MATRIMONIO IGUALITARIO
Elaborado por Mary Ferrell
Propiedad de INTERRÓGAME SPA
¿Qué es la familia?
LA FAMILIA
“La familia es el núcleo fundamental de la sociedad.”
¿Qué entendemos por “familia”?
Etimológicamente familia procede de la voz famulia, por derivación de famulus, que a su vez deriva del osco
“famel”, que significa siervo, y más remotamente del sánscrito vama, hogar o habitación, significando por
consiguiente, el conjunto de personas y esclavos que moraban con el señor de la casa. Por eso es que en sentido
vulgar, todavía se habla de familia para referirse a las personas que moran bajo un mismo techo, sometidos a la
dirección y recursos del jefe de la casa.
Art. 815 CC: El uso y la habitación se limitan a las necesidades personales del usuario o del habitador.
En las necesidades personales del usuario o del habitador se comprenden las de su familia.
La familia comprende al cónyuge y los hijos; tanto los L. 19.585 que existen al momento de la constitución,
como los que sobrevienen después, y esto aun cuando el usuario o el habitador no esté casado, ni haya
reconocido hijo alguno a la fecha de la constitución.
Comprende asimismo el número de sirvientes necesarios para la familia.
Comprende, además, las personas que a la misma fecha vivían con el habitador o usuario y a costa de éstos; y
las personas a quienes éstos deben alimentos.
Análisis del texto de don Jorge del
Picó, acerca de la evolución de la
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL CONCEPTO “FAMILIA” familia en Chile.
SIGLO XIX Y COMIENZOS DEL SIGLO XX
El modelo tradicional estaba basado en el predominio de la valoración institucional y económica de la
familia. En esta concepción, la familia era considerada un verdadero centro económico, en el cual se
distribuían las tareas necesarias para la subsistencia y desarrollo de la comunidad familiar extendida…
Estos imperativos se vieron reflejados en una clara relación jerárquica entre sus integrantes,
configurando un orden familiar traducido en un modelo jurídico considerado durante siglos como
natural, aceptado y compartido por la costumbre, y cuya figura central era la potestad marital, a la cual
estaban sujetos la esposa y los hijos. Este modelo, de carácter marcadamente patriarcal y autoritario,
con un fuerte sello rural, era tutelado por el legislador en aras de garantizar la estabilidad de la
convivencia familiar e indirectamente, la propia estructura social, adoptando para conseguir tal
objetivo reglas rígidas en materia de matrimonio (indisolubilidad), desigualdad de los cónyuges
(potestad conyugal) y filiación (discriminación de la filiación extramatrimonial).
SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX
Este modelo fue sustituido progresivamente, a la par del proceso de industrialización
tardío que caracterizó la realidad socioeconómica chilena a contar de 1930, dando lugar
al modelo de familia moderno-industrial, de carácter urbano, centrado en la asignación
del rol de proveedor económico reconocido al varón y en la función de administradora
del hogar, reconocida a la mujer. El evidente anacronismo y el desfase social e histórico
del modelo tradicional, sin embargo, no fueron obstáculo para su vigencia más allá de
lo económicamente compatible y políticamente prudente, conviviendo con una
realidad social, económica y cultural distinta, lo que sólo es posible explicar
recurriendo al soporte jurídico que le brindó el Estado.
Sin embargo, a contar de la década iniciada en 1960, se iniciará un nuevo período de
grandes cambios económicos, sociales y culturales, que marcarán un hito referencial en
el proceso evolutivo de la familia.
En tal sentido, cabe destacar la incidencia de los procesos de reforma agraria en el
medio rural y la reforma educacional en las ciudades, hechos que coinciden con una
mejora económica ostensible…
Finalmente, avanzada la década de los setenta, el desmantelamiento del Estado de
bienestar primero y la crisis económica luego, producen en Chile un impacto
insoslayable en la vida familiar, expresada en el debilitamiento del rol del padre
proveedor y jefe de familia, un aumento de la cesantía de los jóvenes, el aumento del
trabajo femenino y, consecuencialmente, de los conflictos conyugales derivados de la
modificación de los roles tradicionales en la pareja y al interior de la familia, agravados
por el carácter forzado que los motivó...
FINAL DEL SIGLO XX, COMIENZOS DEL SIGLO XXI
Resueltos los problemas de sobrevivencia, como ocurre con la sociedad chilena a contar de
1990, sus demandas se desplazan hacia la satisfacción de necesidades más complejas, que dan
cuenta de anhelos más sofisticados, como una vida afectiva de pareja plena y simétrica, sin
cabida para los sistemas de dominio varonil de antaño.
En sintonía con la crítica anterior, los vínculos de sujeción fueron sustituidos por la libre
elección, en una transformación que fue recogida por el Derecho civil en diversas reformas
legales que se sucedieron progresivamente en las últimas décadas del siglo XX, mediante la
introducción del divorcio, las normas de igualdad entre los cónyuges y la reforma que
consagró la paridad jurídica entre hijos legítimos y naturales, trayendo consigo el cambio del
modelo de familia moderno-industrial por el modelo relacional.
Jurídicamente, se produce la crisis del modelo familiar institucional y el auge del paradigma
de la autonomía de la voluntad, aplicada a las relaciones familiares regidas por el Derecho...
El modelo de familia matrimonial, vale decir, la unión matrimonial estable y duradera
de un hombre y una mujer con el proyecto común de tener y educar a los hijos,
idealizado como el único socialmente aceptable, ha sufrido un proceso de fuerte
debilitamiento en los últimos años. En actualidad, el matrimonio tiende a ser apreciado
mayoritariamente como una entidad que explica y reconoce su origen en la asociación
voluntaria de un hombre y de una mujer, en donde el amor ocupa un lugar central y
determinante en la motivación de la unión y que también provee la fortaleza para la
subsistencia del vínculo formal conyugal, identificado a su vez con el matrimonio.
La tendencia predominante acepta la posibilidad de existencia de amor sin
matrimonio, pero no del matrimonio sin amor. Esto ha llevado a que sea habitual y
normal hablar de una relación de pareja, expresión inusual en una sociedad
tradicionalmente acogida a las pautas legitimadas por la religión mayoritaria y por
leyes, cuyo fundamento moral era también cercano a la visión religiosa de la mayoría.
Sobre esta realidad, parte de la doctrina estima que ya comienza el ocaso del concepto
tradicional de familia, que había privilegiado la consideración de la familia fundada en el
matrimonio, asumiéndola como una experiencia paradigmática del amor humano e irradiador
de un efecto altamente civilizado. Por el contrario, el paradigma que se asienta y consolida
abrumadoramente, sustentado en una realidad que tiende a ser dominante, se caracteriza por
la promoción de una pluralidad de normativas que se postulan todas ellas como socialmente
legítimas.
En línea con esta tendencia, es también recurrente hablar de “familias” y no de familia,
pretendiendo con ello sus impulsores ampliar el espectro a otras realidades, igualmente
válidas desde un punto de vista del reconocimiento social y de la necesidad de su tutela
jurídica. Se incluye en este ensanche del concepto, expresiones heterogéneas que van desde la
familia extendida tradicional, hasta las uniones de personas del mismo sexo, pasando entre
estos dos extremos por las convivencias heterosexuales no reguladas civilmente y las
manifestaciones de convivencia propias de sectas religiosas destructivas, algunas de las cuales
se autodenominan familias.
En nuestro país, ni el constituyente ni el legislador han definido el concepto de familia, y no
podrían haberlo hecho, por una razón lógica: estamos en presencia de una institución cambiante
según los tiempos, las circunstancias económicas, sociales y morales de un país. La ley no define la
familia porque no existe una única concepción de la familia, que puede variar de acuerdo a la
época o de acuerdo a la cultura de la sociedad o de distintos grupos dentro de ella.
Nuestro Derecho, hasta la promulgación de la ley de matrimonio igualitario, no había estado a la
altura en esta materia, pues no había reconocido a todas las familias, al dejar fuera las parejas del
mismo sexo.
¿Y el Acuerdo de Unión Civil?
¿Era suficiente el Acuerdo de Unión Civil?
Hablemos de la teoría del reconocimiento (ver Pablo Marshall).
Esta teoría se basa en la idea de que una persona solo puede entenderse y desarrollarse como tal a
través de su interacción con otras personas y el pleno desarrollo de su personalidad dependerá de
su reconocimiento como un agente autónomo y con la adopción de una actitud que se adecúe a
las demandas normativas de este reconocimiento.
La teoría del reconocimiento incorpora dos aspectos:
1. Política de la igual dignidad, y
2. Política de la diferencia.
Política de la igual dignidad
La política de la igual dignidad demanda la universalización de todos los derechos y un trato
igualitario para todas las personas que esté basado en el estatus compartido de la humanidad o la
ciudadanía. Hay que evitar a toda costa la existencia de ciudadanos de primera y segunda clase.
Política de la diferencia
Por otro lado, la política de la diferencia demanda el reconocimiento del carácter único de cada
persona o grupo de personas, esto es, el reconocimiento, no de lo universal que todas las personas
compartimos, sino de lo específico que habita solo en la identidad individual de cada cual. La
política de la diferencia normalmente funciona mediante la especificación de elementos
relevantes de la identidad de ciertas personas y, por tanto, mediante la diferenciación jurídica y
social.
Teoría del reconocimiento y el matrimonio
El matrimonio por supuesto que se traduce en múltiples beneficios legales. Pero también conlleva
una carga social. Implica beneficios sociales que se experimentan en la vida diaria como son el
“sentirse aceptado por otros, ser reconocido y estimado por los difíciles pero importantes logros
de una relación de compromiso exitosa, poder hablar libremente en representación de una
personas que tú conoces quizás mejor que a ti mismo”, pero fundamentalmente, “de ser libre de la
carga de un estigma social” y de “poder expresar una de las más básicas formas de amor” (Zurn,
2012,p. 68).
En conclusión, el matrimonio es una institución legal y social que reconoce a sus contrayentes
como sujetos socialmente valiosos y los equipa, asimismo, para perseguir sus intereses
autónomamente formados.
Y, hasta la promulgación del matrimonio igualitario, se estaba excluyendo (política de la
igual dignidad) a un porcentaje de ciudadanos y ciudadanas.
Ley Nº 21.400 que promulga
el matrimonio igualitario
LEY Nº 21.400
● Promulgada el 9 de diciembre del año 2021
● Publicada en el Diario Oficial el 10 de diciembre del año 2021
● Entrada en vigencia el 10 de marzo del año 2022 (90 días después de la promulgación de la
ley)
LEY Nº 21.400
Modifica los siguientes cuerpos normativos:
- Código Civil
- Ley N° 19.947, Establece nueva Ley de Matrimonio Civil
- Ley N° 20.830, Crea Acuerdo de Unión Civil
- Ley N° 4.808, Sobre Registro Civil
- Código del Trabajo
- Ley N° 16.744, Establece normas sobre accidentes del trabajo y enfermedades profesionales
- DFL N° 150, Fija el texto refundido, coordinado y sistematizado de las normas sobre Sistema Único de
Prestaciones Familiares y Sistema de Subsidios de Cesantía para los Trabajadores de los Sectores Privado y
Público
- Ley N° 21.334, Sobre determinación del orden de los apellidos por acuerdo de los padres
- Ley N° 21.120, Reconoce y da protección al derecho a la identidad de género
Algunas modificaciones
ART. 31 CC
El art. 31 del CC nos habla acerca del parentesco. En este sentido, introduce una serie de
modificaciones. En lugar de hablar de “marido” o “mujer'', hablamos de CÓNYUGES.
Incorpora un inciso final que resulta aplicable a todo nuestro ordenamiento jurídico: "Las leyes
u otras disposiciones que hagan referencia a las expresiones marido y mujer, marido o mujer, se
entenderán aplicables a todos los cónyuges, sin distinción de sexo, orientación sexual o identidad
de género."
Por afinidad: Art. 31. “Parentesco por afinidad es el que existe
entre una persona que está o ha estado casada y los
consanguíneos de su cónyuge.”
PARENTESCO
Por consanguinidad: Art. 28. “Parentesco por consanguinidad es
aquel que existe entre dos personas que descienden una de la otra
o de un mismo progenitor, en cualquiera de sus grados.”
ART. 34 CC
Modifica el estatuto de la filiación, en relación al padre y la madre. Así, el nuevo art. 34 establece:
“Los padres y las madres de una persona son sus progenitores, respecto de los cuales se ha
determinado una relación de filiación. Se entenderán como tales a su madre y/o padre, sus dos
madres, o sus dos padres.
Las leyes u otras disposiciones que hagan referencia a las expresiones padre y madre, o bien,
padre o madre, u otras semejantes, se entenderán aplicables a todos los progenitores, sin
distinción de sexo, identidad de género u orientación sexual, salvo que por el contexto o por
disposición expresa se deba entender lo contrario."
ART. 37 CC
Para seguir la actual nomenclatura, reemplaza el artículo 37 por el siguiente: "Artículo 37. La
filiación de los hijos puede no encontrarse determinada respecto de uno de sus progenitores, o de
ambos.".
ART. 41 CC
Para seguir la actual nomenclatura, reemplaza el artículo 41 por el siguiente: "Artículo 41. Los
hermanos pueden serlo de simple o doble conjunción. Los que sean por parte de ambos
progenitores se llaman entonces hermanos de doble conjunción, y los que lo sean sólo por parte
de uno de ellos, se llaman entonces hermanos de simple conjunción."
ART. 107 CC (matrimonio de menores de 18)
Modifícase el inciso primero del artículo 107, de la siguiente forma:
a. Sustitúyese, luego de la frase "el consentimiento expreso de sus", la palabra "padres" por
"progenitores".
b. Elimínase, luego de la frase "el del otro", las palabras "padre o madre".
ART. 102 CC (definición matrimonio)
Para seguir la actual nomenclatura, modifica el art. 102: Sustitúyese, en el artículo 102, entre las
frases "por el cual" y "se unen actual", la expresión "un hombre y una mujer" por "dos personas".
ART. 135 CC (regla general de la sociedad conyugal)
Modifica el inciso segundo: "Lo dispuesto en el inciso anterior no será aplicable a los matrimonios
celebrados entre personas del mismo sexo, las que, por el hecho del matrimonio, se entenderán
separadas totalmente de bienes, sin perjuicio de la facultad de optar por el régimen de
participación en los gananciales en las capitulaciones matrimoniales, o de sustituirlo por éste
durante la vigencia del matrimonio, en conformidad a lo dispuesto en el artículo 1723.".
Agrega un inciso tercero: "Tratándose de matrimonios entre personas del mismo sexo casadas en
país extranjero, sólo podrán pactar el régimen de participación en los gananciales.".
ART. 180 (filiación matrimonial)
Incorpora al artículo: "Es también filiación matrimonial la del hijo cuyos progenitores contraen
matrimonio con posterioridad a su nacimiento, siempre que la filiación haya estado previamente
determinada por los medios que este Código establece respecto de quienes contraen matrimonio,
o bien se determine por reconocimiento realizado por ambos progenitores en el acto del
matrimonio o durante su vigencia, en la forma prescrita por el artículo 187. Esta filiación
matrimonial aprovechará, en su caso, a la posteridad del hijo fallecido."
MODIFICACIONES MÁS RELEVANTES
EL MATRIMONIO
Art. 102. “El matrimonio es un contrato solemne por el cual dos personas se unen actual e
indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear, y de auxiliarse
mutuamente.”
Vemos que se modifican los requisitos de existencia del matrimonio, puesto que ya no se exige la
diferencia de sexo entre los contrayentes.
Así, los requisitos de existencia hoy son dos:
1. Consentimiento
2. Presencia de funcionario competente
Sobre la causal de término del matrimonio de “rectificación de la partida de nacimiento” (Ley de
Identidad de Género): ¿aún corre esta causal?
Sigue vigente, pero se reconoce como un derecho facultativo.
SOCIEDAD CONYUGAL
Se remarca que no será aplicable a los matrimonios entre personas de un mismo sexo la norma
sobre sociedad de bienes entre los cónyuges. En este marco se entenderán separadas totalmente
de bienes, sin perjuicio de la facultad de optar por el régimen de participación en los gananciales
en las capitulaciones matrimoniales.
Tratándose de matrimonios entre personas del mismo sexo casadas en país extranjero, solo
podrán pactar el régimen de participación en los gananciales.
Se determina que los esposos del mismo sexo podrán celebrar capitulaciones matrimoniales. Pero,
en caso alguno, podrán pactar el régimen de sociedad conyugal.
Matrimonio entre personas de diferente Matrimonio entre personas del mismo
sexo sexo
REGLA GENERAL - sociedad conyugal REGLA GENERAL - separación de
bienes
EXCEPCIÓN - se puede pactar el EXCEPCIÓN - se puede pactar el
régimen de separación de los régimen de participación en los
gananciales o la separación de bienes. gananciales.
FILIACIÓN
La filiación es matrimonial cuando existe matrimonio entre los progenitores al tiempo de la concepción o del
nacimiento del hijo. Es también filiación matrimonial la del hijo cuyos progenitores contraen matrimonio con
posterioridad a su nacimiento, siempre que haya estado previamente determinada por quienes contraen
matrimonio o bien se determine por reconocimiento realizado por ambos progenitores en el acto del
matrimonio o durante su vigencia.
De igual modo, la filiación quedará determinada en el caso de que dos personas se sometan a la aplicación de
técnicas de reproducción humana asistida, respecto del hijo que nazca de esta.
Tratándose de cónyuges de distinto sexo, se presumen hijos del marido los nacidos después de la celebración del
matrimonio. Ello, dentro de los 300 días siguientes a su disolución o a la separación judicial de los cónyuges.
Luego, regula el tema de la filiación matrimonial, la no matrimonial y el procedimiento de reconocimiento del
hijo. También se regula la acción de reclamación, la modalidad de inscripción de los hijos y los derechos y
obligaciones entre los padres e hijos.
● Sigue vigente la presunción de paternidad pater is est respecto de matrimonios
entre personas del mismo sexo.
● Puede haber filiación matrimonial respecto de matrimonios entre personas del
mismo sexo.
● Puede haber filiación no matrimonial respecto de matrimonios entre personas del
mismo sexo.