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Revista de Literatura, Arte y Pensamiento de alta velocidad

LETRAS SALVAJES

Número 37, 2023

Fotos de portada y contraportada:


Grafitti en “Dreamland”, base Ramey en Aguadilla,
Puerto Rico, por Alberto Martínez-Márquez

Composición y diseño: Rogelio de Sart

Cuidado de la edición: Nasón Purim

Logo: Iván Figueroa Luciano

Esta revista puede ser reproducida, almacenada en un sis-


tema de informática o transmitida de cualquier forma o a tra-
vés de cualquier medio electrónico, mecánico, copia fotostá-
Favor de dirigir sus colaboraciones al correo-e:
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Esta revista no recibe subvenciones algunas de individuos ni


Para envío de libros, revistas, cd-roms, dvds o cualquier otro
de agencias de gobierno, alianzas público-privadas o entida-
material apalabrado o audiovisual, favor de escribir a la si-
des corporativas nacionales o transnacionales.
guiente dirección:

Alberto Martínez-Márquez, Editor


LETRAS SALVAJES es una publicación sin fines de lucro, Letras Salvajes
que se rige por la libre economía de la koinonía. P.O. Box 850
Copyleft 2023 San Antonio, Puerto Rico 00690
Blair Rowlands Hughes-Stanton: “Baño
turco,” grabado en madera (1931).
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Teruel en el tiempo

Mis fotografías están realizadas mediante el teléfono


móvil, en ellas intento plasmar la vida, dividida en
dos partes, el ayer y el hoy. Dar valor a lo viejo, al
paso del tiempo, a buscar en los lugares por donde
pasamos diariamente y que no nos percatanos de
los pequeños o grandes detalles. No hace falta irse
al fin del mundo para hacer fotos, simplemente hay
que saber mirar a tu alrededor. Las fotografías son de
Teruel capital. Sus calles... sus casas...

Ana Pobo Castañer


Teruel, España

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Nacida en Vigo (Pontevedra), España, en 1966, Ana Pobo es fotógrafa y escritora. Ha publicado varios libros sobre
Teruel: Las huellas del pasado, en colaboración con su madre, Ana Castañer, una recopilación de fotos inéditas
sobre Valbona, Teruel (subvenconadoo por la comarca Gúdarjavalambre y el Aryuntamiento de Valbona), r; Te-
ruel Histora y Arte, ecopilación de fotos inéditas sobre Teruel Capital, algunos Pueblos, Instituciones Públicas de
Teruel y algunos turolenses (subvencionado por la Comarca de Teruel y el Excmo. Ayuntamiento de Teruel); y El
color de la ira, recopilación de fotos inéditas de la Guerra Civil en Teruel. (subvencionado por el Excmo. Ayun-
tamiento de Santa Eulalia del Campo, Teruel). Ha exhibido su trabajo fotográfico en España, Japón, Estados
Unidos, Moldova, China, Italia, Rusia y Francia, entre otros países. Algunas de estas actividades son: Exposición
en Ginza Towa Gallery Tokio Japón 2008; Exposición en la Galeria Tartaglia Art Vista Centro d`Arte e Comunica-
zione In colaborazione con la Galeria O+O de Valencia en Cartona (Italia) del 5 de al 16 de mayo del 2008; ex-
posición en La Galeria Jadete Galleries de Nueva York del 5 al 30 de Mayo del 2009; seleeccionada en “La VI Bienal
Internacioinal de Arte Siart,” Bolivia, en 2009, donde fue una de las cinco 5 personas seleccionadas para represen-
tar a España (la obra fue donada al Museo de Siart); seleccionada para representar a España en la Bienal Fotografía
y Arte Digital 2010 San Francisco del Monte de Oro, en San Luis (Argentina); Foto seleccionada en la “Convoca-
toria Mail Art ColorMii” para la exposición en The Museum of Instant Images, en loa Países Bajos, diciembre 2010;
foto seleccionada en “Mail Art 2011 Message in a Bottle,”expuestas en Stanberg, Alemania; foto seleccionada por
The group of young artists of Mordovia (Moscu) HUDSOVET para participar en el proyecto mail-art project
"Time. Septiembre 2011; foto Selecciona para participar en la exposición de Jorge Valdés, con el Tema “El per-
fume,” en "El Escarabajo Convoca a los Artistas y Mail Artistas del mundo a participar y sumarse a la colección
Escarabajo,”México, en septiembre de 2011; foto seleccionada para la Décima Edición para el Libro-Agenda Fo-
tográfica Rendija 2012 “Por que la verdadera muerte es el olvido”, concurso fotográfico “Sueños”; Fotos seleccion-
adas por El Museo Municipal de Artes Visuales, de la ciudad de Concordia, Argentina, para el II Salón “Bicen-
tenario,” Edición 2011 de FOTOGRAFIA, que tiene por objetivo valorar y difundir la producción de los artistas
contemporáneo; foto seleccionada para la exposição; fotos seleccionadas para participar en el “1er Fotofest Latitud
0º Internacional,”en Quito (Ecuador), en 2011; sxposición organizada por El Instituto Chileno Norteamericano de
Cultura de Valparaíso, con motivo de la exposición "Arte Postal, mensajes positivos,” en Galería "Lucrecia Acuña,"
en Valparaíso, Chile; fotografía seleccionada para el fenómeno internacional de arte “pequeño,” del Centro de
Arte Contemporáneo de Rochester (RoCo), Nueva York, en 2012.
Tsukioka Yoshitoshi: “Luna en Itsukus-
hima,” xilografía (1886).
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Lo ínfimo
1

—Hay agua por todos lados. Un lago. Profundo. escarbar; cuando parece que no respira, la inmovili-
Tengo siete años y estoy arriba del deslizadero. En dad estatuaria de su rostro desaparece y sus labios-
bañador. El cabello a lo garçon, una de niña de los 70... quiebran el silencio:
Lorna hace una pausa. Traga la distancia entre no- —Miro a la cámara, al espectador. Me encuentro con
sotros, pero no me mira: sus pupilas atraviesan mi el lente, aparece el miedo. Miedo de caer, pero quizás
cuerpo y ahora se detienen arriba del deslizadero con más miedo de no poderme arriesgar. Miedo al fra-
los siete años en su pequeño cuerpo. Sentada, la veo caso.
alejarse. Veo también el reverberar del agua en su gar- Siempre en pos de la imagen, sus pupilas se detie-
ganta, un movimiento que se gesta en su cuello al tra- nen en la pared iluminada por las 3:00 p. m. Según su
gar la nostalgia con la saliva. Ahora su mirada atra- descripción, nos percataríamos de que la niña mira di-
viesa la ventana persiguiendo lo que acaba de descri- rectamente al espectador, aunque en realidad, la niña
bir. Los ojos entrecerrados, como si atrapara la ima- –el objeto del lente– mira al fotógrafo. Me cautiva el
gen, la de esa niña en bañador que se cuela entre no- juego del doble espejo, al igual que en el famoso cua-
sotros. dro de Velázquez, cuando intercambiamos el puesto
El ruido de la calle acentúa la firmeza de sus pala- con los protagonistas ausentes, los reyes a los que está
bras y, lejos de impedirle la concentración, le facilita retratando. Lorna es tan real como la destreza de es-
el regreso a través del tiempo; el zumbido de los autos capista que despliega ante mis ojos. Está allí y al
como un mantra, el corear de los cláxones como mismo tiempo se ha ido lejos. Debo preguntarle algo.
música de fondo para que aflore el recuerdo. Y, sin embargo, espero que mi pregunta no la dis-
Por primera vez en tres semanas, se ha decidido a traiga.

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—¿El miedo al fracaso es un miedo presente o es un Del lago, por ejemplo.


recuerdo? —Lorna, usted sabe que el miedo a su padre era tan
—Todavía le temo al fracaso. Pero acabo de descu- descomunal y profundo como ese lago.
brir que ese miedo nace en el momento en que mi pa- Lorna toma su libreta y la guarda. Ahora cerrará la
dre toma la fotografía. No cabe duda de que esperaba cartera y acontece el momento en que nos despedi-
capturar el glorioso instante en que daría el salto: yo mos. Es un ritual. No responderá a mi última frase,
saltaría, su primogénita. Su niña. porque está segura de que conozco el significado de
—Y usted no saltó... quitar la libreta de mi vista. Es cierto, lo conozco: no
—Para nada. Ese momento no llegó porque yo tenía continuará por hoy.
demasiado miedo. Supongo que a causa de eso estoy Ahora junta las manos sobre la cartera y esboza una
mordiéndome el labio inferior, como aguantando, media sonrisa:
presintiendo el tenor del grito. Porque siempre hubo —Nos vemos la próxima semana. —Nos vemos,
un grito. Gritaba fuerte mi padre. Lorna.
Lorna entrecierra los ojos como para no escuchar el
grito.
Giro un poco el sillón a la izquierda y trato de alcan- 2
zar la fotografía que Lorna acaba de construir allende
la ventana. Puedo verla. Es una niña hermosa. El ca- —¿Le dije que era en blanco y negro, la fotografía?
bello negro, la piel erizada de frío. Tiene frío y miedo. —Bueno, lo supuse.
La mujer que tengo enfrente mantiene los ojos en- Lorna se pasa la mano por la frente como para evitar
trecerrados porque, todavía hoy, es incapaz de soste- que un recuerdo desordene la frase que estaba a
ner el tamaño de ese miedo. punto de pronunciar:
—Es extraño, pero solo ahora, hablando con usted, —Es importante que lo sepa. Es decir, más allá de la
me percato de que esa es la fotografía de la duda. Mi estética, está el tema de los contrastes: no recuerdo
padre ha capturado el momento en que el miedo me nada a color de esa época. No recuerdo el color.
hace dudar. —Pero las fotografías eran usualmente todas blanco
—El momento en que él la hace dudar. Su padre es y negro, Lorna.
el miedo. Intento tranquilizarla, porque de pronto se siente
—Sí, quizás... O tal vez el miedo venía de otra parte. agitada. Su corazón palpita entre sus palabras.

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—No, usted no comprende. Yo no recuerdo nada a foto. Es la foto de la duda, pero ya pintada de miedo
color. Como si no hubiera existido en mi vida. Sé que por la decepción que produciré en él. Y no puedo salir
el bañador era rojo porque mi madre lo conserva junto de la foto. No puedo salir de ese momento en que me
con otras pertenencias de mi infancia, pero no podría encuentro arriba del deslizadero y no hay color en los
decir que recuerde el color del deslizadero, del agua... paisajes de mi memoria, ni nada existe más que la mi-
¿es azul o verde el color del lago? No es algo predeci- rada de mi padre, el lago y el miedo.
ble, en realidad, de no saber que el cielo es azul no Dicho esto, Lorna cae en un abismo de silencio.
podría imaginar el color del cielo no solo en esa foto- Estos son los momentos más difíciles. Aquellos en
grafía sino en toda mi infancia... ¿Me entiende? los que debo contenerme y aferrarme al lápiz para no
Sí que la entendía. Y era importante que no se lo di- abrazarla y sacarla de ese tobogán, de ese deslizadero
jera expresamente para no callarla, porque ahora es- en medio del lago donde la ha hecho encaramar su
taba teniendo una de esas rachas donde Lorna se ex- padre y de donde nadie puede bajarla. Eso es, ¿cómo
playaba y no paraba de hablar, donde latía cada uno subió allí?
de los fonemas en sus palabras, donde quizás po- —No me lo ha dicho: ¿cómo subió allí? ¿Cómo llegó
dríamos encontrar el hilo de Ariadna en ese laberinto a estar arriba de ese deslizadero? ¿Su pelo está
que consumía su vida. Me remití a mirarla para de- húmedo en la foto? Si hay rastros de humedad en su
jarla hablar: cuerpo y en sus cabellos, entonces usted supo lo que
—Está el lago y yo estoy arriba del deslizadero. No era la profundidad, y por eso, con justa razón, tiene
hay nadie alrededor. Aunque es poco probable que miedo, Lorna... Porque usted me ha dicho que le cos-
hayamos ido solos mi padre y yo al balneario, no los taba nadar.
veo en mi mente ni en la foto, no lo recuerdo. Proba- —Estoy seca allá arriba.
blemente mi madre esté sentada sobre la hierba en la —¿Está segura?
orilla y sostiene a mi hermano mientras me vigila. Su- — Sí, estoy seca.
pongo que hay cosas sucediendo alrededor, pero yo
solo miro a la cámara y estoy asustada porque dudo,
y, sobre todo, porque voy a decepcionar a mi padre. 3
En el momento en que él toma la foto no puede sa-
—Negro, por favor. Y un vaso de cognac.
berlo, pero yo ya lo sé, sé que no saltaré y que lo voy
Espero a Joaquín. Va a contarme lo de su mujer, pero
a decepcionar. Ese es el momento en que él toma la

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Sobre todo dice que me devolverá la plata que le clinación de sus rodillas que la mantiene aferrada a
presté. No me interesa que me la devuelva. Más me los barrotes. Sus manos se aferran a los tubos de hie-
interesa que no me jorobe. Sabe lo que tiene que hacer. rro oxidado en la cima del tobogán.
Pero llegará tarde y volverá a retrasarme para mi Lorna se siente sola en la cúspide. Su padre aguarda
primera cita. Es lunes. Detesto los lunes. Tienen un sa- detrás del lente. Aguarda a su niña que saltará.
bor amargo que hacen que quiera endulzarlos con el Aguarda.
cognac. Se impacienta.
La mujer de la barra me mira. Es guapa. Le sonrío. Lorna muerde su labio.
Tomo el licor y lo vierto en el café. Me bebo la gloria. Es allí cuando flexiona su pierna. La rodilla que-
No puedo dejar de pensar en Lorna. Sé que no es pro- brada en la imagen, el labio con los dientes incrusta-
fesional. Sé que podría ser su padre. Pero no lo soy. dos contiene el llanto.
No conozco a su padre porque no aparece en las fotos. Lorna tiene miedo.
Todas han sido tomadas por él. El padre grita.
¿Cómo habrá llegado arriba del tobogán esa niña? Siete años paralizados en el séptimo escalón.
Si está seca no pudo haber nadado. Imagino los bra- Lorna no saltará.
zos de su padre alzándola a la altura de los hombros.
Allí la sienta. El padre nada con la niña montada sobre
su cabeza. Es curiosa como un delfín, pero no está en 4
el mar: está en medio del lago. Su padre no le habla.
La deposita en el primer peldaño a ras del agua y la Hoy llega temprano. Trato de llevarla al escalón
deja allí. Él regresa a la orilla y toma la cámara. incómodo de la última sesión.
Ella se queda quieta y pronto comprende que no —¿Recuerda cómo se bajó?
puede hacer otra cosa que subir. —¿Cómo?
Lorna sube. —¿Puede decirme cómo se bajó del deslizadero?
Sube los escalones. Lorna traspasa mis pupilas. Atraviesa mi raciocinio,
Son siete o seis, igual cantidad que los años que mi intelecto. La mirada de Lorna es una daga que
tiene la pequeña Lorna en esa fotografía sin color. hiere mi objetividad. La objetividad quebrada no me
Cuando ha llegado al último de los escalones, adopta- sirve; el sentimiento es estorbo en este trabajo. A un
una posición entre sentada y parada, una pequeña in- lado queda el equilibrio de la jornada y en el medio

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ha salido el sabor del trago. Allí quiero abrazarla. En siempre, fuera de la fiesta, en el umbral del último bar
esta tarde partida. En este vaso de soledad que me abierto en la ciudad. Claudia es estirar la noche hasta
bebo los lunes antes de encontrarnos. donde asome el día y caminar decenas de cuadras
Mis ojos quieren ver su labio mordiéndose. No la cantando, con la botella en el bolso y la otra en las nal-
niña Lorna con el corte a lo garçon, sino a la mujer gas de Claudia. Claudia es el apartamento a oscuras
Lorna, la misma que permanece en esa trampa incrus- con la llave que se cae al entrar y luego coger a Clau-
tada en un lago sin color. dia, coger el perfume de la nuca de Claudia, la gar-
Ella no dice nada. Está buscando el pedazo de pa- ganta de Claudia, el lomo de Claudia en mi rostro, el
sado que la fotografía no le muestra. Esa fotografía, la paraíso sobre la alfombra y Claudia en el baño y en la
que tiene en su mente. No la verdadera. bañera el cabello humedecido de Claudia que siempre
—¿Conserva usted la fotografía, Lorna? Me gustaría está dispuesta a humedecerse, a nadar, a flotar y a
que la viéramos. ¿Puede traerla la próxima sesión? nunca dejar de gritar. Claudia, nunca arriba, siempre
—La tengo. Está en un álbum, pero no me he atre- abajo, sorbiendo, chupando, metiendo sus dedos
vido a verla. mientras la veo, nunca tímida, nunca callada. Siempre
—Debemos verla. sonando y endulzando sus ojos con una música ima-
ginaria. Sin pasado. Sin miedo. Claudia saltaría de
cualquier tobogán, aunque el lago estuviera seco.
5

Esa semana transcurrió distinta a las demás. Joaquín 6


llegó temprano, y me devolvió el dinero y esa misma
noche me invitó a cenar. Quería una opinión sobre el —¿Es como se la imaginaba?
trabajo, pero finalmente terminamos hablando de la —Es idéntica a como la habías descrito. Es incluso
banca, del divorcio, de erecciones y del salario, y de mejor.
cómo los lunes parezco más tenso que cualquier día, —¿Cómo así? ¿Mejor?
quizás, según Joaquín, por mi exceso de trabajo. Pero —Eras una niña muy hermosa. Y sí, es una excelente
antes del lunes nos encontramos con mis colegas para foto... técnicamente hablando. ¿Era un fotógrafo pro-
la fiesta anual de la generación. Allí encontré a Clau- fesional, tu padre?
dia, y bueno, Claudia significa beber, cantar. Cantar —No —contestó Lorna—. Tan solo un aficionado.

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—Es una excelente foto para ser de aficionado. su vida. Pensé en ella con un pequeño dolor en el pe-
—¿Nota que me muerdo el labio? cho. El dolor del deseo y la nostalgia.
—Sí, es muy evidente. Y la mirada también es como Algo como la sensación que se oculta en la palabra
la describiste. Miras a la cámara. A las modelos les re- saudade. Lorna. Lorna me provoca saudade. Ella y su
sulta difícil mirar a la cámara, imagino que lo sabes. fotografía. La imagino detenida en el séptimo escalón,
Es lo que más les cuesta. antes de que el lente la capturara en el último. Sau-
—Las modelos no tienen miedo a lo que tienen en- dade, cada letra de la palabra coloreando la fotografía
frente. y de pronto me olvidé, por un largo instante, que en-
—En cierta forma es así: tienen miedo a lo que no frente de mí tenía a Joaquín.
puedan sacar de sí. En cambio, tú temes a lo que tienes —¿... que si lo harás?
enfrente. —¿Qué cosa?
—Y también debajo. —No puede ser, ¿dónde carajo estabas?
—Cierto, y también le temes al lago. Lorna, te has Joaquín tenía la amargura del interlocutor que ha
puesto a pensar a qué le temías más: ¿al lago o a tu sido
padre? largamente ignorado. Pero no podía ser de otra ma-
Lorna empezó a guardar su cuaderno. Hizo sonar nera: Joaquín en los últimos siete minutos era sin más
las llaves con sus dedos antes de cerrar la cartera. Nos ni menos eso: el interlocutor largamente ignorado.
miramos un instante. La acompañé a la puerta. —¡Que si esperarás a que Claudia te llame por oc-
tava vez! ¿O vas a llamarla?
Joaquín tenía razón. No podía dejar que el siete
7 abando- nara mi vida ahora que ya había entrado en
ella. Empecé a marcar el número de Claudia, con la
—¿Siete llamadas perdidas de Claudia? única intención de que el número de veces de sus lla-
—Sí— no me parecía divertido admitirlo. Además, madas no superara la séptima vez.
el siete era un número que últimamente se estaba me- —Aló, ¿Claudia?
tiendo mucho en mi vida. Pensé en Lorna. La pensaba Joaquín sonreía. Se había sentido útil atándome a
hablando distendida, con la pañoleta rosa que colgaba una cita sin destino ni futuro. Una cita al número in-
de su mochila, que arrastraba en los pasillos, y levi- cierto que se llamaba Claudia.
taba sobre la alfombra mientras describía el reflejo de

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8 traba siempre el hallazgo mayor, la mejor cosecha del


día.
—Una tuerca, una arandela de metal... a veces al- —¿Me está diciendo que usted a los diez años cami-
guna que otra moneda. Lo mejor eran las pequeñas naba sola por la calle? ¿Cómo es eso posible?
cuentas de colores, especialmente de cristal. Y tam- —Es muy sencillo: nos habíamos mudado a un ba-
bién los retazos de algún zarcillo o pendiente. rrio nuevo. Estaba a medio habitar. Era un barrio le-
—¿La hacía feliz? jano, para esa época, en comparación con las distan-
—¿Quién? cias que recorremos hoy en día en la ciudad. Un barrio
—Encontrar. Quiero saber si la hacía feliz encontrar despoblado, de parejas bastante jóvenes, con hijos.
esos pequeños objetos tirados por la calle. Había niños caminando, jugando en las aceras. Y los
—Sin duda. Me hacía muy feliz encontrarlos. pocos autos que de vez en cuando pasaban por la ca-
—Lo de las monedas es comprensible, incluso a los lle, iban cautos, muy despacio. En esa época no todas
adultos les hace feliz encontrar monedas tiradas por las parejas tenían autos –era algo muy costoso, diga-
la calle, pero a usted, el resto de las cosas, le hacía feliz mos, difícil de obtener. Y al estar lejano, era un barrio
independientemente del valor intrínseco de ellas. Por medio deshabitado, de parejas con hijos, clase media.
eso quiero que me explique todo el proceso, saber —Entonces usted caminaba por esas calles medio
cómo acontecía... El camino para llegar a esa felicidad. desiertas. Pero ha dicho que los niños jugaban en las
—Bueno, me gustaba caminar y recorrer las aceras. aceras, mientras niñas como usted, sentadas en algún
—¿Y por dónde caminaba? Tenía usted unos diez portal, vestían sus muñecas. ¿Por qué no iba a jugar
años. Supongo que no la dejaban estar mucho tiempo con ellas? ¿No le gustaban las muñecas?
sola, caminando por allí. —Es curioso, ahora, mientras usted hablaba, he po-
—En parte es cierto. Por lo general estaba sola. Aun- dido ver las imágenes del barrio, la imagen nítida de
que estuvieran los adultos cerca o niños de mi edad: mi calle surgió de sus palabras. Es usted muy bueno
yo me encontraba en mi mundo. Buscando. Mirando describiendo. Comprende bien, supongo que por eso
lo ínfimo. estoy aquí. Ahora que lo pregunta, no me sentía
—Entonces sucedía en las aceras, los pequeños ha- cómoda jugando con muñecas.
llazgos. —Eso es interesante, ya volveremos allí. Pero regre-
—Y a veces por la calle. La verdad en la calle semos al punto donde usted recorre las calles.
había siempre mayores posibilidades. Allí se encon- —Cierto, es fácil desviarse. Lo veo todo muy nítido.

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Estoy en la acera y pongo el pie en la calle. El asfalto cuente en los niños.


es gris blanquecino, está muy limpio. Contadas llan- —No lo decía a nadie. Simplemente no las pisaba.
tas han rodado por la superficie. Al haber pocos autos, Me detenía para no cometer el error. Y allí, en la estría
la mayoría de la gente caminaba. Tenían que recorrer del cuadrante, o junto al drenaje de las aceras, había
la calle entera hasta llegar a la parada de autobús. Mi uno que otro objeto remolcado por la lluvia, por el
casa estaba en el centro del barrio: los que necesitaban viento, por los pocos pasos de los transeúntes que
tomar el transporte pasaban necesariamente frente a transitaban distraídos, a diferencia de mí, que cami-
mí. Frente a mi casa. Supongo que la gente corría naba siempre mirando hacia abajo.
cuando venía la lluvia. Que algunas madres lidiaban —¿Disfrutaba esa búsqueda?
con sus hijos y en el esfuerzo perdían algún zarcillo, y —Disfrutaba encontrar los objetos. Le dije antes que
alguna adolescente reventaba su pulsera de cuentas. eso me hacía feliz. Caminar era una consecuencia de
Que los autos, las bicicletas y alguna otra máquina de ello, de mantener esa felicidad viva.
cortar la hierba sufrían una avería, de esas que no —¿Y qué hacía con las cosas?
afectan de inmediato el funcionamiento del engra- —Las guardaba. Todavía las conservo. Incluyendo
naje, y perdían una tuerca, una arandela, un tornillo. las piedras. No le dije, pero también tenía una fasci-
Yo los encontraba. Estaban, en su mayoría, tirados en nación por las piedras. Por algunas piedras. Dependía
la calle. Bien porque eran arrastrados por la lluvia, o de su forma, de su color. Incluso, dependía de cómo
porque era agradable caminar por una calle desierta. habían sido encontradas. A veces una piedra aparecía
—No lo había pensado. Puede ser fascinante cami- en mi camino y, al no haber encontrado otra cosa, esa
nar por una calle limpia, recién hecha, y además de- piedra se convertía en un objeto con significado. Ad-
sierta. quiría valor. Y la guardaba. Conservo una caja repleta
—Desde entonces no he visto calles así. de aquellas pequeñas piedras.
—¿Entonces usted encuentra esos pequeños objetos —Descríbame las piedras.
o usted deliberadamente los busca? —Son diversas. Hay piedras redondeadas, algunas
—Ambas cosas. Yo miraba siempre hacia abajo. Me se tornan rosadas al humedecerlas. Ese era su valor.
recuerdo caminando con la vista pegada en el asfalto; Fueron descubiertas después de la lluvia. Cuando se-
me detenía especialmente en las estrías de la calle... caban ya no parecían tan bonitas, pero las guardaba
No me gustaba pisarlas. porque en el momento en que las recogía me habían
—Usted jugaba a no pisarlas. Eso es bastante fre- hecho feliz. Esa pequeña dosis de felicidad era sufí-

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LETRAS SALVAJES 37

ciente para conservarlas. Al haber construcciones ese tembloroso cuerpo. Me quedo mirándola. Ella
nuevas en el área, la arena utilizada traía pequeñas quiere asegurarse de que la escuche bien. Ante mi si-
conchas, incluso, caracoles enteros. Adoro los caraco- lencio, o más bien, ante mi indecisión, ella insiste en
les. su pregunta.
—Lorna, usted llegaba a la casa y ¿dónde colocaba —Entender a la gente, ¿usted trabaja entendiendo a
su colección de hallazgos? Normalmente las madres o la gente? Porque usted no es policía.
los que viven en casa se muestran interesados en sa- —Ayudo a la gente a que se entienda. Entenderlos
ber lo que traen sus hijos de la calle. ¿No le revisaban no tendría sentido si no fuera para que ellos también
sus bolsillos? lo supieran. (Esto es falso, no logro entender a Lorna
—No. Y yo estaba a salvo porque no iban a hacerlo. y tampoco he logrado que ella se entienda. Hoy can-
celó la sesión. Nunca lo ha hecho).
—Señora, ¿por qué lo hizo? Si se siente cómoda,
9 claro, o podemos retomar esta conversación cuando
usted guste.
La policía ha terminado su trabajo y el mío apenas Temblaba ahora con menos vehemencia, como si
comienza. Me tomará unas horas. Entro al despacho estu- viera acostumbrándose a la falta de calor de su
con vidrios oscuros y la mujer está sentada frente a la propio cuerpo. Porque la habitación estaba caliente, y
mesa. Tiembla. un té caliente estaba también dispuesto sobre la mesa.
Su temblor es suave y predecible como el de una El frío emanaba de su propio cuerpo. Y yo lo podía
hoja golpeada por la lluvia. sentir, en el medio metro de distancia que nos sepa-
Ella mira y parece no mirar sino derramarse en las raba la mesa.
sobras de la tarde. Entro de lleno: Me pide que la deje pensar un rato. Lo hago. Me le-
—Dígame, ¿por qué lo hizo? vanto de la silla y camino. Mi mente la trae de vuelta,
Ahora su temblor se humedece, diría yo con la di- a Lorna. La imagino sentada en la mesa, ocupando el
rección de su aliento. Se humedecen las cortinas, las lugar de esta mujer que tiembla. ¿Por qué canceló la
paredes también cuando sus ojos las recorren. Y al sesión?
instante se encuentran con los míos.
— Me gustaría entender...
—¿Es su trabajo? —irrumpe de pronto una voz de

32
LETRAS SALVAJES 37

10 reunión. Ya nos enteraremos en el noticiero... ¿Dije


algo malo, se encuentra bien?
—¿La ve? Más bien parece que está en medio de —No. Solo recordé algo... Ya nos enteraremos.
algo. Va a saltar. (Agazapada. Parecía estar a la espera de algo, pero
—Es el momento de la indecisión. En la fotografía, no era cierto. Ella ya no esperaba. Su mirada, a mil
ella está por decidir, si se atreve a saltar o si se queda. pies de distancia, surca la nube de hollín y sobrevuela
Esta es la fotografía de la duda. entre los rascacielos, atravesando la calle. Entrecierra
—¿Y qué hizo ella, la niña de la foto? los ojos como si acabara de atrapar la imagen de su
—Bueno, en realidad no lo sé. La atendí unas cuan- infancia. Está arriba de un deslizadero y esperan que
tas veces, por espacio de unas cinco semanas. Un día salte. Se resiste. No es un gesto de rebeldía sino de au-
dijo que volvería y no regresó. Es mi política no pre- toconservación.
sionar a nadie. Aunque en su caso estuve muy apunto El ruido de la calle es insostenible a esa hora de la
de hacerlo. tarde. El corear de los cláxones acompaña el presagio
—Es muy extraño. La niña de la foto se parece mu- de lluvia que señalan las nubes. Busca a la cámara: el
cho a la suicida de esta mañana. punto es el espectador. Hay cientos allá abajo. Es un
— No escuché nada... —Algo dentro de mí se que- océano, un mar de gente. Ese mar de gente la enfoca,
bró como un vaso. No podía ser. Mensualmente se le toma fotos con los celulares, algunos tienen verda-
suicidan unas cuatro personas, en su mayoría hom- deras cámaras con zoom. Podría mirar a cualquiera y
bres. Pregunté, con el pecho adolorido por la duda: — sus ojos no coincidirían. Nadie sabe que tiembla. A
Y esa joven, ¿terminó haciéndolo? ¿Saltó? esa distancia, la expresión, lo ínfimo se pierde. Todos
—Espero que no. Cuando pasé por la Ave. 77 y la son nadie).
esquina del banco había llegado el personal de apoyo
y los bomberos. No me quedé. Venía apurado para la

33
LETRAS SALVAJES 37

Vuelo de Abeia (selección)

los peces de la discordia


Si me olvido de tomar dos navajas plateadas
a sorbitos
que cortan sin piedad
la pócima de luz
los cardúmenes
que cambia
justo en el centro
la línea de tiempo
el destino a pesar de los
virajes súbitos
caigo en el hábito quedan divididos
que hace al monje errantes
desvitalizado dispersos
y gris
ayer y hoy
mar adelante
De ese pasado o mar atrás
los discordantes no cortan
me quedaron algunas fotos
por amor
y un ojo de buey
a la simetría
a través de él se alimentan de romper
miro las formas
mar atrás vivas

34
LETRAS SALVAJES 37

Que alguien ponga almendras deviene


en la mesa de Navidad piedra de río

ya sé nunca la misma
es verano pero siempre ella
las costumbres ajenas
un día se abandonan profunda
hasta en la superficie
faltan las bocas rojas
de las tías viejas canto dorado
la torre de copas bajo el sol
la discusión destello blanco
la risa bajo la luna
la música
del loco del pueblo constela un orden
que pasa a saludar silencioso
después de las doce todo movimiento gravita
en su orbe
demasiada falta
con arrojo
algunas almendras deviene
sosiegan ausencias piedra preciosa

talismán de radiancia
principio
Piedra chata y redonda de todo encuentro
la soledad
cristal
no se arroja por donde se mira

35
LETRAS SALVAJES 37

Engarzado en un cráter y pistilos en las pestañas


untuoso
un tallo me envuelve el talle
mi corazón de alcaucil
y cae entre mis talones
sacude sus ahora escasos
como un rabo verde
filamentos
de amargura
mis manos buscan el sol
abre apenas si me duermo con la boca
los pétalos tiesos entreabierta
las abejas preparan mi lengua
el tallo tosco para el amor
sin espinas
espera el corte
cuidadoso
decidido Me asustan mis certezas
y las personas que no dudan
alguien
que sepa sostener son como templos pesados
la promesa de agua con muchas columnas
sanadora
si abro el pecho y giro
entre sus manos
con los brazos abiertos
y su boca
me los rompo

hoy busco
Desde que como flores construcciones leves
se perfumó el silencio esas
me crecen pétalos entre las canas que se sostienen desde arriba

36
LETRAS SALVAJES 37

Arriba las aves sueñan


ave maría
las ramas se trifurcan
ave fénix
para reunirse en un punto
de extrema apertura
se aventuran
las de rapiña
lejos
las de mal agüero
es cerca
mil grullas agitan sus alas
la distancia trama
y despiertan
el tejido unitivo
el sueño de otros
no es ceñido el encuentro a ver
a ver
próxima y distal ¿quién se atreve a volar?
la rama madre

Otra vez insomnio


El sueño de la garza no voy a cambiar
ser avestruz la pantalla del velador
tragar relojes es vieja
comerse el tiempo pero es roja

el sueño del avestruz un día mi cuerpo descansará


ser colibrí en la torre de silencio
pasear los muertos de la religión de Zoroastro

el sueño del colibrí y un pájaro soltará mi mano


ser águila en el patio de una casa de Bombay
llegar al sol

37
LETRAS SALVAJES 37

no huyo dar respuestas lentas


entro en el vacío a veces frías
me deslizo
en sus arcadas cóncavas seré escupida en una playa
iré a Nínive
con miedo y asombro
como cuando ya no me resisto a hacer
abrí los ojos lo que vine
por primera vez a ser

Hace frío Sacro a tierra


y extraño a mis muertos brazos abiertos
en cruz
enciendo todos los fuegos y fijos
me regalo calor
talones reptantes
que mi casa sea un vientre en ligera diagonal
de ballena
la nuca a tierra
como Jonás espero tan sacra
como el sacro
en cuarentena aprendo
a convivir con cardúmenes desde el ombligo
que cambian súbitamente rosa de los vientos
de dirección irradia el radio
del círculo en el que reposa
intento crear espacio

38
LETRAS SALVAJES 37

la mujer de Vitruvio lo seguro no es mi hogar


mira el infinito
bordada al misterio en la encrucijada
en punto hablo con el sol
cruz
cada camino abre un campo

¿Qué voy a hacer apoyada en mi vientre


con las inhalaciones miro lejos
que me quedan? mis patas de león
rascan la arena
la esfinge mira lejos
sus patas de león inhalo
no se mueven el enigma
del instante que nace
ya salí de lo conocido

39
LETRAS SALVAJES 37

Bestiario

Deleite Huérfanos

Dormir contigo ha sido un placer ¡Siempre soñé - “¡Jamás volveremos a celebrar otro alegre al-
con ser mordida por un crótalo! muerzo en familia!”- gimieron con tristeza los escor-
piones jóvenes, mientras masticaban golosos los res-
tos de su madre.
Enemigos
El Harén
Mi sueño es ágil y voraz. Duermo junto al
enemigo. Cada noche nos mordemos sin rencores, - “Estoy hasta la coronilla de que mis amantes
aquí, en el serpentario. sean los más inútiles zánganos”- chilló la abeja reina,
mientras destripaba al último miembro de su harén.

Noche de bodas
La estrategia de la Mantis
- “¡Amor mío: esta noche quiero que tu cuerpo es-
tremecido penetre absoluta, irrevocable y eternamen- De acuerdo al último consenso mundial de biólgos,
te en mí!”- cantó con violencia la viuda negra, en me- la población de manteses religiosas sufrió un abrupto
dio del festín.

40
LETRAS SALVAJES 37

descenso, luego de que un grupo de machos se dedi- Mea culpa


cara con gran algarabía al sexo virtual y nunca más
quisiera celebrar las tradicionales noches de bodas. Es que te amé mucho, pero no podía cruzar hasta la
acera de enfrente para decírtelo. Perdona que el dis-
paro te llegue entonces con un beso.

Bleeding
La explosion
Amazona
Lo que tanto temía ha ocurrido: un terrible caño-
nazo abrió un agujero en mi cabeza, y ahora, por ese
He regalado mi seno derecho a mi amante. Ése era túnel, se escapa infinitamente tu nombre.
su más preciado fetiche. He dejado que juegue con
areolas y turgencias y ese raro gusto de la miel y la
leche. Yo, a cambio, probé el amargo sabor del vacío Flechazo
y recibí un arco y una flecha. Desde entonces soy la
mejor guerrera de una lúdica comarca donde se con- -“Veni. Vidi. Non vici”. - Cuando se quitó la
funden besos y abandonos, juegos y estertores, gritos venda, erró el disparo. Desde entonces, manco y cojo,
y susurros; promesas y mentiras, traiciones y esperan- Cupido abandonó sus prácticas de tiro al blanco.
zas. ¡Donde asestar el golpe es el mejor trofeo!

Curiosidad
Sumiso
-¿Te quejas de ese pequeño hueco que te hice en el
- “Dispárame toda la artillería de tu cuerpo”- ella pecho, justo en el espacio intercostal izquierdo, y me
suplicó fogosa. Galante, él le obsequió una ráfaga con llamas asesina? ¿Acaso no te dije que tenía que buscar
su M-16. tu alma?
¿Tienes? ¡Tampoco veo el corazón!

41
LETRAS SALVAJES 37

Mi casa II

Mi casa es un laberinto que arde en niebla y es- No te lleves de los consejos de Masters y Johnson, ni
de Nancy Álvarez u otro gurú de la sexología. Tam-
panto. Mi laberinto es una casa que eternamente ha-
poco prestes atención a los horóscopos, ni a un tal
bito y poseo, sin cruzar sus umbrales. Diríase que ella
Walter Mercado.
y yo sucumbimos al mismo maleficio: deambular en
la zona gris de los bordes, siempre en búsqueda de la
llave. Ni siquiera estamos seguras de que en sus ne-
III
gras mazmorras todavía habite un minotauro, pero no
es un juego este pas de deux de inevitable extraña-
No te lleves de los consejos del cura, de tu madre, ni
miento mutuo: mi casa y yo siempre vivimos al límite,
de tu propio corazón.
al acecho, en los extremos inexplorados de nuestras
más crueles y calladas sospechas.
IV
Consejos Antes bien, ríete y comienza a ver el amor como lo
que es: una enfermedad hilarante, un extraño desva-
Joven amante: río de los dioses.

I
V
Nunca leas el Ars Amatoria, el Cantar de los Canta-
res, el Kama Sutra o el Ananga Ranga; mucho menos
Vete de paseo por el barrio, por la tienda; visita el
La Perfecta Casada si eres mujer (piensa que ya Fray
manicomio, el prostíbulo y el cementerio.
Luis de León duerme eternamente junto a los necios
que en el mundo han sido).

42
LETRAS SALVAJES 37

VI

Luego lee el Decamerón y permite que Boccaccio sea


tu instructor.

43
LETRAS SALVAJES 37

EN LA FRENTE, duelen VEINTIÚN SIGNOS


y mi risa, ¿a qué tiempo se marcha
libre de metáforas?
Son signos que abocanan
el caserío que mi mano alcanza,
los trozos de mi insepulta espera.

Despeñándose en v o l t ə r ə t ɐ s
cae agua secreta
al norte de mi entraña,
al sur de mi garganta,
al oeste de mi izquierda;

allí rebalsan dos casi nombres:


el mío que es transeúnte, se va marchando
a un frescor de muelle que se va elevando;
el tuyo que es signo, se va quedando
en un frescor de playa que se va bajando.

En mi raya horizontal
oigo ESA OTRA VOZ sedal.

No es lisonja que a mi ser persuada


ni a la piedra por sus pliegues sorda,

44
LETRAS SALVAJES 37

cuya pesadez reposa en el orfanato de la hierba.

Combatió en llanura
[que asila mi morada fugitiva]

el reverso, vahído y revolcada


del presente indicativo de mi lengua,
aun no conjugado en futuro de ese modo.

Es como la luz que camina iluminada;


es como un descanso que regala el habla del amor…
Es voz con tan sopor de mediodía por tu sensatez en vivo.

Que el fandango de tu oído te alerte,


cuando el signo de esa voz lo taches en tu frente.

Perfume Salvaje
Perfume
que huele
de arriba a bajo
a esencia salvaje
de-prado solo
de-solo

o:

45
LETRAS SALVAJES 37

post-modern hedor
¿No es al que hiedes
de pies, cabeza y frente
en cada paso que das
ya en tus huesos?

El viento gira un perfume que huele ajeno


en el territorio fluyendo en tu sangre;
así has perdido el sereno del ángel y brindas amor en mesa sucia.
Traspasado en silencio ha quedado el ruido de tu asombro.
Tus narices respiran el tizne.
Tu lloro corteja la muerte.

Hueles, entonces, a viciado signo


de pies, cabeza y frente,
en cada paso que das
ya en silueta de carne oliente.

¡Qué brizna de náusea!

46
LETRAS SALVAJES 37

Yo soy el único espectador de esta calle;


si dejara de verla, se moriría.
J. L. Borges

HOY aquietado BAJO EL TONO DEL GRITO


en el borde en que al ayer esperé riente
con zumos salinos tan letales
de un turno

o cé
a ni
c o;

se empotró en el verso,
que se oculta despiezado en la sangre de mi mano.

Mi terceto bueno,
hoy casó mi lodo con rugido de hojalata;
¡ayayay!... de aquí mis ayes cuando en retornos muero
en esas calles de vueltas mediocres,
comiéndose las migas de mi anhelo como un pan.

¿Sabes lo que sé? Despedía yo cada miga de mis líquidos andares


y entre cipresales que venteaban mis recuerdos
se empozó en tu índice,

enjuagó mi olor a yaravíes,


salpicó a ese niño que miraba como vísperas los colores de las flores,
disolvió el siglo que llamé destino.

47
LETRAS SALVAJES 37

¡Oye, buen terceto:


gime aquí el instante,
allá grita lo eterno!

48
LETRAS SALVAJES 37

Con ustedes, el Gran Zargón

Griselda llegó luciendo su sonrisa entrenada de ayer en la noche la trampa tardó en abrirse. Un mi-
modelo. Por petición mía, traía puesto el traje negro nuto más y quedo calcinado.
que le regalé en nuestro primer aniversario; el escote Me acerqué a ella y, sin prisas, cerré la caja suave-
en su pecho hacía evidente el contraste entre la tela y mente, no olvidando poner los tres seguros. Ninguno
su piel blanquísima. Se veía hermosa y etérea, como de los dos hablaba. Ella sonrió una vez más, ahora so-
la niebla envuelta de la noche que precede al precipi- bre su hombro derecho. Yo tomé el serrucho y lo ex-
cio. hibí en todo lo alto. Recuerdo haberla visto con ter-
Con un ademán le indiqué que se acostara. Desde nura antes que los dientes de la hoja metálica entraran
que trabajamos juntos, ella cumplía mis órdenes en el en la rendija del truco. Hubo gritos, muecas, sangre.
más respetuoso silencio: sacaba mi sombrero, prepa- Finalmente, hice girar la mitad del cuerpo, que iba de
raba la mesita con las copas, cambiaba la baraja. la cadera hacia abajo, y mostré ante ellos los pies pe-
Ahora estaba allí tendida, recibiendo en sus ojos el re- queños de Griselda junto a su cabeza. Quedaron ató-
flejo de un círculo luminoso como luna; ojos grises nitos.
que no volteaban a mirarme, no sé si por costumbre o Cuando salía por la izquierda del escenario, mi pú-
remordimiento. blico todavía esperaba que, detrás de la bomba de
Yo confiaba ciegamente en Griselda, incluso no humo, Griselda caminara hacia ellos.
pensé mal cuando ocurrió el accidente del cuchillo.
Después me enteré de la existencia de Gilberto. Vino
un mes de insultos y reproches mudos, ella en su ac- El Mabrat
titud de sumisión fingida y yo cada vez más torpe en-
cantador de tigres. En un arrebato, alzó la voz di- Aquella mañana el doctor Loew Ben Bezalel bajó
ciendo que me abandonaría. Yo no le creí hasta que temprano a su laboratorio, aseguró la puerta por den

49
LETRAS SALVAJES 37

tro y se prometió no salir de allí hasta que el Mabrat La Gárgola


estuviese concluido. Cubierto por una sábana, el in-
vento parecía una montaña de cumbres puntiagudas. Versalles, 1789
El contenido, sin embargo, se asemejaba más a un ojo
de agua o un espejo. Otras veces, cuando la luz de sol En su posición reflexiva, semejante a un gato con
lograba entrar por la ventanilla y caía accidental- alas, la Gárgola ha aprendido a permanecer en silen-
mente sobre el Mabrat, éste hacía un ruido como de cio. Nadie conoce con exactitud a cuántos reyes ha so-
absorción y el laboratorio entero se oscurecía al ins- brevivido, aunque se dice que ha sido testigo de los
tante. El Mabrat entonces parecía la boca de Cronos y asesinatos a tres o cuatro príncipes.
el doctor Bezalel temblaba de miedo. En cambio, bajo Por el tragaluz de los mesones o por el ventanal de
la luz tenue de la luna, emitía tan suaves melodías los aposentos reales, penetra su mirada. La Gárgola
que el violinista más diestro sería incapaz de ejecutar; sabe, nada escapa a sus ojos desde la privilegiada al-
entonces el doctor lo acariciaba sin poder contener el tura de la torre oriente. Ya no hay cruz sobre la torre
llanto. oriente, tampoco suenan las campanas; algo tendrá
El oro, las piedras preciosas, los deseos más obsesi- que ver con el rostro herido y el ala rota de la Gárgola.
vos y frustrados de los alquimistas de otras épocas, el Desde hace algunos años, la deforme equilibrista
Mabrat los cumplía sin ningún esfuerzo; pero tam- del friso ha seguido la pista de una menina del pala-
poco para ser la máquina de Midas estaba destinado. cio. Vio el desarrollo prematuro de sus senos, las pier-
Fue al conectar un circuito o al escribir una fórmula nas afiladas como hojas de cuchillos que cortan de
en su lámina de bronce que el doctor Bezalel terminó golpe las sábanas. Vio el cuerpo difuso y dormido. La
su obra. Estaba eufórico: apenas saliera gritaría a todo Gárgola no es buena ni mala, tiene el sexo moral atro-
el mundo que por fin el invento más importante de fiado.
todos los tiempos, el milagro con el que iniciaba la era Esta noche, como en todas las noches que el viento
de los dioses, estaba finalizado. apresura el presagio de tormenta, la Gárgola recuerda
Loew Ben Bezalel abrió la puerta lleno de entusias- el rayo. Suelta un bufido. No entiende que las gárgo-
mo. Un viento helado golpeó su rostro envejecido. En las no tienen la facultad de suspirar. Luego, centra su
el horizonte, el desierto se extendía interminable. Por atención en una minúscula ventana: en su interior
darle vida al Mabrat, Bezalel se había quedado solo; una puerta se abre, una sombra se aproxima a la
para poder vivir el Mabrat, todo había destruido. cama, arrebata unas cobijas, tapa una boca, golpea;

50
LETRAS SALVAJES 37

las piernas se rinden al cetro monárquico. cerdote principal sintió tal rabia por haber fallado en
Acaso haya una equivocación y la Gárgola no esté el ritual que ordenó cortar las piernas de Citlalin;
adoptando la pose del filósofo, la del gato en cuclillas; luego, con frenesí, hundió sus dientes en los sangran-
tal vez esté tomando impulso con todo su poder de tes muslos.
roca para aventurar el vuelo que impida la ignominia, Esa mañana, Hernán Cortés tocó la isla de Cozumel;
el recuerdo del hombre que algún día fue. le acompañaban poco más de medio millar de hom-
Mañana alguien se encargará de barrer los escom- bres armados.
bros de la calle.

Última cena
La favorita
“Me encantan las mujeres; no puedo tolerar su
A la bella Citlalin la eligieron entre 21 doncellas perfección sin poseerla”, dijo el criminal en su de-
para ser sacrificada durante la penúltima luna de fensa. Cada noche soñaba con una mujer diferente;
Atalcahuallo. Antes de que la obsidiana hiciera brotar los callejones y el puñal siempre eran los mismos.
el rojo manantial entre los pequeños senos de la mu- Una madrugada, la chica de ojos marrones sacó una
chacha, ella ofreció bailar para Chalchihuitlicue. Los pequeñísima pistola de la nada y pronto Jack se vio
sacerdotes, acostumbrados a que las víctimas quisie- rodeado por agentes y fotógrafos. No obstante, el nú-
ran postergar el sacrificio aunque fuese por unos mi- mero de víctimas que había ultrajado, el juez se portó
nutos más, condescendieron. Según los testimonios indulgente: lo sentenció a cadena perpetua.
que aparecen en las Crónicas de los tiempos del infra- Durante 37 años, Jack ha trabajado de cuatro a
mundo, escritas por el fraile Diego de Zetina y recopi- nueve de la noche en la misma librería; lo recuerda
ladas por el doctor egipcio Kavalali Zaghlul, Citlalin muy bien porque coincidió con el año en que co-
danzó con tal perfección y encanto que maravilló a menzó a purgar su condena.
todos los presentes. Los sacerdotes, embelesados, de- Todas las noches, después de cerrar el negocio, se
jaron que la danza continuara hasta que con la pri- va caminando a su cuarto de vecindad. Antes de acos-
mera luz de la aurora, la misma Citlalin dio por ter- tarse, cena abundantemente, no vaya a ser que en la
minado su acto. Era demasiado tarde para realizar el madrugada el juez cambie de opinión y lo envíen
sacrificio; no obstante, al romperse el embrujo, el sa- temprano a la cámara de gases.

51
LETRAS SALVAJES 37
De dos males
en las tuyas. Con cuánta destreza dibujas en el aire
Entre la maleza oscura del Edén descubrí su seno una mariposa al cruzar el nudo. Las tuyas son mis
desnudo, su andar de pantera. El cortejo fue la envi- manos que lo aprietan.
dia de todos los reptiles y su grito de placer, el delirio Tú, frente a mí, como en un espejo oval; ante mí,
de las aves migratorias. Después, recostada sobre mi como un autorretrato, la cara encapuchada. El espejo
vientre aún húmedo, algo dijo de su origen de hueso que se cierra igual que un guiño de Dios a la hora
y nupcias por conveniencia. Fue entonces que pensé sexta. El espejo, Dios, yo hecho a tu imagen y seme-
en el manzano. El plan se desarrollaba a pedir de boca janza, a piedra y mazo, a costilla rota. En el espejo, la
hasta que llegó aquel intruso con su lengua más filosa cara encapuchada de un desconocido que se sacrifica
que la espada entre sus manos. por todos los hombres para que tú vivas en el espejo
Todos saben el desenlace de esta historia; lo que ig- de todos los hombres encapuchados, tristes, ama-
noran es que años después me encontré con un cam- rrando la soga al cuello de un desconocido que brinca
pesino decrépito que a la sombra de un árbol acari- del árbol de Judea.
ciaba sus pies encallecidos. Antes de poder escabu-
llirme tronco arriba, me tomó por el cuello, recono-
ciéndome. “Eres tú, Malévola”, dijo. “Por tu culpa me Broma de Afrodita
he cansado de arar la tierra donde se esparce mi des-
cendencia como una peste. Si sólo se trataba de poseer Sólo borracho lograba controlar su pulso y así ta-
a Eva, ¿por qué no me la pediste?”. llaba la más hermosa figura femenina. Con la copa en
Luego aflojó su mano, liberándome. la mano pasó la sierra por última vez entre los senos
Fue mi culpa. No cabe duda que el hombre era sa- de Galatea. Su perfecta existencia fue efímera. El
bio. ¿Quién lo imaginaría? hombre cayó muerto sobre su obra reduciéndola a su
estado original de hielo de cantina: su corazón no
pudo soportar tanta belleza.
La hora sexta

Como en un espejo veo en ti mi cara encapuchada.


La cuerda que tengo en mis manos es la que tú tienes

52
LETRAS SALVAJES 37

Diáspora
Las Antígonas
se dispersaron por el mundo-
vagan- almas migrantes-
Nacieron- se reencarnaron-
murieron- vivieron- se sublevaron-
Rebeldes e inconformes-
abortaron la sumisión-
se divorciaron del silencio-
se casaron con la libertad-
bendijeron al amor y a su diversidad-
conquistaron su sexualidad-
gobernaron su reproducción-
parieron múltiples orgasmos- múltiples-
Se nombraron jefas de sí mismas-
repudiaron el sexismo- la cosificación-
se entregaron a la alegría-
no las avergonzaron sus lágrimas-
Se bautizaron en el amor-
abrazaron la fe en la justicia-
adoptaron el diálogo-
comulgaron con lo imprevisible-
coquetearon con los abismos-
bailaron con las feas-más lindas-

53
LETRAS SALVAJES 37

olvidaron miedos y ansiedades-


desenredaron rosarios de mentiras-
copularon con la vida-
aceleraron sin importar dogmas
o terreno ad-verso-
siempre eligieron el re-verso-
Se lastimaron- se estrellaron-
se estrellaron- se estrellaron-
Muchas se fueron antes de tiempo-
no quisieron morir estando vivas-
Ellas son todas y todas son una-
su propia trinchera- su propia leyenda-
su propia vida- su propia vida-
El genoma de las Antígonas-
el Ying y su mapa secreto-
el clítoris y su sabiduría-
desfloración de las primaveras-
desvergüenza de mil vergüenzas-
impudicia de mil pudores-
Antagónicas- Antígonas-
patria despatriada-
tierra transterrada-
Nunca más sirvientas-
nunca más opresoras-
nunca más patriarcas-
nunca más matriarcas-
nunca más
matriz serial e irreflexiva-
clonación de mentes y corazones-

54
LETRAS SALVAJES 37

nunca más
liturgias de santidad-profana-
Más siempre compañeras-
más siempre compañeras-
más siempre compañeras-
más siempre compañeras-

Tumbas que cantan


Ellas tienen tumbas que cantan-
Son como un coro agrio-dulce
en las noches-
Suenan como lamento del viento
rozando hojas-
esa belleza de lo terrible-
esa dulzura del desamparo-
Es un apagado rumor melancólico-
Sueñan que al fin alguien las escucha-
Son tumbas acurrucando almas
y ellas cantan-
Lo que no cantaron en vida-
ellas cantan-
En sordo-susurro
barren las miserias de sus vidas-
sombras de golpes y lágrimas-
Ya no pueden morir de pena-
por eso cantan-
Lo que no cantaron en vida-

55
LETRAS SALVAJES 37

las tumbas cantan-


Ellas cantan-

Nube errante
Todo sigue aquí:
el patio con sus mangos
la terraza y las estrellas
la calle-cita empedrada
luna y poesía
el murallón de graffitis des-pintados
la gama de lapachos adornando la vereda
Todo sigue aquí:
este afán de versos- este sueño loco
existencial insomnio
garabatearse el alma a cuenta-gotas
gotearse garabatos al insomnio
insomniar-se el alma de existencia
Sé que podrías volver sobre tus pasos
y observarlo todo con viejos-nuevos-ojos
y pasarte nuestros tiempos como una película
Sepiar-nos
que te lluevan nuestras vidas
ese gris-documental que tanto asusta
y hace más serias las historias
No somos de documental
no- no lo somos
Sé que podrías venir y re-pasarte

56
LETRAS SALVAJES 37

la ingenuidad maligna de las noches


amenazadas por tanta madrugada de mercado
¿recordás?
y el traqueteo de carretas llamándote
mi cenicienta de barrio
El barrio
Siempre me gustó ser del barrio
Sí- somos del barrio
Allí bajo la luna
¿recordás lo que decíamos?
Era pura melancolía anticipada
destrozar de sueños-realidades
nada estaba hecho y aún se podía sembrar
una canción en el silencio
Sí- somos una canción y un silencio
y los dos retándole al destino
que se animara a buscarnos
si estábamos escribiendo
el guión de nuestras vidas
sí- nuestras jodidas vidas
Y todo sigue aquí- inclusive yo
entonces-no-la-misma
No- la misma
Y vos- mi nube errante
dis-conforme- prisionera
Tu vocación-mi vida
varada en la calle de siempre
No- Calla el amor y al amor olvida
Imaginate- nube errante

57
LETRAS SALVAJES 37

que sólo somos dos y que tal vez


se nos acabe el mundo poco a poco
y que si lo quisieras
tal vez un día- nube errante
sí- podrías venir y atrevernos
Entonces sí
sí- nube errante
todo seguiría
todo aquí

El día del día pasado


Un día será lo que seamos,
y también lo que fuimos.
Amanecerá como si fuese día,
del día pasado,
un día recalentado.
Y terminarán las preguntas
que solo corresponden
a nuestras incertidumbres.
Porque del no saber se nutre
esa magia de la vida
y ese misterio de la muerte.
Seamos lo que seamos,
un día seremos lo que somos.
Ese día,
el tiempo parecerá un juguete:
destruyéndose en nuestras manos.

58
LETRAS SALVAJES 37

Y conocí a Dios

Una tarde de domingo me hallaba con el calor de — Una noche fresca me dormí más temprano de lo
siempre, en el mismo patio y con los mismos planes: acostumbrado. Había tenido una tarde de mala suerte
cuando se hiciera de noche, iría al parque algunas ho- jugando dominó. No sé cuánto tiempo había pasado
ras. Esperaba ver chicos de ambos sexos aparentando pero me levanté de un sobre salto de la cama cuando
ser mayores, algunas futuras parejas y uno que otro sentí una mano sobre mi espalda. Alguien que no se
borracho. El destino tenía sus propios planes y me dejó ver, pero que tenía la voz de macho, me llevó has-
hizo parte de ellos, él nunca pregunta. ta un lugar que no era mi casa. La luz y el humo no
Llegó Julián vestido como nunca lo había visto: ele- molestaban mis ojos, sí el fuerte olor a azufre. Mujeres
gante y arreglado, pasos lentos y una sonrisa gigante. desnudas y hermosas con largas cabelleras había por
Según dijo quería contarme algo. La gente siempre se doquier. Los hombres también estaban sin ropas y no
queja de que Julián trae mala suerte y habla mucho. tenían melenas, tenían alas. Mi asombro no sorpren-
— Hoy te harás un hombre. dió a mi raptor. El miedo siempre empieza por los
No temí a su advertencia. Tengo 23 años ya. Me pies y ya los míos comenzaban a enfriarse — sigue ca-
acompañó al patio y empezó a contarme. Mis padres minando — me decía él. Comentó que los ángeles su-
dormían bajo el metal que nos guarda del sol y la llu- fren cuando se llenan de carne sus cuerpos. Sus pasos
via. dejaban huellas sobre una alfombra morada. Quise
— Hace ya quince años que diariamente tengo este detenerme, no pude. Tocó mi cara y mi lengua se hizo
sueño. Creo que otros dirían que es una revelación—, de oro y muy pesada. La próxima habitación tenía do-
su voz se hizo irreconocible. Antes de decirme esto Ju- ce sillas dispersas por las esquinas, que también eran
lián había apagado su cigarro. Sabe que le tengo asco doce y estaban vacías. Noté que eran hechas por ma-
al tabaco. nos judías. Caminé medio día y al final de la casa ha-

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LETRAS SALVAJES 37

llé un ser vivo, para que me creas diré que es un hom- Ya no noté hombres ni mujeres. No había sillas ni es-
bre, no voy a contradecirme. Su cara dibujada era her- quinas. Más humo y azufre sí. Una larga escalera me
mosa y contrario a lo que esperaba, no tenía barba, su pondría de nuevo en mi cama. Ya mi lengua no era de
cabello es blanco, ojos negros, ya no recuerdo si eran oro y pude hablar (preguntar), pero no lo hice. Quise
redondos, boca parecida a la mía y estaba completo quedarme en aquel lugar. Mi raptor indicó los escalo-
su cuerpo. nes. Desperté otra vez y aquí me tienes contándotelo
Traté de detener a Julián de seguir contándome esta para compartir el susto.
locura, no se dejó y mandó a callarme. Julián hablaba solo, yo había caído muerto ya.
— El hombre nuevo me dijo con ambas manos que
me acercara y yo obedecí. El raptor se quedó afuera.
Ambos reímos como cuando saludamos a un conoci- Sofisticada
do en la calle. Antes cuando fue joven era un gigante.
Según pasaron los días, que en su caso eran siglos, se La poesía le dio fama a Paola Mochis, sus cuentos le
hizo más chico. Parados juntos, él no pasaba de mis dieron para comer. Por costumbre tendía a dedicar
rodillas. Un marco de un cuadro sin acabar, se movía cada uno de sus libros a algún escritor mayor que ella,
sin cesar, lo hacía en todos los sentidos. No nos estaba no importaba si era considerado de poca valía en el
vigilando. La voz del hombre no se oía pero sí entendí mundo literario. Una estrategia no pensada (al princi-
todo lo que me dijo. Miraba el mundo mío a través de pio) impulsó su carrera: no dar entrevistas.
un espejo que ya estaba borroso. Lloró y cuando quise Cuando cumplió dieciocho años leyó en una cajeti-
tocarlo me advirtió que moriría si mis manos rozaban lla de cigarrillos que fumar era perjudicial para la sa-
su piel húmeda. Retrocedí, él no. También lloré al m- lud: nunca más se la vio sin un cigarrillo en su boca.
rar a la humanidad. Lo que miraba por su espejo a mí Hay que decir que murió a los 68 años, en un acci-
me pareció feo porque ya lo conocía. Miré que algu- dente de tránsito que algunos creyeron fue suicidio.
nos hombres son eternos por sus hechos. Generacio- Cuando los insistentes periodistas la invitaban a sus
nes pasadas que estudiamos en las escuelas están vi- programas en la radio y televisión la respuesta era la
vas aquí. Vi los héroes de mi memoria y deseé entrar misma: si me aceptan con mi cigarrillo. El aire acondi-
al espejo, pero mis pies se pegaron a la alfombra. Cua- cionado vetaba su presencia. A Paola no le gustaba el
tro días después me dejó salir de la última habitación. alcohol, siempre andaba con una botella de agua fría.
El raptor me esperaba y regresamos. Sus pocos amigos se sentían dichosos con su presen-

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LETRAS SALVAJES 37

cia, pues ser amigo de la famosa escritora les presti- Lázaro


giaba.
Cuando mediaba los veinte Paola conoció a un pros- Mi cuerpo un milagro molesto.
tituto desahuciado por su adicción a las drogas, vivie- Anne Sexton
ron juntos casi tres semanas y la embarazó. Él y su hijo
viven de los beneficios de las ventas de los libros de Es cierto que Jesús me resucitó. También es cierto
la difunta. Aunque se declaró vegana, comía carne las que aún hoy sigo vivo, con el mismo hedor a podrido
veces que podía. y la misma hambre. Según creo no he envejecido. Mi
En líneas generales a Paola se le podría describir silencio ha sido terrible. Escribo para saberme acom-
como una mujer contradictoria. Corría diez kilóme- pañado. Estos papiros nadie más los leerá. El odio que
tros tres o cuatro días a la semana. Esto la mantenía sintió Jesús me castigó con esta longevidad. Cada día
en forma y su salud era estable. Cuando estaba en fase es un látigo.
de escritora podía encerrarse durante largo tiempo, La nueva vida me convirtió en exiliado y ladrón, in-
saliendo únicamente por comida y cigarrillos. Cosa cluso de pan. Oí que el maestro resucitó también a
rara: Paola era indiferente a los animales. una niña. No la conocí, tampoco sé si es verdad esa
Un respetado crítico trató de atribuirle una novela, historia. Muchos lo creían diferente, jamás lo fue. Su
regalo que nuestra poeta nunca aceptó. Algunas veces poder era hipnótico. Una noche desperté y lo vi llo-
se la oyó decir que sería bonito tener un gato o un pe- rando. Pregunté la razón y me dijo que los niños
rro, pero que su ruido de seguro le molestaría. El hijo muertos cuando él y sus padres huyeron, no lo deja-
de Paola nunca la visitó. No hay fotografías de ellos ban dormir. Su temor se le vino encima cuando lo
juntos. Tener un hijo le daba cierta paz a Paola, su apresaron. Le hicieron tragar todas sus palabras. No
vida ya estaba justificada, pues dejaría descendencia. pudo salvarse, pero sí hizo que sus seguidores salva-
Cierta vez se le acercó una desconocida joven y le ran su nombre. En verdad fue su único milagro.
pidió una entrevista para su tesis. Al principio Paola La gente que me conocía antes de morirme ahora me
aceptó, ya que estaba ayudando a una estudiante, teme. Me quieren lejos. Mi familia no cree que sea yo.
luego de hablar dos veces se aburrió y canceló su com- Estoy seguro de ser Lázaro, de estar vivo y de querer
promiso. La joven quedó bastante decepcionada y na- acabar con esta locura. No sé cómo desaparecer.
die pudo leer su esperado trabajo. A su manera Paola Tengo las mismas necesidades que los demás.
Mochis vivió feliz. Los apóstoles se hicieron ambiciosos y querían reci

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LETRAS SALVAJES 37

bir la gloria prometida. Cada uno hizo su grupo para bueno con las palabras y me enredaba fácilmente. Al-
agilizar que se oficializara nuestra orden y ya no fué- guna vez lo hice reír tratando de entender una de sus
ramos perseguidos. Todos fueron asesinados, menos parábolas. Fue el único contacto íntimo que tuvimos.
Juan. Lo vi pidiendo clemencia y fingió locura por su Después cuando quisieron hacerlo un santo, yo recor-
edad, prefirió las rejas en el exilio. daba este incidente y negaba que no fuera un hombre
Ahí estaban hombres iletrados, pescadores y cam- como yo.
pesinos tratando de aparentar tener poder y ser obre- Me he hecho aficionado al vino. Todos los días lo
ros de Dios, tan sólo porque estuvieron oyendo a Je- tomo. Sólo he tocado a dos mujeres, claro, antes de
sús. Hábilmente me aparté de ellos. Nacieron calum- que me resucitaran. Ningún disfraz me funciona. Mi
nias sobre mí: decían que me casé, que me suicidé y piel hiede a muerte. Soy un difunto. Ando triste,
otras muchas cosas. Todas falsas. Aún estoy acá. Mi amargado y sin ningún propósito de tener esperanza.
condena a vivir tanto no sé si sea eterna, pero así me Quiero morir.
parece. Cansarme no me ayuda a acelerar nada. El abogado Saulo logró empujar la obra hasta cami-
Mi desilusión del maestro es porque nunca ha regre- nos impensados. Su filosofía era implacable. Los
sado. Nos mintió. Era común como los demás. Tenía maestros siempre quisieron tenerlo a su lado. Ter-
sangre, miedos y ganas de vivir. Yo culpo a su familia minó cediendo. Su enemistad con Silas nunca se sanó.
por hacerlo leer desde niño los cuentos de los profe- Ellos son los destructores de la fe de Jesús. Ahora me
tas. La ramera María fue la principal agitadora de la muevo como fantasma. Siento la brisa, el frío y el calor
locura del carpintero. José no era su padre, pero sí de los días. No me abandona el hambre, nunca
amaba a María. duermo. Mis ojos han visto todos los cambios, mucha
Conocí a Jesús cuando él estaba detrás de mi her- sangre, música, líderes. Uno de nosotros mantuvo la
mana. Nunca hablamos mucho, soy algo tímido, él era fe hasta la muerte: Santiago. Su religión ya no existe.

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Abril

Amapolas reclamador
Estremecidas en el estallido
de diagonales.
En un crujido de voces
gente
deshabitada
Que la luna
En el bullicio atrapado Resplandece el oleaje
de este abril quieto que la luna desnuda
el viejo seco ante la certidumbre
con ojos de lapacho de la impermanencia.
retoca su maquillaje.

Sin pensar
Es la niebla
Desgano
Faldones de niebla en tus arrugas frágiles
acordonados por tus voces en la almohada
y rezongos en tu cama
en mis oídos
aclimatados Sin pensar, yo
inquebrantable
Te arrojo semillas exploro.

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Violetas
El ombligo presiona
el vientre negado
los párpados clausuran

Danzan alfileres
se escurren
en la despedazada luna

La madre caracol se desvanece


frente a las violetas.

“Bouquet de violetas” por Edouard Manet (1872)

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Antonio Frasconi: “Africa continenete
negro,” grabado sobre papel.” (l945)
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Tiempo

A veces los días se van Maldita


y queda el almanaque vacío lágrima arrancada
como el de un año que aun no llega por el alma entristecida,
diapasón en alto
Duelen esas horas vibrando en el silencio.
si pasan por mi lado
y no me tocan Maldito
Dormidas, monótonas recuerdo,
eco
Apenas puedo del recuerdo
con este solo minuto en mi aliento.
oscuro y loco
Me ausenta de ti y me deja
otra línea alrededor de la boca
29 de octubre

la esperanza se sube a mi espalda


Ecos la cargo como quien carga una flor
que perfuma la senda que camino
Malditos
poetas los que tienen
y pesa
por pluma el dolor,
como una tonelada de ausencias
a los ojos
nos disparan su pena.

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en dos días Martina


ya no será esperanza
y se doblará mi espalda liberada Una sonrisa
bajo el peso del deber compartido sólo una para respirar
otro minuto
de hacer nacer más esperanza
para que cabalguen en su lomo Tus ojos
nuestros nietos y sus hijos chiquitos de reír…
Con ellos dame luz

Lara leve Tus dedos


rodeando mi índice
Baila sólo para que no me caiga
en pleno centro
rodeada de música Mientras
Ato cada día
Gira Ramitos de esperanza
luz en el aire Tejo sueños
dulce antorcha mínima Invento nanas
Nombrándote
Ríe Aliento amoroso en el silencio
al ver a sus pies
esa sombra mágica
Horas robadas
Salta
buscando el vuelo sobre cristales
alada, mística agujas de agua azul
humo y silencio

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el crepúsculo Siento la humedad de los besos


derramándose en vino el roce de tus manos
me embriaga y sueño Oigo los silencios antes del gemido
Y muero
se abren los cielos
cantando luz y tiemblo
abrazada a ti Carta urgente y advertencia final
Espérame
Horario nocturno y enciende lunas
Prepárate a amar, levanta sombras
El tiempo se demora que rodeen las murallas
en las noches de otoño Que nadie venga a desvelar la calma
Pasa lento, como queriendo
arraigar en la oficina Echa candados a las puertas
no dejes entrarse la alborada,
Se arrastra, lamiendo y entonces
cada papel, cada mesa muérete de amor y resucítame
como queriendo probar el sabor Levántate,
de las noches vacías lluévete en mis brazos
Vacíate de hambres y metralla
Las horas ya no pasan
El reloj está quieto Bébeme
Hasta la última viña olvidada,
Nada perturba el silencio cepa herida de viejos presagios
Podría creerse que todo ha muerto en mortajas de robles hacinados,
testigos de rituales ocultos
Y sin embargo oigo voces
ayes y suspiros Y que vuelva por su pie
palabras susurradas en mi oído Lázaro al Descanso

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que la luna, la vida y el amor y a veces no sé si son lluvia, si son voces


son nada si espero por tu abrazo quizás viento simplemente, y nada más.

Que se pierda la última esperanza No hay luz en mi celda siempre oscura


si no estás para cantarla sólo una pobre llamita solidaria
Que se rompan las lunas de tu espejo o el resplandor de una luna insolente
Que se mueran las luces de tu calle que se anima con esta noche a quebrarla.
si llego hasta tu puerta
y no me abres Y sentada, sola en mi cama cada vez más amplia
entre los retazos de sombra y los dibujos de luz
te imagino en la penumbra repleta de susurros
Fachada del mar de hojas más allá de mi celda.

Oculta Ahora, sola, casi ciega y casi sorda


detrás de tu mirada a las 3 de la mañana
tiembla la boca abierta caigo en la cuenta de que afuera de mi celda
del miedo ayer, con precisión, implacablemente a las 8.37
Muda y desdentada mueca empezó otra primavera.
que no termina de parir
el alarido
que desgarre la garganta
Medio siglo y contando…
presa perpetua
era una nova
del silencio
incendiada en la noche
sólo segundos
Justo a tiempo lentos segundos
Hay un mar más allá de mi casa. húmedas las sábanas
Oigo el ir y venir de las olas imaginadas sudor y sueño

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el cielo roto Gotas de incandescente hielo.


en luces y sonido
a la deriva Eterno transcurres
–horadas toda piedra–
presagio oscuro viejo cristal indestructible
vital contradictorio sembrado de luces sin edad.
fin y principio

ya sin dar a luz Acaba de una vez,


ahora hay que alumbrarse dame descanso.
parirse y amar

Vértigo
Migración
Me detuve por un segundo
Del cielo cuelga un gajo anaranjado, al borde de la calle,
naranja el medallón, negro el cielo abrumada
en la primera hora del ocaso.
Inmersa por un segundo
Se alza tranquilo en lento vuelo en el conocimiento preciso,
dejándose llevar, en el oscuro abrazo fugaz
que lo aparta del terco y frío suelo,
para colgar en pleno centro, plateado.
Por un segundo sabiendo
la medida exacta de mi vida,
única
Insomnio
Al borde del vértigo y temblando
Témpano oscuro insignificante en el tiempo y el espacio,
–la noche– efímera
derramado en sal.

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tras los dolorosos latidos
Irrepetible del amor resignado.
e idéntica a tantas otras vidas
arenas en el fondo de un mar Y tú,
mago absorto en el devenir del tiempo,
Desnuda siempre en luz, conquistando espacios,
en medio de la tormenta furiosa recodos oscuros del alma,
de la historia desprovista de piedad desconoces tu propia existencia,
Herida tú, mensajero de la angustia última.
por la certidumbre afilada
de la inevitable muerte y nada más A quién preguntaremos
cómo escalar
Despierta el cristal de la copa de la carne
por un segundo en medio del sueño y degustar
Resistiéndome a cruzar sin dejar luces el sabor de esos sudores
que alumbren un incierto camino de regreso si es imposible despertar de este sueño asesino
so pena de perder el juicio.

I
II
–Me pregunto –dijo Ada–, me pregunto si el intento
de descubrir estas cosas merece un vidrio coloreado. Un blues amaneciendo.
V. N.
No preciso más que un blues
La sangre es muro que me cierre los ojos
o puente. cuando el fugaz atisbo de la muerte
Es laberinto tenebroso venga
o cuadro de luz. a mestizarme los infiernos con el cielo.
Cielo. Infierno.
Ambiguos, los abrazos nos acechan, Un blues,
escondidos sólo uno antes de amanecer,

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cumpliendo el mandato
surgiendo de la oscura armónica de volver
de la noche desnuda y húmeda; y volver,
de la cálida boca de la noche. ir y volver dulce y lento

Un blues, un blues, que nazca


uno solo del ritmo
deslizándose dulce, de tu cuerpo.

Silvia Carrero nace en Montevideo, Uruguay, en 1956. Escribe poesía como un asunto de extrema urgen-
cia y necesidad. Vive cada instante poéticamente, sabiendo que la poesía es misterio y temblor. Ha pu-
blicado sus poemas en la Antología Alepha de Buenos Aires, Argentina y en otros espacios virtuales.
Dice en pocas palabras: “Aún siento el vértigo de ser
y sentir. En los próximos minutos, algo me asombrará
nuevamente”.

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Ernst Ludwig Kirchner

“Autorretrato como un inválido.” (1918)

alido

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“Desnudos amarillos con ramos de flores.” (1914)

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“Naturaleza muerta con pato y agachadiza.” (1920)

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“Café del jardín.” (1914)

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“Escuela de baile.” (1914)

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“Escena de calle berlinesa.” (1913-1914)

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“Cabello Rojo.” (1914)

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“Erna con cigarillo.” (1915)

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Sheila-Metzner, “Black tulip,”
impresion_bicroma_2003
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Genialidad literaria
Ya desde la antigüedad se ha venido atribuyendo mente, es decir, sin verificación analítica y compe-
genialidad en las artes, la literatura y en otros cam- tente alguna, no por fanatismo, impresión personal,
pos. 1 En la actualidad, esta genialidad ha sido y es fórmulas teóricas ideológicas, amistad e intereses cre-
atribuida a ar-tistas y escritores favoritos. Por ejem- ados; de esa cuenta, son coronados fraudulentamente
plo, es común decir que Chaplin fue un genio del cine, de premios y gloria por los medios masivos de comu-
incluso de la poesía; por supuesto, se ha atribuido y nicación, organización y, en general, por el llamado
atribuye genialidad también a poetas contemporá- “tercer mundo semántico”, los cuales tienden a clau-
neos de nuestro contexto, tales como Octavio Paz y surar la nómina y la genialidad. Y aquí está el gran
otros. desafío literario: la genialidad debe ser no solo com-
Es innegable que, en la historia de la literatura, mu- probada sistemáticamente sobre la base de serios cri-
chos autores, a quienes se les ha atribuido este adje- terios analíticos, normativos y lógicos,2 sino también
tivo, se les ha comprobado y reconocido su genialidad reconocida y posicionada contra toda negación, nin-
en términos conceptuales y lógicos. Pero no sucede guneo y hasta persecución por parte de los detentores
igual cuando este adjetivo se atribuye solo sicológica del poder (Moby Dick, por ej., ahora un clásico); para

1No pocas veces relacionada a desórdenes mentales. Es cono- ejemplo, Van Goh, Miguel Ángel y otros estaba relacionada con
cido el caso de Platón y Aristóteles, quienes hablaban ya sobre trastornos emocionales.
la naturaleza del acto creativo y su relación con la “locura”, tal
como esta era entendida en esa época. Mientras para Platón la
2 Siendo la crítica literaria perteneciente a las ciencias del espí-
genialidad poética estaba relacionada con estados de intensidad ritu, la crítica no puede llevar a cabo su trabajo como lo hacen
emocional, Aristóteles pensaba que la creatividad estaba rela- las ciencias na-turales; ver G.H. Gadamer, Verdade e método,
cionada con la melancolía. Se presume que la genialidad de, por trad. F. P. Meurer (Petrópolis, Brasil, 1999). Por eso, más ade-
lante, hablo de análisis de relaciones.

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LETRAS SALVAJES 37

este fin, los críticos literarios académicos son necesa- Características que confirman la genialidad de una
rios.3 obra estética
En este ensayo, seguiré, muy de cerca y crítica-
mente, la perspectiva del teórico español de la litera- 1. Originalidad en las ideas. Nadie negaría que la origi-
tura Jesús G. Maestro al respecto, por ser él quien ha nalidad es una de las características más importantes
aportado sustancialmente sobre el tema. Para el efec- de un trabajo estético genial. La originalidad implica
to, me gustaría apenas enumerar, breve y tentativa- uso de ideas articuladas o temáticas inéditas, que na-
mente,4 y desde mi perspectiva en particular, algunas die antes ha dicho o presentado, no trilladas ni des-
normas o características que permiten justificar la ge- gastadas, que ya no dicen nada ni aportan ni deman-
nialidad en el trabajo estético literario, especialmente dan nada de los lectores. El caso más acorde es la poe-
la poesía como prototipo de la literatura; lo haré con sía con temáticas inéditas, aun si es recurrente aquello
base a criterios normativos y lógicos, sin pretensión que muchos poetas se oponen por considerar errónea-
de crear teoría de la genialidad alguna. Este desafío mente que poetizar y la poética no exigen nada más
tentativo lo realizo sin señalar muchos ejemplos y ba- que inspiración y sentimiento: la forma/técnica.
jo la convicción de que la originalidad y la objetividad 2. Originalidad en la forma/técnica. La forma/técnica
total son imposibles, pero alcanzables en grado sufi- es el medio por el cual el poetaobjetiva o intenciona
ciente.5 comunicar sus ideas en el poema. Pero para que evi-

3 Ciertamente, una obra literaria puede subsistir sin que nadie 5 La crítica literaria no necesariamente tiene que dispersarse en
la lea, pero no sin ser estudiada o analizada por los críticos quie- el subjetivismo total. Pero, entonces, ¿cómo alcanzar esta obje-
nes, a mi criterio, también deben poseer experiencia creativa y tividad suficiente? La respuesta a esta pregunta rebasa el
evitar en su análisis juicio de valores y lisonjas infundados; tiempo y espacio de este ensayo; solo me gustaría apuntar lo si-
¿acaso no por ellos muchos autores alrededor del mundo han guiente: que una lectura objetiva será aquella realizada con base
alcanzado reconocimiento y sus trabajos han sido elevados a ni- a uno de los modos inmanentes del conocimiento gnoseológico
vel de clásicas? Sin embargo, ciertas teorías ablativas tienden como son las demostraciones o hechos literarios: construccio-
erróneamente a marginar al crítico y negarle su aporte, así como nes de relaciones, es decir, a partir de relaciones en el texto, los
también a infundir temor contra de él y considerarlo, en el me- autores, el lector y el intérprete (transductor, que interpreta
jor de los casos, el aguafiestas de una obra. para otros); estos hechos literarios son el motor de la crítica li-
teraria, ya que ella no puede funcionar sin teoría literaria o
4 Lo cual significa que este apunte queda sujeto a revisión por- construcciones explicativas y racionales de las ideas. Claro que
que se trata de una mirada desde la propia perspectiva, no desde a veces, por diferentes razones, la crítica se limita a una lectura
la totalidad y con pretensiones de poseer la verdad total y clau- irracional, o a una de compromiso con sus autores.
surar perspectivas.

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dencien grado de genialidad, estas ideas deben comu- Sin embargo, ningún tipo de genialidad que se auto-
nicarse a través de técnicas inéditas o novedosas. denomine vanguardia hace uso de ideas o términos
Ahora bien, las ideas recurrentes podrían comunicar- vulgares que, además de altamente recurrentes en un
se mediante técnicas inéditas. Obviamente, en este ca- entorno cultural, no exigen nada de los receptores, ra-
so, el grado de genialidad está en la innovación de las zón por la cual es muy consumida en determinados
técnicas no en las ideas; un ejemplo de ello es el arte en tales entornos. Es que cuando uno se embarca a
surrealista. Lo contrapuesto a esta variable son las una moda cree que está inventando la verdadera poe-
ideas nuevas mediante técnicas viejas; un ejemplo de sía; pero acaba repitiendo lo que flota en el contexto y
esta modalidad es el arte recursivo. Pero el umbral atrofiando el diálogo digno, con sentido de respeto,
más bajo de genialidad es el arte cuya temática y téc- que debe darse entre la intimidad (la poesía) y el lec-
nica son recurrentes; este es el caso del arte kitsch y el tor de distinta generación.
poema fácil de leer, que lo copia todo de las obras ori-
ginales o de otras. Tal arte no desafía, pues, en nada a Conclusiones
sus receptores, razón por la cual es el más popular, La genialidad es una forma nueva de racionalismo
más consumido. estético, ya sea por las ideas o por las técnicas.6 La in-
3. Originalidad en ideas y técnicas. El grado de geniali- vención nueva tanto en contenido como en forma o
dad mayor está cuando ambos elementos, las ideas y técnica es la genialidad mayor respecto a las otras va-
las técnicas, son novedosos, superando las limitacio- riables. El arte estético que posee esta genialidad es el
nes del arte recurrente en ideas y técnicas; un ejemplo arte que aporta algo nuevo a la literatura; alcanza su
al respecto es Cervantes. Esta es la obra estética que reconocimiento y aceptación, incluso por sus más
demandaría más a los receptores en cuanto a conoci- agudos oponentes ---que ya no vacilan en reconocer-
miento o preparación previa. Y es la obra que llama la la---, cuando su genialidad ha sido analizada y justifi
atención, impacta en un contexto cultural, capaz de
convertirla consecuentemente en un clásico.
6 El materialismo filosófico como teoría literaria, encarnada en no es negar que el arte estético sea verdaderamente una cons-
Maestro, siendo un racionalismo galopante, casi niega que el trucción del racionalismo humano ni que este arte no desafíe a
arte tiene ese otro ingrediente fundamental, además del inte- la razón humana ni sea analizado desde criterios racionales. La
lecto, que es la emoción o el sentimiento, y el placer o sensibili- literatura no es cuestión de emoción o sentimiento, pero este
dad que realmente despierta leer un poema bien logrado. Y esto elemento es fundamental en ella.

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cada por los intérpretes críticos competentes; se po- periodístico. Tampoco el poema en todos los casos es
dría afirmar, entonces, que este arte es un arte neo- una confesión espontánea; no revela un yo biográfico,
vanguardista. sino que crea un personaje literario, con quien los lec-
Una palabra final. Al hablar del intérprete y justifi- tores se pueden identificar (Luis García Montero,
cador de la genialidad se ha de tener presente que la 2022).
poesía es un género ficticio que, aunque mediante ella
el poeta intenciona comunicar una verdad, no mentir
—incluso sobre él—, no lo hace al modo ensayístico ni

Referencia

Luis García Montero, en Ana Pérez, “Entrevista a Luis García Montero, Esquire 24/06/2022, [Link]
[Link]/es/actualidad/libros/a40373214/luis-garcia-montero-entrevista-almudena-gran-
des/?fbclid=IwAR0UGPZmqC7RA0ZENUgUwHW1ReheHhTxd8_Toa18_Y2XTtu0FQH8w2zEL3I.

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Allí va la monarca
Pareciera extraño toparnos con una mariposa en la ciudad, más aún, conservar su paso como una
huella naranja con venas negras y manchas blancas. ¡Todo un tesoro en nuestras memorias! De seguro,
querido (a) lector (a) así lo sentirás.
Algunos científicos nos han acercado a las travesías de la monarca a través del estudio y conserva-
ción. Así pues, he sido afortunada de conocer a través de la televisión y la web el museo de MIZA-UCV
el cual nunca visité en marzo 2019 por la pandemia.
Tras el intento frustrado de visitar aquel lugar, decidí compartir con mis estudiantes una historia de la
mariposa monarca sólo con ilustraciones y sin un orden específico. De modo que iniciamos el ejercicio
según la premisa de: “salvemos a más individuos en muchas zonas del planeta”, el cual recogió frutos.
Ahora, luego de aquella propuesta me gustaría pensar que es posible seguir conquistando más es-
pacios para contagiar a otros la mirada amorosa por todos los seres vivos, porque sólo a través del
amor podemos transformar.
Allí va la monarca encierra un deseo, experiencias y la idea de continuar trabajando por una ciuda-
danía verde responsable.

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[Bestiarium]

Agnes Miller Parker, “Coquette”(1934)


Ela Urriola
Panamá. Escritora, pintora y filósofa. Doctora en Filosofía por la Karlová Univerzita (República Checa, Praga). Es profesora
de Filosofía, Bioética y Estética en la Universidad de Panamá. Miembro de la Academia Panameña de la Lengua. Presidenta
de la Red de Mujeres Filósofas de Panamá- SAFO. Vicepresidenta del Consejo Nacional de Escritores y Escritoras de Panamá
(desde 2023). Su poemario El vértigo de los ángeles (2019), con ilustraciones suyas, es un trabajo contra la pederastia y la vio-
lencia infantil. Es coautora del rescate histórico literario Columna literaria: Una columna para la nación. Tiene traducciones al
francés, inglés, portugués, griego y checo. Algunos premios son: Premio Nacional de Literatura “Ricardo Miró” con La nieve
sobre la arena (2014); Premio Nacional de Cuento “José María Sánchez” con Agujeros negros (2015); Premio Nacional de
Literatura, “Ricardo Miró” con la obra La edad de la rosa (2018); Premio Escritora del Año -Anita Villalaz (2019).; Premio
Nacional de Literatura “Ricardo Miró” en la sección Cuento con la obra Carosis (2021); 2019 Tiene traducciones al francés,
inglés, portugués, griego y checo. Página web: [Link]

Carolina Doartero
Argentina. Nació en Laprida, Provincia de Buenos Aires en 1965. Bailarina, coreógrafa, poeta, astróloga. Docente e inves-
tigadora en Técnicas y lenguajes Corporales, Lenguajes Simbólicos e Integración de Lenguajes Artísticos. Ha sido becada
por la Fundación Anorchas y por el CIEEDA, Centro de Investigación, Experimentación y Estudio de la Danza Argentina.
Recibió la distinción de la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires como una de las Mujeres Innovadoras del
Año (2006). Sus libros publicados: Con los pies desnudos, Cuerpoesía (2001), Hidra y Sirena (2005), Fermento (2008), La fiereza
(2012) y Sibila (2018). Vuelo de abeia es su sexto poemario. [Link]

Camelia Michel
República Dominicana. Poeta, narradora, ensayista y periodista. Sus escritos figuran en: No creo que yo esté aquí de más,
antología de poetas dominicanas 1932- 1987 (2019), Puerta de entrada, del Círculo Literario Estrambote (2018), Eros y poiesis.
Antología temática de la poesía dominicana (Vol. 1), A la zaga de su huella. Antología poética del Interiorismo (2015) y antología de
cuentos del Taller de Narradores de Santo Domingo (2012), entre otros.
George Reyes
Es ecuatoriano de nacimiento, pero reside permanentemente en la ciudad de México. Presbítero, educador teológico, teólogo
escritor, poeta y ensayista. Candidato al doctorado en teología. Ha publicado innumerables ensayos de teología en diversas
revistas teológicas especializadas. Su obra poética y ensayística ha recibido homenaje y está diseminada en revistas literarias
virtuales y de papel. En agosto de 2015 sus poemas “El llanto de Eva”, “Tonada del árbol” y “En el brazo largo de esta
aurora” fueron galardonados en un concurso internacional de poesía. Ha sido incluido en varias antologías poéticas. Es
miembro del Movimiento Poetas del Mundo y de la Red Mundial de Escritores en Español (REMES). Entre sus poemarios,
se encuentran: El azul de la tarde, publicado por Apostrophes Ediciones (Chile), en 2015 y El árbol del bien y del mal (2021).
Creador y director de los grupos virtuales de poesía Tu Voz y Tu Voz Lírica. Es editor de la antología poética Nuestra
Voz (Buenos Aires, Argentina: Tersites, 2015). george_reyes@[Link]

Sergio Garzón
México. Doctor en Letras con Mención Honorífica por la Universidad Nacional Autónoma de México. Es narrador y ensa-
yista. Ha publicado “Error Victoriano”, microrrelato seleccionado en la antología Más allá de la medida. I Premio Interna-
cional de Microrrelatos Museo de la Palabra (2010) y “El Estorbo”, cuento con el que obtuvo Mención Honorífica en el
Primer Premio Nacional de Cuento Fantástico Amparo Dávila y que fue publicado en la antología Andan sueltos como locos
(2016). Asimismo, es autor de “La moral entre el goce estético y el arte útil: reflexiones sobre un cuadro de El Greco en Los
días terrenales de José Revueltas,” (Crates, 2002), y “El lector imposible: una lectura sobre las ‘lecturas ideales’ de Fara-
beuf,” (Crates, 2009).

Mónica Laneri
Paraguay. Escritora y periodista, poeta de la Generación de los ‘90. Profesora egresada de la Escuela Municipal de Arte
Dramático de Asunción. Su obra forma parte de antologías nacionales y extranjeras. Sus poemarios Razón psiquiátrica y
Tumbas que cantan han aportado textos y servido de inspiración a las obras teatrales Diagnosis (2016) y Antígona inmortal (2018).
Su poemario Divague interruptus obtuvo una mención de honor del Premio Roque Gaona en 2017. La primera parte de su obra
incluye los poemarios Versos horizontales, Eras dios y te hice hombre, así también Versos para un hombre ocupado. Su más
reciente trabajo se titula Fantasma de hospital (2021). Entre otros reconocimientos, recibió la distinción “Mujeres artífices
del cambio” otorgada por la Dirección Nacional de Propiedad Intelectual de Paraguay (Dinapi). Brinda talleres de poesía y
narrativa en el “Laboratorio de palabras” del Centro Cultural de la República El Cabildo y de modo particular. Es delegada
nacional del Movimiento Poético Mundial (WPM) y participó representando al Paraguay del Primer Congreso del Movi-
miento Poético Mundial realizado en Medellín y Caracas este año.

Víctor Liberato
República Dominicana. Nació en 1977 en la ciudad norteña Mao, provincia Valverde. Ama los Libros y el Cine. Devoto del
tenis y el futbol (soccer).No cree en pasado ni futuro. Le gusta el Rock y las Baladas, el café y el ron con hielo.
Estuvo en la universidad, una experiencia que describe como bastante bonita y se hizo Psicólogo. También escribe cuen-
tos [Link] Algunos de sus cuentos han sido publicados en revistas nacionales
e internacionales tanto en formato físico (papel), como digital: Vetas, Letras Libres, Ciliya, Tiempos oscuros, periódico El Uni-
versal (ciudad de Mao), entre otras. Fiel admirador y lector de la trinidad de la J (Juan Rulfo, Juan Carlos Onetti y Julio
Ramón Ribeyro). Su Twitter es @LectorEscritor

Ana Romano Argentina. Ana Romano nace een 1944 en la capital de la provincia de Córdob, y reside desde la infancia
en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Poemas suyos han sido traducidos al portugués, italiano, francés, húngaro y cata-
lán. Es profesora de Francés. Tradujo a dicho idioma el volumen Breve anthologie de Luis Raúl Calvo (Ediciones L`Harmattan,
París, Francia, 2012), el poemario Behering y otros poemas de Luis Benitez y textos del libro Tomavistas de Rolando Revagliatti
(difundidos en la Red). Poemarios publicados: De los insolentes fantasmas (Ediciones Vela al Viento, 2010), Expiación del antifaz
(Ediciones La Luna Que, 2014), y Zumbido de guirnaldas (Ediciones La Luna Que, 2016) y El Alfil rojo (Ediciones La Luna
Que, 2019).

Emma Jeanette Rodríguez


Puerto Rico. Nace en la ciudad de Ponce en 1974. Es poeta, artesana, artista plástica y psicóloga clínica, promotora del
psicoarte. Ha publicado los poemarios Soles Mojados de una niña azul (Gaviota Editores, 2009), Murciélagos de vidrio
(Editorial Letras Salvajes, 2011), La máscara del pájaro noctuno (digital, 2011), El truco de la loca (Isla Negra edito-
res, 2014), Soy (digital, 2018), Historias amarradas (en co-autoría con Alberto Martínez-Márquez (Editorial Letras
Salvajes, 2021) y Las hijas del árbol (Editorial Letras Salvajes, 2022. Su poesía figura en revistas como Revista del
Instituto de Cultura Puertorriqueña y Pruka, Asimismo, figura en las antologías: Erótika, vol 2 (México, 2012) y
Suturas (IV Grito de Mujer) (2014). En 2006 fundó Casa del Arte con Olor a Café” en el pueblo de Yauco, Puerto Rico,
galería y taller de creatividad, que sirvió para la exposición de artistas plásticos de la zona Sur de la isla y como
punto de encuentro para cultores de la poesía y la música.

Ernst Ludwig Kirchner


Alemania. Nacido en Aschaffenburg, en 1880 , y muere en Frauenkirch, Suiza, eb 1938. Fue uno de los representantes más
importantes del expresionismo pictórico. Fue uno de los cuatro estudiantes de la Escuela Técnica Superior de Dresde que
fundaron el grupo expresionista Die Brücke en 1905. Su movilización en la Primera Guerra Mundial le causó un fuerte
deterioro en su salud física y mental, que terminó con su inhabilitación en 1915 y su consiguiente traslado a Davos, donde
vivió aislado el resto de su vida. En las montañas de Suiza comenzó de nuevo a pintar y a escribir crítica de arte bajo el
seudónimo de Louis de Marsalle. Tras la llegada al poder de los nazis en Alemania y la confiscación y destrucción de sus
obras, Kirchner sufrió una recaída de su estado depresivo y se suicidó. El Kirchner Museum Davos posee la mayor colección
mundial de su obra.

Claritza Peña
Venezuela. Educadora e investigadora. Ganadora del Segundo Concurso contra la Deserción Escolar BID-, 2013. Mujer de
Paz (ULA 2019). Cartas al maestro inspirador- Ganadora de Redes (2019). Reconocimiento por producción literaria (Pro-
grama Papagayo 2020). Investigadora de Red Inav, Ricila y RID. Miembro del Comité de Evaluación de la Revista Iberoa-
mericana de Docentes. Dictaminadora de la Revista Voces de la Educación. Miembro del Consejo Editorial de la Revista Inter-
nacional de la Imagen. Productora académica de festivales de cine (FESTIVERD y Cineversatil). Directora Académica de
FAMICINE. Temáticas de estudio: Cine y educación, Cine latinoamericano, Cine verde, Mujer y formacion. Asesora aca-
démica. Diseñadora de contenidos digitales educativos para festivales de cine. Profesora de la Escuela de Educación UCAB.
[Link] [Link]

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