatuajes a
la vista. Sonrió al verlo con sus trenzas hechas por él, había
cumplido con la mitad de su orden, su piel brillaba por el aceite
que sabía que le ponían, era magnifico de ver.
Harry subía y bajaba del caño como un profesional, y lo era. Sus
movimientos aparte de ser totalmente deportivos gritaban
sensualidad, sobre cuando bailaba con sus otros compañeros.
Aunque eso lo llevó a fruncir el ceño, esta es la parte que odiaba,
ver como otros hombres pasaban las manos por su cuerpo,
mientras él hacía caras como si lo disfrutara. Sabía que era
actuación, pero en el fondo lo odiaba.
Su mirada cruzó con la de él, y debe haber visto su ceño fruncido,
porque cuando la canción terminó, Harry hizo un sutil
movimiento dejando su cuello a la vista de Louis. Y ahí estaba la
otra mitad de la orden. La marca violeta que le había hecho se
lucía sobre su piel blanca y gritaba que Harry tenía dueño. Y era
él.
Le sonrió en respuesta y lo vio marcharse hacia la parte de atrás
del escenario.
Los sábados era el día más largo y luego del ensayo ya estaba
cansado y hambriento. Para las nueve de la noche ya todos
estaban en los vestidores algunos cambiándose y otros poniendo
maquillaje en todos los tatuajes que había en sus cuerpos.
– En serio Harry, el cabello es una cosa, pero no puedo dejarte
esa marca en el cuello.
Cristina lo miraba con el ceño fruncido, había sido una pelea
entre él y su amiga por el cabello, pero con el tema del maquillaje
en su cuerpo era otro tema.
– Los dos días pasados no he dicho nada de las marcas en tu
cuerpo, pero esto está asustandome Harry, ¿Alguien está
abusando de ti?
Niall junto a ellos lanzó una carcajada al aire y comenzó a reírse,
ganando una mirada asesina de Harry.
– Oh, no es abuso. – Dijo el rubio entre risas. – Es bien
consensuado por él, no sé si por su trasero.
2
La poesía que se trasmitía en la cara de la chica era digna de ver,
lo miró a Harry, tomando sus muñecas y observando sus
magulladuras y luego el resto de su cuerpo, donde había
pequeños moretones que iban desapareciendo.
– No puede ser. – Dijo con una sonrisa pícara.
– Oh si puede.
– ¿Se consiguió un Dom? – Le preguntó directamente a Niall, cual
sonreía y asentía con la cabeza.
– ¿Hola? – Preguntó el rizado.
– ¡No puedo creer que no me hayas contado! ¿Quién es?
– No puedo decirte aquí. – Dijo pensando en Beatriz.
– Con contrato y todo, amiga mía. – Dijo el rubio pasando un
brazo por su hombro.
– Dios, eso es... ¿Caliente? Supongo, tendremos que juntarnos
fuera de aquí y me contarás los detalles.
Harry asintió sonriendo, claro que quería contarle a su amiga,
pero cada vez el club le demandaba más horas y sin contar el
tiempo que pasaba con Louis.
– En fin, Harry, si te dejo salir así, Claire va a matarme.
– Échame la culpa a mí, no puedo salir con esa marca tapada, en
serio.
– Uh Daddy se va a enojar y no podrá bailar por dos semanas.
– Algo así... – Murmuró Harry solo para él.
Cristina aceptó, pero cuando Claire lo viera sabía que iba a
discutir con ella.
Debían esperar a que se haga la hora, las puertas estaban
abiertas, pero todavía era muy temprano, por lo que Niall y Harry
estaban sentados en uno de los bancos, mientras los demás
todavía terminaban de arreglarse.
– ¿Has sabido algo de los amigos de Tomlinson? – Preguntó en un
susurro Niall.
– Los he visto en la oficina de Louis, han preguntado por ti.
– ¿Qué les has dicho?
– Que estás bien. – Se encogió de hombros.
– No he tenido más noticias de ellos, por lo que seguro era todo
un juego.
– No creo que haya sido un juego, ¿Ellos no te han dado su
tarjeta?
– Si, pero no me han llamado.
– Yo creo que están esperando que tú los llames. No tienen tu
número, Ni. – Dijo riendo.
Niall golpeó su frente y corrió hacia su mochila buscando algo
dentro de ella, volvió con dos tarjetas y se las entregó a Harry.
– ¿Dices que los llames?
– Puedes mandarles un mensaje.
– ¿A cuál de los dos? – Harry mezcló las tarjetas detrás de su
espalda.
– Elije un brazo.
– Izquierdo.
2
Harry sacó su mano izquierda de detrás de su espalda y le tendió
la tarjeta.
– Liam. – Susurró.
– Escríbele.
Niall con las mejillas un poco sonrojadas tomó su celular y
escribió un mensaje y se lo mostró a Harry quien asintió y luego
guardó el celular.
Al rato se escucharon un par de puertas abrirse, muchos
empezaron a tomar sus posiciones, y Harry vio a Claire entrar por
esa puerta.
– ¿Están listos? – Preguntó la mujer al trío, Beatriz se les había
unido.
– Si. – Contestaron al unísono.
– Harry, ¿Qué mierda tienes en la cabeza? Sabes las reglas y
quítate esas trenzas de mujer, hazme el favor.
Harry sabía que algo iba a decirle, pero no esperó esa violencia de
la mujer hacia él. Frunció el ceño y se alegró de que su amigo se
pare junto a él posando una mano en su espalda. Se sorprendió
cuando Beatriz hizo lo mismo, y fue ella quién le contesto.
– Las trenzas no son de mujer, y si quiere dejarlas no veo el
problema, Claire.
La mujer soltó una risa falsa.
– No voy a volver a decirlo, quítatelas.
– No voy a hacerlo. – Contestó serio.
– Y por Dios, ¿Qué es eso? – Dijo señalando a su cuello. – ¿Dónde
mierda se metió Cristina?
– No metas a Cristina, las decisiones sobre mi cuerpo las tomo yo.
– No puedes salir con esa marca en tu cuello, por algo
maquillamos todos los cuerpos.
– Si, todavía no entiendo eso. – Le dijo Niall. – ¿Qué quieres
inventar tapando los tatuajes de las personas?
– Hace años que trabajan aquí, vendemos lujuria, Niall. No puedes
salir y parecer que eres una mercancía usada.
Los tres abrieron sus ojos como platos.
– ¿De qué mierda estás hablando? – Harry había elevado su tono
de voz.
– No puedes salir ahí como un recién follado, ¿Quién pagaría por
algo que está usado?
– ¿Algo? ¿Somos cosas para ti? – Preguntó una furiosa Beatriz.
– Solo, quítate eso. Salen en dos minutos.
Había empezado a darse la vuelta cuando sintió a las dos
personas a su lado apretar sus hombros, dándole valor.
– Te he dicho que no lo haré, y si no quieres que baile no lo haré.
Niall tenia una sonrisa en su rostro, al fin Harry le hacia frente a
esa mujer tan despreciable. Le dedico una mirada a Beatriz y la
chica asintió con una sonrisa también.
– Pues no salgas y te lo descontaré del mes.
– ¿Te olvidas de que Harry no necesita tu sucio dinero? ¿O acaso
has olvidado de quién es este puto local? Por favor Claire, sin
nosotros esto se cae a pedazos, los tres somos tus mejores
bailarines, sobre todo Harry.
– Niall... – Harry en tono de advertencia.
– Eso no dice Josh – Respondió Claire.
– Claro. – Siguió el rubio. – La puta de Josh, defendiendo al hijo
de puta de Josh. Hazte un favor y desaparece, tenemos un baile
que dar.
El rubio tiró del brazo de su amigo y Beatriz los siguió. En la
puerta se encontraron con sus otros tres compañeros y salieron a
dar el baile de presentación de la noche.
Bailó como si no importara más nada en su vida, eran esos
momentos en que necesitaba bailar para despejarse de la ira, de
toda la bronca que tenía acumulada.
Casi al final de la canción fue donde vio a Louis, tenía la misma
ropa que cuando lo dejó en el club, pero su ceño fruncido no
combinaba con sus ojos azules.
Al terminar la canción se paró de una manera que pudiera ver su
cuello y fue el momento que le regaló una sonrisa, la sonrisa que
le demostraba que estaba orgulloso de su sumiso y Harry sonrió
por eso.
De nuevo en los vestuarios los tres compañeros se sentaron a
esperar que la otra performance termine. Se notaba en sus caras
que estaban enfadados por las palabras de Claire, sobre todo
Harry, pero los otros no quedaban atrás. Ninguno emitió sonido,
solo se miraron y asintieron cuando fue el momento de volver a
salir.
Harry vio inmediatamente a Louis, el hombre se encontraba
mirándolo fijamente con vaso en sus manos y una sonrisa torcida
en su rostro. Simplemente se dedicó a caminar hasta su caño y
comenzar a bailar al ritmo de la canción.
Don't need permission
Made my decision to test my limits
'Cause it's my business, God as my witness
Start what I finished
Don't need no hold up
Taking control of this kind of moment
I'm locked and loaded, completely focused
My mind is open
Los tres iban al compás, abrían y cerraban las piernas mientras
estaban invertidos en el caño. Sus pasos eran perfectos, aunque
Niall y Harry sabían que era un baile para destacar a Beatriz e
hicieron eso.
All that you got, skin to skin
Oh, my God, don't you stop, boy
Something 'bout you
Makes me feel like a dangerous woman
En el estribillo debían hacer parecer que ella deseada, todo
marketing de Claire, claro está.
Harry se posó detrás de la mujer, apoyando todo su cuerpo
contra ella, mientras Niall hacia lo mismo de frente. Seguían
frotándose entre ellos, hasta que el estribillo terminó y Harry en
un solido movimiento levantó a Beatriz hasta uno de los caños,
haciendo que ella pudiera trepar más alto.
Los dos hombres corrieron hasta los suyos, y volvieron a unirse
en una coordinada coreografía.
Something 'bout you
Makes me feel like a dangerous woman
Something 'bout, something 'bout
Something 'bout you
Makes me wanna do things that I shouldn't, babe
Something 'bout, something 'bout
Something 'bout you, you
– ¿Estás bien? – Beatriz se sentó junto a él.
– Si. – Se encogió de hombros. – ¿Cómo estás tú?
– Bien supongo, quedé impactada con las palabras de Claire,
siéndote sincera siempre me he divertido aquí, pero ahora...–
– Si, Claire...
– Claire dijo puras mierdas, como lo único que puede salir de su
boca de mierda. – Dijo Niall entrando.
Los dos que estaban sentados miraron a Niall con una sonrisa,
mientras el rubio se sentaba junto a ellos.
– Sabes que yo me quedo hasta que te quedes. – Le dijo Niall a
Harry.
– No puedo irme y lo sabes.
– Si puedes irte de este lugar de mierda. – Miró a Beatriz. –
También tu deberías irte.
Escucharon a alguien que aclaraba su garanta y los tres miraron al
frente donde se encontraba alguien vestido de negro.
– ¿No era que aquí no? – Le preguntó Niall a Harry en voz baja.
– En este momento, me importa una mierda.
Su amigo le sonrió orgulloso y Harry se levantó de su lugar
haciéndole señas a Louis para que lo siguiera. Escucho las voces
de los otros dos de fondo, pero tampoco le importó.
Harry condujo a Louis hasta la sala de maquillaje donde sabía que
no iba a ver nadie, y donde ya habían estado anteriormente. No
sabía que cara tenía Harry, pero si veía el ceño fruncido de Louis.
– ¿Está todo bien? – Louis se acercó a el caminando despacio.
– Si, Daddy.
Louis llegó hasta él y pasó un dedo por frente y se dio cuenta de
que traía el ceño fruncido, pero se relajó ante su toqué. Siguió
recorriendo hasta su cuello y Harry tiró su cabeza hacia atrás
dejándose tocar.
– ¿Has tenido problemas por esto? – Preguntó tocando justo en la
marca que traía, Harry sonrió con los ojos cerrados.
– Bastantes, Daddy.
– Pudiste haberlo tapado. – Su voz se puso más seria.
– No quería desobedecerte, quería ser un buen sumiso. – Dijo casi
en un susurro cuando la mano de Louis comenzó a bajar hasta
sus pezones.
– Y fuiste uno excelente, bebé.
Harry todavía con los ojos cerrados sintió como Louis lo tomaba
por la cintura y los abrió en el momento que sintió como chocaba
con el tocador lleno de productos de maquillaje.
– Apoya el pecho, bebé. – Harry se tumbó, apoyando todo su
torso sobre la blanca superficie, dejando su trasero a disposición
de Louis.
Las manos de Louis empezaron a pasear por toda su espalda y
luego por su vientre hasta que llegaron al elástico de sus shorts
negros y los comenzó a bajar lentamente, quedando desnudo
frente a él.
– Has bailado tan bien hoy. – Sintió la voz golpear frente a sus
nalgas y su miembro respondió inmediatamente.
– ¿Sí? – Preguntó casi en un gemido.
– Oh, sí. – Un dedo de Louis comenzó a pasar entremedio de sus
nalgas. – El mejor de todos.
Harry tenia una sonrisa en el rostro y los ojos muy cerrados
cuando Louis comenzó a estimular su entrada.
– Daddy. – Gimió Louis cuando un dedo entró en él. No sabía en
qué momento había utilizado lubricante, pero estaba seguro que
lo sentía chorrear por sus piernas.
– Pero que te toquen así no me gusta para nada. – Otro dedo
entró en el y su mano comenzó a moverse. – Odio ver como otros
te tocan, Harry.
Harry solo gemía cuando el tercer dedo entró en él, se dejó por
las sensaciones que Louis le proporcionaba.
– ¿Te gusta que te toquen Harry?
– No, Daddy. Solo tú. – Una risita se escuchó detrás de él.
– Si, bebé. Solo yo puedo tocarte así. – Aceleró sus movimientos,
golpeando suavemente su próstata, Harry gemía y mordía su labio
inferior con fuerza, estaba cerca y Louis lo sabía.
– Mmm, Daddy voy a correrme. – Jadeó. Louis seguía con sus
movimientos a ritmo, sin frenar ni una vez.
– Podría jugar con tu culo todo el día y no me cansaría, bebé ¿Te
gustaría eso? – Sintió como la boca de Louis se acercaba a una de
sus mejillas para succionarla y pasar su lengua sin dejar de
estimular su entrada.
4
– Si, daddy. – Jadeó cerrando los ojos cuando las primeras oleadas
del orgasmo comenzaron a formarse en su bajo vientre.
– Claro que te gustaría, si eres mi gatita. – Un grito ahogado salió
del fondo de su garganta, nunca lo habían llamado así y fue lo más
caliente que pudo pasarle en ese momento.
– ¡Si daddy, tuyo! – Un par de estocadas más con lo dedos de
Louis, Harry acabó jadeando y gritando. Su corrida había
manchado el suelo, pero poco le importaba.
Se quedó en esa posición esperando a recuperar el aliento y su
fuerza. Cuando iba a levantarse sintió como la mano de Louis lo
presionaba en la espalada para que no se pare. Comenzó a sentir
como algo frio era introducido en él.
– ¿Daddy? – Preguntó en un gemido.
Louis no respondió, pero sintió como pasaba una toalla por sus
piernas y luego por su trasero. Comenzó a subir los pequeños
shorts de Harry los acomodó en las caderas del chico, dejándolo
vestido, pero con algo dentro suyo.
– Tienes un Butt Plug, bebé. – Lo ayudó a enderezarse. – Necesito
que sigas abierto para recibirme en la habitación. No volveré a
prepararte.
– Pero todavía no he terminado de trabajar.– Le susurró con sus
mejillas rojas.
– Lo sé. – Sonrió triunfador. – Siempre puedes usar tu palabra, lo
sabes.
¿Usaría su palabra para eso? No se sentía tan incomodo, aunque
estaba sensible porque recién había acabado, no quería detenerse
ahora.
– ¿Se nota? – Preguntó en un susurro.
– No bebé, no dejaría que otros miraran que tienes tu lindo culito
abierto. – Dijo corriéndole una de las trenzas y tomando su
barbilla para mirarlo a los ojos.
Harry solo pudo asentir y comenzaron a salir de ese cuarto.
Caminaba raro, no le dolía, pero si era algo incómodo.
CAPÍTULO 14: MIO
Al llegar junto a sus compañeros, le dio curiosidad observar como
Niall hablaba pacíficamente con Beatriz, creía que era la primera
vez que su amigo no terminaba discutiendo con la chica. Pero al
llegar a su lugar ambos lo miraron, Niall con una sonrisa picara y
Beatriz con una ceja alzada.
– No sabia que eras tan ruidoso amigo.
Harry enrojeció y bajó la mirada, no le incomodaba hablar con
Niall, pero con Beatriz frente a él, era diferente.
– ¿Quién no gritaría con alguien así? – Dijo la chica para su
sorpresa.
Harry elevó la vista, mirándola sorprendido por lo que acababa de
escuchar.
– No me mal intérpretes, Harry. – Dijo la chica. – Entendí que lo
que pasó con Christopher no fue culpa del hombre, he hablado
con los médicos y con sus padres... – Harry solo asintió. – No fue
la primera vez que hizo cosas así, el simplemente no está bien y
espero que se recupere.– Sonrió triste. – Solo, sigue el contrato.
No busques más que eso. Y también debería disculparme con
Tomlinson por el otro día.
Los tres asintieron ante las palabras de la chica. Claro que Harry
no buscaba enamorarse de Louis, solo la pasaba bien con el
hombre.
53
Comenzaron a caminar hacia la puerta que los llevaba de vuelta al
club y Harry no podía, simplemente no podía. Caminaba raro,
sentía el Butt Plug dentro suyo, y se intensificaba mientras
caminaba, rozando puntos dentro de él que lo hacia querer
sentarse y masturbarse.
– ¿Por qué caminas así? – Preguntó Niall entres de salir por la
puerta.
– Tengo un maldito Butt Plug en el culo. – Le susurró en la oreja y
el rubio no demoró en reír demasiado fuerte.
– ¡No puede ser! – Seguía riendo. – Te pagaré solo por ver lo que
tienes que hacer ahí afuera.
Harry, rojo e incomodo, salió; por suerte no tendría que bailar
solo debían hacer la pasada, pero no sabía si era bueno o muy
malo.
Solo se dignó a seguir a su amigo como siempre lo hacía, pasando
por las mesas, intentando bailar con las personas, y no pensando
que tenía algo metido dentro de él. Bailaba con unas mujeres que
parecían estar en una despedida de soltera mientras se dejaba
poner dinero en el elástico de sus shorts.
Poco disimulado, Niall le dio un codazo en sus costillas y señaló la
mesa de Louis donde como todas las noches que el hombre venía,
Elisa estaba encima de él. En general no le importaba, era su
compañera, pero le molestaba cualquier persona se acercara a él,
aunque sabía que estaba mal.
No hizo lo de todas las noches, no fue con Louis, si él estaba bien
dejando que Elisa subiera encima suyo, él podría subirse encima
de otros.
Caminó hasta un hombre de aproximadamente treinta años, era
bastante atractivo, con sus cabellos castaños y ojos marrones,
comenzó a bailar en esa mesa, seguido por Beatriz y Niall, el
último con una sonrisa, entendiendo y disfrutando la situación.
Subió al regazo del hombre, tratando de tener lugar entre ellos,
mientras bailaba sensualmente. Con cada movimiento que hacía
sentía como estaba siendo estimulando por el Butt Plug y se
permitió cerrar los ojos por unos segundos, disfrutando las
sensaciones.
Cuando abrió los ojos inmediatamente su vista se dirigió a Louis,
Elisa no estaba más sobre él y lo miraba fijamente con el ceño
fruncido, y una copa en la mano. Solo se dignó a morder su labio
inferior y seguir bailando con ese hombre, tal vez la adrenalina
que sentía por lo que pudiera pasar lo excitaba como no debería
hacerlo.
Unos segundos después se levantó y caminó hacia otra mesa.
– Por más que me esté divirtiéndome muchísimo, deberías ir con
él, temo por tu trasero. – Le susurró su amigo en el oído y soltó
una risita.
Miró a Louis, seguía en la misma posición, mirándolo fijamente.
Le asintió a su amigo y no dudó en tirarse en las piernas de Louis.
– Te vas a arrugar si no relajas ese ceño, Daddy. – Le dijo sobre su
oreja.
– Me voy a arrugar si no dejas de jugar conmigo, Harry. – Sonaba
oscura.
Harry mojó sus labios con su lengua, mirando a los ojos de Louis.
Estaban fríos, no mostraban sentimiento alguno.
– ¿Qué sucede? – Preguntó inocente. Trataba de moverse al ritmo
de la canción para no generar sospechas.
– Sabes que lo que has firmado.
– Si.
– ¿Y qué haces con otro? – Estaba enojado, Harry sonrió porque
todo le parecía divertido.
– Es mi trabajo, Daddy. – Le hizo un puchero inocente.
– Lo estabas gozando. – El rizado río sincero esta vez.
– Estoy gozando en este momento también, y es por el maldito
Butt Plug que me has dejado en el culo. – Las manos de Louis
fueron directo a la cintura de Harry, haciendo que haga presión
sobre su miembro.
– Podrías haber venido directo aquí. – Le recriminó.
– Oh, claro Daddy... – Le tocaba el cuello de la camisa
sensualmente. – Y sentarme en la pierna libre que tenías,
mientras que Elisa estaba en la otra, ¿Eso querías?
Louis apretó los dedos en la cadera de Harry, haciendo demasiada
presión con el miembro duro de Louis y sintió como el Butt Plug
tocaba fondo dentro de él. Cerró los ojos y mordió su labio
inferior dejándose llevar por las sensaciones que le producía.
22
– Tener celos no está en el contrato, Harry. – Le dijo con una voz
oscura. – No toleraré los celos. – Harry lo miró, sabía que ya tenia
que irse.
– En eso estamos de acuerdo, Daddy. Yo tampoco toleraré los
celos.
Le dedicó una última sonrisa antes de marcharse de ahí.
Camino a los vestidores quitó los billetes de sus shorts y contó, el
hombre castaño de verdad le había dejado mucho dinero, no
podía importarle menos. Caminó junto Niall que venía haciendo
lo mismo y luego el rubio le entregó su dinero.
En los vestuarios, como era usual, Harry caminó hacia el bolso de
Beatriz y guardó el dinero. Ya era una costumbre entre ellos,
ninguno de los dos necesitaba el dinero extra, y sabían que la
chica sí. Nunca nadie dijo nada, ni ellos que lo hacían, ni la chica
al ver el dinero. Pero los tres lo sabían.
Harry esperó un buen rato antes de ir a las duchas, no podía dejar
que lo vean así, no iba a arriesgarse.
– ¿Por qué no te sientas, amigo? – Le preguntó cómico Niall.
– Basta. – El rubio reía mientras secaba su cuerpo.
– Ya no hay demasiada gente en las duchas.
Solo asintió, tomo su toalla y ropa interior y se dedicó a ducharse.
Tallando todo su cuerpo con la esponja para poder remover bien
todo el maquillaje. Pasó su esponja en su trasero y sintió por
primera vez el inicio del Plug, era un pequeño circulo plano, casí
gimió al tocarlo y sentirlo moverse dentro de él. Tal vez...
Dejó su esponja y llevó una mano hacia atrás, delineando entre
sus mejillas con un dedo hasta que sintió el Plug. Lo tomó y lo
quitó solo hasta mitad, sintiendo como estiraba su entrada y
volvió a meterlo de un tirón, ahora si un gemido salió de su boca,
sin importarle si alguien lo oía.
Repitió la acción más veces hasta que los movimientos eran
rápidos y constantes, mientras sentía el agua caliente recorrer
sus pezones, su miembro estaba duro. Lo acarició con la otra
mano.
Sentía el placer recorrer su cuerpo, pero paró de golpe antes de
acabar.
– Mierda. – Apagó el agua caliente y dejó que la fría ayude a bajar
su calentura.
Estaba en el contrato, si Louis se enteraba se corría mientras se
complacía así mismo, se metería en problemas.
20
A los minutos se secó y se vistió con su ropa interior.
En lo vestuarios estaba Niall concentrado con su celular y un par
de compañeros más con los cuales mucho no hablaba. Se cambió
rápido y llamó a Niall para salir de allí.
Notaba que su amigo estaba callado, eso no era normal. Lo miró y
vio que tenía un sonrojo en la mejilla.
– ¿Estás bien? – El rubio solo asintió y Harry descubrió la razón.
Al salir, tres hombres totalmente imponentes se encontraban
hablando tranquilamente, los tres vestían negro y dos de ellos
estaban fumando. Harry reconoció a Zayn fumando junto a Louis
y Liam frente a ellos. Al cerrar la puerta, los tres se voltearon y
caminaron hasta donde se encontraban.
– ¿Las llaves de tu coche, Harry? – Louis se notaba enfadado con
él, solo señaló a Niall con la cabeza y el rubio se las entregó a
Zayn.
– ¿Qué...?
– Zayn llevará tu coche, nosotros nos vamos. – Harry solo asintió
y le sonrió a su amigo guiñándole un ojo.
Vio a Zayn subirse a su Audi mientras Niall caminaba con Liam en
otra dirección.
Harry siguió los pasos de Louis que se encontraba bastante
adelantado y subió al copiloto. Vio al hombre encender la Range
Rover con brusquedad y salió del estacionamiento haciendo
rechinar los neumáticos. Sus manos tomaban el manubrio con
más fuerza de lo necesario y veía como se mordía la mejilla y sus
ojos fijos en la carretera.
21
– ¿Estás bien? – Preguntó despacio sobre la música.
No contestó hasta que frenaron en un semáforo y se giró para
mirarlo. Los ojos azules recorrieron su cuerpo hasta llegar a su
vista, solo contestó una cosa.
– Desnúdate y apoya los pies en el tablero. No lo voy a repetir.
Harry abrió los ojos por la sorpresa, pero no se animó a decir
nada. El semáforo había cambiado y Louis había arrancado,
bajando un poco la velocidad de la que venían. Sabía que estaba
enfadado y no quería que el castigo sea peor.
Quitó sus zapatillas y se despegó del asiento para deshacerse de
su pantalón y sus boxers juntos, luego hizo lo mismo con su
remera. Se sentía vulnerable frente a Louis, pero de alguna
manera lo excitaba. Trató de acomodarse de una forma de estas
cómodo y subió los pies sobre donde se encontraba el airbag.
– Abre las piernas. – Harry obedeció la orden, dejando todo su
cuerpo a la vista. Agradecía que eran las cuatro de la madrugada y
que prácticamente no había gente en la calle. Pero no dejaba de
mirar para afuera, buscando personas con la mirada. – Los vidrios
están polarizados, nadie verá nada.
Las manos que tenía en la palanca de cambios las llevó hacia el
trasero de Harry, inclinándose un poco, para tomar la base del
Butt Plug. Lo fue quitando de apoco, generando que cierre los
ojos, pero los abrió de golpe cuando volvió a entrar, haciendo que
gima involuntariamente.
– ¿Te gusta eso, no? – Harry solo asintió. – Bien lo harás tú solo
hasta que lleguemos a mi casa. Y no tienes permitido acabar.
Harry solo miró como Louis tomaba su mano y la dirigía hacia el
Plug, y ambos comenzaron a quitarlo y volverlo a meter, hasta
que Harry tomó el ritmo y Louis volvió a llevar su mano al volante.
Harry seguía con los movimientos al ritmo que Louis le había
indicado. Estaba totalmente excitado, su miembro goteaba,
dejando rastros de liquido preseminal en su abdomen y su mano
no dejaba de moverse.
– ¿Te gusta masturbarte así? – Su mano viajó hacia el miembro de
Harry.
– Mmm, Daddy. – Gimió.
– Si, si te gusta. Como te gusta andar en las piernas de otros
hombres.
15
– Daddy. – Volvió a gemir al sentir el dedo pulgar sobre la cabeza
de su polla, y se retorció en el asiento. – Está... – No pudo seguir,
solo cerro lo ojos mientras seguía follándose a sí mismo con el
Plug.
– ¿Está?
– Seco – Gimió.
Abrió los ojos para encontrarse con Louis que seguía con la
mirada en la carretera y una mano en su miembro.
– Te entiendo bebé, todo el lubricante se debe haber secado. –
Dijo con una sonrisa siniestra.– Pero te veías tan desesperado en
el club, que me pareció que querías empezar ya.
Harry solo contestó con un gemido mientras sentía como su
orgasmo comenzaba a formarse, si seguía estimulándose acabaría
en cualquier momento. La mano de Louis se alejo de su miembro,
pero él seguía autocomplaciéndose, miraba a Louis mientras lo
hacía. Su mandíbula definida, sus manos aferrándose al manubrio,
su barba todo era exquisito de admirar.
– Recuerda que no puedes acabar, Harry. – Se giró unos
momentos para observarlo. – Conozco tan bien tus gemidos,
bebé. Se cuando te estas por correr.
Harry soltó un jadeo y presionó los dedos de sus pies sobre el
tablero del coche, comenzó a disminuir la velocidad de las
estocadas, y sus ganas de correrse comenzaron a bajar.
– Yo no dije que puedas ir más lento, sube la velocidad.
– Mierda. – Gimió. Cerrando los ojos y podría jurar que escuchó
una risita de Louis, el bastardo lo disfrutaba.
Siguió penetrándose con el plug por un tiempo más, sintiendo
como su cuerpo se contraía con las sensaciones, mordiendo sus
labios, cerrando sus ojos con fuerza y apretando sus pies para
controlar la necesidad de venirse en ese auto.
Sentía la necesidad, no solo de acabar, sino también de Louis,
tenía necesidad de Louis. Quería tocarlo y sentir su piel encima
de él, quería que lo tome, y lo follara por horas.
No se dio cuenta cuando entraron a su vecindario, pero sí cuando
Louis frenó frente a su casa y tomó el control remoto para abrir el
garaje y estacionó dentro de la casa.
Solo en ese momento Harry soltó el Plug y suspiró, había logrado
no acabar.
Louis bajó del auto y dio toda la vuelta para abrir la puerta de
Harry. Desabrochó su cinturón de seguridad y lo tomó en brazos,
pasando una de sus manos por debajo de sus rodillas.
Harry se dejó llevar, no sabía que el hombre tenía fuerza como
para levantarlo de esa manera, pero lo disfrutó. Subió las
escaleras sin esfuerzo y cuando se dio cuenta se encontraban en
la habitación.
– De rodillas, Harry.
Obedeció sin recriminar nada, mientras veía Louis quitar sus
zapatos y su camisa. Quedando solamente con sus pantalones
negros y dejando ver todos sus tatuajes, Harry babeaba ante la
vista.
– ¿Recuerdas tu palabra? – Louis se encontraba de espalda
buscando algo en uno de los armarios.
– Si, Daddy.
Louis llegó frente a él con una especie de cuero negro que traía
una cadena consigo.
– Hoy me di cuenta de que te gusta ser una perra, Harry. – Dijo y
comenzó a acariciar sus trenzas, hasta sus orejas. – Y a las perras
hay que ponerle un collar para que no se escapen.
Louis tomó el cuello de Harry para pasar el collar de cuero negro
y con su mano tomó la corta correa que colgaba de él.
– ¿Eres una perra, Harry? – Le preguntó dando un pequeño tirón
a la correa.
– Si, Daddy. Soy tu perra. – Gimió.
– ¿Qué dijiste, bebé? – Harry levantó su vista hacia Louis.
– Soy tu perra, Daddy.
– Eso quería escuchar, ahora hay que alimentar a la perra de la
habitación.
Louis tomó el cierre de sus pantalones y comenzó a bajarlos. El
hombre no traía ropa interior, su miembro duro saltó impaciente
de sus pantalones buscando atención.
– ¿Te vas a comer mi polla? – Dijo masturbándose a sí mismo.
– Si, Daddy.
Con una sonrisa triunfadora dirigió su miembro a la boquita de
Harry que ya la tenia abierta y la introdujo en ella sintiendo todo
el calor que le proporcionaba.
– Tu boquita es deliciosa, bebé.
Harry jugaba con su lengua y la enredaba alrededor de su tronco
y la subía hasta la punta. Sintió como Louis tomaba su cabeza y
comenzaba hacer presión para que trague más, y eso hizo. Relajó
su garganta para permitirse tomar más.
Los movimientos de la cadera de Louis marcaban el ritmo de las
estocadas, Harry recibía el miembro de Louis como si fuera lo
mejor que le estaría pasando en el día. Los tirones de la correa y
de su cabello lo encendían y la humillación que Louis le estaba
proporcionando en este momento lo elevaban más todavía.
Comenzó a sentir como el presemen salado se colaba en su boca,
no pudiendo descifrar bien el sabor, pero le parecía delicioso.
– Eres la perrita más linda, bebé. La perrita de Daddy. – La voz le
salía ronca y dio un tirón bastante fuerte de la correa.
– Mmm... – Fue lo único que pudo gemir teniendo el miembro su
boca.
Las estocadas eran cada vez más rápidas, de su boca caía saliva
que ya no podía retener y sus ojos comenzaban a lagrimear por la
falta de aire, pero no quería que se detuviera.
– Tómalo todo, perrita.
Harry se preparó para que Louis se corriera y solo faltaron unas
estocadas más para sentir todo ese líquido viscoso llenar su boca,
las manos de Louis se mantenían firmes en la correa y en su
cabeza, era imposible moverse. Solo cerró los ojos y sintió el
placer de llenarse del semen de su Daddy. Tragó todo sin que se
le callera ni una gota, mientras era observado firmemente por
Louis desde arriba.
– Límpiala.
Harry comenzó a dar pequeñas lamidas por todo el tronco hasta
llegar a la punta, limpiando unas gotitas que caía.
– Me he equivocado contigo, bebé. – Harry lo miró con las cejas
fruncidas. – No eres una perra, eres una linda gatita.
Harry sonrió y Louis volvió a abrocharse sus pantalones y ayudó a
ponerlo de pie.
– Sabes que no me gustó lo que has hecho con ese hombre y
necesitas un castigo. Pero no me puedo decidir. – Dijo con una
sonrisa en su rostro, mientras caminaba a su alrededor. – Podría
dejarte sin correrte en toda la noche... – Su mano fue hacia el
Butt Plug que todavía se encontraba dentro de él. – O podría
darte unos azotes, a ver si así aprendes a comportarte como se
debe.
– No, Daddy. – Gimió mientras Louis giraba el Plug.
– ¿No qué?
– Azotes, quiero azotes. – Cerró los ojos en el momento que lo
volvió a meter.
– ¿Quieres los azotes pequeño masoquista? – Harry asintió. –
Porque quieres correrte, ¿No es así? – La cabeza de Harry iba de
arriba hacia abajo.
Louis se dirigió al armario y tomó una de las fustas negras, un par
de esposas y volvió donde estaba Harry.
– Apóyate en el dosel de la cama.
Harry caminó como podía hasta la cama y se posó delante de uno
de los cuatro doseles. Louis le tomó las manos y las subió encima
de su cabeza, apretando las esposas en sus muñecas, dejándolo
prisionero de la cama.
– Serán diez azotes y los contaras, dobla tu cuerpo. – Harry dobló
su cintura, llevando la vista hacia al piso y dejando su culo mucho
más expuesto para Louis. El primer azote vino sin aviso, fue en la
mejilla derecha de su trasero y Harry gimió por la sorpresa.
– Uno. – Dijo despacio. Sentía como la quemazón se extendía en
su piel.
En el tercer azote las sensaciones comenzaron a cambiar. Ya no
sentía el dolor, solo sentía como el calor se iba extendiendo en su
cuerpo, sentía la fuerza de Louis en su cuerpo y lo excitaba más y
más.
– Detesto que te toquen, bebé. – Otro azote.
– Cinco.
– Detesté verte en las piernas de otro. – Otro azote.
– Seis. – Gimió.
Podía sentir las manos de Louis frotar su trasero donde
seguramente se encontraba rojo a causa de los azotes. La polla de
Harry estaba alzada y dura a punto de explotar. El calor recorría
todo su cuerpo y sin previo aviso otro azote golpeó su cuerpo,
justo en el centro donde se encontraba el Plug.
– Daddy... – Gimió. – Siete. – El golpe había hecho que se meta
más dentro de él.
La sensación nunca la había experimentado, sentía calor,
excitación, humillación y le encantaba al azote número nueve en
el mismo lugar sentía que explotaría.
– Eres una perra muy obediente. – Le acariciaba el cuerpo. – No
volverás a ir con otra gente, ¿Lo has entendido?
– Si, Daddy. ¡Ah! – El decimo azote hizo que acabara,
retorciéndose en el lugar mientras tiras blancas caían en el suelo
y su culo apretaba.
– ¿La pequeña perrita ha tenido un orgasmo? – La respiración de
Harry era agitada mientras se recuperaba. – ¿Estabas así de
necesitado, perrita? – Sacó las llaves de las esposas y desató a
Harry del dosel. – ¿Quieres parar?
– No, no Daddy. – Harry intentó enderezarse y Louis lo ayudó
para que se diera la vuelta, quedando frente a él.
– ¿Qué quiere la perrita?
– A ti. – Susurró, Louis con una sonrisa lo llevó hasta la cama y lo
acomodó de rodillas y manos.
– Así quería verte, como una perra en cuatro patas y una correa
en tu cuello, porque no vas a escaparte, bebé. Eres mío.
Sintió como el Butt Plug era movido de su cuerpo y gimió al sentir
el vacío.
– Tan preparado para mí. – La entrada de Harry sintió como la
lengua de Louis chocaba contra ella y se metía sin pedir permiso.
Recorría todas las paredes y Harry solo podía gemir y cerrar los
ojos con fuerza. Louis tocó su miembro estimulándolo – Vuelves a
tener la polla dura bebé. – Susurró contra su entrada. – Tan dura
para mí.
– Si, para tí.
Sintió como Louis le ponía lubricante y entraba dentro de él de un
solo tiró.
– ¡Daddy! – Sus ojos estaban cerrados y su cabeza hacia atrás.
– No veía la hora de estar dentro tuyo, bebé.
Comenzó a follarlo con rudeza, las estocadas tenían un ritmo que
no cesaba. En el momento que su próstata fue estimulada, Harry
gritó por la estimulación y pedía más.
– Eres mío, Harry. – Tomó la correa que todavía colgaba de su
cuello y tiró haciendo presión en su cuello – Mio.
– Tuyo, Daddy. – Contestó con la poca voz que le quedaba. Casí
no tenia aire y era un nuevo nivel de excitación no podía
explicarlo.
Sentía como el collar presionaba y las estocadas que le daba la
polla de Louis en su abusado agujero, sus manos temblaban por la
fuerza que debía hacer y su propia polla comenzaba a lubricar
pidiendo su nueva liberación.
– Daddy... – gimió – Quiero...
– ¿Qué quiere mi bebé?
– Me vengo, Daddy. – Cerró los ojos con fuerza y Louis lo tomó
más fuerte de la correa, sintió como su abdomen se contraía y
empezó a despedir tiras blancas por segunda vez en la noche —
¡Daddy!
– Oh bebé, tu culo me está apretando tanto, aguanta un poco
más. – Los movimientos de Louis se volvieron más
descoordinados, pero no perdieron la fuerza, entrando y saliendo
de Harry, hasta que con un gruñido se corrió y Harry sintió como
era llenado.
Cuando sus respiraciones se acompasaron, Louis estiró las manos
hacia el cuello de Harry le retiró el collar, dejando ver marcas
rojas alrededor de este.
Harry se tumbó mirando al techo, su respiración seguía agitada y
sus ojos cerrados. Sus piernas extendidas, sus trenzas a los
costados de su cara, sus labios rojos e hinchados.
Louis se acercó hacia su cuello y pasó su lengua sobre las marcas,
haciendo gemir al menor. Siguió bajando su boca hacia los
pezones del menor, mordiéndolos y jugando con ellos.
– Daddy... – Gimió Harry, parecía que era lo único que era capaz
de decir en ese momento.
– Todavía no me he saciado de tí, bebe, ¿Me dejaras follarte una
vez más?
Gimió al sentir los dientes de Louis bajar por su abdomen, y las
manos aferrarse a sus caderas.
– Si. – Susurró.
– Claro que sí, te encanta que te folle.
Sin aviso acomodó su polla y entró en Harry una vez más.
Escuchó el grito de placer de Harry y comenzó a moverse,
mientras lo veía morderse esos labios tan apetecibles.
Las paredes de Harry lo tomaban tan bien que no quería parar, los
minutos pasaban y Louis quería prolongarlo lo más posible. Su
boca chupaba y mordía todo el cuerpo del chico que se
encontraba debajo suyo haciendo que grite y gima su nombre
como nunca había escuchado antes.
– Termina para mi bebé, se que no aguantas más.
– Oh Daddy, si...– Harry comenzó a retorcerse debajo de suyo
mientras sentía su escasa corrida entre ellos.
– Tan exquisito bebé, tan mío. – Gruñía el mayor. – Tan, tan mío.
Louis volvió a derramarse dentro de él y cayó rendido sobre
Harry, mientras sus respiraciones se relajaban.
Dejó un besó en su cuello y se levantó para dejar a Harry
recostado.
– ¿Harry? – No sabía en qué momento se había quedado dormido,
pero Louis estaba despertándolo. – El baño está preparado.
El chico asintió y se levantó lentamente, sintiendo un dolor en su
espalda baja y sobre todo en su trasero.
– ¿Duele? – Solo asintió poniéndose un poco rojo. Louis sonrió y
lo tomó en brazos caminando hasta el baño de la habitación.
11
El agua estaba a una temperatura ideal, Harry gimió al tocarla y
Louis, como siempre comenzó a tallar su cuerpo suavemente con
una esponja y diferentes jabones. Harry solo se dejaba hacer,
provechando las sensaciones de sentirse mimado.
– ¿Estas enojado en serio? – Preguntó después de un rato. Miró a
Louis que hizo una mueca con los labios y evitó mirarlo a los ojos.
– Si has firmado un contrato, sabes que no puedes estar con
otros.
– No estuve con nadie. – Se defendió. – Es mi trabajo.
– Nunca te has ido con otro, siempre vienes conmigo. – Ahora si
lo miró a los ojos, y Harry pudo ver ¿Dolor? No, imaginaba cosas.
– Me harte de tener que echar a Elisa. – Levantó sus hombros y
los dejó caer.
– No dejaré que nadie más se me acerque. – Dijo cuando desarmó
la segunda tranza y comenzó a lavarle el cabello.
– Bien.
Louis asintió. Lo ayudó a salir de la ducha luego de un rato, lo
secó y le pasó crema por todo su cuerpo, priorizando su cuello y
lo vistió con su ropa. El bolso de Harry había quedado en el auto
del abogado.
– En serio no tienes que acompañarme. – Luego de una hora
ambos salían de la casa de Louis. – Seguro no has dormido nada.
– Está bien, Harry. Son solo unos metros. – Decía mientras
cerraba la puerta de su casa.
– Por eso mismo, no es peligroso ir de una casa a otra. –
Empezaba a hacer una escena.
– Te dije que te acompañaré, nunca sabes que puede pasar en las
calles. – Harry revoleó los ojos y asintió.
Louis tomó la mano de Harry y comenzaron a caminar.
– Antes... – Comenzó Harry, pero no siguió.
– ¿Sí?
– Con tus otros sumisos, que no vivían junto a ti, ¿Dormían
contigo? – Louis río por la nariz.
– No, Harry. Steve los llevaba a sus respectivas casas, supongo
que debe estar contento que no trabaja más por las noches y con
el mismo sueldo.
Harry río y sintió un alivio por dentro.
– Es más trabajo para ti ahora, entonces. – Dijo riendo.
– Puede decirse que sí, pero lo vale. – Le dijo Louis mirándolo.
Harry miró hacia abajo.
– Podrías tumbar la cerca y cruzaría por el jardín, no habría
peligro. – Dijo en broma riendo, ya estaban por llegar a la puerta.
– Eso sería efectivo, sí.
Harry abrió la puerta de su casa y se giró para despedir a Louis.
– Descansa, Lou. – Le sonrió.
– Adiós, bebé.
Harry lo vio marchar con un suspiro y subió a su habitación a
descansar. El cuerpo le dolía, pero estaba feliz.
Se sobresaltó al oír la puerta de su casa, miró el reloj, llevaba
dormido tres horas el amanecer comenzaba a aparecer por la
ventana.
Alguien había entrado, alguien estaba cerrando la puerta de un
portazo. Se levantó y solo con sus boxers se quedó escuchando la
puerta, venían ruidos de la cocina. Su corazón le latía a mil por
hora.
Abrió la puerta de su habitación para escuchar con más precisión.
Los pasos iban de la cocina hacia la sala de estar. La luz estaba
encendida. Pero Harry no tenía nada para defenderse.
Se asomó por el pasillo, rezando por quien sea que esté en su
casa no lo escuche y ahí lo vio.
+
Bajó rápido las escaleras y le propinó un golpe a su amigo que
estaba comiendo galletas en el sillón.
– Eres. – Golpe. – Un. – Golpe. – Estúpido, Niall.
– ¡Para!
– ¿Cómo se te ocurre asustarme así, hijo de puta?
– ¡Te envié un mensaje que venía a dormir aquí!
– ¡Estaba dormido! ¿Qué haces aquí?
Niall se ruborizó, hasta que se acordó de donde venía. Lo
inspeccionó bien, tenía las mejillas rojas, pero no parecía de
rubor, las muñecas magulladas y moretones rojos en el cuello.
– Oh... Y eso no es nada, tendrías que ver mi trasero. – Le dijo
antes de que Harry pregunte.
– ¡Cuenta! – Harry se sentó junto a él.
– ¿Mañana? Estoy muerto, solo quiero dormir.
– Esta bien, vamos.
Ambos caminaron hacia la habitación del rizado y se acostaron en
la cama.
– El mejor sexo de mi vida. – Le dijo una vez en la oscuridad,
Harry río. – Lastima que no creo que se repita más.
2– ¿Cómo? ¿Por qué no?
– Harry... ¿Es normal que dos Dominantes se besen? Quiero
decir... no me habías dicho que ellos eran pareja.
CAPÍTULO 15: DOMINGO
El domingo por la mañana amaneció lluvioso como era de
esperarse, Harry seguía acostado en su cama con su amigo junto
a él mientras pasaba crema por su cuello. Le dolía todo el cuerpo,
pero era un buen dolor.
– Niall. – Golpeó su hombro. – Niall, deja de roncar.
– Shh. – Su amigo se giró para seguir durmiendo.
Harry suspiró y se levantó porque no soportaba más los ruidos
que hacía. Vio que la ropa de Louis seguía en el piso y se vistió
con eso antes de bajar.
Miraba su jardín como la lluvia caía sin parar y se preocupó por
no ver a su gata en ningún lado, en algún momento de la noche
debería haber salido sin que se diera cuenta.
– ¿Qué me vas a hacer de almorzar? – Su amigo venía bajando las
escaleras con cara adormilada.
– No me has dejado dormir en toda la mañana, cocina tú.
Niall bufó y caminó hasta la cocina donde Harry estaba sentado,
comenzó a abrir las alacenas buscando algo para cocinar.
– ¿Pasta?
– Si, es la 1 de la tarde, lo que sea.
Niall se dispuso a cocinar sin decir una palabra, Harry lo
agradeció por unos minutos, mientras salía al jardín en busca de
su mascota, pero no estaba por ningún lugar.
Decidió enviarle un mensaje a Louis, tal vez estaba en su casa,
pero no recibió respuesta así que dejó su celular y caminó de
nuevo hasta la cocina.
– ¿Por qué estas tan callado? – Harry tomó dos platos y los colocó
en la mesa frente al televisor.
– Estoy cocinando. – Se encogió de hombros.
– No es común en ti, ¿Qué pasó anoche?
Niall caminó con una fuente de spaghettis y la colocó frente a
Harry.
– Nada en especial, fue un trío. – Se encogió de hombros.
– Pareces traumado. – Niall río ante el comentario.
– No, de verdad. Estuvo bien, más que bien.
– ¿Pero?
Niall había enrollado demasiados spaghettis y no podía hablar,
mientras trataba de masticar.
– Creo que escuché algo que no debí escuchar, y me siento
¿Culpable? Si creo que culpable.
– ¿Qué escuchaste?
De fondo la televisión alivianaba los espacios vacíos que Niall
generaba.
– Cuando terminó la sesión nos quedamos los tres recostados,
capaz pensaban que dormía porque te juro que estaba exhausto,
¿Sabes cuantas veces me corrí, Harry?
– No, Ni. Enfócate.
– Cierto, escuché como comenzaron a besarse y luego Zayn le
dijo Te Amo.
– ¿De verdad? – Niall asintió. – No parecía como si estuvieran en
una relación, es decir se los veía siempre juntos, pero no de
manera romántica.
– Eso pensé yo. Sentí como si invadía su espacio.
– ¿Qué hiciste luego?
– Fingí que dormía y salí de la casa de Liam sin que se dieran
cuenta, cuando se duermieron.
– ¿Escapaste? – Niall asintió.
– Por eso viene aquí, vive a tres calles, creo que Zayn vive junto a
él, eso es un indicio, ¿no?
Se quedaron un rato más hablando de lo que había pasado la
noche anterior, al rato Niall volvió a ser el de siempre, más
risueño y relajado.
Harry no creía que Louis esté enterado de la relación de sus
amigos, sino... ¿Por qué ocultarse?
La lluvia no había parado en toda la tarde, su gata no aparecía y
Louis no contestaba sus mensajes, ya comenzaba a preocuparse
por si algo había pasado.
En ese momento se encontraban mirando una película en Netflix,
mientras Harry casi cerraba los ojos por el sueño y Niall se
dedicaba a comentarla.
– Es que no entiendo por qué Tessa perdonaría que Hardin le
haga algo así.
– Estaba enamorada supongo, y Hardin a su manera también.
– Es tóxico.
– Nadie dice que no. – Se encogió de hombros.
– Espero que no esté basado en hechos reales, pero Hardin está
muy bueno. – Harry río.
El teléfono de Niall comenzó a sonar y miró la pantalla con el
ceño fruncido y paró la película.
– ¿Hola? – Harry lo miraba intrigado. Siguió hablando por unos
segundos más y luego colgó.
– ¿Quién era?
– Liam.
5
– ¿Liam? – Niall asintió. – ¿Qué quería?
– Si quería ir un café a su casa, para charlar.
– ¿Irás?
– ¿Puedo faltar al trabajo? – Harry río. Cierto, tenían que trabajar
en dos horas.
– No soy tu jefe, pero no deberías.
– Faltemos ¿Sí? Le diré a Beatriz que no vaya, no nos pueden
decir nada, no pueden decirte nada a ti.
– Niall...
– Por favor, te debe doler el culo tanto como a mí.
¿Qué es lo peor que podría pasar? No era la primera vez que
faltaban, era domingo, llovía, su cuerpo dolía.
– ¿Quieres volver a escuchar a Claire después de lo de anoche?
– No, la verdad que no.
– ¡Bien decidido! Día libre.
– Bien. – Dijo riendo. – Pero llama a Beatriz.
– Si claro. Harry...
– Si, toma el coche, ya ni puedo decir mi coche. – Niall corrió a
dejarle un beso en la frente y corrió por la puerta.
– ¡Adiós, Te amo!
Cerró de un portazo y luego escuchó rechinar las gomas de su
coche y salir a toda velocidad. Harry volvió a tirarse en el sofá y
terminar de mirar After.
Se despertó cuando escuchó el motor de un carro encenderse y
se levantó corriendo para ver por la ventana. Definitivamente era
el coche de Harry acelerando, haciendo que las llantas rechinen y
saliendo a toda velocidad.
Frunció el ceño y caminó hacia su celular que reposaba en la
mesa de noche, ya eran las 4 de la tarde, había dormido toda la
mañana y gran parte de la tarde sin notarlo. La falta de sueño de
los días anteriores estaba causando estragos en sus horarios
biológicos de sueño.
Se dio cuenta de que tenía vario mensajes de Harry, pero no le
contestó lo que el rizado quería saber, solo envió sus propias
dudas.
Has salido?
Ya te has ido a Venus?
Siguió parado frente a la cama, sin despegar los ojos de su celular,
esperando respuesta que no llegaba.
Harry?
8
Al enviar el tercer mensaje respiró al ver que lo había leído y
estaba escribiendo una respuesta.
Hola Lou, estoy en mi casa. Niall tomó mi carro como de costumbre
Hoy no trabajo, me quedó aquí.
Chocolate está en tu casa? Puedes fijarte, por favor?
Por qué no trabajas hoy?
Solo una huelga de empleados por malos tratos xd
Chocolate?
38
Suspiró y se dio la vuelta para dirigirse al piso inferior en busca
de los gatos, pero no hizo falta cuando vio dos bolas peludas en
un rincón de su cama.
– Malditos gatos. – Suspiró. Con el dinero que había gastado en
casas y rascadores para su gato, ahí estaba, ocupándose su cama
sin que ni siquiera se haya dado cuenta de que había dormido con
él. Y no solo él, también la gata de Harry. Aunque particularmente
ya no le mostraba la gata blanca.
Apuntó con su celular a los animales para tomarles una foto que
se la envió a Harry.
Seguía cansado, no haber dormido de verdad lo estaba
destruyendo. Se acostó apoyando su cabeza junto los gatos y
comenzó a acariciarlos, y estos no tardaron en responder con un
ronroneo. Los animales lo tranquilizaban, podría quedarse así
todo el domingo y no le importaría.
Suspiró después de un rato de caricias, se dispuso a hacer algo
productivo por lo que restaba del día. Caminó hacia su baño,
decidido a tomar una ducha.
Pensó que tendría que llevar a Chocolate a casa de Harry, pero
después de ver como dormían los dos animales juntos y como
llovía fuera, descartó la idea enseguida. Iría solo a ver al chico y
chequear que todo se encontrara bien con él.
Al abrir la heladera había descubierto que Lily le había dejado una
fuente entera de lasagna que podría calentar, así que no lo pensó
y la envolvió antes de salir bajo la lluvia.
De más está decir que tuvo que correr para no mojarse enteró y
hacer que el tiempo disminuya para llegar, tocó el timbre, pero
nadie contestaba. Tocó dos veces más antes de que Harry
apareciera en su vista.
– ¡Lou! – Dijo con una sonrisa y se corrió para dejarlo pasar. – Lo
siento, estaba en la habitación y no había escuchado. Estas
empapado, te traeré una toalla.
Louis no pudo decir una palabra porque Harry ya se había ido
corriendo en dirección al baño de la planta baja. Se quitó sus
zapatos empapados y dejó la fuente sobre la mesita de entrada
para poder quitarse el hoodie.
– Toma. – Harry había vuelto y le había entregado una toalla
blanca.
– Gracias, bebé.
Harry sonrió y se puso colorado ante el comentario del mayor
pero no dijo nada. Espero paciente a que Louis secara su cabello.
– Emm, ¿Quieres cambiarte? Tengo tu ropa. – Dijo Harry
señalándose a si mismo.
Louis lo miró, notó que Harry seguía con la ropa con la que lo
había vestido la noche anterior, su conjunto deportivo de color
gris claro le sentaba bien, todo lo que Harry se ponía le quedaba
bien.
22
– Te queda mejor a ti. – Volvió a tomar la fuente y se la entregó a
Harry. – Traje la cena.
– ¿Quieres cenar? – Le preguntó confundido.
– No ahora bebé, son las cinco de la tarde. Para más tarde.
– Oh, ¿te quedaras aquí?
– Claro, a menos que no quieras.
– Si, si quiero. – Se apresuró a contestar. – Solo no creí que tú
querías quedarte.
– Claro que quiero. – Se acercó para acomodar uno de sus rizos
detrás de la oreja y dejar una leve caricia en su mejilla. – La sesión
de ayer fue un poco más fuerte, nos hará bien descansar un poco
juntos.
– Oh... – Se ruborizó. – Entonces no quieres... ¿Jugar? – Louis río
por las ocurrencias de Harry.
– No bebé, hoy no.
Harry asintió caminó hacia la heladera para dejar la lasagna
dentro y se volteó para volver con Louis.
– ¿Dejaste a mi gata en tu casa?
– Si, no quería que se mojara. Aperte se veian adorables.
– Si, son muy tiernos.
– ¿Qué hacías? – Preguntó el mayor y vio cómo se volvía
colorado.
– Emm yo... veía una película arriba.
– Okey, vamos para que la sigas viendo. – Harry asintió y caminó
primero subiendo los escalones de dos en dos, como si quisiera
adelantarse.
Louis llegó unos segundos después y vio efectivamente el
televisor con una película en pausa y Harry tomando una laptop y
su cámara de fotos que estaban en el centro de la cama.
– ¿Harry? – Preguntó llegando hacia él, el nombrado suspiró.
– Recordé las fotos que me habías tomado la otra vez, no las había
visto y las estaba pasando a la computadora para que nadie las
vea desde la cámara.
2
– Quiero verlas. – Dijo tomando a Harry llevarlo a la cama.
– Tu las has tomado. – Dijo en un susurro acomodándose contra
el respaldar de la cama.
Encendió la computadora y Louis podía notar los nervios del
chico, le parecía adorable. No se había negado a que le tomara
fotografías, pero sentía vergüenza al verse desnudo en una
pantalla. Pasó su brazo por los hombros de Harry lo hizo recostar
sobre su pecho.
Las fotografías de Harry eran jodidamente calientes, desnudo,
amarrado, entregado para él, eran dignas de ver. Las pasaba
despacio viéndolas con detalle.
– ¿Qué te parecen? – Le pregunto a Harry que las miraba con el
ceño fruncido.
– ¿Cómo modelo? Incomodo... – Harry río con una dulce melodía
para los oídos de Louis – Como fotógrafo frustrado, están
totalmente subexpuestas Lou, y mira aquí. – Dijo señalando una
de sus manos que se veían movidas. – Con mejor control de
velocidad de obturación no saldría movida.
Louis río con cariño, notó como la voz de Harry cambiaba al
hablar de fotografía, como si sería lo mejor que habría en el
mundo. Él lo escuchaba, intentando recordar los detalles más
importantes al momento de tomar una foto y como acomodar la
cámara.
– Lo tendré encuentra para la próxima sesión de fotos. – Dijo
pícaro.
– ¿Próxima? – Movió su cabeza hasta mirarlo a los ojos.
– Próximas.
Harry volvió a apoyarse en su pecho dejando la cámara y la
computadora a un lado.
– ¿Por qué no has ido a trabajar?
– Fue de Niall la idea en realidad, creo que le dolía el trasero. –
Louis río.
– ¿Niall es una mala influencia para ti?
– No, Daddy. – Respondió con vos inocente y una sonrisa. –
Tampoco quería ir, no después de anoche.
– ¿Qué paso anoche, bebé? – Louis le acariciaba el cabello.
– Discutí con Claire, por las trenzas y mi marca en el cuello. No
fue muy simpática, y no quería verla hoy.
– ¿Quieres que interfiera? – Preguntó serio. – Podríamos
demandarla por maltrato laboral, daños y perjuicios, explotación
laboral, lo que tú quieras.
– No, Lou. – Dijo riendo. – Está bien, gracias por preocuparte.
– Siempre me preocuparé por ti.
25
Harry sonrió y se abrazó al abogado, poniéndole play a la película
que estaba mirando.
– No entiendo. – Dijo Louis después de un rato de película.
– ¿Qué no entiendes?
– Todos entendimos que Hardin es un tóxico, pero ¿Por qué ella
se va de la fiesta sin dejar que se explique?
Si, Harry estaba mirando After 2.
– No lo sé, Lou.
– Siempre hay una explicación, estuvieron follando por año nuevo
y ahora ya están llorando, ¿Qué les pasa? – Harry reía, pero llevó
una de sus manos a la boca de Louis para que se calle.
– Déjame ver. – Sintió la lengua de Louis por su palma, pero no la
sacó, solo siguió riendo. – No me da asco, he tenido tu lengua en
otros lados.
– Buen punto. – Dijo una vez que Harry quitó su mano.
Siguieron abrazados mientras Harry prestaba atención en la
película, y Louis se dedicaba a acariciar sus rizos, sabía que a
Harry le gustaba, pero no sabía lo adictivo que era tocar su
cabello y como lo relejaba. Sentir el peso de Harry encima de su
pecho, sus respiraciones y como su dedo pulgar se movía dejando
suaves caricias sobre sus costillas. Simplemente perfecto.
Un ruido lo desconcertó, pero cuando entendió de donde venía lo
hizo sonreír.
– ¿Tienes hambre?
– Mmm, algo así.
– Vamos a comer. – Dijo haciendo que Harry se levante de su
pecho y se sentó a su lado mientras los créditos de la película
aparecían en el televisor.
Se levantaron y bajaron hacia la cocina y Harry tomaba la bandeja
con comida que Louis había llevado.
– ¿Tu cocinaste la lasagna? – Preguntó sorprendido.
– No, Lily lo hizo. – Harry había prendido el horno y lo miró
confundido. – Lily trabaja en mi casa.
– Oh, claro.
Louis estaba mirando la casa del rizado, volviendo a ver todas las
fotos que ya había visto días atrás.
– ¿Quiénes son? – Preguntó cuando Harry llegó a su lado.
– Mamá. – Dijo señalando a la mujer de la foto más antigua. – Mi
hermana menor, Amelia. Y Niall – Dijo señalando al rubio más
chico. – Ese soy yo. – Señalando a la foto del niño con un gran
sostén.
Louis sonrió al ver los hoyuelos que se le marcaban en sus
mejillas y la luz de sus ojos al ver la foto más antigua.
– ¿Dónde están tu mamá y tu hermana? – Preguntó tomando la
fotografía. Harry dejó de sonreír.
– Mamá murió cuando yo tenia 16. Amy no vive en Londres.
Y no agregó más nada. Solo quedó mirando la fotografía. Louis
posó su mano sobre su mejilla y Harry le dedicó una sonrisa
triste.
– ¿Quieres hablarlo?
– No, la verdad es que no.
– Está bien, bebé. Si algún día quieres hablar estoy aquí.
– Gracias.
– ¿Cómo es tu familia? – Preguntó el rizado una vez que sus
platos estaban servidos – Es decir, está bien si no quieres hablar,
no quiero meterme en tu vida personal.
– Está bien. – Le sonrió. – Jennifer mi madre, Oliver mi padre, las
gemelas Beth y Maddie y George. Las gemelas son hijas de
George y no de mi padre, por eso nos llevamos tantos años.
– ¿Cuántos años tienen?
– Tienen 9, son dos diablos.
– Oh, tienen igual que Amy. ¿Y como es tu relación con George?
– Bien, es decir, lo conocí cuando tenía 16 años. Sabía que mis
padres no estaban más juntos, al día de hoy todavía no se
divorcian, pero siempre fue un buen padre mis hermanas.
– Eso es lindo, una gran familia. – La vista de Harry se fue al
mueble donde se encontraban las fotografías y no dijo más nada.
Louis levantó los platos y los lavó mientras Harry estaba con su
teléfono y su ceño fruncido.
– ¿Todo bien, chiquito? – Preguntó sentándose junto a él en el
sillón.
– Si, solo que Claire no deja de llamar, voy a apagar el celular.
Vio como le escribía un mensaje a su amigo rubio y luego apagó la
pantalla tirando el celular en algún lugar del sofá.
– ¿Quieres mirar otra película? – Louis se recostó a lo largo del
sofá, haciendo que Harry se acueste entre medio de sus piernas y
todo su peso quede en sobre su pecho.
Habían puesto After 3, pero aunque no iba a negar que se había
enganchado con la historia, sus ojos comenzaron a cerrarse por
el cansancio acumulado. El peso de Harry sobre él y sus
respiraciones acompasadas hicieron que esté totalmente relajado.
Decidió que cerrar sus ojos un rato no era algo tan malo después
de todo.
6
Cuando despertó el televisor seguía encendido, el se encontraba
de costado con un manojo de rizos sobre su rostro. Sus manos
abrazaban la cintura de Harry y Harry hacia lo mismo con él y su
nariz enterrada en el cuello de Louis.
Lo que más le sorprendió es que los primeros rayos de luz se
colaban en su ventana, había dormido toda la noche con Harry en
el sofá del chico. Y para su sorpresa sonrió.
Podía sentir el corazón de Harry contra el suyo y su respiración
contra su cuello, era lindo.
Se quedó con él hasta que el reloj pulsera marcó las 6 de la
mañana, dejó un beso en sus rizos y se levantó despacio, tratando
de no despertarlo y que pueda descansar más.
Cuando caminó hacia su casa, no borró la sonrisa de su rostro.
EXTRA 1
Aviso: El siguiente capitulo es un extra de lo que pasó en la noche
que Zayn, Liam y Niall se fueron juntos. No modifica la historia
principial, por lo que si no es tu agrado no hace falta que lo leas.
54
Había notado que el auto de Liam era idéntico al que tenía
abandonado en su cochera, el Volvo era bastante confortable,
muy lujoso por dentro y equipado con toda la tecnología.
– Casí ni lo utilizó, capaz debería venderlo. – Le explicaba a Liam.
– ¿Por qué? Es un excelente auto.
– Sí, pero el de Harry corre mucho mejor. Debería cambiarlo por
ese.
– ¿Hace mucho que conoces a Harry?
Niall sonrió al pensar en el momento que había conocido a su
amigo, dos niños de seis años que se conocieron en la academia
de danzas.
– Crecimos juntos, nos conocimos haciendo danzas clásicas,
luego cambiamos a Pole Dance.
– Deben ser buenos amigos. – Acotó.
– Más que eso, es mi hermano.
– Te comprendo, siento lo mismo por Louis. – Hizo una pausa. – Y
por Zayn, claro. Nos conocimos en la universidad, pero pareciera
como si fuera de toda la vida. Me alegra que Louis haya
encontrado a alguien.
Niall giró su cuerpo para mirarlo, Liam iba manejando
tranquilamente con una de sus manos en el manubrio y la otra
apoyada en la palanca de cambio.
– ¿Encontrado a alguien? – Preguntó. – ¿No tenía otro sumiso
hasta hace poco tiempo?
Frunció el ceño.
– No, las cosas con Christopher habían terminado hace bastante
por lo que él nos había contado, como dos meses atrás. Solo que
el chico se había puesto un poco obsesivo y quería un castigo
porque decía que se lo merecía.
– Ah.
25
– Pero no hablo de sumiso, hablo de una persona. No creo que
Louis vea a Harry como su sumiso.
– ¿Qué quieres decir? – Liam soltó una carcajada.
– Si se entera que digo estas cosas va a matarme. Louis no es el
típico Dom que le gusta estar las 24 horas del día con su sumiso.
Él lo lleva a la práctica sexual, y está bien con ello por eso sus
contratos básicamente hablan de sexo, pero con Harry está
siendo muy diferente.
–¿Cómo que vaya a su casa, por ejemplo? – Preguntó curioso.
– ¿Louis va a casa de Harry?
– Lo he encontrado ahí, una vez.
– Eso es totalmente nuevo, jamás ha hecho eso, es una persona
solitaria y estaba bien con eso. Pero de la nada deja que Harry
cambie el contrato, va a verlo a el trabajo todos los días, aunque el
hombre casi ni duerme, o si duerme es en el trabajo, lleva a Harry
al trabajo. Nunca a ha hecho esas cosas. Aparte de la cara de
cachorro que tiene cuando lo mira o habla de él.
– ¿Cara de cachorro? – Dijo riendo. La conversación era tan
amena que ya estaba olvidando el porqué estaba en ese auto con
Liam.
– Claro, viste es como cuando un cachorro te mira y gira la
cabeza y es totalmente tierno.
– No me imagino a ese hombre siendo tierno.
– Oh te sorprenderías, ladra, pero no muerde.
Liam estaba estacionando frente a su casa, donde el Audi de
Harry ya se encontraba allí, con Zayn apoyado en su puerta del
piloto, mientras fumaba otro cigarrillo.
– Este auto es una maravilla – Comentó el pelinegro apenas
bajaron y se encontraron con él.
– Eso venía diciendo Niall. – Liam le sonrió a su amigo. – Debería
probarlo antes de confiar en ustedes.
Habían ingresado a la casa de Liam y Niall se había sentado en
uno de los sillones de la sala, le asombraba lo minimalista que era
todo, casí todos los muebles blancos, una gran pantalla de
televisor, alfombras negras contrastando lo blanco de todo el
lugar y varios porta retratos con fotos que no se animó a mirar de
más.
Liam volvió de la cocina con tres copas de vidrio llenas de algún
licor color ámbar.
–Old fashioned, ¿Te gusta? Puedo preparar otra cosa. – Le dijo al
rubio entregándole la copa.
– Está bien, gracias.
Si antes se sentía un poco nervioso por lo que iba a pasar, eso
había quedado atrás. El viaje con Liam había sido bastante
entretenido y parecía un hombre carismático. Zayn por su lado
estaba hablando entretenidamente y riendo. No eran la imagen
seria que representaban llevando esos trajes oscuros todo el día.
– ¿Quieres elegir tu palabra? ¿O prefieres el sistema de colores?
– Calabaza. – Respondió Niall sin pensar, haciendo reír a las otras
dos personas de la habitación.
– ¿Calabaza? ¿Seguro? – Preguntó Zayn posando su mano en una
de sus rodillas.
– Muy seguro. Odio la calabaza.
– Está bien, calabaza entonces.
Zayn dirigió una mirada a Liam y este asintió como una
afirmación. Comenzó a sentir como las manos del pelinegro
pasaban por sus hombros y cerró los ojos dejándose llevar. Liam
se acercó a él por él otro costado y pasaba sus manos por su baja
espalda, subiendo por debajo de su remera, tocando su suave piel
pálida, llevó sus manos a ambas piernas del dúo.
Las bocas de ambos hombres encontraron su cuello, sintiendo
como un rastro de saliva se iba marcando, los fuertes labios de
Zayn contrastaban con los suaves de Liam. Soltó un gemido casi
inaudible en el momento que sintió como sus dientes raspaban su
cuello y abrió los ojos cuando los vio ponerse de pie.
20
– Ven con nosotros. – Le extendieron las manos y Niall las tomó.
Caminaron por un pasillo hasta una puerta de color negro.
La habitación era enteramente negra, las paredes, la cama del
centro, los muebles. Inspeccionó bien, dándose cuenta que había
un espejo que cubría todo el techo.
– Desnúdate, Niall. – Dijo Liam al momento de cerrar la puerta
tras él.
– Y ponte de rodillas. – Siguió la frase su amigo.
Niall hizo lo que se le ordenó y miraba como los hombres elegían
los juguetes que iban a usar en él. Cuando se dieron vuelta ambos
hombres bajó la cabeza solo por inercia.
Volvió a abrirlos solo cuando vio dos pares de pies descalzos
frente a él y subió la cabeza, encontrándose con ambos
totalmente desnudos, sus miembros estaban duros, esperando
por atención y los tenía frente a sus ojos. Eso hizo que se excitara
completamente.
– Ven. – Zayn tomó su mano y lo llevó hacia la cama.
Lo puso de manos y rodillas, dejando su cara en la punta de la
cama, mientras Liam se paraba y quedaba frente a él, bombeando
su polla mientras esperaba que Zayn esté listo.
La cama se hundió detrás de Niall, y sintió como Zayn comenzaba
a masajear sus nalgas.
– Vas a chupar a Li, ¿Sí? – Su voz se sentía más gruesa que antes.
– Mientras yo comienzo a prepararte.
Sin más, sintió como su lengua comenzó a delinear su trasero en
busca de su entrada, hasta que la encontró.
– Mmh... – Cerró los ojos con fuerza.
– Tienes trabajo, no lo olvides.
Niall abrió los ojos, encontrándose con la sonrisa de Liam y su
gran miembro esperando su boca. Lo tomó con una mano,
masturbándolo un par de veces hasta que delineó una línea con
su lengua, pasando por todo su tronco hasta llegar a la punta.
La metió en su boca, mientras sentía la lengua de Zayn su entrada
haciendo círculos, amenazando por entrar, pero sin llegar a ello.
Metió por completo el miembro de Liam en su boca, y comenzó
con los vaivenes de su cabeza, mientras salía y volvía a entrar. Su
lengua se enredaba en la punta haciendo que Liam apoye su gran
mano en sus cabellos apretando suavemente.
– Así, cariño. Tómala toda. – Escuchó decir a Liam.
– ¿La chupa bien? – Zayn se había despegado de su entrada para
hablar.
– Excelente.
Con una sonrisa siguió con su trabajo y esta vez metiendo su
lengua lo más profundo que pudo.
– ¡Oh! – Gimió en contra del miembro de Liam haciendo que las
vibraciones lleguen hasta su vientre.
Zayn siguió su trabajo, penetrando a Niall con su lengua, mientras
movía la cabeza. Ingresó dos dedos dentro, volviendo a hacer
gemir al rubio que ahora estaba siendo guiado por Liam la
velocidad de sus movimientos.
Sintió como Zayn metía un tercer dedo mientras su lengua
acompañaba los toques, ayudando que se lubrique más mientras
Liam apretaba más el agarre de sus cabellos y movía sus caderas
follando su boca.
Zayn sabía donde tocar, sus dedos pasan por su próstata
haciendo que su polla comience a chorrear, si seguía
estimulándolo se vendría en cualquier momento, pero se dejó
llevar. El miembro de Liam abarcaba toda su boca y los
movimientos duros hacían que llegue al inició de su garganta,
trataba de ignorar las lágrimas que se acumulaban en sus ojos por
falta de aire y el reflujo que le ocasionaba.
– Oh cariño, estas chorreando. – Dijo Zayn y posó su mano libre
en su polla, masturbándolo al ritmo de sus dedos. – Acaba para
nosotros, queremos verte.
Pasó el dedo pulgar por la cabeza de su polla y por reflejos se
despegó del agarre de Liam, sintiendo como su orgasmo se
formaba en su bajo vientre y comenzaba a largar largas tiras de
semen blanco, manchando las negras frazadas. Gimiendo,
mientras Zayn seguía alargando su corrida cerró sus ojos con
fuerzas.
– Lo hiciste muy bien. – Liam acariciaba sus cabellos mientras
volvía su respiración a la normalidad.
Sus piernas temblaban y sus brazos ya estaban cansadas pero
sabía que esto era recién el inició. Sintió como algo frio caía
directamente en su entrada y otra vez los dedos de Zayn
estimulándolo.
– Dejaremos esto abierto, para más tarde. – Comenzó a
introducir un Butt plug expandible – ¿Cómo te sientes?
– Bien. – Dijo en un susurro.
Sintió como Zayn tomaba la bomba y daba un apretón y en ese
momento el plug se expandia en su interior haciendo que suelte
un chillido.
– ¿Bien? – Niall asintió.
– Usa tus palabras. – Dijo Liam mientras acariciaba sus mejillas.
– Estoy bien.
Liam se dio la vuelta para agarrar otro instrumento mientras Zayn
lo ayudaba a ponerse de pie, sentía el plug dentro suyo mientras
se enderezaba como si un peso lo tirara hacia abajo.
El castaño volvió con una soga de color blanco mientras Zayn lo
ponía de rodillas al piso.
– El buen trabajo que has hecho con mi polla, quiero que se lo
hagas a Zayn. – Decía. – Mientras yo controlaré esto por ti. –
Mientras tomaba la bomba de vacío que colgaba.
Llevó sus manos a la espalda, haciendo un nudo sobre sus
muñecas y no terminó ahí, se agachó para que con la misma soga
quedan atadas sus piernas. No podía moverse, sus manos y
tobillos estaban unidos mientras estaba de rodilla.
Levantó su vista para encontrarse con la polla de Zayn siendo
estimulada y sin esperar ninguna orden la llevó hacia su boca.
– Eres muy obediente, y muy buen sumiso. – Felicitó Liam,
mientras acariciaba sus cabellos.
Sentía como las manos de Liam recorrían su cuerpo, centrándose
en sus pezones, los apretaba y retorcía haciendo que soltara
gemidos que ya no sabia si eran de dolor o puro placer. Y sin
previo aviso sintió como su trasero de estiraba más por las dos
veces que Liam apretado la bomba.
– ¡Ah! – Gritó sacando la polla de Zayn de su boca. – Dios. –
Gimió.
Zayn sonrió y mientras tenía los ojos cerrados golpeó una de sus
mejillas con su mano, dejándolas levemente sonrosadas.
– Mmm... – Gimió por el golpe en su rostro. – Otro.
7
– ¿Te gusta que te golpee tu carita? – Liam volvió a apretar la
bomba, y Zayn golpeó su otra mejilla. – ¿Hace que te olvides que
Liam está abriendo tu culo para recibirnos?
– Si, por favor. – Gemía. Zayn volvió a meter su polla de un tirón
mientras Liam volvía a bajar al nivel de Niall y puso un fleshlight
en su polla.
– Vamos a ver como aguantas con todo, cariño.
Zayn tomó con fuerza sus cabellos y comenzó a follar su boca de
una manera animal, era más fuerte que Liam, pero le gustaba,
sentía como su culo estaba totalmente abierto y su polla dentro
del fleshlight siendo masturbada por Liam.
Su cabeza comenzó a delirar del placer que sentía, su vientre
hormigueaba, su respiración ya casi ni existía y no se había dado
cuanta que tiraba inconscientemente de las cuerdas, haciendo
que comiencen a quemar sobre la piel de sus muñecas, todo junto
era un placer que nunca había experimentado y lo amaba.
Los movimientos de Liam eran rápidos y concisos, iba a explotar
en cualquier momento y era lo único que quería, sus manos
subían y bajaban, estimulando todo su tronco, hasta llegar a su
cabeza, si pierda ver su polla estaría seguro que estaría
completamente roja y por explotar.
– ¿Te gusta esto, no? – Hablaba Liam. – Que estimulemos todo tu
cuerpo, que los dos estemos dándote este placer. – Su voz estaba
ronca a un nivel que no lo podía imaginar.
– Contesta. – Zayn le dio otra bofetada en el mismo momento que
Liam apretó la bomba y él quitó su polla de la boca del rubio.
– Oh, Dios, ¡Si! – Gritó gimiendo, mientras sentía como la
segunda corrida de la noche se apoderaba de él. Tirando su
cabeza hacia atrás, pero Liam no paraba sus movimientos e hizo
que una lagrima de placer callera por sus rojas mejillas y se
desplomara hacia adelante, sobre las piernas de Zayn.
– Buen chico. – Liam quitó el fleshlight y lo abrió mirando el
contenido. – Trágalo. – Ordenó.
Niall sin saber muy bien lo que estaba haciendo, asintió y levantó
la cabeza hasta que Liam puso el recipiente en su boca y el tragó
su propia corrida, mientras algunas gotas chorrearon por su
mentón y Zayn lo tomó con el dedo pulgar apoyándolo en los
labios de Liam para que lo pruebe.
– Rico, cariño.
Se levantó de su lugar y con un hábil movimiento desenredó las
cuerdas.
Zayn lo tomó en brazos porque las piernas del rubio eran de
gelatina en este momento y lo depositó suavemente en la cama,
dejándolo con el trasero hacia arriba.
– Tendrías que verte lo estirado que estas para nosotros, cariño.
Liam río y tomó la bomba quitando toda la presión y sacando el
plug de su interior. Haciendo que el rubio gruña por la
incomodidad de volver a estar vacío.
– Relájate, no estarás vacío por mucho tiempo.
– ¿Recuerdas tu palabra, Niall? – El rubio asintió.
– Si.
Zayn volvió a pasar lubricante por su polla y de un tirón se
adentró.
– Oh, si. – Gimió.
Gruñendo comenzó sus movimientos, eran lerdos al principio,
tratando de amoldarse al interior del chico, comenzó a moverse
en círculos agrandando más su agujero.
Se tumbó en la cama, ubicándose de costado y llevando el cuerpo
de Niall consigo, recostando su espalda contra su pecho.
– ¿Vas a dejar que Liam se nos una, cariño? – Dejó un corto beso
en su sien y corriendo los cabellos de su cara.
Niall volvió a abrir los ojos, no se había dado cuenta que por las
olas de placer se encontraban cerrados. Miró a Liam que se
encontraba acostado frente a él, complaciéndose su propia polla.
– Claro, Li. – Le dedicó una sonrisa cansada.
– Que buen chico.
Liam se acercó más a Niall y llevó su miembro a la entrada
ocupada de Niall y comenzó a hacer fuerza para poder entrar
junto con Zayn.
– ¡Oh mierda! – Gritó de dolor, cerrando los ojos.
– Shh, cariño. Es solo un momento, ya pasará. – Zayn le hablaba
en el odio.
Liam seguía entrando despacio, y miró a Zayn que le dio un
asentimiento. Llevó sus labios a los Niall, besándolo
desesperadamente para que no piense en el dolor que sentía en
ese momento.
Niall le correspondió el beso, apretando con fuerza los labios de
Liam hasta que sintió que estaba completamente dentro de él. La
mano de Zayn comenzó a estimular su polla, y el dolor comenzó a
disminuir dejando lugar al placer.
– ¿Sientes como te estamos llenando? – Le preguntó en su oído
–¿Te gusta no es así?
– Oh si, más, más. – Comenzó a gemir haciendo que ambos
comiencen sus movimientos dentro él.
Las estocadas iban sincronizadas, ambos salían y se adentraban
dentro de él tocando fuertemente su próstata, se sentía estirado,
pero sobre todo lleno, lleno de Zayn y de Liam. La mano de Zayn
seguía estimulando su sensible polla y los labios de Liam ahora
recorrían sus pezones chupándolos y dejándolos completamente
rojos.
– Oh, yo, yo... – Comenzó a gemir en el momento que sintió dar
un tirón en su polla.
– ¿Quieres correrte, cariño? – Le dijo Liam mientras chupaba uno
de sus pezones.
– Si, por favor. – Jadeó apoyando su cabeza en los hombros de
Zayn mientras este repartía besos por su cabello.
Siguieron así, lo único que se escuchaba en la habitación eran los
fuertes gemidos de Niall, a punto de explotar.
– Mmm, ¡Zayn! – Jadeó en el momento que el hombre pasó su
dedo pulgar por la cabeza de su polla haciendo que se corra en su
mano.
– Oh mierda, ¿Sientes como su culo nos está apretando?
– Si, es delicioso. – Dijo Liam besando el cuello de Niall y dejando
suaves marcas.
Siguieron sus movimientos mientras Niall trataba de volver a
tener aire, su miembro no estaba siendo estimulado, todo el
placer que seguía sintiendo era en su interior y las dos pollas de
los hombres torturándolo sobre su próstata.
– Mmm, por favor. – Jadeaba, pero ya no sabia por que pedía por
favor.
– ¿Qué quieres?
– ¿Quieres parar? – Comenzó a negar con la cabeza.
– No, no. – Seguía jadeando mientras los movimientos dentro de
él se hicieron más y más rápidos.
– Aguanta poquito más, cariño. – Jadeó Liam, su orgasmo también
estaba cerca, sus bolas se contrajeron y el leve cosquilleo de su
vientre y hizo que de un grito acabara dentro de Niall.
– Oh Li, siento tu corrida sobre mi polla. – Jadeó Zayn.
Sin aviso, volvió a tomar la polla de Niall que estaba semidura y lo
masturbó a gran velocidad haciendo que vuelva a correrse,
seguido de él mismo, juntando su semen con el de Liam dentro
suyo.
Salieron de Niall, y se quedaron recostados en la cama unos
minutos mientras sus respiraciones se acompasaban. El rubio
seguía sobre el pecho de Zayn mientras este le daba leves caricias
sobre sus cabellos y Liam acariciaba su abdomen.
En un momento Liam se levantó y se dirigió al baño de la
habitación, llenando la bañera. Y volvió a salir dejando la
habitación.
Zayn se levantó con Niall en brazos y lo llevó hasta el baño,
dejándolo dentro del agua una vez que comprobó la temperatura.
Nadie dijo una palabra, pero Zayn ayudo a bañarlo, entrando con
él, tallando su cuerpo, teniendo cuidado con las magulladuras de
sus muñecas.
Una vez ambos limpios, salieron envueltos en una toalla y Liam
entró para ducharse.
Niall se vistió con sus boxers y se sentó en la cama, donde el
sucio cubrecama había sido removido. Una vez que Liam se unió a
ellos le entró un vaso con agua.
– Tienes que tomar todo el vaso. – Niall asintió y comenzó a
beber.
No se había dado cuenta de lo sediento que estaba, y lo bien que
le hizo ese vaso de agua.
– ¿Cómo te sientes, Ni? – Le preguntó Liam junto a él.
– Bien. – Le sonrió, entregándole el vaso vacío.
– ¿Fue demasiado? ¿Te duele algo? – Preguntaba Zayn.
– Estoy bien, me duele el culo, pero supongo que es normal. – Los
tres rieron.
– Recuéstate un rato si quieres.
Niall se recostó cerrando sus ojos, y dejándose llevar por las
sensaciones de su cuerpo, todavía sentía como el placer se
extendía. Sintió dos pares de manos pasar una loción por su
cuerpo y suspiró del gusto.
No sintió más nada por un rato, no estaba dormido, pero su
cuerpo no lo dejaba moverse.
– ¿Tu estas bien? – Escucho susurrar a Liam.
– Si, amor. ¿Tú?
– Muy bien.
Sintió como ambos cuerpos se recostaban junto a él.
– Te amo, Lí. – Se escuchó un beso entre los dos hombres y luego
silencio.
Pasó un buen rato en el que Niall pudo reaccionar y levantarse,
miró a los dos cuerpos que seguían en la cama con sus boxers
puestos. Se cambio su ropa y salió sonriendo de la habitación,
definitivamente el dolor de culo que tenía le decía una sola cosa.
El mejor sexo de su vida.
CAPÍTULO 16: CASTIGO
– ¿Entonces están juntos? Juntos, juntos.
– Si.
El domingo por la tarde, luego de salir de a casa de su amigo, Niall
condujo las tres calles que faltaban para llegar a casa de Liam. Un
Zayn con pantalones de chandal y una remara bastante grande lo
recibió con una sonrisa y lo dejó pasar.
Liam se encontraba en el sillón recostado mirando un programa
de televisión y se levantó para recibirlo. Cuando cambiaban sus
vestimentas, definitivamente no parecían los poderosos hombres
que acostumbraba a ver en Venus.
Ahora se encontraban los tres sentados en el sillón, tomando café
caliente para sobrellevar el día de lluvia que hacía fuera de la casa.
– ¿Y por qué no lo han dicho? ¿Sienten vergüenza o algo así?
– Oh, claro que no es vergüenza. – Liam se recostó en el pechó de
su novio.
– Hay muchos clubes a los que frecuentamos... – Comenzó a
explicar Zayn. – Clubes de BDSM, que somos conocidos por ser
dos Dominantes.
– Es lo que somos.
– ¿Entonces? – El rubio todavía no lograba entender el punto de
la conversación.
– Si nos ven juntos como pareja simplemente seríamos
expulsados.
– Eso no tiene ningún sentido, ¿Por qué lo harían?
– Son simplemente sus reglas, un Dom tiene que tener la
compañía de su sumiso, jamás estar con otro Dom. Y ninguno de
los dos va a ser el sumiso del otro.
– Compartimos eso. – Liam le guiño un ojo.
– ¿Y sus otros sumisos?
Estaba claro que habían tenido sumisos, sino no se harían llamar
dominantes.
– Firmaban un acuerdo de confidencialidad, y estaban de acuerdo
en ser compartidos.
– La mayoría de las veces ambos teníamos sumisos, pero las
sesiones eran de los cuatro.
– ¿Por qué me están contando esto?
– Porque claramente anoche nos oíste, por algo te has ido sin
avisar, ¿Cierto?
– Algo así, no quería estorbarlos.
4
Se escucharon las risas de los hombres y Niall veía como se
miraban a los ojos, ahora lo nota. Si alguien presta atención se
nota el amor entre ellos.
– ¿Por qué estorbarías? Nosotros te invitamos.
– Pero... Si no estaban esos clubes que dicen ustedes, ¿Por qué
me invitaron? Es decir, ¿No tienen sexo solos? – Sus mejillas
estaban un tono más rojizo de lo normal.
– Claro que si, cambiamos roles entre nosotros. – Contestó Zayn
– Solo nos gustaste.
– Esta bien...
– No queremos que te siestas incomodo, Ni. – Acotó Liam.
– No, solo fue una sorpresa, pero no fue incómodo.
– Solo por el trasero. – Dijo Zayn riendo.
– Exacto.
Los tres siguieron hablando por un largo rato, Niall pensaba que
se podía hacer amigos de ese par, eran un dúo muy risueño,
pasaban haciendo chistes sobre todo y se sintió a gusto.
– ¿Se lo has dicho a Harry, no?34
– Algo así... – Contestó avergonzado y ahora se sentía un bocón.
– Está bien, tampoco íbamos a ocultarnos con todos.
– ¿Y Louis?
– No es algo que hayamos hablado abiertamente con él.
– ¿Creen que se molestaría?
– No. – Dijeron los dos al unísono.
– Es solo que lo preferimos así por el momento. – Siguió Liam.
– Aunque seguro que se enterará por Harry. – Zayn siguió
contestándole a su novio.
– Harry no dirá nada, no es chusma. – Defendió a su amigo.
– Harry es el sumiso de Lou, si él le dice que hable hablará.
– Buen punto.
– Pero está bien así, que las cosas se den como deben darse, no es
algo que nos preocupe.
– El miércoles Louis quiere llevar a Harry a Ming, es un bar de
BDSM. ¿Te nos unes?
+
Harry despertó el lunes por la mañana por un ruido que taladraba
sus oídos, abrió los ojos desconcertado, no sabía ni donde estaba.
Se dio cuenta unos segundos después que seguía en su sillón, se
había quedado dormido mirando una película con Louis.
Se levantó rápido y los rayos del sol iluminaron sus ojos, Louis no
estaba. Y él estaba cubierto con una manta que antes no tenía
encima. Pensó que seguramente Louis se había ido a penas el
cayó dormido.
3
Suspiró y volvió a escuchar los ruidos que lo habían despertado.
Hombres gritando y un continuo martillazo, era agotador y hacía
su cabeza latir. Caminó hacia fuera, miró y la calle, nadie pasaba
por ella. Los ruidos no venían de ahí. Frunció el ceño y volvió a
entrar.
Los ruidos provenían del jardín.
Corrió por a lo largo de su casa hasta llegar a la fuente del sonido.
Había dos hombres con grandes herramientas golpeando la cerca
de su casa, y uno dirigía los trabajos. Lo que más le llamó la
atención era el espacio que ahora se encontraba sin cerca alguna.
– ¿Qué es esto? – Preguntó cuando llegó a los hombres
trabajando.
– Tu debes ser el señor Styles. – El hombre regordete y de cabello
negro le tendió la mano. – No se preocupe, en menos de una hora
terminaremos con el trabajo.
– ¿Qué trabajo? – Preguntó confundido.
– El de quitar esta parte de la cerca. – Le dijo como si no
entendiera de que estaba hablando, y si el ceño de Harry ya se
encontraba fruncido, su gesto de ahora daba miedo.
– ¿Quitar la cerca? ¿Por qué están quitando la cerca? – Fue el
turno del hombre en fruncir el ceño.
– El señor Tomlinson nos llamó para que hagamos este trabajo, se
quitarán cinco metros de cerca para que los jardines queden
comunicados, señor Styles.
No lo podía creer.
– ¿Louis les ha encargado eso? – El hombre asintió.
– Está bien.
Sin decir más palabras corrió hacia su casa, cerrando la puerta de
su jardín al cruzar. Decir que estaba furioso era poco, ¿Por qué
haría eso sin consultarle?
Buscó su celular y lo prendió ignorando todas las llamadas
perdidas que tenía y marcó el número de Louis. No lo atendía.
Llamó cinco veces y seguía el contestador.
Corrió escaleras arriba cuando notó que todavía seguía con su
ropa puesta y metió en la ducha.
El agua lo calmó un poco, lo relajó y le permitió pensar. Una voz
en su cabeza le recordaba una y otra vez lo que había firmado.
Louis podía hacer lo que quisiera con él y él lo había firmado.
Pero la voz que se aferraba a su libertad no quería saber nada con
lo que estaba pasando.
– Relájate. – Se dijo a sí mismo.
Se vistió con un jean y una camisa negra, dejó sus rizos húmedos
para que el viento los seque por él, y caminó por su casa
buscando las llaves de su auto hasta que recordó.
– Maldito Niall.
Se tomó su cabello frustrado, incapaz de pensar en nada más.
Tomó la billetera para salir a tomar un taxi pero el sonido del
timbre de la casa lo desconcertó. Era un lunes 9 de la mañana,
¿Quién iba a ser?
– ¿Cris? – Preguntó cuando abrió la puerta y su amiga se
encontraba parada frente a él.
– ¡Estas vivo! – Gritó la chica. – Te he llamado mil veces, ¿Dónde
mierda te habías metido?
– Aquí. – Se encongió de hombros. – ¿Qué sucede?
– Nada hombre, que no has contestado mis llamadas, estaba
preocupada.
– Oh, he apago el celular, Claire no dejaba de llamar.
La chica pasó una mano por sus rizos y se los acomodó detrás de
su oreja.
– Si, también ha llamado a Niall y Beatriz. Así que falta en grupo. –
Le dijo en tono cómico, pero Harry no llegó a contestar que un
ruido volvió a escucharse en la casa. – ¿Qué estás arreglando?
La cerca, Louis. Tenia que ver a Louis.
– ¿Tienes tu auto aquí? – La chica solo asintió.
A los veinte minutos de transitar las calles céntricas de Londres,
estaban por llegar al edificio donde se encontraban las oficinas de
Louis Tomlinson. Harry le había contado por encima o que estaba
sucediendo, pero su amiga no podía ver el problema que él veía. Y
comenzaba a sentirse como un loco.
– Pero Hazz... – Le decía en tono de reproche. – Cuando le digas
algo te va a tirar el contrato en la cara.
– Lo sé, solo quiero saber porque no me ha preguntado, o avisado
o contestado mis llamadas por lo menos.
– Esta bien, cariño. Vamos.
Se bajaron del auto para encaminarse dentro del edificio, donde
otra vez tuvieron que pasar por todo el proceso de entrada, Harry
odiaba venir aquí por esto. El guardia de seguridad, la chica de
recepción, entregar su cédula, y buscar el elevador.
Bufaba mientras esperaba que la gente descienda por lo pisos
inferiores, movía la punta de su pie y sus brazos estaban en jarra
mientras su cabeza se apoyaba en la pared del elevador. Cristina a
su lado, miraba todo con una sonrisa.
4
Al llegar al piso correspondiente su mente cambió los
pensamientos al ver a Emma, la chica junto al elevador y recordó
que la ultima vez que la había visto tenia un dedo de Louis en el
culo. Se ruborizó y caminó hacia ella.
– Buenos días, Emma. – Saludó cordial, tratando de ocultar su
vergüenza. La chica parecía igual de consternada con él.
– Señor Styles, buenos días. – Saludo bajando la vista. – Puede
pasar, Magda está en su escritorio.
– Gracias.
Caminó por el pasillo repleto de oficinas y puertas de vidrio hasta
que divisó a la pelinegra, detrás del escritorio.
– Hola Magda. – Saludó. La chica levantó la vista y se puso de pie
con una sonrisa y lo saludó.
– ¡Harry! Que alegría verte. – Todavía no sabía de donde había
tanta relación entre ellos, pero a Harry le agradaba.
– Igualmente. – Le sonrió. – Necesito ver a Louis, es urgente.
– ¿Te esperaba?
– No, pero es urgente y no contesta su teléfono.
– Me dijo que si venias te deje pasar así que adelante, pero esta
con... – No siguió oyendo lo que dijo porque caminó hacia la
puerta con demasiada ansiedad dejando a su amiga con Magda y
abrió la puerta de un tirón, haciendo una entrada bastante
llamativa para los hombres que estaban allí.
Harry frenó sus pasos en el momento que vio dos espaldas frente
a Louis, suspiró cuando los reconoció. Liam y Zayn se dieron
vuelta y le sonrieron de una panera picara, Louis por su parte se
puso de pie, pero quedo frente a su escritorio, sin moverse del
lugar.
– ¿Harry? – Preguntó desconcertado. – ¿Qué haces aquí?
Harry dio unos pasos mas cerca hacia el escritorio e ignoró las
preguntas de Louis.
– Hola... – Les dio una sonrisa a los otros dos.
– Hola Harry, gusto en volver a verte. – Lo saludó Zayn.
Louis tenia los puños apretados cada vez que Zayn le dirigía la
palabra a su sumiso.
– Lo mismo digo.
– ¿Qué haces aquí? – Volvió a repetir Louis, esta vez en un tono
más oscuro.
Harry lo miró bien por primera vez en el día. No llevaba su usual
peinado hacia arriba, su cabello estaba lacio y caía en un hermoso
flequillo. Su pulcro traje era azul marino con una corbata color
bordó. Apretaba los puños sobre la superficie del escritorio y lo
miraba con el ceño fruncido.
– Solo quería saber porque hay hombres derribando la cerca de
mi jardín. – Dijo en un tono más calmado, hasta casi podría
decirse inocente.
Louis miró a sus dos amigos, y estos se levantaron
inmediatamente.
– Nosotros los dejamos, hasta la próxima Harry. – Saludó Liam y
cerraron la puerta tras ellos.
– Ven aquí. – Louis lo llamó y Harry caminó rodeando el
escritorio hasta estar frente a él. – De rodillas, Harry.
La voz de Louis cambió drásticamente en el momento que le dio
una orden. Su voz ya no era la dulce voz de Louis, era la de su
dominante. Sus facciones se endurecieron marcando su
mandíbula y sus ojos estaban fríos. Sin esperar que lo vuelva a
repetir, Harry cayó de rodillas frente a él y fijó su mirada en el
piso.
– ¿Magda te ha dejado pasar? – Preguntó rodeándolo.
– Si.
– Si, ¿Qué?
– Si, Daddy.
Harry escuchó como sus pasos lo rodeaban y se paró detrás él y
llevó una mano a sus cabellos, que ya se encontraban secos, y
comenzó a peinarlos hacía atrás.
– ¿Qué te preocupa? – Enredó sus cabellos y tiró un poco de ellos
haciéndole soltar un gemido.
– Tener un agujero en la cerca.
– Pero esa fue tu idea, bebé. – Dijo con una voz más suave. – ¿Te
olvidas que lo has mencionado? – Su mano comenzó a pasar por
su nuca haciendo que un escalofrío recorriera toda su espina
dorsal.
– Si, pero...
– ¿Pero?
– No lo decía en serio. – Cerró los ojos cuando sintió los labios de
Louis en el lóbulo de su oreja.
–Todo lo que digas en serio para mí, bebé. – Gimió en respuesta.
Tener a Louis acariciando sus cabellos y hablándole tan cerca
hizo olvidar la estúpida cerca, en este momento, si Louis quisiera,
podría derrumbar su casa y le diría que sí.
– Solo me hubiera gustado saber.
– ¿Por qué no me has llamado en vez de hacer un viaje hacia aquí?
Harry abrió los ojos, pero siguió sin levantar la mirada en el piso y
frunció el ceño.
– Te he llamado varias veces, Daddy.
Louis volvió a su asiento y comenzó a buscar entre sus cajones.
– Ven aquí. – Harry levantó su mirada y se encontró con Louis
sentado en su silla. Harry se puso de pie y caminó hacia él. Sintió
sus manos en sus caderas y tiró de él hasta que quedó sentado
sobre sus piernas. – Se murió por la batería, perdón por eso.
Harry le sonrió y lo miró fijo a los ojos con una media sonrisa. Sus
rasgos no estaban como antes, sus facciones estaban cariñosas y
sus ojos estaban cálidos mirándolo fijamente. Bajó su vista hacia
los labios e inconscientemente pasó su lengua por los suyos. Se
quedaron unos segundos así hasta que Louis cambió su postura.
– Bien chiquito, miremos esto. – Sin moverlo de sus piernas abrió
uno de los cajones de su escritorio y sacó una carpeta negra,
bastante conocida para Harry.
Comenzó a hojearla, buscando algo en ella hasta que lo encontró.
– Lee esa línea en voz alta.
– Sección 5 . 1— El/La sumiso/a acepta al Dom como su dueño y
entiende que ahora es de su propiedad y que está a su
disposición.
– Bien, lee aquí. – Señaló otra línea.
– El Dom se encuentra a cargo de la seguridad e integridad de su
sumisa/o debiendo cerciorarse de la misma siempre que sea
necesario.
– Bien, ¿Entiendes? – Harry asintió. – Dije que parecía peligroso
caminar por la calle a altas horas de la noche, y encontré la
solución. Lee aquí.
– Firma, Harry Styles.
– ¿Algo más que te preocupe? – Harry negó con la cabeza. – Bien.
Ahora tendré que pensar en tu castigo.
Harry giró su cuerpo, casí cayendo del regazo de Louis, pero lo
sostuvo fuerte para que no suceda. Tenía sus ojos abiertos y su
cara de sorpresa.
– ¿Castigo, Daddy?
– Si, bebé. Me has desautorizado, has entrado a mi despacho sin
tocar la puerta cuando estaba en una reunión, no has entendido
lo que has firmado y necesitas entenderlo. Buscaré la manera de
lo que puedas entender. A menos que quieras terminar con el
contrato. Volveré a ordenar tu jardín y no me verás más.
– ¿Qué? No. – Dijo seguro. – No quiero eso, perdón Lou en serio
yo... – Se calló al ver la cara de Louis. – Perdón Daddy en verdad,
no lo pensé bien solo me sorprendió, nada más.
– Está bien. – Le acarició el cabello y lo atrajo hacia su pecho
haciendo que su cabeza quede recostada en el hueco del hombro
de Louis.
– Perdóname. No quiero romper el contrato.
– Yo tampoco quiero eso bebé.
Al rato de que Harry había salido de su oficina argumentando de
que Cristina se había quedado afuera con Magda y que estaba
esperando por él, se marchó a su casa otra vez. Louis se había
quedado en su despacho trabajando, pensando en que castigo
darle y solo se le ocurría uno. No le gustaba, pero tenía que ver
como reaccionaria Harry si lo llevara a cabo. Tenía que ver como
eran sus acciones.
– ¿En verdad has tirado una cerca solo para estar más cerca de
Harry? – Liam entraba a su oficina seguido de Zayn.
52
– Y después dice que no se ha enamorado el muy idiota. – Le dice
entre risas.
– No me he enamorado, es por seguridad.
– ¿Cómo tirar una cerca es por seguridad?
2
Louis suspiró y tomó la caja de cigarrillos que Zayn había tirado
en su escritorio para encender uno y lo imitó.
– Harry vuelve a su casa de noche y no lo iba a dejar a Steve
trabajando para que lo acompañe al lado.
– Oh, que plan brillante... – Se burla Liam.
– Es más seguro caminar por el jardín. No le veo nada de malo.
Los otros hombres suspiraron frente a él e ignorándolo siguieron
hablando de como había caído por Harry.
– Que no quiero más nada con Harry. ¿En que idioma quiere que
se los diga?
– Cuando te pones en terco, eres una persona insoportable. – Le
acusaron.
– Solo no te pongas en tóxico. – Dijo Zayn fumando.
– ¿Cómo es tóxico querer la seguridad de alguien?
– Yo no digo que lo sea en este momento, él chico firmó un
contrato y te atajas con eso. Perfecto, todos lo hemos hecho por
es lo que hacemos. – Louis asistió. – Pero si no comienzas a
asumir tus sentimientos tus celos van a comenzar a comerte por
dentro.
– Que—no—me—gusta—Harry. – Dijo apretando los dientes. –
¿Por qué asumen mis sentimientos? Y si los tuviera rompería el
contrato y me buscaría otro sumiso.
– Claro amigo, lo que te haga feliz.
Zayn cambió de tema inmediatamente porque sabia que ya nada
podían hacer, y esta es la ultima conversación de que iban a tener
relacionada con los sentimientos de su amigo.
3
Cuando el día laboral llegó a su fin Louis se dispuso a hacer lo que
debía. Suspirando tomó su teléfono y buscó el contacto de Harry.
Bloquear.
Buscó sus redes sociales.
Bloquear.
Buscó los mensajes de Harry.
Bloquear.
Caminó fuera del edificio y le indicó a Steve que no volvería a su
casa, sino a su apartamento en el centro, hacia meses que no
dormía ahí, solo pasaba algunas noches cuando el trabajo era
demasiado y no quería viajar mucho.
Al llegar se tiró en la cama de la única habitación que tenía, y se
dispuso a dormir un par de horas, aunque estaba resultando
imposible.
Le había ordenado a Steve que vaya por ropa y haga compras en
el supermercado para llenar sus alacenas. Debía quedarse ahí, de
otra forma se cruzaría con Harry.
Las palabras de sus amigos siempre retumbaban en su cabeza,
por más que fingía no escucharlas.
Con Harry estaba siendo todo diferente, lo sabía y eso lo estaba
asustando. Desde el momento en que lo vio había sido diferente,
desde el momento en que escuchó el tono de su voz, desde el
momento en que descubrió en que era un chiquillo descarado.
Cuando sin pudor alguno lo tomó para besarlo y no había un día
en que no recordara ese beso y esos labios carnosos sobre los
suyos. Escuchar sus gemidos era música para sus oídos y era solo
por saber que era él quien le proporcionaba ese placer.
Cuando despertó por la mañana junto a él lo había sentido, fue el
mejor despertar que había tenido en muchos años, por no decir el
mejor pero todo esto no podía estar yéndosele de las manos.
Louis era un dominante, es lo que era y tenía que seguir así. Su
vida dependía de su control de las cosas y el amor no podía
controlarse.
Harry tenia que entender que era él su Dominante porque era eso
lo que quiso cuando firmó.
Y aunque en alguna parte de su cuerpo le dolía estar separado de
Harry, es lo que es.
Una relación de Dominante con su sumiso.
No era una historia de amor.
¿O lo era?
Harry estaba desconcentrado. Desde el lunes en que salió de la
oficina de Louis sintió que algo no iba bien.
Culpaba a su reacción precipitada, pero no pensó que Louis
desaparecería, aunque lo entendió cuando llegó la noche y Louis
no se presentó para llevarlo a su trabajo.
Su castigo era que Louis había desaparecido.
Había llamado a Niall, todavía tenía su auto por lo que el rubio lo
llevo al trabajo y él no quería emitir sonido. No quería explicarle a
Niall porque la verdad no se sentía con ánimos.
– Bueno, por fin aparecen las reinas del club. – Dijo una sarcástica
Claire.
– ¿Qué quieres? – Le respondió seco Niall, pasando de ella y
comenzando a quitar su ropa para poder cambiarse. Harry lo
imitó.
– ¿Qué que quiero? – Dijo con una fingida angustia. – ¿Qué
mierda fue eso de no aparecer ayer? Teníamos el salón completo
y faltaron sus bailes.
– Oh pobre, pobre Claire. – Dijo Niall limpiándose una lagrima
falsa.
– Este mes no les pagaré. – Dijo seca. – Y si se vuelve a repetir los
dejaré de patitas en la calle.
– Ese es mi sueño. – Dijo Harry de mal humor. Lo que menos
tenia en mente ahora era el discurso barato y las amenazas de esa
mujer.
– Dos meses sin paga. – Dijo antes de salir de la habitación.
– Pero... – Beatriz que recién llegaba miró la escena
desconcertada.
Harry se había olvidado de la chica y se sintió fatal. Sabía que si
ninguno había abierto la boca no los hubiera dejado sin la paga
del mes. Se levantó del banquito donde se encontraba sentado y
caminó hacia ella posando las manos en sus hombros.
– Tranquila, te daremos el dinero de los dos meses.
La chica no llegó a contestar por que Harry se dio vuelta y
comenzó a vestirse esperando que Cristina aparezca con sus kilos
de maquillaje.
Cuando salieron a la pista su humor estaba un poco mejor, con las
bromas de Niall y Cristina había podido olvidarse un poco de
Louis. Pero todo decayó.
La mesa habitual de los tres abogados había sido ocupada por un
grupo de mujeres. Un nudo dentro de él se formó en su garganta,
pero no podía ponerse a llorar. Tenía que seguir bailando, hizo lo
mejor que pudo, de verdad. Pero su mente no podía dejar de
recordarle unos ojos azules que no lo estaban mirando.
Cuando finalizó el día laboral para Harry tampoco se encontraba
una Range Rover esperando por él, ni el hombre fumando junto a
ella. Solo Niall esperando ser llevado hacia su apartamento.
– Liam dijo que tenían trabajo que hacer. – Le comentó Niall en
mitad del viaje, notando que la cara de su amigo no mostraba
ningún ánimo.
– Bien. – Dijo.
– ¿Puedes cambiar la cara de culo? Por lo menos dime que pasó.
Harry negó con la cabeza.
– Creo que es un castigo. – Murmuró. – O quiere terminar el
contrato, no lo sé.
– ¿Terminar el contrato? ¿Luego de un mes? No lo creo. ¿Por qué
un castigo?
–Dijo algo de que no he entendido que es un Dominante y tengo
que entenderlo.
Niall lo comprendió y dejó que Harry siga conduciendo. Había
visto a su amigo con el corazón roto, pero esto era otro nivel.
– Harry. – Lo llamó en cuanto se bajó del auto. – A Louis le gustas,
no se en que manera retorcida o ni siquiera sé si él lo sabe. Pero
no romperá el contrato, solo relájate. Ya volverá.
Harry solo asintió y volvió conduciendo a su casa. Notó que la
casa de Louis estaba a oscuras. Corrió hacia su jardín, el agujero
en su cerca le hizo recordar el disgusto, pero había quedado
hermoso.
Era una entrada que comunicaba ambos jardines, había luces
adornando desde abajo y cantidades de flores y plantas. Louis
había querido que quedara bonito, no solo tumbar una vieja
madera.
Apenas llegó a su habitación se dejó caer en su cama y dormir, no
quería pensar más.
El martes no fue mejor.
Seguía buscando a Louis en las redes sociales, abría los mensajes
e intentó llamarlo una vez. Seguía bloqueado de todos lados. No
fue al ensayo, la coreografía era repetida y no tenía ganas de
moverse.
¿Cómo pasó que Louis se convirtió en alguien tan importante
para él en tan poco tiempo?
Le había gustado Louis desde un comienzo y quería follar con él,
pero no pensó que iba a llegar a tanto. No pensó que terminaría
gustándole y mucho menos que iba a comenzar a enamorarse de
él.
Pero ahora lo entendió, Louis quería un sumiso no un novio y si
sus actitudes comenzaban a hacer que Louis se aleje, solamente
sería su sumiso.
Lo extrañaba, y llámenlo exagerado pero el último mes Louis
había estado para él las 24 horas del día. Antes y después de
firmar el contrato siempre lo veía, lo escuchaba y se cruzaba con
él en las calles.
1
La casa de Louis seguía apagada, como si nadie habitara en ella. Y
lloró. Lloró por haber caído por el hombre que nunca iba a
corresponderle sentimentalmente. Pero si podía tomar de él lo
que entregara, y eso era un contrato.
En el trabajo había errado un par de pasos por mirar la mesa vacía
donde tenía que haber un par de ojos azules mirándolo con
adoración como siempre lo hacían. Claro que no estaban.
Niall trataba de animarlo, Cristina se unía a él haciendo bromas
tontas, pero nada podía alegrarlo, solo quería que Louis vuelva a
él. Su amigo le contó que había hablando con Liam, le contó que
Louis se quedaba en su apartamento en el centro, el cual Harry ni
sabía de su existencia.
El miércoles amaneció soleado.
Las ojeras de su rostro demostraban que no había tenido buenas
noches, pero por suerte podía descansar de su estúpido trabajo.
Cerca del mediodía decidió quedarse en su jardín, mediados de
agosto comenzaba a notarse y seguramente no tendrían más días
como este.
Con su traje de baño amarillo salió a su jardín, tratando de evitar
mirar por la cerca que dejaba una clara vista a la desolada casa de
Louis. Se tumbó en la reposera para poder descansar un rato
tomando sol, se quedó dormido al instante.
Se despertó al escuchar una puerta cerrarse con fuerza y miró en
dirección a su casa, pero nada parecía fuera de lo normal.
Entonces giró su rostro para mirar por la cerca.
Louis en traje de baño de azul, descalzo y sin camisa iba
caminando en dirección a él. Sus lentes Ray—Bay se justaban en el
puente de su nariz.
Harry se sentó en la reposera a la espera de lo que pasaría. Y
trataba de no mostrar una sonrisa en su rostro, porque el alivio
que sentía en estos momentos era impresionante, el nudo en su
garganta se deshizo en el mismo segundo que lo vio.
– ¿Puedo unirme a ti, bebé? – Le dijo cuando pasaba la cerca con
una sonrisa torcida.
Harry no lo pensó ni un segundo, se puso de pie y corrió hacia él,
quien abrió los brazos esperando a que salte y enrede las piernas
en sus caderas. Trepado como un koala en el torso de Louis,
Harry dejó salir unas lagrimas y puede que a escondidas de los
lentes oscuros Louis, hacía fuerza para que no salgan de sus ojos.
9
– No vuelvas a hacer eso. – Le susurró Harry en su oído. – Por
favor.
– Shh... está bien. – Louis pasaba su mano por la espalda, tratando
de sostenerla con la otra.
– Seré bueno, te juro que seré un buen sumiso para tí. Pero no
vuelvas a dejarme.
Louis sintió como se estrujaba su corazón.
– Solo han sido dos días, tranquilo. – Trataba de consolarlo.
Mientras Harry negaba con la cabeza en el espacio entre el
hombro y el cuello de Louis.
– Te extrañé. – Le dijo en un susurro. Louis suspiró.
– Yo también te extrañe, bebé.
Louis caminó con él y se sentó dejándolo a horcajadas. Sentía las
manos del mayor pasar por su cabello y comenzó a dejar
pequeños besos por su cuello.
– Harry... – Advirtió. Al sentir que comenzaba a frotarse contra su
polla. – ¿Te estás calentando, chiquito?
– Si, Daddy. – Dejó un beso en la nuez de Adán de Louis mientras
frotaba la creciente erección de Louis contra su culo. – Fue
mucho tiempo sin ti.
– Vamos a hacernos cargo de eso. – Dijo Louis.
El mayor se puso de pie con Harry a cuestas mientras este seguía
dejando suaves besos, tiró sus lentes en la reposera y comenzó a
caminar. Harry suspiraba porque Louis dijo que se iba a hacer
cargo de su calentura y no podía esperar.
Pero no pensó que era caer ambos al agua.
– ¡Louis! – Chilló al salir a la superficie, el hombre se peinaba su
flequillo mojado hacia atrás.
+
– Dijiste que estabas caliente, chiquito. Tenía que enfriarte. –
Harry hizo un puchero hasta que Louis nadó hacia él.
Volvió a enredar sus piernas en las caderas y se dejó llevar por
Louis a lo largo de la piscina hasta que chocaron con el borde y
Harry quedó encerrado entre él y la pared.
– Puedo sentirte todavía, bebé. – Gruñó en su cuello y dejó una
mordida fuerte.
– Daddy. – Gimió cerrando los ojos y dejándose llevar por los
toques de Louis que tanto había extrañado.
Louis comenzó a dejar un recorrido de besos hasta llegar a sus
pezones que mordió con fuerza haciendo que suelte un grito.
Siguió con el otro haciendo lo mismo. Las manos de Louis se
aferraban a sus caderas con fuerza y él comenzó a moverse y
frotar sus erecciones haciendo que Louis saque un gruñido de su
garganta.
Llevó una de sus manos a la entrepierna de Louis y comenzó a
presionar, sintiendo como seguía creciendo en su mano. Las
manos de Louis comenzaron a tirar de su traje de baño y
desenredó sus piernas un instante para poder quitarlo y lo mismo
hizo con la Louis.
– Tenemos que ir adentro. – Le dijo Louis una vez que Harry
volvió a subir a sus caderas.
– No, aquí. – Lloriqueó Harry, no pensaba volver a separarse de
Louis ni un centímetro.
– Aquí no hay lubricante, bebé. Te dolerá con el agua. – Volvía a
besar todo el largo de su cuello.
– No me importa, quiero sentirte ahora, Daddy.
Louis no podía hacer otra que guiarse por las palabras de Harry.
Comienzo a pasar los dedos por la entrada de Harry haciendo que
jadee ante sus movimientos. Y metió dos dedos al mismo
momento que mordió su cuello, dejando lo que seria una marca
por varios días.
– ¿Esto querías estos días, bebé? – Harry asintió dejándose llevar
por los movimientos de los dedos dentro de él.
Llevó una de sus manos hasta la polla de Louis para masturbarlo
al mismo ritmo que sentía entrar y salir tres dedos dentro él.
– Toma la tuya también. – Le dijo en voz gruesa cerca de su oído.
Harry tomó su miembro junto con el de Louis y los masturbaba
juntos, mientras sentía la sensibilidad recorrer todo su cuerpo.
Era algo caliente sentir como sus pollas se daban placer juntas.
– Oh, Daddy. – Gimió cuando sintió el cuarto dedo entrar él.
– Tengo que prepararte bien, sino te dolerá.
Siguieron un par de minutos así, entre besos, mordidas, jadeos y
gemidos hasta que Louis quitó la mano de Harry de su polla para
alinearla en su entrada y comenzar a introducirla dentro del
chico.
– Oh, sí. – Gimió Harry antes de derrumbarse sobre el hombro de
Louis.
Las estocadas de Louis eran fuertes y concisas. El agua a su
alrededor comenzaba a hacer pequeñas olas y salpicando el piso
exterior. Las uñas de Harry se clavaron en la espalada de Louis
haciendo gruñir del dolor al mayor.
– Oh Harry, no sabe cuánto te extrañe. – Le dijo en un susurró
que no estaba seguro si el menor lo iba a escuchar.
– Estoy cerca. – Le jadeo, cerrando los ojos con fuerza y sintiendo
el cosquilleo en su vientre.
– Termina para mí, bebé. Vamos quiero verte. – Seguía con sus
movimientos fuertes, Harry dejó su escondite en el cuello del
mayor para enderezarse y posar sus manos sobre los hombros
mientras lo ayudaba con sus movimientos, subía y bajaba a una
velocidad que iba en aumento – Oh Harry, estoy tan cerca.
Ver el rostro de Harry con su expresión de puro placer, morderse
su labio inferior y mirarlo directo a los ojos lo hizo explotar, se
corrió dentro de él en el momento que sintió como el culo del
chico comenzaba a apretarlo.
– Mmm, Harry. – Gimió
Quedaron con los ojos cerrados, todavía sintiendo las sensaciones
de sus orgasmos. Harry con los ojos cerrados y feliz por volver a
sentir a Louis dentro de él. Se apoyó contra el bode de la piscina.
Louis salió de él y se derrumbó sobre su cuerpo.
Hasta llegar a los labios de su Harry, donde dejó un pequeño beso
antes de desplomarse sobre su hombro.
Harry lo sintió pero no dijo nada, solo sonrió con los ojos todavía
cerrados.
Y si era la primera vez que tenían sexo sin juguetes ni ataduras,
ninguno lo mencionaría.
CAPÍTULO 17: BAR
Se miraba en el espejo con dudas, no por su apariencia porque de
verdad creía que Louis había elegido muy bien sus vestimentas.
Luego de salir de la piscina, Louis le había ordenado que se
duche, a la noche iban a salir. Al cabo de una hora el abogado se
presentó en su casa entrando por el jardín. Al final de cuentas
tirar la cerca no había sido una mala idea, aunque pensó que
debería darle una llave de la puerta principal.
Louis traía una gran bolsa con nueva ropa para Harry, era la que
traía puesta en este momento. Un pantalón blanco totalmente
ceñido a su cuerpo, dejando notoria su entre pierna y una camisa
del mismo color, pero era translucida y dejaba ver los tatuajes de
su cuerpo.
– Perfecto. – Dijo Louis al verlo salir del vestidor.
Louis se encontraba sentado en su cama, totalmente vestido de
negro, con su cabello caído sobre su frente, se tocó la barbilla al
pararse y acercarse a Harry, dejando ver un particular anillo que
nunca había visto.
– ¿Qué es? – Preguntó Harry tomando su mano.
– Un anillo, chiquito. Teniendo en cuenta de que llevas tus manos
repletas de ellos pensé que sabias lo que era. – Contestó en tono
burlón.
4
– Me refiero a si significa algo.
Louis caminó hasta quedar detrás de Harry y comenzó a peinar
sus cabellos y sujetarlos en una coleta.
– Es un anillo de Dominante, lo necesitaré para esta noche. – Dijo
sin más.
– ¿Lou? – Preguntó despacio mientras terminaba de armar su
peinado.
– ¿Mmm?
– ¿Dónde iremos?
– Iremos a Ming, es un club de BDSM. – Le explicó y Harry tragó
en seco.
Nunca había ido un club de ese estilo y no sabía que podía
encontrar, tal vez cosas que no se imaginaba o tal vez su cabeza
era muy fantasiosa y estaba exagerando los miles de escenarios
posibles.
– Necesito que utilices esto. – Louis tocó su bolsillo derecho del
pantalón y sacó una tira de cuero negra. Harry lo miró con el
ceño fruncido. – Date la vuelta.
Harry se dio la vuelta quedando de espaldas al mayor, quien pasó
el collar de cuero por su cuello.
– Es un collar de sumiso, lo utilizarás por esta noche para que
nadie te moleste.
13
Harry llevó una de sus manos a su cuello tocando el material,
sentía algo frío justo en el medio de su garganta. Cuando elevó la
vista al espejo frente a él vio una piedra roja en medio de la tira
negra.
Volvió a mirar a Louis y miró su mano. Era la misma piedra.
– Representa que eres mío, nadie podrá molestarte, hablarte y
mucho menos mirarte.
– ¿Por qué lo harían? – Preguntó inseguro.
– Muchos Dominantes van con sus sumisos, como lo haré yo esta
noche. Pero muchos otros irán en búsqueda de uno.
Harry asintió todavía pensativo y Louis se dio cuenta de que no
estaba siendo parlanchín como lo era siempre.
– Dime qué te preocupa. – Le ordenó.
– ¿Pueden lastimarme ahí dentro?
– Harry, es un club no un lugar donde matan gente, tranquilo. –
Le sonrió.
Harry le respondió la sonrisa, pero todavía se notaba nervioso.
Comenzaron a bajar las escaleras para dirigirse al auto de Louis.
– No permitiré que te vayas de mi lado. – Empezó, ya iban de
camino al club. – Te quedarás conmigo en todo momento, ¿Sí?
– Si, entiendo. – Asintió Harry girando la vista y admirando las
facciones de Louis al conducir.
– No me llamaras por mi nombre, desde este momento eres mi
sumiso en su totalidad.
Utilizó un tono mas oscuro en su voz, algo que Harry ya se había
acostumbrado, era justo cuando entraba en su papel de
dominante.
– Si, Daddy. – Dijo con voz más suave.
Louis volteó para verlo por un momento y posó su mano en el
muslo de Harry dejando un leve apretón.
– Tampoco tienes permito hablar con alguien que no sea yo.
– ¿Daddy? – Lo miró alzando una ceja.
– No voy a dejar que te despegues de mí, pero si alguien te habla
no le contestarás, ¿Le has entendido?
Harry solo asintió confundido.
– Por más que tengas el collar. – Le explicaba. – Hay dominantes
que les vale y tratarán de conseguir un sumiso, solo es por tu
seguridad. – Apretó la mano en su muslo.
¿Quién era Harry para contradecirlo en este momento? Desde el
momento que firmó el contrato sabía cómo tenía que actuar,
aunque se haya desviado un poco, Louis lo dejó muy en claro en
el momento que se fue, demostrándole que podría irse cuando
quisiera si Harry no cumplía.
Al llegar al bar que quedaba en una zona más alejadas del centro
de Londres, Harry vio muchas cosas en solo unos segundos.
La fila de gente esperando por entrar no era gente que te
encontrarías en un club común, por lo menos no lo eran sus
vestimentas.
La mayoría de ellos estaban vestidos de negros, trajes de látex,
algunos de cuero, torsos al descubierto. Arnés a lo largo de sus
cuerpos.
Eso lo sorprendió, pero más lo hizo algunas de las personas en la
fila, sumisos, pensó al ver varios hombres y mujeres arrodillados
frente a sus dominantes. Harry al ver esta imagen se pegó más al
cuerpo de Louis y él soltó el agarre de su mano para pasarla por
su cintura y atraerlo más a él. Se sintió más seguro sintiendo que
Louis lo tenía.
Para la sorpresa de Harry, Louis no se dirigió al final de la fila,
sino que lo hizo directo a la puerta, donde un hombre bastante
alto y mucha masa muscular traía una lista consigo.
– Thomas. – Saludó Louis cuando llego.
– Tomlinson, bastante tiempo sin pisar el club, Malik y Payne
están dentro. – Louis asintió.
– El viene conmigo. – Thomas miró a Harry de arriba hacia abajo
y con asentimiento los dejó pasar.
Louis guió el cuerpo de Harry por una entrada totalmente oscura,
mientras se dedicaba a mirar el lugar que se iba dejando ver de a
poco.
En toda su totalidad, el ambiente era oscuro. Unas tenues luces
rojas alumbrabas las paredes desde abajo y pequeñas lámparas
que había en cada mesa.
Al final del recorrido había un escenario con grandes barras y
arnés colgando, pero nadie lo estaba utilizando.
– No sabia que Liam y Zayn también iban a venir. – Le dijo
despacio mientras comenzaban a pasar entre las mesas, Harry
trataba de no mirar a su alrededor y enfocarse en el camino para
no chocar contra alguien.
– Si, estarán con Niall.
– ¿Niall?
– Si, bebé. Y recuerda lo que te ordené.
Harry abrió los ojos como platos sin poder creer lo que
escuchaba.
– ¿Tampoco podré hablar con ellos? – Preguntó en un susurro
casi inaudible por la música que se escuchaba.
– Puedes hablar con Niall, porque es su sumiso esta noche.
– ¿No es descortés que no hable con tus amigos, Daddy?
Louis frenó un segundo y se posó frente a él tomando con ambas
manos su rostro y mirándolo a los ojos.
– No será descortés, es una orden dada por tu Dominante. –
Harry asintió y Louis movió sus pulgares dejando una suave
caricia en sus pómulos. – Ahora quiero que seas un buen sumiso.
Lo volvió a guiar hasta que llegaron a una mesa y Harry vio a su
amigo ahí sentado, tomando un trago color rosa, estaba hablando
felizmente con las dos personas junto a él. Liam y Zayn vestían de
negro al igual que lo hacía Louis.
Al llegar, Louis tomó una de las sillas y la corrió para que Harry
tome asiento y se sentó junto a él. Dejando que Harry esté junto a
su amigo.
– Buenas noches. – Saludó Zayn en dirección de los recién
llegados. – Los esperamos bastante tiempo.
– Nos demoramos solo 15 minutos. – Acotó Louis.
Harry giró su cuerpo para quedar mirando a Niall que ahora lo
observaba con una ceja levantada. Sintió la mano de Louis
presionar su cintura.
– ¿Por qué no me dijiste que venías? – Le preguntó en un tono
más bajo, para que solo él escuchara. Aunque al rubio no le
importó gritar la respuesta.
– ¡Oh! Tal vez porque hace dos días que no hablas y andas
llorando por las paredes, Harold.
Harry le frunció el ceño como respuesta, pero Niall solo de
dedicó a reír, contagiando a Liam y Zayn que negaban en
dirección a Louis. Este también tenía mala cara y era dirigida a
sus amigos.
– ¿Cómo has estado, Harry? – Le preguntó amable, Liam.
Louis no se movió, solo observaba la reacción de Harry y sonrió al
ver su respuesta. Harry solo desvió la vista para no mirar al
dominante frente a él, y bajó la cabeza. En este momento no era
Liam, dentro del bar era un dominante y él era un sumiso. Un
sumiso con un dominante.
– ¿Harry? – Preguntó Zayn.
Niall también lo miraba con dudas, pero el único que sonrió fue
Louis que apretó el agarre de la cintura de Harry hasta que el
chico quedó tumbado sobre su pecho.
– ¡No! No lo has hecho, Tomlinson. – Zayn señalaba a su amigo
con su dedo indicie y Liam negaba con una ceja levantada, pero
con una mirada cómica.
– ¿Qué sucede? – Preguntó Niall.
– Louis le ordenó a Harry que no nos hablara, ¿Es eso Tommo? –
Le siguió cuestionando Zayn.
– Eso es un tema entre mi sumiso y yo. – Respondió cortante.
– No tienes solución. – Le respondió Liam, lo cual Louis ignoró.
Zayn se giró para hablar con Niall mientras Harry los observaba.
Podía notar las pequeñas cosas que Niall le había comentado.
Lo principal se notaba que Niall no venía como sumiso de ellos,
parecían tres amigos teniendo una cómica charla, pero los
pequeños detalles estaban y debían ser ciegos para no ver el brillo
en los ojos de Zayn cada vez que volteaba a ver a Liam, o como
Liam le sonreía.
Louis desde su posición observa en silencio igual que Harry, luego
rompió la conexión para hablarle.
– ¿Qué quieres tomar? – Le preguntó en el oído.
– Lo que tu tomes está bien, Daddy.
Louis besó su frente y levantó a Harry de su pecho para poder
pararse e irse a la barra, dejando a Harry en la mesa con dos
dominantes que no tenía permitido hablar, y con su amigo que
parecía tener una charla muy interesante acerca de motores de
autos.
Se dedicó a mirar el bar, cosa que estaba ignorando hacer hasta el
momento. La mesa de junto era una pareja compuesta por un
hombre dominante y la mujer sumisa quien estaba arrodillada en
el piso junto a él. Seguían entrando personas que iban ocupando
las mesas vacías, algunos grupos, algunas parejas, tríos. Pero a
nadie parecía impórtale lo que los demás hacían. Todos
respetaban sus espacios.
Se sorprendía de ver muchos de los sumisos con tan poca ropa, la
mayoría solo en ropa interior. Todos traían algún collar o algo que
los identificara con sus dominantes, algo que decía que tenían
dueño.
Giró su cuerpo en busca de Louis, buscó la barra con la mirada
que se encontraba a su izquierda y lo encontró hablando con una
mujer rubia. Frunció el ceño de manera inconsciente y siguió
mirándolos hablar mientras reían. Unos minutos después Louis
caminó hacia él y la mujer lo seguía.
Cuando Louis llegó volvió a tomar asiento junto a él, pasando su
brazo por la cintura y le dedicó una sonrisa.
– Miren a quién me encontré. – Les informó a sus amigos.
Liam y Zayn giraron en dirección donde Harry posaba la vista
nuevamente.
La mujer rubia que había hablado con Louis estaba llegando a su
lado, traía un pantalón de cuero negro, altos tacones, y solo un
brasier de encaje con un collar de cruz colgando. Pero lo que más
le sorprendió a Harry no era la belleza de la mujer, era que no
venía sola. Su mano estaba agarrando una correa que guiaba a su
sumiso.
El hombre de cabellos castaños hasta los hombros y ojos
maquillados de negro se encontraba apoyado con las manos y
rodillas, vestido con solamente un pequeño bóxer de cuero negro.
La correa tiraba de un collar igual de negro.
– ¡Victoria! – La saludó Liam efusivo parándose de su silla para
saludarla.
– Lo que faltaba. – Murmuró Zayn desde el lugar.
– ¡Liam! ¿Cómo estas grandote? – La Victoria abrazó al castaño en
un saludo amistoso.
– Bien, te ves bien. Gusto en ver a Damiano también. – Dijo
mirando al hombre en cuatro patas en el piso como si fuera lo
más normal del mundo.
– Saluda. – Dijo la rubia mirando al hombre.
– ¡Guau!
Harry se perdió el resto de la conversación entre Liam y la mujer
por girar el rostro sorprendido y mirar a Louis, que solamente
parecía estar atento a él.
– Responderé las preguntas que quieras, solo espera que se vaya
– Le dijo despacio para que nadie escuche y acarició el pómulo de
Harry. Este solo asintió.
Cuando volvió a centrarse en la conversación ajena, Niall ya se
había presentado. Y ahora hablaba Zayn.
– Victoria. – Dijo seco.
– Zack. – Le respondió en el mismo tono.
– Es Zayn.
– Lo que digas, chico.
Revoleó los ojos y volvió a su trago, la mujer giró y se encontró
con los ojos de Harry. Louis no pasó desapercibido y volvió a
tomar a Harry y recostarlo sobre su pecho.
– Así que es él, Tommo. – Le dijo sonriendo. – Es lindo.
Harry vio como le sonreía y estiraba su mano a punto de tocar su
mejilla, pero la mano de Louis llegó primero y la tomó por la
muñeca.
– Es hermoso, pero no está permitido tocar, Vicky. – Louis le
sonrió. – No me hagas olvidar que somos amigos.
– Tienes razón, mi culpa. – Levantó las manos en señal de
disculpa. – En fin, Ethan y Thomas deben estar esperando en una
de las habitaciones, nos vemos luego señores.
Se despidió luego de que Liam, Niall y Louis la saludaran. Harry
no tenía permitido hablarle y Zayn solo movió sus labios en señal
de burla hacía ella. Algo que le pareció cómico a Harry.
Louis volvió a mirar a su mesa en cuento la mujer con su sumiso
se fue, para llevar la copa que había dejado a sus labios y dar un
lago trago, Harry lo imitó.
– ¿Entonces todo bien? – Le susurró Niall a su amigo. El chico se
despegó del pecho de Louis para responderle.
– Si. – Le sonrió. — ¿Qué tal tú?
– Oh muy bien, aunque no es lo que crees. – Le susurró
– ¿Entonces? – Le susurró cerca de su oído, sintiendo la presión
de la mano de Louis en su cintura.
– Luego hablamos, le tengo miedo a tu Dom. – Le dijo en tono
juguetón.
2
Harry se giró para ver a Louis hablando con sus amigos, pero sus
ojos miraban poco disimulado a Harry. Le asintió a su amigo y
volvió al cálido pecho de Louis, dejándose llevar por las
sensaciones que le brindaba estar tan cerca de él.
Iba por la mitad de su trago cuando vio a una pareja de dos
mujeres dirigirse a la parte del escenario y lo miró con
curiosidad.
– Va a castigar a su sumisa. – Le susurró Louis en su oído.
– ¿Cómo?
– No lo sabremos hasta que lo veamos.
La mujer atrajo a su sumisa y la esposó con las manos hacia
arriba, dejando ver su parte trasera, le susurró algo a lo cual la
mujer atada le asintió.
Tomó una de las paletas y comenzó a azotarla frente a todos.
Harry comenzó a ver las mesas a su alrededor, parecía que nadie
en general les esté prestando atención, solamente eran ellas en
su mundo.
Harry las miraba fijamente, se creía incapaz de apartar la vista,
mientras el trasero de la mujer se volvía más y más rojos, los
gemidos que gritaba y la fuerza que usaba la dominante.
– ¿En que piensas? – Harry miró los ojos azules que lo miraban
profundamente. Giró un segundo para ver que Niall, Liam y Zayn
estaban en una charla muy amena, como si nada estaría pasando.
– ¿Por qué lo hacen público?
– Ven aquí. – Louis movió un poco su silla y tomó a Harry para
que quede sentado en su regazo y miró directo al escenario. La
boca de Louis quedaba directamente en su oído – Lo hacen
público porque ese es el castigo. – Le explicó. – La humillación
pública y ambas están bien con eso.
– ¿Tú lo harías?
– ¿En público? – Harry asintió. – Podría hacerlo, siempre y
cuando tu estés de acuerdo con eso, pero no es algo que me
agrade.
– ¿No te agrada el público? – Preguntó.
– Ver como todos te miran a ti desnudo, no me agrada para nada.
No es algo que haría a menos que tú me lo pidieras. – Harry solo
asintió y se mantuvo observado el espectáculo frente a él. La
sumida gritaba su azote numero cuarenta y el pensaba que no
llegaría ni a los diez.
– ¿Te calienta? – Le susurró Louis a su oído y mentiría si le decía
que no. – No me has preguntado por lo que has visto antes. –
Señaló pensando en Victoria y Damiano.
– ¿Puedes explicarme la situación entera?
– Claro bebé. – Dejó un suave beso en su sien. – Dentro del BDSM
hay algo que se llama pet play, es básicamente cuando el sumiso
cumple el rol de la mascota del dominante.
– ¿Cómo cuando me llamaste perra? – Preguntó en susurro.
– Podría decirse que si. – Le susurró. – Pero es mucho más
elevado, es creerse la mascota de tu amo, tus actitudes, lo que
pienses todo debe representarse en el pet play.
– ¿Te gusta eso?
– ¿Si me gustaría verte en cuatro mientras te domino? Siendo de
mi propiedad, y que me mires con esos ojitos tuyos llorosos para
que pueda darte placer, me encantaría.
Y Harry lo imaginó, se vio a su mismo en cuatro en el piso, siendo
manejado como Louis quisiera y algo morboso creció dentro de
él. Algo que si le preguntaban hace dos meses atrás se habría
reído.
Sentir las manos dominantes de Louis, siendo tomado a su antojo.
– ¿Qué sucede, bebé? – Le mordió el lóbulo de su oreja y sintió un
apretón en su entrepierna. – Te has puesto duro, chiquito.
– Daddy. – Susurró, mientras Louis hacia más presión en su polla.
– ¿Te gusta esto, no? – Harry asintió. – Claro que te gusta,
pequeña gatita. Te calienta pensar las cosas que te haría ¿No?
– Si.
– Pero no dejaré que eso pase en público, porque este cuerpo es
mío. – Llevó sus labios al cuello del menor. – Tu eres mío, y nunca
dejaré que nadie te mire más que yo.
– Soy tuyo, Daddy. – Sintió la sonrisa de Louis sobre su piel.
– Te gustaría que te ate como a esa mujer, que deje marcas en tu
piel que representen lo mío que eres. – Harry asentía con los ojos
cerrados, dejándose llevar por las sensaciones que le producía. –
Te gustaría gritar por más mientras te follo duro sin poder
moverte ni un centímetro porque sabes que dentro de la
habitación mando yo, que te correrás gritando mi nombre una y
otra vez, porque nadie te folla como yo, bebé.
– Nadie, Daddy.
– Eso es. – Volvió a darle un apretón a la polla de Harry para luego
soltarla, haciendo que habrá los ojos.
– Daddy, no...
– No puedes tener un orgasmo aquí. – Le contestó en tono
burlón. – Tu polla ya es muy evidente para cualquiera que te mire.
– Contestó con un gemido y cerrando los ojos con fuerza. –
¿Necesitas algo, bebé? – Asintió con la cabeza.
– Que me folles. – Le susurró, haciendo que Louis ría alto.
– Y lo haré, en casa. Hasta que no aguantes más.
Louis dejó el tema, por unos momentos se dedicó a hablar con las
demás personas en la mesa, mientras Harry seguía en su regazo.
Las mujeres habían bajado del escenario y varias parejas más
seguían subiendo.
– Tengo que ir al baño. – Le susurró a Louis e intentó bajarse de
sus piernas.
– Te acompaño. – Le dijo serio.
– No hace falta, puedo ir con Niall. – Dijo más fuerte para que su
amigo escuche.
– ¿Seguro? – Harry asintió.
Harry se paró y comenzó a caminar seguido de su amigo que iba
con una sonrisa detrás suyo.
– Buena erección, amigo. – Le dijo cómico. Harry se miró los
pantalones, había bajado.
– Cállate. – Le dijo.
– Yo también me pondría duro si me susurrarían esas cosas.
– ¿Escuchaste? – Se giró en el momento que estaban en el baño y
vio que estaba vacío.
1
– Nah, solo es fácil de imaginar. – Harry revoleó los ojos y cada
uno entró en cubículo.
Al salir se encontró con un hombre que esperaba para entrar.
– Tu debes ser el nuevo de Tomlinson. – Le dijo el hombre. Era
alto, con muchos músculos, y sin rastros de cabellos. Traía una
remera musculosa negra y un pantalón de látex negro.
Sin contestarle bajó la cabeza y se dirigió a lavarse las manos
esperando a que Niall salga y poder salir de allí.
– Eres buen sumiso. – Seguía hablándole. – Calladito como seguro
te ordenaron.
El hombre trató de acercarse, pero suspiró cuando su amigo salió
del cubículo.
– ¿Quién te crees que eres para intentar ponerle una mano
encima?
Gracias Niall.
– ¿Quién te crees que eres tu para hablarme así?
– Una persona, inútil. – Niall tomó la mano de Harry comenzó a
tirar de él para salir, pero sintió como su otra mano era tirada con
brusquedad.
– Vendrás a mi en algún momento, como todos lo hacen.
77
Sin responder se soltó de su agarre viendo como tenía su muñeca
colorada y caminó fuera del baño.
– ¿Y ese quién mierda era?
– No tengo idea.
– ¿Estas bien? – Niall tomó su mano mirándola – Hijo de puta, lo
voy a matar.
Niall intentó caminar otra vez al baño, pero Harry lo detuvo.
– Te matará, déjalo así. – Comenzó a tirar de Niall y miró a la
mesa donde estaba sentados. Louis tenia la vista fija en él.
Llegaron a la mesa y se sentaron cada uno en su silla, Niall echaba
furia de sus poros y no pasó desapercibido por ninguno de los
dominantes en la mesa.
– ¿Qué sucedió? – Preguntó Zayn. Niall giró la vista hacia Harry
que solo miró su muñeca enrojecida.
– Un tipo imbécil en el baño, pero no pasó nada.
Louis tomó la barbilla de Harry para lo mire solo a él.
– ¿Te hicieron algo? – Harry negó – Harry.
– Solo un hombre dijo que era tu sumiso.
– Intentó tocarlo. – Lo frenó Niall totalmente exaltado. – Luego le
tiró de la mano, mira como tiene su muñeca.
Louis tomó la muñeca de Harry y frunció el ceño mirando a sus
amigos.
– ¿Qué más te dijo? – Harry suspiró.
– Que me iré con él, o algo así. – Murmuró.
– ¿Cómo era? – Le preguntó Liam, Harry miró a Louis.
– Contéstale.
– Alto, sin cabellos.
– Musculoso. – Acotó Niall – Mucho.
– Cornell. – Dijo Zayn.
– Lo mataré. – Dijo Louis poniéndose de pie
– ¡Voy contigo amigo mío! – Niall se paró. Louis lo miró con una
sonrisa.
– Este chico me cae bien.
Harry tomó a Niall y a Louis de las manos para tirarlos a sus
asientos, Niall cedió, pero Louis solo lo miró desde su posición.
– Por favor... – Le susurró a Louis.
Suspiró y volvió a tomar asiento.
– Lo arreglaremos. – Le dijo Zayn – Lo que no entiendes Harry, es
que no solo te ha faltado el respeto a ti. Sino que ha denigrado a
Louis como tu Dom, y no puede quedar así.
Harry solo asintió.
– Pero lo arreglaremos. – Siguió Liam. – No aquí. – Dijo mirando a
Louis, él hombre solo asintió.
Pero la conversación no terminó, el hombre salió del baño y Louis
puso la mirada fija en él, haciendo que los demás volteen.
– Que cosita tan preciosa te has buscado, Tomlinson. – Le dijo
cuando llegó a su mesa.
– Mejor vete por donde has venido sino quieres que terminemos
mal. – Zayn se puso de pie, seguido de Liam.
Harry solo se hizo más chiquito en su asiento y sintió como Louis
tomaba su cintura y lo llevaba a su regazo.
– No queda así Tomlinson. – Lo señaló con el dedo.
– ¿Por qué mejor no te vas? – Dijo Niall parándose
– Tranquilo. – Le susurró Louis a su oído, Harry solo asintió.
Cuando levantó la vista pudo ver a otro hombre que se acerca a
ellos.
– Thomas. – Le dijo Louis al hombre, era el mismo que estaba en
la puerta. – Necesito que saques a este hombre y no lo dejes
volver a entrar.
– Enseguida, señor Tomlinson. – Escuchaba como Cornell
discutía con el de seguridad y luego se lo llevaron.
– Que asco de tipo. – Dijo Niall.
– Es lo peor que te puedes encontrar.
– ¿Estás bien? – Louis tomo el rostro de Harry entre sus manos,
el solo asintió. – Eso no debió pasar, ese hombre solo la tiene
conmigo y ni yo sé por qué.
– Estoy bien. – Le dio una sonrisa que Louis le respondió
mirándolo fijamente a los ojos.
Louis acercó sus labios a los de Harry dejando un suave beso en
ellos. Harry volvió a mirarlo y le sonrió.
Los tres hombres frente a ellos se quedaron mirando a la pareja
con los ojos abiertos sin poder creer lo que miraban, se miraron
entre ellos asombrados pero ninguno rompió la burbuja que
rodeaba a Louis y a Harry.
CAPÍTULO 18: AZUL
– ¿Entonces nunca ha hecho eso? – Preguntó el rubio apenas
subieron al auto de Zayn.
Liam había tomado el asiento del copiloto y Niall en la parte
trasera no podía dejar de hacer preguntas.
– Para nada, no hemos visto a Louis besar a alguien desde la
universidad.
– ¿Y por qué ahora?
– Le gusta Harry, pero es muy estúpido para confesarlo.
– Louis es la persona más negadora que podrás cruzarte, por eso
es tan bueno en su profesión – Terminó Liam.
– No creo que falte demasiado en decir que cayó como un
pajarito sin alas. – Río Zayn.
– ¿Cayo? Se arrojó solo.
– Se tiro.
– Se aventó.
– Se rompió la jeta en el piso.
Niall solo reía desde su posición. Saber que el hombre comenzaba
a sentir algo por su amigo lo animaba, no quería que Harry se
enamorara sin ser correspondido.
5
– ¿Seguro que quieres ir a tu casa? – Le preguntó Zayn mientras
doblaba por una de las calles.
– Oh si, necesito dormir y aprovechar mi noche libre.
– Cuando quieras, ya sabes que nos puedes decir. – Habló Liam.
– Claro, lo tendré en cuenta. – Es admirable lo bien que habían
congeniado, Niall sentía que ya eran buenos amigos, y solo los
conocía poco y nada, pero las actitudes tan relajadas del par le
encantaban.
– Gracias por lo que has hecho por nosotros hoy.
– ¿Ir a un bar y tomar gratis? Cuando quieran. – Bromeó.
El trayecto a la casa de Louis fue en un cálido silencio. La mano
del abogado descansaba en el muslo de Harry mientras este se
dejaba llevar por sus suaves toques.
Y no quería pensar, pero no pasaba desapercibido para Harry que
en el mismo día Louis lo había besado dos veces. Sobre todo,
cuando su máxima regla era no besarse con nadie. Habían sido
dos suaves toques, pero la sensación que le recorrió por todo su
cuerpo no era fácil de olvidar.
– ¿Desde cuando escuchas esto? – Harry notó que una canción
de Miley Cyrus sonaba en los estéreos y no su clásico Heavy
Metal.
– Desde que mi vecino hace retumbar toda mi casa con esta
música y lo escucho cantar a los gritos. – Dijo en tono burlón. –
Aunque debo admitir que tiene una voz encantadora.
– Seguro la tiene. – Sonrió. – Y un gusto musical excepcional.
Siguieron andando con la nueva lista de reproducción de Louis
donde sonaban todas las canciones que Harry solía escuchar. Le
encantó el gesto que tuvo con él, era algo le volvía a revolver su
estómago.
– Espérame en la habitación. – Le ordenó Louis en cuanto
llegaron. – No te desvistas.
Harry asintió con sus palabras y subió las escaleras de madera
hasta llegar a la habitación que utilizaban para sus sesiones.
Estaba todo impecable, y se puso a pensar quién limpiaba todo, y
se sintió avergonzado ante la idea de que alguien entre a limpiar
sus corridas.
Se encontraba de rodillas cuando Louis entró y cerró la puerta
tras él.
– Ven aquí, bebé. – Lo llamó. Harry levantó la vista y fue hacia
donde estaba Louis, sentándose en la punta de la cama junto a él.
La americana del hombre había desaparecido y traía la camisa
negra arremangada hasta los codos.
– ¿Cómo te has sentido hoy con lo que has visto?
– Bien. – Contestó seguro.
– ¿Nada te ha incomodado? – Harry negó. — ¿Qué piensas de ser
sumiso?
– ¿Por qué me haces estas preguntas?
– Contesta, Harry.
– Estoy bien con ello, de verdad.
– ¿Quieres seguir siendo mi sumiso? – Le preguntó serio,
parándose y quedando frente a Harry.
– Si, Daddy. – Le dijo mirando a los ojos. – Claro que quiero.
Louis solo asintió y caminó hacia uno de los cajones para tomar
algo y guardarlo en su bolsillo.
– El último castigo, en el cual no hablamos, me tomé unos
momentos para pensar en nuestro contrato.
9
– ¿Quieres romper el contrato? – Preguntó con miedo. No podía
imaginar que eso pase en este momento. Louis solo le sonrió
negando la cabeza.
– No, todo lo contrario. ¿Recuerdas cuando fuimos a de compras?
– Harry asintió. – ¿Recuerdas que te hablé de los accesorios de
sumisión?
– Recuerdo que había tres.
– Si, y me habías preguntado si te daría uno. – Harry asintió. –
Creo que hemos logrado una conexión entre sumiso y dominante
como para llegar al primer nivel ¿Qué piensas de eso?
– Yo... – Estaba nervioso. – Creo que sí, Daddy. – Le sonrió.
– Pero antes quiero que entiendas lo que conlleva esto, por que es
algo sumamente importante. – Harry asintió escuchándolo. –
Poseer un accesorio de sumisión les demostrará a todos que eres
un sumiso, que tienes un dominante y sobre todo que eres mío.
¿Lo entiendes? – Harry asintió.
– Me gustaría que la gente sepa que tengo un dominante y que
soy tuyo, Daddy. – Louis tocó su mejilla sonriéndole.
– El primer accesorio sería el de consideración. – Le explicó. – Ya
te lo había dicho, pero quiero recordártelo. El accesorio
generalmente tiene alguna marca en azul, que refleja el interés de
ambos por iniciar una relación en la que existe ya una conexión
de sumisión del uno al otro que impide el acercamiento de
cualquier otra persona con intenciones dominantes. ¿Lo
entiendes, Harry?
– Si, Daddy.
– Con esto tus sesiones serian cada vez más fuertes y comenzaría
a entrenarte con distintas técnicas de BDSM. ¿Cómo te sentirías
con eso?
– Bien, es lo que quiero.
– ¿Estas totalmente seguro, bebé? No quiero que haya mal
entendidos luego.
– Daddy... – Encontró sus ojos y lo miró fijo por unos momentos.
– Quiero todo lo que tú quieras darme.
– Párate.
Harry se paró frente a él y Louis llevó las manos a los botones de
la camisa blanca de Harry y comenzó a desabrocharla lentamente,
sin dejar de mirarse fijamente a los ojos. Harry se sentía eufórico,
nervioso, y su corazón latía a mil por minuto.
Las manos de Louis quitaron su camisa dejando su torso al
desnudo y se arrodilló frente a Harry. Tomó sus zapatos
dejándolo descalzo y llevó sus manos hacia el botón de su
pantalón. Comenzó a bajarlo por sus piernas hasta que deshizo de
él.
Sin apresurarse llevó las manos hasta el elástico de sus bóxers,
Harry lo miraba desde arriba sintiendo como su miembro
comenzaba a endurecerse al tener a Louis frente él.
Sus miradas se encontraron y Harry asintió dándole permiso para
que pueda bajar su ropa interior quedando totalmente desnudo
frente a su dominante. Louis dejó un besó en uno de sus muslos y
volvió a ponerse de pie quedando a la altura de Harry.
– Date la vuelta. – Le susurró. Cuando Harry lo hizo Louis
desabrochó el collar negro que todavía estaba alrededor de su
cuello.
Harry volvió a girarse al momento de que Louis sacaba una cajita
de terciopelo azul del bolsillo de su pantalón y la abrió para que
Harry vea su contenido.
Al abrirla pudo ver una hermosa cadena plateada y un pequeño
candado azul.
– Ese es... – No terminó la frase.
– Este candado es el que viste aquella vez. – Louis lo tomó
dejando ver la larga cadena. – Lo tengo desde entonces,
esperando a que aceptes poseerlo.
– ¿Sabías que ibas a darme el primer accesorio? – Susurró sin
dejar de ver el pequeño candado, el tono azul lo daban las
pequeñas incrustaciones de diamantes diminutos.
– Siempre lo supe. – Le dijo serio.
4
Louis sacó de su otro bolsillo una pequeña llave y abrió el
candado.
– Solo puedes abrirlo con estas llaves, y las tendré yo. La cadena
es regulable, podrías ponerla en cualquier parte de tu cuerpo.
Harry asintió sin dejar de mirar las manos de Louis abrir la
cadena.
– Quiero que la lleves aquí, ¿Puedo? – Harry asintió.
Las manos de Louis pasaron por su espalda haciendo que la
cadena quedara alrededor de su cintura. Cerró el candado justo
por encima de su ombligo.
– No se quitará a menos que abra el candado.
– No quiero quitarla, es hermosa. – Harry buscó la mirada de
Louis. – Gracias, Daddy.
Louis sonrió mirándolo a los ojos.
– Mañana comenzaremos con tu entrenamiento ¿De acuerdo? –
Harry asintió. – Hoy quisiera intentar otra cosa.
– ¿Qué cosa? – Preguntó confundido.
– Antes has dicho que querías todo lo que yo quiera darte.
– Si.
– ¿Y quisiera algo que solo puedo darte hoy? Aunque sea una
única vez.
– ¿Daddy? – Le susurró.
– Respóndeme, si te diera algo que solo sería una vez, ¿Lo
tomarías? O preferirías no tenerlo.
– Lo tomaría. – Respondió seguro, aunque no sabía que era lo que
estaba pidiendo – Quiero todo lo que tu quieras darme.
Louis le sonrió y llevó sus manos a las mejillas de Harry para
tomarlas y acercar su rostro al suyo.
Comenzó a besarlo.
Harry se sorprendió en el primer instante, pero no le costó
seguirle el beso. Sus labios comenzaron a moverse al compás. Las
manos de Louis viajaron hasta su cadera atrayéndolo a su cuerpo
y Harry por su parte subió las suyas hasta el cabello de Louis.
Era la primera vez que tenía el poder de tocarlo como quería, sus
cabellos eran suaves y lacios. La lengua de Louis comenzó a
delinear los labios de Harry y no dudó en abrir sus labios para que
se encuentre con la suya.
El beso comenzó a tornarse cada vez más desesperado como si
ambos lo hubieran estado esperando desde hace siglos. Las
manos de Louis bajaron por los muslos de Harry y o levantaron
para que envuelva su cadera con sus piernas.
Caminó con Harry y lo dejó recostado en la cama, posicionándose
entre sus piernas. Sus lenguas seguían unidas, dejando escapar
gemidos de placer de ambos.
El miembro de Harry hacia fricción sobre la tela del pantalón de
Louis, aumentando el placer que sentía. Comenzó a tirar de la
camisa del mayor y se separaron por unos segundos para que
pueda quitársela.
Los ojos de Louis recorrieron su cuerpo, tendido en la cama, con
sus piernas abiertas solo para él. Los labios de Harry se
encontraban rojos e hinchados, totalmente apetecibles. Volvió a
recostarse sobre él, devorando sus labios otra vez. No sabía si
volvería a ser capaz de alejarse de ellos.
Comenzó a bajar por su cuello, dejando hermosas marcas sobre
su piel blanca. Sabía que iban a ser muy notorias, pero también
sabía como le gustaba a Harry eso. Siguió bajando por su pecho,
tomando uno de los pezones de Harry y apretando el otro con
dos se sus dedos.
– Daddy... – Gimió Harry mordiendo sus labios y cerrando los
ojos.
– Eres tan hermoso, Harry. – Siguió su trabajo de dejar besos a lo
largo de su torso hasta llegar a su miembro.
Pasó su lengua a lo largo de la polla de Harry, llegando a la punta
y lo tomó todo con su boca.
– Oh, Dios.– Harry llevó sus manos a su propio cabello,
perdiéndose en las sensaciones de las que Louis le estaba
proporcionando.
La cabeza de Louis subía y bajaba, tomando el miembro de Harry
hasta llevarlo a los inicios de su garganta. Con su mano izquierda
tomo sus bolas apretándolas suavemente, haciendo que se
retuerza en su lugar.
– Así... – Gimió tiró su cabeza hacia atrás. – Por favor.
Louis sonrió y comenzó a chuparlo con más fuerza y más
velocidad, sintiendo como el pre semen salía de Harry y
comenzaba a tensionarse.
– Oh, Daddy estoy cerca. – Gimió llevando una de sus manos a los
cabellos de Louis.
Louis soltó su miembro dejando un chupón en la punta.
– Todavía no, bebé.
Se estiró para tomar un lubricante que había en la mesita junto a
la cama y quiso volver al lugar, pero Harry se lo impidió.
– Quiero hacerlo yo ahora. – Le dijo con las mejillas algo
sonrojadas.
Louis volvió a tomarlo por las mejillas y juntar sus labios, Harry
gimió sobre su boca y lo giró para que quede encima de él.
Siguieron besándose mientras Harry bajaba sus manos hasta el
cinturón de Louis y comenzó a desabrocharlo. Poder tocar a
Louis como quisiera era un sueño hecho realidad. Besaba su
pecho del mismo modo que lo había hecho con él, hasta que se
arrodilló entre sus piernas para poder quitar su pantalón.
– ¿Puedo, Daddy? – Preguntó.
– Hoy puedes hacer lo que quieras conmigo. – Su voz era más
gruesa de lo normal, sus pupilas estaban dilatadas y su polla por
explotar.
Harry bajó sus pantalones junto con su ropa interior, dejando ver
la polla de Louis saltar, preparada y en busca de atención.
Se lamió los labios antes de bajar y comenzar a chupar. Su cabeza
subía y bajaba y sintió como una mano de Louis se enredó entre
sus rizos intentando dominar la situación.
– Eres tan bueno en esto, tan bueno para mí. – Gemía.
Siguió con sus movimientos, tratando no ahogarse, podía sentir
todo el exquisito sabor de Louis dentro de él, la saliva comenzaba
a escurrirse por su mentón y los jadeos de Louis eran cada vez
más y más fuertes. Tomó la polla con una de las manos para
masturbarlo y levantó la vista para vista para mirarlo a los ojos.
Louis lo veía fijamente, sus labios que hoy podía besar lo llamaban
y no iba a desperdiciar la única oportunidad.
Se recostó sobre Louis sin dejar de masturbarlo y besó otra vez
esos labios que tanto quería besar. Louis lo tomó de sus cabellos
profundizando el beso.
– Quiero follarte. – Le dijo entre medio del beso.
– Si, si por favor. – Gimió.
Volvió a recostar a Harry sobre el colchón y tomó el lubricante,
mojándose dos dedos y comenzando a pasarlos por su entrada y
metiéndolos de un tirón.
– ¡Daddy! – Gimió, Louis comenzó a meterlos y sacarlos en un
ritmo considerable, abriéndolos y cerrándolos hasta que metió un
tercer dedo. – Por favor, fóllame.
– ¿Quieres que te folle? – Harry asentía con la cabeza. – Entonces
eso haré.
Bombeó su miembro un par de veces, mojándolo con el lubricante
que chorreaba de su mano y se alineó a su entrada, entrando de
un tirón.
– Tan caliente y apretado. – Gimió escondiendo su cabeza en el
cuello de Harry.
Las estocadas comenzaron suaves, dejando que Harry se
acostumbre, mientras las manos de Harry se aferraban a su
espalda, clavando sus uñas.
–Oh, Lou.. – Sintió el momento en que Louis tocó su próstata,
consiguiendo descargas eléctricas por todo su cuerpo.
– Amo que gimas mi nombre. – Comenzó a atacar su cuello
dejando marcas y chupones por toda la zona.
Los movimientos eran cada vez más fuertes, las piernas de Harry
se aferraron a cuerpo de Louis para sentirlo más cerca y que no
pueda despegarse ni un momento. Los gemidos de la habitación
eran cada vez más altos y el choque de sus pieles era cada más
ruidoso.
Louis dejó su cuello para volver a atacar los labios de Harry, con
rudeza y mordiéndolos y tomando todos los jadeos del menor.
Hizo fuerza para tumbarse a en a cama dejando a Harry sobre él.
– Móntame. – Harry asintió comenzando a moverse en círculos
sobre la polla de Louis. – Oh, si así, bebé. –
Los movimientos de Harry se hicieron cada vez más rápidos y
coordinados, subiendo y bajando mientras las manos de Louis
presionaban sus caderas con fuerza.
– Louis – Gimió – Quiero... – Mordió su labio impidiendo hablar.
– ¿Qué quieres? – Louis clavó sus tobillos en el colchón
impulsándose para ayudar a los movimientos de Harry – Dime,
bebé qué quieres y te lo daré.
– Un... Oh... – Posó las manos en el pecho de Louis sin parar de
moverse. – Beso.
Louis sonrió y soltó sus caderas para atraer el rostro del menor
hacia él, y comenzar a besarlo.
Sus movimientos estaban coordinados, al igual que sus labios.
Se besaban con pasión, saboreándose y gimiendo por el placer.
– Vamos Harry, termina conmigo.
Harry asintió, y gritó cuando Louis tomo su polla con su mano y
volvió a besarlo. Solo necesitaron unos movimientos más para
sentir como Harry se corría sobre su mano y su pecho. El mimbro
de Louis comenzó a apretarse por los espasmos de Harry
haciendo que se corra, llenándolo completo. Sus labios no se
soltaron ni una segundo, quedando ahogados los jadeos de
ambos.
Harry se desplomo completamente sobre Louis, soltando sus
labios y apoyando la cabeza sobre su pecho. Suspiró cansado y
cerró sus ojos por un momento.
– ¿Estas bien? – Preguntó el mayor acariciando sus rizos.
– Si, muy bien. ¿Tú?
– Estoy perfecto. – Harry levantó la vista para encontrar sus ojos
y se estiró para besarlo, dejando un pequeño pico sobre ellos. –
¿Quieres dormir?
– ¿Aquí? – Louis asintió.
– Quedate aquí, conmigo.
Harry asintió y con una sonrisa volvió a esconderse sobre su
pecho.
Mientras Harry se sentía adormilado, Louis lo movió y salió de la
cama y Harry sintió un vacío. Era evidente que Louis no pensaba
dormir con él, solamente lo dejaba dormir en su casa.
101
Suspiró cansado, incapaz de moverse solo cerró lo ojos y se dejó
llevar por lo que acababa de pasar. Había tenido sexo con Louis,
un sexo muy vainilla sin ataduras, y sintiendo sus dulces labios
sobre los suyos.
Había sido muy bueno. Había sido hermoso.
Sin mencionar que seguía sintiendo la cadena sobre su cintura.
Sabía que Louis no tenía pensado dejarlo, y eso lo hacia feliz.
Se giró dándole la espalda a la puerta, intentando dormir en la
vacía cama. Pero abrió los ojos cuando sintió una mano en sus
piernas.
– Déjame limpiarte, chiquito. – Dijo Louis mostrándole una toalla
húmeda, solo asintió y se dejó hacer por el mayor.
Luego de pasar por todo su cuerpo, quitando los restos de semen
de ambos, Louis tiró la toalla al suelo y volvió a recostarse junto a
Harry.
– ¿Dormirás aquí? – Le preguntó en un susurró. Había apagado la
luz, y solo se podía ver las pequeñas luces de la calle que se
colaban por la ventana.
– Si, dormiremos juntos.
Atrajo el cuerpo de Harry y volvió a besarlo.
Se besaron hasta que ambos cayeron dormidos, dejando a Harry
sobre el pecho de Louis.
CAPÍTULO 19: TERRITORIO
Abrió los ojos por el rayo de sol que se posaba en sus ojos, no
estaba en su habitación.
Se dejó llevar.
Había pensado que si sus sentimientos hacia Harry crecían debía
terminar el contrato, porque simplemente en su vida no podía
pasar algo como aquello.
Pero se dejó llevar y ahora estaba ahí, despertando en la
habitación donde tantos sumisos habían pasado, donde jamás
había dormido y mucho menos donde nunca había amanecido
con un sumiso enroscado en su cuerpo.
Porque si, Harry dormía sobre su pecho, con una de sus piernas
sobre él mientras se aferraba como si no quisiera que se vaya
nunca y las manos de Louis estaban sobre la espalda devolviendo
ese abrazo mientras su mejilla descansaba sobre los rizos sueltos
del menor.
Tal vez era más fácil mentir y mentirse a sí mismo diciendo que
eso no le gustaba. Decir que Harry era solo su sumiso, que nada
iba a ir más allá que seguir las reglas de su contrato y follar.
¿Pero por cuánto tiempo iba a durar su propia mentira?
No pudo evitar darle un pequeño beso sobre su frente antes de
correrlo lentamente y poder salirse de la cama dejando que el
chico pudiera dormir unas horas más.
18
Steve lo llevó hacia su trabajo, donde entró por el parking
mostrando su credencial. Emma ya estaba en su puesto, haciendo
su trabajo y la saludó con una respetuosa sonrisa.
–Maggie. – Saludó a Magda, su secretaria. La morocha lo miró
con una sonrisa, como todos los días.
– Buenos días, señor Tomlinson. Los señores Payne y Malik están
en su oficina.
– Bien, puedes indicarme las reuniones de hoy adentro.
Entró a su oficina donde, efectivamente, Liam y Zayn estaban
riendo sentados en el sillón y bebían café.
– A las 10 tienes una reunión con los señores Smith. – Louis
asentía miraba el calendario en su computadora para ir
verificando que todo estuviera bien. – A las 13 la señora Brown
viene a la audiencia de divorcio con la otra parte, y sobre eso... –
Miraba su agenda.
– ¿Si? – Preguntó al no notar nada en su computadora.
– El abogado del marido de la señora Brown quiere reunirse con
usted media hora antes.
Louis miró confundido.
– ¿Cuál es la razón?
– No lo especificó, solo quería una junta antes. El abogado es... –
Leía su agenda. – El señor Cornell.
22
Louis frunció el ceño y los recuerdos de la noche anterior
volvieron a su mente, donde ese tipo había molestado a Harry le
hacia hervir las venas.
Buscó con la mirada a sus amigos que ahora ponían atención en la
conversación de Louis con su secretaria.
– Dile que sí, nosotros estamos libres, estaremos aquí.
Louis asintió.
– Hazlo pasar 12:30 aquí, pero sí se demora dos minutos perdió la
junta.
Magda asintió mientras escribía en su libreta.
– Y su última junta es 15 horas, el señor Grey.
– Bien, hazlo pasar aquí también.
La chica se fue dejando a los tres amigos dentro de la oficina.
– ¿Qué mierda quiere ese tipo ahora?
– No lo sé, espero averiguarlo hoy porque me tiene hasta lo
cojones.
Los dos hombres se sentaron frente a Louis en su escritorio y lo
miraban con una sonrisa que ya sabía para donde iban.
– No empiecen. – Les dijo levantando el dedo índice y
señalándolos.
– No hemos dicho nada.
Louis rodó los ojos y tomó la caja de cigarrillos del cajón de su
escritorio para prenderse uno, Zayn lo imitó.
– Los conozco demasiado.
– No, no creo que tanto. – Se burló Liam.
– Hum, yo creo que sí. – Dijo restando importancia a sus palabras.
– Bueno, ¿vas a contar o tenemos que preguntar? – Zayn ya se
estaba impacientando.
– ¿Qué quieren saber? – Dijo largando el humo por su boca
mientras se recostaba en el sillón de su escritorio.
Sus dos amigos se miraron entre ellos y comenzaron a negar con
la cabeza.
– ¿Qué fue eso? – Preguntó Zayn.
Louis frunció el ceño.
– ¿Qué cosa?
– Besaste a Harry.
– En los labios.
– Al frente de todos.
Louis frunció más el ceño. Claro que no había hecho eso.
– No hice eso. – Dijo serio.
– Claro que sí, ¿De que sirve mentirnos?
– No seas idiota, lo hiciste a frente nuestro.
¿Había besado a Harry en el bar? Había besado a Harry en el bar,
sin darse cuenta, como si fuera lo más natural del mundo, frente a
sus amigos.
Estaba más jodido de lo que pensaba, pero no podían saberlo.
– Ah eso... – Dijo como si nada. – Estaba nervioso por el tipo ese,
trate de calmarlo.
Se encogió de hombros y le dio la ultima calada a su cigarrillo.
– ¿Cuándo mierda pararás con esto?
– Te estás pasando. – Le señaló Liam. – Estás insoportable con el
tema de que no te gusta Harry.
– No me gusta Harry. – Dijo serio y se felicitó a si mismo porque
su voz sonó fuerte.
Se escucharon dos bufidos.
– Ya deja de mentir.
Y Louis jugó su carta sucia solamente para que se callen. La carta
que tanto tiempo se guardó.
– Mentir ... ¿Cómo lo hacen ustedes? – Preguntó con una sonrisa.
– Nosotros no mentimos. – Dijo Liam rápido.
– Claro que no, solo me mienten a mí, estoy un poco herido... –
Fingió angustia y se llevó una mano al corazón.
– ¿De que mierda hablas? – Preguntó Zayn tomando otro cigarro.
Louis se paró y caminó hacia ellos tomándolos de los hombros.
– ¿Van a seguir mintiendo? Porque parecen demasiado rapidos
para decirme mentiroso a mi.
–No se de que hablas. – Dijo Zayn encogiendose de hombros.
– Están juntos y enamorados, condenados hijos de putas.
– ¿Eh? – Preguntó Liam distraído.
Louis río y volvió a su asiento encendiendo otro cigarrillo. Veía
como sus amigos se miraban de reojo y negó con la cabeza.
– Bueno, ¿van a contar o tengo que preguntar? – Repitió la frase
de Zayn.
– ¿Cuánto hace que lo sabes? — Preguntó Zayn confirmándolo.
– Desde la universidad. – Contestó.
– ¿Qué? ¿Cómo lo sabes?
– ¿Por qué decirlo ahora?
Louis resopló.
– Los escuché conversando en la habitación de la universidad, y
lo digo ahora porque me han tratado de mentiroso. – Se encogió
de hombros.
– ¿No estás enojado? – Preguntó Zayn.
– ¿Por qué lo estaría?
– Por mentirte. – Dijo Liam bajando la cabeza.
– Claro que no, son mis amigos y los amo. Habrán tenido sus
motivos para no hacerlo público. Pero sepan que conmigo
siempre podrán ser libres de hacer lo que quieran. Aunque llevar
a Niall sin ningún collar a Ming los delató bastante.
Liam se levantó de la silla y se tiró en los brazos de Louis dándole
un abrazo.
– Nosotros también te amamos.
– Bueno, bueno. – Dijo Zayn desde su lugar – Nos amamos, ya lo
sabemos. ¿Qué pasa con Harry?
– No me gusta Harry. – Volvió a repetir.
– Déjalo amor... – Dijo Liam volviendo a su lugar, Louis sonrió, era
la primera vez que los escuchaba hablarse así. – Ya se dará cuenta
que es un pesado.
– Le dí el azul. – Dijo de repente, callando a sus amigos.
– ¿De consideración? – Louis asintió.
– No hacías eso desde Taylor.
– ¿Lo ha aceptado?
– Claro que sí. – Respondió con el ceño fruncido.
– No mires así, solo se lo has dado a Taylor y a Louis.
– Taylor no aceptó el segundo. – Les recordó Louis. – Ella quería
más y Louis... – No pudo seguir.
– No aceptó el primero. – Dijo Liam.
– Pero fue mejor. – Acordó Zayn – Es raro estar con alguien que
se llame como tú.
Louis río y siguieron hablando un rato más antes de ponerse a
trabajar y poner en marcha las reuniones que tenían para el día.
Unas cuantas veces Louis miró su celular solo para ver si tenía
noticas de Harry.
Para las 12:30 estaban los tres reunidos otra vez en la oficina de
Louis esperando a Cornell, quién entró con su semblante
arrogante y su traje impecable de pies a cabeza.
Louis sentía asco por él.
– Específicamente pedí una junta privada con Tomlinson. –
Escupió al pasar la puerta y ver a los tres abogados frente al
escritorio.
– Es una lástima, los tres somos socios, la reunión será con los
tres. Por lo que logro entender querías una reunión antes de la
junta, lo que será solo trabajo. Nada que no puedas discutir con
mis socios.
– Eso o no te dan las bolas para hablar conmigo a solas. – Tomó
asiento frente al trío, con sus piernas abiertas y una sonrisa
arrogante.
– No tengo nada que demostrarte a ti.
– Bien vamos al punto.– Fue Zayn el que habló. – ¿Qué quieres?
El hombre calvo río y se llevó una mano a su barbilla.
– Quiero que me pases un precio por tu nuevo sumiso. – Dijo sin
más.
Ninguno de los amigos emitió sonido. Liam y Zayn
intercambiaron miradas rápidas y luego enfocaron sus ojos en
Louis, quien tenía los puños apretados y su rostro rojo de furia.
– ¿Tú te piensas que las personas son mercadería? – Liam trataba
de hablar pacifico, pero su rabia se notaba por lo que Zayn posó
una mano disimuladamente sobre su rodilla.
– No lo pienso, lo sé. ¿Cuánto te piensas que le pagué al rubiecito
ese que me follé una noche? – Louis frunció el ceño. – Una suma
de dinero a él, a su familia para que vivan mejor y se arregló.
– Pedazo de mierda. – Zayn se había levantado del lugar, mientras
que Louis seguía pensando el por qué de todo esto.
– Tal vez, pero así se maneja la vida.
– Vete. – Le ordenó Louis, poniéndose de pie.
– No he terminado aquí, ¿Cuánto quieres? ¿6 millones? ¿10? O Tal
vez los 120 millones que me has cagado, hijo de puta.
Los tres fruncieron el ceño.
– ¿De qué mierda estás hablando? – Louis se notaba furioso.
– La cuenta de Grey. – Explicó. – Era mía y me la has quitado
follándolo.
Louis comenzó a reír sin poder creer lo que estaba escuchando,
Zayn y Liam no tardaron en seguir su risa.
– A ver si entendí bien, ¿Todo esto es por la cuenta de Grey? No
sabía que te iba tan mal en tu bufete Cornell.
– Sabes bien que esa cuenta mantiene tu imperio, sin él no serias
nada. – Los tres negaban con la cabeza.
– La cuenta de Grey no llega ni a un tercio de nuestros ingresos,
¿La quieres? Habla con Grey, no la necesito.
– Por algo se fue tu firma, Cornell. – Dijo Zayn. – Y no creo que su
vida sexual haya interferido.
– Claro que supongo que tampoco has podido con eso. – Dijo
Liam con una sonrisa.
– Devuélveme la cuenta o la pagará el bonito que te acompañaba
anoche. – Amenazó.
La cara de Louis volvió a cambiar.
– Le llegas a tocar un pelo y no meteré a la justicia para hacerte
pagar ¿Lo has entendido? Si quieres la cuenta recupérala, no me
interesa, pero no voy a despedir a Grey y no vas a tocar a mi
sumiso. Ahora vete de mi oficina si no quieres que llame a
seguridad.
El lado de la cama junto a él estaba frio y vacío. Suspiró y abrió lo
ojos. La habitación con la luz del mediodía lucía muy diferente.
Cuando miró su celular marcaba la 1 de la tarde, supuso que Louis
se había ido a trabajar hacía horas. Caminó desnudo hasta el baño
y descubrió que había una toalla y una muda de ropa para él.
Mientras se bañaba pasaba sus dedos por la cadena que ajustaba
su cintura y el pequeño candado que demostraba que era un total
sumiso de Louis Tomlinson y no era ninguna sorpresa para él
estar sonriendo y que le gusten esas palabras.
Ya vestido con la ropa que Louis le había dejado bajó las escaleras
esperando estar solo y dirigirse a su casa, pero le llamó la
atención el gran movimiento que había.
– Usted debe ser el señor Styles. – Una mujer de unos 50 años
llegó al pie de la escalera.
Traía un uniforme y su cabello rubio recogido.
– Si, Harry. – Le sonrió.
– Un placer, señor Styles. El señor Tomlinson ha ordenado que lo
alimentemos, el almuerzo está servido en la mesa. – Le sonrió.
– Puedes decime Harry. – Le sonrió a la mujer.
– Está bien, Harry. – Afirmó – Soy Lili.
Siguió a la mujer hacia la mesa del comedor que estaba repleta de
comida.
– ¿Cuántos seremos? – Preguntó confundido.
– Oh, solo usted. – Harry la miró. – El señor Tomlinson dijo que
debía alimentarse bien.
Se ruborizó ante eso y solo asintió. En la mesa había diferentes
entradas, pasta y un plato de pollo con verduras.
– ¿Comes conmigo? – La invitó.
– Oh no, Harry. Mi trabajo es cocinarle, no comerle su comida.
4
– Por favor. – Pidió. – Hay comida para doce personas aquí.
– El señor Tomlinson... – Comenzó.
– Oh con Louis hablo yo, no te preocupes.
– ¿Louis? – Preguntó curiosa la mujer mientras se sentaba frente
a él – Nunca escuché a nadie llamarlo por su nombre.
– ¿Qué quieres decir?
– Solo su familia y los señores Payne y Malik lo llaman por su
nombre, es muy estricto con ese tema.
– Eso es raro... – Musitó pensativo.
Lo único que le había dicho Louis era que no podía llamarlo por
su nombre durante las sesiones, pero jamás le prohibió llamarlo
Louis en el día a día.
Y recordó la noche anterior, lo que se prohibía pensar desde que
había despertado.
Louis tampoco besaba, pero la noche anterior habían tenido sexo
tan vainilla, tan exquisito. Había probado el cuerpo de Louis de la
manera que él quería y había saboreado sus labios incontables de
veces.
Louis tampoco dormía con nadie y sin embargo había despertado
en su casa.
Suspiró al recordar sus palabras: Si te diera algo que solo sería una
vez, ¿Lo tomarías?
70
Lily resultó una mujer encantadora, tenía esa esencia maternal
que se sentía dentro de uno. Esperaba poder conocerla más, sabía
que no tenia hijos y que vivía con su hermana, había trabajado por
8 años con Louis y conocía a toda su familia.
Decidió enviarle un mensaje a Louis agradeciendo por la ropa y
por la comida y caminó hasta su casa sin esperar respuesta.
Se cruzó ambas mascotas y salieron corrieron juntas en el
momento que Harry quizo alzarlas. Negó riendo y no llegó a
cruzar la puerta de su casa cuando su teléfono comenzó a sonar.
– ¿Hola?
– Hola bebé, ¿Cómo despertaste? – La voz de Louis se notaba más
seria de lo normal.
– Muy bien, ¿Tú? – Entró a su casa.
– Mejor que nunca. – Sonrió al escuchar sus palabras. – Te irá a
buscar Steve para traerte a la empresa, después te llevaré al
trabajo, ¿Está bien?
– Sí, lo esperaré.
– Bien, te veo en un rato. – Cortó la llamada.
– Hola Steve. – Saludó el rizado al hombre que se encontraba
frente a su puerta una hora después. Había tomado todas sus
pertenencias necesarias para ir a Venus.
– Buenas tardes señor Harry. – Saludo sosteniendo la puerta del
coche. – Esto me lo ha dado el señor Tomlinson para usted.
El hombre le entregó una tarjeta plástica, y la leyó. Una
credencial para entrar al edificio con todos sus datos y una foto
que tenía en su Instagram. Río ante esto.
– Gracias Steve, ¿Cómo está tu esposa? – Preguntó.
– Muy bien, gracias por preguntar.
Steve lo dejó frente al gran edificio y entró por la puerta principal.
Le gustó la idea de no tener que hacer largas filas y solo entró
directo al ascensor.
Saludó a Emma con una sonrisa cuando llegó al piso quien
correspondió con otra más cordial.
Magda llegaba a su escritorio con una gran cantidad de carpetas
en sus brazos.
– ¡Harry! Cariño, ¿Cómo estás? – Lo abrazó.
– Bien Magda, ¿Cómo estas tú?
– Muy bien, Louis tiene una reunión a las 15, eso seria en... – Miró
su reloj. – 10 minutos. Puedes pasar. Pero antes... – Comezó la
mujer.
– ¿Sí? — Preguntó curioso.
– Tu amiga Cristina, que te acompañó el otro día... — Harry sonrió
y asinitó insentivandola a seguir – ¿Podrías pasarme su número?
– ¡Claro! – Harry tomó su celular y le envió el contacto.
– Gracias, eres un amor. Ahora pasa. – Le guiñó un ojo.
Harry caminó hasta la puerta de Louis y la abrió sin tocar.
– Me has metido en un lio muy importante... – La voz de Louis se
escuchó al abrir.
Harry miró la escena, Louis estaba sentado en la silla mirando
fijamente a la pantalla de su computadora, había varias carpetas
abiertas en su escritorio, pero lo que le llamó la atención era el
hombre detrás de él, pasando sus brazos por los hombros de
Louis y pegando sus mejillas para ver también la pantalla de la
computadora.
– Cornell era un inservible, tú por otro lado has sido fantástico en
todo.
Harry carraspeó intentando llamar la atención y Louis posó sus
ojos en el y le sonrió.
– Perdón, no quise interrumpir.
– Harry. – Lo llamó Louis, pero él ya había cerrado la puerta y
volvió a caminar hacia Magda.
– ¿Qué sucede?
– Louis estaba ocupado. – Dijo encogiéndose de hombros. – Lo
esperé aquí.
– Imposible que esté ocupado, yo... – Frunció el ceño y el teléfono
de escritorio comenzó a sonar – Señor Tomlinson, si lo siento, no
sabía que el señor Grey había llegado antes tuve que salir a sacar
fotocopias del caso Smith, lo he dejado pasar yo. – Esperaba la
respuesta de Louis. – Claro le diré.
La chica cortó el teléfono y le sonrió a Harry.
– Dice que pases, no hay problema.
– No me molesta esperar aquí.
– No, no, pasa. – Lo alentó.
Harry volvió a la oficina con el ceño un poco fruncido y volvió a
entrar. El hombre que ahora sabía que era el señor Grey se
encontraba sentado en la silla frente a Louis y sonrió para sus
adentros.
– Perdón, no sabía que estabas ocupado. – Comenzó a decir
luego de cerrar la puerta tras él.
– No hay problema, ya casí terminamos. – Fue le hombre quien le
contestó. – Un placer, Christian Grey. – Le tendió la mano a Harry
cuando llegó a su lado. Harry miró a Louis que le hizo un pequeño
asentimiento con la cabeza.
– Harry Styles. – Le tomó la mano.
– Ven aquí, bebé.– Le dijo Louis y toda su sangre se fue directo a
sus mejillas mientras Louis corría su silla, caminó hacia él y sintió
las manos de Louis en su cadera indicándole que se sentara en su
regazo.
Aunque sentía un poco de vergüenza estar en publico así, le gustó
la forma que Louis lo incluyó y no iba mentir, le gustó marcar su
territorio frente ese hombre.
– Debo decirte Tomlinson, también me volvería loco si
amenazaran a una lindura así. – Harry frunció el ceño y miró a
Louis, pero solo sintió una presión en su pierna.
– No lo llames así. – Grey levantó las manos en señal de paz y río.
– No creo en esas amenazas, solo está en quiebra y no sabe a que
recurrir.
– Yo lo vigilaría, Cornell puede ser bastante pesado, por eso dejé
su firma. Aparte que me iba a llevar en banca rota y preso.
Harry escuchaba la conversación sin decir una palabra, pero con
mil interrogantes y teorías en su cabeza. ¿Cornell? ¿Amenaza?
Los hombres siguieron hablando sobre una de las carpetas
mientras Harry trataba de entender algo, sin suerte. Pero se
sentía bien estando con Louis mientras acariciaba su abdomen.
Cuando pasó media hora, Grey se retiró saludando a ambos y
quedaron solos en la oficina.
– ¿Has traído tus cosas para el trabajo? – Preguntó Louis girando
el cuerpo de Harry y poder verlo a los ojos.
– Si, están en tu auto.
– Bien.
– Daddy... – Lo llamó. – ¿Qué pasa con Cornell? – Louis bufó y lo
atrajo más a su cuerpo.
– Nos hemos enterado que era el abogado de Grey, cuando
Christian dejó su firma perdió millones y quiere vengarse
conmigo por eso.
– Pero, ¿Me amenazó a mí? – Preguntó con temor.
— Pidió un precio para que seas su sumiso. – Harry se tensó. – No
dejaré que te toque, confía en mí.
– Confío en ti.
Louis lo volvió a mirar los ojos y acarició su mejilla con el dedo
pulgar. Sus ojos bajaron hasta los rojos labios de Harry volvieron a
subir enseguida a sus ojos.
Harry lo vio buscar algo en sus cajones hasta que vio una caja de
cigarrillos.
– Daddy. – Volvió a llamarlo.
– ¿Sí?
– Podrías ... –Se aclaró la garganta – ¿Podrías no fumar aquí?
Louis frunció el ceño.
– Me has visto fumar antes.
– Si, pero no en... – Suspiró – No en un lugar tan cerrado, me
molesta el humo.
– Claro – Volvió a guardar los cigarros en su cajón.
Aunque la cara de Louis decía que algo estaba pensando, Harry
trató de ser lo más natural posible.
El abogado comenzó a tocar el abdomen de Harry por debajo de
su camisa, haciendo que este contenga el aire. Levó sus manos
hasta la cadena que descansaba en su cintura y empezó a jugar
con ella.
– Esta noche será una sesión necesaria para seguir, bebé. – Dijo
mientras besaba el cuello de Harry, dejando un camino de saliva
en su lugar.
– ¿Necesaria? – Louis asintió con la cabeza, seguía besando su
cuello.
– Te voy a ensañar a usar tus palabras de seguridad, quiero saber
cuales son todos tus límites.
CAPÍTULO 20: PRUEBA
Love's my religion but he was my faith
Something so sacred so hard to replace
Fallin' for him was like fallin' from grace
El maquillaje de hoy hacía sus ojos más profundos que
normalmente, el verde resaltaba con las sombras negras en sus
parpados, sus pómulos estaban bien definidos y sus rizos sueltos,
creando la ilusión de algo salvaje.
Le encantaba poder bailar en ese momento y sentirse libre.
Niall sostenía a Beatriz desde sus muslos, impulsándola a subir a
los más alto del caño y él la sostuvo cuando se tiró desde arriba.
No need to imagine
'Cause I know it's true
They say, "All good boys go to heaven"
But bad boys bring heaven to you
It's automatic
Volvieron a coordinar sus movimientos mientras los tres se
miraban fijo a los ojos. Sus piernas se abrieron tocando las puntas
de sus pies y esa era la señal que debían empezar el final.
It's just what they do
They say, "All good boys go to heaven"
But bad boys bring heaven to you
Harry miró de reojo a Niall cuando no subió como debía, el chico
tenía una mueca en su rostro que quería disfrazarla con una
sonrisa.
Trató de bajar lo más normal posible y bailar hasta a él. El final
cambió.
Ambos debían sostener a Beatriz, pero la chica se dio cuenta de
que algo anda mal, bajó bailando y se posicionó junto a Harry. Él
asintió dándole a Niall la señal.
Ooh
Ooh
Ooh
Niall se dejó caer a los brazos de Harry, confiando en su amigo
para que lo sostenga. Beatriz cayó a sus pies generando una pose
demasiado sexy entre sus piernas.
No era lo esperado, pero había salido excelente y lo demostró el
público cuando las ovaciones comenzaron a llenar el club.
– ¡AAHH! – Los gritos de Niall dentro del vestidor eran
ensordecedores.
– Si te quedaras quieto lo haría más rápido. – Lo retó Harry.
– Quítate tú el hombro de su lugar y dime si te duele. – Le dijo de
mal humor.
Beatriz y Cristina tenían el cuerpo de Niall para que no se
moviera, pero era en vano, Harry no podía hacerlo si no se
quedaba firme.
– Ya te ha pasado, lo hemos hecho antes. – Trataba de
tranquilizarlo.
– Si, pero duele como la mierda.
El celular de Harry comenzó a sonar, bufó y soltó a Niall para
contestarlo.
–¿Dónde estás? – La voz de Louis era cortante.
Claro, deberían estar haciendo la pasada con todos los demás,
pero que Niall se haya lastimado no entraba en los planes.
– En el vestidor, yo...
– ¡¡AAHH!! – Niall se había movido y le frunció el ceño.
–¿Harry? ¿Qué sucede?
– Lo siento, Niall se dislocó el hombro y estoy tratando de
volverlo a su lugar.
– CLARO PORQUE NO DUELE. – Los gritos de Niall se
escucharon desde el otro lado de a línea.
– ¿Lou? – Preguntó cuando sintió el tono de marcado, le había
cortado.
1
Harry volvió con Niall y cuando la puerta se abrió dejando pasar a
tres hombres vestidos con trajes, no le sorprendió demasiado.
– ¿Podemos ayudar? – Preguntó Zayn.
– Por favor, sosténganlo entre los cinco a ver si así se queda
quieto. – Contestó Harry mirando a Louis.
Los hombres se posicionaron junto a Beatriz y Cristina,
sosteniendo sus piernas y su brazo sano y su torso.
– Claro el bebé necesita cinco niñeros. – Se quejó el rubio.
– Si te quedaras quieto no. A la cuenta de 3. – Le dijo Harry, su
amigo asintió. – 1. – Tomó el brazo y lo agarró con fuerza. — 2.
Crack
– ¡AAH HIJO DE PUTA! ERAN 3.
– Jódete. – Todos rieron menos Louis que miró al rubio con el
ceño fruncido.
– ¿Cuándo paso? – Preguntó Liam
– En el final. – Fue Beatriz que contestó. – Se tiró sobre Harry
porque se dislocó arriba, haciendo una mala fuerza.
– ¿Eso no fue planeado? – Preguntó Louis. Harry negó
sonriéndole.
– Impresionante. – Dijo Zayn y luego volvió a mirar a Niall. –
Deberías ir a un doctor.
– No, no es nada. Con alguna píldora se pasa.
– Vamos, te llevaremos ahora. – Le indicó Liam.
– Espero por ti en el coche. – Le dijo Louis a Harry acomodando
uno de sus rizos detrás de la oreja.
– Claro. – Le sonrió.
– No te desmaquilles. – Sus labios estaban pegados a la oreja de
Harry. – Te ves hermoso así.
Dejó una pequeña mordida en el lóbulo de su oreja antes de
encaminarse a la puerta seguido de Liam y Zayn.
Harry vio como salían de la habitación.
– Así que... – Comenzó Cristina y se giró para mirarla. – Le has
dado mi número a Magda.
– Oh, ¿No te molesta cierto? Debí preguntarte antes, lo siento.
– No, no. Está bien. – Le sonrió. – Ella es muy simpática,
saldremos mañana.
– Si, ella es bastante cariñosa.
– Y muy, muy bonita. – Contestó con una sonrisa.
– No sabia que te iban las mujeres. – Contestó Beatriz mientras se
cambiaba de ropa.
Giraron para mirarla esperando que tenga una mala cara, pero la
chica le sonreía sincera.
– A mi me va todo lo que esté vivo, sea humano, mayor de edad y
tenga el consentimiento. – Contestó Cristina, todos largaron una
risita menos Niall.
– Todos muy felices por ti Cris, pero ¿Me pueden ayudar? No
puedo cambiarme solo.
Harry río negando y buscó las cosas de su amigo para ayudar a
pasarle la camiseta con mucho cuidado, aunque de igual manera
recibió varios insultos de su parte. Harry hizo lo mismo con él,
ninguno de los dos se dirigió a la ducha, solo caminaron hacia la
salida.
Se despidieron cuando Harry vio a Louis fumando, recargado
sobre su Range Rover y se montó en el asiento del acompañante.
Vio a Louis arrojar la colilla de su cigarro y subirse en el piloto.
– ¿Cómo está Niall? – Preguntó arrancando el vehículo.
– Luego de darme varios insultos más mientras ayudaba a vestirlo
se calmó. – Dijo riendo.
– ¿Y tú estás bien con eso? – Le preguntó serio, posando su mano
libre en el muslo de Harry.
– ¿Con qué? – Preguntó confundido.
– Con que te insulte. – Contestó con el ceño fruncido.
– Oh... – Harry río. – No lo hace con mala intención, es como mi
hermanito que se queja de todo, no lo dice en serio. – Louis
asintió.
– ¿Cómo te diste cuenta que algo anda mal? – Preguntó
interesado.
– No bajó cuando debía y ví su mueca, Bea me miró a mí, ambos
entendimos enseguida y Niall sabe que lo iba a sujetar si se dejaba
caer.
– Realmente chiquito, es impresionante. – Apretó su muslo. –
Puedo jurar que nadie se dio cuenta de nada.
– Gracias. – Le sonrió.
El restó del viaje se basó en escuchar un mix que Louis había
armado, mezclando canciones que le gustaban a Harry y a él.
Sintiendo la mano del abogado pasar por su pierna, dejando
caricias.
En el momento que se adentraron en la casa del mayor ambas
posturas cambiaron, y Harry contuvo el aire.
– Quiero que vayas a la habitación y me esperes de rodillas, pero
no quites tu ropa.
Harry solo asintió y sintió la caricia de Louis sobre su cabello,
luego lo dejó ir.
Louis tomó aire antes de dirigirse a la cocina, donde todo estaba
pulcramente ordenado y limpio. Caminó hacia el cajón donde
tenía herramientas, sacó una tijera y la dejó sobre la encimera y
volcó unos cuantos cubos de hielo en un recipiente.
57
Comenzó a subir las escaleras con ambas cosas en sus manos.
Harry estaba cumpliendo la orden, de rodillas con su mirada en
sus manos.
Lo ignoró por el momento.
Caminó hacia el armario grande donde poseía todos los nuevos
arneses que no había utilizado todavía. Tomó la primera tira y la
amarró en el gancho que colgaba del techo, hizo lo mismo con la
segunda y las ultimas dos las amarró a los ganchos del piso que
había en el medio de la habitación. Miró por un segundo a Harry,
no se había movido, bien.
Caminó hacía donde tenía los demás instrumentos y comenzó a
elegir. Pala rígida, flogger, fusta y látigo. Dejó los cuatro
instrumentos junto a las tijeras y el hielo que comenzaba a
derretirse.
Caminó otra vez al armario y tomar dos dildos de diferentes
tamaños, un lubricante y volvió a dejar todo sobre la mesa.
Volvió con Harry y comenzó a peinarlo con sus dedos, sabiendo
que eso le gustaba, tenía que relajarlo y lograr que no esté
asustado por lo que iba a hacer. Tomó la gomita que descansaba
en su muñera y le ató un moño.
– Arriba. – Le dijo tendiéndole una mano para ayudarlo a
levantarlo.
Cuando estaba de pie, lo miró directamente a los ojos, buscando
una pisca de miedo o arrepentimiento, pero no lo encontró. Solo
había excitación en ellos.
– Quítate las zapatillas y párate junto a los arneses. – Harry
asintió e hizo lo que se le indicó.
Louis lo siguió hasta el centro de la habitación.
– ¿Estas seguro de esto? – Preguntó antes de empezar, Harry
asintió mirándolo a los ojos. – Utiliza tus palabras.
– Si, Daddy. Estoy seguro.
Louis asintió y tomó una de las manos de Harry para levantarla y
pasarla por las muñequeras que tenía el arnés y la ajustó para que
no pueda liberar su mano. Hizo lo mismo con la otra y se agachó
para separar sus pies y atarlos también.
Harry estaba totalmente inmovilizado y en forma de X.
– Hoy voy a enseñarte a confiar en mí y a confiar en que puedes
utilizar tus palabras de seguridad. Dilas en voz alta.
– Verde, amarrillo y rojo.
– Bien, bebé. – Pasó su pulgar por las mejillas de Harry. –
Necesito que confíes en mí.
– Confío en ti, Daddy.
– Eso vamos a probarlo. – Caminó hacia la mesa y tomó las tijeras.
– Hoy no vamos a parar hasta que digas tus palabras, así que
quiero que las utilices cuando llegues a tu limite.
Volvió con Harry y se paró frente a él. Harry abrió los ojos cuando
vio las tijeras en la mano derecha de Louis, pero no dijo nada.
– Has dicho que confías en mi. – Harry asintió. – Aunque estés
atado y no puedas defenderte.
– Si, Daddy. – Su voz sonó como un susurro.
– Aunque tenga una tijera en la mano. – Comenzó a pasar la punta
filosa por el brazo de Harry, recorriéndolo suavemente.
– Si.
Louis sonrió. Llevó la tijera hasta la barbilla de Harry que cerró
los ojos, pero no se movió y comenzó deslizarla por el cuello, muy
lentamente pasando por su nuez y comenzó a deslizarla por su
pecho hasta el inició de su short deportivo.
– No me olvido de nuestro contrato. – Siguió hablando Louis. – Se
muy bien que tachaste elementos que pueden cortarte, no voy a
utilizarlas en tu cuerpo.
Harry soltó el aire contenido.
Louis siguió bajando hasta llegar a su polla y luego hasta el final
de sus shorts donde hizo un pequeño tajo. Guardó la tijera en su
bolsillo solo por un momento y con ambas manos tiró del tajo que
había hecho en la prenda y comenzó a rasgarla.
Harry gimió por la sorpresa, mientras sentía como las manos de
Louis rompía su ropa. Volvió a repetir lo mismo con su remera y
la rompió de un tirón, lo único que sonó en la habitación fue el
ruido de la tela romperse, dejando el pecho del menor al
descubierto.
– Tu piel maquillada y ningún tatuaje se ve perfecta. – Decía
mientras pasaba sus dedos por el abdomen. – Pero tus tatuajes
son únicos, no deberías ocultarlos nunca. Ellos son quién eres.
Volvió a tomar las tijeras para ayudarse a romper los boxers del
menor y dejando a la vista el duro miembro que saltó golpeando
su vientre.
– Veo que te excita esta situación. – Le dijo tomando la dura polla
de Harry comenzar a bombear lentamente mientras le hablaba
directamente en su oído. – Estar amarrado, sin poder moverte. –
Pasó su lengua por el lóbulo. – A mi merced.
– Daddy. – Gimió.
Louis comenzó a lamer el lóbulo de la oreja de Harry y llevó su
boca por la línea de la mandíbula, bajando hasta su cuello,
dejando suaves marcas rosas.
– Vamos a empezar probando tu resistencia física. – Dijo cuando
se alejó y Harry abrió los ojos. – Voy a azotar todo tu cuerpo, te
voy marcar de diferentes maneras y tu contarás. ¿Entendiste?
– Si, Daddy.
Louis dio la vuelta y se posó detrás de Harry, observando la suave
piel de sus nalgas y sus piernas perfectamente depiladas. Llevó
sus manos y comenzó a masajearlo para luego dar el primer azote
que hizo que Harry tire de los arneses.
– Uno. – Louis sonrió y azotó con su mano la otra nalga. – Dos.
Siguió caminado alrededor de Harry y el siguiente azote lo dio en
su muslo derecho.
– Tres.
Siguió azotando con la palma de su mano los muslos de Harry
hasta que comenzó a verlos de un suave tono rosado.
– Cinco. – Gimió. El próximo fue para directo a su estómago. –
Seis. – Tenia los ojos cerrados y mordía sus labios, un espectáculo
para Louis. – Siete. – Lo dijo en un susurró cuando su palma cayó
en una de sus costillas dejando la marca de sus dedos.
Louis recorrió el cuerpo de Harry con su vista, azotó su espalda
baja, su omoplato y por ultimó volvió a su nalga.
– Diez.
– ¿Color? – Preguntó volviendo a pararse frente a él.
– Verde.
Louis asintió y tomó la pala rígida.
– Sabes... – Comenzó a explicar. – Hay diferentes tipos de azotes,
los de exposición como lo hice recién con la mano y la pala como
como lo voy a realizar ahora. ¿Sabes de esto, bebé?
– No, Daddy. – Lo miró a los ojos y Louis pasó su mano por la
mejilla.
– Los azotes de exposición se hacen con instrumentos más
grandes y pesados. – Le explicaba. – El área de impacto es más
amplia, el movimiento es más lento, la piel se enrojecerá en un
volumen más amplio también y lo sentirás más en musculo. –
Tomó la pala y dio un azote contundente en la nalga izquierda.
– Uno. – Gimió un poco más fuerte que antes.
– Los demás serán de picazón, pero todavía no llegamos a eso. –
Sonrió cínico, mientras impactaban el siguiente azote en el muslo
del menor.
– Dos. – Gimió. El siguiente fue en sus costillas y los otros dos en
su estomago. – ¡Cinco! – Gritó con una voz profunda y más áspera
de lo normal.
Louis volvió a la parte trasera y golpeó ambas piernas logrando un
siete muy rasposo de Harry.
– Daddy. – Gimió. Louis volvió frente a él.
– Si quieres parar, ya sabes lo que tienes que hacer.
– No... por favor no. – Se retorcía entre los amarres de sus
extremidades.
– ¿Entonces? – Volvió azotar, esta vez en el muslo interno, al ver
lo que realmente pasaba sonrió. Y volvió a azotar el otro muslo
interno.
– Nueve. – Mordía sus labios, y su polla no dejaba de chorrear
líquido preseminal, estaba totalmente excitado.
– Entonces es eso... – Afirmó. – La gatita que tengo atada quiere
correrse porque no aguanta más su calentura, ¿Es eso? – Harry
comenzó a asentir con la cabeza. – ¿Quién hubiera dicho hace
casi dos meses atrás que te excitarías tanto mientras te azotaba,
bebé?
Llevó su mano libre hasta la polla de Harry la bombeó dos veces,
antes de sentir como comenzaba a removerse y la soltó.
– Daddy, por favor.
El ultimo azote con la pala calló directamente y con mucha fuerza
sobre el erecto miembro de Harry.
– ¡Aaah! – Gritó antes de cerrar la boca para morderse sus labios
y correrse sobre si mismo. Tiró su cabeza hacia atrás dejándose
llevar por el placer que sentía en ese momento.
Porque Louis lo sabía, ya no sentía dolor. El dolor se había
convertido en excitación para Harry.
– Diez, bebé. Lo dejaremos pasar por hoy, pero la próxima
volveremos a empezar.
Harry se estaba recuperando de su orgasmo cuando lo miró. Con
sus ojos cristalizados, sus mejillas rojas y su pecho que subía y
bajaba dejando a la vista diminutas gotas de sudor.
– ¿Color? – Preguntó volviendo hacía él.
– Verde, Daddy. – Dijo con una mínima sonrisa socarrona que
divirtió a sobremanera a Louis.
– Claro que será verde, gatita engreída si acabas de tener el
orgasmo de tu vida.
Caminó hacia la mesa para tomar el dildo de menor tamaño. Lo
llenó de lubricante al igual de que sus dedos y caminó detrás de
Harry.
– Vamos a abrirte un poco, bebé. – Dijo metiendo dos dedos de
una sola embestida.
– Oh. – Gimió. Louis comenzó a meter y sacar sus dedos,
tratando de estirar la cerrada entrada de Harry mientras este se
movía con los arneses en sus extremidades.
Louis tomó el dildo de color rosado comenzó a meterlo en su
entrada, centímetro a centímetro hasta que la base quedó firme
entre sus nalgas.
– Tendríamos que tener tu cámara aquí. No sabes las maravillosas
vistas que te estás perdiendo.
Harry solo gimió como respuesta y tiró su cabeza hacia atrás,
dejando libre su cuello que Louis no demoró en atacar con sus
labios.
– Oh, Daddy. – Louis hizo presión con su entrepierna que estaba
dura contra la de Harry que comenzaba a alzarse.
Volvió a dirigirse hacia la mesa y tomó el flogger.
– Recuerdas que te conté de los azotes de exposición, esté va a
ser un azote de picazón. – Informó. – ¿Conoces la diferencia?
– No, Daddy. – Susurró.
–Los azotes de picazón van a ser un dolor más en punzante, en un
área más chica y solo va a sentirse en tu piel. Las zonas rojas
serán más chicas, pero vas a sentir quemazón y el color será más
oscuro. Vas a contar.
Volvió a iniciar el recorrido, comenzando por sus nalgas. El
conteo de Harry era más agudo, estaba seguro que podía sentir el
quemazón en la piel, pero sin embargo no cambiaba su palabra.
Volvió a ver el pecho de Harry y azotó directo en un pezón.
– ¡Tres! – Gritó y mordió su labio. Azotó el otro pezón con más
fuerza. – ¡Cuatro! Oh por Dios – Gimió.
Más se movía, más movía el dildo dentro de él, generando dos
tipos de placeres totalmente distintos.
– ¡Cuatro! – El azote había ido al lado lateral de su muslo y vio
como una lagrima caía por su mejilla. Louis no creía que iba a
llegar a todo lo que quería hacerle. – Cinco. – Fue un susurro
cuando el flogger tocó el otro muslo.
– ¿Color?
– Verde. – Susurró.
– No quiero que me mientas. – Harry negaba con la cabeza.
Louis lo miraba fascinado, toda su piel estaba tomando diferentes
tipos de rojos, sus ojos estaban perdidos y cristalizados, su polla
volvía a estar alzada y chorreando, su maquillaje negro estaba
totalmente corrido generando que sea una imagen más salvaje.
El flogger golpeó su antebrazo, era el primero que daba en ese
lugar, y generó que Harry tirara del arnés, probablemente
magullando sus muñecas. Repitió lo mismo con el otro brazo. Con
su abdomen, una costilla y por último otra vez su miembro.
– ¡Diez! – Gimió. – Oh por Dios. – Se removía en su lugar sin
parar, y mordía su labio tratando de evitar que lagrimas caigan.
– ¿Color?
– Verde, Daddy.
– Increíble. – Dijo Louis sonriendo.
Volvo a dejar el flogger, quitó su camisa que en este momento le
estaba incomodando, sus zapatos y no pudo evitar colar una
mano dentro de su ropa interior y bombear a su desesperada
polla que gritaba por atención, pero tenía que esperar. Hoy no era
su día y mucho menos no era su momento.
Tomó dos de los hielos, que en este momento nadaban en agua
derretida y volvió con Harry, comenzó a pasarlos por todo su
cuerpo, y sentía como el menor se sobresaltaba cuando pasaba
por las zonas que más dañaban estaban.
– Shh, tranquilo. Esto aliviará un poco.
– ¿Hemos terminado? – Susurró.
– No bebé. Terminaremos cuando digas rojo. Pero todavía no has
dicho si quiera amarrillo.
Harry jadeó en respuesta, cerrando los ojos y dejándose llevar por
el toque de Louis.
No era un castigo, por lo que no buscaba dañar a Harry, solo
quería saber hasta donde él era capaz de llegar. Cuánto era capaz
de soportar y así poder implementarlo en futuras sesiones.
Pero tenia que admitir que Harry lo estaba sorprendiendo. Él
nunca había hecho esto, y sin embargo, todavía su palabra seguía
siendo verde.
Dejó los hielos a un lado y tomó el tercer instrumento. La fusta.
151
– Vas a decirme tu palabra en el momento que lo necesites
¿Entendiste?
– Si, Daddy. – Contestó con los ojos cerrados. Ni siquiera veía que
era lo que Louis traía en sus manos, solamente se dejaba hacer
por el mayor y Louis tenía un morbo dentro de él que eso le
encantaba y lo excitaba en partes iguales. Volvió a apretar su
propia polla antes de llevar la fusta con fuerza al brazo derecho
de Harry.
– Uno. – Gimió. Louis enseguida pudo notar como una línea
comenzaba a tornarse roja. Repitió con el otro brazo – Oh, dos.
Directo en la parte trasera, la fusta golpeó sus bolas.
– ¡Tres! Oh no, no... – Se removía en su lugar. – Daddy... – Louis
volvió a girarse y quedar frente a Harry viendo como lagrimas
caían de sus ojos.
– ¿Color?
– Verde. – Gimió.
Louis azotó el muslo derecho.
– Cuatro. – Susurro. El muslo izquierdo. – Cinco.
La polla de Harry volvía a estar chorreando, si la azotaba,
generando la punzada de dolor que Harry necesitaba estaba
seguro que se correría por segunda vez, pero no iba a pasar en
este preciso momento. Azotó la parte interna de ambos muslos.
– ¡Seis! – Casí gritó.
Louis llevó la fusta comenzó a pasarla lentamente sobre todo el
pecho de Harry, dejando suaves caricias.
– No sabes lo que me pone verte así.
– Daddy...
– ¿Si, bebé?
– Tuyo. – Susurró con sus ojos cerrados. Louis sonrió.
– Claro que sí, gatita. Eres mío, mi chiquito.
Azotó ambos pezones en un lapso de un segundo.
– Siete, ¡Ocho! – Gritó.
– Puedes gritar todo lo que quieras, pero a menos que digas tus
palabras, no pararé.
La fusta golpeó su estómago y por último el miembro de Harry,
dejando la cabeza de un color más rojo de lo que ya estaba.
Cuando gritó el diez, sorprendentemente no se corrió. Sino que
tiró la cabeza hacia atrás y se dejó llevar por las sensaciones de su
cuerpo.
Louis tomó su cabeza, haciendo que lo mirara.
– ¿Estás conmigo? – Le acarició la mejilla.
– Si, Daddy. – Gimió, volviendo a mirarlo a los ojos.
– Dime tu color. – Dijo con un poco de preocupación.
– Verde.
Louis suspiró.
Quitó el consolador de Harry y lo dejó apoyado sobre la mesa,
tomó el más grande. Lo llenó de lubricante y lo metió dentro de
Harry, generando que gima y se retuerza.
Tomó el último instrumento que iba a utilizar en la noche de hoy.
El látigo.
Lo dejó descansar sobre su mano izquierda mientras que con la
derecha tomaba un par de hielos y volvía a pasarlos por el dañado
cuerpo de Harry, generando que el dolor y el ardor disminuyeran.
El látigo golpeó los dos gemelos de Harry, haciendo que se
escuche el ruido en el aire, en el momento que tomaba envión y
en el momento que golpeaba contra Harry.
– ¡Ah!– Gritó. – Dos. – Mordió tanto su labio que Louis vio como
una delgada línea de sangre caía por su barbilla.
– No te lastimes, si quieres parar, ya sabes que hacer. – Lo vio
negar con su cabeza.
Tomó de la mesa el control del vibrador lo encendió, poniéndolo
directamente en la velocidad máxima.
– ¡Oh! – Gritó por la impresión. – Daddy, voy... Ahhh... – Se
retorcía al sentir las vibraciones directamente en su próstata, en
ese momento el látigo golpeó su estómago. – Tres.
La polla de Harry estaba empapada de presemen, el cuerpo
estaba rojo, Louis volvió a colar su mano dentro de sus propios
boxers y acariciarse su caliente miembro que también estaba
empapado al ver toda esta escena. Se detuvo frente a Harry
dándose placer a él mismo por unos segundos y admirándolo.
El cuarto azote calló en su hombro. Y el quinto en el otro.
Tomó el rostro de Harry comenzó a besar sus mejillas, bajando
hasta su cuello, depositando húmedos besos, logrando que este
siga gimiendo, sintiéndose perdido.
– Siete. – Casi no salió su voz cuando el látigo golpeó su trasero.
– ¡Ocho! – Había golpeado directamente el vibrador generando
que se mueva dentro suyo. – Daddy, quiero...
– ¿Qué quieres?
– Correrme, quiero correrme, por favor. – Movía su cuerpo tanto
como los agarres se lo permitían.
– Nadie te lo impide, bebé. – El siguiente azote golpeó el troncó
su polla.
– ¡AHH! – Si las paredes no estarían aisladas, ese gritó se hubiera
escuchado en todo el vecindario.
Comenzó a ver como Harry se revolvía, y su polla comenzó a
largar tiras blancas de semen. Quiso ayudarlo por lo que tomó el
duro tronco y comenzó a bombearlo, besándo y marcando su
cuello hasta que sintió que se relajó.
– Amarillo. – Dijo en un susurró.
Louis inmediatamente quitó de un tirón el vibrador y lo dejó
sobre la mesa junto con el látigo.
– Lo hiciste excelente. – Le dijo tomando las mejillas de Harry. –
¿Estás aquí?
– Si. – Fijó su vista en Louis. – ¿Lo hice bien? – Preguntó despacio.
– Nadie lo ha hecho tan bien como tú, bebé.
Harry le sonrió y Louis dejó un pequeño beso sobre su frente.
Pero Harry había dicho amarillo y no rojo. Por lo que Louis
tendría que hacer lo que tenía pensado desde la tarde. Que, si
tenía razón, iba a doler más que todo lo que acababan de hacer. Y
a Louis le dolería más, de eso estaba seguro. Porque no todo
dolor es físico.
Inmediatamente mete la mano en el bolsillo de su pantalón para
tomar la caja de cigarros que descansaba ahí junto con su
encendedor. Mira a Harry directamente a los ojos mientras toma
un cigarrillo entre sus labios y lo enciende.
Nota la mirada fría de Harry y como su respiración comienza a
agitarse.
– ¿Qué sucede? – Pregunta Louis, mientras habla muy cerca suyo,
el humo casi golpea el rostro de Harry.
– No me gusta el humo. – Dijo en un susurro.
– Oh no hay problema. – Caminó hacia la ventana para abrirla. –
Así correrá aire.
Volvió a su lugar, frente a Harry mientras daba otra pitada. Su
mano izquierda comenzó a trazar líneas en el cuello de Harry y
este cerraba los ojos con fuerzas.
Vamos Harry, di la puta palabra.
Su dedo comenzó a bajar por su pecho, que subía y bajaba
rápidamente, su respiración comenzó a sonar en la habitación y
comenzó a revolverse en su lugar.
Harry todavía tenía maquillaje en su cuerpo a pesar de que con la
transpiración se estaba corriendo, pero no olvidaba donde tenía
esas pequeñas marcas que poseía.
Fue tocando una por una, a la vez de que soltó el humo en su
cara.
– Basta, por favor. – Sus lágrimas comenzaron a caer por sus
mejillas. – Para.
– ¿Qué sucede? – Preguntó.
– Para, por favor. – Volvió a tirar humo, solo una palabra Harry.
– Deja de sufrir, sabes que decir. – Otra calada más, otra marca
que tocó.
– ¡Rojo!
19
Louis se movió a toda velocidad. Apagó el cigarro en la mesa y
desabrochó el arnés de los pies de Harry, que no dejaba de llorar.
Hizo lo mismo con la primera mano.
– Apóyate sobre mí, bebe. Tus brazos no funcionarán. – Sintió el
peso del brazo dormido de Harry sobre él y luego desabrochó el
último arnés, dejando ver en su muñeca la cadena con el candado
azul que había envuelto en la muñeca del menor antes de ir a
Venus.
Louis alzó a Harry en sus brazos y lo llevó hasta el baño, donde lo
dejó sentado en la tapa del inodoro, mientras llenaba la bañera.
Comenzó a desvestirse él también y una vez que el agua había
alcanzado la temperatura adecuada metió a Harry dentro, y luego
él hizo lo mismo, sentándose detrás para que el menor pudiera
recostarse sobre su pecho.
– Shh, tranquilo. Ya pasó. – Trataba de calmarlo, mientras
acariciaba sus brazos, trataba de evitar su pecho.
Estuvieron así bastante tiempo, mientras Harry se calmaba, hasta
que lo sintió adormecerse sobre su pecho.
Tomó una de las esponjas y comenzó a tallar sus brazos, quitando
todo rastro de maquillaje que haya quedado y sus tatuajes ya
comenzaban a notarse totalmente y no solo manchas negras de
maquillaje desgastado.
Su piel estaba roja, sus muñecas magulladas, pero Louis sabía que
nada de eso le importaba.
El limite de Harry era el cigarro. Y nunca volvería a tocar uno
frente a él.
Muy lentamente posó la esponja en las clavículas y comenzó a
bajar despacio, esperando una reacción negativa, pero al no
tenerla comenzó a limpiar su pecho y su estómago.
– ¿Cómo te sientes? – Le preguntó pegado a su oreja.
– Bien. – Suspiró. – Mejor.
– ¿Quieres contarme? – Harry negó con la cabeza. – ¿Por qué
esperaste tanto en decir tu palabra? – Quiso saber.
– Porque sabía que no eras él, y confío en ti. Pensé que podría
hacerlo.
– ¿Él? – Harry volvió a negar, Louis suspiró. – Sabes que yo
siempre pararé, no tienes que soportar nada.
– Gracias.
Louis besó su sien, y siguió limpiando su cuerpo y luego lavó su
cabello.
Salieron de la bañera cuando ya había pasado una hora de estar
dentro, Harry volvió a sentarse en la tapa del inodoro, envuelto
en una toalla mientras dejaba que Louis le pasara crema por sus
ojos y un suave algodón, eliminado todo rastro de maquillaje
negro.
Lo mismo hizo con su cuerpo, cuidando todas las magulladuras y
dejando suaves besos sobre la piel. Necesitaba que Harry
entendiera que estaba bien, a salvo y que él jamás haría algo que
no quisiese. Pasó un bóxer por sus tobillos y lo ayudó a pararse
para subirlo hasta su cadera.
– Yo... – Comenzó Harry, Louis lo miró y amó el brillo que volvían
a tener sus ojos, sus mejillas teñidas de rosa y una sonrisa. –
Necesitaré ropa para ir a casa, por más que cruce el jardín, está
fresco para que corra en ropa interior. – Louis río por las
ocurrencias de Harry.
O tal vez se imaginó a Harry, con sus rizos húmedos, en solo unos
boxers negros corriendo por el jardín y dos gatos siguiéndolo. Si,
amó esa imagen que creó y no cree que sea capaz de borrarla de
su cabeza.
– No te dejaré ir a tu casa así. – Le dijo con una sonrisa y
acariciando su mejilla. – No te dejaré ir a casa esta noche.
Volvió a tomar las piernas de Harry para alzarlo al estilo novia y
llevarlo de vuelta a la habitación.
– ¿Dormiré aquí? – Preguntó confundido.
– Si, Harry. – Lo recostó en las sabanas. – Te he dado cuarenta y
nueve azotes, dos orgasmos, casi entras en un subspace dos veces
y te he hecho un daño psicológico. No puedes pasar la noche sin
tu dominante. No quiero que estés mal.
– No me has hecho un daño psicológico. – Dijo serio, mirándolo a
los ojos. – No tú, sé que jamás podrías.
– Me alegra que creas eso. – Besó su frente. – Ahora a dormir.
Apagó la luz de la habitación y volvió a recostarse en la cama
junto a Harry. Los tapó a ambos y luego tiró del cuerpo de Harry
para que se recueste sobre su pecho.
– ¿Louis? – Lo llamó Harry.
– ¿Sí?
– Se que no debería, yo... – Se notaba nervioso. – No estoy
confundido, te juro que no, solo que...
– Puedes decirme lo que quieras. – Lo tranquilizó acariciando sus
cabellos.
– ¿Puedes besarme? – Sintió como Harry se tensaba sobre su
cuerpo. – Yo se que no... y lo de anoche fue una sola vez, solo
que...
Louis no lo dejó terminar antes de subir su barbilla con dos dedos
y comenzar a besar sus labios.
CAPÍTULO 21: PATRICIA
Estaba cálido, demasiado para seguir durmiendo, pero sus
traicioneros ojos se abrieron y la cegadora luz del día terminó por
despertarlo. Lo primero que vio fue que estaba en la habitación
especial de Louis, lo segundo que vio fue que su almohada era el
desnudo pecho de él.
Se quedó estático unos segundos hasta que sintió algo que
acariciaba su cabello y levantó la vista. Louis estaba despierto
mirándolo.
– Buen día. – Susurró Harry, a lo que Louis sonrió como
respuesta.
– ¿Cómo te sientes? – Su mano comenzó a deslizarse por su
brazo desnudo.
– Bien, muy bien. – Se acomodó entre los brazos de Louis.
– Necesito ver tu cuerpo, bebé. – Dijo en un susurro mientras
corría a Harry de su pecho y se arrodillaba frente a él.
El cuerpo de Harry mostraba los resultados de los azotes que
había tenido la noche anterior. Su cuerpo se mostraba totalmente
rosado, su abdomen tenía marcas y hematomas oscuros, su cuello
mostraba las mordidas de Louis. El mayor sonrió antes eso.
Lo giró para ver su espalda y comenzó a trazar una línea por su
columna, tocando la piel de Harry que estaba caliente.
Harry sentía como un escalofrío pasaba por su cuerpo mientras
las manos de Louis lo recorrían.
– Iré a buscar crema, quédate así. – No llegó a responder cuando
el mayor ya se había ido hacia el baño.
No sentía dolor como tal, era como estar quemado como el sol.
Pero mejor. Si se movía en la cama y su piel quemaba por las
sábanas, su mente le recordaba que era Louis quién lo había
hecho y el placer que había sentido en ese momento, mientras su
miembro estaba duro, cuando Louis le hablaba sucio y sobre todo
cuando sentía sus labios alrededor de su cuello. Era un buen
dolor.
Dio un salto cuando sintió la fría crema y las manos de Louis
comenzaron a masajear su espalda, suspiró dejando que Louis
recorra toda la espalda y bajó a su trasero.
– Ay. – Soltó despacio por la impresión, bueno, tal vez si le dolía el
trasero.
– ¿Duele mucho? – Movió la cabeza en negativo.
– Fue la impresión, la crema alivia.
Sintió como Louis untaba más cantidad de crema y seguía
masajeando su trasero y luego bajo hacia sus piernas.
– Date la vuelta. – Harry giró quedando con su rostro hacia al
techo y bajó su mirada a Louis.
Louis lo miró sonriendo y tocó la punta de su nariz, dejando un
punto de crema blanca en ella, río ante la infantil acción del
mayor.
Sentía las manos recorrer su pecho, y acariciar suavemente sus
pezones que comenzaban a ser estimulados, suspiró ante eso,
tratando de controlar su miembro. Las manos bajaron por su
abdomen y luego por sus piernas. Ya sentía su miembro duro
contra el vientre.
– Lo siento bebé, pero tengo que pasar crema aquí. – Dijo cuando
posó la crema en su miembro suavemente. – Lo he azotado varias
veces. – Explicó.
– Mmm... – Gimió cerrando los ojos al sentir sus manos
acariciarlo. – Daddy, por favor.
Louis dejó de tocarlo para mirarlo fijamente a los ojos.
– ¿Qué sucede?
– Fóllame. – Louis negó con la cabeza. – Por favor. – Gimoteó.
– No, bebé. Tu piel está muy sensible, podría lastimarte. – Se
recostó a su lado y comenzó a acariciar sus rizos.
Pasaron unos minutos sin que ninguno diga nada, hasta que
Harry dejó soltar dos lagrimas de sus ojos y se escondió en el
pecho de Louis para que no lo vea.
– ¿Harry? – Negó con su cabeza. – Háblame.
– No es nada. – Dijo sorbiendo su nariz.
Es que en realidad no sabía que le pasaba, estaba bien antes, con
Louis sonriéndole y ahora solo quiere llorar.
– Mírame. – Lo ignoró. – Mírame, bebé.
Sintió los dedos de Louis en su barbilla, obligándolo a mirarlo. El
rostro de Harry mostraba sus mejillas coloradas, al igual que sus
ojos y sus lágrimas caían.
– Ey... – Dijo pasándole el pulgar por las mejillas para secarlas. –
¿Por qué lloras?
– No sé. – Contestó en un susurro.
Louis se enderezó en la cama, sentándose frente al respaldo y
atrayendo a Harry hacia él.
– Dime que sientes.
– Yo... – Dudó – Dijiste que no querías y yo... – Louis le sonrió.
– ¿Estás llorando porque dije que no iba a follarte? – Harry se
escondió en su pecho soltando otro gimoteo. – Bebé, estás
lastimado. No quiero dañarte.
Tomó entre sus manos la cara de Harry, limpiándole las lágrimas.
– ¿Sabes que es un subdrop? – El menor negó. – Cuando estás en
una sesión, liberas tantas hormonas, como la endorfina, que
pareces que estás extasiado. Y lo estás en realidad. Pero cuando
la sesión pasa y descansas, todas esas hormonas caen y
comienzas a sentir síntomas de depresión.
Harry asintió con la cabeza, pero seguía sin entender mucho.
– Necesitas descansar, hacer algo que vuelva a elevar tus
endorfinas. Ejercicio, un chocolate. Por ahora nos quedaremos
descansando hasta que te calmes ¿Sí?
– ¿No fui un buen sumiso? – Preguntó dudoso.
Porque así se sentía. Habían tenido una sola sesión desde que
Louis le había dado el collar y así amanecía. No la había
soportado, estaba totalmente marcado, y Louis no quiera follarlo
por eso.
– ¿Qué cosas dices? – Frunció el ceño.
– Yo no soporte la sesión y ahora no quieres estar más conmigo. –
Dijo despacio.
– ¿Es que no escuchas, cierto? – Le sonrió. – No quiero
lastimarte. Claro que quiero estar contigo, Harry. Debes relajarte,
es normal que te sientas así.
– ¿Es porque estoy feo, entonces? – Louis volvió a fruncir el ceño.
– Estoy marcado porque mi piel no soportó y ...
– Alto ahí. – Louis se movió de la cama dejándolo solo recostado.
Harry se hizo una bola, largando una lagrimas que salían de sus
ojos, y mordiendo la almohada para que no escuche su llanto.
– No puedo creer que se te ocurra decir que eres feo. – Le dijo a
los minutos cuando volvió, pero Harry no abrió los ojos. – Suelta
esa almohada.
Harry lo miró y Louis lo giró para que pueda verlo a la cara.
– No quiero escuchar decirte más idioteces como esas.
Harry vio el momento en el que Louis tomó la mordaza y la
abrochó alrededor de la cabeza de Harry, imposibilitándolo de
hablar.
91
– ¿Esto querías, no? – Asintió rápidamente.
Louis le tomó las piernas y lo volteó dejando su trasero a la vista.
– En cuatro. – Obedeció. Louis tomó las mejillas de Harry para
separarlas y lamer entremedio. – Quieto.
Trataba de obedecer, pero su cuerpo reaccionaba ferozmente a
los toques de Louis. Sentía como su lengua jugaba su entrada,
dejándola húmeda y agrandándola. Gimió al sentir como lo
penetraba con ella y quiso sentir más su toque llevando su cuerpo
hacia atrás.
– No me hagas azotarte otra vez, porque eso si te lastimaría. –
Gruño Louis al despegarse de Harry.
Louis metió dos dedos dentro de él y siguió jugando con su
lengua, los gemidos de Harry resonaban en la habitación
haciendo eco en ella.
– Gírate. – Le ordenó.
Harry se tumbó de espaldas en la cama, mientras Louis tomaba
sus piernas y las posicionaba en sus hombros, sintió cómo se
posicionaba en su entraba lo embestía de una sola vez.
– ¿Esto querías? – Las estocadas se hacían cada vez más y más
rápidas, tocando el punto de placer que hacía gritar a Harry. –
¿Qué estás feo has dicho?
Se apoyó en Harry mientras comenzaba a chupar el cuello del
menor, bajando por sus clavículas.
– ¿Qué no quiero estar contigo? – Levantó su cabeza para que sus
miradas pudieran encontrarse. – Mírame y mira las ganas que
tengo de estar contigo, bebé.
Harry asentía sin parar, mientras sentía como las primeras
lágrimas comenzaban a descender por sus mejillas, la saliva
comenzaba a escurrir a través de la mordaza y se movía sin parar
a causa del vaivén que hacían los cuerpos.
– ¿No entiendes como me pones todavía? – Gruñía.
Harry se sentía ido, como todas las veces que Louis lo tocaba,
sentía el placer comenzando a concentrarse en la parte de baja de
su vientre y las estocadas no paraban y tampoco aflojaban su
ritmo.
– Eres hermoso, bebé. Y más todavía con las marcas hechas por
mí. – Asentía con la cabeza. – ¿Lo entiendes? ¿Entiendes que
quiero tenerte siempre así? ¿Siendo mío?
Harry cerró los ojos y los jadeos que escapan por su garganta,
imposibilitándolo a gritar como deseaba. Louis volvió a devorar su
cuello y se dejó llevar por los placeres hasta que sintió como se
corría entremedio de los dos cuerpos soltando todo el aire que
tenía acumulado.
– Sí, así – Gruñía Louis sin parar con sus movimientos. – No sabes
cómo se siente que me estés apretando así. – Comenzó a moverse
más rápido, generando una hipersensibilidad en él. – Oh, bebé. –
Gruño dejándose caer sobre él en el momento que sintió como lo
llenaba con su líquido caliente.
Se quedaron recostados unos instantes hasta que Louis se movió
para quitarle la mordaza que le imposibilitaba hablar. Pasó su
dedo pulgar limpiando el mentón.
– ¿Cómo te sientes? – Le preguntó despacio
– Bien. – Le contestó. – Gracias.
Louis lo atrajo a su pecho y siguió acariciando su cabello.
– Nunca vuelvas a decir que eres feo o que no quiero estar
contigo, por más que tu cabeza te haga creerlo. – Harry asintió
sobre su pecho. – Lo que experimentaste es normal, solo tienes
que decirlo y hablarlo, ¿Si?
– Si, Daddy. – Louis sonrió.
– Vamos a tomar un baño y luego almorzaremos.
– ¿Almorzaremos? – Preguntó confundido. – ¿Qué hora es?
Louis giró su cabeza para tomar su teléfono que descansaba en la
mesita para mirar la hora.
– Son las dos de la tarde, bebé. – Harry se levantó para mirarlo.
– ¿No has ido a trabajar? – Louis le sonrió.
– No, algo me decía que debía quedarme contigo, seguiré a mi
instinto más seguido.
Harry le sonrió y caminaron hasta la ducha.
La mesa estaba servida cuando bajaron, pero no había rastros de
ninguna persona que trabajara en la casa, ni siquiera de Lily.
– ¿Dónde está Lily? – Preguntó curioso.
– ¿Has conocido a Lily?
– Si, he almorzado con ella. Es una hermosa mujer.
– ¿Almorzado con ella? – Frunció el ceño.
– Oh si, no te enojes con ella, yo insistí. Había tanta comida.
– No les pago a mis empleados para que holgazaneen.
Harry hizo una mueca, no quería que la dulce mujer se metiera en
problemas por su culpa. Aunque en este momento Louis parecía
un gruñón.
– No seas gruñón. – Abrió los ojos y se llevó la mano a la boca al
soltar aquello sin pensar. Louis levantó una ceja. – Lo siento,
Daddy. No quise sonar así.
– ¿Cómo quisiste sonar? – Preguntó serio.
– Solo... – Tragó en seco. – Es una mujer encantadora, deberías
conocerla mejor. – Le sonrió mostrando sus hoyuelos.
– Miau... – Dos animales llorando lo habían salvado de esa
conversación.
– ¡Hola mi bebé! – Tomó a la gata blanca, apoyándolo en su falda.
– Baja al gato de la mesa, Harry. – Le dijo Louis.
– Pero hace mucho que no la veo. – Hizo un puchero. – Su novio
me lo roba siempre. – Miro a la gata. – Si, tú me abandonas por él.
– Señaló al gato que se había acostado a sus pies. Louis torció sus
labios.
– Bien, pero come.
Harry asintió y el sonido del teléfono de Louis comenzó a sonar.
Aprovechó la salida del abogado para tomar pollo de su plato y
comenzar a darle de comer a ambos gatos, mientras reía por las
lamidas que le daban.
– ¿Me acompañas a la oficina? – Preguntó Louis cuando volvió.
–Claro. – Le sonrió. – Debería llamar a Niall, para ver cómo está.
– Niall está con Liam y Zayn. – Le informó. – Lo está viendo un
especialista en este momento.
– Oh, ¿De verdad? – Preguntó.
– Si, parecen una pareja con su niño que lo llevan al doctor— – Le
dijo a modo de chiste— – Estaba preocupado, parece que se
llevan bien.
– Sí... – Contestó dudoso, recordando que probablemente Louis
no sabía que en realidad ellos eran una pareja.
– Se que sabes que están juntos. – Harry suspiró. – No tienes que
ocultarme nada. ¿Cómo lo sabes de todas formas?
Harry se paró y comenzó a caminar junto a Louis hacia la puerta,
dejando a los gatos recostados sobre la silla.
– Niall me contó, la noche que estuvieron juntos. – Louis levantó
una ceja.
– ¿Niall siempre supo?
– No. – Se apresuró a responder. – Ellos creyeron que él dormía,
pero no lo hacía. Solo los escuchó.
– ¿Qué escuchó? – Preguntó con una ceja alzada
– Lou... – Se quejó, no le gustaba husmear en la vida de los demás.
Pero Louis esperaba una respuesta. – Se decían te amo. –
Contestó con las mejillas coloradas.
Louis lo miró fijo por unos momentos, luego solo asintió y
siguieron caminando hasta donde se encontraba Steve.
– Buenas tardes, Steve. ¿Cómo estás hoy? – Preguntó con una
sonrisa.
– Buenos días, señor. – Contestó más formal, por el hecho de que
Louis estaba detrás suyo. – Muy bien, gracias. ¿Cómo se
encuentra usted?
– ¡Bien! – Contestó con una sonrisa y luego subió a la parte
trasera del coche.
– A la oficina, Steve. – Dijo Louis y se subió junto a Harry. –
¿Desde cuando tienes tanto trato con mis empleados? – Preguntó
serio.
– No es trato, Lou. – Le sonrió. – Es ser amable.
Cuando Steve puso en marcha el coche Harry apoyó la cabeza
sobre el hombro de Louis, el cansancio de su cuerpo, haber
comido y el trayecto lo estaban relajando en demasía. Sintió como
la mano de Louis pasaba por su espalda y lo acercaba a él.
– ¿Tienes sueño? – Le preguntó en la oreja. Harry solo asintió.
21
Las caricias sobre su cintura tampoco ayudaban a mantenerse
despierto al cien por ciento, pero lo logró y llegaron al parking de
la cochera del gran edificio.
Louis lo sostenía abrazado por la cintura mientras subían por el
ascensor hasta llegar al piso 35.
– Buenas tardes Emma. – Saludo Louis a la recepcionista, tirando
de Harry para que caminen hacia su oficina. Luego del saludo
formal de la mujer, Harry también logró decir unas buenas tardes.
Caminaron por el pasillo de ventanales de vidrio hasta la
muchacha de cabello negro.
– Señor Tomlinson. – Saludó. – Harry, ¿Cómo estás?
– Hola Maggie. – Lo saludó el rizado. – ¿Bien y tú?
– Entra a mi oficina cuando termines. – Le susurró Louis en su
oído y se dirigió a su oficina, cerrando la puerta tras él.
–Muy bien, quería agradecerte. – Le dijo un poco ruborizada. –
Por pasarme el número de Cris. – Harry le sonrió apoyándose
sobre el escritorio, dejando ver sus muñecas. – Oh, ¿Estás bien? –
Le preguntó mirando sus manos.
– Si, si. – Le sonrió un poco ruborizado. – Me alegra lo de Cris, se
la veía muy feliz anoche.
– ¿Si? ¿Te ha dicho algo?
– Dijo que eras muy bonita. – Le guiñó un ojo, y vio como ella
seguía viendo sus brazos – En serio, no es nada.
– Perdón, es solo que... Había rumores de Louis, no sabía que eran
ciertos – Dijo murmurando, logrando que Harry riera.
– Oh, son muy ciertos.
– Es decir, yo pasé tu contrato... pero verlo en vivo es diferente. –
Sin sentir vergüenza levantó la manga del menor y siguió
admirando.
– ¿Nunca has visto a sus sumisos aquí? – Le preguntó curioso.
– No, jamás los ha traído a su oficina. Y tu contrato fue el único
que pasé, solo había hecho uno que sabía que era el que usaba.
Harry se quedó en silencio unos instantes, y luego entró a la
oficina con Louis. El hombre se encontraba en su escritorio,
leyendo unas de las carpetas que había tomado del escritorio de
Magda.
– ¿Has terminado de chismear? – Le preguntó con una ceja
levantada.
– Lo siento. – Le dijo un poco avergonzado y caminó hacia Louis,
sentándose en sus piernas.
– Te llevas bien con todas las personas. – Observó. – Eso es
adorable.
– Es solo que a Magda le gusta Cris y tendrán una cita.
– Ya era hora que se haya olvidado de su ex, no dejaba de llorar y
le tuve que dar vacaciones.
Harry se acomodó sobre el pecho de Louis sintiendo lo caliente
que estaba su cuerpo y volvió a relajarse. Como si su cuerpo le
pidiera dormir donde sea.
6
– ¿Puedo recostarme en el sillón? De verdad me estoy durmiendo.
– Puedes dormir aquí, si estás cómodo. No me molesta.
Harry asintió mientras Louis acariciaba su espalda y sentía como
sus párpados se cerraban lentamente.
No sabe cuando tiempo pasó, si minutos u horas, pero sentía
como voces susurraban a su alrededor. Aunque no abrió los ojos.
– ¿Para qué querías un chocolate? – Era la voz de Zayn. – No te
veo comer dulce desde hace años.
– Es para Harry, déjalo ahí. ¿Dónde está Liam?
– Subiendo, junto con Niall.
– ¿Trajeron a Niall?
– Si, lo llevamos al médico, no puede conducir. Le dijimos que
Harry estaba aquí y lo trajimos.
– Eso es bueno, Harry estaba preocupado por él.
Sintió como la mano de Louis se posaba en sus rizos, dejando
caricias.
– ¿Cansado?
– Subdrop.
– ¿Cómo se encuentra ahora? – Oyó la puerta abrirse.
– ¿Qué hacen? – La voz de Liam sonó más fuerte que los susurros
y ambos hombres lo callaron. – Lo siento.
– Se encuentra mejor, eso espero. Quiero tenerlo vigilado hoy.
– Uh... – La voz de Niall. – Era follarlo, no matarlo, Louis. – Harry
soltó una risita en el cuello de Louis sin poder evitarlo y Louis
apretó su cintura.
– ¿Así que te haces el dormido? – Le preguntó en su oído.
– Lo siento, me acabo de despertar.
Cuando abrió los ojos Niall y Zayn se encontraban sentados en las
sillas frente a ellos y Liam parado detrás de Zayn masajeando sus
hombros.
– No fumes aquí. – Dijo Louis en cuanto vio a Zayn sacar la caja de
sus cigarrillos.
– ¿Desde cuándo?
– A Harry no le gusta el humo. – Zayn levantó las manos y dejó los
cigarrillos a un lado.
10
Sin poder evitarlo, el rizado llevó los ojos hacia su amigo, quien lo
miró diciendo todo lo que Harry creía y asintió en señal. Niall le
dio una sonrisa sincera. Louis notó el gesto.
–¿Quieres ir con Niall a los sillones? En cuanto terminemos, te
llevaré a Venus.
Harry se paró y llamó a su amigo dirigiéndose a los sillones de la
oficina que daban al gran ventanal dejando ver la inmensa ciudad
a su alrededor.
– ¿Cómo estás? – Le preguntó señalando al cabestrillo que
sujetaba su hombro.
– Viviré. – Dijo como si nada. – Dos semanas de reposo con esto.
He hablado con Claire y no le ha gustado nada a la muy perra
pero no me queda de otra.
– No la escuches, necesitas descansar los músculos.
– ¿Cómo estás tú? Pareces que te han golpeado entre cinco y solo
puedo ver tu cuello y tus brazos. – Le dijo con una sonrisa.
Harry miró a Louis antes de contestar, el hombre hablaba con sus
amigos, sin escuchar la conversación de ellos, pero podía notar
como lo miraba de reojo. Sonrió antes de contestar.
– Excelente, fue una noche interesante.
– Si, veo. – Niall hizo un silencio. – ¿Qué sabe de los cigarrillos? –
Su tono de voz era un susurro.
– Anoche... – Suspiró. – Deb�