Acoso Laboral.
Cuándo se considera que hay acoso laboral?
El acoso laboral es toda conducta que constituya agresión u hostigamiento, ejercida
por el empleador o por uno o más trabajadores, en contra de otro u otros, por cualquier
medio, y que tenga como resultado para el o los afectados menoscabo, maltrato o
humillación, o bien que amenace o perjudique su situación laboral .
El acoso laboral, conocido también como “mobbing”, es un tipo determinado de acoso
en referencia a aquellas conductas habituales dentro del ámbito de trabajo que,
en su conjunto, provocan una situación de violencia psicológica contra una
determinada persona. Estas actitudes abusivas pueden desarrollarse por un superior
jerárquico, un subordinado o compañero de trabajo de forma verbal, escrita o con
gestos que atentan contra la dignidad e integridad del trabajador. En función de cada
uno de los casos, existen varios tipos de acoso laboral.
Casos más comunes de mobbing
Las conductas más habituales que se dan en los casos de acoso laboral son difíciles
de determinar porque varían según la situación de cada víctima, pero se pueden
resumir en las siguientes premisas generales:
1. Discriminación laboral del trabajador
Me ocultan información para desarrollar mi trabajo, no me permiten ascender, no me
informan sobre los proyectos y formación que ofrece la empresa, no me dan acceso a
otras facilidades que los otros trabajadores de la misma condición si tienen.
2. Aislamiento laboral
Me ignoran, me restringen o prohíben mis posibilidades de comunicación con mis
compañeros, superiores y/o clientes, no puedo comunicarme por teléfono, por correo
electrónico o por medios presenciales, no se me informa de las reuniones o de citas
importantes dentro de la empresa en las que puedo estar presente.
3. Respecto a las tareas asignadas
Otro ejemplo claro de acoso laboral es en aquellos casos en que las premisas básicas
son las siguientes: no me dan trabajo para hacer o me dan trabajo por debajo de mis
funciones, no me dejan tener iniciativa ni opinión propia en las tareas, me fuerzan a
hacer trabajos contra mis principios o que ponen en riesgo mi salud.
4. Sobrecarga de trabajo
Se me acortan los plazos, se asignan tareas en exceso o por encima de mis
posibilidades y controlan con presión indebida mi trabajo. Suele ser uno de los tipos de
acoso laboral más habituales hoy en día.
5. Rebajar las funciones del trabajador
Me han bajado de categoría, me asignan funciones que no me corresponden, me
modifican tareas que tengo asignadas dentro de la organización de la empresa o dan
mi trabajo a otros compañeros/subordinados sin poder hacer nada.
6. Culpabilizar al trabajador
No me felicitan por el trabajo, sino que lo crítica y lo minusvalora siempre, me humillan
delante de mis compañeros en relación con mi trabajo, atribuyen errores
malintencionadamente que no he cometido, dramatizan fallos que he cometido y que
no son graves o incluso buscan que yo misma cometa los fallos.
7. Faltas de respeto en el trabajo e insultos
Me agrede verbalmente o físicamente, me gritan, me insultan, me ridiculizan, siempre
me llaman la atención de forma injustificada, me amenazan con cualquier represalia o
sanción.
8. Difamación profesional y/o personal
Y el último tipo de acoso laboral se produce tanto dentro como fuera de la oficina.
Difunden rumores sobre mi persona, insinuaciones, me atribuyen faltas profesionales
ante compañeros y superiores, bromean sobre aspectos de mi vida personal o
profesional.
Cuando suceden este tipo de conductas u otras que podrían encuadrar en la
consideración de acoso dentro del trabajo, es importante estar atento y hacerlo notar
cuanto antes que lo estás sufriendo. En este vídeo te explicamos cómo identificar y
denunciar el acoso laboral. Si crees que podrías estar sufriendo acoso laboral, no
dudes en consultar a un abogado especialista dónde te darán el soporte que necesitas
para ayudarte a afrontar el acoso.
¿Qué es acoso laboral y qué tipos de acoso existen?
En primer lugar, cabe recordar aunque las situaciones que mencionaremos en este
post, pueden ser indicios de acoso laboral, por si solo puede ser o no acoso laboral,
pero normalmente, un hecho aislado y esporádico no suele ser constitutivo de acoso
laboral. Para que el mobbing se produzca es necesario lo que comúnmente se conoce
como la gota malaya, pequeñas situaciones que si las descontextualizamos no son per
se constitutivas de acoso laboral pero el hecho de que haya una voluntad por parte del
empresario y que, sobretodo, vayan mermando las facultades de un trabajador, que su
autoestima cada vez esté más devaluada y que se sienta discriminada con el resto de
compañeros, puede constituir un acoso.
Como comentamos en el post de la semana pasada, el fin que se busca muchas
veces es que el trabajador abandone el lugar de trabajo por su propio pie; muchas
veces para ahorrarse la indemnización por despido y otras veces para dejar una
vacante donde los jefes podrán darle el trabajo a un familiar suyo, a un amigo, etc, o
simplemente para ganar méritos delante de sus jefes.
Tipos de mobbing en el trabajo:
Conoce los diferentes tipos de acoso laboral:
▪ Acoso vertical descendente (bossing)
▪ Acoso vertical ascendente
▪ Acoso horizontal
▪ Burnout
▪ Acoso sexual
▪ Violencia física
▪ Boreout o síndrome de estar quemado
El más habitual es el bossing o acoso vertical descendente, que es el que practica un
jefe o el dueño de una PYME, el cual usando una posición de superioridad para con la
víctima de mobbing, practica el acoso. El acoso contrario sería el ascendente, que es
cuando los trabajadores hacen acoso a su jefe. En caso del acoso horizontal es cuando
un compañero es el que realiza el acoso y los jefes no toman medidas, cuando se les
ha notificado.
Burn-out y boreout, son las dos caras de la misma moneda. Es lo que se conoce
como el síndrome de estar quemado en el trabajo, cuando las empresas no se
preocupan de que el trabajador esté motivado y acaba quemado. Boreout es todo lo
contrario, es cuando el trabajador se aburre porque lo han apartado de sus tareas, lo
dejan en un rincón sin nada que hacer. Es lo que en derecho se llama como la falta de
ocupación efectiva. Al principio para un trabajador puede parecer que no sea nocivo
para él o ella, pero esta situación desgasta mucho a lo largo del tiempo, esto provoca
que los compañeros que inicialmente puedan solidarizarse con la persona que esté
apartada del resto empiecen a no querer hablar con él o ella.
Violencia física. Cualquier acto de violencia física que sea perpetrada desde la
autoridad, un jefe que agrede físicamente o lleve a cabo una agresión verbal, vía
insultos u otras formas despectivas a un subordinado o a un compañero, es un claro
indicio de acoso laboral, como también lo es el acoso sexual, que no deja de ser una
variante, más despreciable, del acoso laboral.
El acoso laboral (mobbing) es una realidad cada vez más estudiada y
reconocida. Sin embargo, aún puede ser difícil identificar el mobbing allí donde
se da, especialmente teniendo en cuenta que esta forma de acoso no siempre
presenta las mismas características.
Los diferentes tipos de mobbing hacen que, en ocasiones, este fenómeno
quede camuflado o incluso interpretado como algo que entra dentro de la
normalidad. A fin de cuentas, allí donde se produce esta forma de acoso hay
intereses en que lo que ocurra no pueda ser utilizado ante un juez, y esto
hace que en cada tipo de entorno de trabajo estos ataques se adapten a las
circunstancias.
¿Qué es la violencia laboral?
Según la OAVL, violencia laboral es: “toda acción, omisión o comportamiento,
destinado a provocar, directa o indirectamente, daño físico, psicológico o moral a un
trabajador o trabajadora, sea como amenaza o acción consumada. La misma incluye
violencia de género, acoso psicológico, moral y sexual en el trabajo, y puede provenir
de niveles jerárquicos superiores, del mismo rango o inferiores”.
• Es una forma de abuso de poder que tiene por finalidad excluir o someter al otro.
• Puede manifestarse como agresión física, acoso sexual o violencia psicológica.
• Puede presentarse tanto en sentido vertical (ascendente o descendente) como
entre pares.
• Puede ejercerse por acción u omisión.
• Afecta la salud y el bienestar de las personas que trabajan.
• Configura una violación a los derechos humanos y laborales.
Formas de violencia laboral
Agresión física: Toda conducta que, directa o indirectamente, esté dirigida a ocasionar
un daño físico sobre el o la trabajador o trabajadora.
Acoso sexual: Toda conducta o comentario reiterado con connotación sexual basado
en el poder, no consentido por quien lo recibe.
Acoso psicológico: Situación en la que una persona o grupo de personas ejercen un
maltrato modal o verbal, alterno o continuado, recurrente y sostenido en el tiempo
sobre un trabajador o trabajadora buscando desestabilizarlo, aislarlo, destruir su
reputación, deteriorar su autoestima y disminuir su capacidad laboral para poder
degradarlo y eliminarlo progresivamente del lugar que ocupa.
Consecuencias de la violencia laboral
En el trabajador o trabajadora: afecta su salud psicofísica y puede producir
consecuencias negativas en sus relaciones sociales en general y familiares en
particular.
En la organización: produce malestar entre los trabajadores/as, disminución en la
productividad, desaprovechamiento de capacidades, pérdidas económicas,
desprestigio social.
En la sociedad: consolida la discriminación, favorece el descreimiento en las
instituciones y en la justicia.
El acoso laboral, o el anglicismo mobbing, hace referencia tanto a la acción de un
hostigador u hostigadores conducente a
producir miedo, terror, desprecio o desánimo en el trabajador afectado hacia su
trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. Esta persona o
grupo de personas recibe una violencia psicológica injustificada a través de actos
negativos y hostiles dentro o fuera del trabajo por parte de grupos sociales externos, de
sus compañeros (acoso horizontal, entre iguales), de sus subalternos (en sentido
vertical ascendente) o de sus superiores (en sentido vertical descendente, también
llamado bossing, del inglés boss, 'jefe').
Esta violencia psicológica se produce de forma sistemática y recurrente durante un
tiempo prolongado, a lo largo de semanas, meses e incluso años, y al mismo en
ocasiones se añaden accidentes fortuitos y hasta agresiones físicas, en los casos más
graves. Una situación de acoso muy prolongada en el tiempo, además de
enfermedades o problemas psicológicos, puede desembocar, en situaciones extremas,
en el suicidio de la víctima.
En 2019 se empezó a utilizar el término acoso laboral extremo o turying por el caso de
hostigamiento continuo que desencadenó el suicidio del trabajador A. Turyn en la
empresa constructora de la T.
Lo que se pretende en último término con este hostigamiento, intimidación o
perturbación (o normalmente la conjugación de todas ellas) es el abandono del trabajo
por parte de la víctima o víctimas, la cual es considerada por sus agresores como una
molestia o amenaza para sus intereses personales (necesidad de extorsión, ambición
de poder, de riquezas, posición social, mantenimiento del statu quo, etc.).
La incidencia poblacional del acoso laboral en 2003 se calculó que estaba en el 10-
15 % del total de los trabajadores en activo.3
Diferencias con el síndrome de desgaste profesional y el estrés-.
El acoso laboral como riesgo psicosocial podría ser confundido con otra manifestación
patológica laboral denominada síndrome del desgaste profesional o trabajador
quemado. Sin embargo no representan el mismo fenómeno, pues literalmente el estar
quemado o desgastado es por circunstancias de actitud o características inherentes a
la profesión o el trabajo, lo cual genera en el trabajador una intensa demanda en el
aspecto emocional, exigencia muy común entre maestros o enfermeras, por citar dos
ejemplos.
El mobbing también es confundido con el estrés y tiene paralelismos en sus
manifestaciones con el acoso escolar, al que se asemeja en gran medida. En la
mayoría de los casos, tanto en el acoso escolar como en el laboral, las estrategias que
utilizan los acosadores son sutiles, como se ha visto más bien de índole psicológica,
pues la intención es no dejar rastro o huella del acoso. Lo que se pretende es hacer
pasar al acosado por incompetente, improductivo o problemático y, de paso, no poder
ser acusados de nada debido a los difícil de demostrar una agresión de tipo
psicológico.
A tales efectos, una táctica muy común es la provocación continuada a través de la
cual se intenta que la víctima, debido precisamente a la tensión o estrés a que vive
sometida, acabe explotando y, en un arranque de ira, traicionándose a sí misma, bien
de palabra o acto, con lo que ya se ha logrado el pretexto para el castigo o la expulsión,
y así el acosador puede lavarse las manos.
En este sentido, en una sentencia del Juzgado de lo Social de Santander se establece
un «concepto uniforme de mobbing». Este juzgado entiende por acoso laboral «aquella
presión laboral tendente a la autoeliminación de un trabajador mediante su
denigración».4
El acoso laboral puede desembocar en enfermedad profesional, es decir, derivada del
trabajo, aunque tanto autoridades como empresas se muestren muy reacias a admitir
esta circunstancia como tal.
Consecuencias psicológicas y laborales
• Lento deterioro de la confianza en sí misma y en sus capacidades profesionales por
parte de la víctima.
• Proceso de desvaloración personal.
• Desarrollo de la culpabilidad en la víctima (la propia familia suele cuestionarla sobre
su comportamiento).
• Creencia de haber cometido verdaderamente errores, fallos o incumplimientos.
• Somatización del conflicto: enfermedades físicas (por ejemplo, dolor de cabeza
o síndrome del intestino irritable).
• Insomnio, ansiedad, estrés, angustia, irritabilidad, hipervigilancia, fatiga,
cambios de personalidad, problemas de relación con la pareja, depresión.
• Inseguridad emocional, torpeza, indecisión, conflictos con otras personas e
incluso familiares.
• Mella en la autoestima.
• Trastorno por estrés agudo.
• Bajas laborales que el acosador suele aprovechar contra el trabajador, acusándolo
de bajo rendimiento.5
Otras consecuencias:
• Agresividad de la víctima con la familia.
• Aumento de la conflictividad con la familia.
• Aumento de las enfermedades de los hijos y problemas escolares.
• Retraimiento con la familia y amigos.
• Abandono de los amigos y rechazo por parte del entorno de la víctima, cansados de
la "obsesión" con el problema laboral. «No te quejes, que nosotros no estamos
mejor: el "puteo" va con el sueldo».
• Falta de apoyo de los familiares ante los intentos de la víctima de hacer frente a la
situación, legal o psicológicamente.
• Estigmatización social en los sectores de actividad laboral próximos.6
El desenlace habitual de la situación de acoso laboral suele significar la salida de la
víctima de la organización de manera voluntaria o forzosa. Otras consecuencias
pueden ser el traslado, o incluso el pase a situación de incapacidad permanente. La
recuperación definitiva de la víctima suele durar años y, en casos extremos, no se
recupera nunca la capacidad de trabajo.
Afirma Iñaki Piñuel que «en muchos casos, el mobbing persiste incluso después de la
salida de la víctima de la empresa, con informes negativos o calumniosos a futuros
empleadores, eliminando así la empleabilidad externa de la víctima. Se trata de una
especie de re-mobbing».7
Véase también: Trastorno por estrés postraumático
Carácter objetivable del acoso laboral
El acoso laboral, al producirse, siempre debe ser comprobable. A pesar de que puede
llegar a utilizar tácticas muy sutiles y que las conductas de acoso llegan a tener un
carácter clandestino, por no dejar excesivas huellas externas, ni contar con testigos
dispuestos a revelar lo que han presenciado, el ámbito de la evaluación del acoso en el
trabajo debe ser prioritariamente algo objetivo y no meramente subjetivo.
Su definición correcta implica establecer y objetivar el carácter real y fehaciente de una
serie de comportamientos que, a pesar de que son habitualmente negados por quienes
los practican, se pueden establecer o acreditar externamente por testigos, registros,
grabaciones o documentos.
Tales indicadores objetivables muestran que el acoso laboral no se encuentra tan solo
en una especie de mente paranoide o autorreferencial de las víctimas, sino que las
conductas de hostigamiento que lo originan existen en la realidad, incluso fuera del
espacio laboral, trascendiendo a la familia, el hogar y los círculos sociales que
frecuenta la persona.
.
Características del acoso laboral
Son estrategias habituales en el acoso laboral las siguientes:
• Gritar, avasallar o insultar a la víctima cuando está sola o en presencia de otras
personas.
• Asignarle objetivos o proyectos con plazos que se saben inalcanzables o imposibles
de cumplir, y tareas que son manifiestamente inacabables en ese tiempo.
• Sobrecargar selectivamente a la víctima con mucho trabajo y presionarla
excesivamente.
• Amenazar de manera continuada a la víctima o coaccionarla.
• Quitarle áreas de responsabilidad clave, ofreciéndole a cambio tareas rutinarias, sin
interés o incluso ningún trabajo que realizar ("hasta que se aburra y se vaya").
• Modificar sin decir nada al trabajador las atribuciones o responsabilidades de su
puesto de trabajo.
• Tratarle de una manera diferente o discriminatoria, usar medidas exclusivas contra
él, con vistas a estigmatizarlo ante otros compañeros o jefes (excluirle,
discriminarle, tratar su caso de forma diferente, trasladarle a puestos inferiores,
rebajarle el sueldo).
• Ignorarle ("hacerle el vacío") o excluirlo, hablando sólo a una tercera persona
presente, simulando su no existencia ("ninguneándolo") o su no presencia física en
la oficina, o en las reuniones a las que asiste ("como si fuese invisible").
• Retener información crucial para su trabajo o manipularla para inducirle a error en
su desempeño laboral, y acusarle después de negligencia o faltas profesionales.
• Difamar a la víctima, extendiendo por la empresa u organización chismes o rumores
maliciosos o calumniosos que menoscaban su reputación, su imagen o su
profesionalidad.
• Infravalorar o no valorar en absoluto el esfuerzo realizado por la víctima, negándose
a evaluar periódicamente su trabajo.
• Bloquear el desarrollo o la carrera profesional, limitando retrasando o entorpeciendo
el acceso a promociones, cursos o seminarios de capacitación.
• Ignorar los éxitos profesionales o atribuirlos maliciosamente a otras personas o a
elementos ajenos a él, como la casualidad, la suerte, la situación del mercado, etc.
• Criticar continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas, sus soluciones, etc.; o
simplemente no tomarlas en cuenta bajo cualquier pretexto.
• Monitorizar o controlar malintencionadamente su trabajo con vistas a atacarle o a
encontrarle faltas o formas de acusarle de algo.
• Castigar duramente o impedir cualquier toma de decisión o iniciativa personal en el
marco de sus responsabilidades y atribuciones.
• Bloquear administrativamente a la persona, no dándole traslado, extraviando,
retrasando, alterando o manipulando documentos o resoluciones que le afectan.
• Ridiculizar su trabajo, sus ideas o los resultados obtenidos ante los demás
trabajadores, caricaturizándolo o parodiándolo.
• Invadir la privacidad del acosado interviniendo su correo, su teléfono, revisando sus
documentos, armarios, cajones, etc.
• Robar, destruir o sustraer elementos clave para su trabajo.
• Atacar sus convicciones personales, ideología o religión.
• Animar a otros compañeros/jefes a participar en cualquiera de las acciones
anteriores mediante la persuasión, la coacción o el abuso de autoridad.3
• Atentar contra la ergonomía del trabajador en su sitio laboral.
• Asignarle tareas humillantes, incómodas o desagradables.
El mobbing maternal
No siempre el acoso tiende a la eliminación del compañero o subordinado incómodo.
Frecuentemente lo que pretende quien acosa es mostrar a la víctima o a los demás su
poder, y hacerlo mediante la destrucción de aquel al que va a victimizar. Incluso marcar
o mostrar un ejemplo de lo que puede ocurrirle a alguien.
El llamado "mobbing maternal" o, más propiamente, acoso contra las mujeres
embarazadas, es uno de estos casos en los que no se busca la destrucción de la
víctima de forma directa, sino que a pesar de que lo anterior se consiga igualmente, lo
que se busca más inmediata y directamente es mostrar un ejemplo de lo que le puede
pasar a "la que se atreva a" quedarse embarazada. Es un tipo castigo ejemplarizante
que debe servir de aviso para otras mujeres que observan lo que le ocurre a la víctima
y que de este modo no se atreven ya a quedarse embarazadas.
Perfil habitual de la víctima
• Personas que tienen mayor probabilidad de ser envidiadas por sus características
personales, sociales o familiares (por su éxito social, su buena fama, inteligencia,
apariencia física).
• El mobbing suele afectar a trabajadores perfectamente válidos y capaces, bien
valorados y creativos. Muy frecuentemente se trata de adultos reconocidos por sus
cualidades, de forma que suelen estar, paradójicamente, entre los mejores de la
organización.
• En otros casos se debe a haberse resistido la víctima a participar, colaborar o a
"mirar a otro lado" mientras se producían "enjuagues", es decir, por aquello que
conocen o han presenciado.
• Otro perfil es el de aquellos que presentan un exceso de ingenuidad y buena fe y
que no saben hacer frente desde el principio a aquellos que pretenden manipularlos
o perjudicarlos.
• También se elige a la víctima debido a su "juventud", orientación
sexual, ideología política, religión, procedencia geográfica, etc.
• Es muy frecuente que se seleccione a las víctimas entre personas que presenten
un factor de mayor vulnerabilidad personal, familiar o social
(inmigrantes, discapacitados, enfermos, víctimas de violencia doméstica,
mujeres u hombres atractivos...). En estos casos la posibilidad de hacer frente a los
acosadores disminuye, viéndose facilitada la impunidad de estos.
• Personas con algún tipo de diversidad funcional: síndrome de Down, retraso
mental, autismo, síndrome de Asperger, etc.
Las víctimas, pues, suelen ser person s con elevada ética, honradez y rectitud, así
como con un alto sentido de la justicia. Personas con alguna característica que los
distingue, como las ya apuntadas (jóvenes, mujeres, minorías...). Personas altamente
capacitadas. Personas populares, líderes natos. Personas con una elevada capacidad
empática, sensibilidad o comprensión del sufrimiento ajeno. Personas con situaciones
personales o familiares altamente satisfactorias. Personas en situaciones de alta
vulnerabilidad, etc.9
Perfil del acosador.
El fin último del acosador es el "asesinato psicológico" de la víctima, y el motivo
principal encubrir la propia mediocridad, todo ello debido al miedo y la inseguridad que
experimentan los acosadores hacia sus propias carreras profesionales. De este modo
se puede desviar la atención o desvirtuar las situaciones de riesgo para ellos, haciendo
de las víctimas verdaderos chivos expiatorios de las organizaciones. La mera
presencia de la víctima en el lugar de trabajo desencadena, debido a sus
características diferenciales, una serie de reacciones inconscientes, causadas por los
problemas psicológicos previos que presentan los hostigadores. En otras ocasiones, el
temor procede de la amenaza que supone para éstos el conocimiento por parte de la
víctima de situaciones irregulares, ilegales o de fraudes.
Los agentes tóxicos del acoso son en la mayoría de los casos los superiores o jefes,
apoyados a menudo por "esbirros" o "sicarios". También hay muchos acosadores entre
los propios compañeros de la víctima, y se calcula que, en un 4 % de casos,
el mobbing es de tipo ascendente, es decir, del subordinado al superior.
Es frecuente la actuación de los acosadores en grupos o bandas de acoso, y los actos
de hostigamiento suelen ser, como se ha visto, gritos, insultos, reprensiones
constantes, humillaciones, falsas acusaciones, amenazas, obstaculizaciones,
"bromitas", motes... Todo lo cual puede desembocar en el
auténtico linchamiento psicológico de la víctima, que si es practicado entre todos los
trabajadores es muy difícil de probar, por lo que el "asesinato psicológico" habrá
resultado perfecto.
La exposición a estas conductas de hostigamiento real y observable no es algo casual
sino plenamente causal o intencional puesto que quien acosa intenta, con mayor o
menor consciencia de ello, un daño o perjuicio para quien resulta ser el blanco de esos
ataques, muy especialmente el amilanamiento y la quiebra de su resistencia
psicológica a medio plazo. Todo proceso de acoso psicológico en el trabajo tiene como
objetivo intimidar, reducir, aplanar, apocar, amedrentar y consumir emocional e
intelectualmente a la víctima, con vistas a anularla, someterla o eliminarla de la
organización, que es el medio a través del cual el acosador canaliza y satisface una
serie de impulsos y tendencias psicopáticas.
No es infrecuente encontrar (aunque no es siempre el caso) que esa necesidad
insaciable de agredir, controlar y destruir que suelen presentar los hostigadores,
procede de una serie de tendencias psicopatológicas o de personalidades mórbidas o
pre mórbidas. Estas psicopatías corresponden a auto promotores aberrantes,
maquiavélicos, narcisistas o paranoides, que aprovechan la situación que les brindan
los entornos más o menos turbulentos o desregulados de las modernas organizaciones
para cebarse sobre sus víctimas.
Con todo, los agresores abusan y se prevalen corrientemente de su posición de poder
jerárquico formal, pero del mismo modo recurren a su poder de tipo informal (los
"poderes fácticos")
dentro de la organización para remediar sus frustraciones a través de la violencia
psicológica sobre otros, compensar sus complejos o dar rienda suelta a sus
tendencias más agresivas y antisociales.
Profesiones más afectadas
Son profesionales más frecuentemente afectados los funcionarios y el personal laboral
contratado de las administraciones públicas (central, regional o local), los profesores
investigadores de las universidades públicas y privadas, los trabajadores de la
enseñanza primaria, media o universitaria, informáticos, auditores, los trabajadores de
la salud, cuidadores de guarderías y escuelas infantiles, personal de hostelería y
turismo, personal de bancos e instituciones financieras, oficiales de marina mercante,
así como los miembros de organizaciones denominadas ideológicas (instituciones y
organizaciones caritativas o religiosas, partidos políticos, sindicatos), trabajadores del
sector gastronómico. En general, todo el sector de los servicios resulta afectado en
mayor proporción.