Tipología textual
¿Qué es la tipología textual?
Es la manera en que se presenta la información o mensaje. Son las formas en que se puede
organizar y clasificar una inmensa variedad de textos, y es esencial no sólo para su análisis,
sino para entenderlos.
Una primera clasificación podría ser:
según la intención comunicativa y según la forma del mensaje. Dentro de estos dos grandes
grupos hay otras subdivisiones, como pueden ser textos narrativos, descriptivos,
argumentativos, expositivos, diálogos, literarios, informativos, prescriptivos o persuasivos.
Otra posible clasificación podría ser en textos fácticos y textos literarios. Los textos fácticos
son aquellos que persuaden, informan o enseñan con un lenguaje objetivo, y los textos
literarios quieren provocar en el lector emociones a través del lenguaje. Pero, como vemos, el
foco aquí también se dirige a la intencionalidad, es decir, a la intención comunicativa.
Características de la tipología textual
Secuencia textual y complejidad del texto
Podemos encontrar textos que contienen varias tipologías textuales: un texto descriptivo que
tiene diálogos, un texto narrativo con pasajes descriptivos o argumentaciones, etc. Aquí
radica la dificultad para clasificar un texto y analizarlo.
Por ello, el lingüista J. M. Adam propuso la idea de secuencia textual como una herramienta
para reconocer un determinado esquema comunicativo dentro de un mismo texto. La
secuencia textual estudia la organización interna del mensaje, es decir, cómo se organizan las
oraciones.
Por eso no se puede hablar de un texto “puro”: puramente narrativo, puramente
argumentativo, etc.
La trama o secuencia textual es la estructura que toma el lenguaje para expresar conceptos.
Es el modo en que se organizan las ideas en un discurso determinado.
Secuencia (trama textual) dominante
El mismo lingüista francés propuso la idea de secuencia dominante, que sería una manera de
tipificar un texto. Teniendo en cuenta la variedad de posibilidades, la secuencia dominante es
la que se manifiesta en un texto en mayor proporción.
Por ejemplo, una biografía es considerada un texto narrativo, pues en ella se puede advertir la
sucesión de acciones del personaje en un eje temporal; sin embargo, también puede
combinarse con pasajes descriptivos, diálogos, argumentaciones, etc.
Por lo tanto, un texto será argumentativo, prescriptivo, narrativo, etc., en la medida en que la
secuencia/trama textual dominante lo determine.
Autonomía de las secuencias
En un texto, las secuencias (los pasajes con una determinada tipología textual) son
autónomas pero mantienen dependencia: es decir, si bien se realizan en el texto también
pueden aislarse.
Por ejemplo, en un artículo de opinión, cuya secuencia dominante es la argumentativa,
pueden advertirse secuencias menores (narrativas, explicativas) que, aunque presentes,
pueden ser aisladas del texto mayor y conservar su sentido. Ayudan a la comprensión general
del texto y a afianzar su intención comunicativa.
Tipos de textos
Nos guiaremos por la tipificación que comentamos al principio: según la intención
comunicativa y según la forma que adopta el mensaje.
Según la intención comunicativa
● Textos informativos
Su finalidad es informar, decirle algo al lector de forma objetiva, aportar datos para que
obtenga un conocimiento mayor.
Ejemplos de textos informativos son los artículos de divulgación en revistas, textos científicos
o tecnológicos, reportajes, noticias, informes, debates, actas, etc.
● Textos persuasivos
Busca persuadir a la gente, convencerla. Son característicos los textos publicitarios, donde la
intención es que una persona haga lo que se le recomienda. Se dirige directamente al lector o
espectador (función apelativa) esperando que reaccione.
● Prescriptivos, instructivos o normativos
Entre los textos prescriptivos podemos señalar los normativos y los instructivos. Ambos
pretenden orientar o guiar al lector, decirle cómo debe hacer algo. En algunos casos debe
conseguirse una lista de recursos y luego se da una descripción paso a paso del proceso.
Es habitual que estos textos contengan también diagramas, dibujos o ilustraciones para
apoyar gráficamente el texto. Tienen un objetivo bien definido, que usualmente se revela en el
título mismo (por ejemplo, “Manual para ensamblar una cama”, “Ley del Trabajo”, “Receta de
pollo al orégano”).
Ejemplos son los manuales, los instructivos para armar objetos, los textos de las leyes, las
recetas de cocina o las recetas médicas.
● Literarios
Los textos literarios son los que buscan generar en el lector emociones y placer estético.
Dentro de los textos literarios encontramos las novelas, los cuentos, los poemas y las obras
de teatro (llamados también textos dramáticos).
Se caracterizan por el uso de la 1° persona singular o la 3° narrativa. La expresión del yo es
habitual, pues el autor cuenta algo desde su punto de vista. Un texto literario usualmente
contiene diálogos, descripciones y narraciones.
Según la forma del mensaje
● Textos narrativos
Los textos narrativos relatan hechos, historias –imaginarias o reales–, sucesos que
han pasado o pasarán. Abundan los verbos de acción y suelen estar conjugados en
pasado. Es común que se incluyan diálogos.
● Ejemplos de textos narrativos son las biografías, las novelas y cuentos, las noticias,
pero también hacemos uso del texto narrativo cuando le contamos a un amigo cómo
nos fue en una fiesta o le relatamos una película
● Textos descriptivos
● Un texto descriptivo dice cómo es algo, nos muestra las características de personas,
animales o cosas, paisajes, emociones, etc., de forma tal que el lector pueda
imaginárselas.
● Utiliza muchos adjetivos, además de expresiones adverbiales (cómodamente, así, con
lentitud…) y verbos posicionales o de estado (ser, parecer, resultar, etc.).
Suelen formar parte de novelas y cuentos pero también, por ejemplo, son descriptivas las
guías turísticas.
● Textos expositivos
Los textos expositivos, como su nombre lo indica, exponen ideas, conceptos, definen,
explican las cosas con el objetivo de hacerlas entender. Enseñan mediante ejemplificaciones.
Transmiten la información de forma organizada sobre un determinado aspecto de la realidad.
Un texto expositivo puede ser un ensayo, una monografía, una ponencia, etc., y habitualmente
presenta una introducción del tema, un desarrollo y una conclusión.
Los textos expositivos pueden ser científicos o humanísticos.
● Textos argumentativos
Son aquellos textos que quieren convencer al lector de una idea o propuesta y utiliza para ello
argumentos o razones. Es la diferencia con los persuasivos o publicitarios, que quieren
persuadir mediante emociones.
Se caracterizan por presentar el contenido de forma organizada, mediante premisas que a lo
largo del texto se refutan o se refuerzan, según sea la intención del autor. Ejemplos son los
artículos científicos o filosóficos donde se plantean nuevas tesis o se refutan antiguas, los
artículos de opinión, etc.
● Textos dialogados
Es la presentación del intercambio de información entre dos o más personas, alternando el
uso de la palabra. Son típicos las obras teatrales, los guiones cinematográficos, los diálogos
en novelas y cuentos, entrevistas, debates, etc.
En Inglés nos dedicaremos a los textos prescriptivos y expositivos
Géneros discursivos
Denominamos géneros a formas de discurso estereotipadas, es decir, que se han fijado por el
uso y se repiten con relativa estabilidad en las mismas situaciones comunicativas.
Por ello, son formas reconocibles y compartidas por los hablantes, quienes identifican los
géneros sobre todo por su formato externo y por el contexto en que se suelen producir; cada
género discursivo responde a la necesidad de conseguir de forma satisfactoria una intención
comunicativa determinada. Son los géneros discursivos los que distinguen una carta
comercial, de un sermón, una noticia periodística, una receta, una conferencia, un brindis, un
contrato o una entrevista radiofónica, por ejemplo.
Los textos que pertenecen a un mismo género discursivo se han desarrollado históricamente
en una comunidad de hablantes, dentro de un ámbito social o profesional, y comparten una
misma forma de organizar la información y un mismo conjunto de recursos lingüísticos
(registro, fraseología, etc.). El uso de los conocimientos lingüísticos y discursivos típicos de
un género es convencional, esto es, está estandarizado y viene establecido por la tradición.
La noción de género se remonta a la Antigüedad clásica. En la tradición de la crítica literaria
se han elaborado clasificaciones para los textos literarios, atendiendo a criterios diversos:
según la composición, la forma y el contenido (se distingue entre poesía, teatro, novela y
ensayo); según el modo de concebir la representación de la realidad (géneros románticos,
realistas, naturalistas, surrealistas, etc.); o según la organización enunciativa de los textos
(géneros fantásticos, autobiográficos, novela histórica, etc.).
En el análisis del discurso y la lingüística del texto, se aplica el concepto de género para la
descripción de los textos en general, y no solo los literarios. M. Bajtín (1952-53), desligándose
de la tradición literaria, plantea de forma novedosa el estudio de los géneros discursivos en
relación con las que él llama «esferas de actividad social» de cada comunidad de hablantes.
Según este lingüista ruso, la riqueza y diversidad de los géneros discursivos es inmensa,
porque las posibilidades de la actividad humana son inagotables y en cada ámbito de uso
(comercial, científico, familiar, etc.) existe un amplio repertorio de géneros discursivos que se
diferencia y crece a medida que se desarrolla y se hace más compleja cada situación de
comunicación.
En este sentido, Swales (1990) y J. M. Adam (1999) han destacado el carácter histórico y
cultural de los géneros discursivos: por un lado, los géneros pueden cambiar y desarrollarse
para responder a los cambios sociales (ello explica, por ejemplo, la aparición de géneros
nuevos, como los géneros electrónicos: chat, foro de discusión, etc.); por otro lado, en cada
cultura las características discursivas y lingüísticas de un mismo género pueden variar (es el
caso de la entrevista televisiva, un género muy marcado culturalmente).
Los criterios que se han utilizado en la lingüística del texto y el análisis del discurso para
clasificar los géneros discursivos varían según el punto de vista teórico adoptado.
Una distinción establecida en la lingüística textual es la que diferencia entre géneros
discursivos y tipos de texto.
Los tipos de texto son formas textuales definidas por sus características internas
(estructurales y gramaticales), resultado de una conceptualización que persigue clasificar los
textos en un sistema tipológico cerrado.
En cambio, los géneros discursivos se definen pragmáticamente según parámetros externos,
es decir, contextuales (propósito comunicativo, papel y estatus del emisor y del receptor, tipo
y modo de interacción) y, a diferencia de los tipos de texto, no constituyen un repertorio
cerrado de formas, sino que los géneros están abiertos, como se ha dicho, a los cambios
sociales y culturales.
En el Marco común europeo de referencia para las segundas lenguas se especifican cuatro
ámbitos de uso:
● el ámbito personal, en el que los hablantes se comunican con géneros como la
conversación, las cartas personales, la publicidad comercial, el diario, etc;
● el ámbito público, caracterizado por el uso de avisos públicos y carteles, etiquetas y
envases, anuncios, reglamentos, contratos, etc.;
● el ámbito profesional, en el que la comunicación se realiza a través de cartas
comerciales, notas e informes, instrucciones de uso, tarjetas de visita, etc.;
● y el ámbito educativo, en el que las formas típicas de comunicación son, entre otras,
los libros de texto, artículos de investigación, resúmenes, diccionarios, etc.