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LETRAS SALVAJES
Teruel en el tiempo
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Nacida en Vigo (Pontevedra), España, en 1966, Ana Pobo es fotógrafa y escritora. Ha publicado varios libros sobre
Teruel: Las huellas del pasado, en colaboración con su madre, Ana Castañer, una recopilación de fotos inéditas
sobre Valbona, Teruel (subvenconadoo por la comarca Gúdarjavalambre y el Aryuntamiento de Valbona), r; Te-
ruel Histora y Arte, ecopilación de fotos inéditas sobre Teruel Capital, algunos Pueblos, Instituciones Públicas de
Teruel y algunos turolenses (subvencionado por la Comarca de Teruel y el Excmo. Ayuntamiento de Teruel); y El
color de la ira, recopilación de fotos inéditas de la Guerra Civil en Teruel. (subvencionado por el Excmo. Ayun-
tamiento de Santa Eulalia del Campo, Teruel). Ha exhibido su trabajo fotográfico en España, Japón, Estados
Unidos, Moldova, China, Italia, Rusia y Francia, entre otros países. Algunas de estas actividades son: Exposición
en Ginza Towa Gallery Tokio Japón 2008; Exposición en la Galeria Tartaglia Art Vista Centro d`Arte e Comunica-
zione In colaborazione con la Galeria O+O de Valencia en Cartona (Italia) del 5 de al 16 de mayo del 2008; ex-
posición en La Galeria Jadete Galleries de Nueva York del 5 al 30 de Mayo del 2009; seleeccionada en “La VI Bienal
Internacioinal de Arte Siart,” Bolivia, en 2009, donde fue una de las cinco 5 personas seleccionadas para represen-
tar a España (la obra fue donada al Museo de Siart); seleccionada para representar a España en la Bienal Fotografía
y Arte Digital 2010 San Francisco del Monte de Oro, en San Luis (Argentina); Foto seleccionada en la “Convoca-
toria Mail Art ColorMii” para la exposición en The Museum of Instant Images, en loa Países Bajos, diciembre 2010;
foto seleccionada en “Mail Art 2011 Message in a Bottle,”expuestas en Stanberg, Alemania; foto seleccionada por
The group of young artists of Mordovia (Moscu) HUDSOVET para participar en el proyecto mail-art project
"Time. Septiembre 2011; foto Selecciona para participar en la exposición de Jorge Valdés, con el Tema “El per-
fume,” en "El Escarabajo Convoca a los Artistas y Mail Artistas del mundo a participar y sumarse a la colección
Escarabajo,”México, en septiembre de 2011; foto seleccionada para la Décima Edición para el Libro-Agenda Fo-
tográfica Rendija 2012 “Por que la verdadera muerte es el olvido”, concurso fotográfico “Sueños”; Fotos seleccion-
adas por El Museo Municipal de Artes Visuales, de la ciudad de Concordia, Argentina, para el II Salón “Bicen-
tenario,” Edición 2011 de FOTOGRAFIA, que tiene por objetivo valorar y difundir la producción de los artistas
contemporáneo; foto seleccionada para la exposição; fotos seleccionadas para participar en el “1er Fotofest Latitud
0º Internacional,”en Quito (Ecuador), en 2011; sxposición organizada por El Instituto Chileno Norteamericano de
Cultura de Valparaíso, con motivo de la exposición "Arte Postal, mensajes positivos,” en Galería "Lucrecia Acuña,"
en Valparaíso, Chile; fotografía seleccionada para el fenómeno internacional de arte “pequeño,” del Centro de
Arte Contemporáneo de Rochester (RoCo), Nueva York, en 2012.
Tsukioka Yoshitoshi: “Luna en Itsukus-
hima,” xilografía (1886).
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Lo ínfimo
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—Hay agua por todos lados. Un lago. Profundo. escarbar; cuando parece que no respira, la inmovili-
Tengo siete años y estoy arriba del deslizadero. En dad estatuaria de su rostro desaparece y sus labios-
bañador. El cabello a lo garçon, una de niña de los 70... quiebran el silencio:
Lorna hace una pausa. Traga la distancia entre no- —Miro a la cámara, al espectador. Me encuentro con
sotros, pero no me mira: sus pupilas atraviesan mi el lente, aparece el miedo. Miedo de caer, pero quizás
cuerpo y ahora se detienen arriba del deslizadero con más miedo de no poderme arriesgar. Miedo al fra-
los siete años en su pequeño cuerpo. Sentada, la veo caso.
alejarse. Veo también el reverberar del agua en su gar- Siempre en pos de la imagen, sus pupilas se detie-
ganta, un movimiento que se gesta en su cuello al tra- nen en la pared iluminada por las 3:00 p. m. Según su
gar la nostalgia con la saliva. Ahora su mirada atra- descripción, nos percataríamos de que la niña mira di-
viesa la ventana persiguiendo lo que acaba de descri- rectamente al espectador, aunque en realidad, la niña
bir. Los ojos entrecerrados, como si atrapara la ima- –el objeto del lente– mira al fotógrafo. Me cautiva el
gen, la de esa niña en bañador que se cuela entre no- juego del doble espejo, al igual que en el famoso cua-
sotros. dro de Velázquez, cuando intercambiamos el puesto
El ruido de la calle acentúa la firmeza de sus pala- con los protagonistas ausentes, los reyes a los que está
bras y, lejos de impedirle la concentración, le facilita retratando. Lorna es tan real como la destreza de es-
el regreso a través del tiempo; el zumbido de los autos capista que despliega ante mis ojos. Está allí y al
como un mantra, el corear de los cláxones como mismo tiempo se ha ido lejos. Debo preguntarle algo.
música de fondo para que aflore el recuerdo. Y, sin embargo, espero que mi pregunta no la dis-
Por primera vez en tres semanas, se ha decidido a traiga.
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—No, usted no comprende. Yo no recuerdo nada a foto. Es la foto de la duda, pero ya pintada de miedo
color. Como si no hubiera existido en mi vida. Sé que por la decepción que produciré en él. Y no puedo salir
el bañador era rojo porque mi madre lo conserva junto de la foto. No puedo salir de ese momento en que me
con otras pertenencias de mi infancia, pero no podría encuentro arriba del deslizadero y no hay color en los
decir que recuerde el color del deslizadero, del agua... paisajes de mi memoria, ni nada existe más que la mi-
¿es azul o verde el color del lago? No es algo predeci- rada de mi padre, el lago y el miedo.
ble, en realidad, de no saber que el cielo es azul no Dicho esto, Lorna cae en un abismo de silencio.
podría imaginar el color del cielo no solo en esa foto- Estos son los momentos más difíciles. Aquellos en
grafía sino en toda mi infancia... ¿Me entiende? los que debo contenerme y aferrarme al lápiz para no
Sí que la entendía. Y era importante que no se lo di- abrazarla y sacarla de ese tobogán, de ese deslizadero
jera expresamente para no callarla, porque ahora es- en medio del lago donde la ha hecho encaramar su
taba teniendo una de esas rachas donde Lorna se ex- padre y de donde nadie puede bajarla. Eso es, ¿cómo
playaba y no paraba de hablar, donde latía cada uno subió allí?
de los fonemas en sus palabras, donde quizás po- —No me lo ha dicho: ¿cómo subió allí? ¿Cómo llegó
dríamos encontrar el hilo de Ariadna en ese laberinto a estar arriba de ese deslizadero? ¿Su pelo está
que consumía su vida. Me remití a mirarla para de- húmedo en la foto? Si hay rastros de humedad en su
jarla hablar: cuerpo y en sus cabellos, entonces usted supo lo que
—Está el lago y yo estoy arriba del deslizadero. No era la profundidad, y por eso, con justa razón, tiene
hay nadie alrededor. Aunque es poco probable que miedo, Lorna... Porque usted me ha dicho que le cos-
hayamos ido solos mi padre y yo al balneario, no los taba nadar.
veo en mi mente ni en la foto, no lo recuerdo. Proba- —Estoy seca allá arriba.
blemente mi madre esté sentada sobre la hierba en la —¿Está segura?
orilla y sostiene a mi hermano mientras me vigila. Su- — Sí, estoy seca.
pongo que hay cosas sucediendo alrededor, pero yo
solo miro a la cámara y estoy asustada porque dudo,
y, sobre todo, porque voy a decepcionar a mi padre. 3
En el momento en que él toma la foto no puede sa-
—Negro, por favor. Y un vaso de cognac.
berlo, pero yo ya lo sé, sé que no saltaré y que lo voy
Espero a Joaquín. Va a contarme lo de su mujer, pero
a decepcionar. Ese es el momento en que él toma la
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Sobre todo dice que me devolverá la plata que le clinación de sus rodillas que la mantiene aferrada a
presté. No me interesa que me la devuelva. Más me los barrotes. Sus manos se aferran a los tubos de hie-
interesa que no me jorobe. Sabe lo que tiene que hacer. rro oxidado en la cima del tobogán.
Pero llegará tarde y volverá a retrasarme para mi Lorna se siente sola en la cúspide. Su padre aguarda
primera cita. Es lunes. Detesto los lunes. Tienen un sa- detrás del lente. Aguarda a su niña que saltará.
bor amargo que hacen que quiera endulzarlos con el Aguarda.
cognac. Se impacienta.
La mujer de la barra me mira. Es guapa. Le sonrío. Lorna muerde su labio.
Tomo el licor y lo vierto en el café. Me bebo la gloria. Es allí cuando flexiona su pierna. La rodilla que-
No puedo dejar de pensar en Lorna. Sé que no es pro- brada en la imagen, el labio con los dientes incrusta-
fesional. Sé que podría ser su padre. Pero no lo soy. dos contiene el llanto.
No conozco a su padre porque no aparece en las fotos. Lorna tiene miedo.
Todas han sido tomadas por él. El padre grita.
¿Cómo habrá llegado arriba del tobogán esa niña? Siete años paralizados en el séptimo escalón.
Si está seca no pudo haber nadado. Imagino los bra- Lorna no saltará.
zos de su padre alzándola a la altura de los hombros.
Allí la sienta. El padre nada con la niña montada sobre
su cabeza. Es curiosa como un delfín, pero no está en 4
el mar: está en medio del lago. Su padre no le habla.
La deposita en el primer peldaño a ras del agua y la Hoy llega temprano. Trato de llevarla al escalón
deja allí. Él regresa a la orilla y toma la cámara. incómodo de la última sesión.
Ella se queda quieta y pronto comprende que no —¿Recuerda cómo se bajó?
puede hacer otra cosa que subir. —¿Cómo?
Lorna sube. —¿Puede decirme cómo se bajó del deslizadero?
Sube los escalones. Lorna traspasa mis pupilas. Atraviesa mi raciocinio,
Son siete o seis, igual cantidad que los años que mi intelecto. La mirada de Lorna es una daga que
tiene la pequeña Lorna en esa fotografía sin color. hiere mi objetividad. La objetividad quebrada no me
Cuando ha llegado al último de los escalones, adopta- sirve; el sentimiento es estorbo en este trabajo. A un
una posición entre sentada y parada, una pequeña in- lado queda el equilibrio de la jornada y en el medio
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ha salido el sabor del trago. Allí quiero abrazarla. En siempre, fuera de la fiesta, en el umbral del último bar
esta tarde partida. En este vaso de soledad que me abierto en la ciudad. Claudia es estirar la noche hasta
bebo los lunes antes de encontrarnos. donde asome el día y caminar decenas de cuadras
Mis ojos quieren ver su labio mordiéndose. No la cantando, con la botella en el bolso y la otra en las nal-
niña Lorna con el corte a lo garçon, sino a la mujer gas de Claudia. Claudia es el apartamento a oscuras
Lorna, la misma que permanece en esa trampa incrus- con la llave que se cae al entrar y luego coger a Clau-
tada en un lago sin color. dia, coger el perfume de la nuca de Claudia, la gar-
Ella no dice nada. Está buscando el pedazo de pa- ganta de Claudia, el lomo de Claudia en mi rostro, el
sado que la fotografía no le muestra. Esa fotografía, la paraíso sobre la alfombra y Claudia en el baño y en la
que tiene en su mente. No la verdadera. bañera el cabello humedecido de Claudia que siempre
—¿Conserva usted la fotografía, Lorna? Me gustaría está dispuesta a humedecerse, a nadar, a flotar y a
que la viéramos. ¿Puede traerla la próxima sesión? nunca dejar de gritar. Claudia, nunca arriba, siempre
—La tengo. Está en un álbum, pero no me he atre- abajo, sorbiendo, chupando, metiendo sus dedos
vido a verla. mientras la veo, nunca tímida, nunca callada. Siempre
—Debemos verla. sonando y endulzando sus ojos con una música ima-
ginaria. Sin pasado. Sin miedo. Claudia saltaría de
cualquier tobogán, aunque el lago estuviera seco.
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—Es una excelente foto para ser de aficionado. su vida. Pensé en ella con un pequeño dolor en el pe-
—¿Nota que me muerdo el labio? cho. El dolor del deseo y la nostalgia.
—Sí, es muy evidente. Y la mirada también es como Algo como la sensación que se oculta en la palabra
la describiste. Miras a la cámara. A las modelos les re- saudade. Lorna. Lorna me provoca saudade. Ella y su
sulta difícil mirar a la cámara, imagino que lo sabes. fotografía. La imagino detenida en el séptimo escalón,
Es lo que más les cuesta. antes de que el lente la capturara en el último. Sau-
—Las modelos no tienen miedo a lo que tienen en- dade, cada letra de la palabra coloreando la fotografía
frente. y de pronto me olvidé, por un largo instante, que en-
—En cierta forma es así: tienen miedo a lo que no frente de mí tenía a Joaquín.
puedan sacar de sí. En cambio, tú temes a lo que tienes —¿... que si lo harás?
enfrente. —¿Qué cosa?
—Y también debajo. —No puede ser, ¿dónde carajo estabas?
—Cierto, y también le temes al lago. Lorna, te has Joaquín tenía la amargura del interlocutor que ha
puesto a pensar a qué le temías más: ¿al lago o a tu sido
padre? largamente ignorado. Pero no podía ser de otra ma-
Lorna empezó a guardar su cuaderno. Hizo sonar nera: Joaquín en los últimos siete minutos era sin más
las llaves con sus dedos antes de cerrar la cartera. Nos ni menos eso: el interlocutor largamente ignorado.
miramos un instante. La acompañé a la puerta. —¡Que si esperarás a que Claudia te llame por oc-
tava vez! ¿O vas a llamarla?
Joaquín tenía razón. No podía dejar que el siete
7 abando- nara mi vida ahora que ya había entrado en
ella. Empecé a marcar el número de Claudia, con la
—¿Siete llamadas perdidas de Claudia? única intención de que el número de veces de sus lla-
—Sí— no me parecía divertido admitirlo. Además, madas no superara la séptima vez.
el siete era un número que últimamente se estaba me- —Aló, ¿Claudia?
tiendo mucho en mi vida. Pensé en Lorna. La pensaba Joaquín sonreía. Se había sentido útil atándome a
hablando distendida, con la pañoleta rosa que colgaba una cita sin destino ni futuro. Una cita al número in-
de su mochila, que arrastraba en los pasillos, y levi- cierto que se llamaba Claudia.
taba sobre la alfombra mientras describía el reflejo de
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ciente para conservarlas. Al haber construcciones ese tembloroso cuerpo. Me quedo mirándola. Ella
nuevas en el área, la arena utilizada traía pequeñas quiere asegurarse de que la escuche bien. Ante mi si-
conchas, incluso, caracoles enteros. Adoro los caraco- lencio, o más bien, ante mi indecisión, ella insiste en
les. su pregunta.
—Lorna, usted llegaba a la casa y ¿dónde colocaba —Entender a la gente, ¿usted trabaja entendiendo a
su colección de hallazgos? Normalmente las madres o la gente? Porque usted no es policía.
los que viven en casa se muestran interesados en sa- —Ayudo a la gente a que se entienda. Entenderlos
ber lo que traen sus hijos de la calle. ¿No le revisaban no tendría sentido si no fuera para que ellos también
sus bolsillos? lo supieran. (Esto es falso, no logro entender a Lorna
—No. Y yo estaba a salvo porque no iban a hacerlo. y tampoco he logrado que ella se entienda. Hoy can-
celó la sesión. Nunca lo ha hecho).
—Señora, ¿por qué lo hizo? Si se siente cómoda,
9 claro, o podemos retomar esta conversación cuando
usted guste.
La policía ha terminado su trabajo y el mío apenas Temblaba ahora con menos vehemencia, como si
comienza. Me tomará unas horas. Entro al despacho estu- viera acostumbrándose a la falta de calor de su
con vidrios oscuros y la mujer está sentada frente a la propio cuerpo. Porque la habitación estaba caliente, y
mesa. Tiembla. un té caliente estaba también dispuesto sobre la mesa.
Su temblor es suave y predecible como el de una El frío emanaba de su propio cuerpo. Y yo lo podía
hoja golpeada por la lluvia. sentir, en el medio metro de distancia que nos sepa-
Ella mira y parece no mirar sino derramarse en las raba la mesa.
sobras de la tarde. Entro de lleno: Me pide que la deje pensar un rato. Lo hago. Me le-
—Dígame, ¿por qué lo hizo? vanto de la silla y camino. Mi mente la trae de vuelta,
Ahora su temblor se humedece, diría yo con la di- a Lorna. La imagino sentada en la mesa, ocupando el
rección de su aliento. Se humedecen las cortinas, las lugar de esta mujer que tiembla. ¿Por qué canceló la
paredes también cuando sus ojos las recorren. Y al sesión?
instante se encuentran con los míos.
— Me gustaría entender...
—¿Es su trabajo? —irrumpe de pronto una voz de
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ya sé nunca la misma
es verano pero siempre ella
las costumbres ajenas
un día se abandonan profunda
hasta en la superficie
faltan las bocas rojas
de las tías viejas canto dorado
la torre de copas bajo el sol
la discusión destello blanco
la risa bajo la luna
la música
del loco del pueblo constela un orden
que pasa a saludar silencioso
después de las doce todo movimiento gravita
en su orbe
demasiada falta
con arrojo
algunas almendras deviene
sosiegan ausencias piedra preciosa
talismán de radiancia
principio
Piedra chata y redonda de todo encuentro
la soledad
cristal
no se arroja por donde se mira
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hoy busco
Desde que como flores construcciones leves
se perfumó el silencio esas
me crecen pétalos entre las canas que se sostienen desde arriba
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Bestiario
Deleite Huérfanos
Dormir contigo ha sido un placer ¡Siempre soñé - “¡Jamás volveremos a celebrar otro alegre al-
con ser mordida por un crótalo! muerzo en familia!”- gimieron con tristeza los escor-
piones jóvenes, mientras masticaban golosos los res-
tos de su madre.
Enemigos
El Harén
Mi sueño es ágil y voraz. Duermo junto al
enemigo. Cada noche nos mordemos sin rencores, - “Estoy hasta la coronilla de que mis amantes
aquí, en el serpentario. sean los más inútiles zánganos”- chilló la abeja reina,
mientras destripaba al último miembro de su harén.
Noche de bodas
La estrategia de la Mantis
- “¡Amor mío: esta noche quiero que tu cuerpo es-
tremecido penetre absoluta, irrevocable y eternamen- De acuerdo al último consenso mundial de biólgos,
te en mí!”- cantó con violencia la viuda negra, en me- la población de manteses religiosas sufrió un abrupto
dio del festín.
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Bleeding
La explosion
Amazona
Lo que tanto temía ha ocurrido: un terrible caño-
nazo abrió un agujero en mi cabeza, y ahora, por ese
He regalado mi seno derecho a mi amante. Ése era túnel, se escapa infinitamente tu nombre.
su más preciado fetiche. He dejado que juegue con
areolas y turgencias y ese raro gusto de la miel y la
leche. Yo, a cambio, probé el amargo sabor del vacío Flechazo
y recibí un arco y una flecha. Desde entonces soy la
mejor guerrera de una lúdica comarca donde se con- -“Veni. Vidi. Non vici”. - Cuando se quitó la
funden besos y abandonos, juegos y estertores, gritos venda, erró el disparo. Desde entonces, manco y cojo,
y susurros; promesas y mentiras, traiciones y esperan- Cupido abandonó sus prácticas de tiro al blanco.
zas. ¡Donde asestar el golpe es el mejor trofeo!
Curiosidad
Sumiso
-¿Te quejas de ese pequeño hueco que te hice en el
- “Dispárame toda la artillería de tu cuerpo”- ella pecho, justo en el espacio intercostal izquierdo, y me
suplicó fogosa. Galante, él le obsequió una ráfaga con llamas asesina? ¿Acaso no te dije que tenía que buscar
su M-16. tu alma?
¿Tienes? ¡Tampoco veo el corazón!
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Mi casa II
Mi casa es un laberinto que arde en niebla y es- No te lleves de los consejos de Masters y Johnson, ni
de Nancy Álvarez u otro gurú de la sexología. Tam-
panto. Mi laberinto es una casa que eternamente ha-
poco prestes atención a los horóscopos, ni a un tal
bito y poseo, sin cruzar sus umbrales. Diríase que ella
Walter Mercado.
y yo sucumbimos al mismo maleficio: deambular en
la zona gris de los bordes, siempre en búsqueda de la
llave. Ni siquiera estamos seguras de que en sus ne-
III
gras mazmorras todavía habite un minotauro, pero no
es un juego este pas de deux de inevitable extraña-
No te lleves de los consejos del cura, de tu madre, ni
miento mutuo: mi casa y yo siempre vivimos al límite,
de tu propio corazón.
al acecho, en los extremos inexplorados de nuestras
más crueles y calladas sospechas.
IV
Consejos Antes bien, ríete y comienza a ver el amor como lo
que es: una enfermedad hilarante, un extraño desva-
Joven amante: río de los dioses.
I
V
Nunca leas el Ars Amatoria, el Cantar de los Canta-
res, el Kama Sutra o el Ananga Ranga; mucho menos
Vete de paseo por el barrio, por la tienda; visita el
La Perfecta Casada si eres mujer (piensa que ya Fray
manicomio, el prostíbulo y el cementerio.
Luis de León duerme eternamente junto a los necios
que en el mundo han sido).
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VI
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Despeñándose en v o l t ə r ə t ɐ s
cae agua secreta
al norte de mi entraña,
al sur de mi garganta,
al oeste de mi izquierda;
En mi raya horizontal
oigo ESA OTRA VOZ sedal.
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Combatió en llanura
[que asila mi morada fugitiva]
Perfume Salvaje
Perfume
que huele
de arriba a bajo
a esencia salvaje
de-prado solo
de-solo
o:
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post-modern hedor
¿No es al que hiedes
de pies, cabeza y frente
en cada paso que das
ya en tus huesos?
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o cé
a ni
c o;
se empotró en el verso,
que se oculta despiezado en la sangre de mi mano.
Mi terceto bueno,
hoy casó mi lodo con rugido de hojalata;
¡ayayay!... de aquí mis ayes cuando en retornos muero
en esas calles de vueltas mediocres,
comiéndose las migas de mi anhelo como un pan.
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Griselda llegó luciendo su sonrisa entrenada de ayer en la noche la trampa tardó en abrirse. Un mi-
modelo. Por petición mía, traía puesto el traje negro nuto más y quedo calcinado.
que le regalé en nuestro primer aniversario; el escote Me acerqué a ella y, sin prisas, cerré la caja suave-
en su pecho hacía evidente el contraste entre la tela y mente, no olvidando poner los tres seguros. Ninguno
su piel blanquísima. Se veía hermosa y etérea, como de los dos hablaba. Ella sonrió una vez más, ahora so-
la niebla envuelta de la noche que precede al precipi- bre su hombro derecho. Yo tomé el serrucho y lo ex-
cio. hibí en todo lo alto. Recuerdo haberla visto con ter-
Con un ademán le indiqué que se acostara. Desde nura antes que los dientes de la hoja metálica entraran
que trabajamos juntos, ella cumplía mis órdenes en el en la rendija del truco. Hubo gritos, muecas, sangre.
más respetuoso silencio: sacaba mi sombrero, prepa- Finalmente, hice girar la mitad del cuerpo, que iba de
raba la mesita con las copas, cambiaba la baraja. la cadera hacia abajo, y mostré ante ellos los pies pe-
Ahora estaba allí tendida, recibiendo en sus ojos el re- queños de Griselda junto a su cabeza. Quedaron ató-
flejo de un círculo luminoso como luna; ojos grises nitos.
que no volteaban a mirarme, no sé si por costumbre o Cuando salía por la izquierda del escenario, mi pú-
remordimiento. blico todavía esperaba que, detrás de la bomba de
Yo confiaba ciegamente en Griselda, incluso no humo, Griselda caminara hacia ellos.
pensé mal cuando ocurrió el accidente del cuchillo.
Después me enteré de la existencia de Gilberto. Vino
un mes de insultos y reproches mudos, ella en su ac- El Mabrat
titud de sumisión fingida y yo cada vez más torpe en-
cantador de tigres. En un arrebato, alzó la voz di- Aquella mañana el doctor Loew Ben Bezalel bajó
ciendo que me abandonaría. Yo no le creí hasta que temprano a su laboratorio, aseguró la puerta por den
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las piernas se rinden al cetro monárquico. cerdote principal sintió tal rabia por haber fallado en
Acaso haya una equivocación y la Gárgola no esté el ritual que ordenó cortar las piernas de Citlalin;
adoptando la pose del filósofo, la del gato en cuclillas; luego, con frenesí, hundió sus dientes en los sangran-
tal vez esté tomando impulso con todo su poder de tes muslos.
roca para aventurar el vuelo que impida la ignominia, Esa mañana, Hernán Cortés tocó la isla de Cozumel;
el recuerdo del hombre que algún día fue. le acompañaban poco más de medio millar de hom-
Mañana alguien se encargará de barrer los escom- bres armados.
bros de la calle.
Última cena
La favorita
“Me encantan las mujeres; no puedo tolerar su
A la bella Citlalin la eligieron entre 21 doncellas perfección sin poseerla”, dijo el criminal en su de-
para ser sacrificada durante la penúltima luna de fensa. Cada noche soñaba con una mujer diferente;
Atalcahuallo. Antes de que la obsidiana hiciera brotar los callejones y el puñal siempre eran los mismos.
el rojo manantial entre los pequeños senos de la mu- Una madrugada, la chica de ojos marrones sacó una
chacha, ella ofreció bailar para Chalchihuitlicue. Los pequeñísima pistola de la nada y pronto Jack se vio
sacerdotes, acostumbrados a que las víctimas quisie- rodeado por agentes y fotógrafos. No obstante, el nú-
ran postergar el sacrificio aunque fuese por unos mi- mero de víctimas que había ultrajado, el juez se portó
nutos más, condescendieron. Según los testimonios indulgente: lo sentenció a cadena perpetua.
que aparecen en las Crónicas de los tiempos del infra- Durante 37 años, Jack ha trabajado de cuatro a
mundo, escritas por el fraile Diego de Zetina y recopi- nueve de la noche en la misma librería; lo recuerda
ladas por el doctor egipcio Kavalali Zaghlul, Citlalin muy bien porque coincidió con el año en que co-
danzó con tal perfección y encanto que maravilló a menzó a purgar su condena.
todos los presentes. Los sacerdotes, embelesados, de- Todas las noches, después de cerrar el negocio, se
jaron que la danza continuara hasta que con la pri- va caminando a su cuarto de vecindad. Antes de acos-
mera luz de la aurora, la misma Citlalin dio por ter- tarse, cena abundantemente, no vaya a ser que en la
minado su acto. Era demasiado tarde para realizar el madrugada el juez cambie de opinión y lo envíen
sacrificio; no obstante, al romperse el embrujo, el sa- temprano a la cámara de gases.
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De dos males
en las tuyas. Con cuánta destreza dibujas en el aire
Entre la maleza oscura del Edén descubrí su seno una mariposa al cruzar el nudo. Las tuyas son mis
desnudo, su andar de pantera. El cortejo fue la envi- manos que lo aprietan.
dia de todos los reptiles y su grito de placer, el delirio Tú, frente a mí, como en un espejo oval; ante mí,
de las aves migratorias. Después, recostada sobre mi como un autorretrato, la cara encapuchada. El espejo
vientre aún húmedo, algo dijo de su origen de hueso que se cierra igual que un guiño de Dios a la hora
y nupcias por conveniencia. Fue entonces que pensé sexta. El espejo, Dios, yo hecho a tu imagen y seme-
en el manzano. El plan se desarrollaba a pedir de boca janza, a piedra y mazo, a costilla rota. En el espejo, la
hasta que llegó aquel intruso con su lengua más filosa cara encapuchada de un desconocido que se sacrifica
que la espada entre sus manos. por todos los hombres para que tú vivas en el espejo
Todos saben el desenlace de esta historia; lo que ig- de todos los hombres encapuchados, tristes, ama-
noran es que años después me encontré con un cam- rrando la soga al cuello de un desconocido que brinca
pesino decrépito que a la sombra de un árbol acari- del árbol de Judea.
ciaba sus pies encallecidos. Antes de poder escabu-
llirme tronco arriba, me tomó por el cuello, recono-
ciéndome. “Eres tú, Malévola”, dijo. “Por tu culpa me Broma de Afrodita
he cansado de arar la tierra donde se esparce mi des-
cendencia como una peste. Si sólo se trataba de poseer Sólo borracho lograba controlar su pulso y así ta-
a Eva, ¿por qué no me la pediste?”. llaba la más hermosa figura femenina. Con la copa en
Luego aflojó su mano, liberándome. la mano pasó la sierra por última vez entre los senos
Fue mi culpa. No cabe duda que el hombre era sa- de Galatea. Su perfecta existencia fue efímera. El
bio. ¿Quién lo imaginaría? hombre cayó muerto sobre su obra reduciéndola a su
estado original de hielo de cantina: su corazón no
pudo soportar tanta belleza.
La hora sexta
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Diáspora
Las Antígonas
se dispersaron por el mundo-
vagan- almas migrantes-
Nacieron- se reencarnaron-
murieron- vivieron- se sublevaron-
Rebeldes e inconformes-
abortaron la sumisión-
se divorciaron del silencio-
se casaron con la libertad-
bendijeron al amor y a su diversidad-
conquistaron su sexualidad-
gobernaron su reproducción-
parieron múltiples orgasmos- múltiples-
Se nombraron jefas de sí mismas-
repudiaron el sexismo- la cosificación-
se entregaron a la alegría-
no las avergonzaron sus lágrimas-
Se bautizaron en el amor-
abrazaron la fe en la justicia-
adoptaron el diálogo-
comulgaron con lo imprevisible-
coquetearon con los abismos-
bailaron con las feas-más lindas-
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nunca más
liturgias de santidad-profana-
Más siempre compañeras-
más siempre compañeras-
más siempre compañeras-
más siempre compañeras-
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Nube errante
Todo sigue aquí:
el patio con sus mangos
la terraza y las estrellas
la calle-cita empedrada
luna y poesía
el murallón de graffitis des-pintados
la gama de lapachos adornando la vereda
Todo sigue aquí:
este afán de versos- este sueño loco
existencial insomnio
garabatearse el alma a cuenta-gotas
gotearse garabatos al insomnio
insomniar-se el alma de existencia
Sé que podrías volver sobre tus pasos
y observarlo todo con viejos-nuevos-ojos
y pasarte nuestros tiempos como una película
Sepiar-nos
que te lluevan nuestras vidas
ese gris-documental que tanto asusta
y hace más serias las historias
No somos de documental
no- no lo somos
Sé que podrías venir y re-pasarte
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Y conocí a Dios
Una tarde de domingo me hallaba con el calor de — Una noche fresca me dormí más temprano de lo
siempre, en el mismo patio y con los mismos planes: acostumbrado. Había tenido una tarde de mala suerte
cuando se hiciera de noche, iría al parque algunas ho- jugando dominó. No sé cuánto tiempo había pasado
ras. Esperaba ver chicos de ambos sexos aparentando pero me levanté de un sobre salto de la cama cuando
ser mayores, algunas futuras parejas y uno que otro sentí una mano sobre mi espalda. Alguien que no se
borracho. El destino tenía sus propios planes y me dejó ver, pero que tenía la voz de macho, me llevó has-
hizo parte de ellos, él nunca pregunta. ta un lugar que no era mi casa. La luz y el humo no
Llegó Julián vestido como nunca lo había visto: ele- molestaban mis ojos, sí el fuerte olor a azufre. Mujeres
gante y arreglado, pasos lentos y una sonrisa gigante. desnudas y hermosas con largas cabelleras había por
Según dijo quería contarme algo. La gente siempre se doquier. Los hombres también estaban sin ropas y no
queja de que Julián trae mala suerte y habla mucho. tenían melenas, tenían alas. Mi asombro no sorpren-
— Hoy te harás un hombre. dió a mi raptor. El miedo siempre empieza por los
No temí a su advertencia. Tengo 23 años ya. Me pies y ya los míos comenzaban a enfriarse — sigue ca-
acompañó al patio y empezó a contarme. Mis padres minando — me decía él. Comentó que los ángeles su-
dormían bajo el metal que nos guarda del sol y la llu- fren cuando se llenan de carne sus cuerpos. Sus pasos
via. dejaban huellas sobre una alfombra morada. Quise
— Hace ya quince años que diariamente tengo este detenerme, no pude. Tocó mi cara y mi lengua se hizo
sueño. Creo que otros dirían que es una revelación—, de oro y muy pesada. La próxima habitación tenía do-
su voz se hizo irreconocible. Antes de decirme esto Ju- ce sillas dispersas por las esquinas, que también eran
lián había apagado su cigarro. Sabe que le tengo asco doce y estaban vacías. Noté que eran hechas por ma-
al tabaco. nos judías. Caminé medio día y al final de la casa ha-
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llé un ser vivo, para que me creas diré que es un hom- Ya no noté hombres ni mujeres. No había sillas ni es-
bre, no voy a contradecirme. Su cara dibujada era her- quinas. Más humo y azufre sí. Una larga escalera me
mosa y contrario a lo que esperaba, no tenía barba, su pondría de nuevo en mi cama. Ya mi lengua no era de
cabello es blanco, ojos negros, ya no recuerdo si eran oro y pude hablar (preguntar), pero no lo hice. Quise
redondos, boca parecida a la mía y estaba completo quedarme en aquel lugar. Mi raptor indicó los escalo-
su cuerpo. nes. Desperté otra vez y aquí me tienes contándotelo
Traté de detener a Julián de seguir contándome esta para compartir el susto.
locura, no se dejó y mandó a callarme. Julián hablaba solo, yo había caído muerto ya.
— El hombre nuevo me dijo con ambas manos que
me acercara y yo obedecí. El raptor se quedó afuera.
Ambos reímos como cuando saludamos a un conoci- Sofisticada
do en la calle. Antes cuando fue joven era un gigante.
Según pasaron los días, que en su caso eran siglos, se La poesía le dio fama a Paola Mochis, sus cuentos le
hizo más chico. Parados juntos, él no pasaba de mis dieron para comer. Por costumbre tendía a dedicar
rodillas. Un marco de un cuadro sin acabar, se movía cada uno de sus libros a algún escritor mayor que ella,
sin cesar, lo hacía en todos los sentidos. No nos estaba no importaba si era considerado de poca valía en el
vigilando. La voz del hombre no se oía pero sí entendí mundo literario. Una estrategia no pensada (al princi-
todo lo que me dijo. Miraba el mundo mío a través de pio) impulsó su carrera: no dar entrevistas.
un espejo que ya estaba borroso. Lloró y cuando quise Cuando cumplió dieciocho años leyó en una cajeti-
tocarlo me advirtió que moriría si mis manos rozaban lla de cigarrillos que fumar era perjudicial para la sa-
su piel húmeda. Retrocedí, él no. También lloré al m- lud: nunca más se la vio sin un cigarrillo en su boca.
rar a la humanidad. Lo que miraba por su espejo a mí Hay que decir que murió a los 68 años, en un acci-
me pareció feo porque ya lo conocía. Miré que algu- dente de tránsito que algunos creyeron fue suicidio.
nos hombres son eternos por sus hechos. Generacio- Cuando los insistentes periodistas la invitaban a sus
nes pasadas que estudiamos en las escuelas están vi- programas en la radio y televisión la respuesta era la
vas aquí. Vi los héroes de mi memoria y deseé entrar misma: si me aceptan con mi cigarrillo. El aire acondi-
al espejo, pero mis pies se pegaron a la alfombra. Cua- cionado vetaba su presencia. A Paola no le gustaba el
tro días después me dejó salir de la última habitación. alcohol, siempre andaba con una botella de agua fría.
El raptor me esperaba y regresamos. Sus pocos amigos se sentían dichosos con su presen-
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bir la gloria prometida. Cada uno hizo su grupo para bueno con las palabras y me enredaba fácilmente. Al-
agilizar que se oficializara nuestra orden y ya no fué- guna vez lo hice reír tratando de entender una de sus
ramos perseguidos. Todos fueron asesinados, menos parábolas. Fue el único contacto íntimo que tuvimos.
Juan. Lo vi pidiendo clemencia y fingió locura por su Después cuando quisieron hacerlo un santo, yo recor-
edad, prefirió las rejas en el exilio. daba este incidente y negaba que no fuera un hombre
Ahí estaban hombres iletrados, pescadores y cam- como yo.
pesinos tratando de aparentar tener poder y ser obre- Me he hecho aficionado al vino. Todos los días lo
ros de Dios, tan sólo porque estuvieron oyendo a Je- tomo. Sólo he tocado a dos mujeres, claro, antes de
sús. Hábilmente me aparté de ellos. Nacieron calum- que me resucitaran. Ningún disfraz me funciona. Mi
nias sobre mí: decían que me casé, que me suicidé y piel hiede a muerte. Soy un difunto. Ando triste,
otras muchas cosas. Todas falsas. Aún estoy acá. Mi amargado y sin ningún propósito de tener esperanza.
condena a vivir tanto no sé si sea eterna, pero así me Quiero morir.
parece. Cansarme no me ayuda a acelerar nada. El abogado Saulo logró empujar la obra hasta cami-
Mi desilusión del maestro es porque nunca ha regre- nos impensados. Su filosofía era implacable. Los
sado. Nos mintió. Era común como los demás. Tenía maestros siempre quisieron tenerlo a su lado. Ter-
sangre, miedos y ganas de vivir. Yo culpo a su familia minó cediendo. Su enemistad con Silas nunca se sanó.
por hacerlo leer desde niño los cuentos de los profe- Ellos son los destructores de la fe de Jesús. Ahora me
tas. La ramera María fue la principal agitadora de la muevo como fantasma. Siento la brisa, el frío y el calor
locura del carpintero. José no era su padre, pero sí de los días. No me abandona el hambre, nunca
amaba a María. duermo. Mis ojos han visto todos los cambios, mucha
Conocí a Jesús cuando él estaba detrás de mi her- sangre, música, líderes. Uno de nosotros mantuvo la
mana. Nunca hablamos mucho, soy algo tímido, él era fe hasta la muerte: Santiago. Su religión ya no existe.
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Abril
Amapolas reclamador
Estremecidas en el estallido
de diagonales.
En un crujido de voces
gente
deshabitada
Que la luna
En el bullicio atrapado Resplandece el oleaje
de este abril quieto que la luna desnuda
el viejo seco ante la certidumbre
con ojos de lapacho de la impermanencia.
retoca su maquillaje.
Sin pensar
Es la niebla
Desgano
Faldones de niebla en tus arrugas frágiles
acordonados por tus voces en la almohada
y rezongos en tu cama
en mis oídos
aclimatados Sin pensar, yo
inquebrantable
Te arrojo semillas exploro.
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Violetas
El ombligo presiona
el vientre negado
los párpados clausuran
Danzan alfileres
se escurren
en la despedazada luna
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Antonio Frasconi: “Africa continenete
negro,” grabado sobre papel.” (l945)
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Tiempo
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Vértigo
Migración
Me detuve por un segundo
Del cielo cuelga un gajo anaranjado, al borde de la calle,
naranja el medallón, negro el cielo abrumada
en la primera hora del ocaso.
Inmersa por un segundo
Se alza tranquilo en lento vuelo en el conocimiento preciso,
dejándose llevar, en el oscuro abrazo fugaz
que lo aparta del terco y frío suelo,
para colgar en pleno centro, plateado.
Por un segundo sabiendo
la medida exacta de mi vida,
única
Insomnio
Al borde del vértigo y temblando
Témpano oscuro insignificante en el tiempo y el espacio,
–la noche– efímera
derramado en sal.
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tras los dolorosos latidos
Irrepetible del amor resignado.
e idéntica a tantas otras vidas
arenas en el fondo de un mar Y tú,
mago absorto en el devenir del tiempo,
Desnuda siempre en luz, conquistando espacios,
en medio de la tormenta furiosa recodos oscuros del alma,
de la historia desprovista de piedad desconoces tu propia existencia,
Herida tú, mensajero de la angustia última.
por la certidumbre afilada
de la inevitable muerte y nada más A quién preguntaremos
cómo escalar
Despierta el cristal de la copa de la carne
por un segundo en medio del sueño y degustar
Resistiéndome a cruzar sin dejar luces el sabor de esos sudores
que alumbren un incierto camino de regreso si es imposible despertar de este sueño asesino
so pena de perder el juicio.
I
II
–Me pregunto –dijo Ada–, me pregunto si el intento
de descubrir estas cosas merece un vidrio coloreado. Un blues amaneciendo.
V. N.
No preciso más que un blues
La sangre es muro que me cierre los ojos
o puente. cuando el fugaz atisbo de la muerte
Es laberinto tenebroso venga
o cuadro de luz. a mestizarme los infiernos con el cielo.
Cielo. Infierno.
Ambiguos, los abrazos nos acechan, Un blues,
escondidos sólo uno antes de amanecer,
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cumpliendo el mandato
surgiendo de la oscura armónica de volver
de la noche desnuda y húmeda; y volver,
de la cálida boca de la noche. ir y volver dulce y lento
Silvia Carrero nace en Montevideo, Uruguay, en 1956. Escribe poesía como un asunto de extrema urgen-
cia y necesidad. Vive cada instante poéticamente, sabiendo que la poesía es misterio y temblor. Ha pu-
blicado sus poemas en la Antología Alepha de Buenos Aires, Argentina y en otros espacios virtuales.
Dice en pocas palabras: “Aún siento el vértigo de ser
y sentir. En los próximos minutos, algo me asombrará
nuevamente”.
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Sheila-Metzner, “Black tulip,”
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Genialidad literaria
Ya desde la antigüedad se ha venido atribuyendo mente, es decir, sin verificación analítica y compe-
genialidad en las artes, la literatura y en otros cam- tente alguna, no por fanatismo, impresión personal,
pos. 1 En la actualidad, esta genialidad ha sido y es fórmulas teóricas ideológicas, amistad e intereses cre-
atribuida a ar-tistas y escritores favoritos. Por ejem- ados; de esa cuenta, son coronados fraudulentamente
plo, es común decir que Chaplin fue un genio del cine, de premios y gloria por los medios masivos de comu-
incluso de la poesía; por supuesto, se ha atribuido y nicación, organización y, en general, por el llamado
atribuye genialidad también a poetas contemporá- “tercer mundo semántico”, los cuales tienden a clau-
neos de nuestro contexto, tales como Octavio Paz y surar la nómina y la genialidad. Y aquí está el gran
otros. desafío literario: la genialidad debe ser no solo com-
Es innegable que, en la historia de la literatura, mu- probada sistemáticamente sobre la base de serios cri-
chos autores, a quienes se les ha atribuido este adje- terios analíticos, normativos y lógicos,2 sino también
tivo, se les ha comprobado y reconocido su genialidad reconocida y posicionada contra toda negación, nin-
en términos conceptuales y lógicos. Pero no sucede guneo y hasta persecución por parte de los detentores
igual cuando este adjetivo se atribuye solo sicológica del poder (Moby Dick, por ej., ahora un clásico); para
1No pocas veces relacionada a desórdenes mentales. Es cono- ejemplo, Van Goh, Miguel Ángel y otros estaba relacionada con
cido el caso de Platón y Aristóteles, quienes hablaban ya sobre trastornos emocionales.
la naturaleza del acto creativo y su relación con la “locura”, tal
como esta era entendida en esa época. Mientras para Platón la
2 Siendo la crítica literaria perteneciente a las ciencias del espí-
genialidad poética estaba relacionada con estados de intensidad ritu, la crítica no puede llevar a cabo su trabajo como lo hacen
emocional, Aristóteles pensaba que la creatividad estaba rela- las ciencias na-turales; ver G.H. Gadamer, Verdade e método,
cionada con la melancolía. Se presume que la genialidad de, por trad. F. P. Meurer (Petrópolis, Brasil, 1999). Por eso, más ade-
lante, hablo de análisis de relaciones.
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este fin, los críticos literarios académicos son necesa- Características que confirman la genialidad de una
rios.3 obra estética
En este ensayo, seguiré, muy de cerca y crítica-
mente, la perspectiva del teórico español de la litera- 1. Originalidad en las ideas. Nadie negaría que la origi-
tura Jesús G. Maestro al respecto, por ser él quien ha nalidad es una de las características más importantes
aportado sustancialmente sobre el tema. Para el efec- de un trabajo estético genial. La originalidad implica
to, me gustaría apenas enumerar, breve y tentativa- uso de ideas articuladas o temáticas inéditas, que na-
mente,4 y desde mi perspectiva en particular, algunas die antes ha dicho o presentado, no trilladas ni des-
normas o características que permiten justificar la ge- gastadas, que ya no dicen nada ni aportan ni deman-
nialidad en el trabajo estético literario, especialmente dan nada de los lectores. El caso más acorde es la poe-
la poesía como prototipo de la literatura; lo haré con sía con temáticas inéditas, aun si es recurrente aquello
base a criterios normativos y lógicos, sin pretensión que muchos poetas se oponen por considerar errónea-
de crear teoría de la genialidad alguna. Este desafío mente que poetizar y la poética no exigen nada más
tentativo lo realizo sin señalar muchos ejemplos y ba- que inspiración y sentimiento: la forma/técnica.
jo la convicción de que la originalidad y la objetividad 2. Originalidad en la forma/técnica. La forma/técnica
total son imposibles, pero alcanzables en grado sufi- es el medio por el cual el poetaobjetiva o intenciona
ciente.5 comunicar sus ideas en el poema. Pero para que evi-
3 Ciertamente, una obra literaria puede subsistir sin que nadie 5 La crítica literaria no necesariamente tiene que dispersarse en
la lea, pero no sin ser estudiada o analizada por los críticos quie- el subjetivismo total. Pero, entonces, ¿cómo alcanzar esta obje-
nes, a mi criterio, también deben poseer experiencia creativa y tividad suficiente? La respuesta a esta pregunta rebasa el
evitar en su análisis juicio de valores y lisonjas infundados; tiempo y espacio de este ensayo; solo me gustaría apuntar lo si-
¿acaso no por ellos muchos autores alrededor del mundo han guiente: que una lectura objetiva será aquella realizada con base
alcanzado reconocimiento y sus trabajos han sido elevados a ni- a uno de los modos inmanentes del conocimiento gnoseológico
vel de clásicas? Sin embargo, ciertas teorías ablativas tienden como son las demostraciones o hechos literarios: construccio-
erróneamente a marginar al crítico y negarle su aporte, así como nes de relaciones, es decir, a partir de relaciones en el texto, los
también a infundir temor contra de él y considerarlo, en el me- autores, el lector y el intérprete (transductor, que interpreta
jor de los casos, el aguafiestas de una obra. para otros); estos hechos literarios son el motor de la crítica li-
teraria, ya que ella no puede funcionar sin teoría literaria o
4 Lo cual significa que este apunte queda sujeto a revisión por- construcciones explicativas y racionales de las ideas. Claro que
que se trata de una mirada desde la propia perspectiva, no desde a veces, por diferentes razones, la crítica se limita a una lectura
la totalidad y con pretensiones de poseer la verdad total y clau- irracional, o a una de compromiso con sus autores.
surar perspectivas.
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dencien grado de genialidad, estas ideas deben comu- Sin embargo, ningún tipo de genialidad que se auto-
nicarse a través de técnicas inéditas o novedosas. denomine vanguardia hace uso de ideas o términos
Ahora bien, las ideas recurrentes podrían comunicar- vulgares que, además de altamente recurrentes en un
se mediante técnicas inéditas. Obviamente, en este ca- entorno cultural, no exigen nada de los receptores, ra-
so, el grado de genialidad está en la innovación de las zón por la cual es muy consumida en determinados
técnicas no en las ideas; un ejemplo de ello es el arte en tales entornos. Es que cuando uno se embarca a
surrealista. Lo contrapuesto a esta variable son las una moda cree que está inventando la verdadera poe-
ideas nuevas mediante técnicas viejas; un ejemplo de sía; pero acaba repitiendo lo que flota en el contexto y
esta modalidad es el arte recursivo. Pero el umbral atrofiando el diálogo digno, con sentido de respeto,
más bajo de genialidad es el arte cuya temática y téc- que debe darse entre la intimidad (la poesía) y el lec-
nica son recurrentes; este es el caso del arte kitsch y el tor de distinta generación.
poema fácil de leer, que lo copia todo de las obras ori-
ginales o de otras. Tal arte no desafía, pues, en nada a Conclusiones
sus receptores, razón por la cual es el más popular, La genialidad es una forma nueva de racionalismo
más consumido. estético, ya sea por las ideas o por las técnicas.6 La in-
3. Originalidad en ideas y técnicas. El grado de geniali- vención nueva tanto en contenido como en forma o
dad mayor está cuando ambos elementos, las ideas y técnica es la genialidad mayor respecto a las otras va-
las técnicas, son novedosos, superando las limitacio- riables. El arte estético que posee esta genialidad es el
nes del arte recurrente en ideas y técnicas; un ejemplo arte que aporta algo nuevo a la literatura; alcanza su
al respecto es Cervantes. Esta es la obra estética que reconocimiento y aceptación, incluso por sus más
demandaría más a los receptores en cuanto a conoci- agudos oponentes ---que ya no vacilan en reconocer-
miento o preparación previa. Y es la obra que llama la la---, cuando su genialidad ha sido analizada y justifi
atención, impacta en un contexto cultural, capaz de
convertirla consecuentemente en un clásico.
6 El materialismo filosófico como teoría literaria, encarnada en no es negar que el arte estético sea verdaderamente una cons-
Maestro, siendo un racionalismo galopante, casi niega que el trucción del racionalismo humano ni que este arte no desafíe a
arte tiene ese otro ingrediente fundamental, además del inte- la razón humana ni sea analizado desde criterios racionales. La
lecto, que es la emoción o el sentimiento, y el placer o sensibili- literatura no es cuestión de emoción o sentimiento, pero este
dad que realmente despierta leer un poema bien logrado. Y esto elemento es fundamental en ella.
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cada por los intérpretes críticos competentes; se po- periodístico. Tampoco el poema en todos los casos es
dría afirmar, entonces, que este arte es un arte neo- una confesión espontánea; no revela un yo biográfico,
vanguardista. sino que crea un personaje literario, con quien los lec-
Una palabra final. Al hablar del intérprete y justifi- tores se pueden identificar (Luis García Montero,
cador de la genialidad se ha de tener presente que la 2022).
poesía es un género ficticio que, aunque mediante ella
el poeta intenciona comunicar una verdad, no mentir
—incluso sobre él—, no lo hace al modo ensayístico ni
Referencia
Luis García Montero, en Ana Pérez, “Entrevista a Luis García Montero, Esquire 24/06/2022, [Link]
[Link]/es/actualidad/libros/a40373214/luis-garcia-montero-entrevista-almudena-gran-
des/?fbclid=IwAR0UGPZmqC7RA0ZENUgUwHW1ReheHhTxd8_Toa18_Y2XTtu0FQH8w2zEL3I.
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Allí va la monarca
Pareciera extraño toparnos con una mariposa en la ciudad, más aún, conservar su paso como una
huella naranja con venas negras y manchas blancas. ¡Todo un tesoro en nuestras memorias! De seguro,
querido (a) lector (a) así lo sentirás.
Algunos científicos nos han acercado a las travesías de la monarca a través del estudio y conserva-
ción. Así pues, he sido afortunada de conocer a través de la televisión y la web el museo de MIZA-UCV
el cual nunca visité en marzo 2019 por la pandemia.
Tras el intento frustrado de visitar aquel lugar, decidí compartir con mis estudiantes una historia de la
mariposa monarca sólo con ilustraciones y sin un orden específico. De modo que iniciamos el ejercicio
según la premisa de: “salvemos a más individuos en muchas zonas del planeta”, el cual recogió frutos.
Ahora, luego de aquella propuesta me gustaría pensar que es posible seguir conquistando más es-
pacios para contagiar a otros la mirada amorosa por todos los seres vivos, porque sólo a través del
amor podemos transformar.
Allí va la monarca encierra un deseo, experiencias y la idea de continuar trabajando por una ciuda-
danía verde responsable.
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[Bestiarium]
Carolina Doartero
Argentina. Nació en Laprida, Provincia de Buenos Aires en 1965. Bailarina, coreógrafa, poeta, astróloga. Docente e inves-
tigadora en Técnicas y lenguajes Corporales, Lenguajes Simbólicos e Integración de Lenguajes Artísticos. Ha sido becada
por la Fundación Anorchas y por el CIEEDA, Centro de Investigación, Experimentación y Estudio de la Danza Argentina.
Recibió la distinción de la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires como una de las Mujeres Innovadoras del
Año (2006). Sus libros publicados: Con los pies desnudos, Cuerpoesía (2001), Hidra y Sirena (2005), Fermento (2008), La fiereza
(2012) y Sibila (2018). Vuelo de abeia es su sexto poemario. [Link]
Camelia Michel
República Dominicana. Poeta, narradora, ensayista y periodista. Sus escritos figuran en: No creo que yo esté aquí de más,
antología de poetas dominicanas 1932- 1987 (2019), Puerta de entrada, del Círculo Literario Estrambote (2018), Eros y poiesis.
Antología temática de la poesía dominicana (Vol. 1), A la zaga de su huella. Antología poética del Interiorismo (2015) y antología de
cuentos del Taller de Narradores de Santo Domingo (2012), entre otros.
George Reyes
Es ecuatoriano de nacimiento, pero reside permanentemente en la ciudad de México. Presbítero, educador teológico, teólogo
escritor, poeta y ensayista. Candidato al doctorado en teología. Ha publicado innumerables ensayos de teología en diversas
revistas teológicas especializadas. Su obra poética y ensayística ha recibido homenaje y está diseminada en revistas literarias
virtuales y de papel. En agosto de 2015 sus poemas “El llanto de Eva”, “Tonada del árbol” y “En el brazo largo de esta
aurora” fueron galardonados en un concurso internacional de poesía. Ha sido incluido en varias antologías poéticas. Es
miembro del Movimiento Poetas del Mundo y de la Red Mundial de Escritores en Español (REMES). Entre sus poemarios,
se encuentran: El azul de la tarde, publicado por Apostrophes Ediciones (Chile), en 2015 y El árbol del bien y del mal (2021).
Creador y director de los grupos virtuales de poesía Tu Voz y Tu Voz Lírica. Es editor de la antología poética Nuestra
Voz (Buenos Aires, Argentina: Tersites, 2015). george_reyes@[Link]
Sergio Garzón
México. Doctor en Letras con Mención Honorífica por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es narrador y ensa-
yista. Ha publicado “Error Victoriano”, microrrelato seleccionado en la antología Más allá de la medida. I Premio Interna-
cional de Microrrelatos Museo de la Palabra (2010) y “El Estorbo”, cuento con el que obtuvo Mención Honorífica en el
Primer Premio Nacional de Cuento Fantástico Amparo Dávila y que fue publicado en la antología Andan sueltos como locos
(2016). Asimismo, es autor de “La moral entre el goce estético y el arte útil: reflexiones sobre un cuadro de El Greco en Los
días terrenales de José Revueltas,” (Crates, 2002), y “El lector imposible: una lectura sobre las ‘lecturas ideales’ de Fara-
beuf,” (Crates, 2009).
Mónica Laneri
Paraguay. Escritora y periodista, poeta de la Generación de los ‘90. Profesora egresada de la Escuela Municipal de Arte
Dramático de Asunción. Su obra forma parte de antologías nacionales y extranjeras. Sus poemarios Razón psiquiátrica y
Tumbas que cantan han aportado textos y servido de inspiración a las obras teatrales Diagnosis (2016) y Antígona inmortal (2018).
Su poemario Divague interruptus obtuvo una mención de honor del Premio Roque Gaona en 2017. La primera parte de su obra
incluye los poemarios Versos horizontales, Eras dios y te hice hombre, así también Versos para un hombre ocupado. Su más
reciente trabajo se titula Fantasma de hospital (2021). Entre otros reconocimientos, recibió la distinción “Mujeres artífices
del cambio” otorgada por la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual de Paraguay (Dinapi). Brinda talleres de poesía y
narrativa en el “Laboratorio de palabras” del Centro Cultural de la República El Cabildo y de modo particular. Es delegada
nacional del Movimiento Poético Mundial (WPM) y participó representando al Paraguay del Primer Congreso del Movi-
miento Poético Mundial realizado en Medellín y Caracas este año.
Víctor Liberato
República Dominicana. Nació en 1977 en la ciudad norteña Mao, provincia Valverde. Ama los Libros y el Cine. Devoto del
tenis y el futbol (soccer).No cree en pasado ni futuro. Le gusta el Rock y las Baladas, el café y el ron con hielo.
Estuvo en la universidad, una experiencia que describe como bastante bonita y se hizo Psicólogo. También escribe cuen-
tos [Link] Algunos de sus cuentos han sido publicados en revistas nacionales
e internacionales tanto en formato físico (papel), como digital: Vetas, Letras Libres, Ciliya, Tiempos oscuros, periódico El Uni-
versal (ciudad de Mao), entre otras. Fiel admirador y lector de la trinidad de la J (Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti y Julio
Ramón Ribeyro). Su Twitter es @LectorEscritor
Ana Romano Argentina. Ana Romano nace een 1944 en la capital de la provincia de Córdob, y reside desde la infancia
en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Poemas suyos han sido traducidos al portugués, italiano, francés, húngaro y cata-
lán. Es profesora de Francés. Tradujo a dicho idioma el volumen Breve anthologie de Luis Raúl Calvo (Ediciones L`Harmattan,
París, Francia, 2012), el poemario Behering y otros poemas de Luis Benitez y textos del libro Tomavistas de Rolando Revagliatti
(difundidos en la Red). Poemarios publicados: De los insolentes fantasmas (Ediciones Vela al Viento, 2010), Expiación del antifaz
(Ediciones La Luna Que, 2014), y Zumbido de guirnaldas (Ediciones La Luna Que, 2016) y El Alfil rojo (Ediciones La Luna
Que, 2019).
Claritza Peña
Venezuela. Educadora e investigadora. Ganadora del Segundo Concurso contra la Deserción Escolar BID-, 2013. Mujer de
Paz (ULA 2019). Cartas al maestro inspirador- Ganadora de Redes (2019). Reconocimiento por producción literaria (Pro-
grama Papagayo 2020). Investigadora de Red Inav, Ricila y RID. Miembro del Comité de Evaluación de la Revista Iberoa-
mericana de Docentes. Dictaminadora de la Revista Voces de la Educación. Miembro del Consejo Editorial de la Revista Inter-
nacional de la Imagen. Productora académica de festivales de cine (FESTIVERD y Cineversatil). Directora Académica de
FAMICINE. Temáticas de estudio: Cine y educación, Cine latinoamericano, Cine verde, Mujer y formacion. Asesora aca-
démica. Diseñadora de contenidos digitales educativos para festivales de cine. Profesora de la Escuela de Educación UCAB.
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