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Fallo

El documento analiza un caso de despido de una trabajadora. La sentencia concluye que el despido fue improcedente ya que la empleadora debió intimar previamente a la trabajadora antes de despedirla, a fin de que explique los incumplimientos que se le imputaban. El juez determina que no se acreditó que la trabajadora hubiera incurrido en faltas graves que justifiquen el despido directo.
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Fallo

El documento analiza un caso de despido de una trabajadora. La sentencia concluye que el despido fue improcedente ya que la empleadora debió intimar previamente a la trabajadora antes de despedirla, a fin de que explique los incumplimientos que se le imputaban. El juez determina que no se acreditó que la trabajadora hubiera incurrido en faltas graves que justifiquen el despido directo.
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Poder Judicial de la Nación

CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -


SALA V
Expte. nº 11094/2018//CA1
SENTENCIA DEFINITIVA Nº 84965
AUTOS: “GONZALEZ, DORA NOEMI c/ MIRABELLA TAIBI Y VILARIÑO S.R.L.
Y OTRO s/ DESPIDO” (JUZGADO Nº 66).

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, a


los 19 días del mes ABRIL de 2021 se reúnen las señoras juezas de la
Sala V, para dictar la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden de votación
que fue sorteado oportunamente la Doctora BEATRIZ E. FERDMAN dijo:
I- La sentencia dictada a fs. 34/353, que admitió la acción incoada, recibe
apelación de la demandada Mirabella Taibi y Vilariño S.R.L. en los términos del
memorial glosado a fs. 354/373 y del codemandado personalmente, Pedro Ignacio
Videla, conforme el memorial de fs. 374/379 vta., replicados por su contraria mediante
presentaciones digitales incorporadas en autos el 31/07/2020.
II- Merece puntualizarse previamente, que no se discute en esta alzada que la
relación que unía a las partes finalizó por decisión de la ex empleadora, quien exteriorizó
su voluntad rescisoria mediante misiva del 28 de agosto de 2017, en la cual desconoció
las circunstancias relatadas por la actora en orden al alta médica que mediante el
certificado respectivo expedido el día 22 de ese mes y año, con indicación de tareas
livianas; ello así, en la parte pertinente la demandada resolvió que “lo cierto y real es
que OMINT ART le otorgó el alta médica con regreso al trabajo el 17/07/2017
conforme constancias en poder de la sociedad y que se ponen a vuestra disposición y
Ud. Desde dicha fecha no solo falta sin aviso ni justificación alguna, jamás dio ningún
tipo de razón ni explicación alguna de su falta. Todo ello importa un incumplimiento al
deber de prestar trabajo previsto en el art. 87 LCT (…) importando tal actitud una
injuria grave que hace imposible la prosecución de la relación laboral, en la fecha
queda despedida por su exclusiva culpa”
El juez de la instancia anterior admitió las pretensiones de la demanda que
perseguían el cobro de rubros salariales e indemnizatorios al concluir que en el caso la
demandada produjo el despido directo sin formular a la trabajadora una intimación
previa tendiente a que aquella explique, subsane y/o repare los incumplimientos que
aduce en su contestación lesionaban sus derechos. Es por ello que encuentro el
accionar del demandado apresurado e improcedente.
Dicha decisión suscitó la crítica del demandado Mirabella Taibi y Vilariño S.R.L
conforme los términos expresados en su memorial revisor, donde afirma que las
ausencias injustificadas, que sucedieron sin razón y sin explicación alguna a partir del
alta médica informada por Omint ART, tenían la entidad suficiente para autorizar el
despido con causa por cuanto importan un incumplimiento al deber de prestar trabajo en

Fecha de firma: 19/04/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 1
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA

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los términos del art. 84 LCT y de los deberes de diligencia y colaboración contemplados
en dicho cuerpo normativo. En ese orden, señala que la actora con su accionar incumplió
el deber de buena fe que rige todo vínculo laboral, y a mérito de las circunstancias
apuntadas, cualitativa y cuantitativamente consideradas, y sin dejar se apuntar que la
actitud por ella asumida ha creado un riesgo potencial y de cierta importancia para el
empleador, configurando en el caso la justa causa de despido prevista por el art. 242
LCT, que no consintió la prosecución del vínculo laboral. Desconoce la puesta a
disposición de los certificados médicos a los que refiere la actora en su misiva del
13/08/2017 aseverando que tampoco en la causa fue acreditada su autenticidad ni la
prescripción de tareas livianas, extremos que no pueden ser suplidos por su parte; en tal
orden ideas y en definitiva, afirma que la actora nunca justificó las inasistencias en que
incurrió desde el 17/07/2017, configurándose la causal de despido en los términos del
art. 242 LCT.
Delineado el agravio bajo estudio e ingresando en el análisis de sus fundamentos,
vale recordar que el empleador cuenta con las facultades disciplinarias tendientes a
corregir los incumplimientos cometidos por el trabajador, de tal forma que el
incumplimiento bien pudo haber sido objeto de una sanción menor que el despido (cfr.
arts. 63, 65 y 67 de la LCT), o dicho de otro modo aun de acreditarse la inobservancia
invocada, debe existir una debida proporcionalidad entre la falta y la sanción impuesta,
en tanto como es sabido no cabe justificar el despido por una falta susceptible de ser
proporcionalmente sancionada mediante una sanción menor (Carlos A. Etala Contrato
de Trabajo, Ed., Astrea, p. 577).
En el caso, la empleadora procedió a despedir a la trabajadora al advertir que
pese al alta médica otorgada por Omint ART el 17/07/2017, no se incorporó a su puesto
de trabajo ni acompañó certificados médicos que justifiquen las inasistencias en que
incurrió desde entonces, sin intimarla, previamente, a fin de que la actora explique,
subsane o repare los incumplimientos que se le imputan y exponga una explicación
acerca de su actitud que permita valorar la injuria que determinará eventualmente la
terminación del contrato de trabajo.
En este sentido, de lo manifestado por la demandada en su recurso al sostener
que el comportamiento de la actora no solo resultó una falta gravísima, sino que además
era reincidente en sus inconductas, puede colegirse que tales inobservancias se
desarrollaron en el tiempo, y lo cierto es que bajo tales circunstancias y aun cuando se
admitiera que la accionante no concurrió a su puesto de trabajo sin justificación alguna,
no se podría prescindir, en los términos del art. 242 LCT, de la intimación previa, en
tanto dicha actitud condujo a la demandada a obviar los principios de continuidad de la
relación laboral y de buena fe (arts. 10 y 63, LCT) que constituyen un patrón de
conducta que obliga tanto al empleador como al trabajador a actuar lealmente en el

Fecha de firma: 19/04/2021


2 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA

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ejercicio de sus derechos y en el cumplimiento de sus obligaciones, preservando el
contrato de trabajo y evitando un accionar abusivo. El art. 63 de la L.C.T. prevé
expresamente que este deber es exigido a las partes tanto al celebrar o ejecutar como al
extinguir la relación laboral, que imponían, en el caso, efectuar una intimación previa
antes de proceder sin más a la extinción del vínculo.
Como consecuencia de todo lo que vengo exponiendo y en el contexto en que se
decidió la terminación del vínculo, cabe concluir que no se advierte que la actora hubiere
incurrido en algún incumplimiento a sus deberes de prestación en los términos previstos
por los arts. 84 y 87 LCT o de conducta (arts. 62 y 63), que se traduzcan en la
imposibilidad de la prosecución del vínculo y que justifique el desplazamiento del
principio de conservación previsto por el art. 10 de la LCT.
A mayor abundamiento, en el hipotético caso de considerar que la actora se
ausentó sin aviso, bien podría haber sido pasible de una sanción correctiva de menor
entidad que el despido, decisión que -frente a un trabajador sin sanciones o
apercibimientos anteriores- se evidencia desproporcionada (art. 242 LCT).
Así, la omisión antedicha conduce a calificar el despido como injustificado y ello
torna innecesario referirse a la justificación o no de las ausencias de la actora.
En suma la conducta asumida por la ex empleadora implicó un quebrantamiento
a los deberes impuestos por los arts. 10, 62 y 63 de la LCT y por lo tanto postularé la
confirmación de lo decidido en la instancia de origen.
III- Asimismo, procede también el incremento peticionado con fundamento en lo
normado por el art. 2 de la ley 25.323 en tanto que la accionante cursó sin éxito la
intimación fehaciente prevista por la norma (ver intimación efectuada en el telegrama de
fecha 19 de septiembre de 2017, receptado por la demandada el día 20, adjunto en el
sobre de fs. 3 (v. informe de correo a fs. 176) y el demandado con su accionar la obligó a
litigar.
Dicha disposición legal establece que: “Cuando el empleador, fehacientemente
intimado por el trabajador, no le abonare las indemnizaciones previstas en los artículos
232, 233 y 245 de la Ley 20.744 (texto ordenado en 1976) y los artículos 6° y 7° de la
Ley 25.013, o las que en el futuro las reemplacen, y, consecuentemente, lo obligare a
iniciar acciones judiciales o cualquier instancia previa de carácter obligatorio para
percibirlas, éstas serán incrementadas en un 50%.
Si hubieran existido causas que justificaren la conducta del empleador, los
jueces, mediante resolución fundada, podrán reducir prudencialmente el incremento
indemnizatorio dispuesto por el presente artículo hasta la eximición de su pago”.
Si bien la determinación de la justa causa del despido es en última instancia
judicial, esta decisión es declarativa y, por ende, de efectos retroactivos al momento de
la ruptura contractual. Por dicho motivo, en casos como el del sub lite, el derecho a las

Fecha de firma: 19/04/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 3
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA

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indemnizaciones pertinentes y sus accesorios como los intereses o los recargos
resarcitorios como el establecido en el art. 2 de la ley 25.323 quedan subordinados a la
acreditación de la injuria invocada y todas las obligaciones se tornan exigibles
retroactivamente sin que se configure el supuesto previsto por el segundo párrafo de la
norma para eximir del pago de la multa en cuestión a la accionada.
Por ello, no advierto fundamento alguno para excluir al demandado del pago de
la multa cuestionada por lo que postulo, en consecuencia, confirmar la sentencia de
grado en este aspecto, dando respuesta al agravio formulado a fs. 368 vta..
IV- La fecha de ingreso y la remuneración establecidas en el decisorio de grado,
motivan en tercer agravio que plantea la demandada, alegando al respecto que la
declaración rendida por Garay Paula Soledad no resulta hábil y suficiente para acreditar
tales irregularidades, por cuanto la testigo nunca trabajó a las órdenes de la demandada,
tal como lo acredita la causa caratulada Garay Paula Soledad contra Iluvatar SRL, de la
que resulta que en la misma época habría prestado servicios bajo las órdenes de ambas
sociedades. Sostiene que la única declaración que obra en autos, no fue convincente en
la medida en que la deponente no fue clara respecto de los acontecimientos narrados por
la actora, resultando contradictoria con lo afirmado en su propia demanda, sin dejar de
subrayar las imprecisiones que revelan la declaración, en orden a las irregularidades
denunciadas, pues la testigo nunca estuvo presente al momento del pago de la
remuneración; tampoco refirió precisión alguna acerca del monto percibido por la actora
ni en orden a la fecha de ingreso de aquella. En definitiva, afirma el apelante que no
existe en autos otro medio de prueba que acredite el relato inicial, destacando que los
dichos del único testigo que declaró resultan contradictorios e imprecisos y lo que es
más, sus aserciones no se encuentran corroboradas por otro medio probatorio (cft. Art.
377 CPCCN).
El juez que me precede, otorgó plena eficacia probatoria a la declaración rendida
por Garay; en ese sentido el sentenciante destacó que “su testimonio se encuentra
revestido de eficacia convictiva, por cuanto procede de un testigo presencial que posee
un conocimiento directo de las cuestiones debatidas y sobre las cuales depone, por lo
que adquiere la fuerza suasoria que el caso impone de conformidad con lo normado por
los arts. 90 LO y 386 CPCCN”.
En cuanto a la valoración de la prueba testimonial considero que asiste razón al
recurrente y en tal sentido fundaré mi voto. En relación con el punto, y tras la detenida
lectura de la declaración testimonial que obra en autos, estimo que la misma no resulta
suficiente para demostrar las irregularidades que se denuncian en el inicio, respecto de
datos esenciales como lo son la fecha de ingreso o la remuneración percibida
parcialmente fuera de registro, en la medida en que la declaración rendida por Garay

Fecha de firma: 19/04/2021


4 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
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contiene imprecisiones que, sin duda, reducen su valor probatorio en la medida en que
no se aportan razones suficientes que respalden sus afirmaciones.
Repárese que la dicente resultó ambigua e imprecisa en su relato al referir que en
su caso, comenzó a trabajar a las órdenes de la accionada en diciembre de 2012 y que la
actora lo había hecho dos meses antes, sin explicar cómo sabe acerca de la circunstancia
a la que vagamente refiere; del mismo modo y en forma por demás indeterminada,
señaló que la actora ganaba cerca de veinte mil, dieciocho o veinte, por ahí (sic) y
finalmente, de su relato surge la operatoria implementada por la ex empleadora al
momento de abonar las remuneraciones fuera de registro, que no se condice con el relato
inicial, en el cual, en rigor de verdad, nada se manifestó al respecto incumpliendo las
pautas delineadas por el art. 65 LO, resultando desde ese punto de vista que la solitaria
declaración de Garay en este aspecto no se encuentra corroborada por otros testimonios
que den credibilidad a las afirmaciones vertidas y no resulta idónea para crear
convicción sobre la verdad de los hechos a que se refiere (cfr. arts. 90 de la L.O. y 456
del CPCCN).
Es en esta inteligencia que no comparto la valoración de la prueba llevada a cabo
por el sentenciante que me precede, soslayando quizás que la única testigo de los
acontecimientos no es suficiente para desvirtuar lo expuesto por el perito contador a fs.
273/288, donde informó que los libros exhibidos por la demandada son llevados en legal
forma, y si bien las registraciones contables resultan inoponibles al trabajador en virtud
de su carácter unilateral, ello es así cuando las mismas se encuentran contrariadas por
elementos de prueba, no siendo este el caso de autos, por lo que otorgaré al informe
contable pleno valor probatorio en los términos de lo normado por el art. 477 del
C.P.C.C.N.
De este modo, consideró que la parte actora no acreditó la existencia de las
irregularidades invocadas en su escrito de inicio ya sea las referidas a la existencia de
pagos fuera de registro o a la incorrecta registración de la fecha de ingreso, esto es así
por cuanto conforme ya se dijo anteriormente no aportó prueba alguna que permita
acreditar tales extremos, siendo revertidas dichas alegaciones por la demandada.
Como correlato de lo expuesto, propongo revocar mediante mi voto el decisorio
de grado en cuanto condenó a la accionada en los términos del art. 1 de la ley 25.323 y
en la medida en que computó los rubros indemnizatorios diferidos a condena tomando
como base remuneratoria la suma denunciada en el inicio, pues su validez no resulta
convalidado por las constancias de autos.
V- La condena en los términos del art. 80 de la LCT., es recurrida por la
demandada a fs. 368 vta./370 vta., cuestionando que al respecto el magistrado quo a
soslayó que mediante Cd 883023255 del 15/02/201/, la demandada puso a disposición

Fecha de firma: 19/04/2021


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de la trabajadora las certificaciones contempladas por la norma, intimándola a fin de que
se presente a su lugar y en su horario de trabajo para retirarlas y no lo ha hecho.
Con relación a la indemnización peticionada con fundamento en la norma
antedicha, cabe destacar que, tal como lo indica el apelante, en el telegrama cursado por
la empresa el 15/02/2018 se puso a disposición de la actora las mencionadas constancias
y que, paralelamente en oportunidad del responde la demandada adjuntó los certificados
del art. 80 de la LCT (ver fs. 70/77) con firma certificada del empleador con fecha 22 de
septiembre de 2017 por la entidad bancaria (ver fs. 77).
La reseña efectuada permite colegir que tal concepto no tendrá favorable
acogida. En efecto, si bien el art. 80 de la LCT., pone en cabeza del empleador la
obligación de entregar los certificados de trabajo cuando se extingue la relación laboral,
en el caso, la demandada los puso a su disposición, circunstancia no cuestionada por
aquel, los que por otra parte fueron confeccionados dentro del plazo previsto por el art. 3
del decreto 146/01 y con anterioridad a la intimación cursada por la accionante con
fecha 05 de febrero de 2018 (fs. 55) quien ninguna prueba produjo para demostrar que
concurrió a retirarlas y que le fue negada su entrega o que tales certificaciones no
estaban a su disposición cuando nada hace dudar de ello, pues fueron certificadas en la
fecha indicada.
En definitiva, propicio revocar la sentencia de grado en la medida en que
condenó a la demandada en los términos del art. 80 LCT y correlativamente, dejar sin
efecto la aplicación de las astreintes, que fueron su consecuencia.
VI- También resulta cuestionada la tasa de interés aplicable. Sin embargo, debe
confirmarse lo decidido en origen por cuanto el planteo que formula la demandada en
orden a retroactividad de los intereses aplicados, carece de sustento toda vez que dichos
intereses corren desde su exigibilidad (28/08/2017), con lo cual no se advierte la
aplicación retroactiva aludida.
En cuanto a los intereses punitorios, y en la medida en que dichos accesorios
fueron impuestos para el supuesto de incumplimiento, el planteo no puede ser de recibo
en esta instancia por cuanto su aplicabilidad se supedita al cumplimiento de una
condición no ocurrida hasta este momento. Además, el planteo en todo caso debe
realizarse en la oportunidad del artículo 132 LO. Por tanto su tratamiento con la
apelación de la sentencia ordinaria resulta por lo menos prematuro e inadmisible en esta
instancia del proceso.
Por lo expuesto debe confirmarse la sentencia de grado en este aspecto.
VII- De esta manera, la presente acción prospera por los siguientes conceptos y
montos, ponderando para ello la fecha de ingreso (01/11/2013); la mejor remuneración
mensual normal y habitual devengada conforme lo informado por el perito contador a fs.
289 ($ 15.633,78), extremo no cuestionado en las impugnaciones de fs. 290/291 y

Fecha de firma: 19/04/2021


6 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
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Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA

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292/293 y la fecha en que se formalizó el distracto (28/08/2017), de acuerdo al siguiente
detalle: a) Indemnización art. 245 LCT: $ 62.535,12; b) Indemnización sust. Preaviso: $
15.633,78; c) incid Sac s rubro anterior: $ 1.302,81; d) integración mes despido: $
1.042,25; e) incid Sac s rubro anterior: $ 86,85; f) vacaciones prop. 2017: $ 5.309,23; g)
incid Sac s/ rubro anterior: $ 442,43; h) días laborados mes despido: $ 14591,52; i) Sac
prop. 2do semestre 2017: $ 2.527,10; j) Art. 2 ley 25.323: $ 40.300,10
De prosperar mi voto, el capital de condena queda determinado en la suma de $
143.771,19, que devengará los intereses dispuestos en la instancia anterior y hasta su
efectivo pago.
VII- Las costas derivadas de la acción promovida contra Pedro Ignacio Videla,
que fueron impuestas en el orden causado, son apeladas por el coaccionado alegando que
el sentenciante debió imponerlas a la actora, que resultó vencida en su relación, sin
fundamento alguno que amerite apartarse de lo normado por el art. 68 CPCCN.
En orden a las costas derivadas de la acción incoada contra Pedro Ignacio Videla,
propicio modificar lo decidido en origen e imponerlas a cargo de la actora, toda vez que
la acción fue desestimada en los términos del art. 65 LO - extremo que arriba firme e
incuestionado a esta alzada - y en dicho contexto, no puede afirmarse válidamente que la
actora tuvo convicción fundada acerca del derecho que invocó y por ello, no encuentro
motivos convenientes para apartarme del principio general de la derrota contemplado por
el art. 68 CPCCN.
VIII- La solución propuesta en cuanto al fondo del asunto implica adecuar la
imposición de costas y regulación de honorarios de primera instancia (conf. art. 279 del
C.P.C.C.N.) y proceder a su determinación en forma originaria, lo que torna abstracto el
tratamiento de los recursos planteados en tal sentido..
Sentado ello y teniendo en cuenta que en el caso la acción ha prosperado en
cuanto a las indemnizaciones derivadas de la extinción del contrato de trabajo, aunque en
una medida significativamente menor a la reclamada y sin dejar de soslayar que se han
desestimado las acciones promovidas en los términos del art. 80 LCT, quedando sin
efecto además, el incremento indemnizatorio previsto por el art. 1 de la ley 25.323, lo
cierto es que en materia de costas, su distribución debe basarse esencialmente en un
criterio jurídico y no meramente aritmético y por ello propicio que las costas de ambas
instancia sean soportadas por la actora en el 20% y por la demandada Mirabella Taibi y
Vilariño S.R.L. en el 80% restante (art. 71 CPCCN).
Por otra parte, teniendo en cuenta la entrada en vigencia de la ley 27.423, la
observación del art. 64 del texto normativo sancionado por el Congreso de la Nación y la
promulgación parcial dispuesta por el decreto 1077/2017 (art. 7), corresponde determinar
cuál es la ley aplicable a los trabajos cumplidos con anterioridad a la entrada en vigencia
de dicho texto normativo.

Fecha de firma: 19/04/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 7
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA

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Al respecto, recientemente la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha
establecido por mayoría –con arreglo a lo decidido por ese Tribunal ante situaciones
sustancialmente análogas- que en el caso de los trabajos profesionales el derecho se
constituye en la oportunidad en que se los realiza, más allá de la época en que se
practique la liquidación (Fallos: 321:146; 328:1381; 329:1066, 3148, entre muchos
otros). Por ello, concluyeron que “el nuevo régimen legal no es aplicable a los procesos
fenecidos o en trámite, en lo que respecta a la labor desarrollada durante las etapas
procesales concluidas durante la vigencia de la ley 21.839 y su modificatoria ley 24.432,
o que hubieran tenido principio de ejecución (arg. art. 7 del decreto 1077/2017,
considerandos referidos al art. 64 de la ley 27.423 y doctrina de Fallos: 268:352,
318:445 –en especial considerando 7-, 318:1887, 319:1479, 323:2577, 331: 1123, entre
otros” (CSJ 32/2009 (45-E) /CS1, originario, “Establecimiento Las Marías S.A.C.I.F.A.
c/ Misiones, Provincia de s/ acción declarativa”, sentencia del 4 de septiembre de 2018).
Resulta necesario, entonces, ante la entrada en vigor de un nuevo ordenamiento
arancelario, discriminar aquellas tareas pasadas durante la vigencia del régimen anterior,
de las que se hicieron a partir de la operatividad del nuevo sistema.
De tal modo, en el caso, en tanto los trabajos profesionales por la labor cumplida
en primera instancia se realizaron estando en vigencia la ley 21.839, el art. 38 L.O., el
art. 13 de la ley 24.432 y el decreto ley 16.638/57, habrán de utilizarse las normas
arancelarias allí contenidas.
A tal efecto, corresponde regular al patrocinio y representación letrada de la parte
actora (que incluye su actuación ante el SECLO), de la demandada y del perito contador
por su actuación en primera instancia en el 16%, 17% y 6%, respectivamente, del capital
de condena más intereses.
IX- Sugiero regular los honorarios de la representación letrada de las partes
intervinientes en Alzada en el 30%, de lo que, en definitiva, le corresponda a cada una
de ellas por sus labores en la sede anterior (ley 27.423).
La Doctora MARIA DORA GONZALEZ manifestó: que por análogos
fundamentos adhiere al voto de la Sra. Juez de Cámara preopinante.
En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL RESUELVE:
1º) Modificar la sentencia de primera instancia y reducir el capital de condena a la suma
de PESOS CIENTO CUARENTA Y TRES MIL SETECIENTOS SETENTA Y UNO
CON DIECINUEVE CENTAVOS ($ 143.771,19), que devengará los intereses
dispuestos en la instancia anterior y hasta su efectivo pago; 2º) Modificar la sentencia de
grado e imponer las costas derivadas de la acción promovida contra Pedro Ignacio
Videla, a cargo de la actora; 3ª) Dejar sin efecto la imposición de costas y las
regulaciones de honorarios practicadas en la instancia anterior; 4º) Costas y honorarios
en ambas instancias conforme lo propuesto los considerandos VIII y IX del primer voto

Fecha de firma: 19/04/2021


8 JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA
Firmado por:
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA

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de este acuerdo; 5º) Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la ley 26.856,
Acordadas C.S.J.N. 15/13 punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó el acto,
firmando los señores jueces por ante mí, que doy fe. Se deja constancia que la Dra.
Graciela Liliana Carambia no vota en virtud de lo dispuesto por el art. 125 de la ley
18.345.

Beatriz E. Ferdman María Dora González


Juez de Cámara Juez de Cámara

Fecha de firma: 19/04/2021


Firmado por: JULIANA CASCELLI, SECRETARIA DE CAMARA 9
Firmado por: BEATRIZ ETHEL FERDMAN, JUEZ DE CAMARA
Firmado por: MARIA DORA GONZALEZ, JUEZ DE CAMARA

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