TIPOS DE RADIACIÓN UV Y SUS EFECTOS EN LA SALUD
En el ser humano, una exposición prolongada a la radiación solar UV puede producir efectos agudos y crónicos en la salud de la
piel, los ojos y el sistema inmunitario. Las quemaduras solares son los efectos agudos más conocidos de la exposición excesiva a
la radiación UV; a largo plazo, este daño acumulativo produce cambios a nivel celular en cada una de las diferentes capas de la
piel, del tejido fibroso y de los vasos sanguíneos, que se puede traducir más tarde en el envejecimiento prematuro de la piel o en
el peor de los casos en un cáncer, que se manifiesta con tumores, manchas, úlceras, lunares o masas. La radiación UV puede
producir también reacciones oculares de tipo inflamatorio, como la queratitis actínica. Los efectos biológicos por la sobre
exposición a la radiación UV, están asociados a graves daños en los sistemas vegetales por la alteración de las funciones
clorofílicas y por ende disminución de las cosechas y el fitoplancton marino.
Radiación UV-A
Es la forma menos dañina de la radiación ultravioleta y es la que llega a la Tierra en mayores cantidades, pero presenta un menor
peligro por ser menos energética y además es responsable del bronceado de la piel. Los rayos UV-A penetran en el tejido
conectivo y son la causa fundamental de la inmunosupresión y causan lesiones crónicas inducidas por la luz, como el
envejecimiento prematuro de la piel y su oscurecimiento. También son responsables de la formación de radicales libres y de
reacciones tanto fototóxicas como fotoalérgicas (tales como las alergias solares denominadas fotodermatitis poliforme). Los
radicales libres son compuestos químicos con electrones libres, que poseen una reactividad elevada y pueden dañar las células
de la epidermis y la dermis. La radiación UV-A también puede dañar pinturas y plásticos que se encuentren a la intemperie.
Radiación UV-B
La Radiación UV-B llega a la Tierra muy atenuada por la capa de ozono y varía entre 280 y 320 nm. La radiación UV-B, que llega a
la superficie de la Tierra es potencialmente dañina, ya que reduce el crecimiento de las plantas y la exposición humana
prolongada a este tipo de radiación puede causar daños a la salud, tales como:
Daños en la piel tan leves como una simple quemadura (eritema solar) o de tal gravedad como mutaciones en el ADN de las
células cutáneas que pueden derivar en el cáncer de piel (Ver figura 1), el cual puede aparecer muchos años después de la
exposición excesiva al Sol, ya que este tipo de radiación es absorbida por el ADN dérmico penetrando en las capas celulares más
profundas de la epidermis
Cancer de piel no melánico se pueden extirpar y rara vez son mortales
Melanomas malignos contribuyen sustancialmente a la mortalidad en las poblaciones de piel clara. Este tipo de cáncer está
asociado a los lunares y es el tumor más letal de la piel porque posee una alta capacidad metastásica, es decir que estas células
cancerígenas se pueden diseminar por otras partes del organismo. La radiación UV-B que es bastante energética puede causar
daños celulares de carácter degenerativo, debido a que puede romper los enlaces de las moléculas del ADN, las cuales son
portadoras moleculares de nuestro codificador genético.
la radiación UV-B actúa como un agente inmunosupresor local, dañando a las células de Langerhans que son responsables de la
presentación de antígenos en la epidermis; estas células de Langerhans reaccionan a la radiación UV emigrando de la epidermis.
Cataratas (producidas cuando el cristalino, el cual enfoca la luz hacia la retina, se nubla). hasta un 20% de los casos de OMS de
ceguera pueden haber sido causados o haberse agravado por la exposición al Sol, especialmente en zonas cercanas al ecuador.
La exposición constante al Sol produce también pterigios (crecimiento de tejido fibroso sobre la córnea) y lesiones de retina con
pérdida visual permanente.
Genera rugosidades en la piel, manchas claras y oscuras (llamadas hipopigmentaciones o hiperpigmentaciones) y daños a otras
formas de vida.
Por último, la radiación UV-B también produce daños a materiales y equipos que se encuentren a la intemperie.
Radiación UV-C
Los rayos UV-C son la forma más dañina de toda la gama de rayos ultravioleta porque es muy energética, pero esta radiación es
absorbida por el oxígeno y el ozono en la estratosfera y nunca llega a la superficie terrestre.
A pesar de todos los efectos negativos que produce la radiación UV, cantidades pequeñas de radiación UV son beneficiosas para
personas y esenciales en la síntesis dérmica de la vitamina D; la radiación UV también se utiliza, bajo supervisión médica, para
tratar varias enfermedades como el raquitismo, la psoriasis y el eczema.