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Rutinas Esenciales en Educación Infantil

El documento describe las rutinas más importantes en un centro de atención a la infancia, incluyendo rutinas de entrada, asamblea, alimentación, higiene, salida y descanso. También discute la formación de hábitos a través de rutinas y el desarrollo de hábitos de autonomía en áreas como autocuidado, comunicación y uso de la comunidad.
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Rutinas Esenciales en Educación Infantil

El documento describe las rutinas más importantes en un centro de atención a la infancia, incluyendo rutinas de entrada, asamblea, alimentación, higiene, salida y descanso. También discute la formación de hábitos a través de rutinas y el desarrollo de hábitos de autonomía en áreas como autocuidado, comunicación y uso de la comunidad.
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Tema 33. Las rutinas en el centro de atención a la infancia.

1. Rutinas más importantes.


1.1. Rutinas de entrada.
Supone el inicio de la jornada y abarcan los minutos que transcurren desde la entrada,
saludos, colocación de abrigos y/o baberos y ubicación en el propio lugar, así como
otras acciones que se establezcan como guardar los juguetes que traen de casa o los
almuerzos en el lugar previsto para ello.
En las rutinas de entrada se trabaja sobretodo la valoración ante las manifestaciones de
afecto de adultos y demás niños.

1.2. Rutinas de la asamblea.


Suelen tener lugar por la mañana tras la entrada de todos, y se desarrollan en la
alfombra como relaciones asamblearias o en propio lugar. Suelen comprender los
siguientes aspectos: saludo individual, pasar lista, poner la fecha, etc.
1.3. Rutinas de alimentación.
Se realiza en torno a los momentos de almuerzo, merienda o comida.
La alimentación adecuada requiere de una serie de acciones que abarcan:
- Lavarse las manos antes y después de comer.
- Ayudar a poner mesas.
- Ponerse los baberos y servilletas.
- Utilizar cubiertos correctamente.
- Masticar y deludir correctamente.
- Acostumbrarse a probar nuevos alimentos.
- Lavado de dientes tras la comida.

1.4. Rutinas de higiene.


Gran parte de las rutinas de higiene desembocarán en hábitos de salud y cuidado
corporal. Las más importantes son los cambios de pañales y el control de esfínteres.

1.5. Rutinas de salida.


A la hora de la salida, las emociones y sentimientos se manifiestan de manera especial.
En este momento comienzan a venir los adultos y se produce un cierto nerviosismo
hasta que aparecen los que el niño espera. Es importante que tengamos presente este
estado de nerviosismo. En este sentido la salida se convierte en un buen momento para
darle al niño la posibilidad de elegir el tipo de actividad así como relaciones que
prefiere hasta que lleguen sus familiares a recogerlos.
Es importante crear rutinas que permitan a los niños anticipar la situación que venimos
comentando. En este sentido utilizaremos recursos que se anuncien y le ayuden a prever
lo que va a pasar (canción de despedida, rituales, etc.).
Es un buen momento de comunicación con las familias.
1.6. Rutinas de descanso.

A- El sueño juega en el descanso un papel muy importante.


El recién nacido duerme aproximadamente 20 horas diarias y apenas despierta para
satisfacer el hambre.
Así, pues, durante los primeros meses está muy ligado a los ciclos de alimentación.
Teniendo en cuenta esto se pueden establecer unos horarios comunes con flexibilidad,
adaptándose a su ritmo de adormecimiento y de despertar, respetando lo máximo
posible las necesidades de cada uno.
A los 6 meses, el sueño es de más 16 horas diarias y al año de edad alrededor de 14
horas. De dos a tres años el niño está dotado de gran actividad, de enorme espíritu de
investigación, de atención por las cosas que le rodean, apenas duerme de una hora a
hora y media durante el día, y más o menos unas doce durante la noche.
B- El niño debe ir a acostarse con una actitud placentera.
Para ayudarles a conseguir esa relajación previa que requiere el sueño, el educador
creará un ambiente de tranquilidad emocional que le haga sentirse bien, organizando
actividades a modo de estrategias tales como:
- Caricias.
- Cuentos.
- Canciones.
- Música relajante…
Estas actividades, deberán adaptarse a las necesidades y demandas del niño.
[Link] hábitos en educación infantil.
3.1. Concepto, características y metodología en la formación de hábitos.
Definimos un hábito como “la repetición sistemática de respuestas aprendidas ante
determinados estímulos”. Son pues, disposiciones a comportarse de una determinada
manera ante una situación concreta.
Rutina: Situaciones de aprendizaje que se presentan de manera sistemática en el tiempo
señalando los procedimientos necesarios para la resolución de determinadas tareas.
Las rutinas permiten a los niños conocer y anticiparse a situaciones, así como orientarse
en el tiempo y en el espacio. El hábito pretende por el contrario la generalización y
automatización de la conducta. Si bien es cierto que muchos hábitos se alcanzan a través
de rutinas (ejemplo: si es una rutina lavarse las manos antes del almuerzo,
probablemente el niño tienda a hacerlo antes de comer, cuando come en un
restaurante…, si de verdad se convierte en un hábito tenderá a realizar esta conducta
ante situaciones semejantes).
Los hábitos son conductas automatizadas, no innatas, sino adquiridas a través de la
experiencia y el aprendizaje.
Los hábitos están vinculados a las necesidades, y deben ser canalizados o modificados
por la maduración, el crecimiento y los procesos de aprendizaje.
Deben iniciarse desde los primeros días de vida y es, en la edad de educación infantil,
cuando estos hábitos se consolidan y fundamentan.
 Reglas para la formación de hábitos.
Sin la maduración anatómico-fisiológica necesaria para la formación del hábito, es inútil
intentar formarlo. Se requiere, por tanto, un nivel madurativo así como un plan
educativo adecuado.
Entre las características de dicho plan encontramos:
- Planteamiento de un programa previo.
- Ritmo y firmeza en la repetición del hábito.
- El hábito debe proporcionar satisfacción al niño.
- Ambiente comprensivo.
- Uso de asociaciones como gestos.
- Ejemplo.
- Coherencia de modelos.
- Apoyo cooperación de los padres para la consolidación de hábitos.
Favorece la adquisición de hábitos los siguientes aspectos:
- Diversificación de los contextos de actuación.
- Coherencia en todos los agentes educativos.
- Planificación de la adquisición de hábito.
- Estimulación y refuerzo.
- Normas y pautas constantes.
Los hábitos así mismo repercuten en otros aspectos del desarrollo como: autonomía,
autoestima, adquisición de aprendizajes, socialización y desarrollo de todas las
capacidades.
 Agentes educativos en la formación de hábitos: familia, escuela, comunidad,
medios de comunicación.
3.2. Hábitos de autonomía.
A- Área de autocuidado.
Incluye todas las habilidades de adaptación relacionadas con la autonomía en el
aseo, comida, higiene, y aspecto físico.
B-Área de la autodirección.
Habilidades relacionadas con la autorregulación del propio comportamiento,
comprendiendo las elecciones personales, seguimiento de horarios, finalización de
tareas, resolución autónoma de tareas, búsqueda de ayudas cuando lo necesiten, etc.

C- Área de la comunicación.
Comprende las capacidades para comprender y transmitir información a través de los
comportamientos y destrezas comunicativas elementales.
D- Área de las habilidades académicas funcionales.
Referidas a los aprendizajes escolares instrumentales y aplicados a la vida (lectura,
escritura, cálculo, conocimientos naturales y sociales) tan necesario para un posterior
funcionamiento autónomo (poder comprar, leer las estaciones del metro, saber de las
relaciones personales, del funcionamiento de nuestra sociedad…).
E- Área de las habilidades sociales.
Comprende intercambios sociales interpersonales (inicio, mantenimiento, y finalización
de interacciones), identificar el contexto social en el que participa, reconocer
sentimientos, controlar los impulsos, ayudar y cooperar con otros…
F- Área del ocio y del tiempo libre.
Desarrollar intereses variados de ocio y satisfacción en el hogar, en la comunidad y
la participación adecuada en juegos y situaciones sociales de ocio.
G- Área de la salud y seguridad personal.
Son aquellas habilidades relacionadas con el mantenimiento de la salud y las relaciones
con la propia defensa frente a comportamientos de agresión hacia uno mismo.
H- Área del trabajo.
Habilidades relacionadas con el desempeño de un trabajo y todo lo que conlleva.
I- Área de la utilización de la comunidad.
Enseñar a usar los diferentes recursos, saber dónde dirigirse cuando se necesita algo,
cómo nos relacionamos con las diferentes personas que nos atiende y saber ejercer
nuestros derechos y obligaciones como parte de la comunidad.
J- Área de la vida en el hogar.
Habilidades que nos permiten la autonomía en la casa.

2.3. Los hábitos de higiene.


Los momentos de higiene son encuentros con los adultos que tienen lugar de forma
regular a lo largo del día, y en los que el no, asesorado y tutelado por un mayor se inicia
en la progresiva autonomía de su higiene hacia la consecución final del hábito.
A- Actitudes referidas a la higiene.
El niño debe aprender lo antes posible a hacerse la limpieza personal por sí mismo.
El baño diario debe ser dirigido y ayudado por los adultos, pero desde los 4 años
puede estimularse al niño que practique solo.
En lo que se refiere a la limpieza dental, se debe enseñar y practicar eluso del cepillo
y la pasta dentífrica. Corregir los hábitos que tengan repercusión sobre la boca
(como chuparse los dedos, comerse las uñas, respirar por la boca, etc.). También se
debe restringir el uso de caramelos u otra clase de golosinas que contengan
sobrecarga de azúcar, debido a la influencia que tiene en el desarrollo de las caries.
B- El control de esfínteres.
El control de esfínteres es un aprendizaje que permite la contención y emisión
voluntaria de orina y heces.
La edad de inicio de control de esfínter vesical (orina) y anal varía de un niño a otro,
pero en términos generales va de los 18 a los 24 meses.
- Etiología de la enuresis.

Algunos niños, debido a un daño orgánico, no pueden evitar orinarse, no teniendo el


control de esfínteres ningún sentido en estos casos. Sí podrían existir alternativas
paliativas por medio de la cirugía.
Hay niños que presentan enuresis sin un daño orgánico aparente, y es en estos casos
donde debe aplicarse un programa sobre el control de la micción. No obstante, hay
niños con trastornos mentales graves que no son conscientes de una posible
regularización de la orina. Por este motivo, este tipo de programas se aplica
primordialmente a aquellos niños que no poseen causa orgánica y sus trastornos son
más bien leves.

- ¿Cómo llevar a cabo un buen control de esfínteres?

- El servicio debe estar cerca del aula.


- Se llevará un registro.
- Calcular el tiempo que debe demorar entre cada salida al servicio (el horario será
flexible).
- Una vez que el niño va controlando la micción, tendrá que realizar otras
habilidades como: ir solo al servicio, bajarse y subirse los pantalones y la ropa
interior, utilizar el papel higiénico correctamente…

- Encopresis (incontinencia fecal).

Se utiliza el mismo método para el control de las heces, únicamente se diferencia del
anterior en que el niño permanecerá sentado más tiempo en el servicio.
 Trastornos del comportamiento de esfínteres.

- Enuresis: Es la emisión involuntaria de la orina en niños mayores de 5 años.

- Encopresis: Es la defecación involuntaria o voluntaria que no puede achacarse a


causas físicas al menos una vez al mes y de forma repetitiva a partir de los 4
años.

3.4. Los hábitos de alimentación.

Los hábitos alimentarios se inician con la primera ingesta de la leche materna o


preparada que toma el bebé. Se procura acostumbrarle a su toma en unas horas
determinadas, siguiendo un criterio propio o del pediatra. A medida que el niño va
creciendo, estos hábitos adquieren una base más sólida.
Es importante que el niño reciba una educación de estos hábitos, para que cuando se
introduzca en la alimentación adulta pueda comer bien y equilibradamente.

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