1 AL 24 DE DICIEMBRE
ESTUDIA @llevandosugracia
ESTUDIEMOS LA BIOGRAFÍA DE
JESÚS, PREPARÉMONOS PARA LA
NAVIDAD Y CELEBREMOS LA VIDA
DE AQUEL QUE CAMBIÓ LA
NUESTRA.
lucas
Lucas 3
Pregunta inicial: ¿Cómo defines el arrepentimiento?
Hoy vamos a estar leyendo el capítulo 3 de Lucas. En este capítulo veremos lo que significa el
verdadero arrepentimiento, las marcas que veremos si ocurre en la vida de una persona, cómo el
arrepentimiento es la mejor forma de prepararse para el Señor y un evento muy especial de la vida
de Jesús.
En este capítulo se nos presenta la personaje que ya conocemos del capítulo 1: Juan el Bautista.
Leemos que la palabra de Dios viene a Él y su misión es esta: “Predicar el bautismo del
arrepentimiento para perdón de los pecados” (v. 3). Al hacer esto, se cumple una profecía que
podemos leer en Isaías 40:3-5. La misión de Juan era poder preparar el camino para el Mesías. Y
vemos que para allanar los caminos ásperos, para enderezar los caminos torcidos, es muy necesario
el arrepentimiento. Y es el primer paso para poder ver la salvación de Dios (V. 4-6).
¿De qué se trata este arrepentimiento? En el pasaje de hoy vemos diferentes claves sobre este
concepto.
EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO
¿Qué es?
El arrepentimiento es un cambio de mente, un cambio de actitud, un cambio de rumbo y de
estilo de vida. Se trata de cambiar de sentido, dar una vuelta de 180º. Si estaba andando en un
camino hacia el sur, me doy la vuelta y empiezo a seguir el camino opuesto. El arrepentimiento
bíblico no es un “lo siento” rápido y sin mucha reflexión, el arrepentimiento no se trata solo de
sentimientos de culpabilidad. El arrepentimiento se trata de un cambio total.
El arrepentimiento es necesario para poder recibir al Señor. Y estos versículos nos animan a que
podamos buscar el arrepentimiento y no creer que podremos estar cerca de Dios por nada
relacionado con nosotros o nuestros méritos, ni incluso nuestras familias (v. 8-9). El arrepentimiento
es necesario para todos si queremos acercarnos a Dios, pues nos pone en nuestro lugar, nos da la
humildad necesaria, y permite que Dios trabaje en nuestras vidas.
Frutos de arrepentimiento
En nuestras vidas habrán frutos dignos de arrepentimiento (v. 8) Estos frutos son signos externos del
cambio interno que se ha producido. Y, como vemos en estos versículos, no podemos separar el
cambio interno y externo. Y esto lo vemos muy bien reflejado en la respuesta de las personas a las
que les hablaba Juan. En los versículos 10-14 vemos a diferentes grupos de personas preguntando
qué podrían hacer de manera externa.
Cambio en nuestra relación con nuestras posesiones (v. 10) Vemos que Juan anima al primer
grupo a poder tener una sana relación con lo que tienen. La generosidad debe reinar en nuestra
vida. Dar a otros lo que tenemos, poder cuidar de las necesidades de otros debe ser nuestra
norma de vida.
Cambio en nuestra relación con otros (v. 12,13) Estos versículos nos animan a poder tener una
sana relación con otros, amando y teniendo un amor como el que vemos en 1 Corintios 13.
Nuestro amor no debería basarse en lo que podemos obtener de otros, sino en todo lo que
podemos dar.
Cambio en nuestro carácter y vida interior (v. 14) De nuevo, vemos que Juan anima a poder
amar a otros, y también se centra en la vida interior. Debemos cuidar nuestras palabras y lo que
sale de nuestro corazón (Mateo 15:18). Debemos tener contentamiento en todo momento, no
quejándonos por nuestras circunstancias, sino poder tener un contentamiento interno que nos
permita tener gozo en todo momento.
EL VERDADERO BAUTISMO
Juan bautizaba a personas, pero él mismo nos dice que su bautismo es una sombra del verdadero
bautismo que recibiríamos en Cristo (v. 15-17). Juan bautizaba con agua, y era capaz de llevar a las
personas a estar listas para la venida de Cristo a través del arrepentimiento que produciría su
mensaje, pero Cristo sería el único que podría bautizarnos con el Espíritu Santo.
Y es curioso que Lucas inserta aquí el bautismo de Jesús, para que podamos entender qué pasaría
cuando nos bautizásemos con su bautismo, el verdadero. En el bautismo de Jesús podemos ver a la
Trinidad en la misma escena, y escuchamos una frase increíble: “Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo
complacencia”.
Podemos hacer esta frase nuestra, pues cuando Dios nos ve a nosotros, después de habernos
arrepentido y confiado en el regalo de su salvación, no nos ve más a nosotros, sino que ve a Cristo
en nosotros (Gálatas 2:20). Cuando Dios le está diciendo esta frase a Cristo, también nos la está
diciendo a nosotros. Dios te dice hoy: “Eres mi Hijo Amado, en ti tengo complacencia”.
Esto nos debe renovar día tras día, debe renovar nuestra mente, nuestras emociones, nuestras
acciones. Esto debe motivarnos a vivir vidas que le agraden, llenas de arrepentimiento y conexión
con Él.
P R E G U N TA S PA R A R E F L E X I O N A R
¿Hay algún área de tu vida que necesite un cambio radical? Pídele a Dios que traiga un
verdadero arrepentimiento a tu vida.
Busca pasos concretos en los que puedes externalizar el cambio interno que ha ocurrido en tu
corazón. Quizás necesites contárselo a alguien para que te ayude en el cambio práctico en tu
día a día, quizás necesites poner límites. Dios te ayudará a cambiar en el día a día, al igual que
te ha ayudado en otras ocasiones.
Recuerda que en medio de todo este proceso de cambio y arrepentimiento continuos, Dios te ve
y ve a Cristo, y por ello te dice: “Eres mi Hijo Amado, en ti tengo complacencia”.