Juventud y Educación Crítica
Juventud y Educación Crítica
Créditos:
Imagen de portada: Huereck Tresseis [grafitti], Cyborg.
Consejo Académico: Serafín Ortiz Ortiz (UATx), Luis Armando González Pla-
cencia (UATx), Osvaldo Ramírez Ortiz (UATx), Mario Demetrio Palacios Mo-
reno (UATx), Claudio Pastén Palma (Universidad Católica del Norte de Chile),
Geoffrey Pleyers (Université Cathollique de Louvain, Belgium), Marcelo Star-
cenbaum (Universidad Nacional de la Plata), Nicolás Arata (Universidad de
Buenos Aires, Argentina), José Ramón López Rubí Calderón (CIDE), Miguel
Ángel Márquez Zárate (UNAM), Jaqueline Garza Placencia (Colegio de Jalisco),
Arturo Durán Padilla (Colegio de Jalisco), Ana Guadalupe Cruz Martínez
(UPN), Luz María Galindo Vilchis (UNAM), Donovan Adrián Hernández Cas-
tellanos (IBERO), Gabriela González Ortuño (UNAM), Álvaro Aragón Rivera
(UACM), Siobhan Fenella Guerrero Mc Manus (UNAM), Marisa Ruíz Trejo
(UACH), José Luis Cisneros (UAM, Xochimilco), José Javier Niño Martínez
(UAEM), Elva Rivera Gómez (BUAP), Luis Fernando Gutiérrez Domínguez
(BUAP), José Luis Estrada Rodríguez (BUAP), Demetrio Arturo Feria Arroyo
(UAG), José Juan Sánchez González (UAEM).
Dossier
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Deserción
Introducción
cid.org/0000-0003-1053-8114
26 Cognita
Revista Política, Gobierno y Sociedad
Introducción
Julio-Diciembre 2022 27
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
28 Cognita
Revista Política, Gobierno y Sociedad
ÍNDICE
Dossier
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar ........................................ 5
Introducción............................................................................................................ 6
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
30 Cognita
Revista Política, Gobierno y Sociedad
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar Cognita. Revista Política, Gobierno
y Sociedad, Núm. 9, Julio-Diciem-
bre 2022 , ISSN 2583 - 1503 , Uni-
versidad Autónoma de Tlaxcala ,
pp. 11-30
Juventud(es)
Desde el enfoque sociocultural de las juventudes, la condición juvenil no es consi-
derada como plataforma subjetiva para modelar el futuro. Las juventudes no son
los sujetos “saludables” del futuro, son sujetos en el presente, haciendo presente.
Esto no supone que se asume su acción como incapaz de producir futuro, sino que
se percibe su capacidad de agencia en el presente actual. Actual en el sentido de su
estar actuando, haciendo, produciendo, creando. Se pluraliza la condición juvenil
y se juega con el (es) para identificar su ontología plural y presente, porque no hay
sólo una forma de juventud, es necesario pensar la condición juvenil a través de los
entrecruces más problemáticos al momento de comprender las acciones de los su-
jetos, la edad se comprende más allá del momento vital contabilizado con el pasar
de los años, la condición juvenil se vive según se entrecruza con la clase, el género,
Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades-Benemérita Universidad Autónoma
1
de Puebla. http://orcid.org/0000-0003-1709-3955
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
la identidad ética, la racialización, la forma en que se relacionan los sujetos con sus
estigmas y cómo los redefinen a manera de emblemas (Garro, 2008), así como las
formas en que se relacionan con otras generaciones, ya sea de manera general, es
decir, con el mundo adulto, o con las generaciones relacionadas con los ámbitos
donde se desenvuelven, sobre todo en las culturas juveniles, como sucede con el
desarrollo del grafiti o el tatuaje, por ejemplo.
A grandes rasgos, se puede decir que tanto en el imaginario cultural ge-
neral como en el marco intelectual particular se identifica a la juventud
como una etapa de la vida ubicada, generalmente, entre el período de la
educación secundaria y la educación superior, es decir, en un rango de
edad que oscilaría entre los 15 y los 24 años (Organización de las Naciones
Unidas [ONU], (2020), o entre los 12 y los 29 años (Instituto Mexicano de
la Juventud [IMJ], 2017). Sin embargo, distintos autores sostienen que la
concepción de dicho término incluye otras variables (además de la tempo-
ral), especialmente si se analiza desde un enfoque sociohistórico y político-
cultural (Fernández Poncela, 2021).
En ese sentido, el enfoque tiene una doble función de observación, sin desprenderse
de la dimensión temporal, primero, calibrarse a la envergadura de las relaciones a
observar (jóvenes afrodescendientes, relaciones intergeneracionales en culturas ju-
veniles, mujeres jóvenes estudiantes, etcétera), en segundo lugar, apreciar las con-
figuraciones desde su especificidad para contrastarlas con aspectos más o menos
generales y así orientar la mirada hacia la diversidad de experiencias juveniles y los
procesos de disputa de los sentidos diversos de las juventudes. Para afinar el enfo-
que también es preciso comprender cómo se produce juventud, es decir, cuáles son
las instituciones y dispositivos que producen juventud, ya sea como resultado no
esperado (como pasa con el dispositivo escolar) o como sujeto de seducción (como
el mercado).
En ese sentido, es preciso también comprender cómo se relacionan las juventu-
des según el tratamiento que les da el Estado a partir de su diversificación y distan-
ciamiento ocasionado por el sistema de sociedad contemporáneo y la relación con
las distintas instituciones (escuela, trabajo, familia, etcétera). Rossana Reguillo
(2013) identifica cinco circuitos de incorporación social por donde transitan los jó-
venes, que dicho en términos breves podemos identificar como 1) los inviables, con
nulas opciones de inserción social y de futuro; 2) los asimilados, aquellos incorpo-
rados a los empleos más peligrosos y con pocas posibilidades de movilidad social;
3) los paralegales, jóvenes enrolados en la delincuencia organizada como vía de
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
afirmación social; 4) los incorporados, quienes tienen acceso a estudio y trabajo dig-
nos; y 5) los privilegiados, jóvenes con acceso a recursos simbólicos y materiales.
Dichos circuitos no son puros, se intersectan, contaminan y diversifican según las
maneras en que se cruzan las trayectorias, pero es preciso tener en cuenta que el
entrecruce de las trayectorias, mientras más lejanos socialmente estén, es menos
probable.
Pensemos en los jóvenes universitarios y cómo viven la socialización con base
en la clase y la cultura socialmente separadas por barreras económicas definidas
por pertenecer a una institución pública o privada y cómo opera esto en la cons-
trucción de la desigualdad social, esto es lo que analiza Gonzalo Saraví (2015), “con-
diciones-de-vida fragmentadas, pero también con experiencias biográficas y estilos
de vida, sentidos y percepciones fragmentadas, con espacios urbanos, escolares y
de consumo fragmentados, y con ámbitos de sociabilidad y campos de interacción
igualmente fragmentados” (p. 27), esto exige tener en cómo “la privación y el pri-
vilegio representan exclusiones relativas con respecto a los estándares ‘comunes’,
‘ordinarios’ o ‘normales’ de las condiciones de vida y de la participación social en
la esfera pública” (p. 36). La distancia social se acrecienta en la medida que privile-
gios y privaciones generan espacios sociales separados, experiencias sociales que, a
pesar de ser vividas en un mismo espacio, se perciben de manera fragmentada, con
resultados muy diferentes para unos a otros, imponiendo relaciones imposibles, a
pesar de la cercanía.
En ese sentido, la pluralización de la condición juvenil se multiplica, porque po-
demos observar una primera dicotomía en cuanto al grueso de los jóvenes se les
precariza, al disminuir las garantías y los recursos sociales, como educación, capa-
citación, espacios de esparcimiento y expresión, oportunidades para la participa-
ción social, política y cultural. Precarizados, sus trayectorias bordean entre lo invia-
ble, lo asimilable y lo paralegal, pero esto no significa que sólo esas trayectorias se
intercepten, ayuda a comprender cómo se estigmatiza y segrega a determinados
sectores sociales “como mercancía para la guerra, como enemigo, amenaza o peli-
gro, como descarte” (Alvarado, Vommaro, Patino y Borelli, 2021). Estas tres trayec-
torias (inviable, asimilada y paralegal) pueden trenzarse y diversificarse entre sí
con mayor plasticidad debido a la cercanía, paradójicamente, forzada por la frag-
mentación social generada por la desigualdad. Un sector importante de las juven-
tudes transita por trayectorias incorporadas, pero éstas no son uniformes ni puras,
jóvenes trabajadores y estudiantes, jóvenes estudiantes, jóvenes trabajadores y las
especificidades que se les pueda sumar. Quizá es en esta trayectoria donde la expe-
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
riencia juvenil se expresa en actitudes más claramente políticas, de oposición y con-
frontación ideológica, de búsqueda de cambio y participación, con ellos es un poco
más claro cómo se dan “múltiples expresiones de las resistencias, que afirman a los
jóvenes como sujetos políticos, colectivos y organizados, como estética de la exis-
tencia, como imaginación sublevada, como lo común en la diferencia o como paisaje
insurrecto” (ibid.). Pero esto no significa la ausencia de resistencias creativas, de
capacidad para la producción de valores éticos, estéticos y lingüísticos que distin-
gue, separa y pluraliza a las juventudes.
La desigualdad fragmenta también las experiencias juveniles, la dimensión ge-
neracional, es decir, cómo se relacionan con las instituciones y el mundo adulto
inmediato, impone, con mayor o menor virulencia, situaciones de desventaja a la
hora de participar en la toma de decisiones, no evita la acción, pero sí la restringe e
invisibiliza, las formas de habitar el cuerpo, los espacios y los territorios virtuales
del mundo digital, están también delineadas por la desigualdad y las trayectorias
de las juveniles, experimentando las violencias de manera desigual, porque no es
lo mismo resistir y actuar las identidades sexo-genéricas, étnicas, ideológicas o po-
líticas en todas las trayectorias, porque los “modos diversos de ser joven, cruzados
por las condiciones de desigualdades multidimensionales y las formas de produc-
ción estatal subalternizadoras y adultocéntricas, producen procesos de estigmati-
zación, desacreditación o aniquilamiento identitario que signan y condicionan los
espacios de vida de las y los jóvenes, sobre todo los de barrios populares y territo-
rios marginalizados” (Alvarado, Vommaro, Patino y Borelli, 2021). Por otro lado,
es necesario evitar la tentación de asumir que, al pluralizar, al decir “juventudes”,
se busca limitar la capacidad de transformación social, política, económica y cultu-
ral de los jóvenes:
La intensificación de las pluralidades y multiplicidades, entendidas
como marca generacional y no en clave de fragmentación o dispersión. Es
decir, juventudes construidas desde la diferencia poniendo de relieve las
diversidades como una de las características distintivas a la hora de des-
entrañar los procesos de su producción social. Diferencia entendida desde
la potencia y la capacidad de producir lo común en la diversidad, de ins-
tituir otras formas de estar juntos desde la pluralidad y la polifonía (ibid.).
Esto significa tener claro que el sujeto juvenil es un actor político clave para obser-
var la vida política contemporánea y las formas en que los conflictos sociales se
tramitan o degeneran en violencia social, ahí, la participación contestataria, el di-
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Territorialidades y socialidad
Cuando se afirma que el sujeto juvenil es el resultado no esperado de los procesos
sociales de la modernidad, donde la operación del dispositivo escolar dio como re-
sultado un sujeto desconocido, se asume, primero, que el sujeto juvenil, como he-
mos visto, no se define exclusivamente por la edad, sino a través de una experiencia
especifica. Dicha experiencia es posible gracias a la manera en que se definen los
espacios de operación del dispositivo escolar y cómo son territorializados por los
sujetos. Entonces, el espacio deviene territorio habitado por un colectivo que se pro-
duce por la imposición de un proceso formativo, pero permite, con el estar juntos,
una autoproducción alterna, a veces opuesta. A esto lo he identificado como la ten-
sión entre socialización y socialidad (Moreno, 2016, 2022).
Por socialización entiendo el proceso vertical operado por el dispositivo escolar
que tiene la función de producir sujetos dotados con habilidades cívicas y técnicas
para relacionarse con el mundo adulto con eficacia política y económica, claro, esto
según sus trayectorias de clase (Willis, 2017; Bourdieu, 2001; Saraví, 2015). Por so-
cialidad entiendo los procesos horizontales ocurridos entre pares, donde se dan
aprendizajes y se adquieren herramientas para mirar el mundo desde la planicie
del estar juntos, sin buscar hallar altura para su comprensión, altura que se alcanza
con el proceso de socialización. Por supuesto, el término socialidad es atraído desde
la formulación de Michel Maffesoli, quien “asume la definición que da Simmel de
la socialidad como «forma lúdica de la socialización»” (Ibáñez, 1990, p.19). Lúdico
refiere al agenciamiento juvenil de los territorios (el cuerpo, el espacio de la es-
cuela), eludiendo la seriedad de los procesos formativos, “la coexistencia social
como tal, que yo propongo llamar socialidad, y que podría ser la «forma lúdica de
la socialización»” (p. 149).
Para Maffesoli, la socialidad se da a ras de suelo, su potencia está en el estar
juntos que, fuerza de proximidad, promueve la producción de valores, éticos y es-
téticos, lo que le deja fuera de la sociedad, no como fin, sino como límite, porque
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
“cuando la sociedad ha terminado queda la «socialidad». […] La sociedad está he-
cha de individuos, la socialidad de personas. El individuo tiene una identidad. La
persona se identifica con un rol. Representa, es una máscara” (Ibáñez, 1990, p. 15).
La socialidad, que no es el límite de lo social, sino lo que aparece en el estar juntos,
en los juegos que surgen del estar juntos, es lo vital de la pesadez de las estructuras,
pero también fuerza que sostiene estructuras:
Cuando lo social se ha saturado nos queda la socialidad. Germen, qui-
zás, quizás no, de otra sociedad. Una «forma social» que hace que el saber
hacer y el saber decir no se reduzcan ni a una acción individual ni a una
estructura impuesta. Halbwachs la llamó «memoria colectiva», Maus —y
Bourdieu— «habitus». La intersubjetividad crea algo cualitativamente di-
ferente de los elementos que la constituyen (una transcendencia inma-
nente) (ibid., p. 15).
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Es con ese escape hacia la adultez que, en principio es resistencia, como las prácticas
de oposición contraescolar de estos jóvenes reproducen la estructura social de cla-
ses, “es su propia cultura la que prepara con mayor eficacia a algunos chicos de la
clase obrera para que entreguen su fuerza de trabajo al peonaje” (ibid., p.17). Al
asumir una postura contraescolar y resistir al dispositivo con actitudes y acciones
culturalemente adultas más o menos representativas de su clase, “podemos decir
que hay un elemento de auto condena en la forma de asumir los roles subordinados
en el capitalismo occidental” (ibid.). Es claro que el dispositivo escolar, a pesar de
tener una función de producción de subjetividad muy claro, esto es, la formación
cívica y técnica de los sujetos, no escapa a la singularidad del espacio social donde
se implementa, en ese sentido, como han mostrado otros acercamientos (Bourdieu,
2001), las estructuras sociales se reproducen en un doble sentido con el trabajo del
dispositivo escolar: en uno, interioriza con suficiencia los procesos que se impone,
produce “buenos ciudadanos”, en el otro, segrega o expulsa a los sujetos que se
resisten a su proceso formativo. En ambos sentidos, reproduce la estructura social
de clases, pues no promueve la movilidad social, aunque sí logre formar sujetos
ejemplares en ese sentido, pero el grueso de la población se mantiene más o menos
en las mismas coordenadas, lo que lleva a los sujetos más críticos a considerar que
la escuela, las acreditaciones, los grados, etcétera, no sirven para mucho, por ello
“esta condena se experimenta, paradójicamente, como un verdadero aprendizaje,
como afirmación y apropiación e incluso como una forma de resistencia” (Willis,
2017,p. 17).
Así, la resistencia a la formación estandarizada del dispositivo escolar permite
la aparición de una socialidad capaz de fomentar las relaciones grupales, la produc-
ción de valores éticos, estéticos y lingüísticos, la diferenciación y afirmación resis-
tentes, pero, al mismo tiempo, “únicamente sobre la base de una articulación cultu-
ral de este tipo con sus propias condiciones, los grupos de jóvenes de clase obrera
participan en su propia condena” (ibid.). Es importante el aporte de Willis para
comprender cómo la socialidad se articula con la socialización y la reproducción de
las estructuras sociales, en este caso, la resistencia a la socialización y la socialidad
como productora de marcos de acción. Resuena, sin embargo, la idea de “autocon-
dena” en cuanto a la reproducción de la estructura de clases. Sin embargo, el análi-
sis centrado en la clase social, además de permitir observar cómo la socialidad pro-
mueve resistencias frontales (cultura contraescolar), también permite relacionar la
experiencia social de los jóvenes estudiantes y la forma en que habitan el espacio
social. No es ocioso recordar que, desde una óptica bourdieuana, el espacio social
se constituye a través de la interacción de los distintos capitales, acercando a los
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
sujetos tanto espacial como simbólicamente según la similitud de sus capitales, esto
se reproduce en el espacio restringido de la escuela y los capitales individuales per-
miten identificación entre los sujetos (Bourdieu, 2001).
En este sentido, la experiencia social orienta una forma de experiencia escolar
vivida por los jóvenes que resulta en una experiencia juvenil en el sentido de no
estar normada por el mundo adulto, ni dentro de la escuela ni fuera de ella. Así, la
cultura contraescolar sucede en los intersticios de la experiencia social general y la
experiencia escolar particular:
La cultura contraescolar y sus procesos surgen de circunstancias defi-
nidas en una relación histórica específica y en modo alguno se producen
accidentalmente. Sin embargo, el reconocimiento de la determinación no
disminuye la creatividad. Ahora bien, debe insistirse inmediatamente so-
bre dos requisitos. La creatividad no es un acto individual, no es un acto
de una sola cabeza, y no es el resultado de una intención consciente. Su
lógica sólo podría darse […] a nivel de grupo. En segundo lugar, la creati-
vidad no puede ser descrita como una capacidad única o como capaz de
producir resultados ilimitados. En ningún sentido puede considerarse
como control sobre el futuro o sobre el presente. Por el contrario, conduce,
paradójicamente, a profundas trampas que pasan desapercibidas debido
a la acción de la certeza subjetiva (Willis, 2017, p. 183).
Ahora bien, es necesario tener claro que el análisis de Willis sobre cómo la cultura
contraescolar funciona para reproducir las estructuras de clase, sucede en un en-
torno donde los jóvenes veían como una certeza el trabajo en la fábrica. En la misma
obra, aunque no lo desarrolla con amplitud, Willis observa las dinámicas de jóvenes
inmigrantes del caribe, quienes, a diferencia de los blancos, no tienen perspectivas
claras de empleo y experimentan resistencias contraculturales más desvinculadas
del mundo adulto, como emergencia de culturas juveniles de pleno derecho:
Dado que el desempleo estructural se convierte en una característica
permanente de esta sociedad y que algunos sectores de la juventud blanca
están obligados a un prolongado desempleo, bien pueden desarrollar una
cultura étnica blanca de la carencia de salarios (tomada prestada muy pro-
bablemente de los caribeños, aunque se puede comparar con el fenómeno
actualmente emergente de la cultura «punk»). La necesidad podría dar lu-
gar a la invención y, a través de la mediación cultural, la opción de no
trabajar resultaría ser una respuesta «libremente» elegida. La cuestión de
la reproducción cultural de una subclase está tan plena de significación
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
sos de oposición y conflicto al interior de dispositivos con funciones de socializa-
ción, en específico los dispositivos escolares, además de entender que la relación de
tensión entre socialidad y socialización son generadoras de cambio, según se re-
suelven los conflictos, pues puede tener resultados violentos o de transformación
de las relaciones, aunque no cambie del todo la verticalidad de la socialización si
posibilita una presión hacia una mayor horizontalidad. En ese sentido, la socialidad
también es promotora de procesos institucionales, es decir, es instituyente y ya con
efectos instituidos, permite la aparición de nuevos procesos instituyentes, ya sea en
el camino hacia la violencia o el cambio. En ese sentido, la socialidad, como pura-
mente instituyente, siempre estará en la posición de lo táctico, de lo intersticial, de
lo oculto y oscurecido:
Se trata de una fuerza bastante difícil de explicar, pero cuyos efectos se
pueden constatar en las diversas manifestaciones de la socialidad: astucia,
actitud de reserva, escepticismo, ironía y jocosidades trágicas en el seno
de un mundo supuestamente en crisis cuando, en realidad, la crisis la tie-
nen los poderes en lo que tienen de imposición vertical, de abstracto (ibid.,
p. 72).
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
21 Cognita
Revista Política, Gobierno y Sociedad
terior» […] (gruta, nicho, abrigo) y psicológico (seno materno, útero, aparato diges-
tivo)” (ibid.,p. 56). El intersticio es un espacio social donde se crea un mundo dis-
tintivo propio, un espacio social que, en términos bourdieuanos, se solidifica gra-
cias a una cerrada red de habitus cercanos, un territorio que parece estar más allá
de los límites de la sociedad. Los intersticios aparecen en el medio de los objetos
sociales, en espera de ser ocupados y, también creados, por ello, se exige una “re-
flexión sobre el «laberinto» [y] los «huecos» [porque] todo ello subraya el hecho de
que se necesita «el interior» para que haya una construcción cualquiera” (ibid.).
Quizá sean las juventudes quienes mejor habitan y crean intersticios, tanto en la
ciudad como al interior de las instituciones, ante “la necesidad del espacio perdido,
del ágora, del paso subterráneo, de los pórticos, de los patios, etcétera […] impe-
riosa necesidad de «huecos»” (ibid.,p. 57) para ocultarse e instituir, a través de re-
laciones horizontales, valores éticos, estéticos y lingüísticos a través de los cuales
habitan el cuerpo, los espacios y las instituciones según sus propios términos para
producir lo social, pues “existe una estrecha relación entre el espacio y lo cotidiano.
Aquél es, ciertamente, el conservatorio de la socialidad” (ibid., p. 218), donde se
afirma el principio del estar juntos y “el lugar se convierte en vínculo […] una es-
tructura antropológica que hace que la agregación alrededor de un espacio sea un
dato de base de toda forma de socialidad” (ibid., p. 227).
De esta manera, la escuela, como espacio, es un lugar especial donde las juven-
tudes devienen tales al ocupar y crear intersticios en el estar juntos, sobre todo a
que “el espacio garantiza a la socialidad una sensación de seguridad necesaria”
(ibid., p. 230). El dispositivo escolar tiene una facultad de colectivización con afanes
de socialización tan potente que, inevitablemente, permite, de manera espontánea,
las relaciones de socialidad, en la medida que “la socialidad, o la proxemia se cons-
tituye así a partir de una constante sedimentación que deja huella, que crea «terri-
torio». El extranjero o el errante puede integrar o rechazar esta sedimentación,
puede incluso crear otra […] pero está obligado a determinarse con relación a ella”
(ibid., p. 235). Cada nuevo individuo implicado en el dispositivo, será recibido por
dos dimensiones de una misma relación desde la cual se fundamente el sentido de
cualquier dispositivo escolar, por una lado, la unidimensionalidad del sujeto de
formación (socialización), por el otro, la proximidad con los pares, el estar juntos
como habitantes capaces de territorializar los espacios, esta “proxemia remite esen-
cialmente a la fundación de una sucesión de «nosotros», que constituyen la sustan-
cia misma de toda socialidad” (ibid.,p. 241), por ello, socialización y socialidad son
procesos inseparables en el funcionamiento de cualquier dispositivo escolar.
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Dispositivos
De manera muy breve, se puede decir que un dispositivo es el despliegue, replie-
gue, entrecruzamiento y trayectos paralelos de líneas. Por líneas se puede entender
objetos, lugares, discursos, saberes, no son en sí líneas, sino que una línea objetual
se entrecruza con una línea de saber para acoplarse con un lugar donde se desplie-
gan otras líneas de saberes entrecruzados con rasgos de autoridad. Esas líneas ope-
rando para cumplir una función es lo que genera un dispositivo. Si se quiere, es
posible cambiar la palabra “línea” por “elemento”, “aparato”, “operación”, etcé-
tera. Se parece a la idea de máquina en la medida que los objetos se relacionan, por
ejemplo, el dispositivo escolar para producir sujetos cívica y técnicamente dotados.
Giorgio Agamben (2015) analiza al “dispositivo” como término técnico en el pen-
samiento de Michel Foucault. Así, el dispositivo es la red formada por los cruces,
pliegues y repliegues que se forma con las relaciones de “discursos, instituciones,
estructuras arquitectónicas, decisiones regulativas, leyes, medidas administrativas,
enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales y filantrópicas, en breve:
tanto lo dicho como lo no-dicho, estos son los elementos del dispositivo” (Agam-
ben, 2015, p. 10).
Centrándonos en el dispositivo escolar, que no es lo mismo que la escuela, la
pedagogía, las leyes educativas, los modelos educativos, y demás elementos, sino
la relación de todos estos (y los que faltan por mencionar) para generar una red con
una “función esencialmente estratégica” (ibid., p. 10), podemos comprender cómo
se relacionan los distintos artículos que componen el dossier. En este sentido, el
propósito de este apartado es comprender cómo se articulan los diversos dispositi-
vos escolares con los sujetos que participan en ellos y, al mismo tiempo, cómo los
sujetos resisten y crean en su estancia dentro de los dispositivos escolares.
Por esto, es importante continuar con la conceptualización del dispositivo, para
comprender que cada dispositivo implica “cierta manipulación de relaciones de
fuerza, de una intervención racional y convenida en las relaciones de fuerza, sea
para desarrollarlas en una determinada dirección, sea para bloquearlas o para esta-
bilizarlas y utilizarlas” (ibid.,p. 10), es decir, los dispositivos operan una subjetiva-
ción definida por su necesidad estratégica, en el caso del dispositivo escolar, amén
de su pluralidad, la manipulación de las relaciones de fuerza se dirigen a la forma-
ción-habilitación cívica y técnica de los sujetos, es decir, el dispositivo escolar, es el
“conjunto de estrategias de relaciones de fuerza que condicionan ciertos tipos de
saber y son condicionados por ellas” (ibid. p, 11), las relaciones de fuerza no sólo
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
incluyen la relación de poder, distinguiéndose en la relación pedagógica de ense-
ñanza aprendizaje, sino también las relaciones de saber que imponen unos conoci-
mientos frente a unos saberes despreciados y ocultos, es decir, los saberes de los
sujetos de aprendizaje que no se consideran válidos para la formación cívica y téc-
nica.
En este dossier, hay una preocupación por la producción de subjetividad por
parte de dispositivos escolares destinados a la formación técnica, en tanto se trata
de la observación de programas universitarios. Las juventudes universitarias son,
quizá, las de más compleja definición, tanto en cuanto a la experiencia juvenil espe-
cífica dentro de los espacios universitarios, pues está más cercana a la formación
para el trabajo y un tanto más lejana de las culturas juveniles que florecen en otros
grados educativos, como en relación con el supuesto de una trayectoria unidirec-
cional, presentida por el proyecto de la modernidad (familia, escuela, trabajo, fami-
lia). Se supondría que la universidad es la antesala al mundo del trabajo, ahí persiste
el rasgo de moratoria social, en el sentido de postergar la entrada al mundo laboral,
pero también tiene el rasgo, sobre todo en el sector público, de recibir a jóvenes que
trabajan para poder estudiar. Estos son sólo algunos elementos que permiten com-
prender la complejidad del sujeto juvenil universitario y en este dossier se presen-
tan artículos que exploran la particularidad de este sujeto juvenil, sin pretender dar
cuenta de su complejidad, ofreciendo apenas una panorámica según diversos acer-
camientos.
En primera instancia, se presentan dos artículos que exploran los resultados de
encuestas con estudiantes de antropología, el primero, titulado “Panorama general
de los estudiantes de antropología en México. Comparación de encuestas 2010-
2019”, de Perla Sonia Medina Aguilar, Francisco Juárez García, Maritza Urteaga
Castro-Pozo y Florencia Peña Saint Martin, explora, a través del análisis de las en-
cuestas referidas, el fenómeno de la desigualdad educativa, en un contexto donde
la oferta de las universidades ha aumentado considerablemente, pero que funciona
con mecanismos de desigualdad basados en la meritocracia, pues se somete a las
juventudes aspirantes a la educación superior a condiciones que las suponen igua-
les, sin considerar las diferencias socioculturales.
Por su parte, Karla Teresa Camacho Rodríguez, aporta al análisis de la misma
fuente de información analizada por el artículo anterior, el trabajo “Clase social y
consumo desde la perspectiva antropológica: los retos de la investigación sobre es-
tudiantes de antropología en México”, en este trabajo presenta conceptos y varia-
bles para el análisis de la clase social y el consumo de las y los estudiantes de an-
tropología en México, con el objetivo de elaborar una tipología sobre el consumo y
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
las clases sociales, aprovechando que la encuesta bajo análisis, indaga dichas cues-
tiones, las cuales son centrales para la compresión de las juventudes, sus prácticas,
identidades y agencia.
Mayleth Alejandra Zamora Echegollen y José Javier Contreras Vizcaino presen-
tan el trabajo “Experiencias de estudiantes universitarios de Puebla, México en la
migración forzada de las clases presenciales a la modalidad virtual durante la pan-
demia”, donde exploran cómo el dispositivo escolar colonizó el territorio digital
debido a la crisis sanitaria de 2020. Si el dispositivo produce subjetividad a la par
que moldea y disciplina los cuerpos; también, el dispositivo existe como espacio en
el que se producen subjetividades que resisten y exceden, constantemente, a las re-
laciones de poder-saber establecidas. El dispositivo escolar es analizado por los au-
tores a través de tres dimensiones: el proceso de enseñanza-aprendizaje, la produc-
ción de las subjetividades y las resistencias. El “aprendizaje” resultó ser una cate-
goría en que los estudiantes apuntaron cierta inconformidad y contradicciones en-
tre las condiciones materiales y de posibilidad respecto a la migración forzada a la
educación virtual, donde, por un lado, se propone una educación basada en las tec-
nologías de la información y la comunicación y, por otro, los estudiantes y docentes
carecen de los dispositivos tecnológicos y de conectividad para realizar el proceso.
El suelo sobre el que se pretende cimentar la modificación del dispositivo escolar
reproduce la diferenciación social y demuestra que la máxima de las universidades
públicas en torno a la gratuidad está lejos de ser verdad. Durante la pandemia, en
la universidad se normalizó la exclusión y discriminación implícita de aquellos es-
tudiantes que no poseían dispositivos tecnológicos adecuados, el suficiente conoci-
miento de su uso y las condiciones de conectividad necesarias.
Rocío Elizabeth Salgado Escobar y Acatzin Benítez Salgado presentan una expe-
riencia universitaria como ejemplo de resistencia como creatividad con el artículo
“Juventudes en movimiento. Redes y experiencia educativa en la pandemia”. Asu-
men que la pandemia ha sido determinante en el modo de ser joven, definiendo la
experiencia vital y social de juventudes que construyeron la posibilidad de actuar
y movilizarse con otros a través de redes sociodigitales, configurando movimientos
performativos con alcance político, desplegando interacciones, intencionalidades,
capitales simbólicos, científicos y tecnológicos, así como corresponsabilidades in-
tergeneracionales. El trabajo observa la acción colectiva juvenil en cuanto experien-
cia educativa, donde los participantes actuaron sobre sí, con interacciones éticas en
el contexto histórico-concreto. El artículo analiza la experiencia del Grupo BE-
NACK, para mostrar que la acción colectiva es un proceso contingente de acción en
25 Cognita
Revista Política, Gobierno y Sociedad
el mundo, con nuevos códigos, términos, recursos y estilos de vida en las socieda-
des en red. Convoca a repensar lo que estamos aprendiendo en la pandemia a partir
de la experiencia de un grupo de jóvenes que han dedicado y potenciado sus ener-
gías personales y profesionales para coadyuvar con la transformación social.
Othón Álvarez Moisés reflexiona sobre los efectos de la formalización educativa
del quehacer artístico de los tatuadores con el trabajo “El papel de la escolarización
en la formación del tatuador”. El proceso de profesionistas que se dedican al tatuaje,
deja entrever que escolarizar el arte es un tema que parece tomar dos vías. Por un
lado, en los elementos de formación de un productor visual en el taller como espa-
cio con el material y las herramientas adecuadas donde se ensaya y ejercita el con-
trol muscular y mental, la incorporación de las técnicas. Por otro lado, las universi-
dades ofrecen asesoría, tiempo y dedicación para perfeccionar habilidades centra-
les. La contradicción aquí suele ser cuando los programas de educación solo acre-
ditan una capacidad técnica y la falta de formación civil y laboral arroja a un pro-
ductor visual a la incertidumbre. La reflexión de este artículo se ancla en los testi-
monios de tatuadores de la ciudad de Puebla y las tensiones y articulaciones entre
su formación académica y el cultivar un oficio. La reflexión observa los rasgos po-
sitivos de la captura del dispositivo escolar sobre la acción artística, así como los
rasgos negativos de tal captura.
Gabriela Polo Herrera presenta “Entre la sobrevigilancia y el abandono. Dos for-
mas de experimentar el dispositivo escolar”, artículo que analiza la diferencia de la
operación del dispositivo escolar en condiciones muy diferentes a través de una
antropología del Estado como objeto de estudio a fin de entender la reconfiguración
necesaria de los Estados y las implicaciones en la vida de las personas, a las cuales
llega a través del entrecruzamiento de diversos dispositivos, siendo el escolar uno
de los más eficientes para lograr penetrar en los cuerpos. El artículo se nutre de las
experiencias de jóvenes que constantemente viven los efectos del Estado, jornaleros
agrícolas y estudiantes de una secundaria pública, los primeros saben que está
prohibido el trabajo infantil y para menores de edad, sin embargo, también saben
que la economía de su familia está en juego. Por su parte, los jóvenes en la ciudad
buscan configurar su identidad entre los intersticios que deja la extenuante vigilan-
cia. En ambos casos, el dispositivo escolar promueve un lugar donde el aprendizaje
cognitivo, queda supeditado a medidas de vigilancia y formación cívica y técnica,
pero no pierde su cualidad de espacio para la socialidad.
Por último, “Del cantón al aula: apuntes desde la reinserción social para hacer
talleres junto con ‘los chavos’”, es la aportación de Pablo Carlos Rivera Valencia,
Julio-Diciembre 2022 26
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
27 Cognita
Revista Política, Gobierno y Sociedad
Foucault se posiciona frente a un problema decisivo que es también su
problema más propio: la relación entre los individuos como seres vivien-
tes y el elemento histórico, entendiendo con este término el conjunto de
instituciones, procesos de subjetivación y reglas en que se concretan las
relaciones de poder (ibid., p. 14-15).
Julio-Diciembre 2022 28
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Por esto, analizar y reflexionar sobre el dispositivo escolar, “se trata más bien de
investigar los modos concretos en que las positividades (o los dispositivos) actúan
en las relaciones, en los mecanismos y en los ‘juegos’ del poder” (Agamben. 2015,
p. 15), ya sea en procesos de reinserción, en la escolarización de jóvenes en movi-
miento o capturando saberes no escolarizados para orientar la legitimación laboral
de un quehacer artístico, como el tatuaje, para hacer de ese “conjunto de praxis, de
saberes, de medidas, de instituciones cuyo fin es gestionar, gobernar, controlar y
orientar en un sentido que se pretende útil los comportamientos, los gestos y los
pensamientos de los hombres” (ibid., pp. 21-22). Atrapar los saberes mediante su
arrastre al mundo académico no sólo legitima en términos institucionales, sino que
opera una desidentificación de esos saberes que ofrecen rasgos de pertenencia,
como todos los saberes que despliegan los tatuadores, pero podría verse también
con la captura de saberes herbolarios de culturas indígenas llevadas a la universi-
dad para confinarlos en saberes académicos que deben ser procesados por el dispo-
sitivo para formar técnicamente a los sujetos, desubjetivando el saber menor para
subjetivar con el conocimiento reconocido por las instituciones gubernamentales,
con una cédula, una credencial, lo que desautoriza el saber considerado menor, lo
mismo pasa con los saberes artísticos que se procesan a través de la práctica para
ser deglutidos y después pasteurizados con ornamentos teóricos y metodológicos
que deslegitiman las maneras anteriores del hacer arte.
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bre 2022 , ISSN 2583 - 1503 , Uni-
versidad Autónoma de Tlaxcala ,
pp. 31-42
Resumen:
Los estudiantes de antropología están insertos en un contexto histórico social
y en una vida cotidiana que influye en su desempeño en la institución uni-
versitaria y viceversa. Objetivo: analizar los cambios en las características so-
ciodemográficas de los estudiantes de licenciatura en antropología entre 2010
y 2019. Método: Encuestas de estudiantes de antropología de 2010 y 2019. Am-
bas encuestas tuvieron una muestra no probabilística, con participantes au-
toseleccionados. Encuesta presencial en 2010 a 1850 estudiantes de 18 escue-
las, con un cuestionario de 132 preguntas. Encuesta virtual de 2019 a 725
alumnos de 15 escuelas con un cuestionario de 150 preguntas. Análisis de da-
0002-9454-1494
3 Escuela Nacional de Antropología e Historia https://orcid.org/0000-0002-4163-083X
4 Escuela Nacional de Antropología e Historia https://orcid.org/0000-0002-4317-4663
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Abstract:
Anthropology students are inserted in a social historical context and in a
daily life that influence their performance in the university institution and
vice versa. Objective: to analyze the changes in the sociodemographic charac-
teristics of undergraduate students in anthropology between 2010 and 2019.
Method: Surveys of anthropology students from 2010 and 2019. Both surveys
had a non-probabilistic sample, with self-selected participants. In-person sur-
vey in 2010 of 1850 students from 18 schools, with a questionnaire of 132
questions. 2019 virtual survey of 725 students from 15 schools with a 150-
question questionnaire. Data analysis: descriptive statistics of the sociodemo-
graphic characteristics of both surveys are presented. Results: In 2010 and
2019, there are more responses from women than from men, they are single
students, without children, financially supported by their families, their par-
ents are in a higher percentage employee of the public sector and merchants
with a higher education than their mothers who are mainly Housewives. Dis-
cussion: These data contribute to knowing the family and economic context
and how the categories of sex and age can influence the development of the
student experience of anthropology students.
Keywords: Anthropology students, university youths, socioeconomic conditions.
32 Cognita
Revista Política, Gobierno y Sociedad
Panorama de los estudiantes de antropología en México: comparación de encuestas
Introducción
¿De quién estamos hablando cuando hablamos de estudiantes de antropología?
¿Cuál es la realidad sociocultural del alumnado? Diferentes autores y discipli-
nas han dirigido la mirada al ámbito universitario, algunas veces para analizar
las diferencias entre el sistema público y privado (Cuevas, 2015); o para hacer
un análisis sobre las transformaciones estructurales que han recorrido las insti-
tuciones universitarias y cómo éstas influyen en la reconfiguración de los estu-
diantes de cada época, dado que no sólo son alumnos, sino que están insertos
en un contexto histórico social y en una vida cotidiana que influyen en su
desempeño dentro de la institución universitaria y viceversa (Suárez y Pérez-
Islas, 2008; De Garay, 2004). Existen estudios que se centran en problemáticas
de salud o de aprendizaje, de permanencia y deserción, de la percepción de sus
maestros y los hábitos de estudio, estos estudios muestran las condiciones ad-
versas que enfrentan los estudiantes.
A nivel global se han visto cambios en los últimos años en las características
de los estudiantes universitarios; por ejemplo, un aumento de la matrícula fe-
menina que se triplicó a escala mundial entre 1995 y 2018, con un ritmo de cre-
cimiento mayor que el de la matrícula masculina (UNESCO 2020), la Organiza-
ción para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala que la in-
serción de las mujeres de 25 a 34 años en los estudios universitarios aumentó de
38% a 50% entre 2007 y 2017, mientras en los hombres el aumento fue menor al
pasar del 30% al 38% (OCDE, 2018). Se ha encontrado, además, que tienen más
probabilidades de terminar la educación superior que sus homólogos masculi-
nos (OCDE, 2020; UNESCO, 2017). En México, el 24% de las mujeres de 25 a 34
años tienen un título de educación superior, en comparación con el 23% de sus
pares varones, aunque este porcentaje sigue estando muy por debajo de la me-
dia de los países miembro de la OCDE que es de 51% para las mujeres y del 39%
de los hombres (OCDE, 2020). La presencia de las mujeres en el ámbito univer-
sitario también está influenciada por el tipo de carrera, se ha identificado una
mayor participación de hombres en las ingenierías, las ciencias, las matemáticas
y la informática, mientras las mujeres participan más en las ciencias de la edu-
cación, letras, lenguas, artes y las ciencias sociales (OCDE, 2018).
Otra de las tendencias observadas es un aumento en la edad de ingreso a la
educación superior (Rodríguez, 2015), la OCDE señala como promedio de la
edad de ingreso 25 años para técnico superior, 22 años para los programas de
Julio-Diciembre 2022 33
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
34 Cognita
Revista Política, Gobierno y Sociedad
Panorama de los estudiantes de antropología en México: comparación de encuestas
Materiales y Método
A partir de los resultados de las encuestas nacionales en estudiantes de antro-
pología realizadas en México en 2010 y en 2019, se pretende analizar los cam-
bios en las características de los estudiantes de licenciatura en antropología.
Población Objetivo: Participaron estudiantes de licenciatura o alguna de las
disciplinas relacionadas con la antropología de cualquiera de las escuelas pú-
blicas en el país, de cualquier carrera y de cualquier periodo escolar (semestre,
trimestre, cuatrimestre). La participación fue voluntaria.
Muestreo: En ambas encuestas fue no probabilístico, voluntario con partici-
pantes autoseleccionados.
Procedimiento: En 2010 se aplicó una encuesta a 1850 estudiantes de licencia-
tura en antropología a nivel nacional en 18 escuelas. Esta encuesta se realizó de
manera presencial. Se utilizó un cuestionario de 132 preguntas que exploraba
datos sociodemográficos, relaciones familiares, ingresos, usos de internet, hábi-
tos de estudio, percepción de la escuela y los profesores, expectativas de la ca-
rrera, salud y acceso a servicios, salud sexual, maltrato psicológico y violencias
de género.
En 2019 se realizó una segunda encuesta nacional de manera virtual a través
de la plataforma QuestionPro, participaron 725 alumnos de 15 escuelas que im-
parten alguna de las carreras de la disciplina antropológica a nivel licenciatura.
A diferencia de la encuesta aplicada en 2010, en 2019 se modificaron algunos
aspectos del cuestionario que estuvo integrado por 150 preguntas, incluyendo,
además de los temas anteriores, victimización y ejercicio de diferentes violen-
cias, en la calle, en la casa, en la escuela y el trabajo; se amplió la exploración en
salud y se integró el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas.
Julio-Diciembre 2022 35
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Resultados
En los resultados de la encuesta de 2010 se observa una mayor respuesta de
estudiantes mujeres 58.4% que de hombres 41.6%, y ésta se incrementó para
2019 teniendo 64% mujeres y 34% hombres. La edad promedio aumentó entre
2010 y 2019, pasando de 21 años a 24 y medio años respectivamente. Otro cam-
bio significativo es la proporción de alumnos solteros que aumentó de 61% a
90%, pero el porcentaje de alumnos que tienen hijos también se incrementó de
3.7% a 8% de 2010 a 2019 respectivamente, otro cambio relevante es el incre-
mento de alumnos que viven solos, que aumentó de 8.8% a 13.1%.
En la encuesta realizada en 2010, las madres y padres de los estudiantes de
antropología tenían escolaridad de licenciatura o más (31.2% y 41.3% respecti-
vamente), pero esto cambió, encontramos menor escolaridad en los padres, que
pasaron del 41.3% con licenciatura en 2010 a 36.7% en 2019; sin embargo, las
madres con licenciatura aumentaron un poco, de 31.2% a 32.6%.
En general, son jóvenes sostenidos económicamente por sus familias, que en
2019 manifestaron tener en promedio un ingreso de $11,800 pesos. Con madres
principalmente dedicadas al hogar (37.8%) y empleadas del sector público
(17.1%), y padres empleados del sector público (18.6%) y del privado (15.4%).
En 2010, los estudiantes se autoasignaron al nivel socioeconómico medio
(58.8%) y medio bajo (23.6%) y en 2019 los estudiantes continuaron adscribién-
dose al nivel medio (43.9%) y medio bajo (37.2%), pero incrementó el porcentaje
de alumnos que se consideran de clases baja y disminuyó el porcentaje de alum-
nos que se asumen de clase media alta, como se observa en la tabla 1. Esto es
congruente con el aumento en el porcentaje de estudiantes que trabajan, que
pasó de 28.9% en 2010 a 54.2% en 2019 (Ver tabla 1).
36 Cognita
Revista Política, Gobierno y Sociedad
Panorama de los estudiantes de antropología en México: comparación de encuestas
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Licenciatura o Pos-
42.3 40.5 41.3 34.1 38.1 36.7
grado
Ocupación de:
Madres
Hogar 39.1 37.1 37.8
Empleada sector pú- 16.5 17.5 17.1
blico
Comerciante 11.9 8.8 9.9
Empleada sector pri- 8.8 11.4 10.5
vado
Padres
Hogar 1.1 2.2 1.8
Empleados sector pú- 18.8 18.5 18.6
blico
Comerciante 10.3 14 12.7
Empleados sector pri- 16.1 15.1 15.4
vado
Adscripción a una Clase
social
Alta 2.2 1.5 1.8 0.5 0.2
Media alta 11.3 10.2 10.7 6.8 6.8 6.8
Media 55.5 61.1 58.8 50.7 40.2 43.9
Media baja 25.0 22.6 23.6 33.8 39.1 37.2
Baja 5.9 4.5 5.2 5.8 11.9 9.6
Trabaja 35.2 24.4 28.9 57.9 52.2 54.2
Fuente: Elaboración propia.
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
Panorama de los estudiantes de antropología en México: comparación de encuestas
en pareja y son éstas quienes tiene hijos en mayor proporción. Que las mujeres
reportaran estar en pareja y tener hijos ya era así hace diez años, pero en la úl-
tima encuesta las mujeres que viven con su pareja son el doble que los hombres
y las que tienen hijos son más del doble que en la encuesta anterior y más del
doble que los hombres también (Ver tabla 1).
En la encuesta de 2019 se observa que hombres y mujeres viven princi-
palmente con sus madres, pero son más los hombres que viven con su padre y
también son los varones quienes viven solos en mayor proporción. Resulta re-
levante notar que en 2010 los padres de los estudiantes hombres tenían mayor
escolaridad, y en 2019 son las madres de las mujeres quienes tienen mayor por-
centaje de estudios superiores. A pesar de esto, en las familias de las mujeres el
ingreso mensual promedio que reportan es menor que el reportado por los
hombres.
En ambas encuestas se pidió a los alumnos que mencionaran a que clase
social se adscriben, y encontramos que las mujeres en 2010 y 2019 se asumieron
clase media, aunque esto se nota en ambos sexos, se observa en mayor medida
que en las mujeres (ver tabla 1). Otro cambio importante que notar en este sen-
tido, es que en 2010 fue mayor el porcentaje de hombres que reportaron estar
trabajando, pero en 2019 los porcentajes de hombres y mujeres que trabajan se
equipararon.
Discusión y conclusiones
Como se puede observar, hay un aumento en la respuesta de mujeres y en la
edad de los alumnos, esto corresponde a las tendencias mundiales. También es
notorio el incremento en los solteros y los que tienen hijos, especialmente en las
mujeres, lo que puede estar relacionado con que son estudiantes de mayor edad
y con el hecho de que las mujeres son quienes se quedan a cargo de los hijos,
principalmente.
Las universidades han sido espacios históricamente desfavorables para las
mujeres, quienes durante siglos ni siquiera tuvieron derecho a acceder a este
nivel educativo. Sin embargo, las exigencias y luchas continuas, a partir del si-
glo XIX, las mujeres lograron ingresar a la educación superior, incrementando
de forma progresiva su presencia, aunque muchas desigualdades aún persisten
(Ordorika, 2015), por ejemplo, que las mujeres que viven con su pareja son el
Julio-Diciembre 2022 39
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
doble que los hombres y, asimismo, las que tienen hijos son más que los hom-
bres, este dato podría ser relevante al contrastarlo con las expectativas de desa-
rrollo profesional en hombres y mujeres, en análisis posteriores.
En la encuesta de 2010, los padres mostraron mayor escolaridad que las ma-
dres, lo que nos puede hablar de una característica generacional, dónde el ac-
ceso a la educación superior estaba más restringido para las mujeres; en 2019
resulta interesante que esta tendencia parece revertirse.
Los alumnos varones se adscriben en mayor medida a la clase media, pero
casi el doble de las mujeres se percibe en la clase baja y son más los hombres
que se asumen en la clase media alta. En otros análisis de esta misma encuesta,
se deberá confrontar este dato con el tipo de apoyo de que reciben de su familia,
que en análisis preliminares ha mostrado que las mujeres reciben menos apoyo
económico que los hombres.
Estos datos contribuyen a conocer el contexto familiar, económico y cómo las
categorías de sexo y edad pueden influir en el desarrollo de la experiencia estu-
diantil de los alumnos de antropología. Lo que resulta importante para ser to-
mado en cuenta, tanto en las instituciones como por los docentes, especialmente
si se considera que la escuela, lejos de ser un espacio meramente reproductivo
de las desigualdades sociales, puede jugar también un papel importante para
dirimirlas al ser un espacio de interacciones entre sujetos y, por tanto, las rela-
ciones entre maestros y alumnos, entre los pares, y así ajustar las condiciones
materiales y los métodos pedagógicos (Guzmán y Serrano 2011).
“Podemos exhibir un dominio admirable del contenido y poseer una varie-
dad deslumbrante de habilidades pedagógicas, pero sin saber lo que está pa-
sando en la cabeza de nuestros estudiantes, ese conocimiento puede presentarse
y esa habilidad ejercida en un vacío de malentendidos.” (Brookfield, 2006, p.74).
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
Panorama de los estudiantes de antropología en México: comparación de encuestas
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
Cognita. Revista Política, Gobierno
y Sociedad, Núm. 9, Julio-Diciem-
bre 2022, ISSN 2583 - 1503, Uni-
versidad Autónoma de Tlaxcala ,
pp. 43-52
Resumen:
En este trabajo se discuten los elementos considerados en la “Encuesta sobre
estudiantes de Antropología ENAH- REDMIFA 2019” para el análisis de la
clase social y consumo de las y los estudiantes de antropología en México. Se
presentan los conceptos y variables examinadas en la elaboración del guion
de las entrevistas y la ruta de estudio trazada para la interpretación de la in-
formación. Esta discusión resulta relevante porque en esta encuesta se ha he-
cho un esfuerzo por indagar dos cuestiones que han resultado retos para los
estudios sobre juventudes, en la medida en que la clase y el consumo suelen
trabajarse en relación con la unidad familiar de los sujetos y no propiamente
a través de las prácticas, percepciones, necesidades y valoraciones de las ju-
ventudes.
Palabras clave: Clase social, consumo, estudiantes de antropología, juventudes
universitarias.
Abstract:
This paper discusses the elements considered in the “Survey on Anthropol-
ogy students ENAH- REDMIFA 2019” for the analysis of the social class and
consumption of anthropology students in Mexico. The concepts and varia-
bles examined in the elaboration of the interview script and the study route
outlined for the interpretation of the information. This discussion is relevant
because in this survey an effort has been made to investigate two questions
that have been challenges for studies on youth, insofar as class and consump-
tion are usually dealt with in relation to the family unit of the subjects and
not properly through the practices, perceptions, needs and evaluations of
youth.
Keywords: Social class, consumption, anthropology students, university youths
Introducción
Clase social es una categoría multidimensional sobre la cual no existe una sola
definición. Se ha abordado como atributo social de los individuos, como una
expresión de las desigualdades materiales entre grupos económicos distingui-
bles por sus ocupaciones e, incluso, consumos, o bien como fuerzas sociales que
transforman la sociedad (Crompton, 1993).
La pregunta sobre cómo medir la clase ha sido recurrente. Para tratar de
afrontar esta necesidad, se han construido índices, como los de sentido común,
de prestigio o status ocupacional, o bien, esquemas teóricos o relacionales. En
la actualidad, esta pregunta ha traído consigo tres cuestiones notables: la opa-
cidad que existe en los límites de las clases, el hecho de que hay factores, como
el consumo, que adquieren mayor importancia en tanto fuentes de identidad y
categorización social, o bien que se considera que las segmentaciones sociode-
mográficas están superadas por otras dimensiones de la desigualdad, como el
género, la edad, el tipo de hogar, etcétera.
Pero, más allá de estos retos, considerar el tema de las clases sociales en la
investigación social contemporánea resulta clave para entender otras cuestio-
nes, tales como la desigualdad, la movilidad social, las trayectorias educativas
y ocupacionales, la identidad e, incluso, las expectativas y prácticas de los suje-
tos. Bajo esta premisa, en la “Encuesta sobre estudiantes de Antropología
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Con base en ello, se diseñaron no sólo las preguntas que formaron parte del
cuestionario aplicado, sino también se trazó la ruta de análisis que se consideró
permitiría comprender las características socioeconómicas de las y los estudian-
tes de antropología, el consumo, la clase social y las variables que intervienen
en la diferenciación que se produce entre ellas.
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Expectativas Consumos
Sexo Institución Carrera Principales Fuentes Gastos Equipamiento Autoadscripción de Condiciones económicas y culturales y
gastos de ingreso mensuales clase socioeconómicas profesionales ocio
de la madre y el
padre
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alcanza a reflejar únicamente una primera visión sobre quiénes son los estu-
diantes de antropología en México. No obstante, este acercamiento y la posibi-
lidad de comparar algunos datos de esta segunda encuesta con la encuesta del
2010-2022, ha permitido plantear algunas hipótesis útiles para una nueva etapa
de esta investigación. Entre estas hipótesis resalta que la pertenencia a las insti-
tuciones, las carreras y el género inciden de manera sobresaliente en la desigual-
dad de las prácticas de consumo y la autoidentificación de clase.
Otro reto está en el hecho de que decidir analizar el consumo y la clase social
a partir de las características y condiciones de las y los estudiantes, permite ha-
blar de segmentación de prácticas de consumo y autoadscripción de clases y no
propiamente de segmentación de consumo y clases sociales en términos gene-
rales. Paradójicamente, esta especificación, no obstante, da la posibilidad de
contextualizar y considerar las condiciones de las y los estudiantes de antropo-
logía en México y acercarnos al objetivo de privilegiar una visión antropológica
en este análisis.
Aunado a ello, se podrían enumerar incluso otros problemas teóricos y me-
todológicos que implica el proceso de segmentación necesario para la construc-
ción de las tipologías; no obstante, el enfoque de estudio microsocial que se ha
elegido, ha mostrado otorgar más ventajas que limitaciones para el objetivo de
explicar quiénes son los estudiantes de antropología en México.
Consideraciones finales
En este breve escrito se ha presentado de manera general la ruta de análisis a
seguir en torno a la información recabada en la “Encuesta sobre estudiantes de
antropología 2019 ENAH- REDMIFA”. En particular, nos hemos enfocado a
describir parte del proceso de construcción de las preguntas y variables consi-
deradas para el análisis del consumo y las clases sociales entre el estudiantado.
Se ha expuesto la manera en cómo se está construyendo la tipología sobre el
consumo y las clases sociales entre las y los estudiantes que se pretende obtener
a partir de la información proporcionada por las y los participantes en esta en-
cuesta, así como algunos de los retos y preguntas que ha planteado este obje-
tivo. Se ha mencionado además que un interés fundamental en este análisis ha
sido el de privilegiar la visión antropológica en torno a la reflexión sobre las
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clases sociales y al consumo; por lo que en esta etapa del proceso de investiga-
ción se ha planteado la necesidad de examinar de qué manera la visión antro-
pológica puede subsanar ahora parte de las limitaciones de la construcción de
las segmentaciones sociológicas para el análisis social.
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pp. 53-76
Resumen:
La migración forzada de las clases presenciales a la modalidad en línea ha
representado un reto para los establecimientos educativos, docentes y alum-
nos de nuestro país. En ese contexto, el presente artículo tiene como objetivo
presentar los resultados de una investigación comparativa entre dos univer-
sidades de la ciudad de Puebla que, a través de la sistematización de expe-
riencias de 58 alumnos y la construcción y aplicación de un cuestionario no
estandarizado a 211 estudiantes, se reúnen las experiencias, opiniones e im-
presiones de la migración forzada de las clases en el año 2020 a causa de la
pandemia del virus del SARS-CoV-2. Los resultados de esta investigación nos
muestran una variedad de problemáticas en las condiciones materiales y de
posibilidad de estudiantes, en categorías como la tecnología, el espacio, el
tiempo, el trabajo y la socialización, que visibilizan la complejidad de tramas
que han impactado los procesos de aprendizaje y enseñanza durante los pri-
meros meses de la pandemia.
Palabras clave: Clases en línea, dispositivo, escuela, educación, COVID-19.
Abstract:
The forced migration from face-to-face classes to the online modality, it has
represented a challenge for educational establishments, teachers and stu-
dents in Mexico and the world. In this context, the present article aims to
present the results of a comparative research between two universities in
Puebla, Mexico, through the systematization of the experiences of 58 students
and the construction and application of a non-standardized questionnaire to
211 students, the experiences, opinions and impressions of the forced migra-
tion of the classes in 2020 due to the SAS-CoV-2 virus pandemic were recov-
ered. The results of this research show us a variety of problems on the mate-
rial conditions and possibilities of students and teachers that show various
categories such as technology, space, time, work and socialization, which
makes visible the complexity of the plots that impacted in some way the
learning and teaching processes during the first months of the pandemic.
Keywords: Online classes, device, school, education, COVID-19.
Introducción
El presente artículo tiene como objetivo presentar los resultados de una inves-
tigación3 sobre las condiciones materiales y de posibilidad de la migración for-
zada de las clases presenciales a la modalidad virtual a causa de la crisis sanita-
ria del virus del SARS-CoV-2 en el mundo. Algunos medios de comunicación y
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4 Para el presente artículo sólo se consideran las 58 experiencias que realizaron los
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Materiales y métodos
La sistematización de experiencias es una herramienta cualitativa que consiste
en organizar los contenidos, ideas, acontecimientos y situaciones emanadas de
prácticas sociales concretas (Curso de Sistematización de Experiencias, 2015).
Como parte de una respuesta a las quejas y comentarios de los estudiantes, se
les solicitó a 18 alumnos de segundo año y a 58 estudiantes de tercer y cuarto
años de la licenciatura de enfermería del IDEAUNI (10 hombres y 48 mujeres)
que narrarán “¿qué retos habían vivido en las clases en línea de marzo a octubre
del 2020?”. Dicha consigna se construyó a partir de una serie de “quejas” y co-
mentarios reiterados sobre las dificultades y obstáculos que los estudiantes ha-
bían enfrentado con la migración forzada. En el caso de los 18 alumnos de se-
gundo año, contestaron un formulario a través de la plataforma educativa Ed-
modo; mientras que, los 58 estudiantes de tercero y cuarto año elaboraron un
texto en formato Word que fue enviado por correo electrónico.
Con relación al segundo grupo, se debe destacar que no se les solicitó un
mínimo ni máximo de cuartillas para la actividad –pero los escritos estuvieron
en un rango de 1 a 10 cuartillas- y que la actividad no estaba atravesada por una
calificación. Por el contrario, se les invitó a elaborar este texto con el fin de pro-
fundizar en aquellos comentarios referentes al “malestar” que estaban produ-
ciendo las clases virtuales y así ahondar más sobre el tema. Para este momento
aún no teníamos contemplado realizar propiamente una investigación. Fue a
partir de la extensión y detalle de las experiencias, que consideramos realizar
formalmente la presente investigación. A lo largo de las cuartillas, se expresaba
una variedad de temas que fueron organizados con la teoría fundamentada,
propuesta teórico-metodológica que consiste en construir categorías emergen-
tes de las experiencias concretas.
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Resultados
En el caso de las percepciones de las clases en línea y las experiencias emanadas
de ellas, los estudiantes de enfermería ahondaron sobre cómo vivían los prime-
ros meses del confinamiento (marzo-agosto). A partir de ello, se organizaron 7
categorizaciones que cumplían con la saturación (repetición) suficiente para
considerarlas como categorías centrales: tecnología, docencia, aprendizaje, tem-
poralidad, espacio, economía, trabajo y socialización. La categoría con mayor
saturación fue la de “aprendizaje”, categoría que se construyó a partir de diver-
sas temáticas que aludían a los procesos de enseñanza y aprendizaje en la uni-
versidad.
Las experiencias se concentraron en diversas valoraciones de “no haber
aprendido igual” en la modalidad virtual en comparación a las clases presen-
ciales. Desde la preocupación sobre cómo se realizarían las prácticas -o siquiera
si tuvieran prácticas-, hasta las diferencias entre ambas modalidades de clases,
enfatizando que no perciben aprender igual. Cabe señalar que el 100% de los
participantes indicaron que consideraban que no había aprendido igual. En ese
sentido, este rubro se desglosó de acuerdo con un proceso de categorización y
saturación basados en la teoría fundamentada.
Se realizaron cuatro filtros, en donde en cada uno se buscó sintetizar la in-
formación e identificar la saturación de temáticas alrededor de “no aprender
igual”. Por lo que se desglosa el “no aprender igual” en función de 12 temáticas
que explican por qué se considera o percibe que el aprendizaje fue de menor
profundidad o solidez en comparación con las clases presenciales. Las últimas
dos temáticas, “enfermedades” y “sedentarismo”, estuvieron vinculadas con la
disminución de su aprendizaje, debido a que su estado de ánimo se veía afec-
tado, esto es, decaído, se sintieron tristes. Se presentan aquellas temáticas de
mayor saturación en la siguiente tabla:
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Tabla 1. Aprendizaje
Valoración de no haber aprendido igual que en modalidad presencial 58
Preocupación por las prácticas 19
Me cuesta más trabajo aprender 15
Poner más atención que en las clases presenciales 13
Se juntan las tareas en las clases virtuales 10
Cansancio de estar frente a la computadora [impacto negativo en 10
el aprendizaje]
Adaptarse a lo nuevo [impacto negativo en el aprendizaje] 5
Aprendi- Falta de interacción docente-alumnos y alumnos-alumnos 5
zaje Menor desgaste en el tiempo de transporte [menor cansancio fí- 5
sico que favorece el aprendizaje]
Mayor comodidad física [menor cansancio físico que favorece el 4
aprendizaje]
Mayor riesgo a quedarse dormida en clase [impacto negativo en 4
el aprendizaje]
Haber padecido enfermedades que merman el aprendizaje 3
Sedentarismo [impacto negativo en el aprendizaje] 1
5 Se presentan los resultados sólo de algunos ítems, dado a la extensión de los resul-
tados del cuestionario. Se presentan aquellos vinculados directamente con el objetivo
del artículo.
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Asimismo, el 44.80% señaló que había tenido que utilizar su celular para tomar
clases en línea, debido a que no poseía algún dispositivo tecnológico o porque
debía compartirlo con algún miembro de su familia (48.40%). O como se mues-
tra en el siguiente reactivo, al preguntar si “Durante la pandemia, ¿el disposi-
tivo tecnológico (PC, tableta, laptop o celular) te ha posibilitado realizar tus es-
tudios de manera adecuada?”, el 42.30% afirmó que este dispositivo era total-
mente adecuado para el trabajo en línea; 42.85% dijo que no es adecuado para
el trabajo en línea actual; el 8.80% tuvo que comprar uno; el 3.90% le tuvieron
que prestar uno; y el 2.15% no había podido comprar uno al momento de con-
testar el cuestionario.
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gido prender la cámara, en al menos una ocasión?”; y “En caso de que tu res-
puesta anterior, sea afirmativa, contesta la siguiente pregunta: ¿Estás de
acuerdo con la exigencia de prender la cámara durante las clases en línea?”.
Tabla 3. Docencia
Estrategias didácticas no adecuadas a las
26
Docencia clases virtuales
No son justos en su evaluación
No dan tiempo suficiente para contestar las 11
actividades y/o exámenes
Falta de comprensión de los profesores ante
11
la situación de emergencia
Profesores que insisten y obligan a prender
3
las cámaras
Fallas de internet de los profesores 3
Menor rendimiento del docente 2
Fuente: Elaboración propia.
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Tabla 4. Temporalidad
Temporalidad Levantarse más tarde [menor desgaste por el 5
tiempo de transporte]
Cambio de ritmo [Modificar hábitos, activida- 5
des, gestionar actividades laborales y de estu-
dio de otra forma]
Aprender a gestionar el tiempo de otra forma 4
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Los resultados del cuestionario arrojan que el 30.2% indicó que sus hábi-
tos y rutinas habían cambiado por completo durante la pandemia; el
48.9% se habían modificado gran parte de ellas; el 19.4% modificaron al-
gunas de ellas, pero la mayor parte se conservan igual; y sólo el 1.40%
afirmó que habían permanecido igual.
Tabla 5. Espacio
Espacio Ruidos en casa y en los alrededores/Distractores en casa 9
No contar con espacio de estudio [a diferencia de la escuela] 2
Fuente: Elaboración propia con base en la sistematización de experiencias.
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Tabla 7. Socialización
Socialización Estar contentos de pasar más tiempo con su fami- 5
lia/Regresar a su lugar de origen
No ver a sus amigos 4
Problemas familiares [impacto en el aprendizaje, 2
preocupación, ansiedad]
Fuente: Elaboración propia con base en la sistematización de experiencias.
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Discusión
¿A qué herramientas teóricas-metodológicas podemos recurrir para discutir los
resultados observados? Nuestra postura es que la noción de dispositivo, elabo-
rada por Michel Foucault (2003, 2013) y puesta en práctica por diversos autores,
puede constituir una herramienta heurística útil para elucidar ciertas problemá-
ticas derivadas de la migración forzada.
De manera sintética, podríamos señalar que el dispositivo, como noción, re-
fiere a una forma social que tiene la capacidad de capturar, determinar, inter-
ceptar, moldear, controlar y asegurar gestos, comportamientos, opiniones y dis-
cursos. Como tal, es resultante del entrecruzamiento de relaciones de poder-
saber (Foucault, M., 2013; García Canal, M. I., 2014). En ese sentido, el disposi-
tivo produce subjetividad a la par que moldea y disciplina los cuerpos; también,
el dispositivo existe como espacio en el que se producen subjetividades que re-
sisten y exceden, constantemente, a las relaciones de poder-saber establecidas.
Por ello, los dispositivos se transforman históricamente, debido a la relación
tensa entre poder y resistencia (García Canal, M. I., 2014; Chaverry Soto, R.,
2009) y, también, a las relaciones de poder entre dispositivos.
Ahora bien, aunque Michel Foucault nunca trabajó directamente sobre el dis-
positivo escolar, dejó varias pistas y propuestas que han sido recuperadas por
diversos autores como Álvarez-Uría y Varela (1991), Ball (1987; 1993), Scheinvar
(2009) y González (2010), por mencionar algunos autores que han problemati-
zado estas nociones y conceptos alrededor de la producción de subjetividad por
el dispositivo-escuela. En continuación con dichos planteamientos, podemos se-
ñalar que la escuela es un dispositivo que, en tanto forma social, se ha articulado
históricamente con otros dispositivos que contienen prácticas y discursos. De
este modo, la escuela resulta elemental para la definición de la infancia y la ju-
ventud en nuestras sociedades; se interrelaciona con la producción de subjeti-
vidades para la ciudadanía y el trabajo; y tiende a ser el espacio totalizante para
la transmisión de la educación-socialización9 (Álvarez-Uría, F. y Varela J.; Ball,
S., 1993; Scheinvar, E., 2009; González, R., 2010).
Empero, hay que recordar que, aunque la intención del dispositivo sea totalizante,
9
suele no lograrlo; es decir, en tanto proceso se halla siempre abierto a causa de las re-
sistencias y fugas. Los estudiantes suelen resistirse de diversas formas, ejemplo de ello,
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Un ejemplo evidente de ello son los salones de clases que mantienen un desnivel
10
o púlpito desde donde quien imparte la clase –catedrático- dicta sus conocimientos a
los estudiantes-receptáculos.
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Consideraciones finales
La migración forzada de los procesos de enseñanza-aprendizaje a la llamada
virtualidad, ha visibilizado y hecho evidente, un conjunto de problemáticas res-
pecto de las condiciones materiales y de posibilidad concretas tanto de estu-
diantes como de docentes. Dichas problemáticas, ponen en cuestionamiento las
narrativas apologéticas que hablan de una migración integra, incólume y hasta
irreversible.
Los resultados del ejercicio investigativo demuestran que el grueso de la po-
blación padece las carencias de un sistema desigual, inequitativo e injusto en
cuanto al acceso a la educación se refiere. Las expresiones y percepciones de los
estudiantes respecto de la migración forzada nos demuestran algunas de las
inadecuaciones y contradicciones mismas a las que está sujeto el dispositivo es-
colar respecto al anhelo, de no pocos, de establecer una educación plenamente
virtual.
A la luz de la noción del dispositivo, en particular del dispositivo escolar,
hemos problematizado la migración forzada en torno a tres ejes que considera-
mos importantes: el proceso de enseñanza-aprendizaje, la producción de las
subjetividades y las resistencias al interior del dispositivo escolar. Algunas de
las preguntas que emanan de dichos cuestionamientos apuntan hacia compren-
der de manera más amplia, y no de coyuntura enfocada en las consecuencias de
la pandemia, la transformación histórica del dispositivo escolar, así como de la
producción de subjetividades cardinales de las sociedades modernas capitalis-
tas como son: el trabajo y la ciudadanía.
Desde este lugar de enunciación podemos aventurarnos a preguntarnos si:
¿están cambiando dichas subjetividades?; ¿cómo y por qué se estaría dando esta
transformación?; y, ¿cuál es el papel del dispositivo escolar en esta nueva pro-
ducción de subjetividades?; ¿En qué medida resulta urgente dicha transforma-
ción y hacia dónde apuntan sus cambios al interior?
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Experiencias de estudiantes universitarios de Puebla, México, en la migración
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versidad Autónoma de Tlaxcala ,
pp. 77-92.
Resumen:
La crisis sanitaria y social por Covid-19 profundizó las históricas brechas edu-
cativas y tecnológicas entre la población joven en México y América Latina,
al tiempo que visibilizó modos emergentes de acción colectiva juvenil princi-
palmente a través de las redes sociales. Fue el caso de Benack, un grupo in-
dependiente de jóvenes estudiantes que durante el confinamiento asumió el
compromiso ético de impulsar el acceso y producción cultural, así como la
divulgación del conocimiento científico desde el sur mexiquense. El artículo
documenta la experiencia y expone algunas claves comprensivas con una mi-
rada sociocultural en el estudio de las juventudes y las movilizaciones. Me-
todológicamente inscribe una perspectiva comprensiva bajo principios de la
horizontalidad basada en el diálogo reflexivo y relatos de experiencia que
apuntaron tres líneas analíticas: sentido de la grupalidad; acción juvenil en
redes solidarias y la movilización como experiencia educativa. Los resultados
visibilizan elementos estructurales y culturales que mueven a las juventudes
entre interacciones de orden simbólico-político, de conocimiento y corres-
ponsabilidades intergeneracionales. Concluye que la agrupación y acción ju-
Abstract:
The health and social crisis caused by Covid-19 exposed the historical educa-
tional and technological gaps among the young population in Mexico and
Latin America, making visible the emerging modes of youth collective action
mainly through social networks. Benack, an independent group of young stu-
dents who during the confinement assumed the ethical commitment to pro-
mote access and cultural production, as well as the dissemination of scientific
knowledge from the south of Mexico was an example of collective youth ac-
tion. This article documents the experience and presents some comprehen-
sive keys under a sociocultural perspective of youth and the study of mobili-
zations. Methodologically, describes a comprehensive perspective under
principles of horizontality based on reflective dialogue and experience stories
that pointed to three analytical lines: the sense of groupality; youth action in
solidarity networks and mobilization as an educational experience. The re-
sults highlight structural and cultural elements that move young people be-
tween symbolic-political interactions, knowledge, and intergenerational co-
responsibility. It concludes that, the groupality and youth action enable col-
lective strengths in networks that overflow the local and mobilize in peda-
gogical-solidarity processes assuming that learning acts and acting is learned.
Keywords: Young, youth organizations, agency, social media.
Introducción
El confinamiento iniciado en marzo de 2020 en México como medida preventiva
ante la pandemia por Covid-19 trastocó las dinámicas de las juventudes en el
país y la región de América Latina ante crecientes desigualdades e históricas
desventajas en el acceso a derechos como la salud, la educación y la conectivi-
dad. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL]
en momentos álgidos de la pandemia, fue recurrente que adolescentes y jóvenes
quedaran a cargo de los hogares, de hermanos pequeños o abuelos e incluso, se
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Juventudes en movimiento. Redes y experiencia educativa en la pandemia
3 Cabe señalar que los integrantes de Benack comparten un rango de edad y el rol de
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
4 Feixa entiende por web semántica “el entorno de la web 3.0, centrada en la perso-
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
por causa del Covid-19, el 25.7% por falta de dinero/recursos y 18% por tener
que trabajar5.
La desigual distribución de ingresos y de capitales educativos en la región
profundizaron las brechas sociales, digitales y generacionales. Desde la década
pasada, Reguillo identificó la existencia de dos juventudes, una mayoritaria,
precarizada y desconectada social y digitalmente, aunque más avanzada en el
acceso y uso tecnológico en comparación con otras poblaciones. Y otra, “mino-
ritaria, conectada, incorporada a los circuitos e instituciones de seguridad y en
condiciones de elegir (2010, p. 432).
Las juventudes agrupadas en Benack podrían considerarse entre las conec-
tadas. Disponen de recursos familiares, adscripciones escolares en su mayoría
a universidades públicas y privadas, capitalización de conocimientos discipli-
narios diversos, así como el manejo del idioma inglés y equipos personales de
cómputo avanzados que les permiten un acceso fluido y constante en las redes
digitales, además de la interacción y conexión con otros jóvenes en diferentes
latitudes de América Latina y el mundo, lo que le da un importante componente
glocal6, que según Feixa, permite reconocer que “aunque responden a circuns-
tancias geopolíticas y regímenes de poder locales, se hacen visibles en un marco
global que las interconecta y las hace comparables” (2021, p. 5). El trabajo ad-
mite que si bien, las redes digitales favorecen su rápida difusión y organización,
no son el centro de su explicación, lo que da pertinencia a procesos comprensi-
vos de su acción, dirección y sentido.
Materiales y métodos
Inscribe una perspectiva comprensiva sostenida en una metodología dialógico
horizontal (Corona y Kaltmeier, 2012) que recurrió a relatos de experiencia (Ber-
langa, 2018) para captar aspectos subjetivos y objetivos en la agrupación y ac-
ción juvenil de manera personalizada, pero siempre en un contexto relacional,
simbólico y político más amplio. El relato de experiencia constituyó un recurso
reflexivo en torno a por qué y para qué movilizarse con otros.
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
Juventudes en movimiento. Redes y experiencia educativa en la pandemia
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Resultados y discusión
Los relatos de experiencia colocaron las siguientes líneas de análisis en el campo
de la investigación en continuo diálogo con jóvenes integrantes de Benack y al
amparo de referentes teóricos:
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Juventudes en movimiento. Redes y experiencia educativa en la pandemia
Sentido de la grupalidad
Los jóvenes relataron que Grupo Benack surgió con la idea de hacer visibles a
las juventudes de su región. Inició con un festival de cultura y deporte “organi-
zado por jóvenes para jóvenes”. Su propósito fue abrir un espacio a músicos,
cantantes, pintores, cineastas y especialistas del deporte y la salud en y desde el
sur del estado de México. La pandemia llegó cuando estaban ultimando el pro-
yecto que tuvo que desarrollarse de manera virtual, lo que no mermó su deseo
y capacidad de compartir, informar, enseñar, aprender y reconocer el trabajo de
sus pares, además de construir redes de apoyo ante la incertidumbre y desesta-
bilización por la Covid19.
La acción de Benack empezó en el confinamiento como un modo de “reacti-
varse, demostrar que había esperanza y fomentar la participación de jóvenes”;
así lo apuntó Cacho, sobrenombre de uno de los fundadores del grupo, univer-
sitario y deportista, tiene 21 años, nació en el municipio mexiquense de Teju-
pilco; él con amigos que cantan, pintan, hacen música, juegan y han ganado
campeonatos deportivos nacionales, sembró la iniciativa de formar el grupo
“para mejorar el lugar donde viven, beneficiar a su pueblo y a la sociedad en
general, además de ya no enfermar al planeta”.
A través de los relatos se identificó que la movilización juvenil está habitada
por sentires, acciones y proyectos definidos colectivamente ante problemáticas
que les afectan o padecen. Cacho visibilizó condiciones desiguales en que se es
joven, estudiante, artista o deportista “en su tierra” a partir de que tuvo que
salir de su localidad a la ciudad de Toluca para estudiar la carrera de su elección
en la Universidad Autónoma del Estado de México. Situación que lo convocó
éticamente a pensar y construir otras posibilidades de existencia y un digno ac-
ceso a derechos de las y los jóvenes en su región.
Con este propósito se dispusieron a intercambios diversos que los agruparon
para atender problemas sociales vinculados con las tramas de desigualdad
agravadas con la pandemia. Como ha señalado Reguillo (2017) las y los jóvenes
son actores y protagonistas de emergentes “políticas de lugar” con las que agrie-
tan las narrativas del poder excluyente al tiempo que rehacen espacios como las
plazas, la calle, los parques; aunque en el confinamiento vale apuntar la resig-
nificación de la casa como espacio privado y al mismo tiempo núcleo de acción
en las redes en una continua reinvención de relaciones con sus pares, la locali-
dad y contextos más amplios.
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
Según Reguillo (2017) los movimientos en red conformados por jóvenes “se
convierten en contramáquinas de producción de afectos y pensamientos, son
como irrupciones en el espacio de disputas planetarias por la construcción de
nuevos sentidos sociales sobre la vida o sobre el mundo” (p. 12). En el caso de
Benack la movilización fue de lo analógico a lo digital, de lo festivo a lo político
mediado por la reflexión y proyección de su hacer entre la escala micro con
adscripciones locales y la apropiación de la web con sus alcances globales.
Autores como Reguillo (2017) y Feixa (2021) coinciden en que configurar un
sentido de agencia es uno de los mayores desafíos de las movilizaciones juve-
niles, debido a los obstáculos estructurales, culturales e individuales existentes
en la sociedad actual, empero la indignación y la esperanza resultan de las prin-
cipales inversiones que agrupan a las juventudes.
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Juventudes en movimiento. Redes y experiencia educativa en la pandemia
afinidad, que no son políticas a priori, sino que devienen políticas en el proceso
histórico y el conflicto social” (2021, p. 15).
Por su parte, Kenai, joven de 16 años, estudiante de preparatoria, suscribió
su experiencia en la frase “Nosotros vemos, actuamos y somos… Vemos lo que
está pasando, lo que no nos gusta, pensamos cómo lo podemos resolver y ac-
tuamos, empezamos a hacer iniciativa, ideas, acciones y proyectos que se inte-
gran para lograr un cambio”; así, la movilización de Benack se constituye emer-
gentemente a través de sus prácticas que también buscan movilizar a otros para
creación de alternativas posibles.
Desde su gestación se han mantenido en movimiento, en diálogo e intercam-
bio con otros jóvenes y agrupaciones juveniles de distintos ámbitos y geogra-
fías. Destacan sus vínculos con asociaciones estudiantiles universitarias de Mé-
xico, Chile, Perú, Colombia y Guatemala, con las que comparten la afinidad por
el estudio del espacio, además de proyectos y estancias para el desarrollo de
tecnología aeroespacial. Según Cacho, “la misión como jóvenes es hacer, cam-
biar al mundo, cambiar lo ordinario”, dar cabida como propuso Arendt, a la
radical novedad, que es uno de los sentidos primigenios en la relación interge-
neracional y de la educación en cuanto acontecimiento ético (Bárcena y Mèlich,
2014).
La movilización en redes glocales convoca a los integrantes de Benack en
acciones solidarias que desbordan fronteras que, apuntó Kenai “nos permiten
no anclarnos, llegar a ser nacionales e internacionales”. Según Reguillo (2017),
los movimientos juveniles se caracterizan por la acción colectiva y conectiva que
entrelaza subjetividades y socialidades diversas que les mueven a la participa-
ción y acción solidaria. Al respecto, Kenai amplió “somos cómo neuronas que
vamos haciendo sinapsis en proyectos que beneficien”; así delinea el sentido de
su acción como conciencia y capacidad de transformar.
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Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
qué es lo que falta o qué hay que hacer, nosotros creamos ideas, buscamos salir,
tocar puertas y abrir otras posibilidades”; el planteamiento expone maneras no
siempre estructuradas, sino más bien intermitentes, en que las culturas políticas
y acción colectiva de los jóvenes, buscan dice Reguillo, deslindarse de los deter-
minismos y las obsesiones adultocéntricas, salen en plena tempestad como fue la
pandemia, “arriesgando, sin certezas; no para decretar, sino para comprender;
no para formular un relato acabado de la realidad, sino para asir lo inasible”
(Reguillo, 2017, p.11).
En la dinámica performativa de la acción colectiva juvenil se reconoce la con-
figuración de un nosotros, una comunidad aún en espacios físicos distantes, “en
donde se encuentran niños, jóvenes y adultos para compartir lo que saben, en-
señar y aprender juntos”, en la experiencia y voz de Kenai, “El nosotros es
unión, es posibilidad de hacer de otro modo, y de hacer en este momento y en
este espacio”; en la movilización las juventudes configuran climas afectivos, en
donde lo común y lo posible se tejen en las dimensiones de lo cotidiano, la ima-
ginación y la utopía.
En una relación de corresponsabilidad ética, la movilización juvenil se con-
figura en experiencia educativa, bajo el supuesto de que al accionar se aprende,
y al aprender se acciona. Al respecto Kenai reconoció:
Puedo aprender de los equipos multidisciplinarios, de los maestros,
de los profesionales que contactan los otros miembros, estos son cien-
tíficos de instituciones de otros estados o países. He podido hacer mi
propio proyecto científico para favorecer el derecho a la salud a partir
de todo lo que aprendo. En Benack yo aprendo, pero también tengo la
oportunidad de enseñar, aunque en realidad aprendo más de los que
enseño, la interacción y la comunicación con los jóvenes y otras perso-
nas me dan otro panorama.
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Consideraciones finales
La pandemia como marca histórica de la época ha sido determinante en el modo
en que se es joven estudiante; signó la experiencia vital y social de juventudes
que en un tiempo de incertidumbre ha construido la posibilidad de accionar y
movilizar con otros a través de redes socio digitales en las que configuran mo-
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Juventudes en movimiento. Redes y experiencia educativa en la pandemia
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
Cognita. Revista Política, Gobierno
y Sociedad, Núm. 9, Julio-Diciem-
bre 2022, ISSN 2583 - 1503, Uni-
versidad Autónoma de Tlaxcala ,
pp. 93-110.
Resumen:
El arte del tatuaje es ejercido desde una pluralidad de perspectivas. Una de
ellas es la mirada del tatuador formado como profesionista a través del dis-
positivo escolar. El objetivo de este artículo es rastrear las culturas juveniles
en tatuadores que pasaron por carreras de arte. La reflexión es en torno a
cuatro testimonios que se recolectaron mediante entrevistas y auto etnogra-
fía. Las influencias del Rock, el Pop o el arte urbano, conectan las interiorida-
des que existen en la fuerza de socialidad juvenil con valores que confrontan
o invierten la función otorgada por un modo de vida globalizado. El disposi-
tivo escolar, se articula con las culturas juveniles desde la familia o las acade-
mias. La escolarización del arte excluye a unos y valida a los acreditados. Pero
también dota de herramientas y posibilidades de evolución en los jóvenes
interesados en el mundo simbólico y el orden visual. El cuerpo es resignifi-
cado desde el estudio artístico, pero la impresión de un tatuaje sobre la piel
conlleva otros retos a contemplar.
Palabras clave: Tatuadores, juventud, escolarización, dispositivo escolar, cuerpo.
Abstract:
The art of tattooing is exercised from a plurality of perspectives. One of them
is the look of the tattoo artist trained as a professional through the school
device. The objective of this article is to trace youth cultures in tattoo artists
who went through art careers. The reflection is around four testimonies that
Esta definición permite comprender al dispositivo escolar como una red de ele-
mentos heterogéneos capaz de atrapar técnicas de formación con pedagogías
no escolarizadas, como son las técnicas artísticas, no necesariamente el arte, sino
las habilidades para hacer arte, y someterlas a las urgencias del sistema educa-
tivo (formación para el trabajo, por ejemplo). Además, permite aproximar la
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metáfora perfectamente aplicable a las culturas juveniles del fin del si-
glo XX, fruto de la confluencia de comunidades hermenéuticas donde
fluyen los afectos y se actualiza lo “divino social”, caracterizadas por
reafirmar las fronteras estilísticas, las jerarquías internas y las oposicio-
nes frente al exterior (2018, p. 92).
Proceso metodológico
Este trabajo busca profundizar el rastreo de las conexiones genealógicas de ta-
tuadores en la ciudad de Puebla. Se busca analizar los vínculos entre las prácti-
cas simbólicas, el tatuaje y las relaciones sociales que se ven atravesadas, desde
la teoría social.
México es un territorio influenciado por el modo de vida de otras culturas,
como la norteamericana y la europea, juegan un papel fundamental en la confi-
guración de valores culturales. En un análisis general, se pueden nombrar pun-
tos de viraje en la última década, donde el esquema establecido en México ante
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visión propia del oficio, enriquecida por la formación universitaria. En ellos en-
contramos una percepción interesante para pensar el cuerpo, la técnica, la crea-
tividad, la estetización y demás interioridades del tatuaje. Los entrevistados, a
través de sus experiencias profesionales, permiten relacionar al dispositivo es-
colar con el proceso de institucionalización y de producción visual contempo-
ránea.
En ese sentido, se observaron dos profesiones universitarias vinculadas con
el oficio del tatuador: 1) los licenciados en artes plásticas: muralistas, pintores
de caballete y grabadores, quienes encuentran en el tatuaje un canal de expre-
sión y producción, que tiene su propia complejidad técnica. En las piezas de
estos artistas, se encuentra una aproximación con fondo; un uso de claro oscuro
académico; composición con sistemas clásicos y la mezcla de colores. Las piezas
de artistas plásticos suelen ser retos en cuanto a técnica de dibujo y pintura. En
estos casos se observa que traducen su propia retórica visual a otras disciplinas
artísticas. 2) licenciados en diseño gráfico, quienes se nutren de las bases del
dibujo y artes clásicas, pero comprendiendo que, el diseño gráfico se enfoca en
una experiencia de estetización de la imagen. Se tiende a utilizar paletas prede-
finidas; la composición y narrativa son más evidentes. Se enfocan en hacer del
producto una mercancía agradable a la vista, ornamental y original.
Para este artículo, se diseñó un instrumento basado en el enfoque de juven-
tud. El trabajo de campo se llevó a cabo en la ciudad de Puebla, México. Se bus-
caron los puntos de inflexión en las historias de vida de los entrevistados, con
relación a 1) su participación en culturas juveniles; 2) influencia para estudiar
arte; y 3) la decisión para dedicarse al tatuaje. Se llevaron a cabo dos entrevistas
de relato de vida y se retomaron dos testimonios, en los cuales los artistas com-
parten su trayectoria. Se buscaron marcadores que relacionaran el avance y
aprendizaje técnico; así como a las relaciones entre diversos grupos, para deve-
lar procesos de cambio o conflictos.
En lo que refiere al primer y segundo punto de inflexión, se rastrearon cul-
turas de la socialidad juvenil en los tatuadores profesionistas. Se preguntó por
preferencias de consumo de imágenes; admiración de cierta narrativa o estética;
orden visual en etapas previas a la adolescencia; impacto de medios de comu-
nicación o espacios culturales que los acercaron al tema del tatuaje. Se observó
la influencia de las culturas juveniles en los tatuadores, pues se asume que las
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El papel de la escolarización en el oficio del tatuador
Fuentes de información
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Cognita. Revista Política, Gobierno
y Sociedad, Núm. 9, Julio-Diciem-
bre 2022, ISSN 2583 - 1503, Uni-
versidad Autónoma de Tlaxcala ,
pp. 111-126.
Resumen:
El presente artículo presenta dos formas de experimentar el Estado por los
jóvenes, en una de ellas, parece ausente, invisible, salvo por sus efectos en la
vida de las personas, se trata de los hijos de jornaleros, quienes, a su vez,
también realizan trabajo agrícola, a pesar de su edad. En el otro caso, donde
se observa a jóvenes estudiantes de una secundaria, parece tener cien cabezas
y mil ojos con los que hace una vigilancia constante. La pregunta central es
¿Cómo se expresa el Estado en este nuevo orden mundial en la vida de las y
los jóvenes? ¿Es posible etnografiar al Estado mexicano a partir de estas dos
experiencias?
Palabras clave: Sistema educativo, migración, dispositivo escolar, jóvenes estudian-
tes, jóvenes jornaleros.
Abstract:
This article presents two ways in which youth experience the State: in one
way, it seems absent, invisible, except for its effects on people's lives, specifi-
cally the situation of agricultural worker’s children, who also perform agri-
cultural work, despite their age. In the other way, the situation of Middle
School students who were observed and is notable how the presence of the
State seems to have a hundred heads and a thousand eyes with which it
makes a constant surveillance. The central question in this article is: How
does the State express itself in this new world order in the lives of young
people? Is it possible to make an ethnography of the Mexican State from these
two experiences?
Keywords: Education system, migration, school device, young students, young day
laborers.
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
Entre la sobrevigilancia y el abandono. Dos formas de experimentar
migrantes-se-encuentran-en-la-frontera-segob
4 Animal político (2018) Las 5 cosas que no sabías y tienes que saber de la guerra en
el periodo de Felipe Calderón. Disponible en línea en: https://www.animalpoli-
tico.com/2017/01/guerra-narco-calderon/
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Entre la sobrevigilancia y el abandono. Dos formas de experimentar
entra por una oreja y les sale por otra, como, claro, les pagan menos porque no pueden
reclamar, nomás no hacen caso, aunque se les multe vuelven a lo mismo”.
El trabajo infantil es uno de los grandes temas de controversia que involu-
cran a diversos actores, organizaciones internacionales de protección de los de-
rechos de niñas y niños, empresas trasnacionales, gobiernos, académicos y, por
supuesto, principalmente niñas y niños. Debido a su “uso excesivo” como mano
de obra barata, en 1836 un grupo de niñas y niños trabajadores se dirigieron al
parlamento inglés con la siguiente petición:
Respetamos a nuestros patrones y estamos dispuestos a trabajar por
nuestro sustento y el de nuestros padres, pero queremos más tiempo
para descansar, para jugar un poco y para aprender a leer y escribir.
Pensamos que no es justo que solo tengamos que trabajar y sufrir,
desde la madrugada del lunes hasta la noche del sábado, para que
otros se enriquezcan con nuestro trabajo. Distinguidos señores, ¡infór-
mense bien sobre nuestra situación! (Liebel, 2009, pp. 25-26)
Nota metodológica
Cómo herramienta para acceder a las significaciones y narrativas desde las cua-
les se han relacionado con las autoridades estatales, y construyen espacios de
socialidad con otras/os jóvenes; me propuse utilizar la técnica taller investiga-
ción, la cual reúne las características de técnicas de investigación cualitativa, a
decir de la técnica historia de vida, la cual busca captar la experiencia de vida
de una persona y profundizar en la forma en que le da sentido (Resendíz, 2001).
La técnica de taller retoma técnicas socioafectivas y lúdico participativas, que
permiten generar un ambiente de confianza y de diálogo entre las y los jóvenes.
A través de la implementación de técnicas específicamente diseñadas para apli-
carse con jóvenes en espacios educativos, se recopila en papeles de rotafolio,
dibujos o gráficos que las y los jóvenes producen, esta información se sistema-
tiza a la par de las transcripciones de las discusiones que se dan en torno al tema
propuesto.
Esta metodología, que he ido perfeccionando, tiene carácter reflexivo en sí
misma, sobre el objeto de estudio, con los sujetos coinvestigadores y por su-
puesto sobre la investigadora; es pertinente para generar el diálogo sobre temas
que les interesa a las y los jóvenes y para obtener información susceptible de
análisis; posibilitando la mejor observación y comprensión de las prácticas, sus
significaciones y las interrelaciones que se dan.
En los talleres, con duración de dos horas aproximadamente, utilice diversas
técnicas para recoger la información desde las y los jóvenes, las técnicas lúdicas
descolocan a las personas participantes de los lugares de confort desde los que
se evaden conflictos con las propias posturas, a través de estas técnicas las per-
sonas ponen en juego y develan las significaciones de las decisiones tomadas o
de sus expectativas.
El diseño del taller depende no sólo de las características de las personas con
las que se trabaja, sino de las del entorno. En los dos casos que se presentan, los
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Entre la sobrevigilancia y el abandono. Dos formas de experimentar
momentos del taller y objetivos de análisis son los mismos: a) propiciar un am-
biente de cooperación grupal, b) auto reconocimiento, c) identificar las proble-
máticas para el ejercicio de sus derechos d) cierre.
Para propiciar un ambiente de cooperación grupal, en tanto que, el tiempo
con el que cuento para la interacción con las y los jóvenes es muy limitado, la
construcción del clima de confianza es mi primer objetivo. Para ello, utilizó téc-
nicas de construcción de acuerdos y de conocimiento que, a partir de poner el
cuerpo en juego, generar un ambiente propicio para hablar sobre sus experien-
cias.
Algunas de las técnicas que utilicé son, “Lluvia de tormentas”, la actividad,
además, tiene cómo propósito de propiciar que identifiquen sus similitudes y
diferencias. Todas las personas deben estar sentadas en círculo, excepto una,
que se coloca al centro, esa persona que está de pie lanza una sentencia para que
las demás cambien de silla, dice: “Lluvia de tormentas para quienes tengan
(traigan, les gusta, les ha pasado” por ejemplo: para quienes traigan pantalones,
quienes cumplan con esa condición deben cambiar de silla, quien se queda de
pie continúa el juego.
Para explorar sobre el auto reconocimiento, apliqué técnicas cómo: “Yo soy”
en la que, en una hoja impresa de la silueta de una persona asexuada, cada par-
ticipante, ilustra elementos de su identidad como: gustos, características, de-
seos, expectativas, etc., en plenaria, cada participante comparte lo que ha dibu-
jado.
Para identificar las problemáticas en el ejercicio de derechos, utilicé la téc-
nica: “Silueta colectiva”; en la que, en equipos de máximo 6 personas, en un
pliego de papel kraft de al menos 1.70 de largo, una persona se acuesta y las
demás dibujan su silueta, una vez que se ha dibujado, dibujan y escriben dentro
de la silueta las formas en que se les ha protegido y cuidado, afuera aquello que
les ha puesto en riesgo, limita o afecta su bienestar, una vez que han concluido
el dibujo, de haber más de un grupo, se comparte en plenaria.
Cómo he mencionado, el diseño y secuencia de técnicas varía de acuerdo a
las personas participantes y al contexto, en ese sentido la variación existe en el
transcurso del taller mismo, condiciones o sucesos inesperados, me llevaron a
hacer cambios en la implementación de la técnica o incluso cambiarla por otra.
Lo que hace indispensable, además de tener un amplio repertorio de técnicas,
llevar consigo materiales extra que permitan hacer las variaciones necesarias.
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Entre la sobrevigilancia y el abandono. Dos formas de experimentar
ficiente material, las aulas son de techo de lámina, en el verano el calor es ago-
biante, el grupo B de secundaria acaba de recibir un ventilador, Francisco y Ma-
nuel, dos jóvenes de 14 años, constantemente lo acomodan para que les dé aire
directamente, Sandra, una joven de 15 años, que muchas ocasiones trae consigo
a su hija de 3 años, les riñe para que no muevan el ventilador y este gire para
ventilar el cuarto, el pequeño artefacto no es suficiente para enfriar el cuarto de
aproximadamente 20 metros cuadrados en el que estamos 12 personas. Las re-
glas de evaluación puestas por organismos internacionales (PNUD, OCDE,
UNESCO, Banco Mundial y Unión Europea), se realizan con pruebas estanda-
rizadas bajo las cuales las y los docentes se encuentran en desventaja.
Manuel, un joven extrovertido que habla constantemente, originario del
puerto de Veracruz, relata que desde que tenía 8 años trabaja en el campo con
sus papas, “en Sinaloa hace dos años estaba boteando5 y un día me empezó a doler las
costillas, y dije, yo creo que es porque no he tomado agua, descanse media hora y otra
vez me puse a trabajar pero ya no pude levantar el bote, porque tenía rota la costilla”.
En el campo sólo a los hombres les dejan cargar los botes, porque son muy pe-
sados, por ello es un trabajo mejor remunerado, sin embargo, las mujeres que
provienen de guerrero lo hacen, les llaman las guerreras (con un tono despec-
tivo). Manuel relata cómo ellas son muy fuertes y aguantan los botes, “le entran
porque pagan más por bote”. En el albergue hay personas de diversos estados, en
el grupo B de secundaria no asisten jóvenes de guerrero, “no vienen a la escuela,
no se juntan con otros, son cochinos, no se quieren bañar”, son algunos comentarios
que hacen de las personas de procedencia guerrerense.
Manuel ha viajado con su familia por diversos estados, incluso se fue unos
meses a Estados Unidos de forma ilegal para trabajar en los campos, hasta que
les deportaron, tienen dos años establecidos en este municipio, “yo quisiera re-
gresarme con mi abuelo a Veracruz, pero mi papá dice que estamos mejor acá”. Lo cual
hace preguntarse, ¿cómo es la situación que vive en Veracruz que lo que vive
migrando constantemente en los campos agrícolas es mejor?
Francisco relata, cómo estando en el campo, se quebró un dedo con el cuchi-
llo con el que recolecta cebolla, “me llevaron al hospital de Toluato, pero como no
de manzana
tenemos seguro no me quisieron atender y pues me tuve que esperar para que me lleva-
ran a Morelia”.
“Yo si no tengo con quien dejar a la niña, mejor no voy al campo, porque luego para
poder trabajar las mujeres dejan a un lado a los bebes ahí en el campo, y los muerden las
víboras”, relata Sandra, “tampoco ya vivimos aquí en el albergue porque está bien pe-
ligroso, el año pasado se ahogó una niña en la pileta, porque para echarle agua al baño
tenemos que agarra agua con un bote, la niña como de 5 años fue sola porque su mamá
la mandó, después de un rato que la estuvieron buscando la encontraron ahogada en la
pileta”. Sandra vive con la familia de su pareja, un hombre que aparenta entre
25 y 30 años, estas uniones no son raras, pues un porcentaje considerable de los
embarazos en adolescentes son con hombres que frecuentemente les doblan la
edad.
El Estado, como lo refiere Trouillot, no es un objeto que podamos observar,
no se restringe a las instituciones de gobierno, pero claramente podemos obser-
var los efectos de una nueva configuración en una situación histórica de globa-
lización, en el que los mercados internacionales rigen los precios de los produc-
tos agrícolas que Manuel, Francisco y Sandra recogen todos los días. Tampoco
se restringe a las instituciones del gobierno que de forma intermitente e ineficaz
(o tal vez muy eficazmente) aparecen en los efectos de la vida de estos jóvenes.
Es muy clara la concentración desigual del capital que profundiza las bre-
chas de desigualdad, aun entre los más pobres, entre quienes todos los días
asisten a una secundaria de una jornada de no más de cuatro horas después de
haber trabajado en los campos durante la mañana, hay quienes padecen con
mayor fuerza la violencia estructural de la globalización. Sofía, una joven de 14
años con claros signos de discapacidad intelectual, ha llegado a secundaria sin
saber escribir, desconfiada de las personas extrañas, no fue hasta varios días
después de haberle conocido y de jugar con el grupo, que comenzó a levantar
la mirada y hablar conmigo, falta mucho a la escuela, pues ella no deja de ir a
trabajar al campo, su madre se accidentó hace poco al caer del camión que les
llevaba al trabajo, algunas ocasiones está tan cansada que no va, los chicos se
burlan de ella por la falta de higiene, ella los golpea cuando se ríen o hacen
bromas a sus espaldas. Al final de mi estancia, ella seguía sin querer participar
de los juegos, pero siempre se ofrecía a cargar el material o mover el mobiliario,
todos los días buscaba abrazarme, pero sin mirarme directamente a los ojos.
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Consideraciones finales
El Estado es y debe seguir siendo objeto de estudio de la antropología social.
Reflexionar en torno suyo permitirá no sólo entender la globalización si no la
reconfiguración necesaria de los Estados y, sobre todo, las implicaciones en la
vida de las personas, a las cuales llega a través del entrecruzamiento de diversos
dispositivos, siendo el escolar uno de los más eficientes para lograr penetrar en
los cuerpos.
Los jóvenes con quienes se convivió constantemente viven los efectos del Es-
tado, saben que está prohibido el trabajo infantil y adolescente en las condicio-
nes de riesgo en las que desde muy pequeños trabajan al lado de sus familias,
sin embargo, también saben que la economía de su familia también está en juego
y todos los días van a los campos a continuar trabajando. Por su parte, los jóve-
nes en la ciudad buscan configurar su identidad entre los intersticios que deja
la extenuante vigilancia, en ambos casos, el dispositivo escolar promueve un
lugar donde el aprendizaje cognitivo, queda supeditado a medidas de vigilan-
cia y formación cívica y técnica, pero no pierde su cualidad de espacio para la
sociabilidad.
La presencia del Estado utiliza el dispositivo escolar según las fuerzas eco-
nómicas lo definan, permitiendo su operación como máquina de colocación so-
cial según procedencia de clase, según capitales sociales. El Programa de Edu-
cación Básica para Niños y Niñas de Familias Jornaleras Agrícolas (PRONIM),
en su concepción, responde al derecho básico de la educación inalienable para
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
Cognita. Revista Política, Gobierno
y Sociedad, Núm. 9, Julio-Diciem-
bre 2022, ISSN 2583 - 1503, Uni-
versidad Autónoma de Tlaxcala ,
pp. 127-142.
Resumen:
El presente texto tiene como finalidad reflexionar sobre el taller, en tanto dis-
positivo de trabajo con jóvenes, específicamente se analizan parte de los
aprendizajes obtenidos en el marco de la realización de un curso: las dificul-
tades e inconvenientes que conllevó su implementación, sus alcances y sus
bondades, incluso apuntando hasta lo que se pueden considerar sus aporta-
ciones. En dicho taller participó un grupo de doce hombres jóvenes, en el
marco de las actividades que se realizan dentro de una institución en la Ciu-
dad de México que tiene la encomienda de reinsertar socialmente a las per-
sonas que recién egresan de los centros penitenciarios. También se describe
el proceso metodológico a partir del cual se construyó este dispositivo de tra-
bajo, explicitando un conjunto de reflexiones que van desde las gestiones ins-
titucionales, la selección de técnicas, hasta llegar a la elaboración de los ins-
trumentos para la recolección de la información. Como hallazgo central se
puede ubicar la idea de que el taller en tanto dispositivo de trabajo tiene la
potencia de impactar positivamente en tres dimensiones: la intervención
desde la perspectiva sociocomunitaria, lo pedagógico mirado desde lo reedu-
cativo, y lo psicosocial, ya que se puede considerar una intervención breve.
Palabras clave: Taller, dispositivo de trabajo, aprendizajes, metodología, hombres
jóvenes, y reinserción social.
Abstract:
The purpose of this presentation is to reflect on the workshop, as a working
device with young people, specifically part of the learning obtained in the
framework of carrying out a course is analyzed: the difficulties and incon-
veniences that its implementation entailed, its scope and its benefits, even
pointing to what can be considered their contributions. A group of twelve
young men participated in this workshop, within the framework of the activ-
ities carried out within an institution in Mexico City that has the task of so-
cially reintegrating people who have just graduated from penitentiary cen-
ters. The methodological process from which this work device was built is
also described, explaining a set of reflections that range from institutional
procedures, through the selection of techniques to the elaboration of instru-
ments for the collection of information. As a central finding can be located
the idea that the workshop as a work device has the power to positively im-
pact in three dimensions: the intervention from the socio-community per-
spective, the pedagogical seen from the re-educational, and the psychosocial,
since it can be considered a brief intervention.
Keywords: Workshop, work device, learning, methodology, young men, and social
reintegration.
Introducción
Este trabajo constituye parte del análisis metodológico de mi tesis de maestría,
de manera que, a la luz de esta consideración, se aclara que sus implicaciones
se corresponden con una problemática de estudio más amplia.
Durante los primeros días de julio del año 2019 tuve la fortuna de trope-
zarme, literalmente, con las instalaciones de la institución gubernamental en-
cargada de la reinserción social en la Ciudad de México, lo que sucedió fue que
en una de las varias visitas que realicé a otra institución, especializada en la
Atención para de Adolescentes en conflicto con la ley, con la finalidad de tra-
mitar mi ingreso para llevar a cabo el trabajo de campo de mi propuesta de
investigación, decidí seguir una pista que en días anteriores me proporcionó
uno de mis informantes, y que tenía que ver con la asistencia de algunas jóvenes
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Cabe decir que, si bien la violencia en razón de género que los participantes
habían ejercido no era la causa directa por la cual iniciaron sus conflictos ante
la ley, y que eventualmente los habían llevado a la prisión, sí se pudo observar
que su ejercicio sistemático deterioró las relaciones con quienes, generalmente,
conforman de manera inmediata su red de apoyo, a saber: sus madres, sus her-
manas y sus parejas principalmente.
Fue así como, una vez identificado este común denominador, en tanto
equipo de facilitación nos propusimos compartir saberes y estrategias, retoman-
das del programa hombres trabajando-se2, y que en principio ayudaron a este
grupo de hombres jóvenes a comenzar a desarrollar habilidades sociales como,
por ejemplo, la comunicación asertiva.
De esta manera, inició la segunda parte del taller acordando con los partici-
pantes que, para dar respuesta a su solicitud sería necesario ampliar su dura-
ción a dos sesiones más, y que también sería importante trabajar en torno al
significado de algunos conceptos, es decir, tendríamos por primera vez una
parte de reflexión teórica, la cual a su vez, facilitaría comprender y poner en
práctica de manera óptima las estrategias y las técnicas que eventualmente es-
taríamos practicando, con la finalidad de parar los ejercicios de violencia coti-
dianos.
Para la consecución de este objetivo fue necesario comenzar a contactar con
el cuerpo, a través de los malestares que se pueden identificar en diferentes par-
tes, y que pueden ser significados como señales de lo que podría devenir en un acto
de violencia, para ello se recuperaron algunos de los ejercicios de la propuesta
del psicoerotismo masculino de Fina Saenz (1997), los cuales fueron muy útiles,
ya que esta suerte de sensibilización corporal permite reconocer el componente
emocional de la violencia masculina.
Otro punto de partida lo fue la consideración de que todos los que participá-
bamos del taller ya habíamos aprendido a ejercer la violencia de género, de ma-
nera que ahora se hacía imprescindible aprender y practicar alternativas, en
aras de erradicarla, por lo menos de nosotros mismos.
2Mismo que fue desarrollado y consolidado por Gendes AC, conocido también
como CECEVIM.
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Del cantón al aula: apuntes desde la reinserción social para hacer talleres
Así, el encuadre del taller, al mismo tiempo que nos permitió estructurar
cada una de las sesiones, también favoreció brindarnos, y brindar certezas a los
participantes acerca de los temas que se abordarían durante cada encuentro, en
este sentido, enmarcar los contenidos y las formas de participación tanto de los
facilitadores como de los asistentes formó parte de la metodología.
El autocuidado y la autoobservación
Después de cada una de las sesiones del taller, y desde la perspectiva de una
herramienta que favoreciera el trabajo, se llevaron a cabo otro tipo de reuniones,
en principio surgieron como una necesidad por parte del equipo de facilitación
para compartir lo sucedido durante cada encuentro, así como para cuestionarse
sobre las emociones y los pensamientos generados en cada uno de nosotros du-
rante cada encuentro, de esta manera fue posible descargarse en este sentido,
por ejemplo, después de la primera sesión, y durante la retroalimentación de la
misma, me di cuenta de que el miedo que había sentido durante este encuentro
con los chavos tenía que ver con mi preocupación por hacer un rápido rapport
con ellos, es decir, era la primera vez que nos veíamos, y ya me angustiaba que
no encontráramos los horizontes para comunicarnos, como si esto fuera algo
que tuviera que suceder inmediatamente.
Este tipo de reuniones que el co-facilitador y yo tuvimos regularmente, entre
cada sesión, también sirvieron para ajustar el trabajo que veníamos realizando:
temáticas, dinámicas, y técnicas de manejo grupal. Es decir, cuantas veces fue nece-
sario reelaboramos las cartas descriptivas de cada una de las sesiones ya que, si
bien contábamos con un programa general de trabajo, en el transcurso del taller
lo modificamos para no perder los objetivos propuestos, y al mismo tiempo
para responder a las necesidades que sobre la marcha se presentaron.
Casi siempre, en el transcurso de las reuniones mencionadas, el equipo de
facilitación logró descargar las emociones generadas durante las sesiones, des-
pués de cada encuentro sólo fue necesario preguntarnos cómo nos habíamos
sentido para poner en marcha este ejercicio de autocuidado. En realidad, este
mecanismo no lo pensamos desde la etapa de planeación, más bien durante el
transcurso del taller nos dimos cuenta de que era importante contener nuestras
angustias y nuestros miedos, ya que esto podría impactar negativamente en el
desempeño de las tareas encomendadas al grupo.
Resultados
Las bondades o beneficios de trabajar a partir del dispositivo taller
El taller es una estrategia pedagógica, y en sentido estricto no es programa, sino
que persigue objetivos (Ander-Egg, 1991, p.31). Es decir, si bien desde el inicio
del curso se propuso un temario, como ya se mencionó, se modificó en lo nece-
sario y esto dio lugar a la segunda parte. A partir de la consideración anterior
se puede afirmar que este tipo de dispositivo se puede flexibilizar lo suficiente
para seguir atendiendo los objetivos generales.
Siguiendo los argumentos a favor del taller como estrategia pedagógica, tam-
bién es importante mencionar que si bien busca que el proceso de aprendizaje
circule del modo más democrático posible entre quienes participan (Ibidem),
quienes principalmente tienen esta encomienda, son los denominados facilita-
dores, ya que el centro de su función tiene que ver con garantizar esta fluidez,
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Del cantón al aula: apuntes desde la reinserción social para hacer talleres
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Del cantón al aula: apuntes desde la reinserción social para hacer talleres
Discusión
Cuando se asiste a un taller con características parecidas a las que se describen
en este trabajo, en el imaginario de las personas participantes un lugar común
es que, generalmente se piensa a los talleres como una suerte de espacio donde
su principal finalidad estriba en hacer dinámicas de movilización corporal, o
mantenerles activas de alguna forma, de manera que se significa a este tipo de
dispositivos como sinónimo de lo lúdico, si bien esto puede parecer así cuando
se observa superficialmente lo que sucede en un grupo, en realidad hay un tra-
bajo más reflexivo y estructurado detrás, esto es un rasgo de los talleres de ca-
rácter vivencial como el que se analiza aquí. Es decir, para el caso que aquí nos
ocupa, el dispositivo de intervención sociocomunitario como lo explicita Mon-
taño, R. (2002) es el grupo entendido como colectividad y no como sumatoria
de personas; el cual, a su vez constituye la unidad de análisis psicosociológica
básica, de esta manera, junto con Roca, N. (2016) podemos afirmar que los gru-
pos con fines reeducativos pueden llegar a fungir como refugios, y al mismo
tiempo, como motores del cambio social y personal.
Y habría que agregar que lleva consigo una potencia que ciertamente no alcan-
zan otras alternativas, ya que, a partir de la experiencia aquí descrita, se puede
dar cuenta de que además de que posibilita el trabajo inter e intrapersonal en
colectivo, requiere no sólo la participación constante y activa de sus integrantes,
también necesita construir, en su interior, horizontalidad en las relaciones que
se establecen, ya sean sus alcances reeducativos, pedagógicos o psicosociales
(Masip, J., y otros, 2011), entonces se puede afirmar que los talleres en sí mismos
son vehículos.
También cabe mencionar que, si bien los objetivos que en este taller se plan-
tearon se circunscriben a lo reeducativo, y por tanto a lo pedagógico, sus impli-
caciones también alcanzaron a lo psicosocial, ya que las intervenciones genera-
das desde este tipo de dispositivos pueden tener efectos psicoterapéuticos en
sus participantes (Roca, 2011, p. 276).
Desde el punto de vista de una intervención social, este taller permitió acer-
carse y acompañar a las personas participantes en sus procesos de desarrollo
personal, desde un espacio institucional que produce un escenario donde la ar-
tificialidad prevalece, y desde el cual compartir experiencias de vida no es sen-
cillo, sin embargo, las problemáticas de vida que nos convocaron estaban a flor
de piel.
En este taller como en las intervenciones de carácter psicosocial se trabajó de
igual forma, y en ocasiones con mayor intensidad por parte de quiénes lo faci-
litamos, esto se debe a que también compartimos nuestras experiencias de vida
en aras de contribuir a la horizontalidad mencionada, no obstante, también fue
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Consideraciones finales
Desde la perspectiva de la intervención sociocomunitaria, el taller constituye un
dispositivo de trabajo, y en este sentido, una forma de acercarse a poblaciones
específicas en contextos determinados. Desde un enfoque psicosocial, puede lle-
gar a ser una forma de intervención breve, sobre todo en escenarios de crisis. Y
desde luego que, pedagógicamente es un recurso que ha ido cobrando relevan-
cia, no solo en espacios estrictamente formativos. En el caso del curso taller que
se analiza en este texto se puede mirar que es idóneo en la búsqueda de objeti-
vos reeducativos.
Cabe mencionar que, si bien los alcances del taller en tanto dispositivo de
trabajo son amplios, y aportan elementos importantes para construir prototipos
o modelos de intervención, en sí mismos no son suficientes para la consecución
de tal fin, ya que al plantearse como una experiencia de carácter exploratorio
aún no articula teórica ni metodológicamente el marco que eventualmente se lo
permitiría. Luego, construir los datos a partir de analizar la información sobre
la que este dispositivo arrojó luz, poco a poco nos acerca a los objetivos hacia
los que se dirige la reinserción social postpenitenciaria, entonces en principio es
necesario que este tipo de aproximaciones, todavía esporádicas y coyunturales,
tengan la posibilidad de consolidarse a nivel de un programa que, por ejemplo,
podría formar parte de los servicios de atención psicosociales ya institucionali-
zados.
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
Del cantón al aula: apuntes desde la reinserción social para hacer talleres
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS
Este libro se constituye en una obra vigente y actual que aborda, desde la perspec-
tiva teórica y empírica, el complejo fenómeno de la migración en México. Un gran
aporte del libro, coordinado por Blanca Laura Cordero Díaz y Hugo César Moreno
Hernández, es que retrata el intrincado escenario de violencia y de criminalización
en México y visibiliza la enorme vulnerabilidad a la que se enfrentan quienes tran-
sitan de forma irregular por las diferentes rutas migratorias.
El reto académico que afrontaron los investigadores es loable porque cuando se
habla de la migración, se antoja homogenizar a los sujetos, pensar que las experien-
cias individuales guardan rasgos en común e irremediablemente se cae en genera-
lidades que aglutinan a las personas en la movilidad o bien en sus esperas, en sus
interacciones con el espacio o su agencia. Invariablemente, el investigador se en-
frenta a la debilidad de hablar de la migración como un todo que puede meter en
la caja de herramientas analíticas y teóricas. Pero, ¿qué hacer cuando mes con mes,
los controles en las fronteras se refuerzan? cuando los ejercicios de poder y el esce-
nario de la militarización cambia, cuando los acontecimientos atizan la xenofobia y
los migrantes son observados como una amenaza a la seguridad. Cuando el deseo
de una vida mejor queda suspendido por la muerte en el camino o cuando los mi-
grantes optan por quedarse en un país diferente al proyectado, como resultado de
de Puebla, [email protected]
Juventudes, territorialidades y dispositivo escolar
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Revista Política, Gobierno y Sociedad
Migrar como experiencia límite, sujetos, cuerpos y fronteras del siglo XXI
Aunque los derechos humanos son irrenunciables, en los hechos, dicen los au-
tores, los migrantes resultan ser sujetos criminalizados y sometidos a políticas mi-
gratorias persecutorias y regímenes de frontera a escala global que los desciudada-
niza.
El Capítulo 1.- La experiencia límite de la migración en un territorio frontera, elabo-
rado por Cordero Díaz y el Moreno Hernández, sintetiza, desde la perspectiva fo-
cultiana, que los regímenes de frontera a escala global y la externalización de la
política migratoria de Estados Unidos ha condicionado a México a perseguir, cri-
minalizar y contener a los migrantes irregulares, con ingredientes de violación a
derechos humanos y de violencia.
Y si bien México tiene, desde 2011, una Ley de Migración y una Ley sobre Refu-
giados y Protección Complementaria y Asilo Político y además de que es signatario
de toda clase de instrumentos internacionales para proteger el derecho de las per-
sonas a migrar, en los hechos existen vacíos legales y una ausencia de armonización
de dichas leyes federales con las legislaciones estatales.
Durante la administración del morenista Andrés Manuel López Obrador, el go-
bierno mexicano instaló cinco líneas de contención vigiladas con cerca de 30 mil
elementos de la Guardia Nacional, el INM y el Ejército, cuyos efectos ha resultado
exitosos para detener la enorme ola migrante proveniente del sur del país. “La cri-
minalización de los migrantes inicia cuando se convierte en delito el hecho de cru-
zar una frontera sin el trámite administrativo correspondiente y se arrecia cuando
este hecho es penado con prisión, creando centro de detención donde se pueden
cumplir penas de varios meses”. Se trata de la aplicación de dispositivos donde el
exceso puede llegar hasta la muerte.
El capítulo 2.- Cuerpos criminalizados en migración, documentado por Moreno
Hernández, analiza cómo los migrantes experimentan el peligro y convierten sus
cuerpos en herramientas de poder contra los riesgos del camino. El cuerpo de los
migrantes concluye, invita a dibujar una imagen como punto de fuga, un cuerpo en
movimiento que no se detiene y por tanto, nunca ocupa un espacio totalmente. Esos
cuerpos tienen rutas que se bloquean, que parten y se abren otras. Los migrantes se
detienen y habitan espacios relacionándose con los oriundos, porque su camino
nunca es lineal y siempre establecen interacciones con los espacios que habitan, o
por los que transitan.
El capítulo 3.- Mutilación, encierro y muerte de personas migrantes, análisis del dis-
positivo biopolitico-tanatopolitico del control de los cuerpos, de Luisa Alquisiras, Moreno
Hernández y Mayleth Zamora Echegoyen analiza cómo la biopolítica se torna en
tanatopolítica para el control de la población migrante.
En forma de relato, cuentan dos historias de vida. Una, la de un chico que murió
en un centro de detención fronterizo por la falta de cuidado médico adecuado y la
de un joven que quedó mutilado al caer de “La Bestia”. A través de los dos casos,
se reflexiona sobre la ambivalencia biopolítica del hacer vivir y dejar morir, donde
ese dejar morir tiene ya un mayor protagonismo en la gestión de la vida. Páginas
más adelante, narran la historia de Hilmer, un chico hondureño, cuyo relato de su
accidente y posterior atención es sobre cogedor: “Hilmer recuerda que, cuando el
tren comenzó a andar, todo se echaron a correr detrás de él; entonces hizo lo mismo,
luego saltó para sujetarse de una barandilla lateral pero sus pies quedaron en el aire
unos segundos. Sintió que el tren lo jalaba y luego lo aventaba pensó en un mo-
mento que iba a chuparlo, que moriría entre los rieles; sin embargo, terminó a un
costado del camino boca abajo”…” Entretejiendo la historia y con aportes teóricos,
llevarán al lector de la mano sobre los riesgos por los que atraviesan los migrantes
que cruzan el país y la transformación de sus subjetividades.
El capítulo 4.- Otros dispositivos de control de los cuerpos y de vida migrante, escrito
por María José Morales Vargas y Moreno Hernández, hace un largo recorrido ana-
lítico y teórico del papel que juegan las organizaciones civiles en el tránsito de los
migrantes, a través de los albergues, de los comedores, y de los centros de día que
apoyan a las personas en su tránsito por México. Para ello, recurren a los aportes
de Michael Foucault y su concepto de dispositivo, así como el rol que todo ellos
juegan en la gestión de los flujos migratorios y del control de los cuerpos migrantes.
La obra cierra con un capítulo investigado Cordero Díaz y Dunia Jara Solenzar,
en cuyas líneas se aborda la migración cubana después de 2017, cuando Estados
Unidos dio por concluida la política migratoria de los “pies secos” que otorgaba un
trato especial a los cubanos. Las autoras se dieron a la tarea de documentar y ana-
lizar las estrategias usadas por los miembros de esa comunidad para usar el terri-
torio mexicano para desarrollar sus proyectos migratorios. Esto mediante el uso a
su favor de documentos como los oficios de salida, solicitudes de refugio, visas hu-
manitarias y desde luego, la contratación de tratantes de personas o polleros.
Sin duda, se trata de un libro, entre cuyas líneas queda claro que en medio de la
política de contención y detención de migrantes desplegada por el Estado mexi-
cano, los sujetos aún los más desfavorecidos han ideado tácticas de supervivencia
que les permite recorrer grandes distancias, muchos de ellos incluso alcanzaron a
llegar a su objetivo final: Estados Unidos
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